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sábado, 30 de diciembre de 2023

¿Terroristas? ¡Vamos, hombre, no exageren!

 

Mario J. Viera

 

Ilustración tomada de EL TOQUE

¿Recuerdan aquella propuesta del régimen del PCC pretendiendo demandar a Estados Unidos “en Proceso Ordinario sobre Reparación de Daños e Indemnización de Perjuicios” como si fuera una planteada por todo el pueblo cubano, aunque solo suscrita por las organizaciones satélites del Partido comunista? Tal demanda, exigía a Estados Unidos el pago de una indemnización de más de 100.000 millones de dólares, en compensación por los ``enormes daños'' que, hasta entonces, su embargo económico había alcanzado en Cuba, fue presentada ante la Sala de lo Civil y de lo Administrativo del Tribunal Provincial Popular de Ciudad de La Habana con fecha 31 de mayo de 1999. Solo fue un divertimento más de la dictadura. ¡Todo un ridículo legal e incompetente! El chusco pronto quedó en el olvido.

Presentarse como víctimas siempre parece ser un buen recurso para la dictadura. Si se produce un 11 de julio que pone en aprietos a la dictadura, entonces, hay que alegar que las protestas no tuvieron causas internas, solo fue un intento desestabilizador promovido por “la mafia de Miami” y por Estados Unidos. No importa haber condenado a largas penas de prisión a cientos de los manifestantes de las protestas, lo que sí importa es mostrarse como si fuera la víctima que actúa en respuesta a una agresión externa.

Ahora, en este ya moribundo año de 2023, se capta con toda claridad el descontento generalizado de la población, su, cada vez más en aumento, rechazo hacia la dictadura. La crisis económica se agudiza, la incompetencia de los dirigentes del Estado se muestra en toda su desnudez. Crece en niveles nunca antes alcanzados la emigración, la fuga del país de miles de jóvenes que ya no soportan más las faltas de oportunidades que se ven en todo el país. La quiebra del sistema está a la vista…

La tiranía pececista está desesperada y furiosa con la espina que se le clava en la garganta de estar incluida en la lista de países promotores del terrorismo que le impuso Trump con el ansia de ganar votantes a su favor y la mantiene Biden para no ganarse el enojo de un elevado número de votantes en Florida. El régimen pececista no ha sido capaz de liberar las fuerzas productivas de la nación y ha chocado hasta con la tesis del marxismo ─ del cual dicen es su fundamento ideológico ─ sobre la correspondencia necesaria entre las relaciones de producción (Sistema de planificación central, en este caso) y las fuerzas productivas (industria, agricultura, minería…) para caer en un estado de crisis permanente, tanto económica como política y social, que solo podrá resolverse con la transición del actual sistema hacia otro más eficiente por medio de una conmoción social, tal como pudo ser el antecedente de las protestas masivas del 11 de julio. Las condiciones están presentes.

En estas condiciones de agonía, al régimen del PCC solo le queda, como recurso de subsistencia la implantación del terrorismo de Estado, del miedo, o acceder a la plañidera denuncia de presentarse como víctima de poderes externos y antagónicos, tal como lo deja sobre entendido en su ridícula Resolución 19/2023 y en su lista de supuestos terroristas atrincherados dentro de los espacios del exilio cubano. Si Cuba, bajo el poder del Partido Comunista, está colocada en la lista de supuestos países promotores del terrorismo, Estados Unidos debiera ser un país de igual categoría al acoger, bajo su protección, a un total de 61 individuos que el gobierno de Cuba cataloga como terroristas. Toda una variopinta lista de supuestos terroristas, que incluye a los de siempre, como algunos de los asociados al ya desaparecido Luis Posada Carriles y los nunca dejados de mencionar antiguos seguidores de la que fuera Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA), como la estridente Ninoska Pérez Castellón y el opaco Luis Zúñiga Rey.

Aparecen en la relación otros, como Rodolfo Frómeta Caballero, fundador de Comandos F – 4; como Sergio Francisco González Rosquete, del Partido Unión Nacional Democrática, partidarios de la violencia como método de lucha frente a la dictadura del PCC y la aplicación de acciones similares a las seguidas por el Movimiento 26 de Julio en su lucha para alcanzar el poder. Sus actividades, más de exhibicionismo y aventurerismo político, han sido exageradas por la propaganda del castrismo. Apenas tienen seguidores dentro del exilio cubano. Hasta aquí se pudiera conceder cierta validez a los reclamos del gobierno de Cuba, pero sin perder de vista que nunca un gato puede llegar a ser tigre.

Entre los tantos presuntos terroristas se incluyen en la lista del MININT a Ramón Saúl Sánchez Rizo y a José Jesús Basulto León, el primero líder del Movimiento Democracia y de las Flotillas democráticas; el segundo conocido por su labor en la flotilla aérea Hermanos al Rescate, cuyas acciones pudieran ser consideradas como de reto al régimen pececista, pero de ningún modo de terrorista, Ninguno tienen en su haber actos terroristas como los ejecutados por el gobierno de Fidel Castro con el hundimiento del transbordador Trece de Marzo o el derribo de dos avionetas no artilladas sobre aguas internacionales que pretendían dar apoyo moral al encuentro de Concilio Cubano.

Otro de los supuestos terroristas, cuyo nombre se menciona en la  Resolución 19/2023 es el exoficial de la CIA Félix Ismael Rodríguez Mendigutía, con el número 38 del listado bajo el condicionamiento del Expediente Investigativo 12/2015, iniciado por la promoción de acciones militares contra Cuba un expediente que investiga hechos acaecidos en los años de los 60, cuando Rodríguez cumplía con la misión que la CIA le encomendara de infiltrarse en Cuba para organizar al movimiento anticastrista y darle apoyo a la invasión a Cuba por la zona de Bahía de Cochinos. Como oficial CIA, Félix Rodríguez participó en los planes de captura de Ernesto Guevara en Bolivia y fue testigo presencial del asesinato del guerrillero argentino.

Pero los voceros del Partido Comunista de Cuba no se conforman listando el nombre de los “terroristas de siempre”, necesita ampliar el recuento de nuevos “terroristas” a los que tiene que enfrentar en todo momento; un poderoso conjunto de enemigos “sin escrúpulos” siempre fraguando agresiones contra la estabilidad de Cuba; y se lanzan al ataque contra los representantes del actual exilio cubano y de los agresivos influencers ligados a las nuevas organizaciones de exiliados.

¿Terroristas? ¡Vamos, hombre, no exageren! En ese grupo de destacados “terroristas” se incluyen a personajes como Orlando Gutiérrez Boronat Secretario Nacional de la Asamblea de la Resistencia Cubana y coordinador nacional del Directorio Democrático Cubano, como Eliecer Ávila Cecilia, antes líder de la organización opositora en el exilio Somos Más y ahora destacado youtuber, y Eduardo Arias León, fundador de un prácticamente desconocido Partido Nacionalista Cubano. Junto a ellos el régimen de La Habana incluye a los influencers Alexander Otaola Casal, Liudmila (Liu) Santiesteban, Manuel Milanés Pizonero (empresario, influencer, miembro del Frente Antitotalitario Unido [FANTU] que preside Guillermo Fariñas), Alain Lambert Sánchez (Paparazzi cubano), y Jorge Ramón Batista Calero (Ultrack). Todos ellos, signados por el Expediente Investigativo 71/2021, “por incitar a la realización de acciones que afectan el orden social en Cuba, mediante actos violentos contra funcionarios públicos y el normal funcionamiento de entidades socioeconómicas; así como promover la agresión armada contra Cuba”.

Partidarios de la extremaderecha del Partido Republicano de Estados Unidos y seguidores del expresidente Donald Trump no quiere decir que sean por ello terroristas. Que Rodríguez Boronat considere que “A Cuba hay que reconquistarla para la civilización cristiana a la cual pertenecemos”; que haga alianzas con VOX, el partido ultraderechista y franquista español dirigido por Santiago Abascal, o se una en efusivo abrazo con Jair Bolsonaro del Brasil, no lo convierte necesariamente en un terrorista. Que haga un llamado a los militares: “Si los militares dan un paso adelante en contra de la dictadura cubana, el exilio dará tres pasos hacia ellos para respaldarlos en todo lo que esté a nuestro alcance”, no le hace necesariamente ser terrorista, Que todos ellos sean ardientes partidarios del asfixie económico del régimen de La Habana no necesariamente puedan ser definidos como terroristas. ¿Oportunistas? Sí, pueden serlos; ¿intolerantes? Sí, pueden serlos; ¿que hagan de la “Cuba Libre” un lucrativo negocio? Sí, pueden hacerlo; pero ¿terroristas? ¡Vamos, hombre, no exageren!

Cuando el gobierno usurpador del PCC los incluye en su listado de terroristas, tanto Orlando Gutiérrez Boronat, como Eliécer Ávila y como el patético Otaola, pueden hacer suyas lo dicho por Rodríguez Boronat: “Sentí un profundo honor al poder constatar lo efectiva que es nuestra lucha contra el régimen comunista de Cuba, con estas amenazas y este intento de amedrentarnos con su falsa legalidad". Ante el exilio quedan pues fortalecidos como los máximos representantes de toda la oposición, de toda la resistencia cubana.  El régimen del PCC les ha concedido un manto de impunidad ante toda crítica proveniente del sector democrático de la diáspora cubana, Criticar su oportunismo, su demagogia, su divisionismo se mirará entonces como acto de colaboracionismo con la dictadura. Quizá precisamente esto sea lo pretendido por la tiranía del PCC.  

lunes, 20 de marzo de 2023

“ACTO DE REPUDIO” EN EL ESTADIO DE LOS MARLINS

Mario J. Viera


  En el juego político de pelota, no podemos irnos con la de trapo y Miami siempre se va con la de trapo. Este domingo se celebró un encuentro decisivo entre los equipos de Cuba y de Estados Unidos en las semifinales del V Clásico Mundial de Béisbol. Los resultados fueron una apabullante derrota del equipo isleño ante la selección estadounidense.

Como las televisoras hispanas de Telemundo y Univisión no transmitieron el partido, no pude ver el encuentro. ¿Jugó mal el equipo cubano? No lo sé. Los resultados muestran que la selección estadounidense fue extraordinaria; pero sigo preguntándome ¿Jugaron mal los cubanos o fueron otras las causas que dieron por resultado su humillante derrota? Los partidos deportivos se ganan en el terreno y en la gradería. El apoyo entusiasta de los simpatizantes de un equipo juega mucho a favor de sus resultados. Y este apoyo moral de la fanaticada estuvo totalmente ausente para la selección cubana.

El momento era oportuno para que el exilio cubano de Miami mostrara toda su energía en defensa de su derecho de expresión y de repudio a la dictadura comunista; eso no está mal, las tiranías tienen que ser denunciadas y repudiadas con todo el vigor de los pueblos, de frente, cara a cara, luchando porque bien se ha dicho, los derechos se conquistan con la acción. Sin embargo, hay un detalle que no podemos pasar por alto: allí, ayer, en el Loan Depot Park de Miami, el estadio de los Marlins no estaban Díaz-Canel, ni Machado Ventura, ni Raúl Castro; no había en el encuentro un equipo del Ministerio del Interior, no estaban los represores, los bandoleros de la respuesta rápida.

¿Acaso tiene razón Mark DeRosa, el mánager del conjunto estadounidense cuando expresó: “El equipo (cubano) más o menos representa al gobierno, y hay gente que no está muy contenta al respecto”? También se pudiera alegar que el equipo cubano “más o menos representa a Cuba”.

Un entusiasta cintillo apareció en la edición de hoy del Diario de Cuba: “El mensaje del exilio contra el régimen se escuchó fuerte y claro en toda la Isla a través de la televisión oficial”. ¿Fue así, en realidad? Tal vez sí, pero… ¿Sorprendió ese mensaje al pueblo de Cuba? Eso, la gente en Cuba lo da por hecho, ya están acostumbrados los cubanos de la isla a los mensajes del exilio. ¿Influirá tal mensaje para animar a los electores en Cuba  a abstenerse de manera masiva en las elecciones programadas en Cuba para el 26 de marzo? ¡Para nada! Ya la gente en Cuba ha tomado su decisión para esa fecha. Muchos lo dicen, no votarán y es posible que el porcentaje de abstencionismo electoral será, esta vez tan contundente como fuera la derrota del equipo cubano frente a Estados Unidos de 14 carreras contra 2 de Cuba.

No faltaron “actos heroicos” en el encuentro Cuba -Estados Unidos. El grafitero Danilo Maldonado "El Sexto", se lanzó al terreno en la sexta entrada por el jardín central durante el turno de la novena cubana, desplegando una tela con el mensaje "Libertad para los presos cubanos del 11J". Esto me hizo recordar un hecho semejante ocurrido el 26 de noviembre de 1952 cando José Antonio Echeverría, José Hidalgo Peraza, Danilo Baeza Sánchez y Fructuoso Rodríguez penetraron dentro del terreno del estadio del Cerro, durante el encuentro de los equipos de béisbol Almendares y Habana, portando una sábana blanca donde se condenaba al golpe de estado. La diferencia es que ahora El Sexto no tuvo que enfrentar la agresión violenta de la policía de la dictadura batistiana.

Previo al encuentro el mánager del equipo Cuba, Armando Johnson, había declarado a la prensa:  "Aquí nosotros venimos a jugar béisbol. No nos preocupan los que vengan a provocar a los jugadores", ¿Provocar a los jugadores? Tal vez esa no fuera la intención de los estridentes, pero, en realidad todo parecía que así fuera, que se estaba replicando uno de los métodos aplicados por la dictadura del PCC en contra de los disidentes, un acto de repudio afectando a los jugadores cubanos. Portar camisetas con el mensaje de Patria y Vida, vale, colocar algún cartel haciéndole llegar el mensaje a los peloteros cubanos que se protestaba en contra de la dictadura, no está mal, aunque mejor debiera ser lo que hizo el reguetonero cubano Ovidio Crespo “Ovi“, quien, en su cuenta de Instagram, llamó a dar apoyo al equipo Cuba y al deporte, "pero no a la dictadura ni al comunismo".. Este hubiera sido el mejor mensaje de cubanos a cubanos; el mensaje que dejara claramente expuesto que se protestaba contra el intento del dictador de turno Díaz-Canel de politizar el partido de pelota para promover su campaña a favor de las elecciones del próximo 26 y que la protesta no iba contra del equipo Cuba. Había que hacerle claro a esos peloteros que el exilio cubano como a cubanos, los respetaban y exponer en un cartel un reclamo: “¡Jueguen por Cuba, no por Díaz-Canel!” 

Nada de esto se hizo, las gradas se llenaron no para disfrutar un partido de béisbol, sino para darle rienda suelta a las frustraciones. No se trataba de una manifestación espontánea era claro que dirigentes del exilio organizaron el espectáculo. Allí estaban presentes “Somos Más”, “Cuba Decide” y hasta el complaciente ─ evito usar el peyorativo “detestable ─ Otaola ganando imagen que las amables cámaras de Telemundo le regalan, para él poder seguir viviendo del cuento.


lunes, 10 de octubre de 2022

LO QUE DEBIERA HACER EL EXILIO DEMOCRATICO CUBANO

 

Mario J. Viera

 


Existe en Estados Unidos un sector no democrático del exilio cubano, adherido fuertemente a la derecha populista o, para mejor decir, a la ultraderecha, que está muy organizado y cuenta con abundantes recursos financieros y mediáticos. Un sector, totalmente reaccionario, que trata de controlar a todo el movimiento opositor al interior de Cuba. Un sector revanchista muy próximo a los remanentes del batistato y asociado a la ultraderecha republicana, y al caudillo Donald Trump.

Organizaciones poderosas como el Directorio Democrático de Cuba y su anexo la Asamblea de la Resistencia Cubana, han sido una verdadera retranca al esfuerzo unitario que en Cuba pudiera propiciar el desarrollo de un firme movimiento de resistencia popular en contra del régimen dictatorial del PCC. Parasitarios de los grant federales, no han instrumentado una política inteligente de lucha cívica capaz de estimular al pueblo cubano a enfrentarse al oprobio de las seis décadas de tiranía. Lo político no les interesa para nada, solo lucir el plante y adelantar egoístas agendas politiqueras.

Cuba no puede esperar más; y Cuba nada puede esperar de organizaciones que se prestan para firmar documentos que, se promocionan como democráticos, surgidos del basurero ideológico del partido de la ultraderecha española de estirpe franquista Vox, dirigido por el supraderechista Santiago Abascal, y avalados con la firma de la fascistoide dirigente de Fratelli Italia, Georgia Meloni.

Cuba requiere que la disidencia, si se quiere, la oposición, se proponga un encuentro unido de derechas, centro e izquierdas definidamente democráticas, capaces de conducir las ansias de libertad y de patria y vida de los cubanos.

Ebulle el descontento en Cuba; las masas humildes del pueblo generaron, de por sí, las manifestaciones del 11 de julio de 2021, y las numerosas protestas exigiendo cambios que, al calor de los apagones, se presentan en muchos poblados cubanos, de manera espontánea, sin organización y sin proyecto de Nación.

Cuba requiere restaurar la República, unitaria y democrática donde haya espacio de oportunidades para todos los cubanos. Cuba no puede esperar que una dictadura, supuestamente de extrema izquierda, sea sustituida por otra dictadura, definidamente de extrema derecha. Cuba no lo merece. Cuba no necesita de los pueriles y mediocres “líderes” del exilio cubano. Cuba necesita liderazgo, uno que tenga carácter horizontal, que anime y sea ejemplo, que tenga como única premisa el rescate de la democracia, de una Democracia, con mayúsculas, no de una democracia a medias, sino una que no sea favorable solo para un determinado sector de la sociedad.

Cuba merece la entrega de todas las voluntades de sus hijos, al interior como en el exilio. El exilio democrático no puede mantenerse en el ostracismo político, en el silencio cómplice, en el quietismo; tiene que asumir su propia personalidad política y jurídica. Se requiere una nueva organización de exiliados cubanos que abarque a toda la diáspora cubana sin compromisos ni adherencia a cualquier partido político de Estados Unidos; comprometido solo con Cuba, con una visión democrática sobre la lucha por la democracia en Cuba.

Una organización del exilio cubano, que, como propuse en el libro Cuba-Resistencia no violenta, “debiera dar los pasos necesarios y adecuados para constituir un Comité Coordinador de Apoyo a la Resistencia Interna o un organismo similar, sin ánimos de influir en las decisiones que el movimiento de resistencia noviolenta dentro de Cuba impulse o ejecute. Un comité de apoyo, no de dirección, donde se integren todas las organizaciones de exiliados sin exclusión por colores políticos. Un organismo dirigido a darle apoyo a la oposición interna sin tratar de influir en sus decisiones”; que reconozca y ratifique que “la democracia cubana solo es posible ser rescatada por el accionar de los cubanos, enfrentados directamente, cuerpo a cuerpo y sin el empleo de la violencia, con el régimen del Partido Comunista de Cuba”; que se ciña “al apoyo, colaboración, asesoramiento y asistencia económica a la resistencia interna, sin pretender interferir, influir en o manipular la conducción de las actividades de resistencia que se aplican al interior de Cuba”; que su deber como activismo organizado, sea “compartir información útil y dar apoyo económico a los que se decidan a lanzar el reto político en Cuba”.

Esto se lo debemos a Cuba y debemos cumplírselo.

lunes, 12 de septiembre de 2022

Los Estados Unidos no tienen que resolver nuestros problemas

Mario J. Viera

 


¿Cuándo acabaremos por entenderlo? No, Estados Unidos no tiene por qué resolver problemas ajenos. Cada nación tiene que atender a sus propios problemas y conflictos; cada nación tiene que enfrentar los retos a su propia seguridad, definir cuáles son sus intereses dentro del escenario internacional, establecer su propia política exterior, seleccionar aliados y definir enemigos. Ninguna nación tiene por qué salir a resolver los problemas de otros. Se puede prestar ayuda y solidaridad, pero no tiene que resolver los problemas de los otros.

En Cuba, todos lo sabemos y lo sufrimos, existe una dictadura; pero no una cualquiera sino una de corte totalitario; es decir un régimen donde no puede florecer la sociedad civil; donde no existe la propiedad privada; donde no existe mercado libre sino totalmente dirigido por el poder del Estado; donde no existe el respeto a la opinión contraria, no existe libertad de prensa y de expresión, no existe el debate político porque todo está subsumido dentro del poder del Estado. No es fácil enfrentar a este colosal Leviatán que al igual como lo definió Thomas Hobbes, “No hay sobre la Tierra quien se le parezca, animal hecho exento de temor. Menosprecia toda cosa alta; es rey sobre todos los soberbios”. Sin embargo, el Leviatán cubano tiene fisuras y puntos débiles, por tanto, se le puede enfrentar, se le puede golpear; y se le puede golpear desde dentro y derrotar también desde dentro. Solo se requiere voluntad, decisión y sagacidad.

Nosotros mismos tenemos que enfrentar al Leviatán, como ya, de manera espontánea lo hizo el pueblo el 11 de julio, sin fantasías y melindres civilistas, y no salir a mendigar auxilio y apoyo externo, sino ganarnos, por nosotros mismos, por nuestra manera de actuar, la solidaridad, el auxilio y el apoyo externo.

El mundo democrático ha salido en defensa de Ucrania, dándole recursos militares y poder de fuego. El mundo democrático ha actuado así, sin comprometerse de modo directo en el conflicto, porque los ucranianos se han ganado, por su resistencia frente a Rusia, el apoyo, la solidaridad y el auxilio externo.

Tenemos que entender que los problemas de Cuba no se resuelven apelando solo al civilismo, sino planteando la lucha desde posiciones políticas; la resistencia civil no es sinónimo de civilismo; la resistencia civil es el accionar de los ciudadanos (civis), del pueblo raso, en reto y enfrentamiento decidido a la dictadura; un enfrentamiento que puede ser empleando las armas, o empleando la no violencia; esto es resistencia civil. Resistencia civil por medio del empleo de los métodos de la noviolencia de protesta, persuasión, no cooperación social (con huelgas de brazos caídos, de varias industrias, y huelga general) y política (renunciar la membresía a los CDR y demás “organizaciones de masas”, boicot a las farsas electorales, no participar en los actos convocados por la dictadura) y la intervención no violenta (sentadas, plantones, revelar la identidad de agentes secretos y de jueces y fiscales que actúen en procesamientos a opositores). Resistencia civil que tiene que ser antisistema y no reformista.

Seamos capaces, actuemos, principalmente los que formamos parte de la diáspora cubana, con sentido común y con dignidad. ¿Pedir una intervención militar en Cuba para que derroque a la dictadura? Eso significa solo una cosa, que somos incapaces de solucionar nuestros problemas, que estamos rendidos. ¿Pedir a Estados Unidos endurezca el embargo con más y más sanciones económicas contra el régimen? ¿Resolverá esto nuestro problema principal? Vease a Corea del Norte, véanse cuantas sanciones económicas y hasta diplomáticas se han implantado contra esa dictadura totalitaria y, no obstante, el régimen se mantiene incólume ¿Por qué? Porque la economía del país está totalmente bajo el control de la dictadura, no existen capitalistas que puedan ser afectados por esas sanciones y generar un rechazo al sistema, las miserias las soportan los norcoreanos que hasta han sufrido hambrunas; pero el gobierno es capaz de producir poderosos misiles intercontinentales y obtener poderío nuclear.

Rusia, en cambio, está al borde del descalabro no solo por el fracaso de su guerra en Ucrania, sino por las afectaciones económicas que se le han impuesto y afectan significativamente a los intereses de los oligarcas rusos. Si las sanciones se mantienen durante un largo periodo y la guerra en Ucrania sigue siendo favorable para los ucranianos, el fin del régimen de Putin está a la vista. ¿Por qué? Porque en Rusia existen empresas capitalistas y los capitalistas cuando ven en peligro sus acciones reaccionan en contra del gobierno, rechazan al gobierno, cualquiera que este sea.

Desde 1901 los cubanos hemos vivido bajo el síndrome del plattismo, ya es hora de vacunarnos con una inyección de civilismo, (ahora sí) y de una conciencia nacionalista sana; y acabar de entender que, no los Estados Unidos, sino nosotros, los que tenemos que derrocar a la dictadura.


domingo, 11 de septiembre de 2022

ES ALLA… ¡EN CUBA!

 

Mario J. Viera


Podemos arder en deseos de hacer algo por Cuba; por su liberación; y esto es bueno; ¡hasta necesario!, esto es vivir para Cuba y no vivir de Cuba. ¿Qué podemos hacer desde el exilio? Mucho y poco. Mucho, solidarizándonos con aquellos que dentro de la isla. se toman muy en serio la lucha por la libertad política; apoyando moral, y si es posible materialmente, todo esfuerzo decidido que en Cuba se plantee para impulsar la resistencia en contra de la dictadura. Poco, porque no podemos aportar al esfuerzo nuestra presencia física.

Hay algo que no podemos o no debemos dejar de lado: la resistencia, el movimiento cívico de lucha noviolenta se hace en Cuba; que las organizaciones opositoras al régimen del partido comunista se constituyen en Cuba, que el accionar opositor de las organizaciones se despliega en Cuba, no en el exilio, no en plataformas virtuales donde la mayoría de sus integrantes se encuentran en el exterior; que no podemos sustituir el movimiento interno por un movimiento desde el exilio. Es allá, en Cuba, donde se hará la revolución democrática que derrocará al totalitarismo.  

De vez en vez aparece la noticia de que en Cuba se ha creado una nueva organización, con proyecciones civilistas, con una propuesta de reformas, como una esperanza para el cambio. Se promueven, se dan a conocer en los medios y proclaman los nombres de los firmantes de su carta de fundación, que muchas veces resultan ser miembros de organizaciones ubicadas en el exilio y algún que otro representante de la disidencia interna; para finalmente, terminar convirtiéndose en un club de intercambio de opiniones y debates intelectuales.

Es correcto que alguna que otra organización fundada en el exilio proclame su apoyo a la iniciativa, que le brinde todo su estímulo; pero sin influir en sus actividades. Se puede, se debe transmitir nuestros conocimientos o nuestras experiencias a las organizaciones opositoras de Cuba, se puede dar consejos, aportar ideas y hasta se pueden emitir críticas, no para desmoralizar, sino para fijar posiciones, y sin negarles el apoyo necesario al difícil esfuerzo de ejercer el derecho al disenso bajo un régimen totalitario. Es correcto que plataformas virtuales emitidas en el exilio alienten y apoyen todo esfuerzo movilizador que las organizaciones fundadas en Cuba impulsen; pero no marcarles pautas, no impartirles directivas, no imponerles hacer tal o cual movilización. Eso hay que dejarlo allá, en Cuba. Las decisiones solo son decisiones autóctonas cuando se toman allá, en Cuba.

Es bueno, sí, que surjan nuevas organizaciones opositoras políticas al régimen; que surjan organizaciones solo con proyecciones civilistas sin carácter antisistema, porque estas últimas puede generar cultura política y democrática; pero mucho mejor sería que surjan organizaciones similares sin hacer su promoción mediática y se enfrasquen en captar seguidores, ganar fuerza organizativa, y poder presentarse como una opción alternativa a las condiciones actuales de férreo control totalitario. Que actúen aplicando todas las tácticas y métodos de la lucha noviolenta de la protesta y la persuasión; de la no cooperación y de la intervención no violentas.

Como exponen José Luis Fernández Casadevante y Nacho García Pedraza, en Manual para las formaciones en Noviolencia y Transformación Social.: “El cambio es algo que construimos, no algo que esperamos”.

La lucha, el reto político al régimen del partido comunista es allá… ¡En Cuba!





sábado, 27 de agosto de 2022

EL EXILIO CUBANO, LA OPINION INTERNACIONAL Y EL EMBARGO.

 

Mario J. Viera

 


En el enfrentamiento al régimen del partido comunista en Cuba, el exilio cubano, necesariamente tiene que captar el favor de la opinión pública internacional. Se requiere ganar prestigio ante el mundo. En este propósito, el mundo no debe ver al exilio cubano como un exilio revanchista, sino verlo como un movimiento sagaz, firmemente democrático, bien definido en sus objetivos e independiente de cualquier influencia extranjera.

El mundo actualmente ve como vacía de conceptos originales toda la retórica propia de la guerra fría. Se requiere un discurso que resalte la lucha de la democracia frente a los movimientos antidemocráticos; y no el simple clamor del anticomunismo. La lucha por la democracia de hecho es una batalla en contra de todos los ismos peyorativos.

Para romper la asimetría de fuerza entre los medios de la oposición democrática y el poder del Estado totalitario, se necesita compañía y ser visibles, en un enlace de resistencia interna y apoyo moral de la mayoría internacional.

El régimen dictatorial de Cuba cuenta con firmes apoyos internacionales y consolidados pilares de apoyo externos, lo cual queda evidenciado en la actitud de firme rechazo que asume el mundo ante el embargo comercial y económico impuesto a Cuba por Estados Unidos. Desde su implantación en Cuba, el régimen de Fidel Castro supo ganarse la simpatía internacional para que lo vieran como el pequeño héroe enfrentado a un poderoso monstruo, el sastrecito valiente enfrentado al gigante o la indefensa Andrómeda amenazada de ser devorada por el ceto, el monstruo marino de Poseidón.

La campaña por la supresión del embargo, que el régimen cubano y algunos otros gobiernos, denomina “Bloqueo”, se ha convertido en el póker político que maneja el Partido Comunista de Cuba (PCC) para atraer la empatía mundial y justificar todas sus deficiencias en lo económico y sus métodos de accionar represivo en contra del disenso como si fuera la legítima decisión del pueblo para elegir su sistema político, económico y social.

El pleno de la Asamblea General de las Naciones Unidas, año tras año, vota casi de manera unánime en contra del embargo estadounidense y a favor de su supresión. y no todos los delegados que toman asiento en la Asamblea General son representantes de regímenes autoritarios o antidemocráticos; prácticamente toda Europa, Canadá, América Latina, Asia y África, incluyendo a Australia, votan a favor del levantamiento de las medidas restrictivas de la economía que afectan al gobierno cubano.

Ese rechazo se ha hecho presente en diferentes foros internacionales., como en la Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), donde participan no solo los gobiernos de Cuba, Venezuela, Nicaragua y Bolivia. Entre los acuerdos tomados  en la VI cumbre de la CELAC, celebrada el 18 de septiembre de 2021 estuvo, como uno de sus principales la reafirmación de “su rechazo a las medidas económicas coercitivas no sustentadas en el Derecho Internacional, incluidas todas aquellas acciones unilaterales aplicadas contra países soberanos que afectan el bienestar de sus pueblos y están concebidas para impedirles que ejerzan su derecho a decidir, por su propia voluntad, sus propios sistemas políticos, económicos y sociales”.

Ahora bien, existen otros Estados sometidos a fuertes sanciones económicas, como, por ejemplo, Corea del Norte, y, no obstante, no hay reacción mundial dirigida a la supresión de esas sanciones. Existen también regímenes violentos y militaristas, como el de Birmania ante los cuales la comunidad internacional exige se impongan severas sanciones económicas.

Sin darle el nombre de “embargo” los Estados Unidos mantienen un verdadero embargo comercial contra Corea del Norte, independientemente de que forme parte de la selecta lista de Países patrocinadores del terrorismo internacional desde el 2017 debido al desarrollo de su programa nuclear y misilístico. De acuerdo de un “Aviso sobre las sanciones a Corea del Norte y medidas relativas a su aplicación” dado a la publicidad por el Departamento de Estado de E.E. U.U. con fecha  23 de julio de 2018 se prohibía, entre muchas las siguientes: todas las transacciones o actividades que involucren al Gobierno de Corea del Norte o al Partido Nacional de los Trabajadores de Corea del Norte; la importación directa o indirecta a los Estados Unidos de cualquier mercancía, servicio o tecnología de Corea del Norte; la visita a los Estados Unidos de embarcaciones y aeronaves que hayan visitado Corea del Norte o hayan efectuado un traslado entre buques con una embarcación que haya visitado Corea del Norte durante los últimos seis meses; la importación a los Estados Unidos de mercancías, bienes, artículos y objetos extraídos de minas, producidos y manufacturados total o parcialmente por ciudadanos o nacionales de Corea del Norte.

En diciembre de 2017, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas impuso sanciones severas a Corea del Norte en respuesta a sus pruebas con misiles balísticos. La resolución, redactada por Estados Unidos, incluyó medidas para reducir drásticamente las importaciones de gasolina y otros derivados del petróleo al país asiático en un 90%. El 21 de abril de 2022, la UE añade a 8 personas y 4 entidades a la lista de personas sujetas a las medidas restrictivas contra Corea del Norte, para elevar hasta 65 el total de personas incluidas en la lista.  

Como consecuencia de la crisis de los rehenes estadounidenses en Irá, en 1971, Estados Unidos impuso severas sanciones económicas contra el régimen de los ayatolas, las cuales incluían la congelación de unos 12000 millones de dólares en activos iraníes, depósitos bancarios, oro y otras propiedades, y un embargo comercial. Cumplido el propósito de aquellas medidas con la liberación de los diplomáticos y ciudadanos estadounidenses retenidos por Irán aquellas sanciones fueron levantadas; sin embargo, ante acros agresivos iraníes contra embarcaciones estadounidenses en el Golfo Pérsico, Estados Unidos, en 1987 renovó su política de sanciones contra el régimen persa.

La pretensión iraní de enriquecimiento de Uranio se previó como una intención de producir armamento atómico, provocó que, en 2006 el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas aprobara una resolución por la cual se impondrían sanciones económicas contra Irán. Sanciones que serían impuestas por Estados Unidos, la Unión Europea y Canadá.

Se han aplicado numerosas sanciones económicas por parte de Estados Unidos y la Unión Europea al régimen bielorruso de Alexander Lukashenko; tanto por su accionar represivo hacia los manifestantes pacíficos que exigían su renuncia, como por su apoyo a los efectivos rusos en la guerra contra Ucrania organizada por Putin.

En Birmania, tras el golpe militar que derrocó al gobierno democráticamente electo de Aung San Suu Kyi, miles de birmanos salieron a las calles en manifestaciones de lucha noviolenta contra la junta militar. Los militares actuaron de manera brutal contra los manifestantes desarmados, abriendo fuego contra ellos provocando en pocos días después de la asonada 1.500 muertos asesinatos, 11.700 personas y cientos de heridos. Ante la brutalidad del régimen militar el mundo respondió con firmeza.

A pocos días de golpe militar, Gran Bretaña anunció sanciones contra tres generales, acusados de graves violaciones de derechos humanos. Como fue reportado por los medios de comunicación internacionales, el ministro de Relaciones Exteriores británico, Dominic Raab, declaró al respecto: "Nosotros, junto con nuestros aliados internacionales, haremos que el Ejército de Myanmar rinda cuentas por sus violaciones de los derechos humanos y buscaremos Justicia". El gobierno de Canadá, sancionó también a nueve oficiales de la junta militar golpista.   

El 7 de octubre de 2021, el Parlamento Europeo aprobó una resolución contundente para exigirle al Consejo de la UE congelar los activos, bloquear las transferencias a los bancos estatales e incluir la Empresa de Petróleo y Gas de Myanmar (MOGE, por sus siglas en inglés), algo que había reclamado la organización defensora de los derechos humanos Human Rights Watch. Como parte de las sanciones económicas contra la dictadura birmana. Varias empresas internacionales dejaron de actuar en Birmania, entre ellas, la noruega Telenor, la japonesa Kirin, la francesa Total y la estadounidense Chevron.

Propiamente qué pretende la comunidad internacional de estados con esas medidas restrictivas, simplemente, tratar de asfixiar económicamente a esos regímenes y poder desestabilizarlos; ¿no es lo mismo que se busca con el embargo y las sanciones económicas en el caso cubano? Es lo mismo; pero la comunidad internacional, la opinión pública internacional no se pone en contra de las sanciones económicas que se les imponen a Corea del Norte, a Irán, a Bielorrusia, a Birmania y hasta las que se emplean contra el gobierno de Ortega-Murillo en Nicaragua. Debe entonces existir una razón que explique esta dicotomía.

La comunidad internacional se conmociona ante dos dramáticas condiciones, la seguridad internacional y el derramamiento de sangre. Ante el peligro de que dos regímenes dictatoriales se equipen con armamento nuclear y la construcción de poderosos misiles de alcance medio, con Irán y Corea del Norte, la opinión internacional, ve con simpatías todos aquellos actos dirigidos a restarles capacidades a esos estados.

La opinión internacional reacciona indignada contra todos los actos de gran represión violenta contra manifestantes pacíficos con cientos de muertes y, ven con simpatía a los pueblos donde, a pesar de la sangrienta represión, mantienen su resistencia firme y constante, como ha sido en el caso de Bielorrusia y más dramáticamente en el caso de Birmania. Allá, donde no existe una resistencia popular poderosa contra un gobierno autoritario y dictatorial enfrentada a la muerte y a la prisión de sus partidarios, la opinión internacional, solo toma nota y se interesa por algún otro acontecimiento que llene las páginas de los periódicos.

Las manifestaciones masivas del 11 de julio de 2021 en Cuba, tomó por sorpresa a toda la opinión internacional por lo inusitado de aquel acontecimiento. El gobierno cubano reaccionó como siempre lo ha hecho. Dio golpes, realizó numerosas detenciones arbitrarias y culpó aquello como motivado por los esfuerzos del “imperialismo yanqui” de derrocar a la “revolución”. No hubo réplicas de movilizaciones, dos días después todo estaba en calma, salvo los cientos de cubanos que fueron condenados a cumplir largos años de prisión, por el solo delito de mostrar su descontento. El aparato propagandístico del régimen del PCC, perfeccionado a lo largo de décadas, movilizó a sus pilares de apoyo externo de cientos de asociaciones de “solidaridad” en todo el mundo. ¡Todo era por culpa del “bloqueo” contra una pobre nación, que hace más agudas las necesidades de su pueblo!  Nada de gran importancia, así sería visto todo aquel movimiento, peores fueron los actos represivos en Colombia y en Chile contra ciudadanos indignados…

Podemos los cubanos sentirnos indignados por toda la represión que el régimen llevara a cabo para acallar las protestas; podemos sentirnos indignados por los juicios amañados que tribunales sometidos al poder del PCC llevaron contra los manifestantes… pero la comunidad internacional pasó la página y continuó levantando su voz en contra del “bloqueo”. ¡No hemos sabido ganarnos la opinión internacional! El exilio cubano debe tomar nota y sacar experiencias sobre esta amarga realidad política.

El exilio se radicaliza. Miles de cubanos jóvenes salen a las calles de Miami y hasta se van al DC a plantear su indignación. Miles de jóvenes que abandonaron el país debido a sus frustraciones, y esas pasadas frustraciones los radicalizan en el exilio. Por miles llegan a Estados Unidos luego del 11 de julio de 2021 y del fiasco de la manifestación cívica que no se dio al 15 de noviembre de ese año; por miles se cuentan los cubanos desesperados por llegar a la tierra prometida.

Según se reporta en el New York Times con fecha3 de mayo de 2022, que, de acuerdo altos funcionarios estadounidenses, se espera que este año lleguen cerca de 150.000 cubanos. Desde octubre han llegado a la frontera sur de Estados Unidos casi 79.000 cubanos, más que en los dos años anteriores juntos, según las cifras de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza. En marzo, más de 32.000 cubanos llegaron a la frontera. Las cifras son las más altas desde el éxodo de Mariel en 1980, cuando 125.000 cubanos emigraron a Estados Unidos.

Si se realizara una encuesta seria, ajustada a parámetros estadísticos precisos, es posible que el número de verdaderos perseguidos políticos dentro de esa oleada de cubanos migrantes sería mínimo. Quizá, muchos de ellos harán lo que tanto han criticado los republicanos viajar a Cuba luego del año y un día de su llegada a Estados Unidos, como establece la Ley de Ajuste Cubano. Quizá muchos de ellos también se radicalicen y salgan a pedir invasiones militares humanitarias, que no se envíen remesas a Cuba, Y salgan y griten: “¡Los demócratas son comunistas!” “¡Donald Trump será el salvador de Cuba!” Mientras tanto, la opinión pública internacional toma nota y observa.

Si esos cientos de miles que huyen se hubieran unido a la oposición, si se hubieran sentido motivados por las manifestaciones del 11 de julio y se hubieran organizado para continuar las protestas, quizá la opinión publica internacional daría un giro de ciento ochenta grados para mirar con simpatía a los que luchan en Cuba contra la dictadura totalitario.

Desde un punto de vista táctico, el exilio cubano debiera entender la realidad, amarga, desagradable, pero realidad existente. Hay que ajustars a la realidad y cambiar de manera inteligente la opinión desfavorable de la opinión pública internacional.

domingo, 7 de agosto de 2022

SE REQUIERE UNA RENOVACION DE LIDERAZGO DENTRO DEL EXILIO

 

Mario J. Viera

 


Se hace necesario renovar la conducción política de toda la diáspora cubana para encauzarla por senderos libres de todo compromiso, que no sea el de consagrarse a favor de un movimiento de resistencia antitotalitaria en Cuba; de vivir para Cuba, no de vivir de ella. Se requiere un nuevo liderazgo capaz de aglutinar a todos, en el mismo espíritu de cubanía que inspiró José Martí a finales del siglo XIX.

Hace falta forjar un haz de voluntades de todos los cubanos de la emigración, sin exclusiones ideológicas de derecha, centro o izquierda. Hace falta un movimiento unitario desvinculado de la política interna de Estados Unidos. Es imprescindible que el exilio entienda que no es el estado mayor de la resistencia al interior de Cuba; que no es su conductor; que es su apoyo, su aliado sin trazar líneas de conductas a la disidencia interna. Asesorar, sí; alentar, también, pero no dirigir desde la distancia.

Hace falta un verdadero liderazgo, inteligente, práctico, eficaz que sepa cómo ganarse la opinión favorable de la comunidad internacional, sin mostrar actitudes de intolerancia o de revanchismo; y totalmente carente de toda manifestación de populismo. Un liderazgo que no busque alianza con organizaciones de la ultraderecha internacional; un liderazgo que sepa ganarse el aprecio, la comprensión y las simpatías de la intelectualidad internacional y el favor de las minorías nacionales de Estados Unidos; un liderazgo, en fin, que sea capaz de formar la cultura democrática dentro de todos los sectores de la comunidad cubana en el exterior de Cuba, y eficiente para denunciar cualquier pretensión oportunista de liderazgo de cartulina.

¿Es acaso todo esto imposible?  

domingo, 22 de mayo de 2022

Cuba- Resistencia noviolenta Papel del Exilio en la resistencia noviolenta

Mario J. Viera

 


Para no parecer absoluto, voy a decir que, prácticamente nada aparece, en todos los estudios que se han elaborado para la teorización de la lucha noviolenta, sobre el papel que el exilio debe jugar dentro de un movimiento de resistencia interno de lucha noviolenta. Sin embargo, este es un tema que debiera ser analizado, especialmente, en cuanto al papel del exilio cubano, y sus relaciones con la resistencia interna. La muy numerosa diáspora cubana, al menos en Estados Unidos, es una fuerza política significativa con gran capacidad de cabildeo e influencia en el manejo de la política exterior estadounidense hacia el tratamiento del régimen político de la isla. 

En un conflicto de resistencia noviolenta activa, el exilio constituye una retaguardia segura y eficiente para el movimiento de resistencia. El exilio puede resultar un magnífico aliado o convertirse en un impedimento para el logro de la acción concertada de las organizaciones opositoras empeñadas en las acciones de resistencia activa. Si dentro del exilio no hay concertación de actuación, y sus organizaciones se comportan como si cada una de ellas fuera un partido político con miras e intereses particulares, y ansioso de captar prosélitos dentro del movimiento de resistencia interno, solo se conseguirá el debilitamiento del movimiento de resistencia noviolenta,

En lugar de esto, el exilio debiera dar los pasos necesarios y adecuados para constituir un Comité Coordinador de Apoyo a la Resistencia Interna, sin ánimos de influir en las decisiones que el movimiento de resistencia noviolenta dentro de Cuba impulse o ejecute. Un comité de apoyo, no de dirección, donde se integren todas las organizaciones de exiliados sin exclusión por colores políticos. Un organismo dirigido a darle apoyo a la oposición interna sin tratar de influir en sus decisiones.

El apoyo del exilio puede incluir denuncias de la violencia del régimen del PCC contra el movimiento interno, publicidad, cabildeo ante los organismos y gobiernos internacionales para buscar la expulsión de la dictadura cubana de organismos internacionales, como, por ejemplo, el Consejo de Derechos Humanos de la ONU; o la cancelación del carácter consultivo especial dentro de la ONU concedido a la oficialista Federación de Mujeres Cubanas.

Es muy importante que las organizaciones de exiliados cubanos reconozcan y ratifiquen que la democracia cubana solo es posible ser rescatada por el accionar de los cubanos, enfrentados directamente, cuerpo a cuerpo con el régimen del Partido Comunista de Cuba.

En resumen, el papel del exilio debe ceñirse al apoyo, colaboración, asesoramiento y asistencia económica a la resistencia interna, sin pretender interferir, influir en o manipular la conducción de las actividades de resistencia que se aplican al interior de Cuba.

Las organizaciones anticastristas del exilio, deben entender que las acciones de resistencia cívica noviolenta al interior de la isla, se realizan precisamente, dentro de la isla. El exilio cubano no es, de ninguna manera el jefe de la resistencia en Cuba; su deber es compartir información útil y dar apoyo económico a los que se decidan a lanzar el reto político en Cuba, sin pedirles ninguna concesión a favor de cualquier organización de exiliados; no le corresponde al exilio dictar directivas para su cumplimiento por parte de la oposición interna.

Dentro del exilio se puede crear un Fondo de Solidaridad con los que impulsan la resistencia noviolenta al interior de la isla. Este fondo puede crearse con aportes económicos de miembros del exilio y con el aporte de empresarios cubanos para facilitar la logística del movimiento noviolento y para dar auxilio económico a quienes han perdido su empleo o hayan sido condenados a cumplir penas de prisión por las represalias políticas. Esto plantea el tema neurálgico de las remesas. de dinero; el ser o nos ser de una política que cuenta con apoyos y detracciones.

Por su parte, el movimiento opositor engarzado en las acciones de resistencia noviolenta deberá dejar en claro que actúa de manera concertada al interior del país y con amplia autonomía de acción con respecto al exilio, sin aceptar imposiciones por parte de algunos sectores del exilio, ni el control y fiscalización de una u otra organización de exiliados. El exilio debe actuar en apoyo a la resistencia interna con independencia de los intereses de los partidos políticos de los Estados Unidos y, al mismo tiempo, cabildear con esos partidos para ganar, a favor de la resistencia interna, la solidaridad, no la intromisión, de todo el espectro político de Estados Unidos. El exilio organizado políticamente en rechazo a la dictadura totalitaria impuesta en Cuba no debe dejarse llevar por los avatares de la política interior de Estados Unidos y las batallas entre el partido Demócrata y el Republicano, sino centrándose en lo fundamental, en Cuba, en lo cubano; y sobre todo no depositar todas las esperanzas en conseguir el rescate por manos de una potencia extranjera o por los parabienes de alguno de los presidentes de Estados Unidos y de la jauría demagógica de muchos de los políticos de Estados Unidos y de sus intereses electorales. El exilio cubano organizado políticamente no debe reproducir los métodos empleados por la dictadura en contra de las voces disidentes, actos de repudio, rechazo a la opinión divergente, acoso a los artistas cubanos no gratos actuando en Estados Unidos. Esto crea una imagen negativa del exilio en el imaginario de la opinión pública internacional. El exilio tiene que aprender a pensar políticamente, democráticamente y en cubano; y debiera plantearse una meta, ganar la opinión internacional, de intelectuales, de artistas; de la izquierda democrática internacional y arrebatarle esas fuentes apoyos externas a la dictadura.

A lo largo de toda la historia de la oposición pacífica cubana, ha sido constante el interés de diferentes organizaciones de exiliados cubanos con sede en Estados Unidos de penetrar, controlar y dirigir todo el accionar político del movimiento disidente. Primero fue la poderosa Fundación Nacional Cubano-Americana (FNCA) dirigida por el rico empresario nacido en Cuba, Jorge Mas Canosa y fuertemente vinculado al partido Republicano de Estados Unidos, actuando para Cuba con la colaboración de Luis Zúñiga y Ninoska Pérez Castellón; posteriormente, luego de la pérdida de influencias de la FNCA, apareció una nueva organización  de exiliados, el Directorio Democrático Cubano y su apéndice, la Asamblea de la Resistencia Cubana, tan poderosa que ha anulado el protagonismo de la que un día fuera la muy influente Fundación Nacional Cubano Americana.

Por lo general, y como nota distintiva, los dirigentes del exilio derechista radical, carecen de la experiencia existencial de vivir los rigores de practicar la resistencia bajo el poder de un estado totalitario como el existente en Cuba. Asimilan la teoría de la culpa colectiva, para hacer responsable a todo el pueblo cubano, por su indolencia, de todo el desarrollo de la dictadura, sin tomar en cuenta lo enunciado por Hanna Arendt de que “donde todos son culpables, no lo es nadie”. No conocen ni entienden la psicología social de un pueblo sometido a lo largo de muchas décadas de propaganda tóxica impulsada por todos los medios informativos oficiales, sometido al temor y al fantasma tenebroso, que esos medios se encargan de propalar, de la Seguridad del Estado como ente presente en todos los ámbitos de la sociedad, como argos poderoso que no solo todo lo ve, sino que también lo sabe todo, que está hasta presente como topo dentro de las organizaciones opositoras.

Cuando los topos son “destapados”, ¡Ah, qué sorpresa! ¡Si hasta algunos de ellos habían sido figuras destacadas y aplaudidas por el exilio miamense! Así ocurrió con Héctor Castañeda presidente de la bullanguera Coalición Democrática Cubana que había impulsado la FNCA; así también, con Odilia Collazo, testigo de la fiscalía de primera línea durante los juicios de la Primavera Negra de 2003, y que era la muy reconocidísima presidente del Partido Pro Derechos Humanos de Cuba; así sucedió con el “gran periodista independiente” Manuel David Orrio, o Néstor Baguer el distinguidísimo presidente de la Agencia de Periodismo Independiente de Cuba (APIC). Todavía no entienden políticamente esa psicología social.

Muchos son los proyectos elaborados por el exilio para, supuestamente ser puestos en práctica dentro de Cuba ─ que nada han conseguido para alcanzar la desestabilización del régimen ─, solo han servido para resaltar las figuras de sus ponentes y poder presentarse como los líderes naturales e indispensable de todo el panorama opositor cubano en una suerte de manifestación del síndrome de mesianismo que debe quedar descartado entre el liderazgo del exilio

Olvidan, sin embargo, algo muy importante: a los pueblos se le moviliza a la acción luego de un trabajo sistemático de concientización dentro de su seno, al interior del mismo pueblo, no con alardes pueriles. Primero hay que ganarse la confianza del pueblo, con propuestas serias, con la confrontación de ideas, con un programa que incite a la necesidad de cambio en la mente colectiva. Labor silenciosa, callada, pero que debe ser conducida con inteligencia y astucia, como nacida desde las entrañas del mismo pueblo y no como sugerencias ni directivas provenientes del exterior, aunque se hagan estas con todas las mejores intenciones, porque, ya se conoce, el camino al infierno está empedrado de buenas intenciones.

Los intereses de la oposición cubana deben estar claramente definidos y no necesariamente concertar sus intereses con los intereses de cualquier gobierno de Estados Unidos. Por lo mismo, las organizaciones de exiliados no deben, como organizaciones de cubanos, rendir adhesión a un partido u otro de los Estados Unidos. El exilio debe estar abierto para todos los cubanos de la diáspora cubana, ya sean republicanos, demócratas o independientes; o ya sean de derecha, de centro o de izquierda.

Muy útil sería que los líderes del exilio cubano, dedicaran un apropiado tiempo al estudio, análisis y comprensión de las técnicas y procedimientos de la lucha noviolenta; por su parte, los estrategas y líderes sabios de la lucha noviolenta deben anticipar el peligro de que, dentro del exilio, aparezca un grupo autoritario o dictatorial que pueda aprovechar la situación inestable del período de transición para tomar control del Estado, y prepararse ante tal contingencia y publicitar planes de nocooperación masiva para disuadir y derrotar tales intentos de usurpación.

Las organizaciones de exiliados y emigrados cubanos, dispuestos a dar su aporte al movimiento de resistencia noviolenta que surja en Cuba, deben distanciarse de las políticas de Estados Unidos hacia Cuba. No hacerse los abanderados de la política de embargo económico. Esto hace parecer a toda la comunidad de cubanos como subordinados a los intereses estadounidenses, y explica el por qué no ha habido un apoyo de la comunidad y de la opinión pública internacional a todo el movimiento opositor y disidente al interior de Cuba y del exilio. La estrecha vinculación de las organizaciones de exiliados con las posiciones de derecha del partido republicano ofrece la apariencia de una alianza concertada y explica la razón de que año tras años cuando se discute en la Asamblea General de las Naciones Unidas la validez del embargo económico de Estados Unidos contra el régimen del PCC, solo tres países voten en su respaldo. Hay que hacer todo lo posible para ganar la opinión internacional a favor de un movimiento opositor autóctono, nacido, desarrollado, y ejecutado en Cuba, y dirigido por sus nacionales en contra de la dictadura, y que esta no continúe siendo contemplada como si fuera el pequeño David enfrentado al coloso Goliat imperialista.

Impulsar un fuerte movimiento de lucha noviolenta frente a una dictadura totalitaria requiere, necesariamente de un apoyo político internacional y requiere recursos económicos. Los activistas del movimiento disidente colocado en el ostracismo interno por la dictadura, apenas cuentan con recursos para sufragar su subsistencia física; poco pueden aportar en el sostenimiento económico de la resistencia noviolenta estratégica.

Los recursos económicos deben ser aportados mayoritariamente por el exilio y la diáspora cubana. Algunos pudieran decidirse por conseguir ayuda económica de parte de algún gobierno extranjero, principalmente Estados Unidos, considerándolo como un mal necesario.

Depender de una ayuda financiera de un gobierno extranjero constituiría una desnaturalización de la revolución noviolenta, generaría una futura dependencia del donante; a propósito, debo recordar lo expresado por el caudillo independentista cubano Antonio Maceo y Grajales: “La libertad se conquista con el filo del machete, no se pide: mendigar derechos es propio de cobardes incapaces de ejercitarlos. Tampoco espero nada de los americanos: todo debemos fiarlo a nuestros esfuerzos; mejor es subir o caer sin ayuda que contraer deudas de gratitud con un vecino tan poderoso”.

Cuando existe el desánimo dentro de la población y de su liderazgo, las miradas suplicantes se vuelven hacia las fuerzas externas; aunque sea una consoladora esperanza recibir de Estados Unidos o de cualquier otro poder extranjero, el apoyo financiero, la realidad es que esa esperanza puede estar, como afirma Sharp, depositada en un salvador foráneo, que les aporte ayudas financieras, e impongan contra la dictadura sanciones económicas y diplomáticas.

Hay unas cuantas ásperas realidades ─ asegura Sharp ─ con respecto a esa confianza en la intervención extranjera que habría que destacar aquí”. Luego de enumerar algunas actitudes negativas que comporta la acción extranjera, concluye: “Algunos estados extranjeros actuarán contra la dictadura, pero sólo a fin de ganar para sí mismos el control económico, político y militar del país.

Los estados extranjeros podrían involucrarse activamente para fines positivos sólo cuando hubiere un movimiento interno que ya haya comenzado a sacudir la dictadura y logrado que la atención internacional se enfoque sobre la índole brutal del gobierno”. 

sábado, 4 de septiembre de 2021

La realidad virtual de las diásporas digitales.

 

Mario J. Viera

 


Hay una definición de lo que quiere decir “realidad virtual”. “La Realidad Virtual (RV) es un entorno de escenas y objetos de apariencia real — generado mediante tecnología informática — que crea en el usuario la sensación de estar inmerso en él”. En definitiva, la realidad virtual, solo es apariencia de lo real; pero no verdaderamente real. Así, muchos viven dentro de una realidad virtual partiendo de criterios intelectuales y sin la experiencia del activismo real.

El periodismo independiente no nació ayer; el periodismo independiente comenzó como tal en 1994, aunque a partí de antecedentes que muchas veces se olvidan. No surgió, obviamente, al calor de la expansión de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación. Surgió como impulso para arrebatarle al régimen del PCC el monopolio informativo. Hombres y mujeres que estaban decididos a hacer periodismo al margen del periodismo propagandístico del Partido Comunista. No eran intelectuales, aunque muchos de sus iniciadores provenían del periodismo oficial. Y aprendieron a hacer periodismo, médicos, ingenieros, abogados, licenciados en idiomas.

No se contaba entonces con celulares inteligentes, ni con faxes, ni con el acceso directo al internet; pero se hacía periodismo; algunos se dejaban llevar por la pasión y editorializaban sus crónicas; la mayoría, en cambio, eran más objetivos en la redacción de sus notas informativas y en sus crónicas de opinión. Pero el movimiento crecía, y crecía con tal fuerza llegándose a convertir, en una, que si fue, “una amenaza colosal para el régimen nacional”, tanto, que el régimen se obligó a dictar, con el pretexto de la Ley Helms Burton, una draconiana ley mordaza para acallar a aquel movimiento que le arrebataba ese “poder suave” ─ al cual se refirió recientemente Oscar Grandío Moráguez, en un artículo que publicara en Hyper Media ─, la Ley 88 o “Ley de Protección a la Independencia Nacional y la Economía de Cuba”.

Los vehículos que empleaba aquel periodismo alternativo para el envío de sus mensajes fueron Cubanet, bajo la dirección de Rosa Berre, y Nueva Prensa Cubana, de Nancy Pérez Crespo; Radio Martí, fundamentalmente, la derechista Voz de la Fundación y La Voz del CID. En Puerto Rico aparecieron medios impresos y virtuales como El Disidente y Carta de Cuba, mucho más serios y objetivos que el periodismo panfletario de pacotilla de emisoras como Radio Mambí dirigida por Armando Pérez Roura; la Cubanísima y La Poderosa, emisoras estas que, ciertamente no eran ─ como las ve Oscar Grandío Moráguez ─ “fuentes muy importantes de información sobre la Isla y de defensa de la lucha antitotalitaria contra el régimen de La Habana”. ¿Qué decir de las “modestas emisoras televisivas” América TV y La Mega TV? Dos emisoras que no atraen la atención de gran parte de la teleaudiencia de la diáspora cubana y solo atractivas para su sector ultraderechista.

No fue necesario entonces, para el periodismo independiente que se practicaba en Cuba, entre el 1994 al 2003, esperar por una inexistente, en aquellos años, plataforma virtual, para “diseminar, compartir y debatir información al margen del Estado cubano” para “influir de manera creciente sobre la imagen proyectada por el régimen sobre su gobierno”. Eso se hacía en todas las esferas noticiosas, sobre las violaciones de derechos humanos, sobre la agricultura, las zafras azucareras y sobre la economía.

Las publicaciones digitales diaspóricas que, en su artículo, menciona Grandío, pudieran influir de algún modo en la formación de opiniones entre los ya convencidos en Cuba de la necesidad del cambio, pero, de ningún modo. prueban “ser vital para el empoderamiento de la ciudadanía cubana”. Este empoderamiento solo se alcanza por medio del activismo directo y real.

Fue el periodismo independiente. a través de numerosas agencias independientes, como Cuba Press, Habana Press, Buró de Prensa Independiente de Cuba, Agencia de Prensa Independiente "Patria", Agencia de Prensa "Oriente Press; Agencia de periodismo independiente Cuba Verdad, y otras más, el que marcó un hito fundamental “en el enfrentamiento contra el sistema de promoción propagandística del poder suave de la dictadura cubana” y no el que Grandío le concede a la apertura de los actuales “medios digitales de noticias y análisis, operados por (la) diáspora digital cubana”. Los mencionados por Grandío, Diario de Cuba, CiberCuba, ADNCuba, Hypermedia Magazine, Yucabyte, Rialta; junto a 14yMedio, El Estornudo, Periodismo de Barrio, La Hora de Cuba, todos aparecidos luego del 2000 o 2003; y todos consecuentes de aquel periodismo alternativo de finales del siglo XX en Cuba.

Para alcanzar en Cuba verdaderos cambios sociales y políticos, no simples reformas, no podemos confiar en la realidad virtual de las diásporas virtuales como factores de cambio. Todo movimiento democrático que se enfrente a una dictadura totalitaria, requiere el auxilio de medios informativos y de agitación propios ─ que no son primordiales sino medios auxiliares ─. Sin embargo, lo que genera los cambios es la acción concertada del movimiento democrático, organizado, y su accionar dentro de las masas populares para lanzar el reto definitivo a la dictadura. No existe otra vía.