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martes, 23 de agosto de 2011

Sobre la propuesta de David Rivera

Del lado de Raúl
Alejandro Armengol. EL NUEVO HERALD


El general Raúl Castro no se cansa de repetir que la Ley de Ajuste Cubano debe desaparecer. Ahora un legislador cubanoamericano se ha colocado de parte de ese régimen que él mismo critica a diario, y quiere modificar una norma que por años ha sido el mayor beneficio que el gobierno de Estados Unidos ha otorgado al exilio cubano. David Rivera quiere que el exilio se suicide.

De todos los legisladores cubanoamericanos, Rivera expresa en su estado más puro la división entre cubanos llegados en años recientes y cubanos que han permanecido por largo tiempo en este país, o aquellos que son hijos de cubanos provenientes de las primeras oleadas de exiliados.

Dentro de la familia cubana, en la mayoría de los casos, esa división no existe. Tampoco uno la encuentra en las calles de Miami. En esta ciudad no hay barrios para los recién llegados ni zonas de exclusión. Por supuesto que muchos de los que vinieron hace ya décadas tienen mejores viviendas y trabajos, pero esa no es necesariamente la norma ni rigen cuotas de restricción. Hay recién llegados que han hecho el dinero suficiente para vivir confortablemente y personas que llevan muchos años en este país, cuya vida se ha reducido a los limitados ingresos de una asistencia social siempre expuesta a los cortes presupuestarios. De hecho, al ser más jóvenes, muchos de los que han viajado en los últimos años cuentan con mayores posibilidades laborales.

Ahora bien, la división ha comenzado a acentuarse debido especialmente a las medidas sobre las remesas y los viajes adoptadas por el gobierno del expresidente George W. Bush. No son diferencias políticas, en el sentido de que los recién llegados tengan una mayor simpatía por el régimen cubano. No son discrepancias ideológicas. Nadie que ha llegado en los últimos años ha salido a la calle a expresar una opinión favorable sobre los servicios médicos públicos, la banca estatal o la nacionalización de las empresas privadas. Las diferencias radican en que los que han llegado en las dos últimas décadas priorizan a la familia sobre el mantenimiento de una estrategia política agotada frente al régimen de La Habana, quieren escuchar la música que oían en la isla y a los intérpretes que escuchaban en ella, y consideran que la política es algo secundario, porque entre otras razones, adoptar esa actitud fue uno de los motivos que los llevó a irse de Cuba.

Los miembros de una parte del llamado “exilio vertical” –un nombre que expresa más declaración sonora que una realidad– no comparten esos criterios. Siguen empeñados en una lucha que es más verbal que cualquier otra cosa, y aferrados a sus puntos de vista caducos. Quieren, en última instancia, conservar el poder pleno y absoluto en esta ciudad. No solo decidir que políticos triunfan en las elecciones, sino también qué música se escucha en la radio y en las esquinas. También cada vez se sienten menos a gusto con los que llegaron después.

Por su parte, Rivera busca mantener a un gran número de los cubanos que llegan actualmente a Estados Unidos, Miami y posiblemente a su distrito en un limbo legal con un estatus migratorio de parolee durante cuatro años adicionales, con el fin de que no puedan viajar a Cuba. Al mismo tiempo, se demorarían cuatro años más en convertirse en ciudadanos norteamericanos y, por lo tanto, votantes.

Rivera presentó la propuesta el primero de agosto, pero nada se dijo al respecto. La redacción inicial de la propuesta requiere que los cubanos tengan que esperar cinco años –en lugar del plazo actual de un año y un día– antes de que sean protegidos por la Ley de Ajuste, recibiendo residencia inmediata en Estados Unidos y otros beneficios. La nueva redacción, enviada por correo electrónico por la oficina de Rivera a El Nuevo Herald, dice que los cubanos no serán elegibles para la Ley de Ajuste si regresan a la isla antes de que su estado sea ajustado.

Llama la atención ese cambio fundamental en la redacción de la propuesta. O Rivera actuó precipitadamente –no sé sabe a qué motivos obedecía, especialmente durante un receso congresional– o le dijeron que modificara lo que había escrito.

En cualquier caso, el cambio no afecta la esencia del proyecto, que puede resumirse de la siguiente manera: un sector radical del exilio, llámese histórico, llámese intransigente, quiere que todos los cubanos que han llegado en los últimos años a este país entren por el aro, y aunque piensen diferente hagan lo que ellos –que se consideran los dueños de esta ciudad y el exilio– consideran lo correcto. ¿No recuerda esto al régimen cubano, con sus prohibiciones y límites a la libre circulación de los cubanos, ya sea dentro de la isla o en viajes al exterior?

Uno tiende a pensar que los legisladores buscan lo mejor para sus contribuyentes, pero en este caso, el legislador David Rivera lo que quiere es que una buena parte de ellos sean ciudadanos de segunda categoría, sin poder viajar libremente o derecho al voto. Vale la pena preguntarse entonces, ¿cuál es la diferencia entre este legislador y muchos funcionarios de la isla que aún tienen el poder de perjudicar o incluso detener la vida de miles de cubanos? No resulta extraño entonces que Rivera se coloque del lado de Raúl Castro.
Nota de EL FANTASMA
Cubanoamericano, es el cubano, nacido en Cuba, que se ha acogido a la ciudadanía americana, por propia voluntad. Los nacidos en Estados Unidos de padres cubanos son americanos de origen cubano. El cubanoamericano, aunque ciudadano de Estados Unidos tiene sus raíces bien insertadas en la tierra en que nacieron. Los americanos de origen cubano solo tienen la referencia de la isla transmitida por sus progenitores.

miércoles, 17 de agosto de 2011

El congresista norteamericano David Rivera ruje.

Mario J. Viera. Englewood, Florida.

Un nuevo proyecto de ley está impulsando el congresista norteamericano David Rivera. El nuevo proyecto no se dirige a crear condiciones para garantizar los empleos que en su campaña electoral había prometido. Su objetivo es “reformar” la Ley de Ajuste Cubano.
Su proyecto de ley propone retirarle el estatus de residente a todo cubano que, acogido a los presupuestos de la Ley de Ajuste Cubano viaje a Cuba, por cualquier razón antes de transcurrido cinco años de haberse acogido a dicha ley.
La defensa de su proyecto la basa sobre sofismas, argumentos demagógicos y medias verdades.
Tenemos ─ dice ─ que hacer algo acerca de aquellos que hacen uso de una ley concebida para protegerlos de la persecución y luego viajan al país perseguidor en un evidente abuso de la ley”.
Planteado de este modo cualquiera, en una primera impresión, puede coincidir con su propuesta. Parece razonable, pero si se profundiza en la idea más allá de argumentos retóricos, se llega a la conclusión de que se trata de un propósito politiquero de doble propósito, Primero oponerse a cualquier medida de la administración Obama en el tema cubano y, segundo, buscar los votos de esa parte del exilio tan sensible a todo lo que parezca una ayuda a la dictadura castrista. David Rivera razona como un norteamericano nacido y educado en los Estados Unidos, sin ninguna vinculación con la isla salvo por lo que sus progenitores le hayan podido trasmitir.
El Nuevo Herald comenta que “Las críticas a la ley han estado creciendo en los últimos años en Estados Unidos, e incluso entre los exiliados más antiguos del sur de Florida, a medida que un número creciente de recién llegados argumenta que abandonaron la isla por motivos económicos y no políticos”.
Es precisamente a los exiliados más antiguos del sur de Florida a quienes va dirigido el mensaje del representante republicano David Rivera sin darse cuenta de que él mismo ha mordido la carnada lanzada por el castrismo.
Ramón Saúl Sánchez, presidente del Movimiento Democracia expresó su oposición a la propuesta del newyorkino Rivera: “El gobierno de Cuba se ha pasado la vida dividiendo a la familia cubana. Y nosotros nos encontramos ahora a una persona como Rivera, que por razones políticas hace lo mismo y divide al pueblo. Lo que está haciendo es castigar a los cubanos y no al dictador”.
Con la experiencia acumulada durante cincuenta años de manipular al exilio de Miami para presentarle como intransigentes extremistas, Raúl Castro lanzó la carnada buscando que algún político de Estados Unidos, cegado por conceptos ideológicos, se la trague. Esa es la intención del régimen castrista, dar la impresión de que desea acercarse a los exiliados catalogándoles como emigrantes que pudieran ser una buena ayuda para la tambaleante economía socialista. Su propósito es que los exaltados congresistas republicanos, partiendo de ese criterio, endurezcan el embargo, como antes hiciera Bush, y con ello propiciar las contradicciones de unos cubanos con otros y de este modo lograr la división  del exilio.
Ciertamente, hay cubanos que una vez acogidos a los beneficios de la Ley de Ajuste Cubano, viajan a Cuba como si fueran turistas, presumiendo y actuando presuntuosamente ante sus antiguos vecinos y familiares; sin embargo estos constituyen una minoría. La gran mayoría de los que viajan a Cuba son por motivos familiares, por añoranza de la tierra en que nacieron; una añoranza que por supuesto está en el corazón de todos los exiliados cubanos, de los que arribaron a estas costas decenas de años atrás o decenas de años después; que está en el corazón de todos los cubanos que pueden viajar a Cuba como en el corazón de los que no podemos o no queremos viajar a Cuba; añoranza por Cuba que de ninguna manera está en el corazón del norteamericano David Rivera.
Por otra parte, de convertirse en Ley el proyecto de Rivera, prohibiría viajar a Cuba a los recién llegados que confrontaran la enfermedad grave o de muerte de algún familiar cercano. De aprobarse como ley el proyecto Rivera, todo cubano que viajara a Cuba antes de transcurrido los cinco años perdería la condición de residente para convertirse legalmente en un indocumentado, un emigrante ilegal y susceptible de ser deportado.

lunes, 25 de julio de 2011

Dos cubanos

Alejandro Armengol


De convertirse en ley una enmienda del legislador David Rivera, aprobada por el Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes, entrarían de nuevo en vigor las restricciones de viajes a Cuba establecidas por el gobierno del ex presidente George W. Bush.

Uno puede estar a favor o en contra de la medida. Pero ello no impide reconocer que el legislador Rivera está cumpliendo con la voluntad de quienes lo eligieron. Lo que no se puede pasar por alto es que este político se impuso en las urnas, y antes de ser elegido para ir a Washington, sus actitudes, opiniones y conductas eran ampliamente conocidas en esta comunidad.

Así que el exilio de Miami podría llegar a recibir lo que quiere, por lo que varios legisladores vienen años luchando y ganando elecciones una y otra vez. Se trata de uno de los ejemplos más simples de democracia, según se entiende en Estados Unidos.

Ahora bien, ¿toda la comunidad exiliada quiere eso? No hay que apresurarse a contestar esa pregunta. Parece que aquí la democracia funciona para unos, pero para otros no. Lo que está a favor de los resultados electorales es que, en un sentido general, reflejan la opinión de la mayoría de los votantes. Lo otro es que en este país no resulta difícil votar, luego de cumplir una serie de requisitos mínimos. El principal: ser ciudadano norteamericano.

Sin embargo, en el caso de los exiliados residentes en Estados Unidos, la situación es un poco más compleja. Porque para elegir a quienes van a influir o determinar las medidas que afectan a cualquier cubano, hay que dejar de serlo.

Es posible afirmar que las acciones de los actuales congresistas cubanoamericanos reflejan el sentir de la mayoría de los ciudadanos norteamericanos de origen cubano. No hay problema en ello, solo que este enunciado no puede extenderse a toda la comunidad cubana, decir que es sinónimo del pensar y parecer de todo exiliado.

Hay dos características más de ese proceso democrático, que durante años ha llevado a que más de un millón de exiliados esté representado por un grupo de legisladores de ideas invariables a través de los años, al tiempo que se ha ido transformando la base no de electores, sino de residentes a los que supuestamente representan.

Una es que esa tendencia dentro del exilio cuenta con una poderosa maquinaria de cabildeo y un fuerte poder político, capaz de influir o incluso decidir la política de una superpotencia hacia el país de origen de sus miembros. Capacidad e influencia que tiene un límite –y que en más de una ocasión ha sido utilizada como pretexto más que como resultado–, pero que indudablemente afecta en algunas decisiones que hacen más fácil o más difícil la vida para quienes viven en Miami o en Cuba. Tendencia que sólo es comparable al cabildeo judío, que le sirvió de modelo, en Washington.

Curiosa esta distinción que se establece cada vez con más fuerza dentro del exilio cubano en Miami, donde el nacionalismo y la preocupación por el futuro de Cuba ha abrazado la bandera de adoptar una ciudadanía extranjera. Eso por una parte. Por la otra, miles de inmigrantes llegados en los últimos años que han reducido el concepto de patria al entorno familiar. Por sus vínculos con quienes viven en la isla, gustos y actitudes, representan mejor la cubanía actual. Pero aquellos que llegaron antes –que por décadas han fundamentado sus valores patrios en una quimera– son quienes tienen más posibilidades de actuar en la política respecto a Cuba.

La segunda característica es que no siempre democracia es sinónimo de lo mejor. Sobre todo, cuando se le reduce al terreno local, de parroquia o enclave. Si se hubiera respetado plenamente la democracia, los deseos del sector más poderoso de ciertas comunidades y la actuación de los políticos democráticamente electos, todavía existiría segregación racial en varios lugares del sur del país.

Sin embargo, en el caso de la comunidad cubana las diferencias no llegan a esos extremos. Se trata de otro tipo de fenómeno. En comparación con los logros políticos de los primeros exiliados, las generaciones llegadas después de 1990 demuestran un gran retraso. Da la impresión de que los nuevos inmigrantes tienen menos interés y capacidad en ese terreno. Al principio, las candidaturas tuvieron que transformarse debido a la llegada de gran número de inmigrantes. Ahora son los nuevos votantes quienes tienen que adaptarse a los candidatos.

A diferencia de quienes salieron primero de la Isla, el refugiado que se establece en esta ciudad a partir de 1980 está obligado a adaptarse a una comunidad antes que a una nación. Y lo que es peor, vive en un ambiente donde se considera a Miami como si fuera un país. La asimilación establece la necesidad de convertir a la ciudad en una nueva patria, sumarse a una sociedad ya creada, en la que se participa pero donde se comparte muy poco poder político. La independencia reducida a asistir a un concierto de un artista de la isla. A esto se une la “saturación política” de los recién llegados: un cansancio de discursos, retórica y consignas que lleva a un rechazo generalizado a cualquier proceso de participación ciudadana.

La integración tiene un precio. ¿Se reducen las nuevas generaciones de exiliados a ciudadanos que prefieren buscar la manera de adaptarse o esquivar una política antes de cambiarla, tal como ocurre en Cuba? La respuesta se define en las urnas.

viernes, 22 de julio de 2011

Nueva pesquisa federal sobre el congresista republicano David Rivera

Scott Hiaasen y Marc Caputo. THE MIAMI HERALD

Los investigadores federales han abierto una segunda investigación sobre el representante federal David Rivera, examinando los pagos no revelados de una empresa de juegos de azar de Miami a una empresa vinculada al congresista republicano.

Agentes del FBI y del Servicio de Renta Interna (IRS) han comenzado a entrevistar a personas al tanto de un contrato de consultoría de $1 millón entre el Canódromo de Flagler —ahora conocido como Casino Magic City— y Millennium Marketing, una compañía de propiedad de la que son copropietarios la madre de Rivera, de 70 años de edad, y el asociado empresarial de ésta, dijeron a The Miami Herald fuentes familiarizadas con la investigación.

La participación del IRS y las preguntas que han hecho los agentes indican que Rivera es el objeto de una investigación sobre evasión de impuestos, dijo una fuente.

Los agentes federales han programado entrevistar en las próximas semanas a Lori Weems, una cabildera y abogada que redactó el borrador de consultoría a la vez que representaba al Casino Magic City, dijeron las fuentes. A principios de este año, agentes del FBI entrevistaron también a Esther Nuhfer, una cabildera y consultora política de Miami con estrechos vínculos con Rivera, dijeron las fuentes.

La familia Havenick, que es dueña del casino, también ha hablado con los investigadores. Una serie de otros cabilderos y consultores también han sido entrevistados por los investigadores del estado.

Ni el FBI ni el IRS han querido comentar sobre el caso.

Rivera siempre ha negado haber actuado mal. Rivera dijo en un correo electrónico el jueves que no ha sido contactado por las autoridades federales, y dijo que nunca ha recibido “ingresos” del casino o de Millennium Marketing.

La investigación federal confidencial previa es independiente de una investigación del estado sobre las finanzas de Rivera, iniciada por la Oficina del Fiscal Estatal de Miami-Dade y el Departamento de Policía de la Florida el año pasado, poco antes de que Rivera fuera electo al Congreso. Sin embargo, los investigadores del estado han examinado también los pagos de las carreras de perros, dijeron fuentes a The Miami Herald.

Roberto Martínez, abogado de Magic City, no quiso discutir los detalles de ninguna de las investigaciones.

“Seguimos cooperando plenamente con la policía, que nos ha dicho que no somos más que posibles testigos”, dijo Martínez.

La nube de investigaciones ha perjudicado la posición política de Rivera desde que asumió el cargo en enero, en representación de un distrito congresional que se extiende desde el oeste de Miami-Dade al condado de Collier.

Rivera, ex legislador estatal, una vez fue una fuente inagotable de recaudación de fondos -consiguió una cifra récord de $1 millón para un campaña por el Senado estatal que abandonó para postularse al Congreso-, pero las recaudaciones que ha logrado en Washington han sido modestas. En el segundo trimestre de este año, Rivera recaudó sólo $33,500, $10,000 de los cuales fueron donados por su madre y el socio empresarial de ésta. Rivera informó de $62,000 en efectivo en el banco, pero casi $152,000 en deudas y obligaciones de campaña, según los documentos.

El foco de la investigación federal es el trabajo de Rivera en beneficio de la compañía de juegos de azar Magic City desde el 2006 al 2008, que Rivera no hizo público.

Los abogados de Magic City han dicho que intentaron contratar a Rivera en el 2006 para iniciar una campaña política con el objetivo de lograr la aprobación de los votantes a las máquinas tragamonedas tipo casino en las parimutuales de Miami-Dade. Los votantes respaldaron la medida en enero del 2008.

En lugar de contratar a Rivera directamente, la compañía de juegos firmó un contrato en octubre del 2006 con Millennium, una empresa fundada un mes antes por Ileana Medina, gerente de un condominio del Doral y frecuente asociada de negocios de la madre de Rivera, Daisy Magarino, según los documentos.

La primera vez que se le preguntó sobre el contrato el año pasado, Rivera dijo que estaba “designado” por Millennium para trabajar en la campaña de Magic City.

Sin embargo, Martínez le dijo The Miami Herald el año pasado que fue Rivera quien primero se acercó al canódromo para llevar a cabo la campaña en favor de las máquinas tragamonedas, y que fue Rivera quien sugirió que el contrato se realizara a través de Millennium. Los funcionarios del canódromo no tuvieron contacto con Medina o Magarino durante las negociaciones del contrato, dijo Martínez el año pasado. Rivera firmó el contrato del 2006 con Magic City junto con Medina, según los documentos.

Ni Magarino, que ahora es vicepresidente de Millennium, ni Medina, pudieron ser contactadas para hacer comentarios.

Según el contrato, Rivera iba a ser el “líder máximo de la cadena de mando” de todos los asesores políticos y estrategas que participaran en la campaña de $6.7 millones a favor de las tragamonedas. Sin embargo, todos los pagos realizados bajo el acuerdo, por un total de $510,000 fueron a Millennium.

En febrero del 2008 -pocos días después del exitoso referéndum sobre las máquinas tragamonedas-, Rivera patrocinó un proyecto de ley en la Legislatura que hubiera anulado el referéndum y prohibido las máquinas de juego en el condado de Miami-Dade y otras áreas. Millennium recibió $460,000 en honorarios después de que Rivera presentó ese proyecto de ley, que no fue aprobado.

Martínez dijo el año pasado que los funcionarios del canódromo no estaban al tanto de la factura de Rivera y que nunca la discutieron con él.

El contrato también pidió una cantidad adicional de $500,000 para Millennium como “comisión de éxito”, siempre y cuando las máquinas tragamonedas fueran aprobadas, según los documentos. En ese momento, sin embargo, ni Rivera ni Millennium reclamaron la suma.

Pero en las últimas semanas, funcionarios de Millennium solicitaron formalmente la comisión de éxito de 500,000 al Casino Magic City, de acuerdo con el canal informativo socio de The Miami Herald, WFOR/CBS-4. No está claro quién hizo la solicitud a nombre de la empresa.

Rivera negó inicialmente que le pagaran por trabajar en la campaña a favor de las tragamonedas mientras se encontraba en la Legislatura, y durante su campaña por el Congreso el año pasado. Un ejecutivo de la compañía también negó inicialmente la contratación de Rivera, al ser entrevistado por The Miami Herald el año pasado.

Pero después de ganar su escaño en el Congreso en noviembre -y después de que el contrato de Millennium con Magic City salió a la luz-, Rivera admitió haber recibido $132,000 en “préstamos” de Millennium que nunca había revelado previamente. Rivera reconoció por primera vez el dinero al hacer una revisión de sus declaraciones federales financieras antes de asumir el cargo como miembro del Congreso en enero.


Rivera había cambiado antes sus formularios estatales de información financiera, eliminando cualquier referencia a su trabajo con la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), después de que el diario The Miami Herald informó que la USAID no tenían ningún registro de que él hubiera trabajado para la agencia.

Rivera ha dicho que no estaba obligado a informar de los $132,000 en préstamos de Millennium en sus formularios de declaración financiera, aunque la ley estatal requiere la revelación de la mayoría de las deudas de más de $1,000.

Rivera también ha dicho que devolvió los préstamos de Millennium, en parte mediante el traspaso de propiedad de una unidad de condominio de la que era propietario, días después de haber ganado las elecciones en noviembre.


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sábado, 29 de enero de 2011

¿Comienza a desinflarse uno de los íconos del Tea Party?

Los republicanos le exigen explicaciones a Rivera

Por Lesley Clark y PATRICIA MAZZEI


Los republicanos en Washington y Miami están mostrando cada vez más ansiedad frente a la investigación estatal en curso sobre el representante David Rivera. Algunos de ellos están urgiéndolo a que explique sus finanzas, mientras que otros ya están hablando de candidatos potenciales que puedan reemplazarlo.

Los republicanos de la Cámara han dicho en privado sentirse frustrados frente a la constante atención de los medios que rodea al recién estrenado legislador. Esta semana, el nuevo presidente de la Cámara, John Boehner, enfrentó una pregunta sobre Rivera en una conferencia de prensa en el Capitolio, mientras que un prominente abogado republicano de Miami hizo un llamado a Rivera a que dé explicaciones detalladas o "que renuncie a su cargo''.

En una carta a The Miami Herald, Thomas Spencer, quien está activo en la política republicana de Miami-Dade y el estado, dijo que Rivera tiene que "vomitarlo todo y explicar completa y plenamente, sin demora ni ofuscación de ningún tipo, todos y cada uno de los hechos y documentos pertinentes, o tiene que renunciar.

"El litigio no hará otra cosa que socavar la reputación de nuestra comunidad en la Cámara de Representantes de Estados Unidos, e impugnar el buen nombre de los miembros de nuestra delegación congresual, todos los cuales están orgullosos del servicio a sus distritos'', dijo Spencer, quien fuera coasesor jurídico del ex presidente George W. Bush durante el recuento de votos del 2000 en la Florida.

Spencer, quien dijo que había hablado con muchos otros republicanos, dijo que planeaba hacer un llamado a los republicanos más importantes para que pidan a Rivera que haga públicos más detalles sobre la investigación. "Es hora de que nosotros salgamos al bate y lo presionemos para que entregue todos y cada uno de esos documentos'', dijo el viernes.

La campaña congresual de Rivera dijo en una declaración que él ha "tranquilizado'' a sus colegas y a los líderes del Congreso, y que tiene "confianza en que él no ha cometido falta alguna''.

La campaña incluyó una copia del formulario de información financiera del 2010 de Rivera, el cual se había presentado a la Cámara días antes de su juramentación, llamándolo "un testimonio de su búsqueda de una completa transparencia y responsabilidad financiera''.

La declaración dijo que Rivera "continuará concentrando enteramente sus energías en los problemas que afectan a los residentes del Distrito 25 de la Florida, la creación de empleos y el crecimiento económico.

"El ciertamente no se dejará distraer por ataques que el público en general conoce que tienen motivaciones políticas y se basan en alegaciones y especulaciones infundadas ', dijo la campaña.

La oficina de Rivera dice que él fue reclutado para ser uno de los líderes del Bloque de Libre Comercio de la Cámara y está trabajando con los altos directivos de la Cámara en acuerdos de comercio con Colombia, Panamá y Corea del Sur. Y el mes próximo, junto con el senador Marco Rubio, será anfitrión de la cena del Día de Lincoln del Partido Republicano en el condado.

La fiscalía y detectives de varias agencias --la fiscalía estatal de Miami-Dade, el escuadrón de corrupción pública del Departamento de Policía de Miami-Dade y el Departamento de Policía de la Florida-- comenzaron a investigar las finanzas de Rivera antes de que fuera elegido al Congreso en noviembre.

En el centro de la pesquisa está Millennium Marketing, una compañía propiedad de la madre y la madrina de Rivera que recibió $510,000 del Flagler Dog Track como parte de un acuerdo para que Rivera encabezara una campaña política en pro de las máquinas tragamonedas a nombre de la parimutual.

Rivera, quien por mucho tiempo ha negado haber recibido dinero alguno del canódromo, admitió semanas atrás haber recibido $132,000 en préstamos no revelados de Millennium, préstamos que según Rivera ya él pagó.

Bajo el microscopio de los investigadores están asimismo los gastos de la campaña de Rivera, incluyendo $30,000 que él pagó a Millennium por consultoría en el 2006, y $75,000 que pagó el año pasado a una compañía de consultoría ya desaparecida propiedad de la hija de un veterano asistente suyo. Rivera ha negado haber hecho nada indebido.

The Associated Press reportó que Rivera se pagó a sí mismo casi $60,000 en reembolsos de campaña no explicados en el curso de los ocho años que sirvió en la Legislatura del estado.

Los republicanos de la Cámara, furiosos por las alegaciones, dijeron que se habla de una lista de republicanos que podrían presentarse a unas elecciones especiales en caso de que Rivera sea obligado a renunciar.

El ex senador estatal Alex Villalobos dijo que le habían preguntado si quería postularse para el escaño, pero que él no está interesado, y no quiso decir quién se le acercó al respecto.

"David se hizo esto a sí mismo'', dijo Villalobos en referencia al reclutamiento de candidatos. Destacó que "todo el mundo debe ser considerado inocente hasta que se pruebe su culpabilidad'', pero agregó que lo que tienen que decidir los líderes del partido es si Rivera es todavía elegible.

"La cuestión es si él está o no demasiado dañado para representar adecuadamente ese distrito'', dijo Villalobos.

El ex representante estatal J.C. Planas dijo que él y otros están considerando un reto.

"Evidentemente creo que podemos tener mejor representación como comunidad'', dijo Planas, un abogado que dejó su cargo por limitaciones de término.

"Nadie tiene un derecho absoluto a su escaño'', añadió. "Si por alguna razón alguien mancha ese privilegio, es un derecho de todos decidir que pueden tener mejor representación''.

La estratega republicana Ana Navarro dijo que Rivera está diciendo a sus amigos que él no ha hecho nada ilegal "y tiene plena confianza en que todo esto pasará''.

"No importa cuántos republicanos de la plana mayor en D.C. y la Florida hagan aspavientos sobre esta situación en curso, David está aquí para quedarse'', dijo Navarro. "Si la gente se cree que se puede presionar a David para que renuncie a su escaño mientras se define esta situación, ellos no conocen a David Rivera''.

Los demócratas, que en el 2008 y el 2010 hicieron agresivos intentos por conseguir ese escaño congresual, están señalando a Rivera para acusar a los republicanos de la Cámara --quienes prometieron una "política de cero tolerancia'' en cuanto a la ética-- de mostrar hipocresía.

Las conversaciones sobre Rivera alcanzaron suficiente nivel como para atraer la participación de Boehner y otros republicanos importantes.

"Hasta donde yo entiendo las alegaciones en contra del señor Rivera, no tienen que ver con nada de su servicio congresual'', dijo Boehner el miércoles en una conferencia de prensa. "Estas fueron actividades que tuvieron lugar antes de que él fuera electo. Y creo que debemos esperar a ver cómo se desarrolla todo esto''.

El senador Rubio, su cercano amigo personal y político, ha tratado también de mantenerse a cierta distancia, diciendo a los reporteros de la Florida en una mesa redonda que él sólo sabe lo que ha leído. "Cuando algo así está sucediendo, uno generalmente deja que el proceso se resuelva por sí mismo'', dijo. "Yo tengo confianza en nuestro sistema judicial''.

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viernes, 27 de agosto de 2010

PHANTOM Vaga entre candidatos III

David Rivera


Compite con Joe García para representante a la Cámara por el Distrito 25. Ese es David Rivera… ¡Qué tipo! Socio fuerte del bonitillo que aspira a senador y tan, pero tan conservador (= reaccionario) como éste.

Aunque hay una bien marcada diferencia entre los dos buenos amigos y candidatos aspirantes del Partido Republicano, mientras que Marquitos Rubio tiene carita de ángel David Rivera tiene cara de matón de película, feo de cara, expresiones y hasta sonrisa agrias.


Mal carácter y politiquero oportunista. No olvidar su propuesta de ley contra los vuelos chárter a Cuba, solo para halagar a los cagalitrosos del Versailles que votan por el que se les presente como más “duros” anticastristas, aunque al final su dureza se exprese solo en verborrea barata y propuestas estúpidas de leyes afectadas de inconstitucionalidad pero que no mueven un dedo para expulsar a los Castros del poder.

No hay que olvidar que una nieta de Dorticós (según se asegura) tuvo que ponerle una orden de restricción por violencia contra ella.

Adorador del Tea Party, y ya se sabe lo que es ese ídolo: un mascarón republicano para ocultar ideas fascistas.