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martes, 14 de octubre de 2014

Los frankenstein del chavismo

Marta Colomina. REPORTERO 24


A unque el gobierno conoce hace rato quiénes fueron los asesinos de Robert Serra ─ como lo saben los periodistas que han conversado con los vecinos de La Pastora y están policialmente “dateados” ─ Maduro anunció que pronto dará a conocer los nombres de los ejecutores del crimen de Serra y sus “autores intelectuales”, coletilla esta última que le permite seguir acusando a Uribe y a otros “fascistas”, y repite así la pifia sobre la “culpabilidad del imperio y de los mayameros” en el asesinato de Otaiza, cuando la verdad es que este murió a manos de una sanguinaria banda de adolescentes. La fantasía macabra de achacar los asesinatos del fiscal Anderson, Otaiza y ahora Serra a los “enemigos” del régimen no puede ser sostenida a la luz de las pruebas recabadas esta semana por quienes investigan oficialmente el espantoso asesinato del joven diputado. Periodistas avezados en criminalística y algunos diarios han develado que Serra fue asesinado por personas cercanas. Thábata Molina desde el principio afirmó que los asesinos de Serra “pertenecían a su entorno” y Yasmín Velasco el martes 7 publicó en su cuenta de Twitter que “Robert Serra fue robado y luego asesinado por 2 de sus escoltas” y menciona las detenciones que ha venido haciendo el Cicpc (aunque este las niega).

En “allanamiento a edificio de la Misión Vivienda de El Paraíso fueron detenidas 8 personas, pues se presume que allí vive el policaracas detenido por el caso Serra, quien era uno de sus escoltas”. El Nacional del viernes 10 informa que “las investigaciones sobre el doble crimen apuntan a Edwin Torres, agente de Policaracas, quien está detenido desde el lunes (…) De la residencia de Torres, el Cicpc se habría llevado objetos de interés criminalístico”. Además de Torres, “4 de los autores materiales del crimen ya fueron identificados por los investigadores y son buscados”.

Además de sus cuatro escoltas, Serra era protegido por numerosos “colectivos” con los que mantenía contacto permanente, así que cuando estallaron los sucesos sangrientos en Quinta Crespo tras el allanamiento del Cicpc del edificio Manfredir, donde murieron cinco miembros de los grupos “Escudos de la Revolución” y “5 de Marzo”, la posible asociación de tal hecho con la muerte de Serra era inevitable, aunque la especie fuese negada por el director del Cicpc. El colega Manuel Malaver el pasado domingo, en La Razón, apunta que Serra habría sido comisionado para convencer a los “colectivos” del desarme, a lo que se habrían negado mayoritariamente. Sabido es que estos grupos tienen armas de guerra, como las tenía el diputado Serra. Por cierto, mudez oficial sobre esta irregular tenencia.

Las 8 horas de enfrentamiento en Quinta Crespo concluyeron con la muerte de 5 “colectivos”, entre ellos José Odreman, quien recibió 32 disparos y pasó de ser un personaje fotografiado al lado de Maduro, Cilia Flores, Robert Serra, generales y otros miembros del alto gobierno, y de aparecer elogiado en el canal militar TV FANB, a ser calificado de “asesino” y “delincuente”: “No se trata de colectivos, eran grupos organizados dedicados al robo, secuestro y homicidios en el área metropolitana”, dijo el subdirector del Cicpc. Sin embargo, Richard Sánchez, policía y hermano de Odreman, desmintió al Cicpc: dice haber revisado en el Sipol el expediente de su hermano y de Maikol, y “ninguno de los dos tienen solicitud por homicidios”. Las contradicciones son indigeribles. Mientras los vecinos del Manfredir niegan que “colectivos” se enfrentaran al Cicpc y acusan al cuerpo policial de “limpiar la escena del crimen”, el Cicpc lo niega y repite que estos “colectivos” serían delincuentes de la peor ralea.

Maduro no ha emitido palabra sobre tan graves hechos.

La ficción de la escritora Mary Shelley sobre el desquiciado “científico” Victor Frankenstein en su búsqueda del secreto de la vida y asesinado por su monstruosa creación, parece haberse hecho realidad en Venezuela. Los “colectivos” tendrían más poder de fuego que los organismos de seguridad, incluida la FAN, y han sido usados por el régimen para atacar manifestaciones pacíficas, amedrentar testigos en las mesas electorales y otras acciones delictivas.

Aunque por ahora la sublevación parece sofocada (durante el funeral de Odreman en Cotiza los integrantes del colectivo “5 de Marzo” emitieron un comunicado en el que ya no responsabilizan al ministro Rodríguez Torres de las muertes de los colectivos, sino a la CIA), lo cierto es que el régimen les ha dado un poder enorme que no parece estar en condiciones de controlar.

Lo terrible es que también los cuerpos de seguridad y los demás poderes públicos, nacidos para ser guardianes del orden y la seguridad, se han convertido en enemigos de la justicia y de los derechos ciudadanos.


Así que frente a tanta violencia incontrolada, tanto caos y tanto silencio cómplice, Venezuela es víctima de numerosos frankenstein, entre ellos quienes piden a Maduro rechazar el mandato de la ONU de liberar a Leopoldo López. 

lunes, 29 de julio de 2013

Caracas podrida, pero con himno nuevo


Elides J. Rojas. EL UNIVERSAL

Dijo Jorge Rodríguez, el peor alcalde que ha tenido Caracas en toda su historia sin ninguna duda, incluso peor que Freddy Bernal, y mire que hay que echarle un camión paga ganarle, que es una grosería que Caracas tenga un himno compuesto por un payaso que le componía las canciones a Carlos Andrés Pérez y que, por lo tanto, había que cambiarlo lo antes posible. Para eso, si la mediocridad lo suelta un ratico, basta convocar el concurso y llamar al jurado. Es bueno que sepa que el presidente del jurado que ganó el concurso del himno actual de la ciudad capital, compuesto por Chelique Sarabia, fue el maestro José Antonio Abreu, no vaya a ser que lo llame otra vez para que revoque su propia decisión. O se le ocurra atacar al jurado sin saber quién fue. Aunque, en eso hay que estar claros, los tiempos cambian y el himno debe oler a Chávez, eso fue lo que dijo. Hediondo a Chávez, pues. Y lo que antes era adeco, pero bueno, ahora es malo. Y lo que ahora es chavista, pero bueno, podría en el futuro llegar a ser malo también. Y eso es lo más seguro. Todo se limita a cómo se acomoda la conciencia para darle bienestar al bolsillo. Así van las dos partes juntas.

Además ese himno nuevo no sería caraqueño ni venezolano. Sería cubano. Todo en el país es cubano, pero ese es otro tema. El asunto hoy es tratar de descifrar. Si acaso hay concurso, lo ganaría un músico cubano o un compositor cubano y lo interpretaría una orquesta cubana el día de la presentación inaugural. Pero, lo más seguro es que el glorioso alcalde declare emergencia, no llame a concurso, designe a dedo al ganador y, claro, el premio y las comisiones rumbo a Cuba. ¿A dónde más?

 Lo que si queda en evidencia es que el peor alcalde de Caracas no tiene nada qué hacer, o muy poco qué hacer. Claro. Es que no hay elecciones. Su trabajo es ser jefe de campaña. Lo de alcalde es posición, presupuesto y salario mínimo que es lo que gana, al menos es lo que dicen. Con una Caracas podrida por los cuatro costados, cómo es posible que Rodríguez se preocupe por una bolsería como la letra del himno de Caracas, una materia que además no conoce nadie. La gente creerá que es una canción de Billo s o alguna música cañonera de los Antaños del Estadio. Si a Rodríguez se le ocurriera pensar en la ciudad que odia, aunque sea por un ratico; Caracas andaría al menos en caballo y no en burro como es ahora. Antes que el himno, alguien que de verdad quisiera a Caracas, estaría montado en resolver graves problemas como la basura, las cochinadas que se quedan por días en las aceras del municipio que dirige Jorge Rodríguez, el arreglador de himnos. La iluminación es del tercer  mundo para abajo. Las aceras sucias con huecos y desniveles peligrosos. Sin agua en gran parte de los barrios populares, sin luz en la zonas más depauperadas. Y, ahora con la moda del atraco, la pistola y el arrebatón, pues se completa el cuadro de la tremenda ciudad que es Caracas en manos de los socialistas piratas.

 La otra es salir vivo. El reto de todos los días. Pero no importa Rodríguez, Caracas está en la miseria, pero tendremos himno nuevo que es como tener patria.