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martes, 14 de agosto de 2012

Se impone el rechazo del Congreso al ingreso de Hugo Chávez al Mercosur


El neoimperialismo brasileño, por la boca de su vocero Marco Aurelio García declarado enemigo del Paraguay , sentenció que si nuestro país vuelve al Mercosur tras las elecciones generales del próximo año, debe someterse a lo que sus socios han decidido de manera ilegal

EDITORIAL DE ABC COLOR

Una gran parte de las turbulencias, tribulaciones y guerras que azotaron el mundo a lo largo de todas las épocas se debió a que unos estados se consideraban superiores a otros. Algunas naciones, dada su supremacía política, económica o militar, se creían en el derecho de avasallar a las demás. Tras el último conflicto bélico que conmovió al planeta entre 1939 y 1945, y que costó la vida de 60 millones de seres humanos, los pueblos de la Tierra fundaron la Organización de las Naciones Unidas, una institución del derecho internacional encargada de velar por el mantenimiento de la paz y la seguridad globales.

Para garantizar estos principios fundamentales de la convivencia internacional, la Carta de las Naciones Unidas, desde su primer artículo, estableció que su propósito era: “Fomentar entre las naciones relaciones de amistad basadas en el respeto al principio de la igualdad de derechos y al de la libre determinación de los pueblos”. En el artículo 2, prescribió que para la realización de los propósitos señalados precedentemente “la Organización está basada en el principio de la igualdad soberana de todos sus Miembros”.

Estos valores fundamentales son recogidos por nuestra Constitución Nacional, en cuyo artículo 143 señala: “La República del Paraguay, en sus relaciones internacionales, acepta el derecho internacional y se ajusta a los siguientes principios: 1) la independencia nacional; 2) la autodeterminación de los pueblos; 3) la igualdad jurídica entre los Estados”, entre otros valores primordiales.

Sin embargo, en el Mercosur estos principios esenciales tan claros han sido quebrantados alevosamente cuando Argentina, Brasil y Uruguay dispusieron incorporar a Venezuela al proceso de integración regional en abierta violación del derecho comunitario, específicamente del Tratado de Asunción, que dispone que el ingreso de nuevos socios al bloque debe hacerse con el consentimiento unánime de los Estados partes, y del mismo Protocolo de Adhesión de Venezuela al Mercosur, en cuyo artículo 12 se requiere que el mismo cuente con la ratificación parlamentaria de los cuatro países miembros para entrar en vigencia: Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay.

Días después de celebrada la infausta cumbre presidencial de Mendoza, a fines de junio pasado, el canciller uruguayo Luis Almagro reconoció públicamente que la decisión fue adoptada bajo la fuerte presión ejercida por el Gobierno brasileño. Poco después, el presidente José “Pepe” Mujica justificó la embestida del poderoso Brasil asegurando que el ingreso de Venezuela se produjo en la forma que se produjo ─ avasallando el derecho comunitario ─ porque “lo político supera largamente lo jurídico”.

Tanto en el terreno de la teoría como en el de los hechos, esto vino a significar una descarada ruptura del estado de derecho en el Mercosur, lo cual fue muy bien graficado por el vicepresidente uruguayo Danilo Astori, quien en abierta contradicción con su propio presidente, aseguró que, a partir de la cumbre de Mendoza, en el bloque no ha quedado ninguna norma que no haya sido violada.

En suma, el 29 de junio de 2012, Argentina, Brasil y Uruguay declararon que los Estados ya no son iguales entre sí, que los más poderosos pueden imponer sus propias reglas de juego al margen de los principios del derecho internacional. Como si todo fuera poco, el neoimperialismo brasileño, por la boca de su vocero Marco Aurelio García ─ declarado enemigo del Paraguay ─, sentenció que si nuestro país vuelve al Mercosur tras las elecciones generales del próximo año, “debe someterse” a lo que sus “socios” han decidido de manera ilegal.

Ante tamaño ultraje a la soberanía de la República del Paraguay y el avasallamiento del principio de la igualdad jurídica entre los Estados que ahora se vinieron a consagrar dentro del Mercosur, lo único que cabe es que el Congreso Nacional, sin más dilación ni trámite, considere y rechace de plano el Protocolo de Adhesión de Venezuela al proceso de integración regional, suscrito en Caracas el 4 de julio de 2006.

Por lo tanto, no cabe el doble discurso que viene utilizando el oficialismo, que por un lado remitió al Congreso el mencionado instrumento para su consideración y, por otro ─ bajo la insidiosa influencia de Itamaraty ─ ejerce presión sobre los mismos legisladores del gobernante Partido Liberal para evitar que el mismo sea tratado en el recinto parlamentario.

Al Paraguay, como un país pequeño, de menor desarrollo económico relativo, sin costa marítima y rodeado de naciones poderosas y angurrientas, no le resta más que ampararse en el derecho internacional para preservar en todo momento y lugar su independencia y su soberanía. Su poderío no deviene de la potencia de sus armas, sino de la fuerza de sus derechos.

Nuestro país ha sido miserablemente avasallado, y lo único que cabe esperar de los señores legisladores es que actúen con la dignidad que corresponde a los graves desafíos que presenta la hora actual. Hacerlo en este sentido significa, hoy, aquí y ahora, repudiar la forma ilegal en que nuestros “socios” metieron al déspota bolivariano Hugo Chávez al Mercosur por la ventana, y rechazar de plano el infame protocolo que ellos nos pretenden imponer.

martes, 17 de julio de 2012

Inmoral conducta


Nadie sabe a ciencia cierta cuántas víctimas de abuso sexual tuvo el exobispo Fernando Lugo en su diócesis de San Pedro y en otros lugares. Además, como no le agradaba utilizar preservativos – según relataron algunas de las afectadas –, dejaba a estas mujeres inermes ante la suerte de eventuales embarazos

EDITORIAL DE ABC COLOR

Se debe volver a repetir algunas consideraciones importantes acerca de la moralidad del destituido expresidente Fernando Lugo, atendiendo a que la agitación de los hechos políticos hizo olvidar a mucha gente, especialmente del exterior, este aspecto principalísimo de la turbia personalidad de quien, como cabeza política de un Estado, bajo ningún concepto o pretexto podría ser exculpado.

Debe recordarse que Fernando Lugo, mientras era importante prelado de la Iglesia Católica, asignado a una diócesis en su mayoría habitada por comunidades pobres, cargadas de atraso y toda clase de necesidades, aprovechó su condición de consejero religioso, abusando del poder e influencia que entre la población pobre del campo poseen los sacerdotes, especialmente un obispo, entre otras cosas para seducir mujeres, algunas de condición muy humilde, que recurrieron a él en busca de ayuda espiritual, entre ellas al menos una menor de 16 años de edad.

Debe recordarse también que cuando el exobispo Lugo colgó la sotana y decidió lanzarse a la política, ya surgieron en voz baja rumores de que el mismo había tenido varios hijos siendo religioso, lo que él, con su cínica sonrisa, se dedicaba a desmentir a la prensa que lo indagaba sobre el particular. Fue su primera gran estafa a la confianza popular.

Pero, posteriormente, ya gobernante, acorralado por las demandas judiciales, accedió a reconocer hasta ahora a dos de los hijos que se le atribuyen, porque ya no pudo esquivar su responsabilidad.

Nadie sabe a ciencia cierta cuántas víctimas de abuso sexual tuvo el exobispo Fernando Lugo en su diócesis de San Pedro y en otros lugares. Además, como no le agradaba utilizar preservativos – según relataron algunas de las afectadas –, dejaba a estas mujeres inermes ante la suerte de eventuales embarazos, consecuencias varias veces producidas, como recién ahora es de conocimiento general en este país, una vez que el velo con que el abusador cubría sus fechorías logró ser levantado.

Solo conociendo estos hechos como conocemos los paraguayos y las paraguayas es posible apreciar cómo nos ofende y duele el perfil licencioso de la personalidad de Fernando Lugo. Los extranjeros que deseen comprender cabalmente los sucesos políticos que acabaron con su presidencia, necesariamente deben tener en cuenta estos antecedentes, porque solamente así podrán entender un proceso en el que, finalmente, una gota rebasó la copa de la paciencia y tolerancia de un pueblo habitualmente religioso y pacífico como el paraguayo, pero que, cuando se colma su capacidad de aguante, suele acabar reaccionando con determinación y energía tal cual hizo el Congreso Nacional.

Por tanto, cuando Lugo presentó la oferta de su candidatura a la ciudadanía, y esta lo votó, había sospechas pero no se tenían pruebas de esos hechos pues el exobispo candidato se ocupó de ocultar cuidadosamente su pasado, de simular una personalidad completamente distinta a la real y de presentarse ante el público como un sincero devoto, un religioso que aceptaba haber equivocado el camino de la vocación y que intentaba rectificar su error dedicándose al servicio público, esta vez a través de la política. Se lo veía en las misas comulgando humildemente, como una demostración de que no le pesaba en absoluto su licenciosa vida extraeclesial. Incluso llegó a anunciar que cuando cumpliera con su mandato presidencial se dedicaría a la meditación en algún centro de espiritualidad, y no descartó volver al sacerdocio.

Ya como presidente de la República, realizó más de 75 viajes de placer alrededor del mundo, aceptó regalos lujosos e invitaciones para toda clase de fiestas y diversiones, aun las más caras, llevando una vida de sultán árabe, aunque en un Estado de bajos recursos económicos, incapaz de soportarle su dispendiosa vida de sibarita sin incurrir en grandes sacrificios y postergaciones.

Ningún ciudadano o ciudadana en su sano juicio, de cualquier país civilizado, aceptaría soportar a un jefe de Gobierno que accedió al poder por medio de una mentira tan ruin, una vez que esta quedara en evidencia. El Paraguay estaba siendo gobernado por un depravado, por un político que fingió poseer dotes morales de las que carecía completamente, por una persona que no hesitó en traicionar no solo sus votos sagrados y a la autoridad que le confería su jerarquía, sino a la propia Iglesia Católica a la que pertenece; un hombre pervertido que se aprovechaba de su carácter de pastor espiritual, utilizando la sacristía sagrada de su templo para perpetrar y ocultar mejor sus atropellos sexuales.

Es menester que no se analicen y juzguen solamente los hechos finales puramente políticos del desgraciado gobierno de Fernando Lugo, porque esta otra información, la de sus mentiras y ocultamientos, la de su inmoralidad privada que tanta mofa y pullas sobre el Paraguay ocasionó en la prensa a lo largo y a lo ancho de todo el planeta, que tanto bochorno y vergüenza produjo en todo el clero católico y el pueblo paraguayo, es tanta o más relevante para comprender el porqué de su justa caída. Este país estuvo gobernado por un impúdico y deshonesto personaje que, felizmente y en buena hora, fue enviado a su casa, antes de que causara más daño y desprestigio al país y a su pueblo.

El chancho hablando de higiene


Jesús Ruiz Nestosa. ABC COLOR

Decir “el chancho hablando de higiene” suena duro, una manera despectiva de referirse a otra persona lo que podría inducir a alguien a pedir que se moderara el lenguaje. Pero mucho más duro e insultante me resulta a mí que esa otra persona, prevaleciéndose de un cargo cuya legitimidad estoy en mi justo derecho a poner en duda, amparado por un poder que le presta ese mismo cargo, me trate como si fuera un idiota y quiera convencerme que en realidad lo soy.

Quien está hablando de higiene es el presidente de Ecuador, Rafael Correa, el mismo que en la última y tormentosa (para nuestro país) reunión de presidentes de Unasur, pidió “severas sanciones para Paraguay, incluyendo el bloqueo de fronteras y aislamiento económico”. Las medidas contra nuestro país tomadas por este organismo a causa de la destitución del presidente Fernando Lugo por parte de Congreso que no hizo otra cosa que optar por una acción contemplada en la Constitución Nacional, le parecieron muy débiles y propuso sanciones más duras “de manera a sentar un precedente para disuadir al actual gobierno” cuyos integrantes fueron tachados de “aventureros que no pueden vencer en las urnas”.

 Dijo luego que “Unasur tiene respuestas en su cláusula democrática. Lo único que disuade a estos aventureros, que no pueden vencer en las urnas y que utilizan estas artimañas, es el aislamiento internacional, incluso económico”.

El presidente ecuatoriano, uno de los becarios del bolivariano Hugo Chávez, mientras sienta cátedra de democracia al juzgar a Paraguay, prosigue, como una locomotora a todo vapor, cuesta abajo, un programa burdamente elaborado para enmudecer a todos los medios de comunicación que no le son fieles a su gobierno. Una calificación más precisa: medios que no son obsecuentes con su gobierno. El miércoles pasado completó una lista de 20 emisoras de radio, canales de televisión y periódicos “por no adecuarse a las exigencias técnicas que impone la ley”. Es decir, actuó “con la ley en la mano”, como tanto le gustaba decir a “Gordito” Montanaro, el patético ministro del Interior del tirano Stroessner.

Ecuador no reconocerá el gobierno espurio de Paraguay, no se prestará para legitimar algo que es imposible de así hacerlo”, dijo Correa, cuyo higiénico gobierno acaba de clausurar Radio Morena FM, la número 20, después que la policía tomara el local por asalto y recurrió a gases lacrimógenos para obligar a todos los trabajadores de la emisora a abandonar su local. Quizá no sea ninguna casualidad que la propietaria de la emisora es Pastora Morán, madre del parlamentario Luis Almeida, que milita en la oposición a Correa. El operativo estuvo a cargo de la Superintendencia de Telecomunicaciones de Ecuador que finalizó el desalojo del edificio de la emisora requisando todos sus equipos. Lo que se dice: un acto de democracia ejemplar. ¿Será esta democracia la que debemos imitar para que Rafael Correa no descargue sus iras contra nuestro país?

 El “demócrata” Rafael Correa que acaba de reformar la Constitución de Ecuador que le permitirá gobernar hasta 2017, logrando así diez años de presidencia ya que asumió en 2007, y nadie nos asegura que no habrá nuevas reformas y nuevos plazos para más reelecciones, se siente muy favorecido por la popularidad de que goza en el país ya que una firma privada ecuatoriana, Perfiles de Opinión, le atribuye un 81,5% de apoyo a su gestión. Índices tan altos me hacen pensar que la empresa encuestadora no está haciendo otra cosa que cuidar sus muebles. Los dictadores son tan desvergonzados, son tan despreciativos de la inteligencia ajena, que cada vez que quieren demostrar su popularidad no se contentan con cifras razonables, sino apuntan a guarismos demenciales.

Creíamos superada esta época de golpismo, estas patrañas, artimañas, y tenemos los instrumentos hoy día para sentar un nuevo precedente”. Una propuesta que se puede considerar modesta para castigar a nuestro país ya que es evidente que le resulta imposible pedir la guillotina por el simple hecho que ya no se la utiliza más ni siquiera en Francia. Pero con qué ganas lo hubiera hecho, con qué desfachatez, dándonos clase de democracia, hablándonos de higiene justamente a nosotros que hemos comenzado a limpiar nuestros chiqueros.

domingo, 15 de julio de 2012

Juicios y piruetas políticas


Lo que sí ha quedado claro es que el muy socorrido "bolivarianismo" parece haberse constituido en el fundamento político para dar a Venezuela el rol de "imperio subregional".

Adolfo P. Salgueiro. EL UNIVERSAL

El tema Paraguay aún ocupa bastante prensa pero aparentemente cada vez con menos intensidad a medida que los ánimos se van aplacando y las destempladas reacciones iniciales de varios van dando lugar a enfoques más comedidos. No ocurre igual con el ingreso de Venezuela a Mercosur aprovechando una pirueta política a la que unos pocos aún quieren atribuirle ropaje jurídico. Este último tema sigue dando que hablar.

Como era de suponer el continente en su conjunto y algunas de sus instituciones subregionales pusieron el grito en el cielo con la destitución del presidente Lugo luego de un proceso cuya calificación puede ser opinable pero que decididamente careció de las garantías mínimas para el procesado. No basta afirmar que se trató de un juicio político y no jurídico. Hasta cuando uno va a castigar a un hijo que se portó mal le da la oportunidad de hacer siquiera una defensa en su descargo; tanto más al Jefe de Estado de un país que pudo haber ejercido su cargo con desacierto ─ como fue el caso ─ pero que lo hizo en apego a los cánones democráticos que ya son norma en el continente.

Como era de esperar los "cabeza caliente" de la ALBA, conducidos por su caporal y financista exclusivo, se sintieron autorizados no sólo para reclamar la restitución del mandatario defenestrado sino que en su frenesí se dejaron capitanear por el Canciller venezolano, quien en repentino cambio de discurso desechó la invocación a la sacrosanta soberanía interna de las naciones para convertirse en campeón del derecho a la intervención incluyendo en la misma la perlita de alebrestar a los militares paraguayos para que desobedecieran el orden institucional. Hoy día después de la visita y el informe de Insulza ─ a quien el gobierno de Franco no puso obstáculo alguno para su misión ─ parece que los ánimos volverán a su cauce, Paraguay no será expulsado de la OEA y la cosa se nivelará de alguna manera aún no determinada.

Lo que sí ha quedado claro es que el muy socorrido "bolivarianismo" parece haberse constituido en el fundamento político para dar a Venezuela el rol de "imperio subregional". Vale decir pues que cada quien trata de ser imperio hasta donde le cubre la cobija. Olvidan que Bolívar llegó hasta los confines de los Andes no para imponer sino para liberar... pero eso fue en el siglo XIX, en el XXI las doctrinas pueden acomodarse a gusto del que manda.

Y en cuanto al ingreso de Venezuela a Mercosur nadie niega que la integración es un logro deseable y además tiene rango constitucional. También es bueno que las parejas se casen pero no puede ser en cualquier momento y sin prepararse, menos aún en un caso como el de Venezuela en que la decisión es sólo del gobierno y no ha sido siquiera consultada con empresarios ni trabajadores que son y serán los actores del nuevo esquema. Para el que no lo crea así lo invitamos a estar pendiente de las cifras de desempleo que pronto castigarán a nuestros estados agrícolas (Portuguesa, Guárico, Cojedes, etc.) y a los industriales (Aragua, Carabobo, etc.) cuando lleguen las oleadas de importaciones brasileñas y argentinas a precios más baratos.