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miércoles, 1 de septiembre de 2021

MANUEL GUERRA, MEDICO, UN REPRESENTANTE DE LAS NUEVAS GENERACIONES

 

Mario J. Viera


 

Manuel Guerra, un médico de Holguín no comprometido con el Gobierno, sino con el ejercicio de la medicina. La primera condición que debe primar en un médico es la dignidad y la consagración al ministerio de salvar vidas. Y al Dr. Manuel Guerra no le falta dignidad y es capaz de decir lo que piensa y criticar lo que debe ser criticado.

 

Guerra fue uno de los galenos que respondió al llamado primer ministro Manuel Marrero cuando cargó contra el personal de salud de Cienfuegos acusándoles de negligentes en el enfrentamiento a la pandemia del Covid-19. Olvidó ese tal “primer ministro” que los médicos, en cualquier lugar del mundo, constituyen la primera línea de defensa contra el avance del virus; que los médicos y el personal sanitario son verdaderos héroes, y mucho más en Cuba donde existe un “gobierno” totalmente negligente.

 

La respuesta dada por Guerra al “primer ministro” fue contundente:” Marrero, ¡cuánta indignación! ¡Cómo va a culparnos a los médicos de sus barrabasadas! (…) Los médicos nos arriesgamos día a día, exponemos a nuestros familiares y a todos los que nos importan, por tal de cumplir nuestro deber, y usted en cambio nos estimula con reproches, con más exigencias, más reclamos y menos insumos. Cuba no está muriendo, ¡ustedes la están masacrando!”

 

Como la Gestapo, la Seguridad del Estado ya ha puesto su mirada atenta sobre el Dr. Guerra. Le vigila, le amenaza. La verdad nunca es algo que una dictadura puede permitir que se propale. Para la dictadura cubana lo único que es verdad es su propia mentira.

 

Algún burócrata del régimen del PCC ha amenazado a Guerra con la separación del sector de la salud de Holguín; y el médico responde, desde su página de Facebook: "Quiero dejar claro a quien le encomendó la tarea al jefe de Recursos Humanos de Salud Pública Provincial de Holguín el pasado 23 de agosto, de 'separarme del sector de Salud', que no pienso abandonar mi labor, al menos no por las buenas como ya intentaron. Van a tener que expulsarme y, obviamente, los voy a denunciar",

 

Y reclama el Dr. Guerra: “El país necesita soluciones y transparencia, con mentiras no se combate el Covid-19. Pidan ayuda a la OMS, admitan el colapso sanitario y permitan, con carácter inmediato, que cualquier país pueda ser partícipe del proceso de sanación y recuperación de nuestra nación. No somos conejillos de Indias”.

 

Cuba cambia. Nuevas generaciones de cubanos nacidos durante la era del castrismo comienzan a reclamar, a exigir. Es el comienzo de la nueva historia de Cuba; y Manuel Guerra es un ejemplo vivo de las nuevas generaciones de cubanos.

martes, 6 de octubre de 2020

El veni, vidi, vici de Donald Trump y el COVID-19

 

Mario J. Viera

 


El gran Payaso, regresó a la Casa Blanca, para mostrarse, tal como muchos habíamos previsto, cuando dudamos fuera verdad su contagio con el Corona Virus ─ y aún seguimos dudando ─, como un vencedor. Y no se inhibe para decirlo, para declararse el líder victorioso: “Me mantuve al frente. Lideré. Nadie que sea un líder no haría lo que hice. Sé que hay un riesgo, hay un peligro”. El, el vencedor del virus.

 

Y al gran héroe no le faltan alabarderos lisonjeadores para proclamarle como el gran líder, casi como el amado líder: “Tiene experiencia como comandante en jefe, tiene experiencia como empresario, ahora tiene experiencia luchando contra el coronavirus como individuo ─barbotea aduladoramente Erin Perrine, directora de prensa de la campaña Trump.

 

Llegó a la Casa Blanca, altivo, prepotente como siempre. Alza el mentón y cual un César victorioso en la batalla de Zela, se quita la mascarilla y la guarda en el bolsillo interior de su chaqueta, como si estuviera repitiendo el “Veni, vidi, vinci” de Julio César ─ aunque dudo que alguna vez hubiera conocido la tal frase ─. Sí porque su permanencia en el hospital, fue breve, prácticamente un week end, como si solo hubiera echado un vistazo a un costosísimo tratamiento médico que jamás podría ser recibido por los más de 200 mil estadounidenses que murieron por el covid-19, sí, llegó, vio y triunfó, parece ser el mensaje que se pretende transmitir.

 

Pero, aceptemos como válida la hipótesis: “Trump está enfermo por el covid-19”. Entonces, ¿cómo es posible que un jefe de gobierno, luego de sufrir enfermedad tan dañina, pueda enviar un mensaje como este: “¿Ahora estoy mejor y tal vez soy inmune? No lo sé. Pero no dejen que eso domine sus vidas. Salgan, tengan cuidado”; o esta otra cuando dice, “No tengan miedo al Covid. No permitan que les domine la vida”, restándole importancia a la pandemia.

 

Si la hipótesis es cierta, ¿por qué ese equipo médico liderado por el osteópata Sean P. Conley, no ha dado un informe detallado, sin omisiones de las verdaderas condiciones del paciente presidente; ¿Razones de índole de privacidad? El presidente de Estados Unidos es una personalidad pública y los ciudadanos de este país tienen todo el derecho a conocer el verdadero estado de salud de quien está al frente de la administración nacional, y conocer ese estado de salud sin dejar lugar a dudas, y mucho más cuando se está tan próximas unas elecciones para elegir a un nuevo presidente o decidir la reelección del actual. No pueden quedar dudas sobre la capacidad física y mental del mandatario, para que los ciudadanos puedan decidir su voto.

 

Sí la hipótesis es cierta, ¿por qué se permitió que Trump paseara por los exteriores del hospital viajado en un vehículo cerrado, solo para saludar a sus simpatizantes, poniendo en riesgo la salud de los agentes del servicio secreto que viajaban en el mismo transporte? ¿Por qué conceder el alta médica a un hombre enfermo luego de tres días de hospitalización sin tomar las medidas necesarias para garantizar su seguridad física y evitar la propagación de los contagios en la residencia gubernamental?

 

Hay muchos “por qué” no respondidos por el tal equipo de especialistas médicos.

 

Se puede aceptar la hipótesis basándonos solo en el prestigio del Hospital Walter Reed. Sin embargo, conocemos que Trump es capaz de pisotear el prestigio de cualquier institución, médica, hospitalaria, militar o de seguridad.

 

Demasiados hechos “alternativos” en torno al verdadero estado de salud de Donald Trump.

miércoles, 8 de abril de 2020

CUBA: LA MASCARA TRAS EL COVID-19


Mario J. Viera



Ya comienza a verse en Cuba el verdadero rostro de la dictadura oculto tras el combate al Covid-19. Ahora una redactora del Granma, siguiendo las instrucciones precisas que le imparte el Buró Político del PCC, hace algunas advertencias: “no podemos darnos el lujo ─ afirma la “periodista” vocera ─ de que exista impunidad y de tener actitudes permisivas ante lo mal hecho”. En principio parece ser algo lógico en medio de una epidemia que, en el país, pudiera alcanzar proporciones incalculables; que hay que estar atento a todo lo que se hace para detener la expansión de la epidemia; ejercer el derecho a la crítica, exigir transparencia, pedir resultados; pero tenemos que hacernos algunas preguntas al respecto: ¿Qué significa “lo mal hecho”? ¿Cuáles son las actitudes incluidas dentro del concepto de “lo mal hecho”? ¿Falta de previsión de las autoridades gubernamentales o sanitarias del país? No, la escribidora lo descarta, porque ella deja bien en claro que el Estado cubano “de manera pertinente, ordenada y con probada eficacia” lleva a cabo el “plan de enfrentamiento” al Covid-19 de acuerdo con “las particularidades del país”. Eso es muy importante, “las particularidades del país”, sí porque Cuba es muy particular, muy diferente a cualquier otro país, aunque, aclárese, todos los países tienen sus “particularidades”, no es lo mismo Argentina que México, ni Inglaterra que Estados Unidos, sin embargo, el virus del Covid-19 no hace diferencia alguna en cuanto a las particularidades de cada país.

Cuba, ya de largo, sufre una carencia crónica de recursos, esto sí es una de sus “particularidades”, y con esos recursos deficitarios tiene ante sí el azote de una pandemia, y nos dice la vocera en Granma, “que aun pandemia de por medio, seguimos bloqueados y asediados económicamente”, y esto hay que repetirlo ad nauseam, porque es la coartada perfecta para ocultar las propias deficiencias. Pero nadie debe preocuparse, porque, entre “lo mal hecho” no está el mal uso que de esos recursos hace el Gobierno; porque entre “las innegables fortalezas” con que se cuentan, está también, la “economía planificada”, y así, nos dice la redactora de Granma, el gobierno “con orden y de manera colegiada” hace “un uso objetivo de los recursos de que dispone el país”; claro está que solo aporta una afirmación sin fundarla en hechos estadísticos y que demuestren ese supuesto “uso objetivo de los recursos”.

 ¿Acaso entre “lo mal hecho” se incluyen las violaciones que puedan cometerse, por negligencia o por desidia, del protocolo sanitario? ¡De ninguna manera!, parece decir la plumífera; porque en Cuba, entre otras fortalezas, se cuenta con “un extraordinario sistema de salud pública (...) y la estructura y concepción de la Defensa Civil”. Y en ese extraordinario sistema de salud y con esa estructura de la Defensa Civil, no se producen errores, no existe “lo mal hecho”, ¡Faltara más! Si es que “la más alta dirección del país” se desvela “para mantener la vitalidad de los servicios; para que sean sostenibles las garantías que, en materia de derechos, disfrutamos los cubanos”; ¿cuáles son esas garantías de derechos que, supuestamente se disfrutan en Cuba? Parece ser que la cronista del Granma no ha leído el Código Penal de Cuba ni lo ha cotejado con lo que dice la Declaración Universal de los Derechos Humanos o con lo que se establece internacionalmente como derechos de los ciudadanos. Ella cumple con lo que se le ha encargado y no se va aponer a filosofar sobre algo tan baladí como ese tema de los derechos ciudadanos.

La careta comienza a caerse, no lo dice la obediente cronista del Granma, pero es lo que se deduce de las palabras de ese tal presidente Miguel Díaz-Canel, que ella cita, “ya pasamos la etapa de educar, informar y persuadir, ahora, actuar con rigor...” Actuar con rigor contra “lo mal hecho” y deja definido lo que se considera como “mal hecho”: “Tanto aquellos que infrinjan las medidas sanitarias (está bien), como los que pretendan lucrar con lo que a todos nos pertenece” (no es incorrecto); pero ahora viene lo  que realmente es el más mal hecho de todo lo “mal hecho”, y es por eso que el PCC activó los Consejos de Defensa de la “guerra de todo el pueblo”:  o los que apelen al desorden para seguir el juego a quienes, aun en un momento tan sensible, se empeñen en desacreditar a nuestro sistema social, que no les quepa duda, deberán afrontar ante la ley las consecuencias de sus actos”.

El régimen, por supuesto siente temor. Está frente a una situación muy especial, que afecta a la ciudadanía mucho más que el desabastecimiento crónico debido, tanto al embargo externo, como al bloqueo interno, la propagación del Covid-19. Ha habido reclamos por parte de la población por las carencias; hay temor a la pandemia y si esta crece en cifras alarmantes en todo el territorio nacional, todo puede ocurrir, hasta un estallido social espontáneo, y ya esa situación, los magnates del PCC la están previendo. Ya se manipularán las cifras que reportan sobre enfermos y decesos; es peligrosa la transparencia. El régimen no pretende persuadir. está listo para instrumentar la represión con toda su crudeza “aún en un momento tan sensible” que puede poner a su “sistema social” en peligro de ser barrido, más por la acción popular que por los propios efectos del virus... Mientras tanto, la oposición interna guarda silencio.

lunes, 23 de marzo de 2020

LA PANDEMIA ECONOMICA DEL CORONAVIRUS


Mario J. Viera



El Covid-19 nos está llevando ante una crisis económica de grandes proporciones. La mano invisible del mercado para corregir la economía ha quedado impotente ante uns situación, no generada propiamente por deficiencias del sistema capitalista, sino por el no previsible ataque de un agente invisible y letal, como es el nuevo coronavirus. El neoliberalismo económico demuestra su incompetencia, no solo por el hecho de generar un alto grado de diferenciación social, sino por su incapacidad para resolver a tiempo una crisis económica ─ originada por la pandemia viral ─ que puede también convertirse en una verdadera pandemia económica  

Tal como lo presenta Amanda Mars en un artículo que apareció en la edición de el diario español, El País:

“Al final, siempre emerge la figura de John M. Keynes, que defendía que los mercados no se corregían solos ante una crisis severa, que ni siquiera la política monetaria bastaba y que hacía falta el brazo fiscal del Gobierno, el gasto público y los estímulos para reactivar un país

La frase representativa, marca fundamental de la ideología del republicanismo, pronunciada por Ronald Reagan al tomar la presidencia, “El Gobierno no soluciona problemas, el Gobierno es el problema”, no siempre puede mostrarse como dogma infalible. La desregulación de los sistemas financieros no siempre soluciona problemas, las desregulaciones, la política de bajos impuestos a las grandes corporaciones, es el problema.  Esto quedó demostrado por la política del New Deal que impulsó Franklin Delano Roosevelt entre 1933 y 1930 basándose en un amplio programa social que amparaba a las capas más pobres de la población, amparaba el sindicalismo y creo la Ley de Seguridad Social; y en las propuestas del economista John M. Keynes para reformar los mercados financieros y darle un nuevo impulso a la economía que había estado afectada por el crac de 1929. Roosevelt había salvado al sistema de economía capitalista.

La crisis del Covid-19 ha asaltado a toda la política neomonetarista de Milton Friedman, impuesta en el país desde la era de Ronald Reagan, con numerosas desregulaciones, con un sistema sanitario costosísimo que más que sistema de salud es mercado económico y, junto a ello, un elevadísimo déficit presupuestario incrementado con la nueva política fiscal impuesta por Donald Trump. Esta crisis demuestra la falsedad de la mano invisible del mercado. y pone en evidencia las grandes diferenciaciones sociales a tal punto que florecen políticas reformistas de gran radicalismo, como las impulsadas por Bernie Sanders. Y como bien expone la articulista de El País: “No se puede calcular aún la duración (de esta crisis del Conavid-19), pero sí va a resultar más abrupta que la de 2008 y la recesión global se da por descontada. Washington advierte de que la tasa de paro puede alcanzar el 20%, una aberración en un país con escasa red social acostumbrado a casi el pleno empleo”.

Es necesario hacer un alto, y emprender las reformas económicas que requiere el país, de lo contrario, jamás se saldrá de los conflictos sociales, cada vez más agudos, y de las negativas consecuencias de un sistema económico que se comprueba más discordante, al funcionar solo para las grandes corporaciones y en perjuicio de la clase media y de las clases trabajadoras; tenemos que volver al momento en que nos encontrábamos antes de la llegada de Ronald Reagan al gobierno. Renovar el New Deal de Roosevelt y tomando como partida el gobierno obamista, profundizar en la necesidad de ampliar el Obamacare, reformarlo, hacerle más inclusive. No dudar, ni por un minuto en implantar las necesarias regulaciones al sistema financiero, y codificarlas, tal como se hiciera con la Ley Helms Burton, para que un presidente, de manera festinada y en concurrencia con los intereses creados, no pudiera levantarlas.  

Hay que ponerle freno al ángel exterminador que hoy asume la forma de un virus agresivo y letal como es el Covid-19, y que ha asumido diferentes formas como el calentamiento global, en gran parte provocado por le emisión de gases contaminantes a la atmósfera, por la desregularizada industria de los combustibles fósiles, y sus secuelas de epidemias, sequías, inundaciones, oleadas de nevadas, y de huracanes y tornados siempre más intensos y destructores.