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sábado, 13 de julio de 2019

EL DIA R. PARA HACER EL RIDICULO SOBRAN DIAS


Mario J. Viera

 Antes, omití dar mi opinión sobre el tan cacareado Proyecto R, convocado para este día 13 de julio, cuando se conmemora el aniversario veinticinco de la masacre del trasbordador Trece de Marzo donde perecieron cuarentaiún cubanos, incluidos niños. Y lo hice para que no me acusaran de obstruccionista, o de derrotista; pero no dejé de pensar que todo el proyecto, con apariencias de patriotismo, solo era manifestación de oportunismo y que tal consigna estaba condenada al fracaso y al ridículo.

La propuesta partió del exiliado cubano residente en Arizona, Wilfredo Beyra, e impulsada por la plataforma Acciones por la Democracia ─ una organización que se dice estar integrada por varias organizaciones de defensa de los derechos humanos ─ cuyo representante desde España es el activista Lázaro Mireles Galbán. La propuesta tal y como se ofrecía no daba opciones a la discrepancia, puesto que se suponía dirigida “a cada cubano que quiera libertad, prosperidad y felicidad de la nación cubana, que sientan suyo el Proyecto y ayudar a ejecutarlo”; es decir, que quien no estuviera en concordancia con el mal pensado y mal ejecutado proyecto no estaría contemplado dentro de aquellos que quieren la “libertad, prosperidad y felicidad de la nación cubana”.

No obstante, según información aparecida en la edición del 5 de julio del diario español ABC, miembros de la oposición interna en Cuba manifestaron su desacuerdo con el pretendido y pomposamente denominado proyecto de Rebelión Nacional. De acuerdo con esa edición de ABC, activistas “de grupos opositores dentro de la Isla coincidieron en señalar que convocar a una rebelión nacional que no sea coordinada y no reconozca el activismo, la visibilidad y la movilización alcanzada por la oposición conjunta en los últimos años, estaría condenada al fracaso”. Entre estos activistas ABC menciona al líder de UNPACU, José Daniel García Ferrer y el controvertido dirigente del Estado de Sats, Antonio Rodiles, declararon públicamente su rechazo al proyecto “considerando por una parte la pretensión de sumar al pueblo cubano a una rebelión sin una visión congruente con la realidad cubana, y por otra que obvia el protagonismo de la oposición en Cuba”.

García Ferrer consideró que el tal proyecto, de acuerdo con ABC, supone un sinsentido el tratar de organizar una rebelión que tiene más de entusiasmo que de arraigo popular, y recordó que «durante sesenta años el pueblo no ha dejado de rebelarse contra la tiranía»”; al mismo tiempo declaró: “Las Damas de Blanco llevan dieciséis años de rebelión contra la tiranía, la UNPACU lleva ocho años de rebeldía. Se rebelan los cuentapropistas, se rebelan otros muchos cubanos y continuarán rebelándose cada vez más ciudadanos. Pero toda rebelión real nace y se desarrolla dentro de Cuba, desde la cómoda distancia, nadie que se respete y respete a los demás, convoca a una Rebelión”. En otras palabras, se trata de aventurerismo político impulsado por el nuevo líder de la rebeldía cubana.

Pero Beyra rechaza el argumento, diciendo no encontrar “ninguna diferencia entre cubanos de fuera y de dentro, todos tenemos derecho a proponer vías que nos lleven a la libertad” y no se equivoca, todos tenemos derecho a proponer vías, pero los que no estamos dentro del fuego en la isla, solo nos queda proponer, aconsejar y apoyar no a convocar dentro de Cuba. Y agrega Beyra: “Nos asiste además las condiciones y la libertad que no tienen los grupos opositores dentro de Cuba, a los que se les hace difícil mover no solo al pueblo masivamente, sino también hasta su propia gente”. Para concluir diciendo: sería estratégico dejar los grupos de oposición al margen por seguridad, para evitar que los encarcelen previo al Día R”.

Y salta Mireles Galbán, y dice: “Los líderes de la oposición en la Isla no se han mostrado en favor del proyecto Rebelión Nacional porque dicen que no están sentadas las bases para ello. Si se quiere y se aboga por la libertad, cuándo sería el momento preciso. Si en sesenta años las cosas no se han solucionado, ¿no deberíamos darle la oportunidad a esta otra estrategia? Habría que analizar el trasfondo de por qué no quieren unirse ni ser parte de esto”.

Viene a mi mente aquella advertencia que lanzó José Martí el 26 de noviembre de 1891: “¡Y cuidado, cubanos, que hay guantes tan bien imitados que no se diferencian de la mano natural!” y hay “patriotismo de polvos de arroz”, dirigido solo para obtener fama y menciones en los medios, adelantando proyectos irrealizables a la luz de la realidad concreta presente en Cuba. No podemos dejar de soñar, pero con los pies puestos muy firmes sobre la tierra, y decimos junto al Apóstol: “Para verdades trabajamos, y no para sueños. Para libertar a los cubanos trabajamos, y no para acorralarlos”.

Se cumple la Primera Ley de Newton que dice que todo cuerpo en estado de reposo no cambia a no ser por una fuerza que rompa la inercia. Y se equivoca, tal vez por ansiedad o precipitación el muy distinguido Beyra. ¿Acaso no se da cuenta de la falacia en que incurre cuando alega que en el exilio se cuenta con “las condiciones y la libertad que no tienen los grupos opositores dentro de Cuba” para estar en capacidad de movilizar a las masas en Cuba? Una rebelión popular, un movimiento de resistencia, es algo muy serio, algo que requiere preparación ardua y constante, que requiere activismo político de agitación dentro del seno del pueblo, de labor de proselitismo para captar apoyo firme y, organización. No hacerlo, imposible llevarlo a cabo desde el exilio, conduce al fracaso. Si lo que se pretende con la irresponsable convocatoria de manifestaciones populares de protesta en todos los municipios del país, es “demostrar que el apoyo a la dictadura cubana en el país es nulo”, la nula respuesta que esta convocatoria recibiera por la población, de hecho, se convierte en todo lo contrario de lo que se pretendía demostrar. Ni hubo masivas manifestaciones de apoyo a la convocatoria que se pretendían realizar en Estados Unidos, Canadá, Chile, Perú, Uruguay, Inglaterra, Alemania, España y Suecia.



En Miami, aunque Beyra lo vio como un firme acto de apoyo a su propuesta, en realidad solo logró la participación de apenas un centenar de seguidores, la mayoría gente con canas y años largos de edad. En Cuba, quizá algún activista opositor le diera cierto apoyo al Día R, pero el régimen no tuvo necesidad de movilizar a sus fascistas Brigadas de Respuesta Rápida, ni tuvo que mover fuerzas policiales en lugares sensibles. Aunque Beyra se retrate frente a una imagen de Jesucristo e intente imitar su manera de bendecir, y aunque soñara con ver multitudes gritando en las calles cubanas “¡Viva Cristo Rey!” y se presentara como un alquimista social, no pudo, ni ver cuajada su Piedra Filosofal, ni pudo escuchar los gritos de fanáticos religiosos lanzados a derrocar a la dictadura. Solo, aunque no lo quiera aceptar, cosechó el total ridículo. Para verdades trabajamos, no para hacer el ridículo que, para ello, sobran días, muy estimado Sr. Wilfredo Beyra.

domingo, 3 de febrero de 2019

¿Y por qué no? Algunas ideas sobre lucha noviolenta oposición cubana





Es importante, como elemento de la puesta en práctica de la resistencia no violenta, considerar quiénes dentro de la sociedad cubana pueden ser considerados tanto como amigos o como posibles aliados. El enemigo se conoce, es la cúpula dirigente del Partido Comunista y sus dirigentes en sus instancias provinciales y hasta municipales. Son aquellos que dirigen la organización de delatores (los CDR) en sus niveles de dirección superior y medios; son también aquellos que han traicionado a sus bases sociales como son las directivas de la Asociación de Agricultores Pequeños y de las organizaciones sindicales en todos sus niveles, desde la denominada Central de Trabajadores de Cuba hasta las directivas nacionales y provinciales de los sindicatos amarillos. El enemigo se encuentra además dentro de los altos mandos de las fuerzas armadas, en las direcciones del aparato policiaco y en todo el aparato represivo de la Seguridad del Estado y sus esbirros.

Hay que tener en consideración que, dentro de los organismos de base del Partido Comunista, sus núcleos, no todos sus militantes son firmes defensores del régimen castrista. La mayoría sufre las mismas escaseces y privaciones que sufre el resto de la población, Algunos ya se encuentran en la fase de conflicto ideológico, muchos hay que se sienten descontento con su militancia comunista que, por una u otra razón, principalmente de supervivencia y acomodamiento, aunada al sentimiento del temor, no se deciden a romper con su militancia. No podemos ni debemos considerarles en conjunto como enemigos del movimiento opositor y si verles a algunos como aliados de conveniencias y a otros como posibles simpatizantes. Si no hacemos distinción entre enemigos y amigos, esos militantes ya titubeantes no se decidirán a favor de la oposición anticastrista.  Todos los miembros de esa masa de militantes del Partido Comunista son conocidos, Habitan en los mismos barrios que los opositores, compran en las mismas tiendas minoristas, viajan en los mismos atestados ómnibus que el resto de la población común.

Entonces ¿por qué no hacer un acercamiento a esos militantes? ¿Por qué no podemos hacerles entender que ellos no son nuestros enemigos, que los enemigos son los delatores, y la alta dirección del Partido Comunista y del Gobierno? ¿Por qué no hacer trabajo de captación entre ellos? Sin importar que siempre entre los captados pueda haber algunos dispuestos para actuar como informantes de los órganos represivos. Lo principal es hacer propaganda directa y labor de proselitismo. La Real Academia Española define al activista como “militante de un movimiento social, de una organización sindical o de un partido político que interviene activamente en la propaganda y el proselitismo de sus ideas”. El activismo por tanto no consiste en hacer demostraciones públicas, no es solo gritar “¡Abajo Raúl!” o “¡Abajo Díaz-Canel!”, no es solo hacer denuncias de violaciones de derechos humanos, no es solo elaborar proyectos sustanciosos para solo el interés mediático, llámese Varela, Emilia, Plataforma Otro 18, o Todos Marchamos, es hacer todo esto, pero dando prioridad a la propaganda directa, a la labor directa de convencimiento y al proselitismo.

Cuando se estudia la historia de los movimientos sindicales podemos ver, en primer lugar, todo el trabajo de penetración sindical por parte de anarquistas, trotskistas y muy en especial por los comunistas. Controlar el movimiento sindical es un medio para alcanzar objetivos políticos por intermedio de la lucha social de los trabajadores. ¿Por qué la oposición cubana no puede actuar dentro de las secciones sindicales? ¿Qué principio ético lo impide? Dentro de los centros laborales, existen líderes en perspectivas, trabajadores que rechazan el sistema totalitario. Esos trabajadores pueden se captados por la oposición para que actúen sin mucho destaque, pero que pueden, por sus actitudes ser electos para participar como dirigentes dentro de las secciones sindicales controladas por el Partido Comunista. ¡Labor de proselitismo!

Hay que captar a la intelectualidad, profesores, catedráticos, escritores, poetas, músicos y pintores y escultores. La intelectualidad puede ser un importantísimo sector de alianza. Pero hay que ser cauto para promover el proselitismo intelectual. No exigirles nada que no sean capaces de hacer por propia motivación. En su momento la intelectualidad constituirá un muy valioso sector opositor al sistema que oprime la libre expresión de la creación intelectual y artística. Y la labor de acercamiento a los intelectuales debe hacerse con activistas bien preparados para ello y contando con un nivel cultural apropiado. Que los intelectuales reciban las propuestas elaboradas por la disidencia.

Sin la participación decidida y convencida de la juventud, no hay movimiento de resistencia que tenga posibilidad de triunfo, ya sea la resistencia armada como, y muy especialmente, la resistencia noviolenta. El relevo generacional es clave en todos los cambios progresivos de una sociedad. Las nuevas generaciones imponen su impronta. La oposición cubana debe valorizar lo que ha hecho o dejado de hacer para captar a esa enorme masa juvenil que no encuentra futuro dentro de los marcos del sistema totalitario. La juventud siempre es rebelde e iconoclasta, sin los causes apropiados para conducir esa rebeldía natural, el vacío existencial le impulsa al alcoholismo, las drogas, el sexo y hasta la ejecución de actos marcadamente antisociales. La juventud siempre necesita una esperanza, se ha dicho muchas veces que los jóvenes, en general, no aciertan a precisar qué es lo que quieren, pero saben muy bien lo que no quieren.  

La falta de perspectivas de progreso entre los estudiantes universitarios es patente. Hay que trabajar políticamente entre los estudiantes de nivel medio y superior, captar a los que se sienten frustrados, los que ven más rentable, por falta de otras oportunidades, buscar un puesto en la industria del turismo antes que ejercer la carrera universitaria que eligieron o les eligieron, y, en el peor de los casos, decidirse por la prostitución femenina o masculina, tal y como se manifiesta actualmente en Cuba. El gran aliado que más necesita captar la oposición castrista, y el más efectivo, está entre los jóvenes. La revolución húngara de 1956 comenzó con una poderosa protesta estudiantil que movilizó a miles de ciudadanos a darles apoyo. La revolución de la plaza de Tahrir en Egipto en contra del dictador Mubarak fueron acciones impulsadas principalmente por jóvenes, hasta tal punto que a esta se le denominó Revolución de los jóvenes. Fueron los estudiantes universitarios de Ucrania los que iniciaron las protestas del Maidán que concluyeron con el derrocamiento del presidente prorruso Víktor Yanukóvich, como también han sido los jóvenes los que con más fuerza y coraje se enfrentaron a los cuerpos represivos en Venezuela y Nicaragua.

Por otra parte, hay que dignificar a la mujer. Como lo hubo dicho José Martí:  "Las campañas de los pueblos solo son débiles, cuando en ella no se alista el corazón de la mujer; pero cuando se estremece y ayuda, cuando la mujer, tímida y quieta de su natural, anima y aplaude, cuando la mujer culta y virtuosa unge la obra con la miel de su cariño la obra es invencible". Cuando los hombres son cautos en condenar la injusticia, la mujer, de sí tierna y noble, ante la injusticia se revuelve y condena. Ella es fuerza porque, como las aves defienden su nido, la mujer defiende a los suyos, a sus hijos, primero, a su esposo después, con todas sus fuerzas, con uñas y con mordidas. La mujer es crítica poderosa, ella previene y busca. La mujer, la trabajadora, la ama de casa, es la que más padece por las carencias del hogar. Es la que administra la casa, la que sale a buscar en el mercado lo que la familia requiere. La mujer quiere para sus hijos adecuada alimentación, apropiada asistencia médica, buenas escuelas con maestros capacitados, vivienda decente y seguridad en la calle y, por supuesto, que la familia reciba un salario digno que permita la satisfacción de las necesidades básicas de vida.

La oposición debe enviar su mensaje a los campesinos: Agricultura libre sin imposiciones de cuanto producir o de qué plantar, comercialización libre de los productos agrícolas, de acuerdo con los intereses del campesinado, préstamos a bajo intereses para los insumos y las labores de cultivo y de cosecha; reconocer el derecho del campesino de optar si lo considera conveniente a formar cooperativas, sin imposiciones ni pérdida del dominio de su propiedad; respeto estricto de la propiedad rural y de su uso y disfrute.

¿Y por qué no? La oposición debe hacer un llamamiento a los mandos intermedios de las fuerzas armadas, y a los cuerpos policiacos, donde se les diga: “No somos enemigos de ustedes. Ustedes también son parte de nuestro pueblo, con las mismas necesidades y limitaciones que sufrimos todos. Solo les pedimos, que no actúen contra el pueblo haciéndoles el trabajo sucio a los esbirros de la Seguridad del Estado. Respetamos a los mandos medios de las fuerzas armadas; solo les reclamamos que no vuelvan sus armas contra el pueblo cuando se levanten las protestas contra el régimen. Ustedes on bienvenidos. Nuestros enemigos son esos altos oficiales que medran con el servicio de ustedes. La única ideología que debe existir entra las fuerzas armadas es la del acatamiento de la democracia y el respeto de la voluntad mayoritaria de la población expresada en consultas plebiscitarias libres y transparentes”.

jueves, 31 de enero de 2019

¿Realmente es una asamblea, la Asamblea de la Resistencia Cubana?


Mario J. Viera




Sí, es posible que sea una asamblea y, tal como lo define la RAE, es la reunión de los miembros de una COLECTIVIDAD para discutir determinadas cuestiones de interés común y, en su caso, adoptar decisiones. Entonces, se supone que la Asamblea de la Resistencia Cubana reúna a toda la colectividad que conforma la resistencia cubana, pero, ¿es así?, ¿sin exclusiones? Sin embargo, la colectividad de la Asamblea de la Resistencia Cubana, es solo y única la que se define de tendencia derechista. Es la comunidad de exiliados cubanos que se identifican con las políticas del Partido Republicano y, en especial, con el colectivo republicano favorable a Donald Trump. En esa asamblea no tienen representación los exiliados cubanos que forman parte del Partido Demócrata y mucho menos, y esto es lo más destacable, los que se oponen a la administración de Donald Trump.

Esta Asamblea (trumpista) de la Resistencia Cubana toma sus decisiones sobre lo que debe hacer la resistencia interna, la de no poco numerosos grupos de la disidencia y la oposición de la isla. La Asamblea dicta sus acuerdos, democráticamente adoptados, y los impone como directivas a ser cumplidas por los grupos que controla en Cuba por medio de la verdadera matriz de la tal Asamblea, el Directorio Democrático Cubano, la poderosa ONG de cubano-americanos que cuenta con un generoso “grant” del gobierno de Estados Unidos y tan poderosa que hasta ha anulado el protagonismo de la que un día fuera la poderosa Fundación Nacional Cubano Americana, que en sus tiempos de apogeo fuera conducida por Jorge Mas Canosa.

Su líder, un graduado de Comunicaciones y Ciencias Políticas y con un doctorado en Relaciones Internacionales, Orlando Gutiérrez-Boronat, un hombre que en la actualidad tiene 53 años, muy dinámico, muy de fácil palabra, muy inteligente, o al menos así lo aparenta. De Cuba, de su tierra natal, solo tiene las vivencias del niño de seis años que junto a sus padres emigró a Estados Unidos en 1971. Claro que este detalle no impide que uno no deje de sentirse cubano y de sentirse obligado con el destino de la tierra donde se nació. Sin embargo, nada conoce en carne propia de los rigores de practicar la resistencia bajo un estado totalitario, como el implantado en su tierra de origen antes de que él naciera y sostenido a fuerza de demagogia y represión cuando ya él era un niño emigrante. Nada conoce de lo duro y sangriento que fue el combate contra la dictadura policial de Fulgencio Batista. Y, ¿qué puede conocer lo que fue el inicio del movimiento de oposición pacífica que iniciara, ya de modo abierto y oficial en 1988, Ricardo Bofill? Aquel reto valeroso que significó la entrada en funciones del Comité Cubano Pro Derechos Humanos y la fundación del Partido Pro Derechos Humanos de Cuba, lanzado cuando la resistencia al castrismo era solo una imagen fantasmal.

Con su Directorio Democrático Cubano y el apéndice de este, el líder de la nueva resistencia desde el exilio, es partidario de la desobediencia civil, esa que ya desde 1988 viene practicando sistemáticamente la disidencia interna y el periodismo independiente y contestatario desde 1991, y aboga por la resistencia noviolenta, que solo conoce de referencia leyendo las propuestas de Gene Sharp. Ya desde 1996, Orlando Gutiérrez-Boronat se había decidido a favor de la resistencia noviolenta y declaraba: “no podemos optar por una forma de lucha que resalte lo autoritario, lo brutal y lo violento en nosotros mismos”. Predicador de la teoría de la Resistencia Noviolenta, firme convencido del accionar por otros de la desobediencia civil y la noviolencia. Y es correcto. Creo que la mayoría, de los anticastristas somos partidarios del reto de la resistencia noviolenta, aunque no dejan de haber algunos que preferirían el recurso a la violencia, porque “ellos llegaron al poder por la fuerza y por la fuera hay que expulsarles del poder”. Pero él no es solo partidario de la lucha noviolenta, él la reclama, la exige como acto de lucha de los opositores, desorganizados, dispersos y aislados. El no aconseja, no propone ideas, él quiere acción ya. Y sus sostenidos en Cuba, ya se dicen estar actuando en resistencia noviolenta, aunque solo sea hacer alguna que otra declaración de “firmeza” y elaboren algún que otro proyecto, alguna otra iniciativa o declaraciones de Antonio Rodiles, de Berta Soler y Ángel Moya.

Y se impulsa el plan maravilloso que dará al traste con la dictadura castrista de una vez y para siempre, el “Todos marchemos” de Rodiles, porque “Si #TodosMarchamos los domingos, el miedo y la dictadura se acaban. Hagámoslo”. Y se animan Berta Soler y Jorge Luis García Pérez (Antúnez) a unirse a la consigna de Antonio Rodiles. Son todos gente dura y no carente de valentía, pero más mediáticos que cualquier otra cosa. Olvidan algo muy importante: a los pueblos se les moviliza a la acción luego de un trabajo sistemático de concientización dentro de su seno, al interior del mismo pueblo, no con alardes pueriles. Primero hay que ganarse la confianza del pueblo, con propuestas serias, con la confrontación de ideas, con un programa que incite a la necesidad al cambio en la mente colectiva. Labor silenciosa, callada, pero que debe ser conducida con inteligencia y astucia, como nacida desde las entrañas del mismo pueblo y no como sugerencias ni directivas provenientes del exterior, aunque se hagan estas con todas las mejores intenciones, porque, ya se conoce, el camino al infierno está empedrado de buenas intenciones.

Conocer y entender la psicología social de un pueblo sometido a sesenta años de propaganda tóxica impulsada por todos los medios informativos oficiales, sometido al temor y al fantasma tenebroso de la Seguridad del Estado que esos medios se encargan de popularizar como presente en todos los ámbitos de la sociedad, como argos poderoso que no solo todo lo ve, sino que también lo sabe todo, que está hasta presente como topo dentro de las organizaciones opositoras. Cuando los topos son “destapados”, ¡Ah, qué sorpresa! ¡Si hasta habían sido figuras destacadas dentro de la oposición! Así ocurrió con Héctor Castañeda presidente de la bullanguera Coalición Democrática Cubana; así también con Odilia Collazo, testigo de la fiscalía de primera línea durante los juicios de la Primavera Negra de 2003, y que era la muy reconocidísima presidente del Partido Pro Derechos Humanos de Cuba; así sucedió con el “gran periodista independiente” Manuel David Orrio, o Néstor Baguer el distinguidísimo presidente de la Agencia de Periodismo Independiente de Cuba (APIC). Todavía no entienden políticamente esa psicología social.

Ahí vemos puesta en práctica esa psicología social del miedo. Cuando el régimen orquesta un acto de repudio frente a las puertas de algún disidente o ante la sede de las Damas de Blanco, allí hay grupos que observan en silencio o filmando con celulares el acto indigno, sin tomar parte, sin unirse a los cipayos, pero tampoco manifestándose en contra del atropello, y lo mismo ocurre cuando algún acto de protesta impulsado en la vía pública por algunos valientes de la oposición es de inmediato reprimido. Se forman grupos de curiosos tomando fotos y filmando con los celulares, pero no dan ni un paso en apoyo a la protesta ni respaldando tampoco al proceder policiaco.

Y cuando la élite de la oposición visita Estados Unidos, véaseles, levantan voces de protestas con más vigor en contra del Partido Demócrata y de Obama o de Hillary que las que lanzan contra los tiranos del patio. Son recibidos con pompa y destaque por congresistas republicanos y sus ídolos son solo Marco Rubio, Mario Díaz Balart e Ileana Ros-Lehtinen, sin que eleven alabanzas a Donald Trump, porque como dijera Oscar Elías Biscet durante su segundo viaje a Estados Unidos:  "Tengo mucha esperanza de que el presidente Trump, amante de la libertad, económica pero principalmente la de pensamiento y de posición de las ideas, pueda estimular y llenar de esperanza al pueblo para querer conquistar esta libertad".

Y ese culto a la personalidad de Trump es impulsada por el líder de la Asamblea de la Resistencia Cubana y es paradójico ver como supo caracterizar al régimen castrista y al propio Fidel Castro, cuando en julio de 2004 en entrevista que le concediera a Carlos Salvador La Rosa, refiriéndose al castrismo, dijo: “Yo creo que más que una persona es un régimen. Fidel es la pieza clave, pero hay un aparato, una serie de intereses que avalan la existencia de tal gobierno. Por eso no creo que éste desaparezca sólo porque muera algún día Castro. Primero porque el régimen surgió de realidades culturales propias, de un nacionalismo radical y un sentimiento antidemocrático y antipolítico que había en Cuba desde antes, que Fidel supo catalizar”, y agregó sobre la sintonía inicial de Castro con el fascismo: “Allí tuvo una fuerte influencia del fascismo y del falangismo, pero cuando Castro tomó el poder, el país más cercano al pensamiento totalitario era la URSS, por eso lo adoptó. Si hubiera existido Mussolini, o Franco hubiera tenido el poder de años anteriores, habría pactado con éstos”. ¿Es que Orlando Gutiérrez no puede ver las similitudes existentes entre el fenómeno del castrismo y el fenómeno del trumpismo? ¿Acaso el régimen de Trump no surgió de iguales realidades culturales propias, de un nacionalismo radical y un sentimiento antidemocrático y antipolítico, presentes en grandes sectores de la sociedad de Estados Unidos?

Ahora, la Asamblea de parte de la Resistencia Cubana está invitando a una “caravana” que sea señal de apoyo hacia la libertad de Venezuela ─ ¿Quién estará en contra de tal propósito? ─, y, al mismo tiempo, esa caravana se haga en respaldo de Donald Trump por su supuesto “liderazgo a favor de la democracia en el hemisferio”. Otra caravana como otra que organizara a lo largo del área de Westchester en Miami para apoyar "la causa de la libertad de Cuba", y, sobre todo y fundamentalmente para protestar en contra de la política de Obama hacia Cuba.   

¡Qué pena que esta supuesta Asamblea de la Resistencia Cubana, desfile para apoyar a Donald Trump, cuando lo principal debía ser únicamente expresar el apoyo decidido a favor de la oposición venezolana y al reto planteado por Juan Guaidó para enfrentar a la dictadura! Da pena, de verdad que en su manifestación pública esta supuesta Asamblea de la Resistencia Cubana, al mismo tiempo no hiciera un llamamiento al pueblo de Cuba para emprender la lucha noviolenta contra el régimen castrista e invitar a que todos voten NO contra el engendro constitucional que el régimen intenta imponer en Cuba. Da pena titular a Trump de "liderazgo a favor de la democracia en el hemisferio" cuando ha demostrado que ni siquiera en Estados Unidos ha tenido liderazgo en el fortalecimiento de la democracia. ¿Por qué ligar la lucha por la libertad, ya sea en Venezuela o en Nicaragua o en Cuba, con este o aquel político de Estados Unidos o con este o aquel presidente ya fuera electo por el voto popular o solamente electo por un colegio electoral? La lucha por la libertad tiene que nacer por inspiración popular en Venezuela, en Nicaragua y en Cuba, y para ello, no se necesitan salvadores supremos, ni mesías extranjeros.

martes, 31 de octubre de 2017

¿Participar en las elecciones municipales de diciembre? Este es el dilema

Mario J. Viera



En un anterior artículo expresé que “Si la oposición se decide por participar en las elecciones de diciembre estará actuando como compañero de viaje de la dictadura y de hecho reconociéndole a la ANC la capacidad de convocatoria” esto de ninguna manera puede ponerse en práctica bajo las actuales condiciones del juego o rejuego político que actualmente se vive en Venezuela. La fraudulenta Asamblea Nacional Constitucional erigida en megapoder convocó a la realización de elecciones municipales para el 10 de diciembre. Impuso además la condición de quienes resultaran electos deberían jurar sus cargos ante su autoridad, algo que de ningún modo puede aceptar la oposición luego de haberle declarado unánimemente de fraudulenta.

Tan pronto se anunció la convocatoria electoral, tanto el Partido Primero Justicia (PJ) de Henrique Capriles como el Voluntad Popular del líder encarcelado Leopoldo López rechazaron participar en lo que será una nueva farsa electoral orquestada por la dictadura al amparo de su Consejo Nacional Electoral (CNE), su Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) y su ANC. La condición sine qua non planteada para participar en ese proceso electoral es, primero la reforma del CNE tal como lo había propuesto el presidente de Colombia Juan Manuel Santos el 17 de octubre, CNE independiente, y segundo, veedores extranjeros. Jorge Millán, coordinador general de PJ ya había expresado que la situación política es de todo punto de vista “complicada debido a que el Gobierno del presidente Nicolás Maduro busca con acabar con todos los espacios de participación ciudadana”. En ese juego donde solo hay un ganador a priori, la oposición venezolana no puede prestarse para servir de coartada al régimen. En igual sentido se expresó también Humberto Agudo, dirigente en Lara del partido de tendencia socioliberal Causa Radical, al considerar que la Mesa de Unidad Democrática (MUD) no debía ir a unas elecciones donde prevalezcan las mismas condiciones de las elecciones regionales y aseguró, como lo reportó Unión Radio: “El Consejo Nacional Electoral no ha determinado el cronograma, esa es la primera etapa del fraude (…) La Unidad en su refundación tiene que plantear esta nueva tarea, una agenda clara en relación al cronograma electoral, no podemos volver a un proceso electoral con un Plan Republica parcializado con el régimen”, dijo refiriéndose al operativo de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana con el supuesto propósito de custodiar el proceso electoral y puesto en marcha por el ministro para la Defensa, Vladimir Padrino López.

Por boca de su presidente Richard Blanco, Alianza Bravo Pueblo (ABP), organización fundada por Antonio Ledesma, actualmente en arresto domiciliario, aunque ratifica la lucha por la democracia, afirma: “No podemos dejarnos llevar por un proceso inconstitucional como lo propone la ilegítima asamblea nacional constituyente. (...) No es tiempo de participar en la candidatura de las municipales, lo primordial es rescatar al pueblo venezolano de esta crisis”. Por supuesto, la organización que encabeza María Corina Machado, Vente Venezuela, se mantiene en su posición de no participación en procesos electorales efectuados “en dictadura”. Gregorio Salazar de Tal cual digital hace observar que: “Ahora la cúpula roja se apresta a acelerar los tiempos de las elecciones de alcaldes y concejos legislativos y ya hay quien le ha declarado la guerra a cualquier intento de participación, lo cual encuentra eco en importantes sectores de la población. Nada menos”. Y, definitivamente, los principales grupos políticos reunidos bajo el manto de la MUD se han decantado por el abstencionismo ante las próximas elecciones, incluyendo tanto a los anteriores citados como los siguientes partidos, Acción Democrática, el socialcristiano Un Nuevo Tiempo y Movimiento Progresista, considerando la mayoría de la MUD que la convocatoria es un proceso amañado y plagado de trampas.

En opinión del cronista de EL NACIONAL, Fernando Ochoa Antich: “Los dilemas siempre han sido los mismos: ¿es posible aceptar competir en unas elecciones sin que se modifiquen las actuales condiciones electorales? ¿Existe algún margen de maniobra para poder negociar este único punto con el régimen madurista? La oposición democrática, a excepción de lo ocurrido en 2005, ha participado multitudinariamente en los procesos electorales, pero siempre con serios cuestionamientos al ventajismo oficial y a las dudas surgidas de los escrutinios”; y el Grupo de Lima reunido en Canadá coincide en que es imprescindible “la revisión del sistema electoral, incluyendo en particular, la renovación del Consejo Nacional Electoral con miembros nombrados por la Asamblea Nacional y la publicación de un cronograma de elecciones, las que deben ser supervisadas por observadores electorales independientes”.


En ocasiones la democracia también se defiende renunciando al uso de uno de sus recursos básicos como el del ejercicio del voto. Ahora bien, luego de esta decisión mayoritaria de la oposición ¿qué recurso queda? Como ha sugerido Marta de la Vega en. Tal Cual, digital: “Urge una coalición verdaderamente concertada, sin arrogancia ni terca pedantería de algunos jefes de partidos. Se necesitan líderes que piensen más allá de la coyuntura y de las circunstancias inmediatas, que alcen la mirada con una visión a largo plazo”. Decisión que se tiene que emprender decidida y concertadamente, pero lo primero, lo estrictamente político y estratégico ahora es salvar la unidad opositora por encima de cualquier controversia o interés de grupo. Si la MUD se fracciona, Nicolás Maduro y sus colaboradores se habrán anotado la más importante victoria política y lograrán que la presión internacional sobre su régimen se disipe paso a paso y, al mismo tiempo, la oposición ya no tendrá una opción consistente para el reto político unificado y solo se podrá emprender pírricas batallas dispersas e individuales. Como su consecuencia, el gobierno, en alianza con el Tribunal Supremo de Justicia, con el Consejo Electoral Nacional y la Asamblea Nacional constituyente, ante una oposición dispersa, podrá seguir los pasos del régimen castrista ilegalizando a todo partido político que no se ajuste a la línea de dirección del oficialismo. El castrismo entonces habrá triunfado en Venezuela. Primero consolidar la unidad y luego impulsar la presión popular, la resistencia noviolenta, la desobediencia civil y el empuje de las manifestaciones exigiendo la renovación, la restructuración del CNE, depurándolo de sus elementos más comprometidos con el régimen, principalmente con la democión de su presidenta Tibisay Lucena Ramírez. Movilización en contra de la ANC y a favor de nombrar veedores extranjeros para supervisar la transparencia de todo el proceso.

lunes, 23 de octubre de 2017

¿Qué opción queda en Venezuela?

Mario J. Viera


Ha llegado el momento del análisis sereno. La oposición aceptó el reto, fue a los comicios del 15 de octubre y perdió; de las 23 posiciones de gobernación, la Mesa de Unidad Democrática solo pudo asegurar cinco gubernaturas, cuando apostaba por ganar 18 gobernaciones sobre la base de las encuestas que le eran favorables. De los cinco estados más codiciados y claves en las elecciones, Zulia, Carabobo, Miranda, Barinas y Bolívar la oposición solo pudo imponerse en el estado de Zulia. ¿Cómo pudo ser esto?

Luego de conocidos los resultados electorales comenzaron las críticas contra la MUD y sus tácticas de activismo político. Poniendo en dudas la seriedad de la MUD, Marianella Salazar columnista de El Nacional crítica que ante los claros fraudes cometidos por el CNE todavía no se había hecho “un llamado a la calle en defensa del voto y contra el fraude”. Carlos Blanco, también columnista de El Nacional calificó de “estruendosa” la derrota sufrida por la oposición en estos comicios “una doble derrota: la de la MUD que articuló esa política a pesar de las prevenciones que se le plantearon; y también una derrota para el país democrático – más allá de ese grupo dirigente – que dispuesto a votar o no, recibió el mazazo de un descalabro que ni buscó ni merece. (...) Es la ruptura política y emocional entre la ciudadanía y ese equipo dirigente el que reclama una nueva dirección”. En tanto que Elides J. Rojas de El Universal consideró que el fracaso, independiente de los factores de fraude presentes, se debió a “una oposición errática y casi amateur” y señaló: “Habrá otros procesos electorales. Pero con el mismo árbitro y en las mismas condiciones será imposible”.

María Corina Machado presidenta del partido Vente Venezuela que no apoyó la participación en los comicios del 15 de octubre y que se había separado de la MUD por tal motivo, ya había declarado: "Ir a las elecciones regionales como están planteadas hoy es legitimar un Consejo Nacional Electoral que el mundo entero reconoce cómplice del más grande fraude en la historia de este hemisferio. Ir a las elecciones es aceptar que perdimos la lucha en la calle y eso no es verdad", ante los resultados alcanzados declaró que la “salida es una nueva unidad ciudadana”. En tanto, Freddy Guevara, coordinador del partido Voluntad Popular consideró: "Tenemos que pasar un proceso de revisión profunda de toda la estrategia opositora y de la Unidad para reunificarnos como sociedad democrática y enfrentar juntos esta amenaza totalitaria y criminal que pretende secuestrar a los venezolanos solamente por sus negocios".

En sintonía con la posición de María Corina Machado, el diputado Richard Blanco dirigente de Alianza Bravo Pueblo (ABP) expresó que no se uniría con los que decidieran participar en las elecciones regionales, pero sin separarse de la MUD y expuso: “Si estamos hablando de que hubo un fraude perpetrado por Maduro y el CNE, no vamos a ir a elecciones regionales, porque si eso sucede simplemente van a hacer una Constitución que pondrá por encima de los gobernadores figuras nombradas a dedo por Maduro”.  

El Secretario General de la Organización de Estados Americanos, fuerte crítico del régimen de Nicolás Maduro, expresó su opinión: "No se pueden reconocer los resultados de una elección en un país en el cual no existen garantías para el ejercicio efectivo de la democracia", sin embargo, observó en tono crítico: “Es muy claro que cualquier fuerza política que acepta ir a una elección sin garantías se transforma en instrumento esencial del eventual fraude y demuestra que no tiene reflejos democráticos para proteger los derechos de la gente, en este caso, el voto”. Sobre esto redundó el expresidente de Colombia Andrés Pastrana diciendo: “La única garantía que tiene el que participa en una elección sin garantías es que va perder”.

Lo que sí es evidente es que la oposición fue a los comicios dividida y enfrentada a una minoría abstencionista. Ese fue, si no el principal, uno de los principales errores que condujeron al fracaso electoral. La MUD, tal como lo hace ver Fernando Mires, actuó tímidamente, como pidiendo escusas a los abstencionistas, entre ellos a María Corina Machado. Tenía que considerar que el régimen y su ente electoral haría lo que fuera necesario para boicotear las elecciones y no confiarse únicamente en las encuestas; es como ahora lo ha expresado el presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela Julio Borges a la agencia Efe: “El Gobierno en todas las elecciones lo que ha hecho es destruir la confianza en el voto” y aseguró que el régimen no se inhibiría en hacer uso del clientelismo que tanto rédito le ha asegurado, así una de las formas de controlar la votación sería el del recurso de presión "a través del hambre, (...) de carnés obligatorios que hace que la gente presente para poder votar, a través de todo lo que significa la coacción de los empleados públicos, y a través de lo que significa el control político y armado en los centros electorales". Destruir la confianza en el voto, en el arma eficaz y de más potencia con que cuenta la oposición, para generar apatía y abstencionismo. Por último, la oposición tenía que haberse preparado para defender hasta con las uñas el voto, no solo con el empleo de testigos electorales, sino con movilización de masas y, por supuesto haber exigido la presencia de observadores imparciales para garantizar la transparencia del proceso. Henrique Capriles ante los resultados electorales, especialmente en el estado de Miranda donde había actuado como Gobernador advirtió y denunció recientemente, diciendo: “Cuidado porque yo veo en declaraciones echarle la culpa a la gente. Hasta las 7:00 pm del día domingo todas nuestras proyecciones, todo lo que recibíamos de reporte era que estábamos ganando, pero nunca nos había tocado que 48 horas antes cerraran y cambiaran centros, fue primera vez que nos pasó”.

Ajustada a la Constitución, la oposición había exigido reiteradamente la convocatoria a elecciones. Su apego al principio constitucional le valió el apoyo internacional. Ahora, cuando el régimen convocó a elecciones, aunque ajustadas a sus conveniencias, la oposición no tenía otra opción que ir a la confrontación electoral a pesar de todas las condiciones en su contra. El abstencionismo, sería una graciosa cesión de todas las gubernaturas al régimen de Maduro. Para Fernando Mires, el abstencionismo, en las actuales condiciones que vive Venezuela es simple y llanamente una expresión de cretinismo político: “El abstencionismo políticamente organizado ─ no las personas que por razones A o X no desean votar ─ vale decir, esa tendencia convertida en movimiento y que, siguiendo la lógica de la dictadura venezolana está llamando abiertamente a la abstención, es (...) una expresión de cretinismo político en su fase más avanzada de desarrollo”. El régimen quería y buscaba que la oposición se dividiera en dos bandos, uno a favor de la solución electoral y otra a favor del abstencionismo, obstando a favor del segundo y de este modo poder demostrar, como así lo ha expresado el 26 de mayo en una de sus tantas páginas oficialistas, que “el antichavismo no tiene una agenda política electoral, apuesta a vías no electorales... luego de haber atizado a la comunidad internacional afirmando que en Venezuela debían abrirse caminos electorales, deben explicar ahora a la comunidad internacional por qué no piensan participar en las elecciones convocadas”.

Precisamente dentro de los cinco estados de mayor peso en las elecciones tres de ellos fueron donde se produjeron las mayores abstenciones, de acuerdo con datos publicados por el Consejo Nacional Electoral (CNE). Zulia, ganado por la oposición, el estado con mayor número de electores del país, alrededor de 2,4 millones, y una de las mayores reservas de petróleo y gas del continente, la abstención alcanzó el 44.26%. Miranda que ha sido bastión de la oposición y estado de la gubernatura de Henrique Capriles es el segundo en número de electores con más de dos millones y que en opinión del politólogo y experto en Derecho Constitucional Luis Salamanca, según la AFP, es el estado que “puede ser decisivo en las presidenciales de 2018”, alcanzó un 41.39% de abstención electoral. El tercer estado con mayor número de electores y donde funciona la antes poderosa gran industria del país, Carabobo alcanzó el 40.95% de abstencionismo, aunque estas cifras no determinaron en los resultados electorales, pero son un índice de lo que intentó obtener el régimen, la desconfianza hacia el voto, hacia la solución por medio de la vía electoral y que un sector de la oposición suscribió e impulsó.

Aunque la oposición encuadrada dentro de la Mesa de Unidad Democrática denunciara que el régimen había asumido “el camino del fraude, la violencia, irregularidad, manipulación, ventajismo, corrupción, trampa, extorsión, coacción y chantaje para torcer y desconocer la voluntad (del pueblo venezolano)”, y lo que destacara Gerardo Blyde, jefe del comando de campaña de la oposición inmediatamente después que el Consejo Nacional Electoral divulgara los resultados del proceso electoral, al decir: “Tal como lo anunciáramos minutos antes de que la presidenta del CNE diera el primer boletín, la Unidad alertó al país que esos resultados no se correspondían con lo que estábamos manejando”,  el experto en Derecho Constitucional Salamanca expresó: “Nada es óptimo en Venezuela, no hay una vía óptima, especial, todas las vías pueden ayudar, hay que ir a votar, estar pendiente de los militares, continuar las negociaciones y respaldar la presión internacional, impulsar todos los caminos que puedan conducir al cambio”.

Sin embargo, las negociaciones ya se habían intentado el 13 y el 14 de septiembre. En República Dominicana se llevó a cabo un encuentro entre representantes del gobierno de Maduro y de la oposición, bajo el auspicio del presidente de ese país Danilo Medina y del expresidente de España José Luis Rodríguez Zapatero, con el propósito de encontrar una solución a la crisis política, social y económica que se presentaba en Venezuela tras las poderosas protestas callejeras iniciadas el 1 de abril, que dejaron un saldo de 121 muertos y cerca de 2 mil heridos, según cifras oficiales, y la creación de la Asamblea Nacional Constituyente, electa el 30 de julio, rechazada por la oposición por no amoldarse a los postulados constitucionales y criticada internacionalmente. En ese contexto debían reanudarse las negociaciones para el 27 de septiembre; sin embargo, la Mesa de Unidad Democrática se retiró de las conversaciones alegando en carta dirigida al presidente Medina “que todavía no hay un ambiente propicio para continuar con la fase de conversaciones exploratorias fijadas para el día 27...”

El 29 de marzo de 2017 Nicolás Maduro, vía Tribunal Supremo de Justicia, comete un auto golpe al anular las funciones de la Asamblea Nacional y afirmara tajantemente: “En Venezuela ese Poder Legislativo no existe, no tiene ninguna influencia hoy por hoy en la vida política, económica y social de Venezuela”. Se anulaba el Poder Legislativo dejando estas funciones en poder del Tribunal Supremo, a lo que el presidente de la Asamblea Nacional, de mayoría opositora, Julio Borges declararía: “Nicolás dio un golpe de Estado. Es la primera vez que dos sentencias le dan todo el poder para hacer las leyes que le dé la gana. EL TSJ se eligieron a ellos mismos y a nosotros 14 millones de venezolanos” y anunció que se harían marchas de protesta en contra de la decisión del TSJ; fue así que se iniciaron los cien días de marchas y protestas callejeras que estremecieron a todo el país. La fuerza de las protestas populares y la presión internacional hizo que el TSJ modificara su decisión de asumir las funciones legislativas y se optara. el 1 de mayo, por la convocatoria a una Asamblea Nacional constituyente (ANC). El 30 de julio se realizaron las votaciones para elegir a los diputados para la constituyente, todo en violación de lo estipulado constitucionalmente, declarando el gobierno que se había recibido el apoyo de 8,1 millones de votantes que representaban el 41,43 % del censo electoral; lo que para la firma Smartmatic encargada del recuento de votos habría sido una manipulación de las cifras de participación en aquellas elecciones. Antonio Múgica, consejero delegado de la encuestadora declaró entonces: “Una auditoría permitiría conocer la cifra exacta de participación. Estimamos que la diferencia entre la cantidad anunciada y la que arroja el sistema es de al menos un millón de electores",

Ahora es el remate, con los resultados oficiales de las elecciones regionales, el establecimiento de una Asamblea Constituyente espuria y con máximos poderes legislativos, la Asamblea Nacional, colocada prácticamente en la ilegalidad, pareciera que ya no hay una solución electoral, al menos en el sentir de la población. Como ha dicho el ya citado Salamanca: “Si tú decides pasarle la cerradura a la salida electoral en Venezuela por lo que ocurrió con las regionales, no sabemos cuál sería la otra salida”. He ahí el asunto: ¿Cuál será la otra salida?; una “por fuera del sistema” como ha mencionado la directora de DataStrategia, Carmen Beatriz Fernández que contemple “desde el golpe de Estado hasta la intervención extranjera” soluciones estas llevadas al absurdo.  Sin embargo ante los muy dudosos resultados electorales y las claras evidencias de fraudes cometidos por el oficialismo, la respuesta internacional ha sido contundente.

La Iniciativa Democrática de España y las Américas (IDEA) una asociación de expresidentes de América Latina y España entre los que se mencionan los expresidentes de Costa Rica Oscar Arias, Rafael Ángel Calderón, Laura Chinchilla, y Miguel Ángel Rodríguez; los expresidentes de Panamá Nicolás Ardito Barletta y Mireya Moscoso; los de Colombia César Gaviria Trujillo, Andrés Pastrana y Álvaro Uribe Vélez; y José María Aznar, de España, Vicente Fox de México, Alfredo Cristiani del Uruguay, Luis Alberto Lacalle de Bolivia y Jorge Tuto Quiroga de Bolivia emitieron un comunicado el 17 de octubre donde denunciaban los resultados electorales del 15 de octubre como la expresión de “una línea continuada de irregularidades” propias de los regímenes dictatoriales que en Venezuela su expresión se encuentra “en los desconocimientos previos del derecho del pueblo a convocar un referendo revocatorio y del principio del voto universal, directo y secreto, a fin de instalar una constituyente de facto violatoria del orden constitucional y democrático...” Ese mismo día el Gobierno de costa Rica emitió un comunicado en donde declaraba que desconocía y consideraba “irregulares, fraudulentos y viciados de nulidad los resultados de la jornada electoral, sin supervisión internacional confiable”; además reiteró que desconocía a la asamblea nacional constituyente y “todos los actos emanados de ella, entre los que se incluye la juramentación de nuevos gobernadores el miércoles 18 de octubre de 2017”.

Pero la realidad es que hay frustración entre la población y aun dentro del campo opositor y muchos ya ven que por la vía electoral en Venezuela ya no hay solución. Ante esta realidad, Diego Moya-Ocampos, analista del IHS Markit declaró a la AFP: “La opción de diálogo y la salida electoral se van cada vez más distantes y de nuevo la protesta de calle y la comunidad internacional van a marcar la pauta”. Algunos consideran que la única opción que queda en Venezuela, ante la intolerancia del régimen de Maduro y ante su falta de voluntad política de buscar una solución por vías democráticas, es la del Maidan, la resistencia noviolenta, la desobediencia civil, el reto político, o como afirma María Corina Machado:La ruta de la libertad es la ruta de la rebeldía, de la desobediencia cívica”.

Por otra parte, el presidente de Colombia Juan Manuel Santos ha propuesto un nuevo camino. El 17 de octubre en su cuenta de Twitter planteó tres condiciones indispensables para encontrar una solución por la vía pacífica y democrática: “Ante no reconocimiento de resultados electorales en Venezuela la solución es: elecciones generales, veedores extranjeros y CNE independiente”. Algo que considera adecuado el director de la Escuela de Gobierno Alberto Lleras Camargo de la Universidad de los Andes y coautor del libro Transiciones Democráticas, Sebastián Bitar cuando aseguró: “En este momento, con el poco apoyo del chavismo, unas elecciones generales para presidente llevarían inevitablemente a un cambio de gobierno, y un CNE independiente implicaría un cambio de régimen”. Ahora bien, ¿cómo conseguir estos condicionamientos propuestos por Juan Manuel Santos, cuando, tal como lo ve el mismo Bitar, el diálogo “aparentemente no ha dado resultados en el caso venezolano”? Bitar ha declarado sobre la disyuntiva del voto en Venezuela y asegura: “Uno no gana con ética en la política, gana con poder. El poder para una fuerza política de oposición como la venezolana son los votos, no hay otro, digamos, que sea más relevante. El segundo poder, que hay que valorar hoy día, es que el tema venezolano pasó a ser un asunto latinoamericano”.


En mi opinión, considero que la vía de defender la Constitución por parte de la oposición y su recurso a la via electoral no debe abandonarse en función de solo las protestas callejeras buscando la caída del régimen. Ambos métodos deben combinarse. La desobediencia civil para desconocer a la espuria e inconstitucional Asamblea Nacional Constituyente y las movilizaciones de calle para exigir la formación de un Consejo Nacional Electoral independiente que convoque a elecciones presidenciales con veedores internacionales que avalen la transparencia del proceso electoral. Maiden y vía electoral con el apoyo principalmente de América Latina, como el Grupo de Lima integrado por Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Honduras, México, Panamá, Paraguay, Perú, además de Canadá y como la Organización de Estados Americanos.     

jueves, 10 de noviembre de 2016

Ya no hay más Hillary Clinton, ni Obama administración

Mario J. Viera



Ya Hillary Clinton pasó y concluye el gobierno que por ocho años presidiera Barack Obama. Ahora habrá un nuevo gobierno y un pueblo que tiene opinión y que tiene el poder del ejercicio de la palabra. El pueblo de Estados Unidos está ahora a las puertas de una nueva realidad. Surgirán, dentro de la masa del pueblo, nuevas voces, nuevos conductores. Ellos alzarán su voz; contra ellos no se argüirá con epítetos descalificadores acusándoles de mentirosos, acusándoles de haber producido e-mails comprometedores; ellos no podrán ser acusados de supuestas irresponsabilidades por los sucesos en el consulado de Estados Unidos en Bengasi. Ellos y el pueblo de frente a un gobierno irresponsable y provocador.

Ya no hay más Hillary Clinton, ahora el pueblo tiene la palabra. Palabra firme contra ese tercio de seguidores de Trump que la Clinton calificara de “lamentables”, cuando debiera haberles calificado de “detestables”, de ese tercio, de voz estridente elevada hasta los insultos, de los seguidores de Trump, aquellos los xenófobos, racistas y misóginos. Será el pueblo quien reaccionará ante la incompetencia del Sr. Trump y le dirá “¡No!” al Ku Klux Clan cuando intente de nuevo levantar cabeza, y le dirá “¡No!” a los grupos de matones neo nazis cuando intenten alzar cabeza. Ahora el pueblo tiene palabra firme contra el fascistóide movimiento del Tea Party.

Ahora el pueblo tiene que estar consciente de su fuerza. Esa porción de pueblo, un poco más de la mitad de los electores que rechazaron a Trump en las urnas, tiene que mantenerse vigilante y dispuesto a inspirarse en las tesis de Gene Sharp y, de ser preciso, plantear la lucha noviolenta en contra de aquellos que traten de conducir los destinos de Estados Unidos por los senderos de la antidemocracia.


El pueblo, que no es comunista, que no es fascista, que no cree en supremacías raciales, que ama a su país, que cree firmemente en su democracia, debe convertirse en Argos supremo de vigilancia, con cien ojos, sobre la nueva administración.

jueves, 9 de junio de 2016

Comentado sobre la resistencia en Cuba (Comentario segundo)


Mario J. Viera

II
Hemos hablado de desafío político dirigido a alcanzar el apoyo de la población para restarles fuerzas a la dictadura y debemos insistir en este tema, desafío político; pero este desafío tiene como base lo político y, por tanto, se debe pensar políticamente. Y la política es un conflicto entre posiciones diferentes de poder; es la lucha por desplazar al adversario y ocupar su posición, tal y como se organiza una batalla militar: ocupar posiciones, sostenerlas y finalmente integrarlas; o como definiera Carl Schmitt en “El Concepto de lo Político”, “la esencia de las relaciones políticas es el antagonismo concreto originado a partir de la posibilidad efectiva de lucha”.  

El tiempo de lo político se conjuga en presente. Es lo que, en el momento, hoy, se requiere. Y el plan de lo político se tiene que fundamentar sobre la realidad actual, valga decir, Realpolitik, que como afirma el politólogo Fernando Mires, significa “hacer política de y en la realidad”. Si se descuida lo real objetivo a favor de lo ideal subjetivo se termina en el fracaso de todo empeño. La política es una práctica que tiene lugar en el plano de la realidad concreta de acuerdo a la dimensión exacta de las diferencias entre fuerzas antagónicas en el marco de la lucha por el poder; esta es una definición correcta de lo que sería pensar políticamente. Por tanto, se debe imperativamente pensar políticamente.

Volvamos a Carl Schmitt para definir el enemigo en el plano político: “El enemigo político ─ nos instruye Schmitt ─ no tiene por qué ser moralmente malo; no tiene por qué ser estéticamente feo (…) Es simplemente el otro, el extraño, y le basta a su esencia el constituir algo distinto y diferente en un sentido existencial especialmente intenso de modo tal que, en un caso extremo, los conflictos con él se tornan posibles, siendo que estos conflictos no pueden ser resueltos por una normativa general establecida de antemano, ni por el arbitraje de un tercero ‘noinvolucrado’ y por lo tanto ‘imparcial’”. Esto nos conduce a dos propuestas de Gene Sharp: Primero, no depositar las esperanzas de liberación en salvadores extranjeros como “las Naciones Unidas, un país en particular o sanciones internacionales económicas y políticas”. Segundo, no dar mayor influencia al diálogo o a las negociaciones entre demócratas y dictadura. “El triunfo lo determina con más frecuencia, no la negociación de un arreglo, sino el uso acertado de los métodos de resistencia más apropiados y poderosos posibles”.

En todo actuar político frente a una dictadura es imprescindible evitar la improvisación; cada paso que se dé debe ser previamente bien pensado.

La oposición debe prepararse para alcanzar el poder, y, por tanto, debe contar con líderes que posean cultura política. Es necesario estudiar sin dejar de actuar. Todo gobierno es un problema sumamente complejo y hay que estar preparados para tener la capacidad de enfrentar las complejidades del gobierno. Cuando esto se alcanza crece la confianza de los grandes grupos de la población en sus líderes.

Llegar al poder significa, restaurar la República; pero para instaurar la República hay que transformar, abatir las estructuras del Estado totalitario; significa una remodelación de todo el actual sistema legal. Remodelar el Poder Judicial y restablecer el Poder Legislativo transfiriendo el ejercicio de dictar las leyes al Congreso. Una tarea si se quiere titánica que debe enmarcarse dentro de específicas estructuras jurídicas. ¿Está la oposición cubana preparada para enfrentar estas transformaciones y gobernar al país? El talento y la cultura política que existe en el exilio puede ser de gran ayuda, pero no lo suficiente.

¿Partir de cero? No necesariamente. Primero, hay que rescatar la tradición legislativa y constitucional de la República y, para ello partir del reconocimiento de la Constitución de 1940 como el instrumento legitimador de la lucha política opositora y principio y guía para la formulación estatal. No es necesario legislar un nuevo documento constitucional, ni perder tiempo en programar una nueva Asamblea Constituyente, tiempo que se requerirá para las imprescindibles tareas que se requieren acometer para darle solución a los múltiples y complejos problemas que plantea el salto hacia la democracia.

Segundo, poner en vigor las leyes elaboradas en el país y que estaban vigentes antes del 10 de marzo de 1952. Código Civil, Código del Comercio, Código de Defensa Social (Derecho Penal); Leyes complementarias de la Constitución: Ley No. 13 de diciembre 23, 1948 (Creadora del Banco Nacional de Cuba), Ley 14 del 20 de diciembre de 1950 (Tribunal de Cuentas). Además, el Decreto Nº 2059, de 6 de octubre de 1933, publicado en la Gaceta Oficial el 9 de octubre de 1933 que declaraba la autonomía universitaria.

Toda la producción legislativa, bastante extensa de la República no se ha perdido. En universidades estadounidenses se encuentran útiles libros al respecto que recogen en sus páginas el texto de muchas importantes leyes; así también en la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos pueden encontrarse muchos de los números de la Gaceta Oficial de Cuba. Consejos útiles para la reforma del Poder Ejecutivo se pueden encontrar en ensayos redactados por Alberto Luzárraga (“Reflexiones sobre un futuro Poder Judicial en Cuba” y “El Tribunal Constitucional: Elemento esencial de una Cuba Libre y Democrática. El Cómo y el Por Qué”).

La lucha contra la dictadura basada en la confrontación por medio de la noviolencia requiere, primero un núcleo dirigente con líderes políticamente preparados, que cuenten con asesores jurídicos y con activistas disciplinados que sepan vincularse con la población y estén capacitados para actuar como efectivos agitadores políticos. Alcanzar un nivel alto de organización política requiere constancia en el trabajo, inteligencia, decisión y sobre todo no actuar precipitadamente y a la vez no perder el tiempo. Una dictadura de más de cinco décadas no se abate en semanas, primero hay que estructurar la fuerza opositora, con paciencia y con astucia y sin perder de vista que siempre dentro de sus filas habrá infiltrado algún provocador de la policía política.


Paralelamente a la labor de activismo la oposición deberá ser capaz de dar cuerpo a un Movimiento de Apoyo Cívico de bajo nivel pero fundamental en apoyo y colaboración integrado con ciudadanos que, aunque simpatizantes con el movimiento opositor no estén dispuestos a participar en un activismo abierto.

viernes, 25 de marzo de 2016

Ya es la Hora de los Hornos

Mario J. Viera


¡Cuán útil es el pensamiento del Apóstol de nuestra República, José Martí, para guiarnos en estos tiempos difíciles para todos los cubanos! Si solo tomáramos el ánima que palpita en sus escritos, más allá de palabras que se recitan de memoria, construiríamos sendas para la lucha que nos queda por librar y veríamos con certeza irrefutable qué nos estorba para empeñarnos en la obra cumbre de ver de nuevo a Cuba libre de dictaduras y tiranías.

Y me remito a una breve carta que Martí escribiera el 5 de diciembre de 1891 dirigida al director del periódico El Yara de Cayo Hueso, José María Poyo, solo apenas conocida por aquella vibrante alegoría suya de “la hora de los hornos”, tan ajada, de tanto que ha sido manoseada sin siquiera dedicarle un breve momento de meditación para vislumbrar todo su sentido. Pero lo que encierra esa carta de Martí va más allá de aquella alegoría. Concisamente, Martí está mostrando el camino que ha de seguir la emigración cubana para “sin recelos y sin exclusiones” llegar a la independencia de Cuba; camino que también debiera encontrar todo el exilio cubano de estos tiempos.

Y expone Martí como sueña que debiera ser el carácter del cubano en exilio: “Es mi sueño que cada cubano sea hombre político enteramente libre (…), y obre en todos sus actos por sus simpatías juiciosas y su elección independiente, sin que le venga de fuera de sí el influjo dañino de algún interés disimulado”.

Analicemos ¿qué significa ser “hombre político enteramente libre”? No es ser simplemente libre, en la libertad prestada en tierra extraña, sino pensar políticamente con cabeza propia, sin influencias, sin manipulaciones; es el ejercicio del criterio propio; no pensar como masa sino como individuo. Pensamiento enteramente libre, quiere decir no estar sometido a cualquier ideología que encierra al pensamiento en claustros estrechos, que precondiciona el criterio, que dicta el comportamiento político como si se tratara de un catecismo. Así, el hombre puede obrar en todos sus actos por sus simpatías “juiciosas”, y destaco esta palabra juicio que es la capacidad de “distinguir el bien del mal y lo verdadero de lo falso”; es decir ejercitar la sensatez. En el pensamiento de Martí el hombre ha de obrar en todos sus actos de acuerdo con la sensatez para poder elegir con independencia, único medio de estar liberado del “influjo dañino de algún interés disimulado”.

Esta es la impresión que recibe Martí de los cubanos de Cayo Hueso, mentes libres y quiere mostrar al Cayo, dice, mostrarle ante los necios ─ que los había en aquellos tiempos, como ahora mismo también los sufrimos ─ “como prueba de lo que por sí, sin mano ajena y sin tiranía, puede ser y habrá de ser nuestra República”. Sin mano ajena: la libertad, Martí nos lo expresa, es obra de nosotros, sin necesidad de mano ajena que nos sostenga, como se suele hacer con los ciegos, en la búsqueda de la libertad. Por años, la oposición anticastrista se ha confiado en el apoyo que pudiera prestarle los Estados Unidos por la posición hostil que ha mantenido hacia el gobierno castrista; pero Estados Unidos solo responde a sus intereses en cuanto a su seguridad nacional y actúa en consecuencia. Si las condiciones cambian su apoyo se torna frío. Debemos pensar con mente propia, sin muletillas extranjeras; ser capaces de combatir con nuestros propios medios para liberarnos de la tiranía y restablecer la democracia. Es este el mismo reclamo que pronunciara Antonio Maceo en carta que dirigiera también a José María Poyo: “¿A qué intervenciones ni injerencias extrañas, que no necesitamos ni convendrían?”  Demostrar nuestra virilidad cívica para ganarnos el respeto de otros pueblos, ¿acaso Martí no lo había advertido en Nuestra América?: “los pueblos viriles, que se han hecho de sí propios, con la escopeta y la ley, aman, y sólo aman, a los pueblos viriles”.  

Pero la gran obra que ante la historia le toca llevar a nuestra generación tiene que hacerse con la participación de todos, tal y como lo dejara expresado Martí en la carta a Poyo: “la obra política que para el bien de todos se ha de fundar, ha de fundarse con todos”. No más conciliábulos de unos opuestos a los conciliábulos de otros, y así lo expresa el Apóstol: “Y sin recelos y sin exclusiones. Y sin olvido de lo verdadero y de lo justo”. Hay que encontrar el camino correcto, la unidad en la diversidad, sin exclusión de ningún sector, sin intrigas de grupos y, sobre todo, sin envidias y sin recelos. El Exilio ha de jugar su papel, el que le corresponde, primero convencerse de que es la segura retaguardia de la oposición en la isla, sin pretender tomar dominio sobre ningún grupo interno y segundo, dar el ejemplo de madurez política con la voluntad de forjar una alianza estratégica de todos los sectores fundada en lo que de principio se tiene en común. Porque este es el momento: “Es la hora de los hornos, en que no se ha de ver más que la luz”.

El castrismo está en su fase senil, su retórica se ha desgastado y ya el pueblo se muestra apático ante el régimen, pocos creen en los “salvadores” históricos y ya no se avizora un futuro de oportunidades. La apatía creciente se convierte, por acumulación cuantitativa, en hostilidad y la hostilidad concluirá necesariamente en rebelión. Es, ciertamente, la hora de los hornos, cuando se funda en un nuevo crisol todas las ideas, todos los intereses en una nueva identidad.

Es dentro de Cuba donde se deberá dar la gran batalla. Pero para estar en condiciones favorables para librarla, se requiere la elaboración de una estrategia común, unitaria, sin caudillismo, trazada inteligentemente, ejecutada con disciplina y llevada con valor. Y el exilio brindando su apoyo solo a aquellos que estén dispuestos a hacer una resistencia organizada, que se decidan a actuar con inteligencia política, preparando a sus agentes de cambio, yendo al encuentro con la población, elaborando consignas inteligentes y efectivas, consignas que expresen lo que realmente siente el pueblo. Sí, hay que hacer labor de proselitismo directo en los centros de trabajo, penetrando los sindicatos, convirtiendo las asambleas de rendición de cuentas de los delegados en tribuna de debate y de lucha de ideas, captando al estudiantado universitario ya los sectores intelectuales. Es la hora de los hornos.


La reciente visita del Presidente de los Estados Unidos fue recibida con alegría y esperanza por el pueblo cubano. Alguien hablaría lo que el pueblo no podía y quería decir. El miedo se pierde dentro del pueblo y crece dentro del gobierno, que sin lugar a dudas recurrirá a más y más represión y movilizará a sus títeres con el propósito de minimizar el impacto del discurso de Obama dirigido al pueblo. Es la hora de los hornos. Hay que ganarse al pueblo y unirlo en una resistencia masiva de reto a la dictadura. Los pusilánimes, los intransigentes, los que no sean capaces de ver con vista larga, que se aparten. Es la hora de los visionarios, de los que confían en la energía transformadora que está en el seno del pueblo. Es, en fin, la hora de los hornos, en que no se ha de ver más que la luz.