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lunes, 14 de noviembre de 2011

A la cárcel por una antena

Martinoticias

Al parecer las autoridades de la isla están preocupadas por la proliferación de antenas parabólicas, según una nota publicada en el diario oficialista Granma, que recuerda las multas de 10 mil pesos o los 3 años de privación de libertad que les depararían a quienes sean capturados en este negocio.
En el reciente artículo Bandidos contra la soberanía radio-electrónica, se especifica que “la obtención de servicios de telecomunicaciones mediante conexiones clandestinas o fraudulentas, o la utilización de cualquier maniobra técnica que permita neutralizar, eludir o burlar los mecanismos de control establecidos, constituye un delito”.
Pero a pesar de las amenazas que penden sobre sus cabezas, continúan arriesgándose tanto los creadores de los equipos y los proveedores del servicio, como los ansiosos clientes: los unos por ganar mensualmente varios cientos de pesos convertibles, los otros por informarse y divertirse a través de canales prohibidos, tal vez mejores por el simple hecho de ser diversos.
Solo un 2.2 por ciento de la población cubana dispone de internet en sus hogares. Por eso, ante la carencia de una alternativa de información libre, las antenas parabólicas ganan más espacios y adeptos. No falta incluso quien se jacte de su propiedad, como el cantautor y presentador de televisión Amaury Pérez Vidal.
La Empresa de Telecomunicaciones de Cuba, en conjunto con la Seguridad del Estado, tiene diseñados mecanismos de control tecnológicos para detectar las antenas ilegales, que pululan por toda la isla camufladas entre tejas y tanques de agua. Mas, sin dudas, La Habana es el núcleo del fenómeno.
Pero no es fácil detener la inventiva cubana. El periodista Iván García consiguió declaraciones de un ingeniero, que ha formado parte de esos equipos: “Por cada antena que detectamos hay 40 que no localizamos. Las personas dedicadas a esto son muy talentosas. Fíjate que hemos descubierto cables de fibra óptica que reproducían la señal de forma soterrada a 600 metros del equipo trasmisor”.
Muchas de estas personas llevan aproximadamente 10 años en el negocio, con interrupciones ocasionales por dificultades técnicas. La ayuda de algún familiar residente en el exterior, generalmente en los Estados Unidos, es fundamental para iniciarse en el negocio. Una vez que los componentes de un equipo receptor de la señal satelital se entran al país (escondidos, naturalmente), sigue la compra de un ‘plato’ o parábola en 60 pesos convertibles, que por su tamaño no queda más remedio que construirlo en Cuba.

Otro eslabón de la cadena son los 'recargadores' – apunta el periodista García -. Por 35 dólares, se recargan las tarjetas para TV por cable. “Un familiar en Miami compra varias tarjetas y clona los números. Así mantenemos activas las tarjetas”.
Y por último se encuentra el proveedor del servicio por 12 CUC mensuales, desde cuya casa se distribuyen los cables, en ocasiones hasta 10 casas de una manzana o prácticamente edificios completos. De este modo, muchos cubanos se mantienen al día sobre otros puntos de vista de la realidad internacional e incluso nacional; disfrutan de las telenovelas latinoamericanas, nuevos filmes, videos musicales, concursos de belleza y otros programas acusados de frívolos pero irremediablemente refrescantes.
Sin embargo, a pesar de tanta ligereza en las preferencias televisivas, el gobierno cubano continúa viendo en ello una amenaza política, como prueba un fragmento del artículo de Granma: “Esta actividad es financiada por Estados Unidos, desde donde llegan al país los medios e implementos necesarios, burlando los controles establecidos. (…) Cuba tiene todo el derecho de salvaguardar su soberanía radio-electrónica”.
Pero se cuida de expresar sus verdaderos temores por las claras. Prefiere insistir en que la penalización de las antenas parabólicas se debe a los recursos desviados para su construcción y funcionamiento.
Muchas de las personas que disponen de ellas se dedican a grabar programas y películas para después vender discos compactos y paquetes de filmes a clientes que a su vez manejan bancos de películas. Un negocio da paso al otro, y así en una cadena interminable, la tecnología se les escapa de las manos a los controles oficiales.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Profesionales cubanos alzan la voz por la alfabetización digital

martinoticias
Foto: EFE
Varias personas esperan su turno para entrar en una "sala de navegación", perteneciente a la empresa estatal Correos de Cuba.
El limitado o nulo acceso a internet en Cuba mantiene a los habitantes de la isla a oscuras ante los avances del mundo y a menudo ante los propios acontecimientos del país.
La falta de internet nos irá dejando al margen de procesos cívicos y ciudadanos que han ido evolucionando, como por ejemplo la formación de conciencia grupal sobre determinados temas, las propias convocatorias que se han hecho en redes sociales tanto en España, en Grecia o África del Norte”, señaló la bloguera Yoani Sánchez.
Cuba de no tener pronto un libre acceso a Internet será en los próximos años un país de analfabetos”, publicó recientemente el sitio digital Havana Times.
Sánchez afirmó a martinoticias que los efectos de la falta de conectividad “están visibles y palpables en nuestra realidad. El gobierno cubano durante muchos años ha dicho que su capital principal es el científico e intelectual, el capital humano que tiene la nación”.
Agrega la bloguera que “en este siglo XXI tan hiperconectado, no se puede hablar de tener un nivel educativo, profesional o científico, si ese conocimiento no pasa por el hecho de tener un frecuente acceso a la web” y puso como ejemplo la necesidad de contacto sistemático de los médicos con colegas de otros países y las novedosas publicaciones científicas publicadas en la Web.
La socióloga Miriam Celaya calificó de “analfabetismo tecnológico” la situación de los estudiantes cubanos y explicó la “limitación enorme” que ello constituye. “El impacto se siente en la falta de información que tienen los estudiantes cubanos. Puedes encontrar a un estudiante que jamás en su vida ha navegado por internet, no sabe buscar información, no tiene orientación ninguna”.
Sin embargo, Sánchez alega que “hay un apetito de saber en Cuba que está llevando a gente muy joven a sentirse como ciberbabies, incluso sin conexión a la Web. No hay que desestimar las formación que tan tenido todos estos jóvenes a escondidas, en silencio, a veces alejados de las tecnologías”.
Añorados encuentros entre un ciudadano y otro se ha ido postergando porque el mecanismo de comunicación e información no está, y al no estar las redes sociales se está quedando atrás nuestra cultura cívica”, precisó la bloguera.
La mayoría de los cubanos no pueden acceder a los blogs como medios de información alternativa, ante los reportes mutilados u omitidos de la prensa oficialista. La intranet es el remedo de las autoridades ante millones de ciudadanos ansiosos de nuevas tecnologías. En muchas ocasiones, aunque disponen de ciertos privilegios de conexión en sus centros de trabajo y de estudio, la vigilancia y la autocensura les impiden navegar más allá de los sitios ‘permitidos’.
Celaya cuenta que los cubanos quedan a la espera de los correos electrónicos de familiares y amigos residentes en el extranjero quienes mandan noticias y comentarios de lo acontecido en el mundo. En otros casos la información “se trasmite de memoria en memoria y de computadora en computadora”.
Bajo el riesgo de severos castigos, las conexiones ilegales a internet pululan por la isla, incluso se han escuchado casos de ‘cibercafés particulares’.
Actualmente en Cuba pueden verse zonas de mucho contraste tecnológico: unos que alardean de su iphone 4 y otros jamás han visto Google, y mucho menos visitado publicaciones digitales del mundo.
En Cuba se puede encontrar de todo, desde gente que el mouse y el teclado es un prolongación de su propia mano hasta personas que reniegan de la tecnología y les parece que es poco importante, porque lamentablemente nunca han tenido acceso a ella”, explicó Yoani Sánchez.
Miriam Celaya, quien escribe el blog Sin Evasión, piensa que gozar de libre internet en Cuba “sería como un despertar, la mente del cubano se transformaría rápidamente y podría estar al fin al nivel de estos tiempos, descubrirían que hemos estado viviendo por décadas de espaldas al mundo”.
Para la creadora del sitio digital Generación Y, la conexión a la Web sin limitaciones “ayudaría a catalizar fenómenos ciudadanos, a catalizar conciencias, y daría un curso acelerado de democracia y de pluralidad”.
Si masivamente la población cubana pudiera leer otras versiones de la realidad, comprobarían que no somos personas - como dice la propaganda oficialista - que están buscando la revancha, la venganza, la violencia social. Encontrarían en nuestras palabras responsabilidad cívica, deseos de concordia, y la luz que arrojamos sobre toda esas zonas oscurecidas o silenciadas por la prensa nacional. Eso destruiría el argumento de tildar a toda persona crítica como un enemigo”, advirtió Sánchez.
Ante el deseo de acceder a la red de redes,  los cubanos, como Alfredo  Fernández en el mencionado artículo de Havana Times, se dicen a sí mismos: “Internet llegará a todos los cubanos, no me cabe duda, lo que quisiera saber es cuándo”.

sábado, 11 de junio de 2011

La TV en Cuba y el miedo a las antenas clandestinas para captar programas televisivos de Miami

Programas subversivos

Adolfo Pablo Borrazá
La antena de bandejas de aluminio es la alternativa cubana a la parabólica 
Centro Habana, La Habana, 9 de junio de 2011, (PD) Luego de medio siglo de revolución -a estas alturas nadie sabe si es verde, roja o pálida-, la televisión cubana mantiene al aire cinco canales. Su programación es a veces instructiva, otras bastante politiquera, pero en general, resulta monótona.

Cubavisión y Tele Rebelde son los canales más antiguos, datan de la década del 60. En cambio, el Canal Educativo, Multivision y Canal Educativo 2, fueron fundados en los últimos 10 años. Todos pertenecen al Estado. Sus programas salen al aire previo análisis, claro está, de los directivos del Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT).

Muchas de estas emisoras comienzan sus transmisiones después de las 12m, a excepción de Cubavisión, que transmite las 24 horas del día.

En cada canal hay un alto por ciento de programas más o menos didácticos. Los dos canales educativos son los que más retransmisiones realizan: Universidad para todos y las conocidas tele-clases.

Pero los cincos canales, otro "logro de la revolución", no satisfacen a la teleaudiencia nacional. Muchos de mis coterráneos buscan alternativas en la llamada "antena" donde una variada oferta de programas les roba los espectadores a la TV cubana.

Mediante las "antenas", los criollos hemos visto novelas donde trabajan actores y cantantes cubanos prohibidos de la talla de Celia Cruz, Gloria Stefan, Willy Chirino y otros. También nos hemos informado sobre los acontecimientos que dentro de la isla suceden silenciosamente.

Noticieros como Tele Mundo, del canal 51, o Univisión, del 23, son "canales enemigos": la gerontocracia cubana persiste en catalogarlos de "subversivos". Con la intención de que la sociedad cubana siga ahogada en la desinformación, los caciques de la isla llevan una cruzada policial contra la fastidiosa antena.

Nadie, excepto ellos, puede realizar una retransmisión con canales del vecino enemigo. Un ejemplo es el programa cubano "Gol", donde la difusión del más universal de los deportes, es tomada de cadenas televisivas foráneas como SPAN, GOL TV y FOX SPORT.

Esa es una de las interrogantes de los cubanos: ¿si la televisión cubana puede retransmitir a modo diferido, nunca directo, un partido entre el Barça y el Real Madrid, porque no transmite un encuentro entre los Yanquis de New York y los Marlins de la Florida?

Están además, los films americanos, muchos de ellos obtenidos -también sin permiso- a través de la fastidiosa antenita.

Por otra parte y cada vez que se le antoje a la elite gobernante, el cubano puede ver en una transmisión del NTV nacional o en la misma Mesa Hedionda, perdón, Redonda, programas informativos que el estado se empeña en llamar "subversivos". Pero estos dejan de serlo cuando la información brindada resulta en ganancias políticas para ellos.

Ejemplo de lo escrito fue el concierto de "Paz sin Fronteras", realizado por Juanes y sus amigos en La Habana. Los medios oficiales divulgaron con entusiasmo el enojo de cientos de exiliados en Miami. Todos vimos como esas personas rompían en plena calle los discos del cantante colombiano. La transmisión de esos sucesos la hizo la cadena "subversiva" Univisión 23. La TV nacional se dio banquete con la exhibición de aquellas escenas con la intención de demostrar la "cólera de la intolerante mafia cubano-americana".

La perseguida y condenada antenita, que para la dictadura es un enemigo a muerte, no deviene en un caos político nacional, ni su propósito es derrocar al asustadísimo gobierno cubano, como quiere hacer ver la autocracia criolla. Si bien sus programaciones transmiten información de todo tipo, es bien sabido que los atrevidos que se dedican a instalar en suelo criollo ese "enemigo" de la revolución, a solicitud de los clientes, sólo ponen novelas, shows y algún que otro programa humorístico donde se critica y se burlan bastante de los viejitos gobernantes cubanos.

Por el miedo a que los cubanos tengan acceso a la información, el régimen se bate a muerte con el Direct TV.

Mientras, tenemos que conformarnos con la aburrida televisión cubana. O tomar la opción de pagar 10 CUC al mes (unos 250 pesos) para poder disfrutar cada día, si no somos descubiertos por la policía, esos atractivos y auténticos "programas subversivos".

jueves, 10 de marzo de 2011

Cuba: el rocambolesco relato del Wi-Fi “subversivo” y un supuesto ingeniero en telecomunicaciones.

Mario J. Viera. 



Una buena historia de intrigas y suspenso se puede crear con solo unos cuantos elementos enfocados convenientemente para hacer surtir el efecto deseado. Esto lo conoce muy bien cualquier escritor de novelas policiacas. Crear primero un ambiente de expectación, presentar un conflicto interesante y utilizar personajes centrales y circunstanciales para ir elaborando con cierta credibilidad el relato literario.
Maestros del género han sido Edgar Allan Poe, con su famoso relato “Los crímenes de la Rue Morgue”; Arthur Conan Doyle, del que destaca “El sabueso de los Baskerville”; Wilkie Collins, con su famosa novela “La Piedra Lunar”  y, por supuesto Agatha Christie y su maravilloso “El asesinato de Roger Ackroyd”; pero también ha habido autores mediocres que solo han producido verdaderas bazofias literarias.
El cine también ha recreado magníficos ejemplos de la novela negra como “El Halcón Martés” de John Huston; “El cartero siempre llama dos veces” del director Tay Garnett y “El beso de la muerte” de Henry Hathaway; por solo mencionar algunas de las más destacadas y claro sin dejar de mencionar a Alfred Hitchcock, el mago del suspense, con sus filmes “Vértigo (De entre los muertos)" y “North by Northwest” (Intriga internacional).
Ahora la televisión controlada, dirigida y censurada por el régimen castrista ha elaborado un verdadero bodrio en el que se mezclan elementos mal combinados de “La Piedra Lunar”, “Intriga internacional” y el propagandístico “En silencio ha tenido que ser”, para regalarnos un producto ridículo dentro del serial Razones de Cuba y que bien podría titularse “El misterioso caso del Wi-Fi subversivo y el temeroso bisnero alias Raúl”. El mensaje si no fuera tan siniestro pudiera ser considerado como risible; una verdadera bazofia televisiva y una burla a la inteligencia de los espectadores.
Entremezclando pasajes oratorios del gran usurpador, haciendo saltos desde el presente al pasado y haciendo desfilar por la pantalla a una coronel de la Seguridad del Estado haciendo declaraciones con la siempre idéntica prepotencia de los represores, unas breves palabras sin mayor significado de una capitana del Ministerio del Interior, el bla bla bla, con voz de cotorrita, de la directora del Departamento América del Norte del Ministerio de Relaciones Exteriores y la presentación de la nueva estrella de la inteligencia cubana, identificado como el agente encubierto “Raúl” y como ingeniero en telecomunicaciones, de nombre Dalexi González Madruga, se desarrolla la puesta en escena.
Dentro de un ambiente de cine negro comienza la intriga en torno a una supuesta agresión cibernética dirigida en contra del país; es decir, el “establecimiento ilegal de redes clandestinas en Cuba” con la pretensión, según los redactores del guión televisivo, de “conformar un sistema de comunicación paralelo y al margen de las instituciones y sus autoridades, que sea capaz de «levantar» al pueblo de Cuba, en tanto consigue apoyo en el exterior mediante las campañas que satanizan a su Estado”.
Este y no otro es el leit-motiv que anima al corto fílmico.
Para crear una atmósfera de actividad conspirativa se habla de una red ilegal de Wi-Fi para acceder a la internet a partir de un servidor externo. ¡Oh, terrible misterio! Las redes Wi-Fi se usan ampliamente en el mundo, están presentes en cualquier empresa y hasta en cualquier residencia particular. Simplemente se trata de un mecanismo de conexión inalámbrica entre varias computadoras y pueden acceder a la red por medio de una antena que le enlaza a cualquier otro servidor conectado a la internet.
Al culebrón castrista no le falta su héroe. Y el héroe habla ante las cámaras con ademanes nerviosos, como interpretando mediocremente el papel que se le asignara. Como que se trata de un bisnero que se dedicaba al ilegal negocio en Cuba de instalación de antenas parabólicas. Esto no es invento mío. En Cuba Debate refiriéndose al héroe y a los malos de la película se hace esta admirativa pregunta: “¿Acaso habrían pensado Marcos y Robert Guerra que el hecho de trabajar «por la izquierda» presuponía que él podía hacer algo en contra de su país?”
El tipo trabajaba “por la izquierda”, es decir, ilegalmente. Luego, agrega: “Se preguntó (el héroe) para sus adentros en qué podría auxiliarlo un extraño, si a él ya le iba bien con su «negocito de las antenas». ¡Nada, que la seguridad del estado lo pilló en conexión con alguien venido del “más allá” y le “convenció” para que  se convirtiera en el agente Raúl! Se entiende que ahora podrá continuar con su “negocito de las antenas” “por la izquierda”. Falta saber si habrán cándidos a quienes se les ocurra contratarle para la instalación de alguna nueva antena.
El bisnero seguroso
Se afirma que este héroe de la policía cibernética es un ingeniero en telecomunicaciones, pero salvo el uso de algún término propio de la computación, parece que desconocía temas bien elementales al respecto. Según lo publicado por Cuba Debate, “Guerra le enseñó a entrar a sitios de la web sin acceso desde las conexiones nacionales, haciéndolo desde un servidor en el exterior”. Es decir hacer uso de un sencillo dispositivo de wireless o Wi-Fi algo de que cualquier adolescente en los Estados Unidos sabe hacer.
El "tenebroso" Robert Guerra
Además, algo que dice le llamó la atención fue que el “tenebroso’ Robert Guerra le preguntara «si desde su azotea, en una loma de la Víbora, se divisaba la Sección de Intereses de Estados Unidos». Por supuesto, el comentario es útil para insinuar una complicidad de la Sección de Intereses de los Estados Unidos con siniestros conspiradores cibernéticos al “servicio del imperio” pretendiendo derrocar el “paraíso del proletariado.
El ingeniero, como tal debiera conocer que el dispositivo que hace de puente entre la red cableada y la red inalámbrica es el Access Point o punto de acceso, o AP que es como la antena con la que se capta la conexión. El alcance de la señal de una red Wi-Fi está condicionado por varios factores, tales como la potencia del Punto de Acceso, la potencia del accesorio o dispositivo Wi-Fi por el que se realiza la conexión, los obstáculos que la señal tenga que atravesar (muros o metal) y,  cuanto más lejos (linealmente) quiera llegar, más alto se deberá colocar el Punto de Acceso, por esta razón muchos de los actuales APs que se comercializan libremente vienen preparados para poderlos colgar en la pared.
Fue por esto que Guerra le pregunta si desde la azotea de su casa, altura, se observa la Sección de Intereses, para lograr captar la señal del servicio de internet que posee la misma, no para transmitir informaciones de inteligencia.
Cuando me mudé para Port Charlotte y mientras no tuviera el servicio telefónico o de cable para conectarme a internet usé el Wi-Fi, para acceder a la red utilizando la señal de los servidores más próximos. Ahora conectado al cable, las PCs mía y de mi hijo se conectan entre sí por la misma vía.
Pero hay algo más que ninguna película de espionaje puede omitir: el empleo del código encriptado. Yoany Sánchez se refiere certeramente a este aspecto: “En el último capítulo de la saga orwelliana que ponen en la tele ─ anota Yoany ─, vimos un joven de rostro atemorizado contando cómo un turista le regaló unos programas de encriptación de datos. Probablemente, muchos de ellos se pueden descargar de manera abierta y gratuita en centenares de sitios webs y son usados por ciudadanos y empresas —de todo el mundo— para salvaguardar sus datos de los curiosos”.
Ciertamente estos programas se obtienen gratuitamente de muchos sitios de internet y nadie se asusta de ello. Uno de los programas de encriptación más populares es TrueCrypt. Diego Fraga, en la página digital Bitelia, señala:
“En las aplicaciones privadas y cerradas siempre nos quedará la duda de si tenemos totalmente el control de nuestros datos, si están seguros o si habrá puertas traseras o si existirá algún fallo (conocido o no) que pueda exponer nuestros datos y, en el tema de la seguridad es algo muy importante. En el caso del software libre (que es el de TrueCrypt) el código está a disposición de todo el mundo y, aunque no sea importante para todo el mundo, siempre supondrá un paso por delante del software privativo”.
En la página OpcionWeb.com se dice: “La seguridad y la privacidad de los datos son dos valores cada vez más importantes, sobre todo ahora que los dispositivos para transportar la información son cada día más pequeños y tienen una gran capacidad de almacenamiento.
El pendrive (dispositivo USB) o las memorias de almacenamiento se han convertido en una herramienta de uso diario y determinados ficheros o incluso particiones no me apetece que sean leídas por ojos no autorizados. Con TrueCrypt se puede encriptar un fichero, una partición o unidad entera automáticamente, en directo, ofreciendo una unidad real, no un fichero encriptado que gestiona la información”.
Y Yoani Sánchez, en coincidencia con este criterio, dice:
“Si mal no recuerdo, desde que era niña me contaron que Fidel Castro escribió con zumo de limón —en la cárcel— fragmentos del alegato conocido como La Historia me absolverá. No veo una real diferencia entre burlar a los carceleros de Isla de Pinos con una caligrafía invisible —que al contacto con el calor brotaba de las páginas— y el acto de utilizar TrueCrypt para alejar a los fisgones. En ambos casos, el individuo sabe que el cerco represivo no permitirá que su voz viaje lejos si no está camuflada; está convencido que un estado autoritario hurgará sin pudor en su vida para arrancarle el último reducto de intimidad y misterio que aún le queda”.
Para los represores que organizaron el chapucero programita televisivo, el empleo de las redes Wi-Fi y la encriptación de información es un arma de subversión creada por los Estados Unidos dirigida a soliviantar a las masas. Dentro de ese concepto, muy particular y cargado de paranoia, Cuba Debate afirma: “No es algo inventado por un novato. Es un modo de hacer escrupulosamente estudiado por los servicios de inteligencia estadounidenses, y probado ya con buenos resultados en las llamadas revoluciones de colores en algunos países del Este europeo y en Irán. Así se propaló el cuestionamiento al triunfo de Mahmud Ahmadineyad tras las elecciones del 12 de junio de 2009, y se soliviantó a la ciudadanía convocándola a manifestarse, mientras se presentaban esas protestas ante la opinión pública internacional como expresiones de descontento ‘espontáneas’”.
Concluyendo a continuación:
“Más recientemente ese modo de actuar se evidenció durante los levantamientos populares en algunos países de Oriente Medio y el Norte de África”.
El miedo que la dictadura de los Castro siente por el flujo libre de información y comunicación, que pueda traducirse en una masiva protesta popular, es lo que se esconde en el ridículo programa con el que pretende hacer creer que existe una conspiración, una actividad de espionaje, de la que no se librará la oposición y que está concebida para desestabilizar al país y consecuentemente arruinar los intereses particulares de su parasitaria elite gubernamental.
Al bisnero trasmutado en agente secreto, luego de aparecer temblorosamente en la TV le hicieron un homenaje en el que participaron, comunistas de cuadra, chivatones de manzanas y algún que otro vigilante seguroso. Ahora, ya no tan nervioso, el héroe del folletín según dijo Cuba Debate que le dijo a los jóvenes: “Les voy a dar un consejo, no se dejen engañar. Las tecnologías cambian y cambian, cada día son más sofisticadas. Pero lo que no puede cambiar es la dignidad”.
Estamos de acuerdo. La juventud cubana no puede dejarse engañar por la propaganda castrista y aunque las tecnologías cambien, lo que no puede cambiar es la dignidad de sentirse merecedores a la libertad y no la “dignidad” de bisneros que dicen que son ingenieros y se entregan como instrumentos ideológicos de una tiranía.

miércoles, 9 de marzo de 2011

La novela barata de espionaje de los Castro: El terror a la comunicación libre

Del zumo de limón al código encriptado

Yoani Sánchez

En el último capítulo de la saga orwelliana que ponen en la tele, vimos un joven de rostro atemorizado contando cómo un turista le regaló unos programas de encriptación de datos. Probablemente, muchos de ellos se pueden descargar de manera abierta y gratuita en centenares de sitios webs y son usados por ciudadanos y empresas —de todo el mundo— para salvaguardar sus datos de los curiosos. Sin embargo, en esta Isla, donde cada gesto de privacidad es interpretado como la prueba de una conspiración, el tomar medidas para que un mensaje o la información de nuestro ordenador estén protegidos se convierte en algo obsceno e ilegal.
Bajo esa misma premisa, muchos de los albergues en las escuelas al campo tenían duchas sin cortinas porque cubrirse era contrario al colectivo. La reserva pasó a ser profundamente contestataria y llevar un diario secreto —donde narrar las incidencias personales— se convirtió en una actitud aburguesada que concluía cuando el jefe de destacamento tomaba tus escritos y los leía públicamente frente al aula. Todavía hoy, pocos de mis compatriotas tocan la puerta de una habitación antes de entrar y el deporte de husmear en la vida de otros no es exclusivo de los Comités de Defensa de la Revolución sino de todo el vecindario. Vulnerar el círculo íntimo del ciudadano se hizo práctica tan frecuente que a nadie le asombra que en nuestra pantalla chica salgan grabaciones telefónicas de clientes de ETECSA o fotos del interior de la vivienda de algún individuo crítico.
Ahora, la nueva “bestia negra” son los softwares de encriptación. Los militares, que se han pasado la vida creando códigos para salvaguardar su información, deben estar muy molestos porque similares tecnologías ya estén al acceso de todos. Sin embargo, esta nueva campaña contra la discreción desatada en los medios oficiales choca con algunos pasajes de la epopeya oficial. Si mal no recuerdo, desde que era niña me contaron que Fidel Castro escribió con zumo de limón —en la cárcel— fragmentos del alegato conocido como La Historia me absolverá. No veo una real diferencia entre burlar a los carceleros de Isla de Pinos con una caligrafía invisible —que al contacto con el calor brotaba de las páginas— y el acto de utilizar TrueCrypt para alejar a los fisgones. En ambos casos, el individuo sabe que el cerco represivo no permitirá que su voz viaje lejos si no está camuflada; está convencido que un estado autoritario hurgará sin pudor en su vida para arrancarle el último reducto de intimidad y misterio que aún le queda.

Nota
Una breve información colectada en internet nos permite tener una idea de lo que es el TrueCript y los códigos de encriptación que tanto han inquietado a los censores de la Cuba castrista. Es cierto que estos sistemas impiden que puedan ser penetrados por el ojo avisor de la seguridad del estado que quiere tener control de todo lo que pueda representar un flujo de comunicación segura.
Estos métodos se aplican de forma bastante generalizada dentro de cualquier paٌís democrático.
¡Nada ilegal!

TrueCrypt, seguridad al más alto nivel
Diego Fraga | 9 de Septiembre de 2010

La seguridad es uno de esos apartados más escabrosos en lo que a informática se refiere. Existen innumerables opciones para asegurar nuestros datos y para codificar carpetas, discos, emails… muchas de ellas comerciales y otras, como TrueCrypt, son gratuitas y de código abierto.
En las aplicaciones privadas y cerradas siempre nos quedará la duda de si tenemos totalmente el control de nuestros datos, si están seguros o si habrá puertas traseras o si existirá algún fallo (conocido o no) que pueda exponer nuestros datos y, en el tema de la seguridad es algo muy importante. En el caso del software libre el código está a disposición de todo el mundo y, aunque no sea importante para todo el mundo, siempre supondrá un paso por delante del software privativo.
TrueCrypt puede que sea el estandarte o el máximo exponente de ésta filosofía, con su código abierto y con sus impresionantes y amplias opciones pone a disposición de todo el mundo la privacidad y seguridad que suponen los más avanzados sistemas de encriptación y cifrado.
Las funciones principales, descritas en la web oficial, son:
1. Posibilidad de creación de discos virtuales encriptados y tratarlos como si se tratasen de discos reales normales.
2. Encriptado total de una partición o de un disco extraíble (USB, Disco duro…)
3. Encriptado de la partición de instalación de Windows (Autentificación pre-arranque).
4. Encriptación automática y en tiempo real transparente al usuario.
5. Paralelización y tunelización de procesos, para mejorar los tiempos de escritura y lectura, haciéndolos casi idénticos a si el disco no estuviese encriptado.
6. Posibilidad de reforzar los procesos con aceleración por hardware en procesadores modernos.
7. Denegación de acceso si se intenta forzar la contraseña
Desde luego es, a la par que potente, muy sencillo y accesible a cualquier usuario. Un programa a tener en cuenta en empresas o particulares celosos de su privacidad y sus datos.

Código de encriptación creado en 1978 soporta ataques de computadoras cuánticas
Esa maraña de letras y números de ahí arriba son un candado.
Uno de los más seguros, pues lleva desde hace unos 30 años sin que nadie (que no tenga la llave, se entiende) haya sido capaz de abrirlo.
Los códigos de encriptación son complicadas fórmulas matemáticas que ocultan una simple sucesión de números o letras tras complicadas ecuaciones. Si cuentas con la clave correcta se franqueará el acceso, de lo contrario te tocará recurrir a la fuerza bruta informática y poner al ordenador a tratar de probar miles de millones de combinaciones hasta que aparezca la correcta.
Esto podía tardar días, semanas o meses de tiempo de computación de un ordenador potente, hasta que hizo su aparición la computación cuántica, capaz de trabajar con múltiples resultados a la vez. Pero no todo está perdido, Robert McEliece llenó un día de 1978 una pizarra de CalTech, el Instituto Tecnológico de California, con una fórmula que hoy día todavía se resiste a los intentos de sortearla de los ultrapoderosos ordenadores cuánticos. ¿Deseas saber más?
La encriptación es el arte informático de esconder información de manera que solo quien posea la contraseña pueda acceder a ella. Por supuesto, por cada 10 encriptadores que trabajan por la mañana en cómo esconder esa información habrá 100 desencriptadores afanados en turno de tarde en romper esas barreras, de los cuales al menos 5 son el mismo encriptador de la mañana tratando de superar el candado de otro colega.
La utilización de códigos asimétricos, en los que un usuario tenía una clave pública para encriptar y solo el destinatario poseía la clave privada para desencriptar, había supuesto un quebradero de cabeza durante bastante tiempo para los ordenadores “normales”. Por ejemplo, si la clave consiste en multiplicar un número por otro, para obtener un tercero, pero sabiendo el resultado de dicha multiplicación no podemos saber qué números se habían multiplicado entre sí. El método para encontrar esos número se basa en la factorización, algo que los ordenadores “normales” pueden hacer pero en mucho tiempo… y los ordenadores cuánticos en un santiamén, con lo que todos los códigos basados en la factorización quedaban obsoletos.
Lo curioso del código de encriptación de McEliece es que no se basa en la factorización, con lo que los ordenadores cuánticos no son capaces de “merendárselo”… todavía. Nos encontramos a las puertas de una nueva era de la computación pero algo ideado de manera casi rudimentaria por alguien allá en el año 1979 aún permanece incólume a los embates de las nuevas tecnologías. ─Antonio Rentero [Technology Review]


Encriptar información.
Por: Capacita TV
El increíble crecimiento de Internet ha impulsado la creación de empresas con la promesa del cambio en la forma en que vivimos y trabajamos. Pero una preocupación primordial es acerca de la seguridad en Internet.
Especialmente cuando se está manejando información confidencial.
Existe mucha información que no deseamos compartir en la Web tal como:
• Información de nuestras tarjetas de crédito
• Correspondencia privada
• Información personal
• Información financiera
• Información crítica de la empresa
La seguridad de la información que viaja por la red, se realiza a través de varios métodos. Uno de estos métodos para proteger la información es la de mantener la información importante en dispositivos de almacenamiento removibles. Pero el método más popular de seguridad en el cual todos confían es en el “Encriptamiento o cifrado”
Esto es el proceso de codificar la información de tal forma que sólo la persona o computadora que cuente con “la clave” pueda decodificarlos.
Los sistemas de cifrado, están basado en la ciencia de la “criptografía” que ha sido utilizada a través de la historia. Antes de la era digital, quienes utilizaban esta metodología eran los gobiernos, con propósitos militares principalmente.
La mayoría de los sistemas de cifrado de las computadoras pertenecen a dos categorías.
• Cifrado de código simétrico
• Cifrado de código público
Código simétrico: cada computadora cuenta con una llave secreta (código) que puede ser utilizada para encriptar – cifrar - un paquete de información antes de que sea enviado a través de la red hacia la otra computadora. Esto requiere conocer cuáles computadoras estarán enviándose información mutuamente y de esta forma instalar la “clave” en ambos equipos.
Código público: Utiliza una combinación de código público y privado, el código privado es conocido solamente por tu computadora, mientras que el código público lo otorga tu computadora a otro equipo que desee comunicarse de manera segura con tu equipo.
Para decodificar un mensaje cifrado, una computadora debe utilizar el código público que provee la computadora que lo originó.
Autenticidad: Es otro proceso que se utiliza para confirmar que cierta información realmente fue originada por una fuente confiable. Para esto existen varias formas de dar autenticidad (algunos autores usan la palabra “autenticar”) a una persona o la información de una computadora. Por ejemplo: contraseñas, cifrado digital o firma digital.

Conéctate sin cables
Por José Antonio Ramírez
Explota la nueva infraestructura en redes para ofrecerla a otros que requieran conectarse a la Web mediante el trabajo en equipo.
La idea es contar con la misma funcionalidad, enlaces y facilidad para compartir acceso a Internet, archivos, documentos, impresora y todo lo que utiliza una red de cómputo local con cables.
La diferencia es que con la tecnología inalámbrica tú puedes habilitar equipos de cómputo personales (conocidos como laptops o notebooks), sin la incomodidad del cableado extendido que exigen las redes tradicionales.
Este nuevo esquema de trabajo puede ser ideal para empresas, quizá como la tuya, que cuentan con cinco o diez empleados y rentan oficinas de manera provisional. Imagínate hacer lo mismo, pero con  una red cableada, Olvídate de la incomodidad de trasladar cables, servidores y equipos de un lugar a otro.
La más utilizada
La tecnología inalámbrica que más se utiliza actualmente es conocida como Wi-Fi, la cual designa al estándar 802.11b que permite este tipo de enlaces. Una de sus virtudes es que permite a varios equipos PC compartir una sola conexión a Internet de alta velocidad a una distancia de 92 metros.
De igual manera el uso de redes inalámbricas locales, que los expertos en tecnología denominan Wireless Local Area Network o WLAN, son muy útiles para implementarse en edificios de difícil acceso, construcciones antiguas que en ocasiones se ven limitadas en espacio, al igual que edificios del patrimonio histórico a los que no se les puede hacer modificaciones.
Las redes inalámbrica también aprovechan aplicaciones ideales cuando se complementan con las redes cableadas, situadas en edificios distintos. Mediante enlaces de radio, una red cableada local aumenta su tamaño con la red inalámbrica. De igual manera, las redes inalámbricas son muy útiles cuando se viven situaciones de emergencia, por ejemplo, al dañarse el inmueble de trabajo, o cuando la red cableada se encuentra congestionada.
Cualquier lugar, incluyendo tu hogar, puede ser habilitado para trabajar con este tipo de red. Sólo basta con utilizar los equipos y accesorios necesarios para conectar tus computadoras.
Ventajas
Una de las ventajas de esta infraestructura es que puedes rentársela a hoteles, cafeterías, restaurantes, plazas comerciales y lugares altamente concurridos. Dependiendo de las necesidades de los usuarios, puedes rentar el equipo por horas o días con tarifas que podrías definir, en principio, tomando como referencia los servicios de acceso a Internet que ofrecen los locales con redes cableadas.
Actualmente, la renta que los distintos cafés-Internet ofrecen en la ciudad de México oscila entre los 20 y 25 pesos por hora. Pero es necesario analizar algunos casos, como el hecho de que un hotel capitalino renta a sus clientes tarjetas PCI, por día, para que se conecten a Internet desde sus laptops, sin límite de minutos.
Si puedes ofrecer en tu negocio algo mejor o lo mismo, existen probabilidades de que el retorno de tu inversión ocurra en el corto plazo.
La facilidad de las redes inalámbricas para acceder a la Web son iguales a las de una red cableada, y las de una conexión individual, en la cual el servicio se contrata con un proveedor de acceso a Internet, con tarifas mensuales accesibles.

miércoles, 9 de febrero de 2011

CIBERPOLICIA. EL CRIMENTAL

La cibercobardía del castrismo
Mario J. Viera    


Los fósiles vivientes que se han adueñado del gobierno de Cuba se sentían inmunes a una rebelión popular. Aunque cada día apretasen un poco más la soga colocada alrededor del cuello de los cubanos, estaban confiados que no se produciría un estallido de la ira popular a nivel nacional. Quizá tendrían que atajar algún conato de protesta aparecido localmente en cualquier punto de la geografía nacional; pero de ahí no pasaba, les resultaba fácil anularle.

Eso ya ocurrió en Cojímar, el 1 de julio de 1991, cuando la protesta del Claro de Luna. Cerraron los accesos del poblado a La Habana y al vecino Alamar. Detuvieron a algunos y, nadie, o muy pocos en Cuba se enteró que en Cojímar se había producido una revuelta. Lo mismo sucedió con los sucesos conocidos como el “maleconazo”, una protesta de nivel local en la zona de Centro Habana que rápidamente fuera conjurada con el despliegue de los esquiroles de la Brigada Blas Roca y el cerco policiaco. Igual que cuando el escándalo en un cine de Santa Clara o con la huelga de los cocheros de Bayamo.

Como los medios de comunicación masiva son coto gubernamental absoluto, no se divulgaría al resto de la población cualquier manifestación masiva del descontento popular. Como los sindicatos son correas transmisoras de la voluntad del Partido Comunista, no habría la posibilidad de que se produjera una huelga general de carácter político.  Como los opositores carecen de los medios adecuados para hacerse conocer por el conjunto social y de la divulgación de sus plataformas políticas y no existen otros partidos legalizados, la posibilidad de conformar un cuerpo coherente de resistencia, como puede ser en la Venezuela de Chávez o en el Egipto de Mubarak, es bien remota.

Como la seguridad del estado se presenta cual la encarnación del gigante Argos de los cien ojos, los fósiles del castrismo confiaban en el efecto psicológico que la misma podría ejercer sobre la imaginación popular, para castrarle todo deseo de rebelión, ante el fóbico  síndrome del Gran Hermano que siempre te vigila.

En fin, como la autonomía universitaria fue anulada casi desde el inicio de la tiranía, no había el temor de las protestas estudiantiles.

Pero como Cronos es implacable y no se detiene, avanzando siempre y aportando más y mejores tecnologías, los fósiles empotrados y entronizados en el poder comienzan a conocer el miedo; ya no se sienten tan seguros. ¡Hay que hacer algo y ya! Exclamaron sobrecogidos de temor. Hay que tomar las medidas ahora, para tratar de contrarrestar el peligro que acecha sobre sus intereses y que ya ventean como bestias carroñeras asustadas.

Ya el peligro no está en una protesta que un pequeño grupo de opositores se atrevan a manifestar en un parque citadino. Ahora, se asustan, “el parque de la protesta es la internet”.

Se acobardan ante el peligro de que pueda crearse, como asegura un tal Eduardo Fontes oficial de la Seguridad del Estado de la gerontocracia cubana, “una plataforma tecnológica fuera del control de las autoridades cubanas y que permita el libre flujo de comunicación entre (…) los opositores, blogueros (…) y el mundo”

Ese es el gran temor que asalta a cualquier tiranía “el libre flujo de información” y muy particularmente una como la de los Castro acostumbrada al control del pensamiento, y empeñada en mantener engañado a todo el pueblo todo el tiempo.

Y como en la pesadilla de George Orwell, se preparan para fomentar una Policía del Pensamiento, la ciberpolicía, dedicada a la represión del “crimental” del que hablaba Orwell, porque ven una amenaza, tal vez no en la tecnología de las comunicaciones, si no en “lo que puede hacer alguien detrás de la tecnología”. Alguien capaz de convocar, alguien capaz de transmitir lo que los medios oficiales ocultan.

Se aterrorizan pensando en el poder que tienen las redes sociales, Facebook y Twitter, la inmediatez que representan en la intercomunicación de los ciudadanos.

“Nosotros tenemos nuestros propios twitteros” afirmó el “conferencista informático”, mientras su audiencia de altos oficiales del Ministerio del Interior le tenía que soportar la perorata aburrida y monótona y sin poder ocultar algunos un bostezo de aburrimiento. Entonces habla de sus blogueros estrellas. Menciona a un supuesto Yohandry Fontana (quien curiosamente en su entrega del 9 de febrero agrega una nota que dice: “Este blog  se ha llenado de periodistas y colaboradores que comienzan sus nombres con Y”).

Su otra super star es la tal Tina Modotti “por supuesto ─ acota ese Eduardo Fontes ─ Tina Modotti no es Tina Modotti, es una persona que está detrás de esa imagen de Tina Modotti” y esa “persona” seguramente es el aparato desinformativo de la inteligencia cubana con la misma moralidad de la que fuera amante de Julio Antonio Mella y cómplice en su muerte por los sicarios del Comintern. Y dice el pedestre “conferencista informático” que la supuesta Tina Modotti es “el látigo de Yoani. No deja vivir a Yoani. Si Yoani dice blanco, esta dice negro y por qué es negro”.

“… tenemos nuestros blogueros y vamos a combatir a ver cuál de los dos sale más fuerte” asegura Fontes con una bobalicona expresión de su rostro, porque ni él mismo se cree lo que afirma; porque él repite el guión que le impusiera su jefatura. Pobre desecho de persona; triste servidor de una dictadura que hoy le usa y mañana quizá le arroje a un lado como si fuera un tareco ya inservible.

Pobre lacayo que un día tal vez no muy lejano verá cuál es la verdad que saldrá más fuerte, si la mentira de la tiranía fosilizada o la verdad que brota del natural instinto libertario que anima dentro del alma de cada ser humano.

Por mucho que lo intenten los amos del tal Eduardo Fontes oficial de la represiva seguridad del estado no se puede engañar a todo un pueblo todo el tiempo.



Ciberesbirros
José Hugo Fernández

LA HABANA, Cuba, febrero (www.cubanet.org) – Mientras el barco zozobra, lo mejor que se les ocurre hacer a nuestros caciques por ellos mismos, es potenciar su graciosa batalla de “ideas” con una tropa de ciberesbirros, dicen que entrenados y dispuestos a pelear para demostrarnos que son más fuertes que los blogueros y los periodistas independientes.

Pobrecitos. La historia les pasó por arriba sin darles chance para que comprendiesen que la fuerza es sólo un accidente basado en la debilidad de los más débiles. De modo que como accidente al fin, no puede ser eterna, ni esencial.

Acostumbrados a controlar las calles de la Isla con su bruto poder, creen que el ciberespacio es un parapeto, como Quinta Avenida a la salida de la iglesia Santa Rita, donde la razón puede ser fácilmente neutralizada con hordas gritonas.

Las imágenes televisivas sobre los rebeldes en El Cairo les pasan por delante de la nariz, y nada, como si con ellos no fuera. A Mubarak, un dictador mucho menos antiguo y ciertamente menos torpe que ellos, le sale mal la táctica de lanzar contra el pueblo a sus huestes de apaleadores vestidos de civil. Pero nuestros caciques siguen apostando por esa variante irresponsable, fratricida y siniestra.

El mundo observa perplejo en estos días un video, filmado y echado a rodar no por el metonímico “enemigo”, sino desde sus propias filas de leales entrecomillados, donde queda expuesta, sin el menor escrúpulo, la fobia que les provoca Facebook y Twitter, así como la ridícula ignorancia que les impulsa a adaptar estos medios de libre expresión a su cavernario sistema de palo y pedrada.

Sería para desmollejarse de la risa, si la estupefacción no nos congelara las quijadas.

Pero como no hay mal que por bien no venga, algo bueno enseñan los caciques con su mala nueva, y es que las rebeliones populares que tienen lugar hoy en varios países árabes, los están llevando de la preocupación al franco pavor.

A nadie entonces debiera sorprender que la divulgación de ese video, justo en los días que corren, tenga muy poco de accidente, menos de casual y sí mucho de táctica marrullera, destinada a preparar el terreno para que nuestros caciques pongan el parche antes de que salga el hueco, declarándose invadidos por el enemigo imperial, quien ahora utiliza como armas a Facebook y Twitter.

Esto justificaría ante sus cómplices internacionales la absurda pretensión de extender los mítines de repudio al ciberespacio, el cual, afortunadamente, sobrepasa los límites de Marianao o de Alamar. De modo que no es propicio para los criterios impuestos sino para la exposición de criterios, mejor recibidos mientras más inteligentemente se acerquen a la verdad. Así que pobrecitos sus ciberesbirros.