martes, 28 de diciembre de 2010

WikiLeaks y el señor Farrar

René Gómez Manzano

LA HABANA, Cuba, diciembre (www.cubanet.org) – Según filtró WikiLeaks, el señor Jonathan Farrar,  jefe de la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana, envió al Departamento de Estado cables en los que se expresa críticamente sobre los disidentes cubanos, en especial sobre los que tenemos más años. Como esa opinión es importante, vale la pena evaluarla.

Lleva razón el diplomático cuando afirma que somos viejos; el almanaque no engaña. Pero el quid de este problema está en la frase que reproduce uno de los cables: “Jóvenes opositores que prometían hace cuatro o cinco años han decidido emigrar”. Como diría Cantinflas: “¡Ahí está el detalle!” El secreto de la longevidad de algunos de los líderes más veteranos radica sobre todo en la tendencia a marcharse del país que hasta ahora han mostrado nuestros posibles relevos.

Lo del personalismo y nuestras desavenencias también es verdad, por desgracia. Claro, este es un vicio bastante hispano; no solamente cubano u opositor. Los actuales presos políticos que se niegan a expatriarse han lanzado ahora la idea de crear, cuando sean excarcelados, una coalición más incluyente; espero que en ese proyecto podamos juntarnos todos.

Es cierto que somos comparativamente pocos, pero las dudas sobre nuestra representatividad o falta de ella merecen discusión. El problema no radica en si representamos o no a miles, aunque un eminente diplomático piense que hay “pocas evidencias” de ello. ¡Es que nosotros solos, sin contar a nuestros seguidores, somos miles!

Este tema de la supuesta pequeñez de la disidencia cubana nos lleva al terreno de las comparaciones, porque todo es relativo. Afirmo que, con la segura excepción de Polonia y quizás un par de países más, la oposición interna en la Isla es, en términos comparativos, mucho mayor que en los antiguos países socialistas de Eurasia.

Un solo ejemplo: la Corriente Agramontista, la organización de abogados independientes que me honro en presidir, tiene más de una docena de miembros conocidos. Como regla, esto era inimaginable en el viejo campo socialista. ¡Hasta en la gigantesca Unión Soviética había apenas un par de juristas disidentes!

Las esperanzas que pone el señor Farrar en el movimiento de jóvenes blogueros me parecen acertadísimas; pero no porque sus trabajos tengan un “impacto mayor”. Con esos talentosos autores, lamentablemente, sucede lo mismo que con los periodistas independientes de viejo cuño.

Unos y otros son leídos por una minoría exigua de cubanos, pues el régimen totalitario cierra el acceso a internet y bloquea las emisiones de radio. Los admirables trabajos de los blogueros pueden ser seguidos por millones en todo el mundo, pero aquí en Cuba ni ellos mismos logran leerse en internet.

¿Y qué decir sobre los recursos? Dentro del conjunto de teorías obsoletas y nefastas que integran su obra, hay una frase de Marx que merece salvarse del olvido: aquella en la que afirma que el hombre, antes de hacer filosofía o literatura, necesita comer y vestirse.

Lo mismo vale para los políticos. Salvo alguna rarísima excepción, lo primero que hace el régimen castrista con sus opositores es expulsarlos de sus trabajos; por ello es natural que procuremos subvenir a nuestras necesidades recurriendo a personas de buena voluntad radicadas en el extranjero.

Resumiendo. ¿Qué decir de esta incursión involuntaria del señor Farrar por WikiLeaks? Pienso que, en líneas generales, no está desacertado. Aunque hubiera sido preferible conocer sus ideas de sus propios labios, cosa que para la generalidad de los opositores es imposible, pues no conozco que se haya entrevistado con alguno de nosotros.

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