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viernes, 3 de septiembre de 2021

NACER O NO NACER, EL TEMA DEL DERECHO AL ABORTO

Mario J. Viera


 

Existo, soy ser humano, persona, porque mi madre decidió parirme. Pudo haber optado por interrumpir el embarazo, pero ella no lo hizo. No recurrió al aborto, porque yo era el hijo que deseaba tener, un hijo deseado. Entonces nací… Sin embargo, nací con llanto retenido, no respiraba y pude dejar de ser persona en ese mismo instante, si mi madre no hubiera exigido que me atendieran, a mí primero, luego a ella. Nací en la casa; el parto de mi madre fue atendido por una partera tradicional, una de las denominadas como “recogedoras”, una de tantas que auxiliaban a mujeres de bajos recursos a parir.

 

Yo, recién nacido, fui echado a un lado. Entonces gritó mi madre: “¿Por qué no llora el niño…?” Y exigió: “Si no lo atienden me tiro de la cama”. Por suerte, aquella recogedora o partera era una enfermera, y comenzó a darme masajes de revivida. Al rato, solté el llanto; y ahora soy persona y he podido vivir unas cuantas décadas.

 

Pero mi madre pudo haber elegido no parirme. Habría sido su decisión. Digan lo que digan, solo era en su vientre un feto, no una persona, no respiraba dentro del líquido amniótico donde me iba formando. Respiré, tuve el aliento de vida luego de nacer y ser revivido. Mis pulmones se llenaron de aire y, entonces, solo entonces, fui y he sido.

 

En Cuba, entonces, 1939, el aborto era ilegal, a pesar de ello, se producían abortos. Muchas mujeres recurrían a los “curetajes” o el uso de menjurjes y brebajes herbales, que, en muchas ocasiones ponían en peligro la vida de la parturienta. No faltaron casos de hijos no deseados cuando la madre paría en cualquier sitio y abandonaban al recién nacido en cualquier lugar, lo que sí constituía el asesinato de un ser vivo, de una persona con aliento vital. Otras mujeres depositaban al recién nacido en el torno de la Casa Cuna de La Habana, motivadas por la pobreza o por no sentirse preparadas para ser madres. Y ¡claro está! Muchas parían una y otra vez, sobre todo en las zonas rurales, condenándose ellas y sus hijos a una vida de miserias.

 

Digan lo que quieran decir o alegar los partidarios del movimiento pro-vida, solo la vida viable es vida. Un feto no tiene la garantía de la viabilidad; no la tiene en el seno materno, ni la tiene garantizada en el momento del parto. Mi esposa tuvo dos partos llevados a término y los dos se perdieron, por muerte fetal; no obstante, a que durante todo el proceso de embarazo, ambos fetos mostraban signos de viabilidad. No, no importa que en el feto existan latidos del corazón, todavía no ha llegado a la vida; todavía no tiene asegurada la existencia. La vida comienza en el mismo instante cuando un recién nacido respira.

 

Según datos estadísticos, la muerte fetal afecta aproximadamente al 1 % de todos los embarazos, y cada año alrededor de 24 000 bebés nacen sin vida en los Estados Unidos; alrededor de 7.300 bebés mueren cada día en las últimas etapas del embarazo.

 

Para el doctor Andrés de Francisco, coordinador de estrategias de la Alianza para la Salud de la Madre, el Recién Nacido y el Niño, un parto muerto “es cuando la muerte del niño ocurre entre las 22 semanas del embarazo y el momento del nacimiento. Quizás lo más significativo es que muchas veces no se sabe que el niño ha muerto sino hasta el momento en el que nace. Por eso la definición es básicamente un niño que nace y que no respira", así lo expresó a BBC (13 de abril de 2011)

 

La propia naturaleza, en muchísimas ocasiones, es, de algún modo, pro-elección, sin seguir los preceptos moralistas de los pro-vida.

 

La Declaración Universal de los Derechos Humanos, declara en su Artículo 1: “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros”. El ser humano NACE libre; el ser humano, está dotado de RAZON Y CONCIENCIA. Este documento de derechos ampara a todo ser nacido que posee razón y conciencia. Por supuesto no se puede acudir a la Declaración de la ONU para reconocer derechos a un ser no nacido carente de razón y conciencia. El amparo está concedido a todos los individuos, a los seres nacidos, los cuales tienen “derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona” (Art. 2)

 

Dentro de este contexto, preguntemos ¿Tiene la mujer el derecho a decidir sobre su cuerpo? Libertad es el derecho de decidir sobre uno mismo, siempre que no afecte el derecho de otros a elegir y decidir. Sí, la mujer tiene ese derecho. ¿La decisión de interrumpir un embarazo no deseado se trata de un tema ético? En principio se trata de un tema enmarcado dentro de los principios de la ética sin que, de ninguna manera sea inmoral; como no es inmoral la concertación de una pareja de igual sexo para unirse en matrimonio. Es que nadie será objeto de injerencias arbitrarias en su vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia, ni de ataques a su honra o a su reputación, (Art. 12 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos).

 

Muy a propósito voy a reproducir el texto del Art. 18 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos: “Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia”. Implícitamente en este artículo está el no derecho de algunos de imponer a otros sus convicciones religiosas.

 

Y son interpretaciones peregrinas que aducen algunos que se denominan cristianos y seguidores de los mandatos de Dios y se proclaman portadores de la Voz Divina, para exigir, EN NOMBRE DE DIOS que se criminalice el derecho de la mujer a interrumpir un embarazo que no desea. Afirman que el aborto es pecado, casi abominación de Dios, basándose en algún que otro versículo de la Biblia, tan generalizados, que admiten amplísimas interpretaciones. Según la Biblia, Dios dio el encargo a los seres humanos de crecer y multiplicarse, lo que hace aparecer como obvio que Dios no admite interrupciones del embarazo, por aquello de “reproducirse”. Según también en la Biblia en el versículo 13 de Salmos 139, David aseguró: “Porque tú formaste mis entrañas; me hiciste en el seno de mi madre”, algo que puede aceptarse como una licencia literaria, pero también, se puede llegar, por vericuetos retóricos, a la conclusión de que el feto es obra de Dios y por lo tanto, intocable. Está bien, pero en Génesis 2:7 se dice: “Entonces el Señor Dios formó del polvo de la tierra, y SOPLO en su nariz el ALIENTO DE VIDA, y fue el hombre un ser viviente”. Es decir, el hombre es SER VIVIENTE cuando respira con sus pulmones. Este concepto de ser viviente se amplía en Job 33:4: “El Espíritu de Dios me ha hecho, y el aliento del Todopoderoso me da vida. El aliento da vida. La vida según estos versículos se inicia, no en el seno natal, en el aliento vital, Y la vida de ese ser viviente es, según la Biblia, la que Dios protege.  Génesis 9:5-6: “El que derrame sangre de hombre, por el hombre su sangre será derramada, porque a imagen de Dios hizo El al hombre”.

 

Personalmente, preferiría que ninguna mujer recurriera a la interrupción del embarazo, pero. ¿quién soy yo para aconsejar tal cosa? En definitiva, me acojo a la respuesta que Jen Psaki, la portavoz de la Casa Blanca le espetara a un periodista de los pro-vida que cuestionaba el apoyo de Biden al derecho de elección de la mujer: “Sé que usted nunca ha afrontado esa elección ni ha estado nunca embarazado, pero para las mujeres ahí afuera que hacen frente a esa elección es algo increíblemente difícil y el presidente opina que sus derechos deben respetarse”.


¿Cuestión ética? Sean pues, los clamorosos defensores de la palabra de Dios, como ellos la interpretan, consejeros de las mujeres, traten de convencerlas de que deben renunciar al embarazo, si tan antiético ellos lo consideran y no promuevan campañas entre los políticos ultraconservadores para adelantar legislaciones que criminalizan un derecho que solo a las mujeres corresponde. 

 


lunes, 19 de julio de 2021

POR CUBA, UNA SOLA VOZ, SIN DEMAGOGIAS

 

Mario J. Viera


 

Me cuesta trabajo ordenar mis ideas. La ira me enturbia el pensamiento. Quiero ser objetivo; pero no sé si es posible. El querer hacer y el no poder, es angustiante. Ver lo que acontece y guardar silencio, no es posible. Saltan a borbotones ideas que se enfrentan entre ellas expresándolas en palabras con distintos calibres, medidas unas, inapropiadas otras… ¡No es fácil!

 

Hay ocasiones, que a veces me asaltan, de cerrar los ojos, de voltear la página, de negarme leer los periódicos, de escuchar las noticias, y entretener mis ansiedades en juegos fútiles de internet o recreándome viendo una película tonta o una serie de Netflix. Pero no puedo evitarlo tengo que volver al tema como el perro vuelve a su vómito. Cuba duele.

 

Y pienso, y me cuestiono si yo, de haber estado en Cuba cuando estalló la revuelta, hubiera tenido el suficiente valor para unirme al gran tumulto de protestas del día 11. ¡Quizá sí, quizá me hubiera tragado el temor, el mismo que se tragaron los miles que desfilaron gritando, exigiendo “Patria y Vida”! Pero, ¡coño, qué puedo decir desde la distancia, desde la tranquilidad del exilio! Desde aquí, desde este tranquilo exilio ¿Qué me cuesta gritar libertad y patria y vida? ¿Salir a protestar en el Versalles para demostrar que soy cubano y que exijo libertad? Eso es fácil, si hasta pudiera verlo como una fiesta, o como un modo más de romper la rutina. Frente a mí no tendría una jauría de agresivos “boinas negras” y de sicarios mercenarios de la seguridad del estado, o de turbas furiosas de agresores, armados con bates y hasta con armas de fuego.

 

Por supuesto que es correcto, y más que correcto, necesario, demostrar públicamente que apoyamos a los que osan en Cuba alzar la voz; que en Cuba vean que estamos con ellos. Manifestemos nuestro apoyo; pero que nadie, aprovechando la revuelta popular en Cuba, nos manipule para adelantar intereses espurios o políticos.

 

Allá, en Cuba se desata la represión, respuesta lógica de un régimen tiránico en decadencia. ¿Cuántos dignos cubanos ya se encuentran desaparecidos o encerrados en celdas de Cien y Aldabó y en Villa Maristas? ¿Cuántos han sufrido golpizas propinada, a la par por varios rufianes de los órganos represivos? ¿Y los heridos con armas de fuego o heridos en sus viviendas luego de ser asaltados sus domicilios? No habrá piedad por parte de la tiranía. Así lo ha dejado bien claro. Como esa cosa con figura femenina  con grados de coronel de nombre Moraima Bravet Garófalo, jefa de la Dirección General de Investigación Criminal del Ministerio del Interior, declaró: “En este proceso desarrollamos un conjunto de acciones investigativas, de instrucción, periciales y operativas para demostrar que los actos del pasado domingo constituyen un delito (…) Estamos convencidos de que detrás de estos hechos está la mano del enemigo, y vamos a llegar hasta los instigadores y los organizadores”. El derecho de opinar, el derecho de manifestación es delito. Debemos considerar algo sobre lo que ha dicho esta señora coronel, que detrás de todos esos hechos, está la mano del enemigo, sí, el hambre, la miseria, el azote mal manejado de la pandemia, y la falta de derechos que sufre el pueblo cubano, esa es la mano detrás de las protestas y sus instigadores es el propio régimen del PCC.

 

Y ese muñeco de paja, con capacidad de dirección propia de cualquier empleadillo de oficina de correos, pero devenido presidente por su probada sumisión a los grandes, a los mayimbes y cuyo nombre, que preferiría omitir, pero no queda más remedio que señalar; ese tal Miguel Díaz-Canel, dijo: “Paz y tranquilidad ciudadana, respeto, solidaridad entre compatriotas y hacia los otros necesitados del mundo, salvando a Cuba para seguir construyendo, creciendo, soñando y alcanzando la mayor prosperidad posible. Ese es nuestro mensaje para nuestro pueblo”. La paz y la tranquilidad de los sepulcros, la solidaridad de los sicarios para soporte de la dictadura. Esto no se trata de pura demagogia, esto solo es cinismo.  

 

Y agrega, refiriéndose a los supuestos esfuerzos que su “gobierno” ha venido acometiendo en la extracción de petróleo y en el proceso inversionista en el sector turístico: “con el recrudecimiento del bloqueo y las 243 medidas, se cortan todas las fuentes de ingreso que propiciaban esas oportunidades y potencialidades que hemos ido desarrollando”. ¿Las 243 medidas de Donald Trump fueron la causa eficiente para el estallido de la protesta social en Cuba? Yunior García, del 27N podría rebatir lo dicho por el hombre de paja, cuando, luego de ser puesto en libertad, se refirió a su arresto en L y 23 en el Vedado: “…dejamos clarísima nuestra posición y nuestras ideas de cambio, en un país que no frena su caída al barranco, con una aguda crisis sanitaria, sin medicamentos ni comida, con una inflación galopante, una deuda impagable, tiendas en moneda extranjera que se expanden como pulpos, un país que se llena de hoteles mientras el fondo habitacional sufre un perenne peligro de derrumbe y los hospitales no dan abasto. Un pueblo donde crece el descontento, el desabastecimiento crónico, los apagones, los presos de conciencia”.

 

Habría que agregar también, un país donde la agricultura es un fracaso por los métodos burocráticos de su gestión, por las prácticas incorrectas de laboreo de las tierras, el regadío y el cultivo. Un país donde más del 75% de sus suelos agrícolas sufren profundas degradaciones, de erosión laminar y eólica, y de salinización. Un país donde su gobierno destruyó su antes poderosa industria azucarera; un país que arruinó su ganadería; un país cuyo gobierno se mantenía por los subsidios que le brindaba un imperio extranjero, que no supo capitalizar recursos; pero con recursos para levantar prisiones por todo el país, para invertir parte de su presupuesto en propaganda política y en la manutención de sus órganos de prensa y televisivos, y vive del producto de las remesas de los cubanos en el extranjero, y de los recursos que provienen del turismo.

 

Las medidas de Trump fueron un elemento, pero no el fundamental de la crisis económica por la que atraviesa el país, esa ruina viene desde los inicios del régimen.

 

¿Qué se supone debe hacer el presidente de una república democrática ante masivas manifestaciones de protestas populares? Buscar el diálogo sin recurrir a la represión, aunque esto no siempre se cumple, como ha sido el caso, en Colombia y en Chile, durante los pasados disturbios populares de protestas en esos países. No obstante, ni el presidente Iván Duque, ni el presidente Sebastián Piñera osaron hacer lo que el hombre de paja de Cuba, Miguel Díaz-Canel se atrevió, hacer un llamado para enfrentar al pueblo contra el pueblo: "Estamos convocando a todos los revolucionarios del país, a todos los comunistas, a que salgan a las calles y vayan a los lugares donde vayan a ocurrir estas provocaciones (…) La orden de combate está dada: a la calle los revolucionarios".

 

De inmediato, actuó. Puso en movimiento a las brigadas de respuesta rápida, movilizaron a los militantes del PCC de cada centro laboral, confeccionaron rápidamente bates de madera, y llevaron en ómnibus a toda esa gentuza para salir a la calle y agredir a sus propios hermanos. ¿Qué hubo de común en las protestas en Colombia y Chile? ¡La desigualdad social! En ambos casos, debida a las políticas económicas impuestas por el neoliberalismo. ¿Qué diferencia o similitud hubo entre las protestas chilenas y colombianas con el estallido de protestas en Cuba? Similitud, la desigualdad social debida al fracaso económico del sistema comunista; diferencias, ¡muchas! En Colombia y en Chile no existe un Estado policiaco, existe el derecho a la opinión, el derecho de manifestación, el derecho de libre organización política, existe el periodismo libre, existe una sociedad civil que puede expresarse libremente; ¡Nada de eso existe en Cuba! En Chile y en Colombia, los detenidos en movimientos de protestas son puestos en libertad de inmediato; en Cuba hay varios centenares de detenidos, muchos de ellos se desconoce su paradero y todos, están expuestos a la venganza de la tiranía; serán llevados a los tribunales y sometidos a juicios sin las debidas garantías procesales y sin el asesoramiento de abogados.

 

El New York Times, refiriéndose al caso chileno cita a John Polga-Hecimovich, experto en América Latina de la Academia Naval de Estados Unidos, cuando este dijo que los disturbios en Chile y las crisis similares que han sacudido a la región en los últimos meses deberían alertar a las élites políticas: “Esta podría ser la llamada de atención que algunos de estos gobiernos y partidos políticos necesitan para mejorar su representación y gobernanza”; algo de lo que absolutamente carece el régimen totalitario del PCC.

 

Ante la respuesta del régimen cubano de perseguir y criminalizar a los que osaron pedir cambios y libertad, la comunidad cubana en Estados Unidos respondió con manifestaciones de rechazo. Indignación e ira había entre los cubanos. Se repetía lo mismo en diferentes ciudades del mundo donde existen comunidades cubanas. En Washington, frente a la sede de la embajada cubana, amaneció una enorme pintada de CUBA LIBRE sobre la calle que da acceso a esa sede. ¿Una sola voz de repudio? Solo en apariencias, porque la comunidad cubana está dividida en cuanto a la respuesta que Estados Unidos debe darle al régimen de La Habana.

 

Están aquellos que exigen imponer medidas extremas contra la dictadura cubana, y están aquellos que rechazan tales propuestas y solicitan el levantamiento, no solo de las extremas sanciones económicas impuestas por Trump contra Cuba, sino también del embargo que Estados Unidos mantiene desde 1962. Los primeros, una abigarrada mayoría; los segundos, minoritarios. Y ambos grupos reclaman y le exigen a Joe Biden que acceda a sus peticiones. Los primeros, los más publicitados, como publicitados son los líderes inamovibles de las organizaciones de exiliados, que aparecen ante las cámaras de la televisión vistiendo de saco y corbata, acompañados de políticos de corte republicana y fuera de la multitud; no descienden de los estrados para fundirse con la gente que dicen representar. Detrás de sus propuestas se esconde un interés político, bien lejos de lo esencialmente cubano.

 

Así aparece Ron DeSantis, el gobernador de la Florida, con una propuesta interesante para bloquear el apagón de internet impuesto por el régimen del PCC para silenciar las denuncias durante los disturbios populares, y, de inmediato, la congresista republicana María Elvira Salazar suelta su gota de veneno: “Necesitamos la voluntad política del gobierno de Biden” ─ soltó, para luego agregar ─ “Y si el gobierno federal considera que no puede pagar los recursos, lo hará la comunidad cubana-estadounidense”. Biden responde entonces: "Cuba es, desafortunadamente, un estado fallido y está reprimiendo a sus ciudadanos. Han cortado el acceso a internet. Estamos evaluando si tenemos la capacidad tecnológica para restaurar ese acceso".

 

El sector moderado de la comunidad cubana le reclama a la Casa Blanca que cumpla sus promesas de aperturas hacia Cuba, aunque, en realidad este nunca dijo tal cosa, y hasta ahora no ha levantado las sanciones impuestas por su antecesor en el cargo; y declara: "Hay una serie de cosas que consideraríamos hacer para ayudar al pueblo de Cuba, pero requeriría una circunstancia diferente o una garantía de que el gobierno no se aprovecharía de ellos. Por ejemplo, la capacidad de enviar remesas a Cuba. No haríamos eso ahora porque es muy probable que el régimen confisque esas remesas o grandes porciones. (…) Estaría dispuesto a dar cantidades significativas de vacunas, si de hecho se me asegurara que una organización internacional administraría esas vacunas”. Claramente ha sido su respuesta; y esa respuestas la entiende bien el régimen del PCC.

 

Todos aquellos que, como amigos virtuales, me siguen en Facebook, o en las páginas de este blog, me conocen como un pertinaz detractor de las sanciones económicas no selectivas que Donad Trump impusiera sobre Cuba, porque las consideraba como más perjudiciales para el pueblo raso de Cuba, que para el régimen dictatorial. Pero, en estos momentos, si Biden accede a cumplir los deseos de aquellos que le reclaman el levantamiento de todas las medidas impuestas por Donald Trump, sería el peor error político que cometiera; sería como darle carta blanca a la tiranía del PCC para acometer tranquilamente todos los actos de violencia represiva que ha estado empleando para ahogar las protestas.

 

Pretender que el movimiento de protestas generado en la isla es consecuencia del endurecimiento del embargo, simplemente es un intento de descalificar la razón de las protestas. Si bien las medidas implantadas por Trump son un factor más de la ecuación social en Cuba, no es el determinante, como he expuesto más arriba. El régimen, de un portazo, ha cerrado las puertas a un relajamiento de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba. Como en 1996, cuando Bill Clinton se planteaba vetar la Ley Helms-Burton, el régimen de la isla, ante el reto que le planteaba Concilio Cubano, para dar un escarmiento, derribó a dos avionetas no artilladas de Hermanos al Rescate, obligando a Clinton a firmar el proyecto aprobado por el Congreso; ahora hace lo mismo, ante el espanto que le causaron las protestas multitudinaria, prefirió actuar violentamente sin importarle para nada, que ese acto eliminaría la posibilidad de un nuevo relajamiento en las relaciones entre los dos estados, colocando a Biden en una encrucijada política. El régimen del PCC ha minado y hecho estallar los “puentes de amor” que algunos cándidos y timoratos pretendían erigir, supuestamente a favor del pueblo cubano.

 

Por estas razones, resulta insultante el comunicado que recientemente publicara el capítulo de Florida del Black Lives Matter (BLM), un movimiento en respuesta a la violencia policiaca y al racismo. "Esta cruel e inhumana política instituida con la explícita intención de desestabilizar el país y socavar el derecho de los cubanos a escoger su propio gobierno, está en el corazón de la actual crisis cubana” ─ se afirma en el comunicado del BLM. Sin embargo, BLM habla sin sentido, haciendo omisión del hecho de que, el derecho de los cubanos a escoger su propio gobierno ha sido conculcado por la rigidez de un partido único que se mantiene en el poder sin la legitimidad que confieren las elecciones libres, competitivas y transparentes.

 

Y continúa el comunicado de BLM afirmando: “Desde 1962, los EEUU han provocado dolor y sufrimiento al pueblo de Cuba cortando el suministro de comida y medicinas, costando a la pequeña Isla un estimado de 130 billones de dólares". Sin embargo, los redactores del comunicado pecan por ignorancia o por convergencia ideológica con el régimen implantado en Cuba. En primer lugar, aceptan como bueno, sin un análisis crítico, el cálculo de afectaciones que ofrece el gobierno del PCC; pasan por alto un detalle; precisamente en lo del suministro de comida y medicinas, cuando, en realidad, dentro de las líneas del embargo está permitido el envío de ayuda humanitaria, así como la exportación de alimentos, aunque, en este caso, se exige el pago previo; además, está autorizada la venta de medicamentos aunque cumpliendo con determinadas condiciones de transacción.

 

Parece que no han tomado nota de lo asegurado por Erika Guevara-Rosas, directora para las Américas de Amnistía Internacional a la BBC Mundo: "Ellos [el gobierno cubano] han generado una narrativa como si se tratara de un bloqueo completo y se trata de un embargo económico y financiero, con todas las implicaciones que eso tiene en la vida de las personas". Precisó que, en la actualidad Estados Unidos es el principal exportador de alimentos y medicamentos a Cuba; y destacó que el 80% del consumo de carne y pollo de la isla proviene de Estados Unidos, aunque omitió decir que estos productos solo son accesibles para los cubanos en las tiendas MLC que hacen sus ventas ─ luego de satisfacer las necesidades de los altos mandos del Partido Comunista, las Fuerzas Armadas y el Gobierno ─.. en divisas y a precios elevados. Este es uno de los factores que más incidieron en la revuelta nacional.

 

Para concluir, en el comunicado de BLM se declara: "Cuba ha demostrado solidaridad históricamente con pueblos oprimidos descendientes de africanos, protegido a revolucionarios negros [por ejemplo la militante del Black Panters, Assata Shakur, condenada en Estados Unidos condenada por matar a un policía en Nueva Jersey en 1973], garantizándole asilo, apoyado las luchas de liberación negras en Angola, Mozambique, Guinea Bissau y Sudáfrica". Los líderes de BLM no toman en cuenta que el PCC ha mantenido siempre una política de discriminación hacia los negros, se ha repetido en los descalificativos que ha hecho de los miembros del Movimiento San Isidro; y no solo discrimina a los negros, sino también a todo aquel que disienta de la línea oficial, sin importar que sea negro, mulato o blanco, Los únicos que son considerados como personas, para el partido comunista, son los partidarios de la dictadura, los “revolucionarios”, para los cuales son las calles y las universidades. Realmente, cuando BLM se alinea a favor de la dictadura del PCC, toda su labor, toda su lucha, como organización, queda descalificada.  

 

Del otro lado de los moderados de la diáspora cubana ─ no hay puntos medios ─, están los “duros”, los inclaudicables, los que reclaman con mayor fuerza, los que piden acciones radicales en contra de la dictadura y hasta proponen, en un documento dirigido a la Casa Blanca acompañado de una inusitada cantidad de firmas, bombardeos “humanitarios” sobre La Habana. Y se van a Washington a presionar al presidente de Estados Unidos, so pena de que, si este no cumple con lo exigido, no contará con sus votos en la próxima campaña electoral, algo que, por supuesto, no le impedirá a Biden conciliar el sueño; bien conoce que muchos, prácticamente la mayoría de los procedentes de Miami, firmantes del documento de marras y de aquellos concentrados ante la Casa Blanca, no votaron por él, que son ardientes seguidores de Donald Trump, que en Miami  hicieron actos de protesta alegando, como Trump, que se había cometido fraude electoral y que le acusaban de ser hasta comunista. Bien saben que Estados Unidos no invadirán a Cuba con sus tropas; así lo hicieron saber los senadores Bob Menéndez, demócrata y Marco Rubio, republicano.

 

Aunque Estados Unidos ha ejecutado operaciones militares sin el aprobado del Congreso, como fue la invasión a Panamá para derrocar al general Noriega y la invasión a Granada, también Estados Unidos se han inhibido de intervenir en otros países para restaurar “la justicia”. Trump, aparte de sus “todas las opciones sobre la mesa” no envió a los marines contra Venezuela a pesar de que durante las protestas populares del 2017 hubo entre 127 y 157 muertes; ni tampoco contra Nicaragua, donde en siete meses de protestas contra el régimen de Daniel Ortega se produjeron 535 muertos. En Birmania luego del golpe de estado propinado por el ejército, la soldadesca acribilló a los manifestantes no violentos con un saldo de 110 víctimas; Estados Unidos no intervino militarmente, como no intervino en Tailandia, como no intervino en Bielorrusia donde, durante las protestas populares, se hicieron 35 000 arrestos y miles fueron golpeados por los sicarios de Aleksandr Lukashenko. Ellos lo saben, pero están frente a la Casa Blanca siguiendo el libreto que otros les han trazado. Indigna ver que haya quienes se aprovechan del dolor y de la ira de la diáspora cubana en Estados Unidos para adelantar sus propias agendas políticas, o impulsar ruines intereses personales. Por Cuba se requiere una voz, fuerte, enérgica, independiente y sin la demagogia de algunos políticos. Una voz unitaria, no los clamores de los oportunistas de siempre. Una voz, en fin, que se pronuncie en cubano.

viernes, 16 de abril de 2021

MANIFIESTO 27N

 12 de abril de 2021

 


El 27 de noviembre de 2020 más de trescientos intelectuales, artistas y periodistas acudimos al Ministerio de Cultura para exigir el reconocimiento de nuestras libertades y derechos ciudadanos; y para expresar el rechazo a la violencia de Estado, sostenida por años e incrementada en los últimos meses. El detonante de esta manifestación fueron los hechos ocurridos en el barrio San Isidro la noche anterior. De la necesidad de continuar el camino de reclamos que se inició aquel día, y de la voluntad de participar en el presente y futuro de Cuba, surge el 27N.

 

Somos una comunidad abierta, diversa, impulsada principalmente por jóvenes artistas e intelectuales, reunida por el azar y cohesionada por el deseo de construir un país más digno y justo para todos los cubanos. Constituidos de manera horizontal, intentamos sustituir el verticalismo de liderazgos tradicionales por medio del debate y la generación de consensos que respondan a la diversidad de su membresía y no a la unanimidad de criterios, lo que propicie prácticas más democráticas, plurales e inclusivas. No somos una organización o movimiento político sino cívico, contamos con la creación artística y el trabajo intelectual como principales herramientas. Mediante decisiones tomadas en colectivo y bajo una dialéctica constante, nos organizamos por grupos para trabajar, los cuales son integrados voluntariamente por activistas según su disponibilidad de tiempo, sus talentos y habilidades, sin que ello implique jerarquía ni privilegio dentro de esa comunidad que crece cada día y de la que puede formar parte cualquier ciudadano cubano, independientemente de su ideología, ocupación, lugar de residencia, etc., siempre que lo acompañe la honestidad, el civismo y el respeto hacia la libertad de expresión. No actuamos en secreto pues nada ilegal hacemos, visibilizamos nuestras ideas en nuestras plataformas digitales. No aceptamos pronunciamientos discriminatorios, que fomenten el odio político ni que atenten contra las libertades y derechos defendidos por nuestra comunidad. Nuestro accionar es cívico, pacífico, solidario, dialogante, comprometido con los sufrimientos de la sociedad cubana actual y con sus aspiraciones de un futuro de democracia y bienestar. No existen fines de lucro ni influencia de intereses extranjeros u organizaciones políticas, solo rige la voluntad de la ciudadanía cubana.

 

Basamos nuestra existencia en el principio político y jurídico, recogido en la Carta Internacional de Derechos Humanos, así como en la Constitución de la República de Cuba aprobada el 19 de abril del 2019, de que los ciudadanos de un Estado deben tener garantías para disfrutar con igualdad plena de todos los derechos y libertades, sin distinciones de raza, color, género, identidad sexual, posición política, nivel de acceso económico, origen social, lugar de nacimiento, religión, situación de discapacidad y cualquier otra condición. Hacemos valer de este modo nuestro derecho a expresarnos, asociarnos y manifestarnos libremente, condenando ante Cuba y el mundo cualquier hecho que atente contra esos derechos humanos. Exigimos al gobierno cubano que se haga responsable en su administración de escuchar a la ciudadanía y que fomente la paz y el respeto a nuestros derechos.

 

El país que soñamos

 

Queremos un país inclusivo, democrático, soberano, próspero, equitativo y transnacional.

 

Deseamos una nación donde expresarse libremente no constituya un acto de valentía, sino que sea una consecuencia natural del pensamiento autónomo. Donde no exista el odio político, la violencia policial, la represión, la censura, la manipulación mediática, la violación de la privacidad, los actos de repudio; en fin, las prácticas abusivas de poder ejercidas por una dirección política centralizada, militar y partidista, que discrimina y anula a quienes disienten, violando sus derechos humanos.

sábado, 20 de marzo de 2021

Karla María Pérez González, la mujer que le inspira miedo al régimen del PCC

 Mario J. Viera

 


Miserables. les tiemblan las piernas delante de una mujer joven, de Karla Pérez, que se atrevió a criticar al régimen del PCC, que colaboró con una organización opositora, que fue colaboradora del Portal ADN Cuba, que ejerció el simple derecho humano de opinar libremente. Los usurpadores de la soberanía cubana, reaccionaron contra ella.

 

Le impidieron continuar sus estudios universitarios de periodismo, bajo el principio de que la Universidad es solo para los "revolucionarios", es decir para aquellos que se sometan a la hipocresía de aparentar "fidelidad" a un régimen hipócrita y violador de los derechos humanos, o de aquellos considerados "políticamente confiables", porque viven de espaldas a su pueblo.

 

Obtiene una beca para continuar sus estudios en Costa Rica, se gradúa y pretende, no quedarse en el exilio, sino regresar a la patria, a su país natal, a su familia, a su pueblo. Pero le niegan su regreso.

 

Viven encerrados dentro de sus mentiras y quieren obligar a todos a que vivan dentro de la mentira. ¡Cobardes! Les asusta la cultura, el arte libre, la expresión sincera, la palabra escrita que revela verdades sin ocultamientos. Le temen a al pueblo y lo reprimen cuando el pueblo se niega a seguir viviendo en la mentira. ¡Y este régimen reaccionario, despótico, desgastado de ideas, envilecido, retrógrado, tiene asiento en el alto tribunal de los derechos humanos!

 

La tiranía tiene que ser marginada, repudiada, ¿Y esperan que Estados Unidos se abra a relaciones cordiales, de iguales, de relajamiento en sus relaciones diplomáticas? ¿Aspiran con tales actos cobardes a que Estados Unidos, graciosamente, les levante el embargo, no el bloqueo, que mantienen contra su régimen? ¡Que se conformen conque se eliminen las sanciones económicas, no selectivas, que afectan en particular al pueblo cubano!

viernes, 22 de enero de 2021

LA UNIÓN EUROPEA NOS TRATA COMO NADA PORQUE NO NOS DAMOS A RESPETAR COMO RESISTENCIA

Lázaro González Valdés

 


Este reporte ("Los derechos humanos no fueron el enfoque" Michel Suárez. Radio y Televisión Martí[1]) es verdaderamente interesante y los que siguen y analizan el conflicto cubano con conocimiento real deben archivarlo. La Unión Europea no va a exigir nada, aunque lo diga quien lo diga, de hecho, no le toca hacerlo, sino que somos los cubanos quienes debemos exigirle, desafiar a la dictadura, y quitarle el poder político, no otros Estados. Estos lodos de confusión y declaraciones desacertadas se deben a las aguas que antes derramaron (y derraman aun) algunos grupos cabilderos que han supeditado la causa de liberación a políticas locales principalmente en Estados Unidos. 


Al principio de esta lucha no violenta, los grupos en Cuba eran numerosos y, a pesar de las diferencias, colaboraban entre ellos en mayor o menor grado, pero ahora es la guerra de todos los grupos y para colmo son microgrupos como queda demostrado por las marchas girasoladas en las que participan más flores que activistas. 


La Unión Europea no considera, no cree en los activistas y grupos que hoy están en Cuba. Tan es así que antes se logró la posición común donde a la dictadura se le exigía el respeto de los derechos humanos y ahora todo es inversiones y hasta la Mogherini dice que en Cuba hay una democracia unipartidista. Además, llevamos años de broncas de egos, intercambios públicos de acusaciones y demás dramas patéticos los cuales han dañado la imagen de las nuevas generaciones de activistas no obstante premios y certificados que ha entregado la Unión Europea, reconocimientos banales que a la causa no le sirven aunque si realimentan egos y crean falsas expectativas. 


En resumen, no hay solidaridad. Estamos solos. Y eso indica que toca aliarse, aprender a trabajar en equipo, dejarse de jugar a la politiquería de izquierdas y derechas en país donde no existe el más mínimo derecho cívico.

 

Si no se llega a unir alrededor de 420 mil cubanos para conseguir la masa crítica, pueden sentarse de por vida a esperar una libertad que jamás llegará, porque los procesos libertarios se causan, no son casuales ni van a suceder porque, como se escucha decir erróneamente, "el pueblo no aguanta más y en algún momento saldrá para la calle". ¡Bájense de esa nube y aterricen, porque eso es el azar! Eso es como ir al casino y creer que se saldrá millonario. No hay registro histórico de pueblos que se liberan espontáneamente. La Historia es ciencia, inexacta, pero ciencia. No se pueden ignorar las investigaciones de eruditos como Gene Sharp o de sociólogos como Damon Centola.

 

Cuando la Unión Europea vea una fuerza que desafía a la dictadura y que el poder político podría pasar a manos de la resistencia, entonces ustedes verán como los europeos hasta nos ponen un embajador especial para dialogar y apoyarnos porque saben que sus inversiones y demás negocios podrían irse al demonio. ¡Así es la vida real! El resto es paja que se la lleva el viento.



[1] https://www.radiotelevisionmarti.com/a/los-derechos-humanos-no-fueron-el-enfoque-fuente-de-la-ue-tres-reuni%C3%B3n-sobre-cuba/283319.html?fbclid=IwAR3XcYsXVxwM2KYlQGE_8MfdchGkcdGHo-7DfDo2z5wj3VW4vm67047ENzM 

jueves, 10 de diciembre de 2020

EL CINISMO DEL GRANMA: “La obra de la Revolución es la principal garantía para los derechos humanos en Cuba”

 

PRIMERA PARTE

 

 


Mario J. Viera

 

El editorial del Granma, con fecha 9 de diciembre de 2020, es de un cinismo increíble. Publica una larga lista donde relaciona los supuestos “derechos del pueblo cubano, en diferentes esferas”, tales como la “participación en los asuntos públicos; la atención a la ciudadanía; acceso a la justicia; estado de derecho y control de la legalidad…

 

Detengámonos por un momento para analizar, primero, estos cuatro puntos.

 

¿Todos los ciudadanos tienen iguales oportunidades de acceso a los más altos cargos públicos, en función de sus capacidades y méritos, y no en dependencia de su capacidad económica o financiera? ¿Todos? ¿Sin excepciones? El Artículo 14 de la vigente Constitución, establece: “El Estado reconoce y estimula a las organizaciones de masas y sociales, que agrupan en su seno a distintos sectores de la población, representan sus intereses específicos y los incorporan a las tareas de la edificación, consolidación y defensa de la sociedad socialista”. El Artículo 42, de esta misma Constitución establece que todas “las personas son iguales ante la ley, reciben la misma protección y trato de las autoridades y gozan de los mismos derechos, libertades y oportunidades, sin ninguna discriminación por razones de sexo, género, orientación sexual, identidad de género, edad, origen étnico, color de la piel, creencia religiosa, discapacidad, origen nacional o territorial, o cualquier otra condición o circunstancia personal que implique distinción lesiva a la dignidad humana”. ¡Hermoso enunciado! ¡Nadie puede ser discriminado, y por tanto, tienen derecho a la participación en los asuntos públicos! Y sí, el artículo 80 de la Constitución reconoce el derecho de los ciudadanos, en su inciso c) “elegir y ser elegidos”. Sin embargo, el texto constitucional vigente olvidó fijar una condición imprescindible para asegurar este derecho, el de declarar “punible todo acto por el cual se prohíba o limite al ciudadano participar en la vida política de la nación”, como estaba, claramente recogido en el artículo 38 de la Constitución de 1940.

 

Resumamos, en primer lugar, existe la condición para la legitimación de las organizaciones “de masas y sociales” que incorporen a sus afiliados a las tareas de la edificación, consolidación y defensa de la sociedad socialista, y, por supuesto en este reconocimiento no se incluye ninguna organización política, salvo la del Partido Comunista de Cuba (PCC) al cual el artículo 5 le reconoce como partido “único, martiano, fidelista, marxista y leninista, vanguardia organizada de la nación cubana (…) la fuerza política dirigente superior de la sociedad y del Estado”. En segundo lugar, entre las discriminaciones que la Constitución rechaza, no se incluye, una muy sencilla, la referida a “opinión política”, ni declara punible la limitación del ciudadano en la vida política de la nación; tercero, solo los que reconocen al PCC, como la única organización política con capacidad “dirigente superior de la sociedad y del Estado”, que están incorporados a organizaciones que se dedican a la edificación, consolidación y defensa del socialismo, tienen el derecho reconocido a participación en los asuntos públicos.

 

Por otra parte, entre los deberes que la actual Constitución establece para los ciudadanos, estipulados en su artículo 90, se declara, en su inciso e) “guardar el debido respeto a las autoridades y sus agentes”, una norma imperativa, tan ambigua e imprecisa semánticamente, que permite cualquier interpretación de su alcance, y constituye una violación del ideal del Estado de Derecho (Fuller, L.L.: The Morality of Law, 2nd edn., Yale University Press, New Haven, 1969; vers. esp., ID., La moral del Derecho, vers. de Francisco Navarro, Editorial F. Trillas, México DF, 1967. Citado por J. Alberto del Real Alcalá. “El problema de la vaguedad en la legislación”)

 

¿Qué puede entenderse por “debido respeto”? Caben muchas interpretaciones e incluso el justificar la norma del desacato. El desacato es toda expresión proferida o acción ejecutada en menosprecio de la autoridad y realizada en su presencia o en escrito a ella dirigido.  Así, el Código Penal, Ley No. 62 de 29 de diciembre de 1987, en el artículo 144, correspondiente al Título II Delitos contra la Administración y la Jurisdicción, tipifica el denominado delito de Desacato:

 

1.   El que amenace, calumnie, difame, insulte, injurie o de cualquier modo ultraje u ofenda, de palabra o por escrito, en su dignidad o decoro a una autoridad, funcionario público, o a sus agentes o auxiliares, en ejercicio de sus funciones o en ocasión o con motivo de ellas, incurre en sanción de privación de libertad de tres meses a un año o multa de cien a trescientas cuotas o ambas.

2.   Si el hecho previsto en el apartado anterior se realiza respecto al Presidente del Consejo de Estado, al Presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular, a los miembros del Consejo de Estado o del Consejo de Ministros o a los Diputados a la Asamblea Nacional del Poder Popular, la sanción es de privación de libertad de uno a tres año.

 

Aberración jurídica esta, presente en el ordenamiento penal vigente en Cuba, que ha estado desapareciendo de los códigos penales actuales, al considerar que esta normativa penal, constituye una fragante violación del derecho humano a la libertad de expresión. Las organizaciones internacionales y las organizaciones no gubernamentales de todo el mundo, tal como lo ha expuesto la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), han expresado en forma uniforme la necesidad de abolir estas leyes, que limitan la libertad de expresión al castigar las expresiones que pudieran ofender a los funcionarios públicos. La CIDH declaró asimismo que “las leyes de desacato proporcionan un mayor nivel de protección a los funcionarios públicos que a los ciudadanos privados, en directa contravención con el principio fundamental de un sistema democrático, que sujeta al gobierno a controles, como el escrutinio público, para impedir y controlar el abuso de sus poderes coercitivos”.

 

¿Qué decir del tema “Atención a la ciudadanía”? Para el Granma esto se refiere a los supuestos derechos de queja y petición, afirmando poseer un rango superior en el ordenamiento jurídico, y se complementan con el derecho de los ciudadanos a recibir la atención o respuestas por parte de las autoridades, en un plazo adecuado y conforme a la ley. La respuesta gubernamental a los reclamos y propuestas presentadas por los 30 representantes de los jóvenes artistas e intelectuales plantados ante el Ministerio de Cultura el 27 de noviembre pasado, ha sido su descalificación y la prohibición a muchos de ellos a salir fuera de sus casas manteniéndoles recluidos en una especie de prisión domiciliaria.

 

En 2003, la respuesta que el gobierno, entonces de Fidel Castro, ante el reclamo presentado en la Asamblea Nacional del Poder Popular, del vacuo proyecto reformista conocido como Varela, fue suficiente para impulsar una ola represiva que llevó a prisión a 75 activistas y periodistas independientes. Cuando las organizaciones civilistas de defensa de los derechos humanos, las de carácter social, políticos o intelectuales, todas ilegalizadas, presentan sus reclamos, la respuesta que reciben es el acoso de los órganos represivos y los actos de repudio, organizados, dirigidos e impulsados por el mismo gobierno.

 

En cuanto al tema del “estado de derecho y control de la legalidad” hay mucho de qué hablar. ¿Es Cuba en realidad un Estado de derecho, donde lo que impera es la ley? Dicho de una manera sencilla, el Estado de derecho es “la forma de organización política en la que se encuentra sujeta la vida social, que por medio de un marco jurídico ejecuta un conjunto de reglamentos a fin de garantizar el principio de legalidad y los derechos fundamentales de todos los ciudadanos”. Bajo esta escueta definición, y de acuerdo al marco jurídico que establece la nueva Constitución política de Cuba, podría decirse que sí, que Cuba es un Estado de derecho, porque la norma constitucional establece un marco jurídico específico que legaliza al Estado y, en la letra, en el papel, se garantizan los derechos fundamentales de los ciudadanos…Pero, ¿esto es así en realidad?

 

Es necesario ampliar la definición que he presentado de Estado de derecho, agregando, además, que, en el Estado de derecho, el poder del Estado se encuentra limitado por el derecho; o más bien, el Gobierno, la rama ejecutiva del Estado. ¡Limitado por el Derecho! Para limitar y restringir el poder del Estado en favor de la libertad de los individuos. La libertad del individuo como la interpreta Immanuel Kant: “Nadie me puede obligar a ser feliz a su modo, sino que es lícito a cada uno buscar su felicidad por el camino que mejor le parezca, siempre y cuando no cause perjuicio a la libertad de los demás para pretender un fin semejante, libertad que puede coexistir con la libertad de todos según una posible ley universal”.

 

Y hay que aclarar bien la diferencia existente entre Estado y Gobierno. El gobierno es parte del Estado, como también es parte del Estado el órgano legislativo y también es parte del Estado el órgano judicial. En El Estado de derecho cada uno de sus órganos tienen diferentes funciones; al legislativo le corresponde dictar las leyes que no entren en contradicción con la Ley Fundamental, la Constitución; al judicial le corresponde la interpretación de las leyes y su ajuste a los principios emanados del orden constitucional; en tanto, el Ejecutivo tiene como función primaria el cumplir y hacer cumplir las leyes.

 

Ahora bien, bajo el sistema político y jurídico presente en Cuba, el judicial no se define como Poder Judicial, independiente de los otros poderes del Estado; solo se reconoce como un simple sistema estatal, careciendo, al mismo tiempo, de la potestad de ser el órgano de interpretación de las leyes y de decisión sobre su constitucionalidad. El inciso b) del artículo 108 le reconoce esta capacidad solo a la Asamblea Nacional del Poder Popular, al estipular como función de la misma, “dar a la Constitución y a las leyes, en caso necesario, una interpretación general y obligatoria, en correspondencia con el procedimiento previsto en la ley”, y por el inciso e) “ejercer el control de constitucionalidad sobre las leyes, decretos-leyes, decretos presidenciales, decretos y demás disposiciones generales, de conformidad con el procedimiento previsto en la ley”.

 

Por los enunciados del artículo 148. “Los tribunales constituyen un sistema de órganos estatales, estructurados con independencia funcional de cualquier otro”. El Artículo 149, establece que “los magistrados y jueces legos del Tribunal Supremo Popular son elegidos por la Asamblea Nacional del Poder Popular o, en su caso, por el Consejo de Estado”. Reforzando el carácter de sistema del judicial dependiente del Legislativo, el artículo 154 de la Constitución de 2019 establece que, “El Tribunal Supremo Popular rinde cuenta ante la Asamblea Nacional del Poder Popular de los resultados de su trabajo en la forma y con la periodicidad que establece la ley”; y el artículo 155. Declara: “La facultad de revocación de los magistrados y jueces corresponde al órgano que los elige”. Es decir, los magistrados deben su puesto a la Asamblea del Poder Popular, y esta puede supervisar su labor y decidir sobre su revocación. ¿Estado de Derecho y el poder judicial deja de ser tal para convertirse en un sistema bajo la supervisión del Legislativo?

 

En el Estado de derecho, el gobierno no puede decidir ad líbitum, tiene que ajustarse al ordenamiento legal, que norma y fija los límites de su actuación. En Cuba se presenta una anormalidad legal, donde Estado y Gobierno se siente como una misma identidad; y, al mismo tiempo, esta identidad se coloca bajo las directivas y dictámenes de una instancia, no electa popularmente, el Buró Político del PCC, y los Congresos de ese partido. Las leyes que se dicten en la Asamblea Nacional (Parlamento) tienen que adecuarse a las directivas aprobadas en los Congresos del Partido Comunista de Cuba. En este caso queda definido exactamente donde reside el poder y quien es el soberano: el PCC, y si el soberano es un ente político determinado, como el PCC, el Estado de Derecho no puede pretender afirmar la primacía del Derecho sobre la política.

 

Según el profesor de Derecho Constitucional, de la Universidad Astral de Chile, Pablo Marshall Barberán, el Estado de Derecho se puede caracterizar de la siguiente manera: (a) el Estado de Derecho no está vinculado a determinada filosofía política, debe ser algo "apolítico"; (b)  el Estado de Derecho exige imperio de las leyes, esto es, sumisión de las autoridades al derecho y en especial sumisión de la administración a la ley; y (c)  exige la protección judicial del individuo frente a la administración.

 

¿A quien pretende engañar el Granma?

 

(continuamos)