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lunes, 16 de mayo de 2016

La castración de animales: es crueldad



Mario J. Viera

Si existe una práctica de gran crueldad sobre los animales, a la que la ASPCA no le ha puesto limitaciones, sino que la recomienda con sabios consejos, esa es la castración. Por siglos la castración el hombre la ha utilizado en la cría de ganado, tanto vacuno, como equino, porcino u ovino; incluso la misma se ha empleado sobre otros seres humanos como medidas punitivas; pero la castración es un proceso doloroso y, si se quiere, contra natura. En la ganadería se aducen varias razones para la realización de la castración, entre las que se incluyen principalmente, evitar que un toro de baja calidad o de raza inferior se junte con una hembra de raza superior y para que esta no alumbre la cría esperada; para que los toros sean menos alborotados y peligrosos con los humanos u otro ganado durante su crianza y para garantizar el incremento de peso y mejorar la calidad de la carne de acuerdo con las exigencias del mercado. Con vista a buscar un ganado fuerte, dócil y apto para el empleo agrícola se castran toros de razas inferiores; estos toros castrados se denominan bueyes o cabestros. Las “criadillas” son un tipo de alimento que se obtiene de los testículos extirpados de un toro.

De acuerdo con el Dr. Allen Harper del Servicio de Extensión de Virginia, en la producción porcina de Norteamérica, la castración es esencialmente universal y sólo unos pocos machos seleccionados son dejados intactos como verracos reproductores potenciales. Harper señala que hay dos razones importantes para la castración de verracos. La primera: “Una vez que llegan a la edad y peso corporal de la madurez sexual los verracos se vuelven más agresivos con los compañeros del corral, además de ser más difíciles de manejar que los cerdos castrados de la misma edad y peso”. La segunda razón y la más importante “es que la carne de los verracos que están cerca de la madurez sexual (cerca de los 90 Kg de peso corporal) tiene un alto potencial de tener un olor y sabor problemático conocido comúnmente como “sabor a verraco”. El sabor a verraco se refiere al objetable olor y sabor característico que varios consumidores detectan en cerdo cocinado de machos enteros”.

En la producción equina se aduce principalmente que la castración hace más dócil al caballo que los caballos enteros o garañones.

En este tema de la castración animal existen razones eminentemente de índoles económicas y de mercado para decidirse por esta intervención. Existen diferentes formas y métodos de castración y todas son profundamente dolorosas; así se tienen los métodos castración con bandas elásticas, con pinzas burdizo, a testículo abierto y por maceta, esta última la más cruel y dolorosa.  Sin embargo, señala el Dr.  Allen Harper, “en varios países de Europa en relación a la castración porcina (Arnot y Gauldin, 2007). Por ejemplo, se aprobó una ley en Noruega y Suiza en la que se prohíbe la castración de cerdos desde 2009. Ciertos supermercados principales en Holanda, han anunciado que no venderán carne de cerdos castrados a menos que estos animales hayan recibido anestesia antes del procedimiento. La cadena de comida rápida McDonald’s en Holanda ha anunciado que no venderá productos que contengan cerdo de animales castrados. Un anuncio similar fue hecho por Burger King en Holanda”.  No obstante, agrega Harper, “la castración, como un punto de bienestar porcino, no ha recibido mucha atención en EUA. Los reportes legislativos y los mandatos de las compañías de servicio alimentario sobre la castración en Europa tienen a los productores porcinos norteamericanos preocupados”. La castración es un acto de crueldad animal que debe ser controlada en la cría comercial de animales y solo permitirla en los animales de compañía, en las mascotas, en caso de enfermedad presente certificada por un veterinario calificado.

Pero, ¿Qué dice al respecto de este acto cruel la bondadosa, la benevolente Sociedad Americana para la Prevención de la Crueldad en Animales (ASPCA)? La ASPCA está de acuerdo con la castración de mascotas, y no solo eso, sino que en su página oficial la recomienda como práctica necesaria en mascotas y dice: “Ya sea si recién ha adoptado una mascota o si lo está considerando, una de las decisiones sanitarias más importantes que tomará es esterilizar o castrar a su gato o perro”.

Veamos lo que recomienda la benevolente organización protectora de animales:

Varios estados y condados han establecido programas de esterilización/castración a bajo costo que hacen que la cirugía sea costeable y accesible. Para encontrar un programa de bajo costo cerca de usted, busque en nuestra Base de Datos de Proveedores de Esterilización/Castración a Bajo Costo. Si está en la ciudad de Nueva York, la clínica móvil de esterilización/castración ASPCA ofrece cirugía de castración/esterilización gratuita o a bajo costo para los dueños de perros y gatos necesitados financieramente con prueba de recibir asistencia pública. Por favor contacte a nuestra línea de ayuda al (877) SPAY-NYC para una lista de las fechas y lugares en todos los cinco distritos”.

Muy noble, por parte de la benevolente, que la castración sea accesible a bajo costo y hasta gratuitamente para personas por debajo del índice de pobreza; sin embargo, la ASPCA no ofrece el mismo auxilio a las personas de bajo ingreso económico en cuanto a la atención veterinaria o de alimentación para sus mascotas. No, la ASPCA perseguirá y encausará a las personas de bajos recursos económicos que si su mascota se enferme no pueda acceder a los servicios veterinarios; no la ASPCA procederá a la incautación de una mascota que muestre un bajo peso corporal y procesará al propietario, aunque sea una persona colocada por debajo de los índices de pobreza. ¡Es que es tan benevolente!

Aceptando la castración como necesaria y útil, la benevolente azume 10 razones principales por las que se aconseja castrar a una mascota:

1 Su mascota hembra vivirá una vida más larga y más sana.

La esterilización ayuda a prevenir las infecciones uterinas y el cáncer de mama, el cual es fatal en alrededor del 50 por ciento de los perros y 90 por ciento de los gatos. Esterilizar a su mascota antes de su primer celo ofrece la mejor protección de estas enfermedades”.

Para prevenir algo supuesto que en la práctica no se ha evidenciado e incluso refuta: la mitad de las perras que durante siglos se han criado por los humanos ¿se murieron? por no haber sido esterilizados, y solo uno de cada 10 gatos, que también por siglos han sido criados por los humanos evitaron la muerte gracias a la esterilización. ¡Por Dios, señores, no aprieten! Esto sería como recomendarles a las mujeres que para prevenir el cáncer de mama se sometieran a la mastectomía radical o se sometieran a la histerotomía en previsión de un cáncer del útero.

2 La castración proporciona mayores beneficios de salud para su mascota macho.

A más de prevenir crías no deseadas, la castración de su compañero animal previene el cáncer a los testículos, si se lo realiza antes de los seis meses de edad.

Otra vez para prevenir. Díganme, por favor, a lo largo de los siglos de crianza de perros ¿cuántos perros conocen que hayan sufrido cáncer de los testículos? Esto es como decir a un hombre sano, que para prevenir un cáncer de próstata se someta a la extirpación de ese órgano.

3 Su hembra esterilizada no entrará en celo.

Aunque los ciclos pueden variar, las felinas por lo regular entran en celo cuatro a cinco días cada tres semanas durante la temporada reproductiva. ¡Con la intensión de llamar la atención de los machos, aullarán y orinarán más frecuentemente, algunas veces por toda la casa!

Un acto cruel para impedir lo que la naturaleza impone.

4 Su perro macho no querrá vagar fuera de casa.

¡Un macho intacto hará simplemente casi cualquier cosa para encontrar una compañera! Esto incluye excavar debajo de la cerca y hacer acrobacias como Houdini para escapar de la casa. Y una vez que está libre para vagar, puede ser lastimado por el tráfico e involucrarse en peleas con otros machos. 

¿Verdad? ¿Cuántos perros habrá criado este salvaje?

5 Su macho castrado se comportará de mejor manera.

Los perros y gatos castrados enfocan su atención en sus familias humanas. Por otro lado, los gatos y perros no castrados pueden marcar su territorio rociando orina de fuerte olor por toda la casa. Muchos problemas de agresión pueden ser evitados con la castración temprana.

Los gatos, por naturaleza, nunca enfocan su atención en “sus familias” ─ ¡Válgame el cielo, “Familias”! ─ estén o no capados. Los perros castrados se vuelven idiotas, ¡claro está!, pero los perros “enteros” le son fieles a sus amos y están dispuestos a agredir a quien agreda a su amo. Los problemas de agresión en los perros se deben a la clase de educación que reciban y al tipo de atención que su amo le ofrezca.

6 La esterilización o castración NO engordará a su mascota.

¡No utilice esa excusa vieja! La falta de ejercicio y la demasiada comida hará que su mascota aumente libras extras, más no la castración. Su mascota permanecerá en forma y reluciente mientras continúe proporcionándole ejercicio y controlando el consumo de comida.

Sí la castración de cualquier animal, incluido el hombre, sí genera obesidad debido a la ausencia casi total de hormonas sexuales, lo que ocasiona el depósito de grasa corporal y una actividad física menor; problema este que además podría llevar a que el animal padezca trastornos articulares como artritis o artrosis, padecimientos cardíacos o circulatorios y otros, con una baja en la calidad de vida. ¡Esto está probado! Criadores de caballos de pura raza afirman que “con la eliminación de los testículos (gónadas): el metabolismo se modifica, el carácter se aplaca y el caballo se hace más dócil; teniendo como resultado un ejemplar que gana peso y es más manejable”.

7 Es muy económico.

El costo de la cirugía de esterilización/castración de su mascota es mucho menos que el costo de tener y cuidar a una cría. También gana al costo del tratamiento cuando su gato macho no castrado escapa y pelea con los perros callejeros del vecindario.

Esta estupidez no merece darle condigna respuesta.

8 Esterilizar y castrar a su mascota es bueno para la comunidad.

Los animales callejeros presentan un problema real en varias partes del país. Pueden vivir de la vida salvaje, causar accidentes de carros, dañar la fauna local y espantar a los niños. La esterilización y castración es un arma poderosa para reducir el número de animales en las calles.

Sí, es cierto, los animales callejeros presentan un problema en cualquier lugar; pero ¿la castración puede evitar que haya perros callejeros? Es decir, según la benevolente, los perros se vuelven jíbaros o monteses o simplemente callejeros porque no han sido castrados. Recomendar que se castre un perro de compañía implica, para la benevolente, que existe la posibilidad de su abandono por los dueños; como un perro al ser castrado se vuelve tonto, no intentará escapar de su dueño; por favor, díganme, aunque solo sea un caso de un perro que abandone a su dueño.

9 Su mascota no necesita tener una cría para que sus hijos aprendan sobre el milagro de la vida.

Permitir que su mascota tenga crías cuando usted no tiene intención de criarlas no es una buena lección para sus hijos, en especial cuando demasiados animales no deseados terminan en los refugios. Existen muchos libros y vídeos disponibles para enseñar a sus hijos sobre el nacimiento de una forma responsable.

Díganlo ya. La ASPCA ama a los animales, pero no hasta el punto de ofrecerles albergue seguro a los cachorros no deseados ni hacer el intento de buscarles ser adoptados por alguien que deseara tener un hermoso cachorro. Se entiende que a la ASPCA le resulta oneroso tener que hacer gastos para la adquisición de Sodium pentobarbital que requiere para matar a la mayor parte de los animales que recibe en sus shelters, en sus refugios. Es más barato que los propietarios de mascotas hembras las esterilicen con gastos de sus propios bolsillos.

Finalmente, la benevolente ASPCA concluye con sus importantísimas recomendaciones:

10 La esterilización y castración ayuda con el exceso de población de mascotas.

Cada año millones de gatos y perros de todas las edades y razas son sometidos a la eutanasia o sufren como animales callejeros. Estos altos números son el resultado de las crías no planificadas que pudieron haber sido prevenidas por la esterilización o castración.


A confesión de parte relevo de pruebas.

miércoles, 11 de mayo de 2016

Hitler, Padre de las Leyes de Prevención de la Crueldad Animal



Mario J. Viera

Me asombra que en la sede de esa amable, generosa, bondadosa organización denominada Sociedad Americana para la Prevención de la Crueldad en Animales, ASPCA, por sus siglas en inglés, no se haya erigido una estatua del que lleno de amor hacia los animales elaboró toda una legislación dedicada al tema de la protección animal, Adolfo Hitler. Y es injusto que no le hayan dedicado un espacio dedicado a su memoria si él es inspirador de lo que anima a la ASPCA, proteger a los animales de los salvajes humanos que merecieran ser llevados a campos de concentración, cada vez que hagan algo “feo” en contra de un animal. Me asombraría si la ASPCA no hubiera participado en la Conferencia Internacional Sobre la Protección de los Animales celebrada en Berlín, en 1934 a iniciativa del Partido Nacional Socialista Alemán. Si no lo hizo, perdió una importante dosis de inspiración para su propio trabajo.

¿Qué nos enseña ASPCA y toda esa gavilla de agencias parapolicíacas que se inspiran en sus postulados? La ASPCA nos enseña que “el maltrato de animales por abuso o negligencia a menudo está vinculado a la comisión de otros delitos violentos”; es decir, que desde el punto de vista de la honorable organización si somos buenos, buenísimos con los animales; si no le soltamos un fustigazo, seremos más humanos y menos propensos a cometer delitos violentos. Quizá sea cierto, quizá los violentos, los psicópatas por lo general son también crueles con los animales. ¿Será verdad? Por tal motivo, ASPCA cree que aquel que no sea gentil, humanitario, tierno y delicado con los animales merece recibir multas y sentencias de prisión, como si su mal comportamiento hacia un animal fuera semejante al mal comportamiento con un ser humano. Existe la igualdad humana/animal. Faltaría agregar como sanción, aplicarles a los infractores la Ley del Talión, ojo por ojo, diente por diente o condenarles a ser confinados en un campo de concentración, tal como los nazis nos enseñaron que debía hacerse.


Hitler debió ser un hombre de noble corazón, un hombre que no sería capaz de cometer o de inspirar la comisión de acciones violentas y crueles; porque ¡era tan amable y cariñoso con los animales! Eso lo dejó bien claro un corresponsal de la Neugeist/Die Weisse Fahne al decir: “¿Sabes que tu Führer es un amigo ejemplar de los animales, e incluso siendo canciller, no se separó de los animales que mantuvo durante años?... El Führer es un ardiente oponente de cualquier tortura en los animales, en particular la vivisección y ha declarado que acabará con esas condiciones... cumpliendo así su papel como el salvador de los animales, de los continuos e innombrables tormentos y el dolor”. El Führer es el salvador de los animales. La ASPCA es la salvadora de los animales.

El 30 de enero de 1933, Paul von Hindenburg, presidente de Alemania designó a Hitler como Canciller de Alemania. Menos de tres meses después de haber asumido el poder los nazis, el 21 de abril, se promulga una ley prohibiendo la matanza de animales según la práctica del Kosher judío e imponiendo la obligación de que todo animal de sangre caliente, como es el caso de los carneros, se les suministrara anestésicos, antes de su sacrificio en los mataderos. Un antecedente de la práctica ASPCA y de las agencias de Animal Control de “poner a dormir” a los animales que caigan en su poder, por medio de la eutanasia. Primera ley de protección contra la crueldad en animales… primera ley anti judía.


El jefe de Prensa del Reich, Otto Dietrich, cita el libro de Heinrich Hoffmann, fotógrafo oficial y uno de los íntimos amigos del Führer, “Yo fui amigo de Hitler” que muestra que los nazis fueron más allá de lo que la ASPCA ha sido capaz: “Durante los últimos años de la guerra, Hitler prohibió, toda clase de artículos en la prensa que hicieran referencia a la caza. Además, hasta los últimos meses de la guerra, Hitler exigió que se mantuviese unas cartillas de racionamiento para perros. Hitler sabía que aquellas personas que poseían animales domésticos no los iban a matar simplemente, porque estaban en guerra. Comprendiendo su situación, quiso evitar que los poseedores de animales domésticos tuviesen que renunciar a una parte de su propio sustento para alimentar a sus animales y para no añadir una penalidad más a la guerra en sí, instituyó las cartillas de racionamiento para perros”. Claro está, en Estados Unidos no se requiere establecer cartillas de racionamiento para asistir en la desesperación por falta de alimentos en la población; pero, muchas personas de la tercera edad que viven bien sea de la jubilación o de la asistencia de la Seguridad Social, no siempre están en condiciones de cubrir los cargos de asistencia veterinarias para sus mascotas y, en este caso, la benéfica ASPCA o esas parapolicíacas Animal Control les pueden incoar una causa por negligencia en el cuidado de un animal. ¿Por qué la ASPCA no ejerce su formidable capacidad de cabildeo para lograr que la atención veterinaria se incluya en la cobertura del Medicare y del Medicaid, sin hacerle la vida a los humanos poseedores de animales un trago de vinagre y de vivir bajo el acoso totalitario de las agencias de Animal Control? ¿Acaso son menos que los nazis?


En 1933 el régimen nazi promulgó la Reichs-Tierschutzgesetz (Ley de Protección Animal del Reich) que en sus postulados hay gran semejanza con la ley de Animal Cruelty vigente en Estados Unidos, aunque menos ambigua que esta. Un resumen de los dos principales artículos de la ley nazi de protección animal es la siguiente:

“El gobierno ha resuelto en la siguiente ley, que por la presente se hace saber:
Sección I – Crueldad contra los Animales
# 1
(1) Está prohibido atormentar innecesariamente o maltratar a un animal.
(2) Uno tormenta a un animal cuando uno repetidamente o de forma continua causa dolor o sufrimiento apreciable; el tormento es innecesario ya que no sirve para nada, no tiene propósito ni justificación racional. Uno maltrata a un animal cuando le produce un dolor apreciable, el mal manejo es cuando este corresponde a un estado de la mente insensible.
Sección II – Medidas para la Protección de los Animales
# 2
Está prohibido:
El utilizar a un animal innecesariamente a lo que excede claramente sus poderes o causa un dolor apreciable, o que como consecuencia de su condición es, obviamente, incapaz para dicha actividad”.
Berlín, 24 de noviembre 1933
 Firmado: Adolf Hitler, canciller.


Dejo aquí un enlace para el texto completo de la ley (en inglés):


Según Carolina Ahumada en Ecosofía, “Las leyes actuales de bienestar animal y ecología en Alemania y otros países son variaciones de las leyes introducidas por los nazis”. Hitler, por tanto ha dejado su legado en los corazones de los súper amantes de los animales, muchos de ellos fieles cristianos, sin embargo, anotemos esto: El Ministro Nazi de Propaganda, Joseph Goebbels declararía: "El Führer es profundamente religioso, aunque totalmente anticristiano. Él ve el cristianismo como un síntoma de decadencia. Con razón. Es una rama de la raza judía... Ambos [judaísmo y cristianismo] no tienen ningún punto de contacto con el elemento animal, y por lo tanto, al final, serán destruidos (…) Sus argumentos no pueden ser refutados sobre una base seria. Son totalmente incontestables”.


Ya antes de promulgar la primera ley de protección animal, el partido Nacional Socialista ponía en vigencia el 7 de abril de 1933 la Ley de la Restauración de la Administración Publica que excluía de la administración pública tanto a los “políticamente poco confiables” como a los funcionarios y empleados judíos; luego continuarían legislando contra los judíos, hasta llegar a producir 136 leyes anti semitas. Graciela Kohan, filóloga y especialista en el Holocausto se refiere a esta producción legal de los nazis:

Poco a poco fueron cerrando el puño, primero no podían ser funcionarios, luego no podían ser ciudadanos, después no podían moverse y al final no tenían derecho a vivir. Los nazis fueron, en cierto sentido, muy graduales en su represión, de modo que muchos judíos no llegaron a creer lo que se les venía encima. Recordaban que los alemanes habían sido muy caballerosos durante la Primera Guerra Mundial y confiaban en que no harían daño a las mujeres y los niños, de ahí que muchas veces sólo huyesen los hombres. La realidad demostró que fueron bestias, que no respetaron ni mujeres, ni niños, ni ancianos

Y. sin embargo, cuanto amor expresaban por los animales.

Entonces, en 1941 se elaboró el plan de la Endlösung der Judenfrage (solución final de la cuestión judía). En consecuencia, miles de seres humanos fueron exterminados en las cámaras de gases de los campos de concentración administrados por las SS. Miles murieron de inanición, de agotamiento y de enfermedades en los infernales campos de concentración. En el campo de concentración Auschwitz-Birkenau las SS en la primavera de 1942 asesinaron a aproximadamente un millón de judíos de varios países europeos. El holocausto judío fue el resultado de los planes concebidos por los jerarcas nazis, Adolf Eichmann, Reinhard Heydrich, Hermann Göring, Heinrich Himmler.

Una enseñanza diferente de la ofrecida por la ASPCA se puede extraer de estas criminales acciones de los nazis y de sus actos de protección a los animales. Muchas veces esas personas que aman a los animales hasta el delirio dentro de ellos llevan una personalidad sociópata que en sus expresiones de amor por los animales disfrazan un total desprecio por los seres humanos. Por mi parte, no me afilio a las visiones de la ASPCA y prefiero seguir la enseñanza de “Ama a tu prójimo como a ti mismo”, los animales no son mi prójimo y no tengo que amarles como a mí mismo; no tengo que considerarles iguales a mí ni a cualquier otro ser humano.

En los periodos glaciares, la raza humana pudo sobrevivir al intenso frío cubriéndose con las pieles de los animales que cazaba para su alimentación y aprendió a vivir con los animales, unos fueron usados para el trabajo, otros para la alimentación y otros para su compañía. El ser humano está vinculado con el mundo animal como lo está con el mundo vegetal en tanto él es componente de la biodiversidad del planeta; y esa biodiversidad y su medio ecológico debe ser respetada y protegida por el ser humano. A un animal se le quiere y como ser viviente que es no debe ser sometido a maltratos innecesarios. Las especies deben protegerse de los que por ambiciones comerciales ponen en peligro su existencia. El ser humano no debe ser un predador de la naturaleza. Y deben existir leyes que protejan la biodiversidad; y deben existir leyes de protección del medio ecológico y de los animales que impliquen multas a sus infractores o algunas medidas de restricción de actividades; pero esas leyes deben ser específicas, sin lugar a la interpretación ambigua y nunca privativas de libertad salvo en casos, comprobados hasta la saciedad de intención deliberada de causar dolor, maltrato y tortura. La negligencia no es delito doloso y por tanto no puede implicar pena de privación de libertad. La ley debe contemplar prestar asistencia, consejo y ayuda a las personas propietarias de animales que por alguna razón concreta no puedan suplir a todas las necesidades de sus animales, nunca, por esta causa reprimirles.

Las leyes al respecto no deben ser impulsadas por organismos que no sean gubernamentales y solo la policía, no cuerpos auxiliares, debe ser responsable para impulsar el cumplimiento de esas leyes. La actual ley de Animal Cruelty debe ser reelaborada, Los cuerpos de Animal Control deben ser suprimidos y en su lugar crear una agencia especial sin capacidad represiva para atender los casos de la vida silvestre.


Las organizaciones como la ASPCA deberán dedicarse a establecer refugios para los animales que sus dueños no les puedan dar la debida atención y realizar una fuerte labor de educación social a favor de la biodiversidad ecológica. Solo eso.  

martes, 10 de mayo de 2016

La organización parapolicíaca de Animal Control


Mario J. Viera

A lo largo de toda la Unión este cuerpo parapolicíaco recibe diferentes nombres, pueden llamarse Animal Control, Animal Care & Services algunos cuerpos cuentan con personal bien entrenado para hacer cumplir sus objetivos; algunas de estas organizaciones son más “exigentes” y arbitrarios como sucede en el Condado de Charlotte, otras menos; pero en general todas actúan como cuerpos represivos.

El cuerpo de oficiales de la parapolicíaca Animal Control tiene horarios de oficina como los de cualquier organismo burocrático gubernamental. Sus oficinas están abiertas de 8 a.m. hasta las 5 p.m., de lunes a sábado y sus oficiales (los encargados de reprimir en cumplimiento de las ordenanzas) solo trabajan de 8 a.m. a 5 p.m. de lunes a sábado. Visten uniforme y actúan como si fuera la misma policía.

La misión de este burocrático cuerpo en el Condado de Charlotte se proclama de esta manera:

EDUCAR-CUMPLIR-HACER CUMPLIR-PROTEGER

Es decir:

Educar al público en la seguridad pública y en cuestiones humanas sobre los animales.

Hacer cumplir las ordenanzas y estatutos del Condado relativos a los animales.

Ayudar al público en la resolución de temas sobre animales.

Proteger la seguridad y el bienestar de los ciudadanos y de los animales de la comunidad.

Su declaración de Visión se expresa de acuerdo con esta consigna:

“Crear y mantener a una comunidad segura a través de la educación, la imposición y el liderazgo"

Animal Control en algunos condados queda bajo el control gubernamental, pero en otros lugares sus servicios son cumplidos por una sociedad protectora de animales a la que el gobierno le concede jurisdicción, como por ejemplo es el caso de la American Society for the Prevention of Cruelty to Animals (ASPCA). La ley impulsada por una sociedad no de elección pública y sin sanción electoral; ¿Cómo se ejerce el control sobre sus actividades dado que esta se presenta como organización no gubernamental y sin ánimos de lucro? La ASPCA declara su razón de ser diciendo: “Nuestro objetivo es tener las mascotas fuera de refugios y mantenerlos en los hogares, al mismo tiempo que aumentemos la protección de los animales bajo la ley. Estamos ayudando a formar una sociedad que continuamente mejore la vida de los animales”. Su misión es la que planteara en 1866 Henry Bergh ─ que no sentía piedad hacia los trabajadores que en aquella época vivían bajo crueles condiciones, ni por la suerte de los negros recién salidos de la esclavitud en 1863 ─ “proveer los medios efectivos para la prevención de la crueldad contra los animales a través de los Estados Unidos”. Henry Bergh solo sentía piedad hacia los animales, tal como muchos años después sentía lo mismo Adolf Hitler. Lincoln le había nombrado en 1862 como Secretario de la Legislación y Cónsul en Funciones, en San Petersburgo, Rusia. Allá en Rusia, Bergh no se inquietaba por la bestialidad zarista hacia los siervos y hacia las capas bajas de la población, sin embargo, su noble corazón se conmovió como se maltrataba a los pobres animales allá en la Rusia zarista: “Afortunada o desafortunadamente ─ declararía años después de sus experiencias rusas ─, nací con una aversión a la crueldad a los animales que crecían a la par que yo mismo. Cuando estuve en Rusia, en el Servicio Diplomático, vi tanta y tan repugnante crueldad hacia los seres irracionales, que regresé a los Estados Unidos decidido a hacer algo para convencer al hombre que debía demostrar hacia los animales siquiera tres cuartas partes de la piedad y justicia que pide para sí mismo”. Esto es como la proclamación de la igualdad ante la ley tanto de los seres humanos como los animales: ¡Todos somos iguales, ya sea un ser humano o ya sea un perro, o un gato, o un hurón, o un caballo…! Y como somos iguales, si la crueldad contra un ser humano se penaliza entonces los que sean “crueles” con los animales… ¡que les azoten! ¡que los guarden en prisión!
 
Henry Bergh
Cuando 40 ilustres de New York, todos bien vestidos, todos que gozaban de buena mesa y sin angustias económicas firmaron su adhesión a la sociedad humanitaria que fundaba Bergh y en aquel instante, muy emocionado declararía: “La mano teñida de sangre por la crueldad ya no atormentara impunemente a los animales". En tanto en el profundo Sur ya había manos manchadas de sangre linchando negros…

 Veamos un ejemplo de como Animal Control educa en cuestiones humanitarias sobre animales y como ayuda al público en asuntos relacionados con animales. Esto se ha publicado en el Facebook de Animal Control del Condado de Charlotte: Timothy Earl LaPointe, un vecino de Englewood era el propietario de una perra Bóxer que “por más de un año” sufría, se dice, de una masa cancerosa en sus genitales; por lo que la desdichada perra tuvo que ser sometida a una eutanasia, es decir, matarla con la aplicación de una inyección letal. La perra tenía cáncer, no tenía salvación.  El 27 de abril de 2016, Animal Control procedió al arresto de LaPointe, conducido a la prisión del condado y obligado a pagar una fianza de $12 500.00, todo bajo cargos de “confinamiento ilegal o abandono o abandono de un animal y causarle una muerte cruel, dolor o sufrimiento de un animal. Se agrega además que en una investigación de Animal Control del condado de Charlotte se concluyó que la perra de nombre Shady “sufrió tremendamente debido a la falta de cuidado y al fallo de actuar de su propietario” Y la conclusión final de tan calificado cuerpo investigativo muy humanitario fue “que este animal sufrió innecesariamente como resultado de la negligencia y la crueldad de Timothy LaPointe”.

Veamos este caso paso por paso. Primero ¿cómo tuvo Animal Control conocimiento de este caso? ¿Una delación de algún afligido amigo de una perra y enemigo de un ser humano? ¿Una intromisión ilegal de Animal Control sin orden judicial en la propiedad de LaPointe? O tal vez ¿Conoció Animal Control del caso directamente de parte de LaPointe? No se sabe, o al menos este detalle no lo reporta la educadora organización parapolicíaca.

Quizá LaPointe no tenía suficiente recurso económico para pagar los honorarios de un veterinario con licencia que cobran bien pero bien caro por sus servicios. Quizá LaPointe, ante la enfermedad de su perra no quiso matarla y dejar que la naturaleza siguiera su curso. Quizá, desesperado se comunicó con Animal Control para encontrar ayuda y la ayuda que la caritativa parapolicíaca organización fue la de detenerle como un modo muy elegante, para el oficial que atendiera el caso, de justificar el salario que muchos contribuyentes, como LaPointe, le pagan.


Suponiendo en el peor de los casos, que LaPointe se cruzara de brazos y no atendiera al animal con una afección en estado terminal, ¿hay razones para destruirle la vida, para encarcelarle, para endeudarle con los gastos de fianzas, pago de abogado y de corte solo por una perra que moriría de cualquier modo por su lesión cancerosa? Publicar su caso como culpable tanto en Facebook como en la edición del 29 de abril de 1916 del periódico local Charlotte Sun Herald violando el principio de la presunción de inocencia, es un caso evidente de ajusticiamiento civil, de un trato cruel y degradante que condena el Artículo 5 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. La dignidad de un animal, sea cual sea, no se debe anteponer a la dignidad de un ser humano. ¡Hipócritas!

sábado, 7 de mayo de 2016

¿Animal Power? La ridiculez de los amantes de los animales

Mario J. Viera

Nunca en mi vida he leído un texto tan ridículo como ese que en 14 artículos se recoge la Declaración Universal de los Derechos de los Animales. Un texto que remeda el lenguaje empleado en la Declaración Universal de los Derechos Humanos pero remitido a los animales.

Empecemos por su Artículo 1: Todos los animales nacen iguales ante la vida y tienen los mismos derechos de existencia.

¿Qué es eso de que nacen iguales? ¿Acaso es la Declaración orwelliana escrita en el establo de Granja Animal?: Todos los animales son iguales, aunque, no obstante, los cerditos luego la modificaron para que se leyera: Todos los animales son iguales, pero hay animales que son más iguales.

El Artículo 2, ¡Todo un poema!: Todo animal tiene derecho al respeto. Hay humanos que verdaderamente son tremendos animales, por tanto, esos también tienen derechos a ser respetados, aunque hagan animaladas.

Pero este artículo impone algo más: “El hombre, en tanto especie animal, no puede atribuirse el derecho de exterminar a los otros animales o de explotarlos violando ese derecho (es decir el del respeto al animal)”. Bueno, aquel que tenga que arar con una yunta de bueyes tiene que tratarle con todo el respeto y concederle una jornada laboral de ¿cuántas horas? ¿Acaso 8 horas; acaso menos? Pero un momento, estoy hablando de bueyes… ¡Hm, el buey es un toro que ha sido castrado! No se pueden emplear bueyes, porque ¿qué cosa puede ser más degradante que a uno lo priven de sus testículos?

El Artículo 3, es válido, no está cargado con la imbecilidad humana. Proclama: “Ningún animal será sometido a malos tratos ni a actos crueles. Si es necesaria la muerte de un animal, ésta debe ser instantánea, indolora y no generadora de angustia”.

Una sola cosa tengo que decir: ¿Cómo hacer con plagas de ratas y ratones? ¿Aplicarles eutanasia? Si penetra en nuestro hogar una serpiente venenosa, ¿Debemos solo subirnos sobre una silla, banqueta o alguna mesa y esperar a que el animalito súper peligroso, que tiene derecho a ser respetado, decida irse de nuestra casa? Creo que si se me presentara una serpiente venenosa en mi casa y yo tuviera una buena estaca a la mano la utilizaría sin ningún remordimiento para aplastarle la cabeza a ese ofidio. ¿Y si viene contra mí un perro con rabia, con esa enfermedad que se denomina hidrofobia, no que esté bravo, sino rabioso y tengo una pistola? ¿dejo que me muerda o le disparo sin preocuparme de que su muerte sea o no indolora, sea o no generadora de angustia? El pobre perrito enfermo viniendo hacia mí seguro que me generaría tremenda angustia. El angustiado sería yo y ¡de qué manera!

Me encantan los perros; amo a los perros, por Dios si hasta crecí teniendo la compañía de algún canino. Pero, un perro no vale más que yo, ni más que ningún otro humano, aunque ese humano sea un salvaje. Creo que es crueldad contra el ser humano el condenarle a prisión porque fue cruel con algún animal. Ese es un salvaje, merece la reprobación general, merece ser multado, merece que se le niegue el derecho a poseer algún otro animal, pero ¿encerrarle en prisión con todas las penalidades que esta conlleva y sus adyacentes peligros? No. El ser humano tiene más derechos que cualquier animal y el que piense lo contrario es más animal que cualquier animal.

¡Todos los animales nacen iguales y tienen los mismos derechos de existencia! Pero, digamos, ¿son o no son animales las cucarachas? Sí, son animales y como tales, de acuerdo con el Artículo 1 de la Declaración Universal de los Derechos de los Animales, las cucarachas tienen derecho a la existencia. ¿Quién puede sentirse cómodo y satisfecho en un hogar plagado de cucarachas? Que levante la mano el que así se sienta, para entonces hacerle monje budista. Los defensores a todo trance de los animales me dirán, no aprietes a las cucarachas hay que exterminarlas. Dirán que es necesario matarlas, que no hay violación de la Declaración, porque el artículo 11 explica claramente: “Todo acto que implique la muerte de un animal sin necesidad es un genocidio, es decir, un crimen contra la vida”. Matar cucaracha no contradice la Declaración de los Derechos de los Animales porque se dice “la muerte de un animal sin necesidad”, implícitamente se reconoce que puede darse casos de que haya animales que son necesarios matar.

Recordemos que el artículo 3 dice: “Si es necesaria la muerte de un animal, ésta debe ser instantánea, indolora y no generadora de angustia”. Bien, es necesaria la muerte de las cucarachas, pero para matarlas habrá que hacerlo de manera instantánea, entonces las aplastamos con los pies… muerte instantánea; pero, ¿es una muerte indolora? Palabra de honor, me espanto solo de pensar que pueda yo morir aplastado ¡Qué horror, por Dios! No, morir aplastado debe ser doloroso. Matemos entonces las cucarachas con insecticidas. Pero los insecticidas pueden contaminar el ambiente, ¡seguro que lo contaminan! Sin embargo, se pueden utilizar con mucho cuidado para evitar la contaminación y lo aplicamos a las cucarachas… ¡Un momento, se dice que una de las condiciones para matar a un animal por necesidad es que no sea generadora de angustia! ¿Ha visto los efectos que causan sobre un animal un pesticida fosforado? Se produce un efecto inmediato sobre el ciclo respiratorio actuando sobre el sistema nervioso que provoca terribles convulsiones ¿acaso estos síntomas del veneno no son generadores de angustia? Sí, me dirán los benevolentes y amorosos defensores de los animales: las cucarachas no tienen un sistema nervioso bien organizado como lo tienen todos los mamíferos. ¡Ah, las pobres y detestables cucarachas! en cuanto a derechos no son consideradas como animales o son tenidas como una excepción del artículo 1: Todos los animales nacen iguales ante la vida y tienen los mismos derechos de existencia. Ellas no nacen iguales a los otros animales. Si una teoría, una hipótesis no se cumple para todos los casos, esa teoría, esa hipótesis es imperfecta, errónea, equivocada, claro está toda regla tiene su excepción.

Pero veamos hasta donde llegan estos enfermizos partidarios de los “derechos” de los animales. ¿Saben quién es Ingrid Newkirk? Bueno, ella es una amable dama que declara convencida: “Creemos lo que Martin Luther King creía ─ que la injusticia en cualquier parte es una amenaza a la justicia en todas partes”. ¿Quién puede estar en contra de tal criterio? Yo pienso igual que Doña Newkirk, pero… ¡Un momento!, ella no se está refiriendo a la injusticia cometida en contra de un determinado grupo humano, ella está hablando a nombre de los animales, aunque me parece que ningún animal haya votado para que ella sea su portavoz. Hay más, ¡claro que hay más! Doña Newkirk se pasó de rosca cuando comparó a los judíos con las gallinas. Sí, así mismo. Ella nos dijo: “En los campos de concentración 6 millones de judíos fueron aniquilados, pero 6 mil millones de gallinas morirán este año en mataderos”. Me parece que esto es una falta de ética semejar el holocausto judío con el sacrificio de aves de corral para alimentar a los seres humanos, y la señora Ingrid Newkirk es la Presidenta desde 1980 de PETA, People for the Ethical Treatment of Animals (Personas por el Trato Ético de los Animales).

Jurídicamente, el animal es una cosa y no es sujeto de derecho, aunque los fantasiosos “defensores” de los animales han logrado que, en Estados Unidos, legisladores que solo buscan votos, hayan formulado leyes que le dan derechos a los animales aun en contra de los derechos de los humanos. Leyes imprecisas con términos muy ambiguos que pueden ser interpretados de manera muy amplia por cualquier juez mediocre de condado.  Así ha ocurrido con la American Society for the Prevention of Cruelty to Animals (ASPCA) fundada en 1866 que tiene como brazo ejecutor a las diferentes organizaciones de Animal Control, burocráticas, incompetentes e innecesarias, como policía paralela.


Sí, se requieren leyes que repriman el maltrato a los animales por personas inescrupulosas; pero esas leyes no deberán constituir una violación del Artículo 5 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos: “Nadie será sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes”. Condenar a prisión a un ser humano por un hecho cualquiera que pueda interpretarse festinadamente como maltrato a animales, es convertir en criminal a ese ser humano, es someterle a un trato degradante ante la sociedad; recluir a un ser humano por el supuesto abandono de un animal, una “cosa”, es un trato cruel contra ese ser humano. Las sanciones que esa ley de protección a los animales imponga debe constreñirse a penas pecuniarias y a medidas educativas, tales como las que se imponen por violaciones del tránsito, nadie por violar una luz roja va preso, sin tener en cuenta que se trate de un acto irresponsable que pondría en peligro la vida y la propiedad de otros.  

miércoles, 6 de enero de 2016

Who controls Animal Control? (Segunda Parte)

Mario J. Viera


Si se toman en cuenta los datos aportados por el U.S. Census Bureau de septiembre de 2011, el porcentaje de pobreza de Estados Unidos en el 2010 alcanzó el 15,1% o sea, 46,2 millones de personas. De acuerdo con los patrones establecidos por la Ley de Animal Cruelty, toda persona incluida en estas estadísticas, si posee alguna mascota, es potencialmente un caso para Animal Control. Si el animal se enferma y su poseedor no cuenta con recursos para contratar los servicios de un veterinario, si el animal sufre cierto grado, por mínimo que sea, de desnutrición, porque el propietario no puede cubrir todos los gastos de alimentación del animal y ni siquiera los suyos propios y los de su familia está en peligro de ser hallado culpable de un delito menor de primer grado que puede implicar una condena de un año de prisión o multa de 5 mil dólares o ambas.

Entonces los benevolentes amantes de los animales dirán: “Bien lo tienen merecido, si no pueden ellos mismos cubrir sus necesidades, ¿para qué tienen una mascota?” Y los benevolentes amigos de los animales y los integrantes de la American Society for the Prevention of Cruelty to Animals (ASPCA), se sentirán felices porque, una persona que por su condición de pobreza no pudo atender a su mascota, ha sido condenado a prisión.

Ya lo sabes, si eres pobre, ¡olvídate de poseer una mascota! Siempre habrá un benevolente amigo de los animales vigilándote para que, llegado el caso, hacer una denuncia anónima que será bien acogida por Animal Control y actuar de inmediato en contra tuya. Solo una denuncia, sin importar que sea anónima, sin importar que haya sido hecha por el solo placer de hacerle un mal al prójimo, aunque ciertamente, para muchos que andan por ahí, su verdadero prójimo no es su vecino sino el perro o el gato de ese vecino.

Pero si alguien que no se siente muy benevolente con el molesto y constante ladrido de un perro de la vecindad se queja ante Animal Control, le dirán que para ese caso se requiere el testimonio escrito de varios vecinos. Así que, si te molestan los ladridos, si esos ladridos no te dejan dormir… lo mejor que puedes hacer es mudarte de vivienda.

Muy loable es la misión emprendida por la tan caritativa ASPCA, en la protección de los animales. Llenos están de amor. Los animales no deben ser maltratados por propietarios irresponsables o crueles y esto es la motivación de la American Society for the Prevention of Cruelty to Animals, desde su fundación el 10 de abril de 1866 en la ciudad de New York. Henry Bergh fue su fundador, fogoso orador, apóstol de los animales, logra a solo nueve días de inscribir su organización sin ánimo de lucro que se pasara la primera ley anti crueldad animal y a su organización se le garantizó el derecho de impulsar las leyes contra la crueldad.

En ese tiempo, cuando Bergh fundaba su organización pro animal, existía una fuerte efervescencia sindical en Estados Unidos luchando por el establecimiento de la jornada de ocho horas. Los obreros, de ese entonces vivían hacinados en barrios insalubres, recibiendo salarios de miseria y sometidos a largas y extenuantes jornadas laborales. Se alzaba la indignación de los obreros, dadas sus miserables condiciones de vida y por el acicate de las asociaciones tanto socialistas como anarquistas. En el año de la fundación de ASPCA se funda la National Labor Union (Sindicato Nacional del Trabajo), vigente hasta 1872, siendo reemplazada por varias organizaciones sindicales clandestinas y finalmente por el movimiento sindical Knights of Labor (Caballeros del Trabajo), no contaminado por marxistas o por anarquistas convirtiéndose en una organización nacional para el 1866 llegando a contar con una afiliación de 700 000 obreros.  

Bergh, muy caritativo con los animales, no tuvo ni la más leve simpatía a favor de los trabajadores y de sus demandas; algo muy propio de la mayoría de los pro animales. Y sí, hay que amar a los animales que como seres vivos merecen respeto, siempre que no constituyan un peligro para el ser viviente más importante del planeta: el ser humano. Y Animal Control, todos sus oficiales, ama a los animales. Aunque es cierto que a veces algún que otro seguidor de Bergh comete un pequeño desliz como le sucediera a Cindy Adams, una miembro de la Junta de A.S.P.C.A. que promueve la bendición de los animalitos en la Iglesia de Cristo y pide que se donen regalitos para las mascotas, que fue criticada porque en un acto de la benevolente organización se apareció luciendo un bello sombrero… de cuero.

Tanto es el amor de Animal Control por los animales que, en muchas ocasiones actúan de mala fe con el humano. Saben muy bien que muchísimas personas desconocen los procedimientos y sus propios derechos y vienen a tu casa, a veces en compañía de dos oficiales de la policía, y sin contar con una orden firmada por un juez y entran en la vivienda, con la autorización de su atemorizado morador ante la presencia de la autoridad y, como ha denunciado George J. Eigenhauser Jr., ya en el interior de la vivienda cualquier cosa que encuentren a “simple vista” se puede utilizar en contra de la persona: “No importa cuán limpia tenga su perrera, si ellos quieren encontrar una violación, la encontrarán”. Luego, se buscan una orden de arresto bajo las “evidencias” que a simple vista encontraron y redactarán una historia del caso “criminal” en Facebook en flagrante violación de la presunción de inocencia, así al menos, es práctica de Animal Control del condado de Charlotte en la Florida.

Sin una orden judicial, no pueden incautar un animal; pero lo hacen. Luego se buscan a cualquier inepto o irresponsable veterinario y certifican la crueldad animal. En la corte, bajo juramento, no se inhiben de mentir, quizá haya algún juez que sea un benevolente amigo de los animales y un riguroso Catón para los seres humanos. Pero lo cierto es que, en opinión de algunos afectados, en esas cortes de condado muy a menudo mienten bajo juramento.

Para impedir que un animal doméstico esté en peligro de muerte por su propietario Animal Control lo incautará y luego, cuando no encuentre un nuevo propietario para el animal, le dará muerte. ¡Vaya solución! Dicen que les practican una eutanasia, dicen que los “ponen a dormir” … Los matan, les quitan la vida, esa es la triste suerte para cualquier animal que caiga en las benevolentes manos de Animal Control y todo bajo el amparo de la Ley (Capítulo 828, del Título XLVI de los Estatutos de la Florida) y de la cobertura de amor de la ASPCA.

Es derecho inalienable de la ciudadanía supervisar y controlar todos los organismos de gobierno para conocer si cumplen con sus responsabilidades. El método adecuado para enjuiciar a los funcionarios electos incompetentes son las elecciones. Por el ejercicio del voto los electores expresan su voluntad soberana. Sin embargo, hay instituciones que requieren una supervisión más directa, como es el caso de ese cuerpo policial “especializado” y no necesario que es Animal Control. Se requiere someter a inquisición ciudadana su actuación dado que se conocen muchos de sus métodos arbitrarios en la ejecución de la Ley. En cada Estado debe ser imprescindible la formación de tantas comisiones independientes como sean necesaria para revisar los métodos de Animal Control de cada condado, estudiar los casos en que ha actuado, revisar todos los presentados a corte y emitir un juicio pormenorizado. Cada Comisión deberá estar presidida por un juez designado por el Tribunal Superior del Estado en su representación, un abogado designado por la American Bar Association del Estado; representantes de la prensa; un representante de la Unión Americana de Derechos Civiles y, claro está, un veterinario no vinculado con Animal Control. La inspección de estas comisiones independientes deberá ejecutarse cada tres años. Ya se verán cuantas violaciones de procedimiento y legales aparecen.

Ya se verá que lo ocurrido a ASPCA en 2012 no es un caso aislado. En 2012 la ASPCA se vio obligada a indemnizar al Ringling Bros y Barnum & Bailey Circus (Feld Entertainment) por $9.3 millones, cuando se encontró que el testigo clave de la ASPCA contra Feld por trato cruel a un elefante, había sido un “demandante pagado”. Feld Entertainment, a su vez, demandó a los distintos grupos de bienestar animal y al testigo pagado, acusándolos de abuso de proceso, procedimiento malévolo y violación de las leyes federales de crimen organizado a través de litigios sin fundamento. Ambas partes llegaron a un acuerdo obligándose la benevolente organización a hacer la indemnización.

El Presidente entonces de la ASPCA, Edwin J. Sayres, declaró que su organización decidió para su mejor interés resolver la disputa. (ver NBC News. ASPCA to pay $9.3 million to Ringling Bros. circus over claims about elephants. 28 de diciembre de 2012) Por cierto ser Presidente de tal Organización sin ánimo de lucro, tiene buen rédito, pues el salario de Sayres ascendía a la módica suma de 566.064 dólares. (ver Jacob Bernstein. Angst at the A.S.P.C.A. The New York Times. 28 de junio de 2013)


Es necesario revisar y reformar las leyes sobre crueldad animal, de modo que solo aquellos culpables de crueldad intencional (delito doloso) contra los animales sean llevados ante las cortes y que los que cometan daños a los animales por imprudencia o negligencia sean tratados con medidas de advertencias y reeducativas (delitos culposos), y, muy importante, que sean los departamentos de policía los encargados en esforzar las leyes sobre crueldad animal. Estos departamentos son los más aptos y capacitados.

domingo, 27 de diciembre de 2015

Who controls Animal Control?

Mario J. Viera

He visto una caricatura que es la expresión chistosa de una gran hipocresía. Un hombre, conmovido hasta las lágrimas al ver en la calle a un desdichado y escuálido perrillo, se lamenta y dice: “¿Cómo es posible que la gente pase y le dé la espalda al abandono y sufrimiento de un ser vivo?”, para luego exclamar angustiado: “¡Pobre perro! ¡Nadie le da ayuda! ...” Lo irónico de tan conmovedora escena es que, a espalda del benevolente hombre, hay un anciano muy pobre, echado sobre la acera, descalzo, vistiendo harapos: ¡un triste desamparado! … ¡Y este hombre, que se conmueve hasta las lágrimas, ni siquiera le presta la mínima atención!

Nadie piense que se trata de un simple motivo de risa… ¡Existen muchos, demasiados, como el personaje de la caricatura! Personas que le vuelven la espalda al ser viviente humano menesteroso y abandonado; que no les importa para nada, si hay los sin hogares, o niños sin alimentos… Para ellos lo primero es la defensa, la protección de los animales, de cualquier animal desde un gato o un perro hasta de una Boa constrictor. ¡Cuántas veces el amor y la piedad hacia los animales se convierte en desprecio y hasta en odio hacia el ser humano!

Así se han creado las Sociedades Protectoras de Animales a las que no les interesa para nada la protección del medio ecológico o la protección de las especies en contra de la avaricia y la depredación de los grandes intereses económicos y comerciales. Sin embargo, pocos de los que forman en esas asociaciones son vegetarianos… Les encanta la carne de los animales que hay que sacrificar… pero quieren que el sacrificio de animales de carne se realice como una eutanasia… “¡Pobrecito el cerdo que yo me comeré!” ¡Hipócritas!

¡Qué gran poder de cabildeo (lobby) tienen estas agencias! Siempre encontrarán a algún legislador dispuesto a promover una Ley de Crueldad Animal, legisladores a los que ni siquiera les pasa por la mente promover una Ley de Reforma de Salud que ampare a los ciudadanos en su derecho natural (iusnaturalista) de recibir atención médica, sobre todo para las personas de bajos ingresos. Estados Unidos es un país de leyes, así se proclama, y es cierto, pero…, ¡cuántas leyes idiotas se han dictado en Estados Unidos!

De este modo, Todos los estados, ¡Todos los estados!, han dictado un canon de leyes, se dice que para la protección animal; y para impulsar esa legislación, ¿qué mejor que crear una agencia parasitaria, “Non ethical law enforcement”, creada e expensas de los contribuyentes. Una agencia, multiplicada a lo largo y ancho del país, que agresivamente va tras los propietarios de animales domésticos cargándoles con fuertes multas por pequeñas violaciones, o dejan en paz a los perros, pero emiten órdenes de arresto para los propietarios que no pueden pagar esas multas, como se denuncia en un artículo de MassPrivateI, del 7 de abril de 2015 y reproducido en la página de Alex Jones. (Info Wars):

In a number of cities across the country, animal control agencies are aggressively going after pet owners with big fines for small violations. Some hold people's pets until they settle their bills, even if it means they end up killed. Others leave the dogs alone but issue arrest warrants for owners who can't pay up”.

La Ley adoptada en la Florida para definir la figura delictiva de crueldad animal está redactada en términos muy ambiguos que dan pie a imprecisas interpretaciones. La Sección 828.12 define crueldad animal de la siguiente manera: “Una persona que innecesariamente sobrecargue, sobre conduzca, atormente, prive del necesario sustento o refugio o innecesariamente mutile, o mate a algún animal, o cause el mismo hecho o lleve en o sobre un vehículo, o de cualquier modo, algún animal en una manera cruel o inhumana, es culpable de un delito menor de primer grado…”  

A person who unnecessarily overloads, overdrives, torments, deprives of necessary sustenance or shelter, or unnecessarily mutilates, or kills any animal, or causes the same to be done, or carries in or upon any vehicle, or otherwise, any animal in a cruel or inhumane manner, is guilty of a misdemeanor of the first degree…”

Algo más precisa es la definición dada de crueldad en la Sección 828.27 (1d): “Crueldad” significa cualquier acto de negligencia, tortura, o tormento que cause un dolor o sufrimiento injustificable a un animal.

"Cruelty" means any act of neglect, torture, or torment that causes unjustifiable pain or suffering of an animal.

Se entienden claramente los términos “tortura” y “tormento” siendo redundante la expresión “que cause en dolor o sufrimiento injustificable”; pero, ¿cuándo una acción, un trato dado a un animal, es negligente? Esta queda a la libre interpretación del oficial de Animal Control; lo que una persona pueda considerar como acto de negligencia, para otra persona pueda considerada de diferente manera.

Es correcto proteger a los animales del maltrato, de la tortura y del tormento. Es condenable emplear a los perros para que peleen, destrozándose mutuamente. Es inaceptable golpear salvajemente a un animal o matarlo por el solo placer de matar y, ya en este caso, ¿se debe prohibir dar licencia de cacería? ¿O se trata de solo proteger a los animales domésticos? Cazar por deporte es también crueldad animal. La tortura y el tormento dado a un animal es justo que se penalice, que se castigue. Empero, para hacer que se cumpla este propósito basta con la policía y no mantener un cuerpo que se dice “especializado” como es la agencia de Animal Control.

De especialización que no se hable, pues por esa vía, habría que crear una agencia policiaca para perseguir el robo, crear otro cuerpo policiaco para perseguir homicidios, crear una agencia especial para perseguir los delitos de violencia doméstica, y cada uno de estos cuerpos policiacos “especializados” actuando con sus propios e independientes reglamentos. Esto sería una completa locura.

El GOP se declara a favor de un Estado pequeño. Muy bien, entonces, por qué aumentar ese Estado con un cuerpo parasitario. Sería mejor que el dinero que se invierte en el cuerpo “especializado” Animal Control se invirtiera para que los poseedores de animales de bajo recursos puedan tener acceso a una atención veterinaria gratuita para sus mascotas. Que la policía se encargue de esforzar la ley.

Volveré sobre este tema.