jueves, 8 de abril de 2021

DESDE LA MARGINALIDAD, UN GRITO

 Mario J. Viera

 


San Isidro es un barrio marginal de La Habana; un barrio que tiene su historia particular y su propio modo de ser. Humildes sus pobladores, gente de trabajo y sueños, pero sumido en la misma desesperación de todos los barrios habaneros, como Luyanó, como Centro Habana, o el Cerro o Atarés o Mantilla, o cualquier otro barrio de cualquier pueblo o ciudad de Cuba. La marginalidad es la obra maestra del régimen que sustenta y controla el Partido Comunista de Cuba (PCC). Por décadas ese régimen hizo más isla a Cuba, aislándola del mundo exterior; impuso una sola ideología, cerrada e intolerante que transformó al ciudadano en súbdito obligado siempre a obedecer y a vivir en la mentira, y el pueblo se convirtió en masa; en masa enardecida que clamaba al caudillo repitiendo como en un himno su nombre. El medio social se degradó, se convirtió en herejía la opinión discordante y hasta la cultura se fue resquebrajando hasta convertirse en una cultura también marginal, la cultura del “asere que volá”, cultura de la guapería de barrio.

 

Ahí, en ese barrio marginal, San Isidro, se ha producido un fenómeno que los sociólogos, los historiadores y hasta los politólogos no pudieron entrever, la disidencia de la marginalidad. Un grupo de jóvenes se fue aglutinando en torno a un procedimiento de performance, con algo de desfachatez y mucho de provocación al poder. Apenas eran conocidos, pocos los tomaban en serio, no eran, no son intelectuales, al menos sus principales promotores. No proponían un proyecto de Nación ─ su universo era solo su barrio y el gremio artístico ─ pero estaban inconformes, querían, quieren un cambio, pero sin tener en claro cómo hacer ese cambio, a veces mencionan el diálogo como vía idónea para ese cambio. Así, surge el Movimiento San Isidro ─ un grupo heterogéneo de jóvenes, según los refirió Juan Antonio Blanco para TV Martí ─, como protesta contra el Decreto 349 dictado por el gobierno controlado por el PCC, con la pretención de controlar una supuesta “correcta actualización cultural” y “privilegiar la creación artística y literaria (…) comprometida con el proyecto social cubano”; ¿su objetivo?, prohibir el “lenguaje sexista, vulgar y obsceno” o el empleo de “los símbolos patrios que contravengan la legislación vigente”. Simplemente la renovación del decenio negro de la década de los 70.

 

Desde los primeros momentos el MSI ha puesto en práctica algunos procedimientos de la resistencia noviolenta, pero con la limitante de estar encasillados en los intereses de un solo sector, el artístico. Los muchachos de San Isidro, no son políticos, no siguen las reglas reconocidas de lo político; pero son contestatarios, son rebeldes. Quizá no tengan elaborado un programa de nación; pero su insolencia, sus actos desfachatados y provocadores son contagiosos y animan a otros a proclamarse, echando a un lado el miedo. Son la versión anticomunista y criolla del Chapáyev ruso.  


Ellos han generado preocupaciones al régimen, tantas que, a menudo, dedican espacios de la TV para lanzar ataques, en especial, contra el dirigente del MSI, Luis Manuel Otero Alcántara, presentándole con los peores tintes.  

 

El pasado día 4, ha sido un momento estelar para Luis Manuel Otero y Maykel “Osorbo” Castillo. Intentaban conmemorar el día internacional de la infancia, con regalos y dulces para los niños de su barriada. Algo que la policía impidió bloqueando la llegada de los niños a la sede del MSI. Esto trajo como consecuencia un duelo oral entre disidentes y policías; el intento de los agentes policiacos de detener al rapero contestario Maykel Osorbo, y la reacción de algunos vecinos que impidieron fuera detenido, para, finalmente, enfrentarse a los represores con fuertes palabras que a muchos se antojaron como expresiones de marginalidad.  ¿Marginalidad? Cuba entera, hoy es una sociedad marginal producto de la obra corrosiva del Partido Comunista. Sin embargo, escoger tal día para darles dulces y regalos a los niños, fue un desliz que a muchos escapó y, en primer lugar, a sus promotores. El Día Internacional de la Infancia, que se conmemora en Cuba corresponde al 1 de junio, en tanto el 4 de abril es solo una festividad única del régimen del PCC, cuando se conmemora la fundación en 1961 de la Organización de Pioneros de Cuba (UPC), hoy llamada OPJM (Organización de Pionero s José Martí), y la fundación en 1962 de la Unión de Jóvenes Comunistas.

 

Pero, despiste aparte con la fecha elegida, el grito de Maykel Osorbo contra la figura de Díaz-Canel, lanzándole el insulto procaz de "singa'o" y repetido por la multitud expectante, resultó ser un grito desde la marginalidad tan contagioso, que hasta en Bayamo, en manifestación espontánea un numeroso grupo de jóvenes, al ritmo de conga mandaba a la policía a la…, digamos, a la “p…ga”. El insulto, dirigido contra el Jefe de Estado, impuesto por el PCC, aseguró el rapero, es parte, dijo, de "una canción que compuse como protesta, con mi lenguaje, con mi estética, con la forma en la que yo soy". Y le expresa al diario BBC Mundo, que le entrevista: "Ellos (el régimen) me podrán reprimir con golpes, pero yo los voy a reprimir con mi canto libre". 

 

Muchas veces, hasta aquello que pudiera parecer vulgaridad puede ser un verdadero grito de rebeldía popular. Sin embargo, estos jóvenes, deben cuidarse mucho, no solo físicamente, sino también de la tentación al ego, o la tentación de otros, de aquellos, que, desde el exilio, han hecho de Cuba un lucrativo negocio, puedan adueñarse del grito que, desde la marginalidad, condena al poder del PCC con fuerza de palabras rudas



martes, 6 de abril de 2021

¡Ah de las palabras “malsonantes”, qué bien suenan en ocasiones!

 Mario J. Viera

 


Según el Diccionario de la RAE, una palabra malsonante es aquella que ofende al pudor, al buen gusto o a la religiosidad. Es lo mismo que una “palabra gruesa”, un dicho inconveniente u obsceno; sí porque lo obsceno es lo que resulta ofensivo al pudor. De este modo decirle “hijo de puta” a un hijo de punta es emplear una palabra malsonante que ofende al pudor de ese hijo de puta. Pero, ¡Hombre! ¿de qué pudor puede blasonar un hijo de puta, cuando el diccionario de la que limpia y pule, lo define como “mala persona”?

 

¿Qué decir del lenguaje soez? Se trata de uno de corte bajo y grosero. Para los puritanos de todos los matices, decir palabras soeces, gruesas, picantes, malsonantes, es algo que debe ser evitado, en todas las circunstancias, por ser propias de personas carentes de educación o delicadeza. Entonces el purista exige llamar al hijo de puta de un modo más delicado, y decirle “¡Canalla!”; o hacer uso de una antífrasis para no recurrir al potente “¡Hijo de puta!”, y llamarle de este modo: “¡El buen hijo de su madre!” No suena mal ¿verdad?

 

No me digas que alguna vez, cuando te hayas machucado un dedo con un martillo, no soltaste una de tantas palabras gruesas y malsonantes, de las que tanto abundan en nuestra lengua castiza. Eso ocurre. Es que el empleo de palabras soeces, se nos sale, así, de repente, como una reacción espontánea, cuando ya no hay cabida para palabras mesuradas, suaves, cultas… Cuando te irritas, pero bien irritado, por algo o alguien que te molesta, por muy culto e intelectual que seas, seguro soltarás algún que otro taco soez, obsceno y hasta ofensivo. Entonces ¿de qué te asombra que gente, que no es intelectual ni posee títulos académicos le espete un epíteto mal sonante a un bellaco, hijo de su madre, en puestos gubernamentales?

 

La gente se cansa de los abusos, de los maltratos, de ser tomados por tontos de capirote y cuando ve la injusticia, no lanza frases olorosas, no. Recurren a la palabra más altisonante, más ofensiva, que le venga a la mente, para calificar a quienes hacen gala de sus poderes. Y esos epítetos populares no son suaves o aterciopelados y puede que le griten a un gobernante deshonesto, el calificativo soez, procaz, contrario al pudor, de “singa’o”, que suena feo, que hay que taparles los oídos a las niñitas para que no lo escuchen.

 

¿Qué es peor, lanzar epítetos malsonantes contra una turba de energúmenos que te acosen y rodeen tu casa, o las piedras lanzadas por esas turbas contra una vivienda donde moran niños? Entonces, ¡al carajo!, las palabras “malsonantes”, a veces suenan muy bien.

lunes, 5 de abril de 2021

DICHO DE MODO SENCILLO: ¡SE PUEDE!

 Mario J. Viera

 


Aquellas palabras de José Martí, que los alabarderos del régimen del Partido Comunista de Cuba (PCC), se han robado, para arropar de cierto romanticismo revolucionario a las bandas mercenarias de la seguridad del estado, “En silencio ha tenido que ser, porque hay que cosa que para lograrlas han de estar ocultas”, debieran muy bien ser tomadas por la oposición cubana como guía para su trabajo político,

 

Es lo que debiera hacerse, trabajo político de bajo nivel, solapado, a la callada, si se quiere, pero sistemático entre la gente, entre el común de hombre y de mujer, explicando, captando pueblo, porque, en verdad, hay cosas que para lograrlas han de andar ocultas. Una pregunta debiese hacer a sí mismas las organizaciones opositoras, “¿Dónde están nuestras debilidades; cómo corregirlas?” La respuesta es simple, dejar de ser los grupúsculos, como peyorativamente el régimen califica a los numerosos grupos contestatarios que se le oponen, para llegar a ser verdaderas fuerzas políticas.

 

Hay que convencer; pero para convencer, primero hay que estar convencido y segundo, hay que estar capacitado para convencer; para hacer trabajo de agitación política. Captar voluntades y simpatías; voluntades que den apoyo efectivo, simpatías para ganar más simpatías. Si el régimen cuenta con los Comités de Defensa de la Revolución, la oposición debe crear sus comités de apoyo cívico con activistas ocultos; con esa gente, todavía no decidida a mostrarse como opositores abiertos, pero que pueden servir, como el “soldado cuidadoso” del que habló Sun Tsu en su obra, “Arte de la Guerra”, el centinela, el colaborador que observa y cumple tareas de manera discreta pero efectiva.

 

Cuando hay entusiasmo, convicción, orden, organización, recursos, compromiso de los soldados (en este caso, de los activistas), tienes la fuerza del ímpetu, y el tímido es valeroso. Así es posible asignar a los soldados (a los activistas) por sus capacidades, habilidades y encomendarles deberes y responsabilidades adecuados. El valiente puede luchar, el cuidadoso puede hacer de centinela, y el inteligente puede estudiar, analizar y comunicar. Cada cual es útil”.

 

Pero para captar voluntades no hay que repetir los métodos de los cazadores de votos, de los politiqueros, que antes, en Cuba, enturbiaban la política, haciendo labores hipócritas de filantropía entre los menesterosos. Es justo sentir la empatía hacia los menesterosos, pero la política no es beneficencia. En política no se trata de dar de comer al hambriento ni saciar al sediento, sino de denunciar la pobreza, las carencias de la población y la incapacidad del régimen para cumplir con el deber de todo gobernante de luchar contra la pobreza y por el bien de todos los ciudadanos.

 

Hay que dar un espacio al estudio y entrenamiento en las técnicas de la resistencia noviolenta, tomar las experiencias de las protestas en Venezuela y Nicaragua, analizar sus resultados y sus errores, inspirarse en movimientos fuertes de resistencia noviolenta como fuera en Bielorrusia, y se mantiene en Birmania (Myanmar); y adaptarlas a las condiciones concretas de Cuba. No debiera gastarse energías en las protestas desgastadoras de las huelgas de hambre.

 

Las huelgas de hambre, en Cuba, nada resuelven. Al régimen les valen nada. Si acaso, el autosacrificio pudiera conmover y generar conciencia, sería en sociedades con cierto grado de libertad de expresión y donde existan una sociedad civil bien establecida. Así sucedió cuando el 5 de diciembre de 1925 el líder comunista Julio Antonio Mella se declaró en huelga de hambre. Cuba, entonces estaba bajo la dictadura personal de Gerardo Machado, sin embargo, la prensa independiente, día a día informaba sobre su estado de salud haciendo que aquel sacrificio ganara empatía entre el pueblo y entre personalidades de la intelectualidad y de la vida pública. Pero no ocurrió lo mismo en 1981, en Irlanda del Norte, un grupo numeroso de presos plantados del Ejército Republicano Irlandés Provisional (IRA) y del Ejército Irlandés de Liberación Nacional (INLA) se declararon en huelga de hambre para reclamar sus derechos como presos políticos.  Diez de los huelguistas perdieron la vida en aquel que fuera infructuoso acto de autoinmolación. Margaret Thatcher no se conmovió: "no estamos preparados ─ había declarado ─ para considerar estatus de categoría especial a ciertos grupos de personas que cumplen sentencia por crímenes. Crimen es crimen, no es política".

 

Toda huelga de hambre es un grito lastimero de pedir auxilio, un llamado que escuche un oído receptivo, que venga en auxilio del desesperado que amenaza con el suicidio; un grito de desespero ante el opresor, llamándole a su conciencia, “si muero es por tu culpa”. Pero, ¿qué le importan a los dictadores que sus oponentes se quiten la vida de manera tan pasiva, si las dictaduras no se inhiben por consideraciones de moral o ética? la dictadura cubana no se perturbó cuando, en huelgas de hambre, la vida perdieran hombres como, Roberto López Chávez (11 de diciembre de 1966); Luis Álvarez Ríos (8de septiembre de 1967); Francisco Aguirre Vidarrueta (septiembre de 1967); Carmelo Cuadra Hernández (29 de julio de 1959); Pedro Luis Boitel (25 de mayo de 1972); Olegario Charlot Spileta 15 de enero de 1973); Enrique García Cuevas (mayo 23 de 1973); Reinaldo Cordero Izquierdo (21 de mayo de 1975); José Barrios Pedré (22 de septiembre de 1977); Santiago Roche Valle (agosto 8 de 1985); Nicolás González Regueiro (16 de noviembre de 1992); Orlando Zapata Tamayo (23 de febrero de 2010); y Wilman Villar Mendoza (13 de enero de 2012). [María Varlau Archivo Cuba]

 

No puede omitirse, muchos activistas de la disidencia interna hacen derroche de coraje. Pero solo el coraje, sin capacidad de convocatoria, es, simple y llanamente, derroche de energías y de esfuerzos. Se engaña Luis Manuel Otero cuando dijo, “Ya demostramos que podemos convocar a la gente”. ¿A cuántos, veinte, treinta, cuarenta personas que se reúnen alrededor de la sede del MSI mirando como se realiza un cerco policiaco en torno a la vivienda? ¿Poder de convocatoria? Quizá a algunos vecinos del barrio, que se concentran, unos por solidaridad y otros, quizá la mayoría, por simple curiosidad.

 

Y cada grupo tiene su propio proyecto, ya sea en reclamo al respeto a los derechos humanos y, en específico, a la libertad de expresión, o el reclamo al cese de la represión al disenso, o quizá pidiendo la liberación de los presos políticos; algunos buscando la “democratización” a partir de la democratización en la conciencia de todos; hay aquellos que solicitan reformas y enmiendas a la Constitución de la dictadura y hasta diálogos de todos con todos. y de todos con los gobernantes, y no faltan los que pretenden que el gobierno, la dictadura del PCC, acepte realizar un referendo vinculante; pero pocos presentan un proyecto de Nación; dicen inspirarse en la prédica martiana, pero no hacen lo que Martí hizo, crear un proyecto de Nación de “todos con todos”, con un plan de acción estratégico para alcanzar los objetivos que se planteaban dentro del Partido Revolucionario Cubano; en sus discursos y en el Manifiesto de Montecristi. Esto es de lo que carece la oposición frente al PCC, la estrategia.

 

La política nació de la guerra; la política es la guerra llevada por otros medios. Y toda guerra necesita el fundamento de un plan estratégico. La estrategia es, “La ciencia o el arte ─ como ha sido definida por diferentes autores ─ de combinar y emplear los medios de guerra en la planificación y dirección de grandes movimientos y operaciones militares; de acciones muy meditadas, encaminadas hacia un fin determinado; o como expresó el experto en estrategia gerencial, Fred Nichols,  es una compleja red de pensamientos, ideas, recuerdos, percepciones, expectativas y experiencias que proporcionan orientación general a las acciones específicas para llegar a donde se anhela”. Sin un plan estratégico no hay victoria segura. Dentro de la formulación de la estrategia política se requiere aunar y reclutar masas.

 

Todo partido para ganar legitimidad requiere de una actividad proselitista para captar adhesiones. Para que un movimiento político pueda tener representación nacional debería contar con, al menos el 2% del registro electoral. El Art. 102 de la Constitución de 1940 estableció que para la constitución de partidos políticos sería indispensable presentar un número de adhesiones igual o mayor al dos por ciento del Censo electoral.

 

Esta condición exigiría que una organización opositora con pretensión de integrarse como partido político, de acuerdo al actual censo o registro electoral, requeriría un número de adhesiones igual o mayor a 174 114 electores. Visto a simple vista, parece prácticamente imposible obtener tal cifra. Ahora bien, todos los estudios que se han hecho sobre los éxitos de un movimiento de resistencia noviolenta, demuestran que, para poder hacer que la resistencia tenga amplias posibilidades de triunfo, se requiere algo más, se requiere poder movilizar al 5% del registro electoral, como masa crítica, lo que para el caso cubano se requeriría un número a adhesiones igual a 435 300 electores.

 

¡Eso es imposible!, pudiera exclamar algún escéptico. Veamos lo que dicen las estadísticas de los resultados electorales oficiales del referendo constitucional de 2019. Según los reportes oficiales el abstencionismo alcanzó un 9.8% del electorado, un equivalente a 853 160 electores que no ejercieron el voto. Por otra parte, se estima que el PCC cuenta con 670.000 militantes (Profesor Roberto Álvarez Quiñones, antiguo miembro de la redacción de Granma) que representan el 7.7% del Registro Electoral. Electores que, en el referendo constitucional, votaron por el no, 706 400 que representaron el 8.11% del registro electoral.

 

De acuerdo con estas cifras se demuestra, primero, que el PCC es un partido minoritario, segundo, existe una masa crítica del 17.91% de desafectos. Entonces existe el número de la masa crítica, constituida por personas que se han identificado como detractores del sistema y por un grupo de electores que prefieren votar no, sin manifestarse como opositores. La masa está ahí, solo falta el trabajo de captación. Dicho de modo simple: ¡Se puede lanzar el reto político al régimen del PCC!

viernes, 2 de abril de 2021

INICIATIVAS REPUBLICANAS (Segunda Parte) ¿SOLO EL MSI Y LAS DAMAS DE BLANCO?

 Mario J. Viera

 


¿Qué podemos decir de las dos resoluciones aprobadas por el Comité de Relaciones Exteriores, en apoyo al Movimiento San Isidro y las Damas de Blanco? Parecen ser justas; parecen ser correctas,


porque como expuso el senador Marco Rubio, “los Estados Unidos deben optar por honrar nuestro legado como líder en defensa de las personas marginadas alrededor del mundo”. Sí, porque, “EEUU debe seguir firme en su compromiso de defender y priorizar tanto los derechos humanos como los valores democráticos en la Isla, donde el pueblo cubano ha sido sometido a décadas de tiranía”. Pues, ¡nada!, hay que aplaudir la meritoria labor de Rubio, en oposición a la dictadura del PCC.

 

Ahora bien, se me sale una pregunta: ¿Solo el MSI y las Damas de Blanco? ¿Por qué no apoyar también al N27, los 500 plantados que pusieron en el candelabro al MSI cuando protestaron por el asalto, por efectivos de la Seguridad del Estado, a la sede de esta organización mientras llevaban a cabo una huelga de hambre? ¿O a las civilistas Corriente Martiana de Moisés Rodríguez, y Convivencia de Dagoberto Valdés? ¿Por qué no dar apoyo al Movimiento por la Democracia Pedro Luis Boitel, que preside Félix Navarro Rodríguez? ¿O a los numerosos grupos integrados en la supraorganización Mesa de Unidad de Acción Democrática?

 

Parece que algo se oculta tras la cortina del apoyo exclusivo al MSI y a las Damas de Blanco. Descorramos esa cortina y fisgoneemos lo que, detrás de ella se oculta. Bien, “el Movimiento San Isidro, un colectivo de artistas independientes y activistas que han sido acosados por el régimen cubano por protestar por su derecho a la libertad de expresión". ¿Acaso este es el único movimiento que ha sido acosado por reclamar “su derecho a la libertad de expresión”, tanto como para merecer esa exclusividad de apoyo del Senado de Estados Unidos?

 

¿Dónde quedan los cientos que, antes, no solo fueron acosado por el ejercicio de ese mismo derecho, sino también condenados a prisión por los “delitos” de “impresión clandestina”, de “propaganda enemiga”, de “asociación ilícita”, de “divulgación de noticias falsas”, de “desacato”?

 

Verdaderos actos de violaciones masivas y graves de los derechos humanos, como lo calificó la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. En 1990 fueron condenados a varias penas carcelarias los integrantes del Movimiento Integracionista Democrático que proponía la táctica de la desobediencia civil en el enfrentamiento con la dictadura, convocar un plebiscito, modificar la Constitución e imponer un régimen pluripartidista. Por ello fueron condenados, Esteban González González a 7 años, Mario Fernández Mora a 6 años, Manuel Pozo Montero y Manuel Regueiro Robaira a 5 años, y Edgardo Llompart Martín, Isidro Ledesma Quijano y Arturo Montané Ruiz a 3 años. El 10 de marzo de 1990 fueron arrestados por el “delito” de enviar un cable de felicitaciones a la Delegación de Estados Unidos con motivo de la Resolución de la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas sobre Cuba, los miembros del Partido Pro Derechos Humanos de Cuba, Samuel Martínez Lara, José Luis Barzaga, Pablo Pupo Sánchez, Emérita Elejalde, Rolando Pagés Navarro, Mario Remedios Rodríguez, Eduardo Hoyos Ortiz y Cecilia Romero Acanda. En junio de 1990, Pedro Alvarez Martínez, miembro del Partido Pro Derechos Humanos en Pinar del Río fue condenado a cinco años de prisión acusado de “impresión clandestina”. Hubert Jerez Mariño, quien cumplía condena en la prisión de Kilo 7, por haberle sido decomisada una carta de felicitación dirigida a la señora Violeta Barrios de Chamorro lo mantuvieron en celda de castigo y le redujeron los alimentos a la mitad de la ración. Todo estos,  actos que, hasta han incluido arresto a opositores para internarlos en el Hospital Psiquiátrico, como ocurrió con la opositora invidente Milagros Cruz, Cano del Movimiento 30 de Noviembre, el 4 de diciembre de 1998 luego de ser detenida en plena vía pública.

 

¿Dónde quedaron los acosos que, como periodistas independientes, sufrimos a lo largo de la última década del siglo XX, cuando, por ejemplo, intentábamos cubrir el juicio que se les seguía a los cuatro de “La Patria es de todos” ─ Vladimiro Roca, Marta Beatriz Roque, Félix Bonne Carcassés y René Gómez Manzano ─ fuimos obligados, con agentes colocados ante nuestras puertas, a arrestos arbitrarios domiciliarios, que sufrí personalmente junto a otros periodistas independientes, como Oswaldo de Céspedes, José Antonio Fornaris, Aurora García del Busto, Mercedes Moreno, María del Carmen Carro, Omar Rodríguez Saludes, Santiago Dubuchet, Jorge Lara, Bárbaro Abela, y Adela Soto Alvarez? ¿Y la represión en el parque Butari, de la barriada habanera de Lawton, por miembros de la seguridad del estado, el 10 de diciembre de 1998? ¿O cuando, seis mujeres: Miriam Cantillo, Nancy Sotolongo León, Migdalia Rosado, Milagros Cruz Cano, Ofelia Astorac y María de los Angeles González Amaro, y los hombres doctor Oscar Elías Biscet, Rolando Muñoz Yyobre, Joaquín Rafael Martínez, Angel Pablo Polanco, Israel Bullón, Santiago Martínez y Alberto Martínez Melgares, fueron confinados por varios días en las celdas del cuartel general de la policía técnica en 100 y Aldavó, tan sólo por querer participar en una peregrinación religiosa? ¿Se nos olvida la represión del gobierno contra 75 activistas y periodistas independientes que fueron condenados a largas penas de cárcel bajo los postulados de la draconiana Ley 88?

 

Sirva a manera de comparación los datos que he ofrecido en los párrafos anteriores.

 

Los actos cometidos por el régimen contra el MSI no son algo novedoso, y sí, mucho menos violentos que los actos acometidos por la dictadura contra quienes ponían en práctica su derecho a la libre expresión y al derecho de asociación pacífica, en la década de los 90.

 

¿Por qué ese interés en colocar al MSI por encima de cualquier otra organización disidente u opositora, y por encima de los hechos verdaderamente representativos de la persecución y acoso de la dictadura contra los opositores? ¿Será por todas las incongruencias que recientemente expresó Luis Manuel Otero, diciendo que no quería “tumbar” una dictadura, sino que estaba construyendo democracia, como si fuera posible “hacer democracia” sin la toma del poder político, sin un programa inteligente? La democracia no es el enemigo de la dictadura, no se enfrenta a una dictadura. La democracia solo es la antítesis de una dictadura. Dentro de una dictadura no existe el ejercicio de la democracia, por más que dentro de la población exista la conciencia democrática. Para alcanzar la democracia, en un régimen dictatorial, lo primero es derrocar, “tumbar”, la dictadura.

 

¿Acaso la iniciativa impulsada por el senador Marco Rubio se deba a identidad ideológica afín con las políticas de la derecha radical? Otero ciertamente, en una ocasión dijo que, aunque hay muchos que aman a Trump, él no lo amaba; sin embargo, dentro del MSI hay varios que se identifican con Trump, incluyendo el rapero Denis Solís, cuya detención provocara la huelga de hambre de los miembros del MSI, quien consideraba a Donald Trump como “su presidente”.

 

¿Y qué decir de la declaración senatorial de dar apoyo a ese "movimiento pacífico liderado por mujeres que apoya la libertad y los derechos humanos en Cuba", las Damas de Blanco? Pero las Damas de Blanco de ahora no son las mismas que orientaba e impulsaba Laura Pollán, ahora su conductora es Berta Soler, que alcanzó la “presidencia” de la organización luego de un proceso que no careció de controversias. Tal como denunció la hija de la fallecida Laura Pollán, Laura Labrada: “Han venido sucediendo hechos lamentables, que han puesto en entredicho no sólo el prestigio de la organización sino también los fines que se persiguen y los métodos empleados (por Berta Soler). Expulsiones injustificadas, renuncias por maltrato, incomprensiones y falta de democracia. Intromisiones de personas ajenas al movimiento en la toma de decisiones, peleas entre hombres e incitaciones a la violencia, mítines de repudio internos al estilo del régimen de los Castro y descalificaciones". El mitin de repudio al cual se refiere Laura Labrada Pollán fue el producido por unas veinte mujeres en contra de Alejandrina García de la Riva, esposa del prisionero de conciencia de la Causa de los 75, Diosdado González Marrero, encabezadas por Berta Soler frente a la vivienda que fuera de Laura Pollán, lo que provocó que Laura Labrada declarara que, a la casa de la calle Neptuno 963, “no podrán volver las mujeres que participaron en el acto de repudio contra Alejandrina García de la Riva”. Ya antes, en agosto de 2014 una treintena de damas de blanco de Santiago de Cuba, entre las cuales se destacaba Belkis Cantillo, ex esposa de José Daniel Ferrer García, abandonaron el movimiento de Damas de Blanco para integrar un nuevo movimiento que se denominaría Ciudadanas por la Democracia, y denunciaron que esta decisión había sido tomada por el "arbitrario proceder de Berta Soler Fernández".

 

Cuestionada por Radio Martí sobre aquellos hechos, Berta Soler, evadió dar una respuesta precisa, calificándolo como una cosa secundaria y agregando que prefería dedicar su tiempo a denunciar al Gobierno cubano y "ver cómo son las conversaciones entre ambos Gobiernos (Cuba-EEUU)". Y lo hizo, pero a diferencia de Laura Labrada quien había declarado: “respaldamos y reconocemos la decisión del gobierno de Estados Unidos, un hecho histórico que ofrece nuevas oportunidades para instaurar la verdadera democracia en Cuba. Dependerá entonces de nosotros, el pueblo, saber aprovecharlo para construir una sólida sociedad civil que visualice el camino hacia la libertad”,  Berta Soler, en carta que enviara a Donald Trump, con fecha 6 de junio de 2017, anotaría: “Yo, Berta Soler, fui una de las pocas que le dijo al presidente Obama que su política estaba condenada al fracaso; que el régimen de Castro iba a tomar todo lo que podía de la buena voluntad del gobierno de Estados Unidos y no renunciaría al control del país, ni reduciría sus acciones represivas contra los opositores y el pueblo en general. Por desgracia, el tiempo demostró que tenía razón (…)  necesitamos su ayuda Señor Presidente; necesitamos su apoyo. (…) Seguiremos luchando por nuestros derechos (…) pero no podemos hacerlo solas. Estados Unidos debe seguir siendo el primer defensor de todos los que carecen de derechos y libertades”.   

 

Nueve días después de esta carta Berta Soler recibió la alegría mayor de su vida, ¡Invitada por el presidente Trump, para asistir a un acto en el Teatro Manuel Artime de Miami, donde se presentaría el mismísimo Donald Trump! Muy feliz, diría Soler: "A las 5:40 de la madrugada recibí una invitación de la Casa Blanca vía telefónica para asistir al discurso que el presidente Donald Trump va a dar con el anuncio de los cambios a la política hacia Cuba".

 

Está bien claro del porqué la iniciativa de Marco Rubio: identidad de ideologías y actitudes.

jueves, 1 de abril de 2021

INICIATIVAS REPUBLICANAS (Primera Parte)

 Mario J. Viera


 

Es escabroso criticar las iniciativas de algunos senadores de Estados Unidos y hasta de algunos miembros republicanos de la Cámara baja del Congreso. El tema es bien sensible: el régimen dictatorial del PCC. Ellos, es evidente, están preocupados por los actos violatorios de los derechos humanos en la isla cautiva. ¿Criticar las iniciativas, de esos senadores? Quien se atreva hacerlo, puede ser visto, como mínimo, como un simpatizante del régimen que ellos condenan, como máximo, se le puede catalogar, hasta de agente de la Seguridad del Estado.

 

¡Ahí están las propuestas! Mantener a Cuba en la lista de los países patrocinadores del terrorismo; aplicar la Ley de Ajuste Cubano a los cubanos recluidos en centros de detención de Inmigración; y por último las dos resoluciones en apoyo, una al Movimiento San Isidro, y la segunda, en apoyo a las Damas de Blanco. Todo muy bien, salvo que el propósito detrás de esta múltiple labor legislativa es la hipocresía republicana y el empeño de crearle dificultades a la administración Biden.

 

En política no se puede quedar solo en la contemplación del pico del iceberg, hay que profundizar para ver todo lo que el agua oculta.

 

Nos sumergimos y contemplamos una iniciativa legislativa denominada Ley Force; se debe a la muy ilustre congresista republicana María Elvira Salazar, que no pierde, ni siquiera un minuto, para mantenerse encima del potro inquieto que es un cargo de representante. El bodrio legislativo busca forzar a Biden para impedirle revertir la medida de Trump que antes revirtiera la de Obama de sacar a Cuba de la lista negra. ¡Nada hay de innovador en la tal Force! Solo es mala copia de la Ley Helms-Burton, y argumentada con una serie de consideraciones y de verdades, que hasta pueden ser cuestionadas.

 

Que Cuba alberga fugitivos de la justicia estadounidense, no es mentira, pero es una verdad debatible, puesto que el régimen de La Habana bien pudiera alegar, que Estados Unidos acogió y protegió a destacados asesinos del depuesto régimen de Fulgencio Batista, destacándose, el bien conocido por los cubanos de 1958, coronel de la policía Esteban Ventura Novo, un verdadero asesino serial, y protegió al terrorista cubano Luis Posada Carriles. ¿Tráfico de médicos y personal médico? Me pregunto qué tiene que ver esto con el terrorismo, un tema que, solo pudiera considerarse como trata de personas, tal como esos mismos senadores lo reconocen al mencionar, “incluida la trata de personas", para referirse al tráfico de médicos.

 

Pero hay más, los senadores Marco Rubio, Ted Cruz y Rick Scott, fieles partidarios de la administración Trump, incluyen, entre las causales para la inclusión de Cuba en la lista de promotores del terrorismo, el contrabando de armas; una referencia a hechos acaecidos el 10 de julio de 2013 cuando el barco norcoreano Chong Chon Gang, procedente de Cuba con destino a Corea del Norte, fuera abordado por autoridades del Canal de Panamá, ante sospechas de tráfico de drogas, pero en la inspección no encontraron drogas. No obstante, después de dos días de inspección, se descubrió que llevaba "maquinaria de guerra", dos complejos coheteriles antiaéreos Volga y Pechora, nueve cohetes en partes y piezas, dos aviones Mig-21 Bis, y 15 motores de ese tipo" de aeronave, escondidos en contenedores que decían transportar 250 quintales de azúcar crudo.

 

Evidentemente, y claro quedó demostrado, que se trataba de un acto de contrabando de armas, dirigido a burlar las sanciones de la ONU contra Corea del Norte para prohibirle exportar e importar armamento, en respuesta a la prueba nuclear del 12 de febrero de ese año puesta en práctica por ese país.

 

Todo este affaire quedó resuelto, luego del pago de una multa de 693.333 dólares, la retención de los 35 tripulantes de la embarcación, sometidos a los tribunales panameños, la absolución primero a los 32 tripulantes y la absolución posteriormente, el 27 de junio de 2014, del capitán, el primer oficial y el secretario político de la embarcación, dictada por el juez Carlos Villarreal, alegando que el hecho "escapaba de la jurisdicción panameña", Finalmente se decomisó todo el armamento y la carga de azúcar.

 

El veleidoso Marco Rubio, declaró al respecto: "La Administración Trump hizo bien en revertir la decisión del presidente Obama de remover al régimen cubano como un país patrocinador del terrorismo. Bajo esta nueva administración, debemos asegurarnos que se mantengan las medidas significativas para responsabilizar al régimen de Castro y Díaz-Canel. Me enorgullece trabajar con mis colegas y liderar este esfuerzo en el senado, y le agradezco a la congresista Salazar por su liderazgo en la Cámara de Representantes". ¡No faltaba más! Y María Elvira Salazar, nacida, no en Cuba, sino en la Pequeña Habana se siente eufórica y declara: “Este proyecto de ley le dice a cualquier administración que no puede quitar a Cuba de la lista hasta que no se porten bien”.

 

Esa es la razón verdadera de la ley Force, y claramente fue expuesta por el trío de ases republicanos, en carta dirigida a Joe Biden: "Le escribimos para informarle de nuestra objeción a cualquier moción o solicitud de consentimiento con respecto a cualquier legislación que busque enmendar la política de nuestra nación hacia Cuba. Para apoyar al pueblo de Cuba, debemos continuar promoviendo la libertad y la democracia en Cuba y responsabilizar a la dictadura de Castro-Díaz Canel por su atroz historial de derechos humanos, albergue de fugitivos de la justicia estadounidense, contrabando de armas militares, tráfico de médicos y personal médico y negar el apoyo económico al brazo militar de esta brutal dictadura". Por supuesto que esta misiva se hizo en contra de la iniciativa de 80 congresistas demócratas de enviarle una carta a Biden donde le solicitaban revertir las políticas de Trump hacia Cuba. Entre los principales firmantes de esta carta se destacan los representantes Bobby Rush, de Illinois, Gwen Moore, de Wisconsin, y Barbara Lee, de California; Rush previamente introdujo un proyecto legislativo destinado a mejorar las relaciones y mercados de Estados Unidos con Cuba.      

 

Es muy cierto lo que el senador Marco Rubio expresara en carta dirigida al secretario de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Alejandro Mayorkas: "Durante más de seis décadas, el régimen cubano ha sido hostil con las libertades básicas, los valores democráticos y los derechos humanos del pueblo cubano. El régimen impuesto por el Partido Comunista de Cuba ha sido reiterativo en esos aspectos; desprecio total por los derechos que, a cada hombre, mujer y niño, les corresponde. Miles de cubanos, en su propio país, han sufrido discriminación y cárceles por sus convicciones políticas. El gobierno no se abre al pueblo, y coarta toda posibilidad de mejoramiento y de superación humana debido a sus errores en la conducción de la economía, aferrándose a patrones obsoletos que han mostrado su incapacidad. Toda esta situación trae como resultado, como bien anota Rubio, que “los ciudadanos cubanos continúan arriesgando sus vidas y buscan el sueño americano y la promesa de un mejor futuro en Estados Unidos”.

 

Atendiendo a estas consideraciones, Rubio expresa: “Es imperativo que Estados Unidos se comprometa con la aplicación de la ley federal de inmigración, que incluye a cubanos actualmente en EEUU elegibles para obtener la residencia bajo la Ley de Ajuste Cubano".  

 

Y Marco Rubio es secundado en esta propuesta por la troika de María Elvira Salazar, Mario Díaz-Balart y Carlos A. Giménez en sendas cartas dirigidas a la administración de Joe Biden, mediante las cuales solicitan la liberación de "los cientos de cubanos" en los centros de detención de ICE. Todo parece ser una iniciativa plausible. Sí, así parece, pero… ¿La Ley de Ajuste Cubano?

 

¿Será una reconsideración de Marco Rubio de aquello en que creía y recomendaba el 12 de enero de 2016? Sí porque en aquella fecha dijo: "Es indignante que se explote la generosidad del pueblo estadounidense. Es indignante particularmente cuando los individuos que dicen venir huyendo de la represión en Cuba y se les permite coger la asistencia federal en base a su situación, vuelven enseguida al mismo lugar del que afirman estar huyendo. Las debilidades en nuestra ley actual no sólo permiten el flujo de dinero de los contribuyentes estadounidenses al régimen comunista de Castro, sino que socava la causa legítima de aquellos cubanos que están verdaderamente huyendo de la represión y persecución políticas. Este es un primer paso para eliminar las lagunas y los incentivos financieros explotados por mucho tiempo, y al mismo tiempo para proteger a los contribuyentes estadounidenses y preservar la intención original del Programa de Ajuste Cubano, que es para dar refugio a los cubanos que huyen verdaderamente de la persecución”. Por ello, proponía hacer cambios a la Ley de Ajuste Cubano por medio de un proyecto de ley de su iniciativa al cual denominó, Ley de Oportunidades de Trabajo del Inmigrante Cubano. Pretendiendo asegurar el “continuar asistiendo a los que huyen de la persecución política en Cuba mientras se trabaja para poner fin a los abusos de la generosidad estadounidense. Este es un primer paso firme, y espero que el Congreso lo apruebe este año".

 

Su intención sería secundada por el representante republicano Carlos Curbelo quién expresaría: “El éxodo masivo de cubanos y el abuso generalizado de nuestros programas de asistencia de refugiados son consecuencias directas de la política imprudente hacia Cuba del presidente Obama. Esta legislación asegurará que solamente los cubanos perseguidos puedan recibir beneficios de refugiados, que son designados para aquellos que no pueden regresar a sus países, y protegerá a los contribuyentes estadounidenses. La generosidad de Estados Unidos debe ser honrada y apreciada".

 

El 16 de agosto de 2016, Marco Rubio ratificó sus puntos de vista con respecto a la Ley de Ajuste Cubano ante el crecimiento que se produjera de la inmigración cubana, luego del deshielo en las relaciones bilaterales Estados Unidos-Cuba, propiciado por Barack Obama. Había que cambiar la ley: “Es muy difícil justificar esto ─ expuso Marco Rubio entonces ─.  cuando llegan, y un año y un día después viajan a Cuba 16 o 18 veces al año”. Las causas de la emigración, ya lo había declarado, son conocidas por Rubio; y como expuso al diario DW el politólogo y periodista neoyorkino Herbert C. Arend, independiente de quien ocupe la presidencia en Estados Unidos continuará imparable: "…somos prepotentes ─ dijo ─ pero no brutos, y sabemos que ese flagelo en Cuba durará décadas: varias generaciones crecieron viéndonos como La Meca, y eso no cambiará aunque Fidel y Raúl mueran, y aunque el próximo presidente profundice las aperturas de Obama. Seguirán existiendo oleadas de cubanos hacia acá, la emigración cubana se parecerá más a otras emigraciones, y eso obligará a que la Ley de Ajuste se ajuste a las nuevas circunstancias, porque también los norteamericanos somos fieles. Cuba es para nosotros algo especial, y nadie puede negar que entre nuestras naciones siempre han existido lazos emotivos que no existen con otros países de la región".  

 

Y realmente continuó la inmigración de cubanos, ahora menos por mar y mayoritariamente por tierra, viajando a Ecuador, a Nicaragua y a México, para emprender una angustiosa marcha hacia la frontera sur de Estados Unidos. Continuó ese éxodo durante la administración de Trump. De acuerdo con el diario Los Angeles Times, del 31 de julio de 2019, el número de cubanos que se presentan en la frontera sur sin permiso previo para ingresar, categorizados como “inadmisibles” por la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza, ha continuado al alza, con más de 20.000 personas que esperan ingresar este año (2019), aunque Trump los devolvía hacia México para que pudieran esperar, por meses y hasta por más de tres años, en campamentos improvisados, para que sus casos pudieran ser atendidos en un tribunal de inmigración al norte de la frontera. Por cierto, ni Rubio, ni Díaz-Balart le escribieron cartas a la administración de Trump reclamando que, a esos cubanos, se les concedieran los beneficios de la Ley de Ajuste.