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sábado, 27 de agosto de 2022

EL EXILIO CUBANO, LA OPINION INTERNACIONAL Y EL EMBARGO.

 

Mario J. Viera

 


En el enfrentamiento al régimen del partido comunista en Cuba, el exilio cubano, necesariamente tiene que captar el favor de la opinión pública internacional. Se requiere ganar prestigio ante el mundo. En este propósito, el mundo no debe ver al exilio cubano como un exilio revanchista, sino verlo como un movimiento sagaz, firmemente democrático, bien definido en sus objetivos e independiente de cualquier influencia extranjera.

El mundo actualmente ve como vacía de conceptos originales toda la retórica propia de la guerra fría. Se requiere un discurso que resalte la lucha de la democracia frente a los movimientos antidemocráticos; y no el simple clamor del anticomunismo. La lucha por la democracia de hecho es una batalla en contra de todos los ismos peyorativos.

Para romper la asimetría de fuerza entre los medios de la oposición democrática y el poder del Estado totalitario, se necesita compañía y ser visibles, en un enlace de resistencia interna y apoyo moral de la mayoría internacional.

El régimen dictatorial de Cuba cuenta con firmes apoyos internacionales y consolidados pilares de apoyo externos, lo cual queda evidenciado en la actitud de firme rechazo que asume el mundo ante el embargo comercial y económico impuesto a Cuba por Estados Unidos. Desde su implantación en Cuba, el régimen de Fidel Castro supo ganarse la simpatía internacional para que lo vieran como el pequeño héroe enfrentado a un poderoso monstruo, el sastrecito valiente enfrentado al gigante o la indefensa Andrómeda amenazada de ser devorada por el ceto, el monstruo marino de Poseidón.

La campaña por la supresión del embargo, que el régimen cubano y algunos otros gobiernos, denomina “Bloqueo”, se ha convertido en el póker político que maneja el Partido Comunista de Cuba (PCC) para atraer la empatía mundial y justificar todas sus deficiencias en lo económico y sus métodos de accionar represivo en contra del disenso como si fuera la legítima decisión del pueblo para elegir su sistema político, económico y social.

El pleno de la Asamblea General de las Naciones Unidas, año tras año, vota casi de manera unánime en contra del embargo estadounidense y a favor de su supresión. y no todos los delegados que toman asiento en la Asamblea General son representantes de regímenes autoritarios o antidemocráticos; prácticamente toda Europa, Canadá, América Latina, Asia y África, incluyendo a Australia, votan a favor del levantamiento de las medidas restrictivas de la economía que afectan al gobierno cubano.

Ese rechazo se ha hecho presente en diferentes foros internacionales., como en la Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), donde participan no solo los gobiernos de Cuba, Venezuela, Nicaragua y Bolivia. Entre los acuerdos tomados  en la VI cumbre de la CELAC, celebrada el 18 de septiembre de 2021 estuvo, como uno de sus principales la reafirmación de “su rechazo a las medidas económicas coercitivas no sustentadas en el Derecho Internacional, incluidas todas aquellas acciones unilaterales aplicadas contra países soberanos que afectan el bienestar de sus pueblos y están concebidas para impedirles que ejerzan su derecho a decidir, por su propia voluntad, sus propios sistemas políticos, económicos y sociales”.

Ahora bien, existen otros Estados sometidos a fuertes sanciones económicas, como, por ejemplo, Corea del Norte, y, no obstante, no hay reacción mundial dirigida a la supresión de esas sanciones. Existen también regímenes violentos y militaristas, como el de Birmania ante los cuales la comunidad internacional exige se impongan severas sanciones económicas.

Sin darle el nombre de “embargo” los Estados Unidos mantienen un verdadero embargo comercial contra Corea del Norte, independientemente de que forme parte de la selecta lista de Países patrocinadores del terrorismo internacional desde el 2017 debido al desarrollo de su programa nuclear y misilístico. De acuerdo de un “Aviso sobre las sanciones a Corea del Norte y medidas relativas a su aplicación” dado a la publicidad por el Departamento de Estado de E.E. U.U. con fecha  23 de julio de 2018 se prohibía, entre muchas las siguientes: todas las transacciones o actividades que involucren al Gobierno de Corea del Norte o al Partido Nacional de los Trabajadores de Corea del Norte; la importación directa o indirecta a los Estados Unidos de cualquier mercancía, servicio o tecnología de Corea del Norte; la visita a los Estados Unidos de embarcaciones y aeronaves que hayan visitado Corea del Norte o hayan efectuado un traslado entre buques con una embarcación que haya visitado Corea del Norte durante los últimos seis meses; la importación a los Estados Unidos de mercancías, bienes, artículos y objetos extraídos de minas, producidos y manufacturados total o parcialmente por ciudadanos o nacionales de Corea del Norte.

En diciembre de 2017, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas impuso sanciones severas a Corea del Norte en respuesta a sus pruebas con misiles balísticos. La resolución, redactada por Estados Unidos, incluyó medidas para reducir drásticamente las importaciones de gasolina y otros derivados del petróleo al país asiático en un 90%. El 21 de abril de 2022, la UE añade a 8 personas y 4 entidades a la lista de personas sujetas a las medidas restrictivas contra Corea del Norte, para elevar hasta 65 el total de personas incluidas en la lista.  

Como consecuencia de la crisis de los rehenes estadounidenses en Irá, en 1971, Estados Unidos impuso severas sanciones económicas contra el régimen de los ayatolas, las cuales incluían la congelación de unos 12000 millones de dólares en activos iraníes, depósitos bancarios, oro y otras propiedades, y un embargo comercial. Cumplido el propósito de aquellas medidas con la liberación de los diplomáticos y ciudadanos estadounidenses retenidos por Irán aquellas sanciones fueron levantadas; sin embargo, ante acros agresivos iraníes contra embarcaciones estadounidenses en el Golfo Pérsico, Estados Unidos, en 1987 renovó su política de sanciones contra el régimen persa.

La pretensión iraní de enriquecimiento de Uranio se previó como una intención de producir armamento atómico, provocó que, en 2006 el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas aprobara una resolución por la cual se impondrían sanciones económicas contra Irán. Sanciones que serían impuestas por Estados Unidos, la Unión Europea y Canadá.

Se han aplicado numerosas sanciones económicas por parte de Estados Unidos y la Unión Europea al régimen bielorruso de Alexander Lukashenko; tanto por su accionar represivo hacia los manifestantes pacíficos que exigían su renuncia, como por su apoyo a los efectivos rusos en la guerra contra Ucrania organizada por Putin.

En Birmania, tras el golpe militar que derrocó al gobierno democráticamente electo de Aung San Suu Kyi, miles de birmanos salieron a las calles en manifestaciones de lucha noviolenta contra la junta militar. Los militares actuaron de manera brutal contra los manifestantes desarmados, abriendo fuego contra ellos provocando en pocos días después de la asonada 1.500 muertos asesinatos, 11.700 personas y cientos de heridos. Ante la brutalidad del régimen militar el mundo respondió con firmeza.

A pocos días de golpe militar, Gran Bretaña anunció sanciones contra tres generales, acusados de graves violaciones de derechos humanos. Como fue reportado por los medios de comunicación internacionales, el ministro de Relaciones Exteriores británico, Dominic Raab, declaró al respecto: "Nosotros, junto con nuestros aliados internacionales, haremos que el Ejército de Myanmar rinda cuentas por sus violaciones de los derechos humanos y buscaremos Justicia". El gobierno de Canadá, sancionó también a nueve oficiales de la junta militar golpista.   

El 7 de octubre de 2021, el Parlamento Europeo aprobó una resolución contundente para exigirle al Consejo de la UE congelar los activos, bloquear las transferencias a los bancos estatales e incluir la Empresa de Petróleo y Gas de Myanmar (MOGE, por sus siglas en inglés), algo que había reclamado la organización defensora de los derechos humanos Human Rights Watch. Como parte de las sanciones económicas contra la dictadura birmana. Varias empresas internacionales dejaron de actuar en Birmania, entre ellas, la noruega Telenor, la japonesa Kirin, la francesa Total y la estadounidense Chevron.

Propiamente qué pretende la comunidad internacional de estados con esas medidas restrictivas, simplemente, tratar de asfixiar económicamente a esos regímenes y poder desestabilizarlos; ¿no es lo mismo que se busca con el embargo y las sanciones económicas en el caso cubano? Es lo mismo; pero la comunidad internacional, la opinión pública internacional no se pone en contra de las sanciones económicas que se les imponen a Corea del Norte, a Irán, a Bielorrusia, a Birmania y hasta las que se emplean contra el gobierno de Ortega-Murillo en Nicaragua. Debe entonces existir una razón que explique esta dicotomía.

La comunidad internacional se conmociona ante dos dramáticas condiciones, la seguridad internacional y el derramamiento de sangre. Ante el peligro de que dos regímenes dictatoriales se equipen con armamento nuclear y la construcción de poderosos misiles de alcance medio, con Irán y Corea del Norte, la opinión internacional, ve con simpatías todos aquellos actos dirigidos a restarles capacidades a esos estados.

La opinión internacional reacciona indignada contra todos los actos de gran represión violenta contra manifestantes pacíficos con cientos de muertes y, ven con simpatía a los pueblos donde, a pesar de la sangrienta represión, mantienen su resistencia firme y constante, como ha sido en el caso de Bielorrusia y más dramáticamente en el caso de Birmania. Allá, donde no existe una resistencia popular poderosa contra un gobierno autoritario y dictatorial enfrentada a la muerte y a la prisión de sus partidarios, la opinión internacional, solo toma nota y se interesa por algún otro acontecimiento que llene las páginas de los periódicos.

Las manifestaciones masivas del 11 de julio de 2021 en Cuba, tomó por sorpresa a toda la opinión internacional por lo inusitado de aquel acontecimiento. El gobierno cubano reaccionó como siempre lo ha hecho. Dio golpes, realizó numerosas detenciones arbitrarias y culpó aquello como motivado por los esfuerzos del “imperialismo yanqui” de derrocar a la “revolución”. No hubo réplicas de movilizaciones, dos días después todo estaba en calma, salvo los cientos de cubanos que fueron condenados a cumplir largos años de prisión, por el solo delito de mostrar su descontento. El aparato propagandístico del régimen del PCC, perfeccionado a lo largo de décadas, movilizó a sus pilares de apoyo externo de cientos de asociaciones de “solidaridad” en todo el mundo. ¡Todo era por culpa del “bloqueo” contra una pobre nación, que hace más agudas las necesidades de su pueblo!  Nada de gran importancia, así sería visto todo aquel movimiento, peores fueron los actos represivos en Colombia y en Chile contra ciudadanos indignados…

Podemos los cubanos sentirnos indignados por toda la represión que el régimen llevara a cabo para acallar las protestas; podemos sentirnos indignados por los juicios amañados que tribunales sometidos al poder del PCC llevaron contra los manifestantes… pero la comunidad internacional pasó la página y continuó levantando su voz en contra del “bloqueo”. ¡No hemos sabido ganarnos la opinión internacional! El exilio cubano debe tomar nota y sacar experiencias sobre esta amarga realidad política.

El exilio se radicaliza. Miles de cubanos jóvenes salen a las calles de Miami y hasta se van al DC a plantear su indignación. Miles de jóvenes que abandonaron el país debido a sus frustraciones, y esas pasadas frustraciones los radicalizan en el exilio. Por miles llegan a Estados Unidos luego del 11 de julio de 2021 y del fiasco de la manifestación cívica que no se dio al 15 de noviembre de ese año; por miles se cuentan los cubanos desesperados por llegar a la tierra prometida.

Según se reporta en el New York Times con fecha3 de mayo de 2022, que, de acuerdo altos funcionarios estadounidenses, se espera que este año lleguen cerca de 150.000 cubanos. Desde octubre han llegado a la frontera sur de Estados Unidos casi 79.000 cubanos, más que en los dos años anteriores juntos, según las cifras de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza. En marzo, más de 32.000 cubanos llegaron a la frontera. Las cifras son las más altas desde el éxodo de Mariel en 1980, cuando 125.000 cubanos emigraron a Estados Unidos.

Si se realizara una encuesta seria, ajustada a parámetros estadísticos precisos, es posible que el número de verdaderos perseguidos políticos dentro de esa oleada de cubanos migrantes sería mínimo. Quizá, muchos de ellos harán lo que tanto han criticado los republicanos viajar a Cuba luego del año y un día de su llegada a Estados Unidos, como establece la Ley de Ajuste Cubano. Quizá muchos de ellos también se radicalicen y salgan a pedir invasiones militares humanitarias, que no se envíen remesas a Cuba, Y salgan y griten: “¡Los demócratas son comunistas!” “¡Donald Trump será el salvador de Cuba!” Mientras tanto, la opinión pública internacional toma nota y observa.

Si esos cientos de miles que huyen se hubieran unido a la oposición, si se hubieran sentido motivados por las manifestaciones del 11 de julio y se hubieran organizado para continuar las protestas, quizá la opinión publica internacional daría un giro de ciento ochenta grados para mirar con simpatía a los que luchan en Cuba contra la dictadura totalitario.

Desde un punto de vista táctico, el exilio cubano debiera entender la realidad, amarga, desagradable, pero realidad existente. Hay que ajustars a la realidad y cambiar de manera inteligente la opinión desfavorable de la opinión pública internacional.

lunes, 1 de agosto de 2022

¿PUENTES DE AMOR O DE COMPLICIDAD?

 

Mario J. Viera

 


Siempre he sido partidario de que la oposición interna al régimen del PCC, no deposite todas sus esperanzas en las medidas de sanciones económicas que endurecen al embargo, pensando que solo ellas puedan desestabilizar al sistema totalitario. Hasta ahora esa desestabilización, ese estado de crisis política en el régimen, no se ha producido. Alcanzar la desestabilización del régimen no se originará a partir de un intento externo, tiene que lograrse dentro de Cuba, con un movimiento autóctono de pensar en cubano, ajustado a la realidad concreta del país; y autónomo, para actuar por iniciativa propia sin influencias y controles externos.

Muchos de la comunidad cubana residente en Estados Unidos reclaman que el embargo se mantenga, que el embargo se endurezca. Yo sostengo otra posición al respecto: “Mantener el embargo, nada resuelve a favor de la libertad de Cuba. Levantar el embargo tampoco resolverá la libertad de Cuba”.

Repetiré algunos comentarios que he expresado anteriormente: “El embargo, ciertamente es un espinoso tema, que ha dividido la comunidad cubana de emigrados y exiliados. Unos, exigiendo que se aprieten al máximo las tuercas del embargo, sin importar los daños colaterales que se presente entre los cubanos que viven en Cuba… Otros, en cambio, una mayoría entre los emigrantes, son partidarios de aflojar las tuercas de las sanciones económicas, y se identifican con las propuestas adelantadas por Carlos Lazo…”

Ya desde el pasado año he emitido críticas al proyecto demagógico de los puentes de amor que impulsa, de manera provocativa, el profesor Carlos Lazo:

Me desagrada el embargo ─ esto es tema a definir por el Congreso de Estados Unidos ─, pero me desagrada mucho más los actos de la tiranía cubana. Hoy no es momento para intentar erigir puentes de amor hacia la dictadura cubana. Hoy los puentes de amor deben ser trazados solo a favor de los que luchan de verdad contra la dictadura; a favor de todos aquellos que se atreven a disentir; de todos aquellos que en multitudes de miles levantaron su reclamo de Patria y Vida”.

El 11 de julio de 2021 se produjeron en Cubas las inusitadas marchas de protestas en contra del gobierno de Díaz-Canel. La represión ascendió hasta la detención de más mil participantes en aquellas demostraciones. Un mes después, el 25 de agosto, Carlos Lazo era recibido amablemente por Díaz-Canel y altos representativos del Partido Comunista de Cuba. Anoté entonces: “¿Sentarse junto al dictador para hablar de amor, como acaba de hacer Carlos Lazo? Eso no es amor hacia Cuba, eso es acto de quintacolumnismo”.  Después de la represión contra los manifestantes pedir el levantamiento de las sanciones económicas contra el régimen de La Habana sería como decirle a la dictadura: ¡No pasa nada, puedes continuar oprimiendo al pueblo!

“Se ha dicho muchas veces ─ expresé en aquella ocasión ─ que, el amor es ciego, de tal manera que se cumple el apotegma del versículo 7 de Saulo de Tarso, que todo lo disculpa y que todo lo soporta. Esta condición del amor solo es válida en cuanto al amor filial o el amor de pareja, y hasta incluso en el amor entre amigos. Cuando se habla del amor patrio, ya todo cambia: ¡No puede aceptarse falacias y mucho menos cuando la patria está sometida a una tiranía! “Del tirano, dijo Martí, di todo, ¡di más!; y clava/ con furia de mano esclava/ sobre su oprobio al tirano”.

Lazo ha demostrado que es un agente del régimen del PCC, no un espía, sino un agente de agitación política que tras su propuesta humanitaria, tierna, amorosa se esconde una gran hipocresía y demagógica campaña a favor del régimen. Es recibido en el Palacio de la Revolución con un reconocimiento a su “patriotismo” al oponerse al embargo, al “bloqueo” como él mismo denomina; sin embargo, varios representantes conocidos de la disidencia interna han sido partidarios a favor del levantamiento del embargo y ninguno de ellos fue reconocido como “patriotas”.

La evidencia clara de ser Lazo un agente de la dictadura queda demostrada en el hecho de hacer sus desfiles y sus manifestaciones, no en Washington DC, la capital de Estados Unidos, la ciudad donde se levanta el edificio del Congreso, que es la única instancia estatal con facultad para levantar el embargo; no, Lazo se va a Miami, al mismo corazón del exilio cubano con toda la intención de un verdadero agente provocador; y tanto lo es, que algunos de sus partidarios enarbolaron el estandarte rojinegro del Movimiento 26 de Julio.

Lo que realmente busca Carlos Lazo, no es levantar puentes de amor hacia el pueblo sufrido de Cuba, hacia los represaliados en Cuba, a los que sufren largas penas de prisión por sus ideas y por su derecho de manifestación, sino, levantar un formidable puente de complicidad con la dictadura del PCC.

sábado, 7 de agosto de 2021

Cada acto tiene su tiempo

 

Mario J. Viera


 

Sí, hay un tiempo para todo, y hay un tiempo para cada suceso bajo el sol, como se puede leer en Eclesiastés, ese hermoso libro de la Biblia, tan lleno de enseñanzas útiles y, debo decir de entrada, que no me identifico ideológicamente, con los principios bíblicos, pero los acontecimientos que ahora se produjeron en Cuba con el estallido de las protestas del 11 J, y las continuadas exaltaciones pasionales de la diáspora cubana en Miami Dade (diáspora, para incluir exiliados e inmigrantes económicos que conforman a la comunidad cubana en Estados Unidos) me hacen rememorar el Capítulo 3, versículos del 1 al 8 de Eclesiastés.

 

Es que todo tiene su tiempo y tiene su momento oportuno para el hacer; sí, hay un tiempo para nacer y un tiempo para morir, como hay un tiempo para plantar y un tiempo para cosechar. También existe un tiempo para derribar y un tiempo para construir, como igualmente, un tiempo de amar, y un tiempo de odiar; y hasta hay un tiempo para hacer la guerra, y un tiempo para concertar la paz. Estas dos últimas antítesis me obligan a divagar sobre determinados temas políticos, que, con respecto a Cuba están sobre la mesa; como es el caso del embargo, denominado por el régimen del Partido Comunista ─ y por algunos de sus eventuales compañeros de caminos que se autodefinen “progresistas” ─ como “bloqueo”; y el tema de las sanciones económicas no selectivas contra el gobierno de Cuba.

 

Siempre tenemos que referirnos al puntual antecedente que han sido las masivas manifestaciones de protestas protagonizadas por el pueblo cubano el 11 de julio; manifestaciones que algunos de esa diáspora cubana apenas les dan importancia y otros que las han hipertrofiado, destacando solo algunas de las verdaderas causas de las protestas, resaltando algunas u omitiendo otras, de acuerdo a lo que quieren entender. Y es que debemos considerar que ─ esto no previsto por el autor de Eclesiastés, atribuido, supuestamente, al mítico rey Salomón ─ hay un tiempo para soportar abusos y un tiempo para rechazar los abusos; y esto, precisamente es lo ocurrido el 11 J, una poderosa protesta en contra de los abusos en el abastecimiento, en la pobreza, en los efectos de la pandemia y de la denominada Tarea Ordenamiento, que todo ha desordenado, y en favor de las libertades y la destitución del actual gobernante Miguel Díaz-Canel, y todo, bajo la consigna de “Patria y Vida”; consigna esta tan denostada por un sector minoritario de la diáspora cubana y bendecida por la mayoría de esa misma diáspora.

 

Es que también hay tiempo para maldecir y tiempo para bendecir. Los que denigran la consigna de Patria y Vida se fundan en la falacia del argumento ad hominem, referido a sus autores principales, Yotuel Romero, Descemer Bueno y el dúo de Gente de Zona conformado por Alexander Delgado Hernández y Randy Malcolm Martínez, a quienes acusan de oportunistas por algunas pasadas veleidades con respecto al régimen del PCC. Sin embargo, la consigna ha calado dentro de la conciencia de los cubanos al interior de la isla. Qué importancia pueda tener el autor o los autores de una consigna cargada de poder movilizador. En todo movimiento de resistencia se necesitan símbolos que impliquen el ideal de la resistencia. ¿Acaso desconocen el origen de nuestra enseña nacional? Olvidan que fue diseñada por el anexionista Miguel Teurbe Tolón, siguiendo la idea del ambicioso venezolano Narciso López quien había formado filas dentro del Ejército Realista de España en lucha contra Simón Bolívar; bandera que primeramente tremoló en la ciudad de Cárdenas el 19 de mayo de 1850 durante la frustrada expedición anexionista de Narciso López. Bandera que posteriormente levantó Ignacio Agramonte como símbolo de combate y que, como expresara Bonifacio Byrne, en su poema “Mi Bandera”, “Orgullosa lució en la pelea,/sin pueril y romántico alarde:/¡al cubano que en ella no crea/se le debe azotar por cobarde! ¡Claro que hay tiempo para rechazar los abusos y tiempo para amar!

 

Todo puede ser; pero no todo se puede aceptar. No se puede admitir la manipulación de los sentimientos, porque conduce al extravío y al engaño. Cuando todo un pueblo repudia y protesta, aparecen los oportunistas con todo el propósito de adelantar sus intereses personales o sus agendas políticas. Y este es el caso que vemos ahora en Miami-Dade. La derecha radical del partido Republicano se ha adueñado del repudio de la diáspora cubana hacia la dictadura cubana, para convertirla en protesta en contra del gobierno de Estados Unidos. Convertir en problema interno una crisis externa, es el mejor método de hacerle oposición a la administración de Biden; más que satanizar al régimen del PCC se sataniza a la actual administración demócrata. La mira puesta está en las elecciones intermedias del 2022. Hay que ganar Florida y asegurar los cargos que se ostentan en el Congreso es el principal propósito de los republicanos de Florida.

 

Bien que esa derecha radical conoce la masa que manipula, mayoría de patriotas de bolsillo, seguidores apasionados de Donald Trump, que hicieron caravana y actos masivos de apoyo a las mentiras trumpistas sobre el fraude electoral, y una gran parte de ellos vio como héroes a los asaltantes del Congreso el 6 de enero; mayoría significativa dentro de la comunidad cubano-americana; mayoría fácilmente manipulable. Ejemplo de esa masa guiada por los republicanos es aquella señora que en una de tantas manifestaciones frente al restaurante Versalles gritaba furiosa por los poros, que cree ver, hay en el embargo, cuyas palabras reprodujo ese canal televisivo, hoy convertido en la versión hispana de Fox News, Telemundo 51; canal que da amplia cobertura a las declaraciones republicanas sin hacer uso del contraste informativo. Y la señora de marras se manifestaba indignada diciendo que hoy casi todo el pollo que se consume en Cuba proviene de Estados Unidos, olvidando que esto fue aprobado durante la administración del republicano George W. Bush, en octubre de 2000, cuando la puesta en vigor de la Ley de Sanciones Comerciales e Incremento del Comercio, por la cual se permitía la venta de productos agrícolas y medicinas a Cuba por razones humanitarias.

 

Así lo comentó Amnistía Internacional de septiembre de 2009: “Desde 2002, Estados Unidos ha sido el principal proveedor de alimentos y productos agrícolas a Cuba. Desde 2005, las regulaciones estadounidenses establecen que estas exportaciones deben realizarse mediante pago por adelantado, y el pago debe completarse antes de que los productos se envíen a Cuba; además, las transacciones deben realizarse a través de bancos en un tercer país. En 2008, Cuba importó de Estados Unidos alimentos y productos agrícolas por un valor superior a 700 millones de dólares. En marzo de 2009, el gobierno estadounidense levantó estas restricciones, y permitió que Cuba siguiera comprando alimentos y productos agrícolas y pagándolos tras la entrega”.  

 

El embargo comercial de Estados Unidos, como tantas otras cosas, constituye un elemento más de contradicción dentro de la variopinta diáspora cubana. Unos que piden se levante el embargo a rajatabla, otros, no solo quieren que se mantenga, sino que también se haga más rígido; sí porque hay que asfixiar al gobierno de Cuba, sin importar que, como daño colateral, también con ello se asfixia a la gente que vive en Cuba del día al día. Y es verdad, tal como lo dice Amnistía Internacional, que, aunque “el gobierno cubano es el principal responsable de respetar, proteger y hacer realidad los derechos humanos en Cuba, existe un reconocimiento internacional cada vez más general respecto a que, al imponer sanciones tales como embargos comerciales, los Estados deben tener en cuenta los posibles efectos de estas sanciones en el disfrute de los derechos económicos, sociales y culturales en el país afectado. Amnistía Internacional cree que el impacto del embargo sobre los derechos humanos de la población de Cuba no ha tenido una atención suficiente del gobierno estadounidense”.

 

De este modo, Joe Biden se encuentra en el medio de un campo de tiro, donde unos exigen más embargo y otros piden su eliminación, olvidando ambos sectores que el embargo ya está legislado por dos leyes aprobadas por el Congreso, la Ley Torricelli de 1992 y la macarrónica Ley Helms-Burton de 1994 y por lo regulado en esta última ningún presidente por sí puede levantar el embargo sino con el concurso del Congreso Federal; por otra parte ¿Más sanciones indiscriminadas a las impuestas por Donald Trump? Esto es algo que ni siquiera Trump, si hubiera conseguido un segundo periodo de gobierno, se habría atrevido a hacer. En definitiva: Hay tiempo para aprobar como hay tiempo para repudiar.

 

Los republicanos están en campaña. Quien crea que lo hacen a favor de los cubanos oprimidos en la isla está en un completo error. Primero tergiversan las demandas del 11 J; demandas que no fueron recogidas en un pliego, porque no se trató de manifestaciones políticamente organizadas, sino como la expresión del cansancio del pueblo. Vease lo dicho por Ron DeSantis el 13 de julio: “Ellos no están exigiendo vacunas o medicinas, lo que realmente quieren es la libertad que no han tenido por más de 60 años. El que crea otra cosa no entiende la opresión que ha sufrido ese pueblo”. O lo dicho recientemente el vástago de una familia batistiana Mario Díaz-Balart y el mediocre ex alcalde de Miami-Dade Carlos Giménez que "los cubanos no piden remesas sino libertad". Es que los cubanos tienen que esperar a la caída del régimen del PCC para alcanzar la libertad, y solo entonces, con ella "llegarán comida, medicinas, vacunas contra la COVID y el progreso económico", ¡Claro está si antes no mueren por la pandemia o por inanición!

 

Y van todos sus dardos contra Joe Biden, el que ganó el Colegio Electoral y el voto popular frente al maniático Donald Trump. Vean que este es el ejemplo: "Esto no debe ser un tema de republicanos o demócratas, es sobre Estados Unidos y el mundo libre" ante "una dictadura de más de 60 años (…) No puedes [Biden] ser el líder del mundo libre cuando estás en silencio ante esos que piden libertad", expresó muy emocionado Kevin McCarthy, líder de la minoría republicana en la Cámara de Representantes.

 

¡Ah, hermosas palabras; emotivas palabras! Lástima que no le expresó las mismas palabras a Donald Trump, cuando este coqueteaba con el máximo dirigente de una dictadura más despiada que la que pudiera ser la del PCC, con Kim Jong Un. Cuando Trump dijera del tirano que era su amigo; cuando a pedido del Jong Un suspendiera los ejercicios militares conjuntos entre las fuerzas de Corea del Sur y las estadounidenses, a los cuales denominó “juegos de guerra”, para hacer feliz a la bestia de Corea del Norte. ¡No, entonces, McCarthy, solo hizo unos tímidos comentarios!, como este de: “Los métodos de Trump hicieron que Corea del Norte hablara, así que dale una oportunidad en materia de comercio. No creo que nadie gane una guerra comercial, pero sí creo que es saludable tener una discusión comercial”; o este otro, donde expresó: "Permitamos que [Trump] tenga un poco de margen para tener una discusión.  Siempre es parte de las negociaciones, a veces haces una discusión sobre un punto para que puedas ser más fuerte".

 

Y lo que dijo la hija de unos cubanos que salieron huyendo de la isla cuando llegó al poder Fidel Castro, sin haber hecho nada para enfrentarle, convencidos como estaban de que era comunista, María Elvira Salazar, periodista mediocre surgida, ¡Tenía que ser de Telemundo 51!, nacida en Miami en 1961 exclamando muy airada, "La paciencia se nos está acabando", porque reiteradamente, se le ha solicitado a Biden un "liderazgo claro" con respecto a Cuba. Y no podía faltar la glamorosa, la diva del republicanismo, Rosa María Payá, la hija del iluminado, del impecable representante de la oposición cubana, del “mártir” Oswaldo Payá, que para resalto de ella se aprobó en el Senado estadounidense, a petición de Marco Rubio ─ omitiendo nombres preclaros como los de Ricardo Bofill y Sebastián Arcos Bergnes, que si conocieron las cárceles de la tiranía ─  rebautizar la calle donde se levanta la sede de la embajada cubana con el nombre de “Oswaldo Payá Way”. Y dice la destacada activista pro ella misma: "El presidente Biden dice que apoya la clara demanda de libertad, pero todavía no ha actuado para ayudarla a la altura de la circunstancia".

 

Dejemos a un lado las ambiciones republicanas, que han convertido el 11 J en un apetitoso pastel colocado sobre los lomos de un elefante y cada uno aspira a probar una tajada del mismo. Olvidemos las intrigas politiqueras que alimentan la polarización política en Estados Unidos y situémonos en lo específico. Hoy, no es el momento de suprimir, por muy estúpidas que sean, que lo son, las sanciones que Trump le impuso a Cuba. Hoy, en este momento, luego que la dictadura reprimiera el derecho de manifestación con violencia física, detuviera a cientos y condenado a muchos de los participantes en las manifestaciones bajo cargos de “desorden público” y desacato, y sin las adecuadas garantías judiciales; no sería políticamente acertado, quizá más adelante pudiera hacerse, pero paso a paso. Levantar el embargo, no es el momento, no existe una mayoría congresional favorable a ello y de hacerlo, hacerlo paulatinamente, concesión por concesión. Es que existe un tiempo de espera y un tiempo de hacer;

 

Si se me permitiera darle mi opinión a Biden, yo solo le diría: “Ud. es el presidente de Estados Unidos; haga lo que entienda es mejor para Estados Unidos; elabore su propia política exterior, de acuerdo con sus propias opiniones y el consejo de su equipo de asesores. Concéntrese en los intereses de su país, en el mejoramiento social, educativo y económico de sus ciudadanos, ellos lo valorarán, Desarrolle una política interior dirigida a ganar apoyos dentro de las minorías nacionales, de los sindicatos, de los trabajadores de la industria. Céntrese en el trabajo de acabar con el azote de la pandemia, fortalezca las relaciones con los aliados de Estados Unidos y hacer que florezca la economía nacional con bajos índices de desempleo; recuerde que Estados Unidos no es el policía universal y que la era del gran garrote ya ha quedado solo como recuerdo histórico”.

 

Para los cubanos que en la isla se enfrentan al poder de la dictadura, ya no hay tiempo de esperar por salvadores externos, es tiempo de alcanzar la libertad por propia y autóctona decisión. ¿Qué ha hecho Estados Unidos para rescatar la democracia en Nicaragua?¡Nada, si acaso alguna que otra tímida sanción económica! ¿Y los cientos de muertos en las protestas masivas de Nicaragua? ¡Nada, todavía Daniel Ortega se mantiene en el poder! ¿Y en Venezuela, donde todas las acciones estaban puestas sobre la mesa? ¿Y los cientos de asesinatos políticos que han cometido en Venezuela los grupos de facinerosos que militan en bandas parapoliciales conocidas como “colectivos”? ¡Nada, todavía Maduro mantiene el poder y la oposición se ha quedado sin fuerzas! Olvídense, Marco Rubio, Mario Díaz Balart, María Elvira Salazar, Carlos Giménez, Ron DeSantis y Rick Scott son políticos estadounidenses, para ellos, en realidad, Cuba solo es un propósito para alimentar sus aspiraciones políticas y ganar en la Florida los votos de la poderosa, en número, comunidad cubano-americana. ¿Las afamadas organizaciones del exilio cubano? ¿Qué han hecho de utilidad para la conquista de la libertad en Cuba, el Directorio Democrático Cubano, la Asamblea de la Resistencia Cubana, ambos bajo la dirección de Orlando Gutiérrez, con su "Plan República de Cuba"; Cuba Decide, encabezada por Rosa María Payá promoviendo un “plebiscito vinculante”; y otras del mismo pelaje? Salvo vivir sin sudar la camisa, nada han logrado, solo dividir más y más a los sectores de la diáspora cubana alineándose a un solo partido estadounidense, el Republicano y dando apoyo ferviente a Donald Trump.

 

Hay que reorganizarse, comenzar de nuevo, elaborar una estrategia de resistencia, conociendo nuestras fuerzas y nuestras debilidades. Elaborar un pliego de demandas y propuestas. El 27 N puede jugar un papel movilizador. Echar a un lado las promesas de un exilio desfocado, y del histerismo miamense. La solución de nuestros problemas está en las manos de las nuevas generaciones, y hay que ganar la voluntad de actuar de esa generación. Cuba no necesita una nueva Enmienda Platt. Cuba ha de levantarse por el esfuerzo de todos sus hijos, sin exclusiones, para poder superar esta etapa de oscurantismo político donde ha sido sumida por los máximos responsables del usurpador Partido Comunista de Cuba. ¡Habrá una Tercera República!, como hubo una primera, surgida el 29 de mayo de 1934 al ser derogada la Enmienda Platt; como hubo una segunda, a partir del 10 de octubre de 1940 con la ratificación de la Constitución del 40. Sí, necesariamente, surgirá la Tercera República, una, soberana, independiente y libre República de Cuba. Todavía hay tiempo para la esperanza.

viernes, 7 de mayo de 2021

De un debate sobre “las promesas de Joe Biden”

 Mario J. Viera


 

Un debate se ha producido dentro de las fincas del Facebook, a propósito de exigirle o hacerle recordar al presidente Joe Biden sus “promesas electorales con respecto a Cuba” y uno de los principales reclamos que se le hacen es el levantamiento del embargo (prefieren utilizar la combinación “embargo/bloqueo”) Hasta promueven manifestaciones públicas con reclamos a la administración Biden, diz que, porque ellos les dieron su voto.

 

Pero Biden no prometió levantar el embargo, no prometió hacer más estrechas las relaciones con el gobierno del PCC, claramente lo dijo él no es Obama, y también claramente dijo que levantaría las sanciones extremistas que impuso Donald Trump afectando más al pueblo que a la dictadura.

 

Durante su periodo de campaña electoral, Biden declaró, en entrevista para CiberCuba: “La situación de hoy en Cuba no es igual a la situación hace cuatro años y yo seguiré políticas que reconozcan el ambiente de hoy, empezando con la eliminación de las restricciones de Trump a las remesas y los viajes, las cuales perjudican al pueblo cubano y mantiene a las familias separadas. También abordaré el atraso de más de 20,000 visas que ha aumentado bajo la administración Trump, exigiré la liberación de los presos políticos y defenderé los derechos humanos en Cuba, tal como lo hice cuando era vicepresidente”. Lo ha expresado por boca de la vocera de la Casa Blanca, Jen Psaki, la política que seguirá la administración con respecto a Cuba, estará "comandada por dos principios: el primero el apoyo a la democracia y los derechos humanos, que va a ser el eje, y el segundo es que los estadounidenses de origen cubano son los mejores embajadores de la libertad en Cuba”; agregó, además, Psaki: "Estamos revisando las políticas del gobierno de Trump en varios temas de seguridad nacional para asegurarnos que nuestra visión se ajusta a eso. Vamos a marcar nuestro propio camino"   

 

Pero también se ha recalcado que existen prioridades más importantes para Estados Unidos, como la pandemia, la economía, el calentamiento global, y el conflicto con Irán, y es así, porque Biden no es el presidente de la comunidad cubano-americana de la Florida; él es el presidente de Estados Unidos.

 

Al embargo, el régimen dictatorial del PCC lo denomina "bloqueo", lo ha estado diciendo desde 1962. No obstante, Cuba mantiene magníficas relaciones con más de cien países con los que hace comercio e intercambios. Por muchos años, Fidel Castro se burlaba del embargo ─ él decía bloqueo ─. El 2 de enero de 1969, en un discurso que pronunció en la Plaza de la Revolución, dijo, “la consigna de este país es primero pasar hambre que dejar de pagar una sola obligación porque afectaría el crédito de este país”, y agregó:


¡Venir a estas horas pensando que pueda prosperar el bloqueo! (…) ¡Dan ganas de reír sencillamente! (…) El bloqueo ya nos da ganas de reíry no puede ser para menos”.  

 

Chupaba de la teta de la vaca soviética; pero, no obstante, comenzó una tremenda campaña propagandística, con aquello de la deuda externa del Tercer Mundo, que decía, era impagable. Argumentó con cuantas falacias le vinieran a la mano para justificar su reclamo “internacionalista”. Hasta convocó el encuentro de la deuda externa de América Latina y el Caribe, en La Habana, celebrado a lo largo de seis días, desde el 30 de julio hasta el 4 de agosto de 1985. Mucho que le debía al Club de París y a países de América Latina como Argentina y México; y en su discurso de apertura del encuentro Castro expresó: “Cuando hablamos de abolir la deuda, hablamos de todas las deudas que tiene el Tercer Mundo con el mundo industrializado, no excluyo a los países socialistas”. Su conclusión final fue declarar, “la deuda externa de los países del Tercer Mundo es impagable e incobrable (…) un imposible político, un imposible económico y un imposible moral” (Discurso pronunciado por FC, el 2 de septiembre de 1986 en Harare, Zimbabue).

 

Llegó la perestroika, se le acabaron los subsidios soviéticos y no hizo lo que debió hacer, rectificar, abrirse al pueblo y abrirse al mundo. En Cuba todos estábamos entusiasmados con la perestroika, pero FC se mantuvo inmutable, su poder no podía ser amenazado por los "perestroikos", como comenzaron a llamar a los miles y miles que, en Cuba, vieron en la perestroika, un nuevo camino de esperanzas, de mejoramiento de los niveles de vida. Impuso entonces Castro su proyecto de "rectificación de errores", que lo único que logró fue hacer más patentes y más duros los errores.

 

Se decidió por la resistencia y le clavó al pueblo el denominado "periodo especial en tiempos de paz". No se abrió a los cambios, y continuó acumulando deudas con el club de Paris, aún las mantiene. Comenzó entonces a lloriquear por el "bloqueo" y los tontos útiles comenzaron también a llorar por el "bloqueo".

 

La economía seguía en bancarrota, se debía a la política de la Planificación Centralizada. Se arruinaban las muy fértiles tierras de Cuba por las malas prácticas del burocrático latifundismo estatal. amenazaba el hambre. Los campos se cubrieron de marabú, y no fue por culpa del embargo, sino por la incorrecta dirección de la economía conducida por la intolerancia castrista.

 

Ciertamente, el embargo es una práctica obsoleta, surgida, en primera instancia para apartar al Cuba de la Unión soviética. Caído el campo soviético del "socialismo real", Estados Unidos, mantuvo el embargo, principalmente a impulsos de la comunidad cubano-americana.

 

En 1996, por inspiración de Lincoln Díaz-Balart, surgió la Helms-Burton que codificaba al embargo. Bill Clinton dudaba firmar la tal ley, ¿y qué ocurrió? En Cuba se organizaba Concilio Cubano, el reto más poderoso que la oposición interna le planteara al régimen; Castro quería acabar con ese reto y envió un mensaje. Una cuadrilla de avionetas de Hermanos al Rescate intentó un vuelo sobre Cuba en apoyo de Concilio, pero los mig de combate del régimen derribaron con misiles a dos de las avionetas sobre aguas internacionales. A Clinton no le quedó más remedio políticamente que firmar esa ley; una ley que pudo haber vetado.

 

Llega Obama, busca mejorar las relaciones con Cuba, le facilita un mejoramiento en esas relaciones; pudo haber mejorado la vida de los cubanos, pero aparece Trump e impone sanciones severas, que, más que al régimen, a quien más dañaba era al pueblo; ahí está el contenido de lo que Biden prometiera, suprimir esas medidas estúpidas de Trump y dejar en suspenso los títulos III y IV de la Helms Burton.

 

Mantener el embargo, nada resuelve a favor de la libertad de Cuba. Levantar el embargo tampoco resolverá la libertad de Cuba, ejemplo la China capitalista-comunista.

 

Cuando voto por un candidato a la presidencia de Estados Unidos, lo hago considerando si es el candidato correcto para Estados Unidos; no lo hago pensando en que ese candidato sea el "libertador" de Cuba o de Venezuela, o el de Nicaragua o el de Birmania.

Si Estados Unidos impuso el embargo, Estados Unidos decidirá si lo mantiene o lo levanta; no soy yo quien lo decidirá. Pero, mientras tantos, cubanos con buenas intenciones, pero erradas en principio siguen promoviendo puentes de amor entre el gobierno de Estados Unidos y el Gobierno del PCC.

 

Los puentes de amor han sido bien recibidos por los funcionarios del régimen que llaman "patriotas" a los puenteros. Me sentiría muy mal si el régimen del PCC me denominara "patriota". ¿Sanciones económicas no selectivas? Por supuesto que no las apruebo. ¿Ley Helms-Burton? Por supuesto que no la apoyo, que estoy en contra suya; pero, ¿Regalarle de gratis una victoria política al régimen del PCC? ¡De ninguna manera! Miren qué conflicto el mío. Soy partidario de un quid pro quo en cuanto al levantamiento del embargo, un “te doy y me das”. Lo demás es asunto a dilucidar por el Congreso Federal.

sábado, 6 de febrero de 2021

¿POR QUIEN VOTA UD. EN ESTADOS UNIDOS?

 Mario J. Viera

 


Cuando Ud. vota por un candidato a la presidencia de Estados Unidos. Ud. estará votando por quien considere sea la mejor opción para Estados Unidos. Usted no estará votando ni por México, ni por Guatemala, ni por Cuba. Puede ser que Ud. considere para hacer su elección las proyecciones de ese candidato en el tema de la política exterior. Sin embargo, lo relacionado con la política exterior lo tratará el candidato electo de acuerdo a los intereses geopolíticos de los Estados Unidos.

 

Puede ser que Ud. quisiera, en el caso cubano, que el presidente electo por el voto suyo, tenga determinada posición ante el asunto del embargo comercial. Tal vez Ud. preferiría uno que apriete hasta la asfixia el embargo; o tal vez prefiera lo contrario, que se levante el embargo. Pues mire Ud., en este punto, Ud. no decide. Puede gritar y patalear todo lo que quiera, pero el embargo se conducirá de acuerdo a lo que mejor convenga a Estados Unidos; aunque no le guste, ese embargo, quien decide si se mantiene o se elimina, son los intereses políticos y geopolíticos del partido en el gobierno.

 

Quizá Ud. estaría reclamando más sanciones económicas, porque es lo que Ud. cree sea lo más adecuado para tratar con la dictadura cubana, y, de pronto, una mañana, se despierta con la noticia de que se aprobó el levantamiento del embargo; entonces Ud. gritará y pataleará acusando a es osado presidente de traidor, aunque ese presidente no hubiera firmado jamás un acuerdo con Ud. Puede ser, que Ud. esté en la otra pendiente y esté reclamando la rescisión del embargo, y un buen día se despierta Ud. con la noticia de que se apretaron más las tuercas del embargo, pues si quiere grite bien alto, patalee como un churumbel y hasta acuse al presidente de traidor, aunque tampoco él halla firmado ningún convenio con Ud.

 

Mire, no crea que el embargo, que Estados Unidos mantiene contra el Estado cubano, tiene la intención de liberar a los cubanos, de hacer que en la isla se respeten los derechos humanos. No sea cándido, si así fuera, Estados Unidos impondría un embargo a países como Arabia Saudí, Tailandia, o Birmania, en esos países los derechos humanos son una mala palabra, pero Estados Unidos no les ha impuesto un embargo, ¿por qué? Porque representan piezas claves en la geopolítica de Estados Unidos; ¿Y Venezuela y Nicaragua? Bueno Venezuela tiene petróleo y Nicaragua no influye para nada en la América Latina, ni tiene posibilidad alguna para perturbar la estabilidad política de la región. Contra esos países, quizá se impongan determinadas sanciones económicas.

 

Hay enemigos declarados de Estados Unidos que conforman una verdadera amenaza para los intereses geopolíticos estadounidenses, como son Irán y Corea del Norte, que sufren embargos económicos de Estados Unidos y numerosas sanciones económicas, sin embargo, lo que busca hacer Estados Unidos en ambos países es limitarles su capacidad de alterar la estabilidad de sus regiones por un posible acceso a las armas atómicas, para nada, la liberación nacional de esos países. ¿Y los otros enemigos de Estados Unidos, como son China comunista-capitalista y Rusia? Mientras ellos no interfieran dentro de la zona de influencias de Estados Unidos, pues solo habrá un puje entre adversarios. Hay como un pacto no escrito entre las tres potencias que consiste en respetar sus mutuas zonas de influencias. Siempre fue así desde los tiempos de la guerra fría.

 

Mientras el tema de Cuba siga siendo un asunto, más de política interior de Estados Unidos que de su política exterior, seguirá habiendo embargo económico contra Cuba, por más que gritemos y pataleamos. Así es, decida Ud., si vota por Estados Unidos o vota pensando en Cuba. Claro está que se pueden exponer razones, hacer labor de cabildeo, escribir cartas a congresistas, y hasta gastar energías en manifestaciones y marchas, el embargo se levantará, ya sea por parte de los republicanos o por parte de los demócratas cuando los dirigentes de la política estadounidense, consideren que mantener el embargo no les dé réditos políticos al interior del país.

EL ESPINOSO TEMA DEL EMBARGO COMERCIAL

 Mario J. Viera

 


Recientemente se cumplieron 59 años de aquel 3 de febrero, cuando John F Kennedy firma, en 1962, la ya casi olvidada Proclamación 3447, imponiendo el embargo comercial a Cuba porque su gobierno era “incompatible con los principios y objetivos del sistema interamericano”, dada ─ en aquel entonces ─, “la ofensiva subversiva del comunismo sino-soviético con la que el Gobierno de Cuba está alineado públicamente”.

 

Con base sobre la Ley de Asistencia Exterior de 1961, por la cual se autorizaba al presidente a “establecer y mantener un embargo sobre todo el comercio entre los Estados Unidos y Cuba”, Kennedy, en su proclama, decretó la prohibición de importar a los Estados Unidos “todas las mercancías de origen cubano y todas las mercancías importadas desde o a través de Cuba”, lo cual sería efectivo a partir del 7 de febrero de 1962. Además, Kennedy extendió la prohibición, dictada el 19 de octubre de 1960, durante la administración Eisenhower, “de todas las exportaciones de los Estados Unidos a Cuba”.

 

Todo el propósito del embargo estaba dirigido al aislamiento del gobierno castrista ─ todo el sistema interamericano rompió relaciones comerciales y diplomáticas con Cuba, con la excepción de México y Canadá ─ para obligarle a romper sus vínculos con la Unión Soviética, lo cual, constituía una verdadera amenaza a la seguridad de los Estados Unidos. El embargo no logró cumplir sus objetivos, en contrario, el régimen castrista fortaleció su alianza con todo el bloque soviético y con China. Ocho meses después se produciría la operación soviética “Anadir” que, al dotar a Cuba con armamentos ofensivos de misiles de mediano y largo alcance, originaría la conocida crisis de los misiles o crisis de octubre. Con el tiempo, todos los países de América Latina reestablecieron sus relaciones diplomáticas y comerciales con la isla, quedando Estados Unidos aislado como el único país con un embargo comercial contra Cuba y sin relaciones diplomáticas con su gobierno.

 

Con la caída del bloque soviético en 1990, muchos ilusos creyeron que el gobierno castrista también sucumbiría; sin embargo, los que conocíamos el ortodoxismo del castrismo, comprendíamos que Cuba no sería la última ficha del efecto dominó originado en la Europa oriental. El régimen cubano, con la pérdida de los subsidios y el comercio soviéticos entró en una crisis económica que ponía en peligro su estabilidad; para lo cual, en aras de su subsistencia, impuso un periodo de extrema austeridad económica cuyos efectos recayeron sobre las espaldas del pueblo. Ni siquiera entonces, el embargo logró mellar el poder de la dictadura castrista.

 

Entusiasmados con la crisis del denominado “periodo especial en tiempos de paz”, que sometía al país a grandes trastornos sociales, legisladores demócratas impulsaron una ley que incorporaba nuevas disposiciones para hacer más restrictivos los postulados del embargo: la Ley para la Democracia en Cuba, de 1992, conocida también como Ley Torricelli. Esta norma legal prohibía a las filiales de empresas estadounidenses establecer relaciones comerciales con Cuba; prohibía también que los ciudadanos estadounidenses viajaran a Cuba, y el envío de remesas de dinero a Cuba. Entre los objetivos de la Torricelli estaba el “tratar de conseguir una transición pacífica a la democracia y la reanudación del crecimiento económico de Cuba mediante la aplicación cuidadosa de sanciones contra el gobierno de Castro y apoyo al pueblo cubano”; al mismo tiempo, buscaba “alentar a los gobiernos de otros países que mantienen relaciones comerciales con Cuba a restringir sus actividades de comercio y crédito”; para ello contemplaba aplicar “sanciones a cualquier país que preste ayuda a Cuba”. Entre sus postulados extraterritoriales se disponía que, cualquier nave que hubiera entrado en Cuba para comerciar con productos o servicios, estaría prohibida de cargar o descargar en puertos estadounidenses por un periodo de 180 días.

 

Aunque la Ley Torricelli reconocía la posibilidad de envíos humanitarios a Cuba de alimentos, medicamentos y suministros médicos, se requería, para ello, que el gobierno cubano hubiera cambiado luego de la realización de elecciones libres y justas. La Torricelli solo constituyó una pompa de jabón, elaborada por el Congreso de Estados Unidos.

 

Un nuevo intento de endurecimiento del embargo surgió por inspiración del congresista republicano Lincoln Díaz-Balart que dio como resultado la Ley para la Libertad y la Solidaridad Democrática Cubanas de 1996, más conocida como Ley Helms-Burton por el nombre de sus patrocinadores, los congresistas republicanos, el senador Jesse Helms y el representante Dan Burton. Cumbre y máximo en la codificación de la legislación del embargo comercial contra Cuba. Este íncubo legal consta de cuatro títulos. El título I, “Fortalecimiento de las sanciones internacionales contra el gobierno de Castro”; el título II, “Ayuda a una Cuba libre e independiente”; el título III, “Protección de los derechos de propiedad de los nacionales estadounidenses”, y el título IV, “Exclusión de determinados extranjeros”. La Helms-Burton hizo más agudo el carácter extraterritorial que estaba presente en la Torricelli. Los alcances de la Helms-Burton reforzaron la coartada del régimen que sustenta el Partido Comunista de Cuba (PCC) facilitándole cargar la culpa de su mala administración sobre la acción “criminal” del “imperialismo yanqui”, y justificarse, ante la comunidad internacional, por sus procedimientos represivos contra el movimiento opositor pacífico de la isla, presentando a sus activistas como mercenarios al servicio de una potencia extranjera.

 

La respuesta del régimen del PCC a la Helms-Burton fue la promulgación de la Ley No. 88, de protección de la independencia nacional y la economía de Cuba, de 16 de febrero de 1999, por la cual 75 disidentes, entra activistas y periodistas independientes fueron condenados a largas penas de prisión en el 2003, y todavía sigue vigente cual una espada de Damocles sobre las cabezas de los opositores al régimen.

 

Un intento de relajamiento del embargo hacia Cuba fue impulsado por Barack Obama, a partir del 2009, levantando las restricciones a los viajes familiares y a los envíos de remesas a Cuba, y flexibilizando las visitas de estadounidenses a la isla, para concluir el 17 de diciembre de 2014 con el anuncio de la apertura para la normalización de las relaciones diplomáticas con Cuba, interrumpidas desde el 3 de enero de 1961. Con la llegada de Donald Trump a la presidencia, muchas de las medidas de relajamiento implementadas por Obama fueron restringidas y se impusieron nuevas sanciones económicas a la isla, así como la implementación del título II de la Helms-Burton cuya vigencia se había suspendido por los presidentes Bill Clinton, George W. Bush y Barack Obama. Además, Trump canceló el programa de reunificación familiar; suspendió vuelos directos desde Estados Unidos a las provincias cubanas y hasta restringió el envío de remesas para los familiares en Cuba.

 

El embargo, ciertamente es un espinoso tema, que ha dividido la comunidad cubana de emigrados y exiliados. Unos, exigiendo que se aprieten al máximo las tuercas del embargo, sin importar los daños colaterales que se presente entre los cubanos que viven en Cuba, con proclamas de “parones” y hasta pidiendo, con mucha pasión, un desembarque de marines en tierra cubana. La mayoría de los exiliados cubanos son partidarios de estas medidas, sin ninguna otra opción, y siguen, sin análisis críticos, las políticas del expresidente Trump. Otros, en cambio, una mayoría entre los emigrantes, son partidarios de aflojar las tuercas de las sanciones económicas, y se identifican con las propuestas adelantadas por Carlos Lazo de permitir la liberación de las remesas y de los viajes a Cuba, de la reimplantación del programa de reunificación familiar, la  restauración de los vuelos a las provincias cubanas y reabrir la embajada de Estados Unidos en La Habana para facilitar las solicitudes de visado para aquellos que quieran visitar a sus familiares en Estados Unidos; y hay hasta los que se pronuncian por la anulación de un plumazo del embargo.

 

Así, muchos se unieron para participar en las caravanas de “Puentes de Amor Por la Familia Cubana”, un extraordinario desfile en bicicletas y autos que circularon en ciudades como Miami, New York, Los Ángeles y Seattle, convocadas, en primer lugar, por el profesor Carlos Lazo, residente en Seattle, Washington. Y si los de la línea dura se iban a favor de Trump, estos que ahora se van a favor de tender “puentes de amor”, reclaman y le exigen al actual presidente, Joe Biden, “Mr. Biden, please. End the Embargo on Cuba”, y lo hacen, porque dicen que les dieron su voto en las elecciones pasadas; y quieren enviar, según sus propias palabras, un mensaje bien claro al presidente de Estados Unidos: “Elevaremos nuestras voces para que el presidente Biden levante las sanciones que pesan sobre nuestras familias y sobre el pueblo cubano”.

 

Sin embargo, el tema del embargo tiene muchas aristas. En primer lugar, es una reminiscencia de la guerra fría mantenido a contracorriente de la realidad actual. Cuba ya no es la amenaza que pendía sobre la seguridad interna de Estados Unidos desde la década de los 60 y hasta la de los 90. Hoy por hoy levantar el embargo de un solo plumazo, sin nada a cambio, constituiría una victoria política para los regentes del PCC. Si se mantiene el embargo, el régimen no hará cambios, buscará alianzas con enemigos de Estados Unidos para sobrevivir y los efectos lo sufriría el cubano de a pie. Si se levanta el embargo, el cubano seguirá siendo el mismo gallo desplumado que antes, aunque recibiendo un poco más de maíz. Todo un círculo vicioso. Para levantar el embargo se requerirá una ley que derogue tanto a la proclamación 3447, como a las leyes Torricelli y Helms-Burton. ¿Puede esto ser alcanzado por el gobierno Biden-Harris? Con la exigua mayoría con la que cuentan los demócratas en el Congreso, y la evidente posición polarizada de los congresistas republicanos, es improbable que tal propósito pueda ser cumplido. Para ello se requiere que, en 2022, los demócratas puedan ganar más escaños en ambas cámaras congresionales que les aseguren una clara mayoría legislativa.

 

Las caravanas para tender puentes de amor estaban motivadas por buenas intenciones, pero como bien dice el tan trillado dicho, que de buenas intenciones está empedrado el camino al Infierno, ahora han sido aplaudidas desde CubaDebate en su edición del 31 de enero. “Ciudades de Estados Unidos realizan este 31 de enero una protesta en una caravana de bicicletas y autos contra el bloqueo a Cuba y a favor de que se tiendan ‘puentes de amor’ entre ambos países”, se puede leer en esa edición; y hasta Lazo se convierte para el PCC en una figura respetable: “El profesor cubanoamericano Carlos Lazo ─ se destaca en CubaDebate ─ hoy en Miami durante la Caravana #PuentesDeAmor contra el bloqueo a #Cuba. Cerca de 500 cubanos residentes en EE.UU y amigos de la solidaridad realizaron una caravana en Miami, New York, Seattle y Los Ángeles. #NoMasBloqueo #UnblockCuba”. Hasta Miguel Díaz-Canel agradeció desde su cuenta en Twitter, el gesto de la caravana a los emigrados cubanos en Estados Unidos.  “Los patriotas cubanos, vivan donde vivan, entienden que el bloqueo es un crimen contra su pueblo”, Tele Sur también se hizo eco de la caravana, bajo el titular “Así fue la Caravana "Puentes de amor" en solidaridad con Cuba”.

 

Existe una sutileza, más política que semántica, al identificar “embargo” con “bloqueo”. Dicho en correcto castellano “bloquear” significa: “Interceptar, obstruir o cerrar el paso; realizar una operación militar o naval consistente en cortar las comunicaciones de una plaza, de un puerto, de un territorio o de un ejército”; esto precisamente fue lo que impuso el gobierno de Kennedy tratando de evitar el arribo por mar de armamentos ofensivos soviéticos a puertos cubanos durante la crisis de los misiles, bajo el eufemismo de “cuarentena”. Y, por extensión, y dicho de una autoridad competente,  bloquear es “inmovilizar una cantidad o un crédito, privando a su dueño de disponer de ellos total o parcialmente por cierto tiempo”, lo que para nada se corresponde con el acto de embargo que es la “prohibición del comercio y transporte de armas u otros efectos útiles para la guerra, decretada por un Gobierno”; además, embargar significa, “dificultar, impedir, detener”; “retener, en virtud de mandamiento judicial, un bien que queda sujeto a las resultas de un procedimiento o juicio”.  

 

Faltaba en el logo de la caravana un anexo, donde quedara claro: “Caravana para tender lazos de amor, no con la dictadura, con la familia cubana”. Sobraba el propósito de influir en la política exterior de los Estados Unidos como por décadas lo ha hecho el denominado exilio histórico. Ese sector, el histórico, poco a poco irá perdiendo influencia de cabildeo ante los gobiernos estadounidenses, ¿Será sustituido por el cabildeo de los moderados, de los bien intencionados y hasta pueriles partidarios de los “puentes de amor”?

 

El plattismo asume diferentes facetas, una de signo duro, otra de rostro moderado, pero en definitiva es la misma mentalidad, la que ve a los Estados Unidos como los redentores de Cuba, la del reclamo a Trump ─ ”cuatro años más de su presidencia y se acaba el comunismo” ─, la del auxilio de Biden ─ “Biden, Cuba te necesita” ─. Muy buenos son los reclamos de facilitar el encuentro de cubanos con cubanos, de reunificación familiar, de envío de remesas; pero hay que saber separar la paja del trigo, con la familia cubana, todo; con la dictadura, nada. Los cubanos tenemos que aprender a no depender de otros para alcanzar nuestros propósitos de liberación, con embargos o sin embargos, con nuestros propios medios, con nuestra firme voluntad de derrocar a la dictadura. No nos engañemos, ningún presidente sea de España o de Estados Unidos conquistará para nosotros la democracia, ni Clinton, ni Bush, ni Obama, ni Trump, ni Biden.

 

De acuerdo con la vocera de la Casa Blanca, Jen Psaki, la política que seguirá Biden sobre Cuba, estará "comandada por dos principios: el primero el apoyo a la democracia y los derechos humanos, que va a ser el eje, y el segundo es que los estadounidenses de origen cubano son los mejores embajadores de la libertad en Cuba”; agregó además, Psaki: "Estamos revisando las políticas del gobierno de Trump en varios temas de seguridad nacional para asegurarnos que nuestra visión se ajusta a eso. Vamos a marcar nuestro propio camino", lo cual implica todas las demandas de los “puentes de amor”. Biden lo expresó de manera enfática cuando dijo: "Se necesita una nueva política hacia Cuba", y recalcó que luego de la salida de Trump, Cuba, "no está más cerca de la libertad y la democracia que hace cuatro años". Es más, durante su periodo de campaña electoral, Biden declaró en entrevista para CiberCuba: “La situación de hoy en Cuba no es igual a la situación hace cuatro años y yo seguiré políticas que reconozcan el ambiente de hoy, empezando con la eliminación de las restricciones de Trump a las remesas y los viajes, las cuales perjudican al pueblo cubano y mantiene a las familias separadas. También abordaré el atraso de más de 20,000 visas que ha aumentado bajo la administración Trump, exigiré la liberación de los presos políticos y defenderé los derechos humanos en Cuba, tal como lo hice cuando era vicepresidente”.  Si esto es así, si los moderados de la comunidad cubana votaron por esto, cuando votaron por Biden, ¿a qué vienen pues las mediáticas caravanas de bicicletas y autos de los “puentes de amor”, que tanto han aplaudido los voceros del PCC?