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domingo, 24 de enero de 2021

LA GATICA MARIA RAMOS (MARCO RUBIO) SACA SUS UÑAS

Mario J. Viera

 


Cuando ya se había controlado el motín del 6 de enero asaltando la sede del Congreso de Estados Unidos, Marco Rubio tomó la palabra para repudiar la muerte de una mujer participante en el asalto al Capitolio. Expresó entonces, en tono apasionado y aparentemente sincero, que los enemigos de Estados Unidos debían estar contentos por lo ocurrido ese día en el DC. Y dijo: “Estados Unidos no es un gobierno o un presidente o un congreso, Estados Unidos es tu familia, tu fe, tu comunidad; eso es Estados Unidos. Eso es lo que no entienden nuestros adversarios. Eso es lo que tenemos que recordar. Así es como vamos a reconstruir nuestro país y pasar la página para tener un futuro más brillante que el pasado. Por eso siento esto con tanta vehemencia y espero que los que están en secuencia conmigo lo entiendan”.

 

Antes había expresado en un tuit: “No hay nada patriótico en lo que está ocurriendo en Capitol Hill. Esta es la anarquía antiamericana al estilo del tercer mundo”. Luego, a la 1:12 pm tuitió para hacer un llamado a Donald Trump: "Señor presidente los hombres y mujeres de las fuerzas del orden están siendo atacados. Es crucial que ayude a restablecer el orden enviando recursos para ayudar a la policía y pedirles a los que hacen esto que se retiren".

 

Estados Unidos no es un gobierno, ni es un presidente, y las acciones violentas contra el Capitolio no tienen nada de patriotismo, simplemente es la manifestación de la anarquía antiamericana al estilo del tercer mundo. Muy bien lo expuso Rubio. ¿Convincente? Depende de la imagen que cada cual tenga del senador republicano por Florida. Sin embargo, lo que dijo entonces no era equivocado. Pero el 9 de diciembre de 2020, ya considerando que Trump había perdido ante Joe Biden, Rubio declaró: “Si el presidente elige postularse nuevamente en 2024, creo que será el candidato republicano. Y de hecho creo que tiene muy buenas posibilidades de ganar. Lo que dije que aceptaría es, en última instancia, que lo que los estados certifiquen legalmente a través de su proceso y lo decida el Colegio Electoral. Así es como funciona nuestro sistema”. Trump tiene muy buenas posibilidades de ganar en el 2024, esa es la opinión que sustentaba Rubio; no obstante, esas “posibilidades” que ve a favor de Trump, podrían quedar en nada si recibe una condena por el impeachment al cual pretenden los demócratas adelantar. En entrevista con la periodista de Tele Mundo 51, Gloria Ordaz, el 13 de enero, Marco Rubio no condenó a Trump como instigador al asalto al Capitolio, considerando que solo tenía “alguna responsabilidad”; y. de acuerdo con la periodista que condujo la entrevista, Rubio declaró que tomaría una decisión sobre el juicio político con base en las pruebas que presenten los fiscales de la Cámara de Representantes”.

 

Ahora el senador acaba de declarar en "Fox News Sunday", algo diferente a lo que dijera en la entrevista para Tele Mundo 51. "Creo que el juicio es estúpido", dijo tajantemente. "Ya tenemos un fuego encendido en este país", adelantar el juicio sería como agregar "un montón de gasolina" a ese fuego encendido. Expresó, además, que votaría para desestimar el artículo de impeachment contra Trump lo antes posible. "Creo que tiene derecho al debido proceso. La Cámara no tiene mucho registro de testigos porque la embistieron muy rápidamente... Creo que esto va a ser muy malo para el país”.

 

En una declaración que hiciera el 14 de enero para el canal de Miami NBS 6, Merco Rubio dijo: "Muchas de las personas que están ahí fuera por primera vez, después de ver lo que sucedió la semana pasada, en cierto modo teniendo en cuenta los últimos cuatro años, ahora, de repente, están dando vueltas en los carromatos y amenazan con convertirlo en mártir. Su movimiento será más fuerte porque ustedes lo habrán convertido en mártir", advirtió a los legisladores demócratas. Hay que asegurar que Trump pueda presentarse el 2024 como candidato republicano para la presidencia. Una condena política en el Senado lo inhabilitaría permanentemente para esa opción. Rubio, por tanto, se opone a esa solución.

 

A solo dos día de la toma de posesión de la presidencia de Joe Biden, el senador de Florida saca sus uñas y, en un mensaje publicado en un video de Twitter en la mañana del día 22 de enero, implícitamente deja claro que hará todo lo posible para torpedear cualquier iniciativa que emprenda la administración Biden (“no va a ser buena para el país y no va a ser buena para la gente, para los trabajadores estadounidenses y para sus empleos”): "No vamos a poder quedarnos sentados aquí en un período de luna de miel y ver cómo suceden estas cosas".

 

Entre esas “cosas” está el oleoducto Keystone XL, aprobado por Trump el 24 de marzo de 2017 y antes bloqueado por Barack Obama en 2015, porque, como se dice en un artículo de AFP, a diferencia del crudo extraído de los tradicionales pozos, “el de las arenas bituminosas de Alberta debe ser sacado mediante recalentamiento subterráneo; lo cual implica utilizar agua hirviendo para separar el bitumen de la arena para luego refinarlo”. Rubio en este video aseguró que Biden, de “un plumazo, literalmente dejó sin trabajo a miles y miles de trabajadores obreros sindicalistas (…) Y luego el presidente entra en la Oficina Oval, firma una orden ejecutiva que elimina el oleoducto de Keystone y están sin trabajo” Contrario a lo que Marcos Rubio dice que serán eliminados miles de trabajadores en el oleoducto, muchos especialistas consideraron que una vez terminado, el oleoducto solo demandaría 50 trabajadores permanentes. Estos mismos especialistas expresaron que el oleoducto, eliminará muchos más empleos al desviar inversiones destinadas a energías limpias; como la solar o la eólica. No solo los ambientalistas se oponen al trazado del Keystone XL, también se oponen los pueblos indígenas de Estados Unidos y Canadá, como la Confederación de Pies Negros (Blackfoot) y de la nación Gran Sioux (Great Sioux).

 

Marco Rubio toma entonces el tanque de gasolina para arrojarlo sobre ese fuego encendido, que dice se tiene en Estados Unidos: "El presidente Biden, espuso Rubio, está hablando como un centrista, usando las palabras del centro como unidad, pero gobernando como alguien de extrema izquierda”. Obviamente, el mensaje de Rubio está dirigido a la extrema derecha del Partido Republicano y de los seguidores de Trump. Para ejemplificar su afirmación, agrega: “Número uno, ha emitido más 'fiats' ejecutivos que nadie en un período tan corto de tiempo. Más que Obama, más que Trump. En segundo lugar, estos no son sólo 'fiats' ejecutivos normales. Esto literalmente está bajando la lista de deseos de la extrema izquierda y marcarlos a todos”.

 

Da la impresión que Marco Rubio quiere recoger la bandera del populismo de derecha caída de las manos de Donald Trump, para lanzarse, posiblemente, como aspirante a la presidencia del 2024. Primero tendrá que reelegirse como senador el 2022. "No soy dueño del escaño en el Senado, dijo, no me pertenece. Si quiero volver al Senado de los Estados Unidos, tengo que ganar eso cada seis años”. Para entonces habrá que ver si de nuevo es electo para el escaño del que no es dueño. Probablemente tanto ese sector de la diásporas cubanas y venezolanas de tendencia trumpista les den el voto, pero no todos los de las comunidades cubanas y venezolanas de emigrantes y exiliados votarán por él y es posible también que será pocos los portorriqueños que le quieran seguir viendo como senador por Florida. 

martes, 17 de marzo de 2020

ESA PALABREJA DE “ESTABLISHMENT”


Mario J. Viera



“Establishment” es casi una mala palabra; es fea y hasta casi, casi, ofensiva. Sí porque formar parte del establishment es como ser parte de algo pésimo, oscuro, sucio, ¡Vaya que es como dijera Donald Trump, ser un miembro del “pantano”! Es algo así como integrar ese concilio gobernado por Satanás, como se ilustra en el grabado de Gustave Doré, “Satanás en el Consejo”.

Este sustantivo enigmático fue usado, por vez primera, el 23 de septiembre de 1995, por el periodista conservador inglés, Henry Fairlie en la revista The Spectator. Y Fairlie lo define del siguiente modo: “Por establishment, no solo quiero definir los centros oficiales de poder —aunque ciertamente son parte de ello—, sino a toda la matriz de relaciones oficiales y sociales dentro de la cual se ejerce el poder. El ejercicio del poder en el Reino Unido no puede entenderse a menos que se reconozca que este se ejerce socialmente”. Se ejerce socialmente... ¡Hum...es el ejercicio socialmente del poder...! Ahora, deténgase Ud. y piense solo un minuto en lo que Ud. concibe qué es el establishment...

Marc Bassets (El País, 25 de febrero de 2016) cita lo que Richard Rovere escribió en “The American Establishment”, un ensayo publicado en 1961: “Una característica de la mayoría de pensadores y escritores que se han dedicado a este tema [el del establishment] es que lo definen de tal manera que ellos se colocan fuera de él e incluso se sitúan como víctimas”. ¡Vaya jodienda! ¿verdad? Los críticos del establishment no forman parte del establishment, son sus víctimas. Pero qué diablos es, en conclusión, eso que se denomina “establishment”. Una traducción directa al español sería “establecimiento”. ¿y eso qué es? La página web Definición ABC, lo define de la siguiente manera: “El concepto de clase dirigente o clase dominante ha sido sustituido por otro, el término en inglés establishment. Con esta palabra se hace referencia a toda persona, grupo social o institución que tiene una influencia significativa en el conjunto de la sociedad”. Entonces existe una paradoja, por cuanto la influencia significativa que se ejerce sobre la sociedad puede ser considerada, al mismo tiempo, favorable o perjudicial.

Para algunos el establishment es el grupo dominante que ostenta el poder. ¡Que ostenta el poder! Otros ven en el establishment el ejercicio de los lobbies, las grandes corporaciones, los representantes de la banca, algunas instituciones prestigiosas... Estos elementos no ejercen el poder, influyen en el poder. Pero, por lo general, se concibe al establishment como un club de privilegiados que lo único que pretende es mantenerse en su posición dominadora. Sin embargo, esta concepción del establishment, como ejercido por privilegiados que solo desean mantener su poder, es equivalente al término “Nomenklatura”, lo que, para el historiador soviético Michael Voslensky ─ autor del libro “La nomenklature: les privilégiés en URSS” ─ es “la clase de privilegiados, la clase de explotadores de la sociedad soviética, una clase que aspira a la hegemonía mundial, una clase de parásitos, elegidos por cooptación y, cada vez más, por motivos hereditarios”; es lo que Djilas denominó “nueva clase”, los “apparatchiks”, (agentes del aparato) funcionarios profesionales, a tiempo completo del Partido Comunista o de la administración soviética.

¿Saben qué? Una década después de haber dado su definición de establishment, Fairlie admitió que, por su “vaguedad y carácter informe”, la palabra puede usarse “en casi cualquier país y aplicarse a casi cualquier cosa”. Robert Rovere se burlaba de las teorías conspirativas según las cuales una élite formada por financieros, empresarios, políticos y profesores del nordeste de EE UU movía en la sombra los hilos del poder; o como el republicano Ted Cruz, señaló Marc Bassets, hablaba de un supuesto “cártel de Washington, una especie de organización semicriminal dedicada a hacer la vida imposible a los ciudadanos y acabar con sus libertades”; o Bernie Sanders que apuntaba a Wall Street, considerando que ejercía una influencia desmedida en la política y la economía lo cual ponía en riesgo la cohesión social.

Desde las presidenciales de 2016, el término de establishment comenzó a emplearse con más fuerza para denigrar a todo aquel que hubiera estado en cargos de elección popular por años. u ocupado puestos dentro de un determinado partido político, definidos como “políticos profesionales”; muy empleado por el outsider Donald Trump o por políticos antisistema como Bernie Sanders quien, en la campaña por la nominación democrática para la presidencia del 2016, llamó a Hillary Clinton la "candidata del establishment demócrata" y ahora lo repite con Joe Biden, “candidato del establishment demócrata”. Cuando Wolf Blitzer de la CNN le preguntó a Hillary Clinton si era del establishment, esta ripostó diciendo que el verdadero candidato del establishment era precisamente Sanders. “Él ha estado en el Congreso, ha sido elegido para el cargo mucho más tiempo que yo” ─ respondió Clinton ─ “Yo estuve en el Senado durante ocho maravillosos años representando a Nueva York. Él ha estado en el Congreso durante 25 años, así que dejaré que tus espectadores hagan su propio juicio”. Pero para Sanders, no solo Hillary Clinton era parte del establishment, también lo era la organización no gubernamental Planned Parenthood Action Fund. Politico, en su edición del 20 de enero de 2016 citó a Dawn Laguens, vicepresidenta ejecutiva de Planned Parenthood Action Fund, la que en un correo le expresaba: "Es lamentable y sorprendente escuchar al senador Sanders describir a los mismos grupos que luchan en nombre de millones de estadounidenses a menudo marginados —personas que todavía tienen que luchar por sus derechos más básicos— como representantes del 'establishment'

Concluyendo, ¿tenemos una idea exacta de qué se entiende por establishment? Pienso que no, si acaso, se trata de una muletilla peyorativa para la descalificación de cualquier político, o del sistema político y social imperante. ¿Acaso no sería mejor, si se quisiera descalificar al oponente político, en lugar de decir que es miembro del establishment, decir que es un agente de las grandes corporaciones, o de los bancos, o de las farmacéuticas, o de la Asociación Nacional del Rifle, pero dando pruebas reales que confirmen la denuncia? En política se tiene que hablar con claridad sin recurrir a entes ficticios. Por mi parte siempre pondré en dudas a todo aquel que recurra a la denuncia de tal banal concepto como ese de “establishment”.

martes, 19 de noviembre de 2019

SI VAMOS A HABLAR DE JESUS, PUES HABLEMOS DE JESUS


La Contradicción entre Religión y Política, a la luz del Cristianismo




Mario J. Viera

Muchos, en los tiempos que corren, son los cristeros que se empeñan en mezclar sus creencias fundamentalistas con el ejercicio del gobierno de un Estado. En apoyo de sus criterios ortodoxos buscan justificaciones en el Nuevo Testamento de la Biblia cristiana. Si nos atenemos a una adecuada hermenéutica de los textos del Nuevo Testamento, con la comparación del idioma en los que fueron redactados (el griego koiné o vulgar) y nos situamos en el momento histórico-cultural donde transcurre el relato, podemos adelantar un criterio más o menos ajustado a los propósitos que animaban a los evangelistas.

Podemos concluir que Jesús, en toda su peregrinación entre la Galilea (la Galilea de los gentiles como se le denominaba) y Judea, no pretendió crear una nueva religión, ni instituir un cuerpo sacerdotal que se ocupara de sus enseñanzas para convertirlas en dogmas inamovibles de fe. Recorría montes y desiertos y nunca buscó amparo en los poderes del Gobierno. No se sometió a Herodes y ante él no pronunció ni siquiera una palabra. Muchos del pueblo creían que él los conduciría a la liberación de Roma y que alzaría, sobre las tierras del antiguo Israel, un reino más poderoso que el de Salomón. Pero su reinado no existía. Él era la Palabra, el mensaje de un nuevo mundo espiritual, un nuevo Βασιλεὺς, reinado, abierto dentro de cada persona. Llegado el momento, la gente defraudada, porque él no se declaró Melej rey, se apartó de su lado al verle abatido por el poder imperial y clamó a favor del rebelde que peleaba, espada en mano contra los romanos, “¡Queremos a Bar Abbas!”

El creía, y lo predicaba, que hay cosas separadas, lo de Dios y lo del poder mundano. Ninguna contaminación de lo espiritual con los intereses políticos del poder. Cuando algunos provocadores, enviados por los sacerdotes y los escribas, fueron ante él, para hacerle tropezar con una palabra que, en política, pareciera una toma de posesión frente al imperio romano, y le preguntan “¿Nos es lícito dar tributo al César, o no?” Su respuesta fue contundente, “¿Por qué tratan de provocarme?”    

Lc. 20: 25 “Entonces, Él les dijo: Pues dad al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios”. [ὁ δὲ εἶπεν πρὸς αὐτούς Τοίνυν ἀπόδοτε τὰ Καίσαρος Καίσαρι καὶ τὰ τοῦ Θεοῦ τῷ Θεῷ]. “Y él les dijo a ellos, por tanto, den lo del César al César, y también lo de Dios a Dios”. Es decir, una cosa son los asuntos de política y otra la religión. Lo que es de la política, dejarla a los políticos; lo que pertenece a la esfera de la religión que se ciña a lo religioso. Todo creyente puede participar en política, pero nadie tiene derecho a imponer a otros sus convicciones y dogmas religiosos.

Él se proponía una reforma de las prácticas que, en su tiempo y en su medio geográfico, se venían siguiendo. Todo, enmarcado dentro de los principios de una nueva moral que debía fundarse en la vida dentro de la verdad. Y el evangelista Juan cita sus palabras en el capítulo 3 de su evangelio: “Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas. Mas el que practica la verdad viene a la luz, para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios”. Es decir, trata de vivir honestamente, limpiamente, tú. Y vive en tu verdad; pero esto no quiere decir que intentes imponer tu verdad a los otros. El mensaje va dirigido a ti; piensa, ¿qué intentas ocultar de ti mismo?, ¿qué hay de turbio en ti que no quieres que salga a la luz? “Practica la verdad”; pero ¿qué es la verdad? Esa es la pregunta que Pilato le formula a Jesús, luego de que este dijera “Todo aquel que es de la verdad, oye mi voz”; pero ¿qué es la verdad? Esa es la pregunta que queda sin respuesta.

Pero Juan en el capítulo 12: 46 – 48, da una pista de lo que en Jesús significa la verdad: “Yo, la luz, he venido al mundo, para que todo aquel que cree en mí no permanezca en tinieblas. Al que oye mis palabras, y no las guarda, yo no le juzgo; porque no he venido a juzgar al mundo, sino a salvar al mundo. El que me rechaza, y no recibe mis palabras, tiene quien le juzgue...” La verdad es vivir en medio de la luz, tú, yo, aquel... Pero no juzgues a otros por lo que tú interpretas como verdad; vive según esa verdad, pero no intentes imponérmela, no me juzgues, júzgate a ti mismo. Si crees que alguien, si muchos, no recibe las palabras de Jesús... ¡No juzgues! Si crees de verdad en las enseñanzas de Jesús, no juzgues a otros, ellos ya tienen quien les juzgue; no intentes, desde las esferas gubernamentales, imponer tu verdad. ¿Qué sucedió cuando la iglesia se imponía sobre los poderes terrenales, defendiendo “su” verdad? Intolerancia hacia las opiniones de otros, que también adelantaban su propia verdad, y guerras y ¡Hasta la Santa Inquisición, que de santa nada tenía!

¡Ah, dicen algunos, Jesús es Cristo Rey, y todas las naciones deben rendirse ante Cristo Rey! Como Jesús es Cristo Rey, los cristeros proclaman que hay que llevar su majestad, con su trono colocado junto a la silla presidencial. La idea de Jesús como rey se funda, principal y erróneamente en la interpretación del capítulo 18 del texto evangélico de Juan, donde desarrolla un supuesto diálogo entre el procurador romano Poncio Pilato y Jesús. Aunque debe notarse un detalle importante: Juan no pudo de ningún modo ser un testigo presencial de este diálogo entre Jesús y Pilato, porque este se desarrolló dentro del Pretorio (πραιτώριον) ya que para los judíos penetrar en la residencia de un gentil representaba impureza. Sin embargo, Juan recrea, como enseñanza catequística, el supuesto diálogo.

Jn 18: 33 “Entonces Pilato volvió a entrar al Pretorio, y llamó a Jesús y le dijo: ¿Eres tú el Basileus (rey) de los judíos? [Εἰσῆλθεν (entró) οὖν (entonces) πάλιν (de nuevo) εἰς τὸ πραιτώριον (al pretorio) ὁ Πιλᾶτος* καὶ ἐφώνησεν (llamó) τὸν Ἰησοῦν καὶ εἶπε αὐτῷ Σὺ εἶ ὁ Βασιλεὺς (Basileus, rey) τῶν Ἰουδαίων (de los judíos)]; 34 Jesús respondió: ¿Esto lo dices por tí, o porque otros te lo han dicho de mí? (...) 36 Jesús respondió: Mi reino no es de este mundo. Si mi reino fuera de este mundo, entonces mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos; mas ahora mi reino no es de aquí”.

Para Juan, Jesús es el rey ungido, el Melej Hamashíaj, el líder judío que redimiría a Israel en el fin de los días; pero lo ve de una manera trascendentalista, es decir por encima del ámbito terrenal, “pero mi reino no es de este mundo”. Jesús se eleva al plano espiritual; es el Mashíaj esperado, el que debía aparecer al final de los días, y Juan creía que ya el final de los días estaba cercano. Es que ni siquiera Jesús es rey en el sentido que normalmente se le confiere al término. Juan escribe en griego y emplea la palabra Βασιλεύς, que luego es traducida en español como “rey”; pero el basileus, o rey entre los griegos, es también aquel que obtiene su autoridad por Dios. Jesús, para Juan, es el receptor de la voluntad de Dios y lo deja bien claro cuando, para que no haya confusión, le atribuye la frase de “mi reino no es de este mundo”. Jesús, por tanto, no es Rey, no ha venido al mundo para gobernar. Él es el λóγος, la palabra, el pensamiento. Los sacerdotes del templo y los fariseos han acusado a Jesús ante Pilato de pretender proclamarse como rey, como basileus, como melej, en fin, como enemigo de Roma, pero Jesús solo es el “ungido” por Dios para la enseñanza, como la Palabra misma de Dios, no un rey.

Juan, según la habitual traducción del texto, en el versículo 36 de ese capítulo 18, agrega: “Jesús respondió: Mi reino no es de este mundo. Si mi reino fuera de este mundo, entonces mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos; mas ahora mi reino no es de aquí”. No obstante, en el texto griego se lee: “ἀπεκρίθη Ἰησοῦς (respondió Jesús): Ἡ βασιλεία (reinado) ἡ ἐμὴ (mí) οὐκ ἔστιν (no existe) ἐκ τοῦ κόσμου τούτου (en este mundo): εἰ ἐκ τοῦ κόσμου τούτου (ese mundo existe) ἦν ἡ  βασιλεία    ἐμή,  οἱ  ὑπηρέται  ἄν   «οἱ  ἐμοὶ  ἠγωνίζοντο»,  ἵνα  μὴ  παραδοθῶ  τοῖς  Ἰουδαίοις·  νῦν  δὲ    βασιλεία    ἐμὴ  οὐκ  ἔστιν  ἐντεῦθεν (pero ese reinado mío no existe aquí)” lo que podría traducirse del siguiente modo: “Mi reinado no existe en este mundo. Si mi reino fuera de este mundo, entonces mis servidores pelearían para que yo no fuera traicionado por los judíos; pero ahora mi reinado no existe aquí”.

Claramente queda expresado: “Mi reinado no existe”, y lo demuestra agregando que si existiera en este mundo el habría sido defendido por sus servidores; pero su “reinado no existe aquí”. Jesús, el Mesías, el Cristo, no es rey.

La advocación por la cual se le denomina Cristo Rey, no tiene valimiento dentro del cristianismo no adulterado por las reformas de Pablo de Tarsos. A Jesús se le “corona” como Rey, en diciembre de 1926 por decisión del Papa Pío XI ejerciendo el derecho del papado de ungir a los monarcas del mundo cristiano. ¿Cristo Rey, con corona colocada sobre su frente por un pontífice romano? ¿Por qué equiparar la humildad de Jesús, que es su principal distinción, con el poder de un soberano absoluto? “Bienaventurados los humildes, pues ellos heredarán la tierra”. Toda palabra, justa y cierta. tiene poder, conmueve e impulsa, pero no impone. Y en Juan 13. Se muestra la humildad de Jesús, cuando se inclina ante sus discípulos y les lava los pies, y les dice: “Vosotros me llamáis el Maestro y el Señor (Κύριος – kírios), y ciertamente como decís, en verdad lo soy. Sí, no obstante, yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros debéis lavaros los pies los unos a los otros”.

Debe anotarse que kírios es un apelativo que los griegos usaban de común para referirse a un hombre, como el Sr., que se emplea en español, o el Mr., como se usa en inglés. Podría referirse como una expresión de respeto, para referirse a un jefe, un amo o un soberano; pero Juan le da otra equivalencia, la misma empleada en la Septuaginta para Adonai, empleaba en sustitución de la palabra Dios. Con el título que Juan le da a Jesús de Kirios, con mayúscula inicial, resaltaba la divinidad de Jesús. Jesús no es rey. No hay tal Cristo Rey.

Los fundamentalistas, leen, pero no comprenden, leen lo que el traductor consideró sería la mejor versión del texto que tradujera; leen y no se colocan a considerar la época en la que fuera redactado el texto. Entonces justifican sus fobias, sus prejuicios con citas de los libros sagrados. Por ejemplo, los homófobos, quieren que el gobierno reconozca como deformaciones mentales el homosexualismo y rechazan la unión matrimonial entre los mismo, quieren que el gobierno imponga leyes antiabortistas. Cuando no hay ni la menor referencia en contra del homosexualismo en las palabras de Jesús que se citan en los evangelios, ni siquiera la menor referencia en el libro del judeizante Mateo.

Entonces el cristero saca a relucir. fuera de contexto, el versículo 21 de Marcos 7: “Porque de adentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, fornicaciones (esto, en algún que otro texto la traducción es, en lugar de fornicaciones, se dice, “inmoralidades sexuales”) robos, homicidios, adulterios”. Analicemos: El texto se refiere a la respuesta que Jesús diera a los fariseos que le criticaban que comiera sin antes lavarse las manos como era la costumbre. El texto en griego koiné emplea la palabra πορνεῖαι (pornéia) que en algunos textos se traduce, no solo como “fornicaciones”, sino también como “relaciones sexuales indecorosas” y hasta por el término ya citado de “inmoralidades sexuales” y que da pie a muchas interpretaciones. Sin embargo, pornéia es una derivación de la palabra πόρνη (pórne) que quiere decir, prostituta, se trata entonces de las relaciones sexuales practicadas con prostitutas o, incluso, con prostitutos [ἀρσενοκοῖται (arsenokoitai)].

Pero el fundamentalista replicará y te dirá: “¡Ahí está 1 de Corintios 6: 9 de Pablo!” Y te recita de memoria el versículo: “¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No os dejéis engañar: ni los inmorales, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los homosexuales”. Reproduciré el versículo, intercalándole los sinónimos del idioma en que fue redactado: “¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No os dejéis engañar: ni los inmorales (πόρνοι), ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados [μαλακοὶ (malakoi)], ni los homosexuales [ἀρσενοκοῖται (arsenokoitai)]”. Cedo entonces, la palabra al lingüista e historiador estadounidense John Eastburn Boswell, refiriéndose a la palabra malakoi, dice: “es una palabra griega harto común; aparece en muchos pasajes del Nuevo Testamento con el sentido de ‘enfermo’ y en los escritos patrísticos con sentidos tan variados como ‘líquido’, ‘cobarde’, ‘refinado’, ‘abúlico’, ‘delicado’, ‘amable’ y ‘libertino’. Muchas veces, en un contexto específicamente moral, significa ‘licencioso’, ‘disoluto’, ‘carente de autocontrol’. En un nivel más amplio, podría traducirse como ‘desenfrenado’ o ‘lascivo’, pero es absolutamente gratuito suponer que alguno de estos conceptos se aplica necesariamente a los gays”.

Analicemos el término arsenokoitai que emplea Pablo y que los traductores del texto bíblico emplean por homosexual. En Grecia, y en los territorios de habla griega del Imperio romano, se aplicaba ese término para identificar a los hombres que practicaban la prostitución, algo que era muy común en ese entonces y que debió alarmar al puritanismo paulista. La palabra, en definitiva, es una compuesta, ἀρσενο (arseno) que significa varón y κοίτης (Koites), palabra de la que deriva la palabra coito, es decir, coito con hombre o varón-cama. Los hombres que ejercían la prostitución y esta podría ser tanto con hombres como mujeres. Por otra parte, el término homosexual es prácticamente de uso reciente, a partir de 1869.

Entonces. podemos reconstruir la cita paulina diciendo: “¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No os dejéis engañar: ni los inmorales, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los lascivos, ni los hombres que se prostituyen”.

Pero los cristeros, católicos y protestante, interpretando lo que no explicita el texto bíblico, ponen como “palabra de Dios” el rechazo a la interrupción del parto. Entonces citan el Salmo 139, versículos 13 a 16:

13 Porque tú formaste mis entrañas; Tú me hiciste en el vientre de mi madre. 14 Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras; (...)15 No fue encubierto de ti mi cuerpo, Bien que en oculto fui formado, (...) 16 Mi embrión vieron tus ojos, Y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas Que fueron luego formadas, Sin faltar una de ellas.

Y justificando lo que consideran malvado, hacen una trasnochada interpretación de lo dicho en Éxodo 21:22-23:

22 Si algunos riñeren, e hirieren a mujer embarazada, y ésta abortare, pero sin haber muerte, serán penados conforme a lo que les impusiere el marido de la mujer y juzgaren los jueces. 23 Mas si hubiere muerte, entonces pagarás vida por vida...

Se trata de una de las tantas formulaciones de la Ley del Talión, de ojo por ojo, mano por mano y vida por vida. Pero, el texto no era un llamado en contra del aborto, sino un amparo del derecho de propiedad del patriarca. Si la mujer abortaba, estaba perdiendo él su propiedad.

Hay tanta hipocresía en esos alegatos que hasta se olvidan de otras “enseñanzas” bíblicas. ¿Qué sucedió en Jericó? El exterminio total de su población, sin respetar niños ni mujeres embarazadas. Solo se salvó de la muerte una prostituta que traicionó a su pueblo cuando acogió en su casa a unos espías hebreos. ¿Somos imagen y semejanza de Dios, y ese Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, no se inmutó para darle muerte a cuarenta y dos muchachos que se burlaban de un profeta?

2 Reyes. 2: 23 y 24 Después Eliseo se fue de allí a Betel. Cuando subía por el camino, un grupo de muchachos de la ciudad salió y comenzó a burlarse de él. Le gritaban: “¡Sube, calvo! ¡Sube, calvo!” Eliseo se volvió hacia ellos, los miró y los maldijo en el nombre del Señor. Al instante salieron dos osos del bosque y despedazaron a cuarenta y dos de ellos.

¿Pro-vida? ¿Derecho a la vida? Y si una mujer, no un hombre, cometía adulterio, ¿qué dictaba la ley bíblica? ¡La muerte por apedreamiento! Pero Jesús, el Cristo, no actuaba como los cristeros de estos tiempos. La sanción de muerte podría estar amparada legalmente, pero él no lo entendía así. La ley puede existir, pero lo que importa, más que lo que dicte la Ley, es el principio de justicia. En Juan 8: 1 – 11, un grupo de hombres, entre los que se encontraban Maestros de la Ley y fariseo, presentaron ante Jesús, quien sentado en el patio del templo estaba hablando con el pueblo, a una mujer sorprendida en adulterio, y le dijeron a Jesús: “Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en el acto mismo de adulterio. Y en la ley nos mandó Moisés apedrear a tales mujeres. Tú, pues, ¿qué dices?” Ellos buscaban comprometer a Jesús, porque los romanos les habían prohibido a los judíos dictar sentencias de muerte, si reconocía la sentencia estaría violando lo dispuesto por Roma, y si se oponía al cumplimiento de aquella disposición, estaría faltándole al mismo Moisés.

Pero Jesús, inclinado hacia el suelo, escribía en tierra con el dedo. Y como insistieran en preguntarle, se enderezó y les dijo: El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella. E inclinándose de nuevo hacia el suelo, siguió escribiendo en tierra”. Los hombres, guardaron silencio y avergonzados dejaban caer de sus manos las piedras y se marcharon dejando solo a la mujer y a Jesús. “Enderezándose Jesús, y no viendo a nadie sino a la mujer, le dijo: Mujer, ¿dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te condenó? Ella dijo: Ninguno, Señor. Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno; vete, y no peques más”.

“Ni yo te condeno”, ¿habrán meditado los cristeros en la profundidad de esta simple sentencia gramatical?