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viernes, 29 de noviembre de 2013

Las hondas razones de Honduras


Fernando Mires. Blog POLIS

Ya no es como antes. Antes podía pasar cualquier cosa en Honduras y a nadie le importaba. Podía ser elegido un candidato del Partido Nacional o del Partido Liberal y a nadie le importaba. Podía haber un golpe de Estado y a nadie le importaba.

Las cosas comenzaron a cambiar el 28 de Junio  de 2009 cuando un grupo de militares sacó al latifundista Manuel Zelaya Rosales de su apacible lecho para introducirlo en un avión. Entonces el nombre de ese país apareció en los titulares de todos los diarios del mundo. Como si en Honduras hubiera tenido lugar un golpe de Estado por primera vez en su historia. Un golpe de Estado que, además, no fue ni tan golpe ni tan de Estado.

Por una parte, los militares del 2009 no actuaron por su cuenta sino por encargo del Parlamento y del Poder Judicial. Por otra, el realizado fue un golpe de gobierno más que de Estado. El lugar de Zelaya lo ocupó no un militar sino un civil, el liberal Roberto Micheletti. ¿Por qué causó entonces tanto revuelo el golpe de 2011 a diferencias de otros que habían tenido lugar en el país centroamericano? Las razones son hoy evidentes.

Manuel Zelaya (MEL) era una pieza en el tablero de una estrategia internacional fraguada por Chávez y los Castro. De acuerdo a esa estrategia, La Habana y Caracas constituían un eje en torno al cual se agrupaban otros gobiernos "revolucionarios", vale decir, autoritarios, militaristas, populistas y caudillistas. El ALBA estaba destinada a fungir, según los delirios de Chávez, como la Internacional del socialismo del Siglo XXl.

La incorporación de MEL al ALBA parecía confirmar el avance de la imaginaria revolución continental. De ahí que la destitución de Zelaya fue percibida por Chávez y los Castro como una batalla perdida en el marco de una gran guerra política internacional.

¿Cómo olvidarnos de Nicolás Maduro cuando en 2009  viajó a Nicaragua con el propósito de traspasar el límite con Honduras junto a MEL a fin de  que todo el pueblo hondureño se levantara en nombre del presidente depuesto? Algo que, por cierto, no ocurrió. Todo lo contrario: Micheletti cumplió un breve periodo de transición y las elecciones de 2009 fueron ganadas con comodidad por el conservador Porfirio Lobo. Honduras parecía volver a su lúgubre normalidad.

A pesar de todo, las elecciones de Noviembre de 2013 fueron vistas por diversos opinólogos como un "test". De acuerdo a ese "test" si ganaba Xiomara, significaba que el proyecto continental castro-chavista todavía era válido. Si perdía, significaba que ese proyecto había comenzado a languidecer definitivamente.

Escribo "definitivamente" con intención. Porque antes de las elecciones de 2013 en Honduras, ya había síntomas del declive del proyecto castro-chavista a nivel continental. En términos más rigurosos, ese declive comenzó en las elecciones peruanas de 2011 que dieron como vencedor a Ollanta Humala. 

Mientras que en las elecciones de 2006 Humala fue presentado como "el Chávez peruano", en las de 2011 hizo todo lo posible para distanciarse del finado venezolano. Humala, político al fin, había entendido que la marca Chávez ya no era rentable. En cierto modo lo mismo hizo MEL quien, gracias a su instinto de poder, entendió que unir la candidatura de Xiomara con el nombre de Maduro ─ sobre todo ahora, cuando Venezuela está sumida en una catástrofe ─ habría sido una locura sin nombre.

No obstante, habiendo perdido las elecciones (Conservadores 34,08%. LIBRE 28,9%) MEL intentó emular no a Maduro sino ─ ¡qué ironía! ─ a Henrique Capriles, anunciando a los cuatro vientos un fraude electoral. Algo absolutamente imposible pues se puede cantar fraude a partir de una diferencia mínima, como ocurrió el 14A en Venezuela, pero no de una de 5 a 6%, como en Honduras. Por lo mismo, hay razones para pensar que el plan de MEL era otro, a saber: que las naciones del ALBA levantaran una protesta a través de la OEA, CELAC (¿existe todavía?) y MERCOSUR a fin de aislar internacionalmente al conservador Juan Orlando Hernández (JOL). 

El inefable Maduro aceptó el juego anunciando que el triunfo de JOL había sido producto de una conspiración de EE UU (¿no tendrá otra idea en su cabeza?) Vano intento. El vecino de MEL, Daniel Ortega ─ de quien se dice que no tiene principios, pero sí, fines ─ fue uno de los primeros gobernantes del mundo en reconocer el triunfo de JOL. Los otros socios del ALBA miraron hacia otro lado, como si hubieran sentido vergüenza. Como si Honduras nunca hubiera existido.

Pero en política nada está escrito. Si bien Xiomara no triunfó, el zelayismo ya es la segunda fuerza política del país. Puede ser, por lo tanto, que alguna vez alcance el gobierno. Pero si así ocurre, lo hará solo en el marco de una lucha nacional, sin grandes incidencias internacionales.

El chavismo en su forma nacional (madurista) comienza a declinar en Venezuela. El chavismo internacional terminó, al parecer para siempre, en Honduras.

Hay, además, otro par de buenas noticias. El bi-partidismo decimonónico de la Honduras rural (un duopolio político) ha llegado a su fin. Gracias al LIBRE de MEL, pero también al nuevo partido PAC de Salvador Nasralla (un nada despreciable 15,86%) ha surgido un espacio donde pueden ser ensayadas diversas alianzas. Si los liberales (20,49%) se recuperan en la oposición, nadie puede saberlo todavía.

Destacable fue el hecho de que las elecciones tuvieron lugar en un ambiente relativamente pacífico. También fue saldo positivo la exigua abstención electoral. Mucho menos que la de países que se consideran políticamente desarrollados, como Chile. 

En fin, poco a poco, paso a paso, con sus terribles problemas sociales a cuestas, Honduras está atravesando el umbral que separa a las naciones pre-políticas (para no decir bárbaras) de las políticas (para no decir civilizadas). En buena hora.

miércoles, 27 de noviembre de 2013

Campanada de Honduras para todos


Editorial La Prensa de Managua

Caricatura Diario La Prensa, Nicaragua
Aunque el Tribunal Supremo Electoral de Honduras aún no da un ganador de las elecciones del domingo y el líder del partido Libertad y Refundación (Libre), el controversial expresidente expulsado del poder en 2009, Manuel Zelaya, esté gritando “fraude”, la victoria del candidato del Partido Nacional (en el poder), Juan Orlando Hernández, es prácticamente un hecho.

Según reportaron las agencias de noticias ayer, en el cuarto informe del TSE, Hernández suma el 34.19% (631,079 votos válidos), mientras que Castro 28.83% (532,198 votos) con el 58% de las actas escrutadas. En tercer puesto, con el 20.76% (383,283 votos) aparece el aspirante del opositor Partido Liberal, Mauricio Villeda, quien ayer dijo que aceptará los resultados oficiales.

Esa tendencia se ha mantenido desde el primer informe y el único argumento que tienen Zelaya y su esposa para declararse “ganadores” son sus propias encuestas a boca de urna.

Sin embargo, los resultados de las elecciones hondureñas más que un alivio deben representar una campanada de alerta. Que el Partido Libre, de Zelaya, con casi el 29% de los votos esté rompiendo el bipartidismo histórico que han mantenido en ese país el Partido Nacional y el Partido Liberal — hoy relegado al tercer lugar — es un claro mensaje de la ciudadanía, que está insatisfecha con el trabajo que han realizado los Gobiernos hondureños, sean nacionalistas o liberales.

Que surja una tercera opción no es el problema. Es parte del juego democrático. El problema es que esa tercera opción, el Partido Libre, de Zelaya, tiene sus raíces en el llamado socialismo del siglo XXI de Hugo Chávez, que aunque ha resultado ser un fracaso en la propia Venezuela, con sus cantos de sirena populistas, ofrece una alternativa tentadora para los millones de hondureños empobrecidos que no ven en los partidos tradicionales una respuesta.

El problema con los políticos que se inspiran en el socialismo del siglo XXI es que usan los mecanismos de la democracia para acceder al poder, y usan el populismo para atraer los votos, pero una vez en el poder empiezan a intimidar y a destruir el sistema democrático para garantizar su permanencia a perpetuidad, y para colmo no resuelven el problema de la pobreza. Eso ha ocurrido en Venezuela, Bolivia, Ecuador y Nicaragua. Sin duda ocurriría lo mismo en Honduras de tener los Zelaya una nueva oportunidad de sentarse en la silla presidencial.

De tal manera que si los hondureños quieren seguir construyendo su democracia no se pueden limitar a realizar elecciones cada cuatro años. La democracia es mucho más que eso, para conservar su legitimidad debe ser efectiva, con esto queremos decir que debe controlar la corrupción, debe asegurarse que las leyes son iguales para todos, que las libertades individuales sean respetadas, pero además debe resolver los problemas más urgentes de su población, y al menos mostrar algunos resultados rápido.

En el caso de Honduras esos problemas son la pobreza del 65% de sus habitantes y la increíble violencia que se expresa en 20 homicidios diarios. No es solo con el fomento a las inversiones que hay que esperar que maduren para que produzcan empleos, o solo con el control de las maras “manu militari” que se van a resolver estos problemas.

El presidente electo de Honduras debe implementar planes de asistencia social que sean un bálsamo para las necesidades de los más pobres, a la vez que trabajar en políticas que consoliden el desarrollo económico y social del país. Pero esto no es un problema que debe resolver solo Honduras, es un problema al que deben poner atención vecinos como El Salvador y Guatemala si no quieren terminar como Nicaragua. (La Prensa de Managua)

martes, 8 de octubre de 2013

“Dios nos libre de LIBRE”


La verdad es que LIBRE, no tiene una propuesta seria, confiable y discutible. Ni una candidata a la que respete su “propietario” o “patrón”, que nos pueda anticipar cómo gobernará, poniendo en cintura a un hombre incontrolable como su marido.

Juan Ramón Martínez. LA TRIBUNA

El mayor problema de Xiomara Castro es su falta de libertad para pensar, comunicarse con los electores en un plano de fraterna confianza; y su incapacidad para frenar la vocación machista de su delirante marido. No sabemos qué piensa realmente. Zelaya, su jefe máximo, no la deja andar sola, hablar con el público que no la conoce; y, mucho menos, mostrar cuáles son sus deseos reales por transformar la situación negativa que vive el país. Y ante la cual, muchos de los que la acompañan y le escriben los discursos que le obligan a leer, fueron absolutamente incapaces incluso de proponer salidas a la incómoda situación cuando gobernaron. Este hecho, casi inédito en la historia política, es lo que crea ansiedad; e incluso miedo. Porque nadie conoce realmente qué es lo que propone LIBRE, fuera de su aspiración por la reelección infinita y, una repetición cansina de lugares comunes, sobre transformaciones y cambios imprecisos. Hasta la fecha, LIBRE ─ con una candidata a la que su marido no deja hablar, insinuando que si gana las elecciones también le impedirá gobernar ─ no ha dado una propuesta coherente de transformación de las estructuras económicas; ni una modificación de los modelos operativos para la creación de riqueza y ampliación del empleo. Tampoco no ha indicado cuál será su política fiscal, la forma cómo adelgazará al gobierno y le acomodará a una situación de agente de la sociedad, al servicio del bien común. Y mucho menos, ha confirmado; ni siquiera en líneas generales ─ fuera del desafortunado regreso de los militares a los cuarteles ─ qué es lo que hará para enfrentar la delincuencia común y organizada, para eliminar la alianza entre el narcotráfico y la política, y las acciones para establecer la paz y la tranquilidad que urge para poder avanzar. Y salir de la pobreza y la miseria.

Estoy leyendo “POR QUÉ FRACASAN LOS PAÍSES”, “Los orígenes del poder, la prosperidad y la pobreza” de Daron Acemoglu y James A. Robinson; y de entrada me he encontrado con una práctica recurrente que ha llevado a muchas naciones al desastre: la incapacidad del cambio real de sus instituciones, el no sometimiento de sus líderes a la ley; y la repetida sustitución de una oligarquía, irresponsable y criminal, por otra oligarquía igualmente incompetente y delictiva. (Esto es lo que anuncia LIBRE hasta ahora.)

Si LIBRE, ─ hablo de su propietario Zelaya Rosales – le permitiera a su señora, Xiomara Castro, a la que trata en público como si fuera su empleada doméstica, que nos hablara de sus visiones, preocupaciones; y compartiera con los votantes, sus propuestas, podríamos reducir el nivel de ansiedad y miedo que recorre la espina dorsal de la sociedad. El machismo de Zelaya, su marca de incompetente y fracasado gobernante, su falta de visión de conjunto de la problemática nacional, obscurecida por un afán de venganza en contra de la oligarquía que se opone a la oligarquía de la cual es parte, no le dan confianza a nadie. Estamos seguros que algunos miembros de LIBRE, muy pocos probablemente, que  buscan cambios necesarios y urgentes en el país, experimentan preocupaciones e incluso tienen miedo, que todo esto termine en una simple controversia emocional que, como en el pasado, lo que nos dé sea el cambio de unos irresponsables por otros. Para tener como resultados, el mismo cuadro de empobrecimiento, de aniquilamiento de las fuerzas productivas y de la inequidad dominada por los nuevos voraces que hayan “derrotado” y sucedido a los responsables del atraso actual.

La verdad es que LIBRE, no tiene una propuesta seria, confiable y discutible. Ni una candidata a la que respete su “propietario” o “patrón”, que nos pueda anticipar cómo gobernará, poniendo en cintura a un hombre incontrolable como su marido. Es este vacío, solo roto por amenazas iracundas y gritos delirantes, lo que anima preocupaciones. Destruir la Constitución, permitir la reelección, imponer a Patricia Rodas que tanto daño internacional ha provocado, como “comisaria” de Xiomara Castro ─ que  sabe lo que hizo en el gobierno de Zelaya ─ sin romper con los brotes del narcotráfico del Aguán, y definir cómo su candidata gobernará autónomamente, es lo que tiene preocupados a muchos que sienten que Dios les debe librar de LIBRE, antes que sea demasiado tarde. Los que tienen miedo, se defenderán, con lo que tengan a mano. No hay que equivocarse. Nadie correrá.

lunes, 27 de junio de 2011

Ya se quitaron las caretas. El reto de la demagogia en Honduras.



Mario J. Viera.

Ya se congregan al amparo de los acuerdos de Cartagena los ofuscados, los resentidos del Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP). Delegados de los 18 departamentos hondureños se concertaron en una asamblea para alzar su grito de guerra: conquistar el poder y exigir la convocatoria de una Asamblea Constituyente. Verles ahí, en el gimnacio del Instituto Central Vicente Cáceres adornado con imágenes de Hugo Chávez, de Evo Morales, de Rafael Correa, de Daniel Ortega y de Fidel y Raúl Castro. Véase las otras imágenes que presiden el acto. El rostro pétreo del aventurero Ernesto Guevara, el que predicara el odio contra el enemigo de clase, la mirada esquiva del guerrillero comunista que enlutó a El Salvador, Schafik Handal, el rostro de Augusto César Sandino,  el gesto adusto del guerrillero mexicano Pancho Villa y la incongruencia de las nobles figuras de José Martí y de monseñor Óscar Arnulfo Romero.
Y aparece en el fórum Manuel Zelaya acompañado de su esposa Xiomara Castro; su hija Hortensia y dos de sus nietos. Y saluda alzando el brazo izquierdo con el puño cerrado como acostumbran a saludar los caudillos comunistas. Y se escucha el clamor entusiasta de los 1 500 concurrentes. Y Zelaya, el terrateniente, el oligarca, tomando para sí la retórica marxista dice: "Ya está iniciado el camino de la derrota de la burguesía que gobierna este país, y ya hoy estamos consolidando la victoria del pueblo que se siente en el corazón de cada hondureño que nos escucha en cada rincón de esta patria

Entonces el presidente que violó la Constitución que juró defender, propone la formación de un Frente Amplio de Resistencia Popular; él sabe que no tiene regreso al Partido Liberal por el que fue electo para la presidencia y que provocó su división. Y las turbas aclaman con unanimidad la formación de la nueva organización política.
Y asume Zelaya la actitud del reformador y del teórico social: “Hemos expuesto una doctrina también y una filosofía económica política, porque aquí se está construyendo un socialismo democrático que yo le llamo liberalismo prosocialista, pero está en construcción una nueva fórmula política que en los próximos 50 años va a gobernar en este país y aquí está representado
Esa es la razón de su participación en el Frente Amplio, gobernar por cinco décadas. Nada dice el liberal prosocialista de los males reales que afectan a la sociedad hondureña, nada dicen en condena de la criminalidad que amenaza la paz social de Honduras. El quiere acabar con las "viejas estructuras tradicionales", sobre todo aquellas que impiden la reelección de la presidencia. ¡Ah!, dice el presidente que se entregó al chavismo para mantenerse en el poder prolongado, que el Frente Amplio será “una nueva fuerza política que sustituya, que haga los cambios políticos que necesita Honduras, una fuerza política basada en el poder popular construido, demostrado y probado en esta lucha antigolpista y antioligárquica que representa el Frente Nacional de Resistencia Popular”.
La amenaza contra la propiedad privada está expresa en la exigencia que el pseudo izquierdista Zelaya plantea para aceptar la militancia de los miembros del Frente Amplio de Resistencia: “Hemos propuesto que se respete la diversidad política del Frente de Resistencia, donde todos tengamos una participación, solo pedimos dos condiciones, que se opongan a la explotación del hombre por el hombre, este modelo económico no lo aceptamos”. Es prácticamente el llamado a desatar la lucha de clases que divide a los pueblos y engendra odios, que resalta la demagógica “explotación del hombre por el hombre” y justificar la explotación de la sociedad por el poder de un partido hegemónico y el poder del Estado en la represión de los contrario como se hizo en Cuba, como pretende Chávez con su Partido Socialista Unido de Venezuela.
En el conglomerado resalta Juan Barahona, el segundo de Mel en el FNRP que declara con entusiasmo que “el Frente Amplio va a disputar el poder a la oligarquía en las urnas”. Ese mismo Juan Barahona que se identifica con la dictadura castrista, que ha participado desde la tribuna de la denominada Plaza de la Revolución, del desfile del Primero de Mayo del 2011 y partidario incondicional de Daniel Ortega.
Se lanza al ruedo de la política el Frente Amplio de Resistencia, con su pesada carga de comunistas y lo peor de la izquierda bananera. Aspira a ganar el poder en las elecciones de 2013 y para ello cuenta con los aportes generosos de Hugo Chávez. No son días de calma los que en el espacio político se vivirá de ahora en adelante en Honduras. 
El Frente zelayista-chavista se juega la carta de Hugo Chávez con la esperanza de jugar un papel importante en 2013, confían en que Chávez retendrá el poder en Venezuela después del 2012. Quizá el pueblo venezolano les  frustre sus anhelos derrocando al chavismo por la vía electoral.
Definitivamente se ha despojado de sus caretas. El Frente Amplio de Resistencia pretender sumir a Honduras en las sombras del pantano comunista y de la “dictadura del proletariado”.


 

martes, 21 de junio de 2011

Sobre la izquierda bananera de América Latina

Viraje a la izquierda
Raúl Benoit. EL NUEVO HERALD

Esto no es un invento surgido en las discusiones de exiliados cubanos en las cafeterías de Miami. Es una realidad que vive América Latina, continente que vira a la izquierda de manera lenta y quizás ingenua.

Viendo el “inminente peligro”, la derecha, los empresarios e industriales y la sociedad elitista y clasista del continente, miran con asombro y susto lo que se les avecina.

¿Pero quiénes han provocado este cambio en proceso? Sin lugar a dudas muchos de ellos, que dejaron crecer la inconformidad por décadas de indolencia e indiferencia, consintieron que brotaran caudillos, fueron cómplices del despilfarro, la corrupción y las ambiciones desmedidas, olvidándose del pueblo y haciendo más profunda la injusticia social.

Los votantes castigan a quienes no saben administrar.

Algunos actores de la izquierda, justificando este viraje, hablan de la madurez política de Latinoamérica, pero no es así. Es el ansia de conseguir trabajo, mejores ingresos, salud y educación, lo que lleva a la gente a creer en las promesas de los socialistas del siglo XXI, que se venden como salvadores, pero son iguales o peores que los comunistas cubanos.

Lo asombroso es que la izquierda está borrándose del mapa político en otras partes del mundo. Europa, modelo a seguir para algunos socialistas latinoamericanos, tiende hacia la centroderecha.

Tras la derrota de los socialistas portugueses, los que son considerados como partidos de “inspiración progresista”, gobiernan solo en 5 de los 27 países de la Unión Europea: España, Austria, Grecia, Chipre y Eslovenia.

Expertos auguraban que tras los fracasos del capitalismo y más aún, después de la quiebra financiera mundial, la social democracia podría experimentar un ciclo expansivo, sin embargo, no sucedió, por los errores cometidos en sus gestiones y la falta de liderazgo.

En Latinoamérica el síntoma afecta al revés. Al sufrir por el capitalismo salvaje el pueblo busca subirse a una tabla de salvación enclenque, un remedio que pudiera ser peor que la enfermedad: el renacimiento del comunismo.

En Centroamérica saca la cara El Salvador, con Mauricio Funes, un socialista moderado que parece llevar a la nación por buen camino, pero sus vecinos podrían ser un dolor de cabeza.

En Honduras, que parecía haberse librado de la amenaza, ahora se descubre, por un documento secreto, que Porfirio Lobo hizo un pacto con Hugo Chávez, que quizás tenga como fin atornillar a Manuel Zelaya en un futuro régimen.

Ni hablar de Nicaragua, donde Daniel Ortega y su esposa han burlado y manipulado la Constitución y se están apoderando de empresas privadas, como si fueran inversionistas particulares y no gobernantes, con dinero proveniente de aportes desde Venezuela.

Y finalmente Guatemala, con el populismo de Sandra Torres, la ex primera dama, que no solo usa recursos del Estado para financiarse, sino que también recibe el apoyo de Chávez.

A los que creen que la izquierda los sacará de la pobreza, les aconsejo que ese viraje es mejor que no lo permitan. Estarán tan unidos por un cordón umbilical revolucionario, que en el momento en que fracase uno, todos caerán como jalados por una cuerda de escaladores egoístas.

jueves, 16 de junio de 2011

Cultura jurídica hondureña y la visión gringa

Una visión frágil y poco útil
Juan Ramón Martínez. LA TRIBUNA
No todo lo que se hace en Harvard es bueno. Ni sus egresados son genios per se. Conozco a muchos de ellos, tontos con birrete. Es fácil decir que todo lo de “Bayer es bueno”, porque es publicidad; seudo verdad. En el análisis jurídico y en el análisis político, se tiene que demostrar con hechos la calidad de las cosas. El análisis rendido por los consultores de Harvard, de los que ignoramos su experiencia para bregar con el derecho hispano porque no hemos leído sus obras  sobre el tema, nos parece bastante débil, poco serio para mejorar el conocimiento jurídico de los problemas que produjo el que Zelaya irrespetara la ley. Confía demasiado en ésta, la torna autónoma, ignora la limitada fortaleza de las instituciones, pasa por alto las debilidades culturales, prescinde de los valores históricos que han conformado la personalidad de la sociedad, y no le prestan atención al caudillismo político, pasando por alto el hecho que aquí no opera una opinión pública respetada por los gobernantes y los políticos. El que se hayan concentrado sólo en el tema de la “cuarta urna”, desvinculándola de los actos destinados a declarar moribunda a la Constitución de 1982, los intentos para convencer a la población que los problemas económicos eran producidos por un sistema legal inadecuado y las acciones destinadas a rendir por hambre al Congreso Nacional y a la Corte Suprema de Justicia, le restan credibilidad a sus conclusiones. Posiblemente nunca escucharon; y el hondureño que forma parte del grupo que comentamos, tampoco se los refirió ni siquiera con carácter anecdótico, la expresión que mejor sintetiza la crisis: la declaración sonriente de Zelaya en el sentido que los diputados, iban a atravesar un momento de crisis, que no tendrían ni siquiera azúcar para endulzar sus tasas de café.

La primera debilidad de este informe es ser incompleto, parcial y por ello, sólo escasamente útil. Su parcial y limitada visión el problema, al concentrarse tan solo en las acciones finales de la “cuarta urna”, les lleva a conclusiones dubitativas y poco útiles, al final de cuentas. Cuando se refiere a Zelaya, duda sobre la ilegalidad de sus acciones; pero condena en forma anticipada a los militares y pone en duda la calidad del sistema legal hondureño, casi diciéndonos que si no seguimos el camino anglosajón para regular el juicio político, las acciones que ejecutamos en el país son ilegales. El concepto hispánico llamado “ultra petita”, posiblemente es desconocido por los ilustres doctores de Harvard. Por ello no es traído a cuenta porque aquí, aunque es limitada la esfera de acción de los jueces en comparación con los estadounidenses, tienen cuando la ley expresa vacíos –que son obvios en el caso que nos ocupa y en otros muchos más–, autoridad para decidir con la misma propiedad que el juez en el modelo anglosajón. Eso es lo que hizo la Corte Suprema de Justicia. Y lo hizo de tal forma que, que lo hizo bien.

Las acciones de Zelaya en contra del sistema constitucional, no se reducen a la “cuarta urna”. Este era el penúltimo evento. Como los autores presumen sobre los diputados y los magistrados, habría sido útil que también prejuzgaran sobre las intenciones continuistas de Zelaya, la supresión de la Constitución de 1982, la instalación de una Constituyente nombrada de dedo por el ex gobernante; e incluso, debieron resaltar que la primera persona que acuso de continuista y con pretensión reeleccionista fue el que mejor aprovechó la crisis, Porfirio Lobo Sosa, entonces candidato del Partido Nacional. Una lectura de los diarios del período anterior, les pudo haber ayudado a los ilustres constitucionalistas estadounidenses, a tener una mejor compresión de la cultura nacional y el papel del derecho dentro de la misma. Como es lógico, sus recomendaciones para impedir que los hechos del 28 de junio vuelvan a repetirse son incompletas, sin mayor importancia real. El problema tiene raíces culturales, políticas, históricas y no sólo carácter jurídico. Por ello no pudieron descubrir la idea que la ley sólo la cumplen los débiles, que el gobierno no es controlado por la ciudadanía; ni mucho menos pudieron identificar que la operación democrática es precaria y que la división de los poderes es incompleta. En este último apartado, nos habría gustado escuchar siquiera que el manejo del dinero de los poderes no provenga del Ejecutivo. Sólo eso habría bastado. Y no otras justificaciones innecesarias.

miércoles, 8 de junio de 2011

Honduras: los humillados y los traidores.

Mario J. Viera

La historia recoge ejemplos de humillaciones y humillados. Quizá el más conocido acto de humillación se produjo en Italia durante el siglo XI, cuando el Emperador alemán Enrique IV se puso de rodillas ante el Papa Gregorio VII, pidiéndole perdón. Este hecho es recogido por la historia como la humillación de Canossa. Por el asunto de las investiduras eclesiásticas el emperador se enfrentó al Papa exigiendo el derecho de nombrar obispos. Roma se enfureció y luego de excomulgar al orgulloso soberano, liberó a los nobles alemanes del voto de sumisión que debían al emperador. Allí ardió Troya. El emperador vio en peligro su trono y tuvo que ir a humillarse a Canossa ante el soberbio Papa Gregorio.
Otro hecho humillante sucedió en Cuba en 1901. Ocurrió en los finales de la Ocupación americana luego de la derrota de España por el ejército de Estados Unidos. El 18 de abril de 1898, el Congreso de los Estados Unidos acordaba un Resolución Conjunta que autorizaba al presidente Mc Kinley a declarar la guerra a España. En el primer Por Tanto de la resolución se establecía: “Que el pueblo de la isla de Cuba es y de derecho debe ser libre e independiente” y en el cuarto decía: “Que los Estados Unidos por la presente declaran que no tienen deseo ni intención de ejercer soberanía, jurisdicción o dominio sobre dicha Isla, excepto para su pacificación, y afirman su determinación, cuando ésta se haya conseguido, de dejar el gobierno y dominio de la Isla a su pueblo”.
Las aspiraciones imperialistas del gobierno que se extendían hacia las Filipinas, Puerto Rico y Cuba tenía una excepción en el caso cubano ya que la Resolución Conjunta impedía la ocupación permanente de la isla por parte de Estados Unidos, por lo que tuvo que conformarse a que Cuba fuera un protectorado de la gran Nación del Norte. El instrumento legal para implementar tal protectorado lo constituyó una enmienda a la Ley de Gastos del Ejército promovida por el senador Orville H. Platt el 28 de febrero de 1901 y que se conocería como Enmienda Platt.
En el Artículo III de dicha Enmienda se establecía: “...el Gobierno de Cuba consiente que los Estados Unidos pueden ejercitar el derecho de intervenir para la conservación de la independencia cubana, el mantenimiento de un Gobierno adecuado para la protección de vidas, propiedad y libertad individual y para cumplir las obligaciones que, con respecto a Cuba, han sido impuestas a los EE.UU. por el Tratado de París y que deben ahora ser asumidas y cumplidas por el Gobierno de Cuba”.
Los diputados cubanos a la Constituyente de 1901 tuvieron que enfrentar la imposición de la Enmienda del senador Platt como apéndice a la Constitución de la República. Propuesta ante la correspondiente comisión se llegó a un acuerdo interpretativo que hizo que el general del Ejército Libertador cubano José Lacret dijera en voz alta: “Tres fechas tiene Cuba. El 10 de octubre aprendimos a morir por la patria. El 24 de febrero aprendimos a matar por la independencia. Hoy, 28 de mayo de 1901 hemos esclavizado a nuestro pueblo con férreas y gruesas cadenas”.
McKinley luego de conocer el acuerdo interpretativo, según Carlos Márquez Sterling, lo rechazó: "La Enmienda -dijo- hay que votarla tal como está aprobada por el Congreso. De lo contrario la ocupación de la Isla se prolongará indefinidamente". La Asamblea volvió sobre sus pasos y en una nueva sesión, llena de incidentes aprobó la imposición de Washington. Esta vez por 16 votos contra 11.
Esta introducción con referencias históricas, que, por cierto, nada tienen que ver con Honduras, sirve, no obstante para hallar un símil con la firma del acuerdo de Cartagena y el reintegro de Honduras a la Organización de Estados Americanos. Un símil de humillación y de humillados.
Porfirio Lobo no tuvo más remedio que sufrir su humillación de Canossas en Colombia inclinándose ante Hugo Chávez y con la complacencia de Juan Manuel Santos. A cambio recibiría el reconocimiento de su gobierno y el reintegro de su país al seno de la desprestigiada organización interamericana.
Como sucedió con los constituyentes cubanos de 1901 que tuvieron que aceptar la imposición de la Enmienda que restringía la soberanía de Cuba, Lobo tuvo que aceptar firmar el acuerdo de Cartagena, una enmienda Platt de corte chavista.
Honduras quedaría humillada, su presidente electo tenía que aceptar “los cuatro puntos planteados por el ex Presidente Zelaya para la solución de la crisis política”; tuvo que aceptar como buenas “las resoluciones de la Organización de Estados Americanos en la cual condenó los sucesos del 28 de junio del 2009 como un Golpe de Estado”; aceptar la imputación de que el Congreso y el poder judicial llevaron a cabo un golpe de estado que destituyera de su cargo al miserable de Mel Zelaya.
Además Lobo comprometió a todos los hondureños a “garantizar el proceso de fortalecimiento de la vida democrática del país con participación política en igualdad de condiciones (...) para el Frente Nacional de Resistencia Popular”; es decir, darle el reconocimiento a una organización provocadora, extremista y de filiación chavista vinculada a intereses externos.
Y esos intereses externos impusieron como condición previa la “decisión de las autoridades competentes de anular los procesos judiciales en contra del Ex Presidente José Manuel Zelaya Rosales, subrayando la presentación de los documentos por la Fiscalía General de la República y de la Procuraduría General de la República ante el Tribunal de Apelaciones ad hoc, según los cuales ambas instituciones renuncian a presentar recurso de amparo, así como su admisión por parte del Tribunal, con lo cual la decisión judicial es definitiva”, algo que como bien hace destacar Luz Ernestina Mejía de la redacción del diario EL HERALDO, es “una amnistía impuesta por capricho desde afuera por extranjeros que no saben, no comprenden ni quieren comprender lo que sí sabemos y comprendemos los hondureños
La corrupción del gobierno de Zelaya, su accionar en contra de las leyes del país, su intento de menoscabar el cumplimiento de los postulados constitucionales quedarían impunes, lo que de hecho es constitutivo de una imposición a la independencia del poder judicial. Y muy en primer lugar, el gobierno de Lobo tenía que validar la consulta popular que planteaba Zelaya de modificar la Constitución causa y fundamento del acto que provocó su destitución. Como dijera el coronel de aviación retirado José Israel Navarro en un artículo para el diario LA TRIBUNA, “...cualquier desviación de este acuerdo será excusa para que el FNRP lo denuncie, así que a cumplir con el cambio de la Constitución para que se permita la reelección, sin ponerle alguna colita u obstáculo (...) después del reconocimiento de la OEA debemos hacer fiesta y sólo nos falta condecorar al Presidente de Venezuela y al presidente de la OEA, POR TAN MAGNO EVENTO”.
Todavía más humillante es la aceptación de la intromisión extranjera en los asuntos internos del país al reconocer “la conveniencia de contar con un acompañamiento solidario de la Comisión de Seguimiento conformada por los dos mediadores del proceso de reconciliación nacional en la República de Honduras, que podrá ampliarse a otros países de común acuerdo entre las partes”.
Esta humillante situación la expresa correctamente el Editorial del 8 de junio del periódico LA PRENSA: “Las actitudes contradictorias de algunos personajes que vociferan en contra del organismo continental cada vez que les conviene y luego lo utilizan para poner condiciones a un estado soberano no tienen explicación sensata ni justificación alguna. No cabe siquiera en nuestra imaginación la posibilidad de pensar que cualquier nación norte o sudamericana iba a admitir que se le indicara de manera tan poco amable el camino que tenía que recorrer para recuperar un sitio que naturalmente le correspondía”.
Y agrega:
“En múltiples ocasiones los hondureños sentimos indignación ante los atropellos a los que nos vimos sometidos, sobre todo, cuando procedían de estados o individuos a los que libertad, democracia, derechos humanos o legalidad les resultan postizos”.
¿Cómo es posible aceptar que sea el gobierno de Chávez, aunque sea con el contubernio de Juan Manuel Santos, quien supervise el supuesto proceso de democratización de Honduras? Chávez que es la negación del estado de derecho y de los fundamentos de la democracia; Chávez que durante el gobierno de Zelaya se inmiscuía descaradamente en los asuntos internos de Honduras y que ofendiera, en Honduras, a los opositores al gobierno de Zelaya y a quienes rechazaban la entrega de Honduras a la locura del socialismo del siglo XXI.
Pero si vergonzoso y humillante ha sido el Acuerdo de Cartagena, vil e indigno fue el acto de repudio que orquestaran en El Salvador un grupo extremista condenando el reintegro de Honduras a la OEA. Al frente de los protestantes se encontraba la coordinadora del Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras, Bertha Cáceres. Quien declaró a la agencia EFE: "Este es un acto de condena a la decisión de la OEA, una decisión arbitraria de reconocer, de reincorporar al régimen violador de derechos humanos de 'Pepe' Lobo". Y agrega la extremista de izquierda: “Estamos condenando ese nefasto antecedente que deja la OEA y que demuestra que es una instancia internacional inútil para los pueblos, que no resuelve, que no tiene sentido de existir si es para legitimar golpes de Estado y le abre la puerta a los sectores de ultraderecha y del imperialismo”. A esta señora no le importa que su país sea bloqueado internacional en el plano económico que significa su ausencia de la OEA, aunque no le falta razón cuando califica a la OEA como “una instancia internacional inútil para los pueblos” pero no en el sentido que ella quiere darle, sino porque no ha impedido que los Chávez, los Ortega, Morales y Correa tengan asiento seguro en su seno y voz cantante en sus acuerdos.

Bertha Cáceres es una chavista convencida, y miembro del Frente Nacional de Resistencia Popular, una mujer que apoya a las narco guerrillas de las FARC que dice condenar “la lógica imperialista y asesina del  régimen colombiano que  viola de manera   sistemática y brutal los derechos humanos y criminaliza  las luchas  legitimas de este pueblo”; que exige que los facinerosos de las FARC sean “tratados con dignidad y respeto y no ser entregados-as a las hordas fascistas”.
Una carta que el Consejo de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras le enviara a Chávez con fecha 24 de abril del 2011 le manifestaban su “preocupación por la detención del compañero y   hermano Joaquín Pérez Becerra, quien  ha tenido a lo largo de muchos años la entrega de  alzar su voz contra la violencia, el crimen, la barbarie que vive el pueblo hermano de Colombia...”
Joaquín Pérez Becerra, alias “Alberto Martínez”, un guerrillero de las FARC que era “el principal responsable de los contactos y células de apoyo político y financiero de las FARC en Italia, Alemania, España, Holanda, Suiza, Bélgica y Noruega” y que había permanecido por 30 años en la guerrilla comunista de Colombia.
Pérez Becerra había sido aprehendido en el aeropuerto de Maiquetía, Venezuela, procedente de Frankfurt el 23 de abril de 2011. De este individuo dijo el Ministerio venezolano de Interior y Justicia que su captura era “otra demostración del Gobierno Bolivariano  de su compromiso en la lucha contra el terrorismo, la delincuencia y el crimen organizado”.
Honduras tiene que aguantar su humillación y soportar a los traidores que se manifiestan en su contra, muchos de los cuales se agrupan en el llamado Frente Nacional de Resistencia Popular.

viernes, 3 de junio de 2011

No sean descarados, en Honduras la destitución de Zelaya fue un contra golpe.

Mario J. Viera. 




Un cable de la embajada de Estados Unidos en Honduras revelado por Wikileaks muestra que el embajador Hugo Llorens conocía perfectamente que Mel Zelaya estaba actuando ilegalmente impulsando la encuesta popular con la que pretendía modificar la Constitución hondureña.
En su informe al Departamento de Estado, Llorens señalaba que el general Romeo Vásquez había sido despedido por Zelaya al negarse “a llevar a cabo una orden de proporcionar apoyo para el 28 de junio para apoyar una encuesta de referéndum en noviembre, sobre la reforma constitucional, una encuesta declarada ilegal por un Tribunal de Apelación de Honduras”.
En su informe, el embajador Llorens reconoce que la encuesta impulsada por Zelaya había sido declarada “ilegal por la Corte de Apelaciones hondureña”.
En otra parte del cable se lee: “Zelaya anunció el despido y las renuncias (de los militares) en un breve discurso transmitido a nivel nacional e instó a grupos sociales de izquierda que lo apoyaran en una reunión en el Estado Mayor Presidencial Palacio al mediodía”.
Hugo Llorens conocía esta provocación de Mel Zelaya llamando al uso de la fuerza por sus partidarios pro chavistas.
En una de las cuatro reuniones que se habían celebrado en la residencia del embajador durante los días del 17 de junio, 19, 20 y 22 este hace notar que el ex presidente Carlos Flores había argumentado que “los tribunales fallaron la encuesta como ilegal, fue porque llamaba a una constituyente y que legalmente sólo podría hacerse mediante un referéndum aprobado por el Congreso”.
Llorens expresó que las conversaciones realizadas en aquellos cuatro días de reuniones “lograron la restauración de un grado de camaradería entre los presentes. Zelaya tentativamente acordó en aceptar la nueva redacción tres veces, pero cada vez se retractó, alegando la presión de la izquierda y grupos sociales”. Con lo que quedaba evidenciado que el embajador no desconocía la táctica de Zelaya de ganar tiempo para impulsar su ilegal propósito.
Es interesante notar lo que declaraba el embajador de Estados Unidos: “Hemos instado a Zelaya de cancelar la consulta y alentado a otros líderes políticos y militares para mantener la calma. En las conversaciones en la encuesta, Flores, Santos y Micheletti, representan a la institucionalidad y destacaron la necesidad de seguir las reglas del juego, mientras que Zelaya abrazando la retórica populista, con el argumento que el país necesitaba un cambio fundamental con el fin de desarrollarse”.
Reconocía pues que los que luego serían declarados como golpistas representaban “a la institucionalidad” en tanto que Zelaya se mantenía en su “retórica populista”. “al final era evidente que Zelaya no estaba dispuesto a hacer los compromisos necesarios para llegar a un acuerdo”, concluía Llorens.
Zelaya convocó a la turba chavista a asaltar un cuartel para apoderarse de las boletas confiscadas de la declarada ilegal consulta. Pretendía generar un conflicto que llegara a la disolución del Congreso por medio de un auto golpe. La acción enérgica del Congreso y de la Judicatura, declarando la destitución de Zelaya impidió el golpe que ya perpetraba Mel Zelaya y que contaría con el respaldo solidario de Hugo Chávez y Daniel Ortega.
Al ser removido del cargo por los militares en cumplimiento de una orden judicial Chávez denunció el legítimo acto constitucional señalándolo como un golpe de estado, a lo que se unió la embajada de Estados Unidos bajo la conducción de Hugo Llorens y el hipócrita secretario general de la OEA, José Miguel Insulsa.
Los poderes Legislativo y Judicial de Honduras actuaron en consecuencia con sus leyes y evitaron el golpe de estado que se estaba tramando por Zelaya y Hugo Chávez.
Contra Zelaya había cargos de corrupción y de manejo indebido de los fondos públicos. El chantaje que impulsó la OEA, siempre muda ante los atentados de Chávez contra las libertades en su país aisló a Honduras de la comunidad internacional; impulsó un verdadero bloqueo económico contra ese pequeño estado centroamericano mientras clamaba por el levantamiento del embargo comercial que Estados Unidos mantiene contra el régimen castrista.
Como afirma Juan Ramón Martínez de la redacción de LA TRIBUNA en un artículo de opinión titulado “Sociedad y país humillado”, la OEA “es una organización moribunda, que en vez de velar por sus fueros, se ha prestado al chantaje vulgar en contra de un país pequeño e indefenso como Honduras, mientras hipócritamente se calla ante las violaciones de los derechos humanos en Venezuela y Brasil. Cuando el secretario general de la OEA ha querido referirse a los asuntos internos del gobierno de Chávez, este con una fuerza y una hidalguía que la mayoría de nuestros gobernantes (de Honduras) desconocen, lo ha mandado a freír patatas a otro lado, incluso ofendiéndolo y tratándolo con epítetos que no me está permitido incluir en este artículo”.
En ese artículo el comentarista señala: “…nunca antes se había ofendido tanto a una nación como han hecho con Honduras, la OEA y un grupo de países que nos menosprecian, tanto a los hondureños –que les parecemos indolentes, distantes y casi bobos– como a nuestras instituciones”.
La democracia es una institución que requiere cuidados especiales y defensa aun contra sus propias debilidades. Los enemigos de la democracia conspiran contra ella al amparo de las libertades que ella garantiza. Así se actuó en Honduras. Honduras defendió la democracia, defendió sus leyes, defendió su institucionalidad, detuvo el tsunami chavista que amenazaba devorar a toda la América Central y el mundo le viró la espalda.

Ahora se le ha impuesto a Honduras la mayor de las humillaciones: aceptar el retorno del réprobo ex presidente sin que tenga que enfrentarse a la justicia para obtener las migajas de formar parte de una organización continental totalmente en descrédito.
El pacto de la ignominia firmado por Porfirio Lobo ha generado suspicacias sobre un posible acuerdo secreto entre este y Hugo Chávez. No solo para el embajador de Estados Unidos ante la OEA sino también para otros analistas Lobo se ha convertido en la segunda opción para Chávez en su intento de minar la democracia hondureña.
Se despiertan las ambiciones y ya hay muchos detrás de un referendo para modificar la Constitución y suprimir de ella sus artículos pétreos. El ex presidente Ricardo Maduro lo ha expresado claramente al decir que la Constituyente “la promueven algunos grupos que quieren una reelección y otros, el continuismo”. Para Maduro “En Honduras hay una ley, una Constitución que nos dice que es prohibida la reelección presidencial e incluso al que la promueve se le puede acusar de traición a la patria
Ese fue el caso de Zelaya. Promover la reelección presidencial como él intentó, de acuerdo con la Constitución nacional podía ser declarado como traidor.
Concluyendo citaré lo que señalara Boris Zelaya Rubí, columnista de LA TRIBUNA:
“¿El regreso a la O.E.A. será sin más humillaciones… perdón, sin más condiciones? Tengan la seguridad que cualquiera que desee perpetuarse en el poder, lo sacaremos con la Ley o por la fuerza y si es posible hasta sin ‘piyama’

jueves, 2 de junio de 2011

Chávez no renunciará a Honduras.

Mario J. Viera
Había previsto que el retorno de Mel Zelaya a Honduras no traería ni paz social, ni reconciliación para ese país. El revanchismo de Zelaya, ahora líder del Movimiento de Resistencia Nacional se evidenciará más temprano que tarde.
El llamado movimiento de resistencia no es otra cosa que el instrumento diabólico de Hugo Chávez para conspirar en el país centroamericano e imponer su proyecto hegemónico de control continental. Honduras es la plataforma ideal para sus propósitos de extenderse hacia Guatemala, El Salvador y llegar hasta México con la colaboración de los partidos de la Revolución Democrática (PRD), del Trabajo (PT) y Convergencia.
El paso inicial es lograr el retorno de su marioneta como condición para que Honduras fuera reinsertada en la desprestigiada Organización de Estados Americanos (OEA). Luego del bochornoso pacto firmado por Pepe Lobo en Cartagena de Indias, Colombia, con la aquiescencia del actual presidente de Colombia, y la atenta mirada del canciller Maduro se organizan los títeres del chavismo alimentando las aspiraciones reeleccionistas de algunos políticos hondureños para convulsionar la sociedad hondureña.
De igual opinión es Roger Noriega al pronosticar que “Los agentes de Chávez van a sembrar el caos y la división política para neutralizar a los actores políticos tradicionales del país. Es un plan que en este momento está en pleno desarrollo y que está teniendo éxito”.
Así mismo ha considerado el ex embajador de Estados Unidos ante la OEA que “Caracas ha comenzado a invertir millones a favor del Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP), que pronto será acreditado como partido político como parte de la "Reconciliación Nacional", negocio impuesto por Chávez. Fabricando a un rival bien financiado para los dos partidos tradicionales de Honduras, Chávez está convencido que él puede encaminar la oposición e instalar gobiernos minoritarios que impulsen drásticos cambios económicos y sociales”.
Según Noriega “Todos los instrumentos de seguridad que los hondureños utilizan para defenderse del populismo autoritario hace dos años están siendo desmantelados” y afirma que su impresión es “que el modelo va a ser el mismo modelo chavista”.
Considerando que Zelaya es cosa del pasado “la noticia de ayer” aseguró el  diplomático que los “venezolanos, y todos los demás que han tenido que trabajar con él en los últimos dos años, están cansados de él y lo más probable es que le apuesten a un nuevo caballo”, en este caso el nuevo caballo es el Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP) a punto de convertirse en un nuevo partido.
Teniendo en cuenta que el régimen de Hugo Chávez invirtió mil millones de dólares para fortalecer a Daniel Ortega en Nicaragua, es posible que esté dispuesto “a gastar cientos de millones de dólares para garantizar que (…) esté en condiciones de ampliar su influencia en Honduras”.
En su opinión el pacto firmado para el retorno de Honduras a la OEA representó “una asquerosa muestra de hipocresía por parte de la comunidad interamericana” agregando: “Todo esto fue diseñado por Venezuela, pero la obstaculización del reconocimiento de un gobierno electo democráticamente, mientras dictaduras en Cuba y Venezuela son bien recibidas en la OEA, es francamente una muestra de hipocresía que revuelve el estómago”.
Según EL NUEVO HERALD, Noriega admitió haberse sorprendido ante un reciente pronunciamiento del subsecretario de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental, Arturo Valenzuela, quien agradeció a Venezuela por sus esfuerzos para ayudar a Honduras a retornar a la OEA, algo que de acuerdo con su opinión resulta inconsistente con el acuerdo que obligó al presidente Porfirio Lobo “a rogar de rodillas el perdón de Chávez” y con las sanciones que recientemente se impusieron por Estados Unidos contra PDVSA, la petrolera estatal venezolana.
Lobo al saludar el reingreso de su país a la OEA dijo: “Éste es un día histórico para Honduras y los pueblos de América. En primer lugar doy gracias a Dios por habernos fortalecido y guiado en este camino de compromiso con el pueblo hondureño”.
Quizá sea histórico este primero de junio de 2011; pero no como lo ve Lobo, sino como el día en que se mostró la hipocresía de la comunidad interamericana, rendida ante las exigencias de Chávez y aislando a un país que dio una firme respuesta a un monigote que intentó violar los postulados de la Constitución que juró salvaguardar.
Hugo Llorens Acosta, embajador de Estados Unidos en Honduras, considerado por Roberto Micheletti “la peor basura que los gringos han mandado a este país” y un factor importante para que Estados Unidos se uniera a la demanda del chavismo de condenar a Honduras por la deposición de Zelaya, con motivo de recibir máxima condecoración del congreso: Medalla de Oro, en el grado de Gran Cruz, dijo: “Honduras tiene un futuro prometedor, soy optimista de que puede ser una historia de éxito de la región centroamericana” señalando además que “mantener la democracia no es fácil ni sencilla, es una tarea ardua porque requiere que todos se respeten y se toleren en el marco de la ley, que se respete la minoría y no permitan la dictadura de la mayoría”.
El diario Tiempo informó que durante el reconocimiento al trabajo del embajador Llorens por parte del Congreso, los diputados liberales a los que el Departamento de Estado suspendió el visado tras la destitución de  Zelaya en 2009 junto con otros parlamentarios de diversas bancadas abandonaron la sesión en rechazo a la condecoración concedida por el Congreso e impuesta por su presidente Juan Orlando Hernández. Solo permanecieron en la ceremonia los diputados liberales afines al liderazgo de Yani Rosenthal ex ministro de la Presidencia durante el gobierno de Manuel Zelaya y vinculado al Frente Nacional de Resistencia Popular.
En agosto de 2009 en entrevista concedida programa "Frente a frente", del canal 5, Micheletti declaró que Llorens conocía que Zelaya pretendía convocar la Constituyente y que se iba a producir su sustitución, afirmó Micheletti que en una llamada telefónica el embajador le  dijo “que íbamos a cometer algo que nos arrepentiríamos y que su gobierno no nos iba a reconocer si destituíamos a Manuel Zelaya
En opinión del diario hondureño EL HERALDO el tema de la constituyente, causa de la caída de Zelaya, “aparentemente ahora es parte de la agenda de los expresidentes de la República”. Este mismo medio cita las declaraciones del ex presidente Rafael Leonardo Callejas Romero quien aseguró que las circunstancias habían variado, “se ha reintegrado Zelaya, que está hablando de este tema. Entonces, con prudencia dialogaremos con el nacionalismo, con la dirigencia y evidentemente con el líder del partido, que es Porfirio Lobo Sosa”. Callejas Romero fue presidente de Honduras de 1990 a 1994 por el Partido Nacional. Al concluir su mandato se le imputaron varios casos de abuso de poder aunque más tarde los tribunales fallaron a su favor.
EL HERALDO atribuye al analista político Olban Valladares la opinión  que “la instalación de una asamblea nacional constituyente solo serviría para complacer los intereses personales de unas ocho personas en el país a las que no nombró por nombre. Según el diario Valladares se opone a que en una constituyente se apruebe la reelección presidencial, algo que está prohibido terminantemente por el artículo 239 de la Constitución, uno de los artículos pétreos, inamovibles por imposición constitucional.
Las aspiraciones de poder ser reelectos de algunos ex presidentes por medio de una reforma total de la Constitución que lo permitiera, favorecen los propósitos chavistas de socavar la democracia hondureñas mediante su caballo de Troya que constituye el FNRP.
Vienen días decisivos para Honduras. El FNRP que pretende convertirse en partido político se empeñará en desestabilizar al país aunque Zelaya se niegue a aceptar que el mismo se transforme en una nueva organización electoral. Zelaya, dentro de los planes estratégicos de Chávez es ya una pieza menor. La dama en su tablero de ajedrez en Honduras se llama Frente Nacional de Resistencia Popular.