viernes, 19 de noviembre de 2021

Yunior García Aguilera: “Yo soy revolucionario”

 

Mario J. Viera


 

Así, simple y claramente lo declaró Yunior García Aguilera en la conferencia de prensa que ofreciera en Madrid: “Yo soy un revolucionario”. Una expresión esta que puede sonar en los oídos de algunos ardientes anticomunistas del exilio cubano como desgarradora, terrible, insultante… Pero Yunior García sí es revolucionario, no un contrarrevolucionario, y cansa ya seguir escuchando ese calificativo para denominar a todos aquellos que se oponen y enfrentan a la dictadura totalitaria del Partido Comunista de Cuba; y cansa, porque es asumir como propio el estribillo del castrato, y es como reconocer que en Cuba hay una revolución en el poder.

 

¡Falso! La contrarrevolución es hoy y siempre ha sido, elemento distintivo de los que regentan el poder; es el Buró Político del PCC; es el Consejo de Estado; es la Asamblea Nacional del Poder Popular; es la alta oficialidad de las fuerzas armadas de generales corruptos y ambiciosos de poder.

 

Se alzarán voces airadas arremetiendo contra Yunior acusándole de cobarde y hasta de traidor por su escapada hacia España. Eso lo sabe perfectamente Yunior. Y gritarán furiosos todos aquellos que prefieren que sea otro el que ponga el muerto; que imploran invasiones armadas a Cuba por parte del ejército estadounidense; que no conocen, que no han sufrido la fuerza brutal del hostigamiento de la Seguridad del Estado; que no han conocido el nauseabundo hedor de las mazmorras castristas; que no saben la angustia, la desesperanza del ostracismo interno de aislamiento domiciliario durante días, semanas y meses aislados del mundo exterior, que acalla y ahoga la voz salida de lo profundo de la conciencia; que no han sido víctimas de una campaña de descrédito constante por todos los medios informativos del país, Escapar del acoso es humano, es la no vocación al martirologio propia de todo ser pensante.

 

¿Acaso no debemos preguntarnos a nosotros mismos por qué abandonamos nuestra tierra para partir hacia el exilio? ¿Por qué decidimos acogernos al exilio? Los héroes también van al exilio. Martí, Maceo, Gómez conocieron el exilio; se mantuvieron en el exilio hasta que se produjera el momento propicio para regresar a Cuba y emprender la lucha, no abandonada en el exilio.

 

La convocatoria del grupo Archipiélago para una marcha cívica y pacífica el 15 de noviembre, fue un impulso nacido del entusiasmo de personas honestas pero carentes de experiencia en los trajines de lucha contra el totalitarismo. Pecaron de idealismo e hicieron pública la convocatoria. Contaban con que, si se había producido un espontáneo 27 de Noviembre, y un espontáneo 11 de Julio, podría producirse un 15 de Noviembre; sin embargo desestimaron la capacidad represiva del régimen militar del PCC; y el régimen movilizó todo su arsenal de represión, aisló a los principales promotores de la marcha por la dignidad, controlaron los movimientos de los opositores más conocidos, advirtieron, amenazaron…Lanzarse a la calle sería un suicidio, y no todos tenemos la disposición al suicidio. Sería enfrentarse a esas bandas, a las cuales los medios erróneamente y de manera no madura califican como “partidarios del gobierno”, cuando en realidad son mercenarios que actúan por dinero o por beneficios, gente de la más baja calidad ética y muchos de ellos hasta con antecedentes penales, dispuestos a cualquier acto de violencia en contra de todo aquel que disienta del régimen. Sería también enfrentarse con destacamentos militares, policiales y cuerpos antimotines previamente alertados.

 

Olvidaron un principio probado de los métodos de la resistencia noviolenta, el trabajo para ganar de manera directa los recursos humanos y diluir el liderazgo en uno de carácter horizontal. Esto último faltó, quedando Yunior García como el máximo representante del movimiento. Olvidaron también que ninguna dictadura, y mucho menos una de corte totalitario, se abre al diálogo mientras cuente con capacidad para reprimir, que a las dictaduras hay que acorralarlas para obligarlas a buscar en el diálogo su último recurso antes de ser derrocadas finalmente. La legitimación de la lucha noviolenta no puede buscarse en el acatamiento de la Constitución política del régimen cubano, una Constitución que de manera olímpica el PCC puede interpretarla según sus propios intereses.

 

No obstante el 15 de Noviembre fue exitoso, puso al descubierto ante el mundo la esencia violenta, represiva, cobarde del régimen del PCC.

 

Por otra parte, Yunior García tiene que prepararse para enfrentar dos enemigos, el primero, el gobierno del PCC; el segundo las organizaciones de ultraderecha del exilio.

lunes, 6 de septiembre de 2021

El cabildeo y el Derecho de Petición.

 

Mario J. Viera


 

El Derecho de Petición estaba amparado constitucionalmente en Cuba bajo los presupuestos de su Art. 36: “Toda persona tiene derecho a dirigir peticiones a las autoridades y a que le sean atendidas y resueltas en término no mayor de cuarenta y cinco días, comunicándosele lo resuelto. Transcurrido el plazo de la Ley, o en su defecto, el indicado anteriormente, el interesado podrá recurrir, en la forma que la Ley autorice, como si su petición hubiese sido denegada”.

Por este derecho, se puede dirigir peticiones y se pueden exigir reclamos a las autoridades del país, Ejecutivo y Legislativo. El derecho peticionario queda amparado dentro de los postulados del Art. 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, el cual establece: “Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión”.

Cada sector de la economía, como de la sociedad civil puede plantear reclamos y exigencias. Estos derechos se deben ejercer de manera transparente, y sin ocultamiento. Para algunos estudiosos del Derecho Público, el derecho de petición, dirigido a influir en las decisiones de las autoridades, es equivalente a lo que se reconoce como cabildeo, “un especial e intenso ejercicio del derecho de petición”. Sin embargo, esta no es una definición exacta del cabildeo. El cabildeo no es el simple uso del derecho de petición. El cabildeo se lleva a cabo por profesionales dedicados por entero a esa actividad y contratados por sectores económicamente poderosos. Por lo general el procedimiento del cabildeo asume forma de clientelismo, por el cual, alguna corporación puede accionar ante un legislador ─ estableciendo una relación de quid pro quo ─ para adelantar una iniciativa legislativa a favor de esa corporación a cambio de aportar fondos para la campaña electoral de ese legislador. El efecto que producen las maquinaciones privadas del cabildeo sobre el estatus quo ha generado la elaboración de una legislación para su regulación de Perú. México, Colombia y Chile.

Lee Jared Drutman ha denominado al cabildeo como “el negocio de Estados Unidos”. Anota este autor: “Gran parte del pensamiento sobre la influencia en la política es esencialmente una prueba de la hipótesis de que cuanto más dinero gasta un grupo, más probable es que obtenga un resultado deseado, y el resultado deseado a menudo son los votos de los legisladores. En la medida en que los politólogos y economistas han modelado el proceso subyacente, tienden a verlo como una especie de intercambio por el cual los políticos interesados intercambian los recursos que tienen (votos, influencia sobre la burocracia, otras palancas políticas) por el apoyo electoral que los grupos externos pueden ofrecer, generalmente en forma de contribuciones de campaña”.

El carácter de clientelismo del cabildeo de las corporaciones queda evidenciado en la cita del profesor de Ciencias Políticas Stephen Ansolabehere: "La recaudación de fondos de campaña es ampliamente vista como un mercado para las políticas públicas. Las donaciones provienen de empresas, asociaciones e individuos que buscan beneficios privados en forma de subsidios, regulaciones favorables y otras políticas establecidas por el gobierno. Con miles de intereses pujando por beneficios privados y miles de candidatos compitiendo por fondos, surge algo así como un mercado”.

Estas condiciones plantean la necesidad de, en la Cuba post totalitarismo, establecer un apropiado sistema electoral y dictar las normativas legales que aseguren la transparencia de la financiación de los partidos políticos. El cabildeo es fuente de corrupción política, como ha quedado demostrado en todo el proceso de las campañas electorales, con fuertes financiamientos por grupos de intereses.

Para garantizar la transparencia de todos los actos de presión por parte de grupos de intereses, se requiere el acatamiento al derecho de acceso a la información pública fundado sobre los Principios de Johannesburgo sobre la Seguridad Nacional, la Libertad de Expresión y el Acceso a la Información de noviembre de 1996, en especial sus Principios: 1: Libertad de opinión, expresión e información; 1.2: Protección de un interés legítimo de seguridad nacional; Principio 4: Prohibición de la discriminación; 13: Interés público en la divulgación; y 14: Derecho a una revisión independiente de la denegación de .información.

 (https://www.corteidh.or.cr/tablas/a22440.pdf)

sábado, 4 de septiembre de 2021

La realidad virtual de las diásporas digitales.

 

Mario J. Viera

 


Hay una definición de lo que quiere decir “realidad virtual”. “La Realidad Virtual (RV) es un entorno de escenas y objetos de apariencia real — generado mediante tecnología informática — que crea en el usuario la sensación de estar inmerso en él”. En definitiva, la realidad virtual, solo es apariencia de lo real; pero no verdaderamente real. Así, muchos viven dentro de una realidad virtual partiendo de criterios intelectuales y sin la experiencia del activismo real.

El periodismo independiente no nació ayer; el periodismo independiente comenzó como tal en 1994, aunque a partí de antecedentes que muchas veces se olvidan. No surgió, obviamente, al calor de la expansión de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación. Surgió como impulso para arrebatarle al régimen del PCC el monopolio informativo. Hombres y mujeres que estaban decididos a hacer periodismo al margen del periodismo propagandístico del Partido Comunista. No eran intelectuales, aunque muchos de sus iniciadores provenían del periodismo oficial. Y aprendieron a hacer periodismo, médicos, ingenieros, abogados, licenciados en idiomas.

No se contaba entonces con celulares inteligentes, ni con faxes, ni con el acceso directo al internet; pero se hacía periodismo; algunos se dejaban llevar por la pasión y editorializaban sus crónicas; la mayoría, en cambio, eran más objetivos en la redacción de sus notas informativas y en sus crónicas de opinión. Pero el movimiento crecía, y crecía con tal fuerza llegándose a convertir, en una, que si fue, “una amenaza colosal para el régimen nacional”, tanto, que el régimen se obligó a dictar, con el pretexto de la Ley Helms Burton, una draconiana ley mordaza para acallar a aquel movimiento que le arrebataba ese “poder suave” ─ al cual se refirió recientemente Oscar Grandío Moráguez, en un artículo que publicara en Hyper Media ─, la Ley 88 o “Ley de Protección a la Independencia Nacional y la Economía de Cuba”.

Los vehículos que empleaba aquel periodismo alternativo para el envío de sus mensajes fueron Cubanet, bajo la dirección de Rosa Berre, y Nueva Prensa Cubana, de Nancy Pérez Crespo; Radio Martí, fundamentalmente, la derechista Voz de la Fundación y La Voz del CID. En Puerto Rico aparecieron medios impresos y virtuales como El Disidente y Carta de Cuba, mucho más serios y objetivos que el periodismo panfletario de pacotilla de emisoras como Radio Mambí dirigida por Armando Pérez Roura; la Cubanísima y La Poderosa, emisoras estas que, ciertamente no eran ─ como las ve Oscar Grandío Moráguez ─ “fuentes muy importantes de información sobre la Isla y de defensa de la lucha antitotalitaria contra el régimen de La Habana”. ¿Qué decir de las “modestas emisoras televisivas” América TV y La Mega TV? Dos emisoras que no atraen la atención de gran parte de la teleaudiencia de la diáspora cubana y solo atractivas para su sector ultraderechista.

No fue necesario entonces, para el periodismo independiente que se practicaba en Cuba, entre el 1994 al 2003, esperar por una inexistente, en aquellos años, plataforma virtual, para “diseminar, compartir y debatir información al margen del Estado cubano” para “influir de manera creciente sobre la imagen proyectada por el régimen sobre su gobierno”. Eso se hacía en todas las esferas noticiosas, sobre las violaciones de derechos humanos, sobre la agricultura, las zafras azucareras y sobre la economía.

Las publicaciones digitales diaspóricas que, en su artículo, menciona Grandío, pudieran influir de algún modo en la formación de opiniones entre los ya convencidos en Cuba de la necesidad del cambio, pero, de ningún modo. prueban “ser vital para el empoderamiento de la ciudadanía cubana”. Este empoderamiento solo se alcanza por medio del activismo directo y real.

Fue el periodismo independiente. a través de numerosas agencias independientes, como Cuba Press, Habana Press, Buró de Prensa Independiente de Cuba, Agencia de Prensa Independiente "Patria", Agencia de Prensa "Oriente Press; Agencia de periodismo independiente Cuba Verdad, y otras más, el que marcó un hito fundamental “en el enfrentamiento contra el sistema de promoción propagandística del poder suave de la dictadura cubana” y no el que Grandío le concede a la apertura de los actuales “medios digitales de noticias y análisis, operados por (la) diáspora digital cubana”. Los mencionados por Grandío, Diario de Cuba, CiberCuba, ADNCuba, Hypermedia Magazine, Yucabyte, Rialta; junto a 14yMedio, El Estornudo, Periodismo de Barrio, La Hora de Cuba, todos aparecidos luego del 2000 o 2003; y todos consecuentes de aquel periodismo alternativo de finales del siglo XX en Cuba.

Para alcanzar en Cuba verdaderos cambios sociales y políticos, no simples reformas, no podemos confiar en la realidad virtual de las diásporas virtuales como factores de cambio. Todo movimiento democrático que se enfrente a una dictadura totalitaria, requiere el auxilio de medios informativos y de agitación propios ─ que no son primordiales sino medios auxiliares ─. Sin embargo, lo que genera los cambios es la acción concertada del movimiento democrático, organizado, y su accionar dentro de las masas populares para lanzar el reto definitivo a la dictadura. No existe otra vía.    

 

viernes, 3 de septiembre de 2021

NACER O NO NACER, EL TEMA DEL DERECHO AL ABORTO

Mario J. Viera


 

Existo, soy ser humano, persona, porque mi madre decidió parirme. Pudo haber optado por interrumpir el embarazo, pero ella no lo hizo. No recurrió al aborto, porque yo era el hijo que deseaba tener, un hijo deseado. Entonces nací… Sin embargo, nací con llanto retenido, no respiraba y pude dejar de ser persona en ese mismo instante, si mi madre no hubiera exigido que me atendieran, a mí primero, luego a ella. Nací en la casa; el parto de mi madre fue atendido por una partera tradicional, una de las denominadas como “recogedoras”, una de tantas que auxiliaban a mujeres de bajos recursos a parir.

 

Yo, recién nacido, fui echado a un lado. Entonces gritó mi madre: “¿Por qué no llora el niño…?” Y exigió: “Si no lo atienden me tiro de la cama”. Por suerte, aquella recogedora o partera era una enfermera, y comenzó a darme masajes de revivida. Al rato, solté el llanto; y ahora soy persona y he podido vivir unas cuantas décadas.

 

Pero mi madre pudo haber elegido no parirme. Habría sido su decisión. Digan lo que digan, solo era en su vientre un feto, no una persona, no respiraba dentro del líquido amniótico donde me iba formando. Respiré, tuve el aliento de vida luego de nacer y ser revivido. Mis pulmones se llenaron de aire y, entonces, solo entonces, fui y he sido.

 

En Cuba, entonces, 1939, el aborto era ilegal, a pesar de ello, se producían abortos. Muchas mujeres recurrían a los “curetajes” o el uso de menjurjes y brebajes herbales, que, en muchas ocasiones ponían en peligro la vida de la parturienta. No faltaron casos de hijos no deseados cuando la madre paría en cualquier sitio y abandonaban al recién nacido en cualquier lugar, lo que sí constituía el asesinato de un ser vivo, de una persona con aliento vital. Otras mujeres depositaban al recién nacido en el torno de la Casa Cuna de La Habana, motivadas por la pobreza o por no sentirse preparadas para ser madres. Y ¡claro está! Muchas parían una y otra vez, sobre todo en las zonas rurales, condenándose ellas y sus hijos a una vida de miserias.

 

Digan lo que quieran decir o alegar los partidarios del movimiento pro-vida, solo la vida viable es vida. Un feto no tiene la garantía de la viabilidad; no la tiene en el seno materno, ni la tiene garantizada en el momento del parto. Mi esposa tuvo dos partos llevados a término y los dos se perdieron, por muerte fetal; no obstante, a que durante todo el proceso de embarazo, ambos fetos mostraban signos de viabilidad. No, no importa que en el feto existan latidos del corazón, todavía no ha llegado a la vida; todavía no tiene asegurada la existencia. La vida comienza en el mismo instante cuando un recién nacido respira.

 

Según datos estadísticos, la muerte fetal afecta aproximadamente al 1 % de todos los embarazos, y cada año alrededor de 24 000 bebés nacen sin vida en los Estados Unidos; alrededor de 7.300 bebés mueren cada día en las últimas etapas del embarazo.

 

Para el doctor Andrés de Francisco, coordinador de estrategias de la Alianza para la Salud de la Madre, el Recién Nacido y el Niño, un parto muerto “es cuando la muerte del niño ocurre entre las 22 semanas del embarazo y el momento del nacimiento. Quizás lo más significativo es que muchas veces no se sabe que el niño ha muerto sino hasta el momento en el que nace. Por eso la definición es básicamente un niño que nace y que no respira", así lo expresó a BBC (13 de abril de 2011)

 

La propia naturaleza, en muchísimas ocasiones, es, de algún modo, pro-elección, sin seguir los preceptos moralistas de los pro-vida.

 

La Declaración Universal de los Derechos Humanos, declara en su Artículo 1: “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros”. El ser humano NACE libre; el ser humano, está dotado de RAZON Y CONCIENCIA. Este documento de derechos ampara a todo ser nacido que posee razón y conciencia. Por supuesto no se puede acudir a la Declaración de la ONU para reconocer derechos a un ser no nacido carente de razón y conciencia. El amparo está concedido a todos los individuos, a los seres nacidos, los cuales tienen “derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona” (Art. 2)

 

Dentro de este contexto, preguntemos ¿Tiene la mujer el derecho a decidir sobre su cuerpo? Libertad es el derecho de decidir sobre uno mismo, siempre que no afecte el derecho de otros a elegir y decidir. Sí, la mujer tiene ese derecho. ¿La decisión de interrumpir un embarazo no deseado se trata de un tema ético? En principio se trata de un tema enmarcado dentro de los principios de la ética sin que, de ninguna manera sea inmoral; como no es inmoral la concertación de una pareja de igual sexo para unirse en matrimonio. Es que nadie será objeto de injerencias arbitrarias en su vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia, ni de ataques a su honra o a su reputación, (Art. 12 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos).

 

Muy a propósito voy a reproducir el texto del Art. 18 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos: “Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia”. Implícitamente en este artículo está el no derecho de algunos de imponer a otros sus convicciones religiosas.

 

Y son interpretaciones peregrinas que aducen algunos que se denominan cristianos y seguidores de los mandatos de Dios y se proclaman portadores de la Voz Divina, para exigir, EN NOMBRE DE DIOS que se criminalice el derecho de la mujer a interrumpir un embarazo que no desea. Afirman que el aborto es pecado, casi abominación de Dios, basándose en algún que otro versículo de la Biblia, tan generalizados, que admiten amplísimas interpretaciones. Según la Biblia, Dios dio el encargo a los seres humanos de crecer y multiplicarse, lo que hace aparecer como obvio que Dios no admite interrupciones del embarazo, por aquello de “reproducirse”. Según también en la Biblia en el versículo 13 de Salmos 139, David aseguró: “Porque tú formaste mis entrañas; me hiciste en el seno de mi madre”, algo que puede aceptarse como una licencia literaria, pero también, se puede llegar, por vericuetos retóricos, a la conclusión de que el feto es obra de Dios y por lo tanto, intocable. Está bien, pero en Génesis 2:7 se dice: “Entonces el Señor Dios formó del polvo de la tierra, y SOPLO en su nariz el ALIENTO DE VIDA, y fue el hombre un ser viviente”. Es decir, el hombre es SER VIVIENTE cuando respira con sus pulmones. Este concepto de ser viviente se amplía en Job 33:4: “El Espíritu de Dios me ha hecho, y el aliento del Todopoderoso me da vida. El aliento da vida. La vida según estos versículos se inicia, no en el seno natal, en el aliento vital, Y la vida de ese ser viviente es, según la Biblia, la que Dios protege.  Génesis 9:5-6: “El que derrame sangre de hombre, por el hombre su sangre será derramada, porque a imagen de Dios hizo El al hombre”.

 

Personalmente, preferiría que ninguna mujer recurriera a la interrupción del embarazo, pero. ¿quién soy yo para aconsejar tal cosa? En definitiva, me acojo a la respuesta que Jen Psaki, la portavoz de la Casa Blanca le espetara a un periodista de los pro-vida que cuestionaba el apoyo de Biden al derecho de elección de la mujer: “Sé que usted nunca ha afrontado esa elección ni ha estado nunca embarazado, pero para las mujeres ahí afuera que hacen frente a esa elección es algo increíblemente difícil y el presidente opina que sus derechos deben respetarse”.


¿Cuestión ética? Sean pues, los clamorosos defensores de la palabra de Dios, como ellos la interpretan, consejeros de las mujeres, traten de convencerlas de que deben renunciar al embarazo, si tan antiético ellos lo consideran y no promuevan campañas entre los políticos ultraconservadores para adelantar legislaciones que criminalizan un derecho que solo a las mujeres corresponde. 

 


miércoles, 1 de septiembre de 2021

MANUEL GUERRA, MEDICO, UN REPRESENTANTE DE LAS NUEVAS GENERACIONES

 

Mario J. Viera


 

Manuel Guerra, un médico de Holguín no comprometido con el Gobierno, sino con el ejercicio de la medicina. La primera condición que debe primar en un médico es la dignidad y la consagración al ministerio de salvar vidas. Y al Dr. Manuel Guerra no le falta dignidad y es capaz de decir lo que piensa y criticar lo que debe ser criticado.

 

Guerra fue uno de los galenos que respondió al llamado primer ministro Manuel Marrero cuando cargó contra el personal de salud de Cienfuegos acusándoles de negligentes en el enfrentamiento a la pandemia del Covid-19. Olvidó ese tal “primer ministro” que los médicos, en cualquier lugar del mundo, constituyen la primera línea de defensa contra el avance del virus; que los médicos y el personal sanitario son verdaderos héroes, y mucho más en Cuba donde existe un “gobierno” totalmente negligente.

 

La respuesta dada por Guerra al “primer ministro” fue contundente:” Marrero, ¡cuánta indignación! ¡Cómo va a culparnos a los médicos de sus barrabasadas! (…) Los médicos nos arriesgamos día a día, exponemos a nuestros familiares y a todos los que nos importan, por tal de cumplir nuestro deber, y usted en cambio nos estimula con reproches, con más exigencias, más reclamos y menos insumos. Cuba no está muriendo, ¡ustedes la están masacrando!”

 

Como la Gestapo, la Seguridad del Estado ya ha puesto su mirada atenta sobre el Dr. Guerra. Le vigila, le amenaza. La verdad nunca es algo que una dictadura puede permitir que se propale. Para la dictadura cubana lo único que es verdad es su propia mentira.

 

Algún burócrata del régimen del PCC ha amenazado a Guerra con la separación del sector de la salud de Holguín; y el médico responde, desde su página de Facebook: "Quiero dejar claro a quien le encomendó la tarea al jefe de Recursos Humanos de Salud Pública Provincial de Holguín el pasado 23 de agosto, de 'separarme del sector de Salud', que no pienso abandonar mi labor, al menos no por las buenas como ya intentaron. Van a tener que expulsarme y, obviamente, los voy a denunciar",

 

Y reclama el Dr. Guerra: “El país necesita soluciones y transparencia, con mentiras no se combate el Covid-19. Pidan ayuda a la OMS, admitan el colapso sanitario y permitan, con carácter inmediato, que cualquier país pueda ser partícipe del proceso de sanación y recuperación de nuestra nación. No somos conejillos de Indias”.

 

Cuba cambia. Nuevas generaciones de cubanos nacidos durante la era del castrismo comienzan a reclamar, a exigir. Es el comienzo de la nueva historia de Cuba; y Manuel Guerra es un ejemplo vivo de las nuevas generaciones de cubanos.

domingo, 29 de agosto de 2021

AFGANISTAN TIERRA DE SANGRE, GUERRAS Y CAMBIOS

 

Mario J. Viera

 


Durante todo el siglo XIX y principios del siglo XX, Afganistán fue una pieza en disputa entre dos imperios, el británico y el zarista, principalmente por los intereses coloniales británicos sobre la India. El Reino Unido ganó la partida, no sin dejar de enfrentar varias guerras con los afganos. La tercera y última guerra anglo-afgana de produjo en 1919. Amanuláh Kan o Aman Allah había asumido el reino de Afganistán, ese mismo año. En Rusia se había producido la Revolución de Octubre y los bolcheviques de Lenin llegan al poder. Esta situación fue aprovechada por el kan afgano para proclamar la independencia del Reino Unido, dando lugar a esa tercera guerra con los británicos que concluyó con la firma del Tratado de Rawalpindi de 8 de agosto de 1919, por el cual el Reino Unido reconocía la independencia de Afganistán. Una figura, que jugaría un importante papel dentro de la historia afgana, surgiría de ese conflicto, Mohammed Nadir.

 

La influencia perdida de la Gran Bretaña en Afganistán ahora la recogía la Rusia bolchevique. En 1921, el rey Amanuláh firmó un tratado de amistad con la Unión Soviética. No obstante, Amanuláh emprendería una serie de reformas en el país intentando su modernización, incluyendo la construcción del ferrocarril. Reformas que no fueron bien vistas por los sectores más conservadores y religiosos del país y, como consecuencia, se produce la insurrección islámica de finales de 1928 al mando del general Habibullāh Kalakāni, insurrección esta que se convirtió en una verdadera guerra civil provocando la abdicación de Amanuláh a favor de su hermano Inayatullá Khan, quien finalmente abdicaría bajo la presión de Kalakāni, quien entonces se proclamó como nuevo rey de Afganistán. Sin embargo, su reinado poco duraría.

 

Mohammed Nadir ─ que se había marchado del país por contradicciones con el Kan ─ retornaría al país para conducir una guerra contra el nuevo rey y al frente de un poderoso ejército. En su ofensiva, Kabul cae y se captura y se fusila a Kalakāni. Nadir asume el reino y suprimió muchas de las reformas de Amanuláh, con el propósito de calmar a las tribus conservadoras. Luego de controlar las insurrecciones, Nadir implantó nuevas reformas progresistas, reabrió escuelas, fundó una facultad de Medicina, y promulgó una nueva Constitución que instauraba un parlamento bicameral. También promulgó la obligatoriedad del sistema educativo. En un atentado que se le hiciera, Nadir perdería la vida, siendo entonces reemplazado por su hijo Mohammed Zahir Shah, quien reinaría por cuarenta años.

 

Como se lee en Wikipedia, Zahir Shah, en 1964, promulgó la primera Constitución del país que convertía a la nación en una democracia parlamentaria. La familia real quedaba fuera de la mayoría de los puestos de la Administración, se celebrarían elecciones libres y se reconocían los derechos civiles. Además, se reconoció la igualdad de derechos entre hombres y mujeres, dando a las mujeres, por primera vez en la historia del país, el derecho al voto, al trabajo y a la educación. Entre las medidas para modernizar el país, destaca su labor para acabar con la purdah, que obliga a las mujeres a cubrirse totalmente en público mediante el uso de burkas o ropas similares. Bajo su reinado, también se fundó la primera universidad, la Universidad de Kabul y se intentó mejorar las infraestructuras.

 

En julio de 1973, mientras Zahir Shah se encontraba en Italia recibiendo tratamiento médico para su lumbalgia, Mohammed Daoud Khan dio un golpe de Estado y proclamó la República. Mientras el depuesto rey, en su política exterior, se inclinaba a favor de Estados Unidos, Daoud era favorable a la Unión Soviética. Daoud ejerció un gobierno autoritario y la implantación de un partido político ─ el Partido Revolucionario Nacional ─ que suprimió al resto de los otros partidos. Aunque en un principio se inclinaba a favor de la Unión Soviética y recibiera apoyo de la misma, finalmente comenzó a confrontar problemas con el Partido Democrático Popular de Afganistán (comunista)

 

Lunes 27 de abril (saur) de 1978, la Revolución de Saur. Los comunistas toman el poder en Afganistán tras un golpe de Estado contra el Presidente de la República de Afganistán, Mohammed Daoud. Daoud moriría asesinado durante el golpe de Estado de la Revolución de Saur. La misma suerte le tocaría al líder de la insurrección del Saur, Nur Mohammad Taraki, cuando en 1979 fuera destituido de su jefatura de gobierno por otro dirigente comunista, Hafizullah Amin. La Revolución de Saur proclamaría la formación de la República Democrática de Afganistán. Se inició entonces una campaña de alfabetización, una reforma agraria radical, se prohibió la elaboración del opio, se legalizaron los sindicatos y se dictó una ley de salarios mínimos; también quedó abolida la burka, y se permitió la integración de las mujeres al trabajo, a los estudios universitarios y a su participación en la política.

 

“Liderados al principio por Nur Mohammad Taraki ─ revela el corresponsal de la BBC en Afganistán, William Reeve, en artículo publicado el 26 de abril de 1996 ─, los comunistas estaban lejos de estar unidos. Fueron tanto choques de personalidad como de política, ya que la facción Khalq o popular de Taraki ganaron inicialmente el día desterrando a los miembros de la facción moderada progresista Parcham o bandera a puestos de embajadores en el extranjero”. Dos facciones dentro del Partido Demócrata Popular, dos facciones pugnaban por el poder, una era la facción moderada progresista Parcham o “Bandera”, liderada por Babrak Karmal; y la facción Khalq o “Popular”, esta última liderada por Taraki y por Hafizullah Amin quien ganaría preminencia dentro del partido hasta el punto de lograr, por métodos no muy ortodoxos, la destitución de Taraki y su eliminación física para así convertirse en el presidente de Afganistán.

 

Karmal que, al triunfo de la revolución comunista, había sido designado Primer Ministro Adjunto fue destituido de ese cargo y enviado como embajador en Praga. Poco tiempo después, la facción Khalq de Taraki le acuso de conspirar contra el gobierno, destituyéndole como embajador. Karmal permaneció como exiliado en Praga.

 

Hafizullah Amin resultó ser un individuo totalmente torcido, incluso hasta para el Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS); así lo vio el Buró Político del PCUS en fecha 31 de octubre de 1979:

 

En un esfuerzo por hacerse un hueco en el poder, Amín hizo gestos teatrales, como la liberación de personas previamente detenidas, pero, de hecho, amplió el alcance de la represión en el Partido, el ejército, el aparato estatal y las organizaciones públicas. Es evidente que tiene el trabajo de eliminar de la arena política prácticamente todas las figuras prominentes del Partido y el Estado que ve como sus adversarios reales o potenciales... Las acciones de Amín están generando un descontento creciente en las fuerzas progresistas. Si antes estaban en su contra los miembros del grupo Parcham, ahora se unieron los del grupo Jalq, representantes del aparato estatal, el ejército, la intelectualidad y la juventud. Esto crea incertidumbre para Amín, que estudia la manera de intensificar la represión, con una reducción aún mayor de la base social del régimen” [Citado en Wikipedia de una traducción del ruso del artículo de Nikita Mendkovich, “La historia de la modernización en Afganistán: una visión desde Moscú” [История модернизации Афганистана: взгляд из Москвы]

 

Como anotó el corresponsal de la BBC, Reeve, fue durante este tiempo “que el derramamiento de sangre comenzó en serio. Decenas de miles de afganos desaparecieron para no ser vistos nunca más”. En diciembre de 1979 las tropas soviéticas intervinieron en Afganistán ante la inestabilidad del gobierno comunista de Amin que, en cualquier momento, podría ser derrocado y sustituido por un gobierno de composición ultraconservadora e islámica. Ante tal contingencia, Amin se alía con el líder de la milicia fundamentalista islámica Hezbi Islami de Gulbuddin Hekmatyar. Se dice que esta organización que se enfrentó a los invasores soviéticos recibía financiamiento directo por parte de la CIA.

 

Los soviéticos logran penetrar en Kabul, Amin es destituido, se dice, en realidad fue asesinado, unos aseguran que envenenado por los servicios de inteligencia soviéticos y otros que fueron los comandos de las fuerzas especiales de la Spetsnaz las que le acribillaron a balazos. Babrak Karmal, retornado de su exilio, aceptó asumir el cargo de presidente. En septiembre de 1987 Karmal sería sustituido en la presidencia por el que era jefe del servicio de inteligencia, un equivalente afgano de la KGB soviética, el Dr. Mohammad Najibuláh. Su gobierno se mantuvo hasta tres años después de la retirada de las tropas soviéticas de Afganistán, ordenada por Mijaíl Gorbachov.

 

La intervención soviética en Afganistán, según algunos observadores, costó la muerte de hasta dos millones de afganos, desplazó a siete millones y causó la muerte de más de 14 mil soldados soviéticos.

 

Llegaba entonces el momento de los muyahidines y del talibán. El 18 de marzo de 1992, ya desaparecida la URSS, acosado por las guerrillas fundamentalistas y los talibanes, Najibuláh ofreció entregar la presidencia a un gobierno de transición y el 16 de abril renunció; buscó entonces refugió en la embajada de la India y luego en el edificio de la oficina de la ONU. El 26 de septiembre de 1996 llegaría el fin de su existencia, y la del experimento comunista en Afganistán, cuando el talibán conquista Kabul y asalta el edificio de la ONU. Najibuláh y su hermano son secuestrados por el talibán y ambos asesinados. El diario español El País relata este ajusticiamiento:

 

Najibuláh fue "condenado a muerte unánimemente por los ulemas" (los doctores de la ley islámica) y por el "consejo central talibán", por haber "violado los derechos del pueblo afgano", declaró un portavoz de esta guerrilla de extremistas islámicos para justificar la ejecución'. Cinco guerrilleros entraron en la misión de las Naciones Unidas y, casi sin mediar palabra, fusilaron a Najibuláh con un tiro en la cabeza. Su hermano, Shalipur Ahmadzai, fue sacado más tarde del lugar para ser ahorcado. Una vez muerto, el cuerpo de Najibuláh fue atado a un jeep y arrastrado hasta el poste donde le colgaron. A su lado pende también Ahmadzai, cuya boca han taponado con cientos de billetes de afganis, la depreciada moneda afgana”.

 

Triunfaban los yihadistas y el talibán con la ayuda militar de Estados Unidos ─ más decidida y abierta cuando Ronald Reagan ocupaba la Casa Blanca ─; de Arabia Saudita, de Egipto y los servicios de inteligencia de Paquistán. Como aseguró BBC, “Reagan llegó a recibir a una delegación de líderes yihadistas en el Despacho Oval y en su discurso sobre el Estado de la Unión de 1986 lanzó un mensaje a los rebeldes afganos: ‘No están solos, combatientes de la libertad. Estados Unidos los apoyará”. Como dijera Murad Shishani, experto en milicias yihadistas de la BBC: "Cuando surge el talibán (1994) ya había caído la URSS, pero es cierto que algunos de los líderes que lo fundaron estuvieron entre los señores de la guerra que recibieron la ayuda estadounidense en la guerra contra la URSS".

 

El Emirato Islámico de Afganistán se mantuvo durante cinco años, cuando Estados Unidos lo derrocara en 2001. Hoy, luego de cruentos 20 años, Estados Unidos se retira de esa tierra de sangre y guerras. Vuelve a establecerse el Emirato Islámico ¿Cuánto durará? Solo algunos años, en Afganistán siempre hay guerras civiles y cambios de poderes.

jueves, 26 de agosto de 2021

LOS AMOROSOS PUENTES DE LAZO CON DIAZ-CANEL

 

Mario J. Viera



Amor, ¡qué hermosa palabra, si hasta San Pablo habló de ella! En la Primera Carta a los Corintios (13: 4-13), el de Tarso dijo (versículo 7): “El amor todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta”; aunque en el versículo anterior, dejó dicho: [El amor] no se alegra de la injusticia, sino que se regocija con la verdad”. ¡Cuántos versos se han referido al amor! Amor por otra persona, por los hijos por los padres; amor entre amigos; amor por la profesión y, hasta amor por la patria y ese amor por la patria, lo definió José Martí ya desde su adolescencia: “El amor, madre, a la patria/ no es el amor ridículo a la tierra,/ ni a la yerba que pisan nuestras plantas./ Es el odio invencible a quien la oprime,/ es el rencor eterno a quien la ataca”.

En ocasiones, el amor nos enceguece. Si, se ha dicho muchas veces que, el amor es ciego, de tal manera que se cumple el apotegma del versículo 7 de Saulo de Tarso, que todo lo disculpa y que todo lo soporta. Esta condición del amor solo es válida en cuanto al amor filial o el amor de pareja, y hasta incluso en el amor entre amigos. Cuando se habla del amor patrio, ya todo cambia: ¡No puede aceptarse falacias y mucho menos cuando la patria está sometida a una tiranía! “Del tirano, dijo Martí, di todo, ¡di más!; y clava/ con furia de mano esclava/ sobre su oprobio al tirano”.

Cuba está bajo el dominio de una dictadura, una tiranía, que ya cumple más de seis décadas. Persecución, opresión, violación de todos los derechos civiles y políticos de los ciudadanos, es lo que soporta el cubano. Disentir, en Cuba es delito de lesa majestad. Condenar el mal manejo de la economía por parte de los usurpadores del gobierno cubano, imposible. La planificación centralizada por parte del gobierno ha demostrado que origina baja productividad laboral y baja producción de bienes de consumo. La gestión agraria, desde su producción hasta su distribución es del todo ineficiente y junto la degradación de gran parte de los suelos agrícolas debida a los pésimos métodos agronómica, el resultado es el desabastecimiento en la canasta familiar. Salarios de miseria, abandono de toda la infraestructura del país por la desidia gubernamental para priorizar a todo un organismo supraestatal como es el PCC y todas las instancias gubernamentales, administrativas y represivas, en unión con todo el descomunal aparato propagandístico del régimen, son las causas fundamentales de la miseria de todo el pueblo.

El embargo y las sanciones económicas impuestas por Estados Unidos al régimen de La Habana, contribuyen en parte a hacer más angustiante la vida de un pueblo que vive en tiranía. Es cierto, el embargo económico es ya obsoleto; las sanciones económicas no selectivas, son estúpidas e inoperantes en cuanto a desestabilizar a la dictadura; la Ley Helms-Burton un absurdo jurídico de la ultraderecha republicana. ¿Debiera haber una distención en las relaciones diplomáticas y comerciales entre Estados Unidos y Cuba? Sí, debiera ser, como debiera haber una distención del trato del gobierno usurpador que rige en Cuba con respecto a toda la población, para no reprimir el disenso; para escuchar todos los reclamos del pueblo, tanto los justos como los injustos. En Cuba sobran las cárceles y está de más un partido político único colocado por encima del Estado y de la sociedad.

¿Por qué la dictadura no prestó oídos a los reclamos del 11 de julio, en lugar de reprimirlos? ¿Por qué la dictadura no permite la libre formación de organizaciones opositoras? Pudiera una oposición legalizada y legítima ser una presión sobre el actual gobierno, pero en todos los países, verdaderamente democráticos, existe oposición que le hace presión al oficialismo, porque es natural, porque es consustancial con el derecho humano de poder decir no, cuando hay que decirlo. Si, me desagrada el embargo; pero me desagrada mucho más que la dictadura no ha despenalizado en su Código penal las figuras delictivas de “propaganda enemiga” y de “desacato”, y se adecue sobre principios que no violen derechos civiles las figuras de “asociación, reunión y manifestación ilícitas”,” clandestinidad de impresos” y “salida ilegal del territorio nacional”.

Me desagrada el embargo ─ esto es tema a definir por el Congreso de Estados Unidos ─, pero me desagrada mucho más los actos de la tiranía cubana. Hoy no es momento para intentar erigir puentes de amor hacia la dictadura cubana. Hoy los puentes de amor deben ser trazados solo a favor de los que luchan de verdad contra la dictadura; a favor de todos aquellos que se atreven a disentir; de todos aquellos que en multitudes de miles levantaron su reclamo de Patria y Vida.

¿Sentarse junto al dictador para hablar de amor, como acaba de hacer Carlos Lazo? Eso no es amor hacia Cuba, eso es acto de quintacolumnismo. Lazo puede ser un hombre honrado y decente; puede sentirse como un renovado Francisco de Asís; pero se equivoca en los métodos. Su reciente encuentro con Miguel Díaz-Canel es como tratar de lavarle la cara, como han hecho otros en algún que otro barrio habanero, o como han hecho los aduladores de la Plataforma Interreligiosa en Cuba o el Consejo de Iglesias de Cuba que han bendecido al usurpador.

Dice Carlos Lazo sobre la entrevista que sostuvo este miércoles con Miguel Díaz-Canel: “En el encuentro, conversamos sobre temas referentes a los cubanos que residen en el exterior, así como la necesidad de implementar políticas que beneficien la relación de los emigrados con la nación. De manera respetuosa, se discutieron diversos tópicos que incluyeron los pasaportes cubanos, las restricciones de viajes de 8 años y otros asuntos que atañen a los cubanos que viven fuera y dentro de Cuba (…) Se reiteró la necesidad de que los que aman y construyen trabajen juntos para levantar las sanciones que asfixian al pueblo cubano”. Por supuesto está que Lazo no tuvo el coraje ─ o fue un olvido suyo ─ de pedirle al dictador que liberara a los detenidos y sancionados por los sucesos del 11 de julio. Por supuesto está que Lazo no tuvo el coraje ─ o también fue otro olvido suyo ─ de pedirle al dictador que levantara las directivas del PCC que asfixian al pueblo cubano.

Muy feliz salió Lazo de su encuentro en la sede del Comité Central del PCC con el dictador sustituto, si hasta se retrató felizmente junto a un complaciente Díaz-Canel que hasta fue tan afable de colocar su brazo sobre sus hombros. “Salimos de este encuentro llenos de esperanzas. Aquí, allá o acullá, seguiremos construyendo #PuentesDeAmor con todos y para el bien de todos”, resumió un muy entusiasta Carlos Lazo.  

Y dice el Granma sobre el amoroso encuentro entre el dictador sustituto Miguel Díaz-Canel y el amoroso profesor Lazo: “El Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, sostuvo este miércoles un encuentro con Carlos Lazo, líder del proyecto Puentes de Amor, grupo que fomenta la solidaridad con la nación antillana desde Estados Unidos”. Y agrega Granma: “A través de su perfil en Twitter, el Jefe de Estado catalogó de fructífero el encuentro con el líder de la organización de solidaridad, quien, señaló el mandatario «desde el amor a la Patria, continúa construyendo puentes de amor (…) La lucha por eliminar las restricciones que pesan sobre el normal desarrollo de las relaciones familiares a ambos lados del estrecho de la Florida y contra el bloqueo constituyen el eje fundamental del proyecto encabezado por Lazo, también empeñado en llevar la realidad cubana al pueblo estadounidense”. Así que este es uno de los empeños de Lazo, pero hay que preguntar ¿Cuál realidad cubana, la verdadera y real, o la que quiere presentar como tal el régimen?

Y dijo Miguel Díaz-Canel en un tuit: “Sostuve fructífero encuentro con Carlos Lazo, quien, desde el amor a la Patria, continúa construyendo #PuentesDeAmor. #Cuba continuará fortaleciendo los vínculos con los cubanos en el exterior, como parte de un proceso invariable e indetenible”. ¿Cuáles cubanos, Miguelito?

¿No era acaso “el opio de los pueblos”?

 

Mario J. Viera

 


Fue Karl Marx, quien, en su Contribución a la Crítica de la Filosofía del Derecho de Hegel, comparó a la religión con el efecto narcotizante del opio. Marx expuso en ese trabajo: “La religión es el alivio de la criatura oprimida, el sentimiento de un mundo sin corazón y el espíritu de un estado de cosas desalmado. Es el opio del pueblo.

Parece ahora que el dictador sustituto en el régimen del Partido Comunista de Cuba, Miguel Díaz-Canel ha llegado a las mismas conclusiones que el teórico del comunismo científico; pero partiendo de otra concepción menos despectiva y más pragmática: “Somos parte de un mismo pueblo ─ afirmó el primer secretario del PCC en un encuentro “que bendijo a Cuba” realizado en la sede del Comité Central del PCC ─, somos parte de un mismo proyecto que defendemos y con el cual nos sentimos comprometidos, y somos parte también de la convicción de que podemos tener un país mejor”.

Allí estaban bendiciendo al dictador un grupo ilustradísimo de líderes religiosos, agrupados en la Plataforma Interreligiosa en Cuba, una abigarrada combinación de corrientes religiosas, mayoritariamente de cultos evangélicos, junto a espiritistas, la Asociación Cultural Yoruba, el Cabildo Arará de santeros y practicantes palo monte, la Coordinadora de la Comunidad Hebrea de Cuba y las exóticas Soka Gakkai y la Comunidad Bahá'í. Feliz tuvo que sentirse Díaz-Canel cuando los miembros religiosos de apoyo y sostén propagandístico de la dictadura le pidieron permiso para llamarle “Hermano Miguel”.

¡Claro que se sentía feliz con los actos aduladores conque le colmaron!; si hasta anota en un tuit: “Fue un encuentro enaltecedor y confirmó que todos somos parte de un mismo pueblo y trabajamos por un país mejor”. Decididamente todos son agentes de la dictadura del PCC y es útil recordar sus nombres.

Allí, agradeciéndole al dictador el “espacio brindado para el intercambio de ideas”, estaban Enrique Alemán Gutiérrez, coordinador de la Plataforma Interreligiosa quien se ofreció su total identificación con el usurpador del gobierno de Cuba: “Usted cuente con el pueblo religioso cubano, Presidente, en toda la extensión de la palabra, y diga qué más tenemos que hacer”, la misma condigna que le exigieron a los brigadistas alfabetizadores al cierre de aquella campaña: “¡Fidel, Fidel, dinos que otra cosa tenemos que hacer!” También en el coro de aduladores estaba Gisela Lucrecia Braña Fernández, directiva de la asociación espiritista Quisicuaba: “Estamos dispuestos a cumplir cualquier tarea que la Patria y la Revolución necesiten”, le aseguró al secretario general del PCC; también Norberto Quesada Rodríguez, presidente de la Convención Evangélica de Cuba Los pinos nuevos; Paúl Prieto González y Joannet Delgado de la Guardia, ambos dirigentes de la Soka Gakkai de Cuba; Roberto Padrón Silva, presidente de la Asociación Cultural Yoruba de Cuba; David Prinstein, vicepresidente de la Coordinadora de la Comunidad Hebrea de Cuba; José Knights Rodríguez, presidente del Cabildo Arará; y Rosa Maday García García, vicepresidenta de la Iglesia de Dios en Cristo y de la Confraternidad de Pastores y Ministros Evangélicos de Cuba. Sus centros religiosos verdaderos fumaderos del opio que adormece conciencias.

Pero este no es el único encuentro que Díaz-Canel ha tenido con grupos religiosos. También, antes, el 7 de agosto, casi un mes después de los sucesos del 11 de julio, el dictador tuvo un encuentro con el deprimente Consejo de Iglesias de Cuba para, según dijera hablar de fe y esperanza: “Sostuvimos enaltecedor encuentro con miembros del Consejo de Iglesias de Cuba y líderes ecuménicos. Hablamos de fe y esperanza, de cuánto podemos seguir haciendo juntos por el bien de la patria”, comentó el actual primer secretario del PCC. En ese encuentro Díaz-Canel impuso, al muy fiel al servicio de la dictadura pastor Raúl Suárez Ramos, la Orden Félix Varela de Segundo Grado

Esta organización de masas de nuevo tipo, la Plataforma Interreligiosa Cubana, fundada el 12 de septiembre del 2011, al igual que el resto de esas denominadas organizaciones de masas creadas por la dictadura, es simplemente una de tantas correas de transmisión de las “orientaciones” del PCC, y un complemento de lo que ha sido desde abril de 1990 el lamentable Consejo de Iglesias de Cuba y su dirección por los pastores Raúl Suárez y Pablo Odén Marichal siempre tan solidarios con las directivas de la dictadura. Realmente, tanto el Consejo de Iglesias de Cuba como la Plataforma Interreligiosa Cubana son parte del mismo proyecto que defiende el Partido Comunista de Cuba, como lo hizo claro el dictador sustituto.

Muy noble la Plataforma Interreligiosa, si hasta “denuncia que la injusticia de los poderosos contra los pobres y los humildes es ejercida a través de métodos opresivos y de terror para infundir el miedo y la sumisión”, como lo deja declarado en su página oficial; y en esto se funda el gran sofisma que la alienta. Propuesta hipócrita, porque antes que bendecir al gobierno usurpador, los participantes en el encuentro amable con Miguel Díaz-Canel, debieron bendecir a esos miles de cubanos pobres y humildes que el 11 de julio salieron a las calles reclamando libertades; debieron denunciar ante el dirigente del PCC, la injusticia que su régimen ejerce sobre el pueblo cubano a través de sus métodos opresivos de terror para infundir el miedo y la sumisión que le permita continuarse en el poder usurpado.

Ver a esos religiosos bendiciendo a un tiranía nos impone la paradoja de coincidir con algo expresado por Karl Marx… “opio de los pueblos”

miércoles, 25 de agosto de 2021

Racismo en Cuba, un tema controvertido

 

Mario J. Viera

 


Este es un artículo del 5 de abril de 2000, que redacté desde La Habana para Cubanet. Ahora lo reproduzco porque, de cierto modo mantiene actualidad.

El tema del racismo en Cuba o del prejuicio racial es uno de los más escabrosos en el actual contexto sociológico del país. El gobierno socialista afirma rotundamente que la discriminación racial ha sido definitivamente suprimida por la aplicación de su política de igualdad.

Dentro del ordenamiento jurídico del socialismo cubano el racismo, o más bien su manifestación como acto discriminatorio, constituye un hecho delictivo. El artículo 42 de la ley suprema del Estado socialista declara: "La discriminación por motivo de raza, color de la piel, sexo, origen nacional, creencia religiosa y cualquier otra lesiva a la dignidad humana, está proscrita y es sancionada por la ley" (Constitución de 1976).

Por otra parte, el Código Penal o Ley 62 establece en su artículo 295 una sanción de seis meses a dos años de privación de libertad o multa de 200 a 500 cuotas, o ambas, al que discrimine a otra persona o incite a la discriminación o difunda ideas basadas en la superioridad u odio racial o cometa actos de violencia o incite a cometerlos contra cualquier raza o grupo de personas de otro color u origen étnico. Sanción ésta, no obstante, muy benévola si se la compara con la prevista para el muy sui generis delito de "propaganda enemiga" sancionado hasta con ocho años de privación de libertad; o con la de hasta tres años de prisión por el denominado delito de desacato al presidente del Consejo de Estado, al presidente de la Asamblea Nacional y a los miembros de los Consejos de Estado y de Ministros o a los diputados de la Asamblea Nacional.

Estas previsiones jurídicas sobre el problema de la discriminación racial o étnica aparentemente constituyen un progreso dentro de la tradición jurídica cubana. Si bien es cierto que la Constitución Republicana de 1940 declaró punible en su artículo 20 “toda discriminación por motivo de sexo, raza, color o clase y cualquiera otra lesiva a la dignidad humana”, también es cierto que, en su ley penal objetiva, el Código de Defensa Social, no se recogió ninguna norma semejante a la del artículo 295 del Código Penal, actualmente en vigencia. Sin embargo, ¿se puede negar objetivamente y con pleno ajuste a la realidad social que en Cuba no haya manifestaciones de racismo y discriminación racial o prejuicios raciales?

La respuesta a esta interrogante conlleva cierta complejidad. Cuba es un país en el que predominan casi exclusivamente dos etnias: la raza europoide y la negra, originada en el África y establecida en el país por la trata negrera que mantuvo la esclavitud hasta muy avanzado el siglo XIX. La convivencia de ambos grupos raciales atravesó por diferentes etapas que no son materia de este artículo, y marcaron las relaciones de aceptación y rechazo entre un grupo y otro. Sin embargo, desde las guerras de independencia hasta la fecha, Cuba no se caracterizó por ser un país racista como pudo ser el Sur profundo de los Estados Unidos o la Suráfrica del apartheid.

Cuando es derrocado el gobierno de Fulgencio Batista, un mulato de origen humilde que llegó a ser jefe del ejército, presidente constitucional y tirano, el gobierno que asumió entonces la dirección del país, manipuló exageradamente el tema de la discriminación racial para apoyar sus proyecciones populistas y ganarse el apoyo incondicional de los negros cubanos con el fin de reforzar sus posiciones frente a las clases cultas y acomodadas del país.

Cuarenta años después muchos negros se consideran discriminados. Pero cuando se les pide argumentos que demuestren la certeza de su discriminación, sólo pueden referirse a situaciones excepcionales aisladas o a criterios muy subjetivos. No obstante, la población penal en Cuba es mayoritariamente negra, y en el gabinete cubano hay menos negros que en el de los Estados Unidos. Son pocos también los negros presentes en los niveles más altos del partido gobernante, y su presencia es escasa entre los secretarios generales de las organizaciones provinciales de ese partido. Este es un fenómeno al que muchos se han referido; sin embargo, por sí sólo no es una prueba irrefutable de la existencia de la discriminación oficial del negro.

El racismo es un fenómeno cultural, forma parte de la ideología. Su componente subjetivo es la etnofobia, el rechazo a los miembros de todo aquel que no pertenezca a la propia etnia, y esta clase de racismo existe en Cuba, de blancos hacia negros y de negros hacia blancos. Y es un fenómeno de reciente resurgimiento en Cuba o de formación nueva adoptando formas que no se conocieron en la época republicana.

Manipulando al negro, el gobierno exageró el racismo de la República y se presentó como si fuera el emancipador de los negros de toda discriminación. La insistencia en el tema de la discriminación racial presentó como a culpables a los blancos ante los ojos de toda la población negra: si los negros habían sido discriminados la conclusión lógica sería porque los blancos los habían discriminados. La concatenación de ideas llevaría a provocar la desconfianza de los negros hacia los blancos, considerados como antiguos racistas y enemigos de la gente no blanca.

Esta situación ha generado tensiones entre las dos etnias básicas de la población cubana y echado por el suelo el ideal de instauración de una verdadera sociedad daltónica. El negro “liberado” del socialismo ha servido como propaganda de uso externo, y de ahí, la palpable discriminación de los no negros en los equipos deportivos nacionales. Se necesitan las “morenas del Caribe”, a los balompedistas y jugadores de basket negros, para consumo del África que siempre aporta sus votos a favor del régimen de La Habana.

A la pregunta ¿hay racismo en Cuba? no se puede dar respuesta en circunloquios ni esquivarla, sino contestar llanamente: Sí, en Cuba hay racismo. Al menos esa parte psicológica que hemos dado en llamar etnofobia. Este racismo presente en Cuba tiene componentes muy diferentes al tipo que existía antes de 1959, que se manifestaba preponderantemente dentro de algunos sectores sociales y en determinados estratos de la clase media y de la élite social. Ahora la etnofobia es acción y reacción. Un doble vector que apunta hacia un grupo y otro. Es un choque silencioso entre las dos razas con matices gregarios; por lo general, los negros prefieren asociarse entre sí, aislándose de los blancos en actividades sociales comunes, en fiestas, reuniones de amigos, en el intercambio de tragos; y lo mismo se manifiesta entre los blancos. Cada uno por separado, pero sin llegar a una definida segregación al estilo de Atlanta año 1950. El racismo en Cuba no va más allá de un agudo prejuicio racial planteado en términos del “somos distintos”.

Sin embargo, negros y blancos sufren una idéntica discriminación de carácter étnica y que les coloca socialmente por debajo de las prerrogativas que gozan los extranjeros en el país. Ambos grupos están privados por igual del acceso a los mejores hoteles, al disfrute de las mejores playas y balnearios, a la interdicción territorial de lugares exclusivos para los extranjeros como los cayos Coco y Largo, y esta es una humillante realidad, una, que sufren, tanto los negros como los blancos cubanos: la discriminación de todo un pueblo.

El cubano es un pueblo apasionado, ardiente, a veces intolerante, pero es un pueblo que se quiere a sí mismo, que es capaz de llamarse uno a otro como hermano, que no se deja arrastrar por el fanatismo y el odio, y que es una verdadera mezcla de razas y culturas. Es un pueblo que es capaz de apretarse en un fuerte abrazo sin importar la raza o el color de la piel, y un día, cuando se le eduque verdaderamente en la cultura de la democracia, ya no habrá cabida en este país para los prejuicios raciales. Cuba algún día será, sin hipocresías ni tartufismos, una verdadera sociedad daltónica incapaz de distinguir colores.