domingo, 19 de diciembre de 2010

Raúl Castro: "Rectificamos pronto al borde del precipicio o nos hundimos"

MAURICIO VICENT 19/12/2010  El País.com


O Cuba cambia o se hunde la revolución. Así de sencillo. Más alto no lo pudo decir Raúl Castro en su última intervención ante el Parlamento, en un discurso clave, muy crítico con los "errores" cometidos durante medio siglo de socialismo. El presidente cubano dijo que ahora no es tiempo de mirar atrás y que no se puede esperar para actuar. "O rectificamos o ya se acaba el tiempo de seguir bordeando el precipicio, nos hundimos, y hundiremos (...) el esfuerzo de generaciones enteras", dijo, en momentos en que en la isla se prepara el VI Congreso del Partido Comunista de Cuba, que debe abrir el país a un modelo de economía mixta, con cada vez más espacio para la iniciativa privada y menos papel del Estado.

Castro expuso con crudeza la situación crítica que atraviesa la isla y reconoció que los dirigentes cubanos deben desterrar viejos métodos y poner en marcha los cambios o se hipotecará el futuro. "Se trata sencillamente de transformar conceptos erróneos e insostenibles acerca del socialismo, muy enraizados en amplios sectores de la población durante años, como consecuencia del excesivo enfoque paternalista, idealista e igualitarista que instituyó la revolución en aras de la justicia social".

El mandatario cubano tampoco fue complaciente con la labor del Partido Comunista y los cuadros políticos, reconociendo que por el mal hacer de algunos se habían frenado iniciativas de cambio. "Es necesario cambiar la mentalidad de los cuadros y de todos los compatriotas al encarar el nuevo escenario que comienza a delinearse", afirmó, tras destacar que "el Partido debe dirigir y controlar y no interferir en las actividades del Gobierno, a ningún nivel". Castro dijo que los acuerdos del Gobierno deben cumplirse y no convertirse en letra muerta como ha sido habitual e insistió en que repetir errores pone en juego "la vida de la revolución".

Castro también rechazó la política de secretismo empleada en el pasado por la revolución, y abogó por "poner sobre la mesa toda la información y los argumentos que fundamentan cada decisión".

Ahora, añadió Raúl Castro, es "vital explicar, fundamentar" los cambios que se van a introducir. El presidente cubano, eso sí, aclaró que los cambios son para hacer sostenible el socialismo, no para regresar al capitalismo. La apertura e impulso de la iniciativa privada y el trabajo por cuenta es "irreversible", pero no se permitirá la acumulación de capital de los nuevos dueños. Primará la planificación, no el mercado, pero se abrirá el dique de los cambios.
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Ya lo había dicho el viejito del Punto Cero: "El sistema cubano no funciona...". Ahora el usurpador de turno lo ratifica. El sistema castrista está al borde del precipicio "nos hundimos, y hundiremos" toda la basura que han estado haciendo por más de 50 años.

Es un grito desesperado. Saben muy bien que ya la soga no estira más. Y tienen temor al descontento nacional. Pero no quieren establecer cambios sustanciales, sino mantener el mismo perro sarnoso pero con diferente collar, un collar que se llama actualización del sistema.

Pero el llantén de ahora no es nuevo. A principios de la década de los 80 cuando el usurpador en jefe lanzó la campaña de "Rectificación de errores" pronunció la patética declaración de que "¡Ahora si vamos a construir el socialismo!". Pero el socialismo no terminó de construirse. Luego, tras la caída del imperio soviético y el abandono ruso de los menesterosos y pedigüeños "líderes" cubanos del socialismo real, Cuba entró en lo que se llamó "período especial en tiempos de paz" entonces el clamor fue "¡Hay que salvar a la revolución!"

Siempre lo mismo. A la vuelta, no de algunos años, sino de unos pocos meses, la cosa sigue igual, sino peor. Pero qué importa si el pueblo aguanta.

Pasará el VI Congreso del Partido Comunista y de nuevo se caerá en la misma rutina de ineficiencias y de la ley del embuo para el pueblo.

Si después del próximo fracaso, finalmente el pueblo no los echa a patadas, repetirán el mismo sainete de "rectificaciones" que nada rectifican y un nuevo patético llamado a salvar el poder de los Castro y de su banda de ancianos corruptos se hará público.

Nada que la rosa que el usurpador menor sostiene en su mano quizá sea una señal de que la tumba del socialismo, finalmente ya está abierta, esperando por la momia carcomida de un régimen de pacotilla.

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