viernes, 14 de octubre de 2022

LO QUE NOS ENSEÑAN LAS PROTESTA EN IRAN

 

Mario J. Viera

 


Podemos, los cubanos extraer importantes enseñanzas de las protestas y del sentido de estas que se está produciendo en Irán, para cotejarlas con la realidad cubana. Tomo a colación, un reporte de la agencia EFE que trata sobre las actuales protestas iraníes, presentado bajo el titular “Protestas en Irán: ¿estamos ante una nueva revolución?

En este artículo que firma Jaime León, el reportero toma como base para sus conclusiones los recuerdos del periodista polaco Ryszard Kapucinski quien en 1979 se encontraba en Irán y fuera testigo de los acontecimientos de la revolución popular que derrocara el gobierno del último sah de Persia, Mohamad Reza Pahlavi.

Kapucinski en su libro “El Sha o la desmesura del poder”, escribió que aquella revolución comenzó cuando un hombre dejó de tener miedo frente a un policía que le encaraba a gritos, el hombre, participante en una protesta ocurrida la ciudad santa de Qom, se mantuvo impávido frente a los gritos del policía mirándole de manera desafiante a los ojos: “No sabemos si el policía y el hombre de la multitud se han dado cuenta de lo que acaba de ocurrir. De que el hombre de la multitud ha dejado de tener miedo y de que esto es el principio de una revolución”, así reproduce León las palabras de Kapucinski.

Anotemos, la revolución iraní, en 1979 comenzó cuando se perdió el miedo; ¿Acaso eso mismo no se está presentando en Cuba, la pérdida del miedo? Muchos cubanos protestan y como el hombre de Kapucinski, retan a los policías y no se retiran. Kapucinski recuerda que durante las manifestaciones iraníes de 1979 la multitud coreaba, “el sah debe marcharse” y “muerte al sah”; lo mismo resuena ahora cuando se grita en las calles “muerte al dictador” en referencia al líder supremo Ali Jameneí; ¿Acaso estos gritos no tienen la misma semejanza con los clamores de las protestas cubanas de “Díaz Canel, singao”?

En Irán la consigna del momento es la de “mujer, vida libertad” que parece como el eco de la consigna sencilla que se gritó en las manifestaciones del 11 de julio, “Patria y Vida”. Ciertamente existen similitudes entre los reclamos iraníes y los de los cubanos que protestan y exigen.

Kapucinski, como lo reporta EFE, presenció en aquel entonces de 1979, “una anchísima y agitada marea humana, que no tiene fin y que fluye por la calle principal desde la madrugada hasta la noche” de gente protestando. Y acota León que ahora, en Irán, “no hay ‘mareas humanas’, muy lejos de ello”. Las protestas han ido evolucionando, hace notar León, ahora se centran más en pequeñas concentraciones, esporádicas y dispersas. ¿No es esto lo mismo que ocurre en Cuba? Durante las protestas sindicales y protestas populares que se lanzaron en 1933 contra el gobierno autoritario del presidente Gerardo Machado se produjeron unas verdaderas marejadas de protestas. Esto, hasta ahora, tal como las protestas de Irán en 1979, en Cuba, no representa “una anchísima y agitada marejada humana”.

Constata León que solo una pequeña parte de la población se ha sumado a las protestas, sobre todo adolescentes y universitarios. ¡Sobre todo adolescentes y universitarios! En Cuba, durante las protestas actuales y las del 11 de julio, todas de carácter espontáneo, contaron entre sus manifestantes a muchos adolescentes, pero el reclamo no ha llegado a las universidades ni a los centros de enseñanza secundaria, estudiantes y universitarios no han marcado pauta dentro de las protestas; y esto es algo imprescindible que hay que lograr.

León hace la siguiente observación: “En algunas zonas de protestas de Teherán, los conductores hacen sonar sus cláxones en una muestra de apoyo a los jóvenes, pero no se bajan de los coches porque no todo el mundo ha perdido el miedo”. En las últimas protestas ocurridas actualmente en Cuba se han producido cacerolazos; pero no todos las han secundado, “porque no todo el mundo ha perdido el miedo”. En Irán las llamadas a las huelgas no han tenido mucho efecto. En Cuba ni siquiera esto se ha producido. No ha habido una respuesta obrera, tampoco se ha llamado a los trabajadores para que se declaren en huelga en reclamo de sus derechos.

¿Se está produciendo una revolución en Irán o en Cuba? La respuesta es un simple no. Faltan elementos claves para generar un estado de revolución; entre ellos el más importante, la carencia de liderazgo, la aparición de un líder como fuera el ayatola Jomeini, uno como lo describe Kapucinski, con un “inquebrantable rostro de un hombre de gran determinación, de voluntad implacable y contundente que no conoce la vuelta atrás y, tal vez, ni siquiera la vacilación”. Pero tampoco se cuenta, ni en Irán ni en Cuba, con el liderazgo de una organización que encauce el enfado de los jóvenes, de los obreros, de los campesinos y del pueblo en general que quieren libertades.  Sin un liderazgo de conducción, no hay revolución, solo protestas que, a la larga, no representan una amenaza existencial para la dictadura cubana.

León cierra su artículo con lo expresado por una joven iraní: “Esto no es aún una revolución, pero podría ser la semilla de una revolución”. Es la semilla de la revolución, pero toda semilla para que germine requiere de cuidados, requiere de un cultivador que la nutra y cuide.

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