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viernes, 1 de marzo de 2013

El nuevo gobernador de la Florida


Daniel Morcate. EL NUEVO HERALD

La Florida cuenta con un nuevo gobernador. También se llama Rick Scott, como el anterior. Y como aquél también parece un robot que a la primera de cambio repite frases hechas como “Let’s get to work”. Pero el nuevo es un político pragmático que en sus decisiones importantes se distancia de los extremistas del Partido Republicano y se acerca al Partido Demócrata. Se dice que es el resultado de un cambio de imagen que le recomendaron no sé qué especialistas en el asunto, a quienes contrató hace un año, cuando llegó a tener la popularidad más baja entre todos los gobernadores del país. Y se afirma que su nueva ideología no es ni republicana ni demócrata, ni conservadora ni liberal, sino lograr la reelección en 2014.

Como recordarán, el Rick Scott original había salido de las cavernas, rechazaba de plano todo lo que oliera a Barack Obama, culpaba a los maestros de los males de nuestra enseñanza pública, prometía mano dura contra los indocumentados, desdeñaba a la prensa y proponía reducir la burocracia estatal, a la que consideraba el mayor obstáculo para el progreso de la iniciativa privada. Aprieten el botón de “adelante rápido” y cuando lleguen al nuevo Rick Scott denle “play”. Verán a un gobernador que recorre escuelas y propone invertir millones para aumentarles el sueldo a los maestros floridanos, visita juntas editoriales y no mueve un dedo contra los indocumentados. Y lo que resulta más dramático aún: este nuevo personaje acepta incluso la expansión del Medicaid en la Florida que contempla la reforma sanitaria del presidente Obama, algo a lo que se había opuesto el viejo Scott incluso en las cortes de justicia. Tanto que, cuando la Suprema validó la reforma, ese Scott declaró cariacontecido: “Esto será devastador para los pacientes y para los contribuyentes. Será el mayor destructor de empleos que hayamos visto jamás”.

El numerito de Doctor Jekyll y Mr. Hyde que protagoniza Rick Scott ilustra lo complicada e imprevisible que se ha vuelto la política floridana. A medida que el electorado estatal se diversifica, nuestros políticos tienen que hacer malabares ideológicos y estratégicos para adaptarse y no volverse irrelevantes. Le pasó también al antecesor de Scott, Charlie Crist, quien llegó a la gobernación como republicano, luego aspiró al Senado como independiente y ahora reta a Scott como demócrata. Le está pasando a Marco Rubio, quien conquistó un escaño senatorial con el apoyo entusiasta de los trogloditas del Tea Party y hoy toma distancia de ellos como reformista migratorio y redentor de su Partido Republicano ante los hispanos. La forma cínica de ver estas sorprendentes transformaciones es inferir que en el fondo estos políticos carecen de principios. Pero yo creo que su problema estriba en que los principios que tienen se quedan cortos, no les bastan para atraer a la cantidad y variedad de electores que necesitan para seguir ganando elecciones, especialmente en un estado como el nuestro, donde la mayoría de votantes sutilmente empuja a los gobernantes hacia el centro.

Backlash o contragolpe. Tal es el riesgo mayor que corren nuestros líderes camaleónicos con sus delicadas fintas tácticas e ideológicas. Que, en su afán de ganarse nuevos partidarios, pierdan a los viejos, a la base radical y fanática que los elevó a sus cargos influyentes. El Partido del Té en su momento repudió a Crist, vigila con recelo los vaivenes de Rubio y amenaza al nuevo Scott. “Te diré cuál es la ideología de Scott: reelegirse”, observa resentido John Long, presidente del Tea Party floridano. Y agrega ominosamente: “ha alienado a la misma gente que le consiguió la elección”.

Los políticos que se aferran a sus dogmas ideológicos o partidistas, independientemente de las circunstancias, están sobrevalorados. Y a menudo son peligrosos. Los meramente pragmáticos son veletas que se mueven en la dirección del viento. La alternativa ideal es el político que combina el apego a ciertos principios básicos ─ integridad, transparencia, valentía ─ con el pragmatismo necesario para descartar ideas y estrategias caducas o inefectivas y adoptar otras más prometedoras para el bien común. A juicio del lector queda el decidir a cuál de esas categorías pertenece Rick Scott.

 


Daniel Mo

 

domingo, 29 de julio de 2012

Rick Scott y sus argumentos sin sentido


Pero la realidad es que una mayoría de los floridanos votaron por Rick Scott. De repente pensaron que un empresario sabría manejar un estado, o creyeron en los millones de publicidad invertidos en su campaña.
Sabina Covo. EL NUEVO HERALD

El gobernador de la Florida Rick Scott presenta usualmente en sus comunicados al público análisis obsoletos para justificar a los floridanos sus posiciones partidistas y de intereses privados. El y su equipo de prensa aceptan pocos cuestionamientos cuando no les conviene. No es un gobernador accesible al pueblo. Eso era de esperarse porque desde su campaña no era muy accesible. El gobernador Scott ha dado argumentos obsoletos al hablar de las cifras proyectadas de empleo en una ocasión, lo hizo cuando los recortes a la educación, lo hizo luego con la famosa legislación de prohibición de negocios con Cuba, que más pareció una medida propagandista que nada, y ahora lo hace jugando con una cuestión absolutamente inaceptable: la posibilidad de miles de niños de tener acceso a cuidados de salud.

Las personas que más se benefician del Medicaid son las familias de escasos recursos, las personas con alguna discapacidad, las madres solteras, las minorías y los niños. El gobernador no ha dudado en decir que no aceptará la expansión al Medicaid que ofrece el gobierno federal junto con la reforma de salud. Así como ha rechazado otras ayudas federales, también rechaza esta. El gobierno federal ha sido enfático en especificar que cubrirá más del 90% de esta expansión por los próximos 5 años.

¿El argumento del gobernador para rechazar dicha expansión? Que el estado de la Florida ya tiene suficiente cuidado médico por medio de los programas actuales y que quiere destinar más fondos a la educación. Ambos argumentos, según varios expertos, no son ciertos. El de la educación ya ha sido contrarrestado por varios legisladores que confirman que los fondos destinados a la educación se los están comiendo las escuelas chárter, que en muchos casos no cumplen con las especificaciones para servir a toda la comunidad. Y el argumento de la salud lo contradicen estadísticas que confirman la necesidad de más acceso a la medicina en el estado.

Según la organización sin fines de lucro Children’s Movement, hace 5 años la Florida estaba en el puesto 49 entre todos los estados de la nación en porcentaje de niños sin seguro médico. Más de medio millón de niños en nuestro estado no tiene seguro médico. Hay una tasa muy alta de bebés que nacen con bajo peso o que mueren en los primeros dos años de vida. Y mucho de esto por la falta de atención médica. Más del 32 por ciento de los niños no asegurados no tienen un pediatra de cabecera en la Florida. La Universidad de Harvard divulgó esta semana un estudio que delinea los beneficios médicos de la expansión al Medicaid. La conclusión es que se ofrece una posibilidad de salvar miles de vidas. Algo que al parecer no es una prioridad para el gobernador.

Pero la realidad es que una mayoría de los floridanos votaron por Rick Scott. De repente pensaron que un empresario sabría manejar un estado, o creyeron en los millones de publicidad invertidos en su campaña. Se están viendo los estragos de las mala elección en la calidad de la educación y en los servicios públicos y sociales del estado, y ni hablar del costo de la vida.

martes, 17 de julio de 2012

Desvergüenza


Alejandro Armengol. EL NUEVO HERALD

Los residentes de Massachusetts, al llenar su declaración de impuestos, deben presentar pruebas de que cuentan con un seguro médico. Si no lo hacen, tienen que pagar una penalidad, que se les descuenta de sus reembolsos.

¿Quién emitió esta medida tan “injusta”?

¿Barack Obama?

¿Quién le puso este “impuesto” a los ciudadanos norteamericanos de ese estado?

¿Barack Obama?

No, Mitt Romney.

Desde que sufrieron el revés en la Corte Suprema, y el órgano judicial le dio luz verde a la ley de servicios médicos conocida como Obamacare, los republicanos han comenzado a presentar la legislación como un impuesto que afecta especialmente a los pobres y a la clase media estadounidense.

Por supuesto que no se trata de un “impuesto”, sino de una penalidad. Los bancos, las aseguradoras y las tarjetas de crédito, entre otros, imponen penalidades. Y a nadie se le ha ocurrido acusarlas de crear impuestos.

Es un argumento torcido, pero al parecer no hay límites a la hora de ejercerlo.

En una entrevista en CNN, el legislador Mario Díaz Balart llegó a afirmar que esta ley era la causante del estancamiento económico del país, que estaba impidiendo la creación de empleos y era el peor impuesto en la historia nacional.

Así que para el legislador la cuestión es muy fácil: o trabajas o vas al médico.

En una muestra de hipocresía y deshumanización, los republicanos afirman que la ley de Obama es mala para los pobres, porque multa a los que carecen de recursos para comprar un seguro.

Eso no es cierto. La ley contempla diferentes formas de obtener una cobertura médica más barata, limita los costos excesivos y obliga a las aseguradoras a brindar servicios a esos pacientes que actualmente rechazan por una condición médica previa. Además, contiene una ampliación de los servicios de Medicaid.

Sin embargo, la adopción o no de esta ampliación del Medicaid es lo que la Corte Suprema ha dejado en mano de los gobernadores estatales. Y aquí están de nuevo los republicanos, para ponerle el asunto bien difícil a los pobres.

Uno de los primeros que ha declarado que no aceptará ni Obamacare ni la ampliación del Medicaid es Rick Scott, el gobernador republicano de Florida.

La razón de Scott para esa negativa es muy simple: va contra su propio negocio.

Los seguros y los servicios médicos privados han servido para enriquecer al gobernador.

Antes de ser elegido gobernador de Florida, Scott presidía un conglomerado de servicios médicos que fue acusado de estafar al Medicare en más de $600 millones. Al final todo se resolvió con una multa.

Debido al escándalo el gobernador tuvo que renunciar, pero al término no solo quedó libre de cargos sino que recibió una indemnización de $10 millones por su despido.

En Estados Unidos unos buenos abogados pueden hacer milagros, siempre que exista dinero de por medio.

Lo curioso es que Scott no ha cambiado en lo que respecta a los servicios médicos privados, y desde la venta de vitaminas hasta clínicas privadas rurales sigue en el negocio.

En la actualidad el programa de Medicaid es cubierto en un 55 por ciento por el gobierno federal. Bajo la expansión de servicios que se espera produzca el Obamacare, Washington pagaría el ciento por ciento de ésta, durante los primeros tres años, a partir del 2014. Luego iría disminuyendo gradualmente, hasta cubrir el 90 por ciento a partir del 2020.

Es evidente que la ley no va a significar la ruina de ningún estado.

Los republicanos quieren engañar con una falsa preocupación hacia quienes no tienen seguro y son pobres, y por lo tanto podrían ser multados por la ley, pero al mismo tiempo hacen todo lo posible, ya sea mediante legislaciones obstruccionistas o a través de los cargos que ocupan, para que esos mismos pobres no puedan adquirir un seguro a su alcance. Es decir, quieren que los pobres no puedan ir al médico. Así de sencillo.

Todos los días leemos informaciones sobre el brote de cólera en Cuba. Sin embargo, hay otras enfermedades que deberían preocuparnos más o igual.

Hay una epidemia de tuberculosis en el estado. En lo que va de año se han detectado 99 casos y se registraron 13 muertos.

Una situación lo suficientemente seria para que el Centro de Prevención y Control de Enfermedades (CDC) haya emitido una alerta nacional, de acuerdo a la información aparecida en el diario español El Mundo, edición América.

Sin embargo, Scott ha hecho caso omiso de la situación. Incluso ha ordenado el cierre del único hospital del estado especializado en el tratamiento, situado en West Palm Beach, con el argumento de que hay que ahorrar dinero.

Es evidente que la salud de la población le preocupa mucho al gobernador, siempre y cuando pueda negociar con ella y llenar sus bolsillos.

domingo, 31 de julio de 2011

Las políticas de educación del gobernador Rick Scott

Sabina Covo. EL NUEVO HERALD.


Otra vez el gobernador Rick Scott apoya políticas que no tienen un fin concreto, aparte de buscar cómo generarle dinero al estado a expensas de la gente. Esta que les voy a contar es una que está cocinándose en su despacho en Tallahassee y que el gobernador ha dicho que la está estudiando y que está abierto a mejores propuestas. Tiene que ver con la educación superior en las universidades del estado. Resulta ser que en Texas, su buen colega, el gobernador Rick Perry, ha hecho cambios claves para la educación en entidades públicas, como incrementar el pago a los profesores por mérito (medida que entra en vigor en el sistema público escolar de la Florida en el año escolar 2011-2012), gran énfasis en vigilar la manera en que los profesores enseñan, despedirlos si a los estudiantes no les va muy bien, o cambiar los beneficios de antigüedad que tienen los investigadores y maestros. En Texas, aunque las reformas no han sido aprobadas en su totalidad, han entrado en vigor algunas y críticos de las mismas han dicho que Perry quiere manejar las universidades como un negocio. ¿Suena conocido?

Imagínate que eres estudiante de la Universidad Internacional de la Florida con una clase de biología o de finanzas, y al final del semestre recibes un cuestionario que te pregunta qué te parece tu profesor. Como si bien asististe a clases no le pusiste mucho esfuerzo y sabes que no te irá muy bien en la materia, a la pregunta de si el profesor estuvo bien o no, respondes con un no. Esto ahora podría asegurar que ese profesor se cambie y que las repercusiones de tu nota se sientan en el sueldo o en el despido de este profesor. Es más, de pronto con esto no te bajará el promedio. Si pagas la universidad, deberías tener control sobre los profesores que están empleados. Eso es lo que afirman estas políticas impulsadas por Perry en Texas. Supuestamente esto hará que los profesores sean más eficientes.

El control sobre la manera en que las universidades se manejan ligadas al dinero que entra y sale es una prioridad para Rick Scott, a quien le encanta la forma de gobierno en Texas. El gobernador opina que en una universidad pública los maestros deben ser evaluados conforme el rendimiento de los estudiantes para que no se desperdicie el dinero. Un artículo publicado en el portal de la WCTV aseguraba que esto llevaría a los estudiantes a ser los “clientes” de las universidades que ofrecen una carrera, es decir, un producto. Y las evaluaciones a profesores serían como evaluar a vendedores. ¿Dónde queda la calidad de la educación? ¿Cómo podemos asegurar que las evaluaciones se harán por los estudiantes de manera objetiva? Y algo más preocupante, ¿cómo aseguramos que no habrá un profesor temeroso que presente un currículo simple para no perder su trabajo? En todas partes hay corrupción y más cuando el bolsillo le duele a la gente.

Hay algo clave: las universidades de la Florida ya tienen un sistema para que los estudiantes opinen sobre los profesores. La diferencia entre este sistema de evaluación y el que proponen en Texas y quiere Rick Scott es que las evaluaciones después son analizadas por una junta capaz de determinar un problema educativo con un maestro y decidir la calidad de la educación recibida. La Florida tiene hoy en día excelentes universidades públicas. Solo analicemos cuántos estudiantes internacionales vienen a estudiar a este estado. ¿Para qué meter la mano ahí, gobernador Scott? Es que yo quedo muy confundida: ¿estamos reduciendo el tamaño y el beneficio de la calidad de vida de la gente o el bolsillo y los intereses políticos de empresas y gobernantes?

EL FANTASMA OPINA
¿Cuándo la Florida de librará de este incompetente Gobernador engendro del Tea Party?

sábado, 16 de julio de 2011

El gobernador más impopular de la nación

Bernadette Pardo. EL NUEVO HERALD



Scott en su laberinto

El gobernador Rick Scott está buscando quién lo quiera. Y falta que le hace porque las últimas encuestas revelan que sólo un 29 por ciento de los residentes de la Florida aprueba su gestión. Es, según las mismas encuestas, el gobernador más impopular de la nación.

El rechazo tiene fácil explicación. En los seis meses que lleva en Tallahassee, Scott se ha enfrentado a la prensa y a buena parte de la sociedad floridana. Se ha rodeado de burócratas y abogados, buena parte de ellos importados de otros estados, mostrando muy poco interés por la Florida. Hace pocos días conversé con él y me llamó la atención que nunca ha estado en los Everglades, una de las maravillas naturales del mundo en peligro de desaparecer si no le prestamos atención. También me choca que el candidato que prometió crear 700,000 nuevos empleos por ahora sólo ha logrado el despido de 1,700 empleados estatales, a los que pronto se unirán los 2,500 que esperan la temida notificación. Una de las primeras decisiones que tomó Scott fue rechazar más de $2,000 millones en fondos federales para un proyecto de trenes rápidos que hubiese generado 24,000 nuevos empleos.

Esta semana, sin embargo, Scott buscaba un deshielo y se pasó un par de días en el sur de la Florida, ofreciendo entrevistas a diestra y siniestra en español e inglés. En las conversaciones con los periodistas enfatizó que desde que es gobernador la tasa de desempleo ha bajado. Y es cierto, aunque el descenso es mínimo. También aprovechó para recordarle a todos que si bien vetó fondos para el Centro de Actividades de La Pequeña Habana, gracias a su labor habrá dinero para dragar el Puerto de Miami y promover el comercio internacional. También recordó que varios hospitales locales tendrán fondos para entrenar médicos e investigar el cáncer.

Durante su periplo se reunió con el presidente de Miami Dade College, Eduardo Padrón. El MDC es la institución educativa que más hispanos gradúa en toda la nación pero podría perder su acreditación porque le han quitado más de $100 millones de fondos estatales y no cuenta con suficientes profesores.

Es bueno que Scott visite y escuche. También es positivo que se rodee de asesores de la Florida. En la conversación sí admitió que estuvo en Colorado en el rancho de los millonarios David y Charles Koch, los mecenas del Tea Party, donde varios gobernadores republicanos se reunieron para fraguar políticas de privatización y enfrentamiento con los sindicatos. Es bueno que el gobernador entienda que la belleza de este país es que cada estado es diferente y enfrenta retos diferentes que requieren políticas diversas. Florida no es Wisconsin. Aquí hay más vacas sagradas que lecheras y aquí los sindicatos pintan muy poco.

Si Scott quiere que le quieran, sería bueno que se dedicara a explorar la Florida, a deleitarse en ella y aprender de su gente como han hecho tantos de sus predecesores. Ojalá que la próxima vez que esté por estos lares visite los Everglades. Le prometo que los cocodrilos no muerden. Para él sería mucho más peligroso, por ejemplo, visitar el Centro de Actividades de La Pequeña Habana.

martes, 21 de junio de 2011

Otra contra Fantomas

Demandan a Rick Scott por recortes para pensiones

...legisladores recortan los salarios de los empleados para cubrir déficit presupuestario, y reducen impuestos sobre los ingresos corporativos en $37 millones
Mary Ellen Klas. Herald/Times Tallahassee Bureau.
Gobernador de Florida, Rick Scott

Antes de que los gobiernos estatales y locales tomen la primera moneda de diez centavos de los salarios de los maestros, policías y trabajadores del estado para ponerla en el plan estatal de pensiones, tres sindicatos presentaron una demanda el lunes contra el gobernador Rick Scott y otros fiduciarios del plan de jubilación estatal, alegando que la medida es una violación inconstitucional y una toma de su propiedad personal.

La Asociación de Educación de la Florida presentó la demanda el lunes en el condado de Leon, y pronto se le unió la Asociación Benevolente de la Policía y el Sindicato de Servicios Públicos de la Florida (SEIU). La demanda es la primera en lo que se espera sea una serie de retos a la legislación aprobada este año y firmada por el gobernador.

Los sindicatos señalan que el estado ha violado su obligación contractual con los trabajadores al reducir en 3 por ciento sus salarios, y cambió el dinero al Sistema de Retiro de la Florida (FRS, por sus siglas en inglés), en sustitución de más de $1,000 millones de las obligaciones del estado con el fondo de pensiones. Ellos argumentaron que la ley estatal establece expresamente que los empleados no tienen que aportar parte de sus salarios al sistema de jubilación estatal, a menos que acepten el cambio en sus contratos negociados.

“Este recorte salarial fue utilizado por el liderazgo legislativo para compensar un déficit de presupuesto sobre las espaldas de los maestros, policías, bomberos y otros trabajadores del Estado”, dijo el presidente de la Florida Education Association (FEA), Andy Ford.

La demanda fue presentada en el condado de Leon en nombre de 11 trabajadores de todo el estado, incluyendo a dos enfermeras y una trabajadora social en el Condado Miami-Dade, un custodio en el condado de Madison, un profesor de Estudios Sociales en el condado de Hillsborough y dos agentes del departamento del jefe de policía del condado de Santa Rosa.

Los trabajadores están pidiendo a la corte que atesore, mientras que el caso se mueve a través del sistema judicial, los más de $1,000 millones que el estado ahorra con la reducción de salarios de los maestros en 3 por ciento, y con la terminación del aumento por el costo de vida en sus prestaciones de jubilación. Hasta entonces, los trabajadores que forman parte del sistema de jubilación verán una caída de 3 por ciento en sus salarios a partir del 1ro. de julio, y terminarán los aumentos por el costo de la vida para sus futuros ahorros de jubilación.

Scott y los legisladores estatales argumentaron que el cambio era necesario para que el plan de pensiones del estado se equiparara con el sector privado, que exige a los trabajadores que contribuyan a sus cuentas de jubilación. La Florida era el único estado que no había negociado una contribución de los empleados como parte de su plan de jubilación.

Scott restó importancia a la demanda y dijo que el estado tiene derecho a realizar cambios en la cuenta de pensiones.”La participación de las personas en su plan de pensiones tiene todo el sentido del mundo”, dijo el lunes, después de participar en una cumbre de la Cámara de Comercio de Estados Unidos en Washington, DC. “Esto es lo que es justo para el sector privado. Muy pocos empleados del sector privado tienen un plan de pensiones del ciento por ciento. Es lo que hay que hacer por nuestro estado”.

Pero Ron Meyer, un abogado de la FEA que presentó la demanda, estuvo de acuerdo en que, aunque el estado tiene el derecho de negociar futuros cambios en las cuentas de jubilación, no puede imponerlos sin llegar a un acuerdo con los miembros del fondo de retiro. El FRS recoge dinero para la jubilación de más de 655,000 empleados en activo de todo el estado, y proporciona beneficios a 219,000 jubilados. Los trabajadores no han pagado en el plan desde el año 1974.

Meyer dijo que los legisladores recortaron los salarios de los empleados para cubrir un déficit presupuestario, al mismo tiempo que reducían los impuestos sobre los ingresos corporativos en $37 millones, y ofrecían otros recortes de impuestos, dinero que no fue utilizado para mejorar los beneficios de los empleados o la cuenta de pensiones. “Puede haber circunstancias en las que el Estado no tiene más remedio que incumplir un contrato. Esta no es una de ellas’’, concluyó.

El presidente del Sindicato de Maestros de Broward, Pat Santeramo, dijo que la organización apoya plenamente la demanda, debido a que el proyecto de ley sobre pensiones “iba dirigido” contra todos los empleados públicos. “Este es un buen primer paso para combatir la mala legislación que fue aprobada por esta sesión”, dijo.

sábado, 18 de junio de 2011

Otra nota negativa para el Fantomas de la Florida

RSF condena ley promulgada por gobernador de Florida que atenta contra la libertad de información
Instituto de Prensa y Sociedad (IPYS)
El 2 de junio pasado, el gobernador de Florida, Rick Scott, promulgó una ley que impide toda publicación de fotos, videos o grabaciones sonoras relativas a los casos de homicidio. Scott, conocido por mantener tensas relaciones con la prensa, ha sido fuertemente criticado por Reporteros sin Fronteras. La organización internacional le ha pedido públicamente dar marcha atrás en lo que respecta a esta legislación y facilitar el acceso a la información de interés público.

“El acceso de la prensa al gabinete del gobernador parecía mejorar desde hacía algún tiempo. Ahora, la nueva legislación reduce gravemente la capacidad de investigación de los medios de comunicación; asimismo, priva a los ciudadanos de elementos necesarios para el esclarecimiento de la verdad en este tipo de casos. Este episodio también arruina los esfuerzos realizados para propiciar el acercamiento de los medios de comunicación y el poder ejecutivo local. Se trata de un ataque a la libertad de información y, por ende, de una violación de la primera enmienda de la Constitución de los Estados Unidos de América”, declaró Reporteros sin Fronteras, quien pugna por que se reexamine el texto de forma urgente.

Ver la nota de RSF aquí 

lunes, 9 de mayo de 2011

El inepto gobernador de los empresarios.

Mario J. Viera

De que es inepto no caben dudas. Inepto y reaccionario. Este Fantomas que se ha convertido en Gobernador de la Florida, solo parece idóneo para los grandes empresarios y los intereses de las aseguradoras. Para el pueblo es un rotundo fracaso.
No quiere imponer gravámenes fiscales a los poderosos pero recorta el presupuesto dedicado a las escuelas públicas y a los servicios de protección a los enfermos.
Duda si imponer en el estado una ley similar a la de Arizona, no porque su xenofobia se haya moderado, sino porque hay intereses empresariales que están dispuestos a seguir explotando el trabajo mal remunerado a los indocumentados.
Este gobernador no tiene la menor idea de lo que gobernar democráticamente. Está empeñado en su plan ultraconservador con el fanatismo de cualquier totalitario. Para él, los ricos, los poderosos son la sal de la tierra. El es millonario, amasó su fortuna en negocios hospitalarios y quiere hacerse más rico; por eso es que invirtió como empresario en su campaña electoral que la ceguera del electorado y los arrebatos del dinosaurio del Tea Party le ayudaron a ganar.
El tiempo dirá la última palabra. Si a este gobernador de los empresarios no se le echa del cargo, Florida será un estado fracasado y un lugar poco agradable para vivir. Los pobres serán más pobres y los ricos más ricos; y si por esto los del Tea Party me acusan de comunista yo les catalogaré como su contrapartida: fascistas.

martes, 12 de abril de 2011

¡Destituyamos al gobernador Rick Scott!

Mario J. Viera
Rick Scott, gobernador de La Florida

 
Cuando un funcionario electo no cumple con el papel que le corresponde y solo representa a sus equivocados electores o una determinada elite debe ser sometido al escrutinio público. No queremos Chávez de derecha.
Un gobernador que dirige un estado con un criterio exclusivamente mercantil, sin atender a las necesidades de toda la población no merece ejercer el cargo para el cual fue electo.
El Robin Hood inverso, recorta los programas de asistencia a los más necesitados y se convierte en paladín de los poderosos, de aquellos que poseen fortunas de más de seis cifras, grupo distinguido al que él mismo pertenece.
Si el electorado se equivocó al elegir a un gobernante que solo piensa en cifras y se olvida el sentido del deber para con todos, para con los más necesitados, para la clase media y aun para los más ricos, ese mismo electorado debe iniciar la rectificación del error cometido y empeñarse en destituir al inepto, irresponsable y prepotente gobernador.
El es la carne y esencia del movimiento ultra derechista del Tea Party que encabeza la díscola ex gobernadora de Alaska. Es el fracaso de las políticas de justicia que configura el ideal de los padres fundadores de la nación.
Sí, sin lugar a dudas, es necesario destituir a Rick Scott antes de que sea demasiado tarde para la Florida..

Reproducimos un interesante artículo de opinión aparecido en El Nuevo Herald bajo la firma de Guillermo Descalzi.

El olvido del gobernador
Guillermo Descalzi

El gobernador Rick Scott parece haber olvidado algo vital en su propia humanidad. Los seres humanos crecemos en nuestra humanidad en la medida que nos damos, entregamos y servimos a los demás, empezando por los más necesitados. Así subimos en la escala de la vida.

Nuestro gobernador parece basarse en otra premisa. Debe de creer que para avanzar hay que cortar el lastre. Suyo parece ser un sistema en el que hay que dejar solos a quienes se están ahogando en el mar de la vida. Para que se salven los que tienen hay que cortar a los que no. Esa parece ser la médula política que sale de la oficina del gobernador en Tallahassee.

Las plantas dan y regalan sus frutos. Los animales alimentan a sus crías hasta que éstas puedan valerse por sí mismas. En la generosidad y entrega están nuestro camino y destino como seres humanos. El gobernador debe saber que su humanidad se engrandece con su servir consciente, que somos más humanos en la medida en que elegimos dar a los más necesitados, convencidos de que cuando no lo hacemos nos transformamos en parásitos de la vida.

Rick Scott parece desconocer esta verdad. Actúa como si los parásitos fuesen los necesitados. Ha tergiversado y equivocado los principios del gran Partido Republicano al que pertenece. Yo tengo una hija discapacitada que afortunadamente vive en California. A discapacitados como ella, con parálisis cerebral, a todos los discapacitados del estado, les ha impuesto un recorte del 15% en los fondos destinados a su servicio. Eso, señor gobernador, no es trickle down economics. Eso es trickle up economics. Es quitarles gotitas de agua a los de abajo para llenar las piscinas de los de arriba.

Sí, todos queremos piscinas, señor gobernador, ¿pero a costa de qué? El gobernador del recorte corta a los de abajo para que no arrastren a los de arriba. Debe de creer que así premia el individualismo del que tanto nos jactamos –correctamente– en este país. Se confunde. Parece creer que como somos individuos hay que dejar solos a todos en un sálvese quien pueda o, en este caso, quien tenga. Si este fuera el Titanic, Scott metería la primera clase en los botes y dejaría a los demás a su suerte.

Los individuos meditamos, contemplamos y analizamos para moldear, en base a este análisis, nuestra actuación en el mundo. Cuando este análisis es hecho correctamente nos lleva a entablar una relación de servicio con los demás. Necesitamos de los demás para servir y ser servidos. La vida es una relación de servicio. Hay que dar y recibir.

Es importante darnos cuenta de dos cosas en esta relación. Primero, que el dar condiciona el recibir, y, segundo, que los humanos no vivimos sólo materialmente. También vivimos psíquica, mental, emocional y espiritualmente. La tan importante vida material en nuestra cultura no resulta ser ni la quinta parte de lo que es una vida plena. Con lo material sólo se obtiene y da lo material. En lo material está el toma y daca de bienes visibles y tangibles, pero quien concentra toda su atención en esta clase de bienes labra su propia desgracia.

Así parece hacer el gobernador. Vean, por ejemplo, su rechazo a los miles de millones de dólares federales para el tren bala. Lo rechazó como medida monetaria, como si este tren fuese a servir únicamente como mina o hueco del cual se saque o al cual se tire dinero. ¿Dónde queda lo que es el avance tecnológico, y el auge emocional que nos daría emprender un proyecto como este? Con Scott nunca se hubiese dado el desarrollo de Cabo Cañaveral y el complejo espacial Kennedy, porque él no hubiese aprobado la carrera a la Luna, por sus costos.

El gobernador debe de pensar, equivocadamente, que en la base del servicio humano está lo material. Actúa no como un republicano sino como un vulgar materialista. El gobernador como materialista, ¿qué les parece? Somos obra de lo que hacemos por los demás, empezando por los más necesitados. El gobernador parece ser de quienes creen que hay que cortar a los necesitados en tiempo de crisis para que no traigan abajo al resto de la sociedad.

El gobernador Scott contempla una reducción drástica a las escuelas públicas, a los discapacitados, al Medicaid y los servicios sociales, quiere limitar los pagos del desempleo y efectuar un recorte inmediato de más de cinco mil trabajadores estatales, así como una transferencia de cárceles a empresas privadas para reducir gastos en el sistema penitenciario.

Lo siento mucho, gobernador Scott, pero se ha equivocado. Para salvar al estado no se debe apretar más al necesitado. Las vacas flacas dan poca leche, pero el gobernador Scott parece creer que en tiempo de necesidad hay que ordeñarlas más.

lunes, 11 de abril de 2011

Aprendiendo sobre la marcha, labor del diletante Scott.

Mario J. Viera


Gobernar, lo que se llama gobernar es un asunto serio, al menos en una democracia. Para dirigir un gobierno el postulado debe tener experiencia política, poseer un amplio conocimiento de los asuntos claves de la gobernación. Cualquier improvisado en la problemática política solo creará problemas y una pésima gestión.
Por supuesto, un gobierno, por muy pragmático que sea quien lo presida, no se dirige como si se tratara de una corporación privada. En la gestión administrativa lo principal es la búsqueda de la rentabilidad, los ingresos para asegurarla proviene de su propio ejercicio, de su posibilidad de mantenerse en la competencia, asegurando la productividad del trabajo y haciendo los recortes necesarios que aseguren la capacidad de la corporación de obtener mayores ingresos a menores costos.
Un gobierno es diferente. El gobierno no trabaja con una materia prima cuantificable en costo y calidad. No compite para obtener rentabilidad. Un gobierno es un complejo de funciones que se dirigen hacia el bienestar de la población. Su objetivo es conducir los variados procesos políticos hacia metas que satisfagan las aspiraciones de la sociedad.
Renglones existen dentro de un gobierno que no aportan utilidad económica y que requieren inversiones como pudiera ser la atención de los ancianos, de las personas en condiciones críticas, en la educación, en la protección del medio ambiente donde cualquier recorte que se produzca puede tener consecuencias desastrosas. El gobierno es una actividad en la que interactúan todos los factores sociales.
Todo esto requiere experiencia; pero hay quienes se consideran a sí mismos como los más aptos para conducir un gobierno basándose solo en su capacidad y experiencia en la actividad comercial y en su gestión administrativa y extrapolan la actividad política a sus conceptos como ejecutivo de una empresa privada. El resultado: FRACASO, no solo del gobernante, sino también de la sociedad.

La estrella glamorosa del Tea Party en la Florida, Rick Scott, elegido a la gubernatura del estado ha descubierto que la tarea que tiene ante sí no es tan fácil. El mismo lo ha dicho: “En este trabajo aprendes tantas cosas con las que no tienes que tratar mucho como un ciudadano común”.
Scott está aprendiendo sobre la marcha el oficio de gobernador. ¿Aprenderá rápidamente? ¿Aprobará la prueba FCAT de aptitud gubernamental?
Es casi axiomático lo afirmado que con los errores se aprende. Bien, en la práctica privada es legítimo aprender con los errores. En el gobierno no es admisible que un gobernante aprenda con sus meteduras de pata. Esos errores del gobernante lo sufren los gobernados. El Nuevo Herald ha dicho al respecto que el comienzo de Scott en la gestión del gobierno “ha sido tan lleno de acontecimientos como el de cualquier gobernador en la historia reciente. Pero Scott no ha sido capaz de ejecutar las grandes ideas tan rápido o sin problemas como sus predecesores, el resultado de ser un novato en la política que aún está en busca de sus métodos”.
Más que un novato en la política, Scott es simplemente un diletante político, quizá un aficionado, nunca un profesional. Sus maravillosas ideas como dueño de Solanti Corp., una empresa dedicada a servicios de salud, con la que se convirtió en un multimillonario empresario con una fortuna calculada en más de $200 millones, las ha querido llevar a la conducción del estado.
Luego de exigir que todos los beneficiarios de la seguridad social se realizaran pruebas de drogas pagadas de sus bolsillos, Scott pidió a una asesora que le informara como se obtienen los beneficios del Seguro Social. ¡Ni siquiera conocía de algo tan elemental para un gobernador! El es multimillonario, ¡cómo habría estado interesado en ese beneficio social!
Una de sus geniales decisiones fue la de rechazar el proyecto del tren rápido del estado que generaría muchos empleos alagando que la inversión de $2 400 millones que financiaría el gobierno federal se trataba de un “despilfarro electoral”
Se ha empeñado en hacer recortes presupuestarios en servicios sociales, como en el Medicaid; aumentando las primas de los seguros y autorizando un aumento en sus tarifas solicitado por la compañía de electricidad FPL y negándose a imponer cargas fiscales a las empresas más ricas del estado. Su presupuesto, tal como lo ha definido el demócrata Robert Saunders es “un enfoque inverso al de Robin Hood. Toma dinero de los pobres y de la clase media y le da beneficios fiscales a los ricos y a las grandes corporaciones”, una de esas corporaciones es precisamente la Solani Corp.
Como empresario sagaz, Scott no invierte donde no habrá de obtener beneficios. Así invirtió en su candidatura una contribución de $73 millones extraída de su propia fortuna personal. ¿Patriotismo? Permítanme ponerlo en duda.
Ciertamente como declara El Nuevo Herald “las encuestas muestran que los votantes también tienen una paciencia limitada con Scott. Un sondeo colocó la semana pasada la tasa de aprobación de Scott en un 35 por ciento e indicó que mientras los floridanos aprenden más sobre Scott, menos les gusta”.
Ya se verán los beneficios que recibirá Scott de su gestión gubernamental y los perjuicios que sufrirá la Florida con un gobernador aficionado, con menos conocimientos políticos que pelos en la cabeza. No hay que dudar que cuando Scott cumpla el primer año de gestión se produzca un movimiento dirigido a destituirle de su cargo como sucedió con el alcalde del condado Miami-Dade, el pasado 15 de marzo. Para Scott habrá un idus de marzo, de lo contrario el maleficio de los idus de marzo se volverá en contra de todo el estado.

viernes, 1 de abril de 2011

Desde mi rincón en Florida.

Mario J. Viera


Huyendo del desastre en que ha devenido la ciudad y el condado de Miami Dade, donde las rentas se elevan terriblemente y un efficiency de 2 por 3 metros exige $500.00 mensuales como renta, vine a refugiarme en este casi bucólico pueblo de Port Charlotte en el condado de Charlotte.
Tranquilo lugar, poblado parcialmente por jubilados que vienen todos los años desde el norte de la Unión y aun hasta de Canadá. El tránsito no es la locura que existe en Miami, se conduce con tranquilidad por sus calles. Los comercios quedan casi al alcance de la mano. Sus habitantes son amables y siempre dispuestos a darte un saludo cuando te cruzas con ellos.
Esperaba confiado en que la situación económica que vive el país mejorara, que el índice de desempleo fuera bajando sensiblemente, que todo volvería a los niveles de antes del 2005.
Se anunciaba la celebración de las elecciones para elegir gobernadores, representantes y senadores. El Tea Party rugía con su previsible carga de racismo, etnofobia y delirios de una América viviendo el puritanismo del pasado en la era de los avances tecnológicos.
Cuando se acercaba el momento de ejercer el voto no tenía muy claro el historial de la candidata por el Partido Demócrata para el puesto de Gobernador. No tenía duda ninguna en el candidato republicano. Un recién llegado a la política llevado en brazos del dinosaurio del Tea Party, un empresario con un sospechoso historial de fraudes al Medicare, un hombre que no quería que se elevaran los impuestos a sus colegas, esos que ganan más de medio millón de dólares al año.
Confié en la sabiduría del electorado que se decidiría a favor de cualquier otro candidato que no fuera el Sr. Rick Scott; pero me equivoqué y salió electo el calvo aspirante, que no sabe nada sobre gestión política y que cree que el estado se gobierna como se dirige una empresa privada.
El gobernador de La Florida

Ahora, ya no vislumbro mejoras en la situación económica de la Florida. Comienzan los recortes para balancear el presupuesto, haciendo sacrificios sin que se toque ni delicadamente a los grandes intereses económicos.
Ahora, según el Nuevo Herald, el “presupuesto del Senado elimina 5,000 empleos pagados por el estado, muchos de ellos puestos ocupados actualmente. Exige a los empleados estatales que paguen más por su seguro de salud. Disminuye su sueldo en un 3 por ciento para ayudar a financiar sus planes de jubilación. Elimina incentivos financieros de la jubilación y aumenta la edad de retiro para policías y bomberos”.
Aunque el estado tiene un déficit  de $3,750 millones, los republicanos, junto al gobernador no quieren aumentar los impuestos a las grandes corporaciones, es preferible afectar los programas medioambientales los departamentos de salud pública y las tasas de reembolso Medicaid para hospitales y centros de cuidados. Claro está esos republicanos en el congreso estatal tienen un buen seguro de salud y qué pued importarle que vayan al diablo los ciudadanos de bajos ingresos. Lo importante es garantizar que todos los potentados sigan viviendo tranquilamente con recortes impositivos.
Uno de los senadores republicanos, Don Gaetz lo ha dicho sin ambages: “Hospitales, centros de cuidados, escuelas, todo el mundo: nadie ha quedado inmune”. Bueno, sí, los que han quedado inmunes son los poderosos, ¡el pueblo que vaya al diablo! Aunque el pobrecito gobernador empresario tendrá que hacer su sacrificio: su escolta de seguridad se está reduciendo a la mitad.
No quieren aumentar impuestos, pero aumentan lo que tienen que pagar por la matrícula los estudiantes de College, que los ciudadanos paguen más por la electricidad y que las primas de Citizens Property Insurance se eleven.
Ahora hasta las cárceles se convertirán en empresas privadas, en lucrativos negocios; se necesita tener un gobierno pequeño, quizá, si se sigue esta línea ideológica, un día se privatiza la policía y se privatizan los bomberos.
A decir verdad no todos los republicanos son tan obtusos. El Nuevo Herald reporta que el senador Mike Fasano, republicano de New Port Richey, trató el jueves inútilmente de detener el plan de privatización, calificándolo de “amenaza a la seguridad pública”. Claro está que Fasano es una honrosa excepción porque los partidarios del plan de privatización, de acuerdo con El Nuevo Herald, dijeron que la medida no presentaba problemas de seguridad y reduciría los gastos de la región por concepto de cárceles en un 7 por ciento. Genial ¿verdad?
Estamos en la antesala del desastre de la Florida y todavía el nuevo gobernador y su reluciente congreso republicano aún no han cumplido un año en el gobierno.


miércoles, 2 de marzo de 2011

Cosas del gobernador floridano del Tea Party.

El Gobernador de Florida pierde apoyos a pasos agigantados entre republicanos y demócratas.

Rui Ferreira | Miami. EL MUNDO AMERICA.
El gobernador del Tea Party
El gobernador de Florida, Rick Scott, todavía no lleva dos meses en el puesto y ya está siendo atacado por todos los flancos. Resulta que a este empresario, que ingresó al Partido Republicano como plataforma para llegar al puesto, se la ha ocurrido cancelar el mayor proyecto de transporte público que el estado tenía planificado: un tren bala entre la ciudad de Tampa, al noroeste, y Orlando, al centro, con posibilidades de extenderse al sur, a Miami. 

Según Scott, el estado no se encuentra en la posición de poder gastar los 2.400 millones de dólares que cuesta el proyecto, un dinero que será prestado primero por el Gobierno federal, y devuelto una vez que el tren bala comience a generar ingresos.

Para el Gobernador, en medio de la crisis económica y con un presupuesto apretado, no es posible asumir esos gastos. Una postura frenéticamente aplaudida por los seguidores del 'Tea Party', que abogan por la reducción de los gastos federales y el no retorno de los préstamos para obras públicas, con el argumento de que provienen de los impuestos.

Lo que el gobernador no dice es que su campaña política fue fuertemente subsidiada por la industria automóvil y las gasolineras. Tradicionalmente en Florida, los grupos de presión de esas industrias han sido muy fuertes, razón por la cual el transporte público no ha sido ampliamente desarrollado.

Scott, además, ha dicho que el proyecto le costará al estado otros 3.000 millones adicionales, aunque no ha mostrado de dónde sacó esa cifra que, dicen sus opositores, es sencillamente "una tontería" del gobernador.

El descontento con el gobernador abarca tanto a republicanos como demócratas. Según dos congresistas estatales de Florida, la demócrata Arthenia Joyner y el republicano Thad Altman, la cancelación del proyecto mata 1.500 puestos de trabajo y un sondeo reciente de la firma Harris Interactive, reveló que el 67% de los floridanos apoyan el proyecto mientras el 17% se opone.

Joyner y Altman creen que al cancelar el proyecto, el gobernador se ha extralimitado en sus funciones por lo cual han entablado una demanda en las cortes estatales para impedirlo de descarrilar un proyecto cuya planificación ha tardado casi una década.

"Lo único que nos preocupa y darle trabajo a Florida", explicó la congresista Joyner, citando una de las consignas de campaña del propio Scott.

En la demanda se pretende obligar a Scott a recibir "rápidamente" los fondos federales para el proyecto y comenzar la construcción del tren bala. Además, se solicita al juez que ordene, si es necesario, que obligue al gobernador a esperar que la secretaria del Transporte, Ray LaHood, envíe la totalidad de los fondos prometidos.

Scott tuvo una reunión la semana pasada con LaHood. Pero no fue muy provechosa. El gobernador prometió enviar a una carta a la Secretaria de Transporte con todo lo que Florida necesita para construir el tren bala. Hasta el miércoles no envió nada, dijeron fuentes de la secretaría.

Para los analistas es "extraordinario" que un gobernador haya logrado unir a los dos partidos contra sus planes, a escasos dos meses de su elección. "Al menos nunca ha pasado con ninguno que haya logrado recaudar tanto dinero como este", dijo la analista Susan MacManus, de la Universidad del Sur de Florida.

El tren bala en Florida es un proyecto franco-estadounidense.