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sábado, 29 de abril de 2023

EL APOYO DE LA COMUNIDAD INTERNACIONAL FRENTE A UNA DICTADURA

 

Mario J. Viera

 


Recientemente hablando en Miami, la estrella apagada de Venezuela, Juan Guaidó, reclamó: “Es fundamental el apoyo de la comunidad internacional. Ciertamente solos es imposible enfrentar a una dictadura como lo es el régimen de Maduro. No puede seguir siendo comunicados. No puede seguir siendo solamente apelar a la Carta Interamericana de Derechos Humanos como poesía”.

Esto es algo así como el canto del cisne; o como abatir el estandarte de la resistencia; o como el reconocimiento de la propia incapacidad. Y este modo de razonar explica el por qué en las calles de Venezuela ya no hay gritos de rebeldía; ya cesaron las marchas tumultuosas de protestas que se vivieron en el 2017. ¿Indefensión aprendida? Es, como dijera Gene Sharp en su “De la Dictadura a la Democracia”, que muchos de los que viven “bajo una brutal dictadura, o que están en el exilio para escapar sus garras, no creen que los oprimidos se puedan liberar”; son aquellos que creen y “esperan que su pueblo sólo puede ser salvado por las acciones de otros”, porque están convencidos, de “que sólo la ayuda internacional puede ser lo suficientemente fuerte para derrocar a los dictadores”, así lo cree Guaidó y muchos de los líderes de la disidencia cubana, con olvido de que lo  esencial para derrocar a una dictadura es “superar el miedo del pueblo y su hábito de obediencia”. Algo que ya se demostraba en Venezuela antes del supuesto gobierno interino de Juan Guaidó; o como quedó demostrado en Cuba con las masivas protestas populares del 11 de julio de 2021.

 

¿Qué ocurrió para que se acallaran las protestas en Venezuela y para que no se replicara el 11 de julio en Cuba? Primero que todo, la falta de unidad dentro de la oposición y la carencia de un plan estratégico y de un proyecto de nación con objetivos claramente definidos.

¿Qué espera Guaidó de la comunidad internacional?; ¿Qué cesen de emitir comunicados y de apelar a la Carta Interamericana de Derechos Humanos? Esto es como culpar a toda la comunidad internacional de que el régimen que conduce Nicolás Maduro no ha sido abatido, porque esa comunidad internacional solo está dedicada a hacer poesía, sin aplicar las más duras sanciones económicas o sin intervenir de manera directa en el conflicto interno de Venezuela. Sin embargo, este modo de pensar del frustrado Juan Guaidó no es exclusivo de él, porque así piensan muchos, tanto en Cuba como en el exilio cubano.

¿Han hecho un recuento de las acciones que la comunidad internacional ha acometido frente a los actos agresivos de las dictaduras de Nicaragua, de Bielorrusia, de Birmania, de Irán en contra de los movimientos de protestas pacíficas o de noviolencia que se les oponen? ¿Han calculado cuántas dictaduras han sido socavadas por las acciones de rechazo por parte de la comunidad internacional?

Como bien hace ver Sharp, y en la realidad histórica ha quedado probado.  “[l]os países extranjeros pueden involucrarse por motivos positivos solamente siempre y cuando el movimiento de resistencia interna haya comenzado a socavar a la dictadura, habiendo de esta manera enfocado la atención internacional en la naturaleza brutal del régimen. (…) A pesar de que las dictaduras se pueden beneficiar de, o ser un poco debilitadas por, acciones internacionales, su continuidad depende principalmente de factores internos”; siempre y cuando internamente se esté librando un poderoso movimiento de resistencia, sea de cualquier carácter, armado o de noviolencia. En la ausencia de un fuerte movimiento de resistencia interna, acciones que pudiera acometer la comunidad internacional tales como los boicots económicos internacionales, embargos, la ruptura de relaciones diplomáticas, la expulsión de organismos internacionales, la condena de las Naciones Unidas, probablemente no ocurrirán.

Frente al síndrome de la indefensión aprendida deberá desarrollarse la capacidad de resiliencia adquirida, capaz de superar los obstáculos y apta para tomar una decisión dentro de situaciones estresantes aún cuando se sienta el miedo. De este modo, como lo dejo expresado Sharp y como ha quedado demostrado en repetidas ocasiones, para “derrocar a una dictadura de la manera más efectiva y con un mínimo costo” se requiere “ejecutar cuatro tareas: 1.- Fortalecer a la población oprimida reforzando su determinación, su confianza en ellos mismos, y su habilidad para resistir. 2.- Fortalecer los grupos sociales e instituciones independientes del pueblo oprimido. 3.- Crear una poderosa fuerza de resistencia interna. 4.- Desarrollar un plan estratégico de liberación inteligente y abarcador e implementarlo hábilmente”.

Todo el tiempo que se requiera para cumplir esas cuatro básicas tareas ─ y se requiere bastante tiempo, bastante cálculo y sagacidad y bastante entrenamiento ─ no es tiempo perdido.

sábado, 30 de abril de 2022

CUBA-RESISTENCIA NOVIOLENTA (Una guía para la acción) Capítulo IX

 

La Resistencia Subjetiva



Anteriormente me referí de pasada a la Resistencia Subjetiva, basada en el principio del “no hacer”, “no colaborar”. Una resistencia que se realiza a la callada. silenciosa, dispersa, disfrazada o aparentemente invisible, pero que puede tener importantes implicaciones para el desarrollo de la resistencia objetiva. o activa. La resistencia subjetiva es un acto político de desobediencia civil menos confrontacional que la intervención noviolenta y un entrenamiento en la pérdida del temor de la población[1]. Es un entrenamiento en la captura de la propia personalidad de cada individuo para la vida en la verdad. No obstante, la desobediencia civil puede tornarse en rebelión activa u objetiva cuando se practica como desobediencia colectiva, pública y organizada, como intervención sociopolítica voluntaria, intencionada, premeditada, consciente, y pública, lo cual, por supuesto conlleva represión. Esta forma sería ya un paso superior en el accionar cívico y en el rechazo al temor y base para impulsar el conjunto de métodos de la resistencia activa u objetiva.

Una de las principales fuentes de poder, no solo de las dictaduras, sino de cualquier gobierno, son, como lo destaca Gene Sharp en su “De la Dictadura a la Democracia”, los recursos humanos con que cuente; es decir: “la cantidad e importancia de las personas y grupos que obedecen a los gobernantes, cooperan con ellos o los apoyan”, lo que, en mi opinión, haciendo abstracción de las otras fuentes de poder de las dictaduras, es el recurso principal que hay que arrebatarles. Esto es algo, que, por lo general, obvian las organizaciones opuestas al régimen implantado por el Partido Comunista de Cuba (PCC), para depositar todas sus esperanzas en elementos externos promotores de sanciones económicas como factor clave en el debilitamiento de las fuentes del poder de la dictadura cubana.

Hay que ganar para la oposición los recursos humanos con los que hoy cuenta la dictadura por el sometimiento de la voluntad popular a los designios del poder. Este es el primer paso en todo el programa estratégico de la oposición: Crear conciencia Se requiere elevar entre la gente el sentimiento de la necesidad de conseguir el cambio (abastecimientos, salarios, viviendas, impuestos, asistencia médica, abusos policiacos, derechos, etc.). Es como lo concibe Sharp, “las personas tienden a evitar los castigos severos por desobediencia y no cooperación, con excepción de ocasiones especiales cuando los sentimientos son muy intensos. En tales casos, la desobediencia y la nocooperación algunas veces ocurren a pesar la de represión”. En esta labor los Comité de Apoyo Cívico pueden jugar un imprescindible papel.

Para ello se requiere actuar de manera directa dentro del mismo seno del pueblo, sin la impersonalidad de los medios sociales de internet, sin obviar, por supuesto, la importancia que estos medios tienen como instrumentos auxiliares en la formación de conciencia. Concientizar a un importante número de ciudadanos para motivarles al acto cívico de no colaboración y de abstención con el régimen, en cuanto a los puntos que expresé en el apartado IV: negarse a cotizar para los sindicatos oficialistas y para las organizaciones de masas satélites del PCC; no participar en las reuniones de los Comité de Defensa de la Revolución; no participar en los actos de apoyo orientados por la dictadura ni en las farsas electorales del régimen, además optar por no asistir a las denominadas asambleas de rendición de cuentas de los delegados de circunscripciones.  

No se trata de promover ilusos referendos vinculantes ni hacer llamamientos al diálogo que la dictadura jamás concederá ni estar proclamando la sonsera de que “los cubanos tienen derecho a los derechos”, sino que los derechos se ganan con la resistencia al poder; no promover desde internet, sin previa labor de proselitismo, supuestas revoluciones de girasoles o de rosas o de tulipanes, que nadie secunda, salvo sus proponentes y la derecha republicana del exilio cubano; ni hacer labor caritativa entre menesterosos, sino labor política dentro de las masas populares, de movilización y organización de acuerdo a un proyecto de estrategia de resistencia, inteligente y realista para impulsar la revolución democrática noviolenta.

En esta dirección de ganar recursos humanos, no se puede descuidar la labor política entre la población juvenil. El gran aliado que más necesita captar la oposición democrática, y el más efectivo, está entre los jóvenes. Sin la participación decidida y convencida de la juventud, no hay movimiento de resistencia que tenga posibilidad de triunfo, sea de resistencia armada, o sea de resistencia noviolenta, y muy en especial en esta última. El relevo generacional es clave en todos los cambios progresivos de una sociedad. Las nuevas generaciones imponen su impronta. La oposición cubana debe valorizar lo que ha hecho o dejado de hacer para captar a esa enorme masa juvenil que no encuentra futuro dentro de los marcos del sistema totalitario.

La juventud siempre es rebelde e iconoclasta; sin los causes apropiados para conducir esa rebeldía natural, el vacío existencial le impulsa al alcoholismo, las drogas, el sexo y hasta la ejecución de actos marcadamente antisociales, o intentando escapar del país empleando cualquier método posible para lograrlo, aun a riesgo de sus propias vidas en el intento. La juventud siempre necesita una esperanza; se ha dicho muchas veces que los jóvenes, en general, no aciertan a precisar lo que quieren, pero saben muy bien lo que no quieren.

La revolución húngara de 1956 comenzó con una poderosa protesta estudiantil que movilizó a miles de ciudadanos en su apoyo. La revolución de la plaza de Tahrir en Egipto, en contra del dictador Mubarak, fueron acciones impulsadas principalmente por jóvenes, hasta tal punto que a esta se le denominó Revolución de los jóvenes. Fueron los estudiantes universitarios de Ucrania los que iniciaron las protestas del Maidán que concluyeron con el derrocamiento del presidente prorruso Víktor Yanukóvich; fueron multitudes juveniles que impulsaron en Serbia el movimiento Otpor que concluyó con la caída del dictador Slobodan Milosevic; como también han sido los jóvenes los que con más fuerza y coraje se enfrentaron a los cuerpos represivos en Venezuela y Nicaragua.

En toda lucha social no violenta la participación del sector obrero es de suma importancia. Hay que ganar a los trabajadores para el movimiento de acción noviolenta de rescate de la democracia. No se puede hablar de revolución democrática si en ella no participan los trabajadores y los obreros.   



[1] Dentro de la sociedad cubana, ya desde mucho tiempo, se practica un tipo de resistencia subjetiva oblicua, a la cual yo denominaría como la resistencia de receptación. Es el acto de carácter delictivo de proteger a los que venden dentro del mercado subterráneo productos básicos como leche, aceite, carne y otros artículos de procedencia ilegal extraídos de almacenes y unidades de producción estatales.

 

jueves, 28 de abril de 2022

Cuba-Resistencia Noviolenta, Capítulo VIII.

 

Adiestramiento y disciplina.



Estos dos términos son reiterativos en este volumen; son condiciones imprescindibles para organizar y alcanzar la victoria en una lucha de confrontación entre la noviolencia de los activistas y la violencia ejercida por los órganos represivos, como ha quedado demostrado en muchas de las campañas exitosas que se han producido en diferentes partes del mundo.

Como ha indicado Gene Sharp[1], [La acción no violenta] “A veces se ha practicado espontáneamente, a veces más bien por intuición, o parcialmente basándose en la memoria de un caso conocido de antemano. Generalmente se ha utilizado bajo condiciones muy adversas y por participantes y aún líderes sin experiencia. En la mayoría de los casos no ha habido ni preparación ni entrenamiento previo, muy poca o ninguna planificación y ninguna o muy limitada consideración de estrategia, tácticas y posibles métodos. La gente que la usó no sabía mucho ni de la naturaleza de la técnica que escogió ni de su historia. No había estudios de estrategia y tácticas para consultar, ni manuales de cómo organizar a las “tropas,” conducir la lucha y mantener la disciplina

En todo movimiento de resistencia se requiere establecer, aunque de modo empírico, diferentes etapas para su consolidación; primero, organizarse para captar partidarios; a continuación, integrar todo el movimiento bajo un mismo sistema de disciplina, buscar información y materiales de estudio sobre el tipo de acciones que se pretendan llevar a cabo. y realizar el debido entrenamiento de sus participantes. Si se busca el éxito del movimiento, se deben satisfacerse todas estas etapas y muy en especial, el entrenamiento para el tipo de lucha que se escoja. No es buscar la experiencia sobre la marcha; es asimilar los conocimientos de los expertos en la materia.

Durante su exilio en México, Fidel Castro siguió rigurosamente estas etapas. Desde la algarada del asalto al cuartel Moncada en Santiago de Cuba, ya había captado un número de adeptos, que le seguían disciplinadamente. En el DF, Castro adquirió un libro sobre la guerra de guerrilla, que había sido publicado bajo el título de “150 preguntas a un guerrillero”, cuyo autor era el general español, experto en el tema de la guerra irregular, Alberto Bayo Giroud ─ una especie de Gene Sharp de la resistencia armada ─. Castro logró ganarse la confianza de Bayo, y este de inmediato se dio la tarea de instruir al grupo de castristas en las técnicas de la guerra de guerrillas; además el grupo necesitaba entrenarse en el uso de las armas y en las prácticas de puntería, lo cual estuvo a cargo de un cubano residente en México, Miguel Sánchez, “el Coreano” que había participado en la guerra de Corea; como complemento del estudio teórico se requirió el entrenamiento físico, necesario para un guerrillero. Esta tarea quedó a cargo de un pugilista mexicano de lucha libre, Arsacio, el Kid, Venegas, quien los preparó en técnicas de defensa personal y los sometió a un estricto y agotador entrenamiento físico.

Esta alusión a los preparativos de lucha armada de Castro, la presento, como ejemplo de las etapas de adiestramiento propias para el desarrollo de una insurrección armada, partiendo de un hecho histórico que ya es conocido en Cuba.  

En los procedimientos de una lucha noviolenta, el cumplimiento de las etapas preparatorias tiene una mayor importancia y complejidad, que aquellas organizadas para la acción armada. En países bajo gobiernos autoritarios o autocráticos, es posible contar con el asesoramiento de instructores extranjeros en las técnicas de la lucha noviolenta. En Cuba, esa posibilidad es cero.  

Se requiere, por tanto, que los organizadores, dediquen un tiempo para el estudio de las teorías de la lucha noviolenta, se requiere también analizar las experiencias en otros países, donde se han impulsado campañas de noviolencia y no han podido lograr sus objetivos. De nuestros enemigos ideológicos podemos tomar sus experiencias dentro de la noviolencia; sobre este tema en específico Vladimir I. Lenin comentó en su libro ¿Qué Hacer?: “… el movimiento incipiente en un país joven sólo puede desarrollarse con éxito a condición de que aplique la experiencia de otros países. Y para ello no basta conocer simplemente esta experiencia (…)  para ello es necesario saber enfocar de modo crítico esta experiencia y comprobarla uno mismo”.

Si deben estudiarse los 198 métodos de acción noviolenta enumerados por Gene Sharp, siempre de manera analítica, sin copia mecanicista de los mismos, sino considerar cuáles de ellos son posibles de aplicación práctica en Cuba, pero, al mismo tiempo, conservando los principios de su sistema. Es importante, quizá mejor decir, es extremadamente importante que los organizadores se reúnan varias veces para la realización de seminarios[2] de estudio y análisis, de la teoría, analizando situaciones, considerando alternativas, desarrollando estrategias de campaña, y planear, preparar y evaluar acciones o campañas. En esa “experiencia educativa participativa”, fundada en el debate e intercambio de opiniones, ellos mismos pueden convertirse en entrenadores para los activistas. El entrenamiento noviolento puede fortalecer un grupo, desarrollando un lazo comunitario, mientras la gente aprende a trabajar junta y clarifica sus intenciones (Manual para campañas noviolentas). Se requiere el conocimiento de la teoría para aplicarla inteligentemente.

Cuando se carece de los rudimentos de las técnicas de lucha noviolenta y no existe un entrenamiento adecuado, tal como lo expone Sharp, “no es sorprendente que haya habido frecuentes derrotas o solamente victorias parciales, y que en algunos casos se hubiera desatado la violencia, que (…) contribuye a la derrota”. Esta situación se ha producido en la lucha del pueblo birmano en contra del golpe de estado dado por el ejército, junto a la resistencia noviolenta se han presentado acciones de acción armada en contra de la dictadura.

A partir de todas estas consideraciones, los organizadores podrán establecer las directrices y los principios de la noviolencia alentados por el movimiento de resistencia, como acuerdos sobre el modo de comportamiento de los participantes en una acción.

Los organizadore deben tener muy claros los objetivos que se persiguen, y los riesgos y las posibilidades de triunfo. Hay experiencias en el accionar de la oposición cubana, de larga data, que es necesario recoger. Se debe analizar los procedimientos de la seguridad del Estado en contra del disenso; procedimientos que han constituido un mismo patrón de conducta; qué modos son los apropiados para burlar la vigilancia de los represores; qué medidas de contención se deben aplicar para anular las acciones de las bandas de colaboradores del régimen organizadas dentro de las brigadas de respuesta rápida; cómo se puede garantizar el anonimato de los principales organizadores dentro del movimiento de resistencia; “es importante difundir conocimientos sobre la lucha noviolenta lo más ampliamente posible. Entre más gente conozca y entienda la técnica noviolenta, será más difícil para los oponentes tratar de dejar acéfalo el movimiento encarcelando o matando a los líderes (Sharp, 2014)” [esta es una labor que puede impulsarse por conducto del Comité de Apoyo Cívico]; tener previsto que el gobierno reaccionar ante el desafío y que se producirán muchas detenciones, que muchos de los participantes irán a la cárcel; ¿qué hacer en ese caso?; ¿conviene replegarse para después emprender nuevas marchas y acciones noviolentas de protestas? ¿Se cuenta con el número de personas necesario para ello?; debe considerarse cuáles son las campañas que deben ser priorizadas; cómo organizarlas; como garantizar la disciplina interna; dónde es mejor comenzar una campaña, etc.,

¿Existe un punto donde se evidencia la fuerza potencial del movimiento de resistencia en el cual queda evidenciada la principal debilidad del régimen? Existe, y está en el despertar de las masas populares, puesto en evidencia en los sucesos espontáneos de las marchas de protestas del 11 de julio del 2021, lo cual es una muestra de donde se encuentra el principal punto débil del régimen. ¿Dónde radica el principal punto débil del movimiento opositor? En la falta de voluntad para el impulso de una seria decisión de alcanzar apoyos efectivos dentro de la población; y en la carencia de iniciativa de los dirigentes de los grupos opositores.

Recuérdese que la resistencia no violenta no es solo empirismo, es un accionar científico y es un acto metódico, que prevé resultados y contingencias. Requiere tiempo y constancia.

Lenin acuñó la frase:Sin teoría revolucionaria tampoco puede haber movimiento revolucionario”, como teoría, él se refería a la teoría del marxismo basada en concepciones del centralismo vertical y no en los criterios del descentralismo fundado en el liderazgo horizontal. Sin embargo. la frase puede ser reconsiderada diciendo: “Sin el conocimiento de una teoría de acción y sin la elaboración de una plataforma de objetivos democráticos y una bien elaborada estrategia de lucha que tenga en cuenta las iniciativas, tampoco puede haber movimiento de lucha noviolenta”.

En todo núcleo social se requiere determinadas normas de disciplina para mantener el orden y la subordinación entre los miembros de un cuerpo. Cuando se organizan acciones que requieren una participación masiva se requiere, no precisamente una subordinación a un mando superior, sino la capacidad de controlar los impulsos, y para ello se establecen las acordadas directrices noviolentas.

La disciplina consciente de los activistas y manifestantes, debe dirigirse a la puesta en práctica de los principios y métodos básicos de la acción no violenta, los cuales dejan en claro lo que se espera en los actos de protestas, de desobediencia civil y de intervención noviolenta. Se debe hacer entender, que los actos noviolentos comportan peligros, agresiones de la policía, detenciones masivas y encarcelamiento de activistas.

Cada célula de acción, cada parte de la organización puede impulsar iniciativas propias, de acuerdo a los condicionamientos del lugar donde operen, y siempre, ajustadas a los lineamientos generales y a la disciplina de la noviolencia.

Aunque el nivel de compromiso de los organizadores con los principios de la noviolencia sea muy fuerte, y aunque la estrategia de la campaña esté muy bien organizada, es crucial que los participantes en las manifestaciones y las acciones de desobediencia civil reflejen los principios de la noviolencia para que sea una campaña noviolenta efectiva[3].

 

 



[1] Gene Sharp y col. Caridad Inda. Cómo funciona la Lucha Noviolenta. Institución Albert Einstein. 2014

 

[2] Estos seminarios de estudio no tienen que ser necesariamente presenciales, pudiéndose buscar para su realización alguna otra alternativa que resulte más favorable.

[3] Manual Para Campañas Noviolentas. Op. Cit

 

miércoles, 10 de marzo de 2021

LOS MILITARES NUNCA SERÁN UNA OPCIÓN DEMOCRATIZADORA

 

Lázaro González Valdés

 


Si en Cumanayagua cae una yagua o en Ceballos caen siete rayos los cubanos encienden las redes sociales. Twitter tiembla, WhatsApp se estremece, y en Facebook pululan las directas vaticinando que a la dictadura le queda nada, que ya está frita, que sólo falta el papeleo y el acta de defunción está a punto de ser emitida, pero que hay retraso por culpa de la burocracia.

 

Llevamos 62 años en este autoengaño. Somos campeones mundiales en planes que nunca materializan. Caciques sin indios que fantaseamos ganando batallas épicas. Profetas con el único don de no ver más allá de nuestras narices.

 

Es evidente que los pillos del partido comunista, sabiendo de la pata que cojeamos, nos traten con pomada de "Informaciones-falsas", suero "Infla-egos" e inyecciones de "Yo-me-las-sé-todas" para mantenernos en estado de constante agitación y atomizarnos, porque la máxima "divide y vencerás" sigue siendo efectiva, a pesar de su estado senil.

Ahora retumba en las redes la presunta información de una casa con armamento allanada por la inteligencia militar en Punta Brava y, por supuesto, los grandes generadores de proyectos imposibles ya van por la enésima directa donde cada uno de ellos dice saberlo todo sobre la alianza cívico militar que en breve derribará al partido comunista del poder que usurpa.

 

No voy a refutar un hecho que ni siquiera se ha confirmado como real. No, no caeré en eso. Haré algo mejor. Aceptaré que existe tal conspiración e incluso que a la dictadura del partido comunista le queda menos que a un jamón descendiendo en paracaídas en la Esquina de Toyo a las 2 de la tarde.

 

Supondré que un grupo de militares ya está a punto de rematar al régimen. Ahora les doy la mala noticia: saldremos de un desastre para otro. Se repetirá la historia. Ya nos pasó cuando derribaron a Fulgencio Batista y otra fuerza militar tomó el poder político.

 

Al respecto, el erudito en lucha estratégica no violenta Gene Sharp nos alerta que: "Un golpe militar contra una dictadura puede parecer, relativamente hablando, una de las maneras más rápidas y fáciles de quitarse de encima un régimen particularmente repugnante. Sin embargo, existen serios problemas con respecto a esta técnica. Lo más importante es que deja intacta la distribución negativa del poder entre la población y la élite de control del gobierno y sus fuerzas armadas".

 

O sea, cualquier grupo militar que propine un golpe de estado al partido comunista establecerá otro ordenamiento estatal en el que tal grupo mantendrá el poder político de forma exclusiva y para ello argumentará falacias de cualquier tipo. Por ejemplo, podrá decir que necesita tiempo para restablecer el orden, o para restituir la Constitución de 1940 o simplemente no dirá nada porque al controlar el poder político es el único grupo en capacidad de hacer cambios, o de no hacerlos, imponer castigos y controlar a su favor todas las instituciones.

 

La lucha no violenta, a diferencia del pacifismo, es una batalla por quitarle a la dictadura el control del poder político. Porque sólo atrapando ese poder político es que la resistencia puede realizar el cambio de la dictadura a la democracia. Sin poder político los planes de la resistencia son pura especulación.

 

Sin embargo, la generalidad de nuestros activistas y ciberactivistas no ven esta realidad, la cual es simple de comprender y fácil de confirmar en cualquiera de los manuales usados exitosamente por movimientos que han desintegrado dictaduras en sus países como OTPOR en Serbia y EuroMaidan en Ucrania.

 

Obviamente es menos riesgoso y mejor remunerado, ya sea para el bolsillo o para el ego, continuar divagando en las redes sociales, porque en ese mundo virtual cada quien es el héroe de su propia fantasía.

lunes, 22 de febrero de 2021

ERRORES DE CONCEPTO

 Mario J. Viera

 


Cuando un movimiento opositor es colocado en la ilegalidad por una dictadura, su respuesta, en rechazo, debiera ser alcanzar la unidad dentro de los sectores opositores, captar voluntades, captar aliados; y saber distinguir quien es, en realidad, el enemigo. El enemigo principal, esencial, es el poder dictatorial. La línea a seguir, en el enfrentamiento a la dictadura, es la de restarle acceso a sus fuentes de poder.

 

Una de las principales fuentes de poder, no solo de las dictaduras, sino de cualquier gobierno, son, como lo destaca Gene Sharp en su “De la Dictadura a la Democracia”, los recursos humanos con que cuente; es decir: “la cantidad e importancia de las personas y grupos que obedecen a los gobernantes, cooperan con ellos o los apoyan”, lo que, en mi opinión, haciendo abstracción de las otras fuentes de poder de las dictaduras, es el recurso principal que hay que arrebatarle a las dictaduras. Esto es algo, que, por lo general, obvian las organizaciones opuestas al régimen implantado por el Partido Comunista de Cuba (PCC), para depositar todas sus esperanzas en elementos externos promotores de sanciones económicas como factor clave en el debilitamiento de las fuentes del poder de la dictadura cubana.

 

Sharp se refiere a este tema, diciendo: “las presiones internacionales pueden ser muy útiles cuando apoyan un poderoso movimiento de resistencia interna”, con la aplicación de medidas tales como, el boicot económico internacional, los embargos comerciales y de armas, la ruptura de relaciones diplomáticas, la expulsión del gobierno de organizaciones internacionales, y la condena del mismo por alguno de los cuerpos de las Naciones Unidas. Pero, advierte Gene Sharp. “si no existe un fuerte movimiento de resistencia interna, tales acciones por parte de otros es poco probable que se den”. Las acciones internacionales pueden debilitar a las dictaduras; no obstante, la continuación de las dictaduras “depende primordialmente de factores internos”.   

 

He aquí donde debe entrar en juego la inteligencia y la sagacidad de la oposición democrática: modificar los factores internos que les permiten a la dictadura sostenerse pese a embargos comerciales y a sanciones económicas.

 

La oposición democrática debe presentarse, no como una opción revanchista, sino de concordia y acuerdo con los componentes de los recursos humanos sobre los cuales se apoya la dictadura. No condenar como a enemigos a determinados sectores de la sociedad, sino considerarles como posibles aliados estratégicos. Estrictas barreras ideológicas conducen al aislamiento y al tribalismo.

 

A menudo escucho o leo expresiones formuladas por opositores, al interior de Cuba o en el exilio, reclamando una República, tal como la imaginó José Martí, de “con todos y para el bien de todos”, en tanto, reproducen la misma intransigencia del régimen demandando pureza ideológica. Volviendo a Sharp, este considera que, en el camino más adecuado para organizar una victoriosa resistencia popular noviolenta, lo primero a ejecutar por la oposición es negarle a la dictadura “la cooperación popular e institucional”, y ganarla para sí, “lo cual disminuye y puede anular el acceso a las fuentes de poder de las que dependen los gobernantes. Sin acceso a tales recursos, el poder de los gobernantes se debilita, y finalmente se disuelve”.

 

Se requiere hacer labor sistemática de captación, entre los sectores laborales, el estudiantado, el campesinado; captar simpatías dentro de los cuadros jóvenes de mando de las fuerzas armadas y entre los militantes simples del PCC y de la Juventud Comunista (UJC), llevándoles el mensaje de que la oposición democrática no les ve como enemigos, que el enemigo son los jerarcas del PCC y los altos mandos de las fuerzas armadas; por otra parte hay que captar a los sectores de la intelectualidad y de los artistas. Sectores de gran importancia desde el punto de vista de la estrategia política de la resistencia.

 

El tratamiento que se les dé a estos dos sectores, debe ser, inteligente y especial; captarles representa un factor de gran importancia en el debilitamiento de los recursos humanos e ideológicos que sostienen a la dictadura, y, en especial a una como la que dirige el PCC. Hay que evitar cualquier rechazo por sus actitudes anteriores de debilidad y veleidades que antes asumieran frente a la dictadura. Esto viene a propósito con el escándalo que ha originado la edición de un tema musical de estilo rap, convertido de inmediato en una reproducción viral, “Patria y Vida” interpretado por los cantantes Alexander Delgado y Randy Malcom (Gente de Zona), Yotuel Romero, Descemer Bueno, Maykel Castillo (Osorbo) y Eliecer Márquez (El Funky). Este rechazo a estos cantantes, por parte de un sector de la comunidad cubana en Miami, que los ve como arribistas, constituye un verdadero error de conceptos. El despliegue de ataques y menosprecio a estos intérpretes, principalmente dirigidos al dúo de Gente de Zona, podría generar que, muchos intelectuales y artistas cubanos. se abstuvieran de dar su apoyo al movimiento opositor por miedo a ser crucificados públicamente por la condescendencia y la actitud contemplativa que hubieran mantenido hacia la dictadura.

martes, 26 de enero de 2021

LOS EMBARGOS SÓLO FUNCIONAN CUANDO HAY UNA AMPLIA RESISTENCIA INTERNA

 

Lázaro González Valdés

 


Leyendo posts en Facebook encuentro de nuevo debates (aunque casi siempre apasionados e irracionales) sobre el embargo y si éste es o no eficiente para derribar a la dictadura del PCC.

 

Por lo general, los que debaten estos temas tienen una creencia, casi siempre sin base en información real, la cual sostienen sin posibilidad de que cambie, aunque le demuestren que están errados.

 

Conviene recordar que en 1995 unas veinte organizaciones de la sociedad civil le pidieron por escrito al presidente Bill Clinton que aprobara la Ley Helms-Burton para que conjuntamente con la Ley Torricelli reforzará el embargo a fin de mermar los recursos materiales de la dictadura. Lo recuerdo porque yo suscribí esa petición a nombre del Partido Pro Derechos Humanos de Cuba (PPDHC) luego de reunirnos, debatir el asunto y haber acordado apoyar esa petición al presidente Clinton.

 

Para los más jóvenes rememoro que Clinton no aprobó la Ley Helms-Burton como le pedimos en ese momento, pero lo hizo posterior al 24 de febrero de 1996 luego del derribo de los aviones de Hermanos al Rescate, cuya verdadera causa del derribo fue que antes habían entrado volando al territorio nacional para lanzar cientos de miles de octavillas en apoyo a la alianza de toda la oposición que se llamó Concilio Cubano.


¿Por qué consideramos en aquel momento que fortalecer el embargo podría ayudar a la resistencia interna? Pues porque había 140 organizaciones y la mayoría de ellas tenían muchos activistas. Por ejemplo, el PPDHC que poco después de su fundación en 1988 contaba más de 10 mil miembros, tras siete años de represión brutal ordenada directamente por Fidel Castro todavía le quedaban unos 3 mil integrantes en 1995.

 

Es principio básico de la lucha estratégica no violenta que los embargos, boicots, listas negras de comerciantes y otras técnicas de restricción económica para debilitar los recursos materiales de la dictadura sólo, escuchen bien, sólo funcionan cuando dentro del país existe un potente y articulado movimiento de resistencia como creímos que teníamos en 1995. Sin embargo desconocíamos un detalle, porque en aquella época no había acceso a bibliografía, ni Internet, ni redes sociales, ni teléfonos móviles, ni siquiera llamadas directas al extranjero porque se hacían a través de una telefonista marcando el número 00 desde un teléfono de tierra y comunicando con Canadá. El detalle que desconocíamos en aquel momento es que necesitábamos mucha, pero mucha más cantidad de activistas de la que teníamos. La cifra es entre el 3 y el 5 por ciento de la cantidad de ciudadanos inscritos en el registro de electores lo que ahora serían unos 420 mil activistas.

 

Ahora viene la confrontación con la realidad, que es lo que a pocos les gusta porque es más fácil vivir fantasías o imaginando que sucederá el milagro. La realidad es que hoy hay menos activistas en Cuba que los que había en 1995. Tan es así que en 1998 habían más de mil 500 prisioneros políticos, pero hoy no llegan a 140, lo que evidencia que con represión menos intensa el PCC consigue mantener un nivel de resistencia que es inocuo para su status quo. Esto es un hecho confirmado, no es mi opinión.

 

Por lo tanto, para que el embargo funcione se necesita primero que exista ese amplio movimiento de resistencia interno en Cuba, como lo hubo en su momento en Sudáfrica, y esa combinación causó que, cuando boicotearon al régimen del apartheid, entre el embargo comercial y la resistencia desintegraron ese régimen opresor. En Cuba no hay esas condiciones ahora mismo, por lo que el embargo se queda corto ya que no tiene respaldo interno, que es donde radica precisamente la dictadura a derribar.

 

Pero, además, en el caso hipotético que el embargo funcionara sin esa resistencia interna la dictadura del PCC no caería porque aún le quedarían intactas cinco de las seis fuentes de poder que nutren a los regímenes opresivos y que únicamente pueden ser mermadas por ese amplio movimiento de resistencia interno.

 

Lo anterior no significa que debe levantarse el embargo, sino que ahora la prioridad es aumentar los recursos humanos de la resistencia porque ese es su mayor problema. Sin la movilización de amplios sectores de la sociedad civil el embargo es ineficiente, por sí solo, para desintegrar a la dictadura. Los que esperan el milagro del embargo liberador están cometiendo un grave error de cálculo por desconocimiento de los principios de la lucha estratégica no violenta.

 

También se equivocan quienes creen que el pueblo, por hambre y otras carencias, saldrá a las calles y derribará al opresor PCC. Eso no funciona así. No es que yo lo diga, sino que lo demuestran las investigaciones de los expertos, como Gene Sharp, y la Historia. Estamos ante un conflicto que sólo se podrá solucionar con ciencia, porque la improvisación, las discusiones sin sentido, las directas en redes sociales y los proyectos sin base científica no nos solucionarán nada.

lunes, 25 de enero de 2021

PODER POLÍTICO vs. LIBERTADES ECONÓMICAS

 

Lázaro González Valdés

 


El activista del Movimiento San Isidro Oscar Casanella abre un debate en Facebook el cual considero importante tratar a fondo, porque repercute en cómo convendría desarrollar la lucha no violenta para solucionar el problema en Cuba. También creo que es una excelente oportunidad para que activistas desterrados (con experiencia dentro y fuera de Cuba) intercambien experiencias y opiniones con quienes ahora están en la primera línea de batalla.

 

Casanella enuncia: “No creo que podamos derrocar a la dictadura sin antes ganar significativas libertades económicas. El pueblo está chantajeado con perder su trabajo estatal” (sic).

 

Al analizar el argumento de Casanella encontramos que lo componen dos premisas:

Premisa No.1: Sin antes ganar libertades económicas es imposible derribar a la dictadura.

 

Premisa No.2: El temor a perder su empleo estatal causa que el pueblo no actúe en contra de la dictadura.

 

El principio de la argumentación de Casanella radica en que para alcanzar el resultado (liberación del opresor) deben cumplirse las dos premisas anteriores. Traducido al cubano esto significa que cuando el pueblo (o una parte considerable del mismo) sea cuentapropista ya no tendrá temor a quedarse sin ingresos monetarios y a partir de ese momento actuará, a pesar del chantaje estatal, para desintegrar a la dictadura.

 

Sin embargo, sólo si esas dos premisas son verdades confirmadas es que se transmitirán al resultado para hacerlo realidad. Por lo tanto, debemos evaluar y confirmar ambas premisas.

 

Lo primero que refuta la argumentación de Casanella es que de los cinco estados comunistas vigentes en el orbe (China, Laos, Vietnam, Corea del Norte y Cuba) tres de ellos ya no tienen economías centralizadas, pero siguen oprimiendo a sus sociedades las cuales permanecen tan o más inmóviles que las de Cuba y Corea del Norte que sí mantienen la centralización económica.

 

Otra realidad que contradice el argumento en cuestión proviene de las investigaciones del erudito estadounidense Gene Sharp quien en su obra de la Dictadura a la Democracia revela:

 

Con el control de los recursos financieros del sistema económico, la propiedad, los recursos naturales, el transporte y los medios de comunicación en manos de los verdaderos opositores del régimen, o de otros en potencia, otro recurso de poder importantísimo se les ha vuelto vulnerable o se les ha negado. Las huelgas, el boicot y la creciente autonomía en algunos sectores de la economía, las comunicaciones y el transporte, debilitarán al régimen” (página 70, tercer párrafo).

 

Considerando lo anterior es obvio que el partido comunista (PCC en lo adelante), en su papel de dirigente exclusivo de la sociedad y del Estado tanto de facto como por precepto constitucional (Artículo 5), jamás concederá motu proprio esa autonomía económica que argumenta Casanella y tampoco hay vía ni órgano judicial para conseguir tales libertades económicas por medio de una demanda legal. Para probar lo antedicho, basta recordar que el PCC ha legalizado la represión y castigo de todo ciudadano que trate de cambiar el ordenamiento vigente, como se confirma no solo en la Constitución de 2019 sino también en la supraconstitucional Ley No.75 de 1995.

 

Por si fuera poco lo anterior, el PCC es quien controla qué tipo de trabajo puede hacerse de modo independiente, regula todo lo relacionado al autoempleo y es quien entrega o deniega los permisos de trabajo por medio de la institución que creó para tales efectos.

 

Conociendo el funcionamiento de las dictaduras, Gene Sharp formula que para debilitar al régimen la resistencia debe usar “las huelgas, el boicot” y todas las demás técnicas que apliquen según el caso particular de dictadura a la cual se enfrente.

 

Considerando estas investigaciones de Gene Sharp es que se comprende lo inútil de un embargo externo sin la existencia previa de un amplio, fuerte y eficiente movimiento de lucha estratégica no violenta operando dentro del país. Por ejemplo, cuando en 1995 decenas de organizaciones pidieron desde Cuba que se aprobara la Ley Helms-Burton, esos grupos eran poderosos comparados con los que hoy existen. Cualquier organización de aquella época contaba con cientos de activistas y casos como el Partido Pro Derechos Humanos de Cuba y otros aun disponían recursos humanos de unos miles de afiliados. Sin embargo, fueron destruidos precisamente porque esos números, que hoy parecen de lujo, no eran suficientes para mantener el desafío político contra la dictadura y derribarla porque, conforme a las investigaciones de sociólogos como Damon Centola, se requiere de entre el 3 y el 5 por ciento del total de personas inscritas en el padrón electoral del país, cifra que hoy estaría alrededor de las 420 mil.

 

Por lo tanto, queda demostrado que es incorrecta la premisa que para derribar al opresor los cubanos primero necesitan “ganar significativas libertades económicas”, porque el requerimiento necesario para ejecutar esa tarea es el recurso humano, o sea lo que los sociólogos que han investigado los cambios sociales llaman “el número mágico”, el cual es requisito previo para que la masa crítica alcance el punto de inflexión, momento que como sugiere su nombre es el instante en que comienza a desintegrarse la dictadura.

 

Después de la demostración anterior, centraré el análisis en la otra premisa, lo No. 2, la que el pueblo no secunda ni apoya a la resistencia interna por miedo a perder el empleo estatal. Esta premisa es real en parte, pero no en todo como veremos a continuación.

 

La primera contradicción es que ahora mismo hay unos 600 mil trabajadores por cuenta propia (fuente: https://rb.gy/pwa3yd), cifra que sobrepasa el necesario “número mágico”, pero ellos no se han pasado a las filas de la resistencia. ¿Por qué no lo hacen si de acuerdo a la Premisa No.2 ya no deben temer que los despidan y por lo tanto no los pueden chantajear?

 

La respuesta es que mientras el PCC sea el exclusivo dirigente de la sociedad y del Estado tiene el poder político para cancelar los permisos de trabajo de los cuentapropistas, para ordenar a los cuerpos represivos que hostiguen, capturen y encausen a los disidentes y para pedirle a los tribunales que los condenen con cárcel de ser necesario.

 

Por lo tanto, la causa real de por qué el pueblo está inmóvil y no apoya a los actores de la sociedad civil no es el temor a perder el empleo sino el temor a perderlo todo: empleo, libertad y hasta la vida.

 

Bajo cualquier dictadura atemorizar a la sociedad y atomizarla son formas de conseguir su obediencia. Por el contrario, en los sistemas democráticos la obediencia emana de la autoridad conferida por la legitimidad de elecciones auténticas.

 

Al respecto, Gene Sharp nos advierte que:

 

“(…) individuos y pequeños grupos pueden haber hecho valientes pero impotentes demostraciones, afirmando algún principio o simplemente su desafío. Por muy nobles que hayan sido los motivos, estos actos de resistencia pasados frecuentemente han sido insuficientes para vencer el miedo de la gente y su habitual obediencia, condición esencial para destruir una dictadura” (ibid., página 4, primer párrafo).

 

El investigador Sharp, quizás la fuente más confiable en este tema debido a más de medio siglo de investigaciones sobre el mismo, confirma que actos valientes realizados por individuos o grupos pequeños (como ahora mismo sucede en Cuba) son “insuficientes para vencer el miedo de la gente y su habitual obediencia”. Además, Gene Sharp recalca que conseguir que la gente venza el miedo y deje de obedecer al opresor es “condición esencial para destruir una dictadura”.

 

Sin lugar a dudas, el número de activistas es un aspecto vital para desarrollar la lucha no violenta. De hecho, debería ser hoy la prioridad de cada organización de la sociedad civil cubana. Además, un número creciente de actores de la sociedad civil contribuye en parte a que la gente supere el miedo a confrontar a la dictadura.

 

Sin embargo, no sólo el crecimiento de los recursos humanos ayuda a la pérdida del miedo, sino que también se necesita disciplina, auto control, capacitación y entrenamiento. En la medida que se consiga avanzar en estos aspectos la gente perderá exponencialmente el temor a la dictadura y a sus acciones represivas. Sobre este asunto, Gene Sharp dice:

 

La lucha no violenta requiere una pérdida del miedo y un mayor control sobre sí mismo, por una parte, y tiende a producir este efecto frente al gobierno y su represión brutal. Esa pérdida del miedo, o el control sobre sí mismo, es un elemento clave para destruir el poder que los dictadores tienen sobre la población en general” (ibid., página 33, último párrafo).

 

Sin embargo, Gene Sharp agrega otro factor determinante para contribuir a la credibilidad del movimiento y que también influye en la pérdida del miedo. Sobre esto, Sharp precisa que:

 

En todas las etapas del conflicto es necesario mantener un comportamiento intachable en la acción no violenta. Factores como el no tener miedo y el mantener la disciplina no violenta deben estar siempre presentes. Es importante tener en cuenta que va a necesitarse un gran número de gente para efectuar grandes cambios. Esa cantidad de participantes confiables sólo se puede obtener manteniendo el más alto nivel de comportamiento” (ibid., página 34, último párrafo).

 

De lo anterior queda claro que todo actor de la lucha no violenta debe tener, sin excusa, el estándar más alto posible de “comportamiento intachable”, una característica que no tienen muchos actores de la sociedad civil, líderes de grupo incluidos, quienes dedican más tiempo a críticas negativas, a luchas de egos y a pedir dinero en las redes sociales, en vez de hacer proselitismo en el terreno para aumentar los recursos humanos de sus respectivas organizaciones.

 

Resumiendo, luego de evaluar las dos premisas que el activista Oscar Casanella usa en apoyo de su argumentación se ha demostrado que tales premisas son incorrectas. Siendo el argumento de Casanella del tipo: si la premisa A y B se cumplen el resultado sería C; al no ser correcta alguna de esas premisas el resultado no sería viable, por lo que al no ser correctas las dos premisas tampoco se cumplirá el resultado previsto.

 

La conclusión de este análisis nos lleva a afirmar que para derribar a la dictadura se necesita aumentar los recursos humanos de la resistencia interna al nivel mínimo de 420 mil activistas debidamente capacitados, entrenados, que mantengan altos estándares de disciplina, auto control y comportamiento intachable. Además, se requieren recursos materiales, no para la manutención de cada activista y sus familias como creen erróneamente algunos que debe ser, sino para cubrir el costo de operaciones decisivas en contra de la dictadura. También se necesita la creación de un equipo que diseñe el plan general de operaciones estratégicas y tácticas para quitarle el poder político al PCC, y que se garantice la aplicación cabal de los principios de la lucha no violenta y sus técnicas. De no cumplirse con los requerimientos anteriores, será imposible derribar a la dictadura del PCC.

 

Es axiomático que sin alcanzar el poder político la resistencia nunca conseguirá cambios económicos, tampoco podrá liberarse de la opresión del PCC y mucho menos establecer un sistema democrático en Cuba.