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domingo, 14 de marzo de 2021

¿DIALOGO CON EL PCC? AHÍ TIENEN LA RESPUESTA

 


Mario J. Viera

 

Lo que se diga o se haga dentro de la Asamblea Nacional del Poder Popular, es irrelevante, su misión es aprobar, de manera unánime, cuanto proyecto de ley le presente el Buró Político del Partico Comunista de Cuba (PCC). Lo que importa, es lo que diga, proponga o haga el poder soberano, usurpado por el Buró Político de ese partido; y, muy esencialmente, lo que sea aprobado como lineamientos políticos en los congresos del PCC.

 

Todo el poder del estado dimana de los acuerdos tomados en los congresos partidistas y en las decisiones del Buró Político. Ya el verdadero poder del país ha convocado al 8vo. Congreso del PCC; el Congreso de la “Continuidad histórica”, a realizarse del 16 al 19 de abril. Y ya, de entrada. se plantea una respuesta del PCC a todos los que reclaman diálogos. Un congreso que será “la garantía de la continuidad del proceso revolucionario y la irreversibilidad del socialismo”; y, por tanto, se le atribuye “importancia estratégica para el destino de la nación”.

 

Según Granma, el escenario actual tanto político como económico está “caracterizado por el recrudecimiento del bloqueo, el incremento de la subversión político-ideológica”; por tanto, el congreso “priorizará el debate de los temas ideológicos”.

 

Primera respuesta a los que, desde la disidencia le solicitan al PCC abrir un diálogo “horizontal”: Irreversibilidad del socialismo contra la subversión político-ideológica.

 

Un “punto de mira” importante para el debate dentro del congreso del PCC se centrará en “el fortalecimiento de las instituciones culturales y organizaciones de artistas e intelectuales y el diálogo con los creadores”; por supuesto, el diálogo será con aquellos que no pretendan “utilizar la cultura como punta de lanza contra la nación y nuestro sistema socialista”.  Esta es la segunda respuesta para los patrocinadores de diálogo que consideran “no puede haber un diálogo sin la parte régimen”.

 

La guerra mayor que se nos hace, puntualiza Granma, es de pensamiento, por lo que el partido centrará su trabajo en “el seguimiento y enfrentamiento a la subversión político-ideológica que tiene en internet y las redes sociales un escenario permanente de confrontación con el enemigo”.

 

En conclusión, para Granma, el Congreso será “un espacio para el debate de ideas y para continuar construyendo una Patria socialista e independiente, en el presente y el futuro”. Respuesta final del PCC a quienes le solicitan diálogo; ¿o es que se requieren más alusiones?  

sábado, 13 de marzo de 2021

SUPONGAMOS, SOLO SUPONGAMOS…

 


Mario J. Viera

 

Supongamos que, los directivos del Partido Comunista de Cuba (PCC), sin una verdadera presión de calle, decidieran abrir una ronda de diálogos y negociaciones con todos aquellos que se lo solicitan ─ todo esto, por supuesto conjugado en Subjuntivo ─ ¿cuál sería la plataforma que presentarían los solicitantes? ¿Cuál sería la agenda que presentaría el régimen? Sí, porque si se trata de dialogar, ante una parte, siempre habrá una contraparte. ¿Quiénes y cuántos serían los representantes de la oposición en ese supuesto diálogo? ¿Sin participación de un tercero como mediador o garante?

 

Permítanme una digresión, para mencionar los hechos que han obligado a gobiernos autoritarios aceptar ir a una mesa de negociaciones o diálogo. Por ejemplo, en Venezuela en 2004. Se había producido un movimiento de protestas masivas en prácticamente todo el país; intentando calmarlas el gobierno de Maduro convocó a una denominada Conferencia Nacional por la Paz dentro de la cual participaron algunos dirigentes de medios de comunicación, empresarios y algún que otro de la oposición; no obstante la Mesa de Unidad Democrática (MUD) integrada por la mayor parte de los partidos opositores, rechazó su participación en ese diálogo, declarando que “no se prestaría para un simulacro de diálogo”

 

En 2017 otras masivas protestas populares estremecieron a Venezuela lo que propició se produjera una ronda de diálogo, efectuada en Santo Domingo, República Dominicana, entre la oposición venezolana y el gobierno de Maduro, quien pretendía resolver la crisis, mediante la convocatoria a ese diálogo, En la última sesión de las negociaciones la MUD se retiró de ese encuentro por no llegarse a acuerdos. El 17 de mayo de 2019, y en medio de las mayores concentraciones masivas de protestas, Nicolás Maduro anunció el inicio de un nuevo proceso de diálogo con la oposición y con la mediación de Noruega. El 9 de julio de 2019 el diálogo se efectuó en Barbados con representantes de Maduro y Guaidó; diálogo que quedaría interrumpido cuando la representación gubernamental se negó a continuarle alegando que lo hacía por las nuevas sanciones económicas que el gobierno de Donald Trump había impuesto sobre Venezuela.

 

Analicemos las transiciones hacia la democracia de algunos países significativos, ¿Se debieron al encuentro de un diálogo entre opositores y gobierno?

 

La caída de Pinochet. En cumplimiento de las disposiciones 27 a 29 de la Constitución, que el mismo gobierno de Augusto Pinochet había impuesto, y deseaba cumplir, en 1988 se celebró un plebiscito para decidir si, el general Pinochet, podría seguir en el poder. Se pensaba que el resultado sería fraudulento; sin embargo, la oposición, sin dialogar con la dictadura, se decidió por el reto y llamó a la población a votar por el No.  Reino Unido y Estados Unidos le exigieron a Pinochet que reconociera los resultados del plebiscito. De acuerdo con Notimérica, el plebiscito se dio en una época convulsa que se atravesaba en Chile. “La constante violación de Derechos Humanos, la persecución política y la crisis económica durante el régimen militar desembocó en una serie de manifestaciones y un gran descontento popular” Y triunfó la opción del NO. No hubo diálogo para la transición.

 

Checoslovaquia. El 17 de noviembre de 1989, comenzó una serie de manifestaciones de protesta en la Plaza de Wenceslao de Praga, luego de la caída del Muro de Berlín. El 24 de noviembre, el régimen comunista renunció en pleno. No hubo ningún diálogo previo entre la oposición y el régimen. Lo mismo ocurrió en la República Democrática de Alemania. Polonia fue algo diferente, el 4 de junio de 1989 se celebraron, por primera vez, desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, unas elecciones, que muchos consideran como parcialmente libres. El proceso eleccionario fue el resultado del diálogo denominado Acuerdos de la Mesa Redonda entre la oposición y las autoridades comunistas; pero con un detalle especial: La oposición estaba representada por Lech Walesa dirigente del sindicato Solidaridad que constituía una poderosa fuerza de 10 millones de miembros, y ese sindicato ya había impulsado numerosas huelgas laborales durante todo el año de 1988. Esta situación fue la que obligó al general Wojciech Jaruzelski, como presidente de Polonia a sentarse en una mesa de negociaciones con Walesa. Diálogo después de la presión de 10 millones de sindicalistas y de numerosas huelgas laborales.  

 

España, la transición hacia la democracia comenzó, luego del deceso del generalísimo Francisco Franco. El Consejo de Regencia asume entonces, de manera transitoria, la jefatura del Estado, hasta la proclamación oficial de Juan Carlos de Borbón como rey de España. El falangista Carlos Arias, que ocupaba la presidencia es confirmado por Juan Carlos Primero. Sin embargo, Arias obstaculizaba las necesarias reformas políticas, por lo cual el rey le destituye el 1 de julio de 1976, sustituyéndole en el cargo, el prácticamente desconocido entonces, Adolfo Suárez quien en breve comenzó conversaciones con diferentes formaciones políticas de la oposición democrática, para con su apoyo formar un gobierno democrático. A principios de 1981, Suárez, por varias razones, dimitió a su cargo de presidente. El 23 de febrero el Congreso de Diputados se reunió para elegir como sucesor de Suárez al vicepresidente segundo del Gobierno Leopoldo Calvo-Sotelo, cuando se produjo la entrada violenta de un grupo de guardias civiles, bajo el mando del teniente coronel Antonio Tejero. Los diputados y el Gobierno de España quedaron entonces como rehenes del intento franquista de golpe de estado. No obstante, el rey Juan Carlos, vestido con uniforme de capitán general de los Ejércitos, el 24 de febrero se dirigió a la nación condenando el intento de golpe de estado. Los implicados fueron detenidos y condenados a 30 años de prisión. Por tanto, la transición de España hacia la democracia no se debió a ningún tipo de diálogo político

 

Volviendo al tema inicial. Los opositores plantearán sus exigencias; fuera de la sede de las conversaciones no habrá multitudes de pueblo reunidas en apoyo a los delegados de la oposición. El local estará resguardado por unidades de las tropas especiales. Los opositores probablemente exigirán la derogación del Decreto 349 que impone límites a la libertad de creación artística; pedirá el derecho al disenso; exigirán el cese de la represión y el hostigamiento a los artistas, y puede que incluyan también al resto de los ciudadanos. Es posible que se alegue: “Las medidas de la denominada Tarea Ordenamiento, sólo han agudizado las desigualdades económicas y sociales”; que se debe “superar la grave crisis que invade cada rincón de nuestra hermosa tierra". Puede también que se solicite la liberación de todos los presos políticos y la legalización de los grupos opositores actualmente sometidos a la ilegalidad. Reclamarán la desintegración de la DGI… ¡Bueno, hay muchas cosas que requieren reformas profundas y rectificaciones adecuadas!

 

¿Qué responderán los delegados gubernamentales? ¿No se lo imaginan? Sobre el Decreto 349 dirán: “Vamos a estudiar adecuadamente sus postulados”. ¿El derecho a disenso? “Está bien ─ dirán ─ siempre que el disenso no se refiera a violar el carácter irrevocable del socialismo amparado en el artículo 4 de la Constitución, porque: “Los ciudadanos tienen el derecho de combatir por todos los medios, incluyendo la lucha armada, cuando no fuera posible otro recurso, contra cualquiera que intente derribar el orden político, social y económico establecido por esta Constitución”.

 

¿Las medidas de la denominada Tarea Ordenamiento…? ¿Qué proponen ustedes ─ argumentarán los representantes gubernamentales ─ para superar la grave crisis que invade cada rincón de nuestra hermosa tierra? ¡Quiera Dios, que los delegados opositores puedan presentar una tesis bien argumentada para resolver tal crisis”! De seguro agregarán diciendo: “Pídanle al gobierno de Estados Unidos que levanten el embargo”.

 

Sobre los presos políticos, pedirán que les presenten una lista de presos políticos, porque seguirán insistiendo que en Cuba no hay presos políticos, aunque esto sea una total mentira. ¿Legalizar a los grupos opositores? Pues dirán que eso sería inconstitucional, de acuerdo a los postulados del Art. 5: “El Partido Comunista de Cuba, único, martiano, fidelista, marxista y leninista, vanguardia organizada de la nación cubana, sustentado en su carácter democrático y la permanente vinculación con el pueblo, es la fuerza política dirigente superior de la sociedad y del Estado”.

 

Al final, todo quedará igual que antes. Los opositores, sin el masivo respaldo de las multitudes exigiendo reformas, se contentarán entonces diciendo: “¡Al menos les pusimos la pelota en su terreno!” Sí, pero como ya ellos tienen 62 años de entrenamiento, recogerán la pelota, lanzarán a primera ¡Out!, tiran a segunda desde primera… ¡Doble play! Y el mundo guardará silencio. No hay crisis social en Cuba, expresada en protestas de resistencia noviolentas del pueblo, ni ataques represivos por parte del gobierno en contra de esas protestas.  

sábado, 6 de marzo de 2021

MSI, ¿un “diálogo nacional”?

 Mario J. Viera


 

¿Abrir un diálogo nacional entre cubanos o, simplemente, abrir un buzón de “quejas y sugerencias? ¿Sugerencias para luego plantear un diálogo con la dictadura? El régimen del PCC no acepta diálogos y mucho menos con los que, de él disienten.

 

Los gobiernos totalitarios, como el cubano ─ enuncia el filólogo y profesor cubano, Yoandy Cabrera ─, usan la ideología como un medio de perpetuarse en el poder; el cultivo y rescate libre y democrático de la memoria artística no le interesa, más bien le perjudica. Si las premisas para un diálogo con los que disienten siguen siendo que “la revolución no se equivoca nunca” y la idea más que nociva, excluyente y ambigua muy a propósito de “contra la revolución, nada”: ¿Cómo dialogar entonces? El sistema, tal y como lo conocemos, no está pensado para dialogar con aquellos que se desmarcan de lo que el gobierno sigue llamando “revolución” y es más bien un estado totalitario”.

 

Y lo ratifica Luis Manuel Otero Alcántara cuando afirma: El régimen cubano ha dado muestras que no quiere escuchar a sus ciudadanos. Nosotros, los integrantes del MSI y otros artistas y activistas, llevamos alrededor de 4 años – incluso antes de fundar el Movimiento-, apostando por llegar a través de un dialogo a acuerdos. Hemos transitado por los espacios institucionales y no han querido dialogar con nosotros. La respuesta ha sido represión, encarcelación, mancillar nuestra imagen en redes sociales y la televisión, han caído en cometer delitos de difamación… El régimen cierra todo tipo de diálogo. (…) No escucha a las madres que sus hijos tienen hambre, a las personas que son discriminadas, a las feministas que exigen una Ley Integral de Género, hay feminicidios en Cuba y las cifras se están disparando”.

 

Entonces ¿a qué viene la convocatoria a un “diálogo nacional?” Bueno, según Otero Alcántara “es para escucharnos y encontrar qué nos interesa, y no arrojarnos el derecho de hablar por otros cubanos, porque también somos muy habanocentristas”. Parece buena intención; no niego que sea buena intención, eso de no hablar por otros.

 

Entusiasmado por el éxito alcanzado por el tema musical de “Patria y Vida”, el MSI ha organizado una nueva plataforma con ese mismo nombre “Patria y Vida”, para hacer pública una convocatoria urgente para “llamar a un Diálogo Nacional a todos aquellos cubanos y cubanas, vivan dentro o fuera de Cuba y que aspiren construir un país que represente un hogar seguro para todos sus hijos e hijas” Pero según la Real Academia Española, diálogo es la plática que se establece entre dos o más personas, que alternativamente manifiestan sus ideas; es decir para dialogar se requiere un cara a cara. Entonces, según lo definido por Otero Alcántara, que cité en el párrafo anterior, no se trata de un diálogo sino de una encuesta y recogida de opiniones para resumirles estadísticamente a posteriori.

 

En política se debe precisar los conceptos para que queden diáfanos en el entendimiento de todos.

 

Ahora bien, según el MSI por “diálogo” se entiende “el espacio de comunicación que permitirá considerar las voces de los diversos sectores de la sociedad cubana. Entonces, ¿por qué, antes que colectar quejas y sugerencias, no se empieza a dialogar primero con los diferentes grupos de la oposición interna para, dialogando, alcanzar consenso en el enfrentamiento al régimen por medio de la resistencia noviolenta? “La pluralidad – agrega el comunicado de Patria y Vida ─ es un principio ciudadano que busca integrar a la mayoría en el reconocimiento pleno de sus derechos. ¿Sí? ¡No me digas! ¿Cómo se alcanza esa pluralidad? ¿Participando en una encuesta que pide responder solo dos preguntas? La primera: “¿Consideras que el diálogo es una buena herramienta para encontrar soluciones a los problemas que enfrenta nuestro país actualmente? La segunda: En orden de importancia, ¿Qué temas consideras que se deben abordar en un diálogo de manera urgente?

 

La participación de todos ─ añade, el comunicado ─ es fundamental para superar la grave crisis que invade cada rincón de nuestra hermosa tierra”. Esto es cierto; pero esa “participación de todos” solo puede alcanzarse mediante una constante labor de acercamiento a todos los sectores de la población hablando, orientando, explicando y razonando por activistas entrenados en el trabajo de captación proselitista y disciplinados. Captar a esos sectores que menciona el comunicado, “jóvenes (mejor se debiera precisar: estudiantes se la segunda enseñanza y universitarios), grupos feministas, movimientos animalistas, artistas, (¿Y los intelectuales?), organizaciones sociales y políticas, afrodescendientes (¿por qué considerarles como si fueran un sector particular y aislado dentro de la sociedad?), iglesias, familias, barrios, vecinos, gremios laborales (mejor sería decir, “penetrar las secciones sindicales”) e incluir ─ que no los tuvo en cuenta ─ a los campesinos y obreros agrícolas, a los jubilados y hasta a las amas de casa.

 

“Lograr soluciones pacíficas y cívicas es parte inalterable de la misión de nuestro movimiento”, se declara, y no está mal decirlo; pero para lograr soluciones se requiere algo más que una posición pacífica y cívica, se requiere además lanzar el reto político al régimen del PCC e impulsar un poderoso movimiento de resistencia noviolenta. Y se agrega: “No apostamos por el conflicto, proclamamos la paz”. No sé por qué, pero esta declaración me parece demagógica. Existe el conflicto, desde el mismo momento cuando el régimen se impone por fuerza a toda la sociedad. Existe el conflicto, cuando el régimen persigue al disenso; existe el conflicto cuando el régimen fusila moralmente a sus opositores; existe el conflicto cuando el régimen pisotea los derechos humanos, políticos y sociales de todo el pueblo; existe el conflicto desde el mismo momento en que se elevan voces críticas y oposición a la dictadura.

 

Como bien lo expresa la Fundación Futuro Latinoamericano (FFLA) y University of Massachusetts Boston (UMB), en “Diálogo y Políticas Públicas. Transformación de conflictos en el marco de la gestión de la política pública”: “El conflicto está presente desde siempre en la historia de la humanidad, al ser parte de su estructura social, política y económica aparece como elemento trascendental en el desarrollo o retroceso de las sociedades. (…) El ser humano por su propia condición, por las dinámicas y contextos en los que desarrolla sus relaciones es un ser eminentemente político. Este hecho se evidencia en las tendencias ideológicas y de pensamiento, en los procesos de gobernanza, en la estructura y acción institucional y especialmente en la concepción, desarrollo y aplicación de las políticas públicas a través de distintos planes, programas y proyectos. Esta situación constituye la puerta de entrada al tipo de conflicto político”.

 

En fin, la campaña promovida por la plataforma “Patria y Vida” “busca aglutinar las opiniones (¿encuesta?) acerca de los problemas que hoy nos aquejan, pero también de las propuestas y deseos para alcanzar el bienestar”. Ahora bien ¿Cómo unirse al Diálogo Nacional y "ser parte de la transformación"? Según lo que propone el MSI los participantes deberán enviar los resultados del diálogo a una determinada dirección de correo electrónico o a través de la página web del MSI, en la pestaña Plataforma Patria y Vida, y allí subir las respuestas. El MSI las revisará, ¿las tabulará? y las compartirá a través de diferentes medios.

 

Sin embargo, la encuesta de opiniones para que tenga relevancia estadística debe alcanzar un determinado porciento del registro electoral de Cuba, esto para los remitentes dentro de la isla, no menor del 5%. Ajustándose a lo que el Art. 102 de la Constitución de 1940, estableció para la constitución de nuevos partidos era “indispensable presentar, junto con la solicitud correspondiente, un número de adhesiones igual o mayor al dos por ciento del Censo electoral correspondiente, (…). El partido que en una elección general o especial no obtenga un número de votos que represente dicho tanto por ciento desaparecerá como tal o se procederá de oficio a tacharlo del registro de Partidos. Sólo podrán presentar candidatura los partidos políticos”.

 

Veamos: El registro electoral de Cuba en el 2019 era de 9 298 277 electores. El 5% de ese registro corresponde a 464 914 electores. En el referendo constitucional de 2019 la opción a favor del no, según reporte oficial, alcanzó el 9.39% del electorado, lo que es igual a 706 400 electores; es decir, tuvo relevancia estadística. Si aplicamos el principio de legitimidad que estipulaba la Constitución de 1940 del 2% del registro electoral, ese número sería, para el registro electoral actual, 185 965 electores. Si al menos no se computa este 2%, al interior de Cuba, el esfuerzo del MSI, para computar las propuestas y sugerencias que solicita quedará en el ridículo total.

 

Pero, nada importa si hasta el conductor del MSI está tan entusiasmado con su “diálogo nacional” que llega hasta expresar: “El próximo paso siempre va a ser tumbar la dictadura: a través de un concierto, una canción, una acción performática… son pasos hacia la democracia. ¿Lo dijo en serio?

 

Anotemos algo. El MSI era prácticamente desconocido, tanto dentro de Cuba como en el exterior, y solo alcanzó relevancia después de la plantada que 500 artistas e intelectuales, mayoritariamente jóvenes, ante la sede del Ministerio de Cultura el 27 de noviembre de 2020, ejecutada en solidaridad con los ayunantes de San Isidro. Hoy parece como difuminado aquel movimiento del 27 N, de tal modo que no marca diferencias con el MSI y parecen ser la misma cosa, aunque el resalte lo reciba este último. Y es cierto lo que apreció Otero cuando reconoció ser “habanocentristas” y este criterio le llevara a buscar opiniones diversas por medio de un sondeo al que impropiamente denominan “dialogo nacional”.

 

Como bien lo ha expresado el catedrático cubano Abel Sierra Maderos, en entrevista para ADN Cuba, el movimiento San Isidro-27 N tiene que generar otras solidaridades y alianzas; es decir, salir del estrecho marco del sector cultural y del ambiente solo urbano; dejar de ser “fenómenos urbanos o habaneros”, e ir más allá. Y acoto yo, la solidaridad y las alianzas no se alcanzan mediante encuestas, sino con proyecciones propias dirigidas a los multivarios sectores de la realidad sociopolítica de Cuba; de lo contrario como lo prevé Sierra “sus miembros van a ser un blanco fácil, sobre ellos seguirá cayendo el peso indiscriminado del Estado”; y agrega: "Para reducir la vulnerabilidad, esos movimientos tienen que ser menos reactivos y más proactivos. El reto es diseminar esas ideas y acciones a otros sitios geográficos y simbólicos de la política".