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miércoles, 17 de agosto de 2022

FASCISMO, AMENAZA REAL EN ESTADOS UNIDOS

 

Mario J. Viera

 


Aunque muchos digan que la Constitución estadounidense y las instituciones derivadas de ella son un seguro de vida para la continuidad de la democracia en Estados Unidos, la realidad es que el fantasma del fascismo, que siempre ha estado presente, comienza a materializarse. Si durante la administración de Trump, el fascismo se podía contemplar como una posibilidad remota, hoy, con él desplazado del Gobierno, con su influencia y dominio sobre la mayoría ultraderechista del Partido Republicano y luego del allanamiento de Mar – a – Lago la posibilidad de un asalto fascista al poder no es tan remota.

El fascismo requiere, en primer lugar, la aparición de un líder sociópata capaz de mentir y convencer con sus mentiras a turbas embrutecidas y violentas; un líder narcisista capaz de agitar el etnonacionalismo chovinista con promesas de elevar a la Nación hasta las altas cumbres del Olimpo; capaz de sacar a flote las fobias presente en gran parte de la población sobre el socialismo, el comunismo y la afluencia de oleadas de migrantes llegados de países, considerados como “shit hole”, de razas vistas como inferiores al supremacismo blanco. Ese líder ya ha aparecido en el panorama político estadounidenses, Donald Trump, un engendro nacido del mal concebido Colegio Electoral que alcanzó la presidencia aún perdiendo la mayoría de los votos populares y de las toxinas dejadas a su paso por el movimiento del Tea Party.

No se equivocaron los líderes neonazis de Estados Unidos cuando dieron todo su apoyo al candidato Trump durante los comicios del 2016, habían visto en él la figura más representativa del Führer.

El fascismo requiere además la continuada erosión del estado de derecho y las instituciones democráticas. Comenzó en Estados Unidos con la acusación de enemiga del pueblo a la prensa crítica y analítica y sus “fake news” para todo lo que pareciera contrario a Donald Trump, y la exaltación a los primeros planos de los medios de comunicación de extracción derechista, como la AP  los ha denominado; continuó con el control de la Corte Suprema por la extrema derecha, se aspira seguir con el control total del congreso en unas elecciones favorables a la ultraderecha republicana; sin faltar el ataque infundado y cínico  a la institución electoral estadounidense acusándola de corrupta y la negación contra toda evidencia de los resultados electorales que confirmaron a Biden como presidente legítimo de Estados Unidos.

Ya hay grupos que amenazan con provocar una guerra civil. No podemos tomar a la ligera esa propuesta que pueda parecer ridícula; hay que considerarla con toda la seriedad que los momentos actuales imponen. Así le enfoca la AP: “las airadas afirmaciones de Trump y sus aliados sobre el allanamiento están avivando el fuego de la desconfianza de sus partidarios hacia el gobierno federal en general y hacia el FBI en particular — aunque esté dirigido por un hombre que fue designado por Trump ─. Y al menos algunos de los simpatizantes de Trump parecen estar ahora actuando como resultado de su ira”. No podemos tomar a la ligera expresiones como lo dicho por el representante de la Cámara de Arizona, el ultraderechista Paul Gosa en un tuit: “Debemos destruir el FBI”.

¡Cuidado, el fantasma del fascismo ya va convirtiéndose en una amenaza real en Estados Unidos!

domingo, 14 de agosto de 2022

LA ARTILLERIA REPUBLICANA ABRE FUEGO…

 

Mario J. Viera

 


La derecha radical del Partido Republicano es hábil para sacar provecho de cualquier acontecimiento. Sus cañones los tienen enfilados hacia el campo demócrata, desde antes de la toma de posesión de la presidencia de Joe Biden. La estrepitosa salida del ejército estadounidense de Afganistán la elevan hasta darles caracteres bíblicos; la afluencia de oleadas de emigrantes hacia la frontera sur, que ya venían sucediendo desde el periodo de Trump, la describen como como si fuera semejante a las invasiones bárbaras que se sucedieron en la antigua Roma; el crecimiento de los índices de inflación en Estados Unidos y que afecta al mundo entero como consecuencia del periodo pandémico y los efectos colaterales de la guerra de Putin contra Ucrania le sacan lascas. Todo les he útil.

No se trata de ataques de uno u otro político republicano; no, se trata de todo el aparato politiquero de la derecha mojigata, autoritaria y radical del Partido Republicano. Si en algo se parecen a los comunistas es en la actuación monolítica de todo el andamiaje republicano, capaces de tergiversar la realidad para construir una verdad alternativa; elaborar teorías conspirativas, mientras más absurdas mejor, mentir impúdicamente. Una excelsa minoría republicana no aplaudió los infundios trumpistas del robo de las elecciones.

Marco Rubio, ese oportunista que sabe moverse ágilmente a favor de la corriente que sople, lo declaró desde el inicio de la actual administración, que haría todo lo posible por entorpecer los proyectos de Biden y ha continuado haciéndolo, sin que nadie del campo demócrata le salga al paso.

En Estados Unidos, se ha convertido casi como práctica habitual, que, en las elecciones de término medio, el partido en el poder pierda la mayoría congresional (deficiencia propia de todo sistema de gobierno bipartidista), y la jauría republicana se frota las manos con la ilusión de la victoria en el Congreso. Ya hasta han elaborado planes con vistas a esa contingencia; y la noticia del allanamiento del FBI a las instalaciones del palacio de invierno de Donald Trump, les viene como anillo al dedo; ahora sí, están convencidos, aplastarán a la “izquierda radical”.

Sale a la palestra el líder de la minoría de la Cámara de Representantes de los Estados Unidos Kevin McCarthy y lo hace en tono amenazante en defensa de Donald Trump, olvidando lo que el 15 de junio de 2016, dijera a un grupo de republicanos: “Hay dos personas que creo que Putin paga: (Dana) Rohrabacher y Trump. Juro por Dios”, ahora afirma con mucho entusiasmo: “Ya he visto bastante. El Departamento de Justicia ha alcanzado un intolerable grado de instrumentalización política. Cuando los republicanos recuperen la Cámara de Representantes, llevaremos a cabo una supervisión inmediata de este departamento, seguiremos los hechos y no dejaremos piedra sin remover. Fiscal General Garland, conserve sus documentos y limpie su calendario”.

Por supuesto el delicado Marco Rubio tiene algo que decir al respecto y escribe una carta al Departamento de Justicia dende anota: Nadie está por encima de la ley, pero todos los estadounidenses también merecen la misma justicia bajo ella. El FBI parece haber tomado medidas relacionadas con el presidente Trump que nunca ha tomado con ningún expresidente, y que generalmente no ha tomado con respecto a ciertas referencias criminales hechas por elementos de la Comunidad de Inteligencia o por parte del Departamento de Justicia de EE.UU. en relación con los casos en que las personas supuestamente revelaron información clasificada sin autorización”. Pero no solo esto, necesita lanzar el vitriolo ─ está defendiendo su puesto en el Senado ─ “El FBI no está haciendo nada con respecto a los grupos que destrozan las iglesias católicas, bombardean a los grupos Pro-Vida o amenazan a los jueces de la Corte Suprema. Pero encuentran tiempo para asaltar Mar-a-Lago”.

¿Y qué decir de la adorable e “indefectiblemente leal a Trump” como la denominara The New York Times, Ronna McDaniel?, la preferida del desastroso Tea Party para obtener la presidencia del Partido Republicano en Míchigan en 2015. y recomendada por Trump para ser nombrada como presidente del Comité Nacional Republicano en 2016. Bueno, la distinguida sobrina de Mitt Romney, solo dijo, y fue suficiente: “El poder absoluto corrompe absolutamente. En innumerables ocasiones tenemos ejemplos de demócratas que se burlan de la ley y abusan del poder. Los demócratas arman continuamente a la burocracia contra los republicanos. Este allanamiento es indignante. Este abuso de poder debe detenerse y la única forma de hacerlo es elegir republicanos en noviembre”. Habría que decirle a la poco glamorosa presidente del Comité Nacional Republicano, que sí, es cierto, el poder absoluto corrompe absolutamente, como sucede con su adorado por encima de todas las cosas, Donald Trump, tanto que intentó dar un golpe de estado y animó a una multitud de estúpidos a asaltar al Congreso. Acusa sin pruebas a supuestos “demócratas que se burlan de la ley”, algo habitual de la derecha radical republicana.

Para no agotar la paciencia de aquellos que me lean, no repetir las idioteces expresadas por algunos de la fauna republicana como el desastroso gobernador de la Florida, Ron DeSantis o lo dicho por ese hombre de pocas luces que fuera secretario de estado, Mike Pompeo o lo dicho por el patético exvicepresidente Mike Pence. En su lugar me referiré a solo dos aspectos: la declaración del Proyecto Lincoln, un PAC integrado por esa minoría decente que aún queda dentro del Partido Republicano y a a la nula reacción de los líderes del Partido Demócrata.

Citado por The Epoch Times en español, el Proyecto Lincoln declaró en un comunicado que, el allanamiento a Mar -a- Lago, es una “señal positiva de que Donald Trump puede ser llevado ante la justicia por la miríada de delitos cometidos por él y su familia mientras era presidente”; y agregó: “Nunca antes se había registrado el domicilio de un expresidente en el marco de una investigación penal. Mientras que esta orden de registro es aparentemente por el mal manejo de material clasificado, es un delito grave que debe ser investigado a fondo”: concluyendo que, el allanamiento es el “primer paso para la aplicación de la ley, o el Congreso, de hacer que Donald Trump rinda cuentas por la orquestación de una conspiración, para permanecer en el poder, que dio lugar al ataque del 6 de enero en la capital de nuestra nación”.

Mientras tanto ¿qué ocurre en la escuadra demócrata? Prácticamente nada. Biden ha rehusado hacer comentarios sobre la redada del FBI y nada ha dicho en contra de los ataques republicanos. Si el Partido Demócrata no quiere perder la enclenque mayoría que tiene en el Congreso, debe devolver golpes con golpes más demoledores, empezando por Biden. Hay que atacar al filibusterismo republicano con la fuerza política de los misiles HIMARS. Todos los detractores republicanos tienen rabos de paja y techos de vidrios por donde se les pueda atacar. Biden debe echar a un lado la caballerosidad y atacar con fuerza, por nombres, demoliendo a Trump y a los Marco Rubio. ¿Dónde están la senadora Warren y la siempre bulliciosa Alexandria Ocasio-Cortez? En política quien calle o titubee, pierde. Hay que salir a la búsqueda del potencial demócrata para que no se queden en las casas sin salir a votar azul en noviembre. Los republicanos ya cruzaron el Rubicón, ¿qué viene luego?

viernes, 2 de abril de 2021

INICIATIVAS REPUBLICANAS (Segunda Parte) ¿SOLO EL MSI Y LAS DAMAS DE BLANCO?

 Mario J. Viera

 


¿Qué podemos decir de las dos resoluciones aprobadas por el Comité de Relaciones Exteriores, en apoyo al Movimiento San Isidro y las Damas de Blanco? Parecen ser justas; parecen ser correctas,


porque como expuso el senador Marco Rubio, “los Estados Unidos deben optar por honrar nuestro legado como líder en defensa de las personas marginadas alrededor del mundo”. Sí, porque, “EEUU debe seguir firme en su compromiso de defender y priorizar tanto los derechos humanos como los valores democráticos en la Isla, donde el pueblo cubano ha sido sometido a décadas de tiranía”. Pues, ¡nada!, hay que aplaudir la meritoria labor de Rubio, en oposición a la dictadura del PCC.

 

Ahora bien, se me sale una pregunta: ¿Solo el MSI y las Damas de Blanco? ¿Por qué no apoyar también al N27, los 500 plantados que pusieron en el candelabro al MSI cuando protestaron por el asalto, por efectivos de la Seguridad del Estado, a la sede de esta organización mientras llevaban a cabo una huelga de hambre? ¿O a las civilistas Corriente Martiana de Moisés Rodríguez, y Convivencia de Dagoberto Valdés? ¿Por qué no dar apoyo al Movimiento por la Democracia Pedro Luis Boitel, que preside Félix Navarro Rodríguez? ¿O a los numerosos grupos integrados en la supraorganización Mesa de Unidad de Acción Democrática?

 

Parece que algo se oculta tras la cortina del apoyo exclusivo al MSI y a las Damas de Blanco. Descorramos esa cortina y fisgoneemos lo que, detrás de ella se oculta. Bien, “el Movimiento San Isidro, un colectivo de artistas independientes y activistas que han sido acosados por el régimen cubano por protestar por su derecho a la libertad de expresión". ¿Acaso este es el único movimiento que ha sido acosado por reclamar “su derecho a la libertad de expresión”, tanto como para merecer esa exclusividad de apoyo del Senado de Estados Unidos?

 

¿Dónde quedan los cientos que, antes, no solo fueron acosado por el ejercicio de ese mismo derecho, sino también condenados a prisión por los “delitos” de “impresión clandestina”, de “propaganda enemiga”, de “asociación ilícita”, de “divulgación de noticias falsas”, de “desacato”?

 

Verdaderos actos de violaciones masivas y graves de los derechos humanos, como lo calificó la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. En 1990 fueron condenados a varias penas carcelarias los integrantes del Movimiento Integracionista Democrático que proponía la táctica de la desobediencia civil en el enfrentamiento con la dictadura, convocar un plebiscito, modificar la Constitución e imponer un régimen pluripartidista. Por ello fueron condenados, Esteban González González a 7 años, Mario Fernández Mora a 6 años, Manuel Pozo Montero y Manuel Regueiro Robaira a 5 años, y Edgardo Llompart Martín, Isidro Ledesma Quijano y Arturo Montané Ruiz a 3 años. El 10 de marzo de 1990 fueron arrestados por el “delito” de enviar un cable de felicitaciones a la Delegación de Estados Unidos con motivo de la Resolución de la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas sobre Cuba, los miembros del Partido Pro Derechos Humanos de Cuba, Samuel Martínez Lara, José Luis Barzaga, Pablo Pupo Sánchez, Emérita Elejalde, Rolando Pagés Navarro, Mario Remedios Rodríguez, Eduardo Hoyos Ortiz y Cecilia Romero Acanda. En junio de 1990, Pedro Alvarez Martínez, miembro del Partido Pro Derechos Humanos en Pinar del Río fue condenado a cinco años de prisión acusado de “impresión clandestina”. Hubert Jerez Mariño, quien cumplía condena en la prisión de Kilo 7, por haberle sido decomisada una carta de felicitación dirigida a la señora Violeta Barrios de Chamorro lo mantuvieron en celda de castigo y le redujeron los alimentos a la mitad de la ración. Todo estos,  actos que, hasta han incluido arresto a opositores para internarlos en el Hospital Psiquiátrico, como ocurrió con la opositora invidente Milagros Cruz, Cano del Movimiento 30 de Noviembre, el 4 de diciembre de 1998 luego de ser detenida en plena vía pública.

 

¿Dónde quedaron los acosos que, como periodistas independientes, sufrimos a lo largo de la última década del siglo XX, cuando, por ejemplo, intentábamos cubrir el juicio que se les seguía a los cuatro de “La Patria es de todos” ─ Vladimiro Roca, Marta Beatriz Roque, Félix Bonne Carcassés y René Gómez Manzano ─ fuimos obligados, con agentes colocados ante nuestras puertas, a arrestos arbitrarios domiciliarios, que sufrí personalmente junto a otros periodistas independientes, como Oswaldo de Céspedes, José Antonio Fornaris, Aurora García del Busto, Mercedes Moreno, María del Carmen Carro, Omar Rodríguez Saludes, Santiago Dubuchet, Jorge Lara, Bárbaro Abela, y Adela Soto Alvarez? ¿Y la represión en el parque Butari, de la barriada habanera de Lawton, por miembros de la seguridad del estado, el 10 de diciembre de 1998? ¿O cuando, seis mujeres: Miriam Cantillo, Nancy Sotolongo León, Migdalia Rosado, Milagros Cruz Cano, Ofelia Astorac y María de los Angeles González Amaro, y los hombres doctor Oscar Elías Biscet, Rolando Muñoz Yyobre, Joaquín Rafael Martínez, Angel Pablo Polanco, Israel Bullón, Santiago Martínez y Alberto Martínez Melgares, fueron confinados por varios días en las celdas del cuartel general de la policía técnica en 100 y Aldavó, tan sólo por querer participar en una peregrinación religiosa? ¿Se nos olvida la represión del gobierno contra 75 activistas y periodistas independientes que fueron condenados a largas penas de cárcel bajo los postulados de la draconiana Ley 88?

 

Sirva a manera de comparación los datos que he ofrecido en los párrafos anteriores.

 

Los actos cometidos por el régimen contra el MSI no son algo novedoso, y sí, mucho menos violentos que los actos acometidos por la dictadura contra quienes ponían en práctica su derecho a la libre expresión y al derecho de asociación pacífica, en la década de los 90.

 

¿Por qué ese interés en colocar al MSI por encima de cualquier otra organización disidente u opositora, y por encima de los hechos verdaderamente representativos de la persecución y acoso de la dictadura contra los opositores? ¿Será por todas las incongruencias que recientemente expresó Luis Manuel Otero, diciendo que no quería “tumbar” una dictadura, sino que estaba construyendo democracia, como si fuera posible “hacer democracia” sin la toma del poder político, sin un programa inteligente? La democracia no es el enemigo de la dictadura, no se enfrenta a una dictadura. La democracia solo es la antítesis de una dictadura. Dentro de una dictadura no existe el ejercicio de la democracia, por más que dentro de la población exista la conciencia democrática. Para alcanzar la democracia, en un régimen dictatorial, lo primero es derrocar, “tumbar”, la dictadura.

 

¿Acaso la iniciativa impulsada por el senador Marco Rubio se deba a identidad ideológica afín con las políticas de la derecha radical? Otero ciertamente, en una ocasión dijo que, aunque hay muchos que aman a Trump, él no lo amaba; sin embargo, dentro del MSI hay varios que se identifican con Trump, incluyendo el rapero Denis Solís, cuya detención provocara la huelga de hambre de los miembros del MSI, quien consideraba a Donald Trump como “su presidente”.

 

¿Y qué decir de la declaración senatorial de dar apoyo a ese "movimiento pacífico liderado por mujeres que apoya la libertad y los derechos humanos en Cuba", las Damas de Blanco? Pero las Damas de Blanco de ahora no son las mismas que orientaba e impulsaba Laura Pollán, ahora su conductora es Berta Soler, que alcanzó la “presidencia” de la organización luego de un proceso que no careció de controversias. Tal como denunció la hija de la fallecida Laura Pollán, Laura Labrada: “Han venido sucediendo hechos lamentables, que han puesto en entredicho no sólo el prestigio de la organización sino también los fines que se persiguen y los métodos empleados (por Berta Soler). Expulsiones injustificadas, renuncias por maltrato, incomprensiones y falta de democracia. Intromisiones de personas ajenas al movimiento en la toma de decisiones, peleas entre hombres e incitaciones a la violencia, mítines de repudio internos al estilo del régimen de los Castro y descalificaciones". El mitin de repudio al cual se refiere Laura Labrada Pollán fue el producido por unas veinte mujeres en contra de Alejandrina García de la Riva, esposa del prisionero de conciencia de la Causa de los 75, Diosdado González Marrero, encabezadas por Berta Soler frente a la vivienda que fuera de Laura Pollán, lo que provocó que Laura Labrada declarara que, a la casa de la calle Neptuno 963, “no podrán volver las mujeres que participaron en el acto de repudio contra Alejandrina García de la Riva”. Ya antes, en agosto de 2014 una treintena de damas de blanco de Santiago de Cuba, entre las cuales se destacaba Belkis Cantillo, ex esposa de José Daniel Ferrer García, abandonaron el movimiento de Damas de Blanco para integrar un nuevo movimiento que se denominaría Ciudadanas por la Democracia, y denunciaron que esta decisión había sido tomada por el "arbitrario proceder de Berta Soler Fernández".

 

Cuestionada por Radio Martí sobre aquellos hechos, Berta Soler, evadió dar una respuesta precisa, calificándolo como una cosa secundaria y agregando que prefería dedicar su tiempo a denunciar al Gobierno cubano y "ver cómo son las conversaciones entre ambos Gobiernos (Cuba-EEUU)". Y lo hizo, pero a diferencia de Laura Labrada quien había declarado: “respaldamos y reconocemos la decisión del gobierno de Estados Unidos, un hecho histórico que ofrece nuevas oportunidades para instaurar la verdadera democracia en Cuba. Dependerá entonces de nosotros, el pueblo, saber aprovecharlo para construir una sólida sociedad civil que visualice el camino hacia la libertad”,  Berta Soler, en carta que enviara a Donald Trump, con fecha 6 de junio de 2017, anotaría: “Yo, Berta Soler, fui una de las pocas que le dijo al presidente Obama que su política estaba condenada al fracaso; que el régimen de Castro iba a tomar todo lo que podía de la buena voluntad del gobierno de Estados Unidos y no renunciaría al control del país, ni reduciría sus acciones represivas contra los opositores y el pueblo en general. Por desgracia, el tiempo demostró que tenía razón (…)  necesitamos su ayuda Señor Presidente; necesitamos su apoyo. (…) Seguiremos luchando por nuestros derechos (…) pero no podemos hacerlo solas. Estados Unidos debe seguir siendo el primer defensor de todos los que carecen de derechos y libertades”.   

 

Nueve días después de esta carta Berta Soler recibió la alegría mayor de su vida, ¡Invitada por el presidente Trump, para asistir a un acto en el Teatro Manuel Artime de Miami, donde se presentaría el mismísimo Donald Trump! Muy feliz, diría Soler: "A las 5:40 de la madrugada recibí una invitación de la Casa Blanca vía telefónica para asistir al discurso que el presidente Donald Trump va a dar con el anuncio de los cambios a la política hacia Cuba".

 

Está bien claro del porqué la iniciativa de Marco Rubio: identidad de ideologías y actitudes.

jueves, 1 de abril de 2021

INICIATIVAS REPUBLICANAS (Primera Parte)

 Mario J. Viera


 

Es escabroso criticar las iniciativas de algunos senadores de Estados Unidos y hasta de algunos miembros republicanos de la Cámara baja del Congreso. El tema es bien sensible: el régimen dictatorial del PCC. Ellos, es evidente, están preocupados por los actos violatorios de los derechos humanos en la isla cautiva. ¿Criticar las iniciativas, de esos senadores? Quien se atreva hacerlo, puede ser visto, como mínimo, como un simpatizante del régimen que ellos condenan, como máximo, se le puede catalogar, hasta de agente de la Seguridad del Estado.

 

¡Ahí están las propuestas! Mantener a Cuba en la lista de los países patrocinadores del terrorismo; aplicar la Ley de Ajuste Cubano a los cubanos recluidos en centros de detención de Inmigración; y por último las dos resoluciones en apoyo, una al Movimiento San Isidro, y la segunda, en apoyo a las Damas de Blanco. Todo muy bien, salvo que el propósito detrás de esta múltiple labor legislativa es la hipocresía republicana y el empeño de crearle dificultades a la administración Biden.

 

En política no se puede quedar solo en la contemplación del pico del iceberg, hay que profundizar para ver todo lo que el agua oculta.

 

Nos sumergimos y contemplamos una iniciativa legislativa denominada Ley Force; se debe a la muy ilustre congresista republicana María Elvira Salazar, que no pierde, ni siquiera un minuto, para mantenerse encima del potro inquieto que es un cargo de representante. El bodrio legislativo busca forzar a Biden para impedirle revertir la medida de Trump que antes revirtiera la de Obama de sacar a Cuba de la lista negra. ¡Nada hay de innovador en la tal Force! Solo es mala copia de la Ley Helms-Burton, y argumentada con una serie de consideraciones y de verdades, que hasta pueden ser cuestionadas.

 

Que Cuba alberga fugitivos de la justicia estadounidense, no es mentira, pero es una verdad debatible, puesto que el régimen de La Habana bien pudiera alegar, que Estados Unidos acogió y protegió a destacados asesinos del depuesto régimen de Fulgencio Batista, destacándose, el bien conocido por los cubanos de 1958, coronel de la policía Esteban Ventura Novo, un verdadero asesino serial, y protegió al terrorista cubano Luis Posada Carriles. ¿Tráfico de médicos y personal médico? Me pregunto qué tiene que ver esto con el terrorismo, un tema que, solo pudiera considerarse como trata de personas, tal como esos mismos senadores lo reconocen al mencionar, “incluida la trata de personas", para referirse al tráfico de médicos.

 

Pero hay más, los senadores Marco Rubio, Ted Cruz y Rick Scott, fieles partidarios de la administración Trump, incluyen, entre las causales para la inclusión de Cuba en la lista de promotores del terrorismo, el contrabando de armas; una referencia a hechos acaecidos el 10 de julio de 2013 cuando el barco norcoreano Chong Chon Gang, procedente de Cuba con destino a Corea del Norte, fuera abordado por autoridades del Canal de Panamá, ante sospechas de tráfico de drogas, pero en la inspección no encontraron drogas. No obstante, después de dos días de inspección, se descubrió que llevaba "maquinaria de guerra", dos complejos coheteriles antiaéreos Volga y Pechora, nueve cohetes en partes y piezas, dos aviones Mig-21 Bis, y 15 motores de ese tipo" de aeronave, escondidos en contenedores que decían transportar 250 quintales de azúcar crudo.

 

Evidentemente, y claro quedó demostrado, que se trataba de un acto de contrabando de armas, dirigido a burlar las sanciones de la ONU contra Corea del Norte para prohibirle exportar e importar armamento, en respuesta a la prueba nuclear del 12 de febrero de ese año puesta en práctica por ese país.

 

Todo este affaire quedó resuelto, luego del pago de una multa de 693.333 dólares, la retención de los 35 tripulantes de la embarcación, sometidos a los tribunales panameños, la absolución primero a los 32 tripulantes y la absolución posteriormente, el 27 de junio de 2014, del capitán, el primer oficial y el secretario político de la embarcación, dictada por el juez Carlos Villarreal, alegando que el hecho "escapaba de la jurisdicción panameña", Finalmente se decomisó todo el armamento y la carga de azúcar.

 

El veleidoso Marco Rubio, declaró al respecto: "La Administración Trump hizo bien en revertir la decisión del presidente Obama de remover al régimen cubano como un país patrocinador del terrorismo. Bajo esta nueva administración, debemos asegurarnos que se mantengan las medidas significativas para responsabilizar al régimen de Castro y Díaz-Canel. Me enorgullece trabajar con mis colegas y liderar este esfuerzo en el senado, y le agradezco a la congresista Salazar por su liderazgo en la Cámara de Representantes". ¡No faltaba más! Y María Elvira Salazar, nacida, no en Cuba, sino en la Pequeña Habana se siente eufórica y declara: “Este proyecto de ley le dice a cualquier administración que no puede quitar a Cuba de la lista hasta que no se porten bien”.

 

Esa es la razón verdadera de la ley Force, y claramente fue expuesta por el trío de ases republicanos, en carta dirigida a Joe Biden: "Le escribimos para informarle de nuestra objeción a cualquier moción o solicitud de consentimiento con respecto a cualquier legislación que busque enmendar la política de nuestra nación hacia Cuba. Para apoyar al pueblo de Cuba, debemos continuar promoviendo la libertad y la democracia en Cuba y responsabilizar a la dictadura de Castro-Díaz Canel por su atroz historial de derechos humanos, albergue de fugitivos de la justicia estadounidense, contrabando de armas militares, tráfico de médicos y personal médico y negar el apoyo económico al brazo militar de esta brutal dictadura". Por supuesto que esta misiva se hizo en contra de la iniciativa de 80 congresistas demócratas de enviarle una carta a Biden donde le solicitaban revertir las políticas de Trump hacia Cuba. Entre los principales firmantes de esta carta se destacan los representantes Bobby Rush, de Illinois, Gwen Moore, de Wisconsin, y Barbara Lee, de California; Rush previamente introdujo un proyecto legislativo destinado a mejorar las relaciones y mercados de Estados Unidos con Cuba.      

 

Es muy cierto lo que el senador Marco Rubio expresara en carta dirigida al secretario de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Alejandro Mayorkas: "Durante más de seis décadas, el régimen cubano ha sido hostil con las libertades básicas, los valores democráticos y los derechos humanos del pueblo cubano. El régimen impuesto por el Partido Comunista de Cuba ha sido reiterativo en esos aspectos; desprecio total por los derechos que, a cada hombre, mujer y niño, les corresponde. Miles de cubanos, en su propio país, han sufrido discriminación y cárceles por sus convicciones políticas. El gobierno no se abre al pueblo, y coarta toda posibilidad de mejoramiento y de superación humana debido a sus errores en la conducción de la economía, aferrándose a patrones obsoletos que han mostrado su incapacidad. Toda esta situación trae como resultado, como bien anota Rubio, que “los ciudadanos cubanos continúan arriesgando sus vidas y buscan el sueño americano y la promesa de un mejor futuro en Estados Unidos”.

 

Atendiendo a estas consideraciones, Rubio expresa: “Es imperativo que Estados Unidos se comprometa con la aplicación de la ley federal de inmigración, que incluye a cubanos actualmente en EEUU elegibles para obtener la residencia bajo la Ley de Ajuste Cubano".  

 

Y Marco Rubio es secundado en esta propuesta por la troika de María Elvira Salazar, Mario Díaz-Balart y Carlos A. Giménez en sendas cartas dirigidas a la administración de Joe Biden, mediante las cuales solicitan la liberación de "los cientos de cubanos" en los centros de detención de ICE. Todo parece ser una iniciativa plausible. Sí, así parece, pero… ¿La Ley de Ajuste Cubano?

 

¿Será una reconsideración de Marco Rubio de aquello en que creía y recomendaba el 12 de enero de 2016? Sí porque en aquella fecha dijo: "Es indignante que se explote la generosidad del pueblo estadounidense. Es indignante particularmente cuando los individuos que dicen venir huyendo de la represión en Cuba y se les permite coger la asistencia federal en base a su situación, vuelven enseguida al mismo lugar del que afirman estar huyendo. Las debilidades en nuestra ley actual no sólo permiten el flujo de dinero de los contribuyentes estadounidenses al régimen comunista de Castro, sino que socava la causa legítima de aquellos cubanos que están verdaderamente huyendo de la represión y persecución políticas. Este es un primer paso para eliminar las lagunas y los incentivos financieros explotados por mucho tiempo, y al mismo tiempo para proteger a los contribuyentes estadounidenses y preservar la intención original del Programa de Ajuste Cubano, que es para dar refugio a los cubanos que huyen verdaderamente de la persecución”. Por ello, proponía hacer cambios a la Ley de Ajuste Cubano por medio de un proyecto de ley de su iniciativa al cual denominó, Ley de Oportunidades de Trabajo del Inmigrante Cubano. Pretendiendo asegurar el “continuar asistiendo a los que huyen de la persecución política en Cuba mientras se trabaja para poner fin a los abusos de la generosidad estadounidense. Este es un primer paso firme, y espero que el Congreso lo apruebe este año".

 

Su intención sería secundada por el representante republicano Carlos Curbelo quién expresaría: “El éxodo masivo de cubanos y el abuso generalizado de nuestros programas de asistencia de refugiados son consecuencias directas de la política imprudente hacia Cuba del presidente Obama. Esta legislación asegurará que solamente los cubanos perseguidos puedan recibir beneficios de refugiados, que son designados para aquellos que no pueden regresar a sus países, y protegerá a los contribuyentes estadounidenses. La generosidad de Estados Unidos debe ser honrada y apreciada".

 

El 16 de agosto de 2016, Marco Rubio ratificó sus puntos de vista con respecto a la Ley de Ajuste Cubano ante el crecimiento que se produjera de la inmigración cubana, luego del deshielo en las relaciones bilaterales Estados Unidos-Cuba, propiciado por Barack Obama. Había que cambiar la ley: “Es muy difícil justificar esto ─ expuso Marco Rubio entonces ─.  cuando llegan, y un año y un día después viajan a Cuba 16 o 18 veces al año”. Las causas de la emigración, ya lo había declarado, son conocidas por Rubio; y como expuso al diario DW el politólogo y periodista neoyorkino Herbert C. Arend, independiente de quien ocupe la presidencia en Estados Unidos continuará imparable: "…somos prepotentes ─ dijo ─ pero no brutos, y sabemos que ese flagelo en Cuba durará décadas: varias generaciones crecieron viéndonos como La Meca, y eso no cambiará aunque Fidel y Raúl mueran, y aunque el próximo presidente profundice las aperturas de Obama. Seguirán existiendo oleadas de cubanos hacia acá, la emigración cubana se parecerá más a otras emigraciones, y eso obligará a que la Ley de Ajuste se ajuste a las nuevas circunstancias, porque también los norteamericanos somos fieles. Cuba es para nosotros algo especial, y nadie puede negar que entre nuestras naciones siempre han existido lazos emotivos que no existen con otros países de la región".  

 

Y realmente continuó la inmigración de cubanos, ahora menos por mar y mayoritariamente por tierra, viajando a Ecuador, a Nicaragua y a México, para emprender una angustiosa marcha hacia la frontera sur de Estados Unidos. Continuó ese éxodo durante la administración de Trump. De acuerdo con el diario Los Angeles Times, del 31 de julio de 2019, el número de cubanos que se presentan en la frontera sur sin permiso previo para ingresar, categorizados como “inadmisibles” por la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza, ha continuado al alza, con más de 20.000 personas que esperan ingresar este año (2019), aunque Trump los devolvía hacia México para que pudieran esperar, por meses y hasta por más de tres años, en campamentos improvisados, para que sus casos pudieran ser atendidos en un tribunal de inmigración al norte de la frontera. Por cierto, ni Rubio, ni Díaz-Balart le escribieron cartas a la administración de Trump reclamando que, a esos cubanos, se les concedieran los beneficios de la Ley de Ajuste. 

jueves, 31 de enero de 2019

¿Realmente es una asamblea, la Asamblea de la Resistencia Cubana?


Mario J. Viera




Sí, es posible que sea una asamblea y, tal como lo define la RAE, es la reunión de los miembros de una COLECTIVIDAD para discutir determinadas cuestiones de interés común y, en su caso, adoptar decisiones. Entonces, se supone que la Asamblea de la Resistencia Cubana reúna a toda la colectividad que conforma la resistencia cubana, pero, ¿es así?, ¿sin exclusiones? Sin embargo, la colectividad de la Asamblea de la Resistencia Cubana, es solo y única la que se define de tendencia derechista. Es la comunidad de exiliados cubanos que se identifican con las políticas del Partido Republicano y, en especial, con el colectivo republicano favorable a Donald Trump. En esa asamblea no tienen representación los exiliados cubanos que forman parte del Partido Demócrata y mucho menos, y esto es lo más destacable, los que se oponen a la administración de Donald Trump.

Esta Asamblea (trumpista) de la Resistencia Cubana toma sus decisiones sobre lo que debe hacer la resistencia interna, la de no poco numerosos grupos de la disidencia y la oposición de la isla. La Asamblea dicta sus acuerdos, democráticamente adoptados, y los impone como directivas a ser cumplidas por los grupos que controla en Cuba por medio de la verdadera matriz de la tal Asamblea, el Directorio Democrático Cubano, la poderosa ONG de cubano-americanos que cuenta con un generoso “grant” del gobierno de Estados Unidos y tan poderosa que hasta ha anulado el protagonismo de la que un día fuera la poderosa Fundación Nacional Cubano Americana, que en sus tiempos de apogeo fuera conducida por Jorge Mas Canosa.

Su líder, un graduado de Comunicaciones y Ciencias Políticas y con un doctorado en Relaciones Internacionales, Orlando Gutiérrez-Boronat, un hombre que en la actualidad tiene 53 años, muy dinámico, muy de fácil palabra, muy inteligente, o al menos así lo aparenta. De Cuba, de su tierra natal, solo tiene las vivencias del niño de seis años que junto a sus padres emigró a Estados Unidos en 1971. Claro que este detalle no impide que uno no deje de sentirse cubano y de sentirse obligado con el destino de la tierra donde se nació. Sin embargo, nada conoce en carne propia de los rigores de practicar la resistencia bajo un estado totalitario, como el implantado en su tierra de origen antes de que él naciera y sostenido a fuerza de demagogia y represión cuando ya él era un niño emigrante. Nada conoce de lo duro y sangriento que fue el combate contra la dictadura policial de Fulgencio Batista. Y, ¿qué puede conocer lo que fue el inicio del movimiento de oposición pacífica que iniciara, ya de modo abierto y oficial en 1988, Ricardo Bofill? Aquel reto valeroso que significó la entrada en funciones del Comité Cubano Pro Derechos Humanos y la fundación del Partido Pro Derechos Humanos de Cuba, lanzado cuando la resistencia al castrismo era solo una imagen fantasmal.

Con su Directorio Democrático Cubano y el apéndice de este, el líder de la nueva resistencia desde el exilio, es partidario de la desobediencia civil, esa que ya desde 1988 viene practicando sistemáticamente la disidencia interna y el periodismo independiente y contestatario desde 1991, y aboga por la resistencia noviolenta, que solo conoce de referencia leyendo las propuestas de Gene Sharp. Ya desde 1996, Orlando Gutiérrez-Boronat se había decidido a favor de la resistencia noviolenta y declaraba: “no podemos optar por una forma de lucha que resalte lo autoritario, lo brutal y lo violento en nosotros mismos”. Predicador de la teoría de la Resistencia Noviolenta, firme convencido del accionar por otros de la desobediencia civil y la noviolencia. Y es correcto. Creo que la mayoría, de los anticastristas somos partidarios del reto de la resistencia noviolenta, aunque no dejan de haber algunos que preferirían el recurso a la violencia, porque “ellos llegaron al poder por la fuerza y por la fuera hay que expulsarles del poder”. Pero él no es solo partidario de la lucha noviolenta, él la reclama, la exige como acto de lucha de los opositores, desorganizados, dispersos y aislados. El no aconseja, no propone ideas, él quiere acción ya. Y sus sostenidos en Cuba, ya se dicen estar actuando en resistencia noviolenta, aunque solo sea hacer alguna que otra declaración de “firmeza” y elaboren algún que otro proyecto, alguna otra iniciativa o declaraciones de Antonio Rodiles, de Berta Soler y Ángel Moya.

Y se impulsa el plan maravilloso que dará al traste con la dictadura castrista de una vez y para siempre, el “Todos marchemos” de Rodiles, porque “Si #TodosMarchamos los domingos, el miedo y la dictadura se acaban. Hagámoslo”. Y se animan Berta Soler y Jorge Luis García Pérez (Antúnez) a unirse a la consigna de Antonio Rodiles. Son todos gente dura y no carente de valentía, pero más mediáticos que cualquier otra cosa. Olvidan algo muy importante: a los pueblos se les moviliza a la acción luego de un trabajo sistemático de concientización dentro de su seno, al interior del mismo pueblo, no con alardes pueriles. Primero hay que ganarse la confianza del pueblo, con propuestas serias, con la confrontación de ideas, con un programa que incite a la necesidad al cambio en la mente colectiva. Labor silenciosa, callada, pero que debe ser conducida con inteligencia y astucia, como nacida desde las entrañas del mismo pueblo y no como sugerencias ni directivas provenientes del exterior, aunque se hagan estas con todas las mejores intenciones, porque, ya se conoce, el camino al infierno está empedrado de buenas intenciones.

Conocer y entender la psicología social de un pueblo sometido a sesenta años de propaganda tóxica impulsada por todos los medios informativos oficiales, sometido al temor y al fantasma tenebroso de la Seguridad del Estado que esos medios se encargan de popularizar como presente en todos los ámbitos de la sociedad, como argos poderoso que no solo todo lo ve, sino que también lo sabe todo, que está hasta presente como topo dentro de las organizaciones opositoras. Cuando los topos son “destapados”, ¡Ah, qué sorpresa! ¡Si hasta habían sido figuras destacadas dentro de la oposición! Así ocurrió con Héctor Castañeda presidente de la bullanguera Coalición Democrática Cubana; así también con Odilia Collazo, testigo de la fiscalía de primera línea durante los juicios de la Primavera Negra de 2003, y que era la muy reconocidísima presidente del Partido Pro Derechos Humanos de Cuba; así sucedió con el “gran periodista independiente” Manuel David Orrio, o Néstor Baguer el distinguidísimo presidente de la Agencia de Periodismo Independiente de Cuba (APIC). Todavía no entienden políticamente esa psicología social.

Ahí vemos puesta en práctica esa psicología social del miedo. Cuando el régimen orquesta un acto de repudio frente a las puertas de algún disidente o ante la sede de las Damas de Blanco, allí hay grupos que observan en silencio o filmando con celulares el acto indigno, sin tomar parte, sin unirse a los cipayos, pero tampoco manifestándose en contra del atropello, y lo mismo ocurre cuando algún acto de protesta impulsado en la vía pública por algunos valientes de la oposición es de inmediato reprimido. Se forman grupos de curiosos tomando fotos y filmando con los celulares, pero no dan ni un paso en apoyo a la protesta ni respaldando tampoco al proceder policiaco.

Y cuando la élite de la oposición visita Estados Unidos, véaseles, levantan voces de protestas con más vigor en contra del Partido Demócrata y de Obama o de Hillary que las que lanzan contra los tiranos del patio. Son recibidos con pompa y destaque por congresistas republicanos y sus ídolos son solo Marco Rubio, Mario Díaz Balart e Ileana Ros-Lehtinen, sin que eleven alabanzas a Donald Trump, porque como dijera Oscar Elías Biscet durante su segundo viaje a Estados Unidos:  "Tengo mucha esperanza de que el presidente Trump, amante de la libertad, económica pero principalmente la de pensamiento y de posición de las ideas, pueda estimular y llenar de esperanza al pueblo para querer conquistar esta libertad".

Y ese culto a la personalidad de Trump es impulsada por el líder de la Asamblea de la Resistencia Cubana y es paradójico ver como supo caracterizar al régimen castrista y al propio Fidel Castro, cuando en julio de 2004 en entrevista que le concediera a Carlos Salvador La Rosa, refiriéndose al castrismo, dijo: “Yo creo que más que una persona es un régimen. Fidel es la pieza clave, pero hay un aparato, una serie de intereses que avalan la existencia de tal gobierno. Por eso no creo que éste desaparezca sólo porque muera algún día Castro. Primero porque el régimen surgió de realidades culturales propias, de un nacionalismo radical y un sentimiento antidemocrático y antipolítico que había en Cuba desde antes, que Fidel supo catalizar”, y agregó sobre la sintonía inicial de Castro con el fascismo: “Allí tuvo una fuerte influencia del fascismo y del falangismo, pero cuando Castro tomó el poder, el país más cercano al pensamiento totalitario era la URSS, por eso lo adoptó. Si hubiera existido Mussolini, o Franco hubiera tenido el poder de años anteriores, habría pactado con éstos”. ¿Es que Orlando Gutiérrez no puede ver las similitudes existentes entre el fenómeno del castrismo y el fenómeno del trumpismo? ¿Acaso el régimen de Trump no surgió de iguales realidades culturales propias, de un nacionalismo radical y un sentimiento antidemocrático y antipolítico, presentes en grandes sectores de la sociedad de Estados Unidos?

Ahora, la Asamblea de parte de la Resistencia Cubana está invitando a una “caravana” que sea señal de apoyo hacia la libertad de Venezuela ─ ¿Quién estará en contra de tal propósito? ─, y, al mismo tiempo, esa caravana se haga en respaldo de Donald Trump por su supuesto “liderazgo a favor de la democracia en el hemisferio”. Otra caravana como otra que organizara a lo largo del área de Westchester en Miami para apoyar "la causa de la libertad de Cuba", y, sobre todo y fundamentalmente para protestar en contra de la política de Obama hacia Cuba.   

¡Qué pena que esta supuesta Asamblea de la Resistencia Cubana, desfile para apoyar a Donald Trump, cuando lo principal debía ser únicamente expresar el apoyo decidido a favor de la oposición venezolana y al reto planteado por Juan Guaidó para enfrentar a la dictadura! Da pena, de verdad que en su manifestación pública esta supuesta Asamblea de la Resistencia Cubana, al mismo tiempo no hiciera un llamamiento al pueblo de Cuba para emprender la lucha noviolenta contra el régimen castrista e invitar a que todos voten NO contra el engendro constitucional que el régimen intenta imponer en Cuba. Da pena titular a Trump de "liderazgo a favor de la democracia en el hemisferio" cuando ha demostrado que ni siquiera en Estados Unidos ha tenido liderazgo en el fortalecimiento de la democracia. ¿Por qué ligar la lucha por la libertad, ya sea en Venezuela o en Nicaragua o en Cuba, con este o aquel político de Estados Unidos o con este o aquel presidente ya fuera electo por el voto popular o solamente electo por un colegio electoral? La lucha por la libertad tiene que nacer por inspiración popular en Venezuela, en Nicaragua y en Cuba, y para ello, no se necesitan salvadores supremos, ni mesías extranjeros.

martes, 17 de mayo de 2016

Si Trump ganara la presidencia…


Mario J. Viera

Imaginemos, solo imaginemos que Trump resultara ser electo como Presidente de Estados Unidos, ¿qué sucedería después? Imaginemos. De su programa de gobierno nada se puede colegir porque no tiene ningún programa de gobierno. Nadie a ciencia cierta conoce cuales, en realidad, son sus proyectos políticos… Es posible que ni él mismo lo sepa. Dejemos a un lado este tema que, para muchos que le apoyan, es algo baladí, carente de importancia, sí, porque él es empresario y sabe ganar dinero… ¿Cómo sería su gobierno? ¿Qué tipo de régimen establecería?

Algunos consideran que establecería un régimen fuerte de gobierno; otros piensan que llevaría a los Estados Unidos hacia un tipo de dictadura totalitaria, aunque otros argumentan que este último supuesto es impensable en Estados Unidos… Bueno, así colegían los venezolanos cuando Chávez se impuso por la vía electoral en el gobierno y, decían, los venezolanos no somos como los cubanos, a nosotros no podrán imponernos una dictadura como la de Castro, y resultó que llevan cerca de dos décadas con una dictadura mal copiada del castrismo. Trump no es comunista, ¡claro está! Tiene algunas manifestaciones que le asemejan con Mussolini, pero sin el brillo del que gozara en sus días el Duce. A él no le agrada para nada la prensa; tiene tendencia a creer en la supremacía racial anglosajona y, se adivina que para él existe una raza inferior… no lo ha dicho expresamente, solo lo ha insinuado… los mexicanos; pero los mexicanos tienen muchas semejanzas con el resto de los hispanos, excepto con los hispanos de piel pálida y ojos claros… Es chovinista, quiere colocar la grandeza de Estados Unidos sobre la grandeza de cualquier otro país, ya sea Rusia, ya sea China… Y es cual redivivo Urbano II, predicando una gran cruzada contra el mundo musulmán, sean yihadistas o no… A los ojos de sus partidarios conservadores, especialmente entre los de la comunidad cubana del Versailles, tiene una mancha, la que es partidario de hacer inversiones en la Cuba de los Castro… ¡No importa! los versalleses votarán por él antes que por Hillary Clinton a la que ven cual si fuera la imagen corpórea del mismísimo Lucifer…  


Pero ¿y al interior del país qué propone? Lo que sea que proponga… ¿cómo impulsará sus propuestas dentro de un Congreso que no le será nada amistoso? Su pongamos que, en estas elecciones, los republicanos conserven su mayoría en los dos cuerpos congresionales ¿Cuántos de ellos respaldarán a Trump? ¿Serán muchos? ¿Serán pocos, o tal vez una exigua minoría? Eso depende de la capacidad de liderazgo que pueda mostrar Trump desde la presidencia, como presidente republicano electo. Ahora bien, él tiene cuantiosos recursos propios y con esos recursos puede comprar conciencias y ganar adeptos, vamos, si no llegara ser un líder capaz de ganar apoyos. De lo que si podemos estar seguro es que los demócratas, como antes hicieron los republicanos contra Obama, votarán monolítica y unánimemente contra las propuestas de Trump… Así no puede funcionar orgánicamente bien ningún gobierno… ¿Crecerán las discrepancias dentro del Congreso con un presidente al cual la cúpula de su partido, si no lo rechaza plenamente, al menos no les resulta de su agrado? Si el partido de un presidente se colida con el partido opositor ¿qué queda? La Constitución de Estados Unidos ha consagrado un proceso político legal que se conoce como Impeachment…

domingo, 26 de octubre de 2014

Los plutócratas contra la democracia

Paul Krugman. EL PAIS


Siempre es bueno que los dirigentes digan la verdad, especialmente si no era esa su intención. Así que debemos agradecer que a Leung Chun-ying, el jefe ejecutivo de Hong Kong respaldado por Pekín, se le haya escapado la verdadera razón por la que los manifestantes prodemocracia no pueden conseguir lo que quieren: en unas elecciones abiertas, “estaríamos dirigiéndonos a esa mitad de la población de Hong Kong que gana menos de 1.800 dólares al mes. Y acabaríamos teniendo esa clase de políticos y de medidas políticas” (unas políticas, suponemos, que harían que los ricos lo fuesen menos y proporcionarían más ayuda a quienes tienen menos ingresos).

Así que a Leung le preocupa el 50% de la población de Hong Kong que, en su opinión, votaría a favor de unas malas políticas porque no gana lo suficiente. Puede que esto nos recuerde al 47% de los estadounidenses que Mitt Romney dijo que votarían contra él porque no pagan impuestos sobre la renta y, por tanto, no asumen sus responsabilidades, o a ese 60% que el representante Paul Ryan sostenía que representaba un peligro porque eran “aprovechados” que recibían de la Administración más de lo que aportaban. En el fondo, todo esto es lo mismo.

Porque a la derecha política siempre le ha incomodado la democracia. Por muy bien que les vaya a los conservadores en las elecciones, por muy generalizado que esté el discurso a favor del libre mercado, siempre hay un trasfondo de miedo a que el populacho vote y ponga en el Gobierno a izquierdistas que cobren impuestos a los ricos, regalen dinero a espuertas a los pobres y destruyan la economía.

De hecho, el propio éxito del programa conservador no hace más que acrecentar ese temor. En la derecha — y no me refiero solo a la gente que escucha a Rush Limbaugh; hablo de miembros de la élite política — muchos viven, al menos durante una parte del tiempo, en un universo alternativo en el que Estados Unidos lleva varias décadas avanzando a paso ligero por el camino hacia la servidumbre. Les da igual que las rebajas de impuestos y la liberalización hayan dado pie a una nueva Edad Dorada; ellos leen libros que llevan títulos como A Nation of Takers: America's Entitlement Epidemic (Un país de aprovechados: la epidemia de las subvenciones en Estados Unidos), en los que se afirma que el gran problema que tenemos es la redistribución descontrolada de la riqueza.

Eso es una fantasía. Aun así, ¿hay algún motivo para temer que el populismo económico nos vaya a llevar al desastre? Lo cierto es que no. Los votantes con menos ingresos apoyan mucho más que los ricos las políticas que benefician a los menos acomodados y, en general, respaldan las subidas de impuestos para los más adinerados. Pero si nos preocupa que los votantes con pocos ingresos se vuelvan locos, que la avaricia les lleve a quedarse con todo y a gravar a los creadores de empleo hasta destruirlos, la historia nos dirá que estamos equivocados. Todos los países desarrollados han tenido estados de considerable bienestar desde la década de 1940 (estados de bienestar que, inevitablemente, gozan de un mayor respaldo entre los ciudadanos más pobres). Pero la realidad es que no se ven países que entren en espirales mortales de impuestos y gastos; y no, esto no es lo que aqueja a Europa.

Aun así, aunque la “clase de políticos y de medidas políticas” que se preocupa por la mitad inferior de la distribución de ingresos no vaya a destruir la economía, sí que tiende a alterar los beneficios y la riqueza del 1% que más gana, al menos un poco; el 0,1% con más ingresos está pagando bastantes más impuestos ahora mismo de los que pagaría si Romney hubiese ganado. ¿Y qué puede hacer entonces un plutócrata?

Una de las respuestas es la propaganda: decirles a los votantes, con frecuencia y bien alto, que el hecho de gravar a los ricos y ayudar a los pobres provocará un desastre económico, mientras que rebajarles los impuestos a los “creadores de empleo” nos traerá la prosperidad a todos. Hay una razón por la que la fe conservadora en la magia de las rebajas de impuestos se mantiene, por mucho que se incumplan esas profecías (como está sucediendo ahora mismo en Kansas): hay un sector, magníficamente financiado, de fundaciones y organizaciones de medios de comunicación que se dedica a promover y preservar esa fe.

Otra respuesta, con una larga tradición en Estados Unidos, es sacar el máximo partido a las divisiones raciales y étnicas (las ayudas del Gobierno solamente son para Esa Gente, ya saben). Y además, los liberales son elitistas altaneros que odian a Estados Unidos.

La tercera respuesta consiste en asegurarse de que los programas gubernamentales fracasen, o nunca lleguen a existir, para que los votantes nunca descubran que las cosas pueden hacerse de otra manera.

Pero estas estrategias para proteger a los plutócratas de la plebe son indirectas e imperfectas. La respuesta evidente es la de Leung: no dejar que vote la mitad de abajo, o ni siquiera el 90% de abajo.

Y ahora entenderán por qué hay tanta vehemencia en la derecha por el supuesto pero en realidad casi inexistente problema del fraude electoral, y tanto apoyo a esas leyes de identificación de los votantes que dificultan que los pobres e incluso la clase trabajadora puedan votar. Los políticos estadounidenses no se atreven a decir abiertamente que solo los ricos deberían tener derechos políticos (al menos, no todavía). Pero si siguen las corrientes de pensamiento que ahora están más extendidas en la derecha hasta su conclusión lógica, es ahí adonde llegarán.

La verdad es que una gran parte de lo que sucede en la política estadounidense es, en el fondo, una lucha entre la democracia y la plutocracia. Y no está nada claro qué bando ganará.

Paul Krugman es profesor de Economía de la Universidad de Princeton y premio Nobel de Economía de 2008.

© 2014, New York Times Service. Traducción de News Clips.

jueves, 25 de septiembre de 2014

La batalla del cambio climático


Editorial de EL NUEVO HERALD


El clima está cambiando más rápidamente que nuestros esfuerzos por resolver el problema”, dijo el presidente Obama el martes, en la cumbre de la ONU sobre el cambio climático. Las pruebas son claras:

▪ Este mes, la Organización Meteorológica Mundial dijo que el nivel de dióxido de carbono en el aire en el 2013 fue 42 por ciento más elevado que el anterior a la Revolución Industrial. Y está empeorando.

▪ Las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero crecieron 2.3 por ciento en el 2013 a un nivel récord, según el Proyecto Mundial del Carbono. En Estados Unidos, las emisiones aumentaron 2.9 por ciento.

▪ La semana pasada, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica informó que este verano fue el más caliente que se haya registrado en el planeta, y que el 2014 podría ser el año más caliente.

▪ Un informe del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático predijo efectos devastadores para el planeta si no se reducen las emisiones. Un nivel del mar más alto, destructoras olas de calor, climas extremos, lluvias torrenciales y abrasadoras sequías podrían amenazar la vida en el planeta.

La cumbre del cambio climático es un intento por galvanizar apoyo para un tratado sobre el clima que debe estar listo el año próximo en otra cumbre en Europa. Obama dijo que Estados Unidos alcanzará sus objetivos de reducir la polución de carbono para el 2020 el 17 por ciento con respecto al nivel del 2005.

Pero la resistencia en el Congreso ha bloqueado una acción eficaz.

Cuando el principal asesor científico del presidente, John Holdren, testificó ante un comité de la Cámara sobre el calentamiento global la semana pasada, miembros republicanos del panel se opusieron al plan del gobierno de reducir la contaminación del aire. Cuando Holdren sugirió que leyeran los informes científicos sobre el cambio climático, el representante Larry Bucshon, republicano por Indiana, replicó: “Sí, puedo leer eso, pero no lo creo”.

Frente a esta actitud, la Casa Blanca no tuvo más opción que usar la autoridad ejecutiva bajo la Ley del Aire Limpio para imponer límites nacionales a las emisiones de gases de efecto invernadero.

Además, hay muchas medidas que los individuos y las empresas pueden acometer para reducir las emisiones.

La reciente marcha en Nueva York sobre el cambio climático en la que participaron más de 300,000 personas muestra el poder de los ciudadanos para llamar la atención sobre una causa.

En el frente empresarial, varias corporaciones célebres ─ Philips, Fortum, Nestlé, entre otras ─ se han unido a una iniciativa para apoyar un precio sobre las emisiones de carbono para reducir las emisiones. Entretanto, los herederos de la familia Rockefeller han ordenado que su fondo filantrópico de $860 millones abandone los combustibles fósiles, diciendo que su uso daña al planeta.


Si los gobiernos no se ponen de acuerdo, los individuos y el sector privado pueden señalar el camino.