Mostrando las entradas con la etiqueta Reflexiones castristas. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Reflexiones castristas. Mostrar todas las entradas

lunes, 6 de octubre de 2014

Los tristes “héroes” del castrismo


Mario J. Viera

Luego de 24 párrafos, algunos descomunales, recontando a su modo la historia del mal llamado “proceso revolucionario” que el impusiera, Fidel Castro se decide, finalmente en su último artículo titulado “Los héroes de nuestra época”, a tocar el tema que le motivó a escribir: el envío, por el recurso de “ordeno y mando”, de una brigada médica al África para “luchar contra el Ébola” y especular sobre el asesinato del prepotente y furibundo diputado oficialista Robert Serra.

Según el casi decrépito caudillo “ambos hechos reflejan el espíritu heroico y la capacidad de los procesos revolucionarios que tienen lugar en la Patria de José Martí y en la cuna de la libertad de América, la Venezuela heroica de Simón Bolívar y Hugo Chávez”.

Y parece que Castro, el anciano, parece conmoverse hasta las lágrimas ante el asesinato de uno que hizo de la violencia su principal leitmotiv, el diputado del PSUV, Robert Serra.

Es que los “revolucionarios” muertos, por cualquier motivo, hasta después de muertos son útiles para la propaganda y el azuzar de odios. De este modo declara, como alguien que conoce muy bien el tema: “No podría jamás creer que el crimen del joven diputado venezolano sea obra de la casualidad”. Y a continuación insinúa que tras el cruel asesinato se esconde la mano de la inteligencia de Estados Unidos y la complicidad de la oposición democrática venezolana: “Sería tan increíble, y de tal modo ajustado a la práctica de los peores organismos yankis de inteligencia, que la verdadera casualidad fuera que el repugnante hecho no hubiera sido realizado intencionalmente, más aún cuando se ajusta absolutamente a lo previsto y anunciado por los enemigos de la Revolución Venezolana”.

Sí, es posible que Robert Serra tuviera la simpatía de Castro, quizá ese joven le recordaría sus tiempos cuando era un matón en la Universidad de La Habana dentro del grupo gansteril de Emilio Tro Rivero, la Unión Insurreccional Revolucionaria (UIR); cuando participó ─ aunque no se le pudo probar ─ en el asesinato del Presidente de la Federación Universitaria, Manolo Castro y del Campo. 

Serra, como antes lo hiciera Castro vinculado a la UIR, tenía estrecho lazos con los matones de los colectivos La Piedrita, Los Tupamaros y Alexis Vive. Un analista político, Helly Ángel lo caracterizó de la siguiente manera: “Él fue un muchacho muy controversial, muy problemático, incluso dentro de su propio núcleo familiar, con muchos conflictos y enfrentamientos, incluso entre sus propios familiares. Era un muchacho castrista, muy admirador de Fidel Castro, seguidor de la revolución cubana”.

Serra no era un tipo fácil. El 25 de abril de 2010, junto a 30 de los temibles motorizados que le eran fieles fueron a exigir que pusieran en libertad a uno de sus compinches detenidos por la Guardia Nacional Bolivariana por agredir a dos personas y a quien se le confiscaron un arma con los seriales limados. Al no conseguir su propósito tirotearon al Destacamento Móvil 51 de la GNB.

La alharaca producida tras el asesinato del conflictivo diputado del PSUV, contrasta con el silencio que se hizo en relación con el asesinato de dos de sus guardaespaldas; el primero el 5 de julio de 2011 y el segundo el 24 de julio de 2012.

En el primer caso se trató del joven de 25 años, Celestino Rodrigues, tiroteado en Carapita supuestamente por criminales que le robaron su motocicleta y su pistola personal. Cuando los periodistas preguntaron a Serra sobre la muerte de su escolta solo contestó: “No sé de qué me hablan”. Sin embargo, el padre de la víctima declaró: “Yo sé que él (Serra) no quiere que ustedes se enteren que mi hijo era escolta suyo, pero ¿cómo puedo hacer yo? Lo único que quiero es que entreguen el cuerpo”. 

En el segundo caso se trató  del detective del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc), Alexis Barreto Venezuela cuyo cadáver fue encontrado bocabajo con un tiro en la nuca, pero, a diferencia del primer caso, a Barreto no le robaron ni su arma de fuego ni su cartera. Para la madre de la víctima, Serra era el principal sospechoso así declaró al diario El Nacional: “Para mí, el que mató a mi hijo está dentro de la Asamblea Nacional. Yo como madre siento que la gente que trabajaba con él está metida en ese caso. ¿Por qué si el diputado es inocente no ha dado la cara?

Lo que pretenden, tanto Nicolás Maduro, como Diosdado Cabello y hasta el mismo soberano del Punto Cero en La Habana, de presentar el asesinato del controvertido líder juvenil del PSUV, como resultado de una conspiración donde estan envueltos el ex presidente de Colombia, Álvaro Uribe, la CIA y hasta algún miembro de la oposición anti chavista, es solo manipulación política y el propósito de convertir a un malandro con título universitario y puesto de diputado en un héroe revolucionario, en un mártir del Socialismo del Siglo XXI. Nadie, con dos dedos de frente puede darles credibilidad.

Veamos: Cotejando los hechos del lamentable incidente, no existe ningún rasgo que configure un asesinato político. La violencia con que le dieron muerte es típica de un acto llevado a cabo por criminales comunes. Así lo considera Luis Godoy, quien fuera jefe de Investigaciones de la División contra Homicidios del Cicpc diciendo: “Podría presumirse que tendría que ver con algo muy personal, muy intenso”. Cuarenta heridas hechas con un arma punzo penetrante a la altura del pecho, un punzón de hielo.

Según Godoy, el asesinato podría ser debido a “alguna deuda moral o material” como manifestación de “un odio intenso”.

La reportera Ronna Rísquez de Runrún cita las declaraciones de una amiga personal de Serra, Reina González que hacen pensar que los asesinos eran conocidos de confianza del diputado. González dijo: “En esa casa nunca se le abría la puerta a nadie, así nada más. Uno tocaba y Robert veía quién era desde unas cámaras que tenía en su oficina. Él decidía si uno podía entrar y abría desde arriba con un control. A veces se asomaba y te decía que volvieras más tarde”.

De acuerdo con las declaraciones recogidas por la reportera al domicilio de Serra solo era posible entrar usando llave, pues ninguna de las dos puertas de acceso tenían manijas. “Solo él y las muchachas (María Herrera, y las hermanas Jesica y Rosalba Contreras) tenían llave para abrir”, afirmó González, y solo él y sus asistentes autorizaban el ingreso al interior de la vivienda.

Además, según la declarante que fue la que descubrió los cadáveres de Serra y de su acompañante María Herrera a él le “golpearon muchísimo y lo atacaron con un punzón”.

Vecinos que frecuentaban la vivienda de Serra no se explican cómo pudieron los victimarios abrir la caja fuerte que Serra tenía en su oficina, de donde, se dice, tomaron dinero en efectivo, incluido dólares. Además los criminales se llevaron con ellos dos fusiles M-16 y AR-15 de Serra. Tal vez la explicación se encuentre en la golpiza que le dieran a Serra y los punzonazos, posiblemente para que este les diera la combinación de la caja fuerte.

Es evidente que los que ultimaron a Robert Serra, eran conocidos de él y ninguno afiliado a la oposición, ya que el mismo Serra había declarado en una entrevista de prensa que “nunca se ligaría con una escuálida”.

Búsquense los asesinos de Robert Serra, los autores materiales e intelectuales, entre los motorizados de los colectivos de los Tupamaros del 23 de Enero, de La Piedrita, de Alexis Vive y del Frente Francisco de Miranda. Allí dentro de esos colectivos están los asesinos amparados por el régimen chavista.

Los otros tristes héroes de Castro son los integrantes de la Brigada Médica enviada a Sierra Leona con total desprecio por la seguridad de sus integrantes en aras de la aclamación de los medios que tanto ha perseguido el senil Castro desde sus tiempos de la Sierra Maestra y no ha dejado de hacerlo todavía.


Los médicos cubanos, simples marionetas de un régimen que desprecia sus vidas. Las autoridades sanitarias de Cuba no son capaces de contener las periódicas epidemias de dengue que golpean al país, mucho menos podrían hacerle frente a un brote de Ébola que se presentara en Cuba, si uno de los integrantes de la Brigada Médica resultara infestado con el mortal virus. Pero nada de eso le importa al decrépito Fidel Castro; lo que importan son los titulares sensacionalistas de los medios internacionales. 

viernes, 5 de abril de 2013

Castro, Obama y Corea


Mario J. Viera

Castro, el mayor, el que vegeta en Punto Cero, ha salido de su letargo literario y ha publicado una nueva de sus “reflexiones”. Corea le despertó, y se despierta hablando del deber de evitar una guerra en Corea. Loable intención ante “la gravedad de un hecho tan increíble y absurdo como es la situación creada en la península de Corea”, según sus propias palabras. Pero, en todo lo que brote del cacumen del gran reflexionante siempre hay un pero, no puso en claro quién es el responsable de la situación creada en Corea.

O tal vez sí, pero lanzando el dardo hacia otro objetivo. Para Castro no es el Brillante Camarada Kim Jong-un el hijo del Querido Líder Kim Jong-il y nieto del Gran Líder Kim Il Sung  quien ha atizado el conflicto artificial que estremece no solo a toda Corea sino que se extiende hasta Japón, Guam y el territorio de los Estados Unidos.

Considerando que se “trata de uno de los más graves riesgos de guerra nuclear después de la Crisis de Octubre en 1962 en torno a Cuba, hace 50 años” arroja la responsabilidad del estallido del conflicto en Corea sobre el presidente de Estados Unidos Barack Obama, y acusa:

Si allí estallara un conflicto de esa índole, el Gobierno de Barack Obama en su segundo mandato quedaría sepultado por un diluvio de imágenes que lo presentarían como el más siniestro personaje de la historia de Estados Unidos. El deber de evitarlo es también suyo y del pueblo de Estados Unidos.

Cómo se supone, según Castro, que Obama y el pueblo de Estados Unidos eviten el estallido de una guerra nuclear en la península coreana, no lo aclaró el reflexionante. Tal vez para Castro, el modo factible de evitar el conflicto sea ceder ante los chantajes de un gobierno de maniáticos aceptando su armamento nuclear y brindándole ayuda humanitaria para alimentar a una población expoliada y hambreada por ese gobierno.

Corea del Norte es el agresor. Ya antes había lanzado ataques sobre el territorio del Sur como sucedió en noviembre de 2010 cuando su artillería bombardeara a Yeonpyeong, una isla surcoreana en el Mar Amarillo, causando la muerte de dos militares sudcoreanos e hiriendo a 12 al igual que a varios civiles. En enero de ese mismo año hubo un intercambio de disparos entre el Norte y el Sur, luego que las baterías de Corea del Norte abrieran fuego sobre territorio del Sur. En marzo un torpedo norcoreano hundió un barco del Sur con 46 soldados a bordo.

En octubre del pasado año el gobierno de Kim Jong-un amenazó con lanzar un ataque contra la ciudad fronteriza surcoreana de Paju por lo que denominó de guerra psicológica de Corea del Sur, cuando activistas lanzaron globos con panfletos propagandísticos contrarios al régimen de Pionyang desde el pabellón de Rimjin.

Las fantochadas actuales del oligofrénico líder de Corea del Norte  se originaron a partir del acuerdo tomado por unanimidad del Consejo de Seguridad de las Naciones de imponer nuevas sanciones contra Corea del Norte respondiendo al ensayo nuclear que efectuara el pasado mes de febrero.

Sin embargo el régimen del comunismo desfasado de Pionyang está jugando con fuego y puede que se consuma en el fuego que pretender atizar. Corea del Norte no es la misma de 1950 cuando el 12 de junio invadiera el Sur a impulsos de Kim Il Sung y aún entonces aquel intento pudo haber sido condenado al fracaso si no hubiera sido por la participación de China en el conflicto alentado dentro del periodo de la guerra fría. Hoy Corea del Norte no cuenta con el apoyo de China para sus aventuras bélicas. China está más interesada en su expansión económica que en su expansión ideológica. Le interesa más hacer negocio con Corea del Sur y con Estados Unidos que mimar al parasitismo norcoreano.

Kim Jong-Un puede encontrarse un hueso duro de roer en la Princesa de Hielo, Park Geun-hye la actual presidenta de Corea del Sur, una mujer fuerte que conoce lo que significa el poder, que no es neófita en la cultura militar como lo es el obeso Brillante Camarada. Park Geun-hye ha declarado: "La razón de ser de las Fuerzas Armadas es proteger al país y al pueblo de las amenazas" y convencida de tal aserto está decidida y ha ordenado al ejército sur coreano “responder con fuerza y sin consideraciones políticas” ante un ataque procedente del Norte.

Castro entre líneas justifica la política aventurera y provocadora de Corea del Norte, un régimen con el que tiene numerosos puntos de identidad. Entonces dice: “La República Popular Democrática de Corea siempre fue amistosa con Cuba, como Cuba lo ha sido siempre y lo seguirá siendo con ella”.

Es necesario corregir el error de identidad castrista. Corea del Norte ─ que de popular y democrática solo tiene el nombre ─ nunca ha sido amistosa con Cuba; Cuba nunca mantuvo relaciones diplomáticas con Corea del Norte antes de la instauración del régimen comunista en la isla. Cuba, en el conjunto de toda su ciudadanía, nunca ha sido, ni nunca lo será, amiga de Corea del Norte, porque Cuba no es el castrismo ni el castrismo es la identidad de lo cubano.

Sin embargo, a propósito de esta declaración de Castro, vale mencionar un hecho que viví personalmente. Por los años finales de la década de los 80, yo trabajaba como ingeniero agrónomo en una empresa cañera estatal del municipio de Bauta, de nombre Amistad Cubano-Coreana. Como otros profesionales de la misma empresa recibí unos libros primorosamente editados que nos enviara la embajada de Corea del Norte. Aquellos libros contenían discursos de Kim Il-Sung y había uno en especial que trataba  sobre la ideología Juche, el marxismo-leninismo a lo coreano.

Sin embargo el Juche era visto con desprecio y sospecha por parte de los dirigentes comunistas pues lo consideraban ideológicamente deformado; así fue que nos recogieron los libros y nos advirtieron que debíamos informar cada vez que nos volvieran a regalar nuevos libros o la revista, si no recuerdo mal, llamada Corea de Hoy, o algo así.

Así Castro, reconociendo los avances técnicos y científicos de Corea del Norte que sin embargo no sirven para alimentar a su pueblo, le recuerda “sus deberes con los países que han sido sus grandes amigos, y no sería justo olvidar que tal guerra afectaría de modo especial a más del 70 % de la población del planeta”. Es decir que el malcriado tenga presente que estará solo sin la ayuda de chinos y de rusos y si hay guerra esa será culpa de Obama no del impoluto y candoroso líder de la tan democrática y popular Corea del Norte.


domingo, 13 de noviembre de 2011

Ultima “reflexión”, mezclando peras con tomates.

Mario J. Viera

Mahmoud Ahmadineyad en visita a planta nuclear en Irán
La prensa oficialista de Cuba, la única legalizada y de propiedad del Buró Político del Partido Comunista, ha publicado y reproducido la última reflexión surgida de la mente confusa del líder máximo del socialismo siglo XXI y padre fundador del desastre político, social y económico que rige en Cuba.
Bajo el título de “Cinismo genocida”, el reflexionante Castro mezcla peras con tomates y expresa implícitamente su simpatía hacia los regímenes de Irán y del desaparecido Muamar el Gadafi. El núcleo central de su reflexión es el supuesto inminente peligro de una guerra de carácter nuclear que sería “una catástrofe definitiva y total”. Estas son las peras; los tomates son la digresión fuera de lugar donde mezcla la amenaza nuclear con “la profunda crisis económica que con sus profundas implicaciones sociales, e incluso climáticas, amenazan a todos los habitantes del planeta”. (Nota: el pleonasmo es de Fidel Castro)
Otro de los tomatazos mezclado anárquicamente en el tema, es una pieza brillante de despiste de redacción: “El monopolio del oro mundial en poder de Estados Unidos, y el prestigio de Roosevelt, le permitió el acuerdo de Bretton Woods que le asignó el papel de emitir el dólar como única divisa que se utilizó durante años en el comercio mundial, sin otra limitante que su respaldo en oro metálico”. Si alguien encuentra la relación existente entre la idea central del citado párrafo y el “cinismo genocida”, pido humildemente que me lo hagan conocer.
Considerándose un Jeremía criollo se siente en el deber de transmitir a los “que se toman la molestia de leer estas reflexiones (...)  de crear conciencia sobre los riesgos que la humanidad está corriendo de forma inexorable...”, el riesgo de la catástrofe de una guerra nuclear, mundial, por causa de las “decisiones irresponsables de políticos a quienes el azar, más que el talento o el mérito, puso en sus manos el destino de la humanidad”. En esto de las decisiones irresponsables de políticos sin talento y méritos, el reflexionante es toda una autoridad; no olvidemos que el azar lo convirtiera en el único jefe de la revolución, luego de la muerte del líder del Directorio Revolucionario, José Antonio Echeverría y la del líder del movimiento revolucionario en el llano, Frank País, junto a la cobardía política de Faure Chomón. Sin talento y sin mérito alguno Fidel Castro tomó en sus manos el destino de todos los cubanos; su único talento, si como tal se pudiera considerar, fue el de mantenerse en el poder por cinco décadas, intrigando, y aplastando con mano fuerte cualquier disidencia, oposición o intento de discutirle el poder. Fue así como se deshizo de Huber Matos, de Camilo Cienfuegos y hasta del atorrante argentino Ernesto Guevara; fue así como defenestró a quien él mismo había nombrado como presidente, Manuel Urrutia Lleó.
Entrando en tema, se refiere  al informe del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) sobre los aventureros experimentos nucleares de Irán’ informe que consideró “político, tarifado y sectario, que pone el mundo al borde de la guerra con empleo de armas nucleares”. Epítetos fáciles de emplear como afirmaciones, pero sin una demostración lógica de su legitimidad discursiva.
De acuerdo con su razonamiento esa guerra atómica “el imperio yanki, en alianza con Gran Bretaña e Israel, viene preparando minuciosamente contra Irán”. De tales conclusiones se infiere que Castro aprueba, y debe tener conocimiento, que Irán tenga, o tiene ya, acceso al arma nuclear, de lo contrario no podría concluir que existe el peligro de una conflagración con empleo de armamento atómico.
Castro se parcializa a favor de la dictadura teocrática de Irán y en contra del estado de Israel al que califica de “peligrosa y agresiva potencia nuclear”, Castro no quiere ver que si los ayatolas iraníes se arman atómicamente, Irán se convertiría en una potencia más agresiva y peligrosa que lo que actualmente es, un peligroso estado no solo para Israel sino también para Arabia Saudí y Turquía.
De pasada, pero de mucho peso en su concepción idílica de los estados totalitarios, se refirió Castro a Gadafi proclamándole como el “jefe constitucional” de Libia, al que un ataque aéreo hirió y “destruyó el vehículo que lo transportaba y lo dejó a merced de los mercenarios del imperio, quienes lo asesinaron y exhibieron como trofeo de guerra, ultrajando costumbres y tradiciones musulmanas”. Para Castro los opositores a cualquier estado totalitario son, invariablemente, “mercenarios del imperio” no importa si son libios, o sirios como si son cubanos; por ese camino cambiará la interpretación histórica de la lucha contra el fascismo y el nazismo, entonces la resistencia estaría constituida solo por mercenarios del imperio yanqui o británico.
No amerita el esfuerzo de continuar comentando la reflexión del tirano cubano ahora en pantuflas y pijamas. Lo peor de todo es que nos amenaza con una segunda parte de esta su reflexión sobre peras y tomates

jueves, 5 de mayo de 2011

Osama Bin Laden está muerto y bien matado.

Mario J. Viera.   Englewood, Florida.


Bin Laden fue un obcecado. Quería crear el califato mundial. Fanático hasta el arrebato, no reconocía piedad por nadie. Lanzó una guerra despiadada y cobarde contra la civilización occidental sin detenerse en la ejecución de los crímenes más despiadados. Llevó a la muerte inútil a cientos de musulmanes que se inmolaban como bombas homicidas. No le temblaba la mano para derramar sangre inocente. Su odio era desmedido e irracional.
Osama Bin Laden desató las furias y las furias se volvieron contra él. Murió como él había hecho morir a cientos de seres humanos, por el único delito de no comulgar con su encolerizada fe. Con cánticos del Corán sus seguidores degollaban a sus víctimas frente a cámaras de televisión.
Nunca tuvo compasión por la vida ajena y tampoco se tuvo compasión con él. Murió, denigrantemente como denigrantemente había vivido.
Hay muertos que no merecen una lágrima de despedida. Son aquellos que levantaron un pedestal a la muerte y ante su deidad se inclinaron en adoración. Quien miserablemente despreciaba la vida ajena solo desprecio merecía aun hasta después de muerto.
Osama Bin Laden está muerto y bien matado. No puede entenderse que alguien con sensibilidad humana pueda sentir compasión por una vida miserable cuando esa vida fue la negación de la vida. ¿Cómo es posible que alguien pueda sensibilizarse por la muerte violenta de un miserable sociópata peor que el más salvaje de los asesinos en serie? ¿Cómo puede un hombre de honor condenar la muerte violenta de un victimario sin siquiera sentir compasión por los miles de seres humanos que fueron sus víctimas?
Sus víctimas claman desde el Universo por su sangre, piden justicia, exigen que sus asesinos paguen con sus vidas. Las manos crispadas de los caídos en las Torres Gemelas, víctimas inocentes, humildes empleados, funcionarios administrativos, policías, bomberos, gente ajena a las maquinaciones criminales de una mente embotada por el odio y el fanatismo.
Es el colmo del cinismo la recriminación de Fidel Castro por la muerte de Osama Bin Laden a manos de un comando militar de Estados Unidos. El, que no ha pedido disculpas por las víctimas inocentes del remolcador Trece de Marzo. El, que no le tembló la mano para firmar las ejecuciones de miles de sus oponentes, sin importarle siquiera el ruego de los familiares de los encausados, sin escuchar el llanto de las madres que imploraban por la vida de sus hijos condenados en juicios marciales sin las debidas garantías judiciales. Nunca sintió piedad por la ejecución extrajudicial de muchos campesinos de la Sierra Maestra acusados de colaboradores del régimen de Batista.
Y afirma en su última reflexión que “asesinar (a Osama) y enviarlo a las profundidades del mar demuestra temor e inseguridad, lo convierten en un personaje mucho más peligroso”. ¿Acaso esta no ha sido la práctica habitual de su régimen con los que condenara a morir en el paredón de fusilamiento ocultándole a los familiares de las víctimas el lugar donde fueran enterradas?
Osama Bin Laden le declaró la guerra al mundo occidental, asesinó y fue asesinado. Está muerto y bien matado, obtuvo solo lo que merecía.

lunes, 25 de abril de 2011

“…los políticos más atolondrados que ha conocido el planeta”

Mario J. Viera.  



Caramba, camarada Fidel, debiera Ud. pensar un poco mejor qué fuente debe utilizar para usarla en sus reflexiones. Mire que basar su análisis crítico sobre la sociedad de los Estados Unidos en un documento elaborado por el Consejo de Estado chino, le resta credibilidad a su enjundioso “análisis”.
Plaza de Tiananmen, 4 de junio de 1989. Civiles muertos

La República Popular China, que de república tiene muy poco y de popular mucho menos, es un estado organizado sobre el principio del total desprecio por los derechos humanos, recuérdese si no la revolución cultural o, más reciente, el acto “humanitario” de aplastar con sus tanques la protesta de la Plaza de Tiananmen, el 4 de junio de 1989. Según un informe de Human Rights Watch del 2007, "El Gobierno chino sigue acosando, intimidando y deteniendo a los periodistas extranjeros y a sus colegas locales que informan sobre temas sensibles, como la disidencia política, el Tíbet, el sida o las manifestaciones populares". El 8 de septiembre de 2005 el Parlamento Europeo expresó su preocupación sobre “la persecución religiosa en China es un problema generalizado que afecta a muchas iglesias y comunidades religiosas, como los cristianos, los budistas tibetanos y los musulmanes, entre otras”
De acuerdo con un análisis de Miguel Angel Ramiro Avilés, Sub Director del Instituto de Derechos Humanos “Bartolomé de las Casas”, Universidad Carlos III de Madrid, publicado el 21 de enero de 2010, “La situación en las regiones autónomas de Tibet y de Xinjiang; la limitación de la libertad de expresión; las restricciones de acceso a Internet y a telefonía móvil; las presiones gubernamentales que sufren los defensores de los derechos humanos; la discriminación que sufren las mujeres; la violación de los derechos de los niños y de las personas con discapacidad; la prohibición de que los trabajadores constituyan sindicatos; el mantenimiento de penas de reeducación a través del trabajo; el excesivo número de delitos por lo que se puede imponer la pena de muerte; la estigmatización que sufren las personas con VIH/Sida; la degradación del medioambiente, son algunos de los temas con los que se puede esbozar el escenario en el que España, al asumir la presidencia de la Unión Europea a partir del 1 de enero de 2010, va a tener que liderar el diálogo sobre derechos humanos con China”.
Afirma Ud. que lo importante de ese análisis, a su juicio, “es que se haga tal denuncia en un documento suscrito por el Estado chino…” ¡Cuidado, está pisando suelo cenagoso! Y mucho más cuidado debe tener si considera importante “que nuestro pueblo conociera los datos precisos contenidos en el documento del Consejo de Estado chino”.
Veamos algunos aspectos que reproduce Ud. del análisis chino: "El Tribunal Supremo (de Estados Unidos) dictaminó que la posesión de armas para la defensa personal es un derecho constitucional que no puede ser ignorado por los gobiernos estaduales. Noventa de los 300 millones de habitantes del país poseen 200 millones de armas de fuego”.
Piense un poco sobre esto último. Ud. nunca ha dejado de alardear de que ha armado al pueblo algo que según Ud. los países capitalistas no se atreven a realizar. Entonces ¿dónde está el problema que la Corte Suprema reconozca como derecho constitucional que el pueblo esté armado? Piense, en Cuba, el pueblo no tiene derecho a portar armas, se las prestan solo por un ratito a los miembros de las paramilitares Milicias de Tropas Territoriales y luego del supuesto entrenamiento en su empleo tienen que dejarlas guardaditas en los almacenes de las fuerzas armadas. Recuerde que a finales de los 60 Ud. ordenó la recogida de todas las armas que estaban en posesión del pueblo, incluidos aquellos que eran partidarios de su sistema de gobierno.
Otra cita recogida por Ud.: ““La discriminación racial permea cada aspecto de la vida social. Los grupos minoritarios son discriminados en sus empleos, tratados de manera indigna y no son tenidos en cuenta para ascensos, beneficios o procesos de selección laboral. Un tercio de los negros sufrió discriminación en sus lugares de trabajo aunque sólo el 16 % se atrevió a elevar queja”.
Existe en Estados Unidos una legislación muy exigente en el tema de la discriminación. Cualquier ciudadano puede elevar su queja ante las cortes por motivo de discriminación, no solo racial, sino de cualquier tipo. La Ley antiinmigrante de Arizona fue condenada por las cortes en cuanto a sus contenidos que podrían considerarse como discriminatorios en sentido racial.
Por otra parte, Ud. no se ha enterado de las broncas que arman los negros en cualquier estado de la Unión por cualquier aspecto que consideren discriminativo, las fuertes denuncias que se han formulado contra la policía con la consiguiente sanción a los infractores por hechos considerados como racistas. No se olvide tampoco que hoy el Presidente de este país es precisamente un negro y que en el Congreso hay más negros proporcionalmente que en el Consejo de Estado cubano, el Comité Central del Partido y en la Asamblea Nacional del Poder Popular.
Otra cita reproducida por Ud.: “Los afroamericanos y los latinos representan el 41 por ciento de la población carcelaria. La tasa de afroamericanos cumpliendo cadena perpetua es 11 veces más alta que la de blancos”.
Me asombra que Ud. se atreva a reproducir tal aseveración. Quizá Ud. no lo sepa, o no quiera saberlo, que en la población penal de Cuba la proporción de negros cumpliendo sentencias es alarmantemente superior a los de los recluso blancos. Yo tuve el privilegio de haber estado recluido en varias prisiones, “Micro Diez”, Combinado del Este”, “Agüica” y “Canaleta” y vi la enorme desproporción que había de negros en esas prisiones con respecto a los blancos. En Cuba hay más negros en las cárceles que negros estudiando en las Universidades.
Otra cita: "Nueve de cada diez estudiantes homosexuales, bisexuales o transexuales sufren acoso en el centro escolar”.
Ciertamente este es un hecho lamentable; pero ese acoso no está promovido desde el gobierno como sí lo ha hecho el gobierno de Cuba no contra nueve de cada diez homosexual, sino contra toda la población gay del país. ¿Es que a Ud. se le ha olvidado las UMAP, o no quiere recordar cómo se le negaba el ingreso a los estudios universitarios a aquellos que no mostraran una clara demostración de macho latino? ¿Acaso la policía no acosa a los homosexuales en la vía pública? ¿Se olvidó Ud. de las llamadas “pateras” que en las cárceles se destinaban solo para los homosexuales?
"Cada año, una de cada 5 personas es víctima de un crimen, la tasa más alta del planeta. Según cifras oficiales, las personas mayores de 12 años sufrieron 4,3 millones de actos violentos”. Esta es otra de las citas reproducidas en su última reflexión.
Según un reporte del FBI “Los crímenes como asesinatos, violaciones, robos de vehículos y asaltos de casas decrecieron, en algunos casos en porcentajes de dos dígitos, en los primeros seis meses de 2009 en relación con el mismo período de 2008”. En ese informe también se señaló: “La caída de la tasa de criminalidad fue mayor en las ciudades que en las áreas rurales, descendiendo 7% en las zonas urbanas con poblaciones de un millón o más de habitantes y 3,8% en los condados no metropolitanos. Las grandes ciudades como Chicago, Nueva York y Los Angeles han reportado menos asesinatos cometidos en la primera mitad de 2009 en relación con 2008. Y Washington, antes conocida como la capital nacional del asesinato, vio caer esa cifra a su nivel más bajo en 40 años, con sólo 143 muertes violentas”.
En 1991 se reportaron 758 crímenes violentos por cada 100,000 estadounidenses, cayendo a 429 en el 2009. Los delitos contra la propiedad disminuyeron a un ritmo similar: de 5,140 por cada 100,000 personas en 1991, a los 3,036 en la actualidad.
En Estados Unidos se reportan periódicamente los índices de criminalidad, sin temor alguno. Es un derecho de la población el conocer esos índices. ¿Por qué China no hace lo mismo? ¿Por qué en Cuba no se sigue ese ejemplo?
Entre sus conclusiones más brillantes, Ud. reclama que no “se puede culpar al pueblo de Estados Unidos, que es también víctima del sistema que ha engendrado allí a los políticos más atolondrados que ha conocido el planeta”.
Sí, no hay que dudarlo. En los Estados Unidos, en el gobierno federal, estatal, condal y municipal existen esos llamados “políticos atolondrados”; en todas partes se cuecen habas. Pero la política de los Estados Unidos, unida al sistema de peso y balanza e independencia de sus poderes públicos, la energía de la empresa privada, el respeto a la libertad ciudadana ha hecho de esta una gran nación, la nación de la esperanza, de las oportunidades, la nación de los libres. Muy diferente a los políticos atolondrados, intransigentes, despóticos, y escleróticos que durante más de cinco décadas han estado socavando en Cuba la economía nacional, que han convertido la isla en una gigantesca Alcatraz, que han puesto al borde del desastre a toda una nación.
Para encontrar verdaderos ejemplos de políticos atolondrados solo basta con hacer una visita al Consejo de Estado y de Ministro de Cuba y al Buró Político, Secretariado y Comité Central del Partido Comunista de Cuba y de paso, leer una de las reflexiones del ex líder de la revolución, el ex presidente del Consejo de Estado, del ex secretario general del partido, del ex comandante en jefe.

martes, 29 de marzo de 2011

Castro dice no compartir “concepciones políticas o de carácter religioso” con Gadafi.

Mario J. Viera.


Castro, el viejo, o el más viejo de los dos Castro usurpadores del poder en Cuba dice queriendo abordar el conflicto libio con “franqueza” que no comparte concepciones políticas o de carácter religiosos con el tirano libio. Seguro, el no comparte concepciones de carácter religioso con Gadafi ya que dice ser “marxista-leninista” y los comunistas, que brotaron del bolchevismo ruso y de la fragua de Stalin son definitivamente más que ateos, antirreligiosos. Le creo.
Ahora, que no comparta concepciones políticas con la hiena de Trípoli, ya eso está por ver; como está por ver que sea martiano como él mismo, durante más de cincuenta años ha pretendido presentarse. Recuérdese los lazos de amistad que contrajo con Gadafi, el premio que recibió de manos del libio hoy en apuros. No olvidemos que Fidel Castro fue galardonado por Gadafi con el premio de la Fundación nada menos que de Gadafi de Derechos Humanos que estaba dotada con un premio en metálico de un cuarto de millón de dólares. Gadafi premiaba a Castro por “su resistencia al imperialismo, su lucha en nombre de los principios y su audacia para enfrentar la realidad, que auguran una nueva etapa en la lucha de los pueblos frente a la hegemonía, el embargo y la agresión”.
El 23 de agosto de 2010 el diario Granma se complacía en anunciar que “el embajador libio califica de excelentes relaciones con Cuba”. Señaló también ese diario que el embajador libio manifestó “que, lustros atrás, más de 800 cubanos brindaron su colaboración en su país, incluidos médicos, ingenieros, constructores de carretera y marineros”; agregando además que el diplomático expresó “el interés de su Gobierno de invertir también en el turismo, en la Isla, particularmente en hoteles y su infraestructura”. Un sutil modo de lavar dinero.
El mismo Granma, ocho meses antes señaló que el vicecanciller del país árabe, Ahmed S. Fituri “quien es secretario de los Asuntos de las Américas en el Comité Popular General de Enlace con el Exterior y Cooperación Internacional, destacó que la Comisión (Mixta Intergubernamental Cuba-Libia) fue un marco propicio para impulsar una colaboración fructífera, partiendo de los sólidos vínculos históricos entre ambas naciones”. A su vez, remarcó el Granma, el viceministro de Comercio Exterior y la Inversión Extranjera de Cuba, Ramón Ripoll “destacó como se han ido nuevamente consolidando esos nexos, no solo con los resultados de la reunión, sino también con la firma, horas antes, de un acuerdo intercancillerías para consultas políticas”.
En marzo de 2008, Raúl Castro envió una carta a Gadafi en la que expresaba su deseo de reforzar las relaciones entre ambos países, según reportara la agencia oficialista libia Jan.
En marzo de 1977 Fidel Castro visitó Libia. Allí el gran usurpador pronunció un discurso. Veamos algunos fragmentos de lo que dijera entonces, y que fueron reproducidos por la página digital Acción Comunista, www.forocomunista.com, y tomado de http://cuba.cu/gobierno/discursos/1977/esp/f090377e.html  
Desde hacía tiempo pensábamos que la Revolución Libia y la Revolución Cubana debían acercarse, porque nosotros, aunque distantes, por los hechos veíamos que aquí se estaba produciendo una revolución. Y siempre que ocurre una revolución en cualquier parte del mundo es importante para todos los pueblos del mundo...
“Ahora, hemos visto con nuestros propios ojos la Revolución Libia, hemos conocido de cerca al pueblo revolucionario de Libia, hemos conocido a sus dirigentes... Lo que hemos visto nos ha impresionado profundamente. Imaginamos cómo era Libia antes de la Revolución, después de siglos de colonialismo y de ocupación extranjera. El país estaba repleto de bases militares, los imperialistas habían descubierto grandes riquezas petroleras en Libia y habían planeado agotar esos recursos en 15 ó 20 años”.
Dijo también Castro:
Cuba es una isla, pero nosotros decimos que Libia también es una isla, rodeada de un mar de arena. Y lo más importante es que ustedes están construyendo el futuro, luchando por abastecerse de la mayor parte de los alimentos que necesitan y transformar la naturaleza”.  
Agregó compulsivamente:
¡No importan los esfuerzos que realicen los imperialistas para aislar a Libia! ¡No importa el apoyo que tengan de gobiernos reaccionarios! La reacción no será eterna, la revolución triunfará, no solo en Libia sino en todo el mundo árabe... Pero además, el pueblo de Libia no está ni estará aislado, el pueblo de Libia tiene amigos firmes y leales... El pueblo de Libia cuenta con la simpatía de los gobiernos progresistas del mundo árabe y de las masas de la nación árabe.... Apoyándose, como se apoyó Cuba, en los Estados y gobiernos progresistas y en las fuerzas revolucionarias de todo el mundo, la Revolución Libia será invencible.... Ahora, con la proclamación del poder del pueblo, la Revolución Libia se ha hecho más sólida y más fuerte....
Soy revolucionario marxista-leninista, pero siento un profundo respeto por las ideas de ustedes..., las convicciones de ustedes y las creencias de ustedes. Somos revolucionarios y eso nos une. Por ello estamos dispuestos a luchar junto a ustedes contra el imperialismo...; apoyar junto a ustedes a los movimientos de liberación nacional y trabajar junto con ustedes por una humanidad más fraternal y más justa”.
Entonces ¿qué, comparte o no concepciones políticas con su amigo el Gadafi?
Si se puede destacar algo que en su discurso en Libia dijo: “el pueblo de Libia no está ni estará aislado, el pueblo de Libia tiene amigos firmes y leales... El pueblo de Libia cuenta con la simpatía de los gobiernos progresistas del mundo árabe y de las masas de la nación árabe....”. De cierta manera fue profético. Hoy el pueblo de Libia, no Gadafi no está solo frente a la sangrienta represión que desatara Gadafi en contra de sus opositores; el pueblo de Libia, ese que resiste en el este del país cuenta con la simpatía de los gobiernos progresistas del mundo árabe y de las masas de la nación árabe....”.
Las acciones de apoyo a la resistencia libia que ofrece la alianza de las potencias occidentales son calificadas por Castro de fascistas y dice:
En un mundo donde la alianza de Estados Unidos y las potencias capitalistas desarrolladas de Europa, se adueña cada vez más de los recursos y el fruto del trabajo de los pueblos, cualquier ciudadano honesto, sea cual fuere su posición ante el gobierno, se opondría a la intervención militar extranjera en su Patria”.

Parece que olvidó los miles de militares rusos que mantenían cuarteles en Cuba. Se olvida que él apoyó la invasión soviética en Checoslovaquia. Se olvida que él envió tropas a Angola y que sus tropas mataron a cientos de civiles angolanos. Se olvida que intervino con tropas en Etiopía en medio de una guerra civil a favor del dictador Mengistu Haile Miriam. Se olvida que fomentó una guerrilla con militares cubanos bajo las órdenes del aventurero Ernesto Guevara en Bolivia.
Gadafi ─ aseguró Castro en aquel discurso de 1977 ─ no olvidó a los hombres del desierto, no olvidó a los campesinos, no olvidó a los trabajadores, no olvidó a las familias humildes de donde él surgió. Una de las cualidades más admirables del compañero Gadafi es su constancia, su lealtad a la revolución y la firmeza de sus convicciones....”
Es el mismo tópico de su manera particular de verse a sí mismo confundiendo constancia con arrogancia, lealtad a la revolución con lealtad a sí mismo, firmeza con intransigencia y prepotencia.
A Castro le puede quedar un consuelo. Quizá Tanatos le conceda el no ver el fin de su utopía y morir tranquilamente en su lecho, satisfecho de que con él moriría el sistema que impuso tenaz y violentamente a la sombra de los patíbulos, del presidio, de los fusiles de sus fuerzas armadas y de su Ministerio del Interior y el apoyo inicial de la Unión Soviética que convirtió a Cuba en una plaza de penetración ideológica en el continente; pero de ningún modo podrá constatar si un día el pueblo engañado y sofocado decide sacudirse sus cadenas se opondrá a no a una intervención militar extranjera que le permita abreviar los sufrimientos que la lucha por la libertad impone.

domingo, 27 de marzo de 2011

¿Por qué no una Ley de Ajuste para los “palestinos”?

Mario J. Viera. 



El último ensayo de Fidel Castro “Entre la emigración y el crimen” lo dedicó a la gira del presidente Barak Obama a la América Latina.
Brevemente hace un repaso histórico de la América Latina para tratar de dar su interpretación del fenómeno de la criminalidad y la narcoviolencia en el territorio, pero sin llegar a una conclusión definitoria del fenómeno. Con grandes abstracciones que representan profundas lagunas históricas, termina diciendo que sobre “el espinoso tema de la relación entre la droga y el crimen organizado la propia ONU afirma delicadamente que ‘Latinoamérica es ineficiente en el combate al crimen’.”, para concluir con una verdad de Perogrullo: “De lo que no cabe la menor duda es que el problema se agrava aceleradamente”.
Es un hecho relevante que el atraso económico y social de la América Latina comienza desde el momento en que se alcanzó la independencia con su secuela de guerras civiles, caudillos, dictadores, corrupción, golpes de estado. El siglo XIX sentó las bases del atraso del subcontinente. Rosas en Argentina, Francia en Paraguay, el general Santa Anna y Porfirio Díaz y el largo período de desestabilización tras la caída de Días caracterizado por largos años de guerras civiles y cambios de gobiernos en México, Antonio Leocadio Guzmán en Venezuela.
Al calor de la guerra fría, surgieron durante el Siglo XX gobiernos dictatoriales que sustituían a gobernantes incoloros por medio del golpe de estado.
La educación pública fue descuidada; las instituciones vacías, la corrupción acelerada y el poder de grandes fuerzas oligarcas, fueron los sustentos de la pobreza generalizada en prácticamente todos los países latinoamericanos, con honrosas excepciones y la fuente del crecimiento de la criminalidad.
Sin apartarse de la línea trazada por la sagrada biblia del izquierdismo bananero, “Las venas abiertas de América Latina” de Eduardo Galeano que culpa a Estados Unidos de todos los males de la región, Castro cita las palabras del presidente de El Salvador Mauricio Funes refiriéndose a su encuentro con Obama:
“…le insistí, en que este es un tema que no sólo debe ser abordado desde la perspectiva de la persecución del delito, a través del fortalecimiento de nuestras policías y nuestros ejércitos, sino que también enfatizando en las políticas de prevención del delito y por lo tanto, la mejor arma para combatir en sí la delincuencia, en la región, es invirtiendo en políticas sociales.”
Precisamente es esto último lo que más ha sido descuidado en Latino América: la inversión en políticas sociales, así como en la generación de empleos productivos.
Cuba antes de la revolución “liberadora”, antes de que el ensayista asumiera todos los poderes, era un país progresista, avanzaba impetuosamente en su desarrollo económico, poseía una moneda fuerte equiparada con el dólar estadounidense, crecía la clase media. Aunque en su seno existían algunas injusticias, se elaboraban leyes y políticas sociales beneficiosas para toda la comunidad. El obrero cubano, era el trabajador más amparado jurídicamente como se establecía en la Constitución de 1940; existía el derecho a la sindicalización y el ejercicio de la huelga. Cuba era también un país de inmigrantes y pocos eral los cubanos que se aventuraban a probar suerte en otros países.
Aunque todavía permanecía la lacra del latifundismo, azucarero y ganadero especialmente, había una alta composición de campesinos libres que desarrollaban una productiva agricultura aunque las diferencias entre la ciudad y el campo eran manifiestas.
Era Cuba el principal productor de azúcar del mundo, con una importante participación de capital nacional en la industria azucarera.
Pero como dice la canción de Carlos Puebla “Y en eso llegó Fidel/ … Llegó el comandante y mandó a parar”, todo el progreso se paralizó, la sociedad en su conjunto entró en un angustioso retroceso…
Ahora Castro, que poco le importó el bienestar de los cubanos, quien soñaba para Cuba el “glorioso” destino de Numancia, se preocupa por la suerte de los miles y miles de latinoamericanos que cruzan furtivamente la frontera con los Estados Unidos tratando de labrarse en el gran país un mejor destino. Y le lanza la pregunta a Obama:
“¿No sería más justo ―me pregunto― una Ley de Ajuste para todos los latinoamericanos, como la que se inventó para castigar a Cuba hace ya casi medio siglo? ¿Seguirá creciendo hasta el infinito el número de personas que mueren cruzando la frontera de Estados Unidos y las decenas de miles que ya están muriendo cada año en los pueblos a los que usted ofrece una ‘Alianza Igualitaria’?”
La antigua provincia de Oriente, la provincia “indómita”, como la proclama el castrismo y hoy fragmentada en cinco provincias, presenta los niveles más bajos de desarrollo, con una alta tasa de desempleo, con empleos miserables y mal retribuidos lo que impulsa a los orientales a emigrar hacia La Habana, buscando como los latinoamericanos en Estados Unidos tener mejores condiciones de vida.
Muchos de los “palestinos”, ese peyorativo apodo que reciben los orientales, debido a una comparación que el mismo Fidel Castro hizo de ellos con los palestinos: “Los orientales parecen palestinos…” se incorporan en la Policía Nacional Revolucionaria buscando un vía de llegar a La Habana, que legalmente les está prohibido.
Los “palestinos” que llegan a la capital de manera furtiva son considerados “indocumentados” e “ilegales” y deportados hacia sus lugares de origen, sin que a las autoridades les importe que hayan establecido una familia en la urbe y realicen algún tipo de trabajo honrado.
¿Por qué pedir para otros, lo que no se autoriza para los propios? ¿No sería más justo que el gobierno usurpador de Cuba promulgara una Ley de Ajuste para los “palestinos” cubanos? No vale tirar piedras al techado ajeno cuando el suyo es un techo de cristales…

jueves, 24 de febrero de 2011

La danza macabra del cinismo de Fidel Castro

Mario J. Viera


Ya no da más el cinismo de Fidel Castro. Ahora rompe lanza a favor de su amigote Gadafi. Ataca a Estados Unidos como causante de la crisis que solo el tirano libio ha provocado, con su desprecio por la dignidad del pueblo libio, por su total falta de escrúpulos a la hora de reprimir a sus opositores, casi con el mismo odio que aplicó Fidel Castro contra sus opositores políticos.
Se preocupa por los altos costos de los cereales sin importarle que en Cuba su política mesiánica propició la ruina de los antes fértiles suelos cubanos, el descalabro de la industria azucarera y la incapacidad de la agricultura para satisfacer las necesidades alimentarias de los cubanos.
No dice nada del genocidio que está llevando a cabo en su país Muammar el Gadafi. Eso lo calla impúdica y cínicamente en su irresponsable reflexión de la última hornada.
Asegura que la OTAN, que por el momento nada tiene que ver con el conflicto libio, va a “tratar de sacarle el máximo provecho a los lamentables sucesos de Libia”. Y agrega a continuación saltando de una idea a otra: “Nadie sería capaz de saber en este momento lo que allí está ocurriendo. Todas las cifras y versiones, hasta las más inverosímiles, han sido divulgadas por el imperio a través de los medios masivos, sembrando el caos y la desinformación”.
No ha sido el “imperio” el que ha divulgado lo que pasa en el desdichado país norafricano. La prensa libre del mundo, que no es la basura de periodismo propagandístico que existe en Cuba, ha desplegado las noticias que se han producido en el mundo árabe. Las versiones dadas sobre lo que ocurre en Libia pueden ser “inverosímiles” pero no por una manipulación de la prensa, sino por lo inverosímil de la brutal represión que su aliado Gadafi ha desatado contra un pueblo puesto en pie reclamando su libertad, la misma que él Castro le ha negado a los cubanos. El caos lo ha generado el degradante régimen de Gadafi y la desinformación impidiendo que el periodismo internacional pueda reportar los sucesos desde el terreno.
“Es evidente que dentro de Libia se desarrolla una guerra civil”, asegura sin poder negar ese hecho palpable y se pregunta a continuación: “¿Por qué y cómo se desató la misma? ¿Quiénes pagarán las consecuencias?”
¿Es que no lo sabe, él que todo lo sabe, que todo lo conoce, que todo lo prevé? Las consecuencias las está pagando ahora el pueblo libio, dentro de poco, las consecuencias de la guerra civil que ya está presente en Libia la pagará el nepotista régimen de Gadafi y el mismo Gadafi con su propio cuello como deben pagar todos los tiranos por sus actos.
“Nada tendría de extraño la intervención militar en Libia” anota preocupadamente y es cierto, no se puede descontar esa valiosa intervención militar para detener el holocausto de un pueblo y para acabar con una dictadura que se ha caracterizado por sus métodos terroristas.
¡Ah! Para Castro, el usurpador mayor, el papel de Obama ante la crisis “es bastante complicado” y se hace dos preguntas: “¿Cuál será la reacción del mundo árabe y musulmán si la sangre en ese país se derrama en abundancia con esa aventura? ¿Detendrá una intervención de la OTAN en Libia la ola revolucionaria desatada en Egipto?”
Hay que ser macabramente cínico para hablar del derramamiento de sangre que se derramaría en Libia como consecuencia de una intervención militar por parte de la ONU o de la OTAN. La sangre ya se está derramando en Libia, la han hecho derramar las fuerzas militares leales a Gadafi y los mercenarios que les paga para sostenerse en el poder.
El sabe perfectamente que los Estados Unidos no han movido un dedo para detener “la ola revolucionaria” que se desató en Egipto y en cambio le retiró todo su apoyo al gobierno de Mubarak.
Y en un alarde de colosal cinismo concluye el senil caudillo del izquierdismo bananero afirmando que nadie “en el mundo estará nunca de acuerdo con la muerte de civiles indefensos en Libia o cualquier otra parte’. En ese “nadie” no puede incluirse quien saludó la invasión soviética en Checoslovaquia que provocó la muerte de numerosos civiles en ese país. Quizá no esté de acuerdo con la muerte de civiles, lo que sinceramente dudo, pero en definitiva no condena la muerte de civiles, no levanta su voz contra los desmanes de Gadafi y todo lo contrario, su gobierno, o el de su hermanito, que para el caso es lo mismo, rechaza que se expulse como violador de los derechos humanos al régimen de Trípoli de la Comisión Internacional de los Derechos Humanos.
Castro ha perdido el sentido de sus palabras. No ha medido el alcance de sus reflexiones, de la pérdida de credibilidad política que puedan acarrearle al carcomido sistema de gobierno por él impuesto. El mundo tomará nota de su cinismo.

martes, 22 de febrero de 2011

Y mientras tanto, que el ejército libio siga masacrando al pueblo…

Mario J. Viera. 


Esta vez Castro no ha saludado la valentía del pueblo libio como lo hizo con el egipcio. No, de ningún modo, el Gaddafi es un viejo socio del castrismo, un viejo y cercano hermano “antiimperialista” tanto de Castro como del payaso de Miraflores.
Preocupado por el destino de su camarada del Africa del Norte, se lanza contra los Estados Unidos. Ya está previendo una entrada militar de los Estados Unidos en Libia y se muestra bien preocupado ante este probable acontecimiento. Asegura que para él es evidente, ¡Oh, Maravilla de sabiduría y de visión de largo alcance!, que “al Gobierno de Estados Unidos no le preocupa en absoluto la paz en Libia, y no vacilará en dar a la OTAN la orden de invadir ese rico país, tal vez en cuestión de horas o muy breves días”.

No oculta su alegría cuando Gaddafi, en una breve intervención televisiva, rechazó su intención de abandonar el país dando un mentís a los que “con pérfidas intenciones inventaron la mentira de que Gaddafi se dirigía a Venezuela”. Poco le faltó a Fidel Castro para cantar ¡Aleluya, Viva Gaddafi! El tirano libio es para Castro un digno líder al que no puede imaginar “abandonando el país, eludiendo las responsabilidades que se le imputan, sean o no falsas en parte o en su totalidad”.

A Castro le importa muy poco que el pueblo libio sea masacrado, que la sangre inocente corra a raudales por los disparos de ametralladoras, obuses y bombardeos aéreos, a él lo que realmente le angustia es la suerte del tirano colega, por aquello de cuando veas las bardas de tu vecino arder… El no dudaría hacer en Cuba lo que Gaddafi ejecuta en Libia. Si el pueblo se rebela, Castro no dudaría en lanzar los tanques a las calles, no dudaría en masacrar a la población.

Una persona honesta, dice siempre estará en contra de cualquier injusticia que se cometa con cualquier pueblo, sin embargo, el “honesto” Castro no se refiere a la injusticia que representa una tiranía como la que impuso en Cuba, no, para él, el tirano, el que traicionó los principios cívicos de la revolución de José Antonio Echeverría y Frank País, el usurpador del gobierno en Cuba, la mayor injusticia no es el asesinato en masa de un pueblo por sus tiranos, sino “el crimen que la OTAN se prepara a cometer contra el pueblo libio”.

El mundo no puede seguir contemplando cruzado de brazos la violencia que un tirano comete contra su propio pueblo que le reclama su dimisión. No puede descartarse una acción militar por parte de la ONU para detener el holocausto de todo un pueblo.

Castro, pensando en su  gran temido despertar del cubano, quiere denunciar, no el asesinato masivo del pueblo libio sino la, que sería necesaria, entrada militar del exterior en defensa de ese pueblo. Los asesinos se conjugan, se apoyan, se abrazan, se cubren las espaldas unos a otros. No olvidemos que Castro apoyó la entrada de los tanques soviéticos en Checoslovaquia para aplastar en sangre la Primavera de Praga,