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viernes, 4 de enero de 2013

El 10 de enero


Francisco Rivero Valera.  EL UNIVERSAL

El 10 de enero es el día del beato Gonzalo, de San Valerio y de 18 santos más.

Del aniversario de la muerte de Ezequiel Zamora.

Y de la manifestación de miles de habitantes de Sofía, importante ciudad de Bulgaria, que en 1997 irrumpió en el Parlamento, con destrucción de ventanas, muebles e incineración de las instalaciones, para exigir el fin del gobierno socialista.

Y es el día mundial de las aves.

El 10 de enero también es el día de la toma de posesión del cargo del presidente de Venezuela, según el artículo 231, Capitulo II, del Poder Ejecutivo, Sección Primera del presidente o presidenta de la República, de la Constitución Nacional, que dice:

El candidato elegido o candidata elegida tomará posesión del cargo de Presidente o Presidenta de la República el 10 de Enero del primer año de su período constitucional, mediante juramento ante la Asamblea Nacional. Si por cualquier motivo sobrevenido el Presidente o Presidenta de la República no pudiese tomar posesión ante la Asamblea Nacional, lo hará ante el Tribunal Supremo de Justicia.

O sea, según Moral y Cívica del bachillerato, y para dar luz a los pobres manipulados de este país, la letra clara y sencilla de nuestra Constitución dice que el día 10 de enero, y no otro día, es la posesión del presidente o presidenta de la República, y ante la Asamblea Nacional o ante el Tribunal Supremo de Justicia, y no ante ninguna otra institución.

Que, sencillamente, el 10 de enero del 2013 el Presidente electo debe asumir su mandato. Caso contrario sería falta absoluta del Presidente por muerte, renuncia, destitución decretada por el Tribunal Supremo de Justicia, incapacidad física o mental permanente certificada por una junta médica designada por el Tribunal Supremo de Justicia y con aprobación de la Asamblea Nacional, el abandono del cargo o la revocatoria popular de su mandato. Art. 233, Constitución Nacional.

Y que ante tales circunstancias también está previsto que el presidente de la Asamblea Nacional asuma temporalmente la presidencia de la República, y convoque a nuevas elecciones en los 30 días siguientes.

Por tanto, interpretaciones diferentes a la letra del artículo 231 sería una pedestre manipulación en beneficio individual o grupal, a expensas de la violación descarada de la Constitución. Y que están en pleno desarrollo por el estado de salud del Presidente, que probablemente sea motivo sobrevenido para impedir la posesión del cargo, y las teorías paralelas utilizadas por la gente del Gobierno con el propósito de manipular a su antojo la Constitución y lograr varios objetivos:

-Usar la Constitución como esclava de sus deseos.

-Ejecutar tácticas dilatorias en beneficio de la reorganización del nuevo liderazgo del partido.

-Utilizar la influencia del único líder, más allá de la vida terrenal.

-Continuar por las malas o por las malas, su proceso robolucionario.

-Bloquear las aspiraciones de la oposición en la realización de nuevas elecciones a los 30 días de declarada la falta absoluta del Presidente, según mandato de la Constitución Nacional.

-Y otros objetivos ocultos.

De todas maneras, como todo es temporal en esta vida, este 10 de enero del 2013 también pasará a la historia. Faltaría ver si pasará como día de honor a la Constitución Nacional o, al contrario, como aniversario de la anarquía por muerte del instrumento legal que rige la vida del país.

Pero, creo que llegó el año de despertar. Y de cambiar de actitud para salir de abajo.

Que así sea.

domingo, 30 de diciembre de 2012

Golpe de Estado

Fernando Ochoa Antich. EL UNIVERSAL

No tengo la menor duda. El oficialismo intentará conservar el poder por cualquier medio, incluyendo un golpe de Estado. Es posible que intenten violar flagrantemente la Constitución Nacional utilizando alguna de las tantas triquiñuelas jurídicas de las que nos tienen acostumbrado o en caso de no ser posible ese camino, sencillamente utilizarán la fuerza de manera descarnada. La justificación ética es la de siempre: preservar la revolución, como si esa palabra pudiera justificar todos los abusos de poder a que la camarilla gobernante ha sometido a Venezuela desde que alcanzaron el poder. He llegado a esta conclusión después de analizar detalladamente un conjunto de hechos que han venido ocurriendo en estos días con motivo a la  grave enfermedad que enfrenta Hugo Chávez.

 El primer hecho, es la ausencia del presidente de la República. Nadie conoce con precisión el estado de salud de Hugo Chávez ni quién ejerce sus delicadas funciones, ya que el vicepresidente no se ha juramentado para ejercer funciones de encargado del Poder Ejecutivo. Esta situación tan delicada surge por no haberse declarado la ausencia temporal del jefe del Estado como lo establece la Constitución Nacional y es lo que obliga a Nicolás Maduro a mentirle, una vez más, a los venezolanos al decir que había conversado con Hugo Chávez:, por más de veinte minutos, sobre distintos problemas de gobierno. Todo el mundo sabe que si  esto hubiese sido verdad, sus palabras habrían sido transmitidas, sin límite de tiempo, por Venezolana de Televisión y por Telesur.

El problema se agrava al finalizar el período presidencial el 10 de enero de 2013 y tener la obligación el presidente electo de la República de juramentarse para el nuevo período presidencial. Estoy convencido que Hugo Chávez no podrá hacerlo. No voy a entrar en disquisiciones jurídicas. El artículo 231 y 233 no requieren de interpretación alguna. El presidente electo debe juramentarse ante la Asamblea Nacional. Si por alguna razón no pudiese reunirse, el presidente electo se juramenta ante el Tribunal Supremo de Justicia. En todos los casos, el acto de juramentación debe realizarse en esa fecha con la presencia del presidente electo. De no hacerlo se encarga del Poder Ejecutivo el presidente de la Asamblea Nacional y se convoca a elecciones a los treinta días.

De todas maneras, el problema es político. El oficialismo controla suficientemente todas las instituciones para lograr que la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia interprete esos artículos a su conveniencia. Esa es la verdad. Allí no está el problema. Al chavismo  le preocupa que lo arbitrario de la decisión pudiese originar una gran protesta nacional. Convencidos de esta realidad, comisionaron a Diosdado Cabello para que, mediante una declaración, tratara de atemorizar a los sectores pacíficos de la oposición. No existe otra explicación para poder justificar una declaración tan imprudente: "el 10 de enero es un día como cualquiera. Si el presidente Chávez no está aquí será el TSJ. Esto lo vamos a defender rodilla en tierra, fusil al hombro y bayoneta calada".

No satisfecho con esta amenaza, consideraron necesario que hablara el ministro de la Defensa. El almirante Diego Molero Bellavia, mantuvo que: "ante una eventual ausencia de nuestro comandante en jefe, escenario que seguro estamos no va a presentarse, la Fuerza Armada Nacional Bolivariana ya sabe que hacer: estar completamente preparada en el sentido de continuar  ideológicamente el camino trazado desde hace 14 años por el líder de la Revolución Bolivariana". El almirante Molero olvida que "la Fuerza Armada está al servicio exclusivo de la nación venezolana y en ningún caso al de persona o parcialidad política alguna". Por suerte, puedo dar fe de ello, una gran mayoría de los cuadros militares cumplirán cabalmente sus obligaciones constitucionales.

 Definitivamente, Hugo Chávez no está en condiciones, ni físicas ni mentales, para ejercer la presidencia de la República por un nuevo período. Esta verdad la conocen perfectamente sus posibles herederos políticos. Yo llegué a pensar que el chavismo sin Chávez tendría la inteligencia de negociar una solución constitucional que permitiera un proceso electoral con todas las garantías para la oposición. Esa es la única manera de lograr preservar su vigencia política. Lamentablemente, empiezo a pensar que estaba equivocado. El enfrentamiento entre la logia militar del 4 de febrero y el sector marxista los está obligando a radicalizar posiciones. Creo que hasta llegan a pensar, por lo menos los de origen militar, que no es descartable ni  la solución de un golpe de Estado.

martes, 25 de diciembre de 2012

Habladores de paja


Simón Bocanegra. TAL CUALdigital.
Hay un espécimen de venezolano, por lo general de clase media, profesional, dizque politizado aunque esencialmente es un hablador de pendejadas, que suele aparecer en todo su esplendor cuando se produce un revés electoral.

 Entonces él "sabe" lo que pasó, tiene la explicación "perfecta": los partidos y los políticos son una mierda. Muchos, no sé si la mayoría, ni siquiera votan pero, curiosamente, no sienten absolutamente ninguna responsabilidad, ni remordimiento, por los elevados y nefastos índices de abstención, que ellos contribuyen a manifestarse.

 Pero a la hora de juzgar se desatan. "Aveledo es un bolsa"; "los partidos son todos iguales: no sirven para un carajo"; "el político que no es ladrón ─ que todos lo son ─ es marico" y así, ad infinitum y ad nauseam.

Sin embargo, ¿quién pone 120 mil miembros de mesa y no sé cuántos miles de testigos en todos los centros electorales, para cuidar los votos? ¿Sobre qué estructuras, con todo lo precarias que aún son ─ peor sería nada ─, descansa la campaña electoral? ¿Quién levanta los reales, paga y pega millones de afiches para informar a todo el mundo, incluyendo a esos charlatanes, quiénes son los candidatos? ¿Quién organiza marchas, mítines, caravanas y toda la parafernalia electoral, que también cuesta una bola? ¿Quién cuenta y vigila todos los votos, incluyendo los de ellos? ¿Quiénes son los que vocean, van de casa en casa, distribuyen volantes, y a veces se calan las cayapas de los matones del gobierno?

Las respuestas son de cajón, pero esos "analistas" de cartón piedra jamás se detienen a formularse las preguntas y, muchísimo menos, a responderlas, como no sea con sus banalidades y naderías.

 Muchísimo menos a meter la mano para tratar de ayudar. Toda elección cuyo resultado es desfavorable deja esa resaca, qué se le va a hacer. En fin, Felices Pascuas y Año Nuevo  

viernes, 2 de noviembre de 2012

La manipulación electoral de la religión


Aunque Chávez siempre ha sido manipulador religioso, esta vez invocó la ayuda divina en incontables oportunidades: ante la imagen del Santo Cristo de la Grita, en oficios religiosos y demás, suplicando por la salud y su triunfo electoral. Y con lágrimas en los ojos

Francisco Rivero Valera. EL UNIVERSAL

El 99% de los venezolanos son religiosos. El 88% católico, con 26.9 millones. El Nacional 4-3-12. El 12%, de otras religiones, agnósticos y ateos.

La actitud religiosa de los creyentes es insólita en 3 circunstancias: ante necesidades materiales, de salud o de política.

Ante necesidades materiales, la gente utiliza a Dios como supermercado, orando para pedir cualquier cosa: carro nuevo. Casa grande. Ganar el primer premio de la lotería. Una pareja bonita y con mucho dinero. Y demás.

También piden por la salud, muchas veces con chantaje, diciendo, por ejemplo: si me curas, llevaré una medallita colgada en el cuello por el resto de mi vida, pero si no me sanas no volveré más nunca a la Iglesia, ni siquiera los domingos.

Y hasta piden milagros, como que si los milagros fuesen tan comunes como la aspirina, que se encuentra en cualquier farmacia. De paso, al suplicar por un milagro ignoran que es la actitud propia de toda persona que tiene poca fe.

Sin embargo, el colmo es involucrar la religión en la política.

Involucrar a Dios en la política es imposible. En parte, porque Dios no es involucrable ni manipulable por capricho del ser humano. Y, en parte, porque en esta dimensión humana, tan distante de la divina, los únicos manipulables son los creyentes. O sea, el objetivo de los políticos de incorporar la religión en su lucha proselitista no es tanto por Dios, que no es manipulable, sino para aprovechar la fe de los creyentes e inclinar su opinión en beneficio de promesas electorales que muchas veces son contradictorias con el credo. Como el comunismo para católicos.

Pero mejor ejemplo sería la reciente campaña electoral por la Presidencia en Venezuela.

Sin dudas, fue una histórica campaña religiosa, porque ningún candidato había invocado tanto a Dios, y utilizado tan intensamente la religión como recurso electoral, como hasta ahora. Y por ambos candidatos.

Recuerde al oficialista. Aunque siempre ha sido manipulador religioso, esta vez invocó la ayuda divina en incontables oportunidades: ante la imagen del Santo Cristo de la Grita, en oficios religiosos y demás, suplicando por la salud y su triunfo electoral. Y con lágrimas en los ojos. Pero, por vacío de fe o, por si acaso, para asegurar los resultados, también acudió al sincretismo religioso al invocar ayuda esotérica a través de chamanes, babalaos y la nigromancia, con la exhumación de los restos de Simón Bolívar.

Y ganó las elecciones.

En cambio, el candidato de la oposición solo invocó a Dios como dogma personal de fe. Y, el pueblo venezolano religioso lo acompañó en la oración ecuménica para suplicar la ayuda divina en el anhelado cambio democrático del país.

Y perdió las elecciones.

Al final, termina uno pensando en la manipulación electoral de la religión como causa de golpes de fe que hacen dudar del triunfo del bien sobre el mal, y preguntar: ¿y dónde está Dios? O, peor aún: Dios ha muerto, como eco de la blasfemia de Nietzsche y Hegel.

Pero, ante estos traumas de fe, prefiero creer, sin ser Teólogo, que el pueblo venezolano está soportando un proceso de purificación que no ha terminado, símil del pueblo hebreo en el desierto, Éxodo, porque, según la Biblia y nuestra práctica religiosa: este pueblo me alaba con la boca y me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. Isaías 29:13.

Y como el tiempo de Dios es perfecto, Eclesiastés 3, también tengo la esperanza de que aumente nuestra fe a corto plazo.

Amén.

domingo, 14 de octubre de 2012

Después de la derrota


Fernando Mires. Blog POLIS

Leyendo comentarios relativos a las elecciones que tuvieron lugar el 07de Octubre del 2012 en Venezuela, es posible trazar una línea que configura la opinión predominante. Es la siguiente: la de Chávez no fue una victoria absoluta sino relativa. Efectivamente, un candidato que obtiene un 45% (6,4 millones de votos) no es un adversario débil. Esa votación es más que suficiente para ganar una elección en cualquier país donde existan más de dos opciones.

Venezuela, en todo caso, continúa siendo una nación políticamente dividida, pero con la diferencia que desde ahora los venezolanos saben que la votación anti-Chávez es más numerosa que antes. No es suficiente para alcanzar el gobierno, pero sí es suficiente para no sentirse aplastada. En ese punto el mismo Chávez parece estar de acuerdo.

También Chávez podría estar de acuerdo en que la fuerza de la oposición no sólo se expresa en cantidades ─ lo han resaltado la mayoría de los observadores ─ sino también en una nueva cualidad: Venezuela ha llegado a tener una oposición orgánica, políticamente unida, con un programa y una dirección definida, y sobre todo, con un líder indiscutido: Henrique Capriles. En fin, la tónica general, pasado el momento de euforias y desencantos, parece coincidir en el hecho de que Chávez ganó perdiendo y la oposición perdió ganando.

Eso no significa caer en falsos triunfalismos. Una derrota es una derrota y por lo mismo debe ser aceptada como tal.

La oposición, como cabía esperar, enfrentó las elecciones con el propósito de derrotar a Chávez; y perdió. Mas, seamos honestos: ¿Quién va a una elección con el propósito de ser derrotado? ¿Quién dice antes de las elecciones, vamos a perder pero con dignidad? O vamos a ganar o no vamos. Esa convicción forma parte del abc de la política. No sólo se va a las elecciones a ganar, además se necesita creer que vamos a ganar.

Naturalmente, la derrota, y es normal que así sea, será sentida como una pérdida, y la pérdida como un duelo. Y como ocurre con los personales, los duelos políticos también atraviesan por distintas fases. Como ha sugerido Ana Teresa Torres en un sensible, inteligente y freudiano artículo, la primera fase del duelo está signada por la depresión melancólica. La segunda ─ agrego yo ─ por la (auto) agresión. Recién en el curso de la tercera fase comienza a ser aceptada la pérdida como tal.

Nos explicamos así la tristeza que embargó al conjunto de la oposición.

Nos explicamos también la (auto) agresión en que incurrieron algunos opositores después de la derrota. Nos explicamos, además, la necesidad neurótica de encontrar un “chivo expiatorio”. Incluso algunos se volvieron en contra del propio pueblo, calificándolo de ignorante o bárbaro. Otros comenzaron a gritar sin tener ninguna prueba: ¡fraude! ¡fraude! No faltaron quienes reconvirtieron el odio a Chávez en repentino amor, calificándolo como invencible Goliath. Y por si fuera poco, hubo algunos que sin respetar el duelo huyeron hacia adelante, como si la derrota no hubiera existido jamás. Todo eso nos explicamos porque es lógico, y quizás es necesario que así sea. Pero pasado algún tiempo debe llegar el momento de la reflexión.

Las reflexiones de ciertos cronistas dan lástima: Han constatado que Chávez ganó porque goza de un gran apoyo social entre las capas más pobres de la población, algo parecido a decir que Chávez ganó porque obtuvo más votos que su adversario. Otros han insistido en la conexión emocional entre Chávez y el pueblo, lo que es evidente, pero Capriles también logró una conexión similar; y no bastó. Pocos han reparado en que ese gran sector de la población que vota por Chávez no es una simple masa amorfa de seres idiotizados por la palabra mágica del autócrata. Ahí hay algo más: se trata de masas militantemente organizadas desde el propio Estado. Eso significa: el apoyo social a Chávez es orgánico. En ese contexto el líder mesiánico es sólo uno de los engranajes de una poderosa maquinaria electoral.

El segundo engranaje son las organizaciones para-estatales de masas. Misiones y Concejos se extienden hasta en las áreas más alejadas. Son, si así se quiere, medios de control ciudadano de los cuales el gobierno dispone a su antojo en cada evento electoral.

El tercer engranaje lo constituye el numerosísimo personal estatal.

El ya hipertrofiado aparato del Estado que prevalecía antes de la llegada de Chávez ha sido convertido bajo la égida chavista en una entidad monstruosa (¡2.184.238 empleados públicos!) Ni siquiera el antiguo PRI mexicano logró crear un Estado similar. Por si fuera poco, como el PSUV es un partido-Estado, los numerosísimos funcionarios del PSUV son, además, funcionarios del Estado. En fin, en Venezuela ha sido creado no sólo un gobierno sino ─ esto es muy importante ─ un Estado Chavista.

Los ejércitos de empleados chavistas constituyen dentro del Estado el segmento inferior, pero también el más numeroso de una “nomenklatura” (clase estatal dominante) sólo comparable a la que existía en los países de la órbita soviética. De ahí que la oposición cuando enfrenta al chavismo no sólo enfrenta a un partido; ni siquiera a un gobierno: enfrenta al mismo Estado. Esa es, sin duda, una lucha heroica.

Hay por último un cuarto engranaje: En Venezuela existe una enorme cantidad de personas hipotecadas por el Estado. Aunque ojo: No se trata sólo del tradicional asistencialismo, sino de una nueva dimensión. Esa se observa por ejemplo en las inscripciones para la obtención de viviendas. Quien ya ha obtenido o espera obtener un cupo no se decidirá fácilmente a votar en contra del Estado. De este modo gran parte de la población se encuentra hipotecada al Estado. No es un detalle menor: La hipoteca y el crédito, mecanismos que inhiben a votar de modo autónomo en las naciones capitalistas avanzadas, han sido “descubiertos” por el chavismo como medios de sujeción y control político.

La oposición a Chávez tiene entonces un gran desafío. Por una parte el “enemigo” es poderoso. Pero por otra ─ ya ha sido demostrado ─ no es invencible. Sobre ese punto, vendrán muchas discusiones.

Sin embargo la discusión política, a diferencia de las personales, no puede ser realizada entre cuatro paredes. Ella, por el contrario, tiene lugar bajo el calor de una lucha pública que no conoce pausas. Por ejemplo: no ha terminado en Venezuela el recuento de votos y ya los ciudadanos deben prepararse para otra batalla política: las elecciones regionales de Diciembre cuya importancia será más que trascendental.

En efecto, el chavismo, aprovechando la desmoralización surgida después de la derrota en las filas opositoras, se apresta a dar una estocada final. Su proyecto en las regionales es convertir a las gobernaciones en apéndices regionales del Estado. La oposición a su vez confía en sus líderes regionales, muy diferentes a los designados a dedo por el gobierno.

Esperar bajo esas condiciones un triunfo grandioso de la oposición en las elecciones regionales sería quizás ilusorio. Pero si ésta logra al menos construir un dique que dificulte el avance de la “marea roja”, creará un escenario que le permitirá enfrentar las inciertas luchas políticas del futuro en condiciones más favorables a las actuales. Veremos.

"Autosuicidio" colectivo


Miguel Sanmartín. EL UNIVERSAL
“Suicidio colectivo”. David Alfaro Siqueiros, 1931

Empezó el llantén. Sin sordina. Quejas por aquí. Reclamos por allá. Son pataletas con su complemento de bulla y cierre de calles. Es lo acostumbrado. Son los de siempre. Los desamparados por un poder maula. Abusivo. Son las víctimas de la desidia entronizada que los usa y les paga para utilizarlos para sus fines politiqueros. Rezongan por los mismos motivos de siempre, mejor dicho, por los mismos males, los que estaban allí antes del 7-O, pero que cada día son más prominentes y graves. Es la perenne pataleta de los que, aun conociendo al responsable de sus agobios, eligieron estar peor en el futuro. Y lo hicieron a conciencia. El propio "autosuicidio" masivo. ¡Guerra avisada no mata soldados, camarita!

El mismo martes, cuando el país volvía a la "normalidad" después de la resaca o el guayabo poselectoral, se reanudó la retahíla de siniestros y se activó el vocingleo de quejas en entidades donde la gente apoyó mayoritariamente el continuismo del proyecto fracasado: explosión e incendio en El Palito, apagones en Falcón, falla de energía eléctrica en la línea uno del Metro de Caracas, inundaciones en Aragua, protesta de transportistas en Anzoátegui por el mal estado de las vías y la morgue capitalina a reventar por decenas de cuerpos inertes (descansando en paz). En Barcelona, motorizados acróbatas trancaron calles porque el gobernador todavía no se bajaba de la mula con los dos mil machacantes que les ofreció por practicar piruetas ─ como quien no quiere la cosa ─ frente a los centros electorales el día domingo. El miércoles Maracaibo quedó en tinieblas y el jueves los transportistas trancaron el distribuidor Metropolitano (Petare) por el asesinato de dos compañeros.

Pero la montaña de plagas no para allí. Con lo cual se agudizarán los reclamos ciudadanos. Prosiguen los cortes de luz. Como continúa la acumulación de basura en las calles. Se potencia el mal estado de las vías. Nada que mejora el servicio de agua. Crece la lista de pacientes esperando atención en los hospitales. Reaparecen los buhoneros. Se amplía el faltante de productos en farmacias y supermercados. Igualmente la de autopartes y materiales para la construcción. Asimismo se reanudan los reclamos laborales a nivel público y privado. Los trabajadores de ambos sectores demandan más plática. La crisis galopa. La renta petrolera rinde menos cada día. Esto impulsa los niveles de angustia, incertidumbre y malestar.

Por allí, rodandito, vienen los guamazos más gruesos: mayor inflación, devaluación, escasez y aumento de precios, incluso del gas, la gasolina y la luz eléctrica. Se reanudarán las expropiaciones y se necesitará más endeudamiento. Es cosa de esperar los leñazos y el amotinamiento popular.

viernes, 12 de octubre de 2012

El subdesarrollo de los venezolanos


Francisco Rivero Valera. EL UNIVERSAL

Muchos venezolanos están en el barranco del subdesarrollo. Por 2 razones: no cumplen con ningún principio básico del desarrollo y, en segundo término, ya están acostumbrados al deterioro de su calidad de vida.

Para tener una idea de esa realidad de nuestro país, es bueno saber que los altos estándares de calidad de los países desarrollados no han sido logrados con una varita mágica o con limosnas del gobierno, sino con la actitud de cada una de las personas que, educadas, convencidas y motivadas, cumplen con 10 principios básicos de desarrollo:

-El amor al trabajo

-La responsabilidad

-La moral como principio básico

-La integridad

-El orden

-La limpieza

-El deseo de superación

-El respeto a las leyes, normas y procedimientos

-El respeto al derecho de los demás

-Y, el esfuerzo por la economía. Consulting Group.

Estos 10 principios se pueden utilizar como test de evaluación del nivel de desarrollo del venezolano de hoy.

Si comenzamos, por ejemplo, con la ausencia de moral como principio básico, el esfuerzo por la economía y el respeto a las leyes, normas y procedimientos, Venezuela califica en cero, como clara evidencia de ser un país, o expaís, caído en el barranco de la pobreza moral, intelectual y económica.

Esa pobreza se refleja en la vida diaria del venezolano al convivir con alta inseguridad y delincuencia, alta corrupción, alta inflación, pésimos servicios públicos y demás plagas sociales que abundan en la Venezuela del 2012.

Y también se refleja en su ignorancia al elegir gobernantes que, al contrario de ser personas con proyectos para hacer flotar al colectivo sumergido en el subdesarrollo, resultan ser eficientes solo para profundizar la mediocridad. De esa manera, la gente pierde la oportunidad de avanzar hacia el progreso, con gobernantes potenciales que ofrecen grandes ideas y programas de desarrollo, por elegir individuos que fomentan la ignorancia, los antivalores, el atraso y la destrucción. En palabras de Simón Bolívar, sería: la ignorancia de los pueblos es instrumento ciego de su propia destrucción. Y en palabras de Facundo Cabral: le tengo miedo a los alcornoques porque son muchos y pueden elegir un presidente.

Finalmente, la segunda razón del subdesarrollo de muchos venezolanos es el acostumbramiento.

Es sinónimo de habituación. Y es el proceso psicológico primitivo de adaptación del individuo al medio ambiente, ante un estímulo repetitivo. Ocasiona disminución progresiva en la intensidad de las respuestas. Alonso G. E inversión de los valores morales a tal extremo que lo anormal pasa a ser normal o común. Ejemplos típicos serian: considerar como normal 45 muertes violentas los fines de semana en Caracas. Racionamiento y multas en el consumo eléctrico. Impunidad en actos comprobados de corrupción. Escasez de alimentos y agua potable. Irrespeto a las leyes. Y demás.

Afortunadamente, el acostumbramiento también tiene antídoto: la sensibilización. O sea, el aumento de la respuesta ante el estímulo. Y se logra con educación continua.

En pocas palabras, antes de cambiar presidentes, los venezolanos necesitan con urgencia sensibilizar su actitud frente al progreso. En palabras de Gandhi: si quieres cambiar el mundo empieza por cambiarte a ti mismo. Y en palabras de mi pueblo: la culpa no es del ciego sino de quien le da el garrote. Porque, al fin y al cabo, estos malos gobiernos son el resultado del subdesarrollo de las personas que los eligieron.

Y ya es hora de cambiar.

Que así sea.

jueves, 11 de octubre de 2012

La otra mitad no importa


Mario J. Viera

Muchos son los analistas que intentan explicar el por qué  la oposición venezolana perdió las elecciones del 7 de octubre. Había tanta esperanza de que la opción Capriles saliera vencedora que resultó impactante la victoria de Hugo Chávez y del continuismo de su mesiánico-narcisista régimen y ahora se intenta explicar el por qué del por qué. No está de más buscar el meollo de la derrota ─ que pudiera ser muy simple ─ para replantearse la táctica a seguir en próximas contiendas electorales.

Sin embargo la realidad es que Chávez continuará en el gobierno hasta el 2019, a no ser que un ─ poco probable ─ agravamiento de su salud, o de su muerte, debidos al supuesto cáncer que padeciera, le impida llegar al final del nuevo mandato. Lo que ahora le queda a la oposición como consuelo es el apoyo recibido por 6.5 millones de electores que le diera sus votos. Con este resultado parece sentirse complacido Henrique Capriles; aunque, como anotara Romer A. Romero-Martínez en un artículo del 11 de octubre en El Universal, es lástima “que nadie le dijera que en una contienda presidencial no hay medalla de plata para el subcampeón”.

Hay los que, como Simón Bocanegra de TalCual, opinan que “el resultado electoral y su propia enfermedad deberían propiciar en Chávez una actitud más abierta y tolerante ante sus adversarios”; como hay los que consideran que Chávez tendrá que tomar en cuenta a la otra mitad de venezolanos que rechazan su gestión y consideran como Carlos Fernández Cuesta también de TalCual que por “un poco más de 1.200.000 votos Chávez se equivoca si cree que Venezuela se va a arrodillar y aceptar ante su evidente retroceso y desgaste sus planes de esclavizar y de terminar de arruinar a Venezuela”.

Respeto la opinión de destacados columnistas venezolanos que pueden expresar lo que, desde el mismo interior de Venezuela y del contacto con su realidad, consideren será la tónica futura de la relación gobierno-oposición; sin embargo tengo una opinión diferente: Para Hugo Chávez la otra mitad de Venezuela nada importa. Esa otra mitad para Chávez está formada por “majunches” y “escuálidos” que han logrado confundir a una parte del electorado.

Para tal consideración me baso en mi propia experiencia como cubano que conoce de primera mano la socio-psicología del castrismo. Chávez es un émulo ─ algo mediocre por cierto ─ del método de gobierno de Fidel Castro, cuya filosofía política se contiene en aquella su frase de “Recuperar lo perdido y avanzar mucho más” y en los términos expuestos por Carl Schmitt de que “el enemigo es simplemente el otro que está en contra de mi posición”.

Tanto Fidel Castro como Hugo Chávez enfrentan el juego político como si se tratara de un plan de batalla militar y rechazan la idea de pluralismo. El panorama social, para Fidel Castro es solo de dos dimensiones radicalmente contrapuestas de amigo-enemigo. Esta es la fuente ideológica del chavismo de Chávez, y en consecuencia su modo de operar.

Por tanto, Chávez intentará radicalizar su denominada revolución, y responderá violentamente ante cualquier crítica que esgrima la oposición amparada en el apoyo moral que le aportaran los seis y medio millón de votos que recibiera. Para Chávez esos millones de votos contrarios nada significan, él ha sido ratificado por la mayoría, es decir ─ en su particular interpretación ─, por el pueblo venezolano, por Venezuela.

Todo es cuestión de una espera breve. Ahora Chávez se mostrará comedido en sus expresiones con vistas a las elecciones de gobernadores y consejos legislativos regionales a celebrarse el próximo 12 de diciembre; mostrará su cara amable, se presentará como dispuesto al diálogo ─ “Quiero reiterar cuál es nuestro concepto de diálogo: queremos que la élite opositora cambie, nosotros también tenemos que cambiar algunas cosas” ─ y aguardará. Es posible que ─ si Fidel Castro esté en condiciones de recibir visitas ─ antes de esas elecciones viaje a Cuba en consulta con su gurú político. Sabe que la oposición ha ganado terreno y él tiene que garantizar la victoria de sus asociados en las elecciones del 12 de diciembre. Si la balanza de gubernaturas le es favorable, se sentirá libre de obstáculos para hacer avanzar su proyecto de socialismo de siglo XXI.

En la mentalidad de Chávez nada importan los números de votos, lo que importa es en cuantos municipios obtuvo la victoria: “Ganamos en 82% de los municipios del país ─ declaró el 9 de octubre ─, por eso dije es una victoria en toda la línea”.

En mi opinión Chávez no se planteará la condición de presidente de todos los venezolanos. Su único interés es sostenerse indefinidamente en el poder por la consolidación de su trasnochado Socialismo del Siglo XXI, lo demás y los demás nada le importa.

¿Y quién ganó limpiamente?


Thays Peñalver. EL UNIVERSAL

Limpiamente ganó la oposición. Así de simple, bajo amenaza de desconocimiento, guerra civil, despidos a los empleados, listados de entrega de casas y toda suerte de triquiñuelas y fraudes jurídicos para podarnos, luego de ametrallarnos, caernos a cuchilladas, sobornos y toda clase de incontables atrocidades, no queda duda de que la gran ganadora fue la oposición democrática.

Por primera vez en la historia el Partido Socialista Unido de Venezuela perdió ante la oposición. Pasamos de los 6,6 millones de votantes, más los cientos de miles en el extranjero y ya nadie nos baja. 6,6 millones de votos se dicen fácil, pero representan nada menos que a 13,5 millones de venezolanos que ya no creen en Hugo Chávez. El apabullante 85% de la clase media, importante sostén y fortaleza indetenible de toda nación desarrollada, es opositora, se acabaron los ninies en la clase media, pocos afectos tiene el presidente Chávez en las filas de la A a la C.

Pero más allá de eso ocurrió lo impensable, un tercio del 23 de Enero o de La Dolorita se le fueron al otrora invencible adalid de los pobres, un 46% de los barrios en Altagracia y perdió en Petare, un 40% de los barrios de La Vega, un 36% de Caucagüita. Y ¿qué hablar de los barrios pobres del Zulia? El 42% de la mayoría de los pobres se le volteó al pitcher de Sabaneta en clara demostración de que le cayeron a cobas con las cifras de la pobreza. Millones de pobres se le fueron diciéndole que "los 500 mil millones de dólares invertidos" (supuestamente en ellos) jamás les llegaron, así es que celebremos el despertar de una nueva Venezuela en la que esos millones de pobres le dijeron a la revolución ¡Basta ya!

Y ¿qué pasó en el 23 de Enero? ¿Por qué después de aumentar en 20 mil votantes, Chávez no creció ni un voto y la oposición aumentó un 53%? Pues resulta que en el gran bastión de dignidad del chavismo, el gran líder supremo se pasmó igual que buena parte de los barrios pobres de Zulia, Anzoátegui, Lara y Carabobo. El 33% de los pobres venezolanos y el 85% de la clase media le dijo al presidente que no, en el mayor campanazo histórico que ha recibido su propuesta. El 30% de los pobres en Venezuela creyeron que la propuesta de Capriles es mejor para nuestro país. Tremendo toque de diana para la revolución luego del mayor despilfarro de recursos en la historia republicana.

¿Qué ganó Hugo Chávez? Sí, lo reconozco. Pero le pongo un asterisco a su triunfo como se hace hoy en los deportes "Sí, ganó. Pero con esteroides". Nos queda el mal sabor de una campaña abusiva y destructiva. El saldo del ataque jurídico a los partidos opositores restó nada menos que 149.261 votos opositores, el descarado robo del apoyo de los símbolos de la izquierda que apoyaban a la oposición tuvo como saldo 375.578 votos opositores menos, la campaña de supuestos maletinazos y del retiro de apoyos de última hora tuvo como saldo negativo nada menos que 129.644 votos perdidos para la oposición, y todo eso sin contar a los miles de votantes del exterior que no pudieron ejercer su derecho así como la intensa campaña, ilegal a todas luces contra Primero Justicia que les causó nada menos que 25 mil votos menos en Miranda. Así que ganó, lo hizo, es indiscutible que ganó y se lo reconocemos todos los demócratas, ¿pero cuál hubiera sido la verdadera diferencia en una campaña limpia?, sin amenazas de guerra civil, desconocimiento de los resultados por parte de militares activos, amenazas de despidos a los empleados, mentiras descaradas, abusos sistemáticos y masivos, hegemonía comunicacional, ataques armados, asesinatos impunes y para usted de contar ¿Quién creen que hubiera ganado limpiamente?

Así es que arriba esa moral, porque Venezuela amaneció completamente distinta el 8 de octubre y los escenarios son extraordinarios. Los ninies desaparecieron, la clase media masivamente es opositora y un tercio de los pobres mandaron pa`l carrizo los 14 años de mentiras. La oposición dio mega ejemplo de civismo, de actitud democrática incluso ante la barbarie de un régimen sin el menor escrúpulo, todas las mentiras inventadas cayeron por su propio peso. El oficialismo llega a su tercer período mermado, enfermo y separado en varias facciones y la cosa no pinta bien para ellos de cara al próximo año. Por primera vez en la historia la oposición ganó en dos regiones Táchira y Mérida, ocurrió un empate técnico en Nueva Esparta, Miranda, Lara y Anzoátegui y está apenas a cinco puntos de ventaja en otros dos estados. El PSUV perdió contra la Unidad en Dtto. Capital, en Amazonas, Anzoátegui, Bolívar, Carabobo, Lara, Nueva Esparta y Zulia. Ahora bien, si se diseña una buena estrategia, con toda seguridad 9 estados pasarán a manos de la oposición y se pueden ganar con esfuerzo 14. El panorama para el chavismo es incierto de cara a diciembre porque Chávez ya no está en el juego y la desunión impera en sus filas. Echemos señoras y señores el resto y terminemos por romperle democráticamente y con votos la columna vertebral de apoyo a un gobierno que pronto entenderá que cometió el mayor error histórico y que se desinflará en nuestras narices en los próximos meses. Lo que viene, sin duda alguna, es muy bueno.

martes, 9 de octubre de 2012

¿Ganamos? No, ¡perdimos!


Fausto Masó. EL NACIONAL

Estamos pasando de una euforia abrumadora ante una inminente victoria a convencernos de que no perdimos, y que por el contrario avanzamos hacia la victoria definitiva. Todo sería una cuestión de paciencia.

No, perdimos una elección trascendental. Y es una verdadera tragedia lo ocurrido el domingo, no una demostración del admirable talante democrático del venezolano. Nos quieren reanimar con un discurso dulzón, nos piden que recuperemos el espíritu de lucha. OK, pero precisemos bien por qué pasó lo que pasó para que no vuelva a pasar.

No hay sustituto para la victoria. ¿Dejará de ser Chávez un autócrata, los poderes funcionarán independientemente, no regalarán más dinero a al extranjero? ¿Hubo meses sin testigos donde Chávez sacó 100% de los votos?

No era fatal e inevitable lo ocurrido el 7 de octubre. Estas elecciones se celebran después de que el chavismo había sido derrotado en el referéndum de la reforma constitucional y en las elecciones legislativas. El triunfo de Chávez ha sido imponer un despotismo astuto que ha logrado disfrazarse de democrático, conseguir una imagen internacional. Saquemos lecciones: los abstencionistas en las legislativas y en el referéndum fueron los chavistas a los que les cuesta votar cuando Chávez no es el candidato. Por tanto, la oposición le irá mejor en las próximas elecciones si el desánimo no vuelve ahora abstencionistas a los antichavistas, ¿después del jarro de agua fría del domingo la clase media saldrá a votar? ¿La convenceremos de que la próxima vez, cómo no, ganaremos? ¿Cómo recuperar la fe de los electores? ¿Cómo evitar que se recluyan en sus casas? ¿Con el cuentito de que a veces se gana perdiendo? ¡Por favor! El ventajismo no cambiará, ni la presión sobre los medios privados, ni el uso obsceno de los recursos del estado.

Hay que mantenerse unido porque la mayoría cree que el camino es Chávez. Podemos seguir hablando de dos países con tal de que reconozcamos que Chávez representa a la mayoría, lo cual no quiere decir que no le ocurra al final lo mismo que a Pérez II, electo abrumadoramente y convertido después en un político odiado.

Si comparamos el 7 de octubre con los referendos, la oposición perdió votos; si nos miramos en el espejo de la última elección presidencial, la oposición ganó 10% de votos.

Consultores 21 tuvo una discrepancia con los resultados del CNE de más de 12%, mucho más que cualquier error estadístico; en cambio Datanálisis no acertó por menos de 1%. No le creímos tampoco a IVAD cuando decía que Chávez ganaría casi todos los estados y la mayoría se burló de Hinterlaces cuando habló del triunfo del chavismo. ¿Dónde estuvo Carlota Flores? En la campaña de Capriles se hablaba de los pobres, se les mencionaba, pero no estaban presente en la forma de la legendaria Carlota Flores en las elecciones que ganó Luis Herrera.

Capriles siguió disciplinadamente una estrategia, pero Chávez sigue contando con los votos de los más pobres, a pesar de un pésimo gobierno.

¿Seguiremos con la tontería del carómetro? La frivolidad de reducir el análisis político al estudio de las expresiones de los políticos, que al final sonreían artificialmente para ganar las batalla del carómetro.

Por Internet se multiplican ahora los mensajes de los que explican la derrota por la imbecilidad de los electores chavistas. En realidad, los torpes, ciegos, ingenuos son los que desconocen la realidad, pues si una partida de ignorantes le ganan a los cultos, los educados, los decentes, es porque estos no son tan cultos ni tan educados.

Pero las cosas cambian, claro, solo que para mejor, o para peor.

Preservemos a la MUD y a Capriles, pero discutamos a viva voz los errores. Eso sí, no apostemos al cáncer para conseguir lo que nos niegan los votos, porque sería invocar a lo desconocido. Solo hay una victoria posible: ganarse al pueblo. ¿Cómo?

País dividido


Saúl Godoy Gómez. EL UNIVERSAL

14 años de propaganda e indoctrinación agresiva, día a día, hora tras hora, por todos los medios posibles de comunicación, levantaron una pared de irracionalidad y convicción sobre una de las figuras populistas más osadas y absurdas de la historia, la mayoría de los venezolanos terminaron convencidos, que Chávez era el hombre necesario y su revolución nuestro futuro.

 Pero soy de los que creen que la mayoría puede estar equivocada, que el pueblo puede perder la brújula de su destino, que los países pueden deshacerse como castillos de arena y estamos frente a uno de esos casos donde la ruleta y la suerte tienen más peso que la racionalidad.

 Estoy convencido que el presidente Chávez aunque es el ganador de la jornada electoral no la va a disfrutar, más temprano que tarde será vencido por su propia entropía, el chavismo lo que acaba de ganar fue un respiro, que les servirá para enredar aún más al país en su red de miseria y corrupción, pero han sentido que el final político se les aproxima y en algún momento caerá el telón para darle término a esta mala obra revolucionaria.

 De las cosas que se comprobaron es que sin Chávez no son nada, el candidato enfermo agotó sus réditos de esperanza y apenas convenció a los suyos, por miedo, de la necesidad de su permanencia en el poder.

 Ahora sí está claro el deslinde del país, dos Venezuela claramente marcadas y diferentes, opuestas y enfrentadas, nada será fácil para el chavismo, los próximos meses huelen a crisis, el dinero se les acabó y lo que queda es deuda, gigante y asfixiante, echaron el resto para permanecer en el poder.

 Esta sí fue una victoria pírrica, se van a dar el lujo de pavonearse por unas horas pero luego los embargará el desánimo de haber conducido al país a una calle ciega, porque el chavismo ya se agotó, hace mucho que no respira, ahora sí es verdad que son solo humo, lleno de figuras mediáticas sin ningún contenido, sin mensaje, sin ideas.

 Hasta la violencia, que es lo único que tienen que enseñar la han convertido en una lotería, votaron para que nada cambiara pero votaron mal, por un hombre enfermo que no podrá gobernar, por un proyecto exhausto y basado en mentiras.

 Un poco mas de seis millones de venezolanos que no creen en el modelo socialista que Chávez intenta imponerle al país, que pensamos diferente a la revolución bolivariana, que vemos la vida y el mundo de otra manera, con otros valores y principios. ¿Qué van hacer con nosotros? ¿Exterminarnos en un campo de concentración? ¿Arrinconarnos y matarnos de hambre?

 Probablemente lo que pretendan es que emigremos, que agarremos nuestras maletas y les dejemos el país a ellos solitos.

 Esos seis millones y un poco más ¿tenemos cabida dentro de la revolución socialista bolivariana?  Creo que no, todo lo que contradiga al "proceso", alguien quien no piense como ellos, sobra, es una molestia.

 El pensamiento, el partido y el líder único tienen como característica principal la exclusión de lo diferente, la anulación del otro convirtiéndolo en enemigo, en traidor, en "majunche" o lo que es lo mismo, en la nada, negarle la existencia.

 El modelo que plantea la revolución castrocomunista es sencillo, de allí su enorme éxito con las masas de jóvenes indoctrinados, se sirve al líder y se obedecen los dictámenes de la revolución, si lo haces, eres feliz, todo te será provisto, nada te faltará, solo obedece, no cuestiones, no contradigas, no pienses, para eso están los jefes.  Y bajo este esquema de cosas, para el buen revolucionario, en una democracia se hace lo que la mayoría quiere, que es, lo que quiere el jefe, la minoría no cuenta.

 Chávez invita a la oposición a construir el país ¿En que términos?, en los únicos posibles: obedece y calla, y sé feliz.

 A la no tan estimada mayoría de venezolanos chavistas, de parte de un integrante de la oposición, de uno de esa minoría de seis millones y un poco más que no creen en la revolución, que no nos vamos del país, que no nos convence su líder ni sus valores, podríamos llegar a un acuerdo mínimo de convivencia si estuviéramos en democracia, pero si somos nada, si somos solo unos cuantos traidores, no podremos jamás ponernos de acuerdo.

 ¿Qué nos queda? Si hemos aguantado por 14 años la implacable propaganda y el abuso y cada vez somos  más. Si hemos podido sobrevivir en medio de la justicia revolucionaria y sus amenazas y todavía sentimos amor por esta tierra.  Si a pesar de la violencia y los insultos seguimos en la lucha de las ideas y sin miedo defendemos nuestros derechos políticos, entonces lo que queda es resistir, porque llegará un día en que seremos mayoría, y ese día, en democracia, la verdadera, podremos sentarnos y conversar como seres humanos y ciudadanos de una misma nación.