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viernes, 19 de agosto de 2011

Humala puede triunfar si...

Mario J. Viera


Luego de leer un resumen de lo que la primera dama del Perú, Nadine Heredia declarara a la revista ¡HOLA!, se me antojó una reflexión sobre qué posibilidades tiene Ollanta Humala para convertirse en un buen presidente.
Según la primera dama, Ollanta “ha madurado políticamente” entendiendo que las reformas que se necesitan en el país andino “requieren que la estabilidad y el crecimiento económico no se perjudiquen”. Si esto es así; si entiende sin demagogia, sin populismo, estos objetivos, estará en la antesala de una buena administración.
Según Nadine Heredia, “Ollanta defiende un crecimiento con inclusión social”; es decir, “mejorar la calidad de vida de los peruanos”. Para lograr este objetivo Humala deberá tener un plan económico “sustentable”; trazar una línea económica que al mismo tiempo se aparte de las concepciones del Socialismo del Siglo XXI como de los fundamentos esenciales de la doctrina económica de la Escuela de Chicago.
Deberá equilibrar las necesidades del mercado con una nueva visión sin caer en un extremo de intervencionismo gubernamental en la gestión empresarial ni permitir el fiero “laissez faire” sin supervisión o control gubernamental como proclama la Escuela de Chicago. He ahí el problema, lograr el equilibrio económico que garantice el crecimiento del mercado libre y, al mismo tiempo poder desarrollar una política social que permita sentar las bases para mejorar la vida de todos los peruanos.
Esta no es tarea fácil, requiere tiempo y paciencia y no actuar con precipitaciones. No se trata de una redistribución de los ingresos precipitada, dirigida a obtener apoyo electoral, sino de manera sensata y equilibrada, lo que puede conseguirse con una política fiscal equilibrada, y una política bien estudiada para generar empleos.
Si quiere, en verdad que la estabilidad y el crecimiento económico no se perjudiquen deberá incentivar el desarrollo de las pequeñas y medianas empresas y estimular la inversión extranjera. Si enfoca estos aspectos con la miopía de la izquierda bananera, principalmente en cuanto a la inversión extranjera, estará frenando el desarrollo económico y social del Perú.
El líder de un país no puede conducirle con las recetas y los dogmas de una ideología, sea esta de derecha como de izquierda. Su accionar ha de ser pragmático, centrado en lo que es necesario y posible, en lo que es factible y no en los sueños de una utopía, generalmente inalcanzables. Ha de ser pragmático pero sin la frialdad de un cirujano. Los pueblos no son partidas contables; la economía no es una institución de beneficencia.
Para lograr un desarrollo con inclusión social, se requiere la inversión social. En pueblos con poco desarrollo cultural, con carencia de profesionales no es posible el desarrollo. Se requiere fomentar el desarrollo educacional. Abrir escuelas elementales, escuelas de oficios y tecnológicas en toda la geografía nacional atendiendo a las características étnicas y culturales del Perú.
Es importante una fuerte inversión en la infraestructura del país. Construir carreteras de primer y segundo orden que enlacen todos los centros de producción, principalmente en el agro lo que, además, permite generar empleos.
Por otra parte no existe desarrollo donde no se respeten escrupulosamente los derechos humanos. El autoritarismo gubernamental es un freno al desarrollo. El gobierno debe poseer la cultura de la transparencia; lo oculto es fuente de conflictos y amparo de la corrupción.
En esta línea, Humala puede triunfar si respeta la libertad de opinión y el periodismo libre. Un gobernante honrado no debe temerle al ejercicio de la opinión, ni a la crítica de la prensa, aunque pueda ser injusta o hiriente. Todo gobernante electo debe entender que como tal está expuesto a los cambiantes estados de opinión que felicitan o critican o repudian su gestión. Humala, si quiere ser un presidente de una democracia, debe analizar lo que haya de justo en las críticas que el periodismo le haga, indagar en lo que se argumenta y, actuar consecuentemente; si considera que es inexacta o injusta la crítica que se le haga puede ejercer su derecho a la réplica o, aún mejor, pasarla por alto. Nunca perseguirla. En esto demostrará el grado de madurez política a la que ha llegado.
Para Humala será importante mantenerse a distancia de las políticas integracionistas de la ALBA formuladas sobre principios de corte totalitario. La confianza que podrá inspirar su administración ante el mundo es saber conducir sus relaciones con ALBA en igualdad de condiciones con otras organizaciones regionales e internacionales, si darle mayor preponderancia a una u otra.
En su administración, el nuevo presidente de Perú deberá probar con su actuación que es verdad lo que afirmó la primera dama a la revista ¡HOLA!: “Ollanta y yo somos personas sencillas que nos animamos a entrar desde abajo a la política formando un partido nuevo. Estamos cansados de los políticos tradicionales que faltan a sus promesas, negocian bajo la mesa y mantienen la corrupción”.
Si evita el clientelismo, tan notorio dentro de muchos gobiernos latinoamericanos; si Ollanta, con la transparencia de su gestión, combate la corrupción de manera efectiva, aplicando leyes bien pensadas y con instituciones ad hoc estará en el camino correcto para alcanzar el desarrollo económico y social que ha prometido para el país.
Considero que un presidente inteligente y que realmente le interese el avance de su país deberá saber cuándo es necesario moverse hacia la derecha o cuando conviene inclinarse a la izquierda y siempre partiendo desde el centro. Sobre todo, estar dispuesto siempre al diálogo con la oposición y buscar puentes de contacto con todas las fuerzas políticas y con la sociedad civil del país.
Si Humala cumple estos propósitos no dudo que pueda triunfar en su presidencia.

domingo, 19 de junio de 2011

El Cristo de la discordia.

Mario J. Viera

¡Quién lo iba a decir, Cristo convertido en discordia! Es que los hispanos somos dado al dime que te diré y por cualquier cosa formamos tremendo escándalo. No importa si se levanta una estatua a cualquiera de nuestros próceres, ya saldrán los criticones, los que sin ni siquiera tener la menor idea del arte escultórico comienzan a dar sus opiniones estéticas, calificando el monumento como mamarracho o irrespetuoso o cuestionando si es conveniente  colocarle en este medio urbanístico o en aquel otro.
¡Y no se diga ya del monumento a este o aquel prócer! Si como es el caso de una estatua de carácter religioso, ¡entonces sí que se arma la grande! Los ecologistas gritarán que la figura atentará contra el medio ecológico, los paisajistas se sentirán ofendidos pues la figura puede dañar el paisaje y en lugar de la gente contemplar cuatro árboles y un intrincado matorral su vista será atrapada por la imagen religiosa; y no faltará el que enarbole la Constitución para vociferar que el Estado y la Iglesia están separados y otros, respetuosos de las opiniones de las minorías, rechazarán la imagen porque puede ofender a esas minorías.
Otros, seguro vociferarán protestando por el uso del dinero de los contribuyentes en la edificación de una figura religiosa. Quizá estos últimos lleven más razón; pero no dejarán de gritar aunque se les diga que el monumento religioso se levanta como donación de un país amigo y con aportes voluntarios para sufragar el gasto que genere.
En Perú cesó el debate y las confrontaciones retóricas con la finalización de la campaña electoral entre Keiko Fujimori y Ollanta Humala  y dio paso al nuevo debate sobre el monumental Cristo que ahora se yergue sobre el Morro Solar, en Chorrillos.
Mucha ha sido la gritería que se ha alzado, comenzando por las quejas de la alcaldesa de Lima, Susana Villarán de la Puente, esa funcionaria de izquierda cercana a la izquierda comunista que exigió no ser entretenida “con un Cristo de Corcovado cuando se están discutiendo estos temas importantes”, como la posibilidad de un indulto a favor de Alberto Fujimori y se debate la aprobación de la Ley N° 29703, una que se asegura beneficia a los corruptos.
Sobre este último tema la jefa del Gabinete, Rosario Fernández Figueroa indicó que el “origen de esa norma es una propuesta del Poder Judicial y no del Poder Ejecutivo. Todos asumimos y suponemos que los magistrados, como encargados y operadores del derecho, son los que mejor interpretan la norma
El 12 de junio el periódico EL COMERCIO informó que el presidente Alan García, el mismo día en que diera a conocer “la sorpresa” de que Lima tendría “su Cristo de Corcovado, también promulgó la Ley N° 29703” la cual  establece que los funcionarios públicos solo podrán ser sancionamos penalmente cuando sus irregularidades hayan producido un daño económico contra el Estado.
Sin embargo una cosa no tapa a la otra. Una cosa es el Cristo y otra el tema de la corruptela. Si lo del Cristo del Pacífico pudiera servir como entretenimiento para apartar la atención sobre el debate debido a la dichosa Ley, la alcaldesa de Lima lo ha propiciado desviando la atención hacia si conviene o no la erección del monumento, si es congruente con el paisaje geográfico donde se levanta o si no se aviene con la historicidad del lugar.
Al respecto, Luis Gonzales Posada, congresista por el Partido Aprista al señalar que el Cristo del Pacífico es “un símbolo de paz y hermandad” agregó que sería “levantado en una zona donde murieron miles de peruanos en la Guerra del Pacífico y al lado de la cruz construida por la llegada del papa Juan Pablo II”. Sin embargo Augusto Ortiz de Zevallos, arquitecto y urbanista de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Nacional de Ingeniería, discrepa al respecto: “No tiene mucha lógica ─ afirma ─, es una cosa improvisada en un espacio cultural importante, acá hubo la Guerra del Pacífico, acá hay ruinas arqueológicas importantes, pero no hay ningún plan de manejo del conjunto y, de repente, cultura”; agregando a continuación: “Debemos preguntarnos si Lima necesita eso y si eso mismo no ayuda a afirmar que somos limeños”.
Dijo también el arquitecto Ortiz: “Lo que está en discusión es si Lima necesita una copia del Cristo de Corcovado y si eso nos ayuda como ciudad o, si al contrario, nos vuelve en una parodia, en un lugar que copia, que no tiene propuesta propia”.
Pero el Cristo del Pacífico no es una copia del Cristo del Corcovado; mientras este extiende sus brazos horizontalmente en señal de bienvenida, el Cristo del Pacífico entorna sus brazos hacia el cielo, como en actitud de bendecir al viajero; al mismo tiempo hay que señalar que el Cristo del Pacífico tiene tres metros de altura menor que el del Corcovado.
Cristo del Corcovado

La testaruda alcaldesa de Lima volvió a quejarse del Cristo donado por el Brasil, ahora refiriéndose a las donaciones privadas que se hicieron para suscribir los costos de su instalación. El 15 de junio escribía en su cuenta de Twitter: “Las donaciones privadas deberían ir para la gente que está pasando frío en Lomo de Corvina, Puno, etc”. ¡Muy bien! ¡Muy generosa! Ahora bien hay que preguntarse qué hace ella como funcionaria pública para beneficiar, desde su puesto en la alcaldía limeña, a esas personas que pasan frío en Lima. Se declara católica, algo dudoso de acuerdo con su historial izquierdista y de su antigua militancia comunista. “Yo soy católica ─ aseguró ─, no tengo problemas con la figura de Cristo pero hubiera sido mejor destinar los recursos a inversión social”.
Ahora el controversial Cardenal Juan Luis Cipriani saludó la decisión de levantar la imagen de Cristo en Chorrillos y expresó en su programa “Diálogo de Fe”: “Un saludo a ese Cristo que preside en el Morro Solar, que bendiga no solo a los limeños sino al Perú entero. Y ojalá que en cada cerro y en cada monte de nuestro país haya un Cristo que bendiga a esta población que tanto ama a ese Dios”.
Hablando de Cristos, no puedo evitar mencionar al Cristo de La Habana que se alza frente a la bahía habanera entre las fortalezas del Morro, La Cabaña y al otro lado, La Punta y el castillo de La Fuerza. Una estatua de mármol de Carrara con una altura de 15 metros debida a la escultora cubana Jilma Madera. Inaugurada el 24 de diciembre de 1958 a pocos días de la caída del gobierno de Fulgencio Batista y del triunfo de la insurrección encabezada por Fidel Castro.
Después de 1959 la estatua fue rodeada de árboles para dificultar su visión y prohibido el acceso a la misma por estar situada en una zona militar. Varios rayos alcanzaron la imagen en 1961, 1962 y 1986. En 1962, la escultora gestionó la reparación de su monumental Cristo con Fidel Castro quien encargó a la Empresa de Monumentos de la capital su reparación. Luego que se le instalara en 1987 un pararrayos la estatua no sufrió nuevamente los impactos de las descargas eléctricas.
Cuando se levantó la robusta imagen del Cristo sobre las alturas de Casa Blanca no hubo debates, ni peleas, salvo el que las autoridades quisieron alzar el monumento en el interior de la fortaleza de la Cabaña. La escultora lo relató en una entrevista que concedió en mayo de 2007 al periodista Roberto Rodríguez Menéndez de Cuba Arte:

Recuerdo que me lo querían colocar dentro de La Cabaña. Discutí porque aquello era una monstruosidad. Le hice llegar mi protesta a Batista, indicándole que si lo ponían donde querían hacerlo, el Cristo de La Habana dejaría de serlo para convertirse en el Cristo de La Cabaña. Me reuní con Batista y le expresé mis criterios, informándole que en Europa se hablaba del Cristo y qué dirían los viajeros el día que llegaran a La Habana y no lo vieran”.
Ahora, sin polémica alguna, aunque polemizar en Cuba es tarea casi nula, sin opiniones desfavorables de parte de intelectuales, aunque la opinión desfavorable de los intelectuales de Cuba es improbable y sin que ningún opositor se haya quejado, porque hay cosas más importantes sobre las que hay que quejarse en Cuba, la televisión oficialista y única que existe en el país informó que se había comenzado la rehabilitación por parte de la Oficina del Historiador de La Habana, Eusebio Leal, la cabeza y el codo de la figura ─ según se dijera ─ ante los daños causados a lo largo de años por tormentas y ciclones.
Finalmente el Cristo del Pacífico ya alza su blanca figura en Lima y visto desde muchos ángulos de la ciudad, quizá dejará de ser el Cristo de la discordia y, un día, tal vez traiga bendición al Perú, como tal vez, algún día el Cristo de La Habana de su bendición al pueblo de Cuba con la desaparición del régimen de los Castro.

miércoles, 1 de junio de 2011

Vargas Llosa está furioso.

Mario J. Viera.


Mario Vargas Llosa se indignó. Ahora se vuelve contra el diario EL COMERCIO porque este se ha parcializado a favor de la candidatura de Keiko Fujimori.
De inmediato ha cortado cualquier relación que lo vincule con el rotativo al que considera haberse convertido “en una máquina propagandística a favor de Keiko Fujimori, y viola a diario las nociones de objetividad, con la intención de impedir de cualquier forma que gane Ollanta Humala la presidencia”.
Y como no puede aceptar la parcialidad del Grupo de EL COMERCIO  se niega a que su columna “Piedra de Toque” que habitualmente escribe para EL PAIS  de España, “siga apareciendo en esa caricatura de lo que debe ser un órgano de expresión genuinamente libre, pluralista y democrático”.
Es cierto que en EL COMERCIO se ha cometido acciones que chocan contra la libre expresión de algunos de sus reporteros habiendo despedido a dos periodistas que se negaron a seguir la línea editorial de apoyo incondicional a Keiko Fujimori en los medios que forman en el grupo.
Por cierto el definidamente pro Humala, LA REPUBLICA, que también tiene la intención de impedir que gane la presidencia el candidato que no cuenta con su apoyo, Keiko Fujimori, reprodujo una cita, que otros diarios peruanos omitieran, de la carta que Vargas Llosa le remitiera al director del diario EL COMERCIO donde le imponía de su decisión de apartarse “por segunda vez y de manera definitiva” de EL COMERCIO.
La cita es la siguiente:
“Desde que el puñado de accionistas encabezados por la Señora Martha Meier Miró Quesada, tomó el control de este diario y del grupo de canales y diarios que posee, dichos medios se han convertido en una máquina propagandística a favor de la candidatura de Keiko Fujimori”.
El diario EL PAIS, que dio la primicia de la decisión del autor de “La fiesta del chivo” indicó que fuentes del grupo mediático EL COMERCIO aseguraron “que su diario ha publicado hasta ahora todas las columnas de Vargas Llosa, incluso en las que abogaba expresamente por el voto por Humala”.
No sé, tal vez Mario Vargas Llosa se molestó con opiniones muy generalizadas en Perú de que Fujimori se vio mejor en el debate que sostuviera con Ollanta Humala y por las informaciones que EL COMERCIO y PERU 21 han ofrecido sobre la actuación del Capitán Carlos en Madre Mía y la divulgación de un vídeo en que aparentemente se ve a un lugarteniente de Humala intentando sobornar a un testigo en el caso que se le seguía al actual candidato de Gana Perú.
Muy bien hace Mario Vargas Llosa de negarse a colaborar con un medio donde, en su opinión, “se despide o intimida a los periodistas independientes, y se recurre a las insidias y golpes bajos de los peores pasquines que viven del amarillismo y del escándalo”.
El respeto a la opinión no solo es exigible a los gobiernos, también es un imperativo que deben cumplir los directivos de los medios.
Quizá, Vargas Llosa se decida a favor de otro periódico para la reproducción de su columna “Piedra de Toque” que no sea LA REPUBLICA porque de hacerlo caería en la contradicción de colaborar con un medio también parcializado en el debate presidencial.
Cuando el mito castrista hizo su aparición con los fulgores de una revolución que se presentaba a sí misma como humanista, Mario Vargas Llosa defendió calurosamente aquel proceso que poco a poco fue mostrando el rostro descarnado de la tiranía y el totalitarismo. Rectificó a tiempo y se convirtió en un poderoso crítico del castrismo.
Ahora, el premio nobel de literatura se ha decidido por subirse a la cuerda floja. Se las juega todas con el nacionalista Ollanta Humala, el hombre que todavía no ha convencido a muchos de haber abandonado las ideas del socialismo a lo Hugo Chávez, el intervencionismo de Velazco Alvarado y el etnocacerismo de su entorno familiar. Dios quiera, si es que Dios se ocupa de los conflictos políticos, que el beneficio de la duda que Vargas Llosa le ha concedido a Humala se confirme en la práctica si este llegara a ser elegido como el próximo presidente del Perú. Que ojalá sea verdad que Humala se ha distanciado de Hugo Chávez, que no quiera, de ser presidente convertir al Perú en un nuevo satélite de la ALBA.

sábado, 28 de mayo de 2011

La encrucijada política del Perú

Dora Fernández


Por primera vez el Perú vive un ambiente de incertidumbre, tras el imprevisible resultado de las elecciones presidenciales del 10 de abril último, que ubicó en primer lugar a Ollanta Humala con un 38%, seguido por Keiko Fujimori con el 26%. Ellos irán el 5 de junio a una segunda vuelta electoral. Y aunque el país no se ha paralizado por este hecho, la pugna por el poder ha creado mil y una controversias respecto al peligro que puede correr el modelo que impulsó el crecimiento económico de esta nación.

El ascenso de un candidato que hace un quinquenio dejó visos de estar ligado a un gobierno cuestionado por sus excesos, el venezolano, proyecta una sombra sobre sus aspiraciones. El electorado teme que la influencia del estilo bautizado como “nacionalista” justifique la estatización de sectores estratégicos, lo que ha sucedido con varios gobernantes de la región, quienes además de ser populistas y autoritarios han restringido la libertad de expresión.

En tanto los adversarios del otrora presidente Alberto Fujimori también han expresado su malestar al oponerse radicalmente a la candidatura de su primogénita Keiko, quien a sus 35 abriles es sindicada como heredera del liderazgo de su progenitor. También le endilgan los pecados del padre, que purga condena por delitos de lesa humanidad en una cárcel capitalina, lo que se ha convertido en un obstáculo para presentarse como una alternativa ante el electorado.

Lo ocurrido en Perú no deja dudas de que las políticas neoliberales económicas aplicadas en esta parte del mundo han ignorado el tema social y las grietas de ese vacío están pasando factura a los partidos tradicionales que han asumido el poder. Eso no significa que la gente aspire a formar de la Alternativa Bolivariana para las Américas formada por Chávez, o del socialismo del siglo XXI, pues el fracaso de ese experimento es evidente.

Lo grave es cómo superar el descontento de las grandes mayorías, especialmente de aquellos que no tienen acceso a los servicios básicos. Aquellos que por su escasa educación, pueden ser convencidos fácilmente con promesas que serán imposibles de cumplir dentro de presupuestos realistas. Son grupos marginados, no sólo indígenas sino también urbanos, quienes al sentirse excluidos reclaman los beneficios del boom económico.

Realmente ninguno de los dos candidatos tiene experiencia de gobierno, pero uno de ellos ya ejecutó labor congresal y estuvo cerca de un mandatario, que si bien es cierto fue elegido democráticamente, desde palacio instauró una dictadura cívico militar, luego modificó la Constitución e intentó reelegirse para un tercer mandato. Lo más negativo fue el destape de la corrupción por los vladivideos que lo señalaron como cómplice de Montesinos.

Es cierto que Keiko ha tenido el coraje de admitir los errores de su padre ante el pueblo peruano, así como deslindar su posición democrática, y ha pedido una oportunidad para gobernar a título personal, mostrando entre sus propuestas apoyo laboral a los jóvenes y combatir la delincuencia, aunque reflotaría algunos programas populistas donde más que enseñar a “pescar” se optaría por regalar el pescado. Ella sabe que el Perú ha firmado todos los tratados sobre los derechos humanos.

Aunque el descontento ha ido carcomiendo en silencio la democracia en el Perú, los resultados que exhibe ante el mundo corresponden a un estado que ha ido avanzando, que se ha integrado con éxito en la globalización mundial, gracias al precio de las materias primas y su producción minera. Sin tecnología e infraestructura y un precario nivel educativo, pese al boato que ostentan los grandes emporios en las ciudades peruanas más importantes.

Menuda controversia ha surgido en este país andino, donde muchos piensan que un cambio radical podría modificar sus vidas, imaginando que se trata del mesías que los librará de la pobreza. La fluctuación de ideas de Ollanta siembra dudas entre la población. Los cables de WikiLeaks sugieren que Humala debe favores a Chávez.

Ollanta no puede ser satanizado por ser militar, aunque no sea Lula, ni Bachelet. El aplicará “una economía nacional de mercado”. Keiko no ha jurado, pero sin decirlo representa a la democracia, para algunos el continuismo, tampoco se le puede juzgar por los errores cometidos por su padre. Los pueblos deben respetar sus propias leyes, la Constitución es la ley de leyes y no puede ser letra muerta. Al final de esta historia sólo prevalecerá la voz del pueblo.

martes, 24 de mayo de 2011

Perú, así tampoco se vale.

Mario J. Viera


El diario America. EL MUNDO.es reprodujo la información que desde Lima ofreciera la Agencia Efe, asegurando que la hija de Vargas Llosa había denunciado una campaña de insultos y amenazas  en su contra por la posición que su padre asumiera en apoyo a Ollanta Humala en la actual campaña presidencial.
Intentando contrastar la noticia revisé lo que se podría haber dicho en diferentes medios de prensa del Perú. En las ediciones digitales de aquellos a los que tuve acceso encontré escasa referencia a la denuncia formulada por la fotógrafa Morgana Vargas Llosa. PERU 21 se refiere a la denuncia en una breve nota, el humalista LA REPUBLICA ni siquiera le dedica unas pocas líneas.
Las páginas de los periódicos peruanos reseñan en cambio el debate que Mario Vargas Llosa sostiene con el cardenal Cipriani y su rechazo a debatir con el economista Hernando de Soto asesor de la campaña de Keiko Fujimori a quien denominó “fujimontesinista”.
De acuerdo con la información de Efe, Morgana Vargas Llosa denunció que le llegan mensajes amenazadores e insultantes por facebook, Twitter y su celular. Morgana aseguró que esos mensajes no siempre son anónimos sino que a menudo son firmados con nombres y apellidos. “Es una manera de acosar ─ dice ─, creen que me asustan, pero simplemente me demuestran que tengo razón en lo que pienso” lo que según ella hace que se refuerce su determinación de votar a favor de Ollanta Humala.
Por su parte Alvaro Vargas Llosa, hermano de Morgana, según Efe había declarado al Canal N que existía “una operación intimidatoria que busca sembrar el miedo paralizante para que personas que podrían estar pensando en una adhesión pública a Humala se repriman; es una vieja táctica de manual, que se emplea hoy día contra nosotros, por supuesto sin éxito: nosotros no nos dejamos intimidar”.
En un artículo anterior critiqué el despido de dos periodistas del Canal N y América TV del consorcio de El Comercio que se habían negado a suscribir la línea editorial de ese consorcio de apoyo incondicional a la campaña de Keiko Fujimori considerándolo un atentado en contra de la libre opinión.
Ningún favor le hacen a Keiko estos que atacan y amenazan a los que critican al fujimorismo y a su actual candidata. Con ello se fortalece la opinión de que ella representa una continuidad de los métodos dictatoriales y autoritarios que prevalecían durante el régimen de Alberto Fujimori.
Este periodo de campaña con vista al 5 de junio tiene necesariamente que ser de fuertes confrontaciones de ideas, de opiniones en pugna, dada la polarización que están mostrando las encuestas en que está sumido el Perú. El contrapunteo entre Mario Vargas Llosa y el cardenal Cipriani es propio del momento actual.
En entrevista para el diario LA REPUBLICA, Vargas Llosa dijo refiriéndose al controversial jerarca eclesiástico que le parecía “un arzobispo muy discutible, porque está dividiendo a los católicos peruanos, entre los cuales hay una gran mayoría de demócratas que no ven con buenos ojos que el jefe de los pastores de la iglesia peruana se haya convertido en un agitador y un propagandista de una dictadura”. A esto respondió Ceriani diciendo: “Yo pienso que cada uno está en su lugar. Yo soy el Cardenal y el Arzobispo de Lima, él es un premio Nobel de Literatura. Si salimos de nuestro sitio, nos equivocamos. Él dice que no es creyente y me parece que eso ya es suficiente”.
Esto último lo dijo en referencia a lo que Vargas Llosa había expresado en su columna Piedra de Toque que se publica en la revista CARETAS en donde el premio Nobel afirmaba: “Aunque no soy creyente, tengo muchos amigos católicos, sacerdotes y laicos, y un gran respeto por quienes tratan de vivir de acuerdo con sus convicciones religiosas. El cardenal Juan Luis Cipriani, arzobispo de Lima, en cambio, me parece representar la peor tradición de la Iglesia, la autoritaria y oscurantista, la del Index, Torquemada, la Inquisición y las parrillas para el hereje y el apóstata, y su reciente autodefensa, “Los irrenunciables derechos humanos”, publicada el 1 de mayo en Lima, justifica todas las críticas que en nombre de la democracia y los derechos humanos recibe con frecuencia y, principalmente, de los sectores católicos más liberales”.
La Arquidiócesis de Lima leyó un comunicado por el que lamentaba y rechazaba “las expresiones vertidas por el señor Mario Vargas Llosa contra nuestro Pastor, que merece respeto” agregando que el cardenal “ha defendido siempre, con energía y decisión, los derechos humanos y, en particular, el derecho a la vida, desde su concepción hasta su fin natural”, esto en rechazo a lo asegurado en Piedra de Toque por el escritor afirmando que Cipriani durante el gobierno de Fujimori “hubiera guardado silencio frente a uno de los crímenes colectivos más abyectos cometidos por Fujimori y sus cómplices: la esterilización, mediante engaños, de unas 300.000 campesinas a las que, por orden del dictador, los equipos del Ministerio de Salud ligaron las trompas o castraron, asegurándoles que se trataba de simples vacunas o de una medida que solo temporalmente les impediría concebir. ¿Cómo es que nadie se enteró en el Perú de que el arzobispo había encontrado reprobables estos atropellos? Porque en vez de protestar públicamente ¡se limitó a hacerlo en privado, es decir, susurrando con discreción su protesta en el pabellón de la oreja del dictador!”
Es fuerte la confrontación; pero bendita sea la confrontación de opiniones, esas que garantizan el arcoíris de ideas que sostienen y animan a la democracia. Lo que no se vale, Perú es el acoso, la amenaza, el intento de amordazar la libre opinión, el despido de periodistas que anteponen su opinión a la línea editorial de un medio.
Se puede estar en contradicción con la propuesta de Vargas Llosa que invita al voto a favor de Ollanta Humala. Se puede estar opuesto a que Humala o Keiko asuma la presidencia. Lo que no resulta admisible son las amenazas, el acoso, y la campaña de descrédito con aquel que no armonice con idéntico diapasón.
Todavía queda sin respuesta la interrogante que plantea ¿Cuál es el candidato que resulta ser el menor mal para el futuro peruano? ¿Keiko? La sombra del fujimorismo-montesinismo pone en duda que ella sea la menos mala. ¿Humala? Su pasado etnocacerista, su vinculación a las ideas de Velazco Alvarado, su ligamento con el chavismo, su nacionalismo cuasi fascista, no hace creer que él sea el menos malo.

sábado, 21 de mayo de 2011

Bueno, vayamos por parte, Sr. Augusto Álvarez Rodrich.

Mario J. Viera.

Seamos justos al analizar situaciones políticas y declaraciones desafortunadas. No hay que transpolar situaciones ocurridas antes hacia supuestas futuras. No se debe tomar el rábano por las hojas.
Esto mismo es lo que hace el columnista del periódico LA REPUBLICA Augusto Alvarez Rodrich al comentar la imbecilidad en que callera el ex ministro Jorge Trelles con su intento de justificar al gobierno de Alberto Fujimori.
Me coloco en la cerca para ver el partido sin apasionamientos y dejo que los fanes de cada equipo griten a favor del que visten su camiseta. Por supuesto no soy peruano y por ello no tengo derecho a inmiscuirme en asuntos que solo le compete a los nacidos en el Perú. Pero soy ciudadano de América y tengo derecho a expresar mi opinión sobre lo que puede afectar al conjunto americano. Por ello no creo que debe sacarse ventajas políticas de la burrada que cometa algún vocero de campaña, ya sea, como es el caso, de de Fuerza  2011 como de Gana Perú.
Trelles se desbocó al asegurarle al periodista Beto Ortiz: “Por eso, por eso, por eso, mira, yo te digo, en todo caso, nosotros matamos menos que los dos gobiernos que nos antecedieron”. Es tan asesino el que mata a una persona como el que mata a tres. La diferencia en cantidad, en este caso, no constituye una justificación, ni legal, ni moral, ni digna.
De este comentario, Alvarez Rodrich saca la conclusión de que la “frase es lamentable por donde se la vea pues revela el pensamiento fujimorista y reconoce los crímenes ocurridos durante los noventa. Es lo que el fujimorismo repetía hasta no hace mucho, pero que ahora, por razones estratégicas, silencia”. Dicho de este modo, sin mostrar las naturales diferencias entre el fujimorismo de Alberto y el fujimorismo de Keiko, se infiere que la candidata de Fuerza 2011 carga con los pecados del padre y como él manchada tiene sus manos de sangre.
Vamos por parte. Se puede criticar la plataforma política de Keiko y su Fuerza 2011, como se puede argumentar a favor del programa, el que sea, el primero o el último de Humala y de Gana Perú, pero no creo que sea elegante o ético atacar a Keiko por lo que fue su padre o por lo que un despistado se haya atrevido a decir en justificación de un régimen autoritario. Keiko se convirtió en Primera Dama del Perú cuando tenía solo 19 años. Si se llega a estos extremos habría que decir remedando a Trelles “Por eso, por eso, por eso, mira, yo te digo, en todo caso, Keiko no mató a nadie lo que si no pueden alegar Ollanta y su hermano Antauro”. Ollanta se alzó en armas en el 2000 y más tarde respaldó el asalto armado de Antauro en Andahuaylas.
No se debe desconocer lo que favorece a Keiko que, como dijera el analista político Carlos Reyna a la AFP, a Keiko le favorece “el recuerdo del gobierno del padre; hay cierta nostalgia en sectores populares en el fujimorismo como proveedor de obras, de programas sociales y de construcción de postas médicas”. Claro está, Humala y el etno cacerismo no   pueden presentar tales credenciales, ciertamente no han sido gobierno, pero han sido insurreccionales.
Keiko no justifica al padre; de él dice “es una figura polémica y sé que genera pasiones a favor y en contra. Respeto a mi padre, pero no tengo problemas en discrepar. Yo estuve en contra de la tercera elección y de Montesinos”
Si yo fuera peruano, no sé si le daría mi voto a Keiko Fujimori, de lo que sí estoy más que convencido es que no votaría por Ollanta Humala.

domingo, 15 de mayo de 2011

En Peru los dos verdaderos candidatos.

Mario J. Viera.

Las encuestas varían día tras otro en Perú. Hasta hace muy poco Humala iba de puntero y rezagada Keiko. Ahora la encuesta de Ipsos Apoyo muestra a la candidata de Fuerza 2011 con una diferencia de 2,2 puntos porcentuales por delante del candidato de Gana Perú. De hecho, estadísticamente se trata de un empate. Aunque de acuerdo con el diario la republica la encuesta que Imasen hizo para el diario “el candidato de Gana Perú, Ollanta Humala, obtiene el 41,6% de intención de voto presidencial  frente al 39,7% de su oponente de Fuerza 2011 Keiko Fujimori, mientras que los entrevistados que dicen que no votará por ninguno o no responde suman 18,7%”lo que da una diferencia porcentual de 1,9, es decir, otro empate técnico entre ambos.
El elector se encuentra ante una disyuntiva, escoger cuál de los dos contendientes por la silla presidencial representa el “mal menor”. ¿Volver al fujimorismo, aunque se trate de un fujimorismo “light”? o ¿Ir al rencuentro del velasquismo y abrazar el sistema chavista? He ahí el dilema shakesperiano, el ser o no ser, al que se enfrenta el votante peruano.

A la derecha se alza el espectro del fujimorismo que no acaba de conjurar Keiko; a la izquierda se empina el fantasma del chavismo con su corte bolivariana que Humala no ha podido exorcizar.
Y Humala continúa presentando proyectos de gobierno, modificados en parte, pero guardando lo esencial y dado a conocer su hoja de ruta, Toda una confusión que ha generado dudas y ha hecho que Keiko Fujimori le recomendara que se buscase una brújula para no perderse.
Entonces el nacionalista, el ex militar, el ex etnocacerista ataca a Keiko: “Todos sabemos que el verdadero candidato del fujimorismo es Alberto Fujimori ─ denuncia ─ (…) No podemos permitir que el Perú caiga en el ridículo internacional de ser gobernado por un ciudadano que postuló al senado japonés y que pretendería gobernar el Perú desde la Diroes (…) Eso sería una vergüenza, como si los peruanos no tuviéramos memoria
Bueno, quizá los peruanos guarden en su memoria que el nacionalista se alzó en contra primero del gobierno de  Fujimori y luego apoyó a su hermano Antauro insurreccionado contra el gobierno de Toledo. Quizá aún se guarde en el recuerdo los desmanes que cometiera en Madre Mía, en Huánuco y se mantenga la duda a pesar de que fue absuelto por falta de pruebas.
Volviendo a la denuncia de Humala. Sí, es muy posible que desde su prisión de la Diroes esté asesorando la campaña de su hija. De hecho se dice que lo hace. Sin embargo ¿prueba esto un retorno al fujimorismo clásico? Cabe la duda.

Por otra parte, se ha mencionado también que Hugo Chávez ha estado financiando la campaña de Humala, que es la eminencia gris tras las espaldas del ultranacionalista candidato de Gana Perú, No hay pocos que dudan que desde Miraflores se conducen las estrategias de su campaña.
Definitivamente ¿quién ganará el balotaje? ¿Alberto Fujimori? o ¿Hugo Chávez?

sábado, 7 de mayo de 2011

Politiquería nipo-peruana

Mario J. Viera
De la propaganda política a la politiquería solo media una sutil línea. Hacer buena política es algo que parece ya cosa del pasado. La lucha por ganar el favor del electorado se ha convertido en una labor de marketing, de pugnas entre los candidatos, sin que se desprecie, por anti ético, el ataque y la descalificación personal. La retórica política es un enredo de afirmaciones, de medias palabras y de silencios, no dirigida a incentivar la inteligencia de los votantes; no decidida a promover el debate, el análisis desapasionado del electorado.
Muchos políticos coquetean con los votantes y lo hacen sin ningún rubor moviendo mecanismos demagógicos, o populistas de la peor estirpe. Lo que importa es ganar la simpatía personal, mostrarse agradable, sonreír, hacer algún gesto que presente al candidato como uno preocupado por el pueblo haciéndole dádivas o repartiendo limosnas.
De este modo, muchos políticos se acercan a los desposeídos; llegan a ellos con regalos para los niños o repartiendo algunos víveres que puedan ayudarles quizá a alegrar la mesa precaria por solo un día.
Ahora Keiko Fujimori, que quiere mejorar las encuestas de aceptación, se va hasta las barriadas marginales de Lima y reparte paquetes de arroz, lentejas, azúcar y latas de leche que tan ansiosamente persiguen los más pobres de Perú. Se dice que así hacía su padre, el ex presidente Fujimori, con buenos resultados en las urnas. No le dice a los pobres qué se propone hacer ella para disminuir los índices de pobreza, de la pobreza que hace que los desheredados de la fortuna se arremolinen detrás de la caravana electoral de la candidata.
Es el vulgar recurso al populismo asistencialista; es darle pescado al hambriento y no enseñarle a pescar. Es politiquería barata y denigrante, es el mensaje de “te doy ahora comida y mañana tú me das tu voto”
Y después que los votos de los agradecidos habitantes de, como calificara América el Mundo, los arenales de pobreza de la capital y de las regiones rurales andinas le garantizaran la elección ¿Qué sucedería? ¿Seguirían las donaciones de alimentos para los más necesitados que manos laboriosas de damas de los barrios acomodados acopiaran o todo quedaría en un recuerdo?
Más que unos pocos víveres para el alimento de un día o de una semana, los pobres de los barrios marginales de Lima, o de cualquier ciudad de América Latina, lo que necesitan es el pan de la enseñanza, una política social que les ayudara a levantarse con su propio esfuerzo, fuentes de empleos y seguridad pública.
Perú, hoy por hoy está entrampado entre dos modelos de populismo, el populismo asistencial de derecha y el populismo igualitarista de izquierda. Quizá la fórmula que le libre de esa coyuntura sea la propuesta por el ex ministro y ex dirigente del desaparecido Frente Independiente Moralizador (FIM), Luis Fernando Olivera Vega, el voto blanco o viciado por los dos tercios de los votos válidos para anular la elección como está previsto por la Ley Orgánica de Elecciones.
Lograr esa mayoría de votos en blanco o viciado es algo prácticamente improbable y así lo entiende Olivera quien señaló: “Si todos creemos en el voto democrático y así lo expresamos en la primera vuelta, ratifiquemos eso votando viciado o en blanco, pues podría haber una nueva elección y si no la hay, el nuevo gobernante tendrá una tarjeta amarilla bien grande, que le hará decir ‘la legitimidad de mi elección me la voy a tener que ganar’”.
En mi opinión dudo que ese último razonamiento influya en aquel que sea electo. Ninguno de los dos, cualquiera de ellos que llegue al gobierno, se cuestionará la legitimidad de su elección ni se detendrá a pensar en tener que ganarse esa legitimidad. Ya no queda, entre los políticos de nuestros días, en todo el mundo democrático, uno con suficiente sentido ético como para considerar que es la voluntad nacional, no la voluntad de su claque o de su partido, la que concede la legitimidad del puesto ganado en las elecciones, ya sea por ciega fe de un sector del electorado, ya sea porque sus técnicas de mercadeo electoral funcionaron adecuadamente.

domingo, 24 de abril de 2011

Perú elecciones o “al César lo que es del César”

Mario J. Viera


En junio, los peruanos tendrán que decidirse entre un supuesto retorno a una dictadura del pasado y una posible dictadura del futuro; entre la posibilidad de una dictadura de la derecha y la de una dictadura de izquierda.
Así visto, se comprende que se enciendan las pasiones y desde todo el panorama social del Perú se produzcan opiniones divergentes en las que no se libran intelectuales y jerarcas eclesiásticos.
Se arguyen elementos contra ambos candidatos que los descalifican o los ensalzan según el parecer de quienes los emiten.
En un artículo de Carlos Castro aparecido en el diario LA REPUBLICA donde comenta las declaraciones vertidas por la controversial congresista fujimorista Martha Chávez señala: “Y es que el fujimorismo es un sistema autoritario. No les gusta la oposición, no les gusta la democracia, salvo que esta se adapte a sus fines; tampoco el diálogo, que es para ellos una pérdida de tiempo”.
Sus conclusiones son extraídas de un pasado que muchos peruanos lamentan; pero esos argumentos pueden también ser aplicables a un sistema de gobierno como el de los Castro en Cuba, el de Hugo Chávez en Venezuela, el de Rafael Correa en Ecuador.
El comentarista Jaime Bayly, defiende a Keiko a la vez que descalifica a su oponente Ollanta en un artículo publicado en EL NUEVO HERALD. En su artículo, el columnista hace recordar el folleto que distribuía Antauro Humala; “En ese pasquín, que llevaba el nombre de Ollanta Humala, se pedía el derrocamiento del gobierno del señor Toledo y el fusilamiento del presidente Toledo y varios de sus ministros, entre ellos el señor Kuczynski”. Y argumenta Bayly: “Si Ollanta Humala permitió que su hermano distribuyese aquel periódico inmundo que llevaba el nombre de “Ollanta” y que pedía el golpe contra Toledo, es porque estaba de acuerdo con las barbaridades antidemocráticas que dicho periódico publicaba”.
Jorge Bruce, en LA REPUBLICA afirma: “Yo sé que no votaré por Keiko, por el daño espiritual irremediable que causaría a nuestra sociedad darle una oportunidad a quien dice que el de su padre fue el mejor gobierno de la Historia del Perú. Pero, como muchos, no estoy dispuesto a entregarle mi voto a Humala sin recibir suficientes garantías de su nueva actitud. Tenemos unas semanas por delante, pero no puedo ocultarles que mi ansiedad es creciente y se acerca a ese punto diagnosticado por Bleger, en el que ya no se aprende ni se piensa sino que se actúa impulsivamente”.
Ansiedad, ese es precisamente el estado de ánimo de muchos de los votantes peruanos, tanto de los que están decididos a no concederle su voto a Keiko Fujimori como los que no están dispuestos a votar por Ollanta Humala.
Es esa misma ansiedad la que ha impulsado a Mario Vargas Llosa a anunciar su voto a favor de Humala e invitar a los peruanos a que le imiten, con la esperanza de que el candidato de Gana Perú, haya renunciado a su extremismo chavista y se decida por el modelo brasileño de Lula.
El muy controversial Cardenal Primado del Perú, Juan Luis Cipriani Thorne le riposta al laureado con el Nobel de Literatura que se abstenga de decirle a los peruanos por quién votar. Cipriani en tono de crítica, agregó: “Hay que ser un poquito más serio y no simplificar la verdad”, una declaración que de hecho pone en claro su apoyo al fujimorismo.
Hay una realidad, Mario Vargas Llosa tiene todo su derecho a exhortar a que se vote por el candidato que él prefiera. Habla como un ciudadano. Cipriani, como alto representante de la jerarquía católica está obligado por cátedra a no emitir su opinión en el terreno electoral, pues su palabra puede ser concebida como la opinión oficial de la iglesia del Perú, independiente de que se declare a sí mismo como “peruano ante todo”: “Yo antes que cardenal, soy peruano. Soy peruano de nacimiento con todas las circunstancias, opiniones. Me modero hasta donde puedo en función de la representatividad que tengo como cardenal”
En función de esa representatividad, en lugar de atacar opiniones electorales debiera moderarse y dejar al César lo que es del César. Es muy diferente la opinión eclesiástica que denuncia una violación del derecho humanos de su feligresía, la denuncia de la corrupción presente en un gobierno, el reclamo a favor de los humildes, que aunque parezca político es, en realidad, parte de la labor evangelizadora de la iglesia y muy diferente a la emisión de una opinión a favor de determinado candidato dentro de una justa electoral.
Cipriani intentando restarle credibilidad a Mario Vargas Llosa le recuerda que en su juventud él había sido muy partidario de Fidel Castro, algo estúpido no concebible en un alto dignatario del  clero católico. En aquellos tiempos, la gran mayoría de la intelectualidad liberal creyó, como lo creyó el pueblo de Cuba, en la sinceridad de Castro, en un proceso que se definía como “humanista”. Se olvida el cardenal primado que Pablo persiguió furiosamente a los cristianos y luego se convirtió en el apóstol de los gentiles.
Poco falta aún para las elecciones definitivas. Los peruanos tendrán que decidir que esperan de un incierto futuro, tal vez lóbrego. Tienen que decidir cuál propuesta sea la menos dañina; tal vez el consejo que diera Pedro Pablo Kuczynski en entrevista con el periódico EL COMERCIO sea lo más recomendable: “Hay que estar tranquilos, pensar bien y hacerse la pregunta: ¿Con este candidato cómo estará el Perú en cinco años? Eso tenemos que responder para votar. No se debe ir por el voto viciado”.

viernes, 22 de abril de 2011

Perú, así no se vale. La objetividad periodista y el derecho de opinión.

Mario J. Viera


Como ha señalado el Instituto de Prensa y Sociedad (IPYS) en el contexto actual de Perú “la mayoría de los medios impresos ha tomado partido por uno de los candidatos presidenciales” lo que plantea un fuerte debate de opiniones encontradas. Sin embargo como bien hace notar IPYS, la responsabilidad de los medios ante el debate electoral “es informar por encima de convicciones políticas propias o de los propietarios de los medios, que esto implica un escrutinio a ambos candidatos y no solo a uno de ellos, y que las dos partes de la disputa electoral debieran  tener en la medida de lo posible igualdad de oportunidades para mostrar sus puntos de vista”.
La prensa no puede convertirse en vocera extraoficial de un determinado candidato, ni ser fuente de propaganda a su favor. La línea editorial es un derecho de cada medio expresada a través de sus columnas de opinión y sus editoriales. En cuanto al hecho noticioso, la prensa está en el deber de ofrecer una información objetiva e imparcial, permitiendo que los lectores puedan extraer sus propias conclusiones.
Defender el derecho de opinión de los medios no implica que se acose a reporteros y comentaristas dentro de esos mismos medios para obligarles a acogerse a una línea trazada por la redacción y mucho menos despedir a un periodista que se oponga a esas exigencias.
Aquellos medios que rechazan a Humala por el temor a que una vez este en el poder lleve a cabo una política de coacción a la libre expresión de las opiniones y la censura a la prensa no deben caer en el mismo error de imponer la censura a sus redactores y la coacción a sus reportajes.
El IPYS ha mostrado su preocupación “por la decisión del Grupo El Comercio de disciplinar a sus  medios para apoyar informativamente la campaña de Keiko Fujimori”.
El debate sobre este tema se abre ahora por el despido de dos periodistas del Canal N y América TV pertenecientes al consorcio editorial de EL COMERCIO, Patricia Montero, productora general de Canal 9 y  José Jara, productor del noticiero 'De 6 a 9' que se transmite por el mismo medio. Al respecto, directora y conductora del programa de televisión Prensa Libre de América TV, Rosa María Palacios, al calificar de injusto el despido de los dos periodistas, expresó que “se nos vienen malos tiempos para los periodistas”.
En declaración al periódico EL MUNDO. es, Patricia Montero afirmó: "En las últimas tres o cuatro semanas los periodistas de ambos canales sufrimos la presión de los dueños del grupo. No hay una directiva escrita, pero sí ha habido insinuaciones y presiones de llevar una línea editorial de apoyar a Keiko Fujimori”.
Por su parte, según EL MUNDO, José Jara declaro que el despido de ambos fue por "no seguir la línea de apoyar a Fujimori y de atacar a Humala. No estamos dispuestos a apoyar a ningún candidato. El canal nunca ha estado a favor de ningún candidato en particular. A todos los tratábamos por igual".
Patricia Montero ha dicho que en ambos canales hacían periodismo sacando “las propuestas de ambos candidatos, lo bueno y lo malo”; relató además que cuando entrevistaban a Humala o a uno de sus candidatos para el Congreso "nos llamaban inmediatamente por teléfono para no darle tanto tiempo al aire. Cuando entrevistábamos a alguien de Fujimori nunca nos llamaban”
Para disipar cualquier duda Montero asegura que no es partidaria de Humala y que tiene dudas con respecto a su programa y a la posibilidad de estatizaciones de empresas privadas y de limitaciones a la libertad de prensa que pudiera emprender Humala de resultar electo.
El IPYS deploró “el despido de los periodistas Patricia Montero y José Jara, productores de Canal N” y consideró “que las medidas tienen una motivación política, como parte de la nueva línea editorial del Grupo El Comercio, y que se deben precisamente a la independencia comprobada de estos periodistas”. Solidarizándose con los dos periodistas despedidos el IPYS dijo compartir “el malestar que los despidos causaron entre sus colegas”.
Rosa María Palacios señaló en su cuenta de Twitter: “Patricia Montero, periodista muy importante de la historia de la libertad de expresión, no se irá en silencio ni por la puerta falsa”
Por otro lado Keiko Fujimori rechazó “que se asocie al fujimorismo con el despido de periodistas, es falso que el fujimorismo haya intercedido, pedido o influenciado en eso" a la vez que afirmaba ser “respetuosa de la libertad de expresión”.
Cuando los intereses políticos de un consorcio periodístico imponen por encima de la libertad de opinión, y del derecho a ejercer un periodismo objetivo e imparcial, la prensa deviene en libelo, pierde credibilidad y viola los principios elementales de la ética periodista y de la democracia. ¡No se vale despedir a periodistas que desean mantenerse al margen de las preferencias políticas de los jefes de sus respectivos medios!
La acción del consorcio de EL COMERCIO es inaceptable y habla más a favor de Ollanta Humala que a su preferida Keiko Fujimori.