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viernes, 8 de diciembre de 2017

Comunicado de la Secretaría General de la OEA respecto a las recientes elecciones presidenciales en Honduras

  6 de diciembre de 2017



La Misión de Observación Electoral (MOE) de la OEA para las elecciones en Honduras ha informado a la Secretaría General de la OEA sobre la falta de garantías y transparencia, así como el cúmulo de irregularidades, errores y problemas sistémicos que han rodeado este proceso electoral, en su etapa previa, jornada electoral y etapa postelectoral, que como corolario no permiten a esa Misión tener certeza sobre los resultados.

Por otra parte, resulta claro que no es posible, sin un proceso exhaustivo y minucioso de verificación que determine la existencia o no de un fraude electoral -como ha denunciado parte de la oposición- restituir la confianza de la población en el proceso.

Esta desconfianza y polarización han generado episodios insostenibles de violencia. Resultan irresponsables e incompatibles con la democracia los llamados públicos al amotinamiento e insurrección militar realizados en el contexto postelectoral.

Con igual fuerza, la Secretaría General de la OEA deplora los extemporáneos llamados a la violencia y a la utilización de fusiles de asalto en poder de particulares por parte de líderes partidarios.

La Secretaría General de la OEA condena, asimismo, las muertes acaecidas y exige la inmediata investigación de los hechos, al tiempo que expresa sus condolencias y se solidariza con el dolor de las familias de las víctimas.

La suspensión de los derechos constitucionales relacionados al Decreto del 1 de Diciembre de 2017 emitido por el Gobierno de Honduras se justifican según la Carta Magna citada en el decreto considerado en situaciones extremas, tales como “la invasión del territorio nacional, la perturbación grave de la paz, de epidemia o de cualquier otra calamidad general”. Por ello, la Secretaría General de la OEA considera desproporcionada la aplicación de estas medidas frente a las manifestaciones que tuvieron lugar tras las ya denunciadas irregularidades del acto electoral llevado a cabo el 26 de noviembre de 2017, y solicita el inmediato levantamiento de las mismas.

El proceso electoral es por excelencia la manifestación de la expresión popular, y la democracia no puede ni debe ser menoscabada por irregularidades graves, represión y muertes.

Es imprescindible que se den garantías suficientes para que la violencia sea detenida inmediatamente.

Mirando hacia adelante, el informe de la MOE ha exigido una serie de acciones con el fin de restablecer la confianza, generar certidumbre y dar garantías. 

Por ello, hacemos nuestras las recomendaciones y conclusiones contenidas en el informe preliminar de la MOE. Dichas conclusiones han determinado, con base a criterios técnicos derivados de estándares internacionales, las etapas necesarias a completar.

Lleváremos adelante todos los pasos señalados y brindaremos el imprescindible seguimiento.

El candidato presidencial Juan Orlando Hernández Alvarado ha admitido las conclusiones y recomendaciones del informe de la MOE, y ha manifestado su compromiso de someter al escrutinio técnico con acompañamiento de los observadores internacionales los resultados de las elecciones.

Lamentablemente, pese al sustento técnico y de base científica de las recomendaciones de la MOE, no ha sido posible llegar a un acuerdo firmado.

La Secretaría General de la OEA reitera que el proceso electoral en la República de Honduras no ha concluido, por cuanto resta para ello la implementación completa de las recomendaciones que siguen a continuación:

·        El cotejo de las 1.006 actas que fueron sometidas a escrutinio especial con las originales recibidas, para ver si son parte de aquellas que fueron transmitidas online o parte de aquellas que fueron procesadas una vez llegaron al Centro de Acopio Nacional Electoral, ubicado en las instalaciones del INFOP.
·        La verificación de las 5.174 actas del Tribunal Supremo Electoral (TSE) que no fueron transmitidas la noche de la elección, realizando un recuento de votos de las actas que presenten inconsistencias.
·        La revisión de la participación en la votación de los departamentos de Lempira, Intibucá y la Paz, tomando el 100% de las Mesas Electorales Receptoras (MERs) de cada uno de los departamentos.
·        El establecimiento de una etapa razonable para la presentación de impugnaciones. Debido a los retrasos en los escrutinios ordinario y especial, se exhorta al Tribunal Supremo Electoral a ser flexible en la recepción de estas impugnaciones y a resolverlas con todas las garantías procesales, de forma individualizada tras un cuidadoso análisis debidamente fundado y motivado.
·        La publicación de los listados de los miembros de las MERs de los departamentos de Atlántida, Colón, Cortés, Francisco Morazán y Yoro. 
·        La verificación de la integridad del Sistema Integrado de Escrutinio y Divulgación Electoral (SIEDE) y de sus componentes.  

Si las irregularidades existentes fueran de tal entidad que hicieran imposible que este proceso brinde certeza y seguridad en el recuento, la Misión se reserva el derecho de realizar las recomendaciones adicionales que considere pertinentes sobre cualquier aspecto del mismo, sin descartar inclusive la posibilidad de recomendar un nuevo llamado a elecciones con garantías de que corrijan todas las debilidades identificadas que dieron lugar a las irregularidades graves que se detectasen.

La Secretaría General de la OEA no dejará solos a los hondureños y reafirma su máxima vocación para contribuir a resolver las diferencias en torno al proceso electoral. Por ello, la MOE se mantiene para continuar su apoyo técnico-político.

Referencia: C-090/17


sábado, 2 de diciembre de 2017

Nasralla, qué pena

Juan Ramón Martínez. La Tribuna (Honduras)

Con su dócil disposición para hacerle los mandados a Manuel Zelaya, Nasralla ha perdido todo lo ganado en esta jornada electoral, comprometiendo, además, su futuro singular.

Salvador Nasralla y Mel Zelaya


No es justo y mucho menos ético, lo que Mel Zelaya le ha hecho a Salvador Nasralla. El que lo obligara, con un simple gesto, a incumplir la palabra empeñada ante la OEA, impidiéndole mostrar su amor por Honduras, no tiene nombre. Lo ha convertido, sin merecerlo, en un pelele en manos de quien, cree que puede utilizar su nombre y su imagen, como un ariete para hacerle daño a Honduras y a los hondureños.

Por supuesto, Nasralla tiene culpa. Lo ofenden porque saben que tiene la disposición de agachar la cabeza cuando lo abochornan y lo descalifican. Un hombre de verdad, no puede ─ y mucho menos cuando está a punto de convertirse en presidente de la República ─ ceder tan fácilmente su autonomía y capacidad de tomar decisiones, excepto que carezca del carácter básico para sostener una personalidad que se respete a sí misma. Aparentemente, Nasralla no tiene la capacidad para decirle que no a quien, todos hemos calificado, como el gran manipulador. El factor desestabilizador de la paz de Honduras. Que pasando por encima de su talento, superior al de su manipulador, le impone sin vergüenza alguna, conductas contrarias a su imagen y propio prestigio. Creíamos que Nasralla contando con un ego elevado, carácter acerado y gran fuerza de voluntad, podía evitar que jugaran con él, llevándolo incluso a hacer el ridículo, ante la comunidad internacional y hondureña.

A estas alturas, muchos de sus votantes han descubierto que no tiene los méritos para el alto cargo, en donde el honor, la palabra y el orgullo de sostener posturas definidas, forma parte del empaque que se requiere para ser presidente de la República. Con su dócil disposición para hacerle los mandados a Manuel Zelaya, Nasralla ha perdido todo lo ganado en esta jornada electoral, comprometiendo, además, su futuro singular. Nadie confiará en él, en vista que no muestra firmeza para tomar y cumplir decisiones, suyas, sin interferencias externas. El más de un millón de votantes que le dieron respaldo para buscar la Presidencia de la República, a estas horas debe estar preguntándose si, merece el honor de representar a un país que busca que sus gobernantes, honren su palabra, renuncien a la informalidad y consagren toda su fuerza y su vida a servir sus altos intereses.

Manuel Zelaya Rosales es un anarquista, viejo conocido de todos. Un “niño grande”, que está dispuesto a meter los elefantes en la casa de cristal en donde guardamos las mejores cosas de Honduras. No nos respeta y quiere hacernos daño, porque tampoco agradece los honores que, sin merecerlos, le hemos conferido en el curso de su vida pública.

Nasralla, con todo lucía, más serio e inteligente, que su manipulador. Sin cola que le pisaran, fuerte y libre. Sus antepasados, vinieron de lejos, integrándose en esta tierra generosa. Tuvieron la oportunidad de abrirse paso, desarrollando un patrimonio que les permitió unirse a la comunidad nacional. En Trujillo y Tegucigalpa. Por ello, tuvo la oportunidad de estudiar y formarse, aquí y en Chile. Y sin mayores méritos, como se ha encargado Zelaya de confirmar, lo ha colocado a un paso de la Presidencia. Dándole un honor y una oportunidad que muy pocos tienen en la vida.

Pero allí, no se llega sin honor. Y mucho menos arrodillado, mostrando los fundillos en donde descarga su fusta rencorosa, el ganadero olanchano que, ha consagrado su vida a hacernos daño e intranquilizarnos, con sus pretensiones mesiánicas y sus angustias por parecerse a otro líder liberal que, en silencio, le desprecia y se ríe de él en su cara.

Lo que no podemos entender es cómo siendo tan inteligente Nasralla, permite que lo ofendan, impidiéndole cumplir con los compromisos pactados, exponiéndolo a la opinión pública como un pelele que en la Presidencia de la República, ─ como Monchito Cruz con López Arellano ─ no podrá tomar decisiones, sin consultarlas con Zelaya que, desde sus haciendas, le daría cada mañana, las instrucciones de lo que debería de hacer, con indicación expresa de lo que, aunque consustancial con el cargo, no puede ejecutar, porque corresponde a él, “jefe de jefes”.


Creíamos que Nasralla, tenía carácter, orgullo y vergüenza. Pero nos equivocamos. Le falta el talante para ser presidente. Es un hombre que nació para vivir de rodillas. Un pelele. ¡Qué pena¡  Duele verlo disminuido a los pies de Zelaya.

jueves, 30 de noviembre de 2017

Un país sin educación política

(Desde Honduras y a propósito de sus elecciones)

Antonio Flores Arriaza. La Tribuna

Hace muchos años nació en el ámbito político el Partido de Innovación y Unidad (PINU) en 1970, la Democracia Cristiana (DC) en 1968 y la Unificación Democrática (UD) en 1992. Los tres partidos ostentando una ideología muy bien definida con la cual se presentaron al pueblo hondureño para que los considerara como opciones políticas para gobernar el país. El primero definido bajo la doctrina social-demócrata, el segundo presentando el cristianismo social auspiciado por la Iglesia Católica desde la encíclica Rerum Novarum en 1891 del Papa León XIII (que, no era algo nuevo con lo que se podía augurar un gran crecimiento en vista de que los hondureños eran mayormente católicos) y, el último como un partido socialista. Ninguno de ellos ha pasado de obtener muy pobres resultados. Los tres han mantenido su subsistencia legal con capacidades al borde del colapso. Así que la ideología no fue entonces algo que, a la vista de los hondureños, resultara para proponer alternativas políticas.

Más de cuarenta años han pasado y, se supone, el nivel educativo nacional debe haber mejorado, así como el desarrollo político de la población luego de varias décadas de vida democrática y de que, en el país, la política parece ser la primera agenda en la discusión de todos los días.

Ahora, recién hemos tenido un proceso electoral inédito. Lo ha sido porque en él han participado nuevos partidos políticos y, el Tribunal Supremo Electoral (TSE) permitió la participación inconstitucional del actual Presidente del Ejecutivo para buscar su reelección, algo prohibido constitucionalmente. Pero, no sólo eso ha sido lo inusual. También lo ha sido la Alianza entre dos partidos preexistentes y su decisión de proponer a un candidato que no pertenece ninguno de ellos y que tampoco tiene un partido que lo respalde.

Esta Alianza conjunta un supuesto partido socialista con el partido social demócrata. Esto no es tan raro. Pero, si se hubiese funcionado ideológicamente, en esta alianza debió integrarse la Unificación Democrática (UD) que se supone también es socialista. Esto no ha sucedido porque la UD más bien se ha aliado con el partido de gobierno que, recientemente, se declaró social cristiano abandonando así, declarativamente, su origen liberal. Algo que en la realidad no ha ocurrido porque sus integrantes no han sido adoctrinados en estos supuestos nuevos principios y, este partido, es reconocido como de derecha. La guerra política se planteó entre la Alianza y el Partido Nacional. Se podría considerar que ideológicamente tiene sentido.

Pero, ¿quiénes integran a LIBRE, el supuesto partido socialista del Siglo XXI? Que fue creado bajo la sombrilla de Hugo Chávez y auspiciado por el chavismo venezolano. Es de sorprenderse que en este partido se han integrado empresarios y sacerdotes (católicos y cristianos), y sus seguidores. Esto resulta ideológicamente incongruente.

El pueblo se ha expresado en repudio hacia la violación constitucional por la búsqueda de la reelección del presidente del Ejecutivo. Pero, resulta, que el principal proyecto de la ALIANZA es buscar montar una Asamblea Nacional Constituyente para cancelar toda la actual Constitución y hacer una nueva. Es decir, Caperucita buscando al lobo para protegerse de la bruja. Esto es de lo más ilógico que se pueda pensar.

La ALIANZA se apellidó contra la dictadura, sin embargo, su candidato ha dado grandes, variadas y reiteradas evidencias de su vocación tiránica. Y, el principal poder “tras el trono” mostró su grandísima vocación tiránica cuando fue Presidente tratando de anular a los otros dos poderes del Estado e ignorando las leyes que regulaban su desempeño en el Ejecutivo. Así que, la Alianza muestra evidencias de que solamente busca sustituir a un tirano por otro. Realmente, esto no es raro en los gobiernos del Socialismo del Siglo XXI, según se evidencia en América del Sur y en nuestra vecina Nicaragua.

Por otro lado, nos encanta disfrutar de las libertades que nos ha brindado nuestra Constitución liberal, nos gustan las libertades que el liberalismo ha instaurado en el mundo occidental, nos encantan las diversas libertades que el liberalismo nos ha brindado. Nuestros trabajadores gozan de un Código del Trabajo liberal y el sindicalismo que los gobiernos liberales nos enseñaron como conquista a los trabajadores con garantías que en otros países del mundo ni sueñan tener. Nos gusta que las autoridades respeten nuestras garantías constitucionales que son herencia liberal. Aun los socialistas del patio luchan por conservarlas sin ofrecer nuevas conquistas en los derechos humanos y civiles. Pero, los hondureños, cada vez despreciamos las conquistas liberales y buscamos un gobierno opresor. Que incongruencia. Necesitamos mucha educación política, pero no ideologización impuesta. La libertad en todo es la gran conquista liberal.


ideasafa1@gmail.com