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jueves, 27 de junio de 2013

“La vida de los otros” en Cuba


Lilianne Ruíz. CUBANET

En cada calle de Cuba existen los llamados “vigilantes revolucionarios”. Son independientes del trabajo de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR) y se reúnen periódicamente con un oficial de la seguridad del Estado para informar y caracterizar todo lo que sucede.   Pero no es un Estado de Derecho lo que protege este complejo aparato de vigilancia y represión. La seguridad del Estado en Cuba es una policía política destinada a impedir la diversidad política y garantizar la estabilidad del partido único.

Como en la película alemana La vida de los otros (2006), que conmovió al mundo por su valor histórico, ese servicio secreto cuenta a su vez con órganos auxiliares, provistos de los medios técnicos “para poder operar de manera personalizada y mantener un control efectivo” ─ relata Raúl Borges Álvarez, quien hasta el año 1989 se desempeñó como oficial de la contrainteligencia.

“A veces hay personas a las que no pueden penetrar con un agente y las controlan mediante los medios técnicos. Hasta el año 1989 había más de 30 departamentos en la Dirección General de la Contrainteligencia. Uno de estos departamentos es el 21, encargado del “enfrentamiento a la contrarrevolución”.

Raúl Borges Álvarez, a raíz del encarcelamiento político de su hijo, Ernesto Borges Pérez, inició actividades de denuncia que lo llevaron progresivamente a la oposición política dentro de la Isla.

Cuenta que existe el departamento de chequeo visual, que en Cuba se le llama k/J. Consiste en el seguimiento físico de personas  o la creación de puntos fijos fotográficos o fílmicos. Lo mantienen desde un punto cercano y de ese modo controlan las personas que entran o salen de un lugar, que también puede ser una casa particular.

“Incluso, pueden conseguir el modo para tomar actividades privadas con el objetivo de chantajear con cuestiones relacionadas con el pudor”, agrega el ex agente.

Está el chequeo de la correspondencia o K/C, “la correspondencia dirigida a un disidente, pasa por funcionarios que tienen en 100 y Boyeros. El Centro de chequeo se llama Internacional, porque se revisa lo que viene de todas partes del mundo, además del territorio nacional. El nombre de la “Persona de Interés Operativo” está en una lista y el oficial operativo al que le ha sido asignado “el caso” es informado del contenido de esta correspondencia”, continúa Borges Álvarez. “Luego, se hacen fotocopias de las cartas, y se decide si posteriormente el envío debe llegar  o no a su destino”.

El chequeo telefónico o K/T, monitorea 24 horas todas las llamadas. Ahí van haciendo toda una caracterización de lo que sucede, y lo van trasmitiendo. De acuerdo con el interés que tenga la conversación, al momento es comunicado al oficial operativo “que atiende al disidente”.

“De este modo pueden impedir mediante la desconexión una entrevista telefónica para denunciar un hecho ante un medio extranjero, ya que los medios nacionales están vedados por ser propiedad del Estado, frustrar una reunión, intentar sabotear un proyecto político, impedir la realización de una protesta en reclamo de derechos. Pero sobre todo ─ afirma ─, están estudiando el perfil desde la privacidad de esa persona, para luego ver cómo pueden controlarla. Desde intentar su reclutamiento por medio de la intimidación y el chantaje, hasta sacarla de circulación”.

La aparición de la Seguridad del Estado en la persona del oficial operativo puede significar detención, amenazas, pérdida de libertad. Todo este complejo aparato represivo, que tiene como objetivo desarticular los esfuerzos por el cambio no violento en la Isla, trata de hacer creer en primera instancia que los derechos no existen.

Cuando eso no es posible, dada la determinación de ese mismo opositor, se tratará entonces de destruirlo. Hay que recordar que una de las garantías de estabilidad de un sistema totalitario es mantener de manera individual una crisis de identidad donde la persona decide no tener ella misma iniciativas que puedan contradecir los dictámenes que provienen de la alta dirección, en este caso de la “Revolución”.

Como se trata de aspectos individuales como la libertad, la identidad y el reclamo de derechos, la policía política, habiendo estudiado el fenómeno de la represión y la sumisión (que fuera documentado desde los tiempos de Lenin y Stalin), se dirige a la destrucción del individuo.

Lo más escandaloso es que para llevar a cabo la violación, institucionalizada, de los derechos humanos en Cuba, la policía política estudia previamente los perfiles de las personas, como lo haría un asesino en serie, que estudia rutinas, fortalezas, debilidades, los temores y las esperanzas de las víctimas.

En la nómina del Departamento 21 hay agentes con comportamientos muy violentos, que luego son reconocidos por el gobierno con órdenes al servicio distinguido, ascensos rápidos y prebendas. Todos esos beneficios, que estimulan la crueldad, son obtenidos por realizar detenciones arbitrarias, sitiar lugares de reunión, propinar golpizas que pueden dejar complicaciones y secuelas posteriores, torturas e intimidación mental y física contra opositores.

La excusa ideológica para estos atropellos descansa sobre una falsedad, aquella de que las personas que hacen política ajena al partido comunista, o defienden las libertades y los derechos humanos, son “mercenarios y agentes del imperialismo”.

Algunas organizaciones políticas independientes y de derechos humanos dentro de la Isla abogan por formular una nueva legislación que impida al sistema y a sus agentes gozar de poderes para recluir, detener y castigar a seres humanos que perseveran en su dignidad y derechos inalienables.

viernes, 28 de septiembre de 2012

Panchita y el Comité


Tania Díaz Castro. CUBANET

Por la calle 7ma, de Santa Fe, pueblo del oeste habanero, aunque íbamos a direcciones distintas, mi vecina Panchita y yo coincidimos en la misma bici taxi. El chofer, un poco en broma, un poco en serio, se quejaba porque a pleno sol del mediodía, tenía que dar pedal con dos ancianas bastante subiditas de peso, como pasajeras.

No recuerdo exactamente lo que dije, cuando del rostro de Panchita desapareció su sonrisa y con una mirada huraña me señaló al joven chofer, para que no siguiera hablando.

-No me gusta hablar mal del gobierno con personas extrañas –expresó en voz baja-. Una nunca sabe…

Panchi, le dije, en Cuba no hay un cuentapropista revolucionario. Pero de nada sirvió. Volvió a mirarme con cara de pocos amigos y me soltó lo que ya me estaba imaginando.

-Hay mucha gente mala en este país, mucha gente que le gusta hacer daño. En mi casa tampoco se habla de política. Lo tengo prohibido. Imagínate, tengo al CDR a dos puertas de distancia.

-Esos Comités ─ agregué ─ dejaron de funcionar Panchi. En la población hay un descontento tremendo y eso lo sabe el gobierno. La gente ya habla hasta por los codos.

-No funcionarán como antes ─ respondió mi vecina ─, pero pueden seguir haciendo daño. Mucha gente se ha tenido que ir del país por culpa de las intrigas y chismes de los Comités. Yo tengo que cuidarme. Mis hijos viven en el extranjero y pueden negarle el permiso de entrada que solicitan para venir a verme. O me pueden negar a mi el permiso de salida para visitarlos.

Se bajó en el agro mercado y yo seguí de largo, pensando en esta pobre mujer, que después de más de medio siglo de dictadura, todavía no ha perdido el miedo.

Extrañamente existe todavía, al menos nominalmente, esta organización, pese a que el segundo miembro de la familia gobernante, Raúl, nunca simpatizó con ella. Aquellos que trabajamos en el nivel central de la misma ─ yo de periodista ─, allá por los años sesenta del siglo pasado, recordamos como Raúl, hoy jefe de estado, expresó: ¨Mira que joden estos Comités con su vigilancia¨…

El comentario llegó hasta José Matar, coordinador nacional y comunista de la vieja guardia del original y desaparecido partido.

Al despacho de Raúl llegaban diariamente sus oficiales dándole las quejas de los CDR, porque enviaban informes al Ministerio del Interior sobre las visitas misteriosas que militares de altos grados  hacían a casas de mujeres que vivían solas, o en ausencia de sus maridos. Los nombres de aquellos amantes clandestinos llegaban a los despachos más inconcebibles.

Otro día le explicaré a Panchita que no era tan mala la gente que hizo daño a través de los CDR, sino el monstruo que creó ese sistema diabólico de vigilancia, un 28 de septiembre, hace 52 años, adaptando ideas  originales de Vladimir Ilich Lenin y Adolfo Hitler, para tener el control totalitario sobre todos los aspectos de la vida de las personas.

martes, 20 de septiembre de 2011

Loyda la lengua larga

Odalis Alvarez Valerino
Centro Habana, La Habana, 20 de septiembre de 2011, (PD) En cada barrio cubano existe un personajillo llamado chivato. No hay quien se le escape y el que caiga en su lengua jamás podrá dormir tranquilo. Estos títeres son herramientas del gobierno que les brinda todos los beneficios a cambio de informar todo lo que sucede en la zona.

Loyda, una de las chivatas más temidas en el barrio de Lotería, El Cotorro, no perdía ni pie ni pisada a ningún vecino. Nadie concebía cómo la chismosa podía vender su lengua a cambio de una jaba de alimentos que mensualmente la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana (ACRC) le ofrecía.

Madre soltera de un solo hijo y hermana de un combatiente fallecido en la guerra de Angola, Loyda hizo lo indecible por agradar a sus jefes y evitarle algún disgusto a su padre, quien perteneció hasta su muerte al Partido Comunista.

Hace unos años, el hijo de Loyda arregló los papeles para acogerse a la Ley de ciudadanía española. Como era de esperar, Loyda no se opuso, ya que su más grande anhelo era viajar. Todo salió a pedir de boca. Su hijo Abel no tuvo trabas y logró irse a vivir a España con la idea de poder sacar a su madre.

Hace unos días navegaba por Internet cuando en la red social de Facebook encontré a Loyda, “la murmuradora del barrio”, como le llamábamos los vecinos. Me comentaba que vivía en Madrid y que estaba bien. Enviaba saludos para algunos “amigos” y no precisamente los que viven en Cuba.

Le pregunté si se olvidó de las personas que un día delató por querer, como ella, salir del país, aunque estas salidas fueran ilegales. Le recordé que gracias a ella, mucha gente vive en la miseria, la hambruna y la desgracia. Su lengua fue tan dañina que después de 10 años, estas personas no han podido recuperarse.

Así mismo le inquirí sobre el sistema de allá y como ve a los “indignados” que marchan diariamente exigiéndole al gobierno de Zapatero mejoras en varios sectores.

No esperaba otra cosa. Loyda ni siquiera sabe quiénes son esos “indignados” y mucho menos conoce que el partido que gobierna en España ahora es socialista.

Tampoco se acuerda mucho de las personas que “echó pálante” y dice que eso es cosa del pasado.

En estos momentos ve con buenos ojos a todo aquel que quiera irse del país, porque “es verdad que aquello esta malo y no lo tumba nadie”, me dice y acto seguido afirma que si tuviera dinero, una buena casa, auto y un trabajo remunerador y seguro, regresaría a vivir a Cuba.

Las personas como la chivatiente, perdón, combatiente Loyda, sólo buscan su propio bienestar. Son un reflejo de todos aquellos que se identifican como revolucionarios y que realmente anhelan una mejor vida, aunque les cueste aceptarlo.

Solo estando lejos se atreven alzar su voz y dicen de costa a costa lo que la isla sufre hace medio siglo. Entre tanto, viven cómodos y olvidan las acciones pecaminosas que un día realizaron contra sus coterráneos.

Sin rencores le deseé mucha suerte. Solo le aconsejé que tratara de ser mejor ser humano el día de mañana. Para cuando se encuentre con esas personas que por su lengua, están condenadas al fracaso y la desesperanza.

jueves, 30 de junio de 2011

“Roma compra a los traidores pero los desprecia”. El triste final del agente “Enrique”. Parte IV.

Manuel David Orrio, o la irrentabilidad de la delación (Cuarta parte)
martinoticias.com  29 de junio de 2011
Regla suspira. Guarda silencio. Le trastabilla el pensamiento. No halla la palabra. Luego cuenta: “A lo mejor le prometieron tantas cosas que después no cumplieron… pero bueno… Y ahí es donde la gente se quiebra”.

Mira… ¿A ver? El tiene un hijo: Miguel David. Le hablaba de modo diferente a la manera en que él mismo actuaba. Parecía que lo adoctrinaba de acuerdo a las ideas del gobierno. Y yo me preguntaba: ¿Cómo es posible que piense de una forma y le hable a su hijo de otra? Se me hizo sospechoso

Pensé en la “doble moral” en que todos vivíamos. En esa necesidad que tienen los cubanos de pensar una cosa y aparentar otra para no buscarse problemas con el gobierno. Quise creer que, a lo mejor, él sólo pretendía proteger a Miguel David para que no la emprendieran contra el muchacho en la escuela. Pero, en su caso me parecía excesivo”.

Las historias allí (en Cuba) son macabras. Cuando un padre no comulga con la política de gobierno también atacan a los muchachos. Yo misma (por ser su esposa) sufrí el acoso en mi trabajo, y entonces creía que lo que hacía era un acto de protección, de amor, con su hijo”.

Para entonces ya Massielita, la hija de Antonio Díaz Sánchez, condenado a 20 años de prisión, desfilaba junto a su madre con las Damas de Blanco; Samuel, el hijo de Omar Ruiz, condenado a 15 años de cárcel, asistía a un psicólogo para aliviar el trauma de la ausencia de su padre; María Libertad, la hija recién nacida de Luis Enrique Ferrer García, condenado a 28 años de privación de libertad, cumplía su primer año sin saber por qué su padre no aparecería en la foto; y Alejandro, el nieto de Héctor Maseda, condenado a 20 años, se había quedado sin las historias y caramelos que le brindaba su abuelo.

Por esa época Manuel David trabajaba para el Centro de Investigaciones de Prensa del Combinado de Prensa Granma, pero empezó a confrontar dificultades con sus textos, al extremo de que le rechazaron algunos artículos, quien sabe si se había creído el tono crítico que usaba en la prensa independiente, y eso lo lastraba en su nuevo papel de periodista oficialista”.

El caso es que terminó enfermo de los nervios. Aunque ya él arrastraba dificultades psicológicas, ya sabes, los discapacitados siempre tienen problemas… Pero el psicólogo que nos antedía me pidió que no lo llevara más a su consulta porque consideraba que David era un manipulador.”

Cuando me fui, así se lo dije, fue para siempre. Cuando dormí la primera vez sola, quiero decir, sin él, sentí una gran paz… David se había vuelto una persona muy rara”.

Martinoticias.com le preguntó si hubiera preferido ser una Dama de Blanco y Regla Suárez exhaló un suspiro y guardó un silencio hondo, muy parecido a un respeto profundo.

domingo, 26 de junio de 2011

“Roma compra los traidores pero los desprecia”. El triste final del agente “Enrique”. Parte III

Manuel David Orrio, o la irrentabilidad de la delación (Tercera parte)

martinoticias.com  25 de junio de 2011
Orrio y los artículos  utilizados como pieza de convicción en contra de los periodistas independientes presos durante la Primavera Negra
Desde aquella primavera la vida de Manuel David Orrio se convirtió en una friolera de pérdidas. El bolsillo magro, las sábanas desoladas, la ausencia de los saludos afectuosos. Sin amor y sin amigos se refugió en alcoholes regañones y ropas remendadas. Sus colaboraciones para páginas oficiales no tenían la rentabilidad de sus antiguos textos como periodista independiente. Sus viejos colegas lo vieron como un traidor y sus nuevos compañeros se cuidaban de confesiones delante de él. Había llegado la soledad y el olvido.

Ya lo sabía. David era de la Seguridad del Estado. Estaba hundida en la confusión. Sentía rabia y pena. Me creí utilizada. Le reproché no habérmelo dicho.”

Fui a donde mi madre y le conté. Le pedí consejos. No me quedaban alternativas. Quería abandonarlo. No quería complicaciones en mi vida. Mi madre no opinó. No dijo sí ni no. Me sugirió que le diera tiempo”.

Después de los juicios de abril de 2003 al Grupo de los 75, en los que las condenas oscilaron entre 6 y 28 años de cárcel, ya las Damas de Blanco eran una realidad en las calles habaneras, decenas de intelectuales de todo el mundo alzaban su voz contra los atropellos del gobierno, la Unión Europea se preparaba para aprobar un paquete de sanciones  contra el gobierno de la Habana y la opinión pública interna se cuestionaba la validez de tal oleada represiva.

Fue entonces que el Ministerio del Interior preparó una gira por todo el país con los delatores de la Primavera Negra para tratar de contrarrestar la solidaridad que el pueblo, en mayor o menor medida, profesaba por el Grupo de los 75. Regla Suárez acompañó en el viaje a Manuel David Orrio.

Un día, creo que en Sancti Spíritus, se promovió una conversación sobre la amistad. Alguien había preguntado si un “agente de la seguridad” podía llegar a ser amigo de un disidente y David dijo que sí. Otros, los recalcitrantes, se opusieron y recalcaron –como para que los superiores tomaran nota- que “un revolucionario” no podía ser amigo de “un gusano”.

Yo creo que David, en el fondo, se sentía mal con haberlos traicionado –al extremo de que él no estaba de acuerdo con que revelaran su verdadera identidad- y que llegó a sentir afecto por ustedes”.

En medio de la discusión, Aleida (Godines) expresó que era imposible la amistad entre un disidente y un agente de la seguridad, y David expuso que el factor humano se imponía y habló específicamente de Lucas (Garve) y dijo que había sido su amigo, y sé que era verdad porque yo creía en esa amistad, y a David –estoy segura- le dolió mucho perder esa amistad”.

Yo sé que para él fue difícil. Le decía: es que ahora no vamos a ver más a Lucas, ni al Guajiro de Herraduras (Lázaro Raúl González) y él encogía los hombros y no respondía. Yo sé que fue difícil para él”.

Y es que ustedes eran nuestros amigos. Yo misma dejé mis amistades, y ustedes empezaron a ser mis amigos, y me sentía identificada con ustedes, con lo que hacían ustedes”.

Continuará…

miércoles, 22 de junio de 2011

“Roma compra a los traidores pero los desprecia”. El triste final del agente “Enrique” Parte II

Orrio con Fidel Castro. Foto publicada en su propio blog
Manuel David Orrio, la irrentabilidad de la delación (Segunda parte)
Noticias RADIO MARTI

"Como disidente me gustaba más. Me sentía identificada con él. Pensaba que, al menos, había alguien capaz de enfrentar al gobierno, alguien que se atrevía a decir lo que sucedía en Cuba".

"Me enorgullecía haber estado detenida junto a él y haber desafiado a la policía, y decirle, “no me voy de aquí hasta que lo suelten”. Pero cuando supe que era un delator, me sentí traicionada".

Regla Suárez habla con desenfado. No parece odiar. A veces ríe. Su recuerdo fluye, más bien, salpicado por un tono de sorna. Quizás le parezca que todo aquello era una comedia mal ejecutada, aunque para muchas mujeres que devinieron Damas de Blanco, haya sido una tragedia que se extendió por muchos años.

"Cuando conocí a David ya él estaba involucrado en esa historia, y yo creía que era un periodista, un opositor. Empecé a sospechar cuando ciertos desconocidos lo visitaban a altas horas de la noche o llamaban por teléfono y preguntaban por “un tal Miguel”,  estuve muy cerca de descubrir quién era realmente".

"Un día le dije a David que ese hombre que lo visitaba furtiva, extrañamente, me parecía policía. El lo negó. Pero de repente, el hombre dejó de visitarlo. Mi olfato no me traicionó al final".

"En medio de la barahúnda de marzo de 2003, llegué a mi trabajo consciente de que David era de la Seguridad del Estado. Estaba convencida. Yo vivía cerca de Raúl (Rivero) y ya lo habían arrestado. Me preguntaba, cómo era posible que él estuviera suelto todavía".

"Ese día nunca se me olvida. Veníamos del mercado de Carlos III y yo estaba muy asustada. No se me apartaba del pensamiento lo que pudiera pasar, sobre todo por la mamá de él. Inclusive, él me había dicho que ese día podría ser el último en que cenaríamos juntos. Eso me fastidia. Pasé ratos muy malos. Nunca se me va a olvidar. Aunque pasen cien años lo voy a llevar conmigo. Ya todos estaban presos".

"Días después comenzaron los juicios. El 4 de abril, después de una de las vistas orales -de Manuel Vázquez Portal, Julio César Gálvez, Jorge Olivera y Edel García- (David me había dicho que iría a Güines –un pueblo en las afueras de La Habana- para ver cómo andaban las cosas, cuando en realidad había asistido al juicio como testigo de la fiscalía), un oficial de la Seguridad del estado fue a buscarme a mi trabajo".

-Espero que vengas a decirme dos cosas; una, que te llevas a David preso 20 años, o que David es de la Seguridad del Estado- ha contado Regla que le dijo al oficial aquella tarde.
Continuará…

lunes, 20 de junio de 2011

“Roma compra a los traidores pero los desprecia”. El triste final del agente “Enrique”

Manuel David Orrio, o la irrentabilidad de la delación (Primera parte)
Noticias RADIO MARTI
Manuel David Orrio renquea su pobreza por las calles de La Habana bajo un restallante sol que le hace más angustioso el andar. Va silencioso, cabizbajo. Quién sabe si recordando tiempos en que la gente creía en él y lo saludaban con afecto y no lo miraban con recelos. Marcha sólo. Lucas Garve, su más cercano amigo de la prensa independiente, no lo acompaña con su risa expansiva y sus chistes sobre la apostura del oficial “Enrique”.

Quizás soñó con un coche refrigerado –Lada, nuevecito- que le otorgara, junto a una medalla que enmohece de olvido, el Ministerio del Interior cubano, para estos días insufribles, en que la empuñadura de su bastón se baña de un sudor pegajoso y el cuerpo le clama por una gaseosa que calme la torridez del verano.

Tal vez no sepa si merece o no tal suerte y, a lo mejor, no quiera pensar por qué. Pero ya no puede fumar cigarrillos de exportación, beber cervezas pagadas en divisas, o regalarle camisas de la shopping a su hijo.

Los tiempos en que llegaban dólares del extranjero para apoyarlo en su lucha por la democracia se esfumaron junto a sus testimonios –baldíos por públicos y resabidos- en los juicios contra quienes lo habían asumido como un amigo, a pesar de las sospechas de soplón que se cernían sobre él.

Así lo recuerda Regla Suárez, quien lo acompañaba en aquellos días, y hoy puede estar rogándole al Cristo del Otero que la haga olvidar los sinsabores de un agrio amor que dejó en La Habana.

Puede, quizás, estar bajo el influjo de un extraño alborozo veraniego, viendo fluir las aguas del río Carrión, mientras, desde un puente sobre arcos de medio punto medievales, deja caer una flor y sueña con el río Almendares.

Pero es feliz -ha asegurado desde Palencia- una pequeña ciudad de Castilla y León, a unos 47 kilómetros de Valladolid, donde fue a parar arrastrada por otro amor que la dotó de visa, un plato sustancioso, un vestido decente y de ese deje cantarín con que los españoles hablan.

Regla Suárez era la esposa de Manuel David Orrio, un informante de la Policía Política cubana travestido de disidente, quien sirvió de testigo en los juicios a 75 opositores y periodistas independientes en la primavera de 2003.

Era un amor farragoso, insostenible -ha contado Regla- y se fue quebrando bajo el peso de una cotidianeidad de penurias económicas y desencuentros afectivos.

Lo que había empezado bien condimentado por los dólares que llegaban desde el exilio, se convirtió en un amargo caldo de bolsillo vacío cuando Manuel David Orrio reveló –o lo obligaron a revelar- que en realidad era el “Agente Miguel” y espiaba e informaba sobre quienes lo suponían un compañero.

Sentí mucha pena por él -ha rememorado Regla- yo lo había asumido como un disidente. Me expuse y expuse a mi hija, a mi familia. Fue un golpe muy duro. A partir de ahí empezaron los problemas, porque no le daban la atención que, yo creía, él merecía por haberle prestado un servicio “a lo que es la revolución”, pero la Seguridad del Estado es así: te utilizan, y luego te abandonan: Yo se lo dije a David en su propia cara”.

Él alardeaba entonces de ser un miembro de la Seguridad del Estado, pero moríamos de hambre y dormíamos en un colchón desvencijado -ha narrado Regla- yo tenía que “inventar”, como buen cubano, para mantener la casa porque el dinero que él aportaba no alcanzaba para nada”.

Luego se volvió muy agresivo –ha recordado la mujer- los problemas con su madre, con su tía, con su hijo, conmigo, lo sacaban de quicio. Muchas veces tuve que llamar a su Unidad, y hablar con esa gente, para que lo llamaran a capítulo, por último, llamé a la policía y lo metí preso, me agredía constantemente”.

El se había acostumbrado a vivir de otro modo con el apoyo que recibía del extranjero -ha contado Suárez-, y quedarse sin esa entrada lo afectó mucho, tanto que comenzó a beber alcohol, a enfurecerse, no podía con nuestra pobreza”.

“Hoy, desde la distancia, pienso que sí, que alguna vez David fue un disidente auténtico –ha afirmado Regla- pero por cosas de la vida, no sé cuáles, y por lo “persuasivos” que son los de la policía política, se comprometió y entonces sentí mucha pena por él, comencé a verlo desarmado, y si no lo abandoné en ese momento fue por pena, por aquello de que se debe acompañar a la pareja en las buenas y en las malas”.

Continuará...

miércoles, 20 de abril de 2011

La razón principal

Luis Cino Álvarez
LA HABANA, Cuba, abril (www.cubanet.org) –Terminó el  serial televisivo  “Las razones de Cuba”. Por ahora, lo sabemos. No es que a la dictadura (no a Cuba, basta ya de que los mandarines se apropien de la patria hasta para  nombrar un antipático programa de televisión) se le hayan agotado las razones. Cuando no las tiene,  que es casi siempre, las inventa en el aire.

Cada vez que el régimen lo precise habrá una nueva temporada de la serie. Sólo que por ahora, parece que el serial cumplió sus objetivos. De cualquier modo, en lo que los mandarines se toman su tiempo para revelar lo que se traen entre manos, volvemos a tener el alivio de un programa cómico los lunes por Cubavisión, después de las más de dos horas y media de teque de Mesa Redonda y el noticiero de televisión.

Se imaginarán ustedes que el destape cada semana de un topo de la Seguridad del Estado, ya aburría. Al principio había curiosidad -paranoicos y morbosos que somos los perennemente vigilados- por saber a quién le tocaba el destape. Capaz que fuera el que nos hubieran pegado a los talones precisamente a nosotros. Ese mismo, el que menos te imaginas, aunque lo único que pueda informar a su oficial es que no usamos  seudónimo.

La rutina de los destapes ya daba ganas de vomitar. “Hasta la belleza cansa”, decía el gran filósofo José José.  Y no es este el caso precisamente, porque los infiltrados que mostraron,  totalmente anti-estéticos y anti-televisivos, con los bocadillos mal ensayados y sus historias para tontos de remate,  mejor los hubieran dejado reposar bajo la manta o el capote. Ni siquiera es bella la capitana Mariana, con sus grandes ojos desmesuradamente abiertos para explicar lo que no hay modo de explicar y la artificiosa dulzura represiva de sus gestos y su voz.

Los destapes de “Las razones de Cuba” resultaron decepcionantes. Con tanta bulla y alarde, uno esperaba algo más fuerte: el diablo con  twitter y facebook,  el crujir de dientes, el Armagedón de la disidencia interna.

Parece que -¡ay Selena, tú sí que sí y no la tal capitana Mariana!- a los muchachos de la Seguridad “no les queda más”. Sólo la peste a azufre. Y a boca sucia.

¡Miren que presentar como súper-agente epónimo al infeliz de Carlos Serpa y arriba de eso, concederle el carné de periodista emérito de la UPEC! Y qué me dicen de que cuando anunciaron que iban a presentar líderes fabricados por la CIA para destruir a la revolución, se apearon con un masón expulsado por  chivatear a sus hermanos de logia y un escritor encapotado y elusivo  al borde del ataque de nervios.

Así y todo, “Las razones de Cuba” consiguió aumentar varios kilos la paranoia de algunos opositores, lo cual no deja de ser saludable, a ver si son más precavidos y coherentes, menos pasionales y se ahorran unos cuantos trapos sucios.

Pero el éxito mayor del culebrón con guión del G-2 será entre la manada de cretinos y sumisos que  llevan  el policía y el chivato sembrados en el alma por los seriales televisivos, de Sector 40 a Día y Noche. Sólo que con “Las razones de Cuba” no les jugará la lista con el billete cuando comparen a Felo, Julito El Pescador y El Tavo con Carlos Serpa y Raúl Capote. ¡Qué se le va a hacer! Esta es la vida real y eso es lo que hay. Así y todo,  repetirán el estribillo de que la Seguridad del Estado  se las sabe todas y las que no, si no se las soplan sus chivatos, se las imagina. O las inventa, que suyo es el reino, el poder, los teléfonos  y el pan de gloria.

Para justificar su miedo, mientras se encargan de inventar qué comen, explicarán: “Aquí no hay quien se mueva, hay que estar quietos  porque no se sabe quién es quién”.  En definitiva, que haya bastante gente  que repita  pendejadas así es la principal razón de Las razones de Cuba.

domingo, 3 de abril de 2011

Sobre los topos de la Seguridad del Estado infiltrados en la oposición cubana.

Un artículo del periodista independiente condenado a 27 años de prisión en la causa de los 75 de la Primavera Negra, Omar Rodríguez Saludes.


Los “agentes”. Presente y futuro


En menos de un mes, con la misión de recalcarle a la opinión pública internacional y al pueblo cubano que la oposición pacífica es indecente y mercenaria y que responde a intereses de los Estados Unidos, el régimen castrista ha sacado a relucir a cuatro "agentes encubiertos"; y lo ha hecho, evidentemente, calculando bien el momento y los efectos.

Llama la atención que los dos primeros informantes de última hora (Carlos Serpa Maceira y Moisés Rodríguez), fueran sacados a la palestra el 24 de febrero, un día después que los Castros ordenaran la oleada represiva que debía impedir la conmemoración del primer aniversario de la muerte de Orlando Zapata Tamayo.

Los otros dos "agentes" dieron sus testimonios a raíz del enjuiciamiento y condena a 15 años de cárcel del contratista estadounidense Alan Gross, y de conmemorarse el octavo aniversario de la Primavera Negra. Todo esto, mezclado con la excarcelación de varios miembros del grupo de los 75, a quienes se mantenía aún tras las rejas por no aceptar el destierro a España.

El régimen era consciente de que estos días —casi un mes— serían negativos: para desviar la atención y tratar de ganar credibilidad, lanzó al ruedo a sus "agentes" con el ya gastado discurso de desprestigiar y descalificar.

Divide y vencerás es el proverbio que aplica la dictadura. Su arma política más eficaz ha sido y será crear desconfianza. Es la desconfianza la que enferma, la que penetra en la mente del individuo para que éste vea nubes grises por doquier y se acomode en el mundo de la aceptación y el inmovilismo.

Es cierto que en Cuba aún hay muchos que creen en estos fantasiosos guiones de espionaje al estilo de aquella serie televisiva, En silencio ha tenido que ser. Pero en estos guiones no hay espacio para los "agentes" que por chantaje y miedo aceptan vestirse de verde olivo y recitar el libreto redactado en Villa Marista. A fin de cuentas, a la Seguridad del Estado no le cuesta nada colgar en el pecho de cualquier pelagatos una medallita que le acredite veinte años de gloriosos servicios como agente infiltrado en las filas del enemigo.

El caso de Odilia Collazo, agente Tania

Para nada es nueva la utilización del chivato o informante servil que ratifica lo que el régimen afirma. Estos correrán, eso sí, la suerte de quienes les antecedieron. Su gloria será efímera; el desprecio de muchos, eterno. Hasta quienes al momento del destape eran sus amigos, incluso familiares, se alejarán. Esa será la verdadera recompensa.

Recuerdo ahora el caso de la otrora disidente Odilia Collazo Valdez, quien hasta marzo de 2003 presidió el Partido Pro Derechos Humanos de Cuba. Lili —como también se le conocía—, al aflorar como la "agente Tania" en los juicios sumarísimos contra los 75 opositores de la Primavera Negra, fue rechazada por sus familiares, amigos y vecinos más cercanos, un hecho que me consta y del que me percaté a través de la prensa que recibía en la celda de máxima seguridad de la Prision Kilo 8 de Camagüey, donde me hallaba confinado.

Pobre Lili: en ninguna de las imágenes de estrellato que le dedicaron en la prensa escrita y televisiva se le vio junto a miembros de su famillia. Ni siquiera su hija posó a su lado. En la primera visita que recibí en prisión, mi esposa me confirmó lo que ya yo sospechaba. Toda la familia de Odilia Collazo le dio la espalda. Tal vez Lili se consuele ahora asumiendo que su familia es la revolución.

El desprecio familiar de la familia Collazo tiene origen en una traición que va más allá que la que le hizo Odilia-Tania a la oposición. Porque lo que Odilia-Tania traicionó fue la memoria de su padre. Esto es lo más triste. Muchas jabas tuvo que cargar su madre, con los hijos a cuesta, a la prisión de La Cabaña, donde su esposo, el padre de Lili, estuvo a la sombra durante años.

"Él fue un preso político", me repetían, con mezcla de orgullo y dolor, no solo Lili, sino tambien su madre y sus hermanos. Sin embargo, la destapada Tania creyó otra cosa cuando un agente de la seguridad del Estado le reveló, durante una conversación informal, que su padre había sido "uno de los nuestros". Quien servil le sirve a la dictadura, miedo tendrá en su alma.

El régimen, que se atrinchera en el poder cuando lo que urge es diálogo y reconciliación, en vez de sembrar amor en el corazón de los cubanos, ha preferido inocular el miedo que paraliza, rompe y deshumaniza las relaciones.

Espero el día en que estos "agentes" manifiesten su arrepentimiento ante una Comisión de la Verdad que ayude a una transición no violenta hacia la democracia y abra las puertas, por fin, al futuro de nuestra patria.

viernes, 1 de abril de 2011

El agente de la seguridad del estado que intentó dividir la masonería cubana a favor del régimen de Castro.


Gran Logia de Cuba

Un desconocido para la mayor parte de la población cubana; pero bien conocido dentro de las filas de la masonería, fue “destapado” por la seguridad en la última emisión del serial “Las razones de Cuba”. Se llama José M. Collera Vento y llegó a ostentar el título de Gran Maestro.
El traidor a la masonería, José M. Collera Vento

Desde su alta posición, Collera comenzó su labor de espionaje dentro de la masonería desde el año 1975 actuando como el agente “Gerardo” de la seguridad del estado.
Para muchos masones la actividad de este individuo resultaba sospechosa. El Grupo de Apoyo a Masones En Cuba (GAMEC) había denunciado por la información que recibían de Cuba que Collera “pertenecía al Dpto. de Seguridad del Estado (G-2) y que trataba de dividir la masonería dentro y fuera de la isla”. Según la declaración de GAMEC los masones que habían caído en la redada de la Primavera Negra, nunca recibieron visitas de los funcionarios de la Gran Logia de Cuba y solo Gustavo Pardo Valdés había cumplido con esa labor fraternal.
Collera Vento, según un informe proveniente de Cuba, fue protegido desde 1998 por el Gran Maestro Basilio Barreto y por el Soberano Jesús Armada Pena que le nombraron miembro de honor en cerca de 190 logias.
Reproducimos dos artículos publicados en el día de hoy en Cuba net que exponen claramente quién es el tránsfuga José M. Collera.


La injerencia del Estado
Eugenio Leal.
Juan Eugenio Leal, Cienfuegos, 1952. Ingeniero mecánico. Estudió en el Instituto Técnico Militar José Martí. Bachiller en estudios bíblicos y teológicos.
LA HABANA, Cuba, abril (www.cubanet.org) – El sábado 11 de noviembre de 2006 La Corte Suprema de Justicia Masónica le celebró juicio a José Manuel Collera Vento, ex Gran Maestro y ex Gran Secretario de La Gran Logia de Cuba, y dispuso: primero, la suspensión de todos sus derechos masónicos; y segundo, la prohibición de entrar a la Gran Secretaría y sus dependencias.

Esto fue un hecho extraordinario; por primera vez se juzgó y se suspendieron los derechos de un ex Gran Maestro de la masonería en Cuba. Aunque existía un precedente singular, el Soberano Gran Comendador del Grado 33 (1932-1933) Lisardo Muñoz Señudo, expulsó de la fraternidad al Gran Inspector General y Presidente de la República, en funciones, Gerardo Machado Morales, por dictador.

Collera Vento creía ser un iluminado, intentó reformar la legislación masónica vigente para permanecer más tiempo en el cargo de Gran Maestro. Al no poder realizar sus deseos optó por ser Gran Secretario. Desde ambos puestos realizó una diligente labor encaminada a socavar las bases y la tradición masónica.

En ese sentido, trató de introducir un grado ajeno al rito utilizado en los ceremoniales en Cuba. Promovió la creación de logias femeninas y su empeño apuntaba a fusionarlas con los talleres masculinos. Esto habría situado a la masonería cubana fuera de los preceptos aceptados, y en consecuencia, separada de la Confederación Masónica Iberoamericana.

También aparentaba estrechar los lazos fraternales con los masones emigrados de las diferentes agrupaciones del Sur de los Estados Unidos. En la práctica les creó divisiones. A su vez, comenzó a denominarse irregular al masón cubano del exterior que venía de visita, lo cual creó confusión, fricciones y malestares. Algunos hermanos se percataron de las variadas acciones lesivas que realizaba. Una vez que detectaron sus intenciones les impedían que las llevara a efecto y lo emplazaban públicamente.

La reacción de Collera Vento la conocemos por una carta del 17 de noviembre de 2006, seis días después de ser sancionado, que dirige al Maestro de una logia en West New York, donde dice que Gustavo Pardo es la mano oculta en su contra, y posteriormente añade: “Debe recibir las consecuencias que merece. Se ha anunciado que él será el próximo Gran Comendador del Supremo Consejo de Grado 33, a partir de enero de 2008, para lo cual todo está preparado electoralmente. Pero se ha ganado el derecho a cerrarse ese camino; su conspiración contra mí tendrá un costo para él”.

Entonces, el gobierno cubano presionó para que no fuera elegido. Ahora, Collera Vento se declara el agente Gerardo de Seguridad del Estado, y en un programa televisivo ataca a Gustavo Pardo. Quieren impedir que sea Gran Maestro en 2012.

Gustavo Pardo

Múltiple traición
Gustavo E. Pardo.
Gustavo Pardo. La Habana, 1941. Especialista geotécnico. Ingresó en la Masonería en el año 1984, y fue proclamado Gran Canciller del Supremo Consejo del Grado 33 para la República de Cuba 2005-2008. Cumplió sentencia como preso político en las prisiones de La Cabaña, Isla de Pinos y Melena. Desde 2005 es Presidente de la Academia Cubana de Altos Estudios Masónicos. Ha publicado Martí masón, El Autonomismo en Cuba, La mujer en la Masonería, Ética y Familia, entre otras.
LA HABANA, Cuba, abril, www.cubanet.org -En la noche del lunes 28 de marzo, el programa “Las Razones de Cuba”, presentó el testimonio del ex Gran Maestro de la Gran Logia de Cuba, Dr. José Manuel Collera Vento, quien se identificó como el agente “Gerardo” de la Inteligencia cubana.

El Dr. Collera dedicó la mayor parte de su presentación a delatar presuntas acciones desestabilizadoras de algunos de sus “hermanos” masones, a quienes había jurado proteger y defender, compartiendo con ellos “las alegrías y las desgracias”.

El primero de ellos fue precisamente el autor de este artículo, quien fue reiteradamente mencionado por dicho personaje, acusándolo de ser un colaborador de oficiales de la CIA encubiertos bajo la fachada de diplomáticos. Su exposición estuvo acompañada por fotos, videos y un resumen del expediente que de mi tiene la Seguridad del Estado.

Otros implicados, fueron los norteamericanos Dr. Curtin Winsor Jr. y Marc Wachtenheim, quienes son miembros de la Gran Logia de Washington, DC. Estos Sres. viajaban a Cuba con el fin de apoyar a las Organizaciones No Gubernamentales y particularmente a la Masonería.

Winsor es un alto directivo de la Fundación Canadiense “Donner”, la cual donó aproximadamente unos 60 000.00 USD a la Gran Logia de Cuba, fondos que fueron administrados por Collera Vento, que a la sazón era el Gran Maestro de esa Entidad.

Por otra parte, este individuo había recibido el apoyo y la confianza de ciertos masones exilados; quienes llegaron a influir para que el prestigioso conductor del programa  “A Mano Limpia”, que se trasmite por el Canal 41 de Miami, presentase a Collera como un “opositor” al régimen cubano. Supongo que hoy esas personas se sientan muy mal.

Aunque desde hace varios años se sospechaba que Collera era agente de la inteligencia cubana, esta hipótesis se vio reforzada en los últimos días, en que ya se daba por hecho la participación del ex Gran Maestro como testigo de la fiscalía en el juicio seguido en la Isla en contra del contratista norteamericano Alan Gross.

En la reunión efectuada por el Parlamento masónico, el pasado 27 de marzo era notoria la convicción de que Collera Vento sería el protagonista de la serie “Las Razones de Cuba”; por esta razón muchos masones dejaron de asistir a distintas actividades institucionales para ser testigos de lo que allí ocurriría.

Pasado el primer impacto, puede asegurarse que este programa es una gran chambonada, en la cual los que peor parados quedan son el múltiple traidor Collera Vento y su empleador, el gobierno castrista.