sábado, 30 de diciembre de 2023

¿Terroristas? ¡Vamos, hombre, no exageren!

 

Mario J. Viera

 

Ilustración tomada de EL TOQUE

¿Recuerdan aquella propuesta del régimen del PCC pretendiendo demandar a Estados Unidos “en Proceso Ordinario sobre Reparación de Daños e Indemnización de Perjuicios” como si fuera una planteada por todo el pueblo cubano, aunque solo suscrita por las organizaciones satélites del Partido comunista? Tal demanda, exigía a Estados Unidos el pago de una indemnización de más de 100.000 millones de dólares, en compensación por los ``enormes daños'' que, hasta entonces, su embargo económico había alcanzado en Cuba, fue presentada ante la Sala de lo Civil y de lo Administrativo del Tribunal Provincial Popular de Ciudad de La Habana con fecha 31 de mayo de 1999. Solo fue un divertimento más de la dictadura. ¡Todo un ridículo legal e incompetente! El chusco pronto quedó en el olvido.

Presentarse como víctimas siempre parece ser un buen recurso para la dictadura. Si se produce un 11 de julio que pone en aprietos a la dictadura, entonces, hay que alegar que las protestas no tuvieron causas internas, solo fue un intento desestabilizador promovido por “la mafia de Miami” y por Estados Unidos. No importa haber condenado a largas penas de prisión a cientos de los manifestantes de las protestas, lo que sí importa es mostrarse como si fuera la víctima que actúa en respuesta a una agresión externa.

Ahora, en este ya moribundo año de 2023, se capta con toda claridad el descontento generalizado de la población, su, cada vez más en aumento, rechazo hacia la dictadura. La crisis económica se agudiza, la incompetencia de los dirigentes del Estado se muestra en toda su desnudez. Crece en niveles nunca antes alcanzados la emigración, la fuga del país de miles de jóvenes que ya no soportan más las faltas de oportunidades que se ven en todo el país. La quiebra del sistema está a la vista…

La tiranía pececista está desesperada y furiosa con la espina que se le clava en la garganta de estar incluida en la lista de países promotores del terrorismo que le impuso Trump con el ansia de ganar votantes a su favor y la mantiene Biden para no ganarse el enojo de un elevado número de votantes en Florida. El régimen pececista no ha sido capaz de liberar las fuerzas productivas de la nación y ha chocado hasta con la tesis del marxismo ─ del cual dicen es su fundamento ideológico ─ sobre la correspondencia necesaria entre las relaciones de producción (Sistema de planificación central, en este caso) y las fuerzas productivas (industria, agricultura, minería…) para caer en un estado de crisis permanente, tanto económica como política y social, que solo podrá resolverse con la transición del actual sistema hacia otro más eficiente por medio de una conmoción social, tal como pudo ser el antecedente de las protestas masivas del 11 de julio. Las condiciones están presentes.

En estas condiciones de agonía, al régimen del PCC solo le queda, como recurso de subsistencia la implantación del terrorismo de Estado, del miedo, o acceder a la plañidera denuncia de presentarse como víctima de poderes externos y antagónicos, tal como lo deja sobre entendido en su ridícula Resolución 19/2023 y en su lista de supuestos terroristas atrincherados dentro de los espacios del exilio cubano. Si Cuba, bajo el poder del Partido Comunista, está colocada en la lista de supuestos países promotores del terrorismo, Estados Unidos debiera ser un país de igual categoría al acoger, bajo su protección, a un total de 61 individuos que el gobierno de Cuba cataloga como terroristas. Toda una variopinta lista de supuestos terroristas, que incluye a los de siempre, como algunos de los asociados al ya desaparecido Luis Posada Carriles y los nunca dejados de mencionar antiguos seguidores de la que fuera Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA), como la estridente Ninoska Pérez Castellón y el opaco Luis Zúñiga Rey.

Aparecen en la relación otros, como Rodolfo Frómeta Caballero, fundador de Comandos F – 4; como Sergio Francisco González Rosquete, del Partido Unión Nacional Democrática, partidarios de la violencia como método de lucha frente a la dictadura del PCC y la aplicación de acciones similares a las seguidas por el Movimiento 26 de Julio en su lucha para alcanzar el poder. Sus actividades, más de exhibicionismo y aventurerismo político, han sido exageradas por la propaganda del castrismo. Apenas tienen seguidores dentro del exilio cubano. Hasta aquí se pudiera conceder cierta validez a los reclamos del gobierno de Cuba, pero sin perder de vista que nunca un gato puede llegar a ser tigre.

Entre los tantos presuntos terroristas se incluyen en la lista del MININT a Ramón Saúl Sánchez Rizo y a José Jesús Basulto León, el primero líder del Movimiento Democracia y de las Flotillas democráticas; el segundo conocido por su labor en la flotilla aérea Hermanos al Rescate, cuyas acciones pudieran ser consideradas como de reto al régimen pececista, pero de ningún modo de terrorista, Ninguno tienen en su haber actos terroristas como los ejecutados por el gobierno de Fidel Castro con el hundimiento del transbordador Trece de Marzo o el derribo de dos avionetas no artilladas sobre aguas internacionales que pretendían dar apoyo moral al encuentro de Concilio Cubano.

Otro de los supuestos terroristas, cuyo nombre se menciona en la  Resolución 19/2023 es el exoficial de la CIA Félix Ismael Rodríguez Mendigutía, con el número 38 del listado bajo el condicionamiento del Expediente Investigativo 12/2015, iniciado por la promoción de acciones militares contra Cuba un expediente que investiga hechos acaecidos en los años de los 60, cuando Rodríguez cumplía con la misión que la CIA le encomendara de infiltrarse en Cuba para organizar al movimiento anticastrista y darle apoyo a la invasión a Cuba por la zona de Bahía de Cochinos. Como oficial CIA, Félix Rodríguez participó en los planes de captura de Ernesto Guevara en Bolivia y fue testigo presencial del asesinato del guerrillero argentino.

Pero los voceros del Partido Comunista de Cuba no se conforman listando el nombre de los “terroristas de siempre”, necesita ampliar el recuento de nuevos “terroristas” a los que tiene que enfrentar en todo momento; un poderoso conjunto de enemigos “sin escrúpulos” siempre fraguando agresiones contra la estabilidad de Cuba; y se lanzan al ataque contra los representantes del actual exilio cubano y de los agresivos influencers ligados a las nuevas organizaciones de exiliados.

¿Terroristas? ¡Vamos, hombre, no exageren! En ese grupo de destacados “terroristas” se incluyen a personajes como Orlando Gutiérrez Boronat Secretario Nacional de la Asamblea de la Resistencia Cubana y coordinador nacional del Directorio Democrático Cubano, como Eliecer Ávila Cecilia, antes líder de la organización opositora en el exilio Somos Más y ahora destacado youtuber, y Eduardo Arias León, fundador de un prácticamente desconocido Partido Nacionalista Cubano. Junto a ellos el régimen de La Habana incluye a los influencers Alexander Otaola Casal, Liudmila (Liu) Santiesteban, Manuel Milanés Pizonero (empresario, influencer, miembro del Frente Antitotalitario Unido [FANTU] que preside Guillermo Fariñas), Alain Lambert Sánchez (Paparazzi cubano), y Jorge Ramón Batista Calero (Ultrack). Todos ellos, signados por el Expediente Investigativo 71/2021, “por incitar a la realización de acciones que afectan el orden social en Cuba, mediante actos violentos contra funcionarios públicos y el normal funcionamiento de entidades socioeconómicas; así como promover la agresión armada contra Cuba”.

Partidarios de la extremaderecha del Partido Republicano de Estados Unidos y seguidores del expresidente Donald Trump no quiere decir que sean por ello terroristas. Que Rodríguez Boronat considere que “A Cuba hay que reconquistarla para la civilización cristiana a la cual pertenecemos”; que haga alianzas con VOX, el partido ultraderechista y franquista español dirigido por Santiago Abascal, o se una en efusivo abrazo con Jair Bolsonaro del Brasil, no lo convierte necesariamente en un terrorista. Que haga un llamado a los militares: “Si los militares dan un paso adelante en contra de la dictadura cubana, el exilio dará tres pasos hacia ellos para respaldarlos en todo lo que esté a nuestro alcance”, no le hace necesariamente ser terrorista, Que todos ellos sean ardientes partidarios del asfixie económico del régimen de La Habana no necesariamente puedan ser definidos como terroristas. ¿Oportunistas? Sí, pueden serlos; ¿intolerantes? Sí, pueden serlos; ¿que hagan de la “Cuba Libre” un lucrativo negocio? Sí, pueden hacerlo; pero ¿terroristas? ¡Vamos, hombre, no exageren!

Cuando el gobierno usurpador del PCC los incluye en su listado de terroristas, tanto Orlando Gutiérrez Boronat, como Eliécer Ávila y como el patético Otaola, pueden hacer suyas lo dicho por Rodríguez Boronat: “Sentí un profundo honor al poder constatar lo efectiva que es nuestra lucha contra el régimen comunista de Cuba, con estas amenazas y este intento de amedrentarnos con su falsa legalidad". Ante el exilio quedan pues fortalecidos como los máximos representantes de toda la oposición, de toda la resistencia cubana.  El régimen del PCC les ha concedido un manto de impunidad ante toda crítica proveniente del sector democrático de la diáspora cubana, Criticar su oportunismo, su demagogia, su divisionismo se mirará entonces como acto de colaboracionismo con la dictadura. Quizá precisamente esto sea lo pretendido por la tiranía del PCC.  

viernes, 1 de diciembre de 2023

LOS TIEMPOS QUE EL PREDICADOR OLVIDO INCLUIR EN EL ECLESIASTES




ECLESIASTES 3: 1-8

Todo tiene su tiempo, afirmó el predicador, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.

Tiempo de nacer, y tiempo de morir; tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo plantado; tiempo de matar, y tiempo de curar; tiempo de destruir, y tiempo de edificar; tiempo de llorar, y tiempo de reír; tiempo de endechar, y tiempo de bailar; tiempo de esparcir piedras, y tiempo de juntar piedras; tiempo de abrazar, y tiempo de abstenerse de abrazar; tiempo de buscar, y tiempo de perder; tiempo de guardar, y tiempo de desechar; tiempo de romper, y tiempo de coser; tiempo de callar, y tiempo de hablar; tiempo de amar, y tiempo de aborrecer; tiempo de guerra, y tiempo de paz.

Pero hay también otras condiciones que tienen su hora y su momento debajo del cielo.

Tiempo de callar y tiempo de clamar con fuerza; tiempo de decir Sí y tiempo para decir No; tiempo para soportar y tiempo para rechazar; tiempo de temor y tiempo de rebelión; tiempo de obedecer y tiempo de desobedecer; tiempo de estar dispersos y tiempo de unirse; tiempo para aceptar y tiempo para reclamar y exigir; tiempo para dialogar y tiempo para imponer condiciones.

No soy, ni el Predicador ni hombre sabio, pero estos tiempos que tienen su hora bajo el sol o del cielo debieran ser tomados en cuenta por los cubanos que viven en la isla y por los dirigentes de la disidencia interna,