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domingo, 1 de diciembre de 2013

El ocaso de la influencia chavista


Andrés Oppenheimer. EL NUEVO HERALD

Es difícil saber si el presidente venezolano Nicolás Maduro logrará superar el caos económico que está causando y mantenerse en el poder, pero es cada vez más evidente que — en el plano externo — la influencia de Venezuela en el resto de Latinoamérica está cayendo tan rápidamente como las reservas internacionales del país bolivariano.

La semana pasada, Venezuela perdió un nuevo aliado potencial en la región cuando la candidata de izquierda Xiomara Castro — la esposa del presidente depuesto Manuel Zelaya, que había sido un seguidor del hombre fuerte venezolano Hugo Chávez — terminó en un lejano segundo lugar en las elecciones presidenciales de Honduras.

Según los resultados oficiales, el candidato de derecha Juan Orlando Hernández ganó las elecciones por más de cinco puntos. Castro disputó el resultado, pero la mayoría de los observadores internacionales avalaron los resultados oficiales, y hasta el presidente “revolucionario” de Nicaragua, Daniel Ortega, felicitó a Hernández por su victoria.

Pocas semanas antes, la presidenta populista argentina Cristina Fernández de Kirchner sufrió una dura derrota en las elecciones legislativas del 27 de octubre al no lograr una súper mayoría en el Congreso que le hubiera permitido cambiar la Constitución y postularse para un tercer mandato en el 2015.

Fernández regresó al palacio presidencial a fines de noviembre luego de un mes de ausencia por motivos médicos. Su primera aparición pública fue con un perrito llamado “Simón”, en homenaje al héroe venezolano Simón Bolívar, que según dijo había recibido como regalo de Adán Chávez, el hermano del difunto presidente.

Sin embargo, al margen de ese gesto simbólico, el gobierno argentino ya no puede esperar ayuda de Venezuela, como la que recibió entre los años 2005 y 2008.

Por el contrario, tras su derrota electoral y ante una economía debilitada tras varios años en que Fernández despilfarró la mayor bonanza de la historia reciente de su país, la presidenta argentina está haciendo un giro hacia la derecha.

La semana pasada, el gobierno argentino anunció un acuerdo por el que indemnizará a la petrolera española Repsol, la empresa que había expropiado en el 2012 para supuestamente “recuperar la soberanía” del país. El gobierno había festejado la expropiación como un triunfo nacional, amenazando con no pagar un céntimo a la empresa española.

Ahora, el gobierno de Fernández anunció que le pagará más de $5,000 millones a Repsol. La empresa española había llevado el caso a tribunales internacionales, bloqueando otras inversiones petroleras en el país.

En otro ejemplo del giro político de Fernández, Argentina está negociando con el Fondo Monetario Internacional, el organismo contra el cual Fernández — al igual que Chávez — solía despotricar en sus ardorosos discursos.

El fin de la bonanza de las materias primas, y la ausencia de una Venezuela con chequera para ayudar a los amigos ha hecho de que Argentina se haya quedado con escasez de dólares, y necesite inversiones.

En Centroamérica y el Caribe, Petrocaribe — la institución gubernamental venezolana que ofrece petróleo subsidiado a países de la región — ha aumentado al 60 por ciento los pagos en efectivo que exige a sus países miembros, que hasta ahora pagaban un 50 por ciento en efectivo. A principios de noviembre, Guatemala anunció que se salía de Petrocaribe porque las nuevas condiciones ya no le convenían.

“En los últimos seis meses, Estados Unidos ha superado a Petrocaribe como el principal suplidor de combustibles a los países de Centroamérica y el Caribe”, me dijo Jorge Piñón, un experto en petróleo de la Universidad de Texas en Austin. “Las cosas han cambiado mucho”.

Y, meses antes, Venezuela había perdido otro potencial aliado en la región cuando Paraguay eligió al empresario de centroderecha Horacio Cartes en las elecciones presidenciales de ese país.

Venezuela también sufrió un duro revés entre sus aliados ideológicos cuando pocas semanas atrás el ideólogo del chavismo, Heinz Dieterich, el profesor alemán residente en México a quien se le atribuye haber inventado la frase del “socialismo del siglo XXI”, afirmó que Maduro es un “farsante”.

Mi opinión: La influencia política y económica de Venezuela ha sido proporcional a sus reservas de divisas, y está cayendo rápidamente. Las reservas internacionales de Venezuela han caído desde una cifra récord de $42,000 millones en el 2008, a $20,000 millones actualmente. Ya no hay para repartir.

La economía venezolana se ha desmoronado, la inflación ya supera el 50 por ciento anual — una de las más altas del planeta —, hay escasez de alimentos, y Maduro agudiza la crisis todos los días con medidas económicas cada vez más contraproducentes.

No sé qué pasará en Venezuela, pero en el resto de Latinoamérica hay síntomas cada vez más visibles de que la influencia chavista es cada vez menos importante y más anecdótica, como el nuevo perrito de la presidenta argentina.

viernes, 29 de noviembre de 2013

Las hondas razones de Honduras


Fernando Mires. Blog POLIS

Ya no es como antes. Antes podía pasar cualquier cosa en Honduras y a nadie le importaba. Podía ser elegido un candidato del Partido Nacional o del Partido Liberal y a nadie le importaba. Podía haber un golpe de Estado y a nadie le importaba.

Las cosas comenzaron a cambiar el 28 de Junio  de 2009 cuando un grupo de militares sacó al latifundista Manuel Zelaya Rosales de su apacible lecho para introducirlo en un avión. Entonces el nombre de ese país apareció en los titulares de todos los diarios del mundo. Como si en Honduras hubiera tenido lugar un golpe de Estado por primera vez en su historia. Un golpe de Estado que, además, no fue ni tan golpe ni tan de Estado.

Por una parte, los militares del 2009 no actuaron por su cuenta sino por encargo del Parlamento y del Poder Judicial. Por otra, el realizado fue un golpe de gobierno más que de Estado. El lugar de Zelaya lo ocupó no un militar sino un civil, el liberal Roberto Micheletti. ¿Por qué causó entonces tanto revuelo el golpe de 2011 a diferencias de otros que habían tenido lugar en el país centroamericano? Las razones son hoy evidentes.

Manuel Zelaya (MEL) era una pieza en el tablero de una estrategia internacional fraguada por Chávez y los Castro. De acuerdo a esa estrategia, La Habana y Caracas constituían un eje en torno al cual se agrupaban otros gobiernos "revolucionarios", vale decir, autoritarios, militaristas, populistas y caudillistas. El ALBA estaba destinada a fungir, según los delirios de Chávez, como la Internacional del socialismo del Siglo XXl.

La incorporación de MEL al ALBA parecía confirmar el avance de la imaginaria revolución continental. De ahí que la destitución de Zelaya fue percibida por Chávez y los Castro como una batalla perdida en el marco de una gran guerra política internacional.

¿Cómo olvidarnos de Nicolás Maduro cuando en 2009  viajó a Nicaragua con el propósito de traspasar el límite con Honduras junto a MEL a fin de  que todo el pueblo hondureño se levantara en nombre del presidente depuesto? Algo que, por cierto, no ocurrió. Todo lo contrario: Micheletti cumplió un breve periodo de transición y las elecciones de 2009 fueron ganadas con comodidad por el conservador Porfirio Lobo. Honduras parecía volver a su lúgubre normalidad.

A pesar de todo, las elecciones de Noviembre de 2013 fueron vistas por diversos opinólogos como un "test". De acuerdo a ese "test" si ganaba Xiomara, significaba que el proyecto continental castro-chavista todavía era válido. Si perdía, significaba que ese proyecto había comenzado a languidecer definitivamente.

Escribo "definitivamente" con intención. Porque antes de las elecciones de 2013 en Honduras, ya había síntomas del declive del proyecto castro-chavista a nivel continental. En términos más rigurosos, ese declive comenzó en las elecciones peruanas de 2011 que dieron como vencedor a Ollanta Humala. 

Mientras que en las elecciones de 2006 Humala fue presentado como "el Chávez peruano", en las de 2011 hizo todo lo posible para distanciarse del finado venezolano. Humala, político al fin, había entendido que la marca Chávez ya no era rentable. En cierto modo lo mismo hizo MEL quien, gracias a su instinto de poder, entendió que unir la candidatura de Xiomara con el nombre de Maduro ─ sobre todo ahora, cuando Venezuela está sumida en una catástrofe ─ habría sido una locura sin nombre.

No obstante, habiendo perdido las elecciones (Conservadores 34,08%. LIBRE 28,9%) MEL intentó emular no a Maduro sino ─ ¡qué ironía! ─ a Henrique Capriles, anunciando a los cuatro vientos un fraude electoral. Algo absolutamente imposible pues se puede cantar fraude a partir de una diferencia mínima, como ocurrió el 14A en Venezuela, pero no de una de 5 a 6%, como en Honduras. Por lo mismo, hay razones para pensar que el plan de MEL era otro, a saber: que las naciones del ALBA levantaran una protesta a través de la OEA, CELAC (¿existe todavía?) y MERCOSUR a fin de aislar internacionalmente al conservador Juan Orlando Hernández (JOL). 

El inefable Maduro aceptó el juego anunciando que el triunfo de JOL había sido producto de una conspiración de EE UU (¿no tendrá otra idea en su cabeza?) Vano intento. El vecino de MEL, Daniel Ortega ─ de quien se dice que no tiene principios, pero sí, fines ─ fue uno de los primeros gobernantes del mundo en reconocer el triunfo de JOL. Los otros socios del ALBA miraron hacia otro lado, como si hubieran sentido vergüenza. Como si Honduras nunca hubiera existido.

Pero en política nada está escrito. Si bien Xiomara no triunfó, el zelayismo ya es la segunda fuerza política del país. Puede ser, por lo tanto, que alguna vez alcance el gobierno. Pero si así ocurre, lo hará solo en el marco de una lucha nacional, sin grandes incidencias internacionales.

El chavismo en su forma nacional (madurista) comienza a declinar en Venezuela. El chavismo internacional terminó, al parecer para siempre, en Honduras.

Hay, además, otro par de buenas noticias. El bi-partidismo decimonónico de la Honduras rural (un duopolio político) ha llegado a su fin. Gracias al LIBRE de MEL, pero también al nuevo partido PAC de Salvador Nasralla (un nada despreciable 15,86%) ha surgido un espacio donde pueden ser ensayadas diversas alianzas. Si los liberales (20,49%) se recuperan en la oposición, nadie puede saberlo todavía.

Destacable fue el hecho de que las elecciones tuvieron lugar en un ambiente relativamente pacífico. También fue saldo positivo la exigua abstención electoral. Mucho menos que la de países que se consideran políticamente desarrollados, como Chile. 

En fin, poco a poco, paso a paso, con sus terribles problemas sociales a cuestas, Honduras está atravesando el umbral que separa a las naciones pre-políticas (para no decir bárbaras) de las políticas (para no decir civilizadas). En buena hora.

Honduras: Lógica de los resultados


Juan Ramón Martínez. LA TRIBUNA

Los que se sorprenden de los resultados electorales, no entienden la lógica que los productos obtenidos son el fruto de las acciones realizadas; o de las cuestiones dejadas de hacer. De la resistencia de los adversarios. Y en el fondo del rechazo o la simpatía de los electores. El Partido Nacional es ganador porque era el partido que exhibió mayor voluntad de poder, con un candidato emprendedor, dedicado con pasión a la búsqueda de la Presidencia de la República. Y respaldado por un partido dispuesto a la lucha, definido en representación de una derecha atemorizada por el reto socialista, mezclado con su voluntad de atender a los sectores más pobres del país. Pero posiblemente  el concepto estratégico fundamental, es que el Partido Nacional y sus líderes, no dudaron de la legitimidad de sus posturas, no quisieron parecerse a sus adversarios; y plantándose al frente de la amenaza socialista vengativa,  arrastraron a la opinión publica más débil que creía que no había fuerza sobre la tierra que pudiera derrotar a LIBRE, a votar en las urnas a su favor.

El Partido Liberal, en cambio, cometió el error de negarse a reconocer que LIBRE es su enemigo, que lo tenía que enfrentar; y que, lo conveniente tácticamente, era ubicarse en la penumbra, dejando que la labor de rechazo a los vengativos seguidores de Zelaya la hicieran los nacionalistas, esperando que una vez que los liberales entendieran que este no era una víctima, sino que un frustrado golpista que pretendió destruir la democracia, regresarían a casa. Pero sin ubicarse en la centro izquierda; y sin representar a los liberales que sentían el peligro de la revancha zelayista. Por ello es que los electores no vieron al Partido Liberal con fuerza y decisión para enfrentar al más grande enemigo suyo en toda su historia. Por eso no le explicaron a sus seguidores que los acontecimientos del 28 de junio del 2009, fueron  un contragolpe para detener a Zelaya que no solo quería destruir el sistema democrático, sino que enterrar al Partido Liberal. Al final, como resultado de esta opaca postura, el Partido Liberal no lució con la fuerza suficiente para detener a los vengativos e irracionales dirigentes de Libre, por lo que los más temerosos, prefirieron a JOH, porque le vieron más garra, fuerza y decisión para hacerlo. Les dio más confianza que Villeda Bermúdez.

Zelaya le sacó el jugo a las fuerzas latentes del caudillismo que están en el interior de la cultura política, especialmente entre los situados más abajo en la escala social. Aprovechó, disfrazado en una venganza que de repente es más cinematográfica que otra cosa, el resentimiento que priva entre el pueblo hondureño con respecto a la burocracia pública y la desesperación por el escaso desarrollo de las fuerzas económicas que no han mostrado capacidad de ofrecer empleo para los más jóvenes. Y levantando la bandera de hacerse justicia a sí mismo, provocó el sentimiento vengativo que vive agazapado en la mayoría de nuestros compatriotas. El resultado obtenido, mayor que el que se merece, le debe permitir ir más allá de sus instintos primarios, para crear un partido democrático de izquierda que pueda dinamizar la vida política al país, para que los hondureños puedan escoger entre la opción democrática y de derecha, frente a una izquierda furiosa y amenazante.

PAC, pese a la inexperiencia política de Nasralla, se posicionó muy bien ─ no frente a Zelaya, porque este espacio lo copaba JOH – sino contra la corrupción, representando a los sectores que están hasta la coronilla del comportamiento indecente de las clases políticas. No obtuvo mejores resultados porque cree muchísimo en sí mismo, ignora las virtudes de la organización política – que no tiene mucho que ver con sus altos conocimientos ingenieriles – y desconoce los méritos de sus seguidores a los que ve, como competidores; y no como sus aliados. El futuro, sino cambia y deja de quererse menos a sí  mismo, y da cariño a sus seguidores, no es bueno para PAC. Será un nuevo incordio, nada más.

Del resto de los partidos, es poco lo que se puede decir. No entendieron el clima que privaba, los asuntos que interesaban a los electores; ni se posicionaron en donde correspondía. Por eso no tienen mucho que ofrecerle al futuro nacional.

Honduras derrota nuevamente al Socialismo del Siglo XXI


Carlos Sánchez Berzaín. DIARIO LAS AMERICAS

DERROTADOS
Las elecciones del pasado 24 de noviembre en Honduras han dado el triunfo incuestionable al candidato Juan Orlando Hernández eligiéndolo como Presidente de la República, con una clara ventaja sobre Xiomara Castro de Zelaya la candidata del socialismo del siglo XXI que había anunciado su intención de suplantar la Constitución Política de Honduras y aplicar en este país el mismo procedimiento de liquidación de la democracia que los gobiernos de Venezuela, Ecuador, Bolivia y Nicaragua, dirigidos desde La Habana y financiados desde Caracas, han ejecutado en el marco del proyecto del socialismo del siglo XXI.

El Tribunal Supremo Electoral de Honduras ha establecido que el triunfo de Hernández es un resultado contundente, que escrutados más del 70% de los votos las cifras no van a variar, que reflejan un tendencia que es irreversible.

Los observadores electorales de la Unión Europea y de la Organización de Estados Americanos han informado y reiterado que “la votación y el recuento de las elecciones fue transparente y que su resultados son confiables”.

Varios presidentes del mundo han felicitado al Presidente Electo de Honduras, pero sin duda la felicitación con la señal política más destacada es la de Nicaragua, por su connotado miembro del socialismo del siglo XXI, Daniel Ortega, quien ha reconocido como ganador de la elecciones y próximo Presidente de Honduras a Juan Orlando Hernández.

Esto representa que el pueblo hondureño ha rechazado nuevamente los planteamientos populistas y anti democráticos de la candidatura de Mel-Xiomara como la denomina la prensa. Es una ratificación por escrutinio popular de que la separación constitucional del ejercicio de la presidencia de Manuel (Mel) Zelaya que se produjo el 28 de junio de 2009 cuando el entonces presidente atentó contra la Constitución para llevar a Honduras por la senda del socialismo del siglo XXI, perpetuarse en el poder y terminar con la institucionalidad de su país.

Es la más clara indicación de que la mayoría del pueblo de Honduras no quiere seguir el penoso camino que hoy recorren los pueblos venezolano, ecuatoriano, boliviano y nicaragüense.

Los hondureños han dicho no a tener perseguidos, presos y exiliados políticos, han dicho no a ser un país intervenido que cumple una agenda transnacional neo comunista.

Este resultado electoral evidencia la declinación del socialismo del siglo XXI. Es una señal de que cuando existe institucionalidad democrática, los pueblos además de votar, pueden elegir y defender sus principios y valores. Es un indicador de que los hondureños no quieren que les pase lo que está sucediendo en los países del ALBA donde la incertidumbre, la crisis y la violación permanente de los derechos humanos son la regla. Los hondureños han defendido con éxito su Estado de derecho.

Es una gran derrota para Cuba y su gobierno dictatorial. El gran titiritero de la destrucción de las democracias en países americanos ha perdido por segunda vez la posibilidad de controlar Honduras, aunque no cesará en los procesos de desestabilización. El silencio de los dictadores Castro y Maduro en este asunto es elocuente. Respecto al rápido reconocimiento de Daniel Ortega, hay que ver la adecuada lectura de la realidad por un político con experiencia en política centroamericana, pero principalmente una señal importante frente a la reducción del apoyo económico del consocio del siglo XXI a su gobierno.

No es desconocido que Venezuela, por su crisis económica, ha reducido el flujo de ayuda al gobierno de Nicaragua y ha incrementado el porcentaje de pago al contado en las entregas de petróleo. Lo que Ortega está diciendo es que ante la reducción del apoyo del eje Caracas-La Habana, ejercerá más independencia política en el ámbito internacional. Es otra señal importante del declive de la pesadilla castro-chavista que hoy divide a las Américas en países con democracia y países bajo las dictaduras del socialismo del siglo XXI.

En las elecciones del domingo pasado, Honduras ha derrotado nuevamente al socialismo del siglo XXI y a los enemigos de la libertad y la democracia.

miércoles, 27 de noviembre de 2013

Campanada de Honduras para todos


Editorial La Prensa de Managua

Caricatura Diario La Prensa, Nicaragua
Aunque el Tribunal Supremo Electoral de Honduras aún no da un ganador de las elecciones del domingo y el líder del partido Libertad y Refundación (Libre), el controversial expresidente expulsado del poder en 2009, Manuel Zelaya, esté gritando “fraude”, la victoria del candidato del Partido Nacional (en el poder), Juan Orlando Hernández, es prácticamente un hecho.

Según reportaron las agencias de noticias ayer, en el cuarto informe del TSE, Hernández suma el 34.19% (631,079 votos válidos), mientras que Castro 28.83% (532,198 votos) con el 58% de las actas escrutadas. En tercer puesto, con el 20.76% (383,283 votos) aparece el aspirante del opositor Partido Liberal, Mauricio Villeda, quien ayer dijo que aceptará los resultados oficiales.

Esa tendencia se ha mantenido desde el primer informe y el único argumento que tienen Zelaya y su esposa para declararse “ganadores” son sus propias encuestas a boca de urna.

Sin embargo, los resultados de las elecciones hondureñas más que un alivio deben representar una campanada de alerta. Que el Partido Libre, de Zelaya, con casi el 29% de los votos esté rompiendo el bipartidismo histórico que han mantenido en ese país el Partido Nacional y el Partido Liberal — hoy relegado al tercer lugar — es un claro mensaje de la ciudadanía, que está insatisfecha con el trabajo que han realizado los Gobiernos hondureños, sean nacionalistas o liberales.

Que surja una tercera opción no es el problema. Es parte del juego democrático. El problema es que esa tercera opción, el Partido Libre, de Zelaya, tiene sus raíces en el llamado socialismo del siglo XXI de Hugo Chávez, que aunque ha resultado ser un fracaso en la propia Venezuela, con sus cantos de sirena populistas, ofrece una alternativa tentadora para los millones de hondureños empobrecidos que no ven en los partidos tradicionales una respuesta.

El problema con los políticos que se inspiran en el socialismo del siglo XXI es que usan los mecanismos de la democracia para acceder al poder, y usan el populismo para atraer los votos, pero una vez en el poder empiezan a intimidar y a destruir el sistema democrático para garantizar su permanencia a perpetuidad, y para colmo no resuelven el problema de la pobreza. Eso ha ocurrido en Venezuela, Bolivia, Ecuador y Nicaragua. Sin duda ocurriría lo mismo en Honduras de tener los Zelaya una nueva oportunidad de sentarse en la silla presidencial.

De tal manera que si los hondureños quieren seguir construyendo su democracia no se pueden limitar a realizar elecciones cada cuatro años. La democracia es mucho más que eso, para conservar su legitimidad debe ser efectiva, con esto queremos decir que debe controlar la corrupción, debe asegurarse que las leyes son iguales para todos, que las libertades individuales sean respetadas, pero además debe resolver los problemas más urgentes de su población, y al menos mostrar algunos resultados rápido.

En el caso de Honduras esos problemas son la pobreza del 65% de sus habitantes y la increíble violencia que se expresa en 20 homicidios diarios. No es solo con el fomento a las inversiones que hay que esperar que maduren para que produzcan empleos, o solo con el control de las maras “manu militari” que se van a resolver estos problemas.

El presidente electo de Honduras debe implementar planes de asistencia social que sean un bálsamo para las necesidades de los más pobres, a la vez que trabajar en políticas que consoliden el desarrollo económico y social del país. Pero esto no es un problema que debe resolver solo Honduras, es un problema al que deben poner atención vecinos como El Salvador y Guatemala si no quieren terminar como Nicaragua. (La Prensa de Managua)

martes, 26 de noviembre de 2013

Elecciones en Honduras: De pie; pero en vilo


Juan Ramón Martínez. LA TRIBUNA

Concluidas las elecciones, con una votación masiva, se ha confirmado que el sistema democrático de partidos funciona, que el pueblo  rechaza las aventuras políticas extremas, que los partidos tradicionales ─ representados por el Partido Nacional  todavía tienen capacidad de convocatoria ─, que hay diferencias en la manera de ver las cosas; y que, es evidente que más de la mitad de la población electoral, está descontenta con lo que hasta ahora han hecho los políticos. Adicionalmente, hay que decir que el Partido Liberal, sigue postrado, afectado de sus propias debilidades, que Libre ─ pese a la derrota anunciada ─ sigue siendo una propuesta tentadora; y que fuera de Nasralla, que asume la voluntad de cambio de una fuerte cantidad de compatriotas que están a disgusto con la falta de ética de los que han gobernado al país, los nuevos partidos no tienen futuro alguno. Tanto los más garrudos, como los más recientes. Carecen de fuerza, no despiertan el imaginario popular y provocan poca esperanza. Hay que hacer algo.

Los hondureños votaron masivamente. Su concurrencia volvió a las tendencias observadas en las elecciones de 2005. Y su comportamiento, desde todas las “tiendas” políticas, fue ejemplar. Y el hecho que se haya decidido por un sector tradicional como el Partido Nacional, que levantó la bandera de la defensa del sistema democrático ante la embestida totalitaria de Libre, no disminuye el hecho que más de la mitad de los que votaron, tienen quejas e incomodidades con los partidos políticos, con el liderazgo poco comprometido con sus necesidades. Y  que rechaza una partidocracia irresponsable, inconsecuente, vendedora de dulces para niños de pecho, con una burocracia que no está al servicio de la ciudadanía, sino que bajo el caudillismo inmoral, que descuida sus deberes de  servir  a la población. Y que más bien, extrae la riqueza y se la apropia egoístamente.

Todo confirma que el país debe transformarse. Que la sociedad debe fortalecerse ─ más allá de las ONG que no pueden; ni deben, sustituir a los partidos políticos ─ que estos tienen que democratizarse y modernizarse científicamente, para que dejando de ser expresión caudillezca, se transformen en entidades democráticas, sometidas al estado de derecho; y colocadas bajo la mirada escrutadora de los electores, que deben recuperar el poder, la fuerza y la dirección de las cúpulas autoritarias que los dirigen. Los resultados alcanzados por Nasralla, que sin organización confiable ganó el departamento de Cortés, derrotando al Partido Liberal que nunca contó con el respaldo de los Rosenthal que no gozan del respaldo de los liberales; y que, aparentemente apoyan a Libre es una indicación que hay espacio para los outsaider, para los “predicadores” sin partido, sin ideología definida y sin propuestas. Porque gran parte del pueblo está cansado de las chapucerías, de la falta de responsabilidad; e incluso de la deshonestidad de los que solo buscan los cargos para robar y ofender. Amargándole la vida.

Libre, debe haber aprendido la lección. No se puede enfrentar a todos simultáneamente. Que la política es el arte de la negociación. Que el apoyo externo, inadmisible es complementario. Y que la agresividad, el culto al autoritarismo, no provocan el respaldo para creer que pueden asaltar al país. Y convertirlo en una hacienda particular, manejada por la esposa del caudillo, dueño de ese instituto político. Se impuso la moderación y se rechazó el revanchismo.

La primera conclusión, es que el país sigue cojeando de la pierna izquierda, que hay que hacer esfuerzos para reformar la institucionalidad vigente, que se debe cambiar la operación del Congreso Nacional – democratizándolo y colocando a los diputados al servicio de sus votantes ─  que el Poder Ejecutivo debe reducirse y descentralizarse; y que el Poder Judicial, está obligado a probar su capacidad para funcionar sin miedo; y sin que los jueces se entreguen al tilín tilín del narcotráfico internacional. El que Libre haya ganado en las zonas más afectadas por este delito, debe obligar a sus dirigentes a cambiar; y muchos, ser sustituidos por personas sanas que comprueben que, no son narcodependientes. Y la segunda, es que hay que cambiar de actitud, siendo más responsables con Honduras. Que seguimos de pie; pero en vilo. Podemos caernos. Empujados por el viento, por los aventureros, los locos; o por los narcotraficantes. ¡Ojo al Cristo¡

lunes, 28 de octubre de 2013

Filosofía y política


Si el poder es solo un medio, para qué lo quieren los 8 candidatos a la Presidencia de la República, los diputados y los miembros de las corporaciones municipales que solicitan el apoyo del electorado en el marco del proceso electoral que culminará el 24 de noviembre.

Benjamín Santos. LA TRIBUNA

En uno de los primeros seminarios en los cuales me tocó exponer mientras realizaba estudios de Ciencia Política en Alemania, me tocó abordar el tema a que se refiere el titular de esta columna. No fue fácil exponer en el idioma de Goethe y Schiller, que apenas empezaba a balbucear, un tema tan complicado especialmente en la clase del  doctor Dietrich Bracher. Es complejo de explicar aún en el idioma materno. Difícil porque la filosofía es desde los griegos la reflexión sobre las causas  primeras y los fines últimos, mientras que  la política se entiende comúnmente como la lucha por alcanzar, ejercer y retener el poder público sin ninguna referencia  al por qué y para qué.

Las dos preguntas del párrafo anterior son las que establecen el puente entre la política como lucha por el poder y la filosofía. Las causas son investigadas por la etiología y los fines, el para qué, por la teleología. Pero además la filosofía y la política se relacionan por la ética, que es una rama de la filosofía bajo el nombre de axiología. Toda actividad humana que tiene al ser humano y no a las cosas como centro de sus preocupaciones requiere una reflexión filosófica. Por eso hay una filosofía de le educación, una filosofía de la historia, una filosofía política, además de una ciencia para cada una de esas actividades humanas y un conjunto de técnicas.

Por su carácter práctico la política ha quedado reducida a un conjunto de técnicas de organización, de promoción, de creación de imagen y de gestión de las instituciones del Estado. La técnica es solo un medio y por sí misma puede servir para bien o para mal. El poder no tiene por sí mismo fines ni motivaciones éticas. Es como un machete que igual corta la hierba para que se den los cultivos que se necesitan  que las cabezas de los mismos seres humanos. El poder en manos de incapaces e irresponsables es como un arma en manos de un loco. A veces actúa además como una droga, transforma a quienes lo poseen y los lleva actuar en forma  irreflexiva. Dice Gabriel Tarde que el poder es en esencia la capacidad de hacerse obedecer, pero aquí es donde viene la pregunta cómo y para qué. Esa definición vale para el poder en general y también para el poder del Estado que tiene características especiales: es el único poder soberano, coercitivo y político, en el sentido de que se ejerce sobre toda la polis, sobre toda la sociedad.

Si el poder es solo un medio, para qué lo quieren los 8 candidatos a la Presidencia de la República, los diputados y los miembros de las corporaciones municipales que solicitan el apoyo del electorado en el marco del proceso electoral que culminará el 24 de noviembre. De todos hemos esperado que nos digan el por qué, el cómo y el para de sus propósitos, es decir la parte filosófica de la actividad política. La política y su estructura, el Estado, desde su origen están vinculados a un fin: el bien común, es decir el conjunto de condiciones materiales e inmateriales que el Estado como estructura política debe crear para que  los seres humanos que integran su población lleven individual y colectivamente una vida digna al tiempo que promueven su propio desarrollo.

La política es una actividad muy noble, porque permite que  a quienes tienen una alta vocación de servicio hagan de su vida una entrega desinteresada y total para servir a la comunidad de la cual  forman parte. Así la entendieron los griegos al llamar idiotas a quienes se entregaban  a sus negocios personales con total desinterés por el cultivo de la vida en común. Así ha entendido la política el cristianismo que nació 500 años después y nuestros próceres que sacrificaron su vida y su patrimonio para legarnos una Patria. Lo contrario de lo que ocurre en nuestros días, próceres como Herrera y Morazán sacrificaron   su vida y sus bienes  por  cumplir  su vocación política. Todo porque tenían una concepción del ser humano, de la sociedad y del Estado sobre cuya base  elaboraron una  visión filosófica de su quehacer político. Tenían claro el por qué y para qué de sus actuaciones.

Nos parece que  la actual campaña electoral ha transcurrido vacía de contenidos filosóficos que alimentaran un debate que fuera más allá de soluciones aisladas y coyunturales. Hizo falta un planteamiento global y coherente sobre la problemática nacional y sus posibles soluciones.

jueves, 24 de octubre de 2013

Honduras: El malicioso encanto por el poder


Pablo Carías. EL HERALDO

Según los especialistas, el poder se define como la capacidad de un individuo o grupo de individuos para modificar la conducta de otros individuos o grupos en la forma deseada; los fines del poder los define la ética. Y es en los procesos electorales cuando la lucha por el dominio muestra su verdadero rostro.

Los políticos que actúan en función de esa relación que existe entre la instancia económica y su ambición por el poder son unos verdaderos magos para cambiar sus roles en la sociedad, aunque sea por un período corto. Eso es lo que estamos viendo en este momento cuando se aproximan las elecciones.

De ciudadanos comunes que son, de pronto los vemos con una versatilidad de artistas; ellos, los candidatos a puestos de elección declaran ser de origen campesino, muy humildes y conocedores de las prácticas del campo, cuando están en los centros urbanos son obreros que conocen las duras condiciones de la fábrica, si se asoman por un barrio o colonia de esas que cubren los cinturones de miseria de las grandes ciudades, proclaman, sin lugar a dudas, que entienden y sienten en carne propia la carencia de servicios públicos.

En las campañas electorales todos esos políticos que buscan el poder cuando un correligionario pierde un familiar cercano, llegan con una comitiva nombrada por la dirección de su partido a darle, entre sollozos, su más sentido pésame, deseándole que el bálsamo de la conformidad esté con ellos; casi lloran con los dolientes. Salidos de ese acto fúnebre, les avisan que un activista de esos que se parten el pecho por la causa del partido está cumpliendo años, inmediatamente cambian su agenda y su rostro de tristeza lo transforman por un rostro de alegría, en vez de una declaración de luto por la pérdida irreparable del correligionario, llevan una tarjeta de felicitación por su onomástico sin que falte un presente de bebidas alcohólicas, según la condición social del cumpleañero.

Muchos políticos que aspiran a un puesto de elección no tienen padre ni madre, vean los anuncios o afiches que ponen en los cargados postes de la ENEE, todos o casi todos se presentan con el nombre, sin usar los apellidos, eso les parece más popular y no digamos las profesiones, casi todos se desprenden de su título universitario, si es que lo tienen, porque también los especialistas en publicidad les han orientado que eso de los títulos pone una barrera entre el elector y el candidato.

Se muestran como verdaderos servidores, ahí los vemos que hasta han tomado por su cuenta la caja de lustrar zapatos de los señores del Parque Central para dar una demostración de lo que serían capaces de hacer por esta patria una vez que lleguen al poder; a otros los vemos en cuclillas conversando con la anciana del mercado San Isidro prometiéndoles que las calles de Comayagüela y Tegucigalpa serán, de llegar ellos al poder, un inmenso mercado ambulatorio.

¡Ah, los políticos en búsqueda de poder! Inmediatamente que empiecen a disfrutar las mieles del poder cambiarán sus roles, de servidores que se proclamaron ante un inocente electorado, terminarán siendo servidos por un séquito de hombres y mujeres que al servicio de la institucionalidad brindarán toda clase de atenciones a los sacrificados y nobles luchadores de la democracia.

martes, 8 de octubre de 2013

“Dios nos libre de LIBRE”


La verdad es que LIBRE, no tiene una propuesta seria, confiable y discutible. Ni una candidata a la que respete su “propietario” o “patrón”, que nos pueda anticipar cómo gobernará, poniendo en cintura a un hombre incontrolable como su marido.

Juan Ramón Martínez. LA TRIBUNA

El mayor problema de Xiomara Castro es su falta de libertad para pensar, comunicarse con los electores en un plano de fraterna confianza; y su incapacidad para frenar la vocación machista de su delirante marido. No sabemos qué piensa realmente. Zelaya, su jefe máximo, no la deja andar sola, hablar con el público que no la conoce; y, mucho menos, mostrar cuáles son sus deseos reales por transformar la situación negativa que vive el país. Y ante la cual, muchos de los que la acompañan y le escriben los discursos que le obligan a leer, fueron absolutamente incapaces incluso de proponer salidas a la incómoda situación cuando gobernaron. Este hecho, casi inédito en la historia política, es lo que crea ansiedad; e incluso miedo. Porque nadie conoce realmente qué es lo que propone LIBRE, fuera de su aspiración por la reelección infinita y, una repetición cansina de lugares comunes, sobre transformaciones y cambios imprecisos. Hasta la fecha, LIBRE ─ con una candidata a la que su marido no deja hablar, insinuando que si gana las elecciones también le impedirá gobernar ─ no ha dado una propuesta coherente de transformación de las estructuras económicas; ni una modificación de los modelos operativos para la creación de riqueza y ampliación del empleo. Tampoco no ha indicado cuál será su política fiscal, la forma cómo adelgazará al gobierno y le acomodará a una situación de agente de la sociedad, al servicio del bien común. Y mucho menos, ha confirmado; ni siquiera en líneas generales ─ fuera del desafortunado regreso de los militares a los cuarteles ─ qué es lo que hará para enfrentar la delincuencia común y organizada, para eliminar la alianza entre el narcotráfico y la política, y las acciones para establecer la paz y la tranquilidad que urge para poder avanzar. Y salir de la pobreza y la miseria.

Estoy leyendo “POR QUÉ FRACASAN LOS PAÍSES”, “Los orígenes del poder, la prosperidad y la pobreza” de Daron Acemoglu y James A. Robinson; y de entrada me he encontrado con una práctica recurrente que ha llevado a muchas naciones al desastre: la incapacidad del cambio real de sus instituciones, el no sometimiento de sus líderes a la ley; y la repetida sustitución de una oligarquía, irresponsable y criminal, por otra oligarquía igualmente incompetente y delictiva. (Esto es lo que anuncia LIBRE hasta ahora.)

Si LIBRE, ─ hablo de su propietario Zelaya Rosales – le permitiera a su señora, Xiomara Castro, a la que trata en público como si fuera su empleada doméstica, que nos hablara de sus visiones, preocupaciones; y compartiera con los votantes, sus propuestas, podríamos reducir el nivel de ansiedad y miedo que recorre la espina dorsal de la sociedad. El machismo de Zelaya, su marca de incompetente y fracasado gobernante, su falta de visión de conjunto de la problemática nacional, obscurecida por un afán de venganza en contra de la oligarquía que se opone a la oligarquía de la cual es parte, no le dan confianza a nadie. Estamos seguros que algunos miembros de LIBRE, muy pocos probablemente, que  buscan cambios necesarios y urgentes en el país, experimentan preocupaciones e incluso tienen miedo, que todo esto termine en una simple controversia emocional que, como en el pasado, lo que nos dé sea el cambio de unos irresponsables por otros. Para tener como resultados, el mismo cuadro de empobrecimiento, de aniquilamiento de las fuerzas productivas y de la inequidad dominada por los nuevos voraces que hayan “derrotado” y sucedido a los responsables del atraso actual.

La verdad es que LIBRE, no tiene una propuesta seria, confiable y discutible. Ni una candidata a la que respete su “propietario” o “patrón”, que nos pueda anticipar cómo gobernará, poniendo en cintura a un hombre incontrolable como su marido. Es este vacío, solo roto por amenazas iracundas y gritos delirantes, lo que anima preocupaciones. Destruir la Constitución, permitir la reelección, imponer a Patricia Rodas que tanto daño internacional ha provocado, como “comisaria” de Xiomara Castro ─ que  sabe lo que hizo en el gobierno de Zelaya ─ sin romper con los brotes del narcotráfico del Aguán, y definir cómo su candidata gobernará autónomamente, es lo que tiene preocupados a muchos que sienten que Dios les debe librar de LIBRE, antes que sea demasiado tarde. Los que tienen miedo, se defenderán, con lo que tengan a mano. No hay que equivocarse. Nadie correrá.

martes, 27 de agosto de 2013

Entre la libertad y la dictadura


LIBRE  es “socialista”, con influencia marxista, mezclada con componentes autoritarios de carácter dictatorial  que presagian que, si gana el poder no lo va a querer entregar sino por medio del uso de la violencia. PAC es un partido autoritario, propiedad personal de un “caudillo” en ciernes…

Juan Ramón Martínez. LA TRIBUNA

Desfile demilitantes de LIBRE
Un asunto que no hay que pasar por alto en el análisis del proceso electoral, es que al mismo concurren partidos demócratas, que cumplen las reglas que esta doctrina establece; y otros partidos que no son tales, sino que esbozos totalitarios, que rechazan la alternancia del poder, predican la destrucción de la democracia y favorecen la formación de un estado dictatorial que controlará toda la vida  política,  económica y social. Eliminando la libertad ciudadana. Aplicar a partidos demócratas y antidemócratas  las mismas reglas, puede parecer por principio de cuentas, un error; e incluso un contrasentido. En las actuales circunstancias la  convivencia de los partidos democráticos (Partido Liberal, Partido Nacional, PINU Social-Demócrata, Democracia Cristiana, Alianza Democrática, Faper-UD) con los antidemocráticos, autoritarios, absolutistas y  fascistas (LIBRE y PAC) está dictada por las condiciones de Honduras, la que ha sido forzada por la izquierda no democrática del exterior; y apoyados indirectamente por los tibios demócratas del continente, a aceptar irrespetar la ley; e incluso, a paralizar los juicios para que sospechosos de robos flagrantes y de candidatos a ser llevados a Estados Unidos, puedan participar, como si nada, en el proceso electoral.

Estos dos partidos que, abiertamente sostienen posturas contradictorias con el sistema democrático, no son exactamente iguales. LIBRE  es “socialista”, con influencia marxista, mezclada con componentes autoritarios de carácter dictatorial  que presagian que, si gana el poder no lo va a querer entregar sino por medio del uso de la violencia. PAC es un partido autoritario, propiedad personal de un “caudillo” en ciernes, con abiertas inclinaciones totalitarias que, al ganar puede crear anómalas situaciones de abierta confrontación entre lo que es la tradición democrática en el ejercicio del gobierno; y los deseos de un caudillo “nuevo” que no disimula su sentido de superioridad, su arrogancia y  menosprecio hacia todas las demás expresiones políticas. Y especialmente hacia los electores.

La participación de demócratas y dictatoriales, aunque supone sobresaltos y peligros, le da al elector la oportunidad de hacer ─ por primera vez ─ en toda la historia, una opción clara en dirección a si quiere perfeccionar un sistema de participación abierta, estabilizar el estado de derecho, limitar el poder de los gobernantes, controlar al gobierno desde la sociedad, exigir que este rinda cuentas; preservar la libertad de información por periódicos y noticieros de control privado, mantener economía de  libre mercado; y preservar la paz ante los violentos. O, si por el contrario  quiere experimentar con un partido que destruirá la democracia en que vivimos, sustituyéndola por una dictadura de partido único, con un gobierno que controlará todo; y que le negará libertad a la ciudadanía para efectuar las opciones que plantea la vida, con una economía estatal de compadres y de delincuentes; y en la que la iniciativa de los particulares será sustituida por la de burócratas que dirigirán una economía dentro de un capitalismo estatal. Sin  libertad para nadie. Ni para invertir, opinar; y mucho menos, para criticar al gobierno. Se llaman “socialistas” y, no lo son. E incluso los que se creen marxistas, lo que muestran es ignorancia. Lo que buscan es crear  una dictadura en la que el caudillo sea insustituible; y sin posibilidad de alternancia, excepto en casos de enfermedad, incapacidad total; o muerte. Buscan crear un régimen fascista envuelto en papelería de “socialismo democrático” y marxismo de primera generación. Todo bajo la gran categoría de Socialismo del Siglo XXI que no supera al marxismo, (caso de LIBRE) sino que favorece el uso de las elecciones para destruir a la democracia. Desmontando el estado de derecho para crear la dictadura, ineficiente y empobrecedora como ocurre en donde no se ha entendido que, lo único que se puede repartir es la riqueza; y que los que quieren hacerlo con la pobreza, como ha ocurrido en Cuba, engañan a la ciudadanía. Denigran la política y comprometen la estabilidad de la nación.

No pretendo sugerir que demos marcha atrás sacando del proceso a partidos dictatoriales, sino que clarificar las opciones. De modo que los que quieran más democracia, voten por los demócratas. Dando la oportunidad a los que se quieran suicidar,  que lo hagan por su propia mano, votando por los partidos totalitarios. Esto es muy serio. Hay que votar; pero sin equivocarse. El momento es delicado.

viernes, 2 de agosto de 2013

Lobo, al ataque


Obligado a lamerse las heridas, Zelaya ha entendido que Lobo lo arrinconará denunciándole sus errores, sus irrespetos a la ley y sus actos de  traición a la Patria, cometidos en nombre de unos derechos que perdió en el momento en que irrespetó la ley.

Juan Ramón Martínez. LA TRIBUNA

El Presidente Lobo, sin comprometer su alta investidura, ha entrado en la cancha política, apoyando al candidato del Partido Nacional; y enfilando sus baterías acusatorias en contra del gobierno del expresidente Zelaya. Como un experimentado estratega, ha escogido el tiempo y el espacio adecuado para atacar a una gestión que muchos han olvidado, que fue una de las más irregulares que ha sufrido el país. No ha escondido el hecho, que tuvo que enfrentar dificultades innombrables, ocasionadas por unos burócratas dirigidos por  Zelaya que, al frente de sus responsabilidades irrespetaron la ley, menospreciaron a las nuevas generaciones, ofendieron a los pobres; y llenaron de lodo el nombre de Honduras y de los hondureños, en todos los estratos internacionales que les oyeron.

Lobo no se ha andado por las orillas. Ha entrado de frente, atacando en forma directa a un régimen que, afortunadamente para el candidato Villeda Bermúdez, no tiene mucho que ver con el Partido Liberal. Excepto la culpa de los que creyeron que era uno de los suyos, que honraría las tradiciones de Zúñiga Huete, Villeda Morales, Rodas Alvarado y Carlos Flores; por lo que le dieron su voto y su apoyo, para ocupar el cargo más alto que un hondureño digno puede aspirar. Lobo  ha dicho que encontró el gobierno destrozado, aislado internacionalmente, víctima de la agresión de parte de una burocracia que se imaginaba ilimitada; y por consiguiente, exenta de la obligación de cumplir con la ley. Lobo se queja, con justa razón, de los tragos amargos que le tocó pasar, cuando Zelaya y sus amigos, “socialistas retrasados del siglo XIX”, orquestaron una campaña para que la ciudadanía no saliera a votar por ninguno de los candidatos; y especialmente por Elvin Santos Ordoñez a quien, quería, por todos los medios impedirle llegar a la Presidencia de la República. Se cerraron los créditos para el país. Muchos nos negaron el derecho a escuchar la versión de lo que había ocurrido; y no fueron pocos los que consiguieron recursos para intranquilizar al país. La paciencia de Lobo Sosa, su habilidad para reír aunque anduviera con el alma destrozada; y la voluntad de los hondureños que rechazaban en silencio el irrespeto a que sometieron la Constitución de la República; y la intranquilidad que provocaron con una conducta política irresponsable, al usar la calle para comprometer la existencia de la República que nos heredaron los mayores.

Algunos escritores, le reclamaron desde el principio a Lobo Sosa que le explicara al pueblo, en qué condiciones había recibido el país. El Presidente de la República se opuso. En su estrategia de sacar la ciudadanía de la efervescencia creada por Zelaya, auto convirtiéndose en un “demócrata” que había sido víctima de un golpe de Estado militar, Lobo no quiso darle nuevas oportunidades. Le dio cuerda, como hacen los buenos pescadores. Lo sacó de la ratonera de la embajada de Brasil, le permitió regresar al país, perdonándole sus delitos; e incluso, dio la impresión que le imitaba en la “borrachera chavista”; y que le permitiría a los seguidores del defenestrado más moderados, participar en el gobierno. Cuando algunos quisieron acusar a los abusadores de los recursos públicos, Lobo los tranquilizó, invocando razones de unidad nacional. Zelaya, un amateur en  la alta política, cayó en la trampa. Y entró por el aro. Comió en la mano de Lobo. Y abandonando  sus intransigencias,  aceptó volver al ruedo electoral, usando las reglas burguesas que ha jurado que eliminará definitivamente. Incluso, se sintió tan seguro que había engañado a Lobo Sosa, que lo atacó frontalmente, seguro que este había perdido sus fuerzas; y que no tenía voluntad para responderle siquiera.

Ahora, obligado a lamerse las heridas, Zelaya ha entendido que Lobo lo arrinconará denunciándole sus errores, sus irrespetos a la ley y sus actos de  traición a la Patria, cometidos en nombre de unos derechos que perdió en el momento en que irrespetó la ley. Su finalidad es postrar a Libre, derrotando a su candidata. Y alejar a los liberales de un candidato que les ha ofendido. Le hace el trabajo que debía haber hecho hace un tiempo Villeda Bermúdez. El riesgo  es que, por proteger a JOH (Juan Orlando Hernández), empuje a los liberales a las urnas; y  estos, le ganen a los nacionalistas la partida. Ese es el riesgo. Pero Lobo, sabe evitar daños colaterales. Porque busca que el PN, gane las próximas elecciones.