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jueves, 14 de julio de 2022

Las enseñanzas del 27N. el11J y el 15N

 

Mario J. Viera

 

Elementos de las bandas de respuesta rápida

1.- La primera enseñanza que se puede extraer de los acontecimientos del 11 J, de sus anteceden y de los actos posteriores, es que, para realizar una campaña de lucha noviolenta que pueda tener posibilidades de éxito, se requiere, antes que todo, organización, la formación de un grupo, plataforma, movimiento o partido real, existente, presente, no virtual. Todo movimiento, partido u organización, sea cívica o política, requiere de un cuerpo de dirigentes, ya sea bajo un principio de responsabilidad individual o de responsabilidad colegiada; donde se conjugue, tanto el liderazgo vertical como el horizontal; un centro de dirección que organice, instruya y elabore con cálculo frío y pragmático, una estrategia de lucha, basada sobre objetivos definidos, sometida a una misma disciplina; y tomando en cuenta las capacidades y limitantes propias; lo recursos con los que se cuenta, principalmente los humanos, para impulsar una campaña de protesta; las amenazas que se deben enfrentar; y las oportunidades para el inicio de una campaña de acción noviolenta. Se requiere la formación de un activismo permanente, y junto a todo esto contar con un número elevado de seguidores.  

2.- Las protestas en contra del Decreto 349, impulsadas inicialmente por un grupo de artistas, no reconocidos por las instituciones oficiales de la cultura, que luego se organizaron como Movimiento San Isidro. constituyeron una ruptura del estado de quietismo e inamovilidad que hasta ese momento caracterizaba al movimiento disidente al interior del país, haciendo uso de métodos o tácticas propios de la lucha noviolenta, en esas que Sharp define como “protestas simbólicas” o “actos simbólicos de oposición pacífica o intento de persuasión” tales como envío de cartas de oposición a diferentes estancias gubernamentales; declaraciones públicas firmadas; peticiones de grupo; sátira y burlas (performances provocativos); Interpretaciones teatrales y musicales; huelgas de hambre de varios activistas y la sentada. Actos estos que fueron motivadores y generaron un debate dentro de la sociedad cubana. Como bien lo ha expuesto Gene Sharp estos actos de protesta simbólicos “aunque bastante leves en la mayoría de las situaciones, pueden dejar claro que una parte de la población está opuesta al régimen presente, y pueden ayudar a minar su legitimidad

3.-La sentada del 27 de noviembre de 2020, fue la decisión de unos pocos conectados por sus móviles que aglutinó a muchos, ya fuera por entusiasmo o por contagio,

4.- La sentada numerosa ante un organismo del gobierno (MINCULT) pudo lograrse debido al hecho de no haberse convocado públicamente.

5.- Al régimen cubano se le hizo claro que la juventud estaba perdiendo el miedo, y esa pérdida del miedo, evidenciada en el acto de protesta simbólica, generó la preocupación dentro de las esferas del poder. “Esa pérdida del miedo, o el control sobre sí mismo ─ anota Sharp ─, es un elemento clave para destruir el poder que los dictadores tienen sobre la población en general”.

6.- La sentada del 27 de noviembre fue de carácter espontáneo; no un acto organizado por un movimiento con objetivos políticos definidos y un programa para la solución de conflictos de acuerdo con un plan estratégico de la acción noviolenta. La sentada del 27 de noviembre de 2020 y la de los ocho de la calle Obispo del 30 de abril de 2021 fueron antecedentes importantes para el surgimiento del 11 J.

7.- Quedó demostrada la falta de voluntad del régimen para hacer reformas de carácter políticos o cívicos por medio del diálogo, y el fracaso de la retórica dialoguista de la disidencia sin el respaldo de una fuerte presión popular que obligue a la dictadura a parlamentar.

8.- La carencia de una cultura de lucha noviolenta para la solución de conflictos, condenó el intento de crear un Movimiento 27N, quedando solo como un intento de disidencia puramente intelectual.

9.- El rasgo distintivo, tanto en la sentada del 27 de noviembre de 2020, como el de las manifestaciones del 11 de julio del 2021, fue la sorpresa

10.- Las manifestaciones del 11 de julio de 2021 demostraron la existencia de un número de masa crítica, multigeneracional y de género, de rechazo al régimen del PCC, y requerido para iniciar un proceso de resistencia noviolento. No obstante, el número de participantes en las múltiples marchas de protestas no llegaron a alcanzar el 5% del Registro Electoral.

De acuerdo con los reportes oficiales del referendo constitucional de 2019, el abstencionismo alcanzó un 9.8% del electorado, un equivalente a 853,160 electores que no ejercieron el voto. Por otra parte, se estima que el PCC cuenta con 670.000 militantes que representan el 7.7% del Registro Electoral. Electores que, en el referendo constitucional, votaron por el No, 706,400 que representaron el 8.11% del registro electoral. De acuerdo con estas cifras se demuestra, primero, que el PCC es un partido minoritario, segundo, existe una masa crítica del 17.91% de desafectos. La masa está ahí, solo falta el trabajo de captación y organización. Dicho de modo simple: ¡Se puede lanzar el reto político al régimen del PCC!

Ahora bien, la pregunta neurálgica es ¿cómo consolidar a los descontentos en un número de masa crítica organizada para lanzar el gran reto? ¡Nada más fácil de responder y nada menos fácil de resolver! Me he referido reiteradamente a la labor de proselitismo; y esto es lo esencial, captación. Captar partidarios para la organización de la resistencia noviolenta, crecer en masa, alcanzar miles de miembros para la organización; captar al movimiento obrero y al movimiento estudiantil para integrarles dentro de los métodos de la noviolencia estratégica. Alcanzar al menos, el 7.7% del Registro Electoral de partidarios comprometidos, el mismo porcentaje que posee el PCC. Debe considerarse que tal cifra no resulta inalcanzable cuando se toma en consideración que se alcanzó el 17,91 %, en conjunto con los que en el referendo constitucional del 2019 se abstuvieron de participar y el número de los que votaron por el No. ¡Activismo y agitación política! Quede en claro que para alcanzar la victoria sobre la dictadura se requiere tiempo, tal vez, años.

11.- Lo espontáneo del 11 de julio, estuvo solo presente en la táctica empleada, sin ajustarla a una estrategia consensuada para impulsar una verdadera resistencia noviolenta. Carente de una estructura orgánica dirigente donde se conjuguen los principios de dirigencia vertical y liderazgo horizontal, el 11 J no podía consolidarse como un movimiento permanente,

12.- En la  espontaneidad de las manifestaciones, sin la presencia de líderes conductores directos, aparecieron, diversas personas actuando como verdaderos agitadores políticos, quienes proponían consignas y determinadas acciones; como ocurrió en San Antonio de los Baños, cuando, al inicio de la protesta, algunos propusieron desfilar hasta la sede del Comité Municipal del Partido Comunista, en una forma de liderazgo horizontal con iniciativas no limitadas por un liderazgo vertical centralizado. 

13.- ¿Qué se buscaba alcanzar con las manifestaciones? ¿La toma del poder político? Ese no era el objetivo de los manifestantes. Lo que se pretendía era lanzar un reto al poder y mostrar el descontento que existe en toda la sociedad cubana por las reformas económicas que estaban implementando el PCC y el gobierno de Díaz-Canel; por los métodos incorrectos empleados por el gobierno para enfrentar la pandemia del COVID-19 provocado el colapso de las capacidades hospitalarias; y por la crisis de desabastecimiento agudizada con la aparición de las tiendas MLC que comercian en dólares, y a sobreprecio de los productos esenciales. No se trataba de un plan de Nación, solo un conjunto de reclamos y de quejas ante la situación prevaleciente.

14.- Las manifestaciones del 11 de julio no fueron movilizadas por una convocatoria publicitada previamente. El método, tal vez no calculado por sus patrocinadores, fue el de la sorpresa. Una vez iniciada la marcha de protesta en San Antonio, se publicitó ampliamente por vídeos en vivo reproducidos en internet, generándose el contagio en otras localidades. Esta experiencia debe ser considerada por los promotores de la estrategia de campañas noviolentas. Primero movilizar una campaña de acción sin convocatoria publicitada, Segundo tener organizadas otras acciones en perspectiva para actuar luego de iniciarse la primera y de comprobar sus resultados.

15.- El fracaso de la convocatoria para una Marcha Cívica se debió, en primer lugar, a la confianza depositada en el discutible poder de movilización desde una plataforma digital; en segundo lugar, a la no existencia de una organización real dentro del país para la dirección organizada de la campaña de Marcha Cívica; en tercer lugar, al anuncio previo de la convocatoria, lo cual propició al régimen tomar todas las medidas necesarias ante tal contingencia para impedir su realización.

16.- El fracaso de la Marcha Cívica del 15 de noviembre, generó un estado de desencanto y frustración dentro de la conciencia popular, resultando en un salto atrás hasta las condiciones políticas anteriores al inicio de las protestas en contra del Decreto 345 y del surgimiento del Movimiento San Isidro. Empezar de nuevo. Y a partir de cero

17.- La experiencia del 15 de noviembre, evidencia lo absurdo e inútil de argumentar los actos de protesta noviolentos en postulados de la Constitución de 2019. Toda la argumentación para legitimar el movimiento noviolento debe fundarse en el derecho inalienable de los pueblos a la rebelión ante la opresión.

18.- Aunque desde el exilio se reclamaba la intervención de Estados Unidos para detener los actos represivos en contra de los manifestantes del 11 de julio, quedó demostrado que Estados Unidos no intervendrá ante un conflicto social en Cuba y ante el aumento de la represión para anular la resistencia popular. Estados Unidos se ha inhibido de intervenir en otros países para restaurar “la justicia”. Trump, aparte de sus “todas las opciones sobre la mesa” no envió a los marines contra Venezuela a pesar de que durante las protestas populares del 2017 hubo entre 127 y 157 muertes; ni tampoco contra Nicaragua, donde en siete meses de protestas contra el régimen de Daniel Ortega se produjeron 535 muertos. En Birmania luego del golpe de estado propinado por el ejército, la soldadesca acribilló a los manifestantes no violentos con un saldo de 110 víctimas; Estados Unidos no intervino militarmente, como no intervino en Tailandia, como no intervino en Bielorrusia donde, durante las protestas populares, se hicieron 35 000 arrestos y miles fueron golpeados por los sicarios de Aleksandr Lukashenko

miércoles, 13 de julio de 2022

Pilares de apoyo de la dictadura totalitaria: Seguridad del Estado, Brigadas de Respuesta Rápida y Jueces y Fiscales

Del libro en preparación CUBA-RESISTENCIA NOVIOLENTA

Mario J. Viera

 


Seguridad del Estado, Brigadas de Respuesta Rápida y Jueces y Fiscales. Todo este conjunto constituye uno de los más poderosos pilares de apoyo con los que cuenta la dictadura del PCC para la implementación de sus medidas represivas (Fuente del Poder Sanciones). Todos requieren un tratamiento diferente. No se trata de infiltrarlos, sino de anular su actuación perniciosa.

Hay que tener presente que ante un acto de protesta noviolenta, el régimen movilizará, para contener la protesta, a las tropas especiales del Ministerio del Interior, conjuntamente con destacamentos de la policía y, como elementos fundamentales, las fuerzas de la Seguridad del Estado y las brigadas de respuesta rápida.

La Seguridad del Estado es la verdadera guardia pretoriana del régimen del PCC, como calificara, el periodista, novelista, y ensayista, Manuel Vázquez Montalbán, a la policía secreta del régimen de Francisco Franco. Son la representación exacta de lo que Hannah Arendt identifica como “banalidad del mal”. Es el primer cuerpo represivo movilizado por el gobierno para ejercer su rol de policía política ante el mínimo atisbo de protestas públicas. Tal como fuera la Gestapo o la KGB, o la Stasi alemana, sus oficiales no visten uniforme, y forman un cuerpo extremadamente bien organizado. Su principal labor incluye la represión política y la de espionaje y vigilancia sistemática, sobre todos los ciudadanos, bajo la noción o concepto del “enemigo interno” y la construcción del imaginario “agente pagado por el imperialismo”, empleando para ello, a informantes dentro de los CDR, y a los denominados “personal de confianza” anónimos para conocer sobre cualquier actividad u opinión contraria al régimen. Como la Securitate de Rumanía, la Dirección de Inteligencia cubana cuenta con una gran red de informantes y colaboradores en todos los niveles del Estado e incluso del Partido.  Ninguno de los oficiales que acosan a los disidentes tienen nombre propio pues actúan bajo seudónimo, esto hace que las denuncias de sus actos solo puedan referirse a un oficial, Jorge o Jesús o Angel.

Para cada grupo opositor o disidente destacado, existe una unidad de oficiales que se encargan de “controlar” sus actividades, empleando para cada uno, determinados métodos diseñados para advertir, amenazar, o simplemente, “conversar”. Con ello se confecciona un perfil psicológico de cada disidente diseñado para encontrarle su punto débil, para, por medio del cual emplear el chantaje.

Estas unidades actúan, sobre un caso o un individuo de interés o activista contestatario, durante un periodo determinado de tiempo, para posteriormente asignarle los casos a otra nueva unidad. El propósito es evitar el “contagio” ideológico con el disidente con el cual se interactúa. El mejor agente para el acoso de un determinado disidente, es el tipo rústico, escaso de imaginación y de un nivel cultural adecuado; pueden actuar como esbirros o como sicarios, y siempre lo harán sin escrúpulos de conciencia.

Aunque en determinados casos, la Seguridad prefiere que sea la policía la que se encargue de los actos sucios, también sus oficiales pueden actuar directamente como esbirros, encargados de aplicar la violencia disuasiva; de detener de manera arbitraria y con violencia a los opositores políticos. No se inhibirán en atacar a manifestantes noviolentos empleando para ello técnicas de artes marciales.

La Seguridad cuenta con sus propias mazmorras donde los detenidos pueden permanecer por largos periodos de tiempo sometidos a un régimen severo de confinamiento y sin que puedan contar con la asistencia legal de un abogado. El propósito es quebrarles y obtener de ellos una “confesión”: para cerrar el caso. Ningún acusado de actos contra la Seguridad del Estado podrá ser declarado inocente por el tribunal que conozca del caso. Los jueces y fiscales también están expuestos a las represalias de la Seguridad del Estado. 

¿Tiene algún punto débil la Seguridad del Estado que pueda ser utilizado por la resistencia? Lo tiene. La Seguridad actúa por medio de informantes; anular sus fuentes de información es el objetivo a alcanzar. La resistencia puede, a su vez construir su propia red de información por medio de Comité de Apoyo Cívico, para identificar, por sus nombres verdaderos y lugares de residencia, a los oficiales de la Seguridad del Estado que repriman a los participantes en las manifestaciones de protesta o acosen y violenten a opositores noviolentos para su divulgación por todos los medios informativos en el exterior, todo como método de hostigamiento noviolento.

Las brigadas de respuesta rápida es otro de los recursos que moviliza la dictadura junto a la Seguridad del Estado y a las fuerzas policiales en el intento de frenar la resistencia, actuando como un supuesto “pueblo indignado” frente a los disidentes y opositores descalificados como “agentes del imperialismo yanqui”. Esta organización de elementos fanatizados y hasta oportunistas inescrupulosos del PCC y de la UJC, sin faltar algún que otro delincuente favorecido, y muy en especial, la participación de viejos “hombres masa”, como muy bien los ha denominado Armando Chaguaceda, “sectores envejecidos, políticamente adoctrinados y leales al discurso oficial” consumidores habituales de las noticias de la prensa oficial. y cuyo “marco de comprensión de la realidad les hace, a priori, desconfiar y rechazar los datos y valores distintos[1]; actúan siempre con el apoyo de la Seguridad del Estado en el acoso a los opositores, empleando métodos matonistas en los detestables “actos de repudio”, y hasta llegan a la agresión física, utilizando estacas y cabillas. En la elaboración de la estrategia para la ejecución de marchas masivas de protesta deberá considerarse el cómo anular y aislar las acciones de estos grupos delincuenciales.

En el caso de los fiscales que promuevan, contra opositores políticos y manifestantes noviolentos, cargos de sedición y peticiones de graves sanciones de prisión; así como los miembros del tribunal que los sancionen, se deberá considerar cuáles métodos de persuasión y de hostigamiento noviolento se aplicará contra ellos. Al igual que lo propuesto para los oficiales de la Seguridad del Estado, sus nombres y direcciones de residencia deberán ser divulgados para conocimiento general.



[1] Armando Chaguaceda. La Ceguera Voluntaria. El Toque, 20 de julio de 2021 

sábado, 29 de enero de 2022

¿QUE ESPERAR DESPUES DEL VERANO-INVIERNO NEGRO?

 

Mario J. Viera

 


Desde largo tiempo, algunos desde el exilio habíamos aconsejado que, para enfrentar a un régimen cerrado., como el existente en Cuba bajo el dominio del Partido Comunista (PCC), nada debía dejarse a la espontaneidad. Se requería organización y trabajo de proselitismo entre las masas populares. Plateábamos actuar sin apresuramientos, elaborando un programa de acción estratégico, conociendo dónde estaban las debilidades de la oposición y donde sus fuerzas. Recomendábamos no perder tiempos y esfuerzos reclamándoles diálogos a la dictadura, ni solicitándoles referendos o plebiscitos que debían ser impulsados por el propio régimen. Las dictaduras totalitarias no dialogan, exigen acatamiento y obediencia; pero lo principal, exponíamos, era la labor de proselitismo de manera directa, de cara a cara con la gente.

Aconsejábamos, no considerar a los medios digitales como el modo principal de captación y movilización popular, sino como medio auxiliar de apoyo al trabajo directo dentro del seno del pueblo. Advertíamos no dejarse llevar por los avatares de la política interior de Estados Unidos y las batallas entre el partido Demócrata y el Republicano, centrándonos en lo fundamental, en Cuba, en lo cubano; y sobre todo no depositar todas las esperanzas en conseguir el rescate por manos de una potencia extranjera o por los parabienes de alguno de los presidentes de Estados Unidos y de la jauría demagógica de muchos de los políticos de Estados Unidos y de sus intereses electorales. Reclamábamos que la resistencia interna debía ser dirigida desde Cuba y por los cubanos, sin aceptar influencias internas, siempre sospechosas de manipulación.

Mientras tanto, en Cuba aparecen iniciativas trascendentales que marcaron hitos para la resistencia interna, la plantada del 27 de noviembre frente a la sede del ministerio de Cultura y la explosión espontánea de protestas populares del 11 de julio de 2021. Se crearon ilusiones de la próxima caída de la dictadura, que ya el régimen estaba en fase terminal, y eso provocó la idílica propuesta de una marcha cívica anunciada por todos los medios para el 15 de noviembre, sin tener en consideración el factor paralizante del Verano Negro.

El proyecto del 15 N, desde su inicio, ya estaba condenado al fracaso. La dictadura, antes tomada por sorpresa, por el movimiento autóctono del 11J; ahora estaba lista para actuar. No permitiría nuevas manifestaciones populares que le hicieran frente con un reto dirigido al centro de sus poderes. Actuó de inmediato; acosó a los impulsores de la anunciada marcha popular; les impusieron arrestos domiciliarios y el acoso constante de la policía política y de las bandas de respuestas rápida. El común de la gente había visto la respuesta del régimen, deteniendo por la fuerza a cientos de los manifestantes del 11J. Cercado al interior de su domicilio, la figura más representativa del grupo Archipiélago y del 15 N, Yunior García se vio obligado a escapar hacia España. Archipiélago y García habían perdido la perspectiva de lo que el terror gubernamental puede imponer el quietismo. Pensaron que la fruta de la resistencia popular estaba madura y olvidaron lo esencial para que un movimiento democrático de resistencia necesita para imponerse, la organización. Desplegaron valor, honestidad, decisión; pero les sobró entusiasmo y optimismo.  

Es muy acertado el joven periodista independiente, Mauricio Mendoza Navarro, en un artículo que recientemente redactara para Diario de Cuba, cuando recomienda “analizar desde el propio activismo y la oposición cubana los fallos que se han cometido para no volverlos a repetir”. ¿Acaso esto es tan difícil? Refiriéndose a las experiencias del 27 N y del 11 J, Mendoza Navarro en su artículo anota una verdad que está presente y no puede ser omitida, “la falta de organización (dada la espontaneidad de los eventos), lejos de representar victorias para la sociedad civil, le ha servido al sistema para arreciar la represión y generar miedo en la población. Una población que en estos momentos teme apoyar cualquier iniciativa, porque ha visto públicamente las reacciones del sistema; y refiriéndose al Movimiento San Isidro, 27N, Archipiélago o cualquier otro grupo de oposición, dice una verdad apabullante, que hablar hoy de ellos, “es una utopía o algo simbólico”; para agregar: “No existen, porque la fuerza de cualquier movimiento social depende del apoyo popular en masas”. Punto este del que ha adolecido la oposición interna, desde el mismo momento cuando convirtió la labor de proselitismo en algo que solo puede asegurarse a través de las páginas sociales de internet. Remacha entonces, Mendoza Navarro, lo que varios de nosotros no nos hemos cansado de repetir: “Las redes sociales ayudan y son una herramienta importante, pero una cosa es en redes y otra en el terreno físico. Con una oposición diezmada, es muy difícil obtener logros tangibles”.

Partiendo de estos razonamientos suyos, el periodista independiente afirma algunas verdades precisas: “Los últimos meses de 2020 y 2021 serán un periodo inolvidable en la historia de Cuba, también por el gran fracaso de la propuesta del 15N (…) El Gobierno, escarmentado de la primera experiencia, prefirió reprimir a permitirlo. Pocos sacaron esa conclusión, y confiaron en la propuesta de Yunior García Aguilera, que no fue más que la sepultura de toda expectativa ciudadana de cambios reales, pues el 11J demostró que gran parte del país está harta de la decadencia del sistema socioeconómico cubano”. 

Alegra conocer que en Cuba hay mentes jóvenes y frescas que saben interpretar la realidad política del país; que saben extraer experiencias de los errores; que coinciden con la experiencia de todos los que en el tiempo les antecedimos.

Hoy, jueces y fiscales, que han perdido toda honorabilidad, imponen sanciones severas de prisión contra todos aquellos que osaron expresar el descontento ante un inoperante, retrógrado y represivo sistema. Imponiendo el miedo y el atropello a la justicia, estos miembros de la judicatura han mostrado el rostro descarnado de la dictadura del PCC. No existen términos medios, o ellos o el pueblo. Sus nombres deben ser dados a conocer por todos. No pueden quedar en el anonimato son tan o más despreciables como los altos directivos del PCC y el Gobierno.  

Debemos mantenernos alertas. El régimen comunista está preparando el nuevo zarpazo dirigido a liquidar al periodismo independiente. Tenemos todos dentro del exilio, promover una campaña internacional en defensa de los periodistas independientes que actúan en Cuba. Ya está a la vista, ya aceitan la máquina represiva para acallar toda voz libre.

En las actuales condiciones, ¿qué toca hacer?

Los diezmados grupos opositores, el 27N, Archipiélago, debieran reevaluar los métodos que hasta ahora han practicado, sacar experiencias de los errores cometidos, analizar los empleados por el régimen para imponer el terror y deducir los medios de como anularlos; en la fuerza aparente del régimen fundada en la represión, está precisamente su debilidad. Reagruparse, quizá en pequeños grupos, quizá actuando en el anonimato sin mucho resalte, centrando el trabajo político dentro del marco de los municipios, captando apoyos y adeptos, incluso entre los indecisos, y promover un liderazgo horizontal. Cada acto, cada iniciativa, que se lleve a cabo debe ser analizado en sus pros y sus contras antes de ejecutarlos. Preparar las masas para impulsar la resistencia noviolenta. Toda esta labor requiere astucia, decisión y paciencia; y todo ello sin abandonar las denuncias de las violaciones y los atropellos del régimen contra los derechos humanos, civiles y políticos de los ciudadanos. Hay que ganar la opinión internacional, de intelectuales, de artistas; de la izquierda democrática internacional y arrebatarle apoyos a la dictadura.

Todo movimiento revolucionario conlleva riesgos. Los grupos opositores, el 27N y Archipiélago son representantes de la nueva Revolución, una no violenta y democrática, dirigida en contra del régimen contrarrevolucionario, retrógrado, antidemocrático y usurpador del PCC.

Y algo que no podemos olvidar; el axioma que plantea: “Se puede hacer una revolución, sin el Ejército o con parte del Ejército, pero nunca contra el Ejército”.

miércoles, 18 de agosto de 2021

DECRETO-LEY 35: LA RESPUESTA DEL PCC AL 11 J

 

Mario J. Viera

 


Leer el contenido de este denso y extenso decreto-ley del Consejo de Estado, es, si no angustioso, si bastante tedioso; pero hay que leerlo y leer también los decretos del Consejo de Ministros y las respectivas resoluciones del Ministerio de Comunicaciones que se dictaron como complementos.

 

Lo primero que salta a la vista, luego de una primera lectura ─ ¡Uf, le di tres lecturas! ─, es que la dictadura del PCC se percató de que, dentro de su ordenamiento jurídico-represivo, existía un vacío; un vacío que no lo cubría la fatídica Ley 88 de 1999. El ciberespacio no es como el espacio informativo propio de la prensa escrita, radial o televisiva, totalmente controlado por el régimen; es un espacio donde hay cabida para el disenso, para la confrontación de ideas e, incluso para la movilización contestataria, y esto le quedó bien claro a la élite de poder del Partido Comunista, luego de las masivas manifestaciones populares de protestas del 11 de julio. Se requería, para los gerifaltes del PCC, poder levantar diques que, de alguna manera, limitaran la acción de las redes sociales y su influencia dentro del ánimo nacional.

 

Pensaron y pensaron qué hacer, y decidieron, si no podían controlar del todo el influjo del internet, al menos introducir una legislación que, quizá, generara temor. De este modo apareció el Decreto-Ley 35. ¿Su objetivo? De acuerdo a lo enunciado en el inciso a) de su artículo 3, es coadyuvar a que la utilización de los servicios de telecomunicaciones sean un instrumento para la defensa de la dictadura y poder, como se dice en el inciso j), “elevar la ciberseguridad para salvaguardar” que los servicios de telecomunicaciones/TIC “no atenten contra la Seguridad y la Defensa Nacional, el Orden Interior”, tal como tales términos son entendidos por la dictadura. En este sentido, todos tienen el deber de impedir, que esos servicios públicos, (Artículo 15) “se utilicen para atentar contra la Seguridad y el Orden Interior del país (y) transmitir informes o noticias falsas”; por supuesto, se supone, como noticia falsa, todas las verdades que se digan sobre el accionar del Estado-partido. Lo principal de todo, es evitar se produzcan “incidentes de seguridad”, y esto se logra por la coordinación con el ejército (Fuerzas Armadas Revolucionarias) y la policía (MININT). Para tal coordinación, ya desde antes, se había legislado la Ley 75 de defensa nacional de 1994, por la cual se crearon los Consejos de Defensa.

 

Así, el artículo 119 del Decreto-Ley 35, formula que el “Consejo de Estado o el Consejo de Defensa Nacional, según el caso, dispone la implantación de medidas especiales, nacionales o regionales, para el manejo del espectro radioeléctrico, en los casos siguientes: a) Situaciones excepcionales; b) maniobras militares; c) situaciones de espionaje radioelectrónico del enemigo; y d) otras circunstancias vinculadas a la Seguridad y la Defensa nacionales, así como con el Orden Interior”. Activar, en una palabra, los Consejos de Defensa para resistir un posible movimiento bien organizado de resistencia no violenta.

 

Como complemento a la generalidad del Decreto-Ley, se dictó el Decreto 42 del Consejo de Ministros, por cuyo artículo 53 se busca desestimular a los usuarios de los servicios de telecomunicaciones a expresarse libremente dentro de las páginas sociales, bajo la amenaza de suspensión del servicio o de terminación del contrato, cuando sus acciones, supuestamente afecten “la seguridad colectiva, el bienestar general, la moralidad pública, el respeto al orden público o como medio para cometer actos ilícitos; por supuestos, entre esos actos ilícitos se encuentra el derecho a la manifestación pública y a la protesta.

 

La Resolución 105/2021 del Ministerio de comunicaciones es más específica en cuanto al tema de la Ciberseguridad. Su artículo 3, define la respuesta a los “incidentes de ciberseguridad” como todo el proceso que se realiza para su gestión, y en el artículo 7, define: “Se considera un incidente de Ciberseguridad cualquier evento que se produzca de forma accidental o intencional, que afecte o ponga en peligro las tecnologías de la información y la comunicación o los procesos que con ellas se realizan”.  Y por el artículo 8: “Se entiende por evento de Ciberseguridad al cambio en el estado de un sistema o servicio, que puede generar una alerta o notificación creada por un elemento de configuración, servicio o herramienta de monitorización”; o lo que es lo mismo, imponer la cibervigilancia.

 

No obstante, dentro del texto del Decreto-Ley, como en los decretos del Consejo de Ministros y las resoluciones del Ministerio de Comunicación, dictados como complementarios, no se tipifica la figura jurídica de los incidentes de ciberseguridad, esto se reserva para los anexos que acompañan a esta resolución 105/2021. En el segundo Anexo de esta Resolución, se tipifican diferentes variedades de incidentes de ciberseguridad y sus correspondientes niveles de peligrosidad. En especial, resaltan los clasificados dentro de la categoría de “Daños éticos y sociales” y los denominados “Incidentes de agresión”.

 

Dentro de la primera clasificación se incluyen las subcategorías “Eco mediático de noticias falsas”, y “Difusión dañina”; ambas consideradas como un nivel de peligrosidad Alto. La primera de estas dos subcategorías se configura como la “Divulgación de noticias falsas, mensajes ofensivos, difamación con impacto en el prestigio del país”. En tanto que la segunda subcategoría queda tipificada como, la “Difusión a través de las infraestructuras, plataformas o servicios de telecomunicaciones/TIC de contenidos que atentan contra los preceptos constitucionales, sociales y económicos del Estado, inciten a movilizaciones u otros actos que alteren el orden público; difundan mensajes que hacen apología a la violencia, accidentes de cualquier tipo que afecten la intimidad y dignidad de las personas”, algo, esto último, que no observan los órganos represivos de la dictadura o la misma prensa controlada por el PCC.

 

En la categoría de “Incidentes de agresión” se consideran tres subcategorías, todas consideradas con un nivel de peligrosidad Muy Alto. Así queda tipificada la figura del “Ciberterrorismo” que consiste en acciones “mediante el uso de las TIC cuya finalidad es subvertir el orden constitucional, o suprimir o desestabilizar gravemente el funcionamiento de las instituciones políticas y de masas, las estructuras económicas y sociales del Estado, u obligar a los poderes públicos a realizar un acto o abstenerse de hacerlo. Alterar gravemente la paz pública. Desestabilizar gravemente el funcionamiento de una organización internacional. Provocar un estado de terror en la población o en una parte de ella”.

 

La “Ciberguerra”, esta subcategoría se refiere a supuestos “Métodos de Guerra no Convencional y acciones ofensivas de carácter militar empleados para derrocar el gobierno mediante el uso de las TIC con desarrollo de ataques cibernéticos a infraestructuras críticas para justificar acciones políticas, económicas, subversivas o de injerencias”.

 

Si la Ley 88 fue la respuesta que diera el régimen del PCC a la promulgación de la Ley Helms-Burton y una excusa propicia para intentar frenar el crecimiento de la oposición interna y del movimiento del periodismo alternativo o periodismo independiente, este decreto-ley es la respuesta que la dictadura da al exilio cubano, en especial de aquel con base en el sur de la Florida con su reclamo de intervenciones militares en la isla y más presiones económicas. Es la decisión de atrincheramiento total y delirios numantinos; y el medio propicio para ahogar nuevas manifestaciones populares de desobediencia civil y de reclamos de libertad, lo que por el contenido de la nueva legislación se considera “Subversión Social”.

 

La fiera herida se refugia en su guarida y es capaz, aunque sea en sus últimos estertores, de atacar, con dentelladas y zarpazos mortales, a quien ose enfrentarle.

miércoles, 14 de julio de 2021

LAS PROTESTAS MASIVAS EN CUBA

 

Mario J. Viera

 


Cual un tornado que se precipitara inesperadamente sobre un territorio, así han sido las olas de protestas masivas que se han producido a todo lo largo y ancho de Cuba, tomando desprevenidos, no solo al régimen dictatorial del PCC sino, incluso, al propio movimiento opositor interno en la isla. El pueblo ha alzado su voz. La resistencia noviolenta crece imparable. El pueblo, al que muchos acusaban de indolente, se ha lanzado a las calles reclamando libertad y el cese del gobierno usurpador de Miguel Díaz-Canel.

 

A lo largo de más de seis décadas el pueblo cubano ha estado a merced y al arbitrio de un régimen totalitario; régimen intransigente, represor e inepto en la conducción del Estado. Suprimidas las libertades fundamentales a las cuales todo ser humano tiene derecho, el disenso criminalizado y deshumanizado el disidente hasta presentarle como sabandija, gusano o cucaracha que hay que aplastar, destruir, eliminar. Y, para ello, en 1991, el régimen crea sus brigadas parapoliciales de respuesta rápida que no se inhiben ni siquiera ante el asesinato. El cubano se tragaba sus frustraciones, aguantaba. Sus agravios los liberaba huyendo del país, hasta arriesgando la vida en intentos de cruzar el Estrecho de la Florida en embarcaciones endebles. No había otro modo, Cuba se convirtió en una gigantesca cárcel donde todos era vigilados y acechados. Se produce el asalto a la embajada del Perú. Cientos de cubanos penetran en aquella sede en busca de un escape, llega el Mariel y luego la crisis de los balseros de 1994.

 

¿Qué quedaba de aquel cubano rebelde y arisco que se levantaba con furia frente a sus opresores? “Ni los palmacristazos del machadato, ni los ajusticiamientos extrajudiciales del batistato conducidos por verdugos con uniformes militares, como Ventura Novo, Masferrer o Carratalá representaron la merma total de los derechos como sucede en la Cuba de hoy”, como un día escribí comentando sobre la postergada rebelión cubana. Sorprendía la falta de energía que aquejaba al cubano, hasta tal punto que no concordaba con aquel levantisco que se rebeló contra los abusos del coloniaje español, que arma en mano, en manifestaciones públicas, en actos de desobediencia civil y de huelgas echó por tierra al gobierno tiránico de Machado y supo enfrentarse a los matarifes de Fulgencio Batista. Aquel cubano colectivo que apoyó la revolución auténtica de 1933 retando la amenaza de los barcos de guerra americanos fondeados frente a la bahía de La Habana. Aquel cubano ¿Dónde había quedado relegado? Sin embargo, todo tiene un límite, incluso hasta para el miedo. El miedo se pierde en el conjunto unido, unos a otros contagian el valor. Entonces se producen conatos de resistencia

 

El primero de julio de 1993 se produce el amotinamiento de Claro de Luna en Cojímar, donde, prácticamente todo el pueblo se levantó frente a la dictadura; el 5 de septiembre de 1994 con el "maleconazo"; la clarinada del 27 de noviembre de 2020 con la plantada frente al Ministerio de Cultura. Hechos estos que han marcado hitos históricos de la postergada rebelión cubana, para culminar con estas últimas manifestaciones de rebeldía nacional que se iniciaron el 11 de julio en la apacible ciudad de San Antonio de los Baños, para luego extenderse por contagio a otras localidades en todo el territorio nacional.

 

Manifestaciones estas que son excepcionales, gigantescas, aunque idénticas a las anteriores por su espontaneidad, no organizadas, no planeadas. Representan un despertar, una demostración de que el miedo se está perdiendo, pero la espontaneidad, si no se le conduce, a la larga se apaga. Ahí es donde hay que trabajar: ¡Hay pueblo! Solo se requiere organizar las protestas aplicando una estrategia inteligente de lucha y movilización.

 

Estas de ahora, son el rostro verdadero del cubano que ha perdido el miedo, que se busca a sí mismo y se une y levanta su voz, al grito de "Patria y Vida" y "No tenemos miedo". Pero la espontaneidad, en política, es frágil, por eso lo que se requiere es la organización y el plan estratégico de lucha noviolenta para que no se apaguen las protestas. Ahí está la masa para hacer la obra, solo se necesita la voluntad de trabajar en ese empeño.

 

La tiranía tomada inicialmente de sorpresa, de inmediato reacciona. El fantoche de Raúl Castro colocado si consenso nacional al frente del Gobierno, Miguel Díaz-Canel lanza un llamado desde la televisión a la violencia, a la guerra entre cubanos: Estamos convocando a todos los revolucionarios de nuestro país, a todos los comunistas, a que salgan a las calles en cualquiera de los lugares donde se vayan a producir estas provocaciones hoy, desde ahora y en todos estos días”; y ratifica que las calles son de los “revolucionarios”, de esos que han vendido sus almas a la mentira y al deshonor; de esos que son los únicos que la dictadura reconoce como cubanos. Y agrega el usurpador Díaz-Canel: “Somos muchos los revolucionarios en este pueblo que estamos dispuestos a dar la vida y eso no es por consigna, es por convicción. Tienen que pasar por encima de nuestros cadáveres si quieren enfrentar la Revolución, y estamos dispuestos a todo y estaremos en las calles combatiendo”. Magníficas declaraciones que hubiera querido pronunciar Augusto Pinochet.

 

Ya se ven los resultados. La represión brutal de una jauría de sicarios ─ que debieran considerarse como traidores a la patria donde nacieron ─ contra un pueblo que la única arma que blandía era su indignación y su coraje. Violencias desmedidas que dejan pequeñas las de la dictadura de Fulgencio Batista.

 

Entonces el exilio cubano en Miami reacciona. Un fuerte apoyo al pueblo que en las calles de Cuba se enfrenta a la tiranía. Bueno es apoyar al hermano que lucha en condiciones desiguales con sus opresores. Pero algunos, van más allá del simple apoyo moral, quizá para aplacar sus cobardías cuando vivían en Cuba, y reclaman una intervención del ejército de Estados Unidos en la isla, intervención militar que denominan “humanitaria” como si las bombas, los misiles, los cañonazos lanzados desde destructores atracados frente a la Bahía de La Habana pudieran tener carácter humanitario. Y se van en caravana a Washington D.C, para reclamar, para exigir al presidente de los estadounidenses, al mismo que muchos de los que van en la caravana han acusado de comunista y de haber cometido fraude electoral, que movilice al cuerpo de marines para lanzar la humanitaria intervención militar en Cuba. Se olvidan de algo esencial, que Estados Unidos, como lo declaró el senador demócrata Bob Menéndez y el senador republicano Marco Rubio, no invadirá militarmente a Cuba. Se olvidan de algo elemental, que la liberación cubana solo puede alcanzarse en cuba por los cubanos por medio de la resistencia armada o la resistencia noviolenta o por una mezcla de ambos métodos de resistencia.

 

El momento ahora, no es pedir cobardemente que otros nos conquisten la libertad con sus fuerzas armadas; el de ahora es momento de estricto apoyo al pueblo cubano, a su resistencia; el momento de ahora es denunciar en todos los foros internacionales; el momento de ahora es sentar al gobierno usurpador de Cuba en el banquillo de los acusados en el Consejo de Derechos Humanos. El momento de ahora es dejar a un lado las banderías que dividen al exilio, sin poses de libertadores. La explosión social está a las puertas y el régimen, asustado, como hacen las fieras, morderá y lanzará zarpazos. Ahora hay que mantener la vigilancia frente a las acciones represivas del gobierno usurpador. No es momento para aflojar las medidas económicas que acorralan al régimen, porque el pueblo está en las calles. La acción criminal de la tiranía en contra de los que reclaman libertad, ha anulado cualquier intento de mejorar relaciones diplomáticas y de tender esos supuestos "puentes de amor" que algunos ingenuos promueven.

 

Se requiere ahora reagrupar las fuerzas, elaborar una estrategia de lucha inteligentemente elaborada, formar comités cívicos de apoyo a la resistencia y organizar las movilizaciones, dirigirlas para alcanzar los objetivos que se persiguen. Hay que captar a los mandos intermedios de las fuerzas armadas cubanas y de la policía, para que apoyen al pueblo o para que no tomen parte en los actos represivos.

viernes, 7 de mayo de 2021

El plan Tiñosa mediático

 Mario J. Viera

 


Granma digital publica en su edición de ayer, 6 de mayo, un muy interesante artículo, debido, quizá, a la pluma de un comentarista de la oficialidad. Un artículo bajo el sugerente título de “Plan Cóndor mediático”. Y digo que el tal artículo resulta interesante porque los argumentos que expone el redactor, pueden volcarse en contra de aquello que intenta sugerir.

 

El párrafo inicial del artículo resultó de mi agrado: “Una vez sentados, en sus sillas de “mando” respectivas, el club empresarial que gobernará en Latinoamérica arreciará su ofensiva mediática en la fase de silenciamiento, invisibilización y satanización de opositores”. ¿Verdad que el pronunciamiento es interesante? Lo es, porque se puede parafrasear lo dicho, con ligeras alteraciones y decir: ““Una vez sentados, en sus sillas de “mando” respectivas, el club del PCC que gobernará en Cuba arreciará su ofensiva mediática y policiaca para el silenciamiento, invisibilización y satanización de opositores”. Pienso que de este modo el párrafo resultaría más atractivo y preciso.

 

Por supuesto que el dardo del escribiente está dirigido a las supuestas “manías estéticas de las peores mafias oligarcas que medran en Argentina y en Latinoamérica”. Si, porque esas mafias nos harán ver “proliferar una lista larga de programas televisivos de estilos bravucones pretendidamente “periodísticos” bajo el supuesto de que con el modo de información majadero basta y sobra, mientras, la realidad se diluye entre palabrería efectista y anuncios publicitarios”. ¡Uf! Esto dicho así, pudiera también decirse del mismo medio “informativo” para el cual trabaja el redactor; para el NTV; y para algunos comentaristas televisivos, como un tal Humberto López, con estilo bravucón pretendidamente “periodístico”, “mientras la realidad se diluye entre palabrería efectista y consignas políticas publicitadas.

 

Pero no se trata de cualquier camuflaje. Esta vez sacarán de la chistera mediática los conejos de la invisibilización y la palabrería adquirida para transferir la culpa a los opositores”. No es camuflaje, es directa y claramente la intención de hacer invisible a la oposición al régimen del PCC y transferir la culpa de todo lo que mal se hace al embargo… ¡Perdón, eso no es lo que ha pretendido dar a entender el escribidor del Granma! El se estaba refiriendo a esas supuestas “mafias oligárquicas” que abundan en la América Latina, no a la que rige en Cuba.

 

Como haciendo uso del sarcasmo, el autor del artículo “Plan Cóndor Mediático” anota: …será culpa de los pueblos que aceptaron las dádivas de los “comunistas”, que nos engañaron con “la distribución de la riqueza” y la “inclusión social”. Pues mire Ud., no fue culpa del pueblo, sino de los agitadores políticos y del mesianismo castrista, que, en el caso cubano, el pueblo aceptara, ser engañado con “la distribución de la riqueza y la inclusión social”; porque, en realidad no hubo distribución de riqueza, sino de pobreza, ni existe inclusión social, por cuanto, la inclusión solo es válida para aquellos que alaben al Partido y a la, que se empeñan en seguir llamando, “revolución”.

 

Refiriéndose a la lista de programas que ya citara, el cronista del Granma intenta definir lo que está haciendo la “mafia estética de la oligarquía”: “Es una guerra para hacer sucumbir la voluntad democrática que partió a la mitad el espectro electoral y para saquear íntegramente a la clase trabajadora”. Si descontamos eso de “la mitad del espectro electoral”, se puede afirmar lo mismo pretendido por el Gobierno de Cuba y, sobre todo, por el PCC: el intento de hacer sucumbir la voluntad democrática, aún subsistente en gran parte de los cubanos, y continuar saqueando a la clase trabajadora, sometida a organismos sindicales que no la representan y a salarios de miseria, solo para mantener todo el aparato represivo del país y el mantenimiento de todo el equipo propagandístico del PCC.

 

No hay que negarlo, esta frase es contundente: “El olfato revolucionario de los pueblos y su aprendizaje histórico serán puestos a prueba en la refriega mediática preparada para negarlo todo, para desfigurarlo todo”. Bien se ajusta al momento actual que se vive en Cuba ─ con el sacudimiento y el despertar que ha generado el 27N ─. La Operación Tiñosa impulsada por el PCC está poniendo a prueba esa energía viril de resistencia, propia del cubano, que durante décadas de mentiras y represiones logró castrar el régimen de la vida en la mentira. Si, el “olfato revolucionario y el aprendizaje histórico” de las nuevas generaciones de cubanos se pondrá a prueba, en la refriega mediática y represiva que prepara la dictadura del PCC “para negarlo todo, para desfigurarlo todo”

 

Ellos (los “gerentes del mercado neoliberal”) van a desfigurar todo pensamiento popular, ellos quieren convencernos de que siempre hemos estado equivocados, de que su mundo feliz, oligarca y «vendepatria» es lo mejor que pudo habernos ocurrido y que hemos de estar agradecidos de que nos engañen, nos humillen y nos usen para enriquecerse. Y cuentan con los ‘medios de comunicación’, sus medios”. ¿Acaso no podemos parafrasear esta parrafada? ¡Hagámosle para que tenga sentido!:

 

Ellos (los gerentes del PCC) van a desfigurar todo pensamiento popular, ellos quieren convencernos de que su mundo feliz, represivo y antipatriótico es lo que pudo habernos ocurrido y que hemos de estar agradecidos de que nos engañen, nos humillen, nos reprimen y nos usen para enriquecerse. Y cuentan con los “medios de comunicación” con sus medios.

 

Y se concluye el artículo: “Esta fase de la batalla verá – como nunca – agudizadas, tecnificadas y actualizadas las ofensivas mediáticas contra el pueblo, es urgente comprender esta lucha”. Esta frase me la adueño, como si yo mismo la hubiera empleado. El párrafo de cierre lo parafrasearé sin reproducirle integro: Si no nos aunamos todos en defensa de nuestros derechos, el gobierno usurpador del PCC “batirá con plena libertad sus alas de buitre sobre los cielos del saqueo y esperarán que nosotros aplaudamos. Ya lo hemos visto”.

jueves, 3 de diciembre de 2020

ANTE LA AMENAZA QUE HOY EL GOBIERNO DEL PCC REPRESENTA PARA LA LIBERTAD DE CUBA

 

Mario J. Viera

 


La posibilidad de implementar los postulados del artículo 4 de la Constitución de 2019.

La respuesta al reto del 27 de noviembre, la acaba de dar Granma en su editorial del 1 de diciembre: “¿Qué letra de ley tiene autoridad mayor que la que otorga la legitimidad, cuando es escrita y votada por la abrumadora mayoría del pueblo que la promulga para sí, para su bienestar, para afirmar su presente y blindar el futuro de sus hijos?” 

En este editorial el referente es el Artículo 4 de la fraudulenta Constitución, que convierte en actividad anticonstitucional toda aquella realizada en contra de la irrevocabilidad del socialismo.  La amenaza está implícita. La llamada a reprimir, a levantar parte del pueblo contra otra parte del pueblo, contra todo aquel que intente, o quizá solo se presuma, “intente derribar el orden político, social y económico establecido por esta Constitución”.

Disentir, en Cuba, constitucionalmente es un grave delito, es algo así como traicionar la patria. No hay otro modo de entender los alcances del Art. 4. Ya están dando los primeros pasos en la escalada represiva, reflejando claramente el pánico infundido al PCC por la digna protesta de 300 jóvenes artistas e intelectuales con su plantada ante el Ministerio de Cultura. Las bestias cuando se sienten amenazadas lanzan zarpazos. De inmediato detienen y se llevan presos a Tania Bruguera y a Luis Manuel Otero Alcántara. Y ponen al “pueblo” en la calle en defensa de “su” ‘revolución”, de su sistema del socialismo fascista, como en la payasada del Parque Trillo y de la camiseta con la bandera cubana que vestía el pelele del Buró Político del PCC, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, que habla y dice, como cualquier otro canalla populista: “El pueblo cubano está en la calle, no admitimos injerencias de nuestros enemigos. Los problemas nuestros los resolvemos entre nosotros”.

Tienen miedo de que el pueblo, el verdadero, no el representado en la payasada del Trillo, está perdiendo el miedo; y se aprovechan de la politiquería de Donald Trump y de la influencia que han ganado los trumpistas dentro de un importante sector oposicionista de Cuba, para presentar a todos los que osen levantan su voz de denuncia como agentes del imperialismo yanqui, como “con su farsa de mercenarios pagados de San Isidro, acaecida en días recientes, y la secuencia de manipulaciones y hechos asociados con el declarado fin de desestabilizar a Cuba socialista”, referencia cínica a la huelga de hambre de los activistas de San Isidro y a la plantada frente al MINCULT del 27 de noviembre.

Entonces, Granma resucita a Fidel Castro para condenar los actos de dignidad de un grupo de jóvenes que adelantan ante un funcionario de la dictadura sus reclamos y sus demandas: “No van a desmoralizarnos, no nos van a amedrentar. ¡No le vamos a dar garantías a la contrarrevolución, que es lo que quieren!”. Definitivamente el régimen tiene miedo y va a atacar, aprovechándose de la debilidad presente dentro del movimiento opositor, dormido en los sueños de un Donald Trump liberador; de un movimiento opositor que ha descuidado insensatamente la labor del proselitismo, el de la organización, el de seguir mirando hacia afuera sin mirar hacia dentro; sin aglutinar pueblo y juventudes.

Hoy Cuba está al borde de convertirse en una Corea del Norte a solo 90 millas de la Florida. ¿Quién le detendrá las manos? ¿Cuba decide? ¿El Directorio Democrático? ¿Somos Más? Esos solo se han dedicado a hablar, a implorar apoyo en instancias internacionales; en alabar y sacralizar a Donald Trump, y vivir de sus jugosos grants federales. 

Como bien se hace observar en Diario de Cuba, el Artículo 4 de la fraudulenta Constitución de 2019 “no solo legitima la persecución política y la represión policial y judicial, sino que autoriza al resto de los ciudadanos a emplear la violencia contra cualquier opositor pacífico, defensor de derechos humanos, periodista independiente o artista, que se oponga al Estado socialista”.

Mientras tanto, el régimen criminal y traidor cubano mantiene asiento en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, y Rusia, y China, Irán y Turquía le dan todo su apoyo.

miércoles, 8 de abril de 2020

CUBA: LA MASCARA TRAS EL COVID-19


Mario J. Viera



Ya comienza a verse en Cuba el verdadero rostro de la dictadura oculto tras el combate al Covid-19. Ahora una redactora del Granma, siguiendo las instrucciones precisas que le imparte el Buró Político del PCC, hace algunas advertencias: “no podemos darnos el lujo ─ afirma la “periodista” vocera ─ de que exista impunidad y de tener actitudes permisivas ante lo mal hecho”. En principio parece ser algo lógico en medio de una epidemia que, en el país, pudiera alcanzar proporciones incalculables; que hay que estar atento a todo lo que se hace para detener la expansión de la epidemia; ejercer el derecho a la crítica, exigir transparencia, pedir resultados; pero tenemos que hacernos algunas preguntas al respecto: ¿Qué significa “lo mal hecho”? ¿Cuáles son las actitudes incluidas dentro del concepto de “lo mal hecho”? ¿Falta de previsión de las autoridades gubernamentales o sanitarias del país? No, la escribidora lo descarta, porque ella deja bien en claro que el Estado cubano “de manera pertinente, ordenada y con probada eficacia” lleva a cabo el “plan de enfrentamiento” al Covid-19 de acuerdo con “las particularidades del país”. Eso es muy importante, “las particularidades del país”, sí porque Cuba es muy particular, muy diferente a cualquier otro país, aunque, aclárese, todos los países tienen sus “particularidades”, no es lo mismo Argentina que México, ni Inglaterra que Estados Unidos, sin embargo, el virus del Covid-19 no hace diferencia alguna en cuanto a las particularidades de cada país.

Cuba, ya de largo, sufre una carencia crónica de recursos, esto sí es una de sus “particularidades”, y con esos recursos deficitarios tiene ante sí el azote de una pandemia, y nos dice la vocera en Granma, “que aun pandemia de por medio, seguimos bloqueados y asediados económicamente”, y esto hay que repetirlo ad nauseam, porque es la coartada perfecta para ocultar las propias deficiencias. Pero nadie debe preocuparse, porque, entre “lo mal hecho” no está el mal uso que de esos recursos hace el Gobierno; porque entre “las innegables fortalezas” con que se cuentan, está también, la “economía planificada”, y así, nos dice la redactora de Granma, el gobierno “con orden y de manera colegiada” hace “un uso objetivo de los recursos de que dispone el país”; claro está que solo aporta una afirmación sin fundarla en hechos estadísticos y que demuestren ese supuesto “uso objetivo de los recursos”.

 ¿Acaso entre “lo mal hecho” se incluyen las violaciones que puedan cometerse, por negligencia o por desidia, del protocolo sanitario? ¡De ninguna manera!, parece decir la plumífera; porque en Cuba, entre otras fortalezas, se cuenta con “un extraordinario sistema de salud pública (...) y la estructura y concepción de la Defensa Civil”. Y en ese extraordinario sistema de salud y con esa estructura de la Defensa Civil, no se producen errores, no existe “lo mal hecho”, ¡Faltara más! Si es que “la más alta dirección del país” se desvela “para mantener la vitalidad de los servicios; para que sean sostenibles las garantías que, en materia de derechos, disfrutamos los cubanos”; ¿cuáles son esas garantías de derechos que, supuestamente se disfrutan en Cuba? Parece ser que la cronista del Granma no ha leído el Código Penal de Cuba ni lo ha cotejado con lo que dice la Declaración Universal de los Derechos Humanos o con lo que se establece internacionalmente como derechos de los ciudadanos. Ella cumple con lo que se le ha encargado y no se va aponer a filosofar sobre algo tan baladí como ese tema de los derechos ciudadanos.

La careta comienza a caerse, no lo dice la obediente cronista del Granma, pero es lo que se deduce de las palabras de ese tal presidente Miguel Díaz-Canel, que ella cita, “ya pasamos la etapa de educar, informar y persuadir, ahora, actuar con rigor...” Actuar con rigor contra “lo mal hecho” y deja definido lo que se considera como “mal hecho”: “Tanto aquellos que infrinjan las medidas sanitarias (está bien), como los que pretendan lucrar con lo que a todos nos pertenece” (no es incorrecto); pero ahora viene lo  que realmente es el más mal hecho de todo lo “mal hecho”, y es por eso que el PCC activó los Consejos de Defensa de la “guerra de todo el pueblo”:  o los que apelen al desorden para seguir el juego a quienes, aun en un momento tan sensible, se empeñen en desacreditar a nuestro sistema social, que no les quepa duda, deberán afrontar ante la ley las consecuencias de sus actos”.

El régimen, por supuesto siente temor. Está frente a una situación muy especial, que afecta a la ciudadanía mucho más que el desabastecimiento crónico debido, tanto al embargo externo, como al bloqueo interno, la propagación del Covid-19. Ha habido reclamos por parte de la población por las carencias; hay temor a la pandemia y si esta crece en cifras alarmantes en todo el territorio nacional, todo puede ocurrir, hasta un estallido social espontáneo, y ya esa situación, los magnates del PCC la están previendo. Ya se manipularán las cifras que reportan sobre enfermos y decesos; es peligrosa la transparencia. El régimen no pretende persuadir. está listo para instrumentar la represión con toda su crudeza “aún en un momento tan sensible” que puede poner a su “sistema social” en peligro de ser barrido, más por la acción popular que por los propios efectos del virus... Mientras tanto, la oposición interna guarda silencio.