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lunes, 12 de abril de 2021

¿UN NUEVO PACTO DEL ZANJON?

 Mario J. Viera

 


José Daniel Ferrer ha levantado su huelga de hambre y retorna a sus actividades de auxilio a personas necesitadas en Santiago de Cuba. Ya, en la cocina de su vivienda, comienzan a elaborarse los alimentos que su organización, UNPACU, reparte. Madre Teresa de Calcuta se sentiría muy feliz ante tal cristiana labor. La Mesa de Unidad de Acción Democrática (MUAD) celebró como "una victoria de la UNPACU y de la razón" el cese del cerco policial, según se comenta en Diario de Cuba. Es que la MUAD es también muy cristiana y es capaz de ofrecer la mejilla izquierda a quien le abofetee su mejilla derecha; recuérdese que Ferrer, en junio de 2016, se separó de la MUAD.

 

La Mesa de Unidad de Acción Democrática, según sus propios postulados, prioriza el diálogo y el consenso, como fundamento de un nuevo contrato social, “en el que todos seamos vencedores”, de acuerdo con lo establecido en su programa mínimo Todos Cabemos, la MUAD se manifiesta en contra de la represión social, la persecución política, la discriminación de cualquier signo, y, reclama, la restitución de los derechos laborales y económicos al conjunto de la ciudadanía. Exige la inmediata ratificación de los Pactos Internacionales de Derechos Humanos y su aplicación rigurosa como demanda esencial, definidos por esos pactos, el respeto de sus disposiciones, y la coincidencia del país en torno a sus aspiraciones aparecen, para la MUAD, como un punto de inicio inequívoco en la restauración de la esperanza colectiva de una Cuba donde “todos, y cada uno de los cubanos, cabemos”. Obsérvese bien este último enunciado: “todos, y cada uno de los cubanos, cabemos”. ¿Todos, sin exclusión?

 

Cuando analizamos los postulados de la MUAD, podemos apreciar que sobra uno de sus objetivos y falta el más importante que debiera haber estado incluido. Ese objetivo, ignorado, omitido es la decisión de alcanzar el poder, objetivo este a priorizar, por encima de la propuesta de diálogo y consenso. El fundamento de un nuevo contrato social, bajo un régimen de dictadura totalitaria, reacia al diálogo, opuesta a cualquier propuesta de reformas democráticas, es la toma del poder político y, luego de alcanzar ese poder, entonces. y solo entonces, es posible priorizar la supresión de la represión social, la persecución política, la discriminación de cualquier signo; asegurar la restitución de los derechos laborales y económicos al conjunto de la ciudadanía, y la inmediata ratificación de los Pactos Internacionales de Derechos Humanos y su aplicación rigurosa. Sin ese principio básico y medular, la MUAD es solo una organización de carácter civilista y no una definida claramente como organización política con proyecciones políticas. El civilismo solo se conjuga por medio de reformas; lo político, en cambio, se conjuga como lucha para alcanzar el poder.

 

Con solo el hecho de hacer obras de caridad, o solicitar y confiar en utópicos diálogos con la dictadura, no se llega al poder político.

 

Diálogo; ahora parecen estar de moda los proyectos dialoguistas. Tanto la Mesa de Unidad de Acción Democrática como el Movimiento San Isidro (MSI) se inclinan a buscar soluciones por medio del diálogo: Así lo entiende la MUAD: "Insistimos en el diálogo de la manera que está consignado en nuestro Programa Todos Cabemos, donde declaramos nuestra voluntad de conseguir establecer un diálogo nacional inclusivo que promueva y facilite la aplicación de los derechos reconocidos en los Pactos Internaciones, recogidos en la Carta Internacional de Derechos Humanos, incluyendo los de la Organización Internacional del Trabajo".

 

Así lo ve el MSI: "Lograr soluciones pacíficas y cívicas es parte inalterable de la misión de nuestro movimiento. Lo único que queremos que abunde en Cuba es la prosperidad, el progreso y el respeto a nuestra dignidad como seres humanos libres. No apostamos por el conflicto, proclamamos la paz".

 

En marzo, como reportó, el pasado 15 de marzo, el diario virtual 14 y Medio, el MSI lanzó una plataforma para convocar a un “diálogo nacional" con todos los actores de la sociedad, incluyendo el Gobierno, y construir una Cuba que represente "un hogar seguro para todos", además de superar la grave crisis que padece la nación a través de "soluciones pacíficas y cívicas".

 

Aseguró 14 y Medio que, Luis Manuel Otero Alcántara puso sobre la mesa el dilema, al declarar que "no puede haber un diálogo en Cuba sin la parte sistémica, sin la parte régimen", pero que ello "tiene que ser con carácter". No obstante, continúa 14 y Medio, al día siguiente, el MSI aclaró que "el Gobierno cubano jamás ha querido hablar con las y los cubanos" y que la propuesta de diálogo "no lo incluye". "Esto es un diálogo ciudadano para debatir entre nosotros el futuro de nuestro país". ¿Solo eso?

 

Soluciones por medio del diálogo; reformas por medio del diálogo, ¡Nada nuevo en Cuba! La historia recoge otro intento de diálogo adelantado por los independentistas a la búsqueda de un armisticio en la Gran Guerra iniciada el 10 de octubre de 1868. Fue entonces un diálogo que, cuando el Comité del Centro decidió no seguir apostando por el conflicto y proclamar la paz, concluyó en un pacto, firmado por los mambises, con el general español Arsenio Martínez Campos, el 11 de febrero de 1878: El Pacto del Zanjón.

 

¿Qué motivó que el campo mambí diera los pasos para un diálogo con Martínez Campos? La guerra se extendía por años con gran desgaste del impulso insurrecto. No se lograba doblegar al ejército peninsular y se manifestaban, dentro del mambisado, los mismos males endémicos, casi congénitos, que marcan a los cubanos, un significante regionalismo presente en el Ejército Libertador, divisiones y pugnas internas, y un apoyo escaso de parte de la emigración. ¡En fin, desencanto y frustración!

 

¿Qué se obtuvo con aquellos diálogos que generaron el Pacto del Zanjón? No se alcanzó la independencia ni se abolió la esclavitud. En cambio, solo se concedieron algunos exiguos derechos, como el de elegir diputados a las cortes españolas, algo así como autorizar elecciones libres para elegir delegados a la Asamblea Nacional del Poder Popular; amnistía para los delitos políticos desde 1868 y libertad de los encausados o que se hallasen cumpliendo condena e indulto general a los desertores españoles; incluyendo la libertad a los esclavos y colonos asiáticos que se hallaban en las filas insurrectas. Además, se reconocía el derecho de emigrar que, todo el que deseara marchar fuera de la isla quedaba facultado para ello, y se le proporcionarían por el Gobierno de España los medios de hacerlo; algo así como un autodestierro.

 

¿Partidos políticos? Los que ya existían en el país. los autonomistas y los reformistas, ningún otro que exigiera la independencia política.

 

Solo Antonio Maceo rechazó aquel vergonzoso diálogo y aquel denigrante pacto de rendición, y a Martínez Campos, en un encuentro que hubo entre ellos, el 15 de marzo de 1878, le dijo en propia cara: “¡El 23 se rompe el corojo!”

 

¿Diálogos? ¿Obras de caridad para alimentar a los necesitados? ¡No, hay que dejar todo eso a un lado y decidirse, como Maceo, a romper el corojo! Romper el corojo con la resistencia noviolenta dirigida a la conquista del poder político.

domingo, 19 de noviembre de 2017

ESCUPIR PARA ARRIBA

María José Ferreiro. Blog POLIS
Muchos que me leen me conocen personalmente, saben que divido mi tiempo entre Bogotá y Caracas por motivos de trabajo. Para el 2018, tendré que añadir un nuevo país: Perú. Me gusta viajar, pero sufro de aerofobia. Créanme que no es fácil dominar una fobia. Leo a mucha gente en Twitter, no hago lo mismo en Facebook o Instagram, ya que considero el mundo de las redes sociales como una burbuja adictiva, donde uno entra y sale por distintos motivos.
     Viví en primera persona gran parte de las protestas de este año, vi lo que sucedió en las calles, y vi lo que sucedió frente a mi casa cuando la GNB nos dispensó una “cordial” visita: ese día puse a prueba mi extenso repertorio de maldiciones y groserías. También vi a los guarimberos saboteando marchas, vi a la resistencia, la de verdad, enfrentando a la GNB, tragué una que otra dosis de “gas del bueno”, saqué fotos, hice denuncias, conversé con gente, me senté con chavistas para saber que pensaban. He escrito varias veces en mi cuenta de twitter que tengo amigos chavistas, y eso me ha ganado muchos insultos. De estos amigos cuento con una mano, y me sobran dedos los que aún apoyan a este régimen. En cada uno de esos días de protestas, había una pregunta que me repetía mentalmente: ¿cuánto más se podrá aguantar? No era sólo el cansancio, la parálisis de tantas actividades, lo más grave eran los asesinatos por los esbirros, los miles de heridos (algunos sin recuperarse todavía) los miles de detenidos juzgados sin justicia, el llanto, el dolor y desesperación de las familias, los asaltos a domicilios de madrugada, y una vez más: “haz esta cola, llegó el arroz, no hay pan.” Día, tras día, sin descanso. Jamás, nunca, se estuvo en la calle por o para la MUD, y aquí hago énfasis en el uso de las preposiciones, que algunos en su ligera e ignorante lectura pasan por alto: POR, PARA. Convocar, no es un para o por. De hecho, también leía a quienes le exigían a la MUD mayor conducción en las protestas. Hubo un momento en que ya ni los puntos de concentración se cumplían. Y llegó un momento en que la GNB ya no permitía concentrarse en ningún punto, la represión no lo permitía. Esos fueron los peores días. También vi con el desgaste de la gente y la horrible represión, como pequeños grupos vandálicos iban tomando protagonismo: llegaban, rompían todo, amenazaban a la gente, asaltaban vehículos, merodeaban, y ninguno terminaba detenido. Grupos que aún hoy en día aparecen y desaparecen, sin que se sepa de donde vienen, si responden a algún interés, o como es que operan. No, estos grupos no son la resistencia que yo vi y reconozco.

     Es increíble como desde Miami, España, Argentina, México y otros países, dicen que la calle se desmanteló ¿La calle es una casa de lego que se desmantela? Que la callé se enfrió. Claro que se enfrió, la sangre enfría, el cansancio enfría, el dolor enfría, el miedo enfría, sobre todo cuando después de 4 meses quieres ver algo más que un batallón de la GNB pateándote, disparándote, y arrastrándote a una celda. La más absurda de todas las quejas, favorita de los off shores: la MUD enfrió la calle. Esto es un insulto para miles de personas que protestaron en todo el país, que tragaron gas, que vieron sus hogares asaltados de madrugada por los esbirros de la GNB. ¿Creen realmente que la MUD giró una orden y listo, obedecimos como borreguitos escuchando a su comandante? Hay que tener mucha soberbia y poca capacidad de discernimiento para pensar semejante desfachatez. 
    Cuando se convocaron a elecciones regionales, elecciones que el régimen suspendió ilegalmente en el 2016, y no quería realizar, ya la calle estaba sola por razones lógicas que algunos no quieren ver. Estos mismos levantan su queja desde el teclado porque no se siguió adelante “epa, sal a la calle, tienes que hacer esto...que estás esperando, es que no tienen bolas, así no se va a salir de la tiranía”. Para mandar a hacer, el ser humano es muy diligente. Les pregunto a estas personas ¿no sería más noble, valiente y solidario de su parte, ayudar con medicamentos a los cientos de heridos por la represión y que todavía no se recuperan? ¿Aportar con comida a los cientos de detenidos en las cárceles? Y es aquí donde insisto en un factor común: la mayoría de quienes escriben los reclamos de calle, ya no viven en Venezuela, no todos, obviamente, pero sí una gran parte que se expresa en las redes sociales. A estos tengo algo que decirles con respeto, y honestidad. Sepan, que nadie, sino ustedes mismos, son los responsables de esa frustración que rumian porque se fueron. Sepan, que el dolor que sienten por haberse tenido que ir de su país, para tener una vida mejor, a la cual tienen derecho, no los hace especiales, únicos, o los reyes del lugar que hay que consolar porque les duele mucho. Sepan, que su “dictadura no sale con votos” es una cachetada a millones de personas que no se van a ir de Venezuela, que no tienen a donde ir, o no tienen como irse. Sepan, que su derecho a opinar no está por encima del derecho a responderles. Sepan, que esto es demasiado doloroso para que ustedes, yo, o el otro pisoteen las heridas. Sepan, que la MUD no es perfecta, que es un manojo de errores, pero que a nivel político es lo mejor que hay. Sepan, que tienen razones comprensibles para sentirse como se sienten, pero también deben aprender a valorar a quienes están en otra posición, sintiéndose, quizás, igual a ustedes, o hasta peor porque no saben si van a tener que comer en la noche o tienen a un ser querido injustamente detenido. 

     No, la MUD no enfrió la calle, ¿cómo podría hacerlo? Si usted es el que dice que con las elecciones regionales se enfríó la calle, entonces está diciendo que la gente que estaba en la calle solo quería elecciones regionales y por eso se retiró. Piense, no duele, es un ejercicio muy útil. Por nada en el mundo me pondría en el lugar de cualquier dirigente político, porque su responsabilidad es muy, muy difícil de calzar. Y me refiero a la dirigencia que asume responsabilidades, no la de adorno o consignas que se dedica a reaccionar contra lo que otros hacen. La calle se enfrió porque somos humanos y la calle duele, sangra, se muere en ella, y si terminas en una cárcel, es mejor que te encomiendes a todos los santos, porque ya no serás dueño de tu vida, los militares lo serán. Ellos decidirán si vives o mueres, ellos decidirán hasta tus horas para ir al baño, si es que hay un baño. Ellos decidirán si te rapan el pelo, si agonizas por unos días, o si te dejan un rato más en una celda inmunda antes de que vuelvas a ver la luz del sol. ¿Quién está dispuesto a eso? Decirle a la gente que haga lo que no se está dispuesto a hacer, es una bajeza. 

El régimen por supuesto que no saldrá sólo por el voto, tiene que haber una conjugación de muchos factores, y poner todos a funcionar con efectividad, sin que uno excluya al otro, es una tarea titánica. Esto no va a cambiar hasta que se alcance el punto máximo de oscuridad, y ahí estamos entrando con el fraude del domingo 15 de Octubre: así que, abróchense los cinturones. Si usted es el que se levanta y pone una foto de una marcha de hace 8 o 6 años diciendo que perdió el tiempo porque Chávez no se fue: usted no conoce a su país, ni lo que ha pasado en el. Sufrir consecuencias, no significa necesariamente conocimiento. Jamás entenderé como repitiendo con tono fuerte que el régimen es una narco dictadura, puede al mismo tiempo quejarse de que fue a una marcha y el régimen no cambió, o fue a 100 marchas, y el gobierno no cayó. ¿No le parece que hay contradicción en eso? Piense, es muy útil. Al final, su frustración, no es una competencia con la mía. Su vivencia, no está por encima de la de otro, y lo que usted dice: “se sabía”, aún quien actúa distinto a usted, también lo sabe. 

     La vida es difícil, la vida duele, la vida no es rosa, la vida puede ser muy gris, y a pesar de eso, hay que levantarse todos los días y salir adelante. La vida no responde a lo que queremos, sino a lo que construimos en consecuencia de las decisiones que tomamos. Unas veces nos equivocamos, y toca volver a empezar, otras veces nos va bien, otras no tanto: pero seguimos, seguimos hasta que dejamos este mundo, es sólo en ese momento en que se terminan todas las opciones.


Maria José Ferreiro. @mjferreiro 
Escritora-guionista-autora

martes, 31 de octubre de 2017

¿Participar en las elecciones municipales de diciembre? Este es el dilema

Mario J. Viera



En un anterior artículo expresé que “Si la oposición se decide por participar en las elecciones de diciembre estará actuando como compañero de viaje de la dictadura y de hecho reconociéndole a la ANC la capacidad de convocatoria” esto de ninguna manera puede ponerse en práctica bajo las actuales condiciones del juego o rejuego político que actualmente se vive en Venezuela. La fraudulenta Asamblea Nacional Constitucional erigida en megapoder convocó a la realización de elecciones municipales para el 10 de diciembre. Impuso además la condición de quienes resultaran electos deberían jurar sus cargos ante su autoridad, algo que de ningún modo puede aceptar la oposición luego de haberle declarado unánimemente de fraudulenta.

Tan pronto se anunció la convocatoria electoral, tanto el Partido Primero Justicia (PJ) de Henrique Capriles como el Voluntad Popular del líder encarcelado Leopoldo López rechazaron participar en lo que será una nueva farsa electoral orquestada por la dictadura al amparo de su Consejo Nacional Electoral (CNE), su Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) y su ANC. La condición sine qua non planteada para participar en ese proceso electoral es, primero la reforma del CNE tal como lo había propuesto el presidente de Colombia Juan Manuel Santos el 17 de octubre, CNE independiente, y segundo, veedores extranjeros. Jorge Millán, coordinador general de PJ ya había expresado que la situación política es de todo punto de vista “complicada debido a que el Gobierno del presidente Nicolás Maduro busca con acabar con todos los espacios de participación ciudadana”. En ese juego donde solo hay un ganador a priori, la oposición venezolana no puede prestarse para servir de coartada al régimen. En igual sentido se expresó también Humberto Agudo, dirigente en Lara del partido de tendencia socioliberal Causa Radical, al considerar que la Mesa de Unidad Democrática (MUD) no debía ir a unas elecciones donde prevalezcan las mismas condiciones de las elecciones regionales y aseguró, como lo reportó Unión Radio: “El Consejo Nacional Electoral no ha determinado el cronograma, esa es la primera etapa del fraude (…) La Unidad en su refundación tiene que plantear esta nueva tarea, una agenda clara en relación al cronograma electoral, no podemos volver a un proceso electoral con un Plan Republica parcializado con el régimen”, dijo refiriéndose al operativo de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana con el supuesto propósito de custodiar el proceso electoral y puesto en marcha por el ministro para la Defensa, Vladimir Padrino López.

Por boca de su presidente Richard Blanco, Alianza Bravo Pueblo (ABP), organización fundada por Antonio Ledesma, actualmente en arresto domiciliario, aunque ratifica la lucha por la democracia, afirma: “No podemos dejarnos llevar por un proceso inconstitucional como lo propone la ilegítima asamblea nacional constituyente. (...) No es tiempo de participar en la candidatura de las municipales, lo primordial es rescatar al pueblo venezolano de esta crisis”. Por supuesto, la organización que encabeza María Corina Machado, Vente Venezuela, se mantiene en su posición de no participación en procesos electorales efectuados “en dictadura”. Gregorio Salazar de Tal cual digital hace observar que: “Ahora la cúpula roja se apresta a acelerar los tiempos de las elecciones de alcaldes y concejos legislativos y ya hay quien le ha declarado la guerra a cualquier intento de participación, lo cual encuentra eco en importantes sectores de la población. Nada menos”. Y, definitivamente, los principales grupos políticos reunidos bajo el manto de la MUD se han decantado por el abstencionismo ante las próximas elecciones, incluyendo tanto a los anteriores citados como los siguientes partidos, Acción Democrática, el socialcristiano Un Nuevo Tiempo y Movimiento Progresista, considerando la mayoría de la MUD que la convocatoria es un proceso amañado y plagado de trampas.

En opinión del cronista de EL NACIONAL, Fernando Ochoa Antich: “Los dilemas siempre han sido los mismos: ¿es posible aceptar competir en unas elecciones sin que se modifiquen las actuales condiciones electorales? ¿Existe algún margen de maniobra para poder negociar este único punto con el régimen madurista? La oposición democrática, a excepción de lo ocurrido en 2005, ha participado multitudinariamente en los procesos electorales, pero siempre con serios cuestionamientos al ventajismo oficial y a las dudas surgidas de los escrutinios”; y el Grupo de Lima reunido en Canadá coincide en que es imprescindible “la revisión del sistema electoral, incluyendo en particular, la renovación del Consejo Nacional Electoral con miembros nombrados por la Asamblea Nacional y la publicación de un cronograma de elecciones, las que deben ser supervisadas por observadores electorales independientes”.


En ocasiones la democracia también se defiende renunciando al uso de uno de sus recursos básicos como el del ejercicio del voto. Ahora bien, luego de esta decisión mayoritaria de la oposición ¿qué recurso queda? Como ha sugerido Marta de la Vega en. Tal Cual, digital: “Urge una coalición verdaderamente concertada, sin arrogancia ni terca pedantería de algunos jefes de partidos. Se necesitan líderes que piensen más allá de la coyuntura y de las circunstancias inmediatas, que alcen la mirada con una visión a largo plazo”. Decisión que se tiene que emprender decidida y concertadamente, pero lo primero, lo estrictamente político y estratégico ahora es salvar la unidad opositora por encima de cualquier controversia o interés de grupo. Si la MUD se fracciona, Nicolás Maduro y sus colaboradores se habrán anotado la más importante victoria política y lograrán que la presión internacional sobre su régimen se disipe paso a paso y, al mismo tiempo, la oposición ya no tendrá una opción consistente para el reto político unificado y solo se podrá emprender pírricas batallas dispersas e individuales. Como su consecuencia, el gobierno, en alianza con el Tribunal Supremo de Justicia, con el Consejo Electoral Nacional y la Asamblea Nacional constituyente, ante una oposición dispersa, podrá seguir los pasos del régimen castrista ilegalizando a todo partido político que no se ajuste a la línea de dirección del oficialismo. El castrismo entonces habrá triunfado en Venezuela. Primero consolidar la unidad y luego impulsar la presión popular, la resistencia noviolenta, la desobediencia civil y el empuje de las manifestaciones exigiendo la renovación, la restructuración del CNE, depurándolo de sus elementos más comprometidos con el régimen, principalmente con la democión de su presidenta Tibisay Lucena Ramírez. Movilización en contra de la ANC y a favor de nombrar veedores extranjeros para supervisar la transparencia de todo el proceso.

viernes, 27 de octubre de 2017

Se están afilando los dientes con las elecciones de diciembre

Mario J. Viera


  
Menos de dos meses para las elecciones municipales que la espuria y fraudulenta Asamblea Nacional Constituyente (ANC), órgano ficticio que oculta el golpe de estado propinado por el régimen militarista de Nicolás Maduro, ha convocado. Y se sienten eufóricos. El ensayo de las elecciones regionales, donde pusieron a pruebas todas sus artes oscuras para ganar por fraude la mayoría de las gubernaturas, les salió bien y ya tienen engrasada su maquinaria. Quizá hasta piensan, es muy probable, que lograron sembrar la desconfianza en los resultados electorales y en el ejercicio del voto dentro de la población y que este sentimiento frustrante les permita ganar mayoría municipal por la vía del abstencionismo.

Y dice la impresentable presidenta de la impresentable Asamblea Nacional Inconstituyente Delcy Rodríguez: "Con la elección municipal el pueblo de Venezuela va nuevamente a decirle al mundo, 'queremos paz, tranquilidad’" frente a los hechos violentos promovidos por la oposición política. Se siente confiada, ya ve el triunfo adornando su mesa de trabajo, ya se ve orgullosa hablando del gran triunfo de “la democracia” del Socialismo Siglo XXI y mucho más por el acatamiento a los dictados de la espuria que le regalaron los candidatos de Acción Democrática que juraron ante ella, radiante cual nueva diosa Diana en su trono de Éfeso en la Casa Amarilla, Ramón Guevara de Mérida; Laidy Gómez de Táchira; Alfredo Díaz de Nueva Esparta y Antonio Barreto de Anzoátegui. Y como estos que incumplieron con su compromiso de no jurar ante el monumento al fraude, legitimaron con su acción a la ANC, entonces ¡Nada! Se anulan los resultados electorales de Zulia y la elección de Juan Pablo Guanipa por no haberle rendido pleitesía y reconocimiento a la dictadura. Y decide la fraudulenta Asamblea y lo comunica su fraudulenta presidenta que habrá que repetir las elecciones en el estado de Zulia.

La actitud de plegamiento de esos candidatos de Acción Democrática hizo que Henrique Capriles dijera una airada resolución: “Hablo por mí, no por mi partido. Mientras esté en la Unidad el señor Ramos Allup (dirigente de Acción Democrática), yo no voy a seguir en esa mesa. Lo de ayer no tiene justificación"

Con este antecedente, la ANC tiene en sus manos una carta de triunfo al imponer la obligación de que todos los alcaldes electos deberán jurar ante ella, es decir como lo dijera Freddy Guevara coordinador nacional del partido Voluntad Popular, la obligación de “arrodillarse ante la asamblea nacional constituyente”; si la oposición gana de todos modos perderá. Si los alcaldes electos aceptan la imposición de la ANC, estarán reconociendo la legitimidad de esta y si no lo hacen los electos no serán reconocidos y no podrán ocupar el cargo. Así Guevara ha planteado que Voluntad Popular, el partido de Leopoldo López, no participará en esas elecciones. Por su parte la Mesa de Unidad Democrática ha negado que se haya pronunciado sobre la realización de las elecciones municipales, aunque la diputada opositora Dennis Fernández dijo, aludiendo a que todavía no se había tomado una decisión al respecto, según el diario El Nacional: "Nos estamos preparando para tomar una decisión, bien sea de participar o no, y en su momento emitiremos un pronunciamiento, y acudiremos a organismos internacionales con competencia en derechos humanos, viendo la radicalización de un proceso político, además en contra de la decisión del pueblo, de la democracia y libertades".  


Es evidente el propósito que alienta la dictadura venezolana y sus organizaciones satélites. En primer lugar, despojar a la oposición de su arma más efectiva, el voto y ahondar la división dentro del movimiento opositor. Si la oposición se decide por participar en las elecciones de diciembre estará actuando como compañero de viaje de la dictadura y de hecho reconociéndole a la ANC la capacidad de convocatoria. Si se decide por el abstencionismo estará renunciado a la lucha electoral y ahondando la frustración popular hacia la solución por esa vía y, de paso, permitirle al oficialismo apoderarse tranquilamente de todos los poderes municipales. Por otra parte, la oposición debe plantear un reto a la Asamblea Nacional Constitucional ante la anulación del triunfo alcanzado en Zulia. Si se cruza de brazos sin hacer el mínimo acto de rechazo al intento de repetir las elecciones en Zulia estará claudicando vergonzosamente ante la por todos considerada fraudulenta ANC.

lunes, 23 de octubre de 2017

¿Qué opción queda en Venezuela?

Mario J. Viera


Ha llegado el momento del análisis sereno. La oposición aceptó el reto, fue a los comicios del 15 de octubre y perdió; de las 23 posiciones de gobernación, la Mesa de Unidad Democrática solo pudo asegurar cinco gubernaturas, cuando apostaba por ganar 18 gobernaciones sobre la base de las encuestas que le eran favorables. De los cinco estados más codiciados y claves en las elecciones, Zulia, Carabobo, Miranda, Barinas y Bolívar la oposición solo pudo imponerse en el estado de Zulia. ¿Cómo pudo ser esto?

Luego de conocidos los resultados electorales comenzaron las críticas contra la MUD y sus tácticas de activismo político. Poniendo en dudas la seriedad de la MUD, Marianella Salazar columnista de El Nacional crítica que ante los claros fraudes cometidos por el CNE todavía no se había hecho “un llamado a la calle en defensa del voto y contra el fraude”. Carlos Blanco, también columnista de El Nacional calificó de “estruendosa” la derrota sufrida por la oposición en estos comicios “una doble derrota: la de la MUD que articuló esa política a pesar de las prevenciones que se le plantearon; y también una derrota para el país democrático – más allá de ese grupo dirigente – que dispuesto a votar o no, recibió el mazazo de un descalabro que ni buscó ni merece. (...) Es la ruptura política y emocional entre la ciudadanía y ese equipo dirigente el que reclama una nueva dirección”. En tanto que Elides J. Rojas de El Universal consideró que el fracaso, independiente de los factores de fraude presentes, se debió a “una oposición errática y casi amateur” y señaló: “Habrá otros procesos electorales. Pero con el mismo árbitro y en las mismas condiciones será imposible”.

María Corina Machado presidenta del partido Vente Venezuela que no apoyó la participación en los comicios del 15 de octubre y que se había separado de la MUD por tal motivo, ya había declarado: "Ir a las elecciones regionales como están planteadas hoy es legitimar un Consejo Nacional Electoral que el mundo entero reconoce cómplice del más grande fraude en la historia de este hemisferio. Ir a las elecciones es aceptar que perdimos la lucha en la calle y eso no es verdad", ante los resultados alcanzados declaró que la “salida es una nueva unidad ciudadana”. En tanto, Freddy Guevara, coordinador del partido Voluntad Popular consideró: "Tenemos que pasar un proceso de revisión profunda de toda la estrategia opositora y de la Unidad para reunificarnos como sociedad democrática y enfrentar juntos esta amenaza totalitaria y criminal que pretende secuestrar a los venezolanos solamente por sus negocios".

En sintonía con la posición de María Corina Machado, el diputado Richard Blanco dirigente de Alianza Bravo Pueblo (ABP) expresó que no se uniría con los que decidieran participar en las elecciones regionales, pero sin separarse de la MUD y expuso: “Si estamos hablando de que hubo un fraude perpetrado por Maduro y el CNE, no vamos a ir a elecciones regionales, porque si eso sucede simplemente van a hacer una Constitución que pondrá por encima de los gobernadores figuras nombradas a dedo por Maduro”.  

El Secretario General de la Organización de Estados Americanos, fuerte crítico del régimen de Nicolás Maduro, expresó su opinión: "No se pueden reconocer los resultados de una elección en un país en el cual no existen garantías para el ejercicio efectivo de la democracia", sin embargo, observó en tono crítico: “Es muy claro que cualquier fuerza política que acepta ir a una elección sin garantías se transforma en instrumento esencial del eventual fraude y demuestra que no tiene reflejos democráticos para proteger los derechos de la gente, en este caso, el voto”. Sobre esto redundó el expresidente de Colombia Andrés Pastrana diciendo: “La única garantía que tiene el que participa en una elección sin garantías es que va perder”.

Lo que sí es evidente es que la oposición fue a los comicios dividida y enfrentada a una minoría abstencionista. Ese fue, si no el principal, uno de los principales errores que condujeron al fracaso electoral. La MUD, tal como lo hace ver Fernando Mires, actuó tímidamente, como pidiendo escusas a los abstencionistas, entre ellos a María Corina Machado. Tenía que considerar que el régimen y su ente electoral haría lo que fuera necesario para boicotear las elecciones y no confiarse únicamente en las encuestas; es como ahora lo ha expresado el presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela Julio Borges a la agencia Efe: “El Gobierno en todas las elecciones lo que ha hecho es destruir la confianza en el voto” y aseguró que el régimen no se inhibiría en hacer uso del clientelismo que tanto rédito le ha asegurado, así una de las formas de controlar la votación sería el del recurso de presión "a través del hambre, (...) de carnés obligatorios que hace que la gente presente para poder votar, a través de todo lo que significa la coacción de los empleados públicos, y a través de lo que significa el control político y armado en los centros electorales". Destruir la confianza en el voto, en el arma eficaz y de más potencia con que cuenta la oposición, para generar apatía y abstencionismo. Por último, la oposición tenía que haberse preparado para defender hasta con las uñas el voto, no solo con el empleo de testigos electorales, sino con movilización de masas y, por supuesto haber exigido la presencia de observadores imparciales para garantizar la transparencia del proceso. Henrique Capriles ante los resultados electorales, especialmente en el estado de Miranda donde había actuado como Gobernador advirtió y denunció recientemente, diciendo: “Cuidado porque yo veo en declaraciones echarle la culpa a la gente. Hasta las 7:00 pm del día domingo todas nuestras proyecciones, todo lo que recibíamos de reporte era que estábamos ganando, pero nunca nos había tocado que 48 horas antes cerraran y cambiaran centros, fue primera vez que nos pasó”.

Ajustada a la Constitución, la oposición había exigido reiteradamente la convocatoria a elecciones. Su apego al principio constitucional le valió el apoyo internacional. Ahora, cuando el régimen convocó a elecciones, aunque ajustadas a sus conveniencias, la oposición no tenía otra opción que ir a la confrontación electoral a pesar de todas las condiciones en su contra. El abstencionismo, sería una graciosa cesión de todas las gubernaturas al régimen de Maduro. Para Fernando Mires, el abstencionismo, en las actuales condiciones que vive Venezuela es simple y llanamente una expresión de cretinismo político: “El abstencionismo políticamente organizado ─ no las personas que por razones A o X no desean votar ─ vale decir, esa tendencia convertida en movimiento y que, siguiendo la lógica de la dictadura venezolana está llamando abiertamente a la abstención, es (...) una expresión de cretinismo político en su fase más avanzada de desarrollo”. El régimen quería y buscaba que la oposición se dividiera en dos bandos, uno a favor de la solución electoral y otra a favor del abstencionismo, obstando a favor del segundo y de este modo poder demostrar, como así lo ha expresado el 26 de mayo en una de sus tantas páginas oficialistas, que “el antichavismo no tiene una agenda política electoral, apuesta a vías no electorales... luego de haber atizado a la comunidad internacional afirmando que en Venezuela debían abrirse caminos electorales, deben explicar ahora a la comunidad internacional por qué no piensan participar en las elecciones convocadas”.

Precisamente dentro de los cinco estados de mayor peso en las elecciones tres de ellos fueron donde se produjeron las mayores abstenciones, de acuerdo con datos publicados por el Consejo Nacional Electoral (CNE). Zulia, ganado por la oposición, el estado con mayor número de electores del país, alrededor de 2,4 millones, y una de las mayores reservas de petróleo y gas del continente, la abstención alcanzó el 44.26%. Miranda que ha sido bastión de la oposición y estado de la gubernatura de Henrique Capriles es el segundo en número de electores con más de dos millones y que en opinión del politólogo y experto en Derecho Constitucional Luis Salamanca, según la AFP, es el estado que “puede ser decisivo en las presidenciales de 2018”, alcanzó un 41.39% de abstención electoral. El tercer estado con mayor número de electores y donde funciona la antes poderosa gran industria del país, Carabobo alcanzó el 40.95% de abstencionismo, aunque estas cifras no determinaron en los resultados electorales, pero son un índice de lo que intentó obtener el régimen, la desconfianza hacia el voto, hacia la solución por medio de la vía electoral y que un sector de la oposición suscribió e impulsó.

Aunque la oposición encuadrada dentro de la Mesa de Unidad Democrática denunciara que el régimen había asumido “el camino del fraude, la violencia, irregularidad, manipulación, ventajismo, corrupción, trampa, extorsión, coacción y chantaje para torcer y desconocer la voluntad (del pueblo venezolano)”, y lo que destacara Gerardo Blyde, jefe del comando de campaña de la oposición inmediatamente después que el Consejo Nacional Electoral divulgara los resultados del proceso electoral, al decir: “Tal como lo anunciáramos minutos antes de que la presidenta del CNE diera el primer boletín, la Unidad alertó al país que esos resultados no se correspondían con lo que estábamos manejando”,  el experto en Derecho Constitucional Salamanca expresó: “Nada es óptimo en Venezuela, no hay una vía óptima, especial, todas las vías pueden ayudar, hay que ir a votar, estar pendiente de los militares, continuar las negociaciones y respaldar la presión internacional, impulsar todos los caminos que puedan conducir al cambio”.

Sin embargo, las negociaciones ya se habían intentado el 13 y el 14 de septiembre. En República Dominicana se llevó a cabo un encuentro entre representantes del gobierno de Maduro y de la oposición, bajo el auspicio del presidente de ese país Danilo Medina y del expresidente de España José Luis Rodríguez Zapatero, con el propósito de encontrar una solución a la crisis política, social y económica que se presentaba en Venezuela tras las poderosas protestas callejeras iniciadas el 1 de abril, que dejaron un saldo de 121 muertos y cerca de 2 mil heridos, según cifras oficiales, y la creación de la Asamblea Nacional Constituyente, electa el 30 de julio, rechazada por la oposición por no amoldarse a los postulados constitucionales y criticada internacionalmente. En ese contexto debían reanudarse las negociaciones para el 27 de septiembre; sin embargo, la Mesa de Unidad Democrática se retiró de las conversaciones alegando en carta dirigida al presidente Medina “que todavía no hay un ambiente propicio para continuar con la fase de conversaciones exploratorias fijadas para el día 27...”

El 29 de marzo de 2017 Nicolás Maduro, vía Tribunal Supremo de Justicia, comete un auto golpe al anular las funciones de la Asamblea Nacional y afirmara tajantemente: “En Venezuela ese Poder Legislativo no existe, no tiene ninguna influencia hoy por hoy en la vida política, económica y social de Venezuela”. Se anulaba el Poder Legislativo dejando estas funciones en poder del Tribunal Supremo, a lo que el presidente de la Asamblea Nacional, de mayoría opositora, Julio Borges declararía: “Nicolás dio un golpe de Estado. Es la primera vez que dos sentencias le dan todo el poder para hacer las leyes que le dé la gana. EL TSJ se eligieron a ellos mismos y a nosotros 14 millones de venezolanos” y anunció que se harían marchas de protesta en contra de la decisión del TSJ; fue así que se iniciaron los cien días de marchas y protestas callejeras que estremecieron a todo el país. La fuerza de las protestas populares y la presión internacional hizo que el TSJ modificara su decisión de asumir las funciones legislativas y se optara. el 1 de mayo, por la convocatoria a una Asamblea Nacional constituyente (ANC). El 30 de julio se realizaron las votaciones para elegir a los diputados para la constituyente, todo en violación de lo estipulado constitucionalmente, declarando el gobierno que se había recibido el apoyo de 8,1 millones de votantes que representaban el 41,43 % del censo electoral; lo que para la firma Smartmatic encargada del recuento de votos habría sido una manipulación de las cifras de participación en aquellas elecciones. Antonio Múgica, consejero delegado de la encuestadora declaró entonces: “Una auditoría permitiría conocer la cifra exacta de participación. Estimamos que la diferencia entre la cantidad anunciada y la que arroja el sistema es de al menos un millón de electores",

Ahora es el remate, con los resultados oficiales de las elecciones regionales, el establecimiento de una Asamblea Constituyente espuria y con máximos poderes legislativos, la Asamblea Nacional, colocada prácticamente en la ilegalidad, pareciera que ya no hay una solución electoral, al menos en el sentir de la población. Como ha dicho el ya citado Salamanca: “Si tú decides pasarle la cerradura a la salida electoral en Venezuela por lo que ocurrió con las regionales, no sabemos cuál sería la otra salida”. He ahí el asunto: ¿Cuál será la otra salida?; una “por fuera del sistema” como ha mencionado la directora de DataStrategia, Carmen Beatriz Fernández que contemple “desde el golpe de Estado hasta la intervención extranjera” soluciones estas llevadas al absurdo.  Sin embargo ante los muy dudosos resultados electorales y las claras evidencias de fraudes cometidos por el oficialismo, la respuesta internacional ha sido contundente.

La Iniciativa Democrática de España y las Américas (IDEA) una asociación de expresidentes de América Latina y España entre los que se mencionan los expresidentes de Costa Rica Oscar Arias, Rafael Ángel Calderón, Laura Chinchilla, y Miguel Ángel Rodríguez; los expresidentes de Panamá Nicolás Ardito Barletta y Mireya Moscoso; los de Colombia César Gaviria Trujillo, Andrés Pastrana y Álvaro Uribe Vélez; y José María Aznar, de España, Vicente Fox de México, Alfredo Cristiani del Uruguay, Luis Alberto Lacalle de Bolivia y Jorge Tuto Quiroga de Bolivia emitieron un comunicado el 17 de octubre donde denunciaban los resultados electorales del 15 de octubre como la expresión de “una línea continuada de irregularidades” propias de los regímenes dictatoriales que en Venezuela su expresión se encuentra “en los desconocimientos previos del derecho del pueblo a convocar un referendo revocatorio y del principio del voto universal, directo y secreto, a fin de instalar una constituyente de facto violatoria del orden constitucional y democrático...” Ese mismo día el Gobierno de costa Rica emitió un comunicado en donde declaraba que desconocía y consideraba “irregulares, fraudulentos y viciados de nulidad los resultados de la jornada electoral, sin supervisión internacional confiable”; además reiteró que desconocía a la asamblea nacional constituyente y “todos los actos emanados de ella, entre los que se incluye la juramentación de nuevos gobernadores el miércoles 18 de octubre de 2017”.

Pero la realidad es que hay frustración entre la población y aun dentro del campo opositor y muchos ya ven que por la vía electoral en Venezuela ya no hay solución. Ante esta realidad, Diego Moya-Ocampos, analista del IHS Markit declaró a la AFP: “La opción de diálogo y la salida electoral se van cada vez más distantes y de nuevo la protesta de calle y la comunidad internacional van a marcar la pauta”. Algunos consideran que la única opción que queda en Venezuela, ante la intolerancia del régimen de Maduro y ante su falta de voluntad política de buscar una solución por vías democráticas, es la del Maidan, la resistencia noviolenta, la desobediencia civil, el reto político, o como afirma María Corina Machado:La ruta de la libertad es la ruta de la rebeldía, de la desobediencia cívica”.

Por otra parte, el presidente de Colombia Juan Manuel Santos ha propuesto un nuevo camino. El 17 de octubre en su cuenta de Twitter planteó tres condiciones indispensables para encontrar una solución por la vía pacífica y democrática: “Ante no reconocimiento de resultados electorales en Venezuela la solución es: elecciones generales, veedores extranjeros y CNE independiente”. Algo que considera adecuado el director de la Escuela de Gobierno Alberto Lleras Camargo de la Universidad de los Andes y coautor del libro Transiciones Democráticas, Sebastián Bitar cuando aseguró: “En este momento, con el poco apoyo del chavismo, unas elecciones generales para presidente llevarían inevitablemente a un cambio de gobierno, y un CNE independiente implicaría un cambio de régimen”. Ahora bien, ¿cómo conseguir estos condicionamientos propuestos por Juan Manuel Santos, cuando, tal como lo ve el mismo Bitar, el diálogo “aparentemente no ha dado resultados en el caso venezolano”? Bitar ha declarado sobre la disyuntiva del voto en Venezuela y asegura: “Uno no gana con ética en la política, gana con poder. El poder para una fuerza política de oposición como la venezolana son los votos, no hay otro, digamos, que sea más relevante. El segundo poder, que hay que valorar hoy día, es que el tema venezolano pasó a ser un asunto latinoamericano”.


En mi opinión, considero que la vía de defender la Constitución por parte de la oposición y su recurso a la via electoral no debe abandonarse en función de solo las protestas callejeras buscando la caída del régimen. Ambos métodos deben combinarse. La desobediencia civil para desconocer a la espuria e inconstitucional Asamblea Nacional Constituyente y las movilizaciones de calle para exigir la formación de un Consejo Nacional Electoral independiente que convoque a elecciones presidenciales con veedores internacionales que avalen la transparencia del proceso electoral. Maiden y vía electoral con el apoyo principalmente de América Latina, como el Grupo de Lima integrado por Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Honduras, México, Panamá, Paraguay, Perú, además de Canadá y como la Organización de Estados Americanos.