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jueves, 2 de noviembre de 2023

LA FRANJA DE GAZA: UN CAMPO DE EXTERMINIO

 

Mario J. Viera



Los bombardeos israelíes sobre la Franja de Gaza han dejado tras de sí, más de 9.000 muertos y 32 000 civiles heridos y, entre las víctimas fatales, 3 760 son niños, 2.326 son mujeres y 135 profesionales sanitarios. Desde que comenzó la guerra con Hamás, el pasado 7 de octubre, hasta la fecha de hoy han transcurrido 26 días, un promedio de 346 muertes diarias en la Franja de Gaza. El alevoso ataque de Hamás del 7 de octubre ocasionó la muerte de 1400 israelíes; las muertes de civiles gazatíes hasta ahora sobrepasa esa cifra en más de 7 600, más las que se seguirán incrementando según transcurran los días.

No es una guerra contra los palestinos en la que hoy emprende Israel en la Franja de Gaza, al menos así lo aseguró el embajador israelí ante la ONU, Gilad Erdan: "No es una guerra con los palestinos, Israel está en guerra con la organización terrorista yihadista genocida Hamás. Es la democracia respetuosa de la ley de Israel contra los nazis modernos". Sin embargo, son pocos los milicianos de Hamás los que han muerto en esta guerra que no se libra contra los palestinos y son miles los civiles palestinos los que han sido abatidos por los bombardeos de esa “democracia respetuosa de la ley de Israel”.

La Franja de Gaza ha devenido, más que una “fosa común” y más que “una prisión al aire libre”, como la ha catalogado la actriz cinematográfica Angelina Jolie, en un verdadero campo de exterminio, sin cámaras de gases, pero bajo un implacable b0nbardeo aéreo y de misiles que no discrimina entre culpables e inocentes. Sí, Israel tiene todo el derecho de ripostar con toda su fuerza a quienes le agredieron; pero no tiene ningún derecho a cometer crímenes de guerra en su empeño de aplastar a su verdadero enemigo, la organización terrorista que controla de facto a la Franja de Gaza.

Cada muerte de inocentes que se produzca en Gaza, culpa es de Hamás, porque los ha tomado como escudo humano; pero también el Estado Israelí tiene su gran cuota de culpabilidad; culpa compartida ente el instigado de la guerra y el ejecutor de los ataques de revancha.; pero también culpa es de Irán porque ha suministrado con arma y con servicios de inteligencia a Hamás y le ha alentado a la “sagrada misión” de aniquilar a los “infieles judíos”

Irán ha fortalecido al grupo terrorista, pero Israel le ha proporcionado, a lo largo de 56 años de marginación, desprecio y atropellos hacia los palestinos en Gaza y en la Cisjordania ocupada, la coartada ideológica que necesitaba para proclamarse como el máximo defensar de la causa palestina. Cincuenta y seis años desperdiciados en busca de asentar una paz permanente entre palestinos e israelíes, fundada sobre la base de la creación de dos Estados independientes, el de Israel y el de Palestina.

El actual conflicto de hecho ha dejado de ser una guerra entre Israel y Hamás, como así se le denomina en los medios, para, en los efectos y al parecer, convertirse en una guerra de Israel contra los palestinos, un holocausto palestino de Gaza, inferior en número que el holocausto judío bajo el poder de los nazis, pero el holocausto de ya más de 9 000 civiles gazatíes, hombres, ancianos, mujeres y niños.  El mundo se ha conmovido y cientos de voces se levantan pidiendo un alto el fuego humanitario.

Mientras las tropas terrestres de Israel no entren en fondo dentro de la Franja de Gaza, ese alto el fuego solo beneficiaría a Hamás al permitirle reagruparse y reaprovisionarse en hombres y armamentos. El Estado Mayor de las fuerzas de Israel conoce muy bien que, desde el aire, no podrá destruir los cientos de kilómetros de los laberínticos túneles que ha construido Hamás que hasta se extiendo bajo hospitales y edificios de vivienda; sabe que para ello tiene que entrar en combate cuerpo a cuerpo para poder neutralizar los centros de logística de Hamás los que, al mismo tiempo, facilitan un atrincheramiento efectivo para sus elementos y sus franco tiradores.

Cuando se organiza una ofensiva militar se requiere de la artillería y de la aviación para ablandar el enemigo y socavar sus posiciones; pero ese ablandamiento, en Gaza se hace sobre la población civil sin afectar al enemigo real. A Israel, para lograr sus objetivos militares no le queda más recurso que emplearse a fondo en combates urbanos; pero esos combates urbanos provocarán muchas bajas de soldados israelíes y colateralmente la muerte de muchos civiles. En esas condiciones, Israel, si de verdad quiere evitar destrucciones de hospitales y la muerte de civiles inocentes, debiera hacer un alto al fuego de artillería, de bombardeos aéreos y de misiles sobre Gaza.  En ese lapso de tiempo. Israel cuenta con suficiente capacidad para interceptar los misiles que Hamás pudiera lanzar sobre su territorio. Entonces la cara de Israel se mejoraría ante el mundo y pudiera declarar: “Hemos hecho un alto a los ataques aéreos sobre Gaza y Hamás continua con los suyos sobre nuestra tierra”. Para ello, Israel, si de verdad quiere ponerle fin a Hamás, deberá lanzarse a fondo, decididamente y no, como ahora hace con incursiones esporádicas sobre el territorio de la Franja de Gaza. Cualquier cosa ha de hacerse menos terminar en un genocidio.

viernes, 27 de octubre de 2023

EQUILIBRIO ISRAEL-PALESTINA

 

Mario J. Viera

 


Israel no tiene otra opción en esta guerra asimétrica con las fuerzas terroristas de Hamás, sino la única posible, ganarla y destruir todas las estructuras de Hamás de manera definitiva, lo cual generará la muerte de muchas víctimas inocentes de Gaza, prisioneras de Hamás y reclusas en la franja de Gaza por el cerco que sobre ella mantiene Israel desde el 2007 e impide todo movimiento de gazatíes; a tal punto que Human Rights Watch en su informe del 2021 lo calificara como un apartheid: “Impedir que los palestinos en Gaza se muevan libremente dentro de su tierra natal obstaculiza la vida y subraya la cruel realidad del apartheid y la persecución de millones de palestinos”; es posible que a estos hechos se quiso referir el Secretario General de la ONU, Antonio Guterres, que tanto rechazo recibió por parte del ministro de Relaciones Exteriores, cuando expresó: “Es importante reconocer también que los ataques de Hamás no ocurrieron de la nada”. Aunque debió agregar que Hamás se había aprovechado del descontento acumulado por los palestinos ante los errores políticos que, los gobiernos de derecha en Israel, cometieran desde el final de la guerra de los seis días en 1967.

Amnistía Internacional en su informe del 2022 denunció a Israel de cometer actos crueles e inhumanos contra palestinos “como la confiscación masiva de tierras y propiedades, los homicidios ilegítimos, las lesiones graves, los traslados forzosos, las restricciones arbitrarias de la libertad de circulación y la denegación de la nacionalidad, entre otros, hacían a las autoridades israelíes responsables del crimen de lesa humanidad de apartheid, que es competencia de la Corte Penal Internacional"; además denunció: “En Cisjordania, las comunidades palestinas seguían estando controladas y fragmentadas por 175 puestos de control permanentes y otros controles de carretera, así como por decenas de barreras irregulares temporales y un régimen de permisos draconiano, respaldado por un represivo sistema de vigilancia biométrica (…) Decenas de miles de personas palestinas seguían expuestas a sufrir desalojos forzosos en Israel y los Territorios Palestinos Ocupados, entre ellas unas 5.000 que vivían en comunidades de pastores del valle del Jordán y las colinas del sur de Hebrón. Las autoridades israelíes demolieron unas 952 estructuras palestinas en toda Cisjordania, incluida Jerusalén Oriental, lo que provocó el desplazamiento de 1.031 personas palestinas y afectó a los medios de vida de miles de personas más”. ¿Exagera acaso Amnistía Internacional? Acaso esta situación influyó en la frase de Guterres. En un reporte de Reuters, citado por BBC Mundo, se informó: “El estallido de protestas en Cisjordania pone de relieve la ira palestina latente desde hace mucho contra Abbas, cuyas fuerzas han enfrentado críticas por coordinar con Israel la seguridad en el territorio”. Esta situación le resta autoridad al jefe de la ANP al que nunca Israel tomó en consideración pese a que ha sido contrario a Hamás.

Ahí están los acontecimientos, las realidades, Hamás, como reporta EFE está ganando adeptos en la Cisjordania ocupada donde “más jóvenes se ven seducidos para unirse a milicias locales inspirados por las acciones del grupo que gobierna en Gaza”. Son jóvenes, que, como anota la reportera de EFE, Susana Samhan, “no tienen ni oficio ni beneficio, ya que apenas hay trabajo y quienes podían cruzar a Israel antes del comienzo de la guerra con Hamás ahora no tienen permitido hacerlo”. Esto solo responde a un hecho, la imposición israelí de impulsar asentamientos de colonos judíos en aquella región, en choque violento con los habitantes del lugar, y demuestra la incapacidad política de encontrar un aliado estratégico en contra de la influencia de Hamás y de no retornas a los acuerdos de Oslo de 1993

No quedan esperanzas para los civiles gazatíes en medio de un Armagedón devastador, surgido de la irresponsable acción ejecutada por Hamás y de la respuesta enérgica y terrible que desatara Israel. Israel se defiende, es su derecho, pero la batalla, el combate no se realiza a campo descubierto, sino dentro del entorno de una ciudad con una muy elevada densidad poblacional (13 121,8 hab/km²), donde, a la fecha se reportan 7 028 palestinos muertos y al menos 18 484 han resultado heridos, y el 25 % del área poblada está parcial o totalmente destruida, lo que equivale en cifras objetivas, a más de 200 000 viviendas.

El ataque del 7 de octubre contra Israel dejó un saldo de 1 400 israelíes muertos. La desproporción entre las cifras de víctimas en Israel y las producidas en Gaza es espeluznante. Entonces se propone un alto al fuego humanitario, que ni Hamás ni Israel acatarán, y hasta “pausas humanitarias” como ha propuesto Estados Unidos, que más posibilidades de ser acatadas por ambas partes en conflicto. Sin embargo, ni esta propuesta ni la que pide el alto al fuego ha tenido el apoyo del Consejo de Seguridad de la ONU.

Hamás está más preparado para entablar una guerra urbana que las mismas fuerzas israelíes; como han opinado algunos especialistas, Hamás busca ganar tiempo en una batalla de calle por calle aplicando la táctica que, los alemanes calificaron de rattenkrieg (guerra de ratas) el uso de sus túneles y hasta de las alcantarillas para infligirle un alto costo político a Israel cuando lance su ofensiva terrestre. Una batalla urbana generará muchos daños colaterales y la pérdida de la vida de muchos civiles. Nada de esto le importa a los fanáticos yihadistas de Hamás.  Para cumplir su misión en Gaza, el ejército israelí, según la opinión del comandante (retirado) John Spencer, en medio de los combates urbanos enfrentando a guerrilleros que conocen mejor el terreno, tendrá que destruir “entre el 80 y el 90% de las infraestructuras y edificios de las zonas urbanas de Gaza. Esto cambiará el paisaje de esta zona durante una generación”. Gaza terminará pareciéndose a como quedó reducida la ciudad de Stalingrado durante la Segunda Guerra Mundial. Muchos civiles de Stalingrado perdieron la vida durante los combates urbanos llevados a cabo entre las fuerzas soviéticas y las alemanas, pero a diferencia de Gaza, muchos de ellos pudieron abandonar la ciudad para encontrar refugio en zonas más seguras, opción esta que los gazatíes no poseen.

La presión internacional sobre Israel será poderosa. Esto es lo que pretende Hamás, hacerle todo el daño moral y político a Israel. La guerra de contención que tiene que emprender Israel se verá, en la medida que esta se alargue y continúen los ataques de los colonos extremistas a los palestinos de la Cisjordania como una “guerra de venganza” como la ha denominado Riad al Malki, ministro de Relaciones Exteriores de la Autoridad Nacional Palestina (ANP). El presidente Biden se ha referido a esos colonos extremistas y condenado sus acciones: “Se hizo un trato. Se llegó a un acuerdo y están atacando a los palestinos en lugares a los que tienen derecho a estar Esto tiene que parar. Tienen que rendir cuentas. Tiene que parar ahora”. El Ministro de Seguridad Nacional de Israel, Itamar Ben-Gvir, un colono de extrema derecha con un historial de incitación antiárabe, había distribuido armas a los colonos, muchos de los cuales ya estaban fuertemente armados, así lo reportó la Voz de América. 

En cuanto al apoyo exclusivo, ya sea a Israel como a Hamás o a la causa palestina independiente de Hamás y de la Yihad Islámica, hay que encontrar un punto de equilibrio político. Bajo la excusa de los bombardeos israelíes sobre la franja de Gaza, que han ocasionado cientos de civiles muertos, no se debe omitir la condena a los yihadistas palestinos de Hamás y Yihad Islámica. No hacerlo en nada contribuye a una solución de paz. Como lo afirmó Gilad Erdan el embajador de Israel ante la Asamblea General de la ONU al poner en claro que a Hamás no le importa ni el pueblo palestino ni la paz o el diálogo sino "aniquilar Israel y asesinar a todos los judíos sobre la faz de la Tierra". Antonio Guterres había expresado en el Consejo de Seguridad, poniendo de relieve las quejas de los palestinos: “El pueblo palestino ha sido sometido a 56 años de ocupación asfixiante (…) han visto sus tierras constantemente devoradas por los asentamientos y plagadas de violencia. Su economía fue asfixiada. Su gente fue desplazada y sus hogares demolidos. Sus esperanzas de una solución política a su difícil situación se han ido desvaneciendo”; para luego agregar: "Pero las quejas del pueblo palestino no pueden justificar los terribles ataques de Hamas. Y esos ataques atroces no pueden justificar el castigo colectivo del pueblo palestino".

Hay una realidad presente en antecedentes, la cual fue expuesta por el secretario general adjunto de Asuntos Políticos de la ONU, Tayé-Brook Zerihoun al decir:   "Los acontecimientos en Gaza hoy son un nuevo y doloroso recordatorio de las consecuencias de una paz perdida entre Israel y Palestina y de la necesidad de intensificar nuestros esfuerzos en apoyo a una resolución pacífica del conflicto". Esta es la causa principal de la ruptura del equilibrio político en la región; no obstante, a la hora, es casi imposible una resolución pacífica del conflicto. La solución a cualquier posible futuro conflictos está en la voluntad política de los dirigentes de Israel para facilitar la existencia de un Estado palestino independiente. Como el presidente francés, Emmanuel Macron le dijera al primer ministro israelí Benjamín Netanyahu, que la seguridad de Israel y la estabilidad en Oriente Medio no serán duraderas a menos de que reconozca “el derecho legítimo de los palestinos” a tener su propio Estado. “la seguridad de Israel no puede ser duradera sin la reanudación decisiva del proceso político con los palestinos”. Si desde los acuerdos de Oslo de 1993 y 1995, acuerdos estos provisionales y entre ellos un compromiso por parte de Israel de detener la expansión de los asentamientos de colonos judíos en Cisjordania. Lo cual no fue aceptado por Israel. Si se hubieran ampliado las conversaciones para garantizar una paz permanente, no provisional, entre Israel y Palestina; si se hubieran detenidos los asentamientos ilegales en Cisjordania y si se hubieran conversaciones serias para el reconocimiento de dos estados, israelí y palestino, Hamás no habría podido consolidarse. Ahora ya es tarde. La guerra continuará y continuará también el holocausto palestino en Gaza.

martes, 17 de octubre de 2023

COMO DIJO MUJICA: “ahí hay vida humana, no son perros”

 

Mario J. Viera

 


La respuesta de Israel contra la agresión de Hamás ha sido contundente, si por contundente debemos entender, violenta, furiosa, sin importar para nada vida de civiles, de personas comunes, que nada tienen que ver con las milicias terroristas de la franja de Gaza. Pedirles a los civiles que habitan en la densamente poblada ciudad de Gaza desplazarse hacia el sur de la franja para después lanzar sobre ese territorio un poderoso bombardeo no solo es paradójico, sino también inhumano. No es, bajo ninguna manera, acabar con la maldad.

Contra Hamás Israel ha desencadenado la represalia; ha bloqueado todo suministro de agua, electricidad, combustibles y alimentos a Gaza, y ahora solo ha permitido que se suministre agua, pero solo ha sido, como informa EFE, menos del 4% del agua que consumía la población de Gaza antes del inicio de la guerra que Hamás inició. En la puerta de Rafah, espera un convoy de ayuda humanitaria por la autorización israelí. Los hospitales en Gaza han colapsado por la falta de electricidad y combustible, la situación de los gazatíes es desesperante.

Pero Hamás cree, así lo piensa que, con su temerario y criminal ataque a Israel pretende unificar a todos los palestinos en una guerra sagrada contra el Estado de Israel a fin de hacerle desaparecer como nación. Hamás. como lo asegura Peter Bergen quien fuera oficial de inteligencia en Israel, pretende “controlar todo el sistema palestino, lo que significa la Autoridad Palestina y la OLP. Hamas percibe a la Autoridad Palestina como colaboradora de Israel y quiere socavarla. Quieren colapsar la Autoridad Palestina y, por tanto, Hamas es la amenaza más grave para la supervivencia de la Autoridad Palestina”.

Sí, la represalia de Israel contra Hamás ha de ser todo lo fuerte que sea necesaria y hasta recurrir a sus fuerzas para entrar dentro de Gaza a fin de destruir para siempre a los caudillos terroristas; pero nunca condenar a toda la población de Gaza a la triste suerte de la Jericó bíblica, pues como bien dijera el expresidente de Uruguay, José Mujica, “ahí hay vida humana, no son perros”.  

lunes, 16 de octubre de 2023

LA DISYUNTIVA ENTRE ISRAEL Y LA AUTORIDAD NACIONAL PALESTINA

 

Mario J. Viera

 


La guerra con toda su presencia de sangre, destrucción y desolación ya azota a las regiones de Israel y de la franja de Gaza. Todo comenzó con la violenta agresión desatada por Hamás, que causó la muerte de más de 1,300 israelíes, la mayoría. Civiles incluyendo niños. No existía un antecedente inmediato, por el cual Hamás, la organización terrorista que ejerce el poder de facto sobre Gaza, pudiera justificar el ataque con miles de misiles sobre Israel. El gobierno hebreo fue tomado por sorpresa. Sin embargo, era este el momento preciso que supo aprovechar Hamás. Como apunta el profesor israelí Yuval Noah Harari, “los israelíes están pagando el precio de años de arrogancia, durante los cuales nuestros gobiernos y muchos israelíes comunes y corrientes sintieron que éramos mucho más fuertes que los palestinos y que simplemente podíamos ignorarlos. Hay mucho que criticar sobre la forma en que Israel ha abandonado el intento de hacer la paz con los palestinos y ha mantenido durante décadas a millones de palestinos bajo ocupación”. Nada de esto, por supuesto, justifica las atrocidades cometidas por Hamás, pero la situación política dentro del Israel la supo aprovechar Hamás.

Y continúa su análisis Harari, explicando lo que denomina “disfunción del Estado” de Israel: “La verdadera explicación de la disfunción de Israel es el populismo (…) Durante muchos años, Israel ha sido gobernado por un hombre fuerte, un populista, Benjamín Netanyahu, que es un genio de las relaciones públicas pero un primer ministro incompetente. En repetidas ocasiones ha preferido sus intereses personales al interés nacional y ha construido su carrera dividiendo a la nación contra sí misma. Ha designado personas para puestos clave basándose más en la lealtad que en las calificaciones, se ha atribuido el mérito de cada éxito, pero nunca ha asumido la responsabilidad de los fracasos, y parece dar poca importancia a decir o escuchar la verdad”. La coalición de gobierno de Netanyahu, expone Harari, es “una alianza de fanáticos mesiánicos y oportunistas descarados, que ignoraron los numerosos problemas de Israel (incluido el deterioro de la situación de seguridad) y se centraron en cambio en hacerse con un poder ilimitado. Para lograr este objetivo, adoptaron políticas extremadamente divisivas, difundieron escandalosas teorías de conspiración sobre instituciones estatales que se oponen a sus políticas y etiquetaron a las élites al servicio del país como traidoras del ‘Estado profundo’”.

Y sobre este mismo tema otro intelectual y político israelí, Shlomo Ben-Ami refiere: “Tarde o temprano, la magia política destructiva del primer ministro israelí Benjamín Netanyahu, que lo ha mantenido en el poder durante 15 años, estaba destinada a marcar el comienzo de una tragedia mayor. Hace un año, formó el gobierno más radical e incompetente de la historia de Israel”. Agrega Ben-Ami: “Pero al descartar cualquier proceso político en Palestina y afirmar audazmente, en las directrices vinculantes de su gobierno, que ‘el pueblo judío tiene un derecho exclusivo e inalienable a todas las partes de la Tierra de Israel, el gobierno fanático de Netanyahu hizo inevitable el derramamiento de sangre (…) Netanyahu invitó imprudentemente a la violencia al pagar a sus socios de coalición cualquier precio por su apoyo. Les permitió apoderarse de tierras palestinas, expandir los asentamientos ilegales, despreciar las sensibilidades musulmanas con respecto a las mezquitas sagradas en el Monte del Templo y promover delirios suicidas sobre la reconstrucción del Templo bíblico de Jerusalén (en sí mismo una receta para lo que podría ser la madre de todas las yihads musulmanas). Mientras tanto, también marginó al liderazgo palestino más moderado de Mahmoud Abbas en Cisjordania, reforzando efectivamente al radical Hamas en Gaza”.

Sin embargo, pasado el primer estado de estupor, la respuesta israelí no se hizo esperar. Movilizadas sus tropas eliminaron a los invasores de las milicias armadas de Hamás, las que a su paso por territorio de Israel cometieron atroces ataques contra ciudadanos civiles, asesinatos, violaciones sexuales y torturas. Y lanzó Israel su arsenal de misiles sobre Gaza. No se podía ajustar la respuesta armada a consideraciones humanitarias; se trataba de la supervivencia nacional. La respuesta fue violenta sobre un enclave donde se hacinan 2, 3 millones de personas.

Se conmociona el mundo musulmán; no condenan la agresión de Hamás, condenan la reacción defensiva-ofensiva de Israel. Arabia saudita decide suspender las conversaciones para una posible normalización de las relaciones bilaterales. Como informó France 24, la monarquía árabe condenó la respuesta de Israel de bombardeo sobre “civiles indefensos” en Gaza, rechazando "categóricamente" cualquier ataque a la población civil palestina.

Loa ayatolas de Irán se frotan las manos y acusan de “criminales de guerra” a los israelitas y a quienes les apoyan. No se oculta su alianza estratégica con el grupo terrorista gazatí. Hamás cuenta con todo el respaldo de Irán y el financiamiento por parte de Qatar.

Pero Israel no se detiene quiere eliminar para siempre a los terroristas de Hamás e impone un poderoso bloqueo a la franja de Gaza al acceso del suministro de agua y electricidad, además de la entrada de alimentos, medicinas y otros bienes esenciales. ¿Cruel? Sí, pero más lo es el que Hamás utilice a los civiles de Gaza como escudo humano para lanzar con cierta impunidad sus ataques sobre Israel, La situación de Gaza cada vez se hace más angustiante; como lo expresó France 24: “No hay electricidad, agua, combustible para que funcionen los generadores en los hospitales, y ya casi no queda comida”.

El régimen implantado en Gaza nunca ha podido superar la pobreza de la población gazatí que se ha agravado con el bloqueo que Israel mantiene sobre ese territorio y las sanciones económicas que algunos países de Europa mantienen sobre el territorio; en el 2019 el desempleo ascendió hasta el 53% de la población activa. Hamás no quiere ningún acuerdo con Israel, pretende mantener su hegemonía sobre el territorio de Gaza, y el gobierno ultra derechista de Netanyahu le ha abierto la puerta para hacer validez de su arrogancia fanática.

El territorio de 360 km² de Gaza es uno de los más densamente poblados del mundo alcanzando una densidad poblacional de 5,046 hab/km². La ciudad de Gaza situada a la rivera del Mediterráneo tiene una extensión superficial de 45 km² con una densidad poblacional de 13 121,8 hab/km². Así se puede apreciar la gravedad de un ataque poderoso por parte de Israel, la devastación de una ciudad tan densamente poblada, miles de civiles pagaran caro la osadía de Hamás, un apocalipsis sobre Gaza. Sí así será de acuerdo a lo que asegura el jefe del Estado Mayor del ejército israelí, Herzi Halevi: “Nuestra responsabilidad ahora es entrar en Gaza, ir a los lugares donde Hamás se está preparando, actuando, planificando y lanzando. Para atacarlos en todas partes, a cada comandante, a cada operativo, destruir toda su infraestructura”,

Una reunión urgente del Consejo Europeo. De acuerdo con reporte de EFE en ese encuentro se reconoció “enérgicamente” el derecho de Israel a defenderse de ataques como el perpetrado por el movimiento islamista Hamás, pero subrayando que la respuesta debe estar en línea con “el derecho humanitario e internacional” y que se debe “garantizar la protección de todos los civiles”. ¿Es acaso posible, ahora, en estos momentos garantizar la protección de todos los civiles de Gaza? Lo dudo.  

Los 27 del Consejo de Europa recalcaron que continúan comprometidos con “una paz duradera y sostenible basada en la solución de dos Estados” mediante “esfuerzos renovados” en el proceso de paz de Oriente Medio, informó EFE. “Subrayamos ─ expresaron los 27 en un comunicado ─ la necesidad de comprometernos ampliamente con las autoridades palestinas legítimas, así como con los socios regionales e internacionales que podrían desempeñar un papel positivo en la prevención de una nueva escalada”, Esto, por supuesto nada le dice a Hamás que solo quiere anegar en sangre a todo Israel sin importarle la sangre de civiles se derrame en la Franja de Gaza. Israel no se detendrá hasta ver aniquilada Hamás y todas sus fuentes de aseguramiento militar. ¿Después qué sucederá?

He ahí donde quedará plasmada la disyuntiva para Israel y la Autoridad Nacional de Palestina. Resolver todas las contradicciones por medio de negociaciones serias que conduzcan al establecimiento de dos Estados soberanos que pudieran firmar un tratado de paz permanente. Pero primero, Israel debe retirarse de las zonas ocupadas de la Cisjordania, renunciar a los asentamientos de colonos judíos en esos territorios ocupados por Israel. Pero mientras exista un Netanyahu en el poder, las heridas no se subsanarán; las contradicciones continuarán y se levantarán nuevos Hamás, continuarán fortaleciéndose los guerrilleros libaneses de Hezbolá y el cercano oriente continuará siendo una zona conflictiva.   

jueves, 22 de noviembre de 2012

Oriente Medio: Entre la guerra y la política


Fernando Mires. Blog POLIS

Otra vez con monótona maldad volaron misiles de lado a lado; el Gaza es un río de sangre; los daños colaterales son superiores a los militares. Otra vez las opiniones se dividen. Otra vez, quizás con una coma más, los especialistas publicarán lo mismo que durante la penúltima guerra. Otra vez el Hamás, cuyos cohetes apuntan militarmente hacia el sur de Israel pero políticamente en contra de Al Fatah, volverá a ganar elecciones en Palestina. Otra vez la derecha política vencerá en Israel. Otra vez la misma historia se repetirá en un par de años, quizás de modo más intenso y cruel todavía. Y otra vez deberé suspender por un tiempo mis contactos con amigos musulmanes y judíos pues discutir con ellos, bajo estas condiciones, es imposible.

Sin embargo, si bien los acontecimientos parecen repetirse, ellos están ocurriendo sobre un escenario que ya no es el mismo de siempre: Es el emergido como consecuencia de las rebeliones antidictatoriales que tuvieron lugar durante 2011 de las cuales la insurrección siria parece ser su último capítulo.

Concuerdo entonces con la opinión de una editorial del diario El País (17. Nov.2012) en donde se afirma que el momento del inicio de la guerra en Gaza no pudo ser peor elegido.

Efectivamente, cuando Israel decidió responder masivamente a las provocaciones del Hamás, el desordenado reordenamiento (valga la paradoja) del espacio árabe había alcanzado insospechados resultados: Las líneas divisorias estaban más definidas que nunca en torno al tema sirio.

Por una parte, la Liga Árabe formada por gobiernos que en su mayoría siguen al sector más moderado del Islam, condenaba por unanimidad a la tiranía de Assad. Por otra, la oposición siria había alcanzado su máximo grado de unidad, obteniendo incluso el reconocimiento oficial de Merkel, Hollande, Cameron  y Obama.

Israel ya había actuado unilateralmente al responder a proyectiles provenientes desde territorio sirio (12 de Noviembre) lo que evidentemente pareció favorecer las posiciones de Assad quien aprovechó la oportunidad ─ como una vez hizo Saddam Hussein en Irak ─ de jugar la carta anti-israelí a fin de aglutinar al mundo islámico en su torno. Lo asombroso fue que esta vez, a diferencia de lo ocurrido con Hussein, Assad no obtuvo acogida en lo gobiernos árabes: Sus llamados cayeron en el vacío.

La línea demarcatoria ya la había puesto ese gobernante que comienza a perfilarse como líder del mundo árabe, el egipcio Mohamed Morsi, quien en la conferencia de los “no alineados” en Teherán (fines de Agosto) acusó a Irán de apoyar en Siria a una de las más criminales dictaduras del planeta. De este modo, a la hora de la intervención israelí, el conflicto estaba centrado en dos ejes islámicos los cuales trascienden a la propia zona árabe.

A un lado el eje Siria-Irán apoyado indiscretamente por la Rusia de Putin. Al otro, un eje formado por Egipto como conductor político, Arabia Saudita como potencia económica y Turquía con ese poder militar del que dispone como socio de la NATO. Naturalmente, a mediano plazo el primer eje tiene todas las de perder, más si se tiene en cuenta que el segundo recibe apoyo de la UE y de los EE UU.

De más está decir que una victoria del segundo eje, en tanto aislaría a Irán, debería contar con el beneplácito de Israel. Por eso es muy sorprendente que el gobierno de ese país hubiera decidido descentralizar el conflicto con Siria para re-centrarlo en el clásico esquema Israel-Palestina. Al parecer ─ no cabe otra respuesta ─ en Israel la lógica militar reina por sobre la política. Las divisiones inter-islámicas no juegan en las decisiones militares ningún papel. Quizás prima en algunos círculos la opinión difundida en países occidentales de que, más allá de cualquiera divergencia, los gobiernos “islamistas” son una tropa de incapacitados políticos, proclives a la guerra y al terrorismo, quienes sólo pueden entender el lenguaje de la violencia.

Naturalmente los gobiernos árabes han solidarizado con Palestina (¿cabía esperar lo contrario?) pero ─ hecho sorpresivo ─ no con el Hamás, por lo menos no de modo explícito. Esa es la razón por la cual Merkel y Obama pidieron a Morsi que intercediera frente al Hamás. Eso no quiere decir, y ambos mandatarios lo saben muy bien, que el presidente egipcio sea un mediador.

Mohamed Morsi de acuerdo a su cultura y a su religión no oculta simpatías por Palestina, y quizás es bueno que así sea. Tampoco es un aliado ni estratégico ni táctico de Occidente. Pero ─ y la sutil diferencia es importante ─ sí es un muy válido interlocutor político. Esa es, por ejemplo, la diferencia entre Morsi y su antecesor Mubarak quien era aliado de Occidente pero por eso mismo no podía ser un interlocutor político para nadie. Ese hecho objetivo, además de sus notables cualidades políticas, son las razones por las cuales Morsi se está convirtiendo ─ si no en un Nasser islámico como adujo un ingenioso comentarista ─ en un líder indiscutido de la región.

La comunicación  de Morsi con las potencias occidentales es óptima. La sintonía con Erdogan en Turquía es perfecta. Tanto en Túnez como en Libia, tanto entre los difíciles jeques saudíes como en la resistencia siria, tanto en Jordania como en Líbano, su voz es escuchada con admiración y respeto.

Alguna vez deberá terminar esa guerra sin vencedores que es la de Gaza. Eso lo sabe Morsi. También lo sabe Obama. Y como los dos lo saben, actuaron juntos. Obama conversó con Benjamín Netanjahu. Morsi hizo lo mismo con Jaled Mashaale, líder del Hamás. El cese del fuego declarado el 20 de Noviembre fue un breve triunfo de la política por sobre la guerra.

No deja de ser interesante mencionar que en medio de la guerra Obama viajó a Birmania. ¿Intentó escapar del conflicto en Gaza? En ningún caso. Si uno observa con cierta detención la estadía de Obama en Birmania permite notar que ella está cargada de símbolos.

Desde un punto de vista comercial, Obama viajó a un país del sudeste asiático considerado como reservado natural de la economía china (¿Respuesta a la agresiva política económica de China en Europa y en América Latina?) Pero desde un punto de vista político viajó a un país que, pese a no ser todavía democrático, ha hecho muchos avances en materia de derechos humanos. Luego, el suyo es también un mensaje a los gobiernos árabes ─ incluyendo al que regirá en Siria en el futuro próximo ─ uno que dice más o menos así: “Podéis contar con nuestro apoyo siempre y cuando no intentéis erigir nuevas dictaduras”. Mensaje que deben haber entendido muy bien los musulmanes esclarecidos pues en Birmania miles de musulmanes han sido objeto de persecuciones llevadas a cabo por budistas

¿Detalles sin importancia? Quien sabe. Pero el dicho alemán que reza: “el diablo se esconde en detalles” ha probado ser válido en no pocas ocasiones. De tal modo que ese abrazo y beso que intercambiaron la admirable disidente Aung San Suu Kyl y el presidente Obama puede que no sea un detalle sin importancia. En todo caso es difícil imaginar a Aung abrazando a Bush; o a Romney.

Esos detalles son al fin los que llevan a los grandes acontecimientos de la historia, o lo que es lo mismo: cada gran acontecimiento está precedido por múltiples detalles.