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viernes, 22 de marzo de 2024

SALIR DE RON DE (SANTORO-DESASTRE) DESANTIS PARA ENCONTRAR A SARAH (MENTIRA) HUCKABEE SANDERS, NO HAY GANANCIA ALGUNA

 

Mario J. Viera

 

Sarah

Ron

Así parece que es mi cruel destino. Dejé Florida para venir a vivir a Arkansas, más que la distancia geográfica es como dejar en cero el espacio, no hay, no existe cambio alguno, es lo mismo con lo mismo, es dejar detrás lo peor para también llegar a lo peor. Sí, es posible un cambio, el de las apariencias; es el cambio del atildado Ron DeSantis a la desaliñada Sarah Sanders; apariencias personales, pero, ambos están cortados por la misma tijera, y son como las dos caras de una idéntica moneda falsa, y  marionetas del mismo titiritero, Donald Trump.

¡Claro que son marionetas del trumpismo y fieles al líder supremo de toda esa parte turbia del republicanismo! No importa que Desastre, perdón DeSantis, haya osado discutirle a Trump la primacía en las primarias republicanas, luego que antes le había lamido el orto al magnate neoyorkino para ganar su apoyo en las elecciones para gobernador de Florida. Un error de cálculo, ¡cualquiera lo comete!, pensó que podía disputarle a Trump la supremacía republicana, si es que bien pudiera ser la misma cara de Trump pero un poco más amable y de este modo ganar el apoyo de cierto sector del republicanismo que no se traga al expresidente, quizá pensaba tener una misión de Dios para la presidencia. Se equivocó, no tuvo presente ese candor fanático de las turbas de supremacistas blancos, de esos ortodoxistas evangélicos, de esa piara de nacionalistas tontos que adoran a Trump como un día, según la Biblia los hebreos invasores en Canaan adoraron al bisonte de oro. Pero como quedó expresado en CNN, DeSantis “parecía tenerlo todo: dinero e impulso detrás de él, una trayectoria convincente, un argumento generacional y una historia de éxito que compartir. Algunas de las primeras encuestas le daban ventaja sobre Trump”; pero todo resultó equivocado, no llegaría a convertirse en la otra cara del trumpismo. De fracaso en fracaso decidió abandonar las primarias, y es de suponer, inclinarse ante el toro rojo y decir: "Para mí está claro que la mayoría de los votantes de las primarias republicanas quieren darle otra oportunidad a Donald Trump". Ni tardo ni perezoso anunció su total apoyo a la candidatura de Trump y soltó alguna diatriba disimulada en contra de la única precandidata que retaba a Trump en las primarias, la testaruda Nikki Haley. Quizá ahora DeSantis siga pensando que cumple misión divina para llegar a ser presidente de Estados Unidos, pero tratando ahora de congraciarse con el germano-americano, por si este llega a ganar las elecciones en noviembre.

La otra cara de la moneda es esa figura mal presentada que ganó la gobernatura de Arkansas, con el apoyo de Trump, la que fuera secretaria de prensa durante un tiempo en la administración Trump, Sarah Huckabee Sanders, tan conservadora, esto una manera suave para referirse a los reaccionarios en política. ¿Quién no la recuerda de sus apariciones ante la prensa retocando las barbaridades lingüísticas y las salidas absurdas de Trump?, que como alguien anotara daba entre risa y asco escuchar sus malabarismos para justificar todas las mentiras del Donald. Mentiras tras mentira.

DeSantis acaso es menos mentiroso que la Sanders, aunque nunca de él no han dejado de existir alguna que otra mentira de politicastro, pero ¡Hay tantos politicastros en Estados Unidos! Casi todos dicen mentiras tras mentiras.

Sanders y DeSantis tienen mucho en común, aparte de sus mentalidades reaccionarias, el desprecio hacia los diferentes, sean estos inmigrantes o miembros de la comunidad LGBTQ y su hipocresía provida. El uno y el otro son muy piadosos, tanto que no sienten resquemor ante la separación de los hijos de sus padres inmigrantes indocumentados, sin importar que un periodista le espetara a la Sanders cuando era secretaria de prensa de Donald Trump: "¿No tienes empatía? Vamos, Sarah, eres madre. No sientes empatía por lo que esta gente está pasando". Claro que no, ella cree en Dios y en la misión que a cada cual le ha asignado, como decidir que Trump alcanzaría la presidencia en 2016. Así le dijo a David Brody y Jennifer Wishon de CBN: "Creo que Dios nos llama a todos para desempeñar diferentes roles en diferentes momentos y creo que Él quiso que Donald Trump se convirtiera en presidente y por eso está allí”. Entonces Dios, si tal cosa hubo deseado habría que considerarlo como un sacrosanto imbécil.

Si DeSantis deporta a los inmigrantes indocumentados hacia diferentes estados de gobiernos demócratas, la Sanders el año pasado envió tropas de la Guardia Nacional a la frontera de Texas con México, y se comprometió en volverlo a hacer si fuera necesario en apoyo a las medidas anti inmigrantes del gobernador de Texas Greg Abbott, como el Senate Bill 4 (SB4), Ley por la cual se le otorga potestad a los jueces para dictar sentencia de privación de la libertad o deportación a México. Para esta Ley el ingreso y la permanencia sin la documentación debida en el estado será considerada como crimen y su violación podría acarrear penas de prisión de hasta seis meses por la primera vez y hasta un máximo de 10 a 20 años por reincidencia.

Abbot es un baldado físico, y tal vez, un poco mentalmente, que se cree a sí mismo como capaz de retar al mismísimo Heracles haciendo caso nulo de que, el gobierno federal es el único facultado con la potestad para dictar leyes de inmigración y “decidir cómo y en qué situaciones expulsar personas extranjeras sin ciudadanía por violar las leyes de inmigración” como lo ha hecho claro el vocero de la Casa Blanca Ángelo Fernández Hernández,

Claro está que la Sarah no tiene esa angustiosa preocupación que sufre Abbot con tanta gente no blanca cruzando por la frontera texana, Arkansas no es un punto de interés para los inmigrantes que buscan encontrar un mejor lugar donde poder vivir y tener esperanzas. Claro está que ni Abbot, ni Sanders, ni DeSantis lo que los mueve no es asegurar las fronteras, para ellos lo malo está en eso que piensan es contaminante de la cultura blanca, de la cultura del cristianismo nacionalista, la de la gente del KKK, los neofascistas, los Proud Boys, los del Qanon, la misma retórica de Trump cuando en New Hampshire dijo que los indocumentados “envenenan la sangre de Estados Unidos”, no es defenderse ellos mismos, porque ¿de qué enemigos tienen que defenderse ante la supuestamente deliberada falta de acción del Gobierno de Joe Biden? ¿Enemigos, esa gente desesperada por la falta de oportunidades en sus países de origen, por la miseria, que huyen del poder de las bandas del crimen organizado que sus gobernantes no han sido capaces de erradicar? ¿Enemigos, una multitud que viene con sus hijos pequeños, dispuestos a hacer los trabajos más humildes y mal remunerados, que, por lo general, rechazan los ciudadanos estadounidenses? ¿Enemigos? No son bandas de narcotraficantes que intentan incrementar sus negocios en Estados Unidos; esos los narcos, no se las juegan cruzando las fronteras como indocumentados, ellos tienen sus propios medios, que no pueden detener ni alambradas de púas colocadas sobre las aguas del Rio Bravo, ni de monumentales muros trumperos. Quizá los verdaderos enemigos de Estados Unidos sean internos, los de cuello blanco, muchos de los que ocupan curules parlamentarios y asientos de gobernaturas; esos que se pasan por sus partes púdicas no solo la letra sino también el espíritu de la Constitución estadounidense.

Habló Biden en su discurso sobre el estado de la Unión. "Mi predecesor (no le dedicó una mención al nombre de Trump) incumplió el deber más básico que cualquier presidente le debe al pueblo estadounidense: el deber de preocuparse", cuando trató con descuido la pandemia de COVID. “Eso es imperdonable”, remarcó, luego volvió contra Trump nuevamente: “Algunas otras personas de mi edad ven una historia diferente: una historia estadounidense de resentimiento, venganza y retribución”, si porque Trump no es un mozalbete, es un anciano algunos pocos años menor que Biden, de hecho, cinco años. No se detuvo y puso en claro: “Heredé una economía que estaba al borde del abismo”; ¿de quién heredó esa economía? Pues de quien más sino de Trump, para recalcar luego: “Ahora nuestra economía es la envidia del mundo”.

Pero hubo una réplica republicana al discurso del estado de la Unión de Biden. ¿A quién designó la Dirección Nacional republicana para tal tarea? Pue a la mismísima Sarah (liar) Huckabee Sanders.

Pues la gober de Arkansas comenzó su diatriba en contra del discurso sobre la unión de Biden, diciendo y repitiendo siempre los mismos argumentos que desde la época del Tea Party, continúa sosteniendo la derecha radical del republicanismo. ¡Ah, pero también dijo dos verdades, dos verdades que no se ajustan a los principios del caucus denominado “de la Libertad” cuya trinchera se abre dentro de la Cámara de Representantes, compuesto por una excrecencia de lo más destacado de la ultraderecha y, evidentes putinistas!

Y esas dos verdades que se les escaparon a la Sanders fueron: “The America we love is in danger”, y “The dividing line in America is no longer between right or left; the choice is between normal or crazy”.

¡Grandes verdades, dichas por alguien que ha demostrado ser una antinomia, una contradicción de lo que ella y DeSantis, Abbott y muy principalmente Trump en verdad creen, porque la democracia en Estados Unidos evidentemente está en peligro si Donald Trump ─ ¿Por voluntad divina? ─ ganara las elecciones de noviembre. No caben dudas de que hoy por hoy, con las turbas trumpistas queda demostrado, que lo que divide a Estados Unidos no es la cordura, sino la locura de las turbas de supremacistas blancos y de neofascistas que siguen ciegamente a Trump.

Pues ¡Nada! Salir de Ron DeSantis para llegar a Sarah Huckabee Sanders, no hay nada ganado.     

sábado, 12 de noviembre de 2022

RON DSANTIS GANO EN FLORIDA Y PIERDE A TRUMP

 

Mario J. Viera

 


Es cuestión de lealtad, solo eso exige Trump a los miembros de su partido, ese que era el GOP y que ya es algo así como GTP. Pero Trump no exige lealtad al Partido Republicano, sino lealtad con él, con el gran líder MAGA. El es el elegido, no sé, así se lo cree él mismo, como el presidente que más logros ha alcanzado en toda la historia de Estados Unidos o al menos así lo ha insinuado.

Nadie puede igualársele; nadie puede competir con él, nunca perderá una elección si la pierde es porque se la robaron; es porque hubo un gran fraude electoral por el complot del estado profundo enemigo de la grandeza de Estados Unidos. Si uno cualquiera de los congresistas republicanos dice algo que no le agrade personalmente le caerá encima una avalancha de insultos proclamados por Trump entre los vítores de su fauna de ciegos seguidores.

A Trump le temen los líderes republicanos y todos marchan al compás de la música que él toca. Todos, calladitos, para verse más bonitos. Ante el Tronante Zeus hay que guardar la apropiada compostura.

En Florida los trumpistas salieron a votar, miles de cubanos-americanos animados por sus organizaciones de exiliados buscaban un tsunami rojo (color de los republicanos) que barriera con la amenaza roja (asociada al comunismo) a lo largo y ancho del territorio estadounidense. Ciertamente barrieron en Florida; pero solo en Florida. Marco Rubio se mantuvo en el senado ganando el puesto con un margen superior al conseguido por su oponente demócrata; es que como él dijo, no quería que sus hijos perdieran su país como lo perdieron sus padre (refiriéndose al peligro comunista), aunque sus padres, si perdieron su país, no fue bajo el castrismo, sino bajo la dictadura de derecha de Fulgencio Batista, cuando todavía Fidel Castro estaba en México, pero su mentira consiguió seguidores, sobre todo del Directorio Democrático de Cuba y de otras organizaciones del mismo pelaje.

Ron DeSantis retuvo la gobernatura dejando a su adversario demócrata muy, pero muy por debajo de él en cuanto votos alcanzados. No obstante Trump lo ridiculiza pensando que DeSantis pretenda discutirle la candidatura presidencial del 2024. Es que según el magnate Ron estaba en la desesperación en 2017 cuando recurrió ante él para que le prestara una ayudita; “estaba políticamente muerto, perdiendo de forma aplastante ante un muy buen comisionado de agricultura, Adam Putnam, que estaba cargado de efectivo y excelentes números en las encuestas. Ron tenía poca aprobación, malas encuestas y no tenía dinero, pero dijo que, si lo respaldaba, podría ganar. No conocía a Adam, así que dije: ‘Vamos a intentarlo, Ron' (…) Cuando lo respaldé, fue como si, para usar un mal término, hubiera estallado un arma nuclear”; es decir, DeSantis ganó en 2017 la gobernatura estatal gracias a él, a Trump… Una limosna de Trump para un candidato de su propio partido que aspira alcanzar el triunfo en las elecciones; por tanto, para Trump, DeSantis es nada, un mediocre; y hasta le ha cambiado el nombre para hacerle aparecer ridículo:

¡Y ahora, Ron DeSanctimonious (DeSanturrón) está jugando! The Fake News le pregunta si se postulará si el presidente Trump se postula, y él dice: "Solo estoy enfocado en la carrera del gobernador, no estoy mirando hacia el futuro". Bueno, en términos de lealtad y clase, esa no es realmente la respuesta correcta"; así lo escribió y describió Trump.

Pienso que con estos elogios que Trump le hace a DeSantis, éste estará considerando estar tranquilo, aunque se diluya su carrera política. Todo autócrata no perdona la falta de lealtad a su persona; ¿Acaso así no actuaban los autócratas de todos los tiempos, Hitler, Mussolini, Franco, Castro y ahora Putin?

miércoles, 17 de agosto de 2022

FASCISMO, AMENAZA REAL EN ESTADOS UNIDOS

 

Mario J. Viera

 


Aunque muchos digan que la Constitución estadounidense y las instituciones derivadas de ella son un seguro de vida para la continuidad de la democracia en Estados Unidos, la realidad es que el fantasma del fascismo, que siempre ha estado presente, comienza a materializarse. Si durante la administración de Trump, el fascismo se podía contemplar como una posibilidad remota, hoy, con él desplazado del Gobierno, con su influencia y dominio sobre la mayoría ultraderechista del Partido Republicano y luego del allanamiento de Mar – a – Lago la posibilidad de un asalto fascista al poder no es tan remota.

El fascismo requiere, en primer lugar, la aparición de un líder sociópata capaz de mentir y convencer con sus mentiras a turbas embrutecidas y violentas; un líder narcisista capaz de agitar el etnonacionalismo chovinista con promesas de elevar a la Nación hasta las altas cumbres del Olimpo; capaz de sacar a flote las fobias presente en gran parte de la población sobre el socialismo, el comunismo y la afluencia de oleadas de migrantes llegados de países, considerados como “shit hole”, de razas vistas como inferiores al supremacismo blanco. Ese líder ya ha aparecido en el panorama político estadounidenses, Donald Trump, un engendro nacido del mal concebido Colegio Electoral que alcanzó la presidencia aún perdiendo la mayoría de los votos populares y de las toxinas dejadas a su paso por el movimiento del Tea Party.

No se equivocaron los líderes neonazis de Estados Unidos cuando dieron todo su apoyo al candidato Trump durante los comicios del 2016, habían visto en él la figura más representativa del Führer.

El fascismo requiere además la continuada erosión del estado de derecho y las instituciones democráticas. Comenzó en Estados Unidos con la acusación de enemiga del pueblo a la prensa crítica y analítica y sus “fake news” para todo lo que pareciera contrario a Donald Trump, y la exaltación a los primeros planos de los medios de comunicación de extracción derechista, como la AP  los ha denominado; continuó con el control de la Corte Suprema por la extrema derecha, se aspira seguir con el control total del congreso en unas elecciones favorables a la ultraderecha republicana; sin faltar el ataque infundado y cínico  a la institución electoral estadounidense acusándola de corrupta y la negación contra toda evidencia de los resultados electorales que confirmaron a Biden como presidente legítimo de Estados Unidos.

Ya hay grupos que amenazan con provocar una guerra civil. No podemos tomar a la ligera esa propuesta que pueda parecer ridícula; hay que considerarla con toda la seriedad que los momentos actuales imponen. Así le enfoca la AP: “las airadas afirmaciones de Trump y sus aliados sobre el allanamiento están avivando el fuego de la desconfianza de sus partidarios hacia el gobierno federal en general y hacia el FBI en particular — aunque esté dirigido por un hombre que fue designado por Trump ─. Y al menos algunos de los simpatizantes de Trump parecen estar ahora actuando como resultado de su ira”. No podemos tomar a la ligera expresiones como lo dicho por el representante de la Cámara de Arizona, el ultraderechista Paul Gosa en un tuit: “Debemos destruir el FBI”.

¡Cuidado, el fantasma del fascismo ya va convirtiéndose en una amenaza real en Estados Unidos!

domingo, 14 de agosto de 2022

LA ARTILLERIA REPUBLICANA ABRE FUEGO…

 

Mario J. Viera

 


La derecha radical del Partido Republicano es hábil para sacar provecho de cualquier acontecimiento. Sus cañones los tienen enfilados hacia el campo demócrata, desde antes de la toma de posesión de la presidencia de Joe Biden. La estrepitosa salida del ejército estadounidense de Afganistán la elevan hasta darles caracteres bíblicos; la afluencia de oleadas de emigrantes hacia la frontera sur, que ya venían sucediendo desde el periodo de Trump, la describen como como si fuera semejante a las invasiones bárbaras que se sucedieron en la antigua Roma; el crecimiento de los índices de inflación en Estados Unidos y que afecta al mundo entero como consecuencia del periodo pandémico y los efectos colaterales de la guerra de Putin contra Ucrania le sacan lascas. Todo les he útil.

No se trata de ataques de uno u otro político republicano; no, se trata de todo el aparato politiquero de la derecha mojigata, autoritaria y radical del Partido Republicano. Si en algo se parecen a los comunistas es en la actuación monolítica de todo el andamiaje republicano, capaces de tergiversar la realidad para construir una verdad alternativa; elaborar teorías conspirativas, mientras más absurdas mejor, mentir impúdicamente. Una excelsa minoría republicana no aplaudió los infundios trumpistas del robo de las elecciones.

Marco Rubio, ese oportunista que sabe moverse ágilmente a favor de la corriente que sople, lo declaró desde el inicio de la actual administración, que haría todo lo posible por entorpecer los proyectos de Biden y ha continuado haciéndolo, sin que nadie del campo demócrata le salga al paso.

En Estados Unidos, se ha convertido casi como práctica habitual, que, en las elecciones de término medio, el partido en el poder pierda la mayoría congresional (deficiencia propia de todo sistema de gobierno bipartidista), y la jauría republicana se frota las manos con la ilusión de la victoria en el Congreso. Ya hasta han elaborado planes con vistas a esa contingencia; y la noticia del allanamiento del FBI a las instalaciones del palacio de invierno de Donald Trump, les viene como anillo al dedo; ahora sí, están convencidos, aplastarán a la “izquierda radical”.

Sale a la palestra el líder de la minoría de la Cámara de Representantes de los Estados Unidos Kevin McCarthy y lo hace en tono amenazante en defensa de Donald Trump, olvidando lo que el 15 de junio de 2016, dijera a un grupo de republicanos: “Hay dos personas que creo que Putin paga: (Dana) Rohrabacher y Trump. Juro por Dios”, ahora afirma con mucho entusiasmo: “Ya he visto bastante. El Departamento de Justicia ha alcanzado un intolerable grado de instrumentalización política. Cuando los republicanos recuperen la Cámara de Representantes, llevaremos a cabo una supervisión inmediata de este departamento, seguiremos los hechos y no dejaremos piedra sin remover. Fiscal General Garland, conserve sus documentos y limpie su calendario”.

Por supuesto el delicado Marco Rubio tiene algo que decir al respecto y escribe una carta al Departamento de Justicia dende anota: Nadie está por encima de la ley, pero todos los estadounidenses también merecen la misma justicia bajo ella. El FBI parece haber tomado medidas relacionadas con el presidente Trump que nunca ha tomado con ningún expresidente, y que generalmente no ha tomado con respecto a ciertas referencias criminales hechas por elementos de la Comunidad de Inteligencia o por parte del Departamento de Justicia de EE.UU. en relación con los casos en que las personas supuestamente revelaron información clasificada sin autorización”. Pero no solo esto, necesita lanzar el vitriolo ─ está defendiendo su puesto en el Senado ─ “El FBI no está haciendo nada con respecto a los grupos que destrozan las iglesias católicas, bombardean a los grupos Pro-Vida o amenazan a los jueces de la Corte Suprema. Pero encuentran tiempo para asaltar Mar-a-Lago”.

¿Y qué decir de la adorable e “indefectiblemente leal a Trump” como la denominara The New York Times, Ronna McDaniel?, la preferida del desastroso Tea Party para obtener la presidencia del Partido Republicano en Míchigan en 2015. y recomendada por Trump para ser nombrada como presidente del Comité Nacional Republicano en 2016. Bueno, la distinguida sobrina de Mitt Romney, solo dijo, y fue suficiente: “El poder absoluto corrompe absolutamente. En innumerables ocasiones tenemos ejemplos de demócratas que se burlan de la ley y abusan del poder. Los demócratas arman continuamente a la burocracia contra los republicanos. Este allanamiento es indignante. Este abuso de poder debe detenerse y la única forma de hacerlo es elegir republicanos en noviembre”. Habría que decirle a la poco glamorosa presidente del Comité Nacional Republicano, que sí, es cierto, el poder absoluto corrompe absolutamente, como sucede con su adorado por encima de todas las cosas, Donald Trump, tanto que intentó dar un golpe de estado y animó a una multitud de estúpidos a asaltar al Congreso. Acusa sin pruebas a supuestos “demócratas que se burlan de la ley”, algo habitual de la derecha radical republicana.

Para no agotar la paciencia de aquellos que me lean, no repetir las idioteces expresadas por algunos de la fauna republicana como el desastroso gobernador de la Florida, Ron DeSantis o lo dicho por ese hombre de pocas luces que fuera secretario de estado, Mike Pompeo o lo dicho por el patético exvicepresidente Mike Pence. En su lugar me referiré a solo dos aspectos: la declaración del Proyecto Lincoln, un PAC integrado por esa minoría decente que aún queda dentro del Partido Republicano y a a la nula reacción de los líderes del Partido Demócrata.

Citado por The Epoch Times en español, el Proyecto Lincoln declaró en un comunicado que, el allanamiento a Mar -a- Lago, es una “señal positiva de que Donald Trump puede ser llevado ante la justicia por la miríada de delitos cometidos por él y su familia mientras era presidente”; y agregó: “Nunca antes se había registrado el domicilio de un expresidente en el marco de una investigación penal. Mientras que esta orden de registro es aparentemente por el mal manejo de material clasificado, es un delito grave que debe ser investigado a fondo”: concluyendo que, el allanamiento es el “primer paso para la aplicación de la ley, o el Congreso, de hacer que Donald Trump rinda cuentas por la orquestación de una conspiración, para permanecer en el poder, que dio lugar al ataque del 6 de enero en la capital de nuestra nación”.

Mientras tanto ¿qué ocurre en la escuadra demócrata? Prácticamente nada. Biden ha rehusado hacer comentarios sobre la redada del FBI y nada ha dicho en contra de los ataques republicanos. Si el Partido Demócrata no quiere perder la enclenque mayoría que tiene en el Congreso, debe devolver golpes con golpes más demoledores, empezando por Biden. Hay que atacar al filibusterismo republicano con la fuerza política de los misiles HIMARS. Todos los detractores republicanos tienen rabos de paja y techos de vidrios por donde se les pueda atacar. Biden debe echar a un lado la caballerosidad y atacar con fuerza, por nombres, demoliendo a Trump y a los Marco Rubio. ¿Dónde están la senadora Warren y la siempre bulliciosa Alexandria Ocasio-Cortez? En política quien calle o titubee, pierde. Hay que salir a la búsqueda del potencial demócrata para que no se queden en las casas sin salir a votar azul en noviembre. Los republicanos ya cruzaron el Rubicón, ¿qué viene luego?

lunes, 15 de febrero de 2021

¡Ay Biscet, qué bajo has caído!

 Mario J. Viera

 


Leer lo que escribe desde Cuba, un hombre, supuestamente defensor de los principios democráticos, escribiendo barrabasadas, es desconsolador. En su último brillante, magistral, extraordinario artículo de opinión, publicado en Diario Las Américas, bajo el titular “La inconstitucionalidad del impeachment a Trump”, Oscar Elías Biscet expresó lo siguiente:

 

El 45 Presidente de los EEUU, Donald Trump, es el Sócrates contemporáneo; quien como un ciudadano particular es llevado a un juicio político amañado e inconstitucional a la Cámara del Senado (09/02/2021), después de haber sido acusado e instruido de un cargo falso por la Cámara de Representantes de los EEUU, el 28/01/2021”. (el resalte en negrita es mío)

 

¡Donald Trump el Sócrates contemporáneo! ¿Puede haber similitudes entre Donald Trump y Sócrates? Algo totalmente absurdo. Sócrates veía a la filosofía como el camino que conduce, por la justicia y el amor, a la virtud. ¿Conoce, en realidad, Biscet lo que virtud significa? Es que la virtud se entiende, especialmente como la disposición de la persona para obrar de acuerdo con determinados proyectos ideales como el bien, la verdad, la justicia y la belleza; estos tres últimos conceptos abstractos tan lejos en la personalidad de Donald Trump. En cuestiones de política a Trump, ni siquiera se le puede calificar de neófito, su filosofía “política”, es la filosofía del empresario, que no admite discrepancias en cuanto a cómo manejar sus negocios. Sócrates, en cambio, ha sido considerado como el padre de la filosofía y de la ética. ¿Ética? Sí, ética, esa parte de la filosofía que trata del bien y del fundamento de sus valores.

 

Trump, un ególatra que, como el también ególatra Fidel Castro, considera que lo sabe todo, que todo lo conoce, que es infalible, que todo lo que hace es extraordinario, superior a cuanto antes haya realizado algún presidente antecesor suyo, casi más grande que George Washington, actitud en total contradicción con el filósofo ateniense, consciente, tanto de la ignorancia generalizada como de la suya propia: “Solo sé que no sé nada”. Sócrates tuvo enemigos y sus enemigos le condujeron a un juicio, sin embargo, no rehusó presentarse ante aquel juicio, algo a lo que Trump no tuvo valor de hacer. No gritó, no atacó a sus acusadores. Fue sentenciado a muerte; pudo haber huido, como le aconsejaban sus amigos, pero prefirió acatar la sanción y aceptar la muerte.

 

¿Juicio amañado, y acusado e instruido de un cargo falso, como asegura Biscet? Entonces, el líder de la minoría republicana Mitch McConnell estaba levantando cargos falsos contra Trump cuando el pasado 19 de enero, aun representando la mayoría republicana, declaró: “La turba [que asaltó al Capitolio] fue alimentada con mentiras. Los incitó el presidente y otras personas poderosas, y trataron de usar el miedo y la violencia para impedir un trámite específico del poder legislativo del gobierno federal al que se oponían”. O cuando, luego de haber dado su voto absolutorio a Trump, expresó: “No hay duda, ninguna, de que el presidente Trump es moralmente responsable, y de forma decisiva, de provocar los eventos de aquel día. La gente que asaltó este Capitolio creía que actuaba siguiendo los deseos e instrucciones de su presidente. Y tener esa creencia fue una consecuencia previsible del creciente crescendo de declaraciones falsas, teorías de conspiración e hipérbole imprudente que el presidente derrotado seguía gritando a través del megáfono más grande del planeta Tierra".

 

Tal como se recoge en CNN, McConnell no descartó que Trump pudiera ser juzgado en cortes penales y civiles: “El presidente Trump sigue siendo responsable de todo lo que hizo mientras estuvo en el cargo como ciudadano común y, a menos que se ejecute el estatuto de limitaciones, sigue siendo responsable de todo lo que hizo mientras estuvo en el cargo. Todavía no se salió con la suya. Sin embargo, tenemos un sistema de justicia penal en este país. Tenemos litigios civiles. Y los expresidentes no son inmunes a que rindan cuentas en alguno de los dos

 

¿Es falso lo dicho por el senador republicano, Lindsey Graham, refiriéndose a Trump, “Su comportamiento después de las elecciones fue indignante”? Esto dicho, aunque diciendo que, en los escrutinios del 2022, le gustaría hacer campaña junto a él

 

¿Amañado el juicio? Así no lo consideraron los senadores republicanos Richard Burr, Bill Cassidy, Susan Collins, Lisa Murkowski, Mitt Romney, Ben Sasse y Pat Toomey, los cuales votaron a favor de la condena. ¿Carece de significado la llamada que, el líder de la minoría republicana de la Cámara de representantes, Kevin McCarthy le hiciera a Trump durante el asalto al Capitolio por una turba de trumpistas facinerosos? McCarthy le pedía a Trump que hiciera un llamado a sus seguidores para que abandonaran la sede del Congreso. La respuesta que recibió de Trump, fue la siguiente: “Bueno, Kevin, supongo que esta gente está más molesta por la elección que tú”. La riposta de McCarthy a Trump, mientras observaba como los amotinados penetraban a sus oficinas rompiendo ventanas, fue: “¿Con quién carajos crees que estás hablando?” El representante republicano Jaime Herrera Beutler, le comentó a CNN sobre esta llamada: “Hay que mirar lo que hizo [Trump] durante la insurrección para confirmar dónde estaba su mente. Estoy haciendo un gran esfuerzo por no decir la palabra fucked”.

 

Pero, ¿qué se puede esperar de alguien que considere a la seguidora de QAnon Marjorie Taylor Greene como una heroína. Una mujer que asegura, que los tiroteos producidos en las escuelas de Sandy Hook y Parland, dejando un salto de víctimas inocentes, no eran más que un montaje para prohibir el uso de las armas; incluso consideraba que algunos congresistas demócratas deberían ser ejecutados por traidores, entre estos, principalmente Nancy Pelosi. También, como informa France 24, había dicho que la matanza de 58 personas a manos de un hombre que disparó desde la habitación de un hotel en Las Vegas, en 2017, era un complot secreto para generar apoyo a la legislación de control de armas. ¿Acaso desconoce el patético Biscet, que el mismo Mitch McConnell, la calificó como “un cáncer para el Partido Republicano”? Hasta Kevin McCarthy, dijo sobre ella: “Déjenme ser claro, los comentarios de Greene como ciudadana privada no representan los valores de mi partido. Como republicano, como conservador y estadounidense, condeno esas visiones inequívocamente”.

 

Biscet la denomina heroína porque ella, un día después del juramento de Biden como presidente, introdujo una propuesta de impeachment contra él, bajo los supuestos cargos de corrupción, abuso de poder, tráfico de influencias y nepotismo, algo que en Estados Unidos se puede proponer, aunque sea estúpido. Y denomina a la activista de QAnon, Ashli Babbitt, muerta mientras intentaba penetrar por una ventana al interior del Capitolio, de “patriota”, “defensora de la América libre y constitucional”; ella como “resplandor perenne de libertad y resistencia a las injerencias de las dictaduras globalistas del socialismo y sorosismo en EEUU” (Podemos perdonarle la cursilería de aprendiz de escribiente). Ni en ella, ni en el resto de los asaltantes, Biscet, desde la distancia, dijo, no pudo observar “la cólera enajenante de los múltiples y desastrosos motines desencadenados por Antifa y BLM”.

 

Antifa y BLM parecen ser obsesivos en las visiones kafkianas de Biscet. Lean esto escrito por él: “El Partido Demócrata en la Cámara de Representantes acusó de insurrección al presidente Donald Trump, cargo falso y amañado, pues en el momento de la acusación a Trump ya la Policía (FBI) había definido los causantes, la hora de comienzo, su planificación de días antes por Antifaz y MLB y la no relación del presidente Trump con los que causaron los disturbios en el Capitolio”; esto es algo totalmente falso. Pero ¿qué conoce Biscet sobre Antifa, salvo lo que aduce la derecha radical sobre ese grupo. Antifa, es un movimiento antifascista, que declara oponerse a todas las formas de racismo y sexismo y a las políticas que impulsaba el gobierno de Trump contra la inmigración y los musulmanes. Aunque a menudo se le clasifica como una organización de izquierda o de extrema izquierda, sus miembros se han focalizado en luchar contra la ideología de extrema derecha, más que en promover iniciativas que representen a un sector determinado del sistema político. Según BBC Mundo, son “grupos muy diversos en distintos países, aunque aparentemente los más activos se encuentran en Estados Unidos, Reino Unido y Alemania”

 

Por otra parte, Biscet, como los supremacistas blancos y la ultraderecha de Estados Unidos, acusa a BLM este disperso movimiento como violento. Algo muy significativo. Biscet es de la raza negra, mestizo, es un activista Pro Vida y, sin embargo, no siente empatía alguna por la desesperada lucha de BLM, movimiento en contra del racismo sistemático presente en muchos sectores de la sociedad estadounidense y, en protesta por la muerte violenta que varios negros han sufrido a manos de policías blancos. Tal vez para Biscet la vida de los negros, bajo el cuatrienio de Donald Trump, no importe.

 

Antifa, no ha tratado nunca de asaltar centros alguno de la democracia de Estados Unidos, como sí han hecho los Proud Boys, los QAnon, las milicias armadas de trumpistas; los neo-nazis y los neo-confederados, ondeando la bandera de la Confederación, símbolo de la traición hacia los Estados Unidos y del racismo. Le preguntaría al Dr. Oscar Elías Biscet ¿Qué hubiera ocurrido si, en lugar de los trumpistas extremistas, hubieran sido los miembros del BLM, quienes asaltaran el Capitolio federal de Estados Unidos?

 

Ahora, el médico de profesión, se nos presenta como un experto en Derecho Constitucional de Estados Unidos para darle a los estadounidenses, lecciones de interpretaciones literales sobre la Constitución de este país, y lo hace reproduciendo los postulados que tratan sobre el juicio político a altos funcionarios del gobierno y del legislativo, postulados que aquí son conocidos por la gran mayoría de sus ciudadanos, sin necesidad de que nos instruya el médico Biscet.

 

Mejor sería que Biscet, que no es ciudadano de Estados Unidos, en lugar de intentar influir en la política de este país, y de colocarse como si fuera un miembro del Partido Republicano de Trump, se dedicara a criticar al gobierno de Miguel Díaz-Canel y a la dictadura del PCC, y darse por entero a impulsar un movimiento de resistencia noviolenta en Cuba o a su Proyecto Emilia, un “proyecto triunfador”, según él mismo lo denomina. “Gracias a que hemos mantenido una vanguardia de lucha no violenta en Cuba ─ declaró Biscet el 11 de enero de 2019 ─, este pudiera ser el último año de la tiranía al frente de la nación”. Desgraciadamente, ya estamos en el inicio de la segunda quincena de febrero de 2021 y la tiranía continúa al frente de la nación, quizá porque ese “triunfador proyecto” solo sea conocido por cuatro gatos en Cuba y, si no me creen, pregúntenles a sus familiares en Cuba, cuando se comuniquen con ellos, si conocen el tal Proyecto Emilia.

 

Si alguien se siente incómodo por este análisis que hago de los artículos de opinión de Biscet, por aquello de que está en Cuba “enfrentando” a la dictadura, le diré: Biscet ha dado su opinión públicamente y es mi derecho analizar públicamente sus opiniones y exponer las mías.

miércoles, 3 de febrero de 2021

CUBA, ¿REALMENTE UN ESTADO PATROCINADOR DEL TERRORISMO?

Mario J. Viera

 


Para un cubano refugiado político en Estados Unidos y residente en el sur de la Florida, no le resulta muy cómodo, fácil y exento de polémicas, dar un enfoque objetivo al tema de la reinclusión de Cuba en la lista negra de los Estados Patrocinadores del terrorismo.

 

El pasado 11 de enero, solo a muy pocos días del fin del periodo presidencial de Donald Trump, Estados Unidos, volvía a incluir a Cuba en la selecta lista de los Estados patrocinadores del terrorismo ─ Corea del Norte, Irán y Siria, luego de la exclusión de esta lista de Sudán tras haber reconocido al estado de Israel ─ bajo la acusación al régimen de La Habana de "brindar apoyo repetidamente a actos de terrorismo internacional", además de albergar, desde la década de los 70, a fugitivos estadounidenses como los militantes del Black Power, Ronald (Ishmael) LaBeet, Charles Lee Hill y Joanne Chesimard, también conocida como Assata Shakur,  y a dirigentes de grupos rebeldes colombianos.

 

El anuncio de esta decisión lo dio a conocer Mike Pompeo, en un mensaje de su cuenta de Twitter donde exponía: “El continuo apoyo de Cuba al terrorismo en el hemisferio occidental debe detenerse. Hoy Estados Unidos está devolviendo a Cuba a la lista de Estados Patrocinadores de Terrorismo para responsabilizar al régimen de Castro por su comportamiento maligno”; para luego agregar en un comunicado: "Durante décadas, el gobierno cubano ha alimentado, alojado y brindado atención médica a asesinos, fabricantes de bombas y secuestradores, mientras que muchos cubanos pasan hambre, se quedan sin hogar y no tienen medicamentos básicos". Alegaba, además, Pompeo como una de las bases para sustentar el ingreso de Cuba, nuevamente como Estado patrocinador del terrorismo, es la negativa cubana de extraditar a Colombia a los negociadores del Ejército de Liberación Nacional (ELN) de Colombia, tras la ruptura de las negociaciones de paz al producirse el atentado con bombas por parte del ELN contra una academia policial de Bogotá donde murieron 22 personas.

 

Se alegaba también el apoyo que el gobierno de Cuba le ha estado prestando al gobierno de Nicolás Maduro; gobierno que ha sido señalado de violaciones a los derechos humanos por parte de la comunidad internacional, acusando a Cuba de crear "un ambiente permisivo para que los terroristas internacionales vivan y prosperen dentro de Venezuela". No obstante, hay una evidente exclusión, ya que Venezuela, donde “los terroristas internacionales” viven y prosperan, no fue incluida por la administración Trump en la lista de Estados patrocinadores del terrorismo. No obstante, al inicio de la administración Trump en 2017, Cuba se mantenía fuera de la lista de patrocinadores del terrorismo.

 

Desde 1982 Cuba formaba parte de la lista hasta el 2015 cuando, durante la administración de Obama, se decidió excluirla de la lista. De acuerdo con la información recogida por Radio y Televisión Martí, el 14 de abril de ese año, el presidente Obama, tras su reunión con Raúl Castro, en Panamá durante la celebración Cumbre de las Américas, anunció su decisión de eliminar a Cuba de lista negra, “Las razones por las que Washington mantenía a Cuba junto a Irán, Sudán y Siria, en la lista negra ─ según informó entonces Radio Televisión Martí ─ eran su presunta acogida a miembros de la organización terrorista vasca ETA, de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y algunos fugitivos de la justicia estadounidense. El portavoz del Departamento de Estado, Jeff Rathke, explicó en un comunicado que "la rescisión de la designación de Cuba como Estado patrocinador del terrorismo refleja nuestra evaluación de que Cuba cumple con los criterios legales para la rescisión", que "si bien Estados Unidos tiene importantes preocupaciones y desacuerdos con una amplia gama de políticas y conductas de Cuba, estas son ajenas a los criterios pertinentes para la rescisión de la designación de un Estado como patrocinador del terrorismo".

 

En marzo de 2016, no obstante, la organización anticastrista del exilio cubano, Centro para una Cuba Libre, presidida por Frank Calzón elaboró un informe dirigido a los funcionarios del gobierno de Obama, Ben Rhodes, Consejero de Seguridad Nacional; Roberta Jacobson, secretaria de Estado adjunta para Latinoamérica; y Jeffrey DeLaurentis, embajador en La Habana, un listado de “terroristas” para que, “tan pronto como sea posible” llamaran la atención de Barack Obama, entre los que incluía a ciudadanos estadounidenses como, Joanne Chesimard, alias Assata Shakur;  Charlie Hill; los puertorriqueño Víctor Manuel Gerena y William Morales; e Ishmael LaBeet. En julio de 2017, el Centro por una Cuba Libre no desiste en su empeño de revertir la política que, hacia Cuba, el gobierno de Obama abría, y hace un llamamiento al presidente Trump acompañado de la firma de más de 100 ex embajadores estadounidenses, académicos, expresos políticos cubanos, líderes empresariales y escritores, teniendo en cuenta las leyes y los estatutos de este país. Motivado por este llamamiento, Trump, el 9 de julio de 2017, anunció un freno parcial al deshielo con Cuba si no se cumplían ciertas condiciones, como elecciones libres y justas, que se permitiera la oposición política y una apertura económica, y, en primer lugar, la extradición de todos los convictos estadounidenses que huyeron a Cuba en busca de asilo.

 

Pero, como bien apunta el New York Times, los “expertos sostienen que, si Estados Unidos solicita la extradición de esas personas, Cuba puede hacer lo mismo. Eso podría incluir la entrega de Luis Posada Carriles, un cubano relacionado con la CIA que vive en Estados Unidos, pero es buscado por el gobierno cubano debido a, entre otras cosas, su posible participación en el ataque con una bomba que mató a 73 personas en un avión cubano de pasajeros”. Posada Carriles fallecería, casi un año después, el 23 de mayo de 2018. Con independencia de lo apuntado por el New York Times, Cuba podría alegar que, además de Posada Carriles, Estados Unidos dio refugio a oficiales del derrocado gobierno de Batista que eran reclamados por el gobierno de la isla por numerosos hechos de sangre, y nunca fueron extraditados, como los connotados Esteban Ventura, Pilar García y Rolando Masferrer.

 

Con fecha 19 de julio de 2017, seis meses después de la toma de posesión de Donald Trump como presidente de Estados Unidos, Radio y Televisión Martí, informó: “El Departamento de Estado (en esa fecha), denunció que Venezuela siguió albergando a individuos ligados a las FARC, al grupo terrorista español ETA y a simpatizantes de la milicia libanesa Hizbulá, y que ‘por undécimo año consecutivo’, Caracas ‘no cooperó adecuadamente con los esfuerzos antiterroristas de EEUU’". Sin embargo, a diferencia de Cuba, que, por las mismas razones en 1982, fuera incluida en la lista de los patrocinadores del terrorismo, no se incluyó a Venezuela en esa lista y aún sigue sin su inclusión como Estado patrocinador del terrorismo.    

 

En rechazo a la reinserción de Cuba en la lista de patrocinadores del terrorismo, el expresidente de Colombia, Juan Manuel Santos, respaldado, según el diario español El País, por el grupo de líderes mundiales reunidos en la organización The Elders, le solicitó a Joe Biden que revoque la designación de Cuba como “Estado patrocinador del terrorismo”. “Rechazo inequívocamente la decisión de la Administración estadounidense anterior de redesignar a Cuba como Estado patrocinador del terrorismo. El presidente Biden debería comenzar de inmediato el proceso de revisión para revocar esto. Cuba debe ser aplaudida por la función crucial que desempeñó para ayudar a poner fin a décadas de conflicto y facilitar la reconciliación en Colombia, y no enfrentar sanciones por haberlo hecho. Los países que facilitan los procesos de paz merecen nuestro agradecimiento y reconocimiento”, expresó Santos en declaraciones recogidas por The Elders.

 

The Elders es una organización internacional no gubernamental, formada por un grupo de conocidos líderes globales, defensores de la paz, y de los derechos humanos, y cuyo propósito es contribuir a resolver problemas mundiales, como el cambio climático, el VIH / SIDA, el hambre y la pobreza, así como a "utilizar su independencia política para ayudar a resolver algunos de los conflictos más difíciles del mundo". Como informa el diario colombiano El Tiempo, para formar parte de “este selecto grupo porque solo tiene 18 miembros, de los cuales 2 ya fallecieron, la persona debe contar con una importante confianza de la comunidad internacional, haber construido una reputación por su liderazgo inclusivo y progresivo y, debe encontrarse actualmente apartada de cargos públicos”.

 

Entre los miembros de The Elders, se cuentan personalidades como, Martti Ahtisaari, expresidente de Finlandia, Premio Nobel de la Paz; Gro Harlem Brundtland, ex Primera Ministro de Noruega; Fernando Henrique Cardoso, expresidente de Brasil; Jimmy Carter, expresidente de los Estados Unidos, Premio Nobel de la Paz; Ricardo Lagos, expresidente de Chile; Mary Robinson, expresidente de Irlanda y ex Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos; Ernesto Zedillo, expresidente de México; Juan Manuel Santos, expresidente de Colombia, Premio Nobel de la Paz;  Aung San Suu Kyi, Birmania líder de la oposición y Secretaria General de la Liga Nacional para la Democracia que fue presa política en Birmania y es Premio Nobel de la Paz; Ellen Johnson Sirleaf, ex Presidenta de Liberia y Premio Nobel de la Paz 2011; y Zeid Raad Al Hussein, alto comisionado de las Naciones Unidas para los derechos humanos entre 2012 y 2014.

 

Aunque el gobierno del presidente colombiano Iván Duque Márquez exige  la extradición del grupo de comandantes del ELN que participaban en las rotas negociaciones de paz con su gobierno ha elevado la tensión en las relaciones con Cuba que se niega a las extradiciones, la organización The Elders, advierte: “Los negociadores del ELN habían recibido garantías formales de un regreso seguro, de acuerdo con los protocolos estándares para las negociaciones de paz, que el Gobierno cubano debe defender”. Por otra parte, Humberto de la Calle, jefe del Equipo Negociador por parte del Gobierno de Juan Manuel Santos en el Proceso de Paz con las FARC, y Sergio Jaramillo, quien entre 2010 y 2012 ejerció el cargo de Alto Asesor Presidencial de Seguridad Nacional, del gobierno Santos, y a los cuales se les considera como los arquitectos del acuerdo con las FARC, declararon:

 

Es entonces un despropósito y un acto de ingratitud estatal sin par con la República de Cuba que, en el marco de negociaciones similares con el ELN, el Gobierno de Iván Duque haya exigido la entrega a las autoridades colombianas de los miembros de esa delegación, en contra de los protocolos firmados por el Gobierno de Colombia y los garantes internacionales, que exigen regresar a los negociadores del ELN a sus lugares de origen en caso de rompimiento de las conversaciones. El hecho de que el ELN hubiera cometido un acto de terrorismo atroz en la Escuela de Cadetes de la Policía Nacional en Bogotá – que condenamos con la mayor vehemencia – y de que el Gobierno, como es su derecho, hubiera abandonado la negociación, no cambia los términos de lo acordado formalmente por Colombia en el marco del proceso de paz”.

 

Noruega, como pone de relieve El País, el otro garante del proceso con las FARC, ha señalado que, si los países que facilitan esfuerzos de paz corren el riesgo de terminar incluidos en la lista negra de patrocinadores del terrorismo, lo van a pensar dos veces antes de apoyar esos esfuerzos”.

 

Cuando se compara a Cuba con el trío de asociados dentro de la lista de Estados patrocinadores del terrorismo, hoy por hoy, se puede concluir que no cumple con los mismos méritos ─si mérito se pudiera calificar a toda acción detestable ─ que esos estados, Corea del Norte, Irán y Siria, poseen. El régimen del Partido Comunista de Cuba (PCC) no es para nada un modelo digno de seguir ni de defender. Sin embargo, nada semejan sus métodos represivos con el terrorismo de estado que practican esos gobiernos insertos en la lista de Estados patrocinadores del terrorismo. En Cuba se aplicó la Ley 88 que condenaba con largos años de prisión a activistas y periodistas independientes, pero nada como la aplicación del delito de desacato que el 21 de noviembre de 2008 condenó en Birmania al comediante U Maung Thura a 45 años de privación de libertad, solo por criticar la mala gestión del gobierno ante los destrozos provocados por un huracán.

 

No es necesario elaborar una leyenda negra para condenar al régimen del PCC. Mucho se puede alegar en su contra, como los sucesos del remolcador Trece de Marzo y del río Canimar y el derribo de las avionetas de Hermanos al rescate sobre aguas internacionales. Se puede condenar al régimen por su pésima conducción de la economía nacional, por su desprecio y persecución a la opinión disidente, por esto y por mucho más. Valdría más reclamar la expulsión de Cuba del Consejo de Derechos Humanos de la ONU que ocupa ilegítimamente.

 

La inclusión de Cuba, nuevamente en la lista de estados patrocinadores del terrorismo, por parte de la administración trumpista, conlleva dos posibles propósitos, contentar al sector ultraderechista de la comunidad cubana con vistas a una probable candidatura de Trump para el 2024 y, dificultarle a la administración Biden dar pasos en su propósito de mejorar las relaciones diplomáticas con el Estado cubano.

jueves, 21 de enero de 2021

EL INTENTO TRUMPISTA DE “EDUCACION PATRIOTICA”

Mario J. Viera

 


Al igual que el Partido Comunista de Cuba refundó la Historia de Cuba, para adaptar sus enseñanzas a los postulados político e ideológicos del régimen, así, de igual manera Donald Trump intentó renovar la enseñanza escolar de la historia de Estados Unidos para ajustarla de acuerdo CON los patrones ideológicos de la derecha conservadora y mojigata, justificándola como “educación patriótica” tal como lo han hecho fascistas y comunistas. Con este objetivo en mente, Trump dio a conocer, en un discurso pronunciado el 17 de septiembre del pasado año, una denominada “1776 Commission” la que, finalmente, establecería como Comisión Asesora del Presidente, por la Orden Ejecutiva 13956, firmada el 2 de noviembre, un día antes de las elecciones. “Con este movimiento ─ consideró el diario The Indian Express ─ Trump trató de activar a sus partidarios de derecha duplicando lo que describió como ‘cultura de cancelación’, ‘teoría crítica racial’ e ‘historia revisionista’". En general, tal como lo hizo conocer el New York Times, la Comisión quedaría formada por una serie de activistas conservadores, políticos e intelectuales, ninguno historiadores profesionales.

 

En esta Orden Ejecutiva, Trump justificaba la decisión acudiendo a una falacia: “A pesar de las virtudes y logros de esta Nación, a muchos estudiantes ahora se les enseña en la escuela a odiar a su propio país, y a creer que los hombres y mujeres que lo construyeron no eran héroes, sino villanos”, y agrega, basándose en la misma falacia: "No identificar, desafiar y corregir esta perspectiva distorsionada podría desgastar y, en última instancia, borrar los lazos que unen nuestro país y nuestra cultura". Más adelante expresa falazmente: “Ver a Estados Unidos como un país irremediablemente y sistémicamente racista no puede explicar el extraordinario papel de los grandes héroes del movimiento estadounidense contra la esclavitud y los derechos civiles, un gran esfuerzo moral que, desde Abraham Lincoln hasta Martin Luther King, Jr., estuvo marcado por la comunión religiosa, la buena voluntad, la generosidad de corazón y el énfasis en nuestros principios compartidos, y una visión inclusiva para el futuro”.

 

En toda falacia puede existir algo verdadero pero presentado con poco apoyo inductivo, con apariencia correcta, pero con argumento engañoso. Partir de la proposición del “extraordinario papel de los grandes héroes del movimiento estadounidense contra la esclavitud y los derechos civiles” no niega de ningún modo que, en Estados Unidos, exista un racismo sistemáticamente existente. El racismo está presente desde la abolición de la esclavitud luego de su proclamación por Abraham Lincoln; el racismo está presente en el ultranacionalismo que se manifiesta en muchos sectores de la sociedad estadounidense considerando otras etnias no anglosajonas como pertenecientes a países “shit holes”, hispanos y asiáticos. El racismo está presente en las innumerables organizaciones de supremacistas blancos de Estados Unidos; presente en todas las organizaciones neo nazis; está presente en la violencia policiaca contra negros e hispanos y que diera origen al movimiento del Black Lives Matter; está presente en la existencia del Ku Klux Klan; se manifiesta cuando se enarbola la bandera confederada, siempre presente en todas las concentraciones trumpistas y hasta en el asalto sedicioso al Capitolio de Estados Unidos.

 

El mismo día, cuando se honra la memoria de Martin Luther King Jr, 18 de enero de 2021, la Comisión 1776 dio a conocer el Informe 1776. Según la American Historical Association (AHA), “el informe consta de dos temas principales. Uno es un homenaje a los Padres Fundadores, una interpretación simplista que se basa en falsedades, inexactitudes, omisiones y declaraciones engañosas. La otra es una pastoral contra medio siglo de erudición histórica, presentada en gran medida como una serie de caricaturas, utilizando ejemplos individuales (sobre todo el "Proyecto 1619") para representar tendencias historiográficas más amplias”. La declaración de la AHA expuso además en su análisis del Informe de la Comisión 1776, que ignoraba a los Estados Confederados de América, cuyos líderes, muchos claramente culpables de traición, iniciaron una guerra civil que se cobró más de 700.000 vidas, más vidas estadounidenses que todos los demás conflictos en la historia del país combinados. En cambio, los autores se centran en los reformadores progresistas de principios del siglo XX y sugieren extrañamente que eran similares a Mussolini y otros fascistas europeos de la Segunda Guerra Mundial. Cabe destacar la condena implícita a la legislación de la Era Progresista: la legislación sobre salud y seguridad en el lugar de trabajo, la regulación de la producción de alimentos y drogas, la eliminación del trabajo infantil y otros bienes sociales que hoy damos por sentados”. Concluye la AHA su declaración, diciendo:

 

Aunque ensalza (estrechamente definida) la familia y la fe como las fuerzas finales para el bien, el ‘Informe de 1776’ también observa que la "roca sobre la que se construye el sistema político estadounidense es el estado de derecho. Sin embargo, su condena a los movimientos sociales contemporáneos ignora los recientes esfuerzos por socavar la legitimidad de las mismas instituciones consagradas en la propia Constitución”.

 

El historiador de la Universidad de Yale, sobre la Guerra Civil, expresó también su crítica al Informe 1776: “Es un insulto a toda la empresa de la educación ─ dijo ─. Se supone que la educación ayude a los jóvenes a aprender a pensar críticamente. Ese informe es un pedazo de propaganda de derecha”.  

 

Biden, tras haberse juramentado como el 46 Presidente de los Estados Unidos, posiblemente asesorado por un equipo de historiadores, anuló, por medio de una Orden Ejecutiva, una de las 17 que firmara en la tarde del 20 de enero, el proyecto fascista de “educación patriótica” de Donald Trump, y disolvió la Comisión que, según declaró, “buscaba borrar la historia de injusticia racial de Estados Unidos”.

jueves, 3 de diciembre de 2020

ANTE LA AMENAZA QUE HOY EL GOBIERNO DEL PCC REPRESENTA PARA LA LIBERTAD DE CUBA

 

Mario J. Viera

 


La posibilidad de implementar los postulados del artículo 4 de la Constitución de 2019.

La respuesta al reto del 27 de noviembre, la acaba de dar Granma en su editorial del 1 de diciembre: “¿Qué letra de ley tiene autoridad mayor que la que otorga la legitimidad, cuando es escrita y votada por la abrumadora mayoría del pueblo que la promulga para sí, para su bienestar, para afirmar su presente y blindar el futuro de sus hijos?” 

En este editorial el referente es el Artículo 4 de la fraudulenta Constitución, que convierte en actividad anticonstitucional toda aquella realizada en contra de la irrevocabilidad del socialismo.  La amenaza está implícita. La llamada a reprimir, a levantar parte del pueblo contra otra parte del pueblo, contra todo aquel que intente, o quizá solo se presuma, “intente derribar el orden político, social y económico establecido por esta Constitución”.

Disentir, en Cuba, constitucionalmente es un grave delito, es algo así como traicionar la patria. No hay otro modo de entender los alcances del Art. 4. Ya están dando los primeros pasos en la escalada represiva, reflejando claramente el pánico infundido al PCC por la digna protesta de 300 jóvenes artistas e intelectuales con su plantada ante el Ministerio de Cultura. Las bestias cuando se sienten amenazadas lanzan zarpazos. De inmediato detienen y se llevan presos a Tania Bruguera y a Luis Manuel Otero Alcántara. Y ponen al “pueblo” en la calle en defensa de “su” ‘revolución”, de su sistema del socialismo fascista, como en la payasada del Parque Trillo y de la camiseta con la bandera cubana que vestía el pelele del Buró Político del PCC, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, que habla y dice, como cualquier otro canalla populista: “El pueblo cubano está en la calle, no admitimos injerencias de nuestros enemigos. Los problemas nuestros los resolvemos entre nosotros”.

Tienen miedo de que el pueblo, el verdadero, no el representado en la payasada del Trillo, está perdiendo el miedo; y se aprovechan de la politiquería de Donald Trump y de la influencia que han ganado los trumpistas dentro de un importante sector oposicionista de Cuba, para presentar a todos los que osen levantan su voz de denuncia como agentes del imperialismo yanqui, como “con su farsa de mercenarios pagados de San Isidro, acaecida en días recientes, y la secuencia de manipulaciones y hechos asociados con el declarado fin de desestabilizar a Cuba socialista”, referencia cínica a la huelga de hambre de los activistas de San Isidro y a la plantada frente al MINCULT del 27 de noviembre.

Entonces, Granma resucita a Fidel Castro para condenar los actos de dignidad de un grupo de jóvenes que adelantan ante un funcionario de la dictadura sus reclamos y sus demandas: “No van a desmoralizarnos, no nos van a amedrentar. ¡No le vamos a dar garantías a la contrarrevolución, que es lo que quieren!”. Definitivamente el régimen tiene miedo y va a atacar, aprovechándose de la debilidad presente dentro del movimiento opositor, dormido en los sueños de un Donald Trump liberador; de un movimiento opositor que ha descuidado insensatamente la labor del proselitismo, el de la organización, el de seguir mirando hacia afuera sin mirar hacia dentro; sin aglutinar pueblo y juventudes.

Hoy Cuba está al borde de convertirse en una Corea del Norte a solo 90 millas de la Florida. ¿Quién le detendrá las manos? ¿Cuba decide? ¿El Directorio Democrático? ¿Somos Más? Esos solo se han dedicado a hablar, a implorar apoyo en instancias internacionales; en alabar y sacralizar a Donald Trump, y vivir de sus jugosos grants federales. 

Como bien se hace observar en Diario de Cuba, el Artículo 4 de la fraudulenta Constitución de 2019 “no solo legitima la persecución política y la represión policial y judicial, sino que autoriza al resto de los ciudadanos a emplear la violencia contra cualquier opositor pacífico, defensor de derechos humanos, periodista independiente o artista, que se oponga al Estado socialista”.

Mientras tanto, el régimen criminal y traidor cubano mantiene asiento en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, y Rusia, y China, Irán y Turquía le dan todo su apoyo.