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martes, 12 de noviembre de 2019

Derrocado Evo Morales... ¿Después qué...?


Mario J. Viera


La noticia, impactante, Evo Morales, tras 14 años de continuada presidencia de Bolivia, renuncia bajo fuerte presión social. Un movimiento de protestas, al mismo estilo de las que, en el pasado, él había impulsado lo arroja del poder. Júbilo ha provocado la noticia de la caída de Evo Morales y ¿qué otra cosa podía generar el inesperado cambio que se ha producido dentro de la escena política boliviana? La democracia estaba siendo burlada, el poder inclinado a favor de dictaduras como la del régimen del Partido Comunista de Cuba, de la dictadura sangrienta de Daniel Ortega en Nicaragua y del desmoralizado régimen madurista en Venezuela. El hecho tiene implicaciones para toda la América hispana.



En Ecuador Rafael Correa, antes, había entregado el poder, por medio de elecciones, a quien consideraba su delfín fiel. Lenin Moreno Garcés; pero Moreno Garcés no resultó ser como Correa esperaba. Pronto descubriría que, el sucesor, sería todo menos un sometido a la línea del correísmo; que actuaría con independencia, para desarmar paso a paso todo el legado autoritario de la era de Socialismo del Siglo XXI y del mismo Rafael Correa. En Honduras, hay que recordar la crisis que, las intenciones continuistas y reeleccionistas del presidente Manuel Zelaya, apoyado fuertemente por Hugo Chávez y el gobierno castrista, se produjo entre el Ejecutivo, el Congreso Nacional, el Tribunal Supremo Electoral y la Corte Suprema de Justicia hondureños, y que trajera como consecuencia, la destitución y expatriación de Zelaya por efectivos del ejército nacional. Primer fracaso del expansionismo del Socialismo del Siglo XXI.



Luego vendrían las protestas populares en Venezuela en contra de Nicolás Maduro y el surgimiento de un movimiento opositor de resistencia cívica, cuya cabeza es Juan Guaidó y su auto proclamación como “Presidente encargado”, que generó una esperanza de renovación, contando con el apoyo del gobierno de Donald Trump y otros gobiernos latinoamericanos dentro de la Coalición de Quito, entre los que se destacaban el presidente de Colombia, Iván Duque Márquez y el presidente de Brasil, Jair Messias Bolsonaro, y que se disolvió en medio de las contradicciones presentes entre los diferentes partidos de oposición. Nicaragua estremeció al mundo con los reclamos de los estudiantes universitarios, la iglesia católica y población en general, en contra de la dictadura Ortega-Murillo, y la respuesta agresiva del régimen, provocando hasta 300 asesinados por los órganos represivos.



Parecía que en Bolivia todo transcurriría sin sobresaltos, alguna que otra protesta, alguna que otra declaración de la oposición en contra de las pretensiones reeleccionistas de Evo Morales incluso en contra de los postulados de la Constitución y del referendo que se opuso a la tal pretensión. Todo parecía lo habitual, la economía crecía en un promedio de 4,6 por ciento anual y la pobreza se había reducido en un gran porcentaje (disminuyó de 36,7 % a 16,8 % entre 2005 y 2015), si hasta el Banco Mundial y el FMI elogiaron la gestión económica del gobierno de Evo; parecía que el socialismo, de Evo y de su partido MAS, funcionaba. No obstante, Radio Francia Internacional citó en su edición del 20 de mayo de 2015 lo dicho por el economista Carlos Torranzo, considerando que el anticapitalismo del MAS era un engaño: "Es un capitalismo de estado, con economía mixta y gran presencia de la empresa privada”, citaba RFI también al intelectual de la izquierda indigenista, Eduardo Prada, que calificó al gobierno de Evo como “el mejor gobierno neoliberal, que ha cumplido de manera consecuente con el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial". ¡No todo es la economía, idiota! El sesgo totalitario que emprendía el gobierno de Evo, comenzó a minar sus éxitos en la economía, casi inadvertidamente para muchos observadores y analistas, el suelo ardía bajo los pies de Evo. 


La base indigenista de Evo comenzó a resquebrajarse desde el 2011, cuando intentó construir una gran carretera de 300 km, con fondos del gobierno de Brasil, que atravesaba el territorio indígena y las áreas protegidas del Parque Nacional Isiboro Sécure o TIPNIS, extensa zona de importancia ecológica de la Amazonia boliviana (Ver De indígenas a colonizadores: https://phantom-elfantasma.blogspot.com/2011/09/de-indigenas-colonizadores.html). Se había iniciado una confrontación entre los pueblos naturales y el gobierno de Morales. Los indígenas iniciaron una marcha de protesta para llegar a La Paz, cuando a unos 330 km al noreste de La Paz fueron bloqueados por grupos de campesinos pro Morales y alrededor de 450 policías, mientras que decenas de indígenas aymaras (la misma etnia de Evo Morales), quechuas y guaraníes se solidarizaron con los procedentes del TIPNIS. El 24 de agosto de 2018, la Agencia británica Reuters, reportó que dos importantes grupos de defensa de los derechos indígenas, la Cidob (Confederación de Pueblos Indígenas de Bolivia) y el Consejo Nacional de Ayllus y Markas del Qullasuyu (CONAMAQ), abandonaron el pacto de unidad con el gobierno boliviano. De este modo comenzó a agudizarse una crisis que más que política (la oposición antievista, estaba muy desorganizada) era de carácter social. De acuerdo con el New York Times, en octubre de 2018, un sindicato de cocaleros de la región de las Yungas, zona situada al noreste de la ciudad de La Paz, había expresado su respaldo al expresidente Carlos Mesa. Los cocaleros fueron el principal apoyo inicial de Evo Morales, pero este se fragmentó desde que Morales aprobó en el 2007 la Ley de la Coca en favor de la región del Chapare, su bastión político. Desde el 3 de septiembre del pasado año, los cocaleros de las Yungas habían marchado sobre las calles de La Paz exigiendo la renuncia del mandatario y la revocación de la Ley de la Coca, y la suspensión de la erradicación de la coca que se llevaba a cabo en su región.



En contrario con lo postulado en el artículo 168 de la misma Constitución que Evo Morales había animado, que prohibía más de una reelección para la presidencia, Evo decidió postularse para una tercera reelección; el poder ciega y el mesianismo descontrola. Hubo protestas, y las protestas más fuertes se levantaron entre los pueblos indígenas, la base electoral que le había sido fiel. ¿La solución? Convocar a un referendo solicitando la modificación de ese artículo 168. ¿El resultado? El 51,3% de los votantes optó por el NO. Pero, para algo le servirían la mayoría de los magistrados que le eran afines en el Tribunal Constitucional de Bolivia; y ese Tribunal abolió el discutido artículo 168.



Llegó el 20 de octubre. Evo se enfrentaba en los comicios a tres candidatos, Carlos Mesa por la Comunidad Ciudadana, coalición integrada por los partidos Frente Revolucionario de Izquierda y Soberanía y Voluntad; Chi Hyun Chung del Partido Demócrata Cristiano; y Óscar Ortiz Antelo por el Movimiento Demócrata Social. Las encuestas favorecían claramente al candidato de centro izquierda Carlos Mesa. El escrutinio del 83% de las actas verificadas por el Tribunal Electoral le confería a Morales una ligera ventaja sobre Carlos Mesa. Pero Evo Morales no podía confiarse a una segunda vuelta. Se requería que, para ganar las elecciones en la primera vuelta, un candidato debía superar el 40% y sacar al menos un 10% de ventaja al segundo. Cuando, 24 horas después el escrutinio del 95% de las actas, según el Tribunal Electoral, Evo Morales obtenía un sospechoso 46,86% de votos contra el 36,72% obtenido por Carlos Mesa. Morales, supuestamente superaba a Mesa en un10.14%. Sin más espera Evo Morales se declaró como el vencedor. Pero el fraude era evidente. Comienzan las protestas. Mesa denunció como “fraude escandaloso” los resultados electorales, declarando: “Confiamos que la ciudadanía no va a aceptar este resultado tergiversado y amañado".



Ante el enrarecimiento político que habían provocado las conclusiones del Tribunal Supremo Electoral. Evo aceptó que la OEA realizara una auditoría y que aceptaría las conclusiones a las que esta arribara. El 10 de noviembre la OEA emite sus conclusiones y recomienda la anulación de las elecciones del 20 de octubre y hacer un nuevo proceso electoral. Pero las protestas continúan y se producen violentos enfrentamientos entre los opositores y los seguidores de Evo Morales. El día anterior, las Fuerzas Armadas de Bolivia declararon que no se enfrentarían contra el pueblo. En un comunicado que lee el comandante general, Williams Kaliman, se declara: “Ratificamos que nunca nos enfrentaremos con el pueblo a quien nos debemos y siempre velaremos por la paz [...] Los actuales problemas generados en el ámbito político deben ser solucionados en el ámbito de los más altos intereses de la patria antes de llegar momentos irreversibles”. Hasta ese momento una posición digna de las Fuerzas Armadas.



El día 8 se había producido amotinamientos dentro de las fuerzas policiales, en Cochabamba, Sucre, Santa Cruz y La Paz. La cronista Susana Seleme Antelo se refiere a esta situación: “Los amotinamientos de las Comandos de las Policías de Cochabamba, Santa Cruz, Sucre, de todos los departamentos y otras poblaciones menores, salvo La Paz, contra del régimen, al lado de las movilizaciones civiles, habla de un proceso insurreccional que nadie previó. ¿Cuáles las razones de los amotinamientos de la policía?  Reclama igualdad de tratamiento como el que reciben las Fuerzas Armadas, que hasta ahora no ha ejercido su función del monopolio del uso de la fuerza. No quieren reprimir. Tienen motivos pues en 2003 reprimieron otra sublevación popular, y cinco altos mandos militares purgan cárcel de entre 9 y 12 años, tras un juicio por genocidio”.



De inmediato Carlos Mesa se pronunció con el reclamo de la renuncia de Evo Morales a la presidencia “Creemos que esta es una decisión que debe tomar el presidente Morales, si le queda un ápice de patriotismo debería dar un paso al costado",



Luego de las declaraciones de la OEA, de los motines y de la declaración de las Fuerzas Armadas de no participar en represalias contra la población, Evo Morales intenta un movimiento diversionista, declara que se convocará a nuevas elecciones y la total renovación de los miembros del Tribunal Supremo Electoral y dice, como si estuviera concediendo una solución de paz: “He renunciado al triunfo que he ganado. Toca ir a las nuevas elecciones”. Ese mismo día la posición de las Fuerzas Armadas se hacía más radical, exigiendo la renuncia a la presidencia de Evo Morales. El general Williams Kaliman, en un nuevo comunicado declaró: “Después de analizar la situación conflictiva interna, sugerimos al presidente del Estado que renuncie a su mandato presidencial, permitiendo la pacificación y el mantenimiento de la estabilidad por el bien de nuestra Bolivia”. A buen entendedor... ¡Salud!



Ya Evo Morales no pudo aguantar más: “Es mi obligación como presidente indígena y de todos los bolivianos asegurar la paz social. Renuncio para que Mesa y Camacho no sigan maltratando a los familiares de nuestros compañeros, no sigan atacando a los ministros y diputados, para que dejen de maltratar a los más humildes. La lucha no termina aquí. Los humildes, los patriotas, vamos a continuar luchando por la igualdad y la paz. Espero que hayan entendido mi mensaje; Mesa y Camacho, no perjudiquen a los pobres, no le hagan daño al pueblo. Queremos que vuelva la paz social. Grupos oligárquicos conspiraron contra la democracia. Fue un golpe de Estado cívico y policial. Duele mucho lo que ha pasado”. Al mismo tiempo el vicepresidente Álvaro García Linera, y los presidentes del Senado, Adriana Salvatierra, y de la Cámara de Diputados, Víctor Borda, presentaron también su renuncia.



Técnicamente se trata de un golpe de estado, desde el momento que, el jefe del ejército general Williams Kaliman Romero, le exige a Evo Morales que renuncie al cargo de Presidente. El ejército podía haber optado por la no represión al pueblo. igual que la policía. Con eso bastaba. Podemos sentirnos contentos, alegres y entusiasmados con el derrocamiento de Evo Morales, pero no podemos perder de vista la objetividad.  Por otra parte, no se trata de las tipicidades de un golpe de estado clásico. El Gobierno de Bolivia ha quedado acéfalo ante la renuncia de todos los que forman la cadena de sucesión presidencial, y en su lugar no se ha instalado un gobierno de corte militar o del tipo cívico-militar. Con el propósito de llenar este vacío, la senadora opositora Jeanine Añez Chávez como segunda vice presidenta del Senado se propuso para ocupar la silla vacía por los 90 días que la Constitución da para realizar nuevas elecciones: “Ocupo la segunda vicepresidencia y en el orden constitucional me correspondería asumir este reto con el único objetivo de llamar a nuevas elecciones", afirmó Añez, entrevistada por la televisora privada Unitel. "Creo que los bolivianos no merecemos esto. Le debemos certidumbre a la gente. Por lo tanto, si hay acompañamiento de las organizaciones civiles, yo voy a asumir, pero si se decide otra vía u otro camino también lo voy a aceptar". Cuando se le preguntó si estaba preparada para asumir el reto, Añez respondió: "Que quede bien claro de que esto es solamente una transición. Es solamente para llamar a elecciones y que sean transparentes, como todo el pueblo lo quiere. No queremos fraudes electorales, no queremos incertidumbre". "Todos tenemos que acompañar este proceso, esa es la salida constitucional la forma de pacificar al país (...) es urgente. Es lo que demanda la población y así lo tenemos que cumplir (...) las cosas se tienen que hacer rápidamente", manifestó.   



Además, aclaro, el que el ejército se haya implicado en la renuncia, prácticamente obligatoria de Evo Morales, no significa que la democracia haya muerto en Bolivia. Ahora es un emprendimiento de la democracia en Bolivia, pero manteniéndonos en la observación, porque entre los opositores a Evo Morales, hay de todo como en la viña del Señor. Es que como se dice que, en río revuelto, ganancia de pescadores, ya están varilla en manos algunos pescadores esperando su momento para agarrar el pez.



Ahí está la figura del expresidente y actual candidato presidencial Carlos Mesa, al que algunos lo ven con tendencias hacia el neoliberalismo y otros lo consideran como un tipo de “evismo moderado”. En el 2003, Mesa que ocupaba la vicepresidencia durante el fallido gobierno de Gonzalo Sánchez de Losada, había roto políticamente con este después del operativo policíaco y militar denominado el convoy de la muerte, que provocó la muerte de varias personas muertas y heridas, pero mantuvo su decisión de continuar como vicepresidente. Tras la renuncia del presidente en medio de grandes convulsiones sociales, Mesa ocupó la presidencia teniendo que enfrentar la fiera oposición de Evo Morales, para la formación de su gabinete, Mesa explicó: “Escogí además a profesionales, políticos y técnicos cuyas características básicas fueran idoneidad y honestidad, que expresaran pluralidad desde el punto de vista de sus ideas, pero con un compromiso con la necesidad de un cambio esencial que el país necesitaba tras el agotamiento de una de las vertientes del modelo democrático iniciado en 1982”.



En el 2005 tiene que renunciar al cargo tras los constantes ataques de Evo Morales y  la falta de apoyo que recibió de los diputados del partido de Sánchez Losada, que le veían como traidor. “Fue por mi decisión ─ expuso ─ de no ejercer represión en ningún contexto que decidí renunciar al mando de la nación”. La elección de Mesa para una futura presidencia sería algo que beneficiaría a una transición democrática en Bolivia. La mejor opción, a mi criterio.



Pero hay otros que en, medio de las últimas confrontaciones, han ocupado una posición de liderazgo. El más destacado, Luis Fernando Camacho, un político que dice no hacer política, y no le falta razón, es el representante de la ultraderecha clericalista y de la antipolítica; un hombre que, ante el vacío de poderes que hoy se vive en Bolivia, exige la conformación de una “junta de gobierno” con el alto mando militar y policial. Ya se le conoce, no solo con el apelativo de “Macho Camacho”, sino también como el Bolsonaro boliviano que reclama: “La Biblia volverá al Palacio de Gobierno". Populista y carismático, que les pide a las multitudes elevar una oración al “todopoderoso”. De acuerdo con la opinión de la periodista Mariela Franzosi, “En línea con otros representantes de la nueva derecha regional, como el presidente brasileño Jair Bolsonaro, Camacho maneja un discurso con muy fuerte anclaje religioso [...] un discurso que, aunque intenta asociarlo con 'la paz y unidad del pueblo boliviano', termina cargado de racismo, odio de clase y provocación”. BBC Mundo reportó que “en su última aparición en su ciudad (Santa Cruz), en uno de los varios cabildos contra Evo Morales que se organizaron, Camacho irrumpió en escena acompañado de una imagen de la Virgen María y con una cruz como telón de fondo”.



Otro personaje a ser considerado es el presidente del Comité Cívico de Potosí, muy cercano a las posiciones de Camejo y sobre todo manteniendo una retórica antipolítica via libre para la entrada al populismo.



El gobierno del siempre complaciente con las dictaduras de ultraizquierda Andrés López Obrador, concedió el asilo político a Evo Morales, sin antes este haberlo solicitado, y ya, Morales se encuentra en México llevado hasta allí en un avión de las fuerzas armadas de México. Pero todavía el conflicto boliviano no se ha resulto. La solución deberá encauzarse por medios políticos y ajustados a la Constitución, de lo contrario la anarquía prevalecerá o se abrirá paso al establecimiento de un nuevo gobierno dictatorial.



Algo que como conclusión debo agregar es que, la inteligencia del Partido Comunista de Cuba, no llegó a penetrar todas las instancias de las esferas militares de Bolivia como ha sido evidente en Venezuela, lo que permitió que el alto mando militar se pusiera del lado de la oposición y hasta reclamara la renuncia de todo el ejecutivo evista.

sábado, 13 de agosto de 2016

LA LÓGICA DEL MAL


Vladimiro Mujica
(Tomado del Blog POLIS)


Tomo prestado el título de un libro de William Brustein sobre los orígenes sociales del partido nazi. En su obra el sociólogo estadounidense sostiene que la afiliación al partido nazi se produjo en buena medida por elección racional, es decir que el partido presentó como oferta política algo que resultó por ser muy atractivo, sobre todo desde el punto de vista económico, para los sectores de clase media que terminaron por apoyarlo. La tesis de Brustein ha sido muy criticada porque deja de lado el análisis de la influencia que tuvieron los atractivos más “irracionales” del mensaje nazi, como el ultranacionalismo y el antisemitismo, en el proceso de afiliación al nazismo. En cualquier caso, las implicaciones tanto de la tesis de la elección racional como de la contribución que los prejuicios, el racismo y otros elementos irracionales pueden tener en el surgimiento de un fenómeno social y político horrendo como el nazismo son devastadoras. Cómo se construyen realidades y ficciones que se alimentan de los miedos y frustraciones de la gente sigue siendo un tema fascinante y oscuro de la comunicación política.

Salvando las distancias históricas y culturales, y por odioso y exagerado que parezca a primera vista, es instructivo comparar el crecimiento del PSUV con el proceso de crecimiento del nacionalsocialismo en Alemania. En ambos casos, las dos naciones atravesaban por una crisis del sistema político -agravada en Alemania por una agobiante situación económica producto de la I Guerra Mundial- que abrió la puerta para el surgimiento de dos dirigentes mesiánicos, Chávez y Hitler, que construyeron plataformas políticas con un mensaje de cambio revolucionario arrollador. El mensaje contenía en ambas instancias referencias importantes a la historia y la cultura nacionales, el pangermanismo y la supremacía histórica aria en el caso de Alemania, y el árbol de las tres raíces y la apropiación de la gesta y el espíritu bolivariano como inspiración de la revolución chavista en el caso venezolano. Los dos movimientos construyeron un mensaje con fuerte arraigo popular que contenía elementos de fractura, odio y división social basados en la frustración y el resentimiento. Ambos se apartaron cada vez más de un inicial espíritu de democracia tumultuaria para cederle el paso a un esquema aún más negativo de dirección autoritaria y represiva, que castigaba especialmente a la disidencia interna. Ambos llevaron a sus respectivas naciones a catástrofes, y quizás la diferencia más prominente en esta comparación es que el nazismo arrastró a Alemania a su destrucción al lanzarla a una guerra contra el mundo civilizado, mientras que la oligarquía chavista se ha planteado una guerra contra su propio pueblo. Una guerra que tiene distintas facetas pero que se resume en la aberrante y prepotente ignorancia de todo el daño que el desgobierno chavista está causando a Venezuela y a sus posibilidades futuras de construir bienestar para su gente. Parece ser que la máxima de capataces que se ha instalado en el gobierno es “Venezuela será nuestra o no será de nadie, porque arrasaremos con ella”.

La decisión de avanzar en la dinámica del enfrentamiento entre venezolanos está íntimamente vinculada con el convencimiento que tiene la oligarquía chavista de que ha perdido el favor popular. Aquí también hay un paralelismo histórico interesante con los últimos días de Hitler en los que el Führer confesaba amargamente que no le importaba la destrucción y derrota del pueblo alemán porque ese pueblo no había sido capaz de defender el ideal nazi y a su líder.

El último episodio del despropósito chavista de cerrar las fuerzas a cualquier salida democrática, pacífica y constitucional de esta tragedia histórica, es la resolución del CNE de dejar en el aire la fecha de los eventos indispensables para la realización del RR-2016. La lógica del mal, promovida desde el alto gobierno y sus cómplices, avanza aquí sobre el supuesto fundamental del miedo de la gente a la violencia. Los mecanismos están por supuesto conectados con la represión y el control de las fuerzas armadas y los grupos paramilitares del cual presume el régimen. A ello se le une el yugo social, mental y espiritual que supone la administración despiadada de la pobreza, la miseria y el desabastecimiento, como herramientas de control de la población.


El develar la lógica del mal tiene un efecto político y espiritual sobre la gente, porque la lleva a entender que no hay ningún motivo para resignarse ni para que avance la desesperanza. A la oligarquía chavista no le asiste ninguna razón, ni histórica ni jurídica. A Venezuela no le caído ninguna maldición bíblica por nuestra conducta despreocupada en dar por sentadas la democracia y la libertad y creernos el mejor país del mundo, quizás nuestra culpa primaria como sociedad, junto con permitir el crecimiento de la pobreza y la exclusión, en abrirle la puerta al malhadado experimento chavista. No, no se trata de ninguna expiación religiosa de culpas. El asunto es mucho más mundano, Venezuela es presa de un proyecto corrupto de poder que comenzó teniendo una amplia base popular que hoy se achica día a día. Continuar y vencer en la batalla épica para salir de este hueco histórico depende de una casi mágica combinación de liderazgo valiente y decidido con que la gente se crea que vale la pena arriesgarse a la desobediencia ciudadana y lo que ella implica. Una navegación difícil y turbulenta donde estamos obligados a defender las opciones constitucionales y a resistir la tentación de la violencia y el caos al que el gobierno del mal pretende arrastrar el país.

sábado, 12 de julio de 2014

Revolución en la revolución a la venezolana

Pedro Corzo. EL NUEVO HERALD

Lo único que puede explicar la devoción y subordinación del desaparecido líder golpista Hugo Chávez y su heredero Nicolás Maduro al régimen cubano, es que ambos asumieron como principal objetivo aprender de la nomenclatura cubana el uso de los mecanismos del estado y del gobierno para conservar el poder, independiente a los fracasos cosechado durante el mandato.
Chávez fue el artífice de que dependencias del gobierno venezolano contaran con asesores cubanos con autoridad para tomar decisiones, al extremo que especialistas de la isla en inteligencia, represión policial y servicios armados, funcionan como interventores de instituciones a cargo de la defensa y seguridad del país.

La primera personalidad del totalitarismo insular excluyendo a Fidel y Raúl Castro a la que el gobierno de Chávez le otorgó un protagonismo relevante fue a Ramiro Valdés, un experto en represión, poseedor de un prontuario criminal que lo convierte en un digno competidor del esbirro mayor de la Unión Soviética, Laurentis Beria.
Valdés fue a Venezuela como asesor en Tecnología y con la encomienda de resolver el déficit de generación de energía, un problema todavía pendiente porque hace unas pocas semanas hubo una falla eléctrica que afectó nueve estados.
Pero aunque en cuestiones de energía el “magisterio” del experto cubano fue un fracaso, su asesoría resultó efectiva a las fuerzas represivas ya que fueron capaces de asesinar a decenas de personas, encarcelar a cientos y disminuir las protestas contra el régimen.
Quizas este éxito parcial motivó a Nicolás Maduro a buscar una vez más la colaboración del “sabio” Orlando Borrego, un individuo cuyo aporte más importante a una gestión de gobierno fue ser el siervo más fiel de Ernesto Guevara.

Borrego estuvo bajo el mando de Guevara en La Cabaña, una época en la que el “Che” cometió numerosos asesinatos que es de suponer el ilustre economista contabilizó, porque fue fiscal de los Tribunales que Guevara dirigía. Tampoco ignora que su comandante instrumentó una campaña que recluyó a la fuerza en campos de concentración a homosexuales y prostitutas.
Cuando Borrego estuvo junto a Guevara fue cuando este promovió a toda vela el trabajo voluntario y la confusa propuesta de los estímulos morales, una combinación que supuestamente repercutiría favorablemente en el desarrollo económico, a la vez que facilitaría la formación del hombre nuevo, otro fracaso del totalitarismo insular.
El hombre que instrumentará los cambios fue viceministro de Industria y posteriormente ministro de la Industria Azucarera, sectores de la economía cubana en absoluta bancarrota desde los primeros años del castrismo.
No obstante el próximo sátrapa cubano en Venezuela todavía defiende fracasadas hipótesis, cuando afirma que “la sustitución de la propiedad de los medios de producción como condición histórica indispensable para la superación del capitalismo”, lo que permite suponer que a Venezuela le esperan mayores controles en el sector económico.
Por otra parte Borregos afirma que “todo modelo económico que defienda el egoísmo personal y no preserve los intereses sociales sobre los particulares no lleva a buen destino, como también afirma que la expresión brutal del capitalismo moderno, bien explicada por un líder carismático y honesto, actúa con más efectividad sobre la conciencia popular que mil conferencias académicas impartidas por profesores”, en una palabra, el individuo sigue convencido en las virtudes del colectivismo, que el voluntarismo es más importante que los conocimientos y que los líderes carismáticos son insustituibles, particularmente si estos son honestos, personalidades imposible de encontrar en Cuba y Venezuela.
Este personaje que tiene como objetivo enrumbar la economía venezolana, solo tiene un libro publicado sobre ese tema y tres dedicados a Ernesto Guevara, así que lo más probable es que sus enseñanzas estén principalmente orientadas a instruir a la burocracia bolivariana en los métodos a aplicar para que los ciudadanos pierdan los pocos derechos que les restan y los bienes pasen a manos de la nomenclatura gobernante, porque aparte de matar, esa fue la mayor enseñanza del “Che” a sus colaboradores, entre los que se destacó Borregos.
A fin de cuentas esta selección demuestra que el régimen cubano continúa ejerciendo una gran influencia sobre el de Venezuela y los herederos del chavismo siguen convencidos como su desaparecido mentor, Hugo Chávez, que se deben copiar el modelo cubano en sus mayores fracasos, de ahí que la nueva consigna sea hacer una revolución en la revolución.
Por otra parte Maduro, consciente del fracaso económico del país, posiblemente contrató a Borregos para aparentar, ante los que calificó de “izquierdistas trasnochados”, que sigue en la ortodoxia económica castrista, mientras prepara condiciones para que la boliburguesía asuma el control de la economía, en la esperanza de que sean más eficientes que los burócratas que heredó de su predecesor, que han conducido al país a la ruina.

sábado, 17 de mayo de 2014

Enemigos de la revolución


Vladimiro Mujica. TALCUAL DIGITAL.com


A medida que avanza la represión y las violaciones contra los derechos humanos y la Constitución Nacional en estos tres meses eternos de protestas, se va definiendo con mayor claridad el perfil de los enemigos de la así llamada revolución bolivariana.
A esta categoría pertenece gente de carne y hueso, ciudadanos como usted y como yo, contra los que arremeten la PNB, la GNB y los grupos para-militares adeptos al régimen. En ese sentido el enemigo es simplemente el pueblo que se resiste a adoptar la versión denigrante de patria impuesta y a empellones, empobrecida e indigna, que pretende la revolución.
A la famosa frase atribuida a nuestro Canciller: "No tenemos papel toilette, pero tenemos patria" se le añade otra de un funcionario de mucha menor jerarquía, presuntamente de la PNB, actuando en contra de los manifestantes en una reciente jornada de protesta en Chacao: "Los que no quieran patria, tendrán plomo".
El conjunto de ambas frases conforma una suerte de lógica condescendiente y abusiva de quienes se sienten los dueños de la vida, y sobre todo de la muerte, de los venezolanos. Les estamos enseñando a vivir en revolución, y quienes se resistan no esperen otra cosa que ser tratados como se merecen.
Pero hay otros enemigos intangibles de la revolución, tan o más peligrosos que las acciones de protesta. El primero y más importante es la libertad de pensamiento y su pariente cercano la libertad de información.
Contra el segundo se tiene la coacción y la censura contra los medios y el ejercicio desembozado de la hegemonía comunicacional, concepto tenebroso anunciado cuando nadie lo creía posible por el entonces ministro del ramo, Andrés Izarra.
La libertad de pensamiento requiere de un control más refinado que se ejerce a través de distintos canales que van desde la represión hasta el control de la educación, de los libros que se pueden leer, y los contenidos aceptables en Internet. Pero en definitiva la imposición del pensamiento único pasa por doblegar y eventualmente destruir a las instituciones donde la elaboración intelectual fluye libremente: las universidades y los centros de conocimiento.
En un sentido tanto filosófico como práctico, la revolución chavista es un ejemplo paradigmático del pensamiento izquierdista más reaccionario.
Uno que se creó al amparo de tiranías auto-declaradas comunistas o socialistas, que concibe como dilema la existencia simultánea de la libertad y la igualdad. La libertad se percibe como un concepto burgués y liberal que requiere ser extirpada y controlada en beneficio de un cierto igualitarismo ramplón que castra las posibilidades de crecimiento físico y espiritual de una nación.
La lista de enemigos continúa: la libertad sindical y de asociación, ferozmente controlada y diezmada por el gobierno. La empresa privada y el derecho de los ciudadanos a desarrollarse como individuos no dependientes de un Estado todopoderoso y centralizado.
Por ahora la revolución ha co-existido con una versión restringida de la libertad de asociación política y de ejercicio de los derechos ciudadanos, pero la última sentencia del TSJ restringiendo el ejercicio del derecho a protestar pacíficamente es un mal presagio de lo que los revolucionarios tienen en mente.
En el espacio internacional, la pléyade de enemigos fundamentales del régimen está conformada por quienes pueden ver a leguas la falsedad de la prédica del buen revolucionario con que el gobierno se vende ante los ojos permisivos de una comunidad que está dispuesta a perdonarle muchas cosas a la potencia imperialista petrolera en que se ha constituido Venezuela. En esta dirección, el cerco informativo y la disponibilidad infinita de los recursos de la extorsión política y económica son las herramientas preferidas.
El régimen se defiende con el terror y la violencia desmedidos. Ello combinado con operaciones políticas que le permiten mantener una fachada democrática y de diálogo frente a la comunidad internacional. En el camino, se arrasa con lo que va quedando de libertades ciudadanas y se precipita al país en una espiral de caos cotidiano en el que la existencia de la gente oscila entre la necesidad de sobrevivir y la urgencia de la acción para contrarrestar la acción destructiva de la revolución.
Uno termina por hacerse la pregunta de si nadie dentro del chavismo militante es capaz de ver lo que está ocurriendo, más allá de las banales explicaciones sobre las conspiraciones que abundan en estos días. En la paradoja última de estos tiempos vergonzosos, el pueblo ha terminado por convertirse en el enemigo indomable de una revolución que se auto-proclama popular.
Contra los estudiantes se arremete porque no se doblegan. A los sindicalistas independientes se les persigue por el peligro que representan los trabajadores organizados e indóciles. Un esquema perverso que cada vez se sostiene más en las fuerzas de la barbarie y la represión y menos en la gente.
Ya vendrán otros días que se construirán del aprendizaje de esta época aciaga de nuestra historia. Mientras tanto, a los demócratas y amantes de la libertad con dignidad nos corresponde seguir dando esta difícil pelea que solamente venceremos preservando la unidad contra un adversario que cada vez da más evidencias de ser un gigante enorme con frágiles pies de barro.