jueves, 26 de agosto de 2021

LOS AMOROSOS PUENTES DE LAZO CON DIAZ-CANEL

 

Mario J. Viera



Amor, ¡qué hermosa palabra, si hasta San Pablo habló de ella! En la Primera Carta a los Corintios (13: 4-13), el de Tarso dijo (versículo 7): “El amor todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta”; aunque en el versículo anterior, dejó dicho: [El amor] no se alegra de la injusticia, sino que se regocija con la verdad”. ¡Cuántos versos se han referido al amor! Amor por otra persona, por los hijos por los padres; amor entre amigos; amor por la profesión y, hasta amor por la patria y ese amor por la patria, lo definió José Martí ya desde su adolescencia: “El amor, madre, a la patria/ no es el amor ridículo a la tierra,/ ni a la yerba que pisan nuestras plantas./ Es el odio invencible a quien la oprime,/ es el rencor eterno a quien la ataca”.

En ocasiones, el amor nos enceguece. Si, se ha dicho muchas veces que, el amor es ciego, de tal manera que se cumple el apotegma del versículo 7 de Saulo de Tarso, que todo lo disculpa y que todo lo soporta. Esta condición del amor solo es válida en cuanto al amor filial o el amor de pareja, y hasta incluso en el amor entre amigos. Cuando se habla del amor patrio, ya todo cambia: ¡No puede aceptarse falacias y mucho menos cuando la patria está sometida a una tiranía! “Del tirano, dijo Martí, di todo, ¡di más!; y clava/ con furia de mano esclava/ sobre su oprobio al tirano”.

Cuba está bajo el dominio de una dictadura, una tiranía, que ya cumple más de seis décadas. Persecución, opresión, violación de todos los derechos civiles y políticos de los ciudadanos, es lo que soporta el cubano. Disentir, en Cuba es delito de lesa majestad. Condenar el mal manejo de la economía por parte de los usurpadores del gobierno cubano, imposible. La planificación centralizada por parte del gobierno ha demostrado que origina baja productividad laboral y baja producción de bienes de consumo. La gestión agraria, desde su producción hasta su distribución es del todo ineficiente y junto la degradación de gran parte de los suelos agrícolas debida a los pésimos métodos agronómica, el resultado es el desabastecimiento en la canasta familiar. Salarios de miseria, abandono de toda la infraestructura del país por la desidia gubernamental para priorizar a todo un organismo supraestatal como es el PCC y todas las instancias gubernamentales, administrativas y represivas, en unión con todo el descomunal aparato propagandístico del régimen, son las causas fundamentales de la miseria de todo el pueblo.

El embargo y las sanciones económicas impuestas por Estados Unidos al régimen de La Habana, contribuyen en parte a hacer más angustiante la vida de un pueblo que vive en tiranía. Es cierto, el embargo económico es ya obsoleto; las sanciones económicas no selectivas, son estúpidas e inoperantes en cuanto a desestabilizar a la dictadura; la Ley Helms-Burton un absurdo jurídico de la ultraderecha republicana. ¿Debiera haber una distención en las relaciones diplomáticas y comerciales entre Estados Unidos y Cuba? Sí, debiera ser, como debiera haber una distención del trato del gobierno usurpador que rige en Cuba con respecto a toda la población, para no reprimir el disenso; para escuchar todos los reclamos del pueblo, tanto los justos como los injustos. En Cuba sobran las cárceles y está de más un partido político único colocado por encima del Estado y de la sociedad.

¿Por qué la dictadura no prestó oídos a los reclamos del 11 de julio, en lugar de reprimirlos? ¿Por qué la dictadura no permite la libre formación de organizaciones opositoras? Pudiera una oposición legalizada y legítima ser una presión sobre el actual gobierno, pero en todos los países, verdaderamente democráticos, existe oposición que le hace presión al oficialismo, porque es natural, porque es consustancial con el derecho humano de poder decir no, cuando hay que decirlo. Si, me desagrada el embargo; pero me desagrada mucho más que la dictadura no ha despenalizado en su Código penal las figuras delictivas de “propaganda enemiga” y de “desacato”, y se adecue sobre principios que no violen derechos civiles las figuras de “asociación, reunión y manifestación ilícitas”,” clandestinidad de impresos” y “salida ilegal del territorio nacional”.

Me desagrada el embargo ─ esto es tema a definir por el Congreso de Estados Unidos ─, pero me desagrada mucho más los actos de la tiranía cubana. Hoy no es momento para intentar erigir puentes de amor hacia la dictadura cubana. Hoy los puentes de amor deben ser trazados solo a favor de los que luchan de verdad contra la dictadura; a favor de todos aquellos que se atreven a disentir; de todos aquellos que en multitudes de miles levantaron su reclamo de Patria y Vida.

¿Sentarse junto al dictador para hablar de amor, como acaba de hacer Carlos Lazo? Eso no es amor hacia Cuba, eso es acto de quintacolumnismo. Lazo puede ser un hombre honrado y decente; puede sentirse como un renovado Francisco de Asís; pero se equivoca en los métodos. Su reciente encuentro con Miguel Díaz-Canel es como tratar de lavarle la cara, como han hecho otros en algún que otro barrio habanero, o como han hecho los aduladores de la Plataforma Interreligiosa en Cuba o el Consejo de Iglesias de Cuba que han bendecido al usurpador.

Dice Carlos Lazo sobre la entrevista que sostuvo este miércoles con Miguel Díaz-Canel: “En el encuentro, conversamos sobre temas referentes a los cubanos que residen en el exterior, así como la necesidad de implementar políticas que beneficien la relación de los emigrados con la nación. De manera respetuosa, se discutieron diversos tópicos que incluyeron los pasaportes cubanos, las restricciones de viajes de 8 años y otros asuntos que atañen a los cubanos que viven fuera y dentro de Cuba (…) Se reiteró la necesidad de que los que aman y construyen trabajen juntos para levantar las sanciones que asfixian al pueblo cubano”. Por supuesto está que Lazo no tuvo el coraje ─ o fue un olvido suyo ─ de pedirle al dictador que liberara a los detenidos y sancionados por los sucesos del 11 de julio. Por supuesto está que Lazo no tuvo el coraje ─ o también fue otro olvido suyo ─ de pedirle al dictador que levantara las directivas del PCC que asfixian al pueblo cubano.

Muy feliz salió Lazo de su encuentro en la sede del Comité Central del PCC con el dictador sustituto, si hasta se retrató felizmente junto a un complaciente Díaz-Canel que hasta fue tan afable de colocar su brazo sobre sus hombros. “Salimos de este encuentro llenos de esperanzas. Aquí, allá o acullá, seguiremos construyendo #PuentesDeAmor con todos y para el bien de todos”, resumió un muy entusiasta Carlos Lazo.  

Y dice el Granma sobre el amoroso encuentro entre el dictador sustituto Miguel Díaz-Canel y el amoroso profesor Lazo: “El Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, sostuvo este miércoles un encuentro con Carlos Lazo, líder del proyecto Puentes de Amor, grupo que fomenta la solidaridad con la nación antillana desde Estados Unidos”. Y agrega Granma: “A través de su perfil en Twitter, el Jefe de Estado catalogó de fructífero el encuentro con el líder de la organización de solidaridad, quien, señaló el mandatario «desde el amor a la Patria, continúa construyendo puentes de amor (…) La lucha por eliminar las restricciones que pesan sobre el normal desarrollo de las relaciones familiares a ambos lados del estrecho de la Florida y contra el bloqueo constituyen el eje fundamental del proyecto encabezado por Lazo, también empeñado en llevar la realidad cubana al pueblo estadounidense”. Así que este es uno de los empeños de Lazo, pero hay que preguntar ¿Cuál realidad cubana, la verdadera y real, o la que quiere presentar como tal el régimen?

Y dijo Miguel Díaz-Canel en un tuit: “Sostuve fructífero encuentro con Carlos Lazo, quien, desde el amor a la Patria, continúa construyendo #PuentesDeAmor. #Cuba continuará fortaleciendo los vínculos con los cubanos en el exterior, como parte de un proceso invariable e indetenible”. ¿Cuáles cubanos, Miguelito?

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