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sábado, 16 de julio de 2016

Sobre las Bases de Somos +


Si nos proponemos hacer alianzas con una organización opositora como Somos +, debemos dejar bien en específico nuestras condiciones y nuestras proyecciones. Una alianza se establece siguiendo una línea de convergencias de objetivos, fundada en los principios que nos identifica y dejando de lado lo que nos diferencia.  Pero sí establecer, como primera condición, que la alianza se debe establecer sobre el principio de negación al actual gobierno, no reconociéndole legitimidad sino definiéndole como lo que verdaderamente es: una dictadura sustentada en un gobierno dirigido por usurpadores sin la legitimidad que nace de la aprobación mayoritaria de la población expresada en elecciones libres y secretas y ajustadas a los principios que se reconocen internacionalmente de transparencia y universalidad.

Tenemos derecho a compartir nuestras ideas, tenemos derecho a decir lo que pensamos, tenemos derecho a defender con seriedad y determinación el futuro que queremos.

¡Claro que tenemos esos derechos! Por tanto no es necesario proclamarlos. Sencillamente deben ejercerse. La redacción de este primer párrafo de las Bases y Principios, suena como si se estuviera buscando una justificación para “decir lo que pensamos” para “defender con seriedad y determinación el futuro que queremos”; es como si estuviéramos pidiendo permiso para el ejercicio de esos derechos.

Somos + se funda como un movimiento que convoca a todos los cubanos que deseen participar en la aventura hermosa y difícil de ayudar a construir un país moderno, próspero y libre.

Muy bien por “Somos +”, si solo ese es el objetivo que busca: participar en una aventura. Pero la lucha política no es una aventura, sino un accionar consciente y decidido para alcanzar, en primer lugar, el poder político. Sin ese objetivo primario no se estará hablando de organización política sino, solo y nada más, de una organización de carácter civilista. Hay que declarar: “Somos una organización de oposición al régimen castrista basada en principios democráticos, y en la tradición republicana de la nación; que para alcanzar sus objetivos políticos se conduce por la vía del accionar pacífico y cuyo propósito es la derogación del sistema totalitario y el establecimiento de un sistema político que se funde sobre el estado de derecho, el acatamiento a las normas de una Constitución de corte liberal y democrática que consagre la separación de los poderes del Estado y defina claramente una Declaración de Derechos civiles y ciudadanos.

Es imprescindible hacer una Declaración de Principios por medio de la cual se exprese el carácter tiránico del actual gobierno, enumerando todas sus características: 1 Gobierno continuista basado en la legitimación de una sola organización política con desmedro de la opinión opositora a la que se demoniza, ultraja, persigue y reprime usando fuerzas policiacas y paramilitares; 2 Militarismo como base de sustentación del régimen; 3 Supresión de los derechos de manifestación, de agrupación pacífica y de expresión; 4 Control y censura de los medios informativos y rechazo al ejercicio del periodismo independiente; 5 Control absoluto de la economía por parte del Estado; 5 Estado policiaco ejercido por medio de la estricta vigilancia de los cuerpos de Seguridad del Estado y de espionaje sobre toda la población. 6 Ausencia de las garantías procesales en los casos penales que niegan de hecho el Debido Proceso y donde el Proceso de Instrucción no se conduce por la vía judicial sino por “instructores” policiacos. 7 la Soberanía no es ejercida por el Pueblo, sino que descansa y se ejerce desde el Buró Político del Comité Central del Partido Comunista.

Ya con estos lineamientos bien definidos se puede entonces convocar “a todos los cubanos que deseen participar”, no en una aventura sino en la lucha por el recate de los derechos civiles, económicos y sociales de todos los ciudadanos y por el establecimiento de la República que se organizará “con todos y para el bien de todos”, como había deseado que así fuera el Apóstol de las ideas republicanas, José Martí.

Política

Creemos que todos los ciudadanos debemos elegir a quienes nos gobiernan, en los municipios, las provincias y la nación, mediante el voto directo y secreto. Amparados en una nueva constitución que restituya la autonomía de los tres poderes: ejecutivo, legislativo y judicial; cuya absoluta independencia es la única garantía de una democracia real.

Sí, es cierto: “creemos que todos los ciudadanos debemos elegir a quienes nos gobiernan, en los municipios, las provincias y la nación, mediante el voto directo y secreto”. Está bien ¿Cómo hacemos efectiva esta creencia? ¿Esperando que el Partido Comunista se decida a escuchar nuestro consejo y se decida a hacer elecciones mediante el voto directo y secreto para que podamos elegir al gobierno y a las autoridades municipales y provinciales? ¿Esperando que los usurpadores del poder en Cuba se llenen de civilismo y se decidan per se para entrar en un proceso de transición hacia un estado verdaderamente democrático?

No tenemos solo que creer. Tenemos que exigir. Primero: exigir la supresión inmediata del artículo 5 de la espuria Constitución estalinista vigente en Cuba. Segundo: Exigir la renuncia del gobierno actual y la formación de un gobierno provisional de transición política que en un plazo de 18 meses convoque a la formación de partidos políticos y a elecciones para elegir al nuevo gobierno. Y, Tercero: Exigir que se declare y respete la autonomía municipal que sí es “la única garantía de una democracia real” unida a la separación de los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial.

¿Por qué ampararse en una “nueva Constitución” que requeriría la convocatoria a una Asamblea Constituyente Soberana formada por todos los factores políticos del país tanto de la oposición como del gobierno, cuando ya contamos con una Constitución, la de 1940, que no ha sido derogada de acuerdo con la ley constitucional establecida para la reforma parcial o total de la Constitución en su Cláusula de Reforma? La Constitución de 1940 fue el documento fundacional más progresista de toda la América Latina cuando fue aprobada. Cierto es, debe ajustarse a las nuevas condiciones políticas y sociales, ser reformada y ser renovada; pero esto podría ser luego de su puesta en vigencia y de acuerdo con lo estipulado en su Cláusula de Reforma.

Proclamar el restablecimiento de la Constitución de 1940 tiene más fuerza política que proclamar el establecimiento de una Constitución que ni siquiera ha sido redactado el texto de su Proyecto ni recibido el consenso de la nación. Y tiene más fuerza porque, en primer lugar, ello significa retornar a la democracia republicana anterior al zarpazo del 10 de marzo de 1952.

Es necesario señalar que la Constitución de 1940 surgió en medio de una violenta coyuntura política creada por el poder de Fulgencio Batista y Zaldívar. Se había dictado una Ley Electoral en 1939 para elegir el nuevo gobierno pero de las experiencias acumuladas a partir de la caída del gobierno de Gerardo Machado, los partidos de la oposición, que conocían que tras la figura del Presidente Federico Laredo Bru estaba el verdadero poder en manos de Fulgencio Batista, lanzaron la consigna que prevaleció entonces: “Constituyente primero, Elecciones después”. En los momentos actuales la consigna pudiera ser: Primero restablecimiento de la Constitución de 1940 y gobierno provisional de transición y elecciones después.

 Dicha constitución debe incluir la premisa insoslayable de garantizar el pleno disfrute de todos los derechos, plasmados en la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Así como otros adicionales que como país instauremos.

La constitución debe convertirse en el instrumento legal y moral más preciado de la sociedad. Y si algo tiene que ser irreversible e irrevocable en su contenido, que sean los más altos valores de participación democrática, del respeto a la soberanía ciudadana y a la diversidad en todas sus manifestaciones, como garantías eternas para la paz y la fraternidad nacional.

Nadie puede estar por encima de la ley, ni fuera de su protección. 

Estos enunciados presupuestos están ya recogidos dentro del canon de la Constitución de 1940.

El castrismo ha hecho todo lo posible para denigrar y demonizar la Constitución de 1940 declarando que “no era otra cosa que una Constitución tan burguesa y neo-colonial como las que le precedieron […], que era además hipócrita porque contenía esos pocos preceptos […] que no eran verdaderamente revolucionarios”.

Hay un efecto de transferencia de asumir el discurso de la tiranía cada vez que se propone la formulación de una “nueva” Constitución.

En cuanto a los Derechos Fundamentales, la Constitución del 40 es de carácter incluyente, como establece su Artículo 40: La enumeración de los derechos garantizados en este Título (Derechos fundamentales) no excluye los demás que esta Constitución establezca, ni otros de naturaleza análoga o que se deriven del principio de la soberanía del pueblo y de la forma republicana de gobierno.

Creo de utilidad citar las palabras del Dr. Carbonell Cortina quien siempre fue un defensor de los principios de la Constitución de 1940:

Si queremos ponerle fin a la tiranía y cerrar el ciclo tenebroso de la usurpación, tenemos que encontrar, después de Castro, una fórmula de convivencia con visos de legitimidad. Y esa fórmula no es la Constitución totalitaria de 1976, aunque se le hagan remiendos. Ni es otra Ley Fundamental espuria, impuesta sin consentimiento ni debate durante la provisionalidad.

No, la única que tiene historia, simbolismo y arraigo para poder pacificar y regenerar el país antes de que se celebren elecciones libres, es la Carta Magna de 1940. Ella fue el leitmotiv de la lucha contra Batista, y no ha sido abrogada ni reformada por el pueblo, sino suspendida por la fuerza.

Lo importante es tener una base constitucional que haya sido legitimada por la voluntad soberana del pueblo y que permita encauzar armónicamente la transición a la democracia representativa. Podrá después el Congreso o los delegados electos a una Asamblea Plebiscitaria reformar o actualizar la Constitución del 40, supliendo sus deficiencias y podando sus casuísticos excesos”.

En cuanto a la integración del gobierno provisional de transición debe definirse sus prerrogativas, pero declarando que la facultad de ejercer la capacidad legislativa, más allá de aquellas reglamentaciones y disposiciones dirigidas a asegurar el orden público, la reforma del sistema judicial y la depuración de los organismos del estado totalitario, no está contemplada en esas prerrogativas

Fuerzas Políticas

son los partidos, aún en los países más desarrollados, los principales protagonistas del necesario debate político constante. En tal sentido creemos en la necesidad de una Ley de Partidos políticos, que instituya el orden y la transparencia desde la creación, las campañas, las finanzas y el papel de los partidos en el ejercicio del poder.

Se requiere una Ley de Partidos o más bien una Ley o Código Electoral, sin dudas de ninguna clase; pero enunciar esto, solo constituye parte de un pliego de buenas peticiones; pero ¿a quién dirigir esta petición? ¿Al gobierno de los Castro?

Esta Ley o Código Electoral ya existe y es el aprobado en 1943, solo se requiere indagar en la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos para conocer si existe alguna copia del mismo, aunque hay un libro de la Editorial Lex 1948 que recoge la Ley Nro. 17 de 31 de mayo de 1943. Solo se requeriría hacerle algunas modificaciones como establecer el derecho del voto a todos los mayores de 18 años. Además previamente antes de la convocatoria a elecciones se deberá restructurar el Tribunal Supremo de Justicia para poder establecer legítimamente al Tribunal Supremo Electoral como órgano rector del proceso eleccionario. Con esto volvemos al primer punto: designación de un gobierno provisional de transición quien deberá hacer la convocatoria electoral luego de confeccionado el Censo Electoral Nacional.

Tengamos en cuenta el Artículo 102 de la Constitución de 1940 que establecía: “Para la constitución de nuevos partidos políticos es indispensable presentar, junto con la solicitud correspondiente, un número de adhesiones igual o mayor al 2% del Censo electoral correspondiente, según se trate de partidos nacionales, provinciales o municipales".

La Constitución de 1940 reconoce la libre organización de partidos y asociaciones políticas, salvo con una prohibición expresa: “No podrán, sin embargo, formarse agrupaciones políticas de raza, sexo o clase” (Artículo 102), y declarando antes, en su Artículo 34, como ilícita “la formación y existencia de organizaciones políticas contrarias al régimen de gobierno representativo democrático de la República, o que atenten contra la plenitud de la soberanía nacional”.

Con vistas a asegurar estas libertades y las garantías constitucionales  y sociales, una vez restablecida la Constitución de 1940, el gobierno provisional de transición deberá restablecer el Tribunal de Garantías Constitucionales y Sociales en concordancia con lo estipulado en la Ley 7 de 31 de mayo de 1949, tal y como estaba vigente antes del 10 de marzo de 1952 (Está en nuestro poder esa Ley)

Libertad de expresión

No es necesario dedicar un acápite especial para este tema. Se declarará que “no puede existir una verdadera democracia sin la más amplia libertad de expresión para todos los ciudadanos” dentro de la Declaración de Principios.

Economía

Este es un elemento clave en todo programa de gobierno y deberá argumentarse sólidamente. En primer lugar deberá declararse que se reconoce a la propiedad privada en su carácter social y la no intromisión del Estado en las actividades productivas y económicas del país y abogar por una economía de mercado que se fundamente en la libre competencia y la condena del monopolio. La economía de la Nación no puede ser conducida de acuerdo con principios ideológicos de cualquier modelo.

La lucha en el campo económico debe aclararse que no es contra la riqueza legal y honestamente obtenida sino contra la pobreza. Una sociedad donde la pobreza es la característica predominante conspira contra los principios democráticos y siempre será una sociedad inestable y propensa a caer en la dictadura.

Es necesario establecer legalmente un salario mínimo, que se calcule teniendo en cuenta el concepto de salario real, mediante un mecanismo flexible, que permita su constante adaptación a las variaciones en los precios de los productos y servicios disponibles en el mercado.

La Constitución de 1940 establece el procedimiento para establecer el salario mínimo tanto para el sector industrial, agrícola y de servicios como para las labores que requieran calificación técnica especializada.

El gobierno castrista ha fallado en su programa de industrialización del país. Un gobierno democrático deberá esforzarse por incentivar el capital nacional y por atraer capitales extranjeros dedicados a la producción industrial bajo el estímulo de las leyes, la supresión del peculado público, la seguridad pública y la aplicación de una correcta política impositiva. Sin caer en una política proteccionista se deberá establecer condiciones para que el capital privado nacional juegue un papel destacado en la vida económica de la nación.

Se deberá establecer una política financiera inteligente que conduzca a la valoración de la moneda nacional.

Deberá reorganizarse la banca nacional y darle funcionalidad al Banco Nacional de Cuba en concordancia con la Ley No. 13, del 23 de diciembre de 1948 teniendo autonomía orgánica, personalidad jurídica independiente y patrimonio propio; con capacidad para centralizar las reservas monetarias y regular el crédito; crear y retener medios de pago; actuar como Agente Financiero y Consejero Económico del Estado; y ejercer en relación con la banca privada, las funciones que le sean confiadas y actuar como cámara de compensación.

Se debe elaborar un acápite dentro del Programa que trate de la Deuda Externa que la República heredará del incompetente gobierno castrista. Se debe declarar:

Primero. La República de Cuba no reconocerá a tercer país que se subrogue la deuda contraída por el régimen castrista con la desaparecida Unión de Repúblicas Soviéticas.

Segundo: La República revisará cuidadosamente las deudas y obligaciones contraídas por el gobierno usurpador a nombre de Cuba con otros gobiernos para determinar si se deberá asumir tal deuda, capitalizarla o declararla nula.

La usurpación de poderes no es fuente de derechos.

Educación

Podemos coincidir con el enunciado que de este tema se presenta. Sin embargo habrá que matizar su contenido, declarando: Primero que la Educación ha de ser un interés primordial de la República concebida como inversión básica para garantizar el futuro desarrollo económico de la Nación y libre de influencias ideológicas de cualquier tipo. Debe sustentarse en principios científicos. Segundo, la educación que imparta el Estado tendrá carácter laico, declarando la obligatoriedad y gratuidad de la misma hasta el Octavo grado de la Enseñanza elemental.

En la Enseñanza preuniversitaria se restablecerá el Bachillerato, tanto de Ciencias como de Letras, con una extensión de cinco años de acuerdo con la reforma del Dr. Juan J. Remos en 1937 con la adecuada preparación académica para el ingreso a las carreras universitarias, incorporando en su currículum el estudio de la Historia de Cuba, de la Sociología, de la Sicología, y de los principios de la Filosofía. Los locales donde se imparta la enseñanza preuniversitaria deberán contar con laboratorios de Física, Química y Ciencias Naturales.

Se deberá dotar a las universidades con todos los recursos necesarios para formar profesionales debidamente calificados.  

Rescate de la calidad de la enseñanza. La gran mayoría de los maestros de las enseñanzas primaria y secundaria carecen de la debida preparación pedagógica y didáctica por lo que se deberán restablecer las Escuelas Normales para Maestros.

Se proclamará en todos los centros universitarios la Autonomía Universitaria, refrendada en el artículo 53 de la Constitución de 1940 por la que se garantice a cada universidad la libertad de tomar dentro de su propia organización y por medio de sus propios procedimientos las decisiones relacionadas con su legislación y administración

Plenamente de acuerdo con esta declaración: La remuneración de los maestros y profesores debe estar acorde con la importancia que tiene la educación en cualquier sociedad. Retribuir dignamente a estos arquitectos del espíritu, no es solo la garantía de un futuro mejor, es también un deber moral de la nación.

Salud

El acceso a la atención médica, de igual forma que a la educación, constituye un baluarte imprescindible para los cubanos.

Es posible que este término de “baluarte imprescindible” se ajuste a la segunda acepción que da la Real Academia de “amparo y defensa”. Políticamente no dice nada, Hay que ser más preciso. La salud pública debe ser de atención prioritaria del Estado pues contar con una población saludable y apta permite que cada persona pueda desplegar todas sus capacidades productivas y participar en el desarrollo social y económico de la Nación.

Los servicios médicos hospitalarios son cada vez más costosos, y su dispensación gratuita para todos constituye un poderoso gravamen en el gasto público. Los recursos económicos para mantener un programa universal sanitario no descienden como el maná del cielo. Los recursos que maneja el Estado provienen de los contribuyentes, de los impuestos deducidos de sus ingresos. En los hospitales públicos hay muchos servicios que se pueden ofrecer gratuitamente; pero otros resultan onerosos; por tanto deberá crearse un Seguro Social que les permita a las personas de bajos ingresos y a los jubilados, ancianos y niños obtener la debida atención y servicios facultativos bien sea a bajo costo o cubiertos por el Seguro Social.

El personal médico que labore en instituciones hospitalarias públicas deberá ser retribuido con un salario acorde con “su noble y sacrificado trabajo” y de acuerdo a su nivel de calificación.

De acuerdo con el Artículo 81 de la Constitución de 1940 sobre este aspecto, establece: “Se reconoce el mutualismo como principio y práctica sociales. La Ley regulará su funcionamiento de manera que disfruten de sus beneficios las personas de recursos modestos, y sirva, a la vez, de justa y adecuada protección al profesional”.

Deporte

Este acápite presentado dentro de un programa político no posee carácter movilizativo. No constituye una demanda a favor de la renovación de la sociedad. Se ha traído a colación solo para debatir el enfoque que el poder totalitario da al tema. Puede suprimirse sin problema alguno.

 Prensa

Nadie debe poseer el monopolio absoluto de los medios que producen y difunden los contenidos informativos. La prensa debe tener un carácter totalmente independiente, de manera que su sentido, beneficio y éxito radique únicamente en la credibilidad de quienes la consumen.

Pienso que nadie consume prensa ya sea oficialista, ya sea independiente. Salvando esta consideración se puede decir sí, es importante que el periodismo se ejerza libremente sin censura ni control gubernamental. El periodismo es el perro guardián de las libertades públicas. Sin embargo como reclamo debe aparecer en la Declaración de Principios. Si defendemos la puesta en vigor la Constitución de 1940 ya en ella está definida claramente la libertad de prensa en su artículo 33.

Agricultura

Cuba sigue siendo una sociedad eminentemente agraria. Un alto por ciento de su fuerza laboral activa se dedica a las labores agro-ganaderas.

Uno de los problemas más acuciantes dentro del sector agrario se refiere a la tenencia y explotación de las tierras agrícolas. Aunque se han alcanzado avances en la aplicación de la tecnología y la mecanización en el sector esto no ha dado los resultados apetecibles dadas las relaciones de propiedad que el castrismo ha implantado en el sector agrario, y al manejo burocrático de la explotación agro-ganadera.

Extensas áreas de suelo agrícolas presentan degradación. Oficialmente se ha reconocido que más del 40 % del área agrícola nacional está afectada por erosión, mal drenaje, salinidad, bajo contenido de materia orgánica y la reducción de la fertilidad.

Se requiere un campesinado libre en una agricultura libre, donde el campesino decida qué deberá cultivar y donde comerciar su producción. No obstante en la mayoría de las tierras de propiedad privada se practica una agricultura con métodos rudimentarios que no obstante históricamente alcanza rendimientos superiores a los obtenidos en las tierras de dominio estatal.

Se deben modificar las relaciones de propiedad fundaría. Entregando las tierras a aquellos que estén dispuestos a labrarlas, sustituyendo el sistema de usufructo de la propiedad por la propiedad efectiva mediante la compra de esas tierras en plazos y pagos determinados. Se reconocerá el derecho de los campesinos a unirse en cooperativas sin pignorar su propiedad a nombre de la cooperativa como persona jurídica. Todos los campesinos que se vinculen en una cooperativa tendrán derecho a separarse de la misma sin la pérdida de su propiedad.

Para facilitar que los campesinos puedan acceder al capital necesario para establecer cultivos, sistemas de irrigación y maquinaria el Estado refundará un sistema bancario que conceda créditos a los campesinos a tasas de interés no superiores al 5 % anual para los campesinos con fincas de hasta cinco caballerías (67 ha)

Se establecerá provincial y municipalmente el Servicio de Extensión Agrícola para la divulgación de modernas técnicas de cultivo; de manejo de plagas y enfermedades de los cultivos y de métodos de conservación y recuperación de los suelos. Servicio de asesoramiento a los campesinos en mercado y financiamiento.

Deberá desarrollarse un plan extenso de construcción de carreteras y vías vecinales que comuniquen al campo con los centros urbanos para la comercialización de su producción.

Fuerzas Armadas

Deberá suprimirse el actual Ministerio de las Fuerzas Armadas y sus funciones asumidas por el Ministerio de Defensa sometido al control civil con el asesoramiento en el terreno militar de un Estado Mayor Conjunto. Desmilitarización de la sociedad. Se suprimirá el servicio militar obligatorio. Cuba no requiere de unas fuerzas armadas que sobrepase la proporción número de efectivos/ciudadanos adecuada para tiempos de paz, por ello el número de los efectivos de las fuerzas armadas actuales deberá reducirse al menos en un tercio de su tamaño.

Deberá declararse: La oposición democrática no es enemiga de las fuerzas armadas. Los militares nada tienen que temer del movimiento democrático. La oposición democrática considera que el concurso de la joven oficialidad de las fuerzas armadas será determinante en las transformaciones que se deberán implementar en las estructuras políticas y sociales de la Nación.

Los altos oficiales que hayan participado de forma activa con el régimen castrista y enriquecido al amparo del mismo serán separados de sus mandos. Contra aquellos militares acusados de corrupción, abuso de autoridad, enriquecimiento ilícito o cualquier otro delito serán sometidos a los tribunales con todas las garantías procesales.

Las fuerzas armadas serán de carácter profesional sin participación en la vida política nacional, ajustándose a las funciones que a las fuerzas armadas le competen en una sociedad democrática: defensa de las costas y territorios nacionales y protección de la Constitución de la República.

Disolución de todos los cuerpos paramilitares.

Participar en el sector de la economía no es función de las fuerzas armadas.

Ministerio del Interior

Desmilitarización de este organismo del Estado (Antiguo Ministerio de Gobernación) y depuración de todas sus instancias con respeto a todos sus funcionarios que hayan actuado con profesionalidad y respeto por los derechos civiles de los ciudadanos. El Ministerio del Interior o Ministerio de Gobernación quedará sometido al control civil.

Se debe hacer una profunda depuración dentro del Departamento de la Seguridad del Estado y su restructuración de acuerdo con los lineamientos que para los servicios de Inteligencia y Contrainteligencia rigen en los países democráticos.

Los oficiales de la Seguridad del Estado que hayan ordenado, dirigido y/o participado en actos de represión contra la oposición pacífica serán puestos a disposición de Tribunales competentes garantizándoles un debido proceso con todas las garantías procesales.

El Ministerio del Interior (de Gobernación) tendrá a su cargo las Direcciones de Naturalización, Extranjería e Inmigración, la Dirección de Orden Público (Cuerpos de Policía), y la Dirección de Aduanas.

El Departamento Técnico de Investigaciones será reorganizado estructural y funcionalmente como Policía Técnica Judicial y transferido al Ministerio de Justicia.

Organizaciones de Masas

En lugar de hablar de organizaciones de masas es preferible emplear el término de Organizaciones no gubernamentales. Las actuales organizaciones denominadas de masas desaparecerán por su propia dinámica al desaparecer las estructuras totalitarias de la dictadura castrista.

Las organizaciones que surjan desde la sociedad deben ser el resultado de la voluntad espontánea de sus miembros para defender sus derechos e intereses, especialmente los sindicatos.

Esta condición está recogida de manera más precisa en el artículo 37 de la Constitución de 1940: Los habitantes de la República tienen el derecho de reunirse pacíficamente y sin armas, y el de desfilar y asociarse para todos los fines lícitos de la vida, conforme a las normas legales correspondientes, sin más limitación que la indispensable para asegurar el orden público”.

Sobre los sindicatos la Constitución de 1940 estipula en su artículo 69: “Se reconoce el derecho de sindicación a los patronos, empleados privados y obreros, para los fines exclusivos de su actividad económico-social. La autoridad competente tendrá un término de treinta días para admitir o rechazar la inscripción de un sindicato obrero o patronal (…) Las directivas de estas asociaciones estarán integradas exclusivamente por cubanos por nacimiento”.

En el Artículo 71, la Constitución postula: “Se reconoce el derecho de los trabajadores a la huelga y el de los patronos al paro, conforme a la regulación que la Ley establezca para el ejercicio de ambos derechos”. Y en el Artículo 72 establece: “La Ley regulará el sistema de contratos colectivos de trabajo, los cuales serán de obligatorio cumplimiento para patronos y obreros. Serán nulas y no obligarán a los contratantes, aunque se expresen en un convenio de trabajo u otro pacto cualquiera, las estipulaciones que impliquen renuncia, disminución, adulteración o dejación de algún derecho reconocido a favor del obrero en esta Constitución o en la Ley”.

Sobre el sindicalismo solo se mencionan los sindicatos como cita para redondear un breve párrafo (Ver párrafo citado más arriba) En este mismo párrafo se deja la organización de las organizaciones no gubernamentales “de masas” a la espontaneidad, a “la voluntad espontánea de sus miembros”. En política se requiere acción, actuación dirigida a un propósito objetivo; no cabe la espontaneidad. Hay que estimular la formación de sindicatos paralelos o independientes dentro de los centros laborales. Movilizar a los trabajadores para que se organicen en sindicatos que no sean “correas de transmisión” de las directivas del Partido Comunista y sí contrapuestos a los sindicatos supuestamente rojos pero que en realidad son verdaderos sindicatos amarillos; es decir, sindicatos que responden a los intereses de los empleadores que los crean y los controlan (en este caso el poder comunista) y no de los trabajadores que representan.

Hay que denunciar a la Central de Trabajadores de Cuba como organismo rector de los sindicatos amarillos para el dominio sobre los trabajadores y anular su espíritu de lucha. El comunismo en cualquiera de sus formas, leninista, trotskista o castrista es contrario a los intereses de los trabajadores; es el ejercicio de la dictadura del Partido Comunista sobre los trabajadores a quienes reducen a la condición de “proletarios”.


Hay que buscar el apoyo de la intelectualidad, captar a aquellos intelectuales que desarrollan su trabajo al margen de la oficialidad, escritores, poetas, pintores… imbuirles de las ideas de una oposición seria, no burocrática. Hay que entrar a los predios universitarios y captar apoyos entre el estudiantado. Hay que saber quiénes se muestran amigos hacia las ideas de la oposición y pactar con los potenciales aliados. Hay, por otro lado, que desarraigar lo que queda de plattismo en la conciencia política que deposita todas sus esperanzas en la ayuda que pueda ofrecer Estados Unidos. Las castañas están sobre las brasas y no podemos esperar que otros nos saquen las castañas de la candela.

martes, 6 de agosto de 2013

Carromero habló, ¿y ahora qué?


Alejandro Armengol. Blog CUADERNO DE CUBA

Al fin Ángel Carromero ha contado su versión sobre lo ocurrido el día en que perdieron la vida Oswaldo Payá y Harold Cepero, y por primera vez sus palabras plantean hechos concretos, cita documentos y personas a las que se puede preguntar al respecto. De esta forma, coloca en una posición delicada al actual Gobierno español. Una posición que podría tornarse embarazosa si la Moncloa decide ignorarlo y no hacer nada.

Con la entrevista concedida al diario español El Mundo, Carromero, vicesecretario de Nuevas Generaciones del Partido Popular de Madrid, ha decidido arriesgarse — algo que siempre se le ha reprochado por no hacerlo —, y su testimonio merece ser atendido y contestado.

Ha transcurrido un año desde aquel 22 de julio de 2012 en Bayamo, en la zona oriental de Cuba, y lo ocurrido no ha dejado de ser noticia, tanto por el reclamo incesante de la familia Payá para que se realice una pesquisa transparente del suceso, como por las más diversas informaciones, editoriales de prensa, declaraciones de organizaciones del exilio y de derechos humanos en diversas partes del mundo — hasta rumores y especulaciones —, que no han cesado de producirse sobre lo que a todas luces es aún un incidente complejo, oscuro y sospechoso.

Porque lo que siempre ha despertado sospechas puede resumirse en dos aspectos: el historial del régimen totalitario de La Habana, de eliminar y desprestigiar a sus opositores más diversos — con mayor o menor potencialidad de acción —, y la destacada labor en favor de la democracia de los fallecidos, en especial Payá, líder del Movimiento Cristiano Liberación (MCL) y una figura con un amplio reconocimiento internacional. Sin embargo, en esta compleja madeja — siempre en crecimiento durante un año — habían faltado los datos que permitieran ir más allá de la opinión y la conjetura.

Carromero coloca a Madrid en una posición delicada por dos razones simples: tanto una de las víctimas era ciudadano español por naturalización, como el supuesto victimario involuntario lo es por nacimiento. Más allá de establecer que el régimen de los hermanos Castro es, en última instancia, responsable por lo ocurrido — algo que atañe en buena medida a las denuncias internacionales — lo que se trata ahora es de determinar si ese régimen es también culpable directo de las muertes. Se impone dar el paso del aspecto político a la investigación penal, y el encargado de dar ese paso es Madrid, en lo que tiene que ver con la búsqueda de la verdad y en determinar el grado de culpabilidad de los que — según Carromero — ejecutaron lo que él considera fue un asesinato, así como en precisar quienes ordenaron llevarlo a cabo; o al menos dieron luz verde para una persecución y hostigamiento que desembocó en las muertes.

Si se trató de una nueva chapuza, de las que al parecer se inclina cada vez más a cometer el régimen de Raúl Castro, y el objetivo era amedrentar y no matar, el delito es igualmente serio. Pero para el joven político de Madrid no se trató de un error, ni de un fallo en los cálculos, sino de un asesinato premeditado. La acusación es grave, e implica una gran obligación — no solo moral sino también jurídica —, tanto para el que acusa como para los acusados.

Lo importante del testimonio de Carromero es que algunas de las personas por él mencionadas pueden ser interrogadas al respecto, ya que aparentemente están fuera del alcance del gobierno de la isla, y no tienen  a su disposición el recurso fácil o difícil de refugiarse en la justificación o la cobardía, de invocar en secreto las presiones o amenazas que el poder puede ejercer sobre ellas — o al menos no deben ampararse en ello.

Los testigos

Carromero dice que los cuatro que iban en el automóvil salieron con vida tras la colisión producida cuando fueron embestidos por un vehículo con chapa estatal, que el impacto no fue fuerte, ya que no se rompieron los cristales del auto. “Las enfermeras y un párroco me aseguran que en el hospital hemos ingresado los cuatro”, afirma.

No dice específicamente que le informaron que las cuatro víctimas estaban con vida, aunque se deduce del ingreso, y hay además un dato significativo. Por supuesto que no se puede esperar, en las condiciones imperantes en Cuba, que las enfermeras declaren, pero ese sacerdote que aparece ahora debe ser buscado, y preguntarle al respecto. Es deber de la Iglesia Católica una aclaración.

Más adelante añade que la embajadora de Suecia tardó 24 horas en ir a buscar a su acompañante de esa nacionalidad, y en su caso especifica: “Yo sólo pude ver al cónsul general meses antes del juicio y nunca a solas. Siempre había un teniente coronel delante”. En Cuba siempre se ha afirmado que recibió la debida atención consular. El entonces cónsul general debe responder sobre este aspecto.

En otra parte de la entrevista afirma: “A mi abogado lo vi una vez el día antes del juicio y pude hablar con él a solas 60 segundos por el descuido de un coronel. En ese momento le dije: ‘Pepe, en España saben que no ha sido un accidente, ¿verdad?’. Él me contestó que sí, pero que me mantuviera en la versión oficial y me aseguró que el Gobierno y mi partido estaban conmigo”. Este es un punto fundamental, que debe ser aclarado por el abogado.

En otra pregunta detalla que se considera un buen conductor y que “la mayoría de las multas que tengo son de aparcamiento. Me quitaron los puntos del carné por ir hablando por el móvil y por superar en 10 kilómetros por hora el límite de velocidad en la A-3”.

De acuerdo a lo publicado en el diario español El País el 3 de agosto de 2012, Carromero había perdido su carnet de conducir por “homicidio por conducción imprudente”, y agrega el periódico que se trata de un “delito penado entre uno y diez años de cárcel, había acumulado 45 multas de tráfico desde marzo de 2011, tres de ellas por exceso de velocidad, aunque la mayoría eran infracciones por aparcamiento indebido que no generan la retirada de puntos. Antes de esa fecha tenía otras sanciones por infracciones más graves, que dieron paso a la decisión de Tráfico, que le comunicó que le iba a retirar la licencia”.

¿Cuáles fueron esas infracciones más graves, que Carromero no menciona o no recuerda en el momento de la entrevista con El Mundo?

Al preguntársele cómo valora la gestión del Gobierno español, Carromero responde: “Consiguieron traerme de vuelta y por eso les estoy agradecido”. Sin embargo, ahora denuncia un serie de irregularidades, que al parecer ese mismo gobierno, del cual dice estar agradecido, supuestamente permitió pasar por alto o hacerse de la vista gorda, para que siguiera en curso un proceso que tuvo como resultado su traslado a España a finales de ese mismo año en que ocurrieron los hechos.

La España actual

Las declaraciones de Carromero hay que verlas dentro del contexto actual de la situación política española: un presidente del Gobierno debilitado por el caso del exgerente y extesorero Luis Bárcenas y un Partido Popular  (PP) que si públicamente ofrece una imagen de unidad, en lo interno está sumergido en una fuerte lucha por el poder y en divisiones que a veces salen a flote y otras se mantienen soterradas. Sus comentarios fueron dados a un periódico que mantiene una enconada batalla contra ese mismo gobierno. Es más, a partir de la comparecencia de Mariano Rajoy ante el Parlamento, el 1 de agosto, la rencilla entre El Mundo y la presidencia española se ha hecho incluso personal. El director del diario, Pedro J. Ramírez, denunció el viernes 2 de agosto que es “seguido y vigilado” por el gobierno de Rajoy por las informaciones que el rotativo ha publicado en el marco del escándalo de presunta financiación ilegal en el PP.

Al preguntársele en la entrevista sobre la fuerte defensa de su caso por parte de Esperanza Aguirre, presidenta del PP de Madrid, Carromero ha respondido: “Esperanza está defendiendo la verdad. Se ha portado conmigo como una madre. Antes de todo esto no me había reunido nunca con ella, pero desde que me afilié al PP a los 16 años soy aguirrista”.

Que Aguirre dio luz verde a Carromero es algo que despierta muy poca duda, pero es posible que haya más: ¿Fue ella la que lo alentó o instigó a estas declaraciones, en un momento en que el caso Bárcenas se mantiene en el candelero, pero no ha proporcionado nuevos titulares tras el último discurso de Rajoy?

Pocos en España — podría afirmarse que nadie — duda de las aspiraciones presidenciales de Aguirre. Sus diferencias con Rajoy vienen de años. Su renuncia a la presidencia de la Comunidad de Madrid no ha implicado “su retiro de la vida política”, como en su momento decretó desacertadamente Mario Vargas Llosa. Aguirre no solo mantuvo su cargo al frente del PP en la comunidad madrileña, sino que ha practicado una disidencia a veces vocinglera y otras, más pausada. Su ferviente anticastrismo ha encontrado una afinidad política perfecta en su campaña de reivindicación de Carromero, con objetivos políticos propios.

Como suele ocurrir en todo lo relacionado con Cuba, la trama siempre tiene dos cabezas: una hacia el exterior, hacia la isla, y otra nacional, sea Washington o Madrid, la Casa Blanca o la Moncloa.

Sin embargo, más allá de cualquier circunstancia, ahora es más imperioso que nunca la búsqueda de la verdad sobre lo ocurrido a Payá y Cepero. Carromero ha decidido asumir un riesgo, está en juego su prestigio — o lo que queda de éste — y por ello merece que sus acusaciones se investiguen. Pero, sobre todo, lo merecen más los opositores muertos y sus familiares, y también el pueblo cubano.

viernes, 8 de febrero de 2013

El próximo presidente del “parlamento” cubano


Eugenio Yáñez. CUBAENCUENTRO

El próximo 24 de febrero los 612 diputados “electos” a la Asamblea Nacional del Poder Popular (con independencia de la cantidad de personas que hayan participado en los comicios del domingo 3 de febrero) se reunirán en La Habana para designar a las máximas autoridades de esa propia Asamblea, además de a las del Estado y el gobierno.

Deberán quedar definidos Presidente, Vicepresidente y Secretario de la Asamblea Nacional (ANPP), y entonces, después de ello, el Presidente del Consejo de Estado y de Ministros, el Primer Vicepresidente, cinco Vicepresidentes y veinticuatro miembros más del Consejo de Estado, para un total de treinta y uno. Igualmente, de acuerdo a las leyes, el Presidente electo debería someter a consideración de los diputados sus propuestas de Vicepresidentes e integrantes del Consejo de Ministros, aunque en la anterior ocasión, en 2008, Raúl Castro solicitó a los diputados dejar eso para un momento posterior, propuesta que — oh, casualidad — fue aprobada unánimemente por los diputados.

Lo que suceda en ese venidero cónclave podrá darnos una idea de por donde vendrán los tiros para los próximos cinco años, que se suponen que serían los últimos de Raúl Castro al frente del Estado y el gobierno, según lo que él mismo ha declarado. Que cumpla o no con eso que dijo está por ver, pero es evidente que para la siguiente legislatura, en 2018, los miembros fundamentales de la gerontocracia que se mantengan con vida tendrían una edad tan avanzada que sería muy difícil que pudieran desempeñar cargos públicos. Con más de 85 años entonces — los más jóvenes —, lo sensato sería dedicarse más a la familia, el reposo, las terapias y las consultas médicas, que al ajetreo de pretender dirigir un país inmerso en una profunda crisis estructural y de conceptos, pero en Cuba es difícil saber algo a ciencia cierta, y la lógica y el sentido común pueden ser más “militantes” que “racionales”.

Sabiendo que el “fidelista” Ricardo Alarcón no resultó electo (porque no fue propuesto por la muy “democrática”, “independiente” y “transparente” Comisión de Candidaturas), y que a partir de ahora se dedicará a las campañas por la libertad de los agentes de la “Red Avispa”, hay que preguntarse entonces qué puede ser lo que esté en la mente del Gran Elector de Birán.

Del papel que se pretenda que desempeñe la ANPP en el próximo quinquenio dependerá la designación (eso de “elección” es un insulto a la inteligencia) del próximo presidente del “parlamento” cubano. Si el interés es que esa institución continúe siendo un gran circo para guardar las formas, sin ningún papel relevante más allá de escenografía y paisaje, entonces da igual cualquiera que se designe, porque nada cambiará demasiado.

Sin embargo, si Raúl Castro pretende que esa institución juegue un papel más importante en la “actualización del modelo” y en el funcionamiento institucional del país, como contraparte del gobierno — aún sin pretender llegar a la separación de poderes que es la base de un verdadero Estado de derecho en el mundo moderno ─,  entonces la persona que sea designada podría dar una idea de hasta dónde se pretende llegar en los próximos años.

En el caso de que se intentara otorgar un papel más relevante a la ANPP, ¿quiénes serían candidatos más probables a presidir esa institución? Escribí “candidatos más probables” y no “los candidatos más probables”, con lo que quiero decir claramente que no pretendo presentar una lista exhaustiva y completa, sino solamente algunas ideas, sin orden de prioridad, y señalando solamente algunos detalles.

Estos criterios los he comentado en los últimos tiempos con personas en Estados Unidos, Canadá, España y otros países, estudiosos del tema cubano y sus peculiaridades, con quienes he intercambiado opiniones, y no siempre coincidimos. Naturalmente, la responsabilidad por errores u omisiones en el listado que presento a continuación es enteramente mía, y no de más nadie.

Candidatos que podrían ser más probables a presidir la ANPP, sin orden de prioridad, serían los siguientes:

Esteban Lazo Hernández: miembro del Buró Político y Vicepresidente del Consejo de Estado en la legislatura que termina. Aunque no se destaca por su brillantez intelectual, la militancia partidista y la población lo consideran persona organizada y afable, y no son muy conocidas manifestaciones de corrupción personal o rechazo a su figura. Un punto a su favor es ser relativamente joven (comparado con la gerontocracia) y de la raza negra, lo que resultaría agradable para más de la mitad de la población cubana que no es “blanca”.

Miguel Díaz-Canel Bermúdez: Apadrinado por José Ramón Machado Ventura, ascendió al Buró Político en el 2003 a propuestas de Raúl Castro cuando todavía el Comandante mantenía en un puño de hierro esa institución. Es Vicepresidente del Consejo de Ministros para el sector de la Educación, y tiene experiencia en el trabajo del partido y del gobierno. Ha recibido bastante exposición mediática en el aparato de propaganda conocido como “prensa” en Cuba, y recientemente Raúl Castro lo “presentó en sociedad” al incluirlo — por encima del propio canciller — en la delegación que participó en la Cumbre Unión Europea-CELAC y la propia cumbre de CELAC celebrada al día siguiente.

Ana María Mari Machado: Miembro del Comité Central del Partido y Vicepresidente de la ANPP, donde sustituyó a Jaime Crombet en 2012, ejerció como jueza de base y presidente de Tribunal Municipal en Encrucijada y Provincial de Villaclara, participando en los “juicios” y condenas de siete cubanos durante la Primavera Negra del 2003, lo que le valió el ascenso a Vicepresidente del Tribunal Supremo. Su designación meses atrás como vice de la ANPP preparaba las condiciones para que la sustitución de Alarcón permitiera un “aterrizaje suave” a quien le correspondiera. No ha recibido la suficiente cobertura mediática que sería recomendable para una promoción a presidir la ANPP, y no parece tener suficiente ascendencia sobre los caciques provinciales en todo el país, pero nunca se sabe. A su favor, Raúl Castro ha expresado muchas veces la necesidad de promover mujeres a los cargos de dirección.

Leonardo Andollo Valdés: Miembro del Comité Central del Partido, General de División, Segundo Jefe del Estado Mayor General y Jefe de la Dirección de Operaciones del MINFAR, segundo al mando de la Comisión de Implementación de los acuerdos del Sexto Congreso del Partido, y coordinador de la Comisión encargada de estudiar el funcionamiento del Poder Popular y las relaciones entre el gobierno y las asambleas provinciales y locales y proponer medidas de “perfeccionamiento”. Su capacidad y experiencia en esos menesteres juegan a su favor. Su edad, como Esteban Lazo, lo clasifica como “joven” entre la gerontocracia. Aunque el nombramiento de un militar podría no ser bien visto internacionalmente, curiosamente, en las fotos más recientes en la prensa oficialista, aparece vestido de civil, no de uniforme: esas cosas no suceden en Cuba por casualidad.

La carta bajo la manga: En la finca de los mayorales de Birán, conocida también como República de Cuba, cualquier cosa puede suceder, contra la lógica, el sentido común, los pronósticos o los criterios mayoritarios. Quiere esto decir que el próximo Presidente de la ANPP podría ser cualquier persona no considerada hasta ahora por los que se preocupan por estos temas, y podría aparecer entre hombres y mujeres, militares y civiles, jóvenes y ancianos, generales y doctores, obispos y embajadores.

Por mucho talento y neuronas que se pretendan dedicar al tema, es imposible saber lo que pueda estar en la mente de Raúl Castro. Y no debe haber confusiones: el nuevo “líder” de la Asamblea será el que desee Raúl Castro, nadie más.

Todos los lectores tienen derecho a plantear quién creen que sería el próximo presidente del “parlamento” cubano.

Ya lo sabremos en unas semanas.

viernes, 19 de octubre de 2012

Ley de migración: la nueva farsa del gobierno cubano


Miriam Leiva. CUBANET

De la euforia a la depresión pasó una gran parte de la población cubana según transcurría el 16 de octubre.  ¡Qué mal ha de estar un país en el que los ciudadanos añoran emigrar a cualquier parte, sin que les importe la crisis económica o la miseria del país de destino!
La noticia llegó, como es usual, por las llamadas telefónicas de parientes y amigos residentes en el extranjero, o mediante la radio internacional.  Rápidos los cubanos sintonizaron las emisoras nacionales y salieron a procurar Granma, y sus reproductores Juventud Rebelde y los periódicos provinciales.  A la lectura del titular “Actualiza Cuba su política migratoria” la mirada pasaba a “el gobierno cubano, en ejercicio de su soberanía, ha decidido eliminar el procedimiento de Permiso de Salida para los viajes al exterior y dejar sin efecto el requisito de la Carta de Invitación”.  Desde hacía mucho, era la noticia más esperada en Cuba.
Hubo quienes pensaron que fácilmente podrían realizar el sueño de escapar hacia una vida mejor.  Pero, poco a poco, empezaron las explicaciones y los detalles de que seguirían necesitando visa del país que los acogería y, sobre todo, que la Tarjeta Blanca era sustituida por el pasaporte “actualizado” y la prohibición se mantenía para muchos.

Se formaron grandes colas para comprar la Gaceta Oficial de la República de Cuba, donde aparece el texto integro de la ley.  Su escasa disponibilidad en los estanquillos, donde se vende al precio oficial de 80 centavos, sería resuelta por el  mercado negro, donde los revendedores la ofrecen a 5 pesos.  No había que avanzar mucho en la lectura para comprender que el “perfeccionamiento” de la Ley No 1312 “Ley de Migración” de 20 de septiembre de 1976 era otra falacia.

En el primer Por Cuanto se aduce el objetivo de garantizar que los movimientos migratorias continúen realizándose de forma legal, ordenada y segura; lo que podría entenderse como una pequeña apertura con el objetivo de deshacerse de aquellas personas descontentas por las recias condiciones de vida y el gran desempleo; problemas que el gobierno no será capaz de resolver debido a su renuencia a permitir la iniciativa privada.  Los que se van no solo aligeran la economía al reducir la necesidad de importar bienes y los requerimientos de servicios y prestaciones sociales; sino que podrían enviar ayuda a sus familiares, y aliviar la presión social.

Como el segundo Por Cuanto empieza con “el gobierno de Estados Unidos de América”, inmediatamente se vislumbra que se mantendrán las restricciones, aduciendo la “utilización de la política migratoria hacia Cuba con fines de hostilidad, subversión y desestabilización, y contra los intereses legítimos de nuestro pueblo y de la propia emigración cubana”.  Luego se refiere al establecimiento de determinadas regulaciones que limiten esos efectos, y normas dirigidas a preservar la fuerza de trabajo calificada del país.  El tercer Por Cuanto ratifica lo aprobado anteriormente sobre  la posibilidad de los emigrantes de transmitir los bienes, que el gobierno había incautado arbitrariamente durante casi 53 años.

Por tanto, el presidente Raúl Castro dictó el Decreto-Ley No 302 modificativo de la Ley No. 1312 de 1976.  El Artículo 1 devuelve al pasaporte la función determinante para salir o entrar al territorio nacional, convirtiéndolo de facto en el sustituto de la Carta Blanca (permiso de salida), siempre expedido por el mismo Ministerio del Interior.  De tal manera, a partir del 14 de enero de 2013 habrá que “actualizar” el pasaporte poseído o solicitar uno nuevo.

Los diferentes incisos del Artículo 23 precisan quienes no podrán obtener pasaporte corriente: el inciso d) cuando razones de Defensa y Seguridad Nacional así lo aconsejen (entiéndase quienes expresen  sus criterios o realicen alguna actividad política pacífica, los llamados contrarrevolucionarios por el gobierno); el inciso f) carecer de la autorización establecida, en virtud de las normas dirigidas a preservar la fuerza de trabajo calificada para el desarrollo económico, social y científico-técnico del país, así como para la seguridad y protección de la información oficial; el inciso h) cuando por otras razones de interés público, lo determínenlas autoridades facultadas.

Para cortar definitivamente las esperanzas,  se especifica mediante el Decreto No. 306 “Sobre el tratamiento hacia los cuadros, profesionales y atletas que requieren autorización para viajar al exterior”,  en el inciso b) los graduados de la educación superior que realizan actividades vitales para el desarrollo económico, social y científico-técnico del país en los programas estratégicos, proyectos de investigación y servicios de salud”; en el inciso c) técnicos de nivel medio especializados que realizan actividades vitales para mantener los servicios de salud y la actividad científico-técnica; e inciso d) atletas de alto rendimiento, técnicos y entrenadores vitales para el movimiento deportivo. El disgusto es inmenso entre esas personas a quienes se ratifica que tendrán que esperar como mínimo 5 años, los primeros; 3 años, los segundos, y desertar en un viaje al extranjero, en el caso de los terceros.

En cuanto a los cubanos residentes en el extranjero, continuarán sujetos a tener que solicitar pasaporte cubano, siguiendo iguales criterios para recibirlo que hasta el presente.  Las mejorías fundamentales son que ─ para los que salieron temporalmente ─ se extiende el permiso para permanecer fuera del país, de los de 11 meses actuales a 24 meses, prorrogables; y quienes salieron definitivamente podrán conservar sus propiedades.  No se menciona la situación de los cónyuges e hijos de aquellos considerados “desertores”, cuyos familiares cercanos son habitualmente retenidos por el gobierno cubano como rehenes, para castigar a toda la familia.

Por lo expuesto anteriormente y algunos detalles más, se confirma que el gobierno de Cuba ha anunciado de hecho que continuará violando flagrantemente el Artículo 13, inciso 2, de la Declaración Universal de Derechos Humanos: “Toda persona tiene derecho a salir de cualquier país, incluso del propio, y a regresar a su país”.  Se desvanece  definitivamente la ilusión de que las autoridades tuvieran una sincera disposición a ratificar el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, que en su Artículo 12, inciso 2,  lo reafirma, con la precisión del inciso 4: “Nadie podrá ser arbitrariamente privado del derecho de entrar en su propio país”.

Probablemente este sea el paso con mayores implicaciones sociales que haya dado el gobierno. Con el anuncio de que se materializaría la ansiada reforma migratoria, el  presidente Raúl Castro había creado expectativas en millones de cubanos que añoran poder emigrar, desesperanzados ya de mejorar sus condiciones económicas y existenciales mediante el trabajo por cuenta propia y el usufructo de las tierras ociosas; desesperanza agravada recientemente por las nuevas restricciones aduaneras.  Muchos podrán ahora irse con el “beneficio” actual de prescindir de los engorrosos y caros trámites de la carta de invitación y el permiso de salida. Desafortunadamente continuarán profundizándose las diferencias sociales.

En el caso de los jóvenes se ahondará la falta de estímulo para realizar estudios de nivel medio y, fundamentalmente, universitarios; vistos por la mayoría como un freno para su progreso, ya que un título universitario en Cuba no significa reconocimiento social ni la posibilidad de ganar salarios adecuados; sino un obstáculo a la huida, que es vista como la única opción de superación.

A partir del 14 de enero de 2013 se verificará el alcance de la Ley Migratoria, según se comporte la entrega de pasaportes a los cubanos de la isla y la diáspora.