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miércoles, 15 de noviembre de 2023

Y LA PIEDRA SE VOLVIO CONTRA DAVID

 

Mario J. Viera

 


Y cuando el poderoso filisteo se encaminó para encontrarse con David, éste rápidamente se colocó en línea de combate frente al filisteo, metió su mano en el morral y, sacando una piedra, la colocó en su honda y la arrojó con fuerza al filisteo. La piedra se incrustó en la frente de Goliat, y éste cayó con la cara al suelo.

(1 Samuel 17: 48 y 49)

Así narra la Biblia la fábula de aquel jovencito israelí de nombre David que liquidó a aquel gigante palestino, digo, filisteo, de nombre Hamás, rectifico, Goliat, implacable enemigo de Israel, quien, con lanza y escudo, retaba a todo Israel. Con solo una honda y una piedra David mató a Goliat. Hoy la historia se repite, pero con la diferencia de que el actual David (Benjamin Netanyahu) en lugar de una honda y una piedra cuenta con un poderoso ejército que lo apoya, y más lanzas (misiles) que aquellas que les arroja el nuevo Goliat al cual pretende, con todo derecho, destruir y liquidar para siempre, aunque, hasta ahora, las piedras del nuevo David solo están haciendo efecto sobre una población desarmada, y esa piedra que mató a Goliat se ha vuelto contra el mismo David.

Existen otras diferencias, hoy el gigante no es Golat, es David, y la fuerza del Golat bíblico la había recibido de sí mismo. El Goliat de ahora había nacido débil y fue el mismo David, el de ahora, quien le ayudó a desarrollar tal fuerza que fue capaz de atacar al muy poderoso David.

Dejaré ahora toda la retórica literaria que utilicé en los párrafos precedentes, que pudiera servir de introducción, pero nunca pueda ser precisa en el contexto actual del diferendo israelí-palestino.

El pasado 7 de octubre, Hamás, la organización islamista, considerado por Estados Unidos y la Unión Europea como organización terrorista y controla el gobierno de facto de la Franja de Gaza. lanzó un poderoso ataque que tomó por sorpresa a Israel, arrojando miles de misiles, posiblemente suministrados por Irán sobre territorio israelí y una invasión por tierra de centenares de milicianos que se saldó con el asesinato de mil doscientos ciudadanos israelíes, hombres, mujeres, niños y ancianos aplicando contra esa población civil los métodos más crueles de asesinatos. Un acto tan brutal y tan estúpidamente concebido que hacía que rodo intento para alcanzar la paz quedara hecho añicos y presentar a todos los palestinos como contrarios a toda solución de paz entre Israel y los palestinos y hasta que se esfumara la solución de los dos Estados.

Hoy, después de tan alevoso y brutal ataque de Hamás y de la furiosa respuesta militar de Israel, tendremos que hacernos una pregunta: ¿Realmente “la idea de los dos Estados es una bonita fantasía del pasado”, como así lo ha considerado para BBC Mundo la investigadora asociada de Chatham House, Elham Fakhro?  

Hay que precisar algunos conceptos: NO TODOS LO ISRAELIES SON JUDIOS. NO TODOS LOS JUDIOS SON SIONISTAS, NI TODOS SON ULTRAORTODOXOS. MUCHOS ISRAELIES SON PARTIDARIOS DE LA SOLUCION DE DOS ESTADOS Y, AL IGUAL MUCHOS JUDIOS DE ISRAEL TAMBIEN SON PARTIDARIOS DE ESA MISMA SOLUCION.

Algo más que precisar: LA CONDENA AL ISRAEL DE BENJAMIN NETANYAHU NO QUIERE DECIR ANTISEMITISMO. (el término “semita”, de manera impropia, ha sido identificado como una “raza” o etnia, y, en especial para referirse exclusivamente a los judíos de nacionalidad, pues el adjetivo semita es solo un término lingüístico para identificar a los pueblos que hablan un idioma que tienen un mismo origen o semejanza, como el hebreo, y el árabe. Los palestinos son también semitas)

¿Acaso se puede considerar como “antisemita” a la anciana de 87 años, Marione Ingram, quien durante un acto da apoyo a la congresista estadounidense Rashida Tlaib censurada en la Cámara de Representantes por sus declaraciones críticas a los bombardeos indiscriminados sobre la Franja de Gaza, expresó su opinión:

Soy judía, mi madre era judía y mi familia judía fue asesinada en 1941. Los judíos de Hamburgo fueron enviados a Minsk, Bielorrusia. Al llegar allí, los desnudaron y luego los fusilaron y los arrojaron a una fosa común. Dos miembros de la Gestapo fueron al apartamento de mi madre y se llevaron a mi abuela la noche antes de que yo cumpliera seis años. El Gobierno de Netanyahu y las políticas que Israel ha implementado durante décadas han fomentado la opresión y miseria del pueblo palestino, así como la apropiación de sus tierras. (…) Fui hija de la guerra. He experimentado todas estas cosas. También sé con certeza que lo que está haciendo Israel no detendrá este conflicto. Solo lo exacerbará”.

Por otra parte, hay que entender que, en Israel, no todos los judíos tienen el mismo origen étnico; pues entre ellos están los sefardíes, originarios de la península ibérica hasta su expulsión por los Reyes Católicos; los asquenazíes, originarios de los judíos que se asentaron en Europa Central y Oriental; y los mizrajíes, procedentes del Oriente Próximo, como Siria, Irak, Irán y Arabia.  

¿Cuáles son los propósitos del Trump de Israel, de Netanyahu? Extender Israel sobre todo el territorio de la que fue la antigua Palestina; es su mesianismo, el sueño del caudillo “liberador” que expulsará a todos les extranjeros de la tierra de Israel, el sueño del Mashíaj que acabaría con todos los opresores extranjeros.

En este propósito, Netanyahu ha hecho todo lo posible para que la solución política sea precisamente solo un sueño inalcanzable. Primero, quitó todo respaldo a la Autoridad Palestina de Fatah, organización laica que, desde los Acuerdos I y II de Oslo aspiraba a la independencia palestina por medios pacíficos y totalmente opuesta a Hamás; pero Netanyahu que ni quiere oír hablar de dos Estados, dirigió una política que fortaleciera a Hamás en contra de la OLP y de la Autoridad Palestina. Le interesaba que se identificara a todos los palestinos más como terrorista que como un pueblo pacífico. Así lo dejó en claro en 2019, según lo reportó el periódico hebreo Haaretz: "Cualquiera que quiera frustrar el establecimiento de un Estado palestino tiene que apoyar el refuerzo de Hamás y la transferencia de dinero a Hamás. Esto es parte de nuestra estrategia". Es tal como apunta el medio periodístico The Times of Israel Benjamin Netanyahu, durante los diferentes gobiernos que ha liderado se enfocó en dividir “el poder entre la Franja de Gaza y Cisjordania, poniendo de rodillas al presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas, mientras realizaban movimientos que apuntalaban al grupo terrorista Hamas”.  Su propósito, según resaltó este medio, “era evitar que Abbas — o cualquier otra persona en el gobierno de la Autoridad Palestina en Cisjordania — avanzara hacia el establecimiento de un Estado palestino”.

Entre los movimientos que Netanyahu hacía a favor de Hamás dirigidos a debilitar a la Autoridad Palestina estaba su propósito de reducir la ayuda extranjera a la Autoridad Palestina, en tanto facilitaba la entrada de recursos de Qatar y de otras fuentes para Hamás.

Todo esto pasando por encima del Memorándum de Wye River, firmado por el propio Netanyahu junto con Yasser Arafat en Maryland entre el 15 al 23 de octubre de 1998 y cuyo objeto era reanudar la aplicación del Acuerdo Provisional de Oslo II de 1995 sobre la Ribera Occidental y la Franja de Gaza.

En su torpeza política hacia los palestinos, Netanyahu alimentó al Goliat palestino de Hamás propiciándole el poder de ataque del 7 de octubre. Quien ese día contaba con la honda no fue David, sino Goliat, arrojando miles de misiles en lugar de una simple piedra.

Si Israel, durante su campaña sobre Gaza ha cometido crímenes de guerra, también Hamás los ha cometido, no solo con su mortífero ataque contra Israel, sino también contra el mismo pueblo al que dicen representar toda vez que provocaron la furia israelí, sino también, empleando a los gazatíes como escudo humano. Si las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) atacan en Gaza al hospital Al Shifa, también las milicias de Hamás agreden a las FDI parapetadas en el mismo hospital; y buscar refugio en el hospital infantil Rantisi poniendo en peligro a todo el personal sanitario de ambos centros de salud y a los pacientes en ellos recluidos.

Durante los sucesivos gobiernos de Netanyahu se han producido innumerables violaciones de los derechos humanos de los palestinos que pueden considerarse como delitos de apartheid como lo denunció Amnistía Internacional en un reporte del 2022:

“Actos crueles e inhumanos como la confiscación masiva de tierras y propiedades, los homicidios ilegítimos, las lesiones graves, los traslados forzosos, las restricciones arbitrarias de la libertad de circulación y la denegación de la nacionalidad, entre otros, hacían a las autoridades israelíes responsables del crimen de lesa humanidad de apartheid, que es competencia de la Corte Penal Internacional”.

Bajo el autocrático gobierno de Netanyahu, con su partido de extrema derecha, el Likud, sus aliados ultraortodoxos del Shass (Asociación Internacional de los Sefardíes Observantes de la Torá), el Judaísmo Unificado de la Torá (coalición integrada por los partidos ortodoxos askenazíes Agudat Israel y Déguel HaTorá); la alianza del Sionismo Religioso, Fuerza Judía y el partido ultraortodoxo, de extrema derecha y homófobo, Noam, la democracia en Israel amenaza con degradarse.

Netanyahu no es el David emancipador de Israel ni mucho menos el Mashíaj esperado que reestablecerá el mítico reino de David  

El desprecio hacia los palestinos por parte de funcionarios del régimen de Netanyahu alcanza niveles increíbles, tal como sentenció recientemente el exembajador de Israel ante la ONU Dan Gillerman sin hacer distinción alguna entre palestinos y miembros de Hamás: "Estoy muy desconcertado por la preocupación constante que el mundo muestra por el pueblo palestino y que de hecho muestra por ESTOS ANIMALES HORRIBLES E INHUMANOS que han cometido las peores atrocidades que este siglo ha visto",    

viernes, 10 de noviembre de 2023

EL EQUILIBRIO INESTABLE DEL LIDERAZGO DE ESTADOS UNIDOS EN EL CERCANO ORIENTE

 

Mario J. Viera

 


Al igual que en la Física, en los liderazgos existe también ese fenómeno del equilibrio inestable, ese que se produce cuando un cuerpo cualquiera al ser movido por una determinada fuerza no vuelve a su posición original. En esta situación se encuentra, tanto la diplomacia estadounidense como su liderazgo internacional en medio de la guerra de Israel, que dejó de ser contra Hamás para ser una contra la Franja de Gaza.

Dura labor la que ahora tiene que ejecutar el Secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken en su empeño de mantener la estabilidad política en el Oriente Próximo., sobre todo cuando reclama insistentemente que Israel “tiene derecho a la autodefensa”, exigencia esta que, dependiendo del momento y oportunidad puede ser una expresión correcta y justa o puede ser, simplemente una falacia si se oculta alguna determinada condición. 

Cuando el pasado 7 de octubre, Hamás lanzó, en medio del Sabbat judío y de la festividad del Simjat Torah, un sorpresivo ataque de miles de misiles ─ se calculan hasta 4 mil ─ contra Israel alcanzando a Tel Aviv y Jerusalén, lugares bien distantes de Gaza, el acto solo puede considerarse como acto de agresión; y más si, al mismo tiempo, cuando centenares de efectivos de los cuerpos de milicia de las Brigadas Izzeldín al Qassam, brazo armado de Hamás, penetran en los poblados de Sederot y Ofakim y a los alrededores de Ascalón. En la acción, atacan varios kibutz (comunidades cooperativas agrícolas), asesinando a civiles, ancianos, mujeres y hasta niños. En total, asesinan, dentro del territorio de Israel, a más de 1 400 israelíes en sus domicilios, durante el festival de música electrónica Supernova situado en el desierto de Negev a 10 km de la frontera donde asesinan a unos 270 participantes del festival, entre los cuales se contaban muchos turistas extranjeros. La intrusión de las milicias de al Qassam se produjo por tierra, aire y mar al sur de Israel. Luego se produjo la respuesta israelí. Aplastan a las brigadas terroristas y sus restos huyen hacia la Franja de Gaza, llevando consigo a unos 300 cautivos. Era el derecho de Israel de auto defensa. Como también habría sido su derecho de auto defensa si penetraba con todas sus fuerzas dentro del enclave de gaza para batir en el terreno a las brigadas Al Qassam y liquidar para siempre a Hamás.

Israel impuso un bloqueo total a Gaza para privar a la Franja de suministros eléctricos y combustible, pero también el agua y hasta los alimentos y asistencia médica. Sí, tal vez como medida preventiva, circunstancial, esta decisión estaría enmarcada en el derecho de autodefensa, aunque también puede ser considerada como violación de leyes del Derecho Internacional Humanitario.

Israel había sido agredido este 7 de octubre, como ya antes había sido agredido por una coalición de estados árabes, el mismo día cuando David Ben-Gurión proclamara su independencia. Israel tuvo que enfrentar firmemente la agresión, pues se trataba de su supervivencia, como también tuvo que repeler el ataque conjugado de Egipto, Siria, Jordania, y Líbano en 1967, en la que fue denominada “Guerra de los 6 días” por el tiempo que necesitó Israel para vencer a sus enemigos. Al concluir aquella guerra Israel había extendido sus fronteras en la península del Sinaí, Gaza, los Altos del Golán en Siria, y la Rivera Occidental (Cisjordania). Mantener la ocupación de los Altos del Golán constituye un acto de seguridad nacional para Israel. El 6 de octubre de 1973, un nuevo intento de Egipto y Siria para recuperar los territorios que Israel había conquistado al finalizar la guerra de los seis días, lanzando un ataque sorpresivo contra Israel durante la celebración de la fiesta sagrada de los judíos, el Yom Kipur. Esta guerra a la que Israel se vio obligado, terminó con una aplastante victoria israelí, tras un acuerdo de alto el fuego, y con el emplazamiento de una misión de cascos azules de la ONU en la región. En todas estas guerras Israel tenía todo el derecho a la auto defensa.

No caben dudas, muchos analistas así lo consideran, el golpe dado por Hamás, de tan poderoso que resultó, debió haberse preparando con muchos meses de antelación, entrenando a sus fuerzas, acumulando proyectiles, armamentos y misiles y acopiando mucha información de inteligencia; coordinando esfuerzos con las guerrillas libanesas de Hezbollah (El Partido de Alá) y principalmente con Irán. Todo estaba bien coordinado, hasta el momento propicio para dar el golpr, cuando gran parte de las fuerzas israelíes se concentraban en la Cisjordania ocupada dando apoyo a los asentamientos de colonos judíos; cuando al interior de Israel crecían los descontentos contra el gobierno de Netanyahu y muy especialmente cuando estaban en camino conversaciones de acercamiento diplomáticas de Arabia Saudita con el Estado de Israel, que impulsaban Estados Unidos. Hasta incluso, Hamás debe haber considerado cual sería la reacción israelí y del gobierno ultranacionalista y xenófobo del Likud ante la acción que intentaría ejecutar el día 7 de octubre.

Hamás ya tenía la experiencia de las cuatro guerras anteriores en las que se había enfrentado a Israel. Esas cuatro guerras habían dejado, en suma total, un saldo de 3 500 palestinos muertos y solo 90 israelíes muertos. El 27 de diciembre 2008 (primera guerra de Gaza) Israel había lanzado su ofensiva “Plomo fundido” con un poderoso bombardeo sobre Gaza. La ONU calificó a ambos contendientes de cometer “crímenes de guerra”; a la semana de su inicio, como ha sido reportado, se produjeron las muertes de 1300 palestinos, entre ellos 417 niños, y 5.300 heridos, mientras que del lado israelí los muertos fueron 13, incluidos seis militares, y cientos los heridos.  En enero, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas adoptó una resolución por la cual instaba a un alto el fuego que fue rechazada tanto por Israel como por Hamás. Finalmente, Israel, sometido a una alta presión internacional declaró un alto el fuego unilateral el el 18 de enero de 2009 y retiró sus fuerzas del enclave.  Esto era pues el objetivo político que Hamás pretendía alcanzar: Provocar a Israel para que lanzara una nueva ofensiva Plomo Fundido aún con mayor violencia que la del 2008 que segara la vida de cientos de civiles en Gaza, en tanto que se sentía seguro dentro de sus búnkeres subterráneos bajo el subsuelo de la ciudad. La opinión internacional se estremecería y condenaría a Israel, a los judíos, a todo los israelíes como ejecutores de crímenes de guerra; y esto precisamente es lo que está haciendo Israel, haciendo lo que su enemigo desea que haga.

En Francia, en Chile y en muchos otros países incluido Estados Unidos se realizan multitudinarias manifestaciones que se elevan para condenar a Israel, pero sin proferir condena alguna a Hamás y a la Yihad Islámica. Crecen los sentimientos antisemitas y los judíos de la diáspora se sienten atemorizados. Esto no es justo. Hay que saber distinguir entre culpable e inocentes, como también hay que saber distinguir en Gaza entre culpables y civiles inocentes. ¿Crímenes de guerra? Si existen, y claro está que existen, habría que cargarlo no solo contra Israel, también sobre Hamás y hasta es posible que Hamás tenga mayores culpas cuando provocó la respuesta israelí, sabiendo bien que las mayores víctimas del conflicto no serían ni las milicias terroristas de Hamás ni las de las filas del ejército israelí, sino, miles de civiles, ancianos, mujeres, y niños. Israel, por supuesto tiene el derecho a la auto defensa, ¿acaso también la tienen los civiles palestinos de Gaza atrapados entre dos fuegos? Dejar expuesta la propia población a lo que calificara el ministro palestino de Exteriores Riad al Malki, de desproporcionada la respuesta israelí: “Las guerras son entre dos ejércitos, esta es una guerra unilateral. Una guerra con aviones y tanques de artillería que simplemente lanzan sus bombas masivamente contra Gaza”; es también la peor de las acciones criminales que un grupo de liderazgo pueda cometer contra su propio pueblo. No es una guerra entre dos ejércitos esta que hoy se desata sobre Gaza, es la guerra de un poderoso ejército que en su intento de destruir a un movimiento terrorista emplea aviones y tanques de artillería, lanzando sus bombas masivamente contra Gaza.

Se le exige a Israel que cumpla con las leyes del Derecho Internacional Humanitario en su enfrentamiento contra Hamás y es correcto exigirlo. Las declaraciones que Mahmoud Abbas formulara a la agencia palestina de noticias Wafa, pecan por imprecisas y unilaterales: “Nos encontramos de nuevo en circunstancias extremadamente difíciles. No hay palabras para describir la guerra de genocidio y la destrucción que está sufriendo nuestro pueblo palestino en Gaza a manos de la maquinaria de guerra israelí, sin tener en cuenta las normas del derecho internacional”, Y son imprecisas y unilaterales estas palabras porque no mencionan a Hamás como el causante de que se produjera la feroz respuesta que Israel descarga sobre la inerme población de Gaza. Hamás sabía que toda la población civil gazatí estaría expuesta prácticamente al exterminio después de provocar de manera irresponsable a Israel. Crimen de lesa humanidad es utilizar al pueblo gazatí como escudo y parapeto humano. Esto es lo que ha hecho Hamás.

También resultan imprecisas y unilaterales las expresiones del jefe de la diplomacia estadounidense al decir que Israel tiene derecho a la autodefensa, pero sin considerar que para esa “autodefensa” Israel recurra a los bombardeos indiscriminados sobre un territorio muy densamente poblado y sin que esa población tenga medios de encontrar refugio seguro. El Derecho Internacional Humanitario no legitima una supuesta autodefensa que conlleve atacar a los civilessus hogares, o los bienes necesarios para que puedan sobrevivir y la utilización de armas que no distingan entre combatientes y civiles. Aquí precisamente está el punto de equilibrio inestable del liderazgo político de Estados Unidos en el Cercano Oriente y en el Medio Oriente.

Hay que plantearse una pregunta a la cual se le debe dar una repuesta: ¿En este momento, ahora mismo, la guerra que sostiene Israel de puede calificar de “autodefensa”? El ministro de Exteriores jordano, Ayman al Safadi respondería diciendo como lo dijo cuando la reunión que el pasado 4 de noviembre Blinken sostuvo con los ministros de exteriores de seis países árabes: “Los países árabes pedimos un inmediato alto el fuego y frenar esta guerra y el asesinato de civiles inocentes y la destrucción que causa y rechazamos calificarla como autodefensa”,  

La autodefensa o defensa propia, en el derecho penal y valga también en el Derecho Internacional Humanitario es un elemento subjetivo y, por lo tanto, difícil de probar. La autodefensa es eximente de responsabilidad cuando se sufre una agresión ilegítima lo que, dicho con otras palabras, cuando se responde ante todo ataque inminente, real, directo, injusto, inmotivado e imprevisto. Hamás había cometido el 7 de octubre lanzó una agresión ilegítima contra Israel, un ataque inminente, directo, “inmotivado” e imprevisto; y coloco entre comillas la palabra inmotivado, porque Hamás excusa su violenta acción, el asesinato a ciudadanos israelíes en pueblos y kibutz, el secuestro de alrededor de 300 civiles para utilizarles como rehenes, en los actos también cometidos por Israel en contra de los palestinos en Cisjordania, la ocupación de Jerusalén oriental, el despojo de tierra que cultivaban los palestinos por parte de los colonos judíos. Se trata asolo de una excusa de Hamás para ocultar sus verdaderas intenciones, las de destruir a Israel y eliminar a todos los judíos para implantar un califato islamista “desde el río hasta el mar”.

Por otra parte, para que la autodefensa sea legítima requiere que la relación entre la agresión y la acción para impedirla ha de ser racional, proporcional y adecuada, sin como alguien ejemplificara "matar moscas a cañonazos"; esto es en realidad lo que busca Israel, para eliminar a Hamás “matando moscas a cañonazos”. No existe proporcionalidad entre los 1 400 muertos de Israel con los más de 10.500 muertos ─ casi la mitad niños ─ cerca de 26.000 heridos y 2.450 desaparecidos, la mayoría civiles gazatíes. Esto ya no constituye un acto de autodefensa, sino un acto de represalias masivas sin logran mayores éxitos en la eliminación de Hamás. La otra gran víctima de los bombardeos israelíes, tanto durante horas diurnas como en la noche, sobre Gaza, será, si ya no lo es, el liderazgo de Estados Unidos.

Estados Unidos está ante una difícil coyuntura. Biden, durante su visita a Tel Aviv el 18 de octubre, le había asegurado a Netanyahu el firme apoyo de Estados Unidos: “Estados Unidos está junto al pueblo de Israel, nunca dejaremos de respaldarlos… y el apoyo de mi administración a la seguridad de Israel es sólido como una roca e inquebrantable (…) A fines de esta semana voy a pedir al Congreso de los Estados Unidos un paquete de apoyo sin precedentes para la defensa de Israel. Mantendremos la Cúpula de Hierro completamente abastecida”. Aunque también se refirió a la búsqueda de la paz y la integración de los dos estados como “un camino para que Israel y el pueblo palestino puedan vivir seguros, con dignidad y en paz”, sus palabras quedaron aplastadas bajo los escombros del Hospital Al-Ahli.

En el mundo árabe solo resonaba la versión dada por Hamás acusando a Israel de haber lanzado el misil que estalló sobre el hospital, y negaban la versión israelí de que había sido un misil desviado lanzado por Yihad Islámica. Aquel misil golpeó también un primer esfuerzo para la búsqueda de la paz, una cumbre de emergencia convocada para ser ejecutada en Jordania entre el rey de ese país Abdalá II, el presidente egipcio Abdel Fattah al-Sissi y Mahmoud Abbas por la Autoridad Palestina y a la cual debía asistir Biden.

El presidente John Biden quedaría con las manos vacías. Así lo había considerado previamente el corresponsal de France 24 en Washington, Matthieu Mabin, “si el presidente de Estados Unidos no encuentra a nadie con quien hablar que no sea el primer ministro israelí una vez que llegue a Tel Aviv, su presencia solo servirá para poner de manifiesto el fin del diálogo con los actores árabes de la región". Así, exactamente ocurrió.

Ese mismo día 18 de octubre, Estados Unidos vetó la resolución que había presentado Brasil ante el Consejo de Seguridad de la ONU. La resolución brasileña pedía la revocación de la orden impuesta por Israel a los civiles y al personal de las Naciones Unidas de evacuar todas las zonas al norte del rio Wadi Gaza y reubicarse en el sur de la franja. Entre sus propuestas se pedía “pausas humanitarias”, como en repetidas ocasiones ha propuesto Estados Unidos, para permitir el suministro de ayuda a civiles por parte de las agencias de socorro de las Naciones Unidas y sus socios, así como del Comité Internacional de la Cruz Roja y otras organizaciones a través de “corredores humanitarios”.

Condenaba los ataques del grupo militante Hamás contra Israel el 7 de octubre y pedía la liberación de los rehenes israelíes, así como el respeto del derecho internacional y humanitario por parte de todas las partes involucradas y a que estas actuaran con la máxima moderación para evitar los efectos colaterales. Se reiteraba la visión de una región donde dos Estados democráticos, Israel y Palestina, vivan uno al lado del otro en paz dentro de fronteras seguras y reconocidas.

El veto estadounidense se impuso solo por el hecho de que el proyecto de resolución no mencionaba el derecho de Israel a defenderse, como cualquier otro país.

El 24 de octubre, Antony Blinken, hablando ante el Consejo de Seguridad, expresó el reconocimiento de Estados Unidos al derecho de los Estados a defenderse del terrorismo, pero insistió en la necesidad de proteger a todos los civiles. Se refirió a que la solución de todos los conflictos entre israelíes y palestino está en la de “dos Estados para dos pueblos”, y afirmó: “Los palestinos tienen el derecho a su autodeterminación”   

La diplomacia de Estados Unidos está en una balanza, en un platillo, su condena a Hamás como organización terrorista, y la tesis de la autodefensa israelí; en el otro platillo, el reconocimiento de la autodeterminación de los palestinos y la solución de dos Estados. Sin embargo, la balanza de la diplomacia estadounidense no se encuentra aislada de factores distorsionantes. En estos momentos, Estados Unidos está en tiempos de campañas electorales y mucho se está jugando la administración demócrata frente a un Donald Trump al que las encuestas le confieren ventajas sobre John Biden. El gobierno de Estados Unidos, pudiera presionar a Israel para que, detenga su campaña de exterminio sobre la población gazatí; exigirle claramente que en sus acciones militares contra Hamás se ajusten estrictamente al Derecho Internacional Humanitario. Detener todos los bombardeos indiscriminados sobre los sectores urbanos de la Franja de Gaza, lo que no quiere decir que esto sea precisamente un alto el fuego; Israel puede continuar atacando las posiciones de Hamás en combates urbanos, cuerpo a cuerpo y contra objetivos enemigos claramente determinados. Estados Unidos debe exigirle a Israel el establecimiento de corredores humanitarios para que puedan entrar en el enclave los suministros imprescindibles para la vida civil, alimentos, agua, medicinas, y combustible. Al mismo tiempo, Estados Unidos podrá exigirles a lo gobiernos árabes de la región que condenen enérgicamente a Hamás y a la Yihad Islámica como organizaciones terroristas y reclamen la liberación de todos los rehenes prisioneros por Hamás. Ninguna ayuda a Hamás que deberá ser aislado hasta su agotamiento; que todos entiendan que Hamás no es representante legítimo de los palestinos.

El gobierno de Estados Unidos puede hacerlo; Biden puede decirlo; pero ¿Cuál sería el precio que tendrían que pagar frente a los republicanos siempre listos para atacar y condenar cualquier acto de la administración demócrata?

Existe una realidad, mientras no se resuelvan las contradicciones entre Israel y Palestina; mientras Israel se mantenga como potencia ocupante en Cisjordania; mientras continúe el escalamiento de los asentamientos de colonos judíos en los territorios ocupados de Cisjordania; mientras no se resuelva definitivamente el estatus de la parte oriental de Jerusalén; mientras no se lleven a cabo conversaciones serias, para el establecimiento del Estado de Palestina, seguirán habiendo enfrentamientos, y odios entre los dos sectores de la Palestina; la diplomacia de los cañones y misiles no impedirá el renacer en toda la Palestina de grupos extremistas, yihadistas, y terroristas que se aprovechen del descontento de los palestinos. Es como lo prevé Abdel Wahed, embajador palestino en España cuando opinó: “Apuesto a que este no va a ser el último episodio. Va a haber más episodios porque va a continuar la ocupación y el exterminio israelí en contra del pueblo palestino, y cuando haya un nuevo episodio se va a borrar todo lo anterior, incluyendo el 7 de octubre. Hay una relación causa-efecto      

jueves, 2 de noviembre de 2023

LA FRANJA DE GAZA: UN CAMPO DE EXTERMINIO

 

Mario J. Viera



Los bombardeos israelíes sobre la Franja de Gaza han dejado tras de sí, más de 9.000 muertos y 32 000 civiles heridos y, entre las víctimas fatales, 3 760 son niños, 2.326 son mujeres y 135 profesionales sanitarios. Desde que comenzó la guerra con Hamás, el pasado 7 de octubre, hasta la fecha de hoy han transcurrido 26 días, un promedio de 346 muertes diarias en la Franja de Gaza. El alevoso ataque de Hamás del 7 de octubre ocasionó la muerte de 1400 israelíes; las muertes de civiles gazatíes hasta ahora sobrepasa esa cifra en más de 7 600, más las que se seguirán incrementando según transcurran los días.

No es una guerra contra los palestinos en la que hoy emprende Israel en la Franja de Gaza, al menos así lo aseguró el embajador israelí ante la ONU, Gilad Erdan: "No es una guerra con los palestinos, Israel está en guerra con la organización terrorista yihadista genocida Hamás. Es la democracia respetuosa de la ley de Israel contra los nazis modernos". Sin embargo, son pocos los milicianos de Hamás los que han muerto en esta guerra que no se libra contra los palestinos y son miles los civiles palestinos los que han sido abatidos por los bombardeos de esa “democracia respetuosa de la ley de Israel”.

La Franja de Gaza ha devenido, más que una “fosa común” y más que “una prisión al aire libre”, como la ha catalogado la actriz cinematográfica Angelina Jolie, en un verdadero campo de exterminio, sin cámaras de gases, pero bajo un implacable b0nbardeo aéreo y de misiles que no discrimina entre culpables e inocentes. Sí, Israel tiene todo el derecho de ripostar con toda su fuerza a quienes le agredieron; pero no tiene ningún derecho a cometer crímenes de guerra en su empeño de aplastar a su verdadero enemigo, la organización terrorista que controla de facto a la Franja de Gaza.

Cada muerte de inocentes que se produzca en Gaza, culpa es de Hamás, porque los ha tomado como escudo humano; pero también el Estado Israelí tiene su gran cuota de culpabilidad; culpa compartida ente el instigado de la guerra y el ejecutor de los ataques de revancha.; pero también culpa es de Irán porque ha suministrado con arma y con servicios de inteligencia a Hamás y le ha alentado a la “sagrada misión” de aniquilar a los “infieles judíos”

Irán ha fortalecido al grupo terrorista, pero Israel le ha proporcionado, a lo largo de 56 años de marginación, desprecio y atropellos hacia los palestinos en Gaza y en la Cisjordania ocupada, la coartada ideológica que necesitaba para proclamarse como el máximo defensar de la causa palestina. Cincuenta y seis años desperdiciados en busca de asentar una paz permanente entre palestinos e israelíes, fundada sobre la base de la creación de dos Estados independientes, el de Israel y el de Palestina.

El actual conflicto de hecho ha dejado de ser una guerra entre Israel y Hamás, como así se le denomina en los medios, para, en los efectos y al parecer, convertirse en una guerra de Israel contra los palestinos, un holocausto palestino de Gaza, inferior en número que el holocausto judío bajo el poder de los nazis, pero el holocausto de ya más de 9 000 civiles gazatíes, hombres, ancianos, mujeres y niños.  El mundo se ha conmovido y cientos de voces se levantan pidiendo un alto el fuego humanitario.

Mientras las tropas terrestres de Israel no entren en fondo dentro de la Franja de Gaza, ese alto el fuego solo beneficiaría a Hamás al permitirle reagruparse y reaprovisionarse en hombres y armamentos. El Estado Mayor de las fuerzas de Israel conoce muy bien que, desde el aire, no podrá destruir los cientos de kilómetros de los laberínticos túneles que ha construido Hamás que hasta se extiendo bajo hospitales y edificios de vivienda; sabe que para ello tiene que entrar en combate cuerpo a cuerpo para poder neutralizar los centros de logística de Hamás los que, al mismo tiempo, facilitan un atrincheramiento efectivo para sus elementos y sus franco tiradores.

Cuando se organiza una ofensiva militar se requiere de la artillería y de la aviación para ablandar el enemigo y socavar sus posiciones; pero ese ablandamiento, en Gaza se hace sobre la población civil sin afectar al enemigo real. A Israel, para lograr sus objetivos militares no le queda más recurso que emplearse a fondo en combates urbanos; pero esos combates urbanos provocarán muchas bajas de soldados israelíes y colateralmente la muerte de muchos civiles. En esas condiciones, Israel, si de verdad quiere evitar destrucciones de hospitales y la muerte de civiles inocentes, debiera hacer un alto al fuego de artillería, de bombardeos aéreos y de misiles sobre Gaza.  En ese lapso de tiempo. Israel cuenta con suficiente capacidad para interceptar los misiles que Hamás pudiera lanzar sobre su territorio. Entonces la cara de Israel se mejoraría ante el mundo y pudiera declarar: “Hemos hecho un alto a los ataques aéreos sobre Gaza y Hamás continua con los suyos sobre nuestra tierra”. Para ello, Israel, si de verdad quiere ponerle fin a Hamás, deberá lanzarse a fondo, decididamente y no, como ahora hace con incursiones esporádicas sobre el territorio de la Franja de Gaza. Cualquier cosa ha de hacerse menos terminar en un genocidio.

viernes, 27 de octubre de 2023

EQUILIBRIO ISRAEL-PALESTINA

 

Mario J. Viera

 


Israel no tiene otra opción en esta guerra asimétrica con las fuerzas terroristas de Hamás, sino la única posible, ganarla y destruir todas las estructuras de Hamás de manera definitiva, lo cual generará la muerte de muchas víctimas inocentes de Gaza, prisioneras de Hamás y reclusas en la franja de Gaza por el cerco que sobre ella mantiene Israel desde el 2007 e impide todo movimiento de gazatíes; a tal punto que Human Rights Watch en su informe del 2021 lo calificara como un apartheid: “Impedir que los palestinos en Gaza se muevan libremente dentro de su tierra natal obstaculiza la vida y subraya la cruel realidad del apartheid y la persecución de millones de palestinos”; es posible que a estos hechos se quiso referir el Secretario General de la ONU, Antonio Guterres, que tanto rechazo recibió por parte del ministro de Relaciones Exteriores, cuando expresó: “Es importante reconocer también que los ataques de Hamás no ocurrieron de la nada”. Aunque debió agregar que Hamás se había aprovechado del descontento acumulado por los palestinos ante los errores políticos que, los gobiernos de derecha en Israel, cometieran desde el final de la guerra de los seis días en 1967.

Amnistía Internacional en su informe del 2022 denunció a Israel de cometer actos crueles e inhumanos contra palestinos “como la confiscación masiva de tierras y propiedades, los homicidios ilegítimos, las lesiones graves, los traslados forzosos, las restricciones arbitrarias de la libertad de circulación y la denegación de la nacionalidad, entre otros, hacían a las autoridades israelíes responsables del crimen de lesa humanidad de apartheid, que es competencia de la Corte Penal Internacional"; además denunció: “En Cisjordania, las comunidades palestinas seguían estando controladas y fragmentadas por 175 puestos de control permanentes y otros controles de carretera, así como por decenas de barreras irregulares temporales y un régimen de permisos draconiano, respaldado por un represivo sistema de vigilancia biométrica (…) Decenas de miles de personas palestinas seguían expuestas a sufrir desalojos forzosos en Israel y los Territorios Palestinos Ocupados, entre ellas unas 5.000 que vivían en comunidades de pastores del valle del Jordán y las colinas del sur de Hebrón. Las autoridades israelíes demolieron unas 952 estructuras palestinas en toda Cisjordania, incluida Jerusalén Oriental, lo que provocó el desplazamiento de 1.031 personas palestinas y afectó a los medios de vida de miles de personas más”. ¿Exagera acaso Amnistía Internacional? Acaso esta situación influyó en la frase de Guterres. En un reporte de Reuters, citado por BBC Mundo, se informó: “El estallido de protestas en Cisjordania pone de relieve la ira palestina latente desde hace mucho contra Abbas, cuyas fuerzas han enfrentado críticas por coordinar con Israel la seguridad en el territorio”. Esta situación le resta autoridad al jefe de la ANP al que nunca Israel tomó en consideración pese a que ha sido contrario a Hamás.

Ahí están los acontecimientos, las realidades, Hamás, como reporta EFE está ganando adeptos en la Cisjordania ocupada donde “más jóvenes se ven seducidos para unirse a milicias locales inspirados por las acciones del grupo que gobierna en Gaza”. Son jóvenes, que, como anota la reportera de EFE, Susana Samhan, “no tienen ni oficio ni beneficio, ya que apenas hay trabajo y quienes podían cruzar a Israel antes del comienzo de la guerra con Hamás ahora no tienen permitido hacerlo”. Esto solo responde a un hecho, la imposición israelí de impulsar asentamientos de colonos judíos en aquella región, en choque violento con los habitantes del lugar, y demuestra la incapacidad política de encontrar un aliado estratégico en contra de la influencia de Hamás y de no retornas a los acuerdos de Oslo de 1993

No quedan esperanzas para los civiles gazatíes en medio de un Armagedón devastador, surgido de la irresponsable acción ejecutada por Hamás y de la respuesta enérgica y terrible que desatara Israel. Israel se defiende, es su derecho, pero la batalla, el combate no se realiza a campo descubierto, sino dentro del entorno de una ciudad con una muy elevada densidad poblacional (13 121,8 hab/km²), donde, a la fecha se reportan 7 028 palestinos muertos y al menos 18 484 han resultado heridos, y el 25 % del área poblada está parcial o totalmente destruida, lo que equivale en cifras objetivas, a más de 200 000 viviendas.

El ataque del 7 de octubre contra Israel dejó un saldo de 1 400 israelíes muertos. La desproporción entre las cifras de víctimas en Israel y las producidas en Gaza es espeluznante. Entonces se propone un alto al fuego humanitario, que ni Hamás ni Israel acatarán, y hasta “pausas humanitarias” como ha propuesto Estados Unidos, que más posibilidades de ser acatadas por ambas partes en conflicto. Sin embargo, ni esta propuesta ni la que pide el alto al fuego ha tenido el apoyo del Consejo de Seguridad de la ONU.

Hamás está más preparado para entablar una guerra urbana que las mismas fuerzas israelíes; como han opinado algunos especialistas, Hamás busca ganar tiempo en una batalla de calle por calle aplicando la táctica que, los alemanes calificaron de rattenkrieg (guerra de ratas) el uso de sus túneles y hasta de las alcantarillas para infligirle un alto costo político a Israel cuando lance su ofensiva terrestre. Una batalla urbana generará muchos daños colaterales y la pérdida de la vida de muchos civiles. Nada de esto le importa a los fanáticos yihadistas de Hamás.  Para cumplir su misión en Gaza, el ejército israelí, según la opinión del comandante (retirado) John Spencer, en medio de los combates urbanos enfrentando a guerrilleros que conocen mejor el terreno, tendrá que destruir “entre el 80 y el 90% de las infraestructuras y edificios de las zonas urbanas de Gaza. Esto cambiará el paisaje de esta zona durante una generación”. Gaza terminará pareciéndose a como quedó reducida la ciudad de Stalingrado durante la Segunda Guerra Mundial. Muchos civiles de Stalingrado perdieron la vida durante los combates urbanos llevados a cabo entre las fuerzas soviéticas y las alemanas, pero a diferencia de Gaza, muchos de ellos pudieron abandonar la ciudad para encontrar refugio en zonas más seguras, opción esta que los gazatíes no poseen.

La presión internacional sobre Israel será poderosa. Esto es lo que pretende Hamás, hacerle todo el daño moral y político a Israel. La guerra de contención que tiene que emprender Israel se verá, en la medida que esta se alargue y continúen los ataques de los colonos extremistas a los palestinos de la Cisjordania como una “guerra de venganza” como la ha denominado Riad al Malki, ministro de Relaciones Exteriores de la Autoridad Nacional Palestina (ANP). El presidente Biden se ha referido a esos colonos extremistas y condenado sus acciones: “Se hizo un trato. Se llegó a un acuerdo y están atacando a los palestinos en lugares a los que tienen derecho a estar Esto tiene que parar. Tienen que rendir cuentas. Tiene que parar ahora”. El Ministro de Seguridad Nacional de Israel, Itamar Ben-Gvir, un colono de extrema derecha con un historial de incitación antiárabe, había distribuido armas a los colonos, muchos de los cuales ya estaban fuertemente armados, así lo reportó la Voz de América. 

En cuanto al apoyo exclusivo, ya sea a Israel como a Hamás o a la causa palestina independiente de Hamás y de la Yihad Islámica, hay que encontrar un punto de equilibrio político. Bajo la excusa de los bombardeos israelíes sobre la franja de Gaza, que han ocasionado cientos de civiles muertos, no se debe omitir la condena a los yihadistas palestinos de Hamás y Yihad Islámica. No hacerlo en nada contribuye a una solución de paz. Como lo afirmó Gilad Erdan el embajador de Israel ante la Asamblea General de la ONU al poner en claro que a Hamás no le importa ni el pueblo palestino ni la paz o el diálogo sino "aniquilar Israel y asesinar a todos los judíos sobre la faz de la Tierra". Antonio Guterres había expresado en el Consejo de Seguridad, poniendo de relieve las quejas de los palestinos: “El pueblo palestino ha sido sometido a 56 años de ocupación asfixiante (…) han visto sus tierras constantemente devoradas por los asentamientos y plagadas de violencia. Su economía fue asfixiada. Su gente fue desplazada y sus hogares demolidos. Sus esperanzas de una solución política a su difícil situación se han ido desvaneciendo”; para luego agregar: "Pero las quejas del pueblo palestino no pueden justificar los terribles ataques de Hamas. Y esos ataques atroces no pueden justificar el castigo colectivo del pueblo palestino".

Hay una realidad presente en antecedentes, la cual fue expuesta por el secretario general adjunto de Asuntos Políticos de la ONU, Tayé-Brook Zerihoun al decir:   "Los acontecimientos en Gaza hoy son un nuevo y doloroso recordatorio de las consecuencias de una paz perdida entre Israel y Palestina y de la necesidad de intensificar nuestros esfuerzos en apoyo a una resolución pacífica del conflicto". Esta es la causa principal de la ruptura del equilibrio político en la región; no obstante, a la hora, es casi imposible una resolución pacífica del conflicto. La solución a cualquier posible futuro conflictos está en la voluntad política de los dirigentes de Israel para facilitar la existencia de un Estado palestino independiente. Como el presidente francés, Emmanuel Macron le dijera al primer ministro israelí Benjamín Netanyahu, que la seguridad de Israel y la estabilidad en Oriente Medio no serán duraderas a menos de que reconozca “el derecho legítimo de los palestinos” a tener su propio Estado. “la seguridad de Israel no puede ser duradera sin la reanudación decisiva del proceso político con los palestinos”. Si desde los acuerdos de Oslo de 1993 y 1995, acuerdos estos provisionales y entre ellos un compromiso por parte de Israel de detener la expansión de los asentamientos de colonos judíos en Cisjordania. Lo cual no fue aceptado por Israel. Si se hubieran ampliado las conversaciones para garantizar una paz permanente, no provisional, entre Israel y Palestina; si se hubieran detenidos los asentamientos ilegales en Cisjordania y si se hubieran conversaciones serias para el reconocimiento de dos estados, israelí y palestino, Hamás no habría podido consolidarse. Ahora ya es tarde. La guerra continuará y continuará también el holocausto palestino en Gaza.

lunes, 23 de octubre de 2023

HAY QUE IMPEDIR QUE TERCEROS SAQUEN VENTAJAS EN EL CONFLICTO ENTRE ISRAEL Y HAMAS

 

Mario J. Viera

 


Existen análisis minuciosos, como el estudio que recientemente realizara CNN, de que Israel no cometió la idiotez de atacar un hospital de Gaza. Todo indica que la versión israelí del siniestro es válida y todo parece indicar que fue un misil desviado de Yihad Islámica lo que provocó la tragedia, lo que tergiversó Hamás para alimentar su propaganda anti israelí y buscar agitar al mundo islámico en su odio a la nación israelí. Hamás está utilizando a la población gazatí como escudo humano para proteger sus puestos de comandos.

Hamás, por otra parte, se siente envalentonado por el ataque sorpresivo del 7 de octubre que lanzó sobre Israel, aprovechándose de la situación política interna de Israel y con la capacidad que pudo demostrar en el asalto a varias poblaciones israelíes aledañas a la franja de Gaza. Hamás recibe apoyo de inteligencia y de suministro de armas de parte de Irán, el irreconciliable enemigo de Israel; pero al mismo tiempo, Hamás teme que la ofensiva de Israel logre desmantelar toda su estructura militar y por eso espera poder resistir en Gaza amparado en el desastre en vidas humanas civiles que pudiera ocasionar una invasión por tierra de Israel en la franja de Gaza. A Hamás le importa un bledo esas vidas que puedan perderse en el asalto, ellas les servirán para mostrarse como víctima de la crueldad israelí y como el adalid de la causa palestina; y, de este modo, agitar el avispero de todos los musulmanes y de todos los enemigos internacionales de Israel.

Se puede y hasta se debe criticar los desaciertos israelís en la Cisjordania ocupada, en las violaciones de los derechos humanos de los palestinos causadas por los colonos judíos asentados de manera ilegal en Cisjordania y en los desafueros que ha cometido en el sector oriental de Jerusalén. Pero Israel es un Estado, definido, existente, con capacidad disuasoria y la única democracia existente en el Medio Oriente.

En la Cumbre de Egipto por la Paz el llamado general del sector musulmán clamó constantemente por el alto al fuego; pero ese alto al fuego no puede ser unilateral por parte exclusivo de Israel. Ese sería el error más garrafal de Israel, como así lo menciona el profesor Eitan Shamir “si Israel pusiera fin a la guerra sin destruir el régimen de Hamas en Gaza y sus capacidades militares, se consideraría un éxito para Hamas. Esto serviría de modelo e inspiración para otros actores radicales de la región que buscan la eliminación de Israel”. Y esos actores radicales en lo externo, Irán y Hizbulá; Siria y el Líbano, sin dejar de excluir a Irak, solo están esperando el momento propicio

Hay que evitar que terceros saquen ventaja del conflicto militar entre Israel y Hamás. En esto Estados Unidos, con todo su poderío militar puede jugar un papel de suma importancia. Ya el presidente Biden lo ha expresado claramente: “Estados Unidos está junto al pueblo de Israel, nunca dejaremos de respaldarlos… y el apoyo de mi administración a la seguridad de Israel es sólido como una roca e inquebrantable”. Así lo reafirmó el secretario de Defensa de Estados Unidos Lloyd Austin: "Así que no se equivoquen: Estados Unidos se asegurará de que Israel tenga lo que necesita para defenderse". Así ha quedado evidenciado por el despliegue de dos acorazados de Estados Unidos en el Mediterráneo y de escuadrones de aviones cazas F-15, F-16 y aviones de ataque A-10.

La ONU, sin que tenga que desistir del reclamo a Israel de cumplir con lo estipulado en el artículo 49 del Cuarto Convenio de Ginebra; sin dejar de considerar que Jerusalén Este está ocupado militarmente por Israel y de no dejar de reconocerlo como una anexión, debiera exigir “manos fuera” del conflicto actual originado tras la agresión del 7 de octubre. Allí, en la Cumbre de Egipto por la Paz, Antonio Guterres exhortó: "Los israelíes deben ver materializadas sus necesidades legítimas de seguridad, y los palestinos deben ver realizadas sus aspiraciones legítimas de un Estado independiente, de conformidad con las resoluciones de Naciones Unidas, el derecho internacional y los acuerdos previos" Pero esa aspiración solo podrá conseguirse si Israel puede desactivar todo el andamiaje de Hamás y se impida la intromisión de los enemigos de Israel en los enfrentamientos que se están produciendo en Gaza.

Antes de que Israel se decida por la acción ─ que puede considerarse como impopular y yo mismo la considero repugnante, pero que se tiene que tomar ─ de entrar con toda su fuerza en la franja de Gaza para batir y aniquilar para siempre a Hamás y la Yihad Islámica, se debiera hacer por parte de Estados Unidos un gran esfuerzo diplomático entre los países árabes aledaños a Israel dirigido a conseguir  la neutralidad de ellos y dejar bien en claro que Estados Unidos se mantendrá firmemente de parte de la supervivencia de Israel, que no permitirá una agresión por parte de terceros contra Israel.

Es importante exigirle a Irán que se mantenga al margen de los combates entre Israel y Hamás que no se le permitirá de ningún modo que pueda desestabilizar el statu quo de la región y la expansión del conflicto armado.

Luego llegará el momento cuando los israelís le reclamen responsabilidades al gobierno de Netanyahu y se emprendan planes serios y equitativos para la conformación de dos Estados independiente, el de Israel y el de Palestina dirigido a la consolidación de una paz segura. Pero primero acabar con Hamás.

sábado, 21 de octubre de 2023

¿QUIEN FUE? ¿ISRAEL? ¿LA YIHAD ISLAMICA?

 

Mario J. Viera

 


Lo que anhelaba Hamás parece estar próximamente alcanzado: unir a todo el mundo islámico en contra de Israel. El fatídico misil que estalló sobre un hospital de Gaza, el hospital Al-Ahli, ha posibilitado ese objetivo. De inmediato, tras el estallido de ese misil ocurrido sobre las 7:50 pm (hora local), Hamás se apresuró a culpar del siniestro a Israel, “crimen de guerra” denunció la organización islamista de Gaza. Israel lo ha negado: "Inteligencia de múltiples fuentes que tenemos en nuestras manos indica que Yihad Islámica Palestina es responsable del lanzamiento fallido del cohete que impactó en el hospital de Gaza". Así lo comunicaron las Fuerzas de Defensa Israelí. Acusación esta que Yihad niega rotundamente.

¿Quién dice la verdad? Hasta ahora no hay evidencias definitivas sobre quien fuera el culpable del siniestro. Sin embargo, para casi todas las opiniones internacionales, no solo las del campo islámico, Israel es el principal sospechoso; ¿acaso no despiertan suspicacia las palabras del ministro de Seguridad Nacional de Israel, Itamar Ben Gvir, expresadas en su cuenta de Telegram?: "Hasta que Hamás no libere a los rehenes que tiene en sus manos, lo único que necesita entrar en Gaza son cientos de toneladas de explosivos de la Fuerza Aérea, ni un gramo de ayuda humanitaria",

Y son cientos de toneladas de explosivos israelíes las que caen sobre la densamente poblada ciudad de Gaza; como son también los desmanes cometidos por las fuerzas de Israel y de los colonos asentados en los territorios ocupados por Israel en la Cisjordania.

¿Habrá cometido Israel, en realidad, esa estupidez de bombardear un hospital civil? La Organización Mundial de la Salud, sin mencionar directamente a Israel, parece creerlo, cuando expresó:  "Se debe respetar el derecho internacional humanitario, lo que significa que la atención de salud debe protegerse activamente y nunca ser un objetivo". La ONG Médicos sin Fronteras se ha expresado en igual sentido: "Nada justifica este espantoso ataque contra un hospital y sus numerosos pacientes y personal sanitario, así como contra las personas que allí buscaban refugio. Los hospitales no son un objetivo. Este derramamiento de sangre debe terminar. Ya basta".

Biden, tras su entrevista con Netanyahu en Israel, no puso en duda la versión israelí; así mismo lo considera el Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, según expresó su vocera Adrienne Watson en un mensaje colocado en la plataforma X: Si bien seguimos reuniendo información, nuestra evaluación actual, basada en el análisis de imágenes aéreas, interceptaciones e información de fuentes abiertas, es que Israel no es responsable de la explosión en el hospital de Gaza”. Esta posición estadounidense parece ser precipitada y pudiera poner en riesgo la credibilidad de Estados Unidos, si a la postre, resultara que fue un misil de Israel el que impacto sobre el hospital Al-Ahli.

Dentro de este sentido, lo anotado en Linkedin por Josh Paul, un funcionario del Departamento de Estado, al renunciar a su cargo "debido a un desacuerdo de política con respecto a nuestra continua asistencia letal a Israel" ─ tal como lo recogió CNN ─: “…creo hasta la médula de mi alma que la respuesta que está dando Israel, y con ella el apoyo estadounidense tanto a esa respuesta como al statu quo de la ocupación, sólo conducirá a un sufrimiento mayor y más profundo tanto para el pueblo israelí como para el palestino, y no redunda en el interés estadounidense a largo plazo (…)  el apoyo ciego a un bando es destructivo a largo plazo para los intereses de las personas de ambos bandos”.

El Parlamento Europeo ha sido más cauto en cuanto al tema del misil sobre el hospital de Gaza, pues a la vez que insistió en la necesidad de eliminar a Hamás, y el reclamo a Israel para “cumplir estrictamente el Derecho Internacional humanitario”, también pidió que se abra una investigación para que los responsables del ataque al hospital Al-Ahli rindan cuentas por tal acción.

Si en realidad no fue Israel quien provocó el siniestro y tal como alega este, se debió a un mal dirigido misil de la Yihad Islámica Palestina, entonces el hecho continuaría siendo aprovechado por Hamás para su propaganda en contra del Estado judío. Si esto fue así la propaganda psicológica influiría en las mentes de todos los musulmanes del mundo para negar la verdad; una influencia psicológica ya existente en ellos para seguir viendo a Israel como el origen de todos los males; porque, ciertamente Israel ha cometido muchos errores políticos en cuanto a los palestinos con su obstinación de no reconocer a la Autoridad Nacional Palestina, con su política de reforzar los asentamientos de colonos judíos en los territorios ocupados por Israel en Cisjordania desde 1967, con su imposición de hacer de Jerusalén de ser una ciudad solo israelí y negar el derecho internacionalmente reconocido a la Autoridad Nacional Palestina sobre el este de Jerusalén; errores políticos que continuarán alimentado la propaganda islamista. Hay por otro lado un choque de cultura marcado por corrientes fanáticas entre islamistas y judeistas; un choque entre el Coram y la Torá.

El conflicto de ahora tiene como sustento algunas cuestiones pendientes que requieren solución. Primero dialogar en paridad para resolver el establecimiento de un Estado Palestino dentro de unas fronteras definidas y respetadas por ambas partes; definir de manera justa, sin imposiciones de poder el estatus de Jerusalén; y dar solución al problema de los 750 mil refugiados palestinos (la llamada Nakba palestina) y de las colonias judías en Cisjordania. Por supuesto, Israel debe estar dispuesto a retornar a sus fronteras de antes de 1967, con la exclusión de los Altos del Golán. Nada de esto está dentro de la agenda política del ultraderechista Benjamin Netanyahu ni del Likud; como tampoco está en la agenda de los fanáticos islamistas Hamás y Yihad Islámica Palestina.

martes, 17 de octubre de 2023

COMO DIJO MUJICA: “ahí hay vida humana, no son perros”

 

Mario J. Viera

 


La respuesta de Israel contra la agresión de Hamás ha sido contundente, si por contundente debemos entender, violenta, furiosa, sin importar para nada vida de civiles, de personas comunes, que nada tienen que ver con las milicias terroristas de la franja de Gaza. Pedirles a los civiles que habitan en la densamente poblada ciudad de Gaza desplazarse hacia el sur de la franja para después lanzar sobre ese territorio un poderoso bombardeo no solo es paradójico, sino también inhumano. No es, bajo ninguna manera, acabar con la maldad.

Contra Hamás Israel ha desencadenado la represalia; ha bloqueado todo suministro de agua, electricidad, combustibles y alimentos a Gaza, y ahora solo ha permitido que se suministre agua, pero solo ha sido, como informa EFE, menos del 4% del agua que consumía la población de Gaza antes del inicio de la guerra que Hamás inició. En la puerta de Rafah, espera un convoy de ayuda humanitaria por la autorización israelí. Los hospitales en Gaza han colapsado por la falta de electricidad y combustible, la situación de los gazatíes es desesperante.

Pero Hamás cree, así lo piensa que, con su temerario y criminal ataque a Israel pretende unificar a todos los palestinos en una guerra sagrada contra el Estado de Israel a fin de hacerle desaparecer como nación. Hamás. como lo asegura Peter Bergen quien fuera oficial de inteligencia en Israel, pretende “controlar todo el sistema palestino, lo que significa la Autoridad Palestina y la OLP. Hamas percibe a la Autoridad Palestina como colaboradora de Israel y quiere socavarla. Quieren colapsar la Autoridad Palestina y, por tanto, Hamas es la amenaza más grave para la supervivencia de la Autoridad Palestina”.

Sí, la represalia de Israel contra Hamás ha de ser todo lo fuerte que sea necesaria y hasta recurrir a sus fuerzas para entrar dentro de Gaza a fin de destruir para siempre a los caudillos terroristas; pero nunca condenar a toda la población de Gaza a la triste suerte de la Jericó bíblica, pues como bien dijera el expresidente de Uruguay, José Mujica, “ahí hay vida humana, no son perros”.  

lunes, 16 de octubre de 2023

LA DISYUNTIVA ENTRE ISRAEL Y LA AUTORIDAD NACIONAL PALESTINA

 

Mario J. Viera

 


La guerra con toda su presencia de sangre, destrucción y desolación ya azota a las regiones de Israel y de la franja de Gaza. Todo comenzó con la violenta agresión desatada por Hamás, que causó la muerte de más de 1,300 israelíes, la mayoría. Civiles incluyendo niños. No existía un antecedente inmediato, por el cual Hamás, la organización terrorista que ejerce el poder de facto sobre Gaza, pudiera justificar el ataque con miles de misiles sobre Israel. El gobierno hebreo fue tomado por sorpresa. Sin embargo, era este el momento preciso que supo aprovechar Hamás. Como apunta el profesor israelí Yuval Noah Harari, “los israelíes están pagando el precio de años de arrogancia, durante los cuales nuestros gobiernos y muchos israelíes comunes y corrientes sintieron que éramos mucho más fuertes que los palestinos y que simplemente podíamos ignorarlos. Hay mucho que criticar sobre la forma en que Israel ha abandonado el intento de hacer la paz con los palestinos y ha mantenido durante décadas a millones de palestinos bajo ocupación”. Nada de esto, por supuesto, justifica las atrocidades cometidas por Hamás, pero la situación política dentro del Israel la supo aprovechar Hamás.

Y continúa su análisis Harari, explicando lo que denomina “disfunción del Estado” de Israel: “La verdadera explicación de la disfunción de Israel es el populismo (…) Durante muchos años, Israel ha sido gobernado por un hombre fuerte, un populista, Benjamín Netanyahu, que es un genio de las relaciones públicas pero un primer ministro incompetente. En repetidas ocasiones ha preferido sus intereses personales al interés nacional y ha construido su carrera dividiendo a la nación contra sí misma. Ha designado personas para puestos clave basándose más en la lealtad que en las calificaciones, se ha atribuido el mérito de cada éxito, pero nunca ha asumido la responsabilidad de los fracasos, y parece dar poca importancia a decir o escuchar la verdad”. La coalición de gobierno de Netanyahu, expone Harari, es “una alianza de fanáticos mesiánicos y oportunistas descarados, que ignoraron los numerosos problemas de Israel (incluido el deterioro de la situación de seguridad) y se centraron en cambio en hacerse con un poder ilimitado. Para lograr este objetivo, adoptaron políticas extremadamente divisivas, difundieron escandalosas teorías de conspiración sobre instituciones estatales que se oponen a sus políticas y etiquetaron a las élites al servicio del país como traidoras del ‘Estado profundo’”.

Y sobre este mismo tema otro intelectual y político israelí, Shlomo Ben-Ami refiere: “Tarde o temprano, la magia política destructiva del primer ministro israelí Benjamín Netanyahu, que lo ha mantenido en el poder durante 15 años, estaba destinada a marcar el comienzo de una tragedia mayor. Hace un año, formó el gobierno más radical e incompetente de la historia de Israel”. Agrega Ben-Ami: “Pero al descartar cualquier proceso político en Palestina y afirmar audazmente, en las directrices vinculantes de su gobierno, que ‘el pueblo judío tiene un derecho exclusivo e inalienable a todas las partes de la Tierra de Israel, el gobierno fanático de Netanyahu hizo inevitable el derramamiento de sangre (…) Netanyahu invitó imprudentemente a la violencia al pagar a sus socios de coalición cualquier precio por su apoyo. Les permitió apoderarse de tierras palestinas, expandir los asentamientos ilegales, despreciar las sensibilidades musulmanas con respecto a las mezquitas sagradas en el Monte del Templo y promover delirios suicidas sobre la reconstrucción del Templo bíblico de Jerusalén (en sí mismo una receta para lo que podría ser la madre de todas las yihads musulmanas). Mientras tanto, también marginó al liderazgo palestino más moderado de Mahmoud Abbas en Cisjordania, reforzando efectivamente al radical Hamas en Gaza”.

Sin embargo, pasado el primer estado de estupor, la respuesta israelí no se hizo esperar. Movilizadas sus tropas eliminaron a los invasores de las milicias armadas de Hamás, las que a su paso por territorio de Israel cometieron atroces ataques contra ciudadanos civiles, asesinatos, violaciones sexuales y torturas. Y lanzó Israel su arsenal de misiles sobre Gaza. No se podía ajustar la respuesta armada a consideraciones humanitarias; se trataba de la supervivencia nacional. La respuesta fue violenta sobre un enclave donde se hacinan 2, 3 millones de personas.

Se conmociona el mundo musulmán; no condenan la agresión de Hamás, condenan la reacción defensiva-ofensiva de Israel. Arabia saudita decide suspender las conversaciones para una posible normalización de las relaciones bilaterales. Como informó France 24, la monarquía árabe condenó la respuesta de Israel de bombardeo sobre “civiles indefensos” en Gaza, rechazando "categóricamente" cualquier ataque a la población civil palestina.

Loa ayatolas de Irán se frotan las manos y acusan de “criminales de guerra” a los israelitas y a quienes les apoyan. No se oculta su alianza estratégica con el grupo terrorista gazatí. Hamás cuenta con todo el respaldo de Irán y el financiamiento por parte de Qatar.

Pero Israel no se detiene quiere eliminar para siempre a los terroristas de Hamás e impone un poderoso bloqueo a la franja de Gaza al acceso del suministro de agua y electricidad, además de la entrada de alimentos, medicinas y otros bienes esenciales. ¿Cruel? Sí, pero más lo es el que Hamás utilice a los civiles de Gaza como escudo humano para lanzar con cierta impunidad sus ataques sobre Israel, La situación de Gaza cada vez se hace más angustiante; como lo expresó France 24: “No hay electricidad, agua, combustible para que funcionen los generadores en los hospitales, y ya casi no queda comida”.

El régimen implantado en Gaza nunca ha podido superar la pobreza de la población gazatí que se ha agravado con el bloqueo que Israel mantiene sobre ese territorio y las sanciones económicas que algunos países de Europa mantienen sobre el territorio; en el 2019 el desempleo ascendió hasta el 53% de la población activa. Hamás no quiere ningún acuerdo con Israel, pretende mantener su hegemonía sobre el territorio de Gaza, y el gobierno ultra derechista de Netanyahu le ha abierto la puerta para hacer validez de su arrogancia fanática.

El territorio de 360 km² de Gaza es uno de los más densamente poblados del mundo alcanzando una densidad poblacional de 5,046 hab/km². La ciudad de Gaza situada a la rivera del Mediterráneo tiene una extensión superficial de 45 km² con una densidad poblacional de 13 121,8 hab/km². Así se puede apreciar la gravedad de un ataque poderoso por parte de Israel, la devastación de una ciudad tan densamente poblada, miles de civiles pagaran caro la osadía de Hamás, un apocalipsis sobre Gaza. Sí así será de acuerdo a lo que asegura el jefe del Estado Mayor del ejército israelí, Herzi Halevi: “Nuestra responsabilidad ahora es entrar en Gaza, ir a los lugares donde Hamás se está preparando, actuando, planificando y lanzando. Para atacarlos en todas partes, a cada comandante, a cada operativo, destruir toda su infraestructura”,

Una reunión urgente del Consejo Europeo. De acuerdo con reporte de EFE en ese encuentro se reconoció “enérgicamente” el derecho de Israel a defenderse de ataques como el perpetrado por el movimiento islamista Hamás, pero subrayando que la respuesta debe estar en línea con “el derecho humanitario e internacional” y que se debe “garantizar la protección de todos los civiles”. ¿Es acaso posible, ahora, en estos momentos garantizar la protección de todos los civiles de Gaza? Lo dudo.  

Los 27 del Consejo de Europa recalcaron que continúan comprometidos con “una paz duradera y sostenible basada en la solución de dos Estados” mediante “esfuerzos renovados” en el proceso de paz de Oriente Medio, informó EFE. “Subrayamos ─ expresaron los 27 en un comunicado ─ la necesidad de comprometernos ampliamente con las autoridades palestinas legítimas, así como con los socios regionales e internacionales que podrían desempeñar un papel positivo en la prevención de una nueva escalada”, Esto, por supuesto nada le dice a Hamás que solo quiere anegar en sangre a todo Israel sin importarle la sangre de civiles se derrame en la Franja de Gaza. Israel no se detendrá hasta ver aniquilada Hamás y todas sus fuentes de aseguramiento militar. ¿Después qué sucederá?

He ahí donde quedará plasmada la disyuntiva para Israel y la Autoridad Nacional de Palestina. Resolver todas las contradicciones por medio de negociaciones serias que conduzcan al establecimiento de dos Estados soberanos que pudieran firmar un tratado de paz permanente. Pero primero, Israel debe retirarse de las zonas ocupadas de la Cisjordania, renunciar a los asentamientos de colonos judíos en esos territorios ocupados por Israel. Pero mientras exista un Netanyahu en el poder, las heridas no se subsanarán; las contradicciones continuarán y se levantarán nuevos Hamás, continuarán fortaleciéndose los guerrilleros libaneses de Hezbolá y el cercano oriente continuará siendo una zona conflictiva.