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viernes, 1 de diciembre de 2023

LOS TIEMPOS QUE EL PREDICADOR OLVIDO INCLUIR EN EL ECLESIASTES




ECLESIASTES 3: 1-8

Todo tiene su tiempo, afirmó el predicador, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.

Tiempo de nacer, y tiempo de morir; tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo plantado; tiempo de matar, y tiempo de curar; tiempo de destruir, y tiempo de edificar; tiempo de llorar, y tiempo de reír; tiempo de endechar, y tiempo de bailar; tiempo de esparcir piedras, y tiempo de juntar piedras; tiempo de abrazar, y tiempo de abstenerse de abrazar; tiempo de buscar, y tiempo de perder; tiempo de guardar, y tiempo de desechar; tiempo de romper, y tiempo de coser; tiempo de callar, y tiempo de hablar; tiempo de amar, y tiempo de aborrecer; tiempo de guerra, y tiempo de paz.

Pero hay también otras condiciones que tienen su hora y su momento debajo del cielo.

Tiempo de callar y tiempo de clamar con fuerza; tiempo de decir Sí y tiempo para decir No; tiempo para soportar y tiempo para rechazar; tiempo de temor y tiempo de rebelión; tiempo de obedecer y tiempo de desobedecer; tiempo de estar dispersos y tiempo de unirse; tiempo para aceptar y tiempo para reclamar y exigir; tiempo para dialogar y tiempo para imponer condiciones.

No soy, ni el Predicador ni hombre sabio, pero estos tiempos que tienen su hora bajo el sol o del cielo debieran ser tomados en cuenta por los cubanos que viven en la isla y por los dirigentes de la disidencia interna, 

domingo, 14 de mayo de 2023

EN UN DIA, COMO EL DE HOY

 

Mario J. Viera

 


En un día, como este segundo domingo de mayo, pienso en Cuba; y tengo que pensar en todas esas madres, que allá en la isla siempre querida, siempre presente en mis pensamientos, viven en medio de esa atmósfera social asfixiante que es hoy la triste realidad que se vive en Cuba.

Pienso en todos los sinsabores que son el día a día de esas madres. ¿Desearles felicidades? Sí, por su condición de madres; por su constante cuidado y amor que sienten por sus hijos, por su batallar diario para lograr llevar algún alimento para sus hijos, en medio de todas las escaseces, de todo el desabastecimiento alimentario que se padece.

¿Qué felicidad pueden tener esas madres cubanas que tienen algún hijo en prisión, por el único delito de defender su propia dignidad, por oponerse a un régimen de terror, presente siempre en Cuba? En medio de esa tristeza que una madre siente viendo a sus hijos tras las rejas de una prisión, la única felicidad que pudieran sentir es saber que los criaron con valores. ¿Cómo consolar la tristeza de una madre sabiendo que su hijo está injustamente puesto en prisión?

¿Qué felicidad tiene aquella madre que sabe que un hijo suyo desapareció entre las olas encrespadas del Estrecho de la Florida, en empeño frustrado de encontrar la libertad en otras tierras?

¡Honor, honra, solo me atrevo a rendirles, en un día como el de hoy, a todas las madres cubanas! Para todas las madres que viven en Cuba, que sufren en medio de una cruel dictadura, solo puedo decirles, como José Martí, le dijera un día a su madre, “piensa que nacen entre espinas flores”.

Para todas las madres que viven en Cuba, vaya un ramo de rosas blancas, de esas que entre espinas nacen.

sábado, 29 de abril de 2023

EL APOYO DE LA COMUNIDAD INTERNACIONAL FRENTE A UNA DICTADURA

 

Mario J. Viera

 


Recientemente hablando en Miami, la estrella apagada de Venezuela, Juan Guaidó, reclamó: “Es fundamental el apoyo de la comunidad internacional. Ciertamente solos es imposible enfrentar a una dictadura como lo es el régimen de Maduro. No puede seguir siendo comunicados. No puede seguir siendo solamente apelar a la Carta Interamericana de Derechos Humanos como poesía”.

Esto es algo así como el canto del cisne; o como abatir el estandarte de la resistencia; o como el reconocimiento de la propia incapacidad. Y este modo de razonar explica el por qué en las calles de Venezuela ya no hay gritos de rebeldía; ya cesaron las marchas tumultuosas de protestas que se vivieron en el 2017. ¿Indefensión aprendida? Es, como dijera Gene Sharp en su “De la Dictadura a la Democracia”, que muchos de los que viven “bajo una brutal dictadura, o que están en el exilio para escapar sus garras, no creen que los oprimidos se puedan liberar”; son aquellos que creen y “esperan que su pueblo sólo puede ser salvado por las acciones de otros”, porque están convencidos, de “que sólo la ayuda internacional puede ser lo suficientemente fuerte para derrocar a los dictadores”, así lo cree Guaidó y muchos de los líderes de la disidencia cubana, con olvido de que lo  esencial para derrocar a una dictadura es “superar el miedo del pueblo y su hábito de obediencia”. Algo que ya se demostraba en Venezuela antes del supuesto gobierno interino de Juan Guaidó; o como quedó demostrado en Cuba con las masivas protestas populares del 11 de julio de 2021.

 

¿Qué ocurrió para que se acallaran las protestas en Venezuela y para que no se replicara el 11 de julio en Cuba? Primero que todo, la falta de unidad dentro de la oposición y la carencia de un plan estratégico y de un proyecto de nación con objetivos claramente definidos.

¿Qué espera Guaidó de la comunidad internacional?; ¿Qué cesen de emitir comunicados y de apelar a la Carta Interamericana de Derechos Humanos? Esto es como culpar a toda la comunidad internacional de que el régimen que conduce Nicolás Maduro no ha sido abatido, porque esa comunidad internacional solo está dedicada a hacer poesía, sin aplicar las más duras sanciones económicas o sin intervenir de manera directa en el conflicto interno de Venezuela. Sin embargo, este modo de pensar del frustrado Juan Guaidó no es exclusivo de él, porque así piensan muchos, tanto en Cuba como en el exilio cubano.

¿Han hecho un recuento de las acciones que la comunidad internacional ha acometido frente a los actos agresivos de las dictaduras de Nicaragua, de Bielorrusia, de Birmania, de Irán en contra de los movimientos de protestas pacíficas o de noviolencia que se les oponen? ¿Han calculado cuántas dictaduras han sido socavadas por las acciones de rechazo por parte de la comunidad internacional?

Como bien hace ver Sharp, y en la realidad histórica ha quedado probado.  “[l]os países extranjeros pueden involucrarse por motivos positivos solamente siempre y cuando el movimiento de resistencia interna haya comenzado a socavar a la dictadura, habiendo de esta manera enfocado la atención internacional en la naturaleza brutal del régimen. (…) A pesar de que las dictaduras se pueden beneficiar de, o ser un poco debilitadas por, acciones internacionales, su continuidad depende principalmente de factores internos”; siempre y cuando internamente se esté librando un poderoso movimiento de resistencia, sea de cualquier carácter, armado o de noviolencia. En la ausencia de un fuerte movimiento de resistencia interna, acciones que pudiera acometer la comunidad internacional tales como los boicots económicos internacionales, embargos, la ruptura de relaciones diplomáticas, la expulsión de organismos internacionales, la condena de las Naciones Unidas, probablemente no ocurrirán.

Frente al síndrome de la indefensión aprendida deberá desarrollarse la capacidad de resiliencia adquirida, capaz de superar los obstáculos y apta para tomar una decisión dentro de situaciones estresantes aún cuando se sienta el miedo. De este modo, como lo dejo expresado Sharp y como ha quedado demostrado en repetidas ocasiones, para “derrocar a una dictadura de la manera más efectiva y con un mínimo costo” se requiere “ejecutar cuatro tareas: 1.- Fortalecer a la población oprimida reforzando su determinación, su confianza en ellos mismos, y su habilidad para resistir. 2.- Fortalecer los grupos sociales e instituciones independientes del pueblo oprimido. 3.- Crear una poderosa fuerza de resistencia interna. 4.- Desarrollar un plan estratégico de liberación inteligente y abarcador e implementarlo hábilmente”.

Todo el tiempo que se requiera para cumplir esas cuatro básicas tareas ─ y se requiere bastante tiempo, bastante cálculo y sagacidad y bastante entrenamiento ─ no es tiempo perdido.

jueves, 13 de abril de 2023

¿QUE SE DESPIERTE EL PUEBLO DE CUBA…?

 

Mario J. Viera



Muy a menudo veo ese reclamo de pedirle a los cubanos, a los que viven o malviven en la isla, que despierten. Por supuesto, ese pedido, ese reclamo proviene de Miami, de algún que otro que, antes, en Cuba, se mantenía durmiendo, pero ahora, con el barullo de Miami se despierta, abre los ojos y, entonces les pide a los que allá quedaron, que despierten, lo cual es una forma abreviada de reclamarle a los cubanos en Cuba a salir del engaño en que, supuestamente, viven.

Sí porque parece que todos en Cuba están engañados con los cuentos de hadas de los fabuladores del PCC. Bueno sí, la gran mayoría, o quizá no tan gran mayoría, estuvo en el engaño total hasta 1968 o se acomodaban a vivir la vida en la mentira. Luego vino el periodo especial y comenzaba la pesadilla; y la pesadilla siguió hasta las vísperas del 11 de julio de 2021; y las pesadillas despiertan a los que las sueñan.

Hoy en Cuba son pocos los que están dormidos, de los que viven felices en el engaño; y entre esos pocos, se cuentan los idiotas y los hijos de buenas señoras que gozan con medallas de hojalata, cargan arrugas y nos les importan vivir en la miseria porque siguen durmiendo y soñando con la llegada del paraíso terrenal; algún que otro chivatón, algún que otro que se alinea en las bandas de baladrones de la Respuesta Rápida. Pero la mayoría tiene los ojos bien abiertos mirando hacia el horizonte, hacia la lejanía o esperando porque saben, confían que siempre el bien vence sobre el mal.

Pero, sí, es correcto llamar a que despierte, no el pueblo, sino a esos líderes de la disidencia que siguen soñando con que, un día, no se sabe cuándo, los mayimbes del PCC se decidan a dialogar, y acepten las muy cívicas propuestas de reformas que esos líderes soñadores de la disidencia les plantean, permitir elecciones libres, elección directa del presidente, nueva Ley Electoral, llevar a cabo un plebiscito “vinculante” y otras muchas quijotadas civilistas.

Sí, pedirles que despierten porque ya la gran mayoría ─ dicho esto sin exagerar ─ ya está despierta y solo aguarda por un liderazgo, no de pamplinas, sino de decisión de conducir multitudes en reclamos noviolentos por los cambios, por la única reforma necesaria, la caída del poder del Partido Comunista y de su régimen dictatorial, cerrado, excluyente y totalitario.

martes, 11 de octubre de 2022

Preface to Cuba-Nonviolent Resistance III

 


The entire Castro period, that between the first of January 1959 and July 31, 2006, was represented in the figure of the commander in chief, the maximum leader of the "revolution", of Fidel Castro, a charismatic orator and expert political agitator, who knew how to capture the almost religious enthusiasm of the crowds. Energetic, virile, he was the champion of all campaigns. His government was made in his image, in his likeness it was made. Fidel Castro was the revolution; it was the party, it was the very embodiment of the homeland, and even "Martian offspring", because what Martí promised, "Fidel fulfilled it for you". His power resided, not only in his rebel army, but in the power of the masses.

The masses fervently acclaimed him to the cry of Fidel, Fidel! that resounded like the Nazi salute of Sieg Heil or the spontaneous cry of "Fidel, tell us what else we have to do!"; but time is relentless, and myths, for being what they are, lie fade with the passing of the years. Aged and sick, he ceased to be the manly image of the revolution, and the enthusiasm cooled... Then came the brother, Raul Castro, without the characters that adorned the older brother. He could mobilize crowds, but only under peremptory compromises, but he did not drag masses... Castroism is dead, now there is only what Fidel left in his path through life, an intolerant regime, unable to achieve progress, stuck in the past, retrograde and repressive, a totalitarian state.

The new figures do not have the magic of the precursor. They lack the fascinating charm of the charismatic gift. There is no longer emotion among the masses, only reluctance, tiredness and apathy. The regime that controls the Communist Party today is just the fossil of what it once was. It only takes one bolt for his skeleton to disarm; and that push can only be made possible when the internal opposition generates a nonviolent resistance movement capable of shaking what may remain of Castroism.

In order to develop a resistance movement using the methods of nonviolent struggle, it is necessary to form, previously, an organized operational body adjusted to the principles of the decentralization of tasks and horizontal leadership. This topic I deal with in Block IX in an attempt to lay out a theory about the organization of the nonviolent resistance movement.

The strategic nonviolent struggle requires organization, systematic work of proselytism, commitment, conviction; a deep analysis is required on which are the weak points of the opponent, which are those of the resistance movement; to, on the basis of these conditions, elaborate a draft strategy of flexible and readjustable action at each stage of the confrontation, an issue that I deal with in blocks XI and XII; it is required that there be a horizontal leadership, based on the creation of special structures or sections with broad autonomy of decision, so that the repressive organs of the dictatorship cannot have a clear idea of who are the drivers of nonviolent resistance,

An important issue within all the paraphernalia of nonviolent civil resistance is the role that the Cuban exile should assume in terms of supporting internal resistance. I develop this theme in block VI; in this highlighting as a priority requirement, the disengagement, of the exile and its organizations, from the internal politics of the United States. To break definitively with all kinds of Platista manifestation, that is, to believe that all the great solutions for Cuba must necessarily come from the hand of a US government, Republican or Democrat. The exile, the entire Cuban diaspora of emigrants and political exiles, must reach a political and democratic culture so as not to allow itself to be manipulated by opportunist leaders.

A detail that must be taken into consideration: the methods for the realization of the nonviolent struggle are not precisely recipes that can or should be taken, without considerations about the particularities of each country. You cannot fall into the mechanics of manuals; one must be objective and conditioned to factual reality; or as some authors have proposed, rationality, originality and creativity.

It should be noted that gene Sharp's scientific contributions on the nonviolent struggle are based on the experiences of civic struggles without the use of violence carried out since the last twentieth century, in both democratic societies (United States, struggle for Civil Rights), as well as authoritarian, autocratic regimes (Serbia, the opposition movement promoted by Otpor) and military dictatorships,  where there is a civil society with a certain degree of political action, opposition parties and news media, although they are often subjected to official censorship. In Cuba, a totalitarian dictatorship rules. There is little experience of nonviolent civil resistance struggle in regimes of totalitarian dictatorships. The fall of the camp of real socialism was due more to specific political conditions, such as the thawing of criticism of Stalinism, after the Twentieth Congress of CPSU, and the emergence of the policy of perestroika and glasnost in the now defunct Soviet Union.

In the Cuban case, the opposition movement must face a closed and intransigent totalitarian regime, which, with the imposition of a single ideology, destroys the limits that, as Hannah Arendt believes, separate the space of the private from that of the public, and before any hint of dissent immediately resorts to repressive practices. For this reason, I have adapted, as far as possible, the considerations and proposals of Gene Sharp to the characteristics of the bureaucratic-militarist regime that, under the dictates of the only recognized political party, the Communist Party of Cuba (PCC) prevails in Cuba.

Civil resistance based on the principles of strategic nonviolent struggle can bring about the downfall of both a government and a political system; provided that the appropriate methodology of this form of struggle is put into practice. First, organization, leaving nothing to spontaneity. The apparent spontaneity that, at any given moment, may occur within a protest demonstration, with positive results, is due to a meticulous prior preparation. More than enthusiasm, it requires careful calculation, training, discipline and clarity of objectives to achieve. The mobilizations of protests initiated in Nicaragua, on April 18 and 19, 2018, in rejection of the Ortega-Murillo dictatorship, leaving a trail of 481 dead, 3,962 injured and 1,215 arbitrary detentions, constitute a clear experience of the non-observance of the guidelines listed above of careful calculation, training, discipline and clarity of objectives to be achieved. 

Cuba is subject to the power of a totalitarian state, based on the hegemony of a single legal political party, and on the prohibition and criminalization of any dissenting opinion or that might seem so. When launching a movement of nonviolent struggle aimed at the rescue of democracy, it is necessary to consider the reality of totalitarianism and thus be able to adapt the methods proposed for the impulse of a nonviolent struggle movement, without falling into manualism. It is required to apply all the scientifically proven methodology of nonviolence to these conditions.

The enemy that must be defeated is not an incompetent and dictatorial government, but the system, the political regime imposed by the Communist Party of Cuba (PCC).

When considering the sources of power of a Totalitarian State, along with the six defined by Gener Sharp, Authority, Human Resources, Intangible Factors, Skills and Knowledge, Material Resources, and Sanctions, the source of power that determines the fundamental characteristic of the monolithic power of totalitarianism, the Political Hegemony, should be included. ; that is, the predominance of a political party placed above the State and Society, such as the Italian Fascist Party, the National Socialist Party of Germany and, in Cuba, the Communist Party (PCC) In block XIII I make a brief analysis by which I try to define this concept.

This monograph is not intended to set standards in opposition work in Cuba; its purpose is to provide criteria that, in some way, could serve as a basis for organizing a true nonviolent resistance movement in Cuba.

The Author

Preface to Cuba-Nonviolent Resistance

II




 In 2003, Castro, eager to liquidate the opposition movement that was growing in size, launched repression against the opposition and independent journalism, imprisoning 75 opponents and independent journalists. The caviar left and the banana left were silent.

From this raid, a group of women, wives and daughters of those convicted during the Black Spring process, began to gather for the demand for the release of political prisoners. Always dressed in white and carrying flowers in their parades, they became known as the Ladies in White, a remnant of the organization of Mothers and Grandmothers of the Plaza de Mayo, during the military dictatorship in Argentina.

After that year of 2003, and as a result of the repression ordered by the head of the government and the official party, Fidel Castro, enthusiasm began to decline among the opposition. With the arrival of Raúl Castro to the government of Cuba, replacing Fidel Castro due to illness, some timid reforms were made, among them, allowing Cuban citizens to buy a mobile phone line; the free access of Cubans to hotels; the sale of houses and vehicles among Cubans and; above all,  the concession to travel freely abroad, with the elimination of the so-called "carte blanche" granted by the State to be able to travel abroad.

This moment was taken advantage of by the ultra-right organizations of exile, to, through a policy of clientelism, encourage certain and chosen leaders of opposition groups to travel to the United States and other countries and, in this way, affirm their control over internal dissent. 

The opposition, which declared itself "peaceful opposition", began to transform itself into a "passive opposition", without a determined will to launch the political challenge to the regime and to promote an intelligent work of proselytism within the popular masses, and only return to the outside and to the claim, in international forums, to receive support for its projects and platforms,  totally unknown in Cuba. The internal opposition languished, all hopes were placed in the actions that the US government, especially the Republican administrations, could exercise against the regime imposed in Cuba.

Barack Obama tried unsuccessfully to nail a pike in Flanders, however, the tiny sector of the internal opposition, closely linked to the Republicans of the United States by their close dependence on exile organizations, attacked the Obamist attempt.  With the arrival of Donald Trump, opposition groups were more linked, with honorable exceptions, to pro-Trump Cuban exile organizations. A bid for the digital space of the internet began; with calls and proposals, from that digital space, to motivate an imaginary rebellion inside the island that never became a reality.

Nothing was achieved. The work of political proselytism was set aside, without concrete options in favor of a strategic activism of nonviolent struggle to unleash a civil war without recourse to arms, but adjusted to the nonviolent means, of reason and justice.

However, it is necessary to characterize the type of totalitarian regime existing in Cuba that, in recent times, has become one of a hybrid nature: the fascio-Stalinist system, confirmed in 2003 and reaffirmed in 2021 with the repression and prison sentence of hundreds of the participants in the demonstrations of July 11,  and the promoters of the civic march of November 15.

Since 1959, transformations have taken place within the structures of power over several stages. First: 1959 – 1961, the failed attempt to form a Corporate State ─ under the guise of a liberal democratic government ─, inspired by the fascist doctrine of José Antonio Primo Rivera and Benito Mussolini, characterized by a growth of populism and the nationalist exaltation of a late fascist system of left tendency. Second: 1961 – 1962, alliance with the USSR and the declaration of the "socialist" character of the regime. Third: 1962 – 1968, cooling of political relations with the USSR, following the events of the Missile Crisis. Fourth: Total submission to Soviet imperialism since the recognition of the "Brezhnev doctrine" in 1968; its consolidation in 1974 after the visit to Cuba of Leonid Brezhnev; its development from the first congress of the Communist Party of Cuba (1975) and the promulgation of the Political Constitution of the State, elaborated by the Soviet Constitution (1976), to conclude in 1990. Fifth. Reordering of the totalitarian regime, and its return to the basic principles of late fascism. Validity of the Penal Code with a marked fascist accent, since 1989. Purge within the Ministry of the Interior in 1989, after the trial of General Arnaldo Ochoa and Tony de la Guardia. Creation of instruments of repression in the style of the German SA, such as the so-called Rapid Response Brigades in 1991. Massacre of the tugboat Trece de Marzo (1994). Repression against the attempted coalition of the internal opposition, Cuban Council and the downing of two unarmed planes of Brothers to the Rescue over international waters (1996). Enactment of Law 88 on the Protection of the National Independence and Economy of Cuba in 1999.

The current political situation in Cuba raises the need for a reconditioning of the dissident/opposition sectors of the country. It requires that the opposition decide to launch a political challenge, as a process of "conflict resolution", and, above all, of an acute conflict between the principles of democracy and the hegemonic power of the party and the totalitarian state; a conflict that, at present, cannot be resolved by way of compromise or reformism, but through civil and political confrontation.

It is from 1973 that the sociological theories of nonviolent struggle begin to take shape, with the publication of Gene Sharp's book. The Politics of Nonviolent Action and, subsequently, in 1993 with the publication of the book by the same author.  From Dictatorship to Democracy. A conceptual Framework for Liberation. Two important texts for the elaboration of a resistance movement of strategic nonviolent struggle, which did not become known by the main drivers of the peaceful civic struggle of the Cuban dissidence.

Some of us in exile began to worry about the little activity in Cuba that was being promoted by opposition groups controlled by radical right-wing exile organizations. Something had to be done, to cut off the pernicious influence of the "patriotic grants". We received inspiration from the works of Gene Sharp, and Srdja Popovic's contributions  on nonviolent resistance. It was necessary to arm the opposition groups with that theory, without pretending to set a pattern for them. From here came the idea of this work, which we had already exposed to several friends, some of whom recommended that it would be a good idea to publish this that, provisionally, we had called "Commenting on the resistance in Cuba", and reproduced on Facebook, a set of comments that was weaving in steps, partly about our experiences in the dissident movement and what we were learning from Gene Sharp in his From the Dictatorship to the Democracy, but without much deepening,

The first attempt was the publication, with some editing errors, of a 79-page booklet. in size of 7 x 10 inches, in Amazon's Kindle editions. Some who had read the booklet in its electronic edition were interested in its contents. I considered then that I should publish a new expanded edition, with new chapters and already more focused on the theories of Geme Sharp. In that edition I made a thorough revision of the original text, to include new experiences and to specify more clearly some of the concepts that had been treated superficially. In this new volume I try to highlight a basic element, that the actions of strategic nonviolent struggle represent an antagonism of the democratic opposition against the totalitarian regime, which cannot be left to the enthusiasm of a moment, nor to improvisations.

However, on July 11, 2021, shortly after having published the second edition of Cuba-Nonviolent Resistance, in Cuba, a country that seems to be frozen in the ice of the Cold War, where nothing flows and nothing changes, a phenomenon occurred that, due to its scope and magnitude, was unusual. Hundreds and hundreds of Cubans took to the streets in numerous cities and provinces to express their discontent with the government headed by the Communist Party, in massive and simultaneous demonstrations of popular protests, The world was amazed by those demonstrations that meant the cessation of widespread fear, before the power of a regime centered and closed in on itself,  structured within the narrow frameworks of a one-party and totalitarian system.

These events presented me with new considerations with the contribution of the experiences drawn from the events of July 11 and the subsequent ones of November 15, the failed attempt to promote a civic march in favor of changes.  I considered that I should expand more in the theory of pragmatic nonviolent struggle, with new considerations and adapting them to the characteristics of Cuba,

This new edition, inspired by Gene Sharp's theories of nonviolent resistance, does not intend to set guidelines in opposition work in Cuba; its purpose is to provide criteria and serve as a basis for a deep debate on the procedures, methods and tactics of the nonviolent struggle aimed at the organization of a resistance movement capable of provoking the fall of the totalitarian regime and raising the foundations of a democratic and participatory Republic.

I recognize that some of the themes exposed in this book can be considered controversial, such as block VI referring to the role of exile in nonviolent resistance; block VII on "Plattism"; and block XVIII on the experiences of 11 J; and, not necessarily accepted by some opponents; but I consider that controversy and debate are the basic foundations of democracy.

I have organized the whole exposition of the themes, not in chapters, but in a structure of blocks, because each theme, in them, are like the exposition of a summarized thesis work. 


Preface to Cuba-Nonviolent Resistance I

 Mario J. Viera



Popular resistance to the regime imposed in Cuba has been present, both in a disguised and open way, mainly since 1968 – when Fidel Castro launched his catastrophic "Revolutionary Offensive" and bowed to the Soviet Union and blessed the Brezhnev doctrine that crushed the Prague Spring. In subtle ways many, acting in isolation, have expressed their discontent with the system that Castro promoted, from the very moment he took political power of the Nation, refusing to be part of the satellite mass organizations of the Communist Party, refusing to participate in the campaigns of "voluntary" work, which the government massively organized or not participating in the parades and public concentrations that the Communist Party convenes in support of its dictates.

The violent resistance of the years of the 60s, left a long trail of terror, drowning in blood the guerrilla attempt to confront Castroism. Many of those fighters – defamed by the pro-government media as bandits and mercenaries, and as perpetrators of the most heinous murders of civilians – came from the same ranks of rebels who had stood up to the dictatorship of Fulgencio Batista. Trapped within the Cold War trap they sought support in the United States. In keeping with its geopolitical interests, the United States, through operations of the Central Intelligence Agency, began to supply weapons to the Escambray guerrillas. They were disposable but valuable elements within the plans that the CIA elaborated. That self-serving American support suited Castro's propaganda to discredit the libertarian movement; an insurrectionary movement that would be liquidated, in the military sieges, in the firing squad walls, in the prisons, in exile, and buried almost in oblivion by a powerful army that, armed and trained by the Soviet Union, surpassed it in number and troops.

Ostensibly opposing the government was and is, placing oneself on the margins, in internal ostracism, in disqualification as a person, and even repressed by the police and sentenced to prison by courts biased with the spheres of power and without respect for procedural guarantees.

The assault on the Embassy of Peru in 1980 by a large number of citizens, then represented the most definite expression of the discontent of the population; as well as now the spontaneous demonstrations of July 11, 2021 have expressed it.

In 1988, a new way of resisting the Communist Party-controlled government began in Cuba; the civilist resistance of the defense of the Universal Declaration of Human Rights, and under the inspiration of the reform processes, which appeared in the Soviet Union with Perestroika and Glasnost. 

Acts of civil disobedience were then undertaken by the Cuban Committee for Human Rights; by the Party for Human Rights of Cuba, both founded by Ricardo Bofill; by the Asociación Pro Arte Libre (APAL); by the Cuban Commission for Human Rights and National Reconciliation (CCDHRN) of Elizardo Sánchez Santa Cruz; by Friends of Perestroika by Félix Fleitas and by other small dissident organizations. They did not intend to overthrow the Castro government; they did not aspire to take political power; they manifested themselves as reformers, but that did not prevent the repression from leading to imprisonment and exile to many of their main activists, presented as retrograde and counterrevolutionary elements, in alliance with the interests of the always mythological "Yankee imperialism".

Despite the repressive acts, discontent grew and a large number of tiny dissident organizations emerged from 1991 onwards, defining themselves as "peaceful opponents". In 1996 a new challenge was posed to the Communist Party with the emergence of independent journalism or alternative journalism to the official one, which became a discordant voice with official discourse and propaganda. 

In a new attempt at a political challenge, in 1996, the groups of internal dissidence agreed on a pact of unitary collaboration within the structures of a mega organization of unity and consensus, the Cuban Council, a kind of independent Parliament in front of the National Assembly of People's Power.  State Security introduced agents into the structures of the opposition coalition to undermine it from within. With the arrest of its main promoters Leonel Morejón Almagro and Lázaro González Valdés, and the government's declaration that the Council conference, scheduled for February 24, 1996, was "organized, planned, sponsored and financed by the government of the United States", the Government prohibited the meeting of opponents. As for this and under the pressure of the repressive organs, the deputy delegate of the Cuban Council who was free, Héctor Palacio Ruiz, declared the suspension of the activities of that unitary movement until a new "propitious moment".

Opposition groups continued to grow, many under the strong inspiration, by and under the control of Cuban exile organizations, and, specifically, of the Cuban-American National Foundation with a marked tendency to right-wing radicalism. 

A strong activism promoted the reformist project of Oswaldo Payá ─ known as the Varela Project ─, managing to capture the support of more than ten thousand signatures, to be presented, under the supposed "legal loopholes" present in the totalitarian Constitution of 1976, to the consideration of the Council of State, the highest organ of the one-party National Assembly of People's Power.

In all this time the opposition groups failed to present a powerful front of civil resistance. The syndrome of paranoia, present within each group, made them see infiltrators of state security everywhere, stopped any attempt at unity or strategic concertation.

Projects and proposals were elaborated looking for a media effect abroad, while within the country they remained in a total ignorance. There was no adequate methodology for the development of a well-implemented line of conflict resolution.


jueves, 22 de septiembre de 2022

NO ES CUBA

 

Mario J. Viera

 


La insurrección contra el gobierno autoritario e ilegítimo de Fulgencio Batista tenía, como propósito primario el rescate de la Constitución de 1940 y entre otros, el fin del peculado, de la corrupción administrativa, y la promesa de dictar la ley complementaría del artículo 90 de la Constitución por el cual se proscribía del latifundio. Al dar el golpe de estado del 10 de marzo de 1952, Batista derogó la Constitución colocando en su lugar unos denominados Estatutos Constitucionales.

Desde la Universidad de La Habana se elevaron las primeras protestas de rechazo al cuartelazo, y pronto surgieron grupos radicales de acción armada en las principales ciudades del país. A partir de 1956 se organizaron frentes guerrilleros en las estribaciones de la Sierra Maestra y del Escambray, ganando mayor representación las guerrillas serranas comandadas por Fidel Castro.  Castro supo sacar partido de la falta de moral combativa que reinaba dentro de las filas del Ejército Nacional para captar a favor de su causa un gran número de desertores militares que incluían desde compañías hasta batallones.

A finales de 1958 el régimen batistiano entraba en crisis, grupos de conspiradores aparecían entre altos mandos del Ejército Nacional; el gobierno de Estados Unidos había dictado un embargo de armas contra el batistato, todo adivinaba la descomposición del gobierno, el fin se preveía cercano. Comienza el avance rebelde, caen Guisa, Palma Soriano, Maffo, todo por el accionar de las columnas rebeldes engrosadas con las fuerzas de desertores del ejército ─ es un mito que la victoria sobre las ciudades de Oriente, había sido alcanzada solo con el empleo de los 300 o 400 guerrilleros con los que contaba Castro; como también es un mito la “genialidad” estratégica de Fidel Castro, cuando se omiten los aportes a la estrategia de combate que aportaron a la ofensiva rebelde los oficiales militares que se habían unido al movimiento guerrillero, como es el caso del comandante Quevedo, quien, en la batalla de El Jigüe, se rindió a las fuerzas rebeldes junto con el batallón que comandaba ─.La genialidad estratégica de Fidel Castro ha quedado bien demostrada con los colosales fracasos de sus fabulosos proyectos estratégicos de desarrollo del país ─.

Todo es una mentira, como mentira es que el “gobierno”, autodenominado “revolucionario”, ha nacido de la autodeterminación del pueblo de escoger su propio sistema político. No es Cuba la que hoy tiene un puesto dentro de la Asamblea General de las Naciones Unidas; no es Cuba, la que decidió entregarse al imperialismo soviético, no es Cuba la que viola sistemáticamente todos los derechos civiles y políticos de sus ciudadanos. No es Cuba, es la gavilla de ambiciosos que han usurpado el gobierno de Cuba desde 1959.

Fidel Castro ha sido el primer impostor en la realidad cubana y el primer usurpador del gobierno de Cuba. Cuando en 1959, sin que el pueblo expresara su opinión, Castro derogó la Constitución de 1940, un documento que había sido elaborado por una Asamblea Constituyente electa por el propio pueblo y ratificada también por el mismo pueblo. Castro eligió y designó al primer presidente que integraría el gobierno transitorio, supuestamente provisional que ostentaba el glamoroso título de “revolucionario”. Castro sustituyó la Constitución por un nuevo documento jurídico llamado Ley Fundamental, sin que fuera reconocida por medio de un referendo popular. Castro imponía reformas a su texto constitucional de acuerdo con todo aquello que le fuera necesario para mantener su poder e impulsar todo su proyecto revanchista para abatir cualquier atisba de descontento, comenzando primero por los antiguos miembros del ejército nacional y continuando su macabra obra de amordazar y criminalizar a todo aquel que plateara el disenso. Castro, por su propia voluntad modificó las atribuciones del Primer Ministro de “representar” la política general del Gobierno para convertirle en director de la política general del Gobierno, cargo que entonces asumiría para convertirse en la cabeza gubernamental. Castro, con argucias y con el empleo de los medios informativos destituyó al presidente que él mismo había nombrado.

El Partido Comunista de Cuba, como fuerza dirigente superior del Estado y la sociedad, es el ente usurpador de la soberanía del pueblo del cual deben derivar todos los poderes del Estado. El gobierno aparente que hoy rige sobre Cuba, es simplemente una sucursal del PCC y un ejecutor de las medidas que parten de los congresos del partido y de su Buró Político.

La usurpación del poder del Estado no es fuente de derecho. Todo acto acometido por los usurpadores no genera obligaciones a cumplir por el usurpado privado de sus legítimos derechos. La usurpación es un delito penal e implica que una o varias personas priven de la posesión o la tenencia, total o parcial, a otras personas usando violencia, amenazas, engaños o abusos de confianza.

Con los usurpadores de cualquier derecho real ─ en este caso hay que considerar al Estado ─, no se dialoga, se le exige la devolución de la cosa usurpada o la apelación al derecho ─ en este caso, la voluntad popular de sancionar ─. La voluntad del pueblo ejerciendo su soberanía puede y debe recuperar el bien usurpado ─ en este caso derrocar el poder del PCC.

Es por todos estos elementos que debemos salirle al paso a esos titulares periodísticos que plantean, como, por ejemplo, este que proclama: “Cuba vota en contra de que Zelenski hable por video ante la Asamblea General de la ONU”, y no es Cuba quien decidió tal cosa porque, no es necesario recurrir a las encuestas, la mayoría o gran parte de la opinión cubana, mira con simpatía a los combatientes ucranianos que libran una resistencia feroz al invasor. No es Cuba, sino los usurpadores del gobierno cubano.

Una vez restablecida ─ no refundada ─ la República, el Poder legítimo surgido de elecciones libres, competitivas y transparentes deberá reconsiderar los compromisos que terceras partes contrajeran con los usurpadores ─ en este caso, la deuda externa ─.

miércoles, 31 de agosto de 2022

VOSTOK 2022. EL EJERCICIO DE LOS MALOS MAS MALOS

Mario J. Viera


Mañana comenzará un gran ejercicio militar en el lejano oriente asiático y el mar de Japón. Todo un alarde de fuerza que quiere hacer Putin, tratando de advertirle al Occidente que Rusia mantiene su poderío bélico, y hacerle creer a los rusos que la guerra en Ucrania para nada le afecta en su capacidad su capacidad militar y que no está desesperado por la resistencia del ejército craniano y sus partisanos en las zonas ocupadas por los invasores. No importa que la economía rusa esté en sus peores momentos bajo las numerosas sanciones que la UE, Gran Bretaña, Estados Unidos, Canadá, Australia y Japón le han impuesto, no le interesa para nada al zar Putin erogar millones de rublos en un descabellado ejercicio militar, donde emplea más de 50 mil efectivos de tropa, un enorme despliegue aéreo y 60 buques de guerra. Lo que le importa es el posible efecto que ello pudiera, así lo cree, genera entre los líderes del Occidente y de la OTAN.

Allá va el Vostok 2022 (Oriente 2022) con el criminal de guerra Valeri Gueràsimov, el jefe de Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Rusia al frente de los contingentes multinacionales que realizarán el juego de guerra fuso-chino. Allá participando en la payasada militar se encuentran fuerzas de la República Popular de China (comunista) que también quiere parte de la tajada de la propaganda putinista. Sí China comunista también intenta enviar un mensaje a Occidente, advertirle que forma alianza con Putin ─ lo que demuestra que es cómplice de Rusia en la agresión a Ucrania ─ y mostrar que China está muy brava, bravísima con la visita de Nancy Pelosi a Taiwán y el apoyo que Estados Unidos le está prestando a la defensa de la disputada isla por los mandarines del Buró Político del Partido Comunista de China.

Dos malos juntos; pero hay otros también deplorables. Junto al zar ruso y a los mandarines chinos, van de pareja, los representantes de las dictaduras que gobiernan en las que fueran repúblicas de la Unión Soviética, Azerbaiyán, Armenia, Bielorrusia, Kazajistán, Kirguistán, y Tayikistán.

¿Quiénes más? También Mongolia que supuestamente llegó a ser un “aliado estratégico” de Estados Unidos bajo la administración de Donald Trump; pero parece ahora ser un aliado estratégico de China comunista y Rusia de Putin. ¿Qué decir de Argelia y de Laos, que participan en el Vostok? ¿Y la India que se mueve en medio de las dos aguas, pero se moja más con las de China? La mequetrefe fuerza militar de Nicaragua también va de paseo al Vostok; es que Daniel Ortega se siente muy vinculado a Putin. Siria es otro de los más malos en el paseíto por el Mar del Japón.

Sin embargo, hay dos ausencias destacadas en los juegos militares de Putin y Xi: Cuba y Venezuela; ¿Por qué? Ambos estados están entre los más malos y debieran contarse entre los participantes del Vostok. ¿Los han discriminado? ¿Deslealtad hacia Rusia de Cuba y Venezuela? No es posible, Maduro y Díaz-Canel le están tan agradecidos a Rusia y en especial a Putin…

martes, 4 de mayo de 2021

¿Puentes de Amor? ¿Con quién?

Mario J. Viera



Mario J. Viera

Carlos Lazo es una buena persona. No ha desperdiciado su vida de inmigrante en Estados Unidos. Se inscribió en el Ejército y alcanzó grados de sargento en Irak. Carlos Lazo se hizo maestro y en Seattle enseña español a estudiantes de High School. Carlos Lazo sostiene creencias y un ideal cristiano. Sí, es un hombre bueno; un hombre que tiende puentes. Carlos Lazo es cubano y también fue “balsero”. Con 25 años de edad llegó, en 1991, a Estados Unidos. Un tiempo vivió en Miami, pero parece que se desencantó del agobiante ambiente de la “segunda ciudad de los cubanos” y decidió, entonces “emigrar” hacia Estados Unidos, hacia Seattle en el estado de Washigton.

Carlos Lazo ama a Cuba, sin las estridencias de los exiliados cubanos de “Mayami”; la ama desde un punto de vista diferente; y tan diferente, que hasta ha recibido ataques de esa bazofia humana, de nombre Alexander "Alex" Otaola Casal; bazofia, no por sus preferencias sexuales, sino por sus preferencias “ideológicas”. Sin embargo, muchos hay que aman a Lazo; y esos le aman porque él se ha decidido a tender “puentes de amor hacia Cuba”. Y él dice de sí mismo: “Todos los días de manera humilde impulso la creación de puentes entre ellos (Cuba y Estados Unidos). Como hijo de las dos naciones lucho a diario para que se lleven mejor y se den la mano”.

El lucha por la familia cubana; el quiere ponerle fin a “las crueles medidas contra el pueblo cubano que impuso la administración Trump”; y hace bien; aunque se olvida de las crueles medidas que el régimen del Partido Comunista (PCC) impone contra ese mismo pueblo cubano que él defiende. Y va más allá. El quiere que se levante el embargo ─ que prefiere denominar “bloqueo” ─ del gobierno de Estados Unidos sobre el gobierno del PCC. “Esta batalla ─ dice ─ no es solo por la familia cubana, también por los Estados Unidos, por mi pueblo, por mis pueblos. Porque el bloqueo no solo castiga a los cubanos, sino a los de aquí, que no pueden viajar y conocer de la cultura cubana, y al mundo, porque impide a los científicos y profesionales de ambos países trabajar juntos… “. ¿Sólo por eso?

El embargo comercial de Estados Unidos, no hay que dudarlo, ya es obsoleto, como obsoleto es también el sistema político impuesto en Cuba. ¿Puentes de amor? Si con solo levantar el embargo se alcanzara la democratización de Cuba, ¡Que bueno sería! Podríamos gritar con todo entusiasmo: ¡Abajo el “bloqueo”!

Es como dice una pluma mercenaria de la prensa oficial de Cuba: “Hay muchas cosas que tenemos que cambiar, maneras que corregir, esquemas que romper, caminos que perfeccionar, pero solo bajo el reconocimiento nuestro y por decisión soberana, nunca bajo el dictado de la presión foránea o el chantaje político, pues sería como exponer al riesgo los principios que no son negociables, si es que se quiere mantener la independencia que tanto ha costado conseguir”. Y subrayo eso de “los principios no negociables”, como el dominio del PCC sobre el Estado y la sociedad; como es la persecución al disenso, con actos de repudios, con ataques físicos y encarcelamiento a todo el que disiente de los “principios no negociables” del PCC; como es el rechazo a la libre expresión de la opinión, no recogida como derecho dentro del texto de la actual Constitución, o el derecho de la libertad de prensa de su artículo 55, pero limitado con la condicional de que, los “medios fundamentales de comunicación social, en cualquiera de sus manifestaciones y soportes, son de propiedad socialista de todo el pueblo o de las organizaciones políticas, sociales y de masas; y no pueden ser objeto de otro tipo de propiedad”.

Como patriótico ha reconocido el régimen de La Habana el esfuerzo, impulsado por Lazo y algún que otro cubano que se define como muy “progresista”, para que se levante, eso que denominan, “bloqueo”. Así lo afirmó Miguel Díaz-Canel: “Los patriotas cubanos, vivan donde vivan, entienden que el bloqueo es un crimen contra su pueblo”.

Patriotas cubanos son todos aquellos ─ con indiferencia si abogan o no por el levantamiento del embargo ─ que se entregan a la causa de la liberación del Cuba, con sacrificio, con amor por Cuba, sin confiar en el poder de Estados Unidos para alcanzar el fin del régimen totalitario del PCC y el establecimiento de un sistema democrático de derecho de estado, no aquellos que tienden puentes de amor entre la libertad y la opresión. Mientras en Cuba continúen la represión, los actos de repudio, el acoso de los mercenarios de la seguridad del Estado contra los opositores políticos, no puede extenderse puentes de amor, porque, desde el otro extremo de esos puentes se levanta una muralla de intolerancia y de odio. 

 

viernes, 12 de febrero de 2021

LA CARTA DE LA JOVEN CUBA AL PRESIDENTE BIDEN, COJEA

 Mario J. Viera

 


La Joven Cuba, una organización que no podemos identificar si es de cal o de arena o si es la mezcla de los dos materiales; Una organización que parece vivir en la estratósfera de la realidad virtual, más que en la realidad objetiva de la política de Cuba, le ha enviado al presidente Joe Biden una emotiva carta donde le pide la cancelación de todas las medidas de represión económica que la administración Trump le impuso al gobierno cubano para hacer todavía más severa la política del embargo.

 

Leo y releo varias veces el contenido de la misiva, y me quedo con la impresión de estar nadando entre dos aguas.

 

Hace cinco años ─ así comienza el documento ─, el pueblo cubano escuchó al presidente de Estados Unidos hablar en La Habana sobre esperanza y la construcción de un futuro mejor.  Su discurso sugería lo que los cubanos ya comenzábamos a hacer: abrirnos al mundo, estimular valores cívicos y crear nuevos negocios”. Aquí, con este inicio, comienzo a cuestionarme: ¿Lo que los cubanos ya comenzábamos hacer? ¿Acaso fue acto de motu proprio crear nuevos negocios? Nos abrimos al mundo, ¿Cómo fue? ¿Cuándo fue? Quizá se trate de una licencia literaria. ¿Estimular valores cívicos? Que disculpen mi ignorancia si les pregunto ¿cuáles fueron esos valores cívicos? Otra licencia literaria, sin duda alguna.

 

Pero llega Trump, y todo comienza a enredarse, entonces, ante “el más persistente y abarcador bloqueo/embargo” (…) Es poco lo que podemos hacer los cubanos en la isla para aliviar el efecto de sanciones externas durante la pandemia”. Otra interrogante que me hace cuestionar la misiva: ¿Los cubanos? Si la referencia es al pueblo, al cubano común, sin cargos gubernamentales, la frase no tiene sentido. Mejor hubiera sido replantearla, y decir: “Es poco lo que pueda hacer el gobierno cubano (…) para aliviar el efecto de sanciones externas durante la pandemia”. Luego, la carta, en modo imperativo le solicita a Biden: “comience a desmantelar el sistema de sanciones que continúa afectando al pueblo cubano”, para, a continuación, afirmar: “Hoy nuestra gente está sufriendo extraordinariamente con las penurias económicas”.

 

Esto, en esencia, es cierto, por eso, muchos miembros de la comunidad cubana, residente en Estados Unidos, nos oponemos a las medidas de sanciones económicas no selectivas, impuestas por Donald Trump por intereses electoreros; pero, los redactores han omitido, por descuido o indolencia, una realidad presente, que “las penurias económicas” que nuestra gente está sufriendo, se deben, en principio y fundamentalmente, al mal manejo de la economía por parte del régimen del PCC, por su obstinación al sistema de planificación centralizada de la economía, por la falta del estímulo a la iniciativa privada, por su empeño de colocar sus intereses políticos por encima de las leyes de la economía y el mercado, por su ineficiente tratamiento del sector agrícola, por la aplicación de sistemas agronómicos erróneos que han ocasionado el deterioro de extensas áreas agrícolas, por la salinización y la erosión de los suelos, tanto laminar como eólica.

 

Y argumenta Joven Cuba diciendo: “los cubanos y las cubanas somos conocidos por nuestra resiliencia y la mayoría de nosotros ha vivido toda su vida en crisis”. ¿Acaso la capacidad de adaptarse, la resiliencia, a factores perturbadores y adversos, puede ser considerada como un mérito de civilismo? Es cierto que la mayoría de los cubanos, de las generaciones de cubanos que se han sucedido desde 1959, han vivido toda su vida en crisis, no solo existenciales, sino también de derechos básicos, y de la ausencia de medios legales para la defensa de esos derechos, una crisis de valores generados por el sistema totalitario, ya desde los mismos inicios de su implantación. “los últimos cuatro años ─ alega Joven Cuba ─ han sido inusualmente crueles por la campaña de hostilidad de la administración Trump para ganar puntos políticos en la Florida”; y, como consecuente, “Un grupo de extremistas ha infligido enorme daño a Cuba desde sus posiciones de privilegio”. Clara referencia a los Díaz-Balart, Marco Rubio, Ted Cruz, y a John Bolton y Mike Pompeo; pero aún más grave daño le ha infligido a Cuba el grupo de extremistas, de la camarilla que, desde sus posiciones de privilegio, controla, al PCC. Y en la carta se expresa la queja: “en el escenario de una pandemia global, los cubanoamericanos y cubanos residentes en Estados Unidos, están imposibilitados de enviar remesas y medicamentos a la Isla. Convertir a toda una nación en rehén para lograr un cambio de régimen no es un acto moral”. ¡Claro que no es moral, imponer sanciones que agudizan más las penurias a las cuales ha sometido el régimen a toda la nación, con el solo propósito de lograr un cambio de régimen!, como inmoral es también someter a toda la nación a la dirección y control de un estado policiaco, a la imposición de una onírica unidad nacional en torno al único partido político, legalizado y reconocido constitucionalmente, que existe en Cuba.

 

Cuba no es perfecta; Estados Unidos tampoco lo es”, se enuncia, en tono académico, este sofisma dentro de los términos de la carta. Y es un sofisma, porque intenta identificar como iguales a dos Estados; o a dos sistemas políticos bien diferentes entre ellos. El Estado cubano es la total imperfección, mientras que el sistema político establecido en Estados Unidos puede tener alguna imperfección y, sin embargo, es más perfecto que el existente en Cuba, y es también un sofisma, cuando se sustituye, “gobierno cubano”; por el incluyente y genérico nombre de "Cuba".

 

Vuelve, en la redacción de la misiva con una nueva carga de sofismas: “Nuestra historia ha sido de lucha constante por lograr plena soberanía, democracia y libertad. ¿Nuestra historia, sin exclusiones? El castrismo siempre ha intentado autojustificarse como el defensor de la “plena soberanía, la democracia y la libertad”. Agregan: “A pesar de todos los patriotas que se sacrificaron por una Cuba totalmente democrática, aún estamos lejos de ese objetivo. Faltaría haber agregado a este último enunciado:porque un régimen usurpador se apropió, por la fuerza y por la fuerza mantiene, del poder”. “Sin embargo ─ continúa diciéndose en el documento ─, lograrlo es responsabilidad de los cubanos, no de presiones externas”. Muy de acuerdo, es responsabilidad de los cubanos alcanzar “una Cuba totalmente democrática”, sin esperar concurso externo, actuando desde los principios de la cubanía, con métodos inteligentes, con capacidad política para la conducción de la resistencia y para la movilización de eso que se denomina “número mágico” de participación masiva de pueblo. Ahora bien, decir que aún estamos lejos del objetivo de alcanzar una Cuba totalmente democrática es como concederle al régimen que, bajo su dictadura, en Cuba hay democracia, no total, pero, al fin de cuentas, hay democracia, y solo, según lo que se desprende de la lógica del documento de la Joven Cuba, se requerirán algunas reformas políticas.

 

En la carta se le reclama al actual presidente de Estados Unidos:Estados Unidos no tiene que ser nuestro aliado ideológico, pero puede dejar de ser un vecino hostil”. Me pregunto, porque no ha quedado claro en la carta: ¿Aliado ideológico? ¿De quién o de quiénes? ¿De la oposición cubana interna o del gobierno de Cuba? Propiamente, cuando colocan la opción para Estados Unidos de “dejar de ser un vecino hostil se están refiriendo al gobierno cubano, del cual, el gobierno de Estados no tiene necesariamente que ser aliado ideológico, basta con que deje de ser “vecino hostil”; es decir que, ante la hostilidad del régimen del PCC, Estados Unidos deberá mantenerse como un gobierno contemplativo y complaciente,

 

En otro párrafo los redactores de la carta a Biden aseguran: “En esta época de acceso a la información y las comunicaciones, las cubanas y los cubanos estamos en mejores condiciones que nunca para trabajar por nuestros derechos de manera autónoma. Afirmación esta que no puede sustentarse estadísticamente. Que no existen elementos que prueben el enunciado. Reclaman también: “Lo que requerimos del gobierno de Estados Unidos y sus líderes es que no interfieran en nuestros asuntos internos. Esta es la misma propuesta que hace el gobierno de Cuba; que nadie interfiera en los asuntos interno de la isla; que nada se diga ante los atropellos de las hordas de la Seguridad del Estado en contra de los opositores, que no se denuncien los actos de repudio, que nada se diga en contra de los juicios, donde no existen las debidas garantías judiciales Los redactores de esta misiva debieran recordar que la condena, que un Estado haga a otro por violaciones de derechos humanos, de acuerdo al Derecho internacional, no constituye acto de interferencia en los asuntos internos de ese país.

 

La mayoría de los cubanos ─ aseguran los redactores ─ respeta y admira a su pueblo y sus logros, pero también sentimos que el gobierno de su país [Estados Unidos] ha perdido, una y otra vez, la oportunidad de hacer lo correcto y corregir una historia de errores”. Hacer lo correcto y corregir una historia de errores, es lo que debe hacer, según los redactores de la misiva, el gobierno de Estados Unidos. Es lástima que no enviaran al gobierno de Cuba una carta similar, no la copia de esta carta, recomendándole, lo mismo que le recomiendan a Estados Unidos: “hacer lo correcto y corregir una historia de errores. ¡Que muchos han sido loe errores de la dictadura castrista!

 

Solicitamos [a Biden] que su administración regrese a esa relación [la iniciada por Barack Obama] con Cuba. Tenemos la esperanza de que reconozca que está en el interés nacional de Estados Unidos dialogar, desde un marco de reconocimiento de la soberanía mutua, con todos los sectores de nuestra sociedad, incluyendo al gobierno, los emprendedores del sector privado y la sociedad civil.

 

No es incorrecto que entre gobiernos, con diferencias políticas, emprendan diálogos para enfriar los conflictos, por supuesto que, en ese diálogo entre dos gobiernos, se reconozca la soberanía nacional de ambos Estados; pero el reconocimiento de la soberanía de una nación, no implica, precisamente el reconocimiento de un gobierno; porque la soberanía es propia de la Nación, y es todo el conjunto nacional el que conforma la soberanía. Ahora bien, ¿por qué Estados Unidos tiene que tomar la iniciativa y solicitarle el diálogo al régimen de La Habana? Por sí mismo, y por condiciones humanitarias, el gobierno de Joe Biden puede decretar la derogación de las sanciones económicas que Donald Trump, previamente había dictado; pero quien debe estar dispuesto a ir a la mesa del diálogo y solicitarle, es el régimen de Cuba. ¿Acaso Joven Cuba quiere salvarle la cara al gobierno de Díaz-Canel pidiéndole a Biden que sea su gobierno el que se rinda, el que pida diálogo? Quién más necesita ir a una mesa de negociaciones es el gobierno de Cuba.

 

Tal como antes dije, que la Joven Cuba vive inserta en la estratósfera de la realidad virtual, proponen que el diálogo deberá incluir, no solo al gobierno cubano, sino también a los emprendedores del sector privado, que carecen de toda representatividad ante el gobierno y que este con solo un plumazo puede hacer desaparece; y la virtual e imaginaria sociedad civil, y uno se pregunta ¿existe en Cuba realmente la “sociedad civil”? No existen organizaciones ni asociaciones independientes del Partido Comunista de Cuba; ¿Acaso esa sociedad civil es la representada por la Federación de Mujeres de Cuba (FMC), la Asociación de Agricultores Pequeños (ANAP), la Federación de Estudiantes de la Enseñanza Media (FEEM), la Federación de Estudiantes Universitarios (FEU), la Central de Trabajadores de Cuba (CTC), la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), la Unión de Periodistas de Cuba (UPC); y quizá el Consejo de Iglesias de Cuba, tan identificado con las políticas gubernamentales, y la Iglesia Católica; para nada incluyen en su propuesta la participación en el diálogo a representantes de la oposición interna, el Movimiento San Isidro (MSI) y los jóvenes artistas que participaron en el diálogo frustrado con el Ministerio de Cultura.

 

La Joven Cuba o solicita o reclama o exige de Joe Biden: “Levantar las sanciones incondicionalmente sería el paso principal y un acto de coraje moral. Aunque el embaro sea, en el presente, solo una reliquia anquilosada del periodo de guerra fría; aunque su aplicación no ha conseguido aperturas y reformas profundas en Cuba, las sanciones económicas contempladas en las leyes Torricelli y Helms-Burton no pueden o no deben ser levantadas de manera unilateral por parte de Estados Unidos, y aunque en muchos sectores de la economía estadounidense se plantean reclamos para su supresión, optar por su levantamiento necesita pasar por un proceso de negociaciones, en una especie de quid pro quo.

 

No tiene sentido una de las últimas propuestas de la Joven Cuba: “Dada la asimetría de poder entre Estados Unidos y Cuba y la unidireccionalidad de las sanciones, es responsabilidad estadounidense dar el primer paso. Es precisamente, por esa asimetría de poder de Estados Unidos en relación con Cuba, que quien debe dar el primer paso es el gobierno cubano. Pero según la carta existen aquellos que fomentando el odio tratan de “mantenernos distanciados”.

 

Pero, sabemos que también el régimen del PCC fomenta el odio y hace todo lo posible para dividir a la oposición interna y perseguir la voz disidente, que para mantenerse en el poder pisotea todos los derechos civiles y políticos de la ciudadanía, imponiendo el temor y la amenaza de prisión, y esto es un factor a tomar en cuenta del por qué del distanciamiento con los Estados Unidos. Por supuesto, la Joven Cuba instruye a Biden que “podemos aprender de errores anteriores y hacerlo mejor esta vez”, ¿Quiénes son esos “nosotros”, que “podemos aprender de errores anteriores”? ¿Estados Unidos y quién más? Que no se permita “que las acciones emprendidas por el presidente Obama sean la excepción y la hostilidad entre nuestros países sea la norma”. Sí, también esta recomendación sería igualmente válida formulársele a Raúl Castro y a Díaz-Canel,

 

Y concluye su pliegue de demandas la Joven Cuba: “Le pedimos al gobierno de Estados Unidos que comience a normalizar relaciones con Cuba. Esto ayudará a todos los sectores de la sociedad cubana y abrirá oportunidades de inversión para Estados Unidos en Cuba. Le pedimos a usted personalmente que tome acción ejecutiva y alivie las sanciones para darle al pueblo cubano una verdadera oportunidad en su búsqueda de la felicidad”. La verdadera búsqueda de la felicidad del pueblo cubano, solo comenzará cuando “los emprendedores del sector privado y la sociedad civil” y la oposición interna se concierten para impulsar un movimiento de resistencia masiva noviolenta, que provoque la caída de todo el sistema político y económico que alienta el PCC.

 

Definitivamente la carta a Biden, por sus omisiones, o tiene piernas cortas o, simplemente, cojea.