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domingo, 19 de mayo de 2013

Arbitrariedad en Venezuela


Fuente EL NACIONAL
 

Un grupo de 15 ciudadanos ofreció sus testimonios sobre lo que vivieron hace un mes y cinco días con motivo de las elecciones presidenciales en Venezuela. Todos trabajaron como testigos, voluntarios o miembros de mesa de la oposición y experimentaron la atmósfera de violencia, hostigamiento e intimidación que empañaron los comicios.

Los testigos como blancos

Aarón Uriza

19 años de edad. Testigo

 Carabobo, Guacara

 Centro de Educación Inicial Nueva Guacara

 Nicolás Maduro: 1.469 votos (60,6%)

 Henrique Capriles: 949 votos (39,2%)

 Caso: retiro de testigo

 

Un soldado me apuntó en la cabeza y me dijo: ‘Si se ponen muy revoltosos echo un tiro’. Todos los que estábamos en el centro de votación nos lanzamos al piso. Había mucha confusión cuando él hizo eso. Mi mamá, que estaba afuera y nos veía, pedía a gritos que me soltaran. Le reclamamos al sargento después de que volvió la calma. Éste le arrancó la insignia con el apellido al soldado y lo recluyó en un cuarto. Aun así la coordinadora del centro me amenazó con golpes. El problema se presentó cuando se cerraron las mesas y pedimos la auditoría, porque los representantes del CNE y los militares del Plan República dijeron que no era necesaria. La gente se agolpó fuera para exigirla, mientras los motorizados los agredían con insultos y piedras. Ya a mí, por reclamar la verificación ciudadana, me habían encerrado en un cuarto por media hora. A las 11:00 pm se hizo una auditoría y luego nos enteramos de que el sargento ya había mandado las actas de escrutinio con los testigos del PSUV en un carro durante el desorden que se presentó. Como el centro estaba rodeado, tuvimos que salir por la parte trasera. Me escondí varios días, porque me amenazaron, y luego en la Fiscalía me dijeron que no tomarían mi denuncia porque no tenía lesión alguna”.

 

Erwin Delgado

36 años de edad. Testigo

Zulia, Mara

 Escuela Nazaret (San Rafael)

 Nicolás Maduro: 2.668 votos (75,3%)

 Henrique Capriles: 874 votos (24,6%)

 Caso: retiro de testigo

 

Los militares me golpearon con la culata de un fusil y tuve fisuras en las costillas. Desde la mañana denunciamos los abusos con el voto asistido. Incluso, lo hicimos por escrito. Alguien hizo un video y lo pasó al Comando Simón Bolívar en Caracas. Fue el que Carlos Ocariz, alcalde de Sucre, mostró en una rueda de prensa. Inmediatamente después de esa transmisión, llegó un funcionario de la Alcaldía de Mara, otro del Ministerio Público y un mayor del Plan República. Querían detener al testigo opositor de la mesa donde se grabó la irregularidad. El joven no tenía nada en su celular. Como soy abogado asumí su defensa y les dije que no lo podían aprehender. La gente de la comunidad se agolpó en las afueras del centro, porque querían defenderlo. Llegó un contingente de 20 soldados aproximadamente. Repartieron golpes a quienes nos rodeaban para evitar la detención. Yo tenía abrazado al muchacho y por eso recibí el golpe. No denuncié la agresión, sino que fui al hospital de San Rafael del Moján, me pusieron suero y después volví al centro. El que llevaba el voto asistido era un funcionario de la Alcaldía de Mara. Él, que estaba cometiendo el ilícito, salió en una camioneta de la alcaldía”.

 

Gustavo Camacho

 49 años de edad. Voluntario del CSB

 Amazonas, Atures

 Centro Móvil Gavilán (Platanillal)

 Nicolás Maduro: 0

 Henrique Capriles: 0

 Caso: excesos militares

 

Un funcionario de la Guardia  Nacional arrolló a tres indígenas. Ellos estaban descontentos porque las máquinas en el centro de votación habían presentado fallas constantes. A la 1:00 pm ya habían cambiado cuatro. Al lugar llegaron técnicos del CNE para instalar un nuevo equipo, y los electores les pidieron mantenerse en el lugar por media hora en previsión de otro desperfecto. Los técnicos ignoraron la petición y los indígenas tomaron sus motos para cerrarles el paso. El militar les lanzó la camioneta y les provocó lesiones. Luego bajó con un arma en la mano, lo que casi motivó un enfrentamiento con otros indígenas. Denunciamos el caso ante la  Defensoría del Pueblo y la Fiscalía. Al final no se votó”.

 

Mariela Machillanda

 39 años de edad. Testigo

 Caracas, Libertador

 Casa Comunal Las Casitas (Las Mayas)

 Nicolás Maduro: 486 votos (95%)

 Henrique Capriles: 27 votos (5%)

 Caso: retiro de testigo

 

No me dejaron cumplir mi labor. El centro funciona en una casita de la Misión Vivienda. En la salita instalan las dos mesas y las máquinas. Al principio los funcionarios del Plan República me rechazaron la credencial. Luego me pasaron a unas escaleras dentro de la casa, que llevan hacia las habitaciones y los baños. Me hicieron subir para mantenerme lejos. La estación de los cuadernos de votación la tenían hacia la cocina. En el lugar donde me obligaron a estar no podía ver a los electores y no sé si todos aparecían en los cuadernos. Constantemente traían gente, y a la salida les hacían firmar una planilla como constancia de que habían votado. Ese día no pude desayunar ni almorzar; si salía del centro no podía regresar. Cuando comencé a reportar mi situación al Comando Simón Bolívar parroquial, los militares me querían llevar detenida porque tenía el celular fuera. Le reclamé a uno que había abusos con el voto asistido. Vi cómo a la gente le marcaban el tarjetón. Les recriminé que acompañaron a votar a personas sin discapacidad y les recordé que eso es ilegal, pero el funcionario me respondió: ‘Aquí no está pasando nada. Trae los abogados que tú quieras, pero se va a hacer lo que nosotros decimos’. Los militares, la coordinadora de centro del CNE y las presidentes de mesas pasaban con los electores detrás del parabán. Después de mi reclamo fueron más rudos. Afuera había personas armadas, con el brazalete tricolor en el brazo, que gritaban: ‘¡Fuera la oposición!’. Yo era la única opositora allí. Cuando se puso muy tensa la situación preferí dejar de denunciar para que no me retiraran. Antes de la auditoría me sacaron, me dieron las actas y me dijeron: ‘Te vas ya’. Sólo pude firmar el acta de la mesa 1. Aunque no pude ver el escrutinio, no me moví de allí hasta que guardaron las máquinas”.

 

Carlos Guaita

 50 años de edad. Testigo

 Vargas, Vargas

 Escuela Manuel Segundo Sánchez (Maiquetía)

 Nicolás Maduro: 1.604 votos (53,5%)

 Henrique Capriles: 1.385 votos (46,24%)

 Caso: retiro de testigo

 

Me detuvieron y me presentaron en los tribunales penales como un delincuente común. Ocurrió por un caso que ameritó mi intervención. La máquina captahuella indicaba que una mujer había votado, a pesar de que los miembros de mesa opositores y chavistas coincidían en que no lo había hecho. Conversé con la afectada, con el resto de las personas y nada más ofrecían una solución: que ella sufragara en las próximas elecciones. Pedí que revisaran el cuaderno de votación para verificar si no había la firma de alguien que la hubiese suplantado. Fue entonces cuando llegaron funcionarios del Plan República y me pidieron salir. Dije que no, porque tenía derecho de presenciar el proceso. Llamaron al coordinador del centro para que verificara si era auténtica mi credencial y me sacaron sin siquiera comunicarse con el director regional del CNE. Pude demostrar ante el juez que mi identificación era auténtica y la causa fue cerrada esa tarde. Por esa persona no votó nadie, se dejó constancia en la mesa. La señora, que venía de Miranda, no pudo votar y se le violentó un derecho por la máquina”.

 

Frank Sandoval

36 años de edad. Testigo

 Escuela JG Artigas (Catia)

 Caracas, Libertador

 Nicolás Maduro: 1.132 votos (59,4%)

 Henrique Capriles: 763 votos (40%)

 Caso: doble voto

 

Una muchacha se presentó con el dedo meñique envuelto en cinta adhesiva transparente y se veía que ya lo tenía manchado de tinta, lo que significaba que ya había votado. Tenía a mi cargo esa estación y le pedí que se lo descubriera. Me dijo que tenía una uña rota. Cuando me dio la mano intenté hundirle el dedo en el frasco y ella me lo halaba, insistía en que no quería mancharse y se puso nerviosa. Escapó corriendo. Era una muchacha de cerca de 20 años de edad, y votó con una cédula que le corresponde a una mujer de más de 40 años”.

 

María Espinoza

67 años de edad. Electora

 Miranda, Zamora

 Colegio Rómulo Betancourt (Guatire)

 Nicolás Maduro: 2.530 votos (38,7%)

 Henrique Capriles: 3.962 votos (60,5%)

 Caso: amenazas

Los motorizados seguidores del Gobierno se pusieron agresivos, sacaron armas y amenazaron a las personas que estaban frente al centro de votación después de las 6:00 pm para pasar a la auditoría. Dieron vueltas desde temprano para amedrentar. Tenían la cara tapada, pero reconocimos a algunos funcionarios de la policía municipal entre ellos. Incluso, algunos entraron porque la coordinadora del CNE les dio permiso para que participaran en la verificación. Estaba dentro junto con un grupo de personas y reclamamos fuerte. La situación se puso tan tensa afuera que los militares dispararon gases lacrimógenos para separarlos a ellos de los ciudadanos que se agolparon para la auditoría”.

 

Marisabel Bolívar

 51 años de edad. Electora

 Guárico, Roscio

 Escuela Básica Dr. Vicente Peña (San Juan de los Morros)

 Nicolás Maduro: 656 votos (34,3%)

 Henrique Capriles: 1.252 votos (65,5%)

 Caso: ataques y hostigamiento

 

Después de las 6:00 pm los militares del Plan República no quisieron dejar entrar a las personas que estábamos fuera para hacer la auditoría ciudadana. Reclamamos y empezamos a cantar el himno. Representantes del CNE se burlaron de nosotros. ‘¿Ya cantaron la broma esa?’, nos preguntaron y entonces hubo agresiones verbales. Un concejal estaba pendiente de la entrada para que llegaran más votantes. Como nos vio allí, hizo una llamada y pudimos escuchar que dijo: ‘Búscate a los motorizados para joder a esta gente’. En 5 minutos llegaron cerca de 40 hombres encapuchados y armados en motocicletas. Nos tiraron botellas con agua congelada, piedras y palos. Sentí un golpe en la rodilla que me tumbó al piso. Al llamar a mi hijo por teléfono para pedir ayuda sentí que me halaron el brazo para quitarme el celular. Tuve una lesión grave en la rótula y quizás necesite operarme. Al día siguiente acudí a la Fiscalía a poner la denuncia que se registró con el número 0686. Quedaron en llamarme, pero no lo han hecho. A una compañera le dieron un golpe en la cabeza, también fue al Ministerio Público. A otra le dio miedo acudir a esa institución”.

 

Arelis Delnardo

51 años de edad. Testigo

 Caracas, Libertador

 Colegio Parroquial Santa Teresita (Catia)

 Nicolás Maduro: 1.067 votos (39,5%)

 Henrique Capriles: 1.621 votos (60%)

 Caso: ataques y hostigamiento

 

Había un grupo de 70 personas que se presentaron para presenciar la auditoría. Nada más pudieron pasar 5 o 6. Los demás tuvieron que huir, porque llegaron unos motorizados echando tiros al aire y amenazando. Un militar estaba en la puerta y pudo cerrarla rápido. Desde fuera le daban golpes al portón y vueltas al centro de votación. Los funcionarios del Plan República no salieron a la calle y se limitaron a encerrarnos en el piso de arriba. Desde el patio se puede ver el local de enfrente, donde funcionó un comando del PSUV en el que pusieron cornetas con música de campaña todo el día. Formaban alboroto para intimidar a los que iban a votar y los militares no actuaban. En la noche sí les advirtieron que si no quitaban a los motorizados, tomarían medidas represivas. Después de una hora se marcharon. Decidimos salir del colegio juntos por seguridad; hasta los testigos del PSUV estaban asustados”.

 

Georgi Casanova

 52 años de edad. Testigo

 Caracas, Libertador

 Liceo Almirante Brión (Sucre)

 Nicolás Maduro: 934 votos (62,8%)

 Henrique Capriles: 537 votos (36,1%)

 Caso: ataques   y hostigamiento

 

A las 9:00 am se oyeron unos disparos fuera y la gente que estaba en la cola para votar corrió hacia el centro de votación para resguardarse. Había mucho temor. Los tipos que dispararon se fueron después. No sabemos si lo hicieron para asustar. La auditoría no se hizo bien. Decidieron contar nada más el número de boletas sin decir cuántos votos correspondían a cada candidato. Dije que debía dejarse constancia de esa irregularidad, pero la coordinadora del CNE me contestó así: ‘Aquí nadie va a poner observaciones en el acta, porque queremos irnos rápido’”.

 

Sol Montiel

 61 años de edad Coordinadora CSB

 Bolívar, Caroní

 Escuela Bachiller Felipe Hernández (Simón Bolívar)

 Nicolás Maduro: 1.493 (58%)

 Henrique Capriles: 1.077 (41,8%)

 Caso: amenazas

Al centro llegaron unos sindicalistas de la construcción de Tocoma que apabullaron a todos. Entre ellos había una dirigente que entró con dos guardaespaldas armados. Los funcionarios del Plan República no actuaron. Un miembro de mesa le reclamó a la mujer y ella respondió con una amenaza. Finalmente accedió a retirarse. Eso quedó asentado en un acta. En esa parroquia, así como en Pozo Verde y Yocoima, que son rurales, tuvimos mucho abuso de autoridad de los militares y los coordinadores del CNE, que son a la vez militantes del PSUV en patrullas y milicias locales. A nuestros testigos los militares los amenazaron con llevarlos presos. En otros centros no se auditó, porque la gente tenía miedo, por el amedrentamiento”.

 

Edma Nieves

50 años de edad

 Coordinadora de la MUD

 Miranda, Miranda

 Escuela Maurica (Mamporal)

 Nicolás Maduro: 945 votos (65,6%)

 Henrique Capriles: 490 votos (34%)

 Caso: ataques y hostigamiento

 

Le echaron unos tiros a la camioneta en la que íbamos camino a Los Hernández, uno de los sectores más apartados del municipio. Gracias a Dios no nos dieron porque la carretera estaba bastante oscura. Antes tuvimos que inventar una estrategia para que no nos quitaran las actas al final de la jornada. En la escuela hubo tensión todo el día, porque se presentaron motorizados para amedrentar. Como en otro centro los oficialistas estuvieron a punto de quitarle las actas a una señora, planificamos un sistema mano a mano: la testigo obtuvo el acta en la mesa y se la metió en el sostén; luego, envueltas en un pañuelo, se las pasó a la coordinadora del centro, que era la encargada de llevárselas a la que estaba en la puerta, que, apenas las recibió, se metió en un carro y se fue rápido. Si no lo hacíamos así, nos quedábamos sin ellas. Aquí casi siempre hacen trampa con el voto asistido para personas sin discapacidad y con el proselitismo, pero esta vez hicimos un operativo para evitar esos problemas”.

 

Jesús Hernández

 55 años de edad. Testigo

 Caracas, Libertador

 Unidad Educativa Nueva Caracas (23 de Enero)

 Nicolás Maduro: 2.435 votos (61,3%)

 Henrique Capriles: 1.520 votos (38,3%)

 Caso: amenazas

 

Un vecino de toda la vida llegó al centro de votación con el rostro cubierto con un pañuelo. Le dije que se lo quitara, porque esa pieza lo identificada con un grupo que apoya al Gobierno y no se podía hacer propaganda. ‘Tú sabes que soy de un colectivo, me respondió. Al final se lo puso en la frente. Al rato llegaron otros de ellos y algunos esperaban afuera en motos. Preguntaron por mi y después me dijeron lo siguiente: ‘Llevas tres reclamos, porque estás formando lío. Ponte las pilas’. Les dije que estaba cumpliendo con mi trabajo. Una testigo del PSUV me defendió. En la noche llegó un grupo de ellos. Así fue todo el día. Al terminar me fui para la casa asustado. A pesar de las amenazas, no dejamos de hacer todo el trabajo”.

viernes, 10 de mayo de 2013

Los ojos que miran a Venezuela


Francisco Rivero Valera. EL UNIVERSAL

La Venezuela de hoy se mira como lo hace un bizco. Un ojo mira hacia dentro. Y el otro, hacia afuera.

El ojo que mira hacia dentro ve nuestra vida íntima, con graves problemas sociales denunciados a cada rato. Se han denunciado tantas veces que cualquiera puede decir que está harto y paranoico con tanta cantaleta, en parte por un Gobierno que hace mutis a las denuncias y, en parte porque la alarma de los problemas continúa encendida en rojo, de alerta máxima, sin ninguna solución. Sirvan como ejemplo, por enésima vez: la polarización radical de la población política. Altos índices de inseguridad. Alta inflación. Desabastecimiento. Y otros que no vamos a repetir nuevamente.

Sin embargo, con ese ojo que mira hacia dentro, esta semana también podemos ver 2 aspectos muy importantes: la impugnación de las elecciones ante el TSJ o Tribunal Supremo de Justicia y la revisión del 46 por ciento de cajas electorales restantes.

De la impugnación ante el TSJ, todo el mundo sabe que la oposición está ejerciendo ese derecho en base a miles de denuncias de irregularidades en el proceso electoral, que inducen al pensar en el fraude.

Lo que no se sabe es si en ese organismo controlado por el Gobierno se va a imponer la justicia, para dictaminar que la impugnación es procedente, o simplemente la injusticia, para descartar ese recurso legal. Y declarar: ganó Maduro. Sin embargo, los venezolanos tenemos esperanzas que no paralizan y que nunca se pierden: en la nueva directiva del TSJ que comienza, en las instancias internacionales y en las sabias palabras de Tácito: "la verdad se robustece con la investigación y la dilación. La  mentira con el apresuramiento y la incertidumbre".

Otra cosa es la revisión del 46 por ciento del resto de cajas electorales.

Por un lado, está siendo realizada a puertas cerradas, sin la presencia de representantes de la oposición, que es la demandante, y sin revisión de los cuadernos electorales. Por lo tanto, es improcedente y maquiavélica por ausencia de la demandante y por omisión intencional de la revisión de los cuadernos electorales, punto clave para demostrar o descartar el fraude, pero punto de terror para el oficialismo. O sea, sería una revisión sesgada y también preparada para facilitar declarar, al final: ganó Maduro. Faltaría ver si todavía existe el mismo grupito de venezolanos que continúa creyendo en tantas mentiras.

Mientras tanto, y afortunadamente, el otro ojo está mirando hacia afuera, es decir, hacia el exterior.

A nivel internacional se percibe la extensión del rechazo hacia el gobierno ilegitimo de Venezuela. Y se nota en la aguda actitud de los países de la región: en la oposición de Uruguay. De Paraguay. En la reacción parlamentaria de Perú. En las respuestas de los presidentes de Colombia, Estados Unidos y España. De la ONU y el Parlamento Europeo. Y aunque faltan los gobiernos de los países chulos, las reacciones de protesta con cacerolazos y mensajes en la red social de la población en Argentina y demás, ya son noticia en la prensa internacional.

En pocas palabras, tenemos 2 ojos que miran en diferente dirección: uno, hacia la eterna manipulación gubernamental de los poderes del Estado, para ratificar la ilegitimidad presidencial. Y el otro mira el apoyo del resto del mundo para restablecer la democracia.

Pero, al final, más pronto que nunca, todos los venezolanos lograremos mirar hacia la misma dirección: hacia una Venezuela democrática con un futuro mejor.

Amén.

viernes, 19 de abril de 2013

Fuente ovejuna


Fritz Du Bois. PERU21

Sin duda, la celeridad con la que Unasur se ha juntado para avalar el fraude electoral del gobierno venezolano confirma que esa entidad no es otra cosa que un legado de Chávez, como el propio Maduro lo ha expresado.

En realidad, desde que fueron convocados los mandatarios se dio por descontado que terminarían con algún pronunciamiento diciendo que se debe ‘respetar el resultado’, acompañado de una exhortación para que se convoque a la oposición y se intente abrir el diálogo. Llamado que, dicho sea de paso, va a sonar bastante falso luego de las matonescas amenazas de Maduro así como de las agresiones, incluso físicas, de los legisladores chavistas a los otros parlamentarios.

Ademas, el que lleve a cabo una auditoría la misma autoridad electoral que se encargó del proceso irregular no parece correcto ya que difícilmente va a destapar algo. Esa labor la debería realizar un ente imparcial, que es lo que Unasur hubiera demandado de ser otro el país cuestionado.

Al final, los participantes en la reunión han demostrado que mantienen un doble estándar en la región. Por una parte está el presidente paraguayo, al que mantienen aislado pese a que el proceso que destronó a Lugo era válido. Por otro lado, está la complicidad con la que han avalado a Maduro luego de un proceso manipulado, pues este comparte con la mayoría de presidentes de Unasur un discurso trasnochado.

Sin embargo, la pregunta que nos hacemos es qué hacen en ese grupo Humala, Piñera o Santos, quienes están implementando políticas coherentes de un modo relativamente adecuado. ¿Será que son chavistas encubiertos que nos han engañado o es que se sienten amenazados?

Porque, en la práctica, la única función de Unasur parece ser la de evitar que los actuales gobernantes sean derrotados. Así, ‘todos a una’ se protegen para seguir en el cargo y el debilitamiento democrático que trae consigo el entornillamiento los tiene sin cuidado.

El fraude


Francisco Rivero Valera. EL UNIVERSAL

Fraude, trampa y engaño es lo mismo.

O sea, fraude es la trampa o el engaño de una o más personas con el objetivo de apoderarse de un patrimonio que no les corresponde. Y es un delito.

Hay varios tipos de fraude, pero 3 son grupales: el Procesal, propio de los procesos judiciales o administrativos. El Económico, inherente a las transacciones financieras. Y el Informático, relacionado con "la incorrecta modificación del resultado de un procesamiento automatizado de datos, mediante la alteración de los datos que se introducen o ya contenidos en el ordenador, en cualquiera de las fases de su procesamiento o tratamiento informático, con ánimo de lucro y en perjuicio de terceros". R Casanova.

De los 3, el fraude Informático es el delito con mayor incremento en los últimos tiempos, en parte por el avance electrónico en el manejo de todos los aspectos de la vida social, y en parte por la complejidad en los procesos informáticos, que permite delitos complicados, no tradicionales y difíciles de detectar en ocasiones. Son comunes en la banca, cajeros electrónicos y, recientemente, en procesos electorales con sistemas automatizados.

Los fraudes electrónicos son múltiples. Pero, se pueden resumir en 12 tipos de delitos, según Parker, citado por Saucedo Abogados: por introducción de datos falsos. Método del caballo de Troya o Troyan Horse. Técnica del Salami o rounding down. Superzapping. Puertas falsas o Traps Doors. Bombas lógicas. Ataques asíncronos o asynchronous attacks. Recogida de información residual. Divulgación no autorizada de datos no reservados o data leakage. Acceso a información no autorizada. Pinchado de líneas. Y simulación de situaciones y modelos. La descripción de cada uno de esos delitos, lamentablemente, no será publicado en este artículo por razones de espacio.

Sin embargo, ante la delicada situación de Venezuela con la denuncia de la oposición sobre fraude en las elecciones del 14 de abril, es de interés particular revisar los fraudes electorales.

En este sentido, podemos comenzar recordando 2 aspectos: los fraudes electorales son delitos electrónicos, por estar sustentados en plataformas de informática. Y la lista de técnicas posibles para ejecutar el fraude, es larga. Esto quiere decir que las personas responsables de fraude electoral son delincuentes, que deben ser procesados por las leyes del país. Y que muchas técnicas para cometer fraude electrónico ya se encuentran identificadas.

Por ejemplo, algunas técnicas comunes aparecen publicadas en Fraude Electoral, sección Técnicas, de Wikipedia. Y serían: por suplantación del elector, caída intencional de la red para manipular los resultados, complicidad interna de los organismos electorales para ocultar evidencias del fraude, control de los medios de comunicación para hacer creer que el resultado fraudulento es legítimo, adulteración de las actas de la elección modificando los números de sus resultados reales, cambio del centro de votación sin previo aviso, y 9 delitos más.

O sea, en pocas palabras: el sistema electoral blindado no existe. WikiLeaks.

Pero los vientos de fraude electoral de cualquier país tienen una salida: la revisión de todo el "blindaje" del proceso electoral, con la nueva contabilización de los votos. Y un solo camino: recuperar la confianza de la población electoral y de la comunidad internacional para lograr legitimar el gobierno.

Porque, al fin y al cabo, en palabras de mi pueblo: cuentas claras conservan amistades.
Que así sea.

jueves, 18 de abril de 2013

Una victoria pírrica


Luis Delgado-Aparicio Porta. LA RAZON

El triunfo de Nicolás Maduro en las presidenciales con el uso abusivo, descarado y bochornoso de los recursos públicos, es cuestionable. Pero cual condenado que cava su tumba, recibió el “beso fatal”: la implosión gubernamental, enterrando al chavismo. Con una moneda grotescamente sobrevaluada, el déficit presupuestal fuera de control y una desastrosa gestión de los recursos petroleros, su economía es insostenible, sumada a la escasez e inflación. La mórbida inseguridad crónica y el colapso infraestructural, anuncian la hora final del engendro Bolivariano.

Suerte de hijo bastardo de Chávez y por declaración propia, putativo de los Castro, seguirá este troglodita dilapidando el “oro negro”, cuerno de la abundancia para su futura borrachera de gloria, contagiado de la megalomanía de su patrón, engañando al ciudadano para mantenerse. Es el proceder dictado desde los siniestros servicios de la inteligencia cubana, ya que como las hienas, voraces a la hora de matar, atacan por sorpresa, cebándose con la presa. Lo sucedido el domingo en Venezuela es una costumbre, sin que la OEA diga nada. Cuándo lo de Zelaya en Honduras y Lugo en Paraguay, UNASUR, el organismo progre e incubadora propagandística, vociferó sin ninguna justificación. Ahora, sacado el resultado del sarcófago, no hay reclamo alguno; ellos se mantendrán en el peligroso alambre alto del circo hasta que la sombrilla protectora se cierre, desplomándose.

Ello muestra su actitud no democrática. El déspota optó por Maduro, brazo fiero de la causa a la que sirve con fanatismo emocional, siguiendo con el embrollo que terminará arruinándolos. Es el clarín imparable de una situación límite, que forzosamente los despierte al vivir adormecidos con cantos de sirena y dádivas de la momia que aún gobierna y que el heredero seguirá a pié juntilla. Lo escribió el expresidente de Uruguay, Julio María Sanguinetti: “el socialismo Siglo XXI es sólo un rótulo; el PSUV un estrambótico conjunto de interesados”. La mínima diferencia del domingo se evaporará cual burbuja de jabón y Maduro, un obseso marxista leninista formado en Cuba, sabe que la violencia (“guarimba”), partera de la historia, sí lo despedirá.

Según la genial Ayn Rand: “No hay distingos entre comunismo y socialismo, excepto en la manera de conseguir el objetivo final: uno propone esclavizar al hombre mediante la fuerza; el otro tras el voto. Es la misma diferencia que hay entre el asesinato y el suicidio”. Esta dictadura electa -un neologismo político- seguirá en el poder, pero si nazismo y comunismo fuentes del mal terminaron, ellos están a la vera de perecer en la flama de carbones ardientes, achicharrándose. El Parlamento Europeo señaló sus equívocos y la Universidad de Salamanca, que estudió el desempeño de 18 gobernantes regionales (2008-2012), Chávez fue el peor valorado.

Nicolás Maduro, servil devoto de “san Hugo”, un sacrílego, padecerá una pública agonía. Sin ninguna preparación para el cargo, en su manifiesta y supina ignorancia, se ufana de médium y ornitólogo cantarín, “dialogando” con un pajarito, convertido ya en el hazmerreír mundial. El país en la actualidad se cae a pedazos; tendrá un modesto período de calma, para luego cual Pirro frente a los romanos, sea borrado de la historia y un nuevo amanecer de justicia y libertad los guíe. Ojalá otros, que olfatean la senda, no pretendan emularlo.

Maduro pulverizó a Chávez


Per Kurowski. EL UNIVERSAL

¿Quién le prohibió a Nicolás Maduro el reconteo de votos, ése que él mismo aprobaba el 14 de abril por la noche?

Si fuese Maduro, y después de haber abusado tanto de todos los inmensos poderes del Estado; y de haber disfrutado la ventaja de haber sido designado por el propio Chávez como "El Heredero"; y de tener al CNE soplando mis velas, y sólo hubiese logrado un margen favorable de doscientos mil votos, y dejar que la oposición a Chávez, en pocos meses, consiguiese ochocientos mil votos más, yo también me sentiría molido a palos.

Capriles, de haber ganado con un margen de votos tan pequeño como el que actualmente le asigna el CNE a Maduro, de inmediato hubiese estirado una mano sincera para conversar con la otra mitad del país. Maduro por el contrario, antes de poder conversar con el "enemigo", necesita legitimarse con los suyos, por cuanto lo que hizo fue pulverizar a Chávez. Y tratando de hacerlo buscándole camorra barata y vulgar a los que votaron por Capriles, se hunde aún más, por cuanto se olvida que la gran mayoría de quienes votaron por él también necesitan de paz y progreso.

Si con tan poca legitimidad tuviese que enfrentar la durísima tarea de gobernar a la enredada Venezuela actual, igual me preguntaría... ¿cuánto tiempo aguantaré?

Y es que Maduro, para tener el más mínimo chance de comenzar lograr esa promesa que reiteró el 14 por la noche, de acabar con la pobreza debe, por ejemplo, incumplir su promesa de no aumentar el precio de la gasolina... ¿y cómo rayos se logra eso en una Venezuela desunida?

Henrique Capriles, quien no venció, aún, pero que claramente no fue derrotado, lidera con coherencias a quienes lo apoyan, y los votos que obtuvo son suyos y voluntarios.

Maduro, por el contrario, sabe que la mayoría de los votos que obtuvo o son votos obligados o son votos que le pertenecen a otros liderazgos;  y por lo que en esencia hoy se encuentra encuevado con otros treinta y nueve del liderazgo chavista, sin un Alí Babá que le ponga orden al asunto.

Y Venezuela, mientras no se recupere la tenue legitimidad que un reconteo de votos le puede traer a quien brincó de una ilegitimidad a otra, o se la asigne a Henrique Capriles, se encuentra en un limbo triturándose.

Por ejemplo, al oír tantos países clamar por un reconteo de votos y observar cajas de votos siendo quemadas... ¿quién sentirá la confianza necesaria para entregarle un crédito al país?

Oí a Maduro claramente decir, con relación al 49 por ciento, o a lo que él sabe que tras un reconteo de votos bien podría ser más de la mitad del país, que "No voy a perder el tiempo con un grupito"... y sin ser abogado, me queda claro que de acuerdo al Artículo 350 de nuestra Constitución, debo desconocer su autoridad, por cuanto es "contraría a los valores, principios y garantías democráticas".

Y siendo un gobierno ilegítimo, que ya se agarra el 100 por ciento de nuestras resultas petroleras, o el 98 por ciento de todas las exportaciones de la nación, sé muy bien que no merece que además le paguemos impuestos.

Y de repente se me ocurre que todos nosotros, los millones del "grupito", debemos entre un cacerolazo y otro, acudir a las gasolineras y recuperar toda la gasolina que insisten en regalarnos... así sea que esta se acabe.

Con un "Queridos compatriotas" comenzó Maduro su discurso aceptando los resultados del CNE. Lo lamento señor Maduro... ya usted y yo sospecho que no compartimos la misma patria... la mía es Venezuela, de cuál es la suya, ya no estoy muy seguro.

Maduro, o el discurso de la mentira


Fernando Mires. Blog POLIS

Al parecer no hay nadie que le diga que la razón principal por la cual pulverizó en pocos días la herencia electoral del presidente muerto, reside en que sus mentiras han sobrepasado el límite que las contenga. Porque nunca se ha visto en toda la historia de América Latina mentir tanto en tan pocos días como lo ha venido haciendo Nicolás Maduro desde que lo designaron sucesor, como si Venezuela fuera una satrapía hereditaria.

 Mentir, mentir que algo queda era la divisa de Goebbels. La de Maduro en cambio parece ser la de mentir, mentir, hasta que no quede nada.

 Desde cuando viajaba a Cuba todos los días está mintiendo. Mintió cuando afirmó que el difunto estaba recuperándose de su enfermedad. Mintió con una firma tan impecable como chimba. Mintió cuando habló de una reunión de trabajo de cinco horas, no respetando siquiera el dolor de quien ya emitía sus últimos suspiros. Mintió al hacerse nombrar ilegalmente presidente de la república. Mintió cuando anunció que no iba a haber un "paquetazo" y a los pocos días hubo dos. Mintió grotescamente con la inoculación de cáncer por medio del "imperio". Mintió movilizando encuestas de manipulación pública, verdadera plaga venezolana. Mintió cuando anunció que Capriles, incapaz de competir con él, retiraría su candidatura. Mintió inventando desestabilizaciones, conspiraciones, atentados de mercenarios que provenían desde El Salvador y Colombia. Mintió siempre, sin presentar jamás prueba alguna. Mintió incluso a Capriles al aceptar el recuento voto a voto. Mintió y miente, como malo de la cabeza, como si estuviera enfermo de tanto mentir. Todos los días una mentira nueva. Por eso le dicen "mentira fresca". Willie Colon, cuánta razón.

 No, no. No fueron fallas técnicas las que lo llevaron a la derrota política. Tampoco su mala oratoria, su falta de ideas, o sus alucinaciones avícolas; ni siquiera sus intentos desesperados por imitar a su padre político. Todos esos son errores pasables, incluso perdonables en alguien que hace sus primeras prácticas en la política pública.

 No, no. La verdadera razón de su derrota es que a la gente no le gusta que le mientan tanto. “Miénteme” es sólo un bello bolero, pero aunque lo cantó la divina Olga Guillot, a nadie le hace "tu mentir feliz".

 No, no. Aceptar mentiras como verdades es igual a ser tomado por idiotas, y eso no lo aceptan ni siquiera quienes habían sido incondicionales chavistas.

 Como la mentira convertida en sistema termina destruyéndose a sí misma ha sido por lo demás corroborado de modo histórico. Recordemos solamente que si la Perestroika (Reestructuración) de Gorbachov logró imponerse, fue porque iba acompañada de Glasnost, palabra rusa que quiere decir transparencia. La verdad, nunca la mentira, es transparente.

 Detrás de cada mentira hay una verdad pero nunca hay una mentira detrás de una verdad. Esa es la razón lógica y no religiosa por la cual la verdad termina imponiéndose por sobre la mentira.

 La verdad, por lo menos la verdad a escala humana, corresponde con la realidad gramática que nos rodea. Mentir, en cambio, es des-realizar la realidad por medio del lenguaje. Pero si la realidad es real y no irreal ─ hablo en sentido convencional y no lacaniano ─ tarde o temprano desarticulará a la gramática de la mentira, que es irreal y no real. Por lo mismo, como ocurrió con ese edificio de mentiras que era la antigua URSS, la verdad será alguna vez realizada. Por supuesto, no me refiero a las verdades ideológicas, que son simples opiniones, sino a las verdades de hecho.

 Fue Hannah Arendt quien en su libro “Pasado y Presente” dilucidó el tema de la verdad y la mentira en la política de un modo casi genial. Decía Arendt, y con toda razón, que la política no es el campo de la verdad; y una de las razones por las que no lo es, es que en la política estamos obligados a emitir opiniones, las que al ser opiniones, no son siempre verdaderas (yo diría, en un tono más bajo, "ciertas"). Por eso mismo distinguía Arendt entre verdades de opinión y verdades de hecho. Las verdades de opinión pueden ser, por cierto, respetadas, pero no necesariamente aceptadas y esa es, por supuesto, la razón por la cual sin discusión no puede haber política.

 Para poner un ejemplo: si alguien dice: "Cuba es un mar de la felicidad", es una opinión, y quien la emite tiene todo el derecho a hacerlo. Pero si alguien dice, "en Cuba no ha habido nunca perseguidos y presos políticos", esa es una mentira. Y bien, esa mentira no puede ser transformada en una opinión, porque simplemente es un hecho; una verdad de hecho.

 Ahora, según Arendt, la intención criminal de las dictaduras reside en querer transformar las verdades de opinión en verdades de hecho, o lo que es igual, en la imposición de un orden según el cual las opiniones no se basan en hechos sino los hechos en opiniones.

 De la misma manera, si Maduro dice "la oposición está formada por la oligarquía", es su opinión. Pero si dice, "los más de siete millones que votaron en contra mía son miembros de la oligarquía", es una mentira de hecho. O también: si él piensa que Capriles es violento, es su opinión. Pero si dice, Capriles ha llamado a la violencia, ha violado la ley y por eso debe ir preso, es una mentira de hecho. Solo así se explica por qué, igual que los dictadores, Maduro confunde sus opiniones, incluso sus deseos, con la verdad de los hechos. Por eso miente, miente sin parar.

 ¿No hay en su entorno alguien que le diga que con tanta mentira está cavando su propia tumba política? La historia del recuento de votos solicitada legalmente por Capriles es un caso ejemplar, uno que si no fuera tan candente podría ser utilizado como paradigmático en un seminario de politología.

 La verdad, muchos creíamos que los resultados emitidos por la señora chavista Tibisay Lucena del CNE eran los correctos; quizás un par de números más o menos, pero en general correctos. Con mayor razón creímos eso, cuando en la noche del 14 de Abril, Maduro se manifestó públicamente dispuesto a que se llevara a cabo el legal recuento.

 Pero cuando al día siguiente Maduro, rompiendo sus palabras, criminalizó a quienes solicitaban el recuento, olvidando que el propio presidente fenecido había tronado el año 2006 exigiendo un recuento de votos a favor de López Obrador en México (quien perdió por una diferencia de votos mayor a la que "perdió" Capriles) entonces, incluso quienes no creíamos en el fraude comenzamos a pensar que sí, que efectivamente hubo fraude y, por lo mismo, Maduro será un presidente ilegítimo. "El ilegítimo" le dicen ya en Venezuela

 Más aún; Maduro, con sus mentiras ha terminado por convencer a todo el mundo que ganó gracias a un fraude. ¿Qué es lo que se encuentra oculto en esas cajas repletas de votos? ¿Por qué no se atreve a revelarlo? ¿Qué es lo que se lo impide? ¿No quedarían todos contentos, sobre todo Maduro, si la verdad asomara en cifras aceptadas por todos?

 Ahora bien, si Maduro no se atreve a permitir el recuento constitucionalmente garantizado de los votos, deberá recurrir no a la fuerza de la política sino a la política de la fuerza. No tiene otra alternativa. Solo así la legalidad gubernamental de Maduro será reconocida. Pero lo será del mismo modo como los cubanos están obligados a aceptar la legalidad de los Castro; o como los chilenos cuando fuimos obligados a reconocer la legalidad de Pinochet, para poder, de ese modo, destituirlo.