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sábado, 10 de septiembre de 2022

D Frente: un nuevo esfuerzo para seguir esperando

 

Mario J. Viera


Me acabo de enterar de su existencia al leer hoy una crónica de Reinaldo Escobar, en 14 y Medio, Una nueva organización civilista, que, al perecer está llena de buenas intenciones, aunque esto de las buenas intenciones siempre los hay que un poco las satanizan; ¿O es que no han escuchado ese dicho de que, de buenas intenciones está empedrado el camino al infierno? Pero no, nada de diabólico hay entre sus fundadores, los que conozco son personas íntegras y verticales en su posición democrática.  

D Frente. Su objetico fundamental es alcanzar la refundación de la República, orientados por la idea martiana de construir un país 'con todos y para el bien de todos”. Su línea para la tal refundación es “la inclusión, el pluralismo político, la soberanía de los ciudadanos y las reglas civilizadas de convivencia". ¡Perfecto, quien puede estar en contra! Lo que no me agrada mucho es eso de refundar la república, no es necesario refundarla, porque ya existe, aunque usurpada por oportunistas miserables. Lo que se debe plantear, es decir, rescatar a la República

Consideran los iniciadores de D Frente que, para alcanzar tales propósitos hay que recorrer la siguiente hoja de ruta: “la amnistía para los presos políticos y la despenalización del disenso; el trabajo por el pleno reconocimiento de la soberanía popular y el fin del Partido Comunista como único y fuerza dirigente de la sociedad; la búsqueda de los derechos efectivos de libre expresión, información, prensa, manifestación y reunión, entre otros; la promoción de una nueva ley electoral y la creación de unas condiciones jurídicas, institucionales, cívicas y culturales que favorezcan la convocatoria de un proceso constituyente” Sí esa sería una buena hoja de ruta que debiera trazarse un gobierno de transición, es decir, un gobierno que ya hubiera alcanzado el poder político; porque esa hoja de ruta de ningún modo la seguirá la dictadura’ es más se echará a reír.

Lo más interesante es la propuesta que se le hace al gobierno, para que, de buena gana, como buena gente, realice un plebiscito, "para que el pueblo, en ejercicio de la soberanía popular, decida". Realmente hay que aplaudir la iniciativa de D Frente, una vieja iniciativa que en 1988 el Partido Pro Derechos Humanos impulsó con la recogida de 10 mil firmas, y en 1998, retomó el mal concebido Proyecto Varela. Ya se conoce cual fue la respuesta que la dictadura diera a ambas iniciativas.

Los principio de D Frente son magníficos planteados como la condena a todas las formas de violencia, incluida la del Estado (esto es excelente; la lucha debe ser mediante una firme resistencia cívica noviolenta); la promoción del diálogo pluralista (depende de con quien se promueva el diálogo pluralista, si con el gobierno o si con todas las agrupaciones de la oposición al régimen; porque si es con el gobierno es un total fracaso, se estará esperando hasta las calendas griegas) y la reconciliación nacional (Sí, entre los cubanos, los comunes, los que andan a pie, los que se equivocan y con los que tienen muy claro lo que es la dictadura, pero nunca con los verdugos, ni con los esbirros de la seguridad del estado, ni con los matones de las brigadas de respuesta rápida, ni con los jueces y fiscales arrodillados ante el poder de la dictadura); el compromiso con acciones pacíficas de activismo social y político (Sí, siempre que estén organizados bajo los principios definidos de los métodos de la lucha noviolenta, siguiendo un plan estratégico pragmático de acciones combinadas, con objetivos bien definidos y bien claros y bajo el principio de la unidad opositora y el cumplimiento de una disciplina consciente de lucha noviolenta), de resistencia y negociación (la resistencia no negocia, la resistencia frente a la dictadura exige); el respeto a todas las tendencias políticas, ideológicas, de credo, religión e identidad; el respeto a la soberanía nacional, la no injerencia y el rechazo a las acciones unilaterales contrarias al derecho internacional (Todo esto solo alcanzable durante el proceso de transición política una vez que la resistencia haya alcanzado el poder político).

Pero el abanico de intenciones no se cierra con los enunciados planteados en el párrafo anterior. D Frente reclama, además, “la promoción de una nueva ley electoral” (retorno al Varela). ¿Para qué se necesita una nueva ley electoral bajo un Estado totalitario? ¿Para ser electos a la difusa y genuflexa Asamblea Nacional del Poder Popular? No lo que hay que exigir, si se va a exigir sin un movimiento de resistencia que lo apoye, es la eliminación de eso que nunca será un verdadero Parlamento. Pero ahí no se deja todo, hay algo más impactante, la propuesta de “creación de unas condiciones jurídicas, institucionales, cívicas y culturales que favorezcan la convocatoria de un proceso constituyente”. La pregunta que se me antoja es la siguiente: ¿Cómo piensan los, digamos, líderes de D Frente alcanzar esas supuestas condiciones jurídicas, institucionales, etc. a las que aspiran? ¿Será por razones tácticas que no se especifica el cómo?

Ahora bien, ¿un proceso constituyente? ¿Sobre cuál proyecto de Constitución? ¿Acaso uno que promueva reformas a la Constitución de 2019? Si hubiera necesidad de un proceso constituyente, este, necesaria mente debe ajustarse en una relación de continuidad con el pasado, es decir con una continuidad de la tradición constitucionalista de Cuba, y ese proceso debe ajustarse a la primacía de la Constitución de 1940, cuyo proceso constituyente, estuvo ajustado a esas condiciones jurídicas, institucionales, cívicas y culturales, que reclama D Frente y que además reunió dentro del debate constitucional a todas las corrientes de opinión, filosóficas y políticas del país. No se necesitan nuevas constituciones cuando ya se cuenta con una, la de 1940 que fuera pisoteada por Batista con su golpe de estado, asesinada por Fidel Castro en 1959 y que ahora muchos denominados demócratas convencidos pretenden darle sepultura. Si la Constitución del 40 requiriera reformas, estas deberán se ajustadas a su cláusula de reforma,

Está bien, no es malo que aparezca una nueva organización civilista frente a la intransigencia dictatorial. Eso va creando conciencia, aunque ya la conciencia se ha estado desarrollando en muchos sectores de la población cubana como quedó demostrado el 11 J. Bienvenida sea D Frente, aunque sus propuestas sean un poco como sueños de una noche de verano,

martes, 23 de agosto de 2022

¡ABAJO LA DICTADURA!

 

Fernando Mires. Blog Polis: Política y Cultura

 


La guerra de invasión a Ucrania ha creado una línea divisoria. Es la que separa a las democracias de las antidemocracias. Es también el nuevo orden político mundial anunciado por el dictador de Rusia. Ya en el encuentro de los megadictadores en los juegos Olímpicos de invierno, tanto Putin como Xi Jinping concordaron en un fin: la creación de un nuevo orden mundial que para el chino deberá ser económico (con China a la cabeza). Pero el ruso tenía otras ambiciones. Sabiendo que en la escala económica mundial Rusia ocupa un precario onceavo lugar -probablemente seguirá bajando durante y después de la guerra a Ucrania- “su” orden mundial tiene un carácter militar y político. Diferencia que hizo decir a Kissinger que la alianza ruso-china no puede ser de larga duración. La economía china necesita de las economías occidentales como las venas de la sangre.

Una debacle económica de Occidente arrastraría a China hacia el abismo. No así a Rusia. Por eso China puede acompañar a Rusia solo hasta la puerta del cementerio. Más allá, no. Razón para que las potencias occidentales al mismo tiempo que practican una estrategia de (necesaria) tensión hacia Rusia se decidan a practicar una estrategia de (también necesaria) distensión hacia China, manteniendo discrepancias en la mesa económica y no en la militar. Sobre este tema me extenderé en otra ocasión. El objetivo de este artículo apunta a la contradicción que busca incentivar Putin, a saber, la que se da a nivel mundial entre las formaciones políticas democráticas y las antidemocráticas.

 

AMÉRICA LATINA ESTÁ EN EL MUNDO

Aunque parezca raro, Putin concuerda con Biden en que la contradicción principal de nuestro tiempo es la que se da entre democracias y autocracias. La diferencia es que mientras Biden toma partido a favor de las democracias, Putin lo hace a favor de las dictaduras. Por eso no se ha cansado de repetir que Ucrania es solo un eslabón que llevará a la derrota final de Occidente, entendiendo por ello al conjunto de democracias organizadas en la UE y en la OTAN.

La división es clara: la mayoría de las autocracias del mundo ha dado su apoyo a la Rusia de Putin. Al revés también: todas las democracias del mundo apoyan al bloque occidental. Una contradicción que no solo tiene lugar entre las naciones sino también al interior de ellas. De ahí que cada triunfo que obtengan los sectores antidemocráticos en cualquier lugar, será celebrado por Putin con suma alegría. Pues bien, y a ese punto voy, esa contradicción incluye también a las naciones latinoamericanas. Inclusión que explica por qué Putin ha estrechado al máximo sus relaciones con el trío antidemocrático de América Latina formado por Cuba, Nicaragua y Venezuela, agregando a su lista al Brasil del trumpista Bolsonaro.

La mayoría de los analistas latinoamericanos imaginan que las contiendas que tienen lugar en sus países son puramente locales. No así para Putin ni para Biden. Un triunfo de las democracias o de las anti-democracias, en cualquier punto del orbe, tiene para ellos una importancia mundial. Las políticas locales son hoy globales. Conclusión que me indujo a leer con sumo interés la versión preliminar del libro (en PDF) que me hiciera llegar el escritor cubano Mario J. Viera, cuyo título es Cuba, resistencia no Violenta.

Durante gran parte de la era castrista, Cuba ocupó para el conjunto de las izquierdas un lugar privilegiado, algo así como una Meca ideológica y política de la revolución continental. La atracción que despertó durante la era de la Guerra Fría ha desparecido, por cierto, pero de ese fuego “antimperialista”, algunos rescoldos quedan. El mismo canciller de Putin, Sergei Ryabkov, no vaciló, en vísperas de la invasión a Ucrania, mencionar a Cuba, junto con la Venezuela de Maduro, como uno de los países en los cuales podría realizar acciones militares en contra de los EE UU. De más está decir que ni Maduro ni Díaz Canel emitieron la más mínima protesta.

Después de tantos años de dominación dictatorial, pensar en una deserción de Cuba del espacio anti-democrático podría ser visto como una fantasía tropical. No obstante, permítaseme otra apreciación. Como bien demuestra Viera, desde el momento en que murió Fidel, Cuba perdió gran parte de su proyección imaginaria. Mientras la de Fidel fue una dictadura de tipo mesiánico, la de Raúl fue burocrática y militar. Con Díaz Canel desapareció del poder la generación que actuó en la revolución y así Cuba dejaría de ser la isla utópica de las izquierdas latinoamericanas. Su revolución ya no está en el futuro sino en un pasado cada vez más lejano.

La crisis económica que comenzó a vivir el país con el derrumbe del mundo comunista fue paliada en parte por el aparecimiento de la Venezuela de Chávez. Pero después que Chávez y hoy Maduro convirtieran a la ayer próspera Venezuela en un mierdal económico, Cuba ha quedado de nuevo librada a su suerte. La isla está aislada. No es raro entonces que Putin la esté mirando, junto a Venezuela, como aliado potencial: dos enclaves anti- occidentales en los bordes del lejano Occidente. Como sea, los habitantes que aún quedan en la Isla saben que su suerte no mejorará bajo el alero de Putin. Razones que hacen pensar a algunos cubanos que, ahora sí, se están dando condiciones para impulsar movimientos de democratización.

Manejando con pericia las conocidas tesis de Gene Sharp, sobre todo las que se desprenden de su libro clásico From Dictatorship to Democracy, Viera emprende un examen exhaustivo de los recientes movimientos contestarios de Cuba, sobre todo de aquel que comenzó a desarrollarse en el 2021, conocido como el movimiento San Isidro, desde donde, a pesar de su fracaso en la marcha del 15 de noviembre del 2021 (que hizo cifrar muchas expectativas) el estado de creciente malestar social y cultural que le dio origen, continúa presente. De ese y otros movimientos busca Viera extraer enseñanzas para las jornadas que se avecinan.

La dictadura de partido bajo Díaz Canel no goza de apoyo de masas, no tiene perspectivas históricas, carece de potencial utópico. Díaz Canel representa el poder por el poder, no más. Las condiciones objetivas están dadas para un cambio decisivo en las relaciones de poder, parece pensar Viera. Incluso va más allá: según su opinión no se trata solo de propiciar un cambio de gobierno en la isla, sino de revocar un sistema de dominación al que él llama totalitario. Pues bien, ahí reside una diferencia entre el autor del libro y quien escribe estas líneas.

 

TOTALITARISMO SIN TOTALIDAD

El sistema de dominación que impera en Cuba ya no puede, según mi opinión, ser calificado como totalitario. Las razones las da el mismo Viera. El régimen carece de apoyo de masas y de un proyecto de futuro (o dicho de modo lacaniano: carece de poder simbólico y de poder imaginario). Mostrarse impotente frente a las manifestaciones de descontento, más la estridente apatía política de la población, no son características de un sistema totalitario. No basta, en efecto, que un orden político se mantenga mediante el terror para hablar de totalitarismo.

En una escala de regímenes de dominación antidemocrática, distinguíamos en otro texto los siguientes peldaños: autoritarismo, autocracia, dictadura militar y/o burocrática, y totalitarismo. En cada una de estas formaciones anti-democráticas encontramos gérmenes y momentos totalitarios. Pero para hablar de totalitarismo requerimos que el poder sea total y, definitivamente, en Cuba, el poder de la clase dominante de estado, ya no lo es. No porque exista un anti-poder sino simplemente porque el poder establecido no goza de aprobación, ni de consenso, ni de legitimidad.

Siguiendo a Hannah Arendt y a otros pensadores del fenómeno totalitario como Carl Joachim Friedrich y Zbigniew Brzezinski, tres son las características que llevan a determinar la existencia del poder totalitario. El terror, una ideología totalitaria, y la sustitución de lo íntimo por lo público. De esa triada, solo se mantiene el terror. Ideología política no hay, y lo íntimo no ha logrado ser usurpado por lo público. Todo lo contrario. Si uno sigue las crónicas de Yoani Sánchez, o las narraciones de Leonardo Padura, podemos observar en Cuba un retiro hacia lo íntimo y lo privado en desmedro de lo público, tal como ocurría en las “democracias populares” controladas po el imperio soviético. Haciendo un paralelo con la ex URSS, podríamos afirmar que hubo totalitarismo bajo Stalin pero, como precisó Arendt, bajo Jruschev ya no lo hubo. Mucho menos lo hubo bajo Breschnev en el periodo conocido como “la estagnación”. Ahora bien, bajo Fidel Castro el régimen cubano de dominación también habría podido ser definido como totalitario. Pero bajo Díaz Canel, cuando más, como semi-totalitario o, si se prefiere, post-totalitario.

Fidel no solo era temido, sino también, como el Gran Hermano de Orwell, amado. Patria o Muerte quería decir para muchos, entregar la vida si es que fuera necesario, por la revolución. ¿Quién quisiera entregar la vida por Díaz Canel o por esa miseria sin fondo a la que él llama revolución? Quizás solo los parientes más cercanos del oscuro dictador. Podríamos entonces decir: el régimen de gobierno en Cuba carece de la grandeza demoníaca del totalitarismo. Y bien, precisamente son estas carencias totalitarias las que permiten iniciar en Cuba una operación de rescate de la democracia. Luchar en contra y a la vez dentro de un sistema totalitario, es imposible.

Más allá de ese desacuerdo conceptual, el libro de Viera contiene valiosas enseñanzas para quienes estén dispuestos a apoyar la lucha por la democracia en Cuba. Pienso, además, que ofrece perspectivas a otros países, no solo latinoamericanos, caídos bajo la férula de gobiernos anti-democráticos. Conocedor de la historia de su nación y a la vez provisto de un excelente arsenal analítico, establece Viera, de modo categórico, que la lucha por la democracia en Cuba deberá ser pacífica o no ser. Es entendible: quienes están más interesados en un enfrentamiento violento son los personeros del régimen. Militar y policialmente el régimen es fuerte. Políticamente es débil.

 

PARTISANOS NO VIOLENTOS

Para que la lucha política sea viable, es importante que sus actores sean ciudadanos que padecen y conocen la dictadura en la vida cotidiana. Eso supone renunciar a cuatro creencias que hasta ahora han caracterizado a la incipiente oposición cubana.

La primera creencia dice que el régimen podría caer si desde el exterior son aplicadas fuertes sanciones económicas. Viera demuestra en cambio que las sanciones han producido el efecto contrario. Todas las deficiencias, desajustes y fracasos del gobierno encuentran justificación en el “bloqueo”, y los más afectados son los sectores más empobrecidos del pueblo, nunca la nomenclatura dominante.

La segunda creencia supone que, por contar con mejores medios económicos, parte de la conducción de la lucha debe yacer en las manos de grupos en el exilio. Conocedor de la impotencia de las políticas de exilio, Viera argumenta diciendo que los dirigentes políticos en el exterior no están ligados a los intereses de las masas cubanas, ignoran su realidad, y por lo mismo diseñan planes de acuerdo al dictado de abstractas fantasías.

La tercera creencia es la que supone que el régimen puede caer gracias a la iniciativa del gobierno de los EE. UU. Quienes así piensan, aclara Viera, olvidan que los EE. UU no actúan por filantropía sino solo cuando su soberanía o la de sus aliados se ve amenazada por otra potencia externa, o cuando sus intereses económicos o geoestratégicos se encuentran en peligro.

La cuarta creencia es la que imagina que hay que privilegiar la política hacia el interior de los cuarteles militares, alentando la posibilidad de un golpe de estado “democrático”. De acuerdo a Viera, el ejército cubano es parte de un complejo de poder articulado social e ideológicamente al interior del estado. Pero, aún si se diera el caso de una intervención militar, solo habría que esperar la sustitución de una dictadura por otra.

Viera no cree mucho en la espontaneidad de las masas. Estas pueden aparecer ocasionalmente y pronto diluirse si los actores carecen de una mínima organización. La historia de la oposición cubana está llena de apariciones disruptivas que, sin continuidad en el tiempo, desaparecen como luces pasajeras en medio de la noche. Por eso mismo su texto ha sido escrito, en primera línea, para los activistas de la democracia. Partisanos no violentos, los llama. Tiene razón. Hay que despedirse de una vez por todas de esas imágenes fílmicas que nos presentan la caída de las tiranías como producto del levantamiento de masas irredentas gritando al unísono: ¡abajo la dictadura! Esas son solo imágenes cultivadas por las mitológicas izquierdas del pasado reciente. Las realidades son distintas.

Las dictaduras no caen como consecuencia de movimientos espontáneos de masas, ni mucho menos por su propio peso. Por lo general terminan cuando previamente ya han sido derrotadas en múltiples procesos que han llevado a su desgaste y a su división interna, atravesando a veces por largos y complicados procesos de transición. 

Las últimas revoluciones que hemos conocido, por ejemplo, las que pusieron fin al comunismo, solo fueron posibles cuando el eje de rotación que daba vida a los regímenes comunistas entró en crisis gracias a las reformas de Gorbachov. Recién después de la Perestroika las organizaciones democráticas de lo países sometidos a la URSS pudieron irrumpir exigiendo su reconocimiento público. 

Y bien, de eso se trata la lucha pacífica: de crear una institucionalidad alternativa que sea reconocida por el poder establecido. Como consignó una vez el dirigente de Solidarnosc, Joseph Kuron: “Nunca quemes un local del partido comunista. Funda otro partido”. Gracias a ese espíritu constructivo, Solidarnosc se convirtió, de simple iniciativa obrera, en un movimiento de masas, y luego en el partido de la revolución, para terminar siendo un partido de gobierno. 

Un proceso similar, vivirían las múltiples organizaciones disidentes formadas en los países de la periferia soviética. No así en Rusia, donde el cambio, al provenir desde arriba, no logró echar raíces al interior del pueblo. Por eso, mientras los países occidentales dependientes de Rusia llegaron a convertirse en democracias, Rusia, aún con Jelzin, no pudo salir nunca del modo autocrático de gobierno. Putin, desde esa perspectiva, se encuentra en plena continuidad con el autocratismo que lo precedió, reconvirtiéndolo en lo que fue durante Stalin: un régimen totalitario.

Aparentemente Cuba sobrevivió al tsunami democrático de 1989-1990, pero al precio de convertirse en una isla ya no geográfica sino histórica y política. Las dádivas recibidas desde la Venezuela chavista nunca pudieron superar la crisis en la que quedó sumida. Crisis crónica y múltiple: política, económica y moral. El socialismo cubano es hoy un cuerpo corroído que apesta. Sin poder simbólico ni imaginario, Cuba no representa un futuro para nadie

Sin embargo, nuevas generaciones, liberadas del pasado castrista, están apareciendo. Movimientos contestarios como el de San Isidro, volverán a resurgir por doquier. La canción Patria y Vida ya sustituyó a la simbología necrófila del régimen de la patria y de la muerte. El castrismo, si es que todavía existe, ha perdido la batalla de las ideas. Ni los más dogmáticos dinosaurios intelectuales se atreverían hoy a proponer a Cuba como un “modelo a seguir”. 

Puede ser que el largo proceso que llevará la democracia a Cuba no cautive los corazones de las nuevas generaciones políticas latinoamericanas como sucedió con la revolución fidelista. Pero sin duda será muy importante para aventar a los fantasmas ati-democráticos que aún asolan en los países latinoamericanos.

Solo cuando la democracia llegue a Cuba habremos dejado definitivamente atrás una historia horrible. Y para que eso ocurra, como muestra el texto de Viera, las condiciones, si no están dadas, están comenzando a darse.

jueves, 14 de julio de 2022

Las enseñanzas del 27N. el11J y el 15N

 

Mario J. Viera

 

Elementos de las bandas de respuesta rápida

1.- La primera enseñanza que se puede extraer de los acontecimientos del 11 J, de sus anteceden y de los actos posteriores, es que, para realizar una campaña de lucha noviolenta que pueda tener posibilidades de éxito, se requiere, antes que todo, organización, la formación de un grupo, plataforma, movimiento o partido real, existente, presente, no virtual. Todo movimiento, partido u organización, sea cívica o política, requiere de un cuerpo de dirigentes, ya sea bajo un principio de responsabilidad individual o de responsabilidad colegiada; donde se conjugue, tanto el liderazgo vertical como el horizontal; un centro de dirección que organice, instruya y elabore con cálculo frío y pragmático, una estrategia de lucha, basada sobre objetivos definidos, sometida a una misma disciplina; y tomando en cuenta las capacidades y limitantes propias; lo recursos con los que se cuenta, principalmente los humanos, para impulsar una campaña de protesta; las amenazas que se deben enfrentar; y las oportunidades para el inicio de una campaña de acción noviolenta. Se requiere la formación de un activismo permanente, y junto a todo esto contar con un número elevado de seguidores.  

2.- Las protestas en contra del Decreto 349, impulsadas inicialmente por un grupo de artistas, no reconocidos por las instituciones oficiales de la cultura, que luego se organizaron como Movimiento San Isidro. constituyeron una ruptura del estado de quietismo e inamovilidad que hasta ese momento caracterizaba al movimiento disidente al interior del país, haciendo uso de métodos o tácticas propios de la lucha noviolenta, en esas que Sharp define como “protestas simbólicas” o “actos simbólicos de oposición pacífica o intento de persuasión” tales como envío de cartas de oposición a diferentes estancias gubernamentales; declaraciones públicas firmadas; peticiones de grupo; sátira y burlas (performances provocativos); Interpretaciones teatrales y musicales; huelgas de hambre de varios activistas y la sentada. Actos estos que fueron motivadores y generaron un debate dentro de la sociedad cubana. Como bien lo ha expuesto Gene Sharp estos actos de protesta simbólicos “aunque bastante leves en la mayoría de las situaciones, pueden dejar claro que una parte de la población está opuesta al régimen presente, y pueden ayudar a minar su legitimidad

3.-La sentada del 27 de noviembre de 2020, fue la decisión de unos pocos conectados por sus móviles que aglutinó a muchos, ya fuera por entusiasmo o por contagio,

4.- La sentada numerosa ante un organismo del gobierno (MINCULT) pudo lograrse debido al hecho de no haberse convocado públicamente.

5.- Al régimen cubano se le hizo claro que la juventud estaba perdiendo el miedo, y esa pérdida del miedo, evidenciada en el acto de protesta simbólica, generó la preocupación dentro de las esferas del poder. “Esa pérdida del miedo, o el control sobre sí mismo ─ anota Sharp ─, es un elemento clave para destruir el poder que los dictadores tienen sobre la población en general”.

6.- La sentada del 27 de noviembre fue de carácter espontáneo; no un acto organizado por un movimiento con objetivos políticos definidos y un programa para la solución de conflictos de acuerdo con un plan estratégico de la acción noviolenta. La sentada del 27 de noviembre de 2020 y la de los ocho de la calle Obispo del 30 de abril de 2021 fueron antecedentes importantes para el surgimiento del 11 J.

7.- Quedó demostrada la falta de voluntad del régimen para hacer reformas de carácter políticos o cívicos por medio del diálogo, y el fracaso de la retórica dialoguista de la disidencia sin el respaldo de una fuerte presión popular que obligue a la dictadura a parlamentar.

8.- La carencia de una cultura de lucha noviolenta para la solución de conflictos, condenó el intento de crear un Movimiento 27N, quedando solo como un intento de disidencia puramente intelectual.

9.- El rasgo distintivo, tanto en la sentada del 27 de noviembre de 2020, como el de las manifestaciones del 11 de julio del 2021, fue la sorpresa

10.- Las manifestaciones del 11 de julio de 2021 demostraron la existencia de un número de masa crítica, multigeneracional y de género, de rechazo al régimen del PCC, y requerido para iniciar un proceso de resistencia noviolento. No obstante, el número de participantes en las múltiples marchas de protestas no llegaron a alcanzar el 5% del Registro Electoral.

De acuerdo con los reportes oficiales del referendo constitucional de 2019, el abstencionismo alcanzó un 9.8% del electorado, un equivalente a 853,160 electores que no ejercieron el voto. Por otra parte, se estima que el PCC cuenta con 670.000 militantes que representan el 7.7% del Registro Electoral. Electores que, en el referendo constitucional, votaron por el No, 706,400 que representaron el 8.11% del registro electoral. De acuerdo con estas cifras se demuestra, primero, que el PCC es un partido minoritario, segundo, existe una masa crítica del 17.91% de desafectos. La masa está ahí, solo falta el trabajo de captación y organización. Dicho de modo simple: ¡Se puede lanzar el reto político al régimen del PCC!

Ahora bien, la pregunta neurálgica es ¿cómo consolidar a los descontentos en un número de masa crítica organizada para lanzar el gran reto? ¡Nada más fácil de responder y nada menos fácil de resolver! Me he referido reiteradamente a la labor de proselitismo; y esto es lo esencial, captación. Captar partidarios para la organización de la resistencia noviolenta, crecer en masa, alcanzar miles de miembros para la organización; captar al movimiento obrero y al movimiento estudiantil para integrarles dentro de los métodos de la noviolencia estratégica. Alcanzar al menos, el 7.7% del Registro Electoral de partidarios comprometidos, el mismo porcentaje que posee el PCC. Debe considerarse que tal cifra no resulta inalcanzable cuando se toma en consideración que se alcanzó el 17,91 %, en conjunto con los que en el referendo constitucional del 2019 se abstuvieron de participar y el número de los que votaron por el No. ¡Activismo y agitación política! Quede en claro que para alcanzar la victoria sobre la dictadura se requiere tiempo, tal vez, años.

11.- Lo espontáneo del 11 de julio, estuvo solo presente en la táctica empleada, sin ajustarla a una estrategia consensuada para impulsar una verdadera resistencia noviolenta. Carente de una estructura orgánica dirigente donde se conjuguen los principios de dirigencia vertical y liderazgo horizontal, el 11 J no podía consolidarse como un movimiento permanente,

12.- En la  espontaneidad de las manifestaciones, sin la presencia de líderes conductores directos, aparecieron, diversas personas actuando como verdaderos agitadores políticos, quienes proponían consignas y determinadas acciones; como ocurrió en San Antonio de los Baños, cuando, al inicio de la protesta, algunos propusieron desfilar hasta la sede del Comité Municipal del Partido Comunista, en una forma de liderazgo horizontal con iniciativas no limitadas por un liderazgo vertical centralizado. 

13.- ¿Qué se buscaba alcanzar con las manifestaciones? ¿La toma del poder político? Ese no era el objetivo de los manifestantes. Lo que se pretendía era lanzar un reto al poder y mostrar el descontento que existe en toda la sociedad cubana por las reformas económicas que estaban implementando el PCC y el gobierno de Díaz-Canel; por los métodos incorrectos empleados por el gobierno para enfrentar la pandemia del COVID-19 provocado el colapso de las capacidades hospitalarias; y por la crisis de desabastecimiento agudizada con la aparición de las tiendas MLC que comercian en dólares, y a sobreprecio de los productos esenciales. No se trataba de un plan de Nación, solo un conjunto de reclamos y de quejas ante la situación prevaleciente.

14.- Las manifestaciones del 11 de julio no fueron movilizadas por una convocatoria publicitada previamente. El método, tal vez no calculado por sus patrocinadores, fue el de la sorpresa. Una vez iniciada la marcha de protesta en San Antonio, se publicitó ampliamente por vídeos en vivo reproducidos en internet, generándose el contagio en otras localidades. Esta experiencia debe ser considerada por los promotores de la estrategia de campañas noviolentas. Primero movilizar una campaña de acción sin convocatoria publicitada, Segundo tener organizadas otras acciones en perspectiva para actuar luego de iniciarse la primera y de comprobar sus resultados.

15.- El fracaso de la convocatoria para una Marcha Cívica se debió, en primer lugar, a la confianza depositada en el discutible poder de movilización desde una plataforma digital; en segundo lugar, a la no existencia de una organización real dentro del país para la dirección organizada de la campaña de Marcha Cívica; en tercer lugar, al anuncio previo de la convocatoria, lo cual propició al régimen tomar todas las medidas necesarias ante tal contingencia para impedir su realización.

16.- El fracaso de la Marcha Cívica del 15 de noviembre, generó un estado de desencanto y frustración dentro de la conciencia popular, resultando en un salto atrás hasta las condiciones políticas anteriores al inicio de las protestas en contra del Decreto 345 y del surgimiento del Movimiento San Isidro. Empezar de nuevo. Y a partir de cero

17.- La experiencia del 15 de noviembre, evidencia lo absurdo e inútil de argumentar los actos de protesta noviolentos en postulados de la Constitución de 2019. Toda la argumentación para legitimar el movimiento noviolento debe fundarse en el derecho inalienable de los pueblos a la rebelión ante la opresión.

18.- Aunque desde el exilio se reclamaba la intervención de Estados Unidos para detener los actos represivos en contra de los manifestantes del 11 de julio, quedó demostrado que Estados Unidos no intervendrá ante un conflicto social en Cuba y ante el aumento de la represión para anular la resistencia popular. Estados Unidos se ha inhibido de intervenir en otros países para restaurar “la justicia”. Trump, aparte de sus “todas las opciones sobre la mesa” no envió a los marines contra Venezuela a pesar de que durante las protestas populares del 2017 hubo entre 127 y 157 muertes; ni tampoco contra Nicaragua, donde en siete meses de protestas contra el régimen de Daniel Ortega se produjeron 535 muertos. En Birmania luego del golpe de estado propinado por el ejército, la soldadesca acribilló a los manifestantes no violentos con un saldo de 110 víctimas; Estados Unidos no intervino militarmente, como no intervino en Tailandia, como no intervino en Bielorrusia donde, durante las protestas populares, se hicieron 35 000 arrestos y miles fueron golpeados por los sicarios de Aleksandr Lukashenko

miércoles, 13 de julio de 2022

Tarea básica: Captar la juventud universitaria

 

Del libro en preparación, CUBA-RESISTENCIA NOVIOLENTA

Mario J. Viera

 


El movimiento de resistencia noviolento en Cuba requiere erosionar los pilares de apoyo de la dictadura totalitaria, como la actual estructura centralizada de la CTC, y el control por la UJC y el PCC de la FEU. La resistencia debe ganarse el movimiento obrero y el universitario. En cuanto a la labor de captar a los estudiantes universitarios, se deberá impulsar una campaña favorable a la autonomía universitaria; el reclamo por la independencia de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) de todo control por parte de organizaciones partidistas, como la Unión de Jóvenes Comunistas, (UJC) y el Partido Comunista de Cuba (PCC); el derecho a cursar estudios universitarios a todos aquellos con capacidad académica, sin consideraciones ideológicas, como la que proclama “la universidad para los revolucionarios” entendiendo como tales solo aquellos partidarios del régimen actual de gobierno.

La captación del movimiento estudiantil debe ser una de las labores primarias de la resistencia. El papel que los estudiantes universitarios juegan en el planteamiento y solución de conflictos es su destacado protagonismo para impulsar los cambios sociales. Su esencia es la inconformidad, la rebeldía, la actitud iconoclasta, el rechazo a todo lo impuesto y a todo lo pasado.

Siempre en todo proceso de cambio, el estudiantado, en general, está a la vanguardia, Y esta actitud la explica la socióloga checa Jiřina Šiklová: “Los estudiantes universitarios se sienten más atraídos por valores abstractos como justicia, derecho, patria, nación, que por temas concretos como el aumento de salarios o mejores condiciones para los empleados de alguna empresa. Además, son todos jóvenes y todos se están preparando para su futura carrera. Y como no trabajan, pueden salir a protestar prácticamente en cualquier momento del día”.

Nota característica de todos los regímenes totalitarios es la intención de crear, por medio de la organización y control de las juventudes y del indoctrinamiento, un “hombre nuevo” semejante al Übermensch, el superhombre imaginado por Friedrich Nietzsche. Un hombre ciegamente obediente a todas las directivas de la alta dirección del Estado y del partido, capaz de acometer cualquier acción “heroica” necesaria en defensa de la ideología oficial; un fanático imprescindible para el poder.

Tal es la fuerza latente que existe entre las juventudes en general, y entre los jóvenes universitarios, en particular, que los regímenes totalitarios siempre han intentado atraerlos con los dulces ideológicos de patria, nación, raza y clase, para así poderles controlar. En la Italia sometida al fascismo se organizaron a las juventudes en dos principales grupos: los Fasces Juveniles de Combate y los Gruppi Universitari Fascisti.

Los nazis, en Alemania forjaron dos organizaciones juveniles, las Hitlerjugend (Juventudes hitlerianas), su rama masculina, y para el sector femenino, la Bund Deutscher Mädel (Liga de jóvenes alemanas). Los soviéticos organizaron a las juventudes dentro de la organización ideologizada Kommunisticheski Soyuz Molodiozhi, el Komsomol. Modelo que se reproduciría en todos los estados influidos por Moscú.

En Cuba, desde la toma del poder por las mesnadas rebeldes de la región oriental, la dirección del poder, Fidel y Raúl Castro y el mediocre guerrillero Ernesto Guevara, inició una labor de control político y de ideologización de las juventudes cubanas. Primero se creó la Asociación de Jóvenes Rebeldes, oficializada en enero de 1960, para ser reorganizada, en abril de 1962, como Unión de Jóvenes Comunistas (UJC). En 1962 se suprimió la autonomía universitaria, una conquista democrática que estaba vigente en Cuba desde la proclamación de la Ley Docente de enero de 1937, aprobada durante el gobierno de Federico Laredo Bru y consolidada en la Constitución de 1940 por los postulados de su artículo 53. El propósito buscado era el control del estudiantado universitario, lo cual se conseguiría reformando la Federación de Estudiantes Universitarios para convertirla, de hecho, como un apéndice de la UJC.

Desde la generación del 61, cuando contingentes juveniles combatieron en los pantanales de Playa Girón, defendiendo una revolución que ya les habían robado y traicionado, han transcurrido cuatro generaciones hasta el 11 de julio de 2021. Un relevo generacional se ha producido, diferente a la ya envejecida generación del 61; son los bisnietos de aquella generación, la generación de los milenios, comprendida entre las edades de 16 y 20 años. Una generación bien distante del año de 1959, del año de 1961 y del 1962. Incluso, distante de los años de la década de los 80, cuando nació en Cuba el movimiento civilista en defensa de los derechos humanos, Una generación que puede proclamar, aquel decir de, “lo que no es de mi año, no es de mi daño”.

El movimiento de resistencia, tiene que ganar la conciencia libre de las juventudes y generar en ellas el sentimiento de la necesidad del cambio y de la búsqueda, no de un futuro distante, sino de uno previsible. 

La labor de proselitismo dentro de las universidades debe hacerse a partir de pequeños grupos de estudiantes, actuando sin mucho resalto y manteniendo un perfil bajo.

miércoles, 14 de junio de 2017

El atroz asesinato de LEOMAR LANDER (17 años)

Héctor Silva Michelena



El crimen ocurrió en la Avenida Libertador, se desplomó con la noche. Cayó con el pecho rajado en canal, como si fuese una res que sale del matadero. No. No era una res y él no salía del matadero. Tenía 17 años y había nacido en Guarenas. Fue una granada disparada a quemarropa por alguno de los criminales que integran la Guardia Nacional. Lo llamaban “el guerrero” pues siempre estaba en las primeras filas de las manifestaciones opositoras. El joven fue retratado en varias ocasiones participando en las protestas en contra del gobierno. Neomar repetía:



Yo solo tengo 17 años, yo no estoy estudiando ahorita porque yo sinceramente me voy del país por cuestión de mi futuro, pero yo realmente no me quiero ir de Venezuela, este es mi país, yo nací aquí y estoy luchando por él”, por la libertad. El fotógrafo Isaac Paniza retrató al joven en varias ocasiones y en la noche de este miércoles, se encargó de publicar las fotografías en su cuenta en Instagram. “Que Dios te tenga en su gloria, muchacho. Que la fotografía sirva para inmortalizar tu gallardía. Que Dios derrame bendiciones sobre nuestros jóvenes y les brinde sabiduría en gran manera”, comentó Paniza en una de las fotos que muestra la mirada sonriente de Neomar. Y fue inmortalizado por los lentes de los reporteros heroicos que documentan esta crueldad, este y todos los crímenes de lesa humanidad que sufrimos a diario.



Yorman Ortiz, amigo cercano de Neomar Lander, aseguró que no era guarimbero y mostró su carnet de estudiante luego de recibir la dolorosa noticia. "Yo soy estudiante, yo no soy ningún guarimbero como ellos nos califican. Soy estudiante de actuación y salgo por un mejor país", había expresado Ortiz en un video publicado por Caraota Digital. Con gran inteligencia, su amigo condenó las muertes de los ciudadanos venezolanos. Y sentenció: “Aquí las únicas neveras que están llenas son las neveras de la morgue. No puede ser justo que esta generación no pueda disfrutar de una Venezuela donde exista progreso y nuevas oportunidades; por eso salimos a marchar”. Alguien dijo de él: tú eres el motivo que enciende muchas velas.

Mauro Arellano, tío del joven, aseguró que él y su familia seguirán en las calles exigiendo un país mejor, aunque eso le traiga consecuencias, para que la muerte de su sobrino no sea en vano. Indignado, expresó: “Basta ya, hago un llamado a cara pelada para que si así lo quieren me busque el Sebin o me busque quién sea. Hoy lo mataron a él y mañana me irán a matar a mí también, pero no crean que voy a dejar de protestar porque voy a seguir luchando por que el país salga de donde está”. Pero el Mal estiró su lengua: Padrino López, cometiendo, “No quiero ver a un GNB cometiendo una atrocidad en la calle” (6 de julio). Un día después, el jefe de la matanza, el cruel comandante Benavides, GNB, decía que perseguiría a los opositores hasta debajo de las piedras. Fue felicitado por el sanguinario Diosdado Cabello. Y culpó a la “derecha”. ¿Es que no sabes otra cosa, capitán del odio?

Yo deposito en tu tumba esta ofrenda Neomar: ¡Asesinato! Puedo recordar el lejano valle, sus hediondos puentes de hierro. En una oscura nube de polvo, pálida. Por desgracia asesinado. Ella gritó: no podemos perder este recuerdo en ninguna parte. Cómo la gente se asoma al fondo de la calle. Recuerdo la oscuridad del barro. Ellos los gases, los disparos. Sueño con la mujer en su nube de polvo. ¡Asesinato! Rasgando mi corazón abierto. Me resulta difícil vivir en el mundo, escuchando ese grito, duro: aún no estoy acostumbrada a los dioses humanos. He visto a veces, y lo deploro, como ustedes los adoran. Desprecio imperceptible de un espíritu. Ver a un compatriota en su negocio represivo. Me aterra adivinar su muerte, endurecerse sobre su cara y sus rasgos. No soy lo suficientemente fuerte, cierro mis dientes, permanezco en silencio. ¡Asesinato! Es lo que grito.

Y ahora, la oración de lucha del poeta Osorio Canales: “Sí, habrá que tomar la espada y combatir. No importa si la sangre ya no alcanza para regar las flores y las arenas del mar que tanto amamos. Para enfrentar el parque militar y la sevicia, las armas que tenemos no van más allá de las palabras, si acaso una manera franca de mirar los ojos, un sueño de país que no se cumple, una sed de justicia que no se apaga, y el empeño de sembrar en el campo de batalla nuestros huesos. Nuestra esperanza y la canción de amor que siempre llevamos en el corazón”.

Recuerdo a Camus en La Peste. A lo largo de 70 días, los prisioneros de la peste debatían. Alguien llegó a imaginar que ellos eran todavía hombres libres. Que podían elegir. Pero no se daban cuenta de que, en estos días, la peste oliva encapotaba el cielo. Que ya no habría albedrío individual sino lucha unitiva, fraternal. Peor era el exilio. Si la muerte está en la calle, en el calabozo, oremos con Baudelaire: ¡Oh, Muerte! Vieja capitana ya es la hora. ¡Levemos ancla! Este país nos hastía, oh Muerte. ¡Zarpemos! Si el cielo y el mar están negros como la tinta, ¡nuestros corazones, que tú conoces, están llenos de rayos! ¡Danos tu veneno que él nos reconforta! Tanto nos quema su fuego el cerebro, que deseamos hundirnos en el fondo del abismo, Infierno o Cielo ¿qué importa? ¡Hasta el fondo de lo desconocido para encontrar lo nuevo!

Ya al visitar El Cercado, donde yacen tus huesos, Julius Fucik te dirá: “Amaba a la vida y por su belleza marché al campo de batalla. Hombres os he amado. Fui feliz cuando correspondíais a mi cariño y sufrí cuando no me comprendíais. Que me perdonen aquellos a quienes causé daños. Que me olviden aquellos a quienes procuré alegrías. Que la tristeza jamás se una a mi nombre. Es mi testamento para vosotros, padre, madre y hermanos míos. Agravio e injusticia sería colocar sobre mi tumba un ángel de la tristeza”.


Julius Fucik fue ejecutado en Praga por los nazis, en el verano de 1943. Su Reportaje al pie de la horca, sacado hoja por hoja de la cárcel, fue publicado en 1945. Luchaba contra el fascismo.

domingo, 14 de mayo de 2017

Venezuela: Más allá de las Palabras

Fernando Yurman. Blog POLIS




¨Nadie sabe lo que puede un cuerpo¨ Baruch Spinoza


Después de semanas de épica resistencia de ciudadanos venezolanos contra la mayor desgracia de su era republicana, es difícil disimular las escamas del engendro. Una criatura informe que creció con la complicidad de muchísimos gobiernos y mafias que circulaban en su misma red de corrupción. Esa simpatía diplomática, un capitulo mayor en la Historia Latinoamericana de la Infamia, ahora destaca en su negro esplendor. Una entidad monstruosa que desde los delirantes orígenes chavistas evolucionó deformada de verborragia socialista, musculatura fascista, apropiación capitalista salvaje y vocación gangsteril. Su malignidad fue tenazmente desconocida por las figuras oportunistas de Podemos en España, la ultraizquierda fascista de Francia, la izquierda caviar de intelectuales necrofílicos de Argentina, la izquierda fascistizada por los oportunismos populistas que impregnaron el continente, la espiritualidad pragmática de un Papa saludador, y los románticos de café que suelen tener orgasmos con las imaginarias revoluciones latinoamericanas. Difícil entender el rango ético en las contorsiones a que arribó esa fauna. Sus posiciones, que años atrás preservaban cierta moralidad racional, una apuesta vaga por el bien genérico, justificaron abiertamente un maltrato cuya sangre les salpica en la cara.


La envoltura ideológica de izquierda, una referencia de la cultura occidental, amaga terminar en religión enfermiza, algo que otorga un suplemento de identidad, como las sectas o las certezas místicas. Carente de eficiencia, hace tiempo que rebota en la oquedad, un vacío que solo aplaca una dosis exaltada de pasión fascista. Solo eso explica la bonhomía ideológica persistente que guardan con los verdugos de un pueblo inerme. 


Cuando se leen artículos sin firmar que sugieren que hay dos bandos en las calles de Caracas, no un pueblo solo contra la monstruosa maquinaria asesina, se sabe que son escribas comprados. Equiparan la ciudadanía desarmada con la Guardia Nacional, la gente con el ejército corrompido y los sicarios pagos del gobierno.  Procuran una mirada mesurada, que preserve el equilibrio, como si estuvieran evaluando la puja de dos cantones suizos y no las calles sangrientas de un pueblo hambriento. 


Es sabido el esfuerzo de este régimen por construir el discurso de una guerra imperialista de cartón pintado, un panorama verbal que excuse el saqueo y los asesinatos a mansalva. Pero cuando la evidencia es dudada en niveles superiores, en plumas y voces que aparentan idoneidad y conocimiento, que parecen saber de una verdadera ¨guerra económica¨, y del terrible “imperialismo¨, y de la ¨formal democracia¨, uno se pregunta sobre la hondura de esos seres. Serán vocacionalmente brutos o infames, y vacilamos, no pueden ser tan infames, deben ser muy brutos, y luego, no pueden ser tan brutos, deben ser muy infames. Quizás sean equitativamente las dos cosas, pero lo cierto es que ven un pueblo aplastado por delincuentes reconocidos y solamente pueden hacer especulaciones adolescentes desde la ¨belle indiference¨ de su aparato ideologico. 


Harto de palabrería, un pueblo reunido por las redes digitales, salió a la calle casi sin líderes, con la honda certeza de su inermidad y su razón justa contra un gobierno forajido. No ¨amaneció de bala¨, como decía un verso legendario de la vieja izquierda, sino con decisión de resistir. Fué la represión, el acoso, el hambre programado, contra una voluntad popular tan difusa como genuina. Sin comida, usando un poco del excremento posible, las bombas llamadas poputov defienden y también ilustran simbólicamente ese lugar rebelde del cuerpo, el hambre que no los ha doblegado, y les permite echar a los opresores su verdadera sustancia. El ¨pupu¨, nombre venezolano del excremento, pone afuera la verdad desnuda de esta confrontación. 


Ya había aparecido un manifestante desnudo, luego una mujer mayor que ofrendaba su debilidad a una tanqueta, ahora son bombas de excremento, un testimonio del furioso interior y un rechazo del palabrerío ideológico. Es la zona desconocida del cuerpo social que sucede metafóricamente más allá de la palabra.


Cabe recordar que uno de los mejores cuentos fantásticos venezolanos se llama ¨La máquina de hacer Pupu¨, una suerte de ironía sobre las primeras y sombrías décadas del siglo XX, y ahora convertida en una ironía profética. El petróleo, a su vez, fue llamado literariamente ¨el excremento del diablo¨, y los balancines que pican la tierra de los yacimientos ¨los buitres carroñeros¨. También la corrupción pertenece a esa química de la fermentación, una administración delictiva que se pudre, y ha sido comparada con la falta de control de esfínteres, porque compulsa sin reglas y no diferencia afuera y adentro, lo propio y lo ajeno. Esta dimensión metafórica intestinal, que también expresa la convicción ¨hicieron mierda el país¨, está hoy en el aire, aunque no se nombre en un discurso. Sucede en una simbolización silenciosa, implícita e incesante.


Aquella pintura de Delacroix, ¨La libertad guiando al pueblo¨, y las fugas en ¨Los miserables¨ de Victor Hugo, difundieron las metáforas de barricadas y turbas del siglo XIX incluso entre los que jamás oyeron hablar de ellos. La corriente de gente impedida por el dique del poder, subyace en esas primeras gestas urbanas. Las calles son el lugar del tránsito público, no había barricadas en las guerras campesinas, y ese tránsito impedido a las ¨masas¨ se volvió también una metáfora. Casi todas las ideologías populares la sostienen sin explicitar, el pueblo como correntada y el poder como represa, en frases como ¨La marea de protestas anego el poder¨, ¨canalizaron el descontento¨, ¨no pudieron obstruir la confluencia de los pueblos¨, ¨ La voluntad política se abrió un cauce¨, ¨la represión impidió¨ , que suponen una corriente y un impedimento. Esa metáfora era tanto ideológica como urbana, basta recordar ¨El hombre de las multitudes¨ de Edgard A Poe, casi coetáneo con los tumultos de Paris en los ¨treinta¨ de ese siglo. Casi doscientos años viajaron esas metáforas en folletines y tratados, y cuando se agotaron malversadas (metáfora de la metáfora), y el cuerpo real no tuvo representación que lo manifieste, fue el excremento, como en la histeria el vómito, lo que trató de expresarse. En Caracas, donde los manifestantes tenían que escapar por la cloaca del Guaire, como Jean Valjean por las alcantarillas de Paris, es el excremento lo que guía al pueblo, un testimonio cabal del cuerpo sin banderas que está expulsando el mal envuelto en sus declaraciones mentirosas. Perdido el símbolo, es el signo físico lo que circula en esa violencia.



Walter Benjamin sostenía que la alegoría es al lenguaje lo que las ruinas son a las cosas, y Venezuela, una sociedad en ruinas, con un lenguaje pervertido por la mentira y la falsa emotividad ideológica, no puede sino alegorizar con su cuerpo, hasta que las palabras vuelvan a ser sustantivas. Las primeras protestas se llamaban ¨guarimbas¨, nombre que deriva de un juego de calle infantil, y que extiende en la protesta sus reglas de juego. La actuales, incesantes, impredecibles, temerarias, abandonaron ese nombre y están buscando el suyo. Las ¨poputov¨ son las primeras letras. 

lunes, 31 de octubre de 2016

¿Por qué Concilio Cubano es la esperanza liberadora?

Lázaro González Valdés


Lamentablemente la generalidad de los cubanos ha perdido la autoestima, y la confianza en su capacidad para echar del poder al criminal partido comunista (PCC) que viola los derechos humanos. 

La excepción a ese síndrome de res mansa rumbo al matadero está compuesta por la disidencia, la oposición, la prensa independiente y otros brotes de asociación al margen del control absoluto del PCC tanto en Cuba como en el exilio.

Sin embargo, este conjunto de agrupaciones no está unido operativamente, ha actuado de forma errática la mayoría de las veces y por lo tanto carece de la capacidad necesaria para confrontar al opresor con resultados positivos. 

Entre los primeros procedimientos usados por los cubanos para echar del poder al régimen comunista se destacó la lucha armada convencional, con algún apoyo de gobiernos extranjeros, pero fracasó porque ignoró principios elementales. 

Al respecto el académico Gene Sharp, en su obra De la dictadura a la democracia, señala acertadamente: “Los dictadores están equipados para aplicar una violencia aplastante... casi siempre tienen superioridad de armamentos, municiones, transporte, y en el tamaño de sus fuerzas militares” (sic). 

Después de la derrota de los demócratas en Bahía de Cochinos o Playa Girón como se prefiera llamar al hecho, se continuó usando el método de la guerra de guerrillas que tampoco triunfo por la misma razón. 

“La guerrilla –formula el académico Sharp- lucha por largo tiempo. La población civil es frecuentemente desplazada por el gobierno en el poder, resultando en un inmenso sufrimiento humano y en la dislocación social” (sic). 

Es obvio que la dislocación social y el sufrimiento humano son algunas de las consecuencias de aquellas valientes guerrillas anticomunistas en el Escambray, Pinar del Río y en otras zonas de Cuba. La confirmación de esas consecuencias se encuentra en los llamados pueblos cautivos como Sandino o Briones Montoto los cuales fueron fundados con personas sacadas de sus viviendas por las fuerzas militares luego que los soldados asesinaban o encarcelaban sin el debido proceso de ley a los familiares de esos desplazados. 

Otro modo de enfrentar al PCC que no ha prosperado consiste en alentar a los militares comunistas para que den un golpe de Estado, al Estado (léase también partido comunista) que los exaltó a la condición de élite privilegiada en el contexto de miseria premeditada y científicamente causado por el PCC para desarraigar al pueblo a fin de garantizar su completa sumisión política, económica y social. 

En relación con ese fracasado plan del golpe de Estado, Gene Sharp advierte sobre los peligros que conllevaría el mismo en caso de tener éxito: “Reemplazar a personas o grupos específicos de posiciones gubernamentales probablemente sólo hará posible que otro grupo tome su lugar. Después de consolidar su posición, el nuevo grupo puede ser más despiadado y ambicioso que el anterior... podrá hacer lo que quiera sin hacer nada por la democracia o los derechos humanos” (sic). 

La advertencia de Sharp podría parecer contradictoria cuando, en su obra Infiltración Mundial, el Licenciado Salvador Borrego asevera que “Los ejércitos fueron surgiendo como la última línea defensiva ante el avance marxista” (sic). 

Pero Borrego no se refiere específicamente al ámbito de los cubanos oprimidos, quienes no cuentan con un ejército ni tienen capacidad real para crearlo sin el apoyo de alguna potencia extranjera. Detalle que a su vez encierra otro problema según el académico Sharp cuando afirma: “Frecuentemente estados foráneos tolerarán, o hasta ayudarán, a la dictadura para avanzar sus propios intereses económicos o políticos... Algunos países extranjeros solamente actuarán contra una dictadura para ganar control económico, político o militar sobre ese país” (sic). 

No obstante Gene Sharp reconoce que esa regla tiene su excepción. “Las presiones internacionales pueden ser muy útiles... cuando apoyan a un fuerte movimiento de resistencia interna” (sic). 

Por tanto los cubanos primero necesitarían tener ese “fuerte movimiento de resistencia interna” del cual habla Sharp, para después conseguir la solidaridad de gobiernos democráticos y poder establecer las presiones necesarias en apoyo de los activistas dentro del país. 

Hasta aquí queda demostrado que para los cubanos oprimidos la lucha armada sólo sería posible con el apoyo incondicional de una potencia extranjera, posibilidad impracticable en el contexto vigente donde se confirma que ningún gobierno democrático apoya a los luchadores por la democracia de la forma efectiva que sí apoyan los gobiernos marxistas a las guerrillas que tratan de llegar al poder en sus países por vía de las revoluciones. 

Estas y otras circunstancias ocasionaron que el movimiento pro democracia cubano optara desde 1976 por la única vía disponible para enfrentar al régimen del PCC. Me refiero a la resistencia cívica, desobediencia civil, no-cooperación, acción directa no violenta, oposición pacífica o como se le quiera llamar en consonancia con la forma de pensar de cada cual. 

Sin embargo, medio siglo de opresión, problemas internos en el movimiento pro democracia y las operaciones ofensivas de la contrainteligencia impiden el pleno desarrollo de la lucha por la liberación de la sociedad cubana. 

De los tres obstáculos antes citados el peor de ellos, el más importante y el que podemos solucionar de inmediato se podría resumir con el titular: Graves problemas que lastran al movimiento opositor. A continuación, esbozo los que considero más importantes. 

El desarraigo de la sociedad cubana - El PCC sabe que podrá usurpar el poder mientras mantenga a sus oprimidos dispersos, sin auto estima y por lo tanto carentes de la confianza y habilidades necesarias para desacatar a la dictadura. 

Es axiomático que ningún sistema opresivo sobrevive a la desobediencia de la generalidad de sus oprimidos. En consecuencia con este principio, es importante que los activistas pro democracia y empresas como Radio y TV Martí se dediquen de forma priorizada a fortalecer a los cubanos oprimidos para sacarlos del estado de desarraigo en que los mantiene el régimen comunista. Cuando ellos recuperen la confianza en sí mismos podrán enfrentarse al opresor. 

Para conseguir esa meta es necesario que en Radio y TV Martí se acaben los paños tibios con el criminal PCC. En consecuencia, la programación de esos medios debe diseñarse para educar a los receptores en cómo confrontar a la dictadura. Por lo tanto, debe cesar la práctica inútil de “balancear” la programación y las noticias de esas emisoras conforme a los estándares válidos para los medios en sociedades democráticas, pues en Cuba no impera la democracia sino un escenario de guerra irregular entre el PCC y la mayoría de la población. 

Además, los activistas cubanos deben disponer de los recursos para movilizar a la sociedad en contra del opresor. Por lo tanto, los fondos públicos y privados que se reciben para la causa de la democracia en Cuba deben ser usados por sus receptores de forma que la mayor parte de esos recursos se invierta en los grupos internos dedicados a fortalecer a la población restableciéndole su autoestima y enseñándole habilidades para desacatar al arbitrario régimen que la oprime. 

La desunión de las fuerzas democráticas – Sin unidad operativa la resistencia interna nunca podrá conseguir la fuerza que necesita para echar del poder al PCC. Mientras los comunistas detenten el poder no habrá libertad ni democracia ni paz en Cuba.
 
La única alianza que tambaleó a la dictadura fue Concilio Cubano. Tan es así que el régimen, exponiéndose a una declaración de guerra, ordenó masacrar a los tripulantes de dos avionetas civiles de Hermanos al Rescate para trasladar el escenario de confrontación al exterior del país y de esa forma debilitar al movimiento interno mermando la solidaridad que había conseguido esa alianza. 

Concilio alcanzó dos metas importantes: la unidad de todos los activistas en Cuba y un plan viable de enfrentamiento pacífico. La frustración de Concilio conllevó la más grande operación de contrainteligencia que se conozca porque ninguna alianza anterior o posterior al Concilio Cubano ha sido tan efectiva. 

Retomando el punto inicial, es un imperativo formar una alianza para operar organizada y efectivamente. 

Por otro lado hay organizaciones de exiliados que –usando fondos públicos estadounidenses- buscan solidaridad internacional para el movimiento interno, pero en mi opinión el dinero invertido en esos planes es dinero perdido porque es imposible conseguir apoyo para un movimiento dividido desde el 24 de febrero de 1996.
 
Como se demostró anteriormente: primero hay que conseguir la unidad interna y sólo después de cumplir con esa condición es que el apoyo externo podría servir a la causa. Pero nada ni nadie puede garantizar el resultado. Recordemos la formulación del académico Gene Sharp: “Las presiones internacionales pueden ser muy útiles... cuando apoyan a un fuerte movimiento de resistencia interna” (sic). 

La ausencia de un plan efectivo de liberación – Planes hay muchos, pero efectivo ninguno. Recuerdo algunos ejemplos. Solicitud de Plebiscito en 1988, Concertación Democrática Cubana, Coalición Democrática Cubana, Frente de Unidad Nacional, Foro Cubano, Principios Arcos, La Patria es de Todos, Proyecto Varela, Arco Progresista, Todos Unidos, Diálogo Nacional... 

El número total de las proposiciones y proyectos de los activistas cubanos no se ha cuantificado pero, después de revisar los archivos de www.cubanet.org, podría alcanzar una cifra de cuatro dígitos. Lo interesante del asunto es que casi todas esas proposiciones presentan alguno de los siguientes errores: 

A) Depende para su realización de una buena voluntad que el opresor no tiene ni manifiesta. 

B) Asume que el PCC hará reformas democráticas en los ámbitos político, económico y social. 

C) Presupone que los usurpadores del poder accederán a realizar elecciones o consultas populares auténticas. 

D) Considera que el criminal PCC reformará leyes en beneficio del pueblo que oprime, o legalizará partidos de oposición, o permitirá sindicatos libres, o respetará las libertades básicas, o tolerará a la prensa libre, o liberará a los presos políticos sin condiciones o sin haber expirado sus condenas... 

Si el PCC cumpliera con alguno de los incisos anteriores no sería el régimen totalitario que es. La naturaleza de esa asociación comunista es excluyente (léase el Artículo 5 de su Constitución), agresiva e intolerante. Así lo confirma su Historia. 

Sobre esos errores de apreciación el académico Sharp dice: “Bajo regímenes dictatoriales, las elecciones no son un instrumento efectivo para el cambio político. Algunos sistemas dictatoriales, como los de la antigua Unión Soviética, jugaban el papel para parecer democráticos. Esas elecciones, sin embargo, eran plebiscitos rígidamente controlados para obtener el endoso público de candidatos seleccionados por los dictadores. Los dictadores bajo presión pueden a veces acceder a nuevas elecciones, para entonces perpetrar fraude y colocar a títeres civiles en oficinas gubernamentales... Los dictadores no están en el negocio de permitir elecciones que puedan sacarlos de sus tronos” (sic). 

Respecto al caso específico que nos ocupa, el Licenciado Borrego recuerda: “En Cuba se hicieron reformas fundamentales, profundas, audaces, y se cambiaron todas las estructuras políticas, económicas, sociales y religiosas. Se fusiló a 14 mil anticomunistas; se encarceló a más de 100 mil cubanos; 700 mil lograron huir al extranjero perdiendo todo lo que tenían; se recurrió al apoyo de 30 mil soldados soviéticos de ocupación; se importaron agentes extranjeros para organizar servicios internos de espionaje; se privó de sus fábricas a los industriales cubanos; las tierras pasaron íntegramente a ser propiedad del régimen; las propiedades urbanas también pasaron al poder del Estado; los sindicatos fueron disueltos; los salarios se redujeron; el derecho de huelga se suprimió; se estableció el racionamiento de víveres, ropa y medicinas; los ahorros bancarios fueron expropiados; los ahorros caseros también, mediante el cambio de la moneda circulante; en marzo (1968) más de 50 mil pequeños comercios y misceláneas fueron arrebatados a sus dueños y quedaron en poder del régimen; la mayoría de los antiguos propietarios fueron enrolados en levas de trabajo para cortar caña; se implantó la enseñanza ateísta en todas las escuelas; fueron expulsados cientos de religiosas y sacerdotes y sólo quedaron 200 sacerdotes para 7 millones de habitantes; 800 garajes y talleres de reparaciones fueron clausurados; los mecánicos quedaron convertidos en empleados oficiales para reparar vehículos del gobierno, y los comités vigilantes (el autor se refiere a los CDR)se encargan de catear domicilios o de registrar a las personas en plena calle, en busca de opositores” (sic). 

¿Qué ha cambiado en Cuba para que algunos compatriotas crean en proyectos imposibles como un diálogo nacional con participación del PCC, y otros cubanos presupongan que existe un ala reformista en el gobierno opresor?
 
Nada ha cambiado. No hay nada nuevo bajo el sol como dice El Predicador. En el movimiento por la democracia en Cuba abundan las suposiciones infundadas y los planes basados en esas arenas movedizas de la irrealidad. 

Por lo tanto, se impone que los activistas de todas las organizaciones se reúnan para solucionar estos problemas y para establecer estrategias, planes, procedimientos de confrontación, uso correcto de los fondos y unificación de las fuerzas dispersas, entre otras necesidades del movimiento por la democracia. 

El pueblo oprimido de Cuba, esa mayoría desarraigada, en estado de indefensión y secuestrada hace medio siglo por el PCC es el argumento irrefutable, el signo evidente de que llegamos al tiempo preciso para echar a un lado las diferencias, el caudillismo, las acusaciones infundadas, el mesianismo, la invocación de la unidad únicamente cuando es en torno al proyecto propio, entre otros problemas que lastran la acción efectiva de las fuerzas democráticas.
 
Para avanzar en este sentido le propongo a mis compatriotas el Concilio Cubano, procedimiento donde todas las partes participan en igualdad de condiciones, sin agendas predeterminadas, sin jefes supremos ni estructuras convencionales porque en Concilio todos tienen voz y voto, todos los asuntos se consultan, se debaten, se analizan y se aprueban por decisión de la mayoría, respetando a la minoría que disciplinada y éticamente debe acatar la voluntad de la generalidad. Este procedimiento es prueba de respeto y madurez política. 

Sólo tres principios generales prevalecen sobre la mesa del Concilio Cubano: Libertad, Justicia y Democracia para la sociedad cubana.
 
Hasta hoy varias decenas de compatriotas han ratificado (en el caso de quienes firmaron en 1995-96) o han suscrito el renacimiento de Concilio dentro y fuera de Cuba. 

Es necesario recordar que quienes integraron Concilio entre 1995-96 nunca renunciaron a esta alianza. No se sabe de ningún activista que haya declarado su retiro. Por el contrario, en las biografías de muchos opositores notorios se indica que ellos formaron parte de Concilio y algunos destacan con orgullo el rol que tuvieron en aquellos eventos. 

Convoco a reintegrarse de manera efectiva al Concilio Cubano a quienes lo firmaron en 1995-96 y también a quienes no lo suscribieron por diversas circunstancias. Todo el que lea este escrito queda invitado. La noticia debe difundirse para que nadie diga que no se enteró o no lo invitaron.
 
Por los hechos y argumentos expuestos, Concilio Cubano es la esperanza liberadora. Creo que es un deber ayudarlo a renacer porque nuestra historia reciente demuestra que ninguno de los proyectos, alianzas u organizaciones que hoy existen ha podido por sí solo liberar al pueblo cubano oprimido. 

¡Sí alguien cree lo contrario que lo demuestre!
 



Bibliografía: 
De la dictadura a la democracia / Gene Sharp / 1993 / Editorial Fratelli, México. 
Infiltración Mundial / Salvador E. Borrego / 1968 / Impresos Aldo, México. 
Enlace relacionado: www.conciliocubano.wordpress.com