lunes, 19 de julio de 2021

POR CUBA, UNA SOLA VOZ, SIN DEMAGOGIAS

 

Mario J. Viera


 

Me cuesta trabajo ordenar mis ideas. La ira me enturbia el pensamiento. Quiero ser objetivo; pero no sé si es posible. El querer hacer y el no poder, es angustiante. Ver lo que acontece y guardar silencio, no es posible. Saltan a borbotones ideas que se enfrentan entre ellas expresándolas en palabras con distintos calibres, medidas unas, inapropiadas otras… ¡No es fácil!

 

Hay ocasiones, que a veces me asaltan, de cerrar los ojos, de voltear la página, de negarme leer los periódicos, de escuchar las noticias, y entretener mis ansiedades en juegos fútiles de internet o recreándome viendo una película tonta o una serie de Netflix. Pero no puedo evitarlo tengo que volver al tema como el perro vuelve a su vómito. Cuba duele.

 

Y pienso, y me cuestiono si yo, de haber estado en Cuba cuando estalló la revuelta, hubiera tenido el suficiente valor para unirme al gran tumulto de protestas del día 11. ¡Quizá sí, quizá me hubiera tragado el temor, el mismo que se tragaron los miles que desfilaron gritando, exigiendo “Patria y Vida”! Pero, ¡coño, qué puedo decir desde la distancia, desde la tranquilidad del exilio! Desde aquí, desde este tranquilo exilio ¿Qué me cuesta gritar libertad y patria y vida? ¿Salir a protestar en el Versalles para demostrar que soy cubano y que exijo libertad? Eso es fácil, si hasta pudiera verlo como una fiesta, o como un modo más de romper la rutina. Frente a mí no tendría una jauría de agresivos “boinas negras” y de sicarios mercenarios de la seguridad del estado, o de turbas furiosas de agresores, armados con bates y hasta con armas de fuego.

 

Por supuesto que es correcto, y más que correcto, necesario, demostrar públicamente que apoyamos a los que osan en Cuba alzar la voz; que en Cuba vean que estamos con ellos. Manifestemos nuestro apoyo; pero que nadie, aprovechando la revuelta popular en Cuba, nos manipule para adelantar intereses espurios o políticos.

 

Allá, en Cuba se desata la represión, respuesta lógica de un régimen tiránico en decadencia. ¿Cuántos dignos cubanos ya se encuentran desaparecidos o encerrados en celdas de Cien y Aldabó y en Villa Maristas? ¿Cuántos han sufrido golpizas propinada, a la par por varios rufianes de los órganos represivos? ¿Y los heridos con armas de fuego o heridos en sus viviendas luego de ser asaltados sus domicilios? No habrá piedad por parte de la tiranía. Así lo ha dejado bien claro. Como esa cosa con figura femenina  con grados de coronel de nombre Moraima Bravet Garófalo, jefa de la Dirección General de Investigación Criminal del Ministerio del Interior, declaró: “En este proceso desarrollamos un conjunto de acciones investigativas, de instrucción, periciales y operativas para demostrar que los actos del pasado domingo constituyen un delito (…) Estamos convencidos de que detrás de estos hechos está la mano del enemigo, y vamos a llegar hasta los instigadores y los organizadores”. El derecho de opinar, el derecho de manifestación es delito. Debemos considerar algo sobre lo que ha dicho esta señora coronel, que detrás de todos esos hechos, está la mano del enemigo, sí, el hambre, la miseria, el azote mal manejado de la pandemia, y la falta de derechos que sufre el pueblo cubano, esa es la mano detrás de las protestas y sus instigadores es el propio régimen del PCC.

 

Y ese muñeco de paja, con capacidad de dirección propia de cualquier empleadillo de oficina de correos, pero devenido presidente por su probada sumisión a los grandes, a los mayimbes y cuyo nombre, que preferiría omitir, pero no queda más remedio que señalar; ese tal Miguel Díaz-Canel, dijo: “Paz y tranquilidad ciudadana, respeto, solidaridad entre compatriotas y hacia los otros necesitados del mundo, salvando a Cuba para seguir construyendo, creciendo, soñando y alcanzando la mayor prosperidad posible. Ese es nuestro mensaje para nuestro pueblo”. La paz y la tranquilidad de los sepulcros, la solidaridad de los sicarios para soporte de la dictadura. Esto no se trata de pura demagogia, esto solo es cinismo.  

 

Y agrega, refiriéndose a los supuestos esfuerzos que su “gobierno” ha venido acometiendo en la extracción de petróleo y en el proceso inversionista en el sector turístico: “con el recrudecimiento del bloqueo y las 243 medidas, se cortan todas las fuentes de ingreso que propiciaban esas oportunidades y potencialidades que hemos ido desarrollando”. ¿Las 243 medidas de Donald Trump fueron la causa eficiente para el estallido de la protesta social en Cuba? Yunior García, del 27N podría rebatir lo dicho por el hombre de paja, cuando, luego de ser puesto en libertad, se refirió a su arresto en L y 23 en el Vedado: “…dejamos clarísima nuestra posición y nuestras ideas de cambio, en un país que no frena su caída al barranco, con una aguda crisis sanitaria, sin medicamentos ni comida, con una inflación galopante, una deuda impagable, tiendas en moneda extranjera que se expanden como pulpos, un país que se llena de hoteles mientras el fondo habitacional sufre un perenne peligro de derrumbe y los hospitales no dan abasto. Un pueblo donde crece el descontento, el desabastecimiento crónico, los apagones, los presos de conciencia”.

 

Habría que agregar también, un país donde la agricultura es un fracaso por los métodos burocráticos de su gestión, por las prácticas incorrectas de laboreo de las tierras, el regadío y el cultivo. Un país donde más del 75% de sus suelos agrícolas sufren profundas degradaciones, de erosión laminar y eólica, y de salinización. Un país donde su gobierno destruyó su antes poderosa industria azucarera; un país que arruinó su ganadería; un país cuyo gobierno se mantenía por los subsidios que le brindaba un imperio extranjero, que no supo capitalizar recursos; pero con recursos para levantar prisiones por todo el país, para invertir parte de su presupuesto en propaganda política y en la manutención de sus órganos de prensa y televisivos, y vive del producto de las remesas de los cubanos en el extranjero, y de los recursos que provienen del turismo.

 

Las medidas de Trump fueron un elemento, pero no el fundamental de la crisis económica por la que atraviesa el país, esa ruina viene desde los inicios del régimen.

 

¿Qué se supone debe hacer el presidente de una república democrática ante masivas manifestaciones de protestas populares? Buscar el diálogo sin recurrir a la represión, aunque esto no siempre se cumple, como ha sido el caso, en Colombia y en Chile, durante los pasados disturbios populares de protestas en esos países. No obstante, ni el presidente Iván Duque, ni el presidente Sebastián Piñera osaron hacer lo que el hombre de paja de Cuba, Miguel Díaz-Canel se atrevió, hacer un llamado para enfrentar al pueblo contra el pueblo: "Estamos convocando a todos los revolucionarios del país, a todos los comunistas, a que salgan a las calles y vayan a los lugares donde vayan a ocurrir estas provocaciones (…) La orden de combate está dada: a la calle los revolucionarios".

 

De inmediato, actuó. Puso en movimiento a las brigadas de respuesta rápida, movilizaron a los militantes del PCC de cada centro laboral, confeccionaron rápidamente bates de madera, y llevaron en ómnibus a toda esa gentuza para salir a la calle y agredir a sus propios hermanos. ¿Qué hubo de común en las protestas en Colombia y Chile? ¡La desigualdad social! En ambos casos, debida a las políticas económicas impuestas por el neoliberalismo. ¿Qué diferencia o similitud hubo entre las protestas chilenas y colombianas con el estallido de protestas en Cuba? Similitud, la desigualdad social debida al fracaso económico del sistema comunista; diferencias, ¡muchas! En Colombia y en Chile no existe un Estado policiaco, existe el derecho a la opinión, el derecho de manifestación, el derecho de libre organización política, existe el periodismo libre, existe una sociedad civil que puede expresarse libremente; ¡Nada de eso existe en Cuba! En Chile y en Colombia, los detenidos en movimientos de protestas son puestos en libertad de inmediato; en Cuba hay varios centenares de detenidos, muchos de ellos se desconoce su paradero y todos, están expuestos a la venganza de la tiranía; serán llevados a los tribunales y sometidos a juicios sin las debidas garantías procesales y sin el asesoramiento de abogados.

 

El New York Times, refiriéndose al caso chileno cita a John Polga-Hecimovich, experto en América Latina de la Academia Naval de Estados Unidos, cuando este dijo que los disturbios en Chile y las crisis similares que han sacudido a la región en los últimos meses deberían alertar a las élites políticas: “Esta podría ser la llamada de atención que algunos de estos gobiernos y partidos políticos necesitan para mejorar su representación y gobernanza”; algo de lo que absolutamente carece el régimen totalitario del PCC.

 

Ante la respuesta del régimen cubano de perseguir y criminalizar a los que osaron pedir cambios y libertad, la comunidad cubana en Estados Unidos respondió con manifestaciones de rechazo. Indignación e ira había entre los cubanos. Se repetía lo mismo en diferentes ciudades del mundo donde existen comunidades cubanas. En Washington, frente a la sede de la embajada cubana, amaneció una enorme pintada de CUBA LIBRE sobre la calle que da acceso a esa sede. ¿Una sola voz de repudio? Solo en apariencias, porque la comunidad cubana está dividida en cuanto a la respuesta que Estados Unidos debe darle al régimen de La Habana.

 

Están aquellos que exigen imponer medidas extremas contra la dictadura cubana, y están aquellos que rechazan tales propuestas y solicitan el levantamiento, no solo de las extremas sanciones económicas impuestas por Trump contra Cuba, sino también del embargo que Estados Unidos mantiene desde 1962. Los primeros, una abigarrada mayoría; los segundos, minoritarios. Y ambos grupos reclaman y le exigen a Joe Biden que acceda a sus peticiones. Los primeros, los más publicitados, como publicitados son los líderes inamovibles de las organizaciones de exiliados, que aparecen ante las cámaras de la televisión vistiendo de saco y corbata, acompañados de políticos de corte republicana y fuera de la multitud; no descienden de los estrados para fundirse con la gente que dicen representar. Detrás de sus propuestas se esconde un interés político, bien lejos de lo esencialmente cubano.

 

Así aparece Ron DeSantis, el gobernador de la Florida, con una propuesta interesante para bloquear el apagón de internet impuesto por el régimen del PCC para silenciar las denuncias durante los disturbios populares, y, de inmediato, la congresista republicana María Elvira Salazar suelta su gota de veneno: “Necesitamos la voluntad política del gobierno de Biden” ─ soltó, para luego agregar ─ “Y si el gobierno federal considera que no puede pagar los recursos, lo hará la comunidad cubana-estadounidense”. Biden responde entonces: "Cuba es, desafortunadamente, un estado fallido y está reprimiendo a sus ciudadanos. Han cortado el acceso a internet. Estamos evaluando si tenemos la capacidad tecnológica para restaurar ese acceso".

 

El sector moderado de la comunidad cubana le reclama a la Casa Blanca que cumpla sus promesas de aperturas hacia Cuba, aunque, en realidad este nunca dijo tal cosa, y hasta ahora no ha levantado las sanciones impuestas por su antecesor en el cargo; y declara: "Hay una serie de cosas que consideraríamos hacer para ayudar al pueblo de Cuba, pero requeriría una circunstancia diferente o una garantía de que el gobierno no se aprovecharía de ellos. Por ejemplo, la capacidad de enviar remesas a Cuba. No haríamos eso ahora porque es muy probable que el régimen confisque esas remesas o grandes porciones. (…) Estaría dispuesto a dar cantidades significativas de vacunas, si de hecho se me asegurara que una organización internacional administraría esas vacunas”. Claramente ha sido su respuesta; y esa respuestas la entiende bien el régimen del PCC.

 

Todos aquellos que, como amigos virtuales, me siguen en Facebook, o en las páginas de este blog, me conocen como un pertinaz detractor de las sanciones económicas no selectivas que Donad Trump impusiera sobre Cuba, porque las consideraba como más perjudiciales para el pueblo raso de Cuba, que para el régimen dictatorial. Pero, en estos momentos, si Biden accede a cumplir los deseos de aquellos que le reclaman el levantamiento de todas las medidas impuestas por Donald Trump, sería el peor error político que cometiera; sería como darle carta blanca a la tiranía del PCC para acometer tranquilamente todos los actos de violencia represiva que ha estado empleando para ahogar las protestas.

 

Pretender que el movimiento de protestas generado en la isla es consecuencia del endurecimiento del embargo, simplemente es un intento de descalificar la razón de las protestas. Si bien las medidas implantadas por Trump son un factor más de la ecuación social en Cuba, no es el determinante, como he expuesto más arriba. El régimen, de un portazo, ha cerrado las puertas a un relajamiento de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba. Como en 1996, cuando Bill Clinton se planteaba vetar la Ley Helms-Burton, el régimen de la isla, ante el reto que le planteaba Concilio Cubano, para dar un escarmiento, derribó a dos avionetas no artilladas de Hermanos al Rescate, obligando a Clinton a firmar el proyecto aprobado por el Congreso; ahora hace lo mismo, ante el espanto que le causaron las protestas multitudinaria, prefirió actuar violentamente sin importarle para nada, que ese acto eliminaría la posibilidad de un nuevo relajamiento en las relaciones entre los dos estados, colocando a Biden en una encrucijada política. El régimen del PCC ha minado y hecho estallar los “puentes de amor” que algunos cándidos y timoratos pretendían erigir, supuestamente a favor del pueblo cubano.

 

Por estas razones, resulta insultante el comunicado que recientemente publicara el capítulo de Florida del Black Lives Matter (BLM), un movimiento en respuesta a la violencia policiaca y al racismo. "Esta cruel e inhumana política instituida con la explícita intención de desestabilizar el país y socavar el derecho de los cubanos a escoger su propio gobierno, está en el corazón de la actual crisis cubana” ─ se afirma en el comunicado del BLM. Sin embargo, BLM habla sin sentido, haciendo omisión del hecho de que, el derecho de los cubanos a escoger su propio gobierno ha sido conculcado por la rigidez de un partido único que se mantiene en el poder sin la legitimidad que confieren las elecciones libres, competitivas y transparentes.

 

Y continúa el comunicado de BLM afirmando: “Desde 1962, los EEUU han provocado dolor y sufrimiento al pueblo de Cuba cortando el suministro de comida y medicinas, costando a la pequeña Isla un estimado de 130 billones de dólares". Sin embargo, los redactores del comunicado pecan por ignorancia o por convergencia ideológica con el régimen implantado en Cuba. En primer lugar, aceptan como bueno, sin un análisis crítico, el cálculo de afectaciones que ofrece el gobierno del PCC; pasan por alto un detalle; precisamente en lo del suministro de comida y medicinas, cuando, en realidad, dentro de las líneas del embargo está permitido el envío de ayuda humanitaria, así como la exportación de alimentos, aunque, en este caso, se exige el pago previo; además, está autorizada la venta de medicamentos aunque cumpliendo con determinadas condiciones de transacción.

 

Parece que no han tomado nota de lo asegurado por Erika Guevara-Rosas, directora para las Américas de Amnistía Internacional a la BBC Mundo: "Ellos [el gobierno cubano] han generado una narrativa como si se tratara de un bloqueo completo y se trata de un embargo económico y financiero, con todas las implicaciones que eso tiene en la vida de las personas". Precisó que, en la actualidad Estados Unidos es el principal exportador de alimentos y medicamentos a Cuba; y destacó que el 80% del consumo de carne y pollo de la isla proviene de Estados Unidos, aunque omitió decir que estos productos solo son accesibles para los cubanos en las tiendas MLC que hacen sus ventas ─ luego de satisfacer las necesidades de los altos mandos del Partido Comunista, las Fuerzas Armadas y el Gobierno ─.. en divisas y a precios elevados. Este es uno de los factores que más incidieron en la revuelta nacional.

 

Para concluir, en el comunicado de BLM se declara: "Cuba ha demostrado solidaridad históricamente con pueblos oprimidos descendientes de africanos, protegido a revolucionarios negros [por ejemplo la militante del Black Panters, Assata Shakur, condenada en Estados Unidos condenada por matar a un policía en Nueva Jersey en 1973], garantizándole asilo, apoyado las luchas de liberación negras en Angola, Mozambique, Guinea Bissau y Sudáfrica". Los líderes de BLM no toman en cuenta que el PCC ha mantenido siempre una política de discriminación hacia los negros, se ha repetido en los descalificativos que ha hecho de los miembros del Movimiento San Isidro; y no solo discrimina a los negros, sino también a todo aquel que disienta de la línea oficial, sin importar que sea negro, mulato o blanco, Los únicos que son considerados como personas, para el partido comunista, son los partidarios de la dictadura, los “revolucionarios”, para los cuales son las calles y las universidades. Realmente, cuando BLM se alinea a favor de la dictadura del PCC, toda su labor, toda su lucha, como organización, queda descalificada.  

 

Del otro lado de los moderados de la diáspora cubana ─ no hay puntos medios ─, están los “duros”, los inclaudicables, los que reclaman con mayor fuerza, los que piden acciones radicales en contra de la dictadura y hasta proponen, en un documento dirigido a la Casa Blanca acompañado de una inusitada cantidad de firmas, bombardeos “humanitarios” sobre La Habana. Y se van a Washington a presionar al presidente de Estados Unidos, so pena de que, si este no cumple con lo exigido, no contará con sus votos en la próxima campaña electoral, algo que, por supuesto, no le impedirá a Biden conciliar el sueño; bien conoce que muchos, prácticamente la mayoría de los procedentes de Miami, firmantes del documento de marras y de aquellos concentrados ante la Casa Blanca, no votaron por él, que son ardientes seguidores de Donald Trump, que en Miami  hicieron actos de protesta alegando, como Trump, que se había cometido fraude electoral y que le acusaban de ser hasta comunista. Bien saben que Estados Unidos no invadirán a Cuba con sus tropas; así lo hicieron saber los senadores Bob Menéndez, demócrata y Marco Rubio, republicano.

 

Aunque Estados Unidos ha ejecutado operaciones militares sin el aprobado del Congreso, como fue la invasión a Panamá para derrocar al general Noriega y la invasión a Granada, también Estados Unidos se han inhibido de intervenir en otros países para restaurar “la justicia”. Trump, aparte de sus “todas las opciones sobre la mesa” no envió a los marines contra Venezuela a pesar de que durante las protestas populares del 2017 hubo entre 127 y 157 muertes; ni tampoco contra Nicaragua, donde en siete meses de protestas contra el régimen de Daniel Ortega se produjeron 535 muertos. En Birmania luego del golpe de estado propinado por el ejército, la soldadesca acribilló a los manifestantes no violentos con un saldo de 110 víctimas; Estados Unidos no intervino militarmente, como no intervino en Tailandia, como no intervino en Bielorrusia donde, durante las protestas populares, se hicieron 35 000 arrestos y miles fueron golpeados por los sicarios de Aleksandr Lukashenko. Ellos lo saben, pero están frente a la Casa Blanca siguiendo el libreto que otros les han trazado. Indigna ver que haya quienes se aprovechan del dolor y de la ira de la diáspora cubana en Estados Unidos para adelantar sus propias agendas políticas, o impulsar ruines intereses personales. Por Cuba se requiere una voz, fuerte, enérgica, independiente y sin la demagogia de algunos políticos. Una voz unitaria, no los clamores de los oportunistas de siempre. Una voz, en fin, que se pronuncie en cubano.

miércoles, 14 de julio de 2021

LAS PROTESTAS MASIVAS EN CUBA

 

Mario J. Viera

 


Cual un tornado que se precipitara inesperadamente sobre un territorio, así han sido las olas de protestas masivas que se han producido a todo lo largo y ancho de Cuba, tomando desprevenidos, no solo al régimen dictatorial del PCC sino, incluso, al propio movimiento opositor interno en la isla. El pueblo ha alzado su voz. La resistencia noviolenta crece imparable. El pueblo, al que muchos acusaban de indolente, se ha lanzado a las calles reclamando libertad y el cese del gobierno usurpador de Miguel Díaz-Canel.

 

A lo largo de más de seis décadas el pueblo cubano ha estado a merced y al arbitrio de un régimen totalitario; régimen intransigente, represor e inepto en la conducción del Estado. Suprimidas las libertades fundamentales a las cuales todo ser humano tiene derecho, el disenso criminalizado y deshumanizado el disidente hasta presentarle como sabandija, gusano o cucaracha que hay que aplastar, destruir, eliminar. Y, para ello, en 1991, el régimen crea sus brigadas parapoliciales de respuesta rápida que no se inhiben ni siquiera ante el asesinato. El cubano se tragaba sus frustraciones, aguantaba. Sus agravios los liberaba huyendo del país, hasta arriesgando la vida en intentos de cruzar el Estrecho de la Florida en embarcaciones endebles. No había otro modo, Cuba se convirtió en una gigantesca cárcel donde todos era vigilados y acechados. Se produce el asalto a la embajada del Perú. Cientos de cubanos penetran en aquella sede en busca de un escape, llega el Mariel y luego la crisis de los balseros de 1994.

 

¿Qué quedaba de aquel cubano rebelde y arisco que se levantaba con furia frente a sus opresores? “Ni los palmacristazos del machadato, ni los ajusticiamientos extrajudiciales del batistato conducidos por verdugos con uniformes militares, como Ventura Novo, Masferrer o Carratalá representaron la merma total de los derechos como sucede en la Cuba de hoy”, como un día escribí comentando sobre la postergada rebelión cubana. Sorprendía la falta de energía que aquejaba al cubano, hasta tal punto que no concordaba con aquel levantisco que se rebeló contra los abusos del coloniaje español, que arma en mano, en manifestaciones públicas, en actos de desobediencia civil y de huelgas echó por tierra al gobierno tiránico de Machado y supo enfrentarse a los matarifes de Fulgencio Batista. Aquel cubano colectivo que apoyó la revolución auténtica de 1933 retando la amenaza de los barcos de guerra americanos fondeados frente a la bahía de La Habana. Aquel cubano ¿Dónde había quedado relegado? Sin embargo, todo tiene un límite, incluso hasta para el miedo. El miedo se pierde en el conjunto unido, unos a otros contagian el valor. Entonces se producen conatos de resistencia

 

El primero de julio de 1993 se produce el amotinamiento de Claro de Luna en Cojímar, donde, prácticamente todo el pueblo se levantó frente a la dictadura; el 5 de septiembre de 1994 con el "maleconazo"; la clarinada del 27 de noviembre de 2020 con la plantada frente al Ministerio de Cultura. Hechos estos que han marcado hitos históricos de la postergada rebelión cubana, para culminar con estas últimas manifestaciones de rebeldía nacional que se iniciaron el 11 de julio en la apacible ciudad de San Antonio de los Baños, para luego extenderse por contagio a otras localidades en todo el territorio nacional.

 

Manifestaciones estas que son excepcionales, gigantescas, aunque idénticas a las anteriores por su espontaneidad, no organizadas, no planeadas. Representan un despertar, una demostración de que el miedo se está perdiendo, pero la espontaneidad, si no se le conduce, a la larga se apaga. Ahí es donde hay que trabajar: ¡Hay pueblo! Solo se requiere organizar las protestas aplicando una estrategia inteligente de lucha y movilización.

 

Estas de ahora, son el rostro verdadero del cubano que ha perdido el miedo, que se busca a sí mismo y se une y levanta su voz, al grito de "Patria y Vida" y "No tenemos miedo". Pero la espontaneidad, en política, es frágil, por eso lo que se requiere es la organización y el plan estratégico de lucha noviolenta para que no se apaguen las protestas. Ahí está la masa para hacer la obra, solo se necesita la voluntad de trabajar en ese empeño.

 

La tiranía tomada inicialmente de sorpresa, de inmediato reacciona. El fantoche de Raúl Castro colocado si consenso nacional al frente del Gobierno, Miguel Díaz-Canel lanza un llamado desde la televisión a la violencia, a la guerra entre cubanos: Estamos convocando a todos los revolucionarios de nuestro país, a todos los comunistas, a que salgan a las calles en cualquiera de los lugares donde se vayan a producir estas provocaciones hoy, desde ahora y en todos estos días”; y ratifica que las calles son de los “revolucionarios”, de esos que han vendido sus almas a la mentira y al deshonor; de esos que son los únicos que la dictadura reconoce como cubanos. Y agrega el usurpador Díaz-Canel: “Somos muchos los revolucionarios en este pueblo que estamos dispuestos a dar la vida y eso no es por consigna, es por convicción. Tienen que pasar por encima de nuestros cadáveres si quieren enfrentar la Revolución, y estamos dispuestos a todo y estaremos en las calles combatiendo”. Magníficas declaraciones que hubiera querido pronunciar Augusto Pinochet.

 

Ya se ven los resultados. La represión brutal de una jauría de sicarios ─ que debieran considerarse como traidores a la patria donde nacieron ─ contra un pueblo que la única arma que blandía era su indignación y su coraje. Violencias desmedidas que dejan pequeñas las de la dictadura de Fulgencio Batista.

 

Entonces el exilio cubano en Miami reacciona. Un fuerte apoyo al pueblo que en las calles de Cuba se enfrenta a la tiranía. Bueno es apoyar al hermano que lucha en condiciones desiguales con sus opresores. Pero algunos, van más allá del simple apoyo moral, quizá para aplacar sus cobardías cuando vivían en Cuba, y reclaman una intervención del ejército de Estados Unidos en la isla, intervención militar que denominan “humanitaria” como si las bombas, los misiles, los cañonazos lanzados desde destructores atracados frente a la Bahía de La Habana pudieran tener carácter humanitario. Y se van en caravana a Washington D.C, para reclamar, para exigir al presidente de los estadounidenses, al mismo que muchos de los que van en la caravana han acusado de comunista y de haber cometido fraude electoral, que movilice al cuerpo de marines para lanzar la humanitaria intervención militar en Cuba. Se olvidan de algo esencial, que Estados Unidos, como lo declaró el senador demócrata Bob Menéndez y el senador republicano Marco Rubio, no invadirá militarmente a Cuba. Se olvidan de algo elemental, que la liberación cubana solo puede alcanzarse en cuba por los cubanos por medio de la resistencia armada o la resistencia noviolenta o por una mezcla de ambos métodos de resistencia.

 

El momento ahora, no es pedir cobardemente que otros nos conquisten la libertad con sus fuerzas armadas; el de ahora es momento de estricto apoyo al pueblo cubano, a su resistencia; el momento de ahora es denunciar en todos los foros internacionales; el momento de ahora es sentar al gobierno usurpador de Cuba en el banquillo de los acusados en el Consejo de Derechos Humanos. El momento de ahora es dejar a un lado las banderías que dividen al exilio, sin poses de libertadores. La explosión social está a las puertas y el régimen, asustado, como hacen las fieras, morderá y lanzará zarpazos. Ahora hay que mantener la vigilancia frente a las acciones represivas del gobierno usurpador. No es momento para aflojar las medidas económicas que acorralan al régimen, porque el pueblo está en las calles. La acción criminal de la tiranía en contra de los que reclaman libertad, ha anulado cualquier intento de mejorar relaciones diplomáticas y de tender esos supuestos "puentes de amor" que algunos ingenuos promueven.

 

Se requiere ahora reagrupar las fuerzas, elaborar una estrategia de lucha inteligentemente elaborada, formar comités cívicos de apoyo a la resistencia y organizar las movilizaciones, dirigirlas para alcanzar los objetivos que se persiguen. Hay que captar a los mandos intermedios de las fuerzas armadas cubanas y de la policía, para que apoyen al pueblo o para que no tomen parte en los actos represivos.

domingo, 30 de mayo de 2021

Cuando Fidel Castro buscó el dinero de Carlos Prío

 

Del libro en preparación “La revolución cubana. Un análisis crítico de la era del castrismo (Capítulo XII del Tomo Uno)

 

Mario J. Viera

 


En el mes de agosto se presentaba ante Castro una complicada situación. Había sido fichado por la Dirección Federal de Seguridad, se había incautado muchas de las armas de su arsenal. Se necesitaba urgentemente buscar el necesario financiamiento para sus propósitos insurreccionales. De acuerdo con el oficialista Humberto Normán Acosta, “(Castro) necesita con toda urgencia el dinero para comprar las últimas armas, adquirir la embarcación para la expedición y finalmente preparar la salida. (…) Se le presentaba una situación verdaderamente crítica, después de las detenciones y la ocupación de las armas, lo cual causó cierta decepción y provocó incluso que hasta la recaudación económica decayera[1]

Castro había proclamado que, en 1956 serían libres o serían mártires; pero la situación no parecía que pudiera cumplir su entusiasta promesa. Así le dice a su complaciente entrevistadora Katiuska Blanco: “Agosto, septiembre, octubre, noviembre y diciembre, ¡cinco meses me quedaban! Para aquella fecha habíamos perdido una parte de las armas, muchas casas — varias de seguridad —, los campos de tiro donde ir, todo lo que teníamos; ya éramos conocidos, estábamos chequeados por la policía. La situación era muy complicada. Fue un momento complejo en que hubo de todo, gestos de amigos (…), pero también desaliento entre quienes habían ayudado antes, y el caso era que, a partir de aquella situación, necesitábamos más dinero. En el escaso tiempo restante teníamos que concluir los preparativos y recuperar una parte de las armas, aunque realmente salvamos como el 70%. Teníamos que completar el número de hombres, el entrenamiento, conseguir el barco, preparar el punto de partida, hacerlo todo y bajo la vigilancia de la policía[2]. Y agregó Castro: “Entonces, en las circunstancias posteriores a nuestra detención, Prío se dio cuenta de que afrontábamos una situación muy difícil, y consideró buena la oportunidad para tener un gesto con nosotros y ofrecernos colaboración, y pidió una entrevista, un contacto, quería contribuir. Se necesitaba más dinero, quizá también por la probable generosa coima concedida al amable Fernando Gutiérrez Barrios.

Y anota Normán Acosta: “Al joven líder revolucionario no le queda más remedio que pasar por un momento muy amargo y difícil, si quiere cumplir la promesa al pueblo de que en 1956 iniciaría la insurrección en Cuba. Con profunda molestia acepta sostener un encuentro con Carlos Prío, el ex presidente, quien ha puesto la condición de que Fidel debe reunirse con él en Estados Unidos”.

En realidad, no fue Carlos Prío quien diera el primer paso para acercarse a Castro, con el fin de colaborar con su gran obra liberadora. Ese paso lo dio, inicialmente el mismo Castro. A principios de agosto, Castro le propuso a Teresa, “Teté”, Casuso contactar con el expresidente para recabar su ayuda en los preparativos de la expedición a Cuba, aprovechándose de las relaciones de amistad que Teté mantenía con el depuesto mandatario; amistad que provenía desde la época donde ambos eran compañeros de lucha contra la dictadura de Gerardo Machado. Sobre esta propuesta de Castro, Teté Casuso anotó: “Me pidió que fuera a Prío en Miami y concertara una entrevista, advirtiéndome, sin embargo, que dejara que fuera Prío quien sugiriera la reunión[3].

Ramón L. Bonachea, en colaboración con Marta San Martín, en nota explicativa al pie de página de su libro, The Cuban Insurrection, 1952-1959. 2017[4], expresó: “Fidel le pidió a Teté que concertara una reunión con Carlos Prío. Aunque previamente había hecho la misma petición de Antonio (Tony) Santiago[5] y Carlos Vega en México. Antonio "Tony" Santiago Ruiz actuó como enlace de Prío con Fidel Castro tras el contacto inicial establecido por Teté Casuso.

No obstante, Heberto Normán Acosta[6], señaló como los enlaces ─ para coordinar la entrevista entre Castro y Prío ─ a Carlos Maristany y Juan Manuel Márquez. El lugar del encuentro entre Castro y Prío se acordó realizarlo en el hotel Royal Palms de Mc Allen, Texas. Esto conllevaba un contratiempo, Carlos Prío no podía salir del territorio de Estados Unidos por estar involucrado en un caso de contrabando de armas, y Castro… Se dice que él no podía entrar legalmente a Estados Unidos, según Heberto Normán Acosta, porque “las autoridades mexicanas le han retenido el pasaporte”; o según, como el mismo Castro le dice a Katiuska Blanco: “puesto que a mí no me daban visa para ir allí, y mucho menos después de las declaraciones del Che y su defensa encendida del marxismo-leninismo en las prisiones de la Policía Federal”.

En el libro. Fidel, Raúl, mis hermanos donde María Antonieta Collins[7] recoge las memorias de Juanita Castro, esta ratifica: “Luego de varias consultas, Fidel decidió que era tiempo de ir a pedirle ayuda al expresidente Carlos Prío Socarrás, y acordaron verse en McAllen, Texas. La hermana disidente de los Castro, confirmó que Fidel, “ya no tenía visa de turismo. La Embajada de Estados Unidos, en México, se la había revocado porque Fidel seguía haciendo públicas las intenciones de invasión a Cuba, y con eso se puso fácilmente en la mirilla de los batistianos…”

Ni una cosa, ni la otra. Teté Casuso precisó:

Estuve en Miami cinco días. Las negociaciones tuvieron éxito; Carlos estaba ansioso por hablar con Fidel, y se organizó una reunión. Se reúnen una semana después en un lugar específico de Estados Unidos, justo al otro lugar de la frontera. Prío sugirió una cierta "conexión" ─ una figura mexicana importante ─ para llevar a Fidel a través de la frontera, pero Fidel, a quien se le habían dado dos semanas para salir de México a su salida de la prisión y ahora en el país ilegalmente, prefirió no correr el riesgo, y nadó el Río Grande en su lugar[8].

Contrario a lo que asegura Heberto Normán Acosta, que Castro sufría “una profunda molestia”, y que, “personalmente le duela y humille” la entrevista con Prío; lo cierto es que fue el propio Prío quien pasó por alto los ataques que Castro, el año anterior le dirigiera durante su peregrinar por Estados Unidos en búsqueda de recaudaciones por parte de los emigrados cubanos, cuando dijera, en clara referencia a Carlos Prío: “El dinero robado a la República no sirve para hacer revolución. Con el dinero robado a la República no se ha disparado un tiro todavía. (Capítulo VII § 6) Fue el expresidente quien aceptó la entrevista que Castro, por conducto de Teté Casuso, le solicitara, haciendo olvido del ataque verbal de Castro contra él.

Castro se decide. Va al encuentro con Prío en la pequeña ciudad fronteriza de McAllen. Pero no tiene la visa para entrar en Estados Unidos. ¿Qué podría hacer? Juanita Castro lo responde: “…el único recurso que le quedó a Fidel fue entrar como indocumentado. ¿Cómo lo hizo? Nadando en el río Bravo. Fofo arregló que uno de sus trabajadores en sus oficinas de Reynosa lo llevara por el mejor punto para tirarse al río, y así fue que nadando llegó a la otra orilla. Allí lo esperaban con ropa seca y auto que le llevaron al hotel Las Palmas, en el centro de McAllen para el encuentro con Prío, reunión que Orquídea [Pino] narraría tiempo después”.

En el relato existen algunas contradicciones. Según Heberto Normán Acosta, unos amigos del ingeniero Alfonso Gutiérrez, al que siempre identifica como mexicano, acompañan a Castro “en un jeep hasta un determinado punto, donde montan a caballo hasta llegar a un recodo en la margen del río, desde donde Fidel se lanza al agua”; Castro, en cambio, le hace otro relato a Katiuska Blanco. Según Castro, fue Fofó quien pudo garantizarle el traslado. “Contactó con sus amistades para que pusieran caballos del otro lado del río. Entonces llegué, me monté en un caballo hasta un punto y luego seguí en un vehículo hasta el motel…”

En este punto, valga una digresión. Siempre, casi desde el mismo 1959, se había divulgado, cual si fuera una leyenda, que Castro había ¡cruzado a nado la Bahía de Nipe! Esta es la mayor bahía de Cuba y se considera plena de tiburones, aunque, en el relato que le hiciera a la complaciente Katiuska, matizó el bulo, diciendo que había nadado solo unos 300 a 400 metros, hasta un no muy distante cayo, llevando a cuesta consigo una ametralladora, cuando la expedición de Cayo Confites. Jamás se había dicho que hubiera cruzado el río Bravo o Grande a nado. Esta nueva anécdota comenzó a circular a partir del verano de 2006 cuando, de acuerdo con Katiuska Blanco, él le habló de haber cruzado a nado el río Bravo como si fuese un espalda mojada[9].

Todos estos hechos se prestan para que surja la suspicacia. No obstante, investigando el terreno en torno a la ciudad de Reynosa en México y los meandros del río Bravo o Grande en torno a esa ciudad, así como la distancia a la cual se encuentra McAllen de la frontera con México, se puede dar credibilidad al cruce de Castro a Estados Unidos como indocumentado, sin importar si, en realidad, lo hizo a nado o utilizando para ello alguna balsa o bote.

El Motel Royal Palms, ya hoy desaparecido, se encontraba en el 2901 N 10th (336 hwy) de McAllen, Texas, El motel, un conjunto de una veintena de cabañas agrupadas en herradura en torno al edificio de su administración. Es posible que el punto de cruce haya sido en un lugar próximo a la carretera condal 2910 Sur, donde había la posibilidad de ser esperado por un auto o una cabalgadura, y desde ahí trasladarse en auto hasta la carretera 336 que, en McAllen, se convierte en N10th St, y continuando en dirección norte hasta donde se encontraba el motel.

Faustino Pérez y Rafael del Pino, que habían acompañado a Castro en el viaje, desde la ciudad de México hasta Reinosa, cruzaron, ese mismo día, 1ro. de septiembre de 1956, el puente que une los puestos fronterizos de Hidalgo y Reinosa.

El encuentro de Castro con Prío se produce en la cabaña marcada con el número 21. Allí le esperaba Carlos Prío quien, en compañía de Juan Manuel Márquez, había viajado desde Miami. Lo que se conversó entre ellos ha quedado en el anonimato. Al respecto, de manera muy parca Castro le diría a Katiuska Blanco: “Conversamos largamente. Allí estuve unas horas, creo que hasta almorcé con él”.

Castro había solicitado inicialmente un préstamo de 40 mil dólares, sin embargo, Prío le aportó una suma de 50 mil dólares. Heberto Normán Acosta afirma que la entrega de dicha suma no se efectuó en ese momento, sino posteriormente. Según dice, la entrega del dinero se realizó en diferentes partidas, todo lo cual se contradice con lo declarado por Juanita Castro: “Fue ─ declaró ella ─ algo muy privado y sin testigos. Fidel me dijo que le había explicado a Prío la necesidad urgente de comprar el barco con el que regresarían a Cuba. Prío entonces le entregó ahí mismo un paquete con cincuenta mil dólares para que pudieran comprarlo…”



[1] Heberto Normán Acosta. El día que Fidel cruzó a nado el río Bravo.  Granma, 31 de agosto de 2006

[3] Teresa Casuso. Cuba and Casto. Random House. 1961 (Pag. 111-112)

[4] Ramón L. Bonachea y Marta San Martín. The Cuban Insurrection, 1952-1959. Edición de 2017

[5] Antonio "Tony" Santiago Ruiz, era un estrecho colaborador de Carlos Prío Socarrás. No confundirlo con el agente castrista de igual nombre, Antonio (Tony) Santiago Rodríguez.

[6] Heberto Normán Acosta. Op. Cit.

[7] María Antonieta Collins. Fidel y Raúl, mis hermanos, la historia secreta. Memorias de Juanita Castro.  Penguin Random House Grupo Editorial USA, 2011

 

[8] Teresa Casuso. Op. Cit.

[9] Katiuska Blanco. Op. Cit.

viernes, 7 de mayo de 2021

De un debate sobre “las promesas de Joe Biden”

 Mario J. Viera


 

Un debate se ha producido dentro de las fincas del Facebook, a propósito de exigirle o hacerle recordar al presidente Joe Biden sus “promesas electorales con respecto a Cuba” y uno de los principales reclamos que se le hacen es el levantamiento del embargo (prefieren utilizar la combinación “embargo/bloqueo”) Hasta promueven manifestaciones públicas con reclamos a la administración Biden, diz que, porque ellos les dieron su voto.

 

Pero Biden no prometió levantar el embargo, no prometió hacer más estrechas las relaciones con el gobierno del PCC, claramente lo dijo él no es Obama, y también claramente dijo que levantaría las sanciones extremistas que impuso Donald Trump afectando más al pueblo que a la dictadura.

 

Durante su periodo de campaña electoral, Biden declaró, en entrevista para CiberCuba: “La situación de hoy en Cuba no es igual a la situación hace cuatro años y yo seguiré políticas que reconozcan el ambiente de hoy, empezando con la eliminación de las restricciones de Trump a las remesas y los viajes, las cuales perjudican al pueblo cubano y mantiene a las familias separadas. También abordaré el atraso de más de 20,000 visas que ha aumentado bajo la administración Trump, exigiré la liberación de los presos políticos y defenderé los derechos humanos en Cuba, tal como lo hice cuando era vicepresidente”. Lo ha expresado por boca de la vocera de la Casa Blanca, Jen Psaki, la política que seguirá la administración con respecto a Cuba, estará "comandada por dos principios: el primero el apoyo a la democracia y los derechos humanos, que va a ser el eje, y el segundo es que los estadounidenses de origen cubano son los mejores embajadores de la libertad en Cuba”; agregó, además, Psaki: "Estamos revisando las políticas del gobierno de Trump en varios temas de seguridad nacional para asegurarnos que nuestra visión se ajusta a eso. Vamos a marcar nuestro propio camino"   

 

Pero también se ha recalcado que existen prioridades más importantes para Estados Unidos, como la pandemia, la economía, el calentamiento global, y el conflicto con Irán, y es así, porque Biden no es el presidente de la comunidad cubano-americana de la Florida; él es el presidente de Estados Unidos.

 

Al embargo, el régimen dictatorial del PCC lo denomina "bloqueo", lo ha estado diciendo desde 1962. No obstante, Cuba mantiene magníficas relaciones con más de cien países con los que hace comercio e intercambios. Por muchos años, Fidel Castro se burlaba del embargo ─ él decía bloqueo ─. El 2 de enero de 1969, en un discurso que pronunció en la Plaza de la Revolución, dijo, “la consigna de este país es primero pasar hambre que dejar de pagar una sola obligación porque afectaría el crédito de este país”, y agregó:


¡Venir a estas horas pensando que pueda prosperar el bloqueo! (…) ¡Dan ganas de reír sencillamente! (…) El bloqueo ya nos da ganas de reíry no puede ser para menos”.  

 

Chupaba de la teta de la vaca soviética; pero, no obstante, comenzó una tremenda campaña propagandística, con aquello de la deuda externa del Tercer Mundo, que decía, era impagable. Argumentó con cuantas falacias le vinieran a la mano para justificar su reclamo “internacionalista”. Hasta convocó el encuentro de la deuda externa de América Latina y el Caribe, en La Habana, celebrado a lo largo de seis días, desde el 30 de julio hasta el 4 de agosto de 1985. Mucho que le debía al Club de París y a países de América Latina como Argentina y México; y en su discurso de apertura del encuentro Castro expresó: “Cuando hablamos de abolir la deuda, hablamos de todas las deudas que tiene el Tercer Mundo con el mundo industrializado, no excluyo a los países socialistas”. Su conclusión final fue declarar, “la deuda externa de los países del Tercer Mundo es impagable e incobrable (…) un imposible político, un imposible económico y un imposible moral” (Discurso pronunciado por FC, el 2 de septiembre de 1986 en Harare, Zimbabue).

 

Llegó la perestroika, se le acabaron los subsidios soviéticos y no hizo lo que debió hacer, rectificar, abrirse al pueblo y abrirse al mundo. En Cuba todos estábamos entusiasmados con la perestroika, pero FC se mantuvo inmutable, su poder no podía ser amenazado por los "perestroikos", como comenzaron a llamar a los miles y miles que, en Cuba, vieron en la perestroika, un nuevo camino de esperanzas, de mejoramiento de los niveles de vida. Impuso entonces Castro su proyecto de "rectificación de errores", que lo único que logró fue hacer más patentes y más duros los errores.

 

Se decidió por la resistencia y le clavó al pueblo el denominado "periodo especial en tiempos de paz". No se abrió a los cambios, y continuó acumulando deudas con el club de Paris, aún las mantiene. Comenzó entonces a lloriquear por el "bloqueo" y los tontos útiles comenzaron también a llorar por el "bloqueo".

 

La economía seguía en bancarrota, se debía a la política de la Planificación Centralizada. Se arruinaban las muy fértiles tierras de Cuba por las malas prácticas del burocrático latifundismo estatal. amenazaba el hambre. Los campos se cubrieron de marabú, y no fue por culpa del embargo, sino por la incorrecta dirección de la economía conducida por la intolerancia castrista.

 

Ciertamente, el embargo es una práctica obsoleta, surgida, en primera instancia para apartar al Cuba de la Unión soviética. Caído el campo soviético del "socialismo real", Estados Unidos, mantuvo el embargo, principalmente a impulsos de la comunidad cubano-americana.

 

En 1996, por inspiración de Lincoln Díaz-Balart, surgió la Helms-Burton que codificaba al embargo. Bill Clinton dudaba firmar la tal ley, ¿y qué ocurrió? En Cuba se organizaba Concilio Cubano, el reto más poderoso que la oposición interna le planteara al régimen; Castro quería acabar con ese reto y envió un mensaje. Una cuadrilla de avionetas de Hermanos al Rescate intentó un vuelo sobre Cuba en apoyo de Concilio, pero los mig de combate del régimen derribaron con misiles a dos de las avionetas sobre aguas internacionales. A Clinton no le quedó más remedio políticamente que firmar esa ley; una ley que pudo haber vetado.

 

Llega Obama, busca mejorar las relaciones con Cuba, le facilita un mejoramiento en esas relaciones; pudo haber mejorado la vida de los cubanos, pero aparece Trump e impone sanciones severas, que, más que al régimen, a quien más dañaba era al pueblo; ahí está el contenido de lo que Biden prometiera, suprimir esas medidas estúpidas de Trump y dejar en suspenso los títulos III y IV de la Helms Burton.

 

Mantener el embargo, nada resuelve a favor de la libertad de Cuba. Levantar el embargo tampoco resolverá la libertad de Cuba, ejemplo la China capitalista-comunista.

 

Cuando voto por un candidato a la presidencia de Estados Unidos, lo hago considerando si es el candidato correcto para Estados Unidos; no lo hago pensando en que ese candidato sea el "libertador" de Cuba o de Venezuela, o el de Nicaragua o el de Birmania.

Si Estados Unidos impuso el embargo, Estados Unidos decidirá si lo mantiene o lo levanta; no soy yo quien lo decidirá. Pero, mientras tantos, cubanos con buenas intenciones, pero erradas en principio siguen promoviendo puentes de amor entre el gobierno de Estados Unidos y el Gobierno del PCC.

 

Los puentes de amor han sido bien recibidos por los funcionarios del régimen que llaman "patriotas" a los puenteros. Me sentiría muy mal si el régimen del PCC me denominara "patriota". ¿Sanciones económicas no selectivas? Por supuesto que no las apruebo. ¿Ley Helms-Burton? Por supuesto que no la apoyo, que estoy en contra suya; pero, ¿Regalarle de gratis una victoria política al régimen del PCC? ¡De ninguna manera! Miren qué conflicto el mío. Soy partidario de un quid pro quo en cuanto al levantamiento del embargo, un “te doy y me das”. Lo demás es asunto a dilucidar por el Congreso Federal.

El plan Tiñosa mediático

 Mario J. Viera

 


Granma digital publica en su edición de ayer, 6 de mayo, un muy interesante artículo, debido, quizá, a la pluma de un comentarista de la oficialidad. Un artículo bajo el sugerente título de “Plan Cóndor mediático”. Y digo que el tal artículo resulta interesante porque los argumentos que expone el redactor, pueden volcarse en contra de aquello que intenta sugerir.

 

El párrafo inicial del artículo resultó de mi agrado: “Una vez sentados, en sus sillas de “mando” respectivas, el club empresarial que gobernará en Latinoamérica arreciará su ofensiva mediática en la fase de silenciamiento, invisibilización y satanización de opositores”. ¿Verdad que el pronunciamiento es interesante? Lo es, porque se puede parafrasear lo dicho, con ligeras alteraciones y decir: ““Una vez sentados, en sus sillas de “mando” respectivas, el club del PCC que gobernará en Cuba arreciará su ofensiva mediática y policiaca para el silenciamiento, invisibilización y satanización de opositores”. Pienso que de este modo el párrafo resultaría más atractivo y preciso.

 

Por supuesto que el dardo del escribiente está dirigido a las supuestas “manías estéticas de las peores mafias oligarcas que medran en Argentina y en Latinoamérica”. Si, porque esas mafias nos harán ver “proliferar una lista larga de programas televisivos de estilos bravucones pretendidamente “periodísticos” bajo el supuesto de que con el modo de información majadero basta y sobra, mientras, la realidad se diluye entre palabrería efectista y anuncios publicitarios”. ¡Uf! Esto dicho así, pudiera también decirse del mismo medio “informativo” para el cual trabaja el redactor; para el NTV; y para algunos comentaristas televisivos, como un tal Humberto López, con estilo bravucón pretendidamente “periodístico”, “mientras la realidad se diluye entre palabrería efectista y consignas políticas publicitadas.

 

Pero no se trata de cualquier camuflaje. Esta vez sacarán de la chistera mediática los conejos de la invisibilización y la palabrería adquirida para transferir la culpa a los opositores”. No es camuflaje, es directa y claramente la intención de hacer invisible a la oposición al régimen del PCC y transferir la culpa de todo lo que mal se hace al embargo… ¡Perdón, eso no es lo que ha pretendido dar a entender el escribidor del Granma! El se estaba refiriendo a esas supuestas “mafias oligárquicas” que abundan en la América Latina, no a la que rige en Cuba.

 

Como haciendo uso del sarcasmo, el autor del artículo “Plan Cóndor Mediático” anota: …será culpa de los pueblos que aceptaron las dádivas de los “comunistas”, que nos engañaron con “la distribución de la riqueza” y la “inclusión social”. Pues mire Ud., no fue culpa del pueblo, sino de los agitadores políticos y del mesianismo castrista, que, en el caso cubano, el pueblo aceptara, ser engañado con “la distribución de la riqueza y la inclusión social”; porque, en realidad no hubo distribución de riqueza, sino de pobreza, ni existe inclusión social, por cuanto, la inclusión solo es válida para aquellos que alaben al Partido y a la, que se empeñan en seguir llamando, “revolución”.

 

Refiriéndose a la lista de programas que ya citara, el cronista del Granma intenta definir lo que está haciendo la “mafia estética de la oligarquía”: “Es una guerra para hacer sucumbir la voluntad democrática que partió a la mitad el espectro electoral y para saquear íntegramente a la clase trabajadora”. Si descontamos eso de “la mitad del espectro electoral”, se puede afirmar lo mismo pretendido por el Gobierno de Cuba y, sobre todo, por el PCC: el intento de hacer sucumbir la voluntad democrática, aún subsistente en gran parte de los cubanos, y continuar saqueando a la clase trabajadora, sometida a organismos sindicales que no la representan y a salarios de miseria, solo para mantener todo el aparato represivo del país y el mantenimiento de todo el equipo propagandístico del PCC.

 

No hay que negarlo, esta frase es contundente: “El olfato revolucionario de los pueblos y su aprendizaje histórico serán puestos a prueba en la refriega mediática preparada para negarlo todo, para desfigurarlo todo”. Bien se ajusta al momento actual que se vive en Cuba ─ con el sacudimiento y el despertar que ha generado el 27N ─. La Operación Tiñosa impulsada por el PCC está poniendo a prueba esa energía viril de resistencia, propia del cubano, que durante décadas de mentiras y represiones logró castrar el régimen de la vida en la mentira. Si, el “olfato revolucionario y el aprendizaje histórico” de las nuevas generaciones de cubanos se pondrá a prueba, en la refriega mediática y represiva que prepara la dictadura del PCC “para negarlo todo, para desfigurarlo todo”

 

Ellos (los “gerentes del mercado neoliberal”) van a desfigurar todo pensamiento popular, ellos quieren convencernos de que siempre hemos estado equivocados, de que su mundo feliz, oligarca y «vendepatria» es lo mejor que pudo habernos ocurrido y que hemos de estar agradecidos de que nos engañen, nos humillen y nos usen para enriquecerse. Y cuentan con los ‘medios de comunicación’, sus medios”. ¿Acaso no podemos parafrasear esta parrafada? ¡Hagámosle para que tenga sentido!:

 

Ellos (los gerentes del PCC) van a desfigurar todo pensamiento popular, ellos quieren convencernos de que su mundo feliz, represivo y antipatriótico es lo que pudo habernos ocurrido y que hemos de estar agradecidos de que nos engañen, nos humillen, nos reprimen y nos usen para enriquecerse. Y cuentan con los “medios de comunicación” con sus medios.

 

Y se concluye el artículo: “Esta fase de la batalla verá – como nunca – agudizadas, tecnificadas y actualizadas las ofensivas mediáticas contra el pueblo, es urgente comprender esta lucha”. Esta frase me la adueño, como si yo mismo la hubiera empleado. El párrafo de cierre lo parafrasearé sin reproducirle integro: Si no nos aunamos todos en defensa de nuestros derechos, el gobierno usurpador del PCC “batirá con plena libertad sus alas de buitre sobre los cielos del saqueo y esperarán que nosotros aplaudamos. Ya lo hemos visto”.

martes, 4 de mayo de 2021

¿Puentes de Amor? ¿Con quién?

Mario J. Viera



Mario J. Viera

Carlos Lazo es una buena persona. No ha desperdiciado su vida de inmigrante en Estados Unidos. Se inscribió en el Ejército y alcanzó grados de sargento en Irak. Carlos Lazo se hizo maestro y en Seattle enseña español a estudiantes de High School. Carlos Lazo sostiene creencias y un ideal cristiano. Sí, es un hombre bueno; un hombre que tiende puentes. Carlos Lazo es cubano y también fue “balsero”. Con 25 años de edad llegó, en 1991, a Estados Unidos. Un tiempo vivió en Miami, pero parece que se desencantó del agobiante ambiente de la “segunda ciudad de los cubanos” y decidió, entonces “emigrar” hacia Estados Unidos, hacia Seattle en el estado de Washigton.

Carlos Lazo ama a Cuba, sin las estridencias de los exiliados cubanos de “Mayami”; la ama desde un punto de vista diferente; y tan diferente, que hasta ha recibido ataques de esa bazofia humana, de nombre Alexander "Alex" Otaola Casal; bazofia, no por sus preferencias sexuales, sino por sus preferencias “ideológicas”. Sin embargo, muchos hay que aman a Lazo; y esos le aman porque él se ha decidido a tender “puentes de amor hacia Cuba”. Y él dice de sí mismo: “Todos los días de manera humilde impulso la creación de puentes entre ellos (Cuba y Estados Unidos). Como hijo de las dos naciones lucho a diario para que se lleven mejor y se den la mano”.

El lucha por la familia cubana; el quiere ponerle fin a “las crueles medidas contra el pueblo cubano que impuso la administración Trump”; y hace bien; aunque se olvida de las crueles medidas que el régimen del Partido Comunista (PCC) impone contra ese mismo pueblo cubano que él defiende. Y va más allá. El quiere que se levante el embargo ─ que prefiere denominar “bloqueo” ─ del gobierno de Estados Unidos sobre el gobierno del PCC. “Esta batalla ─ dice ─ no es solo por la familia cubana, también por los Estados Unidos, por mi pueblo, por mis pueblos. Porque el bloqueo no solo castiga a los cubanos, sino a los de aquí, que no pueden viajar y conocer de la cultura cubana, y al mundo, porque impide a los científicos y profesionales de ambos países trabajar juntos… “. ¿Sólo por eso?

El embargo comercial de Estados Unidos, no hay que dudarlo, ya es obsoleto, como obsoleto es también el sistema político impuesto en Cuba. ¿Puentes de amor? Si con solo levantar el embargo se alcanzara la democratización de Cuba, ¡Que bueno sería! Podríamos gritar con todo entusiasmo: ¡Abajo el “bloqueo”!

Es como dice una pluma mercenaria de la prensa oficial de Cuba: “Hay muchas cosas que tenemos que cambiar, maneras que corregir, esquemas que romper, caminos que perfeccionar, pero solo bajo el reconocimiento nuestro y por decisión soberana, nunca bajo el dictado de la presión foránea o el chantaje político, pues sería como exponer al riesgo los principios que no son negociables, si es que se quiere mantener la independencia que tanto ha costado conseguir”. Y subrayo eso de “los principios no negociables”, como el dominio del PCC sobre el Estado y la sociedad; como es la persecución al disenso, con actos de repudios, con ataques físicos y encarcelamiento a todo el que disiente de los “principios no negociables” del PCC; como es el rechazo a la libre expresión de la opinión, no recogida como derecho dentro del texto de la actual Constitución, o el derecho de la libertad de prensa de su artículo 55, pero limitado con la condicional de que, los “medios fundamentales de comunicación social, en cualquiera de sus manifestaciones y soportes, son de propiedad socialista de todo el pueblo o de las organizaciones políticas, sociales y de masas; y no pueden ser objeto de otro tipo de propiedad”.

Como patriótico ha reconocido el régimen de La Habana el esfuerzo, impulsado por Lazo y algún que otro cubano que se define como muy “progresista”, para que se levante, eso que denominan, “bloqueo”. Así lo afirmó Miguel Díaz-Canel: “Los patriotas cubanos, vivan donde vivan, entienden que el bloqueo es un crimen contra su pueblo”.

Patriotas cubanos son todos aquellos ─ con indiferencia si abogan o no por el levantamiento del embargo ─ que se entregan a la causa de la liberación del Cuba, con sacrificio, con amor por Cuba, sin confiar en el poder de Estados Unidos para alcanzar el fin del régimen totalitario del PCC y el establecimiento de un sistema democrático de derecho de estado, no aquellos que tienden puentes de amor entre la libertad y la opresión. Mientras en Cuba continúen la represión, los actos de repudio, el acoso de los mercenarios de la seguridad del Estado contra los opositores políticos, no puede extenderse puentes de amor, porque, desde el otro extremo de esos puentes se levanta una muralla de intolerancia y de odio. 

 

sábado, 1 de mayo de 2021

NO, SUICIDARSE NO ES LA SOLUCION

 Mario j. Viera

 


En huelga de hambre Luis Manuel Otero Alcántara. La policía mantiene un cerco en torno a su domicilio. Se producen protestas; se producen arrestos. El continúa su valiente y suicida ayuno. ¿Cuánto resistirá?

 

Quizá la entrega por extenuación a la muerte genera empatía, quizá hasta mueva a muchos a levantar la voz frente al sacrificio, frente al reclamo de un valiente; quizá varios, muchos, en solidaridad le imiten como acto de protesta. Pero en un país, donde no existe acceso masivo a fuentes informativas, la puesta en peligro de un joven artista que reclama la devolución de sus obras incautadas por la tiranía, puede quedar tan solo convertida en algo anecdótico.

 

No, suicidarse no es la solución. A las dictaduras no les conmueven los actos sublimes de sacrificios personales. Si hay que morir, se muere, de frente al déspota, bajo las balas de sus escuadrones represivos, no auto inmolándose. Se necesitan héroes, no mártires, y si morir por la patria, es vivir, entonces, que sea de cara al sol, en pelea callejera, en combate de barricadas. ¡Patria y Vida, es el grito!

 

¡No, Luis Manuel Otero Alcántara, no mueras! ¡Vive, porque vivir es vencer!