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lunes, 27 de enero de 2020

¿SE QUIEBRA LA REVOLUCION DE LAS PITITAS?


Mario J. Viera

Jeanine Añez y Roxana Lizárraga


Parece que sí, al menos es lo que indican los últimos acontecimientos en Bolivia. La ministra de Comunicación del Gobierno de transición Roxana Lizárraga presentó su renuncia irrevocable en una carta con fecha 26 de enero de 2020. Pero su carta no fue redactada en amables términos a favor de la presidente Jeanine Añez. Contenía fuertes críticas a la gestión de la cristianísima ejecutiva y, sobre todo, a su decisión de aspirar a la presidencia en las elecciones programadas para el próximo 3 de mayo.

Lizárraga tras el atípico golpe de estado que provocó la renuncia de Evo Morales a la presidencia boliviana, asumió, en el gabinete del gobierno provisional que presidiría Jeanine Añez, el cargo de Ministra de Comunicación; para ella ese nombramiento no era un reconocimiento a su persona, sino a la lucha, según expusiera en su carta renuncia, “que dimos juntos, los jóvenes y las mujeres que derrotamos a la dictadura en 21 días heroicos donde nos jugamos la vida”.

Asumió el cargo, pero no pudo contener el sarampión de los advenedizos en una revolución ciudadana, ni distanciarse del marcado revanchismo que mostraba el nuevo gobierno. De inmediato, entró en confrontación con el sector periodístico boliviano amenazando con tomar medidas severas contra los "pseudo periodistas que hacen sedición en el país”, incluyendo en esa categoría tanto a periodistas locales como extranjeros: “Periodistas que son en algunos casos bolivianos y en otros extranjeros, tienen que responder a la Ley boliviana”. Ante esta amenaza, respondió la Asociación Nacional de la Prensa (ANP) le reclamó que fuera específica sobre casos concretos de aquellos a los que denominó como “pseudo periodistas”.

Desde su fundación, hace 49 años, la Asociación Nacional de la Prensa de Bolivia (...) defiende la vigencia de la Ley de imprenta, de las normas constitucionales y las convenciones internacionales que protegen el trabajo periodístico ─expresó la ANP, y agregó ─ Si existiera una falta al margen de estas normas, será importante que la ministra señale casos específicos evitando apreciaciones genéricas que pueden ocasionar malestar en el conjunto de los periodistas y medios de comunicación que cumplen con un trabajo profesional e informativo”.

También La Federación de Trabajadores de la Prensa de Santa Cruz reaccionó ante la declaración de Lizárraga, exigiendo el respeto a la libertad de prensa: “Demandamos que desde el Ministerio de Comunicación se respete el principio de libertad de prensa y que no se utilice los mecanismos de poder para asfixiar a los medios o para censurar las voces críticas al Gobierno".

Posteriormente, Lizárraga matizó sus declaraciones iniciales diciendo: "Estoy hablando de Telesur, que esté pasando información falsa. Porque todavía obedece a la dictadura de Nicolás Maduro. Nosotros no podemos permitir que periodistas que vengan del extranjero traten de causar una confrontación entre bolivianos. Tienen que someterse a la ley".

Su fase de Torquemada como gran inquisidora del periodismo boliviano quedó atrás. Ahora, Roxana Lizárraga asume una posición civilista ante las intenciones de gobierno continuista de la cristera mayor; y le expone en su carta renuncia:

"Es claro que nuestro Gobierno transitorio ha perdido sus objetivos. Le estamos empezando a fallar a la REVOLUCION DE LAS PITITAS. No se puede ocultar el hecho de que su Gobierno ha comenzado a incurrir en los mismos males del masismo que combatimos.
Estimada Presidente, ya no somos un Gobierno interino ni transitorio al convertirse en Presidenta/candidata ha dejado de lado el mandato del pueblo boliviano que luchó en las calles y ha puesto al gobierno al servicio de un grupo de políticos de un proyecto prorroguita que se diferencia muy poco de las prácticas de Evo Morales y el masismo. ¿En qué quedó nuestro UNIR PARA SANAR?
Nunca estuve de acuerdo en que el masismo use los medios estatales para hacer campaña, tampoco estuve de acuerdo en que se lance su candidatura por el canal estatal.
Nunca estuve de acuerdo que el TSE esté bajo el dominio del Presidente, hoy usted repite esa afrenta a la democracia pues el presidente del TSE fue designado por su autoridad”.

Entonces el presidente del Tribunal Supremo Electoral, Salvador Romero, se apresura a declarar ante la prensa y dice: “Que los vocales sean designados por el ejecutivo o elegidos por la Asamblea Legislativa Plurinacional no nos convierte en delegados, representantes ni portavoces de esos poderes en el organismo electoral”; dice además que, al ser designado por Añez, para ejercer la presidencia del alto órgano electoral: “De ninguna manera afecta, el Organismo Electoral está comprometido con llevar adelante un proceso electoral que sea técnicamente sólido, políticamente imparcial y ello independientemente de quiénes sean los candidatos a la Presidencia y a la Asamblea Legislativa”. Sin embargo, el analista político Marcelo Arequipa ─ según el medio boliviano Página 7 ─ afirmó que Salvador Romero debería dejar la presidencia de la entidad. “Es un vocal elegido por Añez y bajo la actual coyuntura, Salvador Romero debería dejar de ser presidente del TSE y debería pasar a ser un vocal más para dar la certidumbre al proceso electoral y no dar sombra de observación al proceso electoral”.

En tanto ante la crítica formulada por la renunciante ministra de Comunicaciones sobre el uso que hizo Añez del canal estatal para lanzar su candidatura, el diputado de Unidad Demócrata Amílcar Barral dijo que pedirá un informe al gobierno transitorio de la presidenta, Jeanine Añez, por uso indebido de vehículos y medios de comunicación estatales para hacer proselitismo al anunciar Añez su candidatura a la presidencia en las elecciones del 3 de mayo.

En su carta de renuncia, Roxana Lizárraga, le solicita a Jeanine Añez a que reflexione sobre su decisión de presentarse el 3 de mayo como una candidata para la presidencia:

 No voy a seguir enumerando actos y gestos de su gobierno que no ayudan en nada a la RECONSTRUCCION DE LA DEMOCRACIA. Me quedo con la Jeanine Áñez que le hablaba con el corazón a Bolivia y que estaba dispuesta a cumplir con el encargo que nos hizo el pueblo. Solo quiero pedirle que reflexione, porque estoy segura que no es este el camino que nos señaló la ciudadanía. Solo quiero pedirle que reflexione, porque estoy segura que no es este el camino que nos señaló la ciudadanía. Por eso le presento mi renuncia irrevocable".

Las reacciones de rechazo a la candidatura de la presidenta provisional no han bajado de nivel. De acuerdo con información del diario Prensa, el vicepresidente del Comité Cívico Potosí (Comcipo), Nelson Gutiérrez, informó que la entidad cívica retira su apoyo a la presidenta, Jeanine Áñez, porque consideran que sus demandas serán tomadas desde una mirada político-electoral. Comcipo no descartó volver a las movilizaciones, en caso de no ser atendidas sus demandas. Carlos Mesa, de Comunidad Ciudadana. precisó: “Un gobierno de transición con una responsabilidad tan específica, no debe ir más allá de ese objetivo, salvo la administración del día a día y la toma de medidas para resolver eventuales situaciones políticas, económicas y sociales de emergencia”.

Desde su columna en el diario miamense El Nuevo Herald, el analista político Andrés Oppenheimer expresó: "El anuncio de Áñez de que se postulará para la presidencia es la decisión más egoísta y miope que podría haber tomado. Básicamente, deslegitima a su gobierno interino, y dará nuevos argumentos a quienes, erróneamente, afirmaban que el ex gobernante Morales fue víctima de un 'golpe'", agregó a continuación: "Como presidenta, podrá utilizar recursos estatales para ayudar a su candidatura. Y si gana, dejará dudas sobre las credenciales democráticas de lo que debería ser el primer gobierno democrático boliviano después de casi 14 años de autocracia".

Y concluye Lizárraga su carta:

 [...] Creo que la lucha por la regeneración de la democracia NO PUEDE INVOLUCIONAR, sino que hay que avanzar. Si hoy, desde el palacio, un grupo de políticos tradicionales traicionan las expectativas del pueblo y urden un proyecto oportunista para gozar del poder, como lo hizo el masismo, estaremos no sólo traicionando a la democracia, sino que se está generando un escenario para que pueda regresar la dictadura de Evo Morales”.

Esos políticos tradicionales que Lizárraga denuncia, son los que, en alianza con los cristeros bolivianos, se adueñaron del movimiento de resistencia de los ciudadanos bolivianos impulsaron en la Revolución de las Pititas. Y la carta, crítica más que una formal carta de renuncia, que firmó Roxana Lizárraga, obligó a Añez a pedirle su renuncia a todos los miembros de su gabinete, quizá con el propósito de evitar otras renuncias como la planteada por la ex Ministra de Comunicación, con la excusa de hacerlo “para encarar esta nueva etapa de la gestión de transición democrática”. En un comunicado del Ministerio de Comunicación, que cita El Diario, se confirmó el hecho: “La Presidente Constitucional Jeanine Añez considera que es usual que en vísperas de la inscripción de los candidatos que van a participar en el proceso electoral libre, imparcial y transparente del 3 de mayo se produzcan ajustes en el equipo de trabajo en el órgano Ejecutivo. Por lo tanto, ha decidido solicitar la renuncia de todos los ministros para encarar esta nueva etapa de la gestión de transición democrática”. ¿Usual, un supuesto ajuste de un Consejo de Ministros ante un proceso electoral? ¡Ni ella misma se lo cree! Entonces, ¿si esto es así, por qué ella no renuncia a su cargo dentro del gobierno de Bolivia?

La decisión de Jeanine Añez, no es la decisión de un momento coyuntural. La idea estaba presente en ella desde el mismo día cuando se autoproclamó Presidente provisional y entrara en la Casa de Gobierno cargando con un enorme volumen de la Biblia. Al igual que hiciera Fidel Castro en 1959, ella alegaba que no tenía intenciones electorales; al igual que Fidel Castro que se hizo proclamar Primer Ministro luego de sus reiteradas afirmaciones de que no le interesaba formar parte del gobierno, ella ahora olvidó sus promesas y pretende su continuismo como presidente de Bolivia. Ahora se puede entender cuál era su propósito cuando alertaba a no “dispersar los votos”; ahora podemos entender toda la alharaca nacionalista armada contra México y España. Todo estaba muy bien estudiado y planeado. La Revolución de la Pititas se está resquebrajando.

miércoles, 1 de enero de 2020

BOLIVIA, ¿EN CAMINO HACIA LA DEMOCRACIA?


Mario J. Viera




El Socialismo del Siglo XXI que rigió durante 14 agónicos años en Bolivia, cayó estruendosamente. La transición, como toda después de una dictadura, no es camino que pueda recorrerse sin obstáculos y contradicciones, y mucho menos en un país multiétnico como Bolivia. La Constitución de 2009, que rigiera a lo largo del régimen de Evo Morales, no ha sido derogada, ni se ha puesto en vigencia la anterior Constitución de agosto de 1994. Si la Constitución de 2009 no está derogada y el Gobierno Provisional no ha dictado ningún Estatuto Constitucional sobre el cual establecer sus atributos, entonces, el gobierno tiene que atenerse a los postulados de esa Constitución para su ejercicio legal.

En medio de grandes protestas populares por los resultados fraudulentos de las elecciones del 20 de octubre que le declaraban como presidente electo en la primera vuelta electoral, Evo Morales, el 12 de noviembre, se ve obligado a renunciar al cargo de presidente que llevaba ostentando durante 14 años. El 2 de noviembre, el cristero de extrema derecha Luis Fernando Camacho, considerado por muchos como el Bolsonaro boliviano, se convierte en la figura más representativa de las protestas en contra del fraude, al reclamarle al ejército y a la policía “ponerse del lado de la gente” y pedir a Morales su renuncia. El 8 de noviembre se producen amotinamientos de los cuerpos policiacos en Cochabamba, Sucre y Santa Cruz, extendiéndose la insubordinación a otras regiones del país. El 12 de noviembre, el jefe del Ejército boliviano le reclama a Morales su renuncia. Se ha producido, en la práctica, un golpe de estado atípico, que es bien recibido por la comunidad internacional.

Con la renuncia de Evo Morales, del Vicepresidente y de los presidentes de la Cámara y del Senado se presentó una situación de ausencia de poder. Es entonces que, en virtud del Artículo 169.1 de la vigente Constitución, Jeanine Áñez, segunda vicepresidenta del Senado por el partido Unidad Demócrata, el mismo 12 de noviembre, se autoproclama presidente de Bolivia, en una sesión legislativa sin quórum en ninguna de sus cámaras. Una acción esta, que, con independencia de interese políticos, sirvió para salvar el vacío de poder. Pero Añez no se ajustó completamente a las normas constitucionales, pues de inmediato se dirigió a la casa de gobierno, portando una Biblia de gran volumen, en contradicción total con el postulado del Artículo 4 de la vigente Constitución que establece la laicidad del Estado: “El Estado respeta y garantiza la libertad de religión y de creencias espirituales, de acuerdo con sus cosmovisiones. El Estado es independiente de la religión”. La línea política del gobierno provisional, gobierno de facto en su esencia, aunque haya sido reconocido por muchos otros gobiernos, ya quedó trazada desde el mismo día cuando la Biblia ocupara lugar prominente en la casa de gobierno sobre el texto constitucional. "¡Gracias a Dios, ha permitido que la Biblia vuelva a entrar al Palacio!", había exclamado Añez. Es que ella en abril de 2013 había expresado en un Twitter: "¡Sueño con una Bolivia libre de ritos satánico indígenas, la ciudad no es para los indios que se vayan al altiplano o al chaco!!".

Si cotejamos los medios periodísticos de Bolivia, al menos todos aquellos que poseen ediciones digitales, se comprobará que, la mayoría se muestra a favor del gobierno transicional de Jeanine Añez. Fueron 14 años de restricciones al ejercicio informativo y de opinión. Como dijera en 2015, el director de Página 7, el periodista boliviano Raúl Peñaranda, bajo el régimen de Morales, los medios en Bolivia eran preocupantes, y agregaría: “El gobierno ha logrado acabar casi por completo con los medios independientes. Ahora esos son solo un puñado. El gobierno, a través de empresarios amigos, ha comprado medios y les ha cambiado la línea editorial. También los ha presionado, con agresiones verbales y entidades estatales, para debilitarlos y atemorizarlos. Finalmente los ha cooptado, con millones de dólares para publicidad gubernamental. Esos medios, para obtener esa publicidad, y luego seguir recibiéndola, también cambiaron su línea editorial y se volvieron órganos de prensa pro-gobierno”.

Muchos periodistas tuvieron conflictos con el régimen, sometidos a presiones que dificultaban el ejercicio de su profesión, como los que cita Infobae en mayo de 2019, Juan Pablo Guzmán, Erwin Valda, Jhon Arandia, Amalia Pando, Raúl Peñaranda, Carlos Valverde, Gonzalo Rivera y Galo Hubner. La situación del control de los medios informativos durante el gobierno de Evo Morales, la ejemplificó el periodista de la red televisiva ATB, Juan Pablo Guzmán, cuando expresó: “Hoy no hay nada que aterrorice más a muchos medios que la queja de alguna autoridad o de un oficialista por haber sido incomodado en una entrevista”.

La caída del régimen indigenista, comunistoide y bolivariano, muy afín con el castrismo y el chavismo, no acabó con todas sus estructuras. La atipicidad del golpe de estado del 12 de noviembre se caracteriza en el hecho de que el congreso, con mayoría oficialista, no fue disuelto. Dos fuerzas antagónicas que necesitan alcanzar consenso para que la transición se produzca sin mayores convulsiones, de un lado los congresistas del partido del dictador derrocado y del otro, minoritario en el Congreso, de la oposición, ahora en el gobierno. Izquierda contra derecha. Una izquierda bananera y una derecha mojigata.

Para poder cumplimentar lo prescrito en el párrafo primero del artículo 169, que impone la condición de convocar elecciones en el plazo máximo de 90 días cuando el presidente sea reemplazado de manera definitiva, primero se hizo necesario aprobar una ley para la realización de esas elecciones. Entre el 22 y el 23 de noviembre el proyecto para la tal ley sería consensuado y aprobado unánimemente en el Senado y Diputados. Al siguiente día Añez promulgó la Ley que sería conocida como, “Ley No. 1266 del Régimen Excepcional y Transitorio para la Realización de Elecciones Generales”. Por esta norma legislativa se establece un régimen excepcional y transitorio para la designación de Vocales del Tribunal Supremo Electoral y Tribunales Electorales Departamentales. ¡No queda más remedio! Hay que derogar el antiguo Tribunal Superior Electoral conformado por elementos afines y comprometidos a favor de Evo Morales. La Ley consta de 24 artículos en tres Capítulos, y cinco “Disposiciones Finales”. Declara que se “deja sin efecto legal las Elecciones Generales realizadas el 20 de octubre de 2019 y sus resultados” (Artículo 2.1), y se declara el cese de las funciones de los Vocales Titulares y Suplentes del Tribunal Supremo Electoral al momento de la promulgación de la Ley; además se da un plazo máximo de hasta 20 días calendario para la elección de los vocales del Tribunal Supremos Electoral, que deberían tomar posesión “al día siguiente de su elección”. Los veinte días calendario se cumplían el 14 de diciembre, sin embargo, el nuevo Tribunal Supremo Electoral (TSE) de Bolivia tomó posesión el 19 de diciembre tras ser elegido por el Congreso y el 20 de diciembre fueron designados su presidente y vicepresidente (artículos 5 y 7).

El último de los capítulos de la Ley (Capítulo IV. Elecciones Generales), trata de los pormenores de la convocatoria a las elecciones generales. El artículo 12 establece que el Tribunal Supremo Electoral (TSE) contaba con 48 horas posteriores a su elección para presentar el calendario electoral o convocatoria para las elecciones, es decir para el 22 de diciembre. No obstante, el TSE alegó que con el tiempo establecido no sería suficiente para elaborar el calendario electoral de la convocatoria a elecciones generales. El 20 de diciembre. en consecuencia, Jeanine Áñez firmó una ley modificativa de la Ley 1266 para prorrogar por diez días el plazo que tiene el Tribunal Supremo Electoral (TSE) para convocar elecciones en el país. “He promulgado ─ declaró Añez ─ la Ley de Modificación a la Ley N° 1266, de Régimen Excepcional y Transitorio para la Realización de Elecciones Generales, resultado de la coordinación entre la Asamblea, el TSE y el Ejecutivo para la realización de unas elecciones limpias, justas y transparentes”.

La ampliación de los plazos, cuadra con el gobierno de transición, ya que su mandato, legalmente debiera concluir el 22 de enero, sin la posibilidad de celebrar los comicios antes de esa fecha. Como citó la agencia de noticias boliviana ABI, Añez declaró: “La ley que hoy día estamos promulgando es el resultado de la coordinación entre la Asamblea, el Tribunal Supremo Electoral y el Ejecutivo (...) estamos trabajando para la realización de elecciones limpias, justas y transparentes”, y agregó: “Todo esto lo hacemos porque queremos que las elecciones nacionales y subnacionales se conviertan en una fiesta democrática y recuperación del valor de nuestro voto, y no en una pesadilla, como nos ha pasado en octubre con el fraude monumental del Gobierno anterior de Evo Morales”.

El 27 de diciembre se hizo conocer que los vocales del TSE perfilaban la convocatoria a elecciones generales para junio de 2020, la probable segunda vuelta para julio y la posesión de las nuevas autoridades elegidas, el 6 de agosto. "No se establecieron fechas concretas, pero sí hay topes. Teniendo en cuenta que se está sujeto a cambios, el borrador del calendario electoral señala que la primera vuelta de las elecciones se desarrollaría en junio", explicó el vocal del Tribunal Departamental de Potosí, Julio Mujica, en declaraciones al periódico boliviano El Deber. No obstante, el calendario electoral, deberá ser presentado a más tardar el 7 de enero. De ser así las elecciones generales, se celebrarán 150 días después de emitida la convocatoria.  No obstante, el segundo párrafo del Artículo 12 de la Ley 1266 estableció que “Las Elecciones Generales 2020, se realizarán en un plazo máximo de ciento veinte (120) días calendario a partir de la convocatoria”. De este modo, el mandato de Jeanine Añez se extenderá hasta el 6 de agosto de 2020.

Mientras tanto y según El Mundo: “La última encuesta realizada en Bolivia atribuye un 23% de los apoyos a Andrónico Rodríguez, uno de los principales favoritos para suceder a Evo y quien más atrae a las nuevas generaciones de la revolución. que en un sólo mes ha crecido en siete puntos. Le sigue el excandidato presidencial opositor Carlos Mesa, que también habría crecido al calor de los errores de los otros políticos opositores, situándose con el 21% de los apoyos. Este, en mi opinión, sería la mejor opción.
Detrás aparecen los dos líderes cívicos que comandaron la revuelta contra Evo Morales, Luis Fernando Camacho (13%) y Marco Pumari (10%), los dos perdiendo apoyos tras un mes muy polémico, con acusaciones entre ambos, que al principio había prometido ir unidos a las elecciones. No obstante, Luis Fernando Camacho y Marco Pumari acaban de anunciar su binomio para las elecciones generales, que, se ha considerado, se realicen en junio de 2020. "Nos quisieron dividir, nos quieren divididos, pero demostraremos que la unión hace la fuerza", escribió Pumari en su cuenta en Facebook. Si se me preguntara mi opinión sobre esta pareja, diría que sería la peor opción que pudieran hacer los bolivianos.
Detrás de ambos se mantiene el evangélico Chi Hyun Chung, que ha perdido el paraguas del Partido Demócrata Cristiano, pero que pese a todo conservaría el 9% de votos”.

Con vistas a las elecciones, Añez presentó recientemente un proyecto de ley que obliga a los candidatos a la Presidencia y Vicepresidencia a participar en debates electorales. En apoyo a este proyecto, Añez alegó: “El expresidente Morales ha rehuido el debate de manera constante porque para él y su grupo de gobernantes que gozaron de tantos privilegios la democracia era un pretexto, era un instrumento para consolidar su proyecto de poder hegemónico. A Evo Morales no le interesaba el voto informado, a él le interesaba el fraude”.

Crisis diplomática y nacionalismo

A lo largo del mes de diciembre, Bolivia, más bien, su gobierno de transición, se ha visto envuelta en una controversia, de dura retórica y teorías de conspiración, con México y España, que la mente suspicaz, ve como dirigida a alcanzar un propósito muy diferente al pretendido de dignidad nacional ofendida. Se trata de la crisis diplomática surgido con México y España con motivo del asilo concedido por Andrés López Obrador a Evo Morales y el refugio en la embajada mexicana de nueve altos funcionarios del derrocado gobierno, entre los cuales se encuentra el exmilitar graduado de la Escuela de las Américas, el centro de entrenamiento creado por Estados Unidos para militares de América Latina, y exministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana Taborga, uno de los hombres fuertes del equipo de Morales y exembajador de Bolivia en Cuba. El diario boliviano Página Siete reprodujo un documento filtrados por Wikileaks que hace referencia a Quintana Taborga; un cable, del 31 de marzo de 2006 con el código 06LAPAZ906, donde se decía que Quintana es “un irritado exmilitar que fue despedido de su cargo en el Ministerio de Defensa el año 2000 durante el régimen de Banzer. Quintana siempre sospechó que EEUU estaba detrás de su despido, algo que tiene cierto respaldo, y se convirtió como resultado de eso en un estridente antiestadounidense”.

Sobre Quintana Taborga pesan cargos de terrorismo, acusado de promover acciones violentas y vandalismos durante los actos de protestas que llevaron a la renuncia de Evo Morales; se le relaciona también con cuatro cubanos, con documentos de identidad de la Brigada Médica Cubana, que fueron detenidos en El Alto. En el auto que conducían fueron ocupados unos 90 mil bolivianos (algo más de 13,000 dólares). De acuerdo con lo informado en Página 7, los vecinos aseguraron que los cubanos pagaban a manifestantes afines al Movimiento Al Socialismo (MAS), que bajaron en una movilización hasta La Paz, acusándoles además de estar financiando a los vándalos que saqueaban negocios durante las manifestaciones. Según la versión de los aprehendidos, el dinero iba a ser destinado a pagar los sueldos de los médicos cubanos. El Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba, aseguró que los cubanos trasladaban el dinero extraído de un banco local para pagar servicios básicos y alquileres de los 107 miembros de la brigada médica en la región de El Alto, y, de acuerdo con Cibercuba, agregó en un comunicado oficial, que representantes de la policía y del Ministerio Público de Bolivia visitaron las sedes de la Brigada Médica en El Alto y La Paz y “corroboraron, a partir de documentos, nóminas y datos bancarios, que la cifra de dinero coincidía con la cantidad extraída regularmente todos los meses”. Finalmente, las autoridades bolivianas, liberaron a los cuatro cubanos sin imponerles cargos.

Parece el tema de una película hollywoodense de “intriga internacional”, y sus guionistas son tres más uno. Esta es la crisis de las relaciones diplomáticas del gobierno transitorio de Bolivia con México y España. Los principales redactores del texto son dos controvertidos personajes: el expresidente de Bolivia y designado delegado del gobierno de Añez ante la comunidad internacional, Jorge “Tuto” Quiroga, ahijado político del exdictador militar de Bolivia Hugo Banzer, como lo fuera también el reclamado Juan Ramón Quintana, un hombre que emplea una retórica que hace recordar los medios expresivos de Diosdado Cabello de Venezuela; y Carlos Arturo Murillo Prijic, Ministro de Gobierno (equivalente a Ministro de Gobernación o Ministerio del Interior), es el “hombre duro” del gobierno de Jeanine Añez; un hombre del cual, el periódico boliviano El Deber, ha dicho: “En diciembre del año pasado (2017), cuando se discutía la ampliación de causales para despenalizar el aborto, Murillo mandó a las mujeres a matarse. ‘Decidan con su vida, quieren matarse, que se maten, que se tiren del quinto piso, que se suiciden, hagan lo que quieran con su vida, pero no con una vida que no les pertenece’, dijo entonces el senador”. El Torquemada de la justicia de revancha contra el evismo. Advierte: “Les digo a todos aquellos que están en sedición que van a ir a la cárcel”. Amenaza a Juan Ramón Quintana: “Vamos a ir a la cacería de Juan Ramón Quintana, ¿por qué es una cacería? Ese es un animal que está matando gente en nuestro país y no lo vamos a permitir”. Y denuncia, acusa sin aportar pruebas, diciendo que se ha identificado que en las protestas “hay cubanos, hay venezolanos, hay gente de la guerrilla que ha estado viniendo aquí”. Asegura luego: “A todas esas personas vamos a aplicarles el mayor rigor de la ley. Bolivia no puede estar sufriendo por esta gente, extranjeros que vienen a nuestra patria a matar a nuestros compatriotas y no lo vamos a permitir”. Pero ninguno de esos supuestos agentes extranjeros ha sido capturados y sancionados “con el mayor rigor de la ley”.

A estos dos hombres se agrega una tercera, la encargada de las Relaciones Exteriores, Karen Longaric Rodríguez, que piensa que los temas de exteriores son como el texto de un manual de consignas y descalificaciones. Si México denuncia que ante su embajada en Bolivia hay una “presencia excesiva de personal de servicios de inteligencia y de seguridad bolivianos” y hasta piqueteros que allí hacen vigilia vigilando quien sale y quien entra en la sede, y rechaza entregar a los refugiados bolivianos en la embajada, Longaric reclama: “Simplemente pedimos al Gobierno de Andrés Manuel López Obrador que no se inmiscuya más en nuestros asuntos internos y que respete la soberanía boliviana, Bolivia no es una colonia de México”; y asegura: “La Embajada es el instrumento que utiliza México para confrontar a Bolivia”. ¿A qué viene esa aclaración de que Bolivia no es colonia de México? Quizá lo mismo que reclama Arturo Murillo de España, tras el incidente de los “encapuchados”: “Voy a pedir a la presidenta y a la canciller que pida que esas personas se vayan del país, no es correcto que vengan a hacer lo que quieran, hace muchísimos años hemos dejado de ser colonia española”. Solo demagogia nacionalista. Lo mismo que se desprende de las declaraciones de la ministra: “Queremos manifestar nuestra preocupación y protesta a nombre del gobierno de Bolivia frente a las acciones que constituyen un abuso a la amistad que siempre ha existido entre España y Bolivia”. Lo mismo que se insinúa en lo dicho por Tuto Quiroga: “López Obrador, este cínico sinvergüenza, se pasó de bellaco con Bolivia”; lo mismo que se intuye de lo que dijera, agregando a lo antes dicho, y dirigiéndose a AMLO: “Entonces señor López Obrador, es hora de hablar claro. Usted claramente ha decidido ser el padrino de los tiranos latinoamericanos y usted es un cobarde matoncito, porque lo hemos visto pasar vergüenza, arrodillado ante Trump, que le pone exigencias, que lo obliga a deportar a centroamericanos y que le está metiendo inspectores laborales hasta el baño de su departamento” (¿Verdad que se parece al modo de hablar de Diosdado Cabello?)

Luego, cuando Añez, accedió a los requerimientos de su Ministro de Gobierno y ordenara la salida del país de la embajadora de México, así como de la encargada de negocios, el cónsul de España y los famosos "encapuchados"; el gobierno español en un comunicado, declaró: "España rechaza tajantemente cualquier insinuación sobre una supuesta voluntad de injerencia en los asuntos políticos internos de Bolivia (…) cualquier afirmación en este sentido constituye una calumnia dirigida a dañar nuestras relaciones bilaterales con falsas teorías conspiratorias. La relación entre nuestros dos países se basa en el mutuo respeto a nuestras instituciones democráticas y esta será siempre la referencia en nuestras actuaciones”.

En un comunicado la Unión Europea le dio una respuesta magistral a los ineptos funcionario del Gobierno de Transición en temas diplomáticos: “La Delegación de la Unión Europea en Bolivia expresa su profunda preocupación por la escalada de tensión diplomática que se ha saldado con la declaración de persona non grata de la encargada de negocios y del encargado de la sección consular de la Embajada de España, medida que rechaza”, dice el primer punto del comunicado. Calificó de “medida extrema e inamistosa” la expulsión de funcionarios diplomáticos, algo que debe reservarse a situaciones de gravedad. Y recalca el comunicado: “El pleno respeto a la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas y el diálogo son fundamentales para reducir la tensión”. Y concluye el comunicado: “La Delegación de la Unión Europea también agradecería recibir a la mayor brevedad una explicación de parte del Gobierno interino de Bolivia”.

Y no podía faltar la cuarta rueda de la carreta, Yerko Núñez, el Ministro de la Presidencia, quien en respuesta al comunicado de la Unión Europea diría: “...está claro que Bolivia no es colonia de nadie y se debe respetar la soberanía de nuestra patria”, otra vez el tema de “colonia”. Continúa diciendo e insistiendo en el tema de la protección de la soberanía boliviana de atropellos externos: “En Bolivia ha habido un atropello a la soberanía de nuestra patria por personas encapuchadas, presumiblemente armadas, que quisieron entrar (a la residencia de México) a sacar personas que están denunciadas por la justicia boliviana (...) Eso no es amistoso, por eso es que nosotros como Gobierno hemos procedido a declarar personas no gratas, porque no es amistad el venir a querer sacar a personas que están seriamente denunciadas (...), hay las vías diplomáticas para hacerlo”.

A continuación, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Bolivia, en un comunicado oficial, declaró: “Bolivia desea superar este impasse a la brevedad y mantener estrechas relaciones con el Reino de España, en el marco del tradicional respeto y la amistad que siempre las han caracterizado. Para este cometido, el Gobierno Constitucional de Bolivia acreditará en la Embajada de Bolivia en Madrid a un alto representante diplomático”.

Toda esta campaña nacionalista de defensa de la soberanía, tienen solo el interés político de captar apoyos dentro de la población; un intento para anular cualquier influencia que todavía le quede al interior del país al Movimiento Al Socialismo (MAS). Las elecciones están programadas para el mes de julio y ya aparecen las encuestas, nada favorables para los cristeros. Existe el temor de que Andrónico Rodríguez del MAS pueda ganar las elecciones y hay que captar votos, para el dueto Camacho-Pumari. La Biblia tiene que quedarse en el Palacio de Gobierno.

Por otra parte, si se produce un agravamiento de la crisis diplomática, si aparece algún brote de resistencia al gobierno de transición, en cualquier punto del país, el Artículo 137 de la Constitución, capacita a la Presidencia a implantar el estado de excepción (En caso de peligro para la seguridad del Estado, amenaza externa, conmoción interna o desastre natural, la Presidenta o el Presidente del Estado tendrá la potestad de declarar el estado de excepción, en todo o en la parte del territorio donde fuera necesario).