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sábado, 28 de octubre de 2017

Chavismo y oposición en caminos extraviados

Francisco Olivares. Diario EL UNIVERSAL

 
La gran humillación

El error no es equivocarse, sino que cada partido, cada líder, o grupo de influencia actúe sólo y por su cuenta frente a cada situación. Esa es una reacción que denota inmadurez.


El madurismo ha hecho de todo para sobrevivir en este último año.


Haciendo un recuento de lo sucedido, este camino escarpado comenzó desconociendo a la Asamblea Nacional desde el momento en que fue electa por el voto popular. Durante las protestas puso tras las rejas a unos 5 mil opositores, aislados, sin acceso a la justicia y bajo torturas. Al menos 120 personas fueron asesinadas por cuerpos de seguridad del Estado y colectivos oficialistas. Adicionalmente metieron presos a alcaldes y a otros los inhabilitaron junto a líderes nacionales como Leopoldo, Capriles o María Corina.


Pero como no era suficiente, a la par de asaltar con grupos armados a la Asamblea Nacional, agrediendo físicamente a sus parlamentarios, crearon la Asamblea Constituyente sin consultar con el soberano. No fue para hacer una nueva Constitución sino para usar el poder dictatorial a través de ese organismo que se encuentra fuera de la Ley y que actúa como un poder supremo ejerciendo tareas legislativas y ejecutivas, de acuerdo a las órdenes que recibe del Gobierno.


El último acto han sido unas elecciones fraudulentas en las que hay un millón 600 mil votos sin respaldo de huellas y dos gobernaciones, Miranda y Bolívar, claramente arrebatadas con un fraude descarado.


Para ejecutar esta última maniobra tuvieron que sacar del juego a su antiguo aliado, la empresa Smartmatic, cuya plataforma tecnológica impedía practicar un fraude masivo como el que hemos visto el 15 de octubre. Esta empresa prefirió resguardar su prestigio por los contratos que llevan en otros países, que sacrificar su credibilidad por avalar el fraude aplicado durante la elección a los delegados a la Constituyente a la que le agregaron unos tres millones de votos ficticios, según el propio relato de la empresa.


Todo ese prontuario de delitos acumulados por el chavismo le permitió a la Mesa de la Unidad, a las ONG y en general a la oposición venezolana, quitarle el apoyo internacional que a fuerza de petrodólares mantuvo durante tantos años el chavismo, a través de un trabajo sistemático de denuncias de todas las aberraciones que se producían en Venezuela.


Aún con los avances logrados por opositores, la maquinaria chavista con el fraude del 15 de octubre y profundizando las dudas previas de la oposición de si se debía participar o no en las regionales, logró dividir a la oposición.


Ahora celebran que 4 gobernadores aceptaran juramentarse ante la ANC, toman el Zulia a la fuerza e imponen gobernaciones paralelas. Simultáneamente le entregan la seguridad interna del país a la FANB la cual desconoce el poder civil y centralizan el poder local e institucional a través de la ANC por encima de los poderes constituidos.


Mientras ello ocurre la población muere por falta de medicinas, de alimentos y de protección sanitaria. El hampa gobierna en barrios y algunas regiones y las policías y fuerzas militares se dedican en gran medida a extorsionar a quienes deben movilizar los pocos productos que aún se distribuyen en el país.


El debate opositor cayó en el señuelo del Gobierno de colocar como un problema de principios participar o no en las elecciones con el CNE en el que ya no está Smartmatic, la tinta indeleble o los testigos por sorteo.


Se puede ir o no a una elección aun sabiendo que habrá fraude o que le crearán un Gobierno paralelo. Se puede convocar a la calle o a manifestaciones, o ir a un diálogo con el Diablo. Pero cuando cada una de las acciones se asume como un punto de honor, como algo determinante, dejando de lado lo sustancial que es el objetivo, que es la situación del país y el aprovechar las debilidades del Gobierno. Entonces se crea la pugna determinante y se busca cómo colocar en el paredón a quien se encuentra en el mismo lado.


Es necesario volver a encontrar el camino de la unidad. Apoyar las denuncias del fraude electoral y llevar a la oposición a una sola postura frente a cada coyuntura. El error no es equivocarse, sino que cada partido, cada líder, o grupo de influencia actúe sólo y por su cuenta frente a cada situación. Esa es una reacción que denota inmadurez.


Hay que recordar que el chavismo, con todas las diferencias internas que tiene, actúa como un solo bloque frente a cada situación.


Twitter: @folivares10

viernes, 27 de octubre de 2017

Se están afilando los dientes con las elecciones de diciembre

Mario J. Viera


  
Menos de dos meses para las elecciones municipales que la espuria y fraudulenta Asamblea Nacional Constituyente (ANC), órgano ficticio que oculta el golpe de estado propinado por el régimen militarista de Nicolás Maduro, ha convocado. Y se sienten eufóricos. El ensayo de las elecciones regionales, donde pusieron a pruebas todas sus artes oscuras para ganar por fraude la mayoría de las gubernaturas, les salió bien y ya tienen engrasada su maquinaria. Quizá hasta piensan, es muy probable, que lograron sembrar la desconfianza en los resultados electorales y en el ejercicio del voto dentro de la población y que este sentimiento frustrante les permita ganar mayoría municipal por la vía del abstencionismo.

Y dice la impresentable presidenta de la impresentable Asamblea Nacional Inconstituyente Delcy Rodríguez: "Con la elección municipal el pueblo de Venezuela va nuevamente a decirle al mundo, 'queremos paz, tranquilidad’" frente a los hechos violentos promovidos por la oposición política. Se siente confiada, ya ve el triunfo adornando su mesa de trabajo, ya se ve orgullosa hablando del gran triunfo de “la democracia” del Socialismo Siglo XXI y mucho más por el acatamiento a los dictados de la espuria que le regalaron los candidatos de Acción Democrática que juraron ante ella, radiante cual nueva diosa Diana en su trono de Éfeso en la Casa Amarilla, Ramón Guevara de Mérida; Laidy Gómez de Táchira; Alfredo Díaz de Nueva Esparta y Antonio Barreto de Anzoátegui. Y como estos que incumplieron con su compromiso de no jurar ante el monumento al fraude, legitimaron con su acción a la ANC, entonces ¡Nada! Se anulan los resultados electorales de Zulia y la elección de Juan Pablo Guanipa por no haberle rendido pleitesía y reconocimiento a la dictadura. Y decide la fraudulenta Asamblea y lo comunica su fraudulenta presidenta que habrá que repetir las elecciones en el estado de Zulia.

La actitud de plegamiento de esos candidatos de Acción Democrática hizo que Henrique Capriles dijera una airada resolución: “Hablo por mí, no por mi partido. Mientras esté en la Unidad el señor Ramos Allup (dirigente de Acción Democrática), yo no voy a seguir en esa mesa. Lo de ayer no tiene justificación"

Con este antecedente, la ANC tiene en sus manos una carta de triunfo al imponer la obligación de que todos los alcaldes electos deberán jurar ante ella, es decir como lo dijera Freddy Guevara coordinador nacional del partido Voluntad Popular, la obligación de “arrodillarse ante la asamblea nacional constituyente”; si la oposición gana de todos modos perderá. Si los alcaldes electos aceptan la imposición de la ANC, estarán reconociendo la legitimidad de esta y si no lo hacen los electos no serán reconocidos y no podrán ocupar el cargo. Así Guevara ha planteado que Voluntad Popular, el partido de Leopoldo López, no participará en esas elecciones. Por su parte la Mesa de Unidad Democrática ha negado que se haya pronunciado sobre la realización de las elecciones municipales, aunque la diputada opositora Dennis Fernández dijo, aludiendo a que todavía no se había tomado una decisión al respecto, según el diario El Nacional: "Nos estamos preparando para tomar una decisión, bien sea de participar o no, y en su momento emitiremos un pronunciamiento, y acudiremos a organismos internacionales con competencia en derechos humanos, viendo la radicalización de un proceso político, además en contra de la decisión del pueblo, de la democracia y libertades".  


Es evidente el propósito que alienta la dictadura venezolana y sus organizaciones satélites. En primer lugar, despojar a la oposición de su arma más efectiva, el voto y ahondar la división dentro del movimiento opositor. Si la oposición se decide por participar en las elecciones de diciembre estará actuando como compañero de viaje de la dictadura y de hecho reconociéndole a la ANC la capacidad de convocatoria. Si se decide por el abstencionismo estará renunciado a la lucha electoral y ahondando la frustración popular hacia la solución por esa vía y, de paso, permitirle al oficialismo apoderarse tranquilamente de todos los poderes municipales. Por otra parte, la oposición debe plantear un reto a la Asamblea Nacional Constitucional ante la anulación del triunfo alcanzado en Zulia. Si se cruza de brazos sin hacer el mínimo acto de rechazo al intento de repetir las elecciones en Zulia estará claudicando vergonzosamente ante la por todos considerada fraudulenta ANC.

domingo, 24 de septiembre de 2017

Venezuela: La comisión de la verdad

En Venezuela, la mal llamada e ilegítima asamblea nacional constituyente ha creado una “comisión para la verdad, la justicia y la tranquilidad pública”; una suerte de tribunal de inquisición, con amplios poderes de investigación y atribuciones sancionatorias.

Gustavo Tarre Briceño EL NACIONAL



Las “comisiones de la verdad” se han convertido en una práctica corriente en países que han vivido períodos de violencia y transiciones democráticas. Buscan afrontar la impunidad, romper el ciclo de violencia y de violación de los derechos humanos y lograr establecer, de manera objetiva e imparcial, qué fue lo que realmente ocurrió en un determinado lapso histórico. Todo ello para propiciar una reconciliación auténtica, basada en recomendaciones de políticas que buscan identificar y atender las causas de los abusos y de las violaciones con el fin de prevenir su futura repetición.

Históricamente, las comisiones de la verdad se han creado durante períodos de cambio político, cuando se derrumban regímenes dictatoriales o con la finalidad de ayudar a la resolución de un conflicto armado. No suele ocurrir que sea el régimen autoritario y represivo el que la promueva.

La característica más importante de una verdadera comisión de la verdad debe ser su absoluta imparcialidad. A estos efectos, sus miembros deben estar totalmente alejados de toda parcialidad o influencia política, así como gozar de una intachable honorabilidad y reputación moral y profesional. Los procedimientos para las investigaciones deben ser absolutamente transparentes y no pretender sustituir a los tribunales de justicia. No les corresponde establecer responsabilidades penales individuales y sus actuaciones solo pueden servir como elementos de juicio para los procesos judiciales

En Venezuela, la mal llamada e ilegítima asamblea nacional constituyente ha creado una “comisión para la verdad, la justicia y la tranquilidad pública”; una suerte de tribunal de inquisición, con amplios poderes de investigación y atribuciones sancionatorias.

Este mamotreto, que desvirtúa la esencia de las comisiones de la verdad, es totalmente inaceptable y merece un rechazo general que aún no ha ocurrido. No olvidamos los muy acertados comentarios del Observatorio Venezolano de la Justicia que dirige la profesora Laura Louza y otras valiosas opiniones de organizaciones no gubernamentales como Transparencia Venezuela que, con legítima indignación, han señalado que más que una comisión de la verdad es una comisión de la venganza que busca perseguir a la oposición política y a quienes se atreven a pensar distinto.

¿Quiénes integran este adefesio? Empecemos por señalar que su presidente es Delcy Rodríguez. Está integrado por el defensor del pueblo, el fiscal general, tres miembros de la ANC, tres de organizaciones de víctimas de la violencia política 1999-2017, un miembro de una organización venezolana de derechos humanos; dos personas designadas por su “competencia profesional, integridad y ética”, y tres diputados de la Asamblea Nacional en representación de la “derecha”.

Delcy Rodríguez. Presidenta de la Asamblea Nacional Constituyente de Venezuela a propuesta de Diosdado Cabello

 Muy correctamente, la Asamblea Nacional se negó a participar en esta parodia. Las más prestigiosas organizaciones de derechos humanos no fueron ni siquiera consultadas y solo las “víctimas” afines al gobierno fueron tomadas en cuenta. En resumen, los 14 miembros de la comisión son militantes o declarados simpatizantes del PSUV.

La presidente de la ANC y de la comisión anunció que esta abordará varias investigaciones, entre ellas: los planes desestabilizadores promovidos por Julio Borges contra el sistema socioeconómico y financiero del país; la violencia y el terror que generaron grupos de choque opositores durante los últimos meses, dirigidos por el diputado Freddy Guevara; y la presunta red de corrupción y extorsión encabezada por la fiscal general Luisa Ortega Díaz y por su esposo. No hay ninguna intención de investigar los asesinatos de cientos de manifestantes ni los miles de heridos en las calles de las ciudades venezolanas, ni la tortura sistemática, ni las detenciones arbitrarias, ni los juicios por tribunales militares, ni el saqueo de los dineros públicos, ni las violaciones de la libertad de expresión.


¿Engaña a alguien esta payasada? No lo creo, pero sí pienso que el repudio a esta manipulación espuria, a este patético mamarracho, debe ser mucho más sonoro y contundente, antes de que empiece a “establecer verdades” y a imponer “la tranquilidad pública”. Nadie con un átomo de respeto por sí mismo puede participar en actividades promovidas o auspiciadas por una comisión de odio y de venganza.