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jueves, 29 de diciembre de 2022

DOS LIBROS EN VINCULACION

 


Mario J. Viera

Le había prometido a mi estimado amigo Guena Rod enviarle una edición en tapa blanda del libro “Cuba – Resistencia Noviolenta: Una propuesta para la acción”, y a mi muy apreciado Lazaro García Cernuda un volumen del libro en tapa blanda “Programa Agrario del Partido Pro Derechos Humanos de Cuba (Independiente)”, promesas ambas que no pude cumplir debido a un problema técnico presentado en Kindle Direct Publishing que me impedía pedir copias para el autor.

Ello me impuso la necesidad de republicar ambos volúmenes. Luego de esto y ya puestos en circulación, he hecho el pedido de los dos libros. Entre el 11 de enero y el 13 de ese mismo mes ya tendré en mi poder las dos ediciones, para, finalmente cumplir la promesa empeñada con Guena y con Lázaro García.

Tanto a uno como al otro les enviaré por correos los dos volúmenes, porque considero que las temáticas guardan una estrecha relación.

Para poder cumplir con una visión de futuro en Cuba, se requiere un proyecto de reformas estructurales, tanto en el planos socio-político como en la economía. Pero para ello, lo primero es alcanzar el poder político y para alcanzar el poder político se requiere impulsar un poderoso movimiento de resistencia noviolenta poniendo en práctica los métodos y tácticas de la noviolencia, que, en ese primer libro, resumo, y adapto a las condiciones cubanas, las propuestas de Gene Sharp y otros analistas sobre loa movimiento noviolentos de lucha contra las dictaduras.

En las palabras introductorias al Programa Agrario del PPDHC, anoté:

Aunque presentado como Programa Agrario del Partido Pro Derechos Humanos de Cuba (Independiente) este programa pudiera ser asumido como parte integrante del programa de objetivos que, en su momento, desarrolle un movimiento de resistencia noviolento dirigido al rescate de la democracia en la isla. Así que el proyecto que aquí exponemos pudiera ser denominado como Programa Agrario del Movimiento de Resistencia Noviolenta.

Sabemos que la ejecución de un proyecto agrario, como el aquí expuesto, solo puede ser acometido una vez que la oposición democrática de Cuba alcance el poder político. Pero para alcanzar el poder político se requiere que la oposición se reacondicione del punto muerto en el cual está sumida tras los acontecimientos posteriores al 11 de julio de 2021 y del esfuerzo baldío de la no ejecutada marcha cívica por el cambio convocada para el 15 de noviembre de 2021.

Cuando la oposición cubana se organice y elabore un proyecto estratégico para impulsar el movimiento de resistencia, basado en los métodos adecuados de la lucha noviolenta, con objetivos concretos y claramente expresados, y logre alcanzar el número crítico de participantes para las diferentes campañas de protesta noviolenta y de persuasión; de no cooperación con el régimen; y de intervención noviolenta, se necesitará entonces visión de futuro. Y esta visión de futuro se puede presentar en un cuerpo de diferentes proyectos de futuro, como este agrario, o uno de reforma de los sistemas de enseñanza con inclusión de la autonomía universitaria, o reforma del Poder Ejecutivo, y otros, dirigidos a distintos aspectos de la realidad social”. 

Y cerré las palabras introductorias, diciendo:

Estoy convencido de que este trabajo puede ser mejorado y enriquecido con aportes de otros agrónomos y especialistas pecuarios e incluso aquellos provenientes de especialistas en economía. Toda opinión vale y debe ser considerada.

Espero ver un día cuando la oposición cubana se decida por la colaboración a cuanta iniciativa sea propuesta realizada con visión de futuro y colocando en primer plano los intereses de todos los cubanos”.

jueves, 8 de diciembre de 2022

Proyecto Agrario para una agricultura postcomunismo

 


Hubo en Cuba una reforma agraria en mayo de 1959. ¿Se alcanzaron sus propósitos? ¿Cuáles fueron sus resultados económicos? Las respuestas a estas interrogantes se encuentran en este libro que trata sobre un nuevo concepto de redistribución de las tierras labrantías. La Constitución cubana de 1940 proscribió el latifundismo. La ley de Reforma Agraria del régimen del castrismo pretendió ser la ley complementaria de esa constitución. ¿Se cumplió este propósito?

Seis décadas de dictadura totalitaria, han fracturado el alma de la nación. Se necesita, entonces, reconstruir las estructuras democráticas que el régimen del PCC hizo pedazos. Será difícil hacerlo, es casi como partir de cero, se ha perdido la capacidad de estatalidad desde el mismo momento en que el Estado se hizo omnipresente en todos los estratos de nuestras vidas; no queda ni rastros de la historia de una economía de mercado cuando funcionaba en Cuba, si hasta las tradiciones han quedado reducidas solo a una taza de café y a un plato de arroz congrí. No obstante, todos los detalles de reconstrucción desde la zona cero de la devastación de nuestra democracia tiene que estar en nuestras propias manos.

Se necesita considerar la necesidad de elaborar, con vistas al futuro, un programa dirigido a la reforma de todo el sistema de apropiación de la propiedad agrícola que reduzca la inflada burocracia presente en la conducción de la economía nacional, genere empleos, rescate y fomente producciones e industrias nacionales muchas de las cuales han sido aniquiladas por la mala administración del gobierno comunista.

En 1997, el Partido Pro Derechos Humanos de Cuba (Independiente) había dado a conocer un proyecto agrario como parte de su programa para futuro. Esta edición de ahora va más allá de lo propuesto en aquel proyecto limitado. Ahora se presenta con mayor amplitud de conceptos teóricos.

Una vez derrocado el régimen totalitario la sociedad cubana no debe ni puede depender para alimentarse de importaciones, donativos y otras ayudas provenientes del extranjero. La autosuficiencia del sector agrícola será un signo claro que el nuevo Estado de Cuba avanza hacia el progreso estableciendo las bases de una economía sostenible.

De estas consideraciones surgió el propósito de elaborar un proyecto o programa dirigido en específico hacia el sector agropecuario del país.

Aunque presentado como Programa Agrario de una determinada organización opositora, este proyecto pudiera ser como uno de toda la oposición democrática de Cuba. No tiene necesariamente que ser una propuesta en particular de una organización; porque el conflicto existente en la producción agraria es y debe ser una tarea que queda pendiente de solución.

El Programa Agrario que en este volumen se presenta puede ser suscrito como Programa Agrario de todos.

Sé qu,e para muchos de los lectores no familiarizados con los términos agronómicos y legales, les resultará un poco engorrosa la comprensión de las propuestas presentadas en este libro o manual si así se quiere ver.

Este proyecto se ha publicado en formato de libro de tapa blanda y en formato de libro electrónico para que todos puedan acceder al mismo.

lunes, 31 de octubre de 2016

Capítulo XXXV Segunda Parte. “Amigos, aliados y enemigos. Un análisis crítico de la Era del castrismo”.

Mario J. Viera


Panorama social, político y económico de Cuba en 1958

*****
Con el monótono esquematismo propio del marxismo estalinista, la Lic. María del Carmen Alba Moreno[1], clasifica los diferentes sectores del campesinado cubano de la época republicana en tres capas: Campesinos Ricos, campesinos medios y campesinos pobres y, junto a estas capas, la del “proletariado y el semiproletariado agrícolas”.  De acuerdo con el Censo Agrícola Nacional de 1946, las fincas agrícolas de hasta 10 caballerías (1 cab = 13.42 ha), representaban el 80% de todas las fincas, y ocupaban una superficie agraria de 82 834.5 cab, es decir, e 13.8% de toda la superficie en cultivo del país. Las fincas de 10 a 30 cab constituían el 11.5% del total de fincas con una superficie total de 86 279.6 cab para un 14.6 del total de tierra bajo cultivo. En cambio, las fincas de más de 30 cab, aunque constituían el 8.5% de todas las fincas, la superficie que ocupaban era de 426 960.6 cab para un 71.6% de toda la tierra bajo explotación. En esta última categoría caen los latifundios cañeros y las haciendas dedicadas a la ganadería extensiva. Estos, cuyos propietarios podría ser definidos como la clase de los “campesinos ricos” de Carmen Alba Moreno, en gran parte se trataba de personas jurídicas como la United Fruit Co, la Atlántica del Golfo, y la Cuban American Sugar. Estas compañías controlaban más de 52 mil caballerías de tierras de labor.

Este último dato se ha manoseado en exceso para intentar demostrar que el campesino había sido despojado de la tierra y se le impedía contar con siquiera un palmo de tierra propio; así desde el aparato burocrático del gobierno de Castro se insiste en los datos que clasifican a los campesinos en propietarios, un total de 56 134, y no propietarios, que ascendían a una cifra de 99 853, tal como se expuso en el Primer Forum Nacional de la Reforma Agraria, 1959. Se trata de una manipulación demagógica de las cifras, pues dentro de la categoría de no propietarios están incluidos aquellos que, sin poseer título de propiedad de la tierra, tienen posesión de la misma bajo la forma de aparcero, arrendatario o precarista. El aparcero es aquel campesino carente de capital que se compromete a cultivar un lote propiedad de otro campesino que le otorga los insumos necesarios para la explotación de la tierra, a cambio de repartir el total de la cosecha entre él y el propietario. El arrendatario es el campesino que paga un determinado precio o canon al propietario de una finca para el uso de un lote que este no tiene bajo explotación. El precarista, en Cuba, era el campesino no poseedor de tierras de labranza que tiene la tenencia o ha ocupado un lote de terreno no atendido por su propietario o formando parte de las tierras realengas o de propiedad estatal.

Los latifundios cañeros, principalmente. constituían verdaderos monopolios sobre el mercado de tierras y representaban un freno para el desarrollo económico del país, principalmente en las provincias orientales donde estos predominaban, y serían además un obstáculo para la diversificación agraria. El latifundio había sido declarado proscrito por la Constitución de 1940 y muchos proyectos de leyes se habían presentado en el Congreso para cumplir con aquel mandato constitucional; pero por diversos motivos, entre ellos la limitante del artículo 24 de la Constitución, y por los intereses creados, estos proyectos se posponían o nunca llegaron a ser debatidos.


La propaganda castrista ha insistido en un tema conmovedor para cualquier espectador y dramático para sus actores: los desalojos de campesinos. En documentales fílmicos de cruel realismo se describen los desalojos. Humildes y desnutridos campesinos viviendo en rústicas chozas ven, con expresión de horror y de angustia, como fieros y robustos guardias rurales le prenden fuego a la choza luego de haber lanzado fuera los pobres y escasos enseres de aquellos infelices que la ambición e impiedad de un cruel terrateniente les echa a la guardarraya. Cruel en verdad la escena que se muestra y que provoca una reacción de indignación entre los espectadores. De lo profundo del alma nos brota una frase de condena: “¡Ah, malditos latifundistas, que despojan a los pobres en complicidad de las autoridades, para hacerse ellos más ricos y más poderosos!”  Y se siente odio; odio hacia la crueldad humana, odio hacia los poderosos, odio hacia los ricos… “¡Viva la Revolución!”

Pero… ¿eran estos desalojos reiterativos en las comunidades rurales? Sí, por supuesto, hubo desalojos de campesinos; pero, aunque sin dejar de ser cruel, se trataba de desahucios al vencerse los términos del contrato de aparcería acordado entre el terrateniente y el campesino aparcero. Por lo general estos contratos de arrendamiento o de aparcería se hacían de palabra, sin ningún documento escrito; de este modo, algún que otro inescrupuloso arrendador esperaba que los cultivos estuvieran próximos a ser cosechados para reclamar la devolución del predio arrendado[2]. Para actuar, el propietario tenía que interponer un proceso de desahucio ante tribunal competente y luego, con el fallo judicial a lugar, se procedía a desalojar al aparcero[3]. ¡Claro está! El aparcero tenía derecho a interponer demanda contradictoria a la de desahucio; pero no siempre contaba el campesino con medios para contratar a un abogado que le representara y, sobre todo, muchos desconocían por ignorancia sus derechos. Las escenas de los desalojos son verdad, pero una verdad a medias. En ocasiones las disputas se generaban a partir de interpretaciones jurídicas sobre quien en realidad era el propietario de una tierra en disputa como sucedió con el muy mentado Realengo 18 ubicado en el lomerío de Guantánamo.

Cuando se iniciara la colonización de Cuba por los españoles, los municipios y ejidos repartían las tierras como corrales y hatos que tenían forma circular. Las tierras circunscriptas entre los círculos se consideraban “tierras realengas”, de propiedad de la Corona Española. Cuando se produce el Pacto del Zanjón ─ armisticio firmado entre el gobernador español y las fuerzas mambisas poniendo fin a diez años de guerra por la independencia ─, el Capitán General, Arsenio Martínez Campos, con el objeto de consolidar el armisticio, decidió repartir lotes de tierra de los realengos entre los desmovilizados del Ejército Mambí, encomendando esta labor al general del Ejército Libertador Guillermo Moncada. El Realengo 18 sería uno de aquellos que se parcelaron y repartieron entonces. Al reanudarse en 1895 la guerra por la independencia, varios generales mambises, entre ellos el general Antonio Maceo, les aseguraron a los campesinos que cultivaban tierras realengas que podían permanecer en sus lotes. Aunque sin títulos escritos que ampararan la propiedad, los campesinos se sentían como legítimos propietarios de las tierras que cultivaban. En 1920 el Consejo de Veteranos de Guantánamo logró que se reconocieran los realengos como tierra propiedad de la Nación.

Eran los años de la expansión latifundista azucarera, cuando se produjo el gran conflicto campesino entre el derecho de usucapión de la tierra por los campesinos y el supuesto derecho de dominio en virtud de compra al Estado por la Compañía Azucarera Maisí, propietaria del Central Almeida. Esta Compañía, el 3 de agosto de 1934 encargaba a un ingeniero o agrimensor de nombre Félix Barrera para que hiciera la mensura y deslinde de unas tierras que había adquirido algunos años antes y que abarcaba hasta las tierras del Realengo.  Sin embargo, los campesinos del realengo, organizados en la Asociación de Productores Agrícolas fundada por ellos mismos, se opusieron al deslinde. Armados con sus machetes y hasta con escopetas, se dice que cerca de mil hombres se opusieron a las intenciones de los propietarios del Maisí. Aunque el presidente Carlos Mendieta Montefur, un gobernante títere del Coronel Fulgencio Batista, se puso de parte de la Compañía, la lucha decidida de los campesinos, logró captar aliados en todo el país, entre los que se encontraban el Directorio Revolucionario Estudiantil y los obreros azucareros de la zona, quienes habían declarado irse a la huelga en apoyo de los campesinos del realengo. Ante tal situación, el Gobierno se vio obligado a firmar, tras fuertes negociaciones con los campesinos, el Acta de la Lima por la cual se reconocían los derechos de los campesinos a la propiedad del Realengo 18.

La legislación cubana no había llegado a formar un cuerpo normado de Derecho Agrario que regulara con precisión las relaciones de propiedad fundaría, el uso de la tierra (tratamiento del suelo y sistemas de cultivo), el empleo, una política fiscal ajustada a las características del ambiento socio-económico del agro y el impacto sobre la transformación del medio ambiente.

En sentido general, el campo quedaba relegado; pésimo era el nivel de enseñanza en las intrincadas zonas rurales y se carecía en ellas de atención médica; en el campo no había médicos rurales y el campesino tenía que recurrir a la asistencia de curanderos y a la medicina casera. No mentía Castro cuando planteara el siguiente conflicto: “Un campesino podrá preguntarse por qué antes no había maestros, por qué no había servicio médico rural, por qué no se construía antes una ciudad escolar, por qué no se traía a los hijos de los campesinos a estudiar[4]. Y esto no era una verdad de opinión; era un hecho.

En las zonas rurales había atraso y pobreza, pero sin llegar a los niveles de degradación generalizada que se sufrían en muchos países latinoamericanos y muy en especial en los países de las denominadas Repúblicas Bananeras. No, en el campo cubano no tenía sentido la desgarradora letra de El Arriero de Atahualpa Yupanqui: “Las penas y las vaquitas/ se van por la misma senda/ Las penas son de nosotros, las vaquitas son ajenas”.

*****
Cuba estaba en camino de superar los trastornos políticos que se sucedieron tras la revolución de 1933 ─ “la que se fue a bolina” según la definiera Raúl Roa ─, de aquellos convulso siete años transcurridos entre la caída del gobierno de Gerardo Machado hasta la proclamación de la Constitución de 1940, cuando se sucedían dramáticamente los gobiernos, ocho presidentes, algunos de los cuales ocuparon el cargo por solo algunos pocos días y uno de ellos por tan solo seis horas, Manuel Márquez Sterling y Loret de Mola, y se pusieron en práctica dos experimentos de gobierno tras la sublevación militar de las clases y sargentos conducida por el sargento Fulgencio Batista y secundada por el Directorio Revolucionario Estudiantil: la Pentarquía[5] y el gobierno revolucionario Grau-Guiteras, el de los 100 días.

Tras la entrada en vigor de la Constitución de 1940, comenzó un periodo de avance democrático, económico y social, aunque signado por una alta incidencia de corrupción administrativa en todas las esferas gubernamentales. Este periodo de praxis democrática sería interrumpido por el golpe de Estado propinado por Fulgencio Batista y por la respuesta insurreccional al cuartelazo del 10 de marzo de 1952. Los partidos políticos tradicionales fueron tomados por sorpresa y ante el desconcierto, no hubo una política de alianza unitaria que diera respuesta solidaria al atentado constitucional. Ninguno de los jefes de aquellos partidos asumió un papel de liderazgo que primero impidiera la división dentro de su partido y segundo lograra la unidad de todos los partidos, el PRC (A), el PPC (O) e incluso aliándose al PSP, como aliado de conveniencia.

La sociedad cubana en todo su conjunto, imbuida en aquel dogma de fe de tirar a mierda la política, y del criterio generalizado que: “¡Al fin y al cabo, todos los políticos roban!”, se cruzó de brazos y volvió la espalda a los acontecimientos en su culto a la antipolítica, el prejuicio, “según el cual ─ como señala Julio Borges ─ tanto los políticos profesionales como los partidos son males necesarios para las sociedades”. Defecto de formación en la conciencia social del cubano de aquellos tiempos. Es como dice este autor citado: “Los políticos y los partidos de una determinada sociedad son, para bien o para mal, con sus virtudes y defectos, el liderazgo que esa misma sociedad ha logrado engendrar. Cuando hay políticos y partidos cuestionables es porque en la sociedad hay unas condiciones morales que, de alguna manera, los causan[6].

Fidel Castro, en medio de sus despectivos ataques contra los políticos profesionales de la República llega a esta misma conclusión. En encuentro con la Asociación de Colonos celebrado el 4 de abril de 1959 afirmó: “la posibilidad de progreso de un país no depende solo de las personalidades, depende en gran parte del ambiente en que se viva y depende en gran parte también del pueblo, y el pueblo mismo muchas veces lo echa a perder todo, el pueblo muchas veces tiene buena parte de la culpa de las cosas que pasan.  

Cincuenta años antes del golpe de estado de Fulgencio Batista, Cuba había alcanzado su independencia del coloniaje hispano. El cubano del 1902 solo había conocido un sistema de gobierno lleno de corrupción que se sustentaba en los principios del absolutismo de la Metrópolis. No existía la cultura de la democracia, sino la cultura del despotismo. Dentro de aquellas condiciones políticas de colonia no se formarían ciudadanos, la mentalidad era la del súbdito y la de un súbdito con limitados derechos civiles con quien no se cuenta para nada. Tras muchos años de conflictos armados en los campos y de cuatro años de gobierno militar de los Estados Unidos, el cubano, de buenas a primeras, encontraba que la independencia era solo a medias y que la soberanía era solo una concesión, limitadas por el apéndice constitucional de la Enmienda Platt. En esas condiciones, crear conciencia de ciudadano no se logra en medio siglo.

Poco a poco se forjaba la cultura democrática, dando tropezones y avanzando a pasos, y ya en 1940, los políticos, no el pueblo, alcanzarían un consenso para dotar al país con una de las Constituciones políticas más avanzadas de su época. Solo tenía doce años de existencia la Constitución cuando fue anulada por el cuartelazo del 10 de marzo. Seis años de violencia insurreccional ahogarían para siempre a la Constitución. La cultura de la democracia se había interrumpido en un largo y agónico paréntesis de más de cincuenta años…



[1] Lic. María del Carmen Alba Moreno. La estructura social en el campo cubano en la década del 50 del siglo pasado. Espacio el Latino
[2] El artículo 1577 del Código Civil vigente entonces establecía que cuando no se establecía la duración del arrendamiento, este se entendía “hecho por todo el tiempo necesario para la recolección de los frutos que la finca arrendada diere en un año o pueda dar por una vez, aunque pasen dos o más años para obtenerlos.
[3] El artículo 1569 del Código Civil vigente entonces establecía las causas por las cuales el arrendador podía desahuciar judicialmente al arrendatario, entre las cuales se establecían: “1. Haber expirado el término convencional o el que se fija para la duración de los arrendamientos”, según el artículo 1577. 2. Falta de pago en el precio convenido. 3. Infracción de cualquiera de las condiciones estipuladas en el contrato.
[4] Fidel Castro. Discurso del 9 de agosto de 1963. Segundo Congreso de la ANAP
[5] La Pentarquía fue un breve experimento de gobierno, formado por un Ejecutivo colegiado integrado por el Doctor Ramón Grau San Martín, el Doctor Guillermo Portela, el abogado Dr. José Miguel Irizarri, el periodista Sergio Carbó, y el banquero Porfirio Franca. Este sistema o comisión colegiada de gobierno estuvo vigente desde el 5 de septiembre hasta el diez de septiembre de 1933 cuando se disolvió para dar paso al gobierno no reconocido por Estados Unidos de Grau-Guiteras el que, entre sus medidas declararía anulada la Enmienda Platt.
[6] Julio Borges. Dignidad de la Conciencia, Totalitarismo y Antipolítica

sábado, 29 de diciembre de 2012

Broca del cafeto: la nueva plaga en Cuba


Mario J. Viera

El Granma hace mención de la nueva plaga que afecta a los cafetales de Cuba. Se trata de un breve artículo ─ solo de 308 palabras ─ redactado con el triunfalismo habitual de la prensa oficial y titulado “Control de la broca salva los cafetales espirituanos”. Es probable que a pocas personas pueda interesarles el tema y seguramente la gran mayoría de los lectores del Granma (si hay alguno), desconozca qué rayos es la broca.

La broca del cafeto es un diminuto insecto del Orden Coleoptera cuyo nombre científico es Hypothenemus hampei. Ferrari, considerado la plaga más desastrosa del café a escala mundial. Se dice oficialmente que se introdujo en Cuba entre 1995-1999 afectando las plantaciones cafetaleras de Santiago de Cuba y Granma para expandirse rápidamente hacia el resto del país afectando el 12% de las áreas dedicadas al cultivo del cafeto.

De acuerdo con el artículo del Granma las plantaciones del Escambray en Topes de Collantes y las de Manicaragua y Cumanayagua llegaron a presentar un índice de infestación de hasta un 20%.

La propagación de la broca hacia regiones distantes es una clara evidencia del mal manejo cuarentenario y de control de plagas y enfermedades en Cuba, pues la diseminación de este minúsculo y dañino insecto se hace por medios mecánicos. La hembra adulta puede volar poca distancia y el macho carece de alas y nunca abandona la cereza de café donde se ha desarrollado. El transporte de material infestado es el mecanismo de propagación de la broca.

La lucha contra la broca requiere aplicar métodos integrados de control, tales como prácticas agronómicas (deshierbe, recogida de frutos caídos, y regulación del sombreado); empleo del control biológico utilizando enemigos naturales del insecto como el hongo Beauveria bassiana, entre otros depredadores;  uso de trampas. El control químico es poco efectivo contra la broca.

Aplicando quizá este método de control integrado, y de acuerdo con Granma, el índice de infestaciones en Sancti Spiritus ha descendido al 4%. La pregunta que nos vemos obligado a plantearnos es ¿por cuánto tiempo se mantendrá este control de plaga? No debemos olvidar que en Cuba todo se hace por impulsos, se elaboran planes y luego se descuidan o abandonan, independientemente del mal manejo en el uso de los controles biológicos característico de la agricultura estatal.

Ya antes la producción cafetalera había sufrido con la presencia de la roya del cafeto producida por el hongo Hemileia vastatrix una de las enfermedades más dañinas para el cafeto mundialmente. Esta enfermedad se presentó en Cuba alrededor de la década del 70, probablemente procedente de Angola, aunque el régimen se empeñó en decir que se trataba de un ataque biológico proveniente de los Estados Unidos.

La paranoia castrista en 1977 acusó a los Estados Unidos como responsable de introducir en Cuba la enfermedad conocida como Carbón de la caña debida al hongo Ustilago scitaminea, Sydow. El primer brote del ataque fungoso se presentó en el municipio Pilón en Santiago de Cuba, apareciendo posteriormente en zonas del Municipio Bauta en La Habana. La infección en realidad procedía de Jamaica por transmisión aérea de las esporas del vector. El Carbón no hizo grandes estragos en la producción azucarera pues la mayoría de las variedades de caña cultivadas en el país poseían gran resistencia a esa enfermedad.

Muy diferente fue la diseminación de la roya de la caña debida al hongo Puccinia melanocephala H. y P. Sydow, que aunque entró al país por diseminación aérea también se le achacó a un ataque biológico de Estados Unidos. La extensión de la roya arrasó con los campos donde se cultivaba la maravillosa variedad cañera Barbados 4362 haciendo que la Jaronú 60-5 se convirtiera en la variedad cimera en la explotación cañera dada su alta resistencia a la P. melanocephala.

En el 2007 aparece una nueva enfermedad de tipo bacteriano esta vez afectando a los cítricos, el denominado Dragón Amarillo, el Huanglongbing  o HLB, enfermedad altamente destructiva y causante de la ruina de la industria del cítrico en varios países asiáticos. Su agente transmisor es un insecto denominado Diaphorina citri Kuwayana que se ha ido diseminando por Brasil, Venezuela, Argentina, México y la Florida.

Al menos, el gobierno castrista no ha lanzado esta vez acusaciones contra Estados Unidos de introducir en Cuba la broca del cafeto y el Dragón Amarillo.

Cuando el castrismo desaparezca habrá dejado al país un legado desastroso para la agricultura cubana, miles de hectáreas de tierras labrantías degradadas, la ruina de la industria azucarera y la presencia de plagas y enfermedades dañinas en cultivos de primera importancia.

jueves, 25 de octubre de 2012

¡Que bien se nada fuera del agua!


Empecemos por aclarar que efectivamente la revolución destacó la importancia de la educación, pero no sobre las ideas de Martí, sino sobre las de Antón Makarenko, un pedagogo soviético nacido en Ucrania.

Frank Cosme Valdés Quintana. CUBA ACTUALIDAD (PD)
Escolares cubano en labores agrícolas

El título de este trabajo lo dice todo. Esa es la impresión que a cualquiera le causa cuando alguien da como cierto algo que es falso y no solo eso, sino que emite juicios donde afirma algo que desconoce.

Una noticia leída en el blog español Terra del 4 de octubre pasado, además de informar sobre ciertas realidades actuales referentes a las rebajas en el presupuesto que se dirige hacia la educación en Cuba, parece al mismo tiempo ─ por el rumbo que coge esta información en cuanto afirmaciones ─ que justifica la debacle social y educativa ocasionada por las llamadas escuelas en el campo.

Según el autor de este artículo: “La revolución destacó la importancia de la educación e incorporó las ideas de José Martí, padre intelectual de la nación”. Indica este “experto” que José Martí “defendió la norma de combinar el estudio con el trabajo”, una práctica que el gobierno revolucionario adoptó con la creación de las escuelas internas en el campo.

Ahora resulta que Martí, además de ser el autor intelectual del Moncada, según el máximo jefe, de acuerdo a este cubanólogo es también el autor intelectual de las escuelas en el campo.

Empecemos por aclarar que efectivamente la revolución destacó la importancia de la educación, pero no sobre las ideas de Martí, sino sobre las de Antón Makarenko, un pedagogo soviético nacido en Ucrania.

En los primeros años de la revolución, después de desactivar la Escuela Normal para Maestros, sita en la esquina de San Joaquín y Amenidad, en La Habana, esta fue suplantada por el Instituto Pedagógico “Antón Makarenko”.

 Las maestras makarenkos, como las llamaban, eran jóvenes traídas de provincias, que fueron preparadas para dar clases en un nuevo estilo, el estilo ruso de enseñanza, donde lo azul era rojo, justificado con la ya conocida dialéctica marxista.

 Hoy, ni siquiera en los medios oficiales casi se nombra a este fracasado experimento ─  uno de tantos, como la escuela al campo ─ en que se pretendió de la noche a la mañana convertir en pedagogas a un grupo numeroso de adolescentes (en años recientes volvió a ocurrir con los maestros emergentes).

En cuanto a que Martí defendía la norma de combinar el trabajo con el estudio, eso es más viejo que Matusalén. Hasta en la antigua Grecia hubo maestros que la aplicaban. Pero en ningún momento Martí se refirió a construir escuelas” en el campo e internar obligatoriamente a los educandos separándolos de los padres. Más bien habló sobre “un huerto escolar” en los terrenos aledaños a la escuela, algo que los que ya peinamos canas conocimos en los antiguos colegios. Pero con la revolución, el pequeño huerto se convirtió en las escuelas en el campo, situadas hasta a 100 kilómetros de distancia del lugar de residencia de los alumnos.

Para qué hablar de los 15 días obligatorios en Tarará, al este de La Habana, que tenían también que pasar los niños de primaria, que fueron suspendidos por el desastre de Chernóbil, en Ucrania, pues en aquel campamento alojaron a los niños accidentados que fueron atendidos en Cuba.

Aunque también en este artículo de Terra se nombra a un arquitecto que expresa que la educación universitaria era “casi segura”, en ese “casi” no explicó o no se atrevió a explicar este constructor, que muchos que les gustaba estudiar no pudieron, pues entre el Servicio Militar Obligatorio (SMO), el Servicio Militar General (SMG), la guerra de Angola y posteriormente las movilizaciones militares por cuanta cosa dijeran los presidentes de turno de Estados Unidos, lo cual acababa siempre en un estado de alerta en Cuba.

Algunos lograron escapar gracias a certificados médicos, amistades en el comité militar o simplemente porque tuvieron suerte. Las mujeres fueron las menos afectadas, pues aunque se intentó, no progresó el servicio militar obligatorio para ellas y es por eso que hay más mujeres profesionales que hombres en Cuba. No es una conquista de la revolución, como pregonan algunos voceros y repiten algunos medios foráneos: es una consecuencia fruto de una causa.

 El autor se despista aún más en este artículo de Terra, cuando también enfoca las quejas de muchas familias que no pueden pagar maestros particulares para sus hijos con la intención de que puedan conseguir carreras universitarias. Lo hace de una forma que desvía la atención hacia la esencia de esta anomalía, que es una simple pregunta: ¿Es entonces tan deficiente la educación en Cuba que hay que pagar maestros particulares para que los hijos aprueben? Habría que agregar que así sucede desde hace años y desde la primaria.

jueves, 24 de noviembre de 2011

¡A comer moringa!

Tania Díaz Castro



Moringa es el único género de la familia Moringaceae. Este género comprende 13 especies, todas las cuales son árboles de climas tropicales y subtropicales.

LA HABANA, Cuba, noviembre (www.cubanet.org) – Los vecinos de Santa Fe, Jaimanitas, Flores, Siboney y otros pueblos y repartos aledaños a Punto Cero, donde vive el viejo líder Fidel Castro, se han vuelto muy activos y optimistas con la llegada de las posturas de moringa, traídas en camiones y repartidas gratuitamente a todo el que las quiera.
Ya no hacen falta médicos, ni comida, dicen, contentos con su posturita de moringa, lista para sembrar en los patios de las casas. Así son los cubanos, contentos aunque salgan de velar a un muerto.
Lo más curioso de esta historia es que, además, dicen que la idea de traer la moringa de Venezuela fue idea del viejo líder cubano y del Presidente venezolano, que la bebe en infusión cada mañana, porque la moringa sirve para todo, hasta para prolongar la vida en el poder político.

Busqué información sobre la moringa en Internet y supe de este árbol milagroso, originario de India y capaz de curar cualquier enfermedad. Es fundamental para períodos secos y cambios climáticos, y sobre todo, como posee altos niveles de vitaminas, proteínas y minerales, sirve para la alimentación humana y animal.  Tal vez por esto último también le interesó a Fidel Castro, ahora que dicen que el poco ganado vacuno que nos queda se está muriendo en la provincia de Camagüey, famosa por aportar la mayor parte de la carne roja al país en los ‘malos tiempos’, cuando los cubanos teníamos una vaca por cada habitante y padecíamos ese dañino hábito de comer carne de res, cuya  eliminación ha sido otro de los grandes ‘logros’ de nuestra revolución.
La moringa, según vox pópuli, sirve hasta para obtener un sueño placentero; que falta hace, porque la escandalera generalizada en todo el país ─  otro de los ‘logros’ de la revolución ─ y la vulgaridad del reguetón a todo dar, frecuentemente nos tienen despiertos hasta altas horas de la madrugada.
-Por si las moscas ─ me dice Hortensia, una vecina ─ , ahora mismo me voy en un bici taxi en busca de una posturita de moringa, porque desde hace días no se encuentran vegetales frescos ni frutas en el agro mercado, y los precios de las carnes están por los cielos.
-¿Y cómo se come la moringa? ─ pregunto.
-En ensalada, hija, igual que la lechuga. Entre los poblados de Cangrejera y Baracoa, todo lo han sembrado de moringa, por orden de Raúl Castro. Dicen que hasta las reses se van a poder alimentar y engordar con esta planta.
-¿Ya la probaste?
-¡Claro! ─ responde.
-¿A qué sabe?
-¿A qué va a saber, hija? ¡A moringa!
 

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Los errados pronósticos de la FAO

Omar Lafita

Capdevila, La Habana,(PD) Los conocedores de la producción agrícola cubana se quedaron estupefactos al leer las opiniones del representante en La Habana de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), Marcio Porto, cuando afirmó que "Cuba avanza hacia la independencia alimentaria".
De qué independencia y seguridad alimentaría habla este señor cuando el gobierno ha destinado para el presente año 1 800 millones de dólares para importar alimentos, muchos de los cuales se pueden producir en Cuba.
Cómo es posible que el representante de la FAO hable de seguridad alimentaria, si desde la puesta en vigencia hace tres años del Decreto Ley 259, que autoriza la entrega de la tierra en usufructo, todavía continúan cubiertas de marabú o mal atendidas cerca de un millón de hectáreas y de las 1,2 millones entregadas, solo están en explotación el 70%.
¿De qué experiencia cubana para exportar habla el Sr. Porto cuando la producción agrícola de estos últimos cinco años ha estado por debajo de los planes fijados?
Los cultivos generadores de divisas (azúcar, tabaco, cítricos, café y cacao), debido al ruinoso estado de sus estructuras productivas, desde hace años arrastran una imparable desaceleración reflejada en sus bajas producciones.
Al terminar septiembre, la producción de arroz fue de de 290 400 toneladas, lo que significa cerca del 20% de las 600 000 toneladas que consume la población cubana anualmente. Las restantes 400 mil toneladas se importan de Vietnam y Brasil.
La producción de frijoles en estos 9 meses creció un 61,9%, que representa 58 900 toneladas acopiadas, pero se tendrá que destinar una elevada suma de dólares para importar 31 700 toneladas, porque el consumo es de 90 000 toneladas al año.
Tal parece que el representante de la FAO no visita los mercados agropecuarios estatales porque recomienda la aplicación de proyectos y experiencias de la agricultura urbana y suburbana en Cuba. Esto no se corresponde con los hechos, en estos momentos hay un desabastecimiento crónico de hortalizas y vegetales, que sólo se encuentran a precios astronómicos en los mercados agropecuarios de oferta y demanda, puntos de ventas y carretilleros. La falta de sistematicidad y el descontrol han originado el desabastecimiento de vegetales y hortalizas.
Tal parece que el experto de la FA0 no se ha informado acerca del mal momento que atraviesa la agricultura cubana, plagada de deficiencias y grandes dificultades en su gestión productiva.
De las 393 841 hectáreas de tierra reportadas como ociosas al inicio del programa, todavía se mantienen sin producir 133 755. La situación cobra matices de tragedia, porque de las 83 330 fincas organizadas con los beneficiados que recibieron tierras en usufructo, sólo están lista para entrar en producción 12 962.
A este estancamiento se le suma que los bancos y el gobierno no acaban de ponerse de acuerdo para otorgarle créditos blandos y subsidios, acompañado de facilidades de pago para que los productores puedan adquirir arados y otros implementos porque con los precios que se ofertan ni soñar adquirirlos.
Todo este desajuste es consecuencia de la centralización y las diabólicas decisiones verticalistas que ignoran las realidades y movidos por el perverso voluntarismo subjetivista, fijan la recogida de la cosecha e imponen el derrochador y corrupto monopolio de distribución y venta de los productos del agro. Tal absurdo productivo y comercial es la causa de que los mercados agropecuarios estatales estén desabastecidos.
Los campesinos y cooperativistas, antes que sus cosechas terminen convertidas en alimento para los cerdos, recurren a múltiples subterfugios y argucias y se las venden a los intermediarios que pagan al momento y mejor que el Estado.

sábado, 15 de enero de 2011

Cumple el país su plan de reforestación ¡No faltaba más!

Mario J. Viera    



Granma, el más oficialista de los oficialistas diarios de Cuba informó este 15 de enero de otro plan, no solo cumplido sino también, sobrecumplido. ¡Siempre se cumplen todos los planes en Cuba!, al menos en los reportajes de su prensa controlada.

En esta ocasión se trata de un presuntuoso plan de reforestación que busca cubrir de bosques a cerca de la mitad del territorio nacional (30.8%) para el 2020. El solo planteamiento de esta colosal cifra nos predispone a la duda. Si para ese año el 30.8 % de la superficie, como han declarado se planta de bosques solo quedaría un 69.2% de la superficie nacional que estaría ocupada por las zonas urbanas y un resto dedicado a la agricultura,  la ganadería y la minería.

Considerando que Cuba es un país eminentemente llano y que sus zonas de montaña solo ocupan alrededor de un 23% de su área nacional habría que considerar, suponiendo la reforestación del ciento por ciento de las zonas montañosas, algo muy poco creíble, que se tendría bajo bosques el 9.29 % del territorio no montañoso del país. Cabe entonces entender, suponiendo que del total de la superficie nacional se haya descontado el área urbana, que sólo estaría disponible para la agricultura, la ganadería y la minería un poco más de la mitad del territorio nacional no urbano (59. 91 %).

Este dato es planteado bajo el supuesto de que el 23 % del área nacional ocupado por sistemas montañosos sea forestado al 100% lo que consideré poco creíble ya que en las montañas orientales y en el Escambray existe un número considerable de hectáreas dedicada al cultivo del café y de frutos menores, así como zonas ocupadas por poblados. En tanto que en Pinar del Río la Sierra de los Organos no se presta para la actividad forestal.

Del supuesto 59.91% del área no urbana hay que descontar la dedicada a embalses, y a caminos, carreteras y vía férreas, entonces ¿qué por ciento estaría libre para la agricultura, la ganadería y la minería?

Como siempre, estos planes son sólo la expresión típica de los planes del castrismo, simples globos inflados, solo creíbles por los tontos de la FAO y del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente que ha colocado a Cuba en la posición séptima de los países con avances en la reforestación.

Por otra parte, nada se ha dicho de cuáles especies arbóreas se han utilizado para llevar a cabo la reforestación, salvo alguna mención a la cedrella mexicana (cedro), la palma real, el bambú y algunas plantas ornamentales.

De acuerdo con el director forestal del Ministerio de la Agricultura, Elías Linares Landa, se dedicarán a bosques unas 600 mil hectáreas, es decir unas 44 709 cab,  que se dedicaban al cultivo de la caña. Area ésta que quedó inutilizada tras el descalabro de la industria azucarera y que mejor hubiera sido emplearla en la producción de alimentos. Otra barbaridad de la burocracia castrista.

Junto con esta decisión se tomó la medida de “bajar el ganado de algunas zonas de montaña y disminuir las áreas dedicadas al café, para proteger e incrementar los bosques”. ¡Nada! Para el burócrata con título de Ingeniero que es el Sr. Elías Linares Landa, la producción agrícola es de escaso valor y disminuir áreas dedicadas al café en su ambiente ecológico más favorable con el propósito de sembrar forestales es una genialidad.

Si estos ineptos continúan con sus locos planes en Cuba la gente terminará comiendo semillas de cedro y cáscaras de los troncos de las casuarinas.

domingo, 7 de noviembre de 2010

El Dragón Amarillo ataca los cítricos de Cuba.

Mario J. Viera





Un reportaje de Olga Díaz Ruiz aparecido en Granma de 5 de noviembre bajo el titulo “Amarga recuperación del sector citrícola”, centrado sobre las deficiencias en el manejo de la citricultura en la Isla de Pinos (de la Juventud) plantea una muy preocupante situación para la industria citrícola de Cuba.

Aunque tratado en segundo plano, la reportera informa sobre la afectación que una nueva enfermedad bacteriana está produciendo en la citricultura pinera. Para la reportera lo más grave es “el avance del marabú” en esos campos y soslaya la importancia de primer orden que significa la infestación de la enfermedad conocida como Huanglongbing  o HLB, que de acuerdo al reportaje, abarcó “7 000 hectáreas de tierras (dedicadas a los cítricos) – es decir, unas 522 caballerías) y el perjuicio mayor es que la enfermedad afectó en primera instancia las 900 hectáreas (67 cab) de fomento sembradas en 1998, propagándose pronto al resto de los brotes jóvenes de la zona. A partir de ese momento todas las plantaciones fueron dañadas, solo las tierras permanecieron libres de plagas”.

Según la reportera del Granma, esta enfermedad apareció por primera vez en Cuba en el 2007. Luego llega a una conclusión de los problemas que la citricultura de la isla está presentando: “La realidad es que la citricultura de la Isla, antaño motivo de orgullo en el territorio, demanda el doble de empeño de los trabajadores y de sus cuadros, quienes tienen que romper el cerco del inmovilismo para que el cítrico vuelva a ser el aporte más importante de los pineros a la economía nacional”.


No se trata de duplicar el empeño de “los trabajadores y de sus cuadros”, sino de medidas efectivas por parte del Ministerio de Agricultura que han sido lentas e imprecisas y no dejarlas solo a la iniciativa de los funcionarios locales. El HLB es un peligro ya presente en los cítricos de Cuba y una potencial amenaza de destrucción de los mismos.


El Huanglongbing fue reportado por primera vez en el sur de China en 1943 y en Taiwan en  1951; aunque ya desde  finales de la década de 1800, campesinos chinos notaron su presencia A partir de entonces se ha expandido hacia numerosos países de Asia, Africa y Sur América, en países como Bangladesh, Bután, Hong Kong, India, Indonesia, Japón,  China, Cambodia, Laos, Nepal, Pakistán, Filipinas, Sri Lanka, Tailandia, Vietnam,   Arabia Saudita,  Yemen, Burundi, Camerún, República de Africa Central, Comores, Etiopía, Ruanda… Brasil. No se ha reportado su presencia en México, Centro América, Australia y los países europeos del Mediterráneo. En el año 2005 fue reportada su presencia en los Estados Unidos.

El huanglongbing, que en chino quiere decir “dragón amarillo”, es una enfermedad de los cítricos considerada altamente destructiva siendo responsable de la ruina de varias industrias citrícolas de Asia y Africa. Su agente causal es cualquiera de las tres especies reconocidas, Candidatus Liberibacter asiaticus, Candidatus Liberibacter africanus y Candidatus Liberibacter  americanus; esta última ha sido recientemente reportada en Brasil en tanto que solo la Candidatus Liberibacter asiaticus ha sido encontrada en Estados Unidos.

El principal vector es una especie de insecto de la familia Psillidae conocido como psílido asiático de los cítricos (Diaphorina citri Kuwayana). Un insecto de 3 a 4 mm de longitud, de alas moteadas de pardo, fue detectado por primera vez en el sur de la Florida en  1998 y su presencia ha sido reportada en Brasil, Venezuela Argentina y México. Las ninfas de este insecto son por lo general de color amarillo naranja, se alimentan de hojas y tallos y son difíciles de ver aunque pueden detectarse por las excreciones serosas de color blanco que producen.

El HLB, conocido también como “enverdecimiento de los cítricos” es una enfermedad que a menudo se confunde con deficiencias nutricionales de zinc o manganeso. Inicialmente puede ser difícil su diagnóstico al no mostrar síntomas durante determinado período ya que su latencia persiste como promedio por dos años. El síntoma foliar más característico es un manchado abigarrado de verde y amarillo en hojas que puede aparecer en un simple brote o rama. La enfermedad puede dar formación de hojas pequeñas y estrechas y de ramas cortas  que le dan una apariencia de apiñamiento. Otros síntomas son decaimiento de las ramitas, pobre florecimiento y crecimiento disminuido, frutos pequeños y a menudo deformados; típicamente se mantiene el color verdeado en ellos aun cuando maduros, de ahí su nombre de enverdecimiento. Su sabor es amargo. Los árboles infestados mueren en 3 a 5 años, produciéndose los síntomas más severos en naranja, mandarina y toronja.

Solo por medio del vector, Diaphorina citri, se produce la transmisión de la enfermedad y no por el viento, la lluvia, ni por contacto con personas o instrumentos. Su control requiere la tala de los árboles afectados y el control químico o biológico de las poblaciones de psílidos. En China se han practicado tratamientos a los injertos con solución de hidrocloruro de tetraciclina. Como control biológico se han utilizado contra las ninfas de Diaphorina citri  dos hongos patógenos el Cladosporium sp. Nntes r. oxysporum Berk y el Capnodium citri Mont. El estado de Florida ha importado de Asia una avispa hectoparásito, la  Tamarixia radiata (Weterston).

Hay que señalar que todas las especies de cítricos son susceptibles al dragón amarillo.

Retomando el reportaje del Granma, la reportera hace conocer que en “otro intento por aunar fuerzas que contribuyan a recuperar el desarrollo citrícola del municipio, la entidad ha entregado más de 100 hectáreas de tierras distribuidas en unas 40 fincas integrales (2.5 ha promedio), para ser atendidas por 80 usufructuarios durante un periodo de dos a cinco años, con destino a la siembra de frutales y bajo la supervisión directa de la empresa. El párrafo parece indicar que el usufructo se entregará por un periodo de solo dos a cinco años, solo el tiempo necesario para que nuevas plantaciones de cítricos, empleando plantas injertadas, comiencen a producir. Si esto es  así, los usufructuarios harán solo lo necesario para obtener beneficios sin empeñarse en introducir mejoras en las tierras que reciban por solo dos o cinco años. Nada factible para controlar al dragón amarillo que avanzará sin resistencia sobre los campos citrícolas.

La reportera, que parece no tener la menor idea de lo que es la agricultura cita las palabras de Camilo Company Azcuy, director de la Empresa Agroindustria Citrícola, quien señaló: "Ese programa (de retomar el desarrollo de los cítricos de la isla) depende de la aprobación de un financiamiento del cual no dispone la empresa, ya que la citricultura es bien costosa", a lo que la periodista cuestiona esa necesidad cuando al recorrer las áreas de cultivo se pregunta: “¿Qué financiamiento hace falta para limpiar?”. Sin una inversión fuerte en recursos y tecnología no será fácil reanimar la industria citrícola de la Isla de Pinos (de la Juventud) y evitar que el dragón amarillo termine por devorar toda esa industria a nivel nacional.