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miércoles, 13 de julio de 2022

Pilares de apoyo de la dictadura totalitaria: Seguridad del Estado, Brigadas de Respuesta Rápida y Jueces y Fiscales

Del libro en preparación CUBA-RESISTENCIA NOVIOLENTA

Mario J. Viera

 


Seguridad del Estado, Brigadas de Respuesta Rápida y Jueces y Fiscales. Todo este conjunto constituye uno de los más poderosos pilares de apoyo con los que cuenta la dictadura del PCC para la implementación de sus medidas represivas (Fuente del Poder Sanciones). Todos requieren un tratamiento diferente. No se trata de infiltrarlos, sino de anular su actuación perniciosa.

Hay que tener presente que ante un acto de protesta noviolenta, el régimen movilizará, para contener la protesta, a las tropas especiales del Ministerio del Interior, conjuntamente con destacamentos de la policía y, como elementos fundamentales, las fuerzas de la Seguridad del Estado y las brigadas de respuesta rápida.

La Seguridad del Estado es la verdadera guardia pretoriana del régimen del PCC, como calificara, el periodista, novelista, y ensayista, Manuel Vázquez Montalbán, a la policía secreta del régimen de Francisco Franco. Son la representación exacta de lo que Hannah Arendt identifica como “banalidad del mal”. Es el primer cuerpo represivo movilizado por el gobierno para ejercer su rol de policía política ante el mínimo atisbo de protestas públicas. Tal como fuera la Gestapo o la KGB, o la Stasi alemana, sus oficiales no visten uniforme, y forman un cuerpo extremadamente bien organizado. Su principal labor incluye la represión política y la de espionaje y vigilancia sistemática, sobre todos los ciudadanos, bajo la noción o concepto del “enemigo interno” y la construcción del imaginario “agente pagado por el imperialismo”, empleando para ello, a informantes dentro de los CDR, y a los denominados “personal de confianza” anónimos para conocer sobre cualquier actividad u opinión contraria al régimen. Como la Securitate de Rumanía, la Dirección de Inteligencia cubana cuenta con una gran red de informantes y colaboradores en todos los niveles del Estado e incluso del Partido.  Ninguno de los oficiales que acosan a los disidentes tienen nombre propio pues actúan bajo seudónimo, esto hace que las denuncias de sus actos solo puedan referirse a un oficial, Jorge o Jesús o Angel.

Para cada grupo opositor o disidente destacado, existe una unidad de oficiales que se encargan de “controlar” sus actividades, empleando para cada uno, determinados métodos diseñados para advertir, amenazar, o simplemente, “conversar”. Con ello se confecciona un perfil psicológico de cada disidente diseñado para encontrarle su punto débil, para, por medio del cual emplear el chantaje.

Estas unidades actúan, sobre un caso o un individuo de interés o activista contestatario, durante un periodo determinado de tiempo, para posteriormente asignarle los casos a otra nueva unidad. El propósito es evitar el “contagio” ideológico con el disidente con el cual se interactúa. El mejor agente para el acoso de un determinado disidente, es el tipo rústico, escaso de imaginación y de un nivel cultural adecuado; pueden actuar como esbirros o como sicarios, y siempre lo harán sin escrúpulos de conciencia.

Aunque en determinados casos, la Seguridad prefiere que sea la policía la que se encargue de los actos sucios, también sus oficiales pueden actuar directamente como esbirros, encargados de aplicar la violencia disuasiva; de detener de manera arbitraria y con violencia a los opositores políticos. No se inhibirán en atacar a manifestantes noviolentos empleando para ello técnicas de artes marciales.

La Seguridad cuenta con sus propias mazmorras donde los detenidos pueden permanecer por largos periodos de tiempo sometidos a un régimen severo de confinamiento y sin que puedan contar con la asistencia legal de un abogado. El propósito es quebrarles y obtener de ellos una “confesión”: para cerrar el caso. Ningún acusado de actos contra la Seguridad del Estado podrá ser declarado inocente por el tribunal que conozca del caso. Los jueces y fiscales también están expuestos a las represalias de la Seguridad del Estado. 

¿Tiene algún punto débil la Seguridad del Estado que pueda ser utilizado por la resistencia? Lo tiene. La Seguridad actúa por medio de informantes; anular sus fuentes de información es el objetivo a alcanzar. La resistencia puede, a su vez construir su propia red de información por medio de Comité de Apoyo Cívico, para identificar, por sus nombres verdaderos y lugares de residencia, a los oficiales de la Seguridad del Estado que repriman a los participantes en las manifestaciones de protesta o acosen y violenten a opositores noviolentos para su divulgación por todos los medios informativos en el exterior, todo como método de hostigamiento noviolento.

Las brigadas de respuesta rápida es otro de los recursos que moviliza la dictadura junto a la Seguridad del Estado y a las fuerzas policiales en el intento de frenar la resistencia, actuando como un supuesto “pueblo indignado” frente a los disidentes y opositores descalificados como “agentes del imperialismo yanqui”. Esta organización de elementos fanatizados y hasta oportunistas inescrupulosos del PCC y de la UJC, sin faltar algún que otro delincuente favorecido, y muy en especial, la participación de viejos “hombres masa”, como muy bien los ha denominado Armando Chaguaceda, “sectores envejecidos, políticamente adoctrinados y leales al discurso oficial” consumidores habituales de las noticias de la prensa oficial. y cuyo “marco de comprensión de la realidad les hace, a priori, desconfiar y rechazar los datos y valores distintos[1]; actúan siempre con el apoyo de la Seguridad del Estado en el acoso a los opositores, empleando métodos matonistas en los detestables “actos de repudio”, y hasta llegan a la agresión física, utilizando estacas y cabillas. En la elaboración de la estrategia para la ejecución de marchas masivas de protesta deberá considerarse el cómo anular y aislar las acciones de estos grupos delincuenciales.

En el caso de los fiscales que promuevan, contra opositores políticos y manifestantes noviolentos, cargos de sedición y peticiones de graves sanciones de prisión; así como los miembros del tribunal que los sancionen, se deberá considerar cuáles métodos de persuasión y de hostigamiento noviolento se aplicará contra ellos. Al igual que lo propuesto para los oficiales de la Seguridad del Estado, sus nombres y direcciones de residencia deberán ser divulgados para conocimiento general.



[1] Armando Chaguaceda. La Ceguera Voluntaria. El Toque, 20 de julio de 2021 

Tarea básica: Captar la juventud universitaria

 

Del libro en preparación, CUBA-RESISTENCIA NOVIOLENTA

Mario J. Viera

 


El movimiento de resistencia noviolento en Cuba requiere erosionar los pilares de apoyo de la dictadura totalitaria, como la actual estructura centralizada de la CTC, y el control por la UJC y el PCC de la FEU. La resistencia debe ganarse el movimiento obrero y el universitario. En cuanto a la labor de captar a los estudiantes universitarios, se deberá impulsar una campaña favorable a la autonomía universitaria; el reclamo por la independencia de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) de todo control por parte de organizaciones partidistas, como la Unión de Jóvenes Comunistas, (UJC) y el Partido Comunista de Cuba (PCC); el derecho a cursar estudios universitarios a todos aquellos con capacidad académica, sin consideraciones ideológicas, como la que proclama “la universidad para los revolucionarios” entendiendo como tales solo aquellos partidarios del régimen actual de gobierno.

La captación del movimiento estudiantil debe ser una de las labores primarias de la resistencia. El papel que los estudiantes universitarios juegan en el planteamiento y solución de conflictos es su destacado protagonismo para impulsar los cambios sociales. Su esencia es la inconformidad, la rebeldía, la actitud iconoclasta, el rechazo a todo lo impuesto y a todo lo pasado.

Siempre en todo proceso de cambio, el estudiantado, en general, está a la vanguardia, Y esta actitud la explica la socióloga checa Jiřina Šiklová: “Los estudiantes universitarios se sienten más atraídos por valores abstractos como justicia, derecho, patria, nación, que por temas concretos como el aumento de salarios o mejores condiciones para los empleados de alguna empresa. Además, son todos jóvenes y todos se están preparando para su futura carrera. Y como no trabajan, pueden salir a protestar prácticamente en cualquier momento del día”.

Nota característica de todos los regímenes totalitarios es la intención de crear, por medio de la organización y control de las juventudes y del indoctrinamiento, un “hombre nuevo” semejante al Übermensch, el superhombre imaginado por Friedrich Nietzsche. Un hombre ciegamente obediente a todas las directivas de la alta dirección del Estado y del partido, capaz de acometer cualquier acción “heroica” necesaria en defensa de la ideología oficial; un fanático imprescindible para el poder.

Tal es la fuerza latente que existe entre las juventudes en general, y entre los jóvenes universitarios, en particular, que los regímenes totalitarios siempre han intentado atraerlos con los dulces ideológicos de patria, nación, raza y clase, para así poderles controlar. En la Italia sometida al fascismo se organizaron a las juventudes en dos principales grupos: los Fasces Juveniles de Combate y los Gruppi Universitari Fascisti.

Los nazis, en Alemania forjaron dos organizaciones juveniles, las Hitlerjugend (Juventudes hitlerianas), su rama masculina, y para el sector femenino, la Bund Deutscher Mädel (Liga de jóvenes alemanas). Los soviéticos organizaron a las juventudes dentro de la organización ideologizada Kommunisticheski Soyuz Molodiozhi, el Komsomol. Modelo que se reproduciría en todos los estados influidos por Moscú.

En Cuba, desde la toma del poder por las mesnadas rebeldes de la región oriental, la dirección del poder, Fidel y Raúl Castro y el mediocre guerrillero Ernesto Guevara, inició una labor de control político y de ideologización de las juventudes cubanas. Primero se creó la Asociación de Jóvenes Rebeldes, oficializada en enero de 1960, para ser reorganizada, en abril de 1962, como Unión de Jóvenes Comunistas (UJC). En 1962 se suprimió la autonomía universitaria, una conquista democrática que estaba vigente en Cuba desde la proclamación de la Ley Docente de enero de 1937, aprobada durante el gobierno de Federico Laredo Bru y consolidada en la Constitución de 1940 por los postulados de su artículo 53. El propósito buscado era el control del estudiantado universitario, lo cual se conseguiría reformando la Federación de Estudiantes Universitarios para convertirla, de hecho, como un apéndice de la UJC.

Desde la generación del 61, cuando contingentes juveniles combatieron en los pantanales de Playa Girón, defendiendo una revolución que ya les habían robado y traicionado, han transcurrido cuatro generaciones hasta el 11 de julio de 2021. Un relevo generacional se ha producido, diferente a la ya envejecida generación del 61; son los bisnietos de aquella generación, la generación de los milenios, comprendida entre las edades de 16 y 20 años. Una generación bien distante del año de 1959, del año de 1961 y del 1962. Incluso, distante de los años de la década de los 80, cuando nació en Cuba el movimiento civilista en defensa de los derechos humanos, Una generación que puede proclamar, aquel decir de, “lo que no es de mi año, no es de mi daño”.

El movimiento de resistencia, tiene que ganar la conciencia libre de las juventudes y generar en ellas el sentimiento de la necesidad del cambio y de la búsqueda, no de un futuro distante, sino de uno previsible. 

La labor de proselitismo dentro de las universidades debe hacerse a partir de pequeños grupos de estudiantes, actuando sin mucho resalto y manteniendo un perfil bajo.