Mostrando las entradas con la etiqueta Cambio Climático. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Cambio Climático. Mostrar todas las entradas

viernes, 31 de marzo de 2017

Abuso de Derecho: A propósito de la orden ejecutiva de Donald Trump para desmantelar las políticas ambientales del presidente Obama.

Mario J. Viera



El medio ambiente es una propiedad eminentemente colectiva, propiedad de todos los habitantes del planeta, por tanto, un bien común al cual todos tenemos el derecho de disfrute, uso y conservación. Frente al derecho de la propiedad privada, la propiedad particular, este derecho, de propiedad de todos, es y tiene que ser inconmovible. El derecho a la propiedad privada debe entenderse dentro de los límites de su importancia social, derecho de uso (ius utendi) y disfrute, pero no de abuso (ius abutendi). Nadie tiene derecho en uso de sus derechos de propiedad privada a dañar o limitar el derecho de la propiedad privada de otros. La propiedad privada es sagrada, esto es cierto, y fundamento de las libertades, pero el ejercicio del derecho a la propiedad privada no implica que se posea el derecho a esquilmar los recursos naturales de un país o un territorio en particular y mucho menos a los bienes universales a los cuales todos, como habitantes de este planeta, tenemos el derecho natural de disfrutar, ríos, mares, acuíferos, subsuelo, bosques y aire. Tenemos el derecho a respira aire limpio y sin poluciones y ante este derecho nadie puede alegar el derecho de uso y abuso de su propiedad privada.

La Constitución cubana de 1940 en su artículo 87 reconocía del derecho de la propiedad privada en su concepto de función social, declarando: “El Estado cubano reconoce la existencia y legitimidad de la propiedad privada en su más amplio concepto de función social y sin más limitaciones que aquellas que por motivo de necesidad pública o interés social establezca la ley”. Si tomamos este concepto de las limitaciones por necesidad pública o interés social de la propiedad privada podemos encuadrar dentro de las mismas las regulaciones encaminadas hacia la protección del medio ambiente.

Existe lo que se denomina abuso de derecho en el caso cuando en el ejercicio del derecho de propiedad se ejecutan acciones cuyos resultados acarrean problemas al vecino o al uso de su propiedad. Esto está contemplado y regulado por el derecho civil. Tomemos como ejemplo lo estipulado al respecto en el artículo 7.2 del Código Civil español de 1889: “La ley no ampara el abuso de derecho o el ejercicio antisocial del mismo. Todo acto u omisión que por la intención del autor, por su objeto o por las circunstancias en que se realizase sobrepase manifiestamente los límites normales del ejercicio de un derecho, con daño a tercero, dará lugar a la correspondiente indemnización y a la adopción de medidas judiciales o administrativas que impidan la persistencia en el abuso”. El Código Civil griego de 1941 estableció en su artículo 281: "El ejercicio de un derecho está prohibido si sobrepasa manifiestamente los límites impuestos por la buena fe o las buenas costumbres o por el fin social o económico de dicho derecho". Por otra parte, el Código Civil húngaro de 1960 plantea en el inciso 2 de su artículo 5, lo siguiente: “El ejercicio de un derecho es abusivo cuando tiende a un fin incompatible con el destino social del derecho y especialmente cuando acarrea daño a la economía nacional y a los ciudadanos, avanza sobre sus derechos e intereses legítimos o procura la adquisición de ventajas indebidas”. Tempranamente en el Código Civil prusiano de 1794, como anota Luis Moisset de Espanés, se estableció que “nadie puede abusar de su propiedad para agraviar o perjudicar a otro".

Todo acto “por las circunstancias en que se realice” con daño a tercero es considerado como abuso de derecho y causa de indemnización, porque nadie puede hacer abuso de su propiedad para causar perjuicios a otros. Cuando las empresas de petróleo y gas, con sus emanaciones de gases perjudiciales y tóxicos contaminan la atmósfera sobrepasando el fin económico de su derecho de propiedad provocando, por negligencia o intención, daños a terceros, es decir a todos nosotros, se requiere adoptar de medidas judiciales o administrativas que impidan la persistencia en el abuso”; por tanto, se requieren regulaciones en el ejercicio de su derecho de propiedad privada con el propósito de limitar su capacidad de adquisición de ventajas indebidas.

En Estados Unidos existe una poderosa corriente de oposición a todo tipo de regulaciones gubernamentales que pongan límites a los intereses del mercado, especialmente impulsada por el partido republicano. No obstantes, son numerosas las regulaciones que se han implantado en diversos renglones que no han suscitado ninguna posición disidente, como es el caso de las regulaciones impuestas para las construcciones de edificaciones o las que regulan el mercado de la industria tabacalera prohibiéndole el empleo de la propaganda comercial e imponiendo gravámenes indirectos al consumo de cigarrillos y cigarros, principalmente dictadas por legisladores republicanos. Del mismo modo en el sector financiero se han establecido regulaciones como es el caso de la Ley Dodd-Frank Wall Street Reform and Consumer Protection (21 de julio de 2010) a la que se le incorporó la denominada Regla Volcker dirigida a minimizar conflictos de interés financieros. En marzo de 2015, el presidente Obama presentó su plan para reducir las emisiones de carbono de las plantas termoeléctricas del país. El denominado Plan de Energía Limpia propuesto por Obama tenía como objetivo reducir para el 2030 las emisiones de carbono en un 32% con respecto a los niveles de 2005, considerando, según expresara, que las estaciones termoeléctricas producían "aproximadamente un tercio" de la contaminación total por carbono del país; este sería, opinó, “el paso más grande y más importante que hemos tomado nunca para combatir el cambio climático”. En defensa de su proyecto Obama afirmó: “Solamente tenemos un hogar, un planeta. No hay un plan B”, una verdad incuestionable. Entre los propósitos perseguidos por el Plan de Energía Limpia se preveía que para el 2025 Estados Unidos reduciría las emisiones de efecto invernadero, no solo las procedentes de las termoeléctricas, entre un 26% y un 28% respecto a los niveles de 2005.

Sin embargo, como reportara el Huffington Post: “Varios (políticos) republicanos, entre ellos algunos precandidatos presidenciales, la industria del carbón y parte de la comunidad empresarial consideran que las nuevas directrices de la EPA para las termoeléctricas destruirán miles de empleos y encarecerán el coste de la energía”. Esta es la respuesta que dieran aquellos que, sin la debida preparación académica, rechazan la realidad del cambio climático como resultado de los gases de efecto invernadero y que defienden intereses puramente egoístas de obtener más ganancias sin consideración por las consecuencias por daños a terceros, en este caso, de todos los habitantes del planeta. No existe plan B.

La filosofía de Donald Trump ─ si alguna en realidad tuviera ─ es la negación del calentamiento global como efecto del cambio climático bajo la acción del hombre. Para él, el calentamiento global es cuento chino; así lo expresó en uno de sus habituales tuits, este del 6 de noviembre de 2012 cuando anotó: “El concepto del calentamiento global fue creado por y para los chinos para atacar la competitividad de la industria estadounidense”. Coincidiendo con los intereses de la industria del carbón y de las petroleras y siguiendo los postulados de los republicanos cambio climáticos detractores, Trump califica las regulaciones planteadas dentro del Plan de Energía Limpia como “regulaciones asesinas de empleos (job-killing regulations)”.
El 28 de marzo firma Trump una Orden Ejecutiva que revoca la de Barack Obama, diciendo muy complacido: “I am taking historic steps to lift restrictions on American energy, to reverse government intrusion, and to cancel job-killing regulations”. ¿Pasos históricos? Siempre presente su grandilocuencia al considerar que todos sus actos deben tener preeminencia histórica, cuando solo lo que hizo fue anteponer intereses particulares a los intereses universales al usufructo de una atmósfera limpia. Se trata, simplemente de un flagrante acto de abuso de derecho, además de ser un acto irreflexivo y sin el debido asesoramiento científico.

En su desesperado acto de revocar lo que ve como “intrusión gubernamental”, Trump no paró en mientes para desconocer la carta firmada por 375 especialistas ambientalista que le remitieron para que considerara que “el cambio climático provocado por los seres humanos no es una creencia, un engaño o una conspiración. Es una realidad física”. En este documento los especialistas daban razones de peso diciendo: “Los combustibles fósiles alimentaron la revolución industrial. Sin embargo, la combustión de petróleo, carbón y gas también causó la mayor parte del aumento histórico en los niveles atmosféricos de gases de efecto invernadero que atrapan el calor. Este aumento de los gases de efecto invernadero está cambiando el clima de la Tierra (...) La ciencia básica de cómo los gases de invernadero atrapan el calor es clara y lo ha sido durante más de un siglo”.

Muy satisfecho con las medidas que acaba de dictar, Trump afirmó sonriente: “Vamos a poner a nuestros mineros a trabajar otra vez”. ¿Hay fundamento en lo que afirma? Revirtiendo con su proclamada “Independencia energética” la prohibición de arrendamiento de carbón en tierras federales estipulada en la orden ejecutiva de Obama del Plan de Energía Limpia, ¿garantizará un aumento en los empleos en las empresas del carbón? Él lo cree así; en cambio, BBC Mundo lo pone en duda reportando: “En 2015, las empresas de carbón emplearon a unos 66.000 mineros, el número más bajo desde que el organismo de estadística del Departamento de Energía de Estados Unidos comenzara a registrar estas cifras en 1978. Los motivos, han apuntado varios expertos, se deben a la creciente mecanización en la industria y al aumento en la producción de gas natural, una alternativa menos costosa y contaminante que el carbón”.

De inmediato ya esta orden presidencial ha originado fuertes críticas por parte de las organizaciones ambientalistas que han prometido someterlas a las cortes. Así lo han asegurado David Doniger del Consejo para la Defensa de los Recursos Naturales (NRDC) Liz Perera, de la organización Sierra Club, quien considera que esta orden presidencial representa “uno de los mayores ataques en contra de las acciones por el medio ambiente que Estados Unidos haya visto jamás”, para a continuación agregar: “Trump está señalando un cambio en la filosofía ampliamente aceptada de que el dióxido de carbono es el enemigo, el principal motor del cambio climático”. Por su parte Doniger consideró que se trata de “un plan de destrucción climática en lugar de un plan de acción”.



jueves, 25 de septiembre de 2014

La batalla del cambio climático


Editorial de EL NUEVO HERALD


El clima está cambiando más rápidamente que nuestros esfuerzos por resolver el problema”, dijo el presidente Obama el martes, en la cumbre de la ONU sobre el cambio climático. Las pruebas son claras:

▪ Este mes, la Organización Meteorológica Mundial dijo que el nivel de dióxido de carbono en el aire en el 2013 fue 42 por ciento más elevado que el anterior a la Revolución Industrial. Y está empeorando.

▪ Las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero crecieron 2.3 por ciento en el 2013 a un nivel récord, según el Proyecto Mundial del Carbono. En Estados Unidos, las emisiones aumentaron 2.9 por ciento.

▪ La semana pasada, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica informó que este verano fue el más caliente que se haya registrado en el planeta, y que el 2014 podría ser el año más caliente.

▪ Un informe del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático predijo efectos devastadores para el planeta si no se reducen las emisiones. Un nivel del mar más alto, destructoras olas de calor, climas extremos, lluvias torrenciales y abrasadoras sequías podrían amenazar la vida en el planeta.

La cumbre del cambio climático es un intento por galvanizar apoyo para un tratado sobre el clima que debe estar listo el año próximo en otra cumbre en Europa. Obama dijo que Estados Unidos alcanzará sus objetivos de reducir la polución de carbono para el 2020 el 17 por ciento con respecto al nivel del 2005.

Pero la resistencia en el Congreso ha bloqueado una acción eficaz.

Cuando el principal asesor científico del presidente, John Holdren, testificó ante un comité de la Cámara sobre el calentamiento global la semana pasada, miembros republicanos del panel se opusieron al plan del gobierno de reducir la contaminación del aire. Cuando Holdren sugirió que leyeran los informes científicos sobre el cambio climático, el representante Larry Bucshon, republicano por Indiana, replicó: “Sí, puedo leer eso, pero no lo creo”.

Frente a esta actitud, la Casa Blanca no tuvo más opción que usar la autoridad ejecutiva bajo la Ley del Aire Limpio para imponer límites nacionales a las emisiones de gases de efecto invernadero.

Además, hay muchas medidas que los individuos y las empresas pueden acometer para reducir las emisiones.

La reciente marcha en Nueva York sobre el cambio climático en la que participaron más de 300,000 personas muestra el poder de los ciudadanos para llamar la atención sobre una causa.

En el frente empresarial, varias corporaciones célebres ─ Philips, Fortum, Nestlé, entre otras ─ se han unido a una iniciativa para apoyar un precio sobre las emisiones de carbono para reducir las emisiones. Entretanto, los herederos de la familia Rockefeller han ordenado que su fondo filantrópico de $860 millones abandone los combustibles fósiles, diciendo que su uso daña al planeta.


Si los gobiernos no se ponen de acuerdo, los individuos y el sector privado pueden señalar el camino.

El estado actual del debate sobre el cambio climático


EVOLUCION Y AMBIENTE.
Un artículo del 18 de Junio de 2013 que mantiene actualidad


Desde principios del siglo XX, la temperatura promedio de la superficie de la Tierra ha aumentado 0.8°C. Desde 1980 ha aumentado dos terceras partes de esta misma cifra.

Hoy en día, gracias a estos registros y a la evidencia arqueológica, es innegable que estamos en un periodo de cambio climático. El calentamiento global, como evento en el sistema climático, está comprobado. El efecto de la interferencia antropogénica en el clima, sin embargo, se ha politizado en extremo y ha producido muchas controversias en los últimos años, hasta el punto de contaminar la discusión y el estudio reales sobre este trascendental tema. En otras palabras, algunas personas opinan que no es culpa del ser humano. A pesar de que es comprensible que existan opiniones divergentes al respecto, algunas están más alejadas de la verdad que otras. A continuación, presentamos algunos de los hechos, basados en evidencia física, así como información y fenómenos que requieren de mayor estudio, además de las dudas y el consenso científico que predominan en la actualidad.

Hechos irrefutables

El dióxido de carbono (CO2) absorbe la radiación infrarroja. El aire es prácticamente azul y absorbe luz en el espectro no azul. El CO2 en el aire, como se ve de forma muy clara en este experimento, absorbe la luz infrarroja. En la actualidad, la superficie de la Tierra emite un promedio de 390 W/m2 (irradiancia medida en watts por metro cuadrado) de radiación infrarroja de onda larga: el 10% escapa al espacio, el 90% restante es absorbido por la atmósfera, en particular por los gases de efecto invernadero (vapor de agua, CO2 y gas metano, en ese orden) y las nubes. El CO2 absorbe 30 W/m2.

La industrialización ha traído consigo un aumento de 30% en la concentración del CO2 en la atmósfera: un cambio de 280 partes por millón a 390 ppm. Hemos quemado alrededor de 500 mil millones de toneladas métricas de carbón en los últimos 150 años. O sea, suficiente carbón para subir la concentración atmosférica de CO2 a casi 500 ppm, pero 110 ppm son absorbidas por el océano en la biósfera. Sabemos que ese carbón fue quemado por el ser humano porque la cantidad coincide y la composición isotópica es idéntica a la del carbón fósil.

El 30% de aumento en el CO2 atmosférico (junto con los aumentos de otros gases de efecto invernadero) ha incrementado la cantidad de energía capturada por la atmósfera en 2.5 W/m2. Otros químicos de origen industrial han generado un efecto paralelo de enfriamiento de 0.9 W/m2. El total de energía extra por el momento es de 1.6 W/m2.

Investigación en curso

En general, más energía significa temperaturas más calientes. Pero el clima es un sistema complejo, es afectado por retroalimentaciones negativas (enfriamiento) y positivas (calentamiento), así que la relación no es tan directa. Si sumamos todos los efectos de retroalimentación conocidos (tanto positivos como negativos) resultan temperaturas 0.75°C más cálidas para cada W/m2 de energía adicional, pero con un margen de error relativamente alto. A este número se le llama sensibilidad climática. Ya que, por el momento, la energía extra es de 1.6±1.0 W/m2, si contuviéramos todas las emisiones el día de hoy, deberíamos enfrentar 1.2°C de calentamiento. Pero medimos 0.7°C, así que el 0.5°C adicional permanece ahí aunque detengamos todas las emisiones…

¿Cuánto carbón queda por quemar? Si quemáramos el carbón restante, ¿hasta qué punto llegará la concentración de CO2? Se cree que alcanzaría entre 450 y 1300 ppm. Si tenemos mala suerte y aún existen reservas considerables de carbón, y la sensibilidad climática es alta, en el MIT han calculado que 7°C de calentamiento en el planeta. MIT ha hecho esta página de internet donde se puede jugar a la ruleta con el cambio climático, nos da varias opciones de error y la posibilidad de escoger entre la toma de medidas contundentes o la indolencia. Como hemos dicho, el margen de error es demasiado alto por el momento, pero también lo es el riesgo. Por ahora, las investigaciones al respecto continúan.

Grandes interrogantes

Los océanos y la biósfera han absorbido 110 ppm hasta la fecha. ¿Qué tanto más pueden absorber?

¿Existen efectos de retroalimentación negativa profunda que no hemos descubierto todavía? De encontrarse, se trataría de la mejor noticia en la historia del ambientalismo. Actualmente, se están estudiando varias posibilidades y la esperanza muere al último.

¿Existen efectos de retroalimentación positiva profunda? De haberlos, el calentamiento global sería mucho más catastrófico que los modelos actuales. Actualmente, hay varios candidatos que se están estudiando.

¿Hay maneras de extraer el carbono de la atmósfera? La captura de carbono en la tierra, ya sea mediante métodos físicos, químicos o biológicos, es un proceso de geoingeniería muy prometedor.

¿Hay maneras de incrementar el efecto de enfriamiento que causan nuestros contaminantes, sin emplear químicos que dañen la salud de los seres vivos? Algo así como los aerosoles con CFC pero sin riesgos para la salud.

¿Qué llegará primero, la crisis del pico petrolero, la crisis energética del carbón, un colapso poblacional o el cambio profundo y necesario en las prácticas de comercio, de gobierno y de nuestro estilo de vida que nos permita evitar esas 3 grandes crisis?

Consenso de científicos

En un estudio publicado el mes pasado en la revista científica Environmental Research Letters, del Instituto de Física (IOP), se dieron a conocer las cifras exactas del consenso de los científicos sobre el calentamiento global como producto de las actividades del ser humano. Un equipo de la Universidad de Queensland, dirigido por el físico John Cook, examinó 11,994 estudios de revisión por pares que se realizaron sobre el clima entre 1991 y 2011. Entre estos estudios, calcularon cuántos expresaban una opinión o una posición con respecto al calentamiento global: el 97.1% del total respaldó la idea de que el calentamiento global es antropogénico, de que nosotros somos los responsables del periodo actual de calentamiento global.


Autor: gmarceau e IIEH