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martes, 21 de marzo de 2023

DIAZ-CANEL, ASERE QUE BOLA

 


Mario J. Viera

El dictador de turno de Cuba se siente satisfecho; si hasta parece contento con los pobres resultados del equipo beisbolero que sufrió una verdadera pateadura de carreras en su enfrentamiento con el conjunto estadounidense; sí, porque quedar en cuarto lugar es un gran honor. “Ustedes hicieron feliz a este pueblo”, exclamó el dictador en la bienvenida a un equipo quedado en la marginalidad deportiva, tan marginal como el marginal nombre que le regalara a la selección cubana de “Team. asere”.

Feliz está el pueblo, ¡sí, cómo no!, si solo salieron cuatro gatos debidamente seleccionados para darles un cordial recibimiento y todo ello hasta “bajo la inclemencia del tiempo en la capital”. ¡Asere, qué bolá, ustedes son los héroes del momento! ¿Héroes? Allá, al Coliseo de la Ciudad Deportiva, fueron llevados los aseres entre, según afirmó el libelo órgano oficial del PCC, “los vítores de miles de jóvenes de las escuelas deportivas y de las universidades de la capital”, vítores que dieron porque tenían que dar; las orientaciones deben ser cumplidas a cabalidad.

Y afirma el asere, digo, el presidente: “Aquí llevamos varios días que solo se habla del Team Asere y de las elecciones del día 26 de marzo en las que también vamos a tener una victoria de la Revolución”. Es posible que sí, que sean ellos los que lo hablen, porque dentro del pueblo se habla diferente. Por otra parte, si el 26 de marzo la dictadura, que se autodenomina “revolución” obtenga igual victoria que la obtenida por los aseres, será lo mismo que le ocurriera a la selección cubana de béisbol, el descalabro alcanzado en Miami, protestas de Miami aparte.

“El viernes ─ hizo recordar el asere presidente ─ hubo un concierto multitudinario y un acto político en la escalinata de la Universidad de La Habana, con más de 70 000 personas, y todo el mundo hablaba del equipo Cuba y de apoyarlos”. ¡No jodas, asere! ¿Setenta mil personas?

Miami, el pasado domingo, les dio a los aseres un desagradable mitin de repudio; pero este lunes, el asere Díaz-Canel los puso en ridículo con sus hipócritas alabanzas y los utilizó para hacer campaña a favor de la farsa electoral del 26 de marzo.

¡Qué pena, pobres peloteros cubanos, solo han quedado como un grupo marginal de aseres! Mal recibidos en Miami y ridiculizados en Cuba.

sábado, 23 de julio de 2022

CULTURA ENTRE MURALLAS

 

Mario J. Viera

 


Ayer hice una excursión por las páginas de la edición digital del Granma ─ resistente que es el hígado mío – y me topé con esta magistral pieza de oratoria pronunciada por el insigne secretario general del PCC y laureado presidente de la república macondista de Cuba Miguel M. Díaz-Canel Bermúdez, el 8 de julio de este 2022. Se trataba del cierre del II Consejo Nacional de la UNEAC, esa corporativa organización de los escritores y artista de Cuba, la alta representación de la cultura nacional, ¡Válgame Dios!

El tema básico de tal encuentro de insignes intelectuales se centró en la “descolonización de la cultura” ¿A estas alturas?; pues sí, porque parece ser que la cultura cubana está bajo los efectos de una colonización cultural; termino este muy del agrado y uso de la izquierda bananera de América Latina, y, ¡Claro está!, en Cuba no se puede omitir la lucha por la “descolonización cultural”.

Pero si hay colonización, tienen que haber colonialistas y esos colonialistas, ¡no faltaba más!, son los Estados Unidos y la Europa Central, pero principalmente los “imperialistas yanquis”; sí porque como explica nuestro eximio presidente, “…el imperio le confiere tanta importancia a la guerra cultural, por eso el asedio, el acoso, el permanente interés por comprar artistas, intelectuales, deportistas, médicos, científicos, en fin, personalidades con reconocimiento social. Para ello se valen de un potente aparato de reproducción ideológica con grandes conglomerados de medios de comunicación, recursos materiales y financieros, que bombardean constantemente ideas, valores y modos de ser”.

Todo ello lo ve Díaz-Canel como una “dolorosa pero innegable certeza” y propone la gran solución: “apelar a una de las armas fundamentales del arsenal político de Fidel: educar al pueblo…” Fidel, siempre Fidel, es que olvidarse al glorioso Fidel, ese que desde México nos trajo la gran insurrección supuestamente liberadora a borde del yate Granma. Granma que nombre tan simbólico y tan bien ajustado al gobierno, que supuestamente preside el compañero Díaz-Canel. Sí porque “granma” quiere decir, traducido del inglés, “abuela”; y no simbólico por la ternura y amor que existe en las abuelas por sus nietos, sino por lo que infiere a lo viejo, y a lo decadente o a la similitud con el cuento de la Caperucita donde el lobo de ojos grandes y colmillos afilados se disfrazó de dulce y tierna abuelita.

Muchas veces me he preguntado por qué Castro no le cambió el nombre a su yate por otro de mayor significado en español. Tal vez por las frustraciones del cuerpo de Voluntarios peninsulares tras el descalabro de 1898, reproducidas en él a partir de las experiencias del padre, un quinto español que combatió contra los mambises en la Guerra del 95. Bueno, son simples elucubraciones mías; pero pudiera ser.

Díaz-Canel se promueve a favor de “fomentar ─ dentro del pueblo ─ una conciencia crítica, un pensamiento crítico que garantice un discernimiento culto de lo que vale y lo que no”.  ¿De verdad cree eso? ¿fomentar un pensamiento crítico? Sí un pensamiento crítico, siempre que no sea en contra del PCC y de su régimen, un pensamiento crítico que no choque contra los postulados de la UNEAC o de los lineamientos del Congreso del PCC sobre la actividad cultural.

Los escritores y artistas inscritos y controlados por la distinguidísima Unión de Escritores y Artistas Cubanos (UNEAC), según lo cree el secretario general del PCC, “tienen la capacidad y la posibilidad de estimular, desde el conocimiento y la sensibilidad artística, el desarrollo de una cultura del debate desde edades escolares tempranas”; más demagógico no se puede ser.

Sin olvidar aquellas imposiciones a la intelectualidad cubana contenidas en aquel discurso de Castro conocido como Palabras a los intelectuales, Díaz-Canel se refiere a la “histórica selectividad de la UNEAC”, una expresión adecuada, claro que la UNEAC ha sido selectiva, discriminando a los artistas y escritores disidentes con opiniones críticas. En junio de 2019 la UNEAC celebró su Noveno Congreso; pero un congreso que además de estar presidido por su presidente Miguel Barnet, en la presidencia de ese congreso estaban también en primer plano Esteban Lazo, presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular; Víctor Gaute, jefe del Departamento Ideológico del Comité Central del PCC; y Alpidio Alonso, ministro de Cultura.

Uno de los temas: hacer un llamado a la cohesión de los artistas e intelectuales frente a los intentos de los enemigos de dividir al movimiento artístico con cantos de sirena y manipularlo con propósitos subversivos (referencia clara al MSI). ¿Qué méritos tuvo el Noveno Congreso? Según Díaz-Canel, el de haber provocado un debate en torno a los desafíos de la organización corporativa de los escritores y artistas que únicamente reconoce la UNEAC “frente a la ola colonizadora que amenaza con invadir todos los espacios culturales por los canales más sofisticados y diversos”.

Hay que descolonizar la cultura, la que se cree ahora existe, por supuesto no aquella colonización cultural a la que desde 1961 hasta 1990 existía proveniente del imperio soviético, literatura soviética, películas soviéticas, programa de animado infantiles soviéticos.

Los colonizados para el secretario general, no son los sometidos a las directivas del PCC que impulsan los congresos de la UNEAC, a los que venden sus talentos por mesa y cama cómoda sonriéndoles a sus dictadores, son los que se oponen a las mentiras del PCC, los que rechazan una cultura entre murallas, que osan pronunciar la maldecida consigna de “Patria y Vida”. Esto le duele al dictadorcillo y quiere robarse la consigna para poder decir que existe “una militancia con la vida [se refiere al denominado Programa de atención integral a los barrios “no se trata de invadir el barrio ni de intervenirlo], no al lado sino dentro del pueblo

Ahora hay planes, urgentes, imprescindibles. No se puede permitir artistas y escritores contestatarios, como esos del Movimiento San Isidro, tan atrevidos, tan provocadores, o aquellos que escenificaron el 27 de noviembre del 2020 con una sentada frente a la sede del ministerio de Cultura. El gran orador, el sabio dirigente del PCC, lo explica: “Existen un diseño y un programa de trabajo para la descolonización cultural que hemos estado discutiendo (…) Es amplio, abarcador, ambicioso, pero es preciso socializarlo”. Y es preciso que los sometidos, los que se ponen de espaldas al pueblo y adornan las mentiras del régimen, continúen haciendo su labor solapada de confinar a la cultura nacional dentro de las murallas de una ideología fracasada. Donde se levantan murallas cesa el libre movimiento. El talento, el verdadero talento no puede ser encerrado dentro de murallas, siempre será libre

miércoles, 26 de enero de 2022

MIGUEL DIAZ-CANEL Y UN PLATO DE LENTEJAS RUSAS

Mario J. Viera

 


Sostuve cordial y fructífera conversación telefónica con el Presidente Putin. Intercambiamos sobre excelente estado relaciones y desarrollo futuro vínculos en las diferentes esferas. También sobre actual situación internacional” Este fue el texto del tuit que publicó ayer Miguel Díaz-Canel, muy satisfecho con su intercambio telefónico con el autócrata ruso.

En las calderas del Kremlin, Putin cocinó u plato de lentejas para ofrecerlo amable, amistosa y cariñosamente al ¿presidente? cubano: “las múltiples donaciones de comida, medicamentos y otros insumos médicos” que Rusia enviara recientemente a la isla; parece ser que en apoyo a la ola represiva que el gobierno que preside Díaz-Canel ha desatado tras las protestas del 11 de julio.

Putin no da nada de gratis, es ladino, astuto, torcido y cuando otorga algo “caritativamente” es para alcanzar algún fructuoso clientelismo. “Toma y dame”. Así, de manera simplemente dicho. Agradecido Díaz-Canel se compromete a colaborar estrechamente con Rusia “para reforzar las relaciones bilaterales e intensificar los contactos a diversos niveles”, y, por supuesto, respaldar al oso estepario en la arena internacional. ¿Con qué cuenta el régimen del PCC para dar respaldo a una potencia mundial? ¿Acaso un liliputiense pudiera respaldar de modo efectivo a Gulliver?

Hay un modo de hacer a favor del torcido Putin. Puede ser fácil, pero muy peligroso: replicar una nueva operación Anadir, como la ejecutada por Jruschov en 1962., instalando misiles rusos en suelo cubano. Esta posibilidad se desprende de las insinuaciones expuestas por Sergei Ryabkov, viceministro de Exteriores ruso, sobre el quizá de que Rusia instale misiles en territorio de Cuba y Venezuela. Jake Sullivan, el asesor de seguridad nacional del presidente Biden ha dicho que, aunque se consideraba como una fanfarronada las insinuaciones de Ryabkov, "Si Rusia llegara a avanzar en esa dirección, lidiaríamos con ello de forma decisiva",  

Jacob engañó a Esaú con el plato de lentejas para robarle su primogenitura; pero Putin-Jacob no engaña a Díaz-Canel-Esaú para hacerle tragar la sopa de misiles rusos. Esa es una sopa llena de espinas. Sí finalmente Putin termina instalando sus misiles en territorio cubano, Díaz-Canel, aceptándolo, cargaría con la mácula de traición a la patria. 

martes, 12 de marzo de 2013

Dudoso nombre de la transición


A Díaz-Canel, nacido unos años después del triunfo de la revolución, lo presentan como un académico flexible, jovial, que cuando era joven y lo llamaban Miguelito, en su natal Santa Clara, jugaba basquetbol y era aficionado a la música de los Beatles.

Luis Cino Álvarez. CUBANET

La designación como vicepresidente de Miguel Díaz-Canel Bermúdez  no asombró a muchos en Cuba. Hacía meses que se veía que iba en ascenso.  Lo realmente asombroso es cuantas expectativas ha despertado entre los cubanólogos y la  prensa internacional. Es como si su nombramiento fuese el inicio de la era  post-castrista. Como si hubiese aparecido ya en las filas del Comité Central  el reformista que faltaba,  la versión cubana de Gorbachov.

¡Ilusos que son! ¡Las ganas que tienen! Aunque ─ ¡faltaría más! ─ en algún momento tiene que aparecer el tipo. Las leyes de la vida y la lógica lo indican.

A Díaz-Canel, nacido unos años después del triunfo de la revolución, lo presentan como un académico flexible, jovial, que cuando era joven y lo llamaban Miguelito, en su natal Santa Clara, jugaba basquetbol y era aficionado a la música de los Beatles. Se refieren a lo bueno que fue como primer secretario del Partido Comunista en Villa Clara, pero no dicen nada de los  barrios marginales ─ o insalubres, como los llaman en la jerga oficial ─ que ordenó desalojar en Holguín cuando ocupaba el mismo cargo en dicha provincia.

Su  pobre oratoria de tribuna abierta municipal, de los tiempos  de la batalla por el regreso de Elián González,  también se la anotan como mérito. O como táctica camaleónica. Dicen que astuto como es, no quiere destacarse demasiado y provocar celos. Por eso, finge  miedo escénico y que le tiembla la voz cuando se emociona.

Hasta hay quienes se refieren a su buen porte, como si de un galán de  película se tratase. Es decir, de una película que no sea otra de la saga de “El castrismo: la sobrevida”, en la que  no tiene muchos competidores, ni en look  ni en sesera.

A la mayoría de los cubanos nos tenía sin cuidado a quien nombraran. Como si designaban como vicepresidente a Esteban Lazo en vez de ponerlo al frente de la Asamblea Nacional para que dirija el coro, o si seguía el carcamal de José Ramón Machado Ventura apretando las clavijas hasta el último pasito. Y mucho menos nos importaba que el designado se pareciera a Richard Gere o a Juan Primito.

¿De verdad alguien se cree el cuento de que Díaz-Canel ya es el número dos del régimen? En el castrismo, ser designado vicepresidente, o incluso presidente, no significa demasiado. ¿Ya se olvidaron de Manuel Urrutia y de Osvaldo Dorticós?

Por estos días, he escuchado a muchas personas asegurar que Díaz Canel no va a llegar a sustituir en la presidencia al general Raúl Castro cuando termine los cinco años de su último mandato porque lo van a tronar antes. Como mismo ocurrió con Carlos Aldana, Luis Orlando Domínguez, Robertico Robaina, Otto Rivero, Pérez Roque y Carlos Lage.

Como ellos, en cinco años, Díaz- Canel puede cometer un desliz,  corromperse,  aficionarse a las mieles del poder, etc., y caer víctima de una purga, con carta de arrepentimiento y confesión de culpas y debilidades ideológicas.

Y nadie lo va a echar de menos cuando lo truenen y pasen al plan pijama. Estos delfines no tienen arraigo popular, más allá de sus parientes y sus protegidos.

Entonces, luego del respectivo anuncio del truene en el periódico Granma, con reconocimientos o no, designarían al próximo aparatchik en la meritocracia castrista y nosotros, que no lo elegimos, nos volveríamos a encoger de hombros…

Por muy tecnócrata y de otra generación que sea, Díaz-Canel viene del mismo entorno y con la misma agenda que los delfines que lo precedieron. ¿Por qué va a ser necesariamente el hombre de la transición? Avisen cuando lo demuestre con hechos distintos a los de sus jefes.

sábado, 2 de marzo de 2013

De jóvenes


Américo Martín. EL NUEVO HERALD

Los viejos a la tumba, los jóvenes a la obra

 Manuel González Prada

Tal como había venido prometiendo, Raúl Castro ha hecho, por fin, unos cambios en la dirección del país que ya no pueden considerarse cosméticos. Se le acabó la gasolina al octogenario José Manuel Ventura Machado. La Asamblea Nacional ha puesto en su lugar a Miguel Díaz-Canel. No es un lugar cualquiera. El hombre es ahora el segundo al mando, tal como en su momento lo fue Raúl de Fidel y Ventura de Raúl.

Sale también Ricardo Alarcón para darle paso a Esteban Lazo. Puede conjeturarse que Díaz-Canel, Lazo y Marino Murillo, el joven ministro de economía, son los nuevos jefes del gobierno cubano. ¿Y Fidel? Ya es historia. Nada dirige, nada hace. ¿Y Raúl? Sigue en el timón pero ciertas nostalgias que deben ser bien interpretadas, hacen pensar que no tiene excesivo apego al mando. Nunca lo tuvo, en verdad, pero, juguete del destino como Romeo Montesco, asumió por imperativo de la realidad la altísima responsabilidad que ahora ostenta.

Uno que lo conoce bien de verdad, por haber sido de su intimidad, es el novelista Norberto Fuentes. Nos ha revelado el drama interior del hermano menor:

Entonces comprendí el enorme sacrificio que este hombre había hecho por su hermano. Quisiera dedicarse al juego de gallos y a las juergas. Pero está obligado a mantener bajo un puño de hierro a un ejército comunista. Si alguien ha estado condenado a no ser lo que quiere, es Raúl Castro”.

No avalo del todo semejante opinión, pero siento que Norberto se acerca a la candela cuando piensa en las cuitas de su antiguo amigo.

A Raúl lo estremece lo que llama la “ley biológica” de la vida y la muerte. Había que darle paso a la generación emergente, pero ¿cómo saber si los jóvenes mantendrán la evanescente reforma que quizá podría evitar el colapso?

Mientras medita y deshoja margaritas, la tragedia se acerca a su último acto. Los tres jóvenes que se harán cargo admiran a Raúl, lo comprenden, le completan el pensamiento. Pero no siempre le dicen lo que quisiera escuchar. Marino Murillo agrega un grave asunto a los abrumadores problemas que amenazan al gobierno y desbordan sus tímidas reformas. Es el envejecimiento no sólo de los líderes históricos de la revolución sino de toda la sociedad cubana. En ningún otro país del hemisferio este fenómeno ha llegado a ser tan espeluznante como en Cuba.

Con la comprensión de que por muy dura que sea la verdad, peor es mentir, cosa usual en Venezuela, Murillo ha declarado que este problema “no tiene solución”.

Murillo se la juega por las reformas destinadas a establecer una economía de mercado. Imposible saber si el raulismo tendrá éxito debido al sótano del cual quiere escapar, pero es clara la brújula que lleva en la mano. Hay que invertir, hay que atraer capitales foráneos para lo cual es vital modificar las reglas del juego. La reforma migratoria y otras medidas puestas en marcha son insuficientes, pero son.

Raúl tiene 82 años, Ventura 83 y Ramiro Valdés 80. Mientras que Díaz-Canel 54, Murillo 49 y Lazo 69.

Hay un cable suelto en esta historia. ¿Por qué Ricardo Alarcón tuvo que salir de la presidencia de la Asamblea Nacional? Ha sido sustituido por Esteban Lazo. Ricardo tiene 75 años. Apenas 6 más que su sustituto. Es un hombre inteligente y muy experimentado. En el cargo que ejercía no obraban factores de desgaste. ¿Por qué entonces? Sólo caben conjeturas políticas. Ubicaciones internas. Desconfianza. Porque eso sí, los jóvenes emergentes han dado, cada uno de ellos, pruebas contundentes, públicas, de adhesión incondicional a Raúl Castro. A Ricardo no le luciría muy bien el papel de “deificador” de un hombre a quien ha tenido toda la vida como un semejante.

Si todo resultara conforme a lo planificado Miguel Díaz-Canel será en cinco años el jefe máximo de Cuba. Podría especularse que Lazo y Murillo serían sus cercanos colaboradores en la consolidación del poder.

¿Tres civiles bajándole la santamaría a un militarismo que en 53 años no ha dejado de crecer? Será de ver si a los seis generales de cuerpo de ejército que dominan el firmamento cubano también les espanta la vejez. Porque hasta ahora para ser fuerte en la isla hay que controlar la estructura partidista y cultivar con eficacia las relaciones con los militares. Los últimos cándidos que confundieron el mando virtual con el mando real desaparecieron. Marcharon en triste procesión hacia el cementerio o el ostracismo, que es lo mismo.

Queda en pie la inevitable conjetura. Si Raúl, cuya relación con Fidel fue más paterno-filial que fraternal es la punta de vanguardia dirigida a demoler el fidelismo ¿quién impedirá que Díaz-Canel haga lo mismo con el raulismo?

Nadie, en política nadie garantiza nada. Pero la realidad, esa señora que nos gobierna a todos, recuerda que los tres caballeros emergentes en la hasta ahora detenida sociedad cubana, han diseñado con Raúl la balsa programática que podría ─ sólo he dicho “podría” ─ colocar a Cuba en una dimensión distinta. Entonces haría bien en voltear la mirada a América del Sur, área del mundo que sin infladas soflamas revolucionarias, sin desmelenarse culpando a otros de los asuntos que no pueda o sepa resolver, sin amenazar ni dividir, está saliendo aceleradamente del subdesarrollo con ritmos de crecimiento y diversificación ejemplares en el mundo.

Salvo, claro está, Haití y nuestra agobiada Venezuela.

martes, 26 de febrero de 2013

El Dos


Yoani Sánchez. Blog GENERACION Y
Miguel Díaz-Canel

Ring, ring, ring…. las llamadas internacionales siempre demoran una eternidad en abrirse paso hacia un teléfono en Cuba. Como si tuvieran que atravesar una atmósfera espesa, densa. Finalmente una voz responde al otro lado de la línea. Es un amigo al que intento preguntarle qué opina del recién conformado Consejo de Estado y del nombramiento de Miguel Díaz-Canel como primer vicepresidente. ¿Qué? es todo lo que contesta en un primer momento.

Entonces le explico que este domingo estuve siguiendo la conformación de la Asamblea Nacional y que me gustaría completar la información con algunas impresiones dentro de la Isla. Mi amigo bosteza, me confirma que no miró la televisión ayer y que nadie le ha comentado nada. Y caigo en cuenta que sufro del mal de la hiper información mezclado con cierta distorsión que produce la distancia de Cuba. Había olvidado cuán indiferentes se muestran muchos de mis compatriotas ante ciertos asuntos, que de tan predecibles ya no generan ni expectativas.

La designación del segundo hombre en la nomenclatura cubana, ha sido probablemente más comentada y discutida fuera de la Isla que en el interior de esta. En parte porque desde hacía meses los medios nacionales ya sugerían ─ con su constante alusión a este ingeniero de 52 años ─ que él podría convertirse en el sucesor de Raúl Castro.

De manera que a pocos ha sorprendido que el otrora ministro de Educación Superior se haya convertido desde ayer domingo en el “delfín” del régimen cubano. El reloj biológico ha puesto en una encrucijada a los octogenarios que gobiernan la mayor de las Antillas: o heredan ahora, o pierden para siempre, parecen dictar las manecillas de la historia. Así que ha optado por una figura más joven para dejarla en la línea sucesoria. Han basado su elección en que confían en la fidelidad y manejabilidad de Díaz-Canel, atrapado entre el compromiso con sus superiores y la convicción de su escaso poder real.

La historia muestra que uno es el comportamiento de estos delfines mientras son observados por sus jefes y otro bien distinto cuando estos ya no están. Sólo entonces descubriremos quién es realmente el hombre que ayer pasó a ser el número dos de Cuba. No obstante, tengo la ilusión que no será en ese Consejo de Estado, ni en esa silla presidencial que se decidirá el destino de nuestro país. Tengo la ilusión de que la era de los monarcas de verdeolivo, sus herederos y su séquito está terminando.

lunes, 25 de febrero de 2013

¿Cederá la geriatrarquía su puesto a las nuevas generaciones?


Mario J. Viera

Prácticamente un desconocido, aunque haya ocupado el cargo de Primer Secretario del Comité Provincial en Villa Clara y luego idéntico cargo en Holguín, u ocupara la cartera de Ministro de Educación Superior en el 2009 y a partir del 2012, fuera designado Vicepresidente del Consejo de Ministros, para la mayoría de la población el nombre de Miguel Díaz Canel Bermúdez nada le dice; y este funcionario de segundo nivel es ahora designado Primer Vicepresidente por Raúl Castro, aunque el general diga que fue la Asamblea Nacional quien le eligiera como Vicepresidente del Consejo de Estado.

Raúl Castro se ha convertido en el padrino político de Díaz Canel, fue él quien lo propusiera en 1991 para miembro del Comité Central y quién le designara como Ministro de Educación Superior. Y Castro lo promueve como segundo al mando echando a un lado a José Ramón Machado Ventura, uno de los halcones de los ortodoxos del Partido Comunista. Y Castro el Pequeño dice del novísimo Primer Vice que “no es un advenedizo ni un improvisado” pero en realidad es un advenedizo y es un improvisado forjado por el propio Raúl para que ejerza cargos de elevada responsabilidad.

El nombramiento carece de la menor importancia pues en nada modificará la estructura de poder castrista es simplemente una explosión de fuegos artificiales para contentamiento en el exterior. De ningún modo el poder geriátrico está dispuesto a ceder su puesto a algún advenedizo de última hora. No hay relevo generacional, al menos mientras viva el último de los “históricos”.

Machado Ventura es el segundo en el poder; es el Segundo Secretario del Buró Político del Partido Comunista, al menos hasta una próxima convocatoria al Congreso partidista dentro de cinco años. En el transcurso de ese lustro puede suceder cualquier imprevisto, quizá el desmoronamiento del sistema, quizá se produzca la hegemonía de uno de los grupos de intereses que se animan en el seno del Partido; quizá las ambiciones de aquellos que se sientan desplazados hagan caer al advenedizo, quizá hasta ya hayan muerto Fidel y Raúl.

Buena tarea tiene Días Canel por delante. Tendrá su propia corte de aduladores; tendrá un corro de envidiosos tratando de ponerle zancadillas; tendrá sus enemigos abiertos y declarados y tendrá que cargar con muchas funciones que sobre él relegará Raúl Castro para su descanso.

Mientras tanto la Seguridad del Estado continuará acosando a los opositores, las libertades civiles continuarán siendo limitadas al servicio de los intereses del Partido Comunista y la miseria seguirá ganándole la batalla a la utopía comunista.