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miércoles, 15 de abril de 2015

La Cumbre de las Américas concluyó, luego ¿qué?

Mario J. Viera


Todos se empeñan en repetir hasta el aburrimiento que esta recién celebrada y concluida Cumbre de las Américas, ha sido histórica, solo porque el presidente de la nación que se erige como el baluarte invencible de la democracia mundial le diera un estrechón de manos, con el coro de fondo de los aplausos de los mandatarios del continente, al representante de la dictadura más longeva de la historia universal.

Nada hay de histórico en esta Cumbre, tanto que ni siquiera dejó como legado una declaración final. Los historiadores del futuro se quedarán sin el auxilio de un documento escrito que les permita valorar la trascendencia de los resultados, en el orden político, de esta triste y vacua Cumbre de Panamá.

Quizá hay un detalle a destacar en esta Cumbre de Panamá: Ninguno de los mandatarios legítimamente electos, y presentes en la Cumbre de Panamá, mostró la menor repugnancia de compartir mesa con un gobernante usurpador sin la legitimidad de la elección popular. Todos, sin pudor, aplaudieron, al único mandatario jamás electo por su pueblo; al único mandatario de una dictadura militar y elitista; al único mandatario que rechaza en su totalidad la carta democrática de las Américas.

Ninguno de los gobernantes de América le dijeron al invitado que no estaba vestido con la legitimidad democrática: “Amigo, ¿cómo entraste aquí, sin estar vestido de boda?” tal como dijera el rey de la parábola de Mateo 22:1-14, al invitado que, sin respeto, se había presentado en la boda sin la correcta vestidura para estar en ella. Ninguno exigió lo que exigiera el rey de la parábola citada: “Átenle de pies y manos, y échenlo en las tinieblas de afuera”.

Después de la Séptima Cumbre de las Américas, ¿qué? Pues ¡Nada! Todo seguirá como antes, salvo la mano extendida del presidente Barack Obama al general sin batallas Raúl Castro, un dictador, igual que fuera Augusto Pinochet. Los Castro continuarán aferrados a sus “principios” sin dar concesión al respeto de los principios de los otros, de los que se oponen a su dictatorial y ya mayoritariamente insoportable régimen para los habitantes de la isla.

Sin palabras lo han expresado con los actos de intransigencia que sus oficiales de la seguridad del Estado, vestidos con traje de sociedad civil, orquestaron en Panamá en contra de los miembros de la silenciada y verdadera sociedad civil cubana: “Con el enemigo se puede dialogar para tener un poco de aire renovador; para las propuestas de los opositores, solo palos, ofensas y rechazo.

Continuarán considerándose dueños de Cuba. ¡Nada de reformas democráticas! Se incrementará la represión ante las narices del gobierno de los Estados Unidos; en definitiva, no importa, existen diferencias de interpretaciones en cuanto al tratamiento de los derechos humanos y nadie puede enjuiciarles porque se trata de un asunto de “soberanía nacional” y de “autodeterminación de los pueblos”, aunque nunca se haya consultado con el pueblo lo que realmente quiere para su nación.

¿Diálogo con los opositores? ¡Jamás! Ellos siguen siendo considerados como “vende patrias”, como “mercenarios del imperialismo”.

¿Elecciones libres? Eso no encaja en la doctrina castrista del poder. Solo los comunistas tienen el poder y no lo compartirán con nadie.

¿Estado de Derecho? Ellos mirarán hacia otra parte, se encogerán de hombros y dirán: “No estamos dispuestos a hacer concesiones al liberalismo de las sociedades burguesas capitalistas. Nuestra democracia es perfecta, ordenamos y todos acatan”.

Estados Unidos retira al castrismo de la lista de Estados Patrocinadores del Terrorismo. ¡Magnífico! Pero continuarán en estrecha alianza con Corea del Norte, con Irán, con la Rusia de Putin. No condenarán a Hezbolá y mantendrán amparando a terroristas bajo el rubro de “refugiados políticos”. Bajo cuerda, la Inteligencia cubana seguirá dando apoyo a organizaciones terroristas enemigas de los Estados Unidos, como principio de “solidaridad revolucionaria”.

¿Beneficios económicos para el pueblo de Cuba? Bueno, sí, luego de satisfacer las “demandas siempre crecientes” de los miembros del Buró Político; luego de garantizar la fortaleza de los aparatos represivos y de espionaje como la Seguridad del Estado; no sin antes dedicar una buena parte de los ingresos a la “modernización” de las fuerzas armadas y, por último, después de asegurar los insumos dedicados al turismo internacional. Lo que quede se distribuirá entre la población a través de las Tiendas Recaudadoras de Divisas.


Dentro de una semana ya no se hablará de la Cumbre de las Américas celebrada en Panamá. Los cubanos continuarán maniatados y amordazados. Sin esperanzas o acaso idealizando en sus corazones una criolla Operación Walkiria.

viernes, 2 de agosto de 2013

Daniel Ortega juega con el “tigre de papel”


Editorial diario LA PRENSA

Caricatura diario LA PRENSA
El 26 de julio recién pasado, al mismo tiempo que Daniel Ortega despotricaba en Cuba contra Estados Unidos, en la ciudad nicaragüense de Bluefields la embajadora estadounidense Phyllis Powers entregaba a la Fuerza Naval del Ejército de Nicaragua una donación de equipos militares valorados en casi siete millones y medio de dólares.

Algunos días después, al llegar a Nicaragua el subsecretario adjunto de Comercio para Asuntos del Hemisferio Occidental, del gobierno de Estados Unidos, para reunirse con representantes del Gobierno y de la empresa privada nicaragüense con quienes habló de fortalecer todavía más el intercambio comercial entre los dos países, que mayormente ha favorecido a la parte nicaragüense, Daniel Ortega estaba en Ecuador participando en una cumbre de gobernantes del Alba y desde allá lanzó sus habituales improperios contra los supuestos “imperios” de Estados Unidos y Europa occidental.

Pero estas solo han sido dos muestras recientes de la contradicción entre el lenguaje agresivo de Daniel Ortega contra Estados Unidos y la conducta del gobierno de este país hacia Nicaragua. Sin embargo, la retórica de Ortega no parece perturbar a las autoridades estadounidenses, que solo de vez en cuando han reaccionado a determinados hechos del orteguismo — como los fraudes electorales y la turbiedad presupuestaria — con medidas como la suspensión de la Cuenta Reto del Milenio y del waiver de la transparencia fiscal en los últimos dos años.

Según opinan algunos diplomáticos y expertos en las relaciones de Estados Unidos con Nicaragua, esta situación se explica porque para el gobierno estadounidense lo importante no es lo que Ortega dice, sino lo que hace. Consideran que mientras el régimen orteguista colabore en la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo que amenaza a Estados Unidos, a las autoridades de este país no les importa que Ortega se siga divirtiendo con sus anacrónicos discursos antiyanqui.

En realidad, Ortega, para satisfacer públicamente y motivar ideológicamente a sus seguidores ataca con su retórica agresiva a Estados Unidos y Europa occidental, pero en la práctica no hace nada que realmente pueda perjudicar los intereses estadounidenses y europeos. Al menos no lo ha hecho hasta ahora. ¿Además, cómo se podría creer en el discurso virulento de Ortega contra el capitalismo, si al mismo tiempo permite el desarrollo capitalista y son él y su familia los más feroces capitalistas y acumuladores de riqueza que hay en Nicaragua?

Sin embargo, en esta conducta dual de Daniel Ortega hay también algo de ideología. Para Ortega y sus congéneres del Alba Estados Unidos es un tigre de papel, como lo calificara Mao Zedong. Para ellos Estados Unidos es un poder imperial en decadencia y retroceso, que dentro de pocos años será desplazado por China como la mayor potencia del mundo.

Pero sobre todo Daniel Ortega debe estar claro de que el modelo económico chino no es socialista ni comunista, sino capitalista y en la más ordinaria y primitiva de sus versiones. Ortega sabe muy bien que lo único comunista del modelo chino es el totalitarismo político, el cual se ajusta perfectamente a su interés de detentar el poder mientras viva, y de heredarlo a quien él quiera, mientras la familia se sigue enriqueciendo hasta donde las posibilidades de Nicaragua se lo permitan.

viernes, 26 de julio de 2013

Un microestado asume la representación del mundo


Mario J. Viera

En Cuba se conmemoró con gran pompa el descalabro del asalto al Cuartel Moncada; y en la tribuna del jolgorio que recuerda a tantos asaltantes y soldados que murieron en aquel ya distante 26 de julio de 1953 ─, distante en el tiempo, sin significado en la conciencia popular, pero siempre recurrente de una pasada gloria para los achacosos líderes históricos del castrismo ─ no faltaron los de siempre o casi siempre aliados incondicionales de la tiranía militar más longeva de América Latina.

No podía faltar a la conmemoración el candidato venezolano del castrismo Nicolás Maduro que quizá viendo algún totí volando cerca tal vez creyera que se tratara de otra encarnación del amado comandante.

Junto a Maduro, no podía faltar ese que dizque gobierna en Nicaragua, Daniel Ortega, quien después de los festejos debe haber agarrado una revolucionaria juma con Habana Club.

También presente ese fronterizo que gobierna al más tercermundista país de América Latina, Evo Morales y para vergüenza de Uruguay y para su propia vergüenza, en la tribuna se sentaba José Mujica.

Rafael Correa le hizo el feo al jefe de la junta militar cubana, pues no se presentó al show y, en su lugar, envió al canciller de Ecuador, Ricardo Patiño.

Junto a la crema y nata del mundillo chavista latinoamericano asistieron también la crema y nata de los mendigantes gobernantes de los microestados de Antigua y Barbudas, Santa Lucía, la Mancomunidad de Dominica y el minúsculo San Vicente y Las Granadinas.

El Camarada Ralph, Ralph Gonsalves, desde la inmensa pequeñez del país que gobierna, apenas visible en cualquier mapamundi, asumió la representación del mundo y, lleno de fervor revolucionario, acicateó a los cubanos sometidos al castrismo diciendo: “Quiero que sepan que el mundo los mira con admiración”. Lo aclara bien porque parece que los cubanos no se han enterado de esa admiración mundial por ese desastre de gobierno que les estrangula.

Parece también que para Gonsalves el mundo debe ser el de los pocos gobernantes latinoamericanos presentes en el masoquista acto de conmemoración castrista. No estaban presente ni Cristina de Kirchner, ni la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, más ocupada en atender al Papa que de perder el tiempo sudando bajo los rayos solares de Santiago de Cuba. De América Central solo vino a mostrar “admiración” el presidente de Nicaragua. De Sur América no fue al envite Ollanta Humala, ni Santos de Colombia, ni el presidente de Chile; del Caribe, solo esos gobiernillos ya citados; no estaba Jamaica, ni Haití, ni República Dominicana.

Como parece que el vocero del mundo se ha enterado que en Cuba crece la oposición, que los opositores van ganando prestigio fuera de la isla aconseja a los cubanos que no se “dejen llenar la cabeza con tonterías del imperio” y declara su convicción de que los ancianitos del Buró Político y del Consejo de Estado “van por el camino correcto para hacer una vida mejor para nuestros hijos y nietos”, como él tiene tanta experiencia en su gran nación y como gobernante que ya lleva doce años ininterrumpidamente en el poder, se siente capacitado para juzgar y valorar los esfuerzos de otros.

Si quiere hacerlo que lo haga, allá quien le tome en serio. Lo que sí no se le puede aceptar a este político de mente fronteriza es que vaya a Cuba a lanzar ofensas en contra de la oposición democrática y al exilio cubano acusando a este sector de ser la mafia de Miami respaldada por los Estados Unidos. Eso, dicho claramente se llama intromisión en los asuntos internos de un país que no es el suyo.

Y si este individuo se toma el derecho de lanzarme insultos ─ yo soy parte del exilio cubano en Miami ─ yo puedo asumir que tengo derecho de burlarme de él; de exponer su gran ridiculez y de presentarle como uno de los mama tetas de la vaca petrolera de Venezuela que por un poco de poder y unos petrodólares son capaces de hacer declaraciones estúpidas para agradar a los tiranos de Cuba.

miércoles, 12 de junio de 2013

La piedra de tranca


Marianella Salazar. EL NACIONAL

Con el viaje de Diosdado Cabello a Cuba, Nicolás Maduro ha quedado una vez más como un pelele. Fidel y Raúl reconocen a Cabello como el hombre fuerte que puede desplazarlo de la Presidencia con el apoyo de sectores que controla en la Fuerza Armada. Aspiran a que Cabello siga las líneas dictadas en La Habana, necesitaban ese acercamiento para limar asperezas y convencerlo de la necesidad de un pacto para mantenerlo en la Presidencia de la República durante y después de una transición. Saben que en pocos meses a Maduro lo tumbará la megacrisis económica y ellos quedarán guindando con las entregas de petróleo, que es lo único que les interesa.

Fidel Castro trata de ganar tiempo para sobrevivir, no le importa pactar con el mismo diablo, y aunque siempre ha desconfiado de Cabello, ni es santo de su devoción cree, que puede manejarlo como hizo con Hugo Chávez, pero el hombre de El Furrial, que es muy rencoroso, tiene sobradas razones para rechazar las manipulaciones de los mañosos dictadores cubanos.

El audio difundido de Mario Silva (ex agente encubierto del Gobierno cubano), en el cual hace graves imputaciones que involucran al presidente de la Asamblea Nacional no sólo en casos de corrupción sino en una conspiración para sacar lo antes posible a Maduro del poder, puso en evidencia la amplia red de espionaje cubana y de cómo tienen “montados” a los actores principales, empezando por Diosdado Cabello.

El poder de Cuba en Venezuela se acrecienta con sus labores de inteligencia: en los alrededores de la embajada cubana, en Chuao, tienen un centro de cómputos paralelo al CNE, donde se manejaron los verdaderos resultados electorales y se investigaron las cédulas de los ciudadanos que habían votado antes por Chávez y que no lo hicieron por el sucesor el 14 de abril, esa fue una herramienta proporcionada a Maduro no para que cometiera la imprudencia de hacerla pública, sino para el pase de factura quitando ayudas de las misiones y despidiéndolos de sus trabajos en la administración pública. Además del centro de cómputos, el Gobierno cubano tiene agentes encubiertos muy bien entrenados y pagados. En Chuao, a cuatro casas del consulado, en una clínica privada de dos médicos cubanos que hacen hasta implantes mamarios, se encuentran los equipos más sofisticados de grabación. A Los cubanos no se les escapa nadie, espían al oficialismo y a la oposición.

Pisar el peine

Uno de los puntos en la agenda de los Castro con Cabello fue el tema del desabastecimiento. El chip para controlar la compra de alimentos salió de Cuba, decidieron implementarlo en las gobernaciones del Zulia y de Táchira por la necesidad de sacar del juego político interno a Arias Cárdenas y a Vielma Mora, que tienen aspiraciones presidenciales. Por más que lo presionaron, el gobernador del Táchira se negó rotundamente a poner en su estado alguna restricción, pero Arias pisó el peine que el mismo Maduro le puso, para después ridiculizarlo y quemarlo.

A simple vista quien se medirá con Capriles en una próxima elección presidencial sería Vielma Mora, que tiene el apoyo militar y de 80% del chavismo. Los Castro quieren desplazar principalmente a los gobernadores militares que políticamente consideran como la piedra de tranca principal en su empeño por apoderarse de Venezuela.

Tic tac

Ruidos: todo parece indicar que el nuevo ministro de la Defensa será el mayor general Wilmer Barrientos, actual jefe del Comando Estratégico Operacional (CEO), sin embargo, suena para el cargo el general Clíver Alcalá Cordones, uno de los llamados narcogenerales que tiene un gran rechazo en la Fuerza Armada.

Mario Silva y sus perritos


Alexander Cambero. EL UNIVERSAL

En este mundo político nos llevamos cada sorpresa. Han rodado por las redes sociales muchas informaciones vinculadas con el tenebroso personaje que hizo de la oscuridad su aposento. Mario Silva, surgió del anonimato para encumbrarse como la voz de Hugo Chávez en la ciénaga de los gusanos. El hombre se transformó en la palabra del régimen. Un inquisidor despiadado que con los peores instrumentos buscaba liquidar a sus oponentes, sin tener ningún tipo de consideración. Muchas veces renegó de Dios hasta arrimar su brasa al régimen cubano al cual ama como a su madre. Ser el protagonista de la cloaca lo hizo millonario y casi intocable. Cuarenta y tres escoltas, doce motocicletas que se unían en una caravana de seis vehículos, blindados con armas de alta potencia, eran la muralla policial que protegía la humanidad del rollizo operador político.

Pero detrás del sórdido personaje se oculta la verdad de los tres perritos. En una elocuente fotografía pudimos ver al personaje colocado en el piso como una especie de gigantesca morsa jugando con tres poodles con graciosos lacitos de color rosa. Mario Silva retoza con los canes como cualquier niño que disfruta de las travesuras de estos animalitos. Quizás esa tranquilidad que experimenta es recordando los negocios que lo sacaron de la miseria y lo colocaron en la cresta de los boliburgueses. Ahora vive en una mansión en donde ondea la bandera cubana tras la senda de un espléndido jardín. Desde ahí se puede observar el estacionamiento en donde están varios de sus vehículos último modelo. El monje del socialismo real acaricia el confort que obtuvo por calumniar a honestos venezolanos. Es un instrumento cubano que está aquí para espiarlos a todos. Su alma de falaz informante solo rinde cuentas al gobierno de la mayor de las Antillas. De su lengua viperina no se salvó ni la familia del presidente caído Hugo Chávez. Es tal la porquería que se cuece por dentro que casi nadie escapa sin pagar su cuenta como corrupto. El gobierno terminó siendo un escenario en donde los corrompidos andan repartiéndose el botín. Eso es precisamente lo que quiere preservar la administración cubana, que ninguno ose sustraerle su parte en el reparto grosero de nuestra nación. Es por ello que la rendición de cuentas del señor de la noche habla de un secuestro total de la república. Algunos lo acusan de traición a la patria. Pensamos que él no lo siente así: su verdadera patria es Cuba.

En La Hojilla Mario Silva se mostraba con la fuerza intimidante del rottweiler. Despedazaba vidas con la fiereza de un inquietante lobo estepario. Un prototipo con millones de reservas de testosterona que vaciaba para mostrar reciedumbre en cada acción. Es por eso, que es sumamente insólito que el pugnaz denunciante ande acomodando los lacitos rosa de las tres perritas. Parece que danzara con ellas al estilo de Barney en Navidad.  ¡Qué agua tan fría...!

martes, 11 de junio de 2013

Gran estafa transnacional castrista


Miriam Celaya. CUBANET

Que la fenecida revolución de 1959 ha devenido una gigantesca estafa transnacional resulta una verdad de Perogrullo. Atareados como estamos por enfrentar y tratar de superar los casi infinitos obstáculos a la libertad de derechos; inmersos además en una realidad signada por los imperativos de la supervivencia, pocas veces nos detenemos a pensar en los efectos del formidable mecanismo que el gobierno cubano ha sembrado durante décadas en el mundo y en especial en el imaginario de los pueblos tercermundistas. Más allá de quienes son servidores conscientes del sistema cubano, se desconoce el número aproximado de víctimas de la propaganda castrista que colaboran involuntariamente con el totalitarismo al hacerse eco de la mayor falacia que ha producido la política en esta región.

Es cierto que a ese tenor se ha formado toda una pléyade de hipócritas oportunistas que, en pago a sus servicios como defensores foráneos de los intereses de la más larga dictadura de este hemisferio, disfrutan de las oportunidades y privilegios que no puede gozar la mayoría de los cubanos.

Es una experiencia que hemos sufrido. Recuerdo con particular claridad a una mujer argentina en plan de regreso a su país en compañía de su familia, con la que coincidí en un vuelo Habana-Panamá de Copa Airlines (finales de abril de 1999), cuando me dirigía a Perú la primera vez que salí de Cuba. Dicha señora ocupaba un asiento justo detrás del mío y de repente, al detectar a una amiga y paisana, se puso de pie y a puro grito le espetó: “¡Cora, Cora!, qué sorpresa!, ¿dónde estuviste vos esta vez?”. La amiga mencionó un balneario cubano, no recuerdo exactamente cuál, a lo que mi vecina de atrás le respondió, “¡Fantástico!, yo estuve también en ese el año pasado, cuando vine por lo del Primero de Mayo con los otros. Está buenísimo, ¿no? Esta vez estuvimos en Varadero y me traje a los chicos, pero no me puedo quedar hasta el día 1ro. El año pasado hasta estuvimos con Fidel. La verdad que es grande la revolución y el pueblo cubano. ¡Cuba va!, ¡Patria o Muerte!”. Tan ridícula como eso.

Me tomó por sorpresa, yo no esperaba encontrar en un avión extranjero semejante ataque de sarampión ideológico. Aquella mujer era, a todas luces, una más de los miles de parásitos que se nutren del sufrimiento de los cubanos, una de tantos “sindicalistas de izquierda radical” que acuden a La Habana cada año a agitar banderitas en las epifanías revolucionarias con lo cual pagan el disfrute de instalaciones turísticas de las que la mayoría de los cubanos apenas conoce. Seguramente ella no se habría detenido en averiguar cuántos obreros cubanos estarían hospedados en su hotel.

Sin embargo, lo más sorprendente es la persistencia de la epidemia.

Recientemente, en Estocolmo, volví a recibir otra ducha de solidaridad izquierdoso-castrista. Un sujeto muy trajeado, que se identificó como hondureño, se acercó a nosotras ─ dos amigas cubanas disidentes que conversábamos tranquilamente ─ y pasados unos breves minutos se cuestionó nuestra insistencia, obviamente superflua,  en reclamar libertad de Internet, de expresión, de prensa y de asociación. Sacó a colación el tema de los derechos humanos en Cuba y los comparó con los de su país, donde asegura que “en las calles amanecen 20 muertos todos los días” mientras los cubanos tenemos la educación y la salud gratuitas y garantizadas, así como derecho al trabajo. Sin dudas, el sujeto está bastante desactualizado, pese a que, muy ufano, se declaró un conocedor de Cuba ya que ha estado cinco veces en la Isla. Daba más pena que coraje el pobre necio.

Para entonces nos habían rodeado varios interlocutores de Argentina, Chile y España, que se habían acercado al reconocer a mi amiga, y no pudieron menos que reír cuando le respondí al hombre que a pesar de que lamentaba mucho la muerte de los hondureños su país no era exactamente el modelo a que aspiramos los cubanos, que sus cinco visitas a Cuba no podían competir con mis casi 54 años como cubana viviendo en la Isla, que sus 20 muertos diarios no me consolaban del más de medio siglo de dictadura ─ sin contar que nuestros muertos, en número indeterminado, son difíciles de ver porque han sucumbido en las cárceles y en especial yacen en el Estrecho de La Florida ─, y que la educación y la salud, generalmente de cuestionable calidad, se pagaba con los misérrimos salarios y con una vida condenada a un ciclo cerrado de pobreza. “Ningún extranjero tiene autoridad moral alguna para decirnos a los cubanos cómo debemos vivir y qué clase de sistema político queremos para Cuba. Haz lo tuyo en Honduras, que por cierto, no es un paradigma de democracia para nadie”.

Después supe que otro cubano también lo puso en su lugar, con palabras bastante más fuertes que las mías. No es de extrañar que durante el panel sobre libertad de expresión en Latinoamérica aquel hombre estuviera escondiéndose en la última fila del auditorio y poco después se escurriera hacia la salida tratando de no ser visto.

Pero lo dicho. Alguna vez, espero que a corto plazo, sabremos con mayor exactitud la verdadera magnitud de la estafa transnacional castrista y conoceremos la nómina de sus alabarderos. Quizás para entonces muchos ingenuos defensores del sistema, que hoy quiebran lanzas por un gobierno que de seguro no tolerarían en sus países, sucumban ante la realidad de los hechos que se conocerán, y sientan vergüenza. Otros muchos, mediocres y vagos, acostumbrados a medrar a la sombra de caudillos generosos, saldrán a la caza de nuevos empleadores. No les deseo suerte.

domingo, 24 de marzo de 2013

El hombre de La Habana


Nicolás Maduro es mucho más que un simpatizante de la revolución cubana o un trasnochado marxista radical, platónicamente enamorado del comunismo: es un viejo colaborador de la inteligencia castrista. Por eso Raúl Castro convenció a Hugo Chávez de que éste era su heredero natural.
 
Carlos Alberto Montaner. FIRMASPRESS

Un exagente cubano de inteligencia, quien se llama (o se hace llamar) “Hernando”, presumiblemente radicado en Estados Unidos, acaba de revelar un dato muy importante: las relaciones entre Nicolás Maduro y los servicios de espionaje y subversión de la Isla son anteriores a los contactos entre La Habana y Hugo Chávez.

Según “Hernando”, Maduro se formó en la “Escuela Ñico López” del Partido Comunista de Cuba a fines de los años ochenta. Su declaración se puede encontrar en YouTube. Basta con escribir en la barra “Hernando Ex Agente de Inteligencia”, o entrar al canal de YouTube “Universo Increíble”. Es muy fácil de localizar. (Video 1 y Video 2)

A juzgar por esta información, Nicolás Maduro es mucho más que un simpatizante de la revolución cubana o un trasnochado marxista radical, platónicamente enamorado del comunismo: es un viejo colaborador de la inteligencia castrista. Por eso Raúl Castro convenció a Hugo Chávez de que éste era su heredero natural. Maduro formaba parte del grupo. Era uno de ellos.

Aparentemente, lo detectó y reclutó Norberto Hernández Curbelo, embajador cubano en Caracas en aquellos años, aunque luego el vínculo fue mantenido por un hábil apparatchik cubano llamado Germán Sánchez, sociólogo y también exembajador de Cuba en Venezuela, quien tenía a su cargo penetrar, organizar y conquistar al riquísimo país petrolero, algo que logró con habilidad por su trato peligrosamente agradable.

Años más tarde, Sánchez cayó en desgracia por las intrigas de la burocracia cubana. Raúl Castro no se sentía bien con él. Le parecía demasiado “intelectual” e independiente. Lo imaginaba como un apéndice de otro dirigente que había perdido su confianza: Manuel Piñeiro, “Barba Roja”, jefe del Departamento de América del Partido Comunista, el gran foco subversivo de la revolución.

Pero había otro factor en la destitución de Sánchez: Raúl Castro quería controlar directamente las relaciones con Venezuela. Si la revolución dependía de esos subsidios, no era sensato dejar estos vínculos en manos de alguien en quien no confiaba.

Eso quiere decir que Maduro, cuando se estrene como presidente electo, tratará de “radicalizar el proceso” por recomendación de La Habana. ¿Qué significa esa expresión? Quiere decir que abandonarán las pocas formalidades democráticas que subsisten invocando la necesidad de “salvar la revolución” de las traiciones y el acoso de los enemigos del pueblo.

Cuba no puede correr el riesgo de perder unas elecciones o un referéndum revocatorio en Venezuela. Un subsidio de trece mil millones de dólares anuales, incluidos 115 000 barriles diarios de petróleo, es un botín demasiado jugoso para dejarlo escapar por un capricho de la aritmética.

Además, no sólo Henrique Capriles sabe que “Maduro no es Chávez”. Raúl también comparte ese criterio. Chávez, por las torcidas razones que fueren, era un caudillo que conectaba con el pueblo y tenía las bridas de las instituciones esenciales. Maduro, por mucho que se empeñe en imitar al líder muerto, es otra cosa. 

Otra cosa opaca y densa que no despierta más emoción que la vergüenza ajena.

¿Cómo se maneja al pueblo para que obedezca y transite dócilmente hacia el control social total? Como siempre se ha hecho: mediante el miedo a los castigos junto a la falsa ilusión de que los indiferentes no serán molestados y podrán continuar sus vidas sin graves inconvenientes.

En 1933, cuando los parlamentarios le entregaron todo el poder a Hitler tras la quema del Reichstag, estaban confiados en que las cautelas legales protegerían a los alemanes del establecimiento del totalitarismo. Sólo tardaron 52 días en descubrir su error.

sábado, 23 de febrero de 2013

Aunque se llame Federación de Rusia…


Mario J. Viera
Raúl Castro y  Medvedev durante la firma del paquete de acuerdos. Foto de Granma

Sí, podrá llamarse Federación de Rusia; podrá tener un Constitución que difiera de la antigua Constitución que rigiera en el periodo del poder comunista; podrá tener un Parlamento y celebrarse elecciones periódicamente y aparentemente ser un estado de derecho, pero… en realidad sigue siendo la misma Unión Soviética pero de manera mimetizada como el lagarto que se mimetiza entre los colores de la vegetación.

Comunistas reciclados gobiernan la Federación sin apenas cambios en su modo de pensar y actuar y sin abandonar sus proyectos nacionalistas e imperialistas que animaban a los antiguos gobernantes soviéticos de la era de la guerra fría.

Este mimetismo del gobierno actual de Rusia no se le escapa a los regentes del gobierno comunista y usurpador de Cuba. Oportunista como siempre ha sido el gobierno de los Castro se las ingenia para vender una parte de la soberanía nacional al oso ruso con tal de seguir disfrutando del poder omnímodo en Cuba.

Chávez casi es ya una opción desechable, casi está fuera de juego y sus herederos políticos son unos mediocres ambiciosos que no podrán sostenerse en el poder por mucho tiempo. Hay que buscarse lo más pronto posible algún nuevo benefactor.

Los pícaros Castro sondean Brasil; pero su buen amigo Lula ya no gobierna y Dilma Rousseff tiene sus devaneos con el tema de los derechos humanos; además en el coloso sudamericano parece ser que la democracia y el estado de derecho funciona adecuadamente. No Brasil no es una buena carta para apostar.

¿China? Ni soñarlo, los chinos son bien taimados y se prestan para sacarle el jugo a cualquier socio comercial y no para subsidiarle.

¿Quién entonces? ¡Carajo, los rusos! Sí, los rusos que por sacarle algún punto de ventajas a los Estados Unidos bien pueden servir para darle subsidio al régimen cubano que como todos conocen es simplemente un régimen parasitario. Los rusos pueden ser bien cabrones, pero sus gobernantes tienen afinidades ideológicas con los seniles líderes de la senil revolución caribeña; además no hay que olvidarse de la deuda que se tenía con la URSS por los subsidios que le dieron a los Castro, No se ha pagado, nunca se saldará, pero se puede firmar un tratado con los rusos para el “arreglo de la deuda de Cuba ante Rusia por los créditos otorgados en el periodo de la extinta URSS”. Así se va engatusando al ruso como antes se engatusó al soviético.

Es entonces que se recibe en Cuba al “excelentísimo señor Dimitri A. Medvedev” ─ ahora le dicen “señor”; antes denominaban a los dirigentes de la metrópoli rusa “camarada” ─. El personaje viene con un paquete bajo el brazo para que se acepte como tratados ─ diez en total ─ que muy gustosamente el general de oficina devenido Presidente le da su aprobación como “expresión de la voluntad política” de los dos gobiernos ─ uno al menos legitimado por elecciones, fraudulentas, si se quiere, pero elecciones en fin, el otro impuesto como herencia del “líder histórico” ─, y de ¡nada menos! “los tradicionales lazos de amistad que unen a nuestros pueblos y países”, ¿Quién dijo? ¿Cuáles son esos lazos de amistad entre los cubanos y los bolos?

No podía faltar la visita a la momia viviente en “un ambiente fraternal y amistoso”. Según dice el Granma, Medvedev y Castro el Viejo intercambiaron impresiones sobre varios temas. Para retomar control sobre la antigua colonia, al ruso no le quedó remedio que soportar el lenguaje gangoso y las inconsistencias mentales del pobre vejete que aún se cree él mismo es un gran estadista.

Aunque sí, aunque se llame Federación de Rusia por dentro sigue siendo la misma Unión Soviética, la que añoran los castristas, la metrópoli en ocasiones complaciente, en ocasiones exigente; pero la loba nutriente del totalitarismo caribeño.

¡De nuevo los bolos en Cuba! Ya les veremos correteando tras las jineteras, tomando galones de ron o de alcohol barato y dejando a su paso ese característico y acre olor de ruso.

jueves, 17 de enero de 2013

El nuevo líder regional: Raúl Castro


Andrés Oppenheimer

 
Parece una broma, pero no lo es: a fines de este mes, la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (CELAC) — una organización inter-gubernamental de 33 países que tiene entre sus objetivos oficiales el de promover la democracia — designará como su nuevo presidente al dictador cubano Gen. Raúl Castro.

Y lo que es igualmente disparatado, el general Castro se convertirá en el vocero oficial de Latinoamérica y el Caribe en las negociaciones políticas y comerciales con los 27 países de Unión Europea y otros bloques regionales durante su período de 12 meses al comando de la CELAC. Castro, que recibirá la presidencia de la CELAC de manos del presidente chileno Sebastián Piñera, deberá a su vez entregar la presidencia a la presidente de Costa Rica en enero de 2014.

Los diplomáticos europeos, que se enorgullecen de exigir una “cláusula democrática” que requiere elecciones en sus acuerdos de libre comercio con países en desarrollo, ya están levantando las cejas con frustración ante la perspectiva de aparecer sonrientes en las fotos junto a Castro, cuyo gobierno no ha autorizado ni una sola elección libre, ni ha permitido un solo periódico independiente, en más de cinco décadas.

Tal como me dijo un diplomático europeo, por más que algunos le encuentren factores que lo podrían redimir, no hay diccionario en el mundo que tenga una definición de la palabra "dictador" que no se aplique al general Castro.

Es cierto que aunque el presidente venezolano Hugo Chávez haya vitoreado la creación de la CELAC como "el evento político de mayor importancia de todos los que han ocurrido en esta América nuestra en cien años", la CELAC es considerada por muchos como un sello de goma. En rigor, la CELAC es una organizadora de cumbres: no tiene sede central, ni personal permanente, y está regida por una presidencia rotativa a cargo del país elegido para dirigirla durante un período de doce meses.

El grupo fue creado para por los países de Latinoamérica y el Caribe para reunirse sin la presencia de Estados Unidos y Canadá. Chávez, uno de sus principales promotores, dijo que espera que la CELAC pronto reemplace a la Organización de Estados Americanos (OEA), que él considera un instrumento del ’’imperio".

Pero aunque la CELAC es uno de tantos grupos regionales similares que fueron inaugurados con gran pompa y luego pasaron al olvido, tiene funciones de convenir y redactar la agenda de varias cumbres, lo que le da cierto poder.

Irónicamente, el documento fundacional de la CELAC, firmado el 23 de febrero de 2010 en la cumbre de Latinoamérica y el Caribe realizada en la Rivera Maya, México, establece específicamente que los países miembros acordaron "reafirmar que la preservación de la democracia y de los valores democráticos, la vigencia de las instituciones y el Estado de Derecho" y la vigencia de los derechos humanos "son objetivos esenciales de nuestros países’’.

¿No es un chiste que una organización regional comprometida con la democracia elija como nuevo presidente al único dictador militar de las Américas?, le pregunté al Secretario General de la OEA, José Miguel Insulza, a principios de esta semana.

Tal vez para no criticar a una organización rival, Insulza me respondió que "’el hecho de que el presidente de Chile, que no es precisamente un hombre de izquierda ni mucho menos, le entregue la CELAC a Raúl Castro indica un clima de entendimiento y tolerancia que existe hoy día en América latina".

Mi opinión: Con todo respeto, no estoy de acuerdo. Este no es un problema de izquierda o derecha, sino de democracia o dictadura.

Desafortunadamente, Castro, Chávez y otros han logrado hacer resucitar en el discurso político latinoamericano las viejas etiquetas de “derecha” e “izquierda”, rótulos que carecen de sentido en el mundo de hoy, en el que China — el mayor país comunista del mundo — se ha convertido en la Meca del capitalismo.

Como alguien que siempre se opuso a las dictaduras, ya sean de derecha o de izquierda — y que condenó de inmediato tanto el intento golpista de Chávez de 1992 como el intento golpista contra Chávez de 2002 —, no creo que la designación del general Castro como nuevo líder de la CELAC sea un síntoma de una “nueva tolerancia” que deba ser aplaudido.

Por el contrario, es una traición a los principios democráticos y de defensa de los derechos humanos por los que muchos han luchado mucho tiempo.

Si los presidentes latinoamericanos quieren ser tomados en serio, deberían o bien eliminar del documento fundacional de la CELAC toda referencia a la democracia y los derechos humanos, u olvidarse de nombrar al general Castro como su nuevo líder.

La CELAC no puede afirmar que defiende la democracia, y al mismo tiempo nombrar como su nuevo presidente al dictador más antiguo de la región.

jueves, 1 de noviembre de 2012

Represor castrista en Miami


Su nombre, Crescencio Marino Rivero. Cargo: Coronel del Ministerio del Interior, exjefe  de cárceles y prisiones en Villa Clara. Vocación: represor

Juan Carlos Chavez y Juan Tamayo. EL NUEVO HERALD
Crescencio Marino Rivero, un temido ex jefe de prisiones cubano que recientemente se estableció en el sur de la Florida junto con su esposa, una ex oficial de migración, habría ordenado hace sólo dos años la agresión contra la hija de un disidente pacífico en Santa Clara, según fuentes consultadas por El Nuevo Herald. En Miami, sin embargo, mantiene un bajo perfil lo que le había permitido pasar inadvertido.

Rivero, de 71 años, ha sido calificado por activistas y ex presos políticos como un hombre particularmente agresivo y a menudo desagradable. Las denuncias también coinciden en señalarlo como un personaje que se aprovechó de su alto rango en el Ministerio del Interior para someter a los disidentes a tratos crueles e inhumanos.

En dos o tres ocasiones estuvo en mi casa amenazándonos”, recordó Magda Monteagudo Barrio, esposa del opositor Rafael Pérez González. “Por eso nosotros pensamos que fue Rivero quien ordenó una agresión que sufrió mi hija cuando estaba embarazada”.

La agresión ocurrió en junio del 2010 y en septiembre de ese año Rivero y su esposa estaban viajando a Estados Unidos, explicó Monteagudo.

Rivero se jubiló aproximadamente hace siete años como coronel del Ministerio del Interior. Después de su retiro, él y su esposa Juana Ferrer, de 65 años, realizaron unos tres viajes desde Cuba para visitar a una hija que vive en el suroeste del Condado Miami-Dade. En su cuarta visita la pareja decidió establecerse definitivamente e iniciar los trámites de rigor para obtener un estatus legal en el país. El ex coronel es actualmente residente legal de Estados Unidos.

Un reportero de El Nuevo Herald intentó entrevistar el miércoles a Rivero. Cuando el reportero tocó la puerta del apartamento donde vive, una mujer que se identificó como la hija de Rivero abrió la puerta y dijo escuetamente que su padre no haría declaraciones públicas ni tendría contacto con los medios.

“El no va a hablar con la prensa”, indicó la mujer. Luego se escuchó la voz de un hombre mayor que, desde el interior de la vivienda, le ordenó a la joven que no siguiera hablando.

“Cierra esa puerta ya”, dijo el hombre, presumiblemente Rivero.

Al menos dos abogados de inmigración, Santiago Alpízar y Wilfredo Allen, han cuestionado abiertamente la forma en que Rivero y su esposa consiguieron permisos de residencia. Ambos ocuparon puestos en el gobierno cubano, eran miembros del Partido Comunista y enfrentan acusaciones de acoso y maltrato.

Todos los cubanos tienen la posibilidad de quedarse una vez que ponen pie en territorio de Estados Unidos. Sin embargo, pueden ser expulsados si mienten o tergiversan sus testimonios con el propósito de obtener el permiso correspondiente de residencia y ciudadanía.

Personas como Rivero no pueden vivir en Estados Unidos con total impunidad”, comentó Alpízar. “Está viviendo cómodamente en Miami y a costa de los impuestos que nosotros pagamos”.

Vecinos del área aseguraron haber visto “en raras ocasiones” a Rivero. Una mujer que prefirió mantener su nombre en el anonimato indicó que las pocas veces que coincidió con Rivero en el vecindario fue cuando éste sacaba la basura muy temprano en la mañana. Otro vecino lo describió como un hombre distante y poco comunicativo.

El historial de Rivero se conoce por testimonios de algunos ex presos políticos cubanos y activistas que abogan por el respeto de las libertades individuales.

Rivero trabajó para la Seguridad del Estado cubano en las décadas de 1960 y 1970. Posteriormente fue promovido a director de reeducación de las prisiones juveniles de la provincia de Villa Clara, un puesto de absoluta confianza y al que sólo acceden funcionarios de carrera.

En 1994 Rivero ya era jefe de prisiones en la provincia en un momento particularmente sensible y cuando se reportaban frecuentes abusos contra los presos políticos.

Sobre la esposa de Rivero ha trascendido que se trata de una mujer que llegó a teniente coronel del Ministerio del Interior. Algunos disidentes aseguran que participó junto con su marido en actos de repudio y amenazas contra la oposición pacífica.

Guillermo Fariñas, premio Sájarov del Parlamento Europeo 2010, indicó que Rivero siguió colaborando con el gobierno cubano después de su retiro. Añadió que era conocido su liderazgo en la directiva de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana.

“Rivero estuvo involucrado en los actos contra [Rafael] Pérez y su familia”, manifestó Fariñas en una conversación telefónica desde su casa en Santa Clara. “El, junto con un grupo de represores, han dado golpes y amenazas. Rivero tenía el rango más alto de ese grupo porque es un coronel retirado del Ministerio del Interior”.

La situación de Rivero y las condiciones de su estatus en Estados Unidos recuerdan el caso de Eriberto Mederos, un ex enfermero del Hospital Psiquiátrico de La Habana (Mazorra), que fue hallado culpable de mentir sobre su pasado en las solicitudes de ciudadanía estadounidense.

Mederos fue reconocido por varios exiliados en Miami como un torturador de prisioneros políticos en Cuba. El ex enfermero murió en el 2002 debido a un cáncer. Su deceso ocurrió justamente cuando un tribunal debatía su situación legal y evaluaba la posibilidad de una sentencia de cárcel.

Elizardo Sánchez Santa Cruz, presidente de la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional, radicada en La Habana, manifestó que el caso de Rivero se suma al de otros colaboradores y funcionarios del gobierno cubano que intentan ocultar su identidad para proteger su futuro y vivir cómodamente.

Aquí en nuestra comisión estamos a favor de la reconciliación nacional”, afirmó Sánchez. “Pero esto no debe incluir los casos en que se han cometido crímenes y abusos porque éstos deben ser ventilados en procesos justos”.

viernes, 21 de septiembre de 2012

Otro quintacolumnista de visita en Cuba



Mario J. Viera
Louis Farrakhan recibe saludo caluroso del tirano de Cuba

No son perseguidos; no se les limita sus derechos de movimiento. No se les condenan a largos años de privación de libertad por colaborar con un Estado enemigo. No son sancionados por lo que escriben o declaran públicamente como culpables de “propaganda enemiga”. Ellos forman la Quinta Columna anti americana en Estados Unidos.

Pueden ser intelectuales, artistas, profesores universitarios y hasta líderes religiosos, pero todos tienen un perfil que los identifica, el odio hacia las instituciones democráticas del país en que nacieron y su alianza con los que han hecho de la prédica del odio hacia los Estados Unidos su mejor pretexto para justificar su tiranía. Aplauden a Hugo Chávez y cantan loas al castrismo. No adelantan la menor crítica en contra de los encarcelamientos arbitrarios a los que el gobierno de los Castro someten a sus opositores por ejercer el derecho sagrado de la opinión y, en cambio, se conmueven, casi hasta las lágrimas, por los cinco sicarios castristas presos en Estados Unidos por actividades de espionaje.

Uno de estos quintacolumnistas está de visita en Cuba; su nombre Louis Farrakhan, nacido Louis Eugene Wolcott. Musulmán suis generis, líder del movimiento Nación del Islam.

Magníficas credenciales presenta el musulmán negro estadounidense, para ser recibido calurosamente por el tiranuelo de Cuba: antisemita, racista, homofobo y simpatizante de Gadafi.  Uno que ha dicho de Adolfo Hitler: “Hitler fue un gran hombre. No fue grande para mí como negro, pero él fue un gran alemán y levantó a Alemania de las cenizas de su derrota por las fuerzas unidas de toda Europa y de Estados Unidos tras la Primera Guerra Mundial. Así que, Hitler tomó a Alemania de las cenizas y la alzó e hizo de ella la máquina de combate más grande del siglo veinte”.

Sobre Gadafi ha dicho: “Amo a Muammar Gadafi, y amo a nuestro presidente (Obama). Me apena ver a mi hermano presidente establecer una política que no solo busca remover a este hombre del poder, sino también de la tierra (…) No me importa lo que Gadafi haya hecho mal, él no es el “perro rabioso del Oriente Medio’”. Hay que destacar que en agosto de 1996,  Farrakhan viajó a Trípoli, Libia para recibir un premio de Gadafi de 250 mil dólares

Al criticar la declaración de Barak Obama de considerar legítima la unión matrimonial entre personas del mismo sexo le expresó a la comunidad gay: “No soy enemigo de ustedes, y yo los amo, pero el pecado es pecado de acuerdo con los postulados de Dios”.

La Nación del Islam que preside Farrakhan, ni siquiera puede considerarse estrictamente musulmana, pues frente al riguroso monoteísmo del Islam se define politeísta. Su teología, por otra parte, se presenta como la contrapartida racista del Ku Klus Klan. Según su credo, el mundo fue creado de la nada por un Alá inicial que era negro y que al fallecer dejó establecido un Consejo de Sabios, todos negros que se encargarían de trazar la historia de la humanidad.

Por otra parte, la teología de la Nación del Islam considera a los negros como superiores a los seres de otras razas, lo que choca con la prédica musulmana que reconoce que todas las razas son iguales. La raza blanca es demoníaca y fue creada por Jacob, un científico maligno según la visión escatológica de la Nación del Islam.

Farrakhan tiene sobre la conciencia la muerte violenta del líder negro Malcom X, cuando este rompiera con la Nación del Islam en 1964. En esa ocasión Farrakhan había declarado por escrito: “La cita con la muerte ya está fijada y Malcolm no escapará a ella; un hombre como Malcolm debe morir”. La viuda de Malcom siempre le consideró como el inductor del asesinato de su esposo.

A este “distinguido” personaje el general-presidente Raúl Castro le tendió una invitación para que visitara a Cuba. Y allá se fue y se reunión con los familiares de los cinco sicarios castristas presos en Estados Unidos; entonces sin ningún rubor dice que Cuba, la actual Cuba sometida al totalitarismo, “es la vanguardia del cambio universal, una semilla que Estados Unidos desea aplastar”. Dijo además que el embargo que Estados Unidos mantiene sobre el castrismo “es una abierta manifestación de guerra” y añadió: “La verdad es la primera baja en esta guerra y se ponen en prácticas las mentiras”. Y dijo más: “La revolución se convirtió en una semilla para combatir las injusticias y para Estados Unidos está debe ser aplastada”.

¿De qué revolución estaría hablando?, porque del régimen impuesto en Cuba ─ que pretende ser todavía revolucionario, cuando en realidad nunca lo fue ─ nada hay que lo caracterice como luchador contra las injusticias. Su propia esencia es la opresión y la distorsión de la justicia.

No es la primera vez que Farrakhan visita a Cuba ya en marzo del 2006 había viajado a la isla donde se reunió con Fidel Castro y hasta dictó una conferencia, donde señaló que Estados Unidos debía aprender mucho de Cuba pero que no lo hacía por ser muy arrogante.

Ya regresa a Estados Unidos el quintacolumnista y regresa dispuesto a hacer propaganda a favor de la dictadura cubana: “A nuestro regreso difundiremos los videos de nuestra visita a la mayor de las Antillas, y daremos a conocer información real sobre Cuba, porque estoy convencido que nuestra causa no está perdida y obtendremos la victoria”.

No sé si su Alá negro le bendecirá por ser tan canalla; pero no creo que lo simples mortales que en Cuba no forman parte del poder, ya sean blancos, ya sean negros, no se verán representados por este hipócrita, que ni siquiera fue fiel con el movimiento negro de Estados Unidos en la década de los 60. Un hipócrita que no tuvo los testículos de Malcom X ni el civismo de Martin Luther King.