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lunes, 28 de noviembre de 2016

El presidente designado, Donald Trump, preocupado y molesto

Mario J. Viera


Hay tormentas soplando sobre la Tower Trump, en New York. El presidente designado se siente furioso y molesto, y es así, porque la excandidata a la presidencia por el Partido Verde Jill Stein ha osado poner en dudas la legitimidad de que Trump alcanzara los 290 votos electorales que le garantizarían la presidencia, al menos en tres Estados, Wisconsin, Michigan y Pennsylvania, que juntos aportan un total de 46 votos electorales.

Y dice Trump, como diciendo ¿a qué viene la necesidad de tal recuento? Si es que, expresó en uno de sus acostumbrados twitters, “Hillary Clinton concedió la elección cuando me llamó justo antes del discurso de victoria y después que ya estaban los resultados. Nada cambiará”. Por tanto, deduce el designado, ese conteo es una “estafa” del Partido Verde por una elección que ya ha sido concedida. Y se muestra molesto pensando: “Demasiado dinero y tiempo que se gastará – ¡para el mismo resultado! Es triste”.

Una estafa, así ha visto este esfuerzo que ya va abriéndose camino, el designado, y como cita Spencer Platt de la CNBC, Trump imprecó el esfuerzo como una forma de Stein para "llenar sus arcas con dinero, que ella ni siquiera gastará en este recuento ridículo. Los tres Estados fueron ganados por un gran número de votantes, especialmente Pennsylvania, que fue ganado por más de 70.000 votos”. En realidad, en esos tres Estados, Trump superó a Clinton por un estrecho margen; en Michigan Trump superó a Clinton en solo 2 décimas porcentuales (47.5% - 47.3%); Pennsylvania Trump ganó una décima porcentual sobre Clinton (48.8% - 47.7%) y en Wisconsin sus resultados fueron mejores, aunque manteniendo todavía una estrecha diferencia de 8 décima porcentuales (47.8% - 47.0%). Fuente: Resultados actualizados hasta el 27 de noviembre. The Cook Political Report. (http://cookpolitical.com/story/10174).

¿Qué se está jugando con este recuento de votos? Si nos atenemos a lo que declarara Trump, él no debiera sentirse preocupado por el tal recuento; así blasonó, diciendo: “Es importante destacar que con la ayuda de votantes a través del país, ganamos 306 votos electorales el día de la elección ─ más que cualquier otro republicano desde 1988 ─ y nos llevamos nueve de 13 de los estados indecisos, 30 de 50 estados, y más de 2 600 condados de toda la nación ─ el mayor desde el Presidente Ronald Reagan en 1984”.

No obstante a lo dicho, es evidente que hay preocupación en el presidente designado; se trata de 46 votos electorales los que se están disputando y sobre todo los 20 muy importantes de Pennsylvania. Y la diferencia de votos populares en ese estado fue de algo más de 68 mil votos a favor del republicano... Analicemos algunos hipotéticos resultados, solo por hacer un juego de sumas y restas.

1)     Si el recuento diera, hipotéticamente, a Hillary Clinton como vencedora en los tres estados, entonces sus 232 votos electorales ascenderían hasta 278 y los 306 votos electorales de Donald Trump quedarían reducidos a solo 260 votos.
2)     Si, seguimos hablando hipotéticamente, Hillary Clinton en el recuento ganara los estados de Wisconsin y Michigan y perdiera Pennsylvania entonces sus votos electorales ascenderían solo a 258 votos electorales, en tanto que Trump manteniendo Pennsylvania a su favor sus votos electorales solo llegarían a 280 votos electorales lo que, no obstante, seguiría siendo el ganador por el Colegio Electoral superando en 10 votos electorales los requeridos para ser designado como presidente de Estados Unidos.
3)     En conclusión, de acuerdo a las reglas de la elección indirecta, para que Clinton sea proclamada presidente necesitará ganarse los tres estados en disputa; en tanto Trump solo requiere mantener a su favor a un solo estado de los tres, Pennsylvania.

Pero esto no impide que Trump esté sumamente preocupado. Sabe que Clinton le superó en 2 millones de votos populares, 64,22 millones, frente a los 62,21 de los votos recibidos por él, y eso es algo imprescindible para ser reconocido como presidente legitimado. Entonces, como antes, cuando los estimados le daban como perdedor frente a la demócrata, aseguraba sin presentar prueba alguna que las elecciones estarían amañadas, ahora suelta el siguiente bulo: "Además de ganar de manera aplastante en el Colegio Electoral, gané en el voto popular si se deducen los millones de personas que votaron ilegalmente". ¡Millones de personas! No es juego, ¿cuántas? ¿2 millones, tres, cuatro? Se adivina detrás de esta denuncia la mano de su principal consejero, el antes director de la Breitbart News Network, Steve Bannon.

Para Bernie Sanders, en declaraciones que hizo ante CNN, señaló que, aunque nadie espera que se produzca, con el recuento de votos, un “cambio profundo, no obstante, no hay nada erróneo en continuar el proceso”.


El sábado, día 26 de noviembre, la campaña de Hillary Clinton anunció que se sumaba a la petición de recuento lo que Trump calificó como una decisión “triste”. El abogado de la campaña de Hillary Clinton, Marc Elias expresó al respecto: "Pretendemos participar para garantizar que el proceso prosiga en una manera que sea justa para todas las partes". Sin embargo, la asesora principal de la campaña de Trump, Kellyanne Conway hizo una declaración que parece una amenazante advertencia dirigida a Hillary Clinton diciendo que el designado presidente no había descartado la posibilidad de llevar a cabo una investigación criminal en el uso de Clinton de un servidor de correo electrónico privado mientras estuvo al frente de la Secretaría de Estado.

viernes, 11 de noviembre de 2016

Me daré un tiempo de espera... Luego sé que me reiré a carcajadas

Mario J. Viera



“¡Habemus presidentam!” Bueno, más o menos así, como el anuncio en latín de la elección de un nuevo papa... “¡Tenemos presidente!” Se acabó el dime que te diré de esta álgida, agria y mugrosa campaña electoral que nos tuvo a todos al borde de una cirrosis hepática o de un Infarto cerebral (stroke en inglés) o de un ataque de nervios y hasta de cuantiosos derrames de bilis... ¡Uf, qué descanso! El gran lío de ahora es que ya comienza otra bronca, porque, aunque ya tenemos presidente, hay muchos indignados, indignadísimos que gritan: “¡No es mi presidente!” Y lo gritan porque nuestro presidente que ya tenemos no tuvo mayoría de votos populares, pero sí se ganó los votos de estados claves... Cuestión de interpretación entre legalidad y legitimidad. ¡Todo un conflicto ético-jurídico!

El presidente que ya tenemos... sí, ya lo tenemos, si ya hasta hizo una visita a la Casa Blanca, a la White House y su oponente demócrata aceptó su derrota y el presidente saliente ha hecho un llamado a la unidad y a respetar al presidente que ya tenemos...

Pero el presidente que ya tenemos hizo muchas promesas de campaña, prometió elevar a los Estados Unidos no hasta la luna, ¡hasta el mismo sol! Prometió librarnos del grave peligro de los mexicanos que nos invaden sin papeles, que nos hizo comprender cuán malos son y levantar un enorme muro “para que no lo salte el pueblo que anda rondando la llave que guarda nuestro secreto...” Un lapsus mentis, perdón, esas últimas palabras son parte de una coplilla andaluza... Un muro enorme, gigantesco ¡Colosal! ¿Se imaginan Uds. cuánta piedra de cantería se requeriría para levantar tal majestuoso muro? ¿Cuántas toneladas de hormigón será necesaria? Por otra parte... Recuerden... Los narco-carteles mexicanos son expertos en construir túneles para pasar la droga hacia el “gabacho” ¿Cuántos pies de profundidad se le dará a los cimientos que soportan la gran estructura? Una solución sería colocar minas antipersonales alrededor del muro, pero ¡Diantres, Estado Unidos ha firmado el convenio que prohíbe el empleo de minas personales! Bueno ya se le encontrará alguna solución a este problema... el presidente que tenemos conoce a muy buenos arquitectos.

Deportará a once millones de mexicanos indocumentados... ¿Once millones de mexicanos? Me parece que entre los once millones (equivalente al número de habitantes que hay en Cuba), aunque los mexicanos constituyen una gran mayoría, no son los únicos, en esos once millones hay de todos los países de América Latina, como también hay europeos, asiáticos y africanos... ¿Cuánto tiempo tomará para llevar a cabo tan masiva deportación? ¿Cuatro años? Bueno para ello se requiere deportar 2 750 000 inmigrantes indocumentados, o ilegales como prefiere denominarles el presidente que ya tenemos, como promedio. ¿Qué medios debemos emplear para deportar a esos “delincuentes”? ¿Aviones, trenes, camiones o carretas tiradas por mulas? Y lo más importante... el dinero que se empleará en tal concurso... No soy capaz de hacer el cálculo, pero sí deduzco que ese dinero empleado en tan noble fin afectará el déficit financiero del presupuesto nacional que nuestro presidente, el nuevo, pretende disminuir...

Otro asunto es el llamado Obamacare...  El prometió que desde que se sentara en la Oficina Oval lo anularía; el problema es que, aunque las compañías aseguradoras aumentaron las pólizas, por aquello de “para joder, hombre, para joder” hay muchos miles que se han inscrito en el Obamacare después que se elevaron esas pólizas y hay millones que ya lo tienen y que, suprimido, se quedarían sin seguro de atención médica accesible... Es posible que no haya manifestaciones y marchas de protesta, es posible también que las haya...


Pero también ha prometido mucho en cuanto a la política exterior... Bueno para todo hay tiempo... Ya se verá, ya se verá... por ahora me doy un tiempo de espera y de observación... luego... ¡Ah luego!, dentro de seis meses o dentro de un año... seguro, muy seguro que tendré la ocasión de reír a carcajadas con las cosas graciosas que se le ocurra hacer este presidente, el presidente que ya tenemos. 

jueves, 10 de noviembre de 2016

Ganó la Florida, pero perdió a Miami-Dade y Hillsborough

Mario J. Viera



 Muy felices se sintieron los cubanos que en la Florida apoyaron firmemente al candidato republicano, hoy presidente electo, Donald Trump. Saltaban jubilosos, celebrando su triunfo. Trump ganaba la Florida con el 49.1% de los votos, en tanto Hillary Clinton solo recibía el apoyo del 47.8% de los electores, lo que no significó, en modo alguno una aplastante victoria de Trump sobre Clinton, solo una diferencia de 1.3%, nada significativo; pero en unas elecciones gana siempre el que más votos obtenga, aunque solo sea por la diferencia de un solo voto. Nada extraordinaria las ganancias de votos de Donald Trump en la Florida si se compara con las elecciones del 2012 cuando Barack Obama ganara la Florida con 4% más de los votos que pudo obtener Trump en estas elecciones, 51.2% a favor de Obama en 2012; 47.8% a favor de Trump en estas elecciones.

En el condado de Miami-Dade, el feudo de los cubanos versallescos, fieles y ardientes republicanos y pese a sus esfuerzos, Trump fue apabullado con un apoyo popular de solo el 34.1% de los votos frente al 63.7% de Hillary Clinton, una diferencia colosal de 29.6%. Nada de qué sentirse entusiasmado. Miami se coloreó de azul.

Otra plaza fuerte de cubanos republicanos fue tomada también por asalto por la campaña de Hillary Clinton, Tampa en el condado de Hillsborough. Allí también caía Trump con 44.7% de apoyo popular frente a un 51.5% de Hillary Clinton, una diferencia más modesta que en Miami de solo 6.8%.


Si la elección presidencial se hiciera por el voto popular, no por el Colegio Electoral, Hillary Clinton hubiera sido proclamada como Presidente de Estados Unidos, al alcanzar, según cómputos actualizados, 60,122,876 votos frente a los 59,821,874 votos obtenidos por Donald Trump lo que representa un 47.7% a favor de Clinton contra 47.5% de Trump una diferencia de 301 002 votos a favor de Hillary Clinton. De acuerdo con lo actualmente aceptado como legalidad, Trump es el Presidente electo, pero sin la legitimidad que solo la confiere el voto mayoritario de la nación, la expresión de la voluntad de Nosotros el Pueblo que votó mayoritariamente a favor de la candidata demócrata.

Ya no hay más Hillary Clinton, ni Obama administración

Mario J. Viera



Ya Hillary Clinton pasó y concluye el gobierno que por ocho años presidiera Barack Obama. Ahora habrá un nuevo gobierno y un pueblo que tiene opinión y que tiene el poder del ejercicio de la palabra. El pueblo de Estados Unidos está ahora a las puertas de una nueva realidad. Surgirán, dentro de la masa del pueblo, nuevas voces, nuevos conductores. Ellos alzarán su voz; contra ellos no se argüirá con epítetos descalificadores acusándoles de mentirosos, acusándoles de haber producido e-mails comprometedores; ellos no podrán ser acusados de supuestas irresponsabilidades por los sucesos en el consulado de Estados Unidos en Bengasi. Ellos y el pueblo de frente a un gobierno irresponsable y provocador.

Ya no hay más Hillary Clinton, ahora el pueblo tiene la palabra. Palabra firme contra ese tercio de seguidores de Trump que la Clinton calificara de “lamentables”, cuando debiera haberles calificado de “detestables”, de ese tercio, de voz estridente elevada hasta los insultos, de los seguidores de Trump, aquellos los xenófobos, racistas y misóginos. Será el pueblo quien reaccionará ante la incompetencia del Sr. Trump y le dirá “¡No!” al Ku Klux Clan cuando intente de nuevo levantar cabeza, y le dirá “¡No!” a los grupos de matones neo nazis cuando intenten alzar cabeza. Ahora el pueblo tiene palabra firme contra el fascistóide movimiento del Tea Party.

Ahora el pueblo tiene que estar consciente de su fuerza. Esa porción de pueblo, un poco más de la mitad de los electores que rechazaron a Trump en las urnas, tiene que mantenerse vigilante y dispuesto a inspirarse en las tesis de Gene Sharp y, de ser preciso, plantear la lucha noviolenta en contra de aquellos que traten de conducir los destinos de Estados Unidos por los senderos de la antidemocracia.


El pueblo, que no es comunista, que no es fascista, que no cree en supremacías raciales, que ama a su país, que cree firmemente en su democracia, debe convertirse en Argos supremo de vigilancia, con cien ojos, sobre la nueva administración.

miércoles, 9 de noviembre de 2016

Estados Unidos polarizado al concluir las elecciones

Mario J. Viera


Trump obtuvo la victoria al alcanzar un importante número de votos electorales 306, que hicieron añicos la aspiración presidencial de Hillary Clinton que solamente alcanzaría 232 de esos votos. Aunque Trump ganó la presidencia, ¿significa esto una aplastante derrota sobre la candidata demócrata? En apariencias es así, pero solo en apariencias.

Los resultados electorales, principalmente en tres estados Michigan, con 16 votos electorales; Wisconsin, con 10 votos electorales y Pennsylvania, con 20 votos electorales fueron la gota que colmara el vaso y le concediera el triunfo a Donald Trump; tres estados que definidamente habían sido demócratas. Y Trump ganó la presidencia con su victoria en los estados de Texas, Kansas, Dakota del Sur, Wyoming, Dakota del Norte, Misisipi, Alabama, Tennessee, Kentucky, Indiana, Montana, Virginia Occidental, Carolina del Sur, Oklahoma, Arkansas, Luisiana, Nebraska, Idaho, Ohio, Carolina del Norte, Florida, Utah, Pensilvania, Georgia, Iowa, Alaska, Wisconsin y Misuri, un total de 28 de los 50 estados de la Unión. En más de la mitad de los estados de Estados Unidos ganaba Donald Trump. ¿Quiero esto decir que Trump se ganó el apoyo de la mayoría de los electores nacionales y con ello se convirtiera en la mayoría indiscutible? En apariencias sí, pero solo aparentemente.


La realidad es una y solo una. Trump no ganó la mayoría de los votos de los electores de Estados Unidos, considerados como total de población electiva. La victoria de Trump solo pone en evidencia que Estados Unidos está dividido en una bien definida polarización, 59.3 millones de electores dieron su voto a favor de Hillary Clinton y 59.2 millones suscribieron a Donald Trump, es decir, 50.04% para Hillary Clinton; 50.0% para Donald Trump. El triunfo del que fuera candidato del Partido Republicano, con apoyo firme del Tea Party, fue el triunfo de la demagogia, del populismo y de la antipolítica. Tal como dice Marc Bassets del diario El País, “la furia populista a ambos lados del Atlántico consigue así su mayor victoria”. La quiebra en el seno de la sociedad americana es profunda; el consenso político está bien lejos de alcanzarse. Se avecinan tiempos de conflictos sociales.

domingo, 2 de octubre de 2016

El Eje Trump-Farage, una alianza con extranjero


Nigel Farage endorsa a Donald Trump ─ la peste y el mal olor unidos ─. En un mitin de Donald Trump celebrado en Jackson, Mississippi, Farage, un político británico, el impulsor del Brexit, hizo uso de la palabra y sin ninguna vacilación por su intromisión, con autorización de Trump, como extranjero en la campaña política de Estados Unidos atacó a Hillary Clinton. La introducción del extranjero ante la multitud participante del mitin la realiza el mismo Trump: “El 8 de noviembre será el día de nuestra independencia” ─ afirmó Donald Trump y a continuación presentó al político extranjero ─ “Con ustedes el hombre detrás de todo este movimiento (el Brexit) … el hombre que ganó pese a todas las predicciones, pese a todos los insultos, y pese a todos los obstáculos…”

Y habló el político ultraderechista extranjero y recomendó:

"No les puedo decir por quién deberían votar en esta elección. Pero lo entiendo. Les estoy escuchando. Lo que diré es que, si fuera un ciudadano americano, no votaría por Hillary Clinton ni que me pagaran", dijo, con su entusiasmo habitual, Farage.

Ya antes de este mitin, Farage declaró a una emisora radial local: “Le diré a la gente de este país que las circunstancias, las similitudes, los paralelismos entre la gente que votó Brexit y la gente que puede derrotar a Clinton en pocas semanas son sorprendentes. Todo lo que diré es que, si votas por Hillary Clinton, entonces nada va a cambiar. Representa las políticas que acabamos de derribar con el voto del Brexit en Reino Unido”.

Ahora, tras el primer debate ocurrido entre Hillary Clinton y Donald Trump, Farage amenaza con regresar a Estados Unidos para asesorar a Trump con vistas al próximo debate.

Pero ¿quién rayos es este Sr. Farage? Lo presento en una recopilación de informaciones tomadas de diversas fuentes y medios.

Nigel Paul Farage nacido el 3 de abril de 1964. Lideró el Partido de la Independencia del Reino Unido (UKIP), que aboga por la separación del Reino Unido de la Unión Europea y que es considerado como un partido de la derecha. Como líder del partido ultraderechista UKIP, ha sido acusado en ocasiones por un excesivo populismo. En 2016, Farage fue un prominente partidario de que Reino Unido dejara la Unión Europea en el contexto del Referéndum sobre la permanencia del Reino Unido en la Unión Europea, en el cual el electorado votó por dejar la UE. El 4 de julio anunció su renuncia como líder del UKIP, tras declarar que ya había logrado su objetivo de ver salir a Reino Unido de la UE. Pero para muchos, Farage huye del caos que se cierne sobre el reino.

Farage es el arquetipo del gritón ─ en este caso independentista británico ─ con mensaje simple, directo y muy parcial, enfocado a sacar pecho en un foro con resonancia, a costa de decir lo que sea sin pruebas.  El objetivo de Farage, es lograr salir mucho en Youtube y en Facebook, seducir corazones hartos, asustados o desencantados con la política, y de paso dejar clarito que es anticomunista, superbritánico y anti-antinuclearista, todo ello con gran prosopopeya y alusiones personales directas.

El hecho de que muchos euroescépticos "tories" (equivalentes a los republicanos de Estados Unidos) lo evitaran durante la campaña por el Brexit lo ayudó a consolidar su imagen de ser la alternativa al odiado "establishment". Los conservadores que abogaban por el "Brexit", como el ex alcalde de Londres Boris Johnson o Michael Gove, se negaron a compartir el escenario con él. Algo muy semejante a lo que muchos líderes republicanos han optado hacer ante Trump.

Como Trump es racista y anti inmigrantes. Niega ser racista o tener nada contra los inmigrantes, pero este político casado con una alemana ha metido la pata en varias ocasiones.  Una vez dijo que se sentiría “incómodo” si una familia rumana se instalara en su vecindario. Cuando un locutor de la radio LBC le preguntó qué diferencia había entre los rumanos y su mujer, respondió: “Ya sabes cuál es la diferencia”. Queremos un sistema de inmigración basado no sólo en controlar la cantidad, sino también la calidad”, sentenció.


Tras el referéndum británico, Farage ─ que, a diferencia de Trump, lleva décadas en política ─ dimitió al frente del partido antieuropeo UKIP. Su acercamiento a los círculos conservadores estadounidenses no es nuevo. En 2015, intervino en la conferencia del CPAC, el mayor grupo político del universo conservador. Y el pasado julio, asistió a la convención republicana en Cleveland que proclamó a Trump como candidato a las elecciones presidenciales de noviembre. En Cleveland, Farage dijo admirar la franqueza de lenguaje del multimillonario neoyorquino, pero admitió que en ocasiones su estilo le avergüenza.

sábado, 30 de julio de 2016

LOS CONOCIMIENTOS MILITARES DE DONALD TRUMP


Trump había sido enviado por su padre a la New York Military Academy, una especie de boot camp para gente acomodada, con el propósito de corregirle. Esa es su única experiencia como militar, pero supo escabullirse del reclutamiento para la guerra de Vietnam. El Daily News recoge esa historia en su portada, donde se lee: “El soldado de juguete Trump atacó verbalmente e insultó a un verdadero héroe de guerra pero usó cinco aplazamientos y un arañazo en el pie para esquivar el reclutamiento de Vietnam”. Se hace un llamado en su foto mostrando una condecoración sobre su uniforme de soldadito de juguete y se dice: “Y aquí está su medalla por ser aseado”.  




Cuando a Trump se le preguntara cual era el problema que había tenido en el pie dijo que se trataba de un espolón; al preguntársele en cual pie tenía el espolón dijo no recordarlo. Ahora los voceros de su campaña aseguran que se trataba de dos espolones, uno en cada pie.

jueves, 23 de junio de 2016

Los objetivos del Plan de impuestos de Donald Trump: el por qué desea ser presidente


Mario J. Viera

Uno de mis amigos, partidario ferviente de Donald Trump me exhortó a que consultara el programa político del presumible candidato presidencial republicano que aparece en su página oficial. Acepté el reto y entré en aquella página. El programa político de Trump abarca solo siete puntos: “El pago del Muro”, “Reforma del Cuidado de Salud”, “Reforma del Tratado Comercial de Estados Unidos-China”, “Reforma del Departamento de Asuntos para los Veteranos”. “Defensa de la Segunda Enmienda Constitucional”, Reforma Migratoria” y, finalmente “Reforma Fiscal”.

Prácticamente nada nuevo a lo antes dicho por el magnate en sus concentraciones. La Segunda Enmienda para el proyecto de Trump es, en contradicción con la Primera Enmienda, la primera libertad de Estados Unidos (Second Amendment is America’s first Freedom) y, por supuesto pone como prioritaria la autodefensa ciudadana, ante la imposibilidad de los oficiales del orden de no poder estar en todas partes todo el tiempo (they can’t be everywhere all of the time); la autodefensa con la legitimidad de portar armas, contra agresores con la misma legalidad de portar armas… ¡En fin, esto es lo básico de su propuesta sobre el tema!

Pero, no perderé más tiempo en analizar todos y cada uno de los puntos programáticos de Trump y me concentraré en el tema que de manera más directa afecta a cada habitante de los Estados Unidos: El sistema tributario.

Todos, en Estados Unidos, conocemos que pagamos impuestos sobre nuestros ingresos, pero muchos, tampoco nos introducimos dentro de los temas y términos en que se expresa el Código Tributario de los Estados Unidos. Cuando recibimos el cheque por nuestro empleo ¿cuántos de nosotros prestamos la mínima atención a las deducciones de impuestos que aparecen en nuestro cheque? Tema complejo, conocemos de oídas lo que preparadores de impuestos o comentaristas mediáticos declaran sobre el tema, y se dice que el Código Tributario debiera reformarse pues entre sus deficiencias presenta lagunas jurídicas.

El Código Tributario, ciertamente presenta lagunas y, sobre todo, por su carácter eminentemente técnico es tema de especialistas más que de legos en la materia. Tanto es así que en el proyecto de reforma que propone la campaña de Donald Trump, se adivina la elaboración del mismo, no por Trump sino por sus asesores. ¿Recuerda alguien haber escuchado a Trump, en algunas de sus presentaciones públicas de campaña, hablando sobre “su” plan de reformas al Código Tributario?

Cuando se analizan “sus propuestas” se descubre de inmediato que apenas es un alivio tributario para la clase media y mucho de beneficios para los magnates como el mismo Trump. Veamos cuales son los retos propuestos en el programa de Trump:

1 Alivio de impuestos para la clase media americana. Un buen gancho propagandístico al prometer un aumento en el after-tax wages, es decir, la cantidad de dinero que un individuo o una empresa le queda luego de haber deducido todos los impuestos, federales, estatales y sustracciones del impuesto sobre el ingreso. Esto en conclusión es una mayor reducción de la presión fiscal de Estados Unidos, ya de por sí una de las más bajas entre los países desarrollados en los que la presión fiscal se encuentra en un rango de entre el 30% y hasta el 50% como en países como Suecia. Aclaremos que la presión fiscal viene definida por el total de impuestos (directos e indirectos) que los particulares y empresas aportan efectivamente al Estado, es decir, es el porcentaje del PIB recaudado por el Estado por medio de los impuestos y se mide según el pago efectivo de impuestos y no según el monto nominal que figura en las leyes, de tal modo que, a mayor evasión impositiva menor presión fiscal. Hay que tener en cuenta que toda medida económica produce tanto efectos a mediano como a largo plazo. Lo que a mediano plazo pudiera ser visto como “ventajoso” a largo plazo puede ser realmente desastroso; por lo general con cada disminución de los impuestos directos, es decir, los impuestos sobre los ingresos o patrimoniales, se produce, por compensación, un aumento de los impuestos indirectos que son pagados por el consumidor por productos y servicios.

2 Simplificar el Código Tributario.

3 Hacer crecer la economía de Estados Unidos. Desalentando las inversiones corporativas, punto este muy interesante dirigido a repatriación del capital corporativo por medio de un significativo descuento del 10% de la tasa de impuestos a las empresas corporativas. Pero, ¿qué son las inversiones corporativas? Simplemente, es la relocalización de la sede central de una compañía en el extranjero motivada por el incentivo de mayores ganancias. Ludwig von Mises señala en Planificación para la libertad: que en “los Estados Unidos los salarios son más altos que en otros países porque el capital invertido ‘por cabeza’ es mayor y las fábricas pueden, por lo tanto, utilizar las herramientas y las máquinas más eficientes”, esto en parte es cierto, al menos es cierto en cuanto a Estados Unidos, porque en muchos países aunque el capitalista invierta en máquinas y herramientas más eficientes los salarios se mantienen en un nivel muy inferior a los existentes en Estados Unidos y esto es lo que las empresas corporativas aprovechan; el citado Mises nos aclara diciendo que “un patrón no puede pagar a un empleado más que el equivalente del valor de su trabajo (…) que se otorga a la mercancía”, y este valor está determinado por el “juicio del cliente”; por tanto, si ese patrón “pagara un salario mayor, no recobraría sus gastos; sufriría pérdidas e iría finalmente a la bancarrota”; ¿cuánto mayor no sería su ganancia si invirtiera en salarios que resultan ser significativamente más bajos, como en China, México, India, y Japón, por ejemplo. Así lo ha evidenciado el periodista y analista de política exterior Mariano Aguirre al anotar: “Se cierran fábricas en Chicago donde los salarios son más altos y los sindicatos más fuertes, y se reinstalan en China o México, donde se paga menos y los derechos de los trabajadores están más reprimidos o no existen”. Una simple rebaja del 10% de la tasa impositiva no es suficiente para desestimular la inversión corporativa y motivar su repatriación. El mismo Trump comprende esta realidad y lo ha dado a entender cuando al preguntársele en noviembre de 2015, durante el debate republicano en Milwaukee, si a nivel federal él seguiría los pasos del gobernador de New York, Andrew Cuomo quien había propuesto que a partir del 31 de diciembre del 2015 aumentaría progresivamente el salario mínimo de los empleados públicos estatales hasta los $15 la hora, respondió tajantemente: “Con salarios muy altos no se puede competir con el mundo”. Dijo: “Hemos sido un país grande en todos los frentes, y ahora no ganamos. Los impuestos son muy altos, los salarios son muy altos. No podemos competir con el mundo. La gente tiene que ir ahí fuera y trabajar duro”.  

4 No agregar a nuestra deuda y déficit. Es lo que siempre han proclamado los republicanos, al menos desde que se iniciara la administración Obama. Ya en tiempos de Ronald Reagan, Estados Unidos dejaba de ser una nación acreedora para convertirse en deudora (Gloria M. Delgado. El mundo moderno y contemporáneo). Durante las presidencias de Ronald Reagan y George W. Bush se “establecieron importantes bajadas de impuestos en sus primeros tres años de mandato” con lo cual “el déficit fiscal se incrementó de manera significativa” sin que se produjera un aumento en el Ahorro Privado (Saturnino Aguado Sebastián. Economía de EEUU: Las Tres Últimas Décadas. Instituto Franklin de Estudios Norteamericanos, Universidad de Alcalá)  

Cuando Ronald Reagan llegó a la Casa Blanca la Deuda Pública de Estados Unidos no llegaba a un Billón de Dólares, equivalente a un escaso 32 % del PIB. Al finalizar sus primeros cuatro años de mandato, los grandes déficits fiscales provocados por su irresponsable política fiscal incrementaron la Deuda Pública en otro billón adicional. Cuando abandona la Casa Blanca en 1988, los nuevos déficits fiscales adicionales de su segundo mandato supusieron otro billón más de Deuda Pública. Cuando su sucesor George H. W. Bush abandona la Casa Blanca en 1992, completando así tres presidencias republicanas sucesivas, se vuelve a añadir un tercer billón a la Deuda Pública, acumulándose por entonces la nada despreciable cifra de 4 Billones de dólares, equivalente al 60% del PIB norteamericano, prácticamente el doble del ratio que heredó Ronald Reagan de su predecesor, el Presidente Carter.
Durante la presidencia de Bill Clinton, su política fiscal responsable consiguió ir disminuyendo los déficits e, incluso en sus dos últimos años, conseguir sendos superávits fiscales con los que finalmente se pudo empezar a amortizar Deuda Pública, situándola en menos de 6 billones de dólares, llegando a un ratio del 58%, diez puntos porcentuales por debajo del máximo del 68% alcanzado en 1996.

Posteriormente, la Deuda Pública norteamericana alcanzará un máximo histórico de 12 billones, al final de la presidencia de George W. Bush, fruto de sus continuados y abultados déficits fiscales, con lo que podemos decir que, en términos absolutos, los presidentes republicanos Reagan y Bush (padre) multiplicaron por cuatro la deuda pública, George W. Bush la dobló y, solamente, Bill Clinton, presidente demócrata la incrementó 1,5 veces”. (Fuente, la anterior citada)

Veamos esta Tabla sobre el crecimiento de la Deuda Pública en EEUU (en porcentaje del PIB) durante los gobiernos republicanos desde Reagan a George W. Bush:

1980                                                       32%
1984                                                       40%
1988                                                       50%
1992                                                       60%
1996                                                       68%
2000                                                       58%
2004                                                       62%
2011                                                      90%
_____________________________________________________________
Fuente: Federal Reserve Bank of St. Louis, National Economic Trends, 2012.

Los objetivos que propone alcanzar Plan de impuestos de Donald Trump que, en apariencia alivia la carga impositiva sobre la clase media, es ciertamente atractivo, sobre todo para aquellos a quienes se les propone estar libres del pago de impuestos; así, para los solteros que ganen menos de $25.000 anuales, es decir ingresos mensuales de unos $2.083, y los casados con ingresos menores de los $50.000 anuales, equivalente a $4.166 mensuales, “no deberá ningún impuesto sobre el ingreso”; entonces estos beneficiarios no harán contribución fiscal para la jubilación (FICA para cubrir las prestaciones de la Seguridad Social y Medicare) es como si se estuviera trabajando “por la izquierda”. No les quedará más remedio que abrir una cuenta de ahorros para su jubilación.

Otro de los objetivos del plan de impuestos de Trump propone eliminar entre otras cosas el denominado Impuesto Mínimo Alternativo (AMT, por sus siglas en inglés). Suena bien. Eliminar otro gravamen sobre la renta es magnífico; pero, ¿conocemos, el común de la gente que es el Impuesto Mínimo Alternativo AMT? Haga ahora una pausa y piense. Luego, si Usted es una persona promedio, diga si sabe qué rayos es ese AMT.

El Impuesto Mínimo Alternativo (AMT), es un impuesto que contempla excepciones; no todos son gravados por este impuesto. Los ingresos exentos del gravamen mínimo alternativos, actualmente son:

•$52,800 si es soltero o cabeza de familia.
•$82,100 si está casado presentando en conjunto o es viudo/a calificado. 
•$41,050 si está casado presentando por separado.

Estas exenciones impositivas pudieran quedar sin efecto cuando los ingresos superan los $250.000 anuales y es posible, entonces que se deberá pagar el AMT; en este caso, individuos de la clase media alta que, por supuesto, no es la mayoritaria dentro de la clase media y mucho menos entre las clases de menores ingresos. El origen del impuesto mínimo alternativo surgió como respuesta a aquellos contribuyentes de altísimos ingresos, como es el caso de Donald Trump, que se libraban de pagar impuestos sobre los ingresos sobre la base de deducciones (intereses sobre préstamos para hipotecas personales, intereses sobre préstamos para inversión, contribuciones caritativas) según esta ecuación como ejemplo: Adjusted Gross Income – Deductions = Taxable Income. En fin, el AMT intenta asegurar que algunos individuos que reclaman ciertos beneficios tributarios paguen un monto mínimo de impuestos.

Otro de los objetivos del Plan de reforma tributaria, elaborado por los asesores de Trump, propone que ningún negocio sin importar el tamaño y el monto de capital invertido en su funcionamiento, desde una tienda administrada por “papá y mamá” o un trabajador por cuenta propia (empleado autónomo) hasta una empresa de Fortune 500pagará más del 15% de impuestos sobre sus ingresos en negocios”.

Sobre los trabajadores por cuenta propia o empleado autónomo nos aclara Nicole Whitney, diciendo:

El Servicio de Impuestos Internos impone impuestos como empleado autónomo para contribuir con la seguridad social y los beneficios médicos de una persona que trabaja por su cuenta. Algunos contribuyentes ven este impuesto como una ventaja, porque la cobertura les ofrece beneficios por jubilación, por invalidez y seguro médico, y también paga beneficios a los familiares en caso de fallecimiento del beneficiario. El impuesto como empleado autónomo es del 15,3 por ciento; el 12,4 por ciento de ese impuesto se destina a la seguridad social. La porción de impuesto para el seguro social sólo se paga sobre los primeros US$ 106.800 que obtiene el contribuyente. El Servicio de Impuestos Internos define a un trabajador autónomo como "aquel que lleva a cabo un comercio o una empresa como propietario único o como contratista independiente, miembro de una asociación que lleva a cabo una actividad comercial o una persona que forma parte del mundo de los negocios para su propio beneficio".

Hablemos ahora de las empresas de la lista Fortune 500. Esta lista de empresas es una publicación anual de la revista Fortune, una revista de negocios fundada en febrero de 1930 a raíz de la gran depresión de 1929 como parte de la empresa editorial donde estaban incluidas las publicaciones Time, Life, y Sports Illustrated, y que devendría en el conglomerado editorial Time Warner. Para el criterio de la revista, su alcance se extiende a todo el campo de los negocios incluyendo: personas, tendencias, compañías e ideas que caracterizan los negocios modernos. La lista de Fortune 500 comenzó a publicarse por Fortune en 1955 centrándose en los ingresos brutos (según su volumen de ventas) de las 500 mayores empresas estadounidenses que cotizan en la bolsa de valores.

En total, las compañías Fortune 500 representan dos tercios del PIB de Estados Unidos con $12 trillones en los ingresos, $ 840 billones en ganancias, $17 trillones en valor de mercado y emplean a 27,9 millones de personas en todo el mundo. El Fortune 500 original se limitó a listar las empresas cuyos ingresos procedían de la manufactura, la minería y la exploración energética. Al mismo tiempo, Fortune publicó el compañero "Fortune 50" que enlistaba los 50 bancos comerciales más grandes (alineados por activos), las empresas de servicios públicos (alineadas por activos), las compañías de seguros de vida (alineadas por activos), empresas minoristas (calificados por ingresos brutos) y compañías de transporte (calificadas por ingresos). En 1994 la revista Fortune cambió su metodología para incluir las compañías de servicios. Con el cambio incorporaron 291 nuevos participantes en las listas incluyendo tres entre las diez empresas con más altos ingresos.

En la lista correspondiente al 2016, Fortune 500 ordena las 10 empresas tope de acuerdo a sus ingresos en millones de dólares:

Las 10 empresas topes de Fortune 500       Ingresos en millones
1 Wal-Mart                                                              $482,130
2 Exxon Mobil                                                         $246,204
3 Apple                                                                    $233,715
4 Berkshire Hathaway                                             $210,821
5 McKesson                                                             $181,241
6 UnitedHealth Group                                              $157,107
7 CVS Health                                                            $153,290
8 General Motors                                                      $152,356
9 Ford Motor                                                             $149,558
10 AT&T                                                                    $146,801

Aunque Trump guarda como asunto top secret sus declaraciones de impuestos, muy bien podría aparecer en el listado de Fortune 500, aunque tal vez no entre los 10 primeros topes ya que su fortuna es mucho menor que la que proclama. Trump ha dicho que los impuestos no son buenos indicadores de la riqueza verdadera, además ha señalado que ha sido objeto de la auditoría como ocurre con frecuencia a los súper ricos y a las compañías de Fortune 500. No obstante, la editora adjunta de Fortune Venture, Polina Marinova advirtió en un twitter de 3 de marzo que “Donald Trump no opera ninguna compañía Fortune 500”.

Veamos otra de las propuestas de reforma tributaria del programa de Donald Trump presentada como su cuarto objetivo que, en su redacción textual, dice: “Ninguna familia tendrá que pagar el impuesto de la muerte”. ¿Impuesto de la muerte? Suena tétrico. ¿Acaso hasta para morir hay que pagar impuestos? No, nadie tiene que pagar impuesto por morir; pero si seguimos leyendo el objetivo 4 quizá podamos comprender un poco más eso que los asesores de Trump y él mismo denominan “impuesto de la muerte”. Dice así: “Usted ganó y ahorró ese dinero para su familia, no el gobierno. Usted pagó impuestos en él cuando usted le ganó”. Usted, quiere decir cualquiera que lea las propuestas, desde un humilde empleado de McDonald hasta un magnate como Donald Trump. Un poco más adelante se amplía la idea sobre el impuesto diciendo: “El impuesto de la muerte castiga a las familias por alcanzar el sueño americano”, y ya esto es más serio. Un impuesto que grava el haber alcanzado el “sueño americano”. ¿Hasta dónde esto es cierto? Veamos: Este tétrico impuesto se enmarca dentro del Derecho de Sucesiones y se denomina oficialmente como “Impuesto sobre inmuebles” (estate tax) siendo este una parte del Sistema Unificado de Impuesto sobre Donaciones e Inmuebles (Unified Gift and Estate Tax System). El estate tax puede ser también referido como “impuesto sobre la herencia” (inheritance tax).

Desde que durante la Guerra Civil se instituyera el impuesto sobre la herencia con el propósito de sufragar los gastos generados por el conflicto, en 1862 e incrementados en 1864 y luego eliminados en 1870 muchos debates se han generado al respecto. A partir de 1909 y hasta 1908 muchos estados establecieron impuestos a la herencia. Ya en 1916 se instauró el impuesto gradual federal. Los oponentes al impuesto sobre bienes raíces dados en herencia le denominaron peyorativamente “impuesto de la muerte”, un impuesto que, según el colaborador de los diarios The Wall Street Journal, USA Today y Forbes, John C. Goodman, “es el más odiado de los impuestos por el público general” (Forbes. 27 de abril de 2015). ¿Realmente este impuesto es odiado por el público general o solo es odiado por un público elitista?

Analicemos: El impuesto de inmuebles en los Estados Unidos es un impuesto sobre la transferencia de la propiedad de una persona fallecida. Se aplica a la propiedad que se transfiere a través de un testamento o según las leyes estatales sobre sucesión intestada. Otras transferencias que están sujetas al impuesto pueden incluir las realizadas a través de una sucesión intestada o en depósito, o el pago de ciertos beneficios del seguro de vida o cuenta financiera sumada a los beneficiarios.

Para fijar el monto de la deuda se requiere conocer que:

1 El valor justo de mercado de todas las propiedades transferidas se calcula y se suma antes de aplicar el impuesto a la herencia. Los activos que califican incluyen efectivo, cuentas bancarias, acciones, bienes raíces, seguros y cualquier otro interés comercial relacionado. La suma de los valores de activos se conoce como valor bruto de la propiedad.  

2 El valor neto: El IRS suma todos los ajustes hechos sobre el valor bruto de la propiedad. Los ajustes pueden incluir dinero que el difunto debía, como préstamos, saldos de hipotecas y otros gastos incurridos en la administración de la propiedad heredada. Cualquier propiedad que se deje al cónyuge sobreviviente se considera una deducción marital del valor bruto de la propiedad. El valor neto de la propiedad se determina luego de haber hecho todas las deducciones y ajustes al valor bruto determinado en el punto anterior.

Se requiere que el bien dejado en herencia sea debidamente tasado. La mayoría de los estados requieren que un tasador certificado tase todos los bienes inmuebles para fines de impuesto a la herencia.

Ahora bien, existen grandes exenciones fiscales para la determinación del pago por impuesto sobre bienes raíces dados en herencia y estas exenciones se ajustan anualmente de acuerdo al índice de inflación. Si un activo es dejado a un cónyuge o a una institución de beneficencia reconocida por el gobierno federal, el impuesto generalmente no aplica. Además, hasta cierta cantidad, que varía año tras año, un individuo, antes o después de su muerte, puede ceder, sin incurrir en el impuesto federal por donación o patrimonio: $5.340.000 para inmuebles de personas agonizando en 2014, $5.430.000 para inmuebles de personas agonizando en 2015 y $5.450.000 (en efectivo $ 10,9 millones por pareja casada) para inmuebles de personas agonizando en el año 2016. Esto significa que hasta $ 5,43 millones de los inmuebles de una persona estará exenta de impuesto federal sobre inmuebles, con una tasa de impuesto del 40% aplicada a cualquier exceso sobre la cantidad de la exención.  Por el contrario, los Estados con raíces impuestos normalmente exentos ni mucho menos por raíces de sus impuestos e imponer una tasa máxima del 16%. Como en el sistema federal, legados a un cónyuge son libres de impuestos.

Esto significa que el impuesto federal a la herencia solo afecta al dos por ciento de las personas más adineradas en los Estados Unidos. Por tanto, el denominado “impuesto de la muerte” no representa un castigo a los que han alcanzado el sueño americano, sino a los que han alcanzado más que un sueño, el uno o el dos por ciento de la población de Estados Unidos. Si usted tiene la capacidad de dejar en herencia algún bien inmueble por encima de los 5 millones 430 mil dólares, debe votar por Trump y por su plan de reformas tributarias.

Veamos la siguiente tabla que propone Trump respecto a las ganancias de capital a largo plazo:

Impuesto Ingreso Rate
Ganancias de Cap. largo Plazo/ Dividendos Rate
Soltero
Matrimonio
Cabeza de Familia
0%
                   0%
$0 hasta $25,000
$0 hasta $50,000
$0 hasta $37,500
10%
                   0%
$25,001 hasta $50,000
$50,001hasta $100,000
$37,501 hasta $75,000
20%
                 15%
$50,001 hasta $150,000
$100,001 hasta $300,000
$75,001 hasta $225,000
25%
                 20%
$150,001 y más
$300,001 and up
$225,001 y más


Sobre este tema explica Edwin Thomas (eHOW, Finanzas)

Los impuestos sobre las ganancias al capital son un problema para muchos inversionistas que invierten en el mercado de valores o en bienes raíces, ya que es un impuesto especial disponible para aquellos que reciben un beneficio de este tipo de activos en un período mayor a un año. Por otra parte, las exenciones fiscales a las ganancias al capital son un tema clave para cualquier persona que recibe un beneficio sobre el patrimonio neto al vender su casa. Combinadas, estas consideraciones hacen de este impuesto un problema incluso para los estadounidenses de clase media que deben tener en cuenta estos aspectos.

El capital gains tax es un gravamen impositivo sobre la ganancia obtenida por la venta de un activo (acciones, bonos, metales preciosos y propiedades de bienes raíces) que fuera comprado a un precio inferior que el importe obtenido (ganancia de capital) posteriormente con su venta. Por lo general el impuesto sobre la ganancia de capital está separado de los impuestos sobre los ingresos. Las ganancias de capital a corto plazo, es decir, la utilidad obtenida de los activos mantenidos por menos de un año, están sujetas al impuesto estándar sobre los ingresos.

No obstante, las ganancias de capital a largo plazo, o beneficios de los activos mantenidos por más de un año, se gravan con una tasa especial diseñada para promover las inversiones de largo plazo las que se gravan al 15% para la mayoría de los soportes de impuesto y cero para los dos más bajos. La mayoría de los inversores pueden obtener una importante ventaja con la posesión de existencias por más de un año; sin embargo, las ganancias a corto plazo tributan de acuerdo con el impuesto regular.  Véase la siguiente Tabla de Tasas del Impuesto sobre las Ganancias de Capital.

Soporte de Impuesto
Tasa de Impuesto sobre la Ganancia de Capital
A Corto Plazo
A Largo Plazo
10%
10%
0%
15%
15%
25%
25%
15%
28%
28%
33%
33%
35%
35%
39.6%
39.6%
20%

El proyecto de reforma al Código Tributario propuesto por Donald Trump simplifica los soportes a solo cuatro (0%, 10%, 20% y 25%), sin embargo, nada nuevo establece con respecto a las tasas de impuestos sobre las ganancias a largo plazo. Lo que a Trump le preocupa son los impuestos sobre las ganancias de capital a corto plazo que se gravan como si se trataran del ingreso personal regular. Sus proyectos de bienes raíces son, por lo general ganancias de capital a corto plazo y eso le incurriría en un agravamiento del 39% sobre sus ingresos.

Todo lo previsto en el Proyecto de Reforma del Código Tributario de Donald Trump se dirige a favor de sus propios intereses y nunca en beneficio de la clase media, salvo la demagogia para ganar apoyo, de eximir de pagar impuestos a los solteros con ingresos anuales menores de $25,000 y a los casados con ingresos menores de $50.000 lo que pudiera ser muy beneficioso a corto plazo, sería a mediano y largo plazo en perjuicio para esos contribuyentes a los que se les condona el pago de impuestos.


Si luego de leer este trabajo, Ud. no ha comprendido cuáles son las razones de Donald Trump para aspirar a la presidencia, entonces nada hay qué hacer.