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domingo, 7 de agosto de 2022

SE REQUIERE UNA RENOVACION DE LIDERAZGO DENTRO DEL EXILIO

 

Mario J. Viera

 


Se hace necesario renovar la conducción política de toda la diáspora cubana para encauzarla por senderos libres de todo compromiso, que no sea el de consagrarse a favor de un movimiento de resistencia antitotalitaria en Cuba; de vivir para Cuba, no de vivir de ella. Se requiere un nuevo liderazgo capaz de aglutinar a todos, en el mismo espíritu de cubanía que inspiró José Martí a finales del siglo XIX.

Hace falta forjar un haz de voluntades de todos los cubanos de la emigración, sin exclusiones ideológicas de derecha, centro o izquierda. Hace falta un movimiento unitario desvinculado de la política interna de Estados Unidos. Es imprescindible que el exilio entienda que no es el estado mayor de la resistencia al interior de Cuba; que no es su conductor; que es su apoyo, su aliado sin trazar líneas de conductas a la disidencia interna. Asesorar, sí; alentar, también, pero no dirigir desde la distancia.

Hace falta un verdadero liderazgo, inteligente, práctico, eficaz que sepa cómo ganarse la opinión favorable de la comunidad internacional, sin mostrar actitudes de intolerancia o de revanchismo; y totalmente carente de toda manifestación de populismo. Un liderazgo que no busque alianza con organizaciones de la ultraderecha internacional; un liderazgo que sepa ganarse el aprecio, la comprensión y las simpatías de la intelectualidad internacional y el favor de las minorías nacionales de Estados Unidos; un liderazgo, en fin, que sea capaz de formar la cultura democrática dentro de todos los sectores de la comunidad cubana en el exterior de Cuba, y eficiente para denunciar cualquier pretensión oportunista de liderazgo de cartulina.

¿Es acaso todo esto imposible?  

lunes, 2 de agosto de 2021

De los “patriotas” que piden intervención militar extranjera

 

Mario J. Viera

 


¿Patriotas? Lo dudo, y diré por qué no son patriotas.

 

Patriota es todo aquel que se entrega en fuerza y alma a favor de su patria. Patriota es el soldado que muere en las trincheras y en campo abierto defendiendo a su patria de cualquier ejército extranjero que la intente hollar. Patriota es aquel, dispuesto a darlo todo para que en su patria exista democracia y justicia, que se respeten todos los derechos a los que son merecedores sus compatriotas; que es capaz de enfrentarse a una dictadura aún al precio de su libertad o de su vida. Patriota es aquel que da su conocimiento, sus virtudes intelectuales, para hacer grande el nombre de la tierra donde nació., el artista, el poeta, el intelectual, el científico que solo tiene compromiso para con su nación.

 

Sea la excusa que se quiera dar para exigir que, una potencia extranjera se lance en una guerra contra la nación donde se nació, de ningún modo es patriotismo; ¿liberar al país de una dictadura? ¿Sin el propio esfuerzo? Eso solo sería cobardía, o peor aún, Alta Traición.

 

Ya por más de seis décadas rige en Cuba una dictadura totalitaria e intolerante. Una dictadura que exige obediencia absoluta de todos, so pena de persecución, marginalización o cárcel a quien no obedezca, que incluso es capaz de masacrar al pueblo en caso de ver peligrar su poder. En fin, una dictadura que debe ser derrocada, y liquidadas todas sus fuentes de poder. Esto es cierto, y necesario. Hay que demoler el sistema tiránico impuesto por el Partido Comunista de Cuba. En la mente de muchos timoratos, esa dictadura es imbatible, y como tal es su condición, se decide por el ostracismo, por la huida, por el escape, por enfrentar el peligro de la muerte en los corredores del suicidio que es el Estrecho de la Florida.

 

La impotencia del no hacer en Cuba, en la diáspora segura en tierras de libertad, se torna en furia y el furor se transforma en odio; y se grita y clamorea diciendo “¡Abajo el comunismo!”; que no llegue recurso alguno a la isla, sin envíos de remesas, sin ningún tipo de ayuda a los que se quedaron en la isla, que, al fin de todo, se resignaron a continuar sobreviviendo bajo la dictadura. Pero cuando ocurre lo impensable en la isla, el levantamiento de miles de cubanos protestando por las carencias de abastecimientos, por el azote de la pandemia y reclamando libertad; entonces el timorato, que nada hizo en contra de la tiranía cuando allá vivía, se emociona y ya ve próxima la caída del régimen que siempre creyeron imbatible.

 

Entonces el timorato, unido a una turba de iguales timoratos, revuelve dentro de sus intestinos su patriotismo furioso y sale a protestar y a reclamar en Washington DC, al influjo de oportunista y manipuladores politiqueros, porque en estas tierras a nadie persiguen por protestar contra un presidente. Y exige al presidente de Estados Unidos que invada militarmente a la isla para acabar con la odiada dictadura. Y los timoratos, junto a los tontos, que siempre existen, y los políticos, que se dicen cubanos solo porque son hijos o descendientes de cubanos que, años atrás, huyeron de Cuba, organizan caravanas de automóviles que van de aquí a allá, en “solidaridad” con los que tuvieron, lo que a ellos les faltó, para manifestarse masivamente reclamando derechos y libertades.

 

Vean sus furiosos rostros, sus ademanes, sus coléricas palabras que transmiten las cámaras de televisión. Hay ancianos y hay jóvenes, muchos, partidarios de Donald Trump, y de todos ellos, la mayoría quiere un blitzkrieg en Cuba para acabar con el comunismo. Pero tenemos que preguntarnos si ellos conocen adecuadamente lo que reclaman. Por supuesto que la Casa Blanca y el Pentágono conocen muy bien lo que significaría un ataque de sus fuerzas contra Cuba, conocen muy bien el desastre que provocarían en la isla y las consecuencias políticas que esa agresión acarrearía.

 

Hagamos un esfuerzo de imaginación y aceptemos que Joe Biden se deje llevar por la tentación de los votos de los cubano-americanos de la Florida ─ siempre esos votos han ido a favor de los republicanos ─ y decrete una invasión militar a Cuba. Primero se deberá elaborar una estrategia de combate y, segundo buscar apoyo dentro de la Organización de Estados Americanos (OEA). Imaginemos que decida omitir este segundo paso y lance la operación militar sin previas consultas.

 

Cuba cuenta con unas poderosas y bien entrenadas fuerzas armadas, armamentos antiaéreos, y una importante flotilla de aviones de combate, tiene además la capacidad de movilizar en solo un día a un millón de efectivos militares. Además, Cuba es una isla. No existe posibilidad de una invasión terrestre, salvo por la base de Guantánamo, poco eficiente. Para posibilitar el desembarque de la fuerza expedicionaria, se requeriría lanzar ataques aéreos masivos sobre La Habana; bombardear la base aérea de San Antonio de los Baños y las ubicadas en las regiones central y oriental. Apoyar con un ablandamiento artillero desde naves de guerra surtos mar adentro el desembarque de tropas de infantería. Sería lógico que la dirección central del ataque fuera precisamente la ciudad de La Habana. La dictadura, rápidamente anularía la quinta columna que representarían para ella los grupos de opositores, cuyos dirigentes y activistas de inmediato serían masacrados. La ciudad de La Habana quedaría arrasada como Varsovia cuando la Segunda Guerra Mundial; miles serías las víctimas civiles. ¿Es esto lo que desean?

 

¿Cuánto duraría la resistencia de las fuerzas armadas cubanas? Eso sería especulativo, lo suficiente como para conseguir una resolución en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas promovida por Rusia y China. Por su parte, Rusia no desaprovecharía la oportunidad de ocupar Ucrania. 

 

No hay que descartar que, entre los promotores de la guerra “humanitaria” contra Cuba, estén actuando agentes provocadores del gobierno de Cuba con el objetivo de demostrar ─ sabiendo que Estados Unidos no se decidiría por tales acciones ─, que existe un plan agresivo contra la seguridad nacional, y así poder justificar, cualquier acción represiva contra los inconformes en Cuba. Esta propuesta le viene muy bien a la coartada del régimen para restarle legitimidad a las propuestas del exilio cubano y a las mismas de la disidencia interna. Todo puede suceder, en los temas de inteligencia no existen casualidades.

 

Hay de todo en la viña de la diáspora cubana, desde frustrados y oportunistas, hasta provocadores de los agentes de la inteligencia del régimen cubano.

viernes, 7 de mayo de 2021

De un debate sobre “las promesas de Joe Biden”

 Mario J. Viera


 

Un debate se ha producido dentro de las fincas del Facebook, a propósito de exigirle o hacerle recordar al presidente Joe Biden sus “promesas electorales con respecto a Cuba” y uno de los principales reclamos que se le hacen es el levantamiento del embargo (prefieren utilizar la combinación “embargo/bloqueo”) Hasta promueven manifestaciones públicas con reclamos a la administración Biden, diz que, porque ellos les dieron su voto.

 

Pero Biden no prometió levantar el embargo, no prometió hacer más estrechas las relaciones con el gobierno del PCC, claramente lo dijo él no es Obama, y también claramente dijo que levantaría las sanciones extremistas que impuso Donald Trump afectando más al pueblo que a la dictadura.

 

Durante su periodo de campaña electoral, Biden declaró, en entrevista para CiberCuba: “La situación de hoy en Cuba no es igual a la situación hace cuatro años y yo seguiré políticas que reconozcan el ambiente de hoy, empezando con la eliminación de las restricciones de Trump a las remesas y los viajes, las cuales perjudican al pueblo cubano y mantiene a las familias separadas. También abordaré el atraso de más de 20,000 visas que ha aumentado bajo la administración Trump, exigiré la liberación de los presos políticos y defenderé los derechos humanos en Cuba, tal como lo hice cuando era vicepresidente”. Lo ha expresado por boca de la vocera de la Casa Blanca, Jen Psaki, la política que seguirá la administración con respecto a Cuba, estará "comandada por dos principios: el primero el apoyo a la democracia y los derechos humanos, que va a ser el eje, y el segundo es que los estadounidenses de origen cubano son los mejores embajadores de la libertad en Cuba”; agregó, además, Psaki: "Estamos revisando las políticas del gobierno de Trump en varios temas de seguridad nacional para asegurarnos que nuestra visión se ajusta a eso. Vamos a marcar nuestro propio camino"   

 

Pero también se ha recalcado que existen prioridades más importantes para Estados Unidos, como la pandemia, la economía, el calentamiento global, y el conflicto con Irán, y es así, porque Biden no es el presidente de la comunidad cubano-americana de la Florida; él es el presidente de Estados Unidos.

 

Al embargo, el régimen dictatorial del PCC lo denomina "bloqueo", lo ha estado diciendo desde 1962. No obstante, Cuba mantiene magníficas relaciones con más de cien países con los que hace comercio e intercambios. Por muchos años, Fidel Castro se burlaba del embargo ─ él decía bloqueo ─. El 2 de enero de 1969, en un discurso que pronunció en la Plaza de la Revolución, dijo, “la consigna de este país es primero pasar hambre que dejar de pagar una sola obligación porque afectaría el crédito de este país”, y agregó:


¡Venir a estas horas pensando que pueda prosperar el bloqueo! (…) ¡Dan ganas de reír sencillamente! (…) El bloqueo ya nos da ganas de reíry no puede ser para menos”.  

 

Chupaba de la teta de la vaca soviética; pero, no obstante, comenzó una tremenda campaña propagandística, con aquello de la deuda externa del Tercer Mundo, que decía, era impagable. Argumentó con cuantas falacias le vinieran a la mano para justificar su reclamo “internacionalista”. Hasta convocó el encuentro de la deuda externa de América Latina y el Caribe, en La Habana, celebrado a lo largo de seis días, desde el 30 de julio hasta el 4 de agosto de 1985. Mucho que le debía al Club de París y a países de América Latina como Argentina y México; y en su discurso de apertura del encuentro Castro expresó: “Cuando hablamos de abolir la deuda, hablamos de todas las deudas que tiene el Tercer Mundo con el mundo industrializado, no excluyo a los países socialistas”. Su conclusión final fue declarar, “la deuda externa de los países del Tercer Mundo es impagable e incobrable (…) un imposible político, un imposible económico y un imposible moral” (Discurso pronunciado por FC, el 2 de septiembre de 1986 en Harare, Zimbabue).

 

Llegó la perestroika, se le acabaron los subsidios soviéticos y no hizo lo que debió hacer, rectificar, abrirse al pueblo y abrirse al mundo. En Cuba todos estábamos entusiasmados con la perestroika, pero FC se mantuvo inmutable, su poder no podía ser amenazado por los "perestroikos", como comenzaron a llamar a los miles y miles que, en Cuba, vieron en la perestroika, un nuevo camino de esperanzas, de mejoramiento de los niveles de vida. Impuso entonces Castro su proyecto de "rectificación de errores", que lo único que logró fue hacer más patentes y más duros los errores.

 

Se decidió por la resistencia y le clavó al pueblo el denominado "periodo especial en tiempos de paz". No se abrió a los cambios, y continuó acumulando deudas con el club de Paris, aún las mantiene. Comenzó entonces a lloriquear por el "bloqueo" y los tontos útiles comenzaron también a llorar por el "bloqueo".

 

La economía seguía en bancarrota, se debía a la política de la Planificación Centralizada. Se arruinaban las muy fértiles tierras de Cuba por las malas prácticas del burocrático latifundismo estatal. amenazaba el hambre. Los campos se cubrieron de marabú, y no fue por culpa del embargo, sino por la incorrecta dirección de la economía conducida por la intolerancia castrista.

 

Ciertamente, el embargo es una práctica obsoleta, surgida, en primera instancia para apartar al Cuba de la Unión soviética. Caído el campo soviético del "socialismo real", Estados Unidos, mantuvo el embargo, principalmente a impulsos de la comunidad cubano-americana.

 

En 1996, por inspiración de Lincoln Díaz-Balart, surgió la Helms-Burton que codificaba al embargo. Bill Clinton dudaba firmar la tal ley, ¿y qué ocurrió? En Cuba se organizaba Concilio Cubano, el reto más poderoso que la oposición interna le planteara al régimen; Castro quería acabar con ese reto y envió un mensaje. Una cuadrilla de avionetas de Hermanos al Rescate intentó un vuelo sobre Cuba en apoyo de Concilio, pero los mig de combate del régimen derribaron con misiles a dos de las avionetas sobre aguas internacionales. A Clinton no le quedó más remedio políticamente que firmar esa ley; una ley que pudo haber vetado.

 

Llega Obama, busca mejorar las relaciones con Cuba, le facilita un mejoramiento en esas relaciones; pudo haber mejorado la vida de los cubanos, pero aparece Trump e impone sanciones severas, que, más que al régimen, a quien más dañaba era al pueblo; ahí está el contenido de lo que Biden prometiera, suprimir esas medidas estúpidas de Trump y dejar en suspenso los títulos III y IV de la Helms Burton.

 

Mantener el embargo, nada resuelve a favor de la libertad de Cuba. Levantar el embargo tampoco resolverá la libertad de Cuba, ejemplo la China capitalista-comunista.

 

Cuando voto por un candidato a la presidencia de Estados Unidos, lo hago considerando si es el candidato correcto para Estados Unidos; no lo hago pensando en que ese candidato sea el "libertador" de Cuba o de Venezuela, o el de Nicaragua o el de Birmania.

Si Estados Unidos impuso el embargo, Estados Unidos decidirá si lo mantiene o lo levanta; no soy yo quien lo decidirá. Pero, mientras tantos, cubanos con buenas intenciones, pero erradas en principio siguen promoviendo puentes de amor entre el gobierno de Estados Unidos y el Gobierno del PCC.

 

Los puentes de amor han sido bien recibidos por los funcionarios del régimen que llaman "patriotas" a los puenteros. Me sentiría muy mal si el régimen del PCC me denominara "patriota". ¿Sanciones económicas no selectivas? Por supuesto que no las apruebo. ¿Ley Helms-Burton? Por supuesto que no la apoyo, que estoy en contra suya; pero, ¿Regalarle de gratis una victoria política al régimen del PCC? ¡De ninguna manera! Miren qué conflicto el mío. Soy partidario de un quid pro quo en cuanto al levantamiento del embargo, un “te doy y me das”. Lo demás es asunto a dilucidar por el Congreso Federal.