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miércoles, 31 de agosto de 2022

VOSTOK 2022. EL EJERCICIO DE LOS MALOS MAS MALOS

Mario J. Viera


Mañana comenzará un gran ejercicio militar en el lejano oriente asiático y el mar de Japón. Todo un alarde de fuerza que quiere hacer Putin, tratando de advertirle al Occidente que Rusia mantiene su poderío bélico, y hacerle creer a los rusos que la guerra en Ucrania para nada le afecta en su capacidad su capacidad militar y que no está desesperado por la resistencia del ejército craniano y sus partisanos en las zonas ocupadas por los invasores. No importa que la economía rusa esté en sus peores momentos bajo las numerosas sanciones que la UE, Gran Bretaña, Estados Unidos, Canadá, Australia y Japón le han impuesto, no le interesa para nada al zar Putin erogar millones de rublos en un descabellado ejercicio militar, donde emplea más de 50 mil efectivos de tropa, un enorme despliegue aéreo y 60 buques de guerra. Lo que le importa es el posible efecto que ello pudiera, así lo cree, genera entre los líderes del Occidente y de la OTAN.

Allá va el Vostok 2022 (Oriente 2022) con el criminal de guerra Valeri Gueràsimov, el jefe de Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Rusia al frente de los contingentes multinacionales que realizarán el juego de guerra fuso-chino. Allá participando en la payasada militar se encuentran fuerzas de la República Popular de China (comunista) que también quiere parte de la tajada de la propaganda putinista. Sí China comunista también intenta enviar un mensaje a Occidente, advertirle que forma alianza con Putin ─ lo que demuestra que es cómplice de Rusia en la agresión a Ucrania ─ y mostrar que China está muy brava, bravísima con la visita de Nancy Pelosi a Taiwán y el apoyo que Estados Unidos le está prestando a la defensa de la disputada isla por los mandarines del Buró Político del Partido Comunista de China.

Dos malos juntos; pero hay otros también deplorables. Junto al zar ruso y a los mandarines chinos, van de pareja, los representantes de las dictaduras que gobiernan en las que fueran repúblicas de la Unión Soviética, Azerbaiyán, Armenia, Bielorrusia, Kazajistán, Kirguistán, y Tayikistán.

¿Quiénes más? También Mongolia que supuestamente llegó a ser un “aliado estratégico” de Estados Unidos bajo la administración de Donald Trump; pero parece ahora ser un aliado estratégico de China comunista y Rusia de Putin. ¿Qué decir de Argelia y de Laos, que participan en el Vostok? ¿Y la India que se mueve en medio de las dos aguas, pero se moja más con las de China? La mequetrefe fuerza militar de Nicaragua también va de paseo al Vostok; es que Daniel Ortega se siente muy vinculado a Putin. Siria es otro de los más malos en el paseíto por el Mar del Japón.

Sin embargo, hay dos ausencias destacadas en los juegos militares de Putin y Xi: Cuba y Venezuela; ¿Por qué? Ambos estados están entre los más malos y debieran contarse entre los participantes del Vostok. ¿Los han discriminado? ¿Deslealtad hacia Rusia de Cuba y Venezuela? No es posible, Maduro y Díaz-Canel le están tan agradecidos a Rusia y en especial a Putin…

sábado, 8 de febrero de 2020

A TRUMP LE IMPORTA UN CARAJO ISRAEL


Mario J. Viera



Donald Trump, lo poco que conoce del conflicto palestino-israelí, se lo debe a su queridísimo yerno, el presuntuoso Jared Kushner, al que algunos le denominan “el príncipe Kushner”. Es por ello que Kushner es el encargado por Trump de alcanzar un “acuerdo definitivo” que posibilite resolver el conflicto en Tierra Santa. De este modo, entre los manejos de Kushner, que de geopolítica apenas tiene un conocimiento de kindergarten, y el habilidoso y experimentado estadista Benjamín Netanyahu, Trump pudo anunciar el pasado 28 de enero su “acuerdo del siglo”, la panacea que resolvería por fin el problema. Antes, en contra de lo que establecen las resoluciones de la ONU, Trump reconoció a Jerusalén como la capital eterna de Israel y, por supuesto, concedió el reconocimiento de la soberanía israelí sobre los estratégicos Altos de Golán (Posiblemente desconozca que este importante punto estratégico está en Siria y que fuera ocupado por Israel durante la guerra de los Seis Días de 1967 y, definitivamente en la guerra de Yom Kipur de 1973).

Pero estas decisiones y acuerdos irresolutos de Trump, no son impulsados por un interés honesto por lo que pueda ocurrir en Israel. Él tiene puesta sus miras en algo más importante y que le permita obtener réditos electorales. Israel está bien lejos de los intereses trumpistas, su interés está en ganar el voto de ese medio millón de judíos que habitan en la Florida, arrebatarles a los demócratas el voto judío, con el que ellos siempre han contado. Es posible que la comunidad judía de la Florida caiga arrobada por la política de Trump con respecto a Israel sin hacer consideraciones a los verdaderos intereses de Trump. Él está en campaña electoral para asegurar su reelección, no ha dejado de estarlo desde las elecciones de medio término.

Son los votos lo que a Trump le interesa obtener; los votos de los judíos y los del exilio cubano y venezolano, por eso en su comparecencia ante el Congreso para el Estado de la Unión invitó a Guaidó y lo saludó con efusión; por eso, sus “todas las opciones sobre la mesa”. Campeón de la lucha por la democracia para Cuba; por eso aplicando fueres sanciones económicas, tan del agrado del denominado exilio histórico cubano, contra el régimen de la isla. Los ingenuos, todos les darán su voto. A Trump, le importa un carajo Israel, Cuba o Venezuela, lo que le importa es ganar la Florida con el voto de judíos, venezolanos y cubanos.

miércoles, 6 de febrero de 2019

Crisis en Venezuela: ¿qué busca Estados Unidos y por qué actúa ahora?


Ángel Bermúdez (@angelbermudez) BBC News Mundo



Donald Trump volvió a hablar el martes de la crisis en Venezuela, esta vez en uno de los eventos políticos más importantes del año, el Discurso sobre el Estado de la Unión.

Y aunque Trump no insistió en que la "opción militar" en Venezuela sigue sobre la mesa, como ha venido haciendo la Casa Blanca los últimos días, sí reiteró su apoyo a Juan Guaidó como "presidente encargado" del país.

Trump, además de con este reconocimiento a Guaidó, busca forzar la salida del presidente Nicolás Maduro con sanciones a las ventas de petróleo venezolano a Estados Unidos, afectando la principal fuente de ingresos del país sudamericano.

La inédita medida reveló que la Casa Blanca de Trump está dispuesta a llegar hasta donde nadie se había atrevido en su cuestionamiento al gobierno de Maduro.

¿Pero qué está buscando exactamente Estados Unidos en Venezuela?

Oficialmente, la implicación del gobierno de EE.UU. en esta crisis busca lograr "la restauración de la democracia en Venezuela", para lo cual Trump anunció que usaría "todo el peso económico y diplomático" de la primera potencia del mundo.

El gobierno de Maduro, sin embargo, le acusa de tener ambiciones imperiales y de querer hacerse con el control del país con las reservas probadas de petróleo más grandes del mundo.

"Confesión de parte: John Bolton confirma que el golpe es petrolero", escribió la semana pasada en un tuit el canciller de Maduro, Jorge Arreaza, en referencia a unas declaraciones que ofreció el asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca a la televisora Fox Business.

"Venezuela es uno de los países de lo que yo llamo la troika de la tiranía. Haría una gran diferencia económica para Estados Unidos si conseguimos que empresas estadounidenses inviertan y participen en el desarrollo de las capacidades petroleras de Venezuela. Sería bueno para el pueblo de Venezuela. Sería bueno para el pueblo de EE.UU.", afirmó Bolton.

Pero algunos expertos dudan sobre el peso de esta motivación.

"A mí el argumento petrolero me resulta poco convincente", le dice a BBC Mundo Carlos Malamud, investigador principal sobre América Latina del Real Instituto Elcano, con sede en Madrid.

Para Malamud, el petróleo ha estado allí desde la llegada al poder del fallecido presidente Hugo Chávez y Washington evitó durante mucho tiempo inmiscuirse en la crisis venezolana.

"Estados Unidos ha sido el principal comprador de petróleo venezolano y esta es una gran paradoja: la autodenominada Revolución bolivariana pudo llevarse a cabo gracias a los dólares estadounidenses, sin los cuales habría sido muy difícil que el proyecto chavista hubiera salido adelante como lo hizo", afirma.

Además, agrega que gracias a la explotación del petróleo y del gas de esquisto, Estados Unidos se ha hecho mucho menos dependiente de las importaciones.

Es por eso que, desde el punto de vista del abastecimiento de los mercados es mucho más importante lo que ocurre en Medio Oriente que lo que pasa en Venezuela.

Ni muro ni Maduro

Malamud considera que Washington es un actor decisivo en la dura resistencia que está enfrentando Maduro para mantenerse en el poder, pero advierte que esta se debe a una confluencia de varios factores.

Entre estos destaca la llegada a la presidencia de la Asamblea Nacional de Juan Guaidó, la movilización de la comunidad internacional que estaba frustrada al ver que fracasaban todos los esfuerzos de negociación para restablecer el funcionamiento de las instituciones democráticas en Venezuela y la ola migratoria de venezolanos, que da dimensiones regionales a la crisis de ese país, pues millones de sus ciudadanos están huyendo, principalmente, hacia Sudamérica.

El experto considera, sin embargo, que más que estos factores sobre la decisión de la Casa Blanca de aumentar la presión sobre Maduro pueden estar pesando las próximas elecciones presidenciales de 2020, en las que se espera que Trump busque la reelección.

"Su proyecto estrella, la construcción del muro en la frontera con México, está totalmente empantanado. Con el control que lograron los demócratas en la Cámara de Representantes y la llegada al poder en México de López Obrador, sus expectativas de lograr avanzar en esta propuesta están bloqueadas. La crisis venezolana, frente a un Maduro muy debilitado, le va a permitir seguir movilizando a sus sectores más fieles", apunta.

Benjamín Gedan, quien fue miembro del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca durante el gobierno de Barack Obama y que ahora es asesor del programa latinoamericano del Centro Woodrow Wilson, un instituto de investigaciones con sede en Washington, señala que es difícil entender las motivaciones de la Casa Blanca.

"El presidente Trump no es un defensor de los derechos humanos ni de instituciones democráticas. Pero en este caso, él desde el primer momento tomó la decisión de tener una política muy dura hacia la crisis venezolana", señala.

Indica que esto puede deberse a motivos electorales. "Es posible que el gobierno de Trump esté buscando una crisis que se pueda resolver para obtener un éxito importante antes de las elecciones, pero más que eso es la cuestión de Florida, donde hay una comunidad de venezolanos y de otros latinoamericanos que son muy favorables a la política dura de Trump frente al gobierno de Maduro", apunta.

Gedan señala que el hecho de que se actúe ahora también puede estar influenciado por el hecho de que las crisis humanitaria y migratoria de Venezuela han empeorado mucho en los últimos dos años.

El especialista también apunta a un choque ideológico.

"Para el Partido Republicano, el chavismo siempre ha sido un enemigo fuerte en la región. Más allá de eso, el equipo de Trump tiene mucha experiencia en el tema de Cuba y la alianza entre La Habana y Caracas genera mucho rechazo hacia el gobierno de Maduro", agrega.

Peter Hakim, presidente emérito de Diálogo Interamericano, un centro de estudios con sede en Washington, considera este factor político como determinante.

"Esto puede explicarse por la inmensa influencia que los asesores de línea dura ante Cuba, Nicaragua y Venezuela tienen en la definición de la política del gobierno de Trump hacia América Latina. Hablo de (el senador) Marco Rubio, de John Bolton y, ahora, de (el secretario de Estado) Mike Pompeo", afirma.

Destaca que el mandatario estadounidense tiene ahora una excelente relación con Rubio, quien es senador por Florida, un estado muy importante desde el punto de vista electoral.

"No creo que a Trump le quite el sueño Venezuela. Él es un presidente transaccional. En este caso, él no saca mucho provecho de esto, pero sí obtiene beneficios entre los grupos estadounidenses con los cuales se relaciona", asegura.

"Él está siguiendo una política con la que sus asesores más próximos han estado comprometidos ideológica y políticamente durante años y ahora tienen su oportunidad. Supongo que, si tienen éxito en Venezuela, y cada vez más parece que así será, el próximo paso será presionar sobre Nicaragua y Cuba", vaticina.

jueves, 31 de enero de 2019

¿Cómo se resolverá la crisis?


Trino Márquez



Estamos en presencia de la crisis institucional y política más grave desde abril de 2002. Llegamos a un punto de ruptura. La mayoría del país desea que el nudo se desate de forma pacífica, pero los factores del gobierno acaudillados por Diosdado Cabello buscan un desenlace violento. Debemos imaginar escenarios sólo a partir del cuadro actual.

El régimen intenta demostrar una fortaleza de la cual carece. El Psuv es un partido útil para intimidar y chantajear votantes en períodos electorales, pero sin arraigo popular.  Algunos de los miembros de la cúpula militar-civil que sostienen a Maduro tratan de convertirse en héroes. Intentan reeditar a los líderes de la revolución cubana cuando se produjo la invasión de Bahía de Cochinos. La diferencia reside en que los guerrilleros bajados de Sierra Maestra apenas tenían dos años gobernando. Carecían de recursos financieros para comprar lealtades. Apelar a la mística y al sacrificio era posible porque aún encarnaban una esperanza para numerosos cubanos y para la izquierda mundial. No habían tenido tiempo de destruir y esclavizar la isla, como lo hicieron poco después. Los rojos venezolanos pretenden recrear la historia 60 años después, pero sin ningún encanto. Perdieron desde hace años la admiración popular.

Existe un núcleo duro comandado por Cabello que, al parecer, prefiere salir a la fuerza, que los decapiten, antes que negociar lo único negociable para la nación: la salida de Nicolás Maduro, la formación de un gobierno provisional y la convocatoria en un plazo razonable de unas elecciones transparentes con supervisión internacional. Con ese sector extremista resulta imposible llegar a acuerdos. Consideran que no tienen escape. Este grupo militar-cívico bloquea cualquier opción basada en la restitución del orden constitucional roto por Maduro. Su fortaleza reside en la presión que ejerce la cúpula militar sobre lo que queda de la destartalada Fuerza Armada y en su alianza, hasta ahora indestructible, con la élite civil del Psuv. Allí se encuentran atrincherados Maduro, Padrino y Cabello. Reproducen el esquema de Noriega en Panamá. Creen que esa sociedad es suficiente para sobrevivir y retomar el control de la situación.

Los apoyos internacionales recibidos por el régimen muestran el talante autoritario de su postura. Sólo dictadores, tiranos y grupos terroristas lo han respaldado. Putin, Xi Jinping, Erdogán, Ortega, Díaz-Canel y Hezbollá son algunos de sus socios. Ninguno de ellos, desde luego, está dispuesto a asumir el costo financiero y militar de apoyar la pandilla venezolana. El respaldo militar de Putin es incierto. Venezuela queda demasiado lejos de Rusia. Esta no cuenta con una base logística en América Latina desde la cual elevar la eficacia de esa eventual ayuda. El costo económico de ese operativo resulta demasiado alto para esa economía tan maltrecha.

El apoyo internacional le sirve a Maduro para vociferar y torpedear una salida concertada. Afincado en ella y en control de los aparatos represivos, reprime. Viola los derechos humanos de los niños y adolescentes. Agrede. Comete excesos. Sanciona tímidamente a Juan Guaidó. Usa a los criminales del Faes y de los colectivos para masacrar y atemorizar. Pero no se afianza en el poder. Está rodeado por las fuerzas internas e internacionales que se desataron de forma súbita e inesperada.

La oposición vive su mejor momento desde 2002. Una nueva primavera. Se ha reconectado con la gente. La explosión popular del 23 de enero fue majestuosa. El optimismo se convirtió en un factor movilizador que se expresa a diario.  El respaldo internacional ha aumentado en cantidad y calidad. Gobiernos ambivalentes, como el de Pedro Sánchez, ahora llaman tirano a Maduro. La Internacional Socialista se deslindó de él. El único país importante de la región que no ha reconocido a Guaidó es México. López Obrador resultó peor de lo que imaginábamos. La estrategia adoptada por la Asamblea Nacional está dando resultados. La comunidad internacional ha pasado del apoyo retórico a acciones concretas. Las sanciones a Pdvsa son letales. Dejaron al régimen sin su músculo financiero. Esa fibra será trasladada al gobierno de Guaidó.

El nivel alcanzado por la oposición es muy alto, pero aún no logra producir la fractura de las Fuerzas Armadas que inicie una nueva fase. El gobierno no puede aplastar a la oposición. No puede entronizarse. La invasión militar, aunque aparece como opción en la mesa de Trump, nadie la quiere, empezando por los gringos. Maduro y su camarilla se hallan cada vez más acosados, aislados y débiles. El cuadro general favorece a la alternativa democrática. La caída del régimen luce posible y cercana.

Lo más importante consiste en combinar las jugadas políticas ─ como el nombramiento de representantes en países y organismos internacionales y de la nueva junta directiva de Citgo ─ con la movilización de la gente. Los ciudadanos tienen que sentir que el cambio está ligado a su compromiso y presencia en la calle. Todo indica que el retorno a la democracia será pronto.

@trinomarquezc.

domingo, 19 de noviembre de 2017

ESCUPIR PARA ARRIBA

María José Ferreiro. Blog POLIS
Muchos que me leen me conocen personalmente, saben que divido mi tiempo entre Bogotá y Caracas por motivos de trabajo. Para el 2018, tendré que añadir un nuevo país: Perú. Me gusta viajar, pero sufro de aerofobia. Créanme que no es fácil dominar una fobia. Leo a mucha gente en Twitter, no hago lo mismo en Facebook o Instagram, ya que considero el mundo de las redes sociales como una burbuja adictiva, donde uno entra y sale por distintos motivos.
     Viví en primera persona gran parte de las protestas de este año, vi lo que sucedió en las calles, y vi lo que sucedió frente a mi casa cuando la GNB nos dispensó una “cordial” visita: ese día puse a prueba mi extenso repertorio de maldiciones y groserías. También vi a los guarimberos saboteando marchas, vi a la resistencia, la de verdad, enfrentando a la GNB, tragué una que otra dosis de “gas del bueno”, saqué fotos, hice denuncias, conversé con gente, me senté con chavistas para saber que pensaban. He escrito varias veces en mi cuenta de twitter que tengo amigos chavistas, y eso me ha ganado muchos insultos. De estos amigos cuento con una mano, y me sobran dedos los que aún apoyan a este régimen. En cada uno de esos días de protestas, había una pregunta que me repetía mentalmente: ¿cuánto más se podrá aguantar? No era sólo el cansancio, la parálisis de tantas actividades, lo más grave eran los asesinatos por los esbirros, los miles de heridos (algunos sin recuperarse todavía) los miles de detenidos juzgados sin justicia, el llanto, el dolor y desesperación de las familias, los asaltos a domicilios de madrugada, y una vez más: “haz esta cola, llegó el arroz, no hay pan.” Día, tras día, sin descanso. Jamás, nunca, se estuvo en la calle por o para la MUD, y aquí hago énfasis en el uso de las preposiciones, que algunos en su ligera e ignorante lectura pasan por alto: POR, PARA. Convocar, no es un para o por. De hecho, también leía a quienes le exigían a la MUD mayor conducción en las protestas. Hubo un momento en que ya ni los puntos de concentración se cumplían. Y llegó un momento en que la GNB ya no permitía concentrarse en ningún punto, la represión no lo permitía. Esos fueron los peores días. También vi con el desgaste de la gente y la horrible represión, como pequeños grupos vandálicos iban tomando protagonismo: llegaban, rompían todo, amenazaban a la gente, asaltaban vehículos, merodeaban, y ninguno terminaba detenido. Grupos que aún hoy en día aparecen y desaparecen, sin que se sepa de donde vienen, si responden a algún interés, o como es que operan. No, estos grupos no son la resistencia que yo vi y reconozco.

     Es increíble como desde Miami, España, Argentina, México y otros países, dicen que la calle se desmanteló ¿La calle es una casa de lego que se desmantela? Que la callé se enfrió. Claro que se enfrió, la sangre enfría, el cansancio enfría, el dolor enfría, el miedo enfría, sobre todo cuando después de 4 meses quieres ver algo más que un batallón de la GNB pateándote, disparándote, y arrastrándote a una celda. La más absurda de todas las quejas, favorita de los off shores: la MUD enfrió la calle. Esto es un insulto para miles de personas que protestaron en todo el país, que tragaron gas, que vieron sus hogares asaltados de madrugada por los esbirros de la GNB. ¿Creen realmente que la MUD giró una orden y listo, obedecimos como borreguitos escuchando a su comandante? Hay que tener mucha soberbia y poca capacidad de discernimiento para pensar semejante desfachatez. 
    Cuando se convocaron a elecciones regionales, elecciones que el régimen suspendió ilegalmente en el 2016, y no quería realizar, ya la calle estaba sola por razones lógicas que algunos no quieren ver. Estos mismos levantan su queja desde el teclado porque no se siguió adelante “epa, sal a la calle, tienes que hacer esto...que estás esperando, es que no tienen bolas, así no se va a salir de la tiranía”. Para mandar a hacer, el ser humano es muy diligente. Les pregunto a estas personas ¿no sería más noble, valiente y solidario de su parte, ayudar con medicamentos a los cientos de heridos por la represión y que todavía no se recuperan? ¿Aportar con comida a los cientos de detenidos en las cárceles? Y es aquí donde insisto en un factor común: la mayoría de quienes escriben los reclamos de calle, ya no viven en Venezuela, no todos, obviamente, pero sí una gran parte que se expresa en las redes sociales. A estos tengo algo que decirles con respeto, y honestidad. Sepan, que nadie, sino ustedes mismos, son los responsables de esa frustración que rumian porque se fueron. Sepan, que el dolor que sienten por haberse tenido que ir de su país, para tener una vida mejor, a la cual tienen derecho, no los hace especiales, únicos, o los reyes del lugar que hay que consolar porque les duele mucho. Sepan, que su “dictadura no sale con votos” es una cachetada a millones de personas que no se van a ir de Venezuela, que no tienen a donde ir, o no tienen como irse. Sepan, que su derecho a opinar no está por encima del derecho a responderles. Sepan, que esto es demasiado doloroso para que ustedes, yo, o el otro pisoteen las heridas. Sepan, que la MUD no es perfecta, que es un manojo de errores, pero que a nivel político es lo mejor que hay. Sepan, que tienen razones comprensibles para sentirse como se sienten, pero también deben aprender a valorar a quienes están en otra posición, sintiéndose, quizás, igual a ustedes, o hasta peor porque no saben si van a tener que comer en la noche o tienen a un ser querido injustamente detenido. 

     No, la MUD no enfrió la calle, ¿cómo podría hacerlo? Si usted es el que dice que con las elecciones regionales se enfríó la calle, entonces está diciendo que la gente que estaba en la calle solo quería elecciones regionales y por eso se retiró. Piense, no duele, es un ejercicio muy útil. Por nada en el mundo me pondría en el lugar de cualquier dirigente político, porque su responsabilidad es muy, muy difícil de calzar. Y me refiero a la dirigencia que asume responsabilidades, no la de adorno o consignas que se dedica a reaccionar contra lo que otros hacen. La calle se enfrió porque somos humanos y la calle duele, sangra, se muere en ella, y si terminas en una cárcel, es mejor que te encomiendes a todos los santos, porque ya no serás dueño de tu vida, los militares lo serán. Ellos decidirán si vives o mueres, ellos decidirán hasta tus horas para ir al baño, si es que hay un baño. Ellos decidirán si te rapan el pelo, si agonizas por unos días, o si te dejan un rato más en una celda inmunda antes de que vuelvas a ver la luz del sol. ¿Quién está dispuesto a eso? Decirle a la gente que haga lo que no se está dispuesto a hacer, es una bajeza. 

El régimen por supuesto que no saldrá sólo por el voto, tiene que haber una conjugación de muchos factores, y poner todos a funcionar con efectividad, sin que uno excluya al otro, es una tarea titánica. Esto no va a cambiar hasta que se alcance el punto máximo de oscuridad, y ahí estamos entrando con el fraude del domingo 15 de Octubre: así que, abróchense los cinturones. Si usted es el que se levanta y pone una foto de una marcha de hace 8 o 6 años diciendo que perdió el tiempo porque Chávez no se fue: usted no conoce a su país, ni lo que ha pasado en el. Sufrir consecuencias, no significa necesariamente conocimiento. Jamás entenderé como repitiendo con tono fuerte que el régimen es una narco dictadura, puede al mismo tiempo quejarse de que fue a una marcha y el régimen no cambió, o fue a 100 marchas, y el gobierno no cayó. ¿No le parece que hay contradicción en eso? Piense, es muy útil. Al final, su frustración, no es una competencia con la mía. Su vivencia, no está por encima de la de otro, y lo que usted dice: “se sabía”, aún quien actúa distinto a usted, también lo sabe. 

     La vida es difícil, la vida duele, la vida no es rosa, la vida puede ser muy gris, y a pesar de eso, hay que levantarse todos los días y salir adelante. La vida no responde a lo que queremos, sino a lo que construimos en consecuencia de las decisiones que tomamos. Unas veces nos equivocamos, y toca volver a empezar, otras veces nos va bien, otras no tanto: pero seguimos, seguimos hasta que dejamos este mundo, es sólo en ese momento en que se terminan todas las opciones.


Maria José Ferreiro. @mjferreiro 
Escritora-guionista-autora

viernes, 27 de octubre de 2017

Se están afilando los dientes con las elecciones de diciembre

Mario J. Viera


  
Menos de dos meses para las elecciones municipales que la espuria y fraudulenta Asamblea Nacional Constituyente (ANC), órgano ficticio que oculta el golpe de estado propinado por el régimen militarista de Nicolás Maduro, ha convocado. Y se sienten eufóricos. El ensayo de las elecciones regionales, donde pusieron a pruebas todas sus artes oscuras para ganar por fraude la mayoría de las gubernaturas, les salió bien y ya tienen engrasada su maquinaria. Quizá hasta piensan, es muy probable, que lograron sembrar la desconfianza en los resultados electorales y en el ejercicio del voto dentro de la población y que este sentimiento frustrante les permita ganar mayoría municipal por la vía del abstencionismo.

Y dice la impresentable presidenta de la impresentable Asamblea Nacional Inconstituyente Delcy Rodríguez: "Con la elección municipal el pueblo de Venezuela va nuevamente a decirle al mundo, 'queremos paz, tranquilidad’" frente a los hechos violentos promovidos por la oposición política. Se siente confiada, ya ve el triunfo adornando su mesa de trabajo, ya se ve orgullosa hablando del gran triunfo de “la democracia” del Socialismo Siglo XXI y mucho más por el acatamiento a los dictados de la espuria que le regalaron los candidatos de Acción Democrática que juraron ante ella, radiante cual nueva diosa Diana en su trono de Éfeso en la Casa Amarilla, Ramón Guevara de Mérida; Laidy Gómez de Táchira; Alfredo Díaz de Nueva Esparta y Antonio Barreto de Anzoátegui. Y como estos que incumplieron con su compromiso de no jurar ante el monumento al fraude, legitimaron con su acción a la ANC, entonces ¡Nada! Se anulan los resultados electorales de Zulia y la elección de Juan Pablo Guanipa por no haberle rendido pleitesía y reconocimiento a la dictadura. Y decide la fraudulenta Asamblea y lo comunica su fraudulenta presidenta que habrá que repetir las elecciones en el estado de Zulia.

La actitud de plegamiento de esos candidatos de Acción Democrática hizo que Henrique Capriles dijera una airada resolución: “Hablo por mí, no por mi partido. Mientras esté en la Unidad el señor Ramos Allup (dirigente de Acción Democrática), yo no voy a seguir en esa mesa. Lo de ayer no tiene justificación"

Con este antecedente, la ANC tiene en sus manos una carta de triunfo al imponer la obligación de que todos los alcaldes electos deberán jurar ante ella, es decir como lo dijera Freddy Guevara coordinador nacional del partido Voluntad Popular, la obligación de “arrodillarse ante la asamblea nacional constituyente”; si la oposición gana de todos modos perderá. Si los alcaldes electos aceptan la imposición de la ANC, estarán reconociendo la legitimidad de esta y si no lo hacen los electos no serán reconocidos y no podrán ocupar el cargo. Así Guevara ha planteado que Voluntad Popular, el partido de Leopoldo López, no participará en esas elecciones. Por su parte la Mesa de Unidad Democrática ha negado que se haya pronunciado sobre la realización de las elecciones municipales, aunque la diputada opositora Dennis Fernández dijo, aludiendo a que todavía no se había tomado una decisión al respecto, según el diario El Nacional: "Nos estamos preparando para tomar una decisión, bien sea de participar o no, y en su momento emitiremos un pronunciamiento, y acudiremos a organismos internacionales con competencia en derechos humanos, viendo la radicalización de un proceso político, además en contra de la decisión del pueblo, de la democracia y libertades".  


Es evidente el propósito que alienta la dictadura venezolana y sus organizaciones satélites. En primer lugar, despojar a la oposición de su arma más efectiva, el voto y ahondar la división dentro del movimiento opositor. Si la oposición se decide por participar en las elecciones de diciembre estará actuando como compañero de viaje de la dictadura y de hecho reconociéndole a la ANC la capacidad de convocatoria. Si se decide por el abstencionismo estará renunciado a la lucha electoral y ahondando la frustración popular hacia la solución por esa vía y, de paso, permitirle al oficialismo apoderarse tranquilamente de todos los poderes municipales. Por otra parte, la oposición debe plantear un reto a la Asamblea Nacional Constitucional ante la anulación del triunfo alcanzado en Zulia. Si se cruza de brazos sin hacer el mínimo acto de rechazo al intento de repetir las elecciones en Zulia estará claudicando vergonzosamente ante la por todos considerada fraudulenta ANC.

jueves, 28 de septiembre de 2017

VENEZUELA: El Cretinismo Abstencionista

Fernando Mires. Blog POLIS  


La palabra cretino suena como un insulto. Y claro que lo es en ciertas ocasiones. Pero no nos veamos la suerte entre gitanos. En política es un término usual. La política, al venir de la guerra, es antagónica y agónica, controversial e inamistosa. En todo caso no es un lugar para ganar amigos. La lucha política está plagada de insultos y descalificaciones, y a veces asoman con fuerza en los debates parlamentarios de los países más democráticos del mundo.

No obstante, hay que saber diferenciar: el insulto político, cuando es aplicado a una persona en particular, no es político; es simplemente una ofensa personal. En cambio, cuando es aplicado a un grupo, a una tendencia, a un partido, a una ideología o a una postura, el insulto pierde su procacidad sin perder su carácter político. Es un insulto, pero es un insulto político. Por ejemplo: si digo “el marxismo es una estupidez”, no quiero decir que mi amigo Juan que es marxista, sea un estúpido. Y así lo entiende Juan.

Pero la palabra cretino no es solo un insulto. Es una calificación política que tiene cierta escuela. Karl Marx por ejemplo, usaba constantemente el concepto de “cretinismo parlamentario” para referirse a quienes hacían del parlamento el centro de la política. En su 18 de Brumario, por ejemplo, leemos lo siguiente: “Hay que estar verdaderamente muy afectado por esta enfermedad tan particular que desde 1848 golpea a todo el continente, es decir, el cretinismo parlamentario, que relega a un mundo imaginario a aquellos que la sufren y les quita toda inteligencia, todo recuerdo, toda comprensión del rudo mundo exterior”.  Lenin, que no era un marxista demasiado ortodoxo, le devolvió la mano a Marx y en su libro “El izquierdismo, enfermedad infantil de comunismo” calificó de cretinos a esos izquierdistas que, para no legitimar al orden burgués, no aceptaban sufragar en las elecciones parlamentarias de los países de Europa.


En la acera del frente, la del conservatismo militante, sucedía exactamente lo mismo. De Maistre (“Cada pueblo tiene el gobierno que se merece”) y Donoso Cortés no se quedaron en chicas para calificar a los defensores de la democracia parlamentaria, llamados por ellos, cobardes, indecisos y pusilánimes. El filósofo de la extrema derecha alemana, Carl Schmitt  (admirador confeso de Lenin) fue más lejos: calificó a los parlamentarios y parlamentaristas de “papagayos” (al menos los cretinos son seres humanos)


En términos políticos, menos que un insulto, el concepto de cretinismo, al ser ya parte de una larga tradición, ha terminado por convertirse en una metáfora destinada a designar a quienes se niegan a aprender de las experiencias y hacen todo lo contrario a lo que indica el sentido común, es decir, a quienes creen en mitos y en fantasías irrealizables, a los que asumen posturas infantiles o emocionales, moralistas o épicas, carentes de madurez y reflexión.


En ese sentido he calificado a los grupos políticos organizados que defienden el abstencionismo en Venezuela, como a cretinos políticos. Algunos de ellos, los más ignorantes, es decir los que ni siquiera saben que la palabra cretinismo tiene una connotación política despojada de una designación clínica ya en desuso, lo han tomado como una ofensa personal. Problema de ellos. Uno no tiene por qué hablar siempre de acuerdo al nivel de las supinas ignorancias.


El abstencionismo políticamente organizado –no las personas que por razones A o X no desean votar- vale decir, esa tendencia convertida en movimiento y que, siguiendo la lógica de la dictadura venezolana está  llamando abiertamente a la abstención, es, para quien escribe estas líneas, una expresión de cretinismo político en su fase más avanzada de desarrollo.



Cretinismo político es romper con una tradición política que ha rendido frutos, contra Chávez (plebiscito del 2007) y contra Maduro (6D.) Cretinismo político es imaginar que una dictadura se legitima con votos. Cretinismo político es creer que la comunidad democrática internacional va a apoyar a una oposición que se niega a participar en elecciones. Cretinismo político es oponer las manifestaciones de calle como alternativa a la lucha electoral, como si esta última tuviera lugar en los dormitorios. Cretinismo político es soñar con un golpe de estado democrático. Cretinismo político es esperar que Trump se juegue la vida por los venezolanos, Cretinismo político es entregar al enemigo gobernaciones que son fáciles de ganar. Cretinismo político es negar una opción sin ofrecer ninguna otra. Cretinismo político es que, cuando justamente todas las encuestas te muestran que la dictadura se encuentra en abierta minoría, tú te retiras de las elecciones. Cretinismo político es hacer justamente lo que la dictadura quiere que tú hagas, boicotear las elecciones, el único espacio en donde esa dictadura no puede ganar. Y no por último, cretinismo político es dividir a la oposición, a la única que existe, justo en los instantes en los cuales la unidad es más importante que nunca.

La tradición política no se equivoca. Hay seres humanos que, siendo muy inteligentes, no saben pensar, escribió Hannah Arendt (“La Condición Humana”.) No saber pensar políticamente, aunque en otras materias seas un genio, es en cierto modo un síntoma de cretinismo político. Cretinismo político, al fin, es no saber pensar de acuerdo a tus intereses articulados con los de los demás en el marco de un espacio político común.